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Los Congresos Internacionales de Botánica - Sociedad Argentina de Botánica

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VOLUMEN IX

-

JULIO1961 69

LOS

CONGRESOS INTERNACIONALES DE

BOTÁNICA

Por ARTURO BURKART (*)

El adelanto de la botánica, y de las ciencias y artes en general, depende y dependerá siempre antes que nada, del esfuerzo individual, de la feliz inspiración,

inventiva,

capacidad de combinación, de obser¬

vación, estudio, experimentación y consagración, de personas especial¬

mente dotadas. También nace de la cooperación entre espíritus afines,

en escuelas universitarias, academias, de la actividad de grupos o “equipos” técnicos

etc.

Lassociedades humanas colaboran en el adelantocientíficodando

las mayores facilidades a ios cultores de las ciencias, cuando com¬

prenden que ellas mismas serán temprano o tarde las más.beneficia¬ das por las aplicaciones técnicas resultantes del progreso de los cono¬

cimientos, o de la difusión de la cultura.

Una de las formas más simpáticas de fomento de la actividad científica, lo son indudablemente las reuniones o congresos. En ellos los especialistas exponen sus ideas y los resultados de sus trabajos, reciben el aplauso o la crítica de sus colegas y viven durante intensas

jornadas al compás de su ciencia favorita, viéndola en un panorama engrandecido y profundizado, en un plano superior al del diario quehacer.

En nuestro país podemos citar las “Reuniones de Ciencias

Na-(°) En agosto de 1959 asistí al Noveno Congreso Internacional de Botánica de Montreal, como delegado de la Facultad de Agronomía de la Universi¬ dad Nacional de La Plata y del Instituto de Botánica Darwinion de San Isidro. No quise presentarme en tan relevante reunión sin antes conocer algo de la historia y de las finalidades de tales congresos botánicos. Fruto de mislecturas es este resumen sobre el tema, que a su vez presenté como

disertaciónenlasQuintasJornadasArgentinas de Botánica (Tucumán,1960). En vista de que pocos tienen a manosuficiente documentación para orien¬ tarse, he creído que no estaría demás su publicación, que por otra parte me ha pedido insistentemente mi amigo el doctor Angel L. Cabrera, Presidente de nuestra Sociedad de Botánica. Debo expresar de paso, que

mucha información obtuve dol ameno e interesante artículo de Frans Ver-doorn The international Plant Science Congresses, their history and aims (1950).

(2)

turales”,

organizadas por la Asociación Argentina del mismo nombre

(Revista Physis), la primera en Tucumán, 1916, la siguiente en Men¬ doza, 1937, y las “Reuniones Argentinas de Agronomía” (1941,

1943),organizadas por la Sociedad Argentina de Agronomía, que como

las anteriores contaban con secciones de carácter botánico.

La Sociedad Argentina de Botánica organiza, desde 1951, las

Jornadas Argentinas de Botánica”, cuya Va. tuvo lugar en homena¬ je al Sesquicentenario de la República, en Tucumán, durante la sema¬ na final de noviembre de 1960.

í i

Gomo reuniones internacionales, pero de carácter regional,

exis-Reuniones Sudamericanas de Botánica”. La primera tuvo ten las

lugar en Río de Janeiro en 1938, la segunda en

Tucumán,

1948, la tercera en Lima, en 1958,

íi

En loquesigue trataré de historiar los congresos botánicos inter¬ nacionales de carácter universal.

Estas reuniones se desarrollaron en Europa en la segunda mitad del siglo pasado. Tuvieron como antecesoras las

Versammlungen

der Deutschen Naturforscher und Aerzte” (Reuniones de los natura¬

listas y médicos alemanes), con una importante sección botánica. En 1923 se celebró su-centenarioen Alemania. En la revista Flora (n.ser. 25:319. 1867) puede leerse el anuncio de la cuadragésima primera de ellas. Si bien no eran oficialmente internacionales, atraían numerosos visitantes de otros países.

Frans Verdoorn, en su estudio histórico (1950), ha tratado de averiguar el origen de los congresos botánicos internacionales. Su nece¬

sidad fue sentida ya a principios del siglo XIX. El honor de ser el

primero de haber lanzado su idea parece corresponder al Conde Ras¬ par von Sternberg, fitogeógrafo y paleobotánico oriundo de Praga

(1761-1838), en una publicación que no he podido leer (

Denkschriften

der K. Boehmisch. Botan. Gesellschaft, 1815, según una noticia en

Flora 3,2(47) :747; Regensburg, 21 de diciembre 1820), No se mate¬

rializó la iniciativa, pero la fecha de 1815 es simbólica, pues corres¬

ponde al año en que el gran Congreso de Viena, tras las guerras y

conquistas napoleónicas de dos décadas, devolvióla paz a Europa. Von Sternberg auspició el congreso botánico con la finalidad declarada de corregir el desorden reinante en la nomenclatura de las plantas. Lo

apoyaron con energía el Dr. Ernst Gottlieb Steudel, médico y botᬠnico en Esslingen (1783-1856), autor de

un.

Nomenclador Bota,nicies (1821, 2 edie.1840) y de Synopsis Plantarum Glumacearum (1855), así como el Profesor August Friedrich Schweigger (1783-1821), de

Konigsberg y un Profesor Bojanus de Vilna. El “Nomenclador Botᬠnico” de Steudel fue una especie de antecesor del Index Kèwensis y esaúnde uso en

taxonomía,

por la cantidad de nombres y combinacio¬

(3)

“mot-VOLUMEN IX - JULIO1061 71

to” significativo: Nomina si nescis,pcriit cognitio

rerum

(*). También

propuso, en 1820, la redacción de un

Systema Vegetabilium

laboración de los botánicos y se proponía hacer discutir este tema, al que dedicó un folleto (-), en el proyectado congreso. La obra tuvo su realización, probablemente independiente de Steudel, en el monumen¬

tal Proáromus Sy

sterna

lis Naturalis liegni Vegetabilis de los De Can¬

dolle.

y y

por

co-No sabemossi bay más y más antiguos antecedentes, que el cita¬

do de 1815 de von Sternberg reactualizado en 1820 y sólo una prolija

investigación podría revelarlo.

El mérito de los precursores mencionados es el de haber com¬ prendido que la nomenclatura botánica, para ser estable y universal, debía ser aceptada por un convenio internacional y no

basarse

sola¬

mente,

como basta

entonces,

en la autoridad de Linneo y de sus más

destacados

sucesores.

Hoy en

día.

con el “Código Internacional de No¬

menclatura” en la mano, es difícil al botánico comprender el caos en

que se debatía la nomenclatura en aquel lejano período, de intensa pero inconexa actividad taxonómica.

Las otras ramas de la botánica no habían alcanzado aún sufi¬ ciente desarrollo como para ser consideradas temas de un congreso.

Cincuenta años más tarde, en 1864, Charles Jacques Edouard Morren (1833 -1886), botánico y horticultor belga, organizó en Bru¬

selas un Congrès International d’Horticulture con una “exposición universal” organizada por la Société Royale de Flore (Verdoorn1950: 44, lám.Y).A este congresoasistieron distinguidos botánicos de varios

países y se realizaron 12 sesiones botánicas de índole más bien aplica¬

da. Verdoorn dice de Morren: “Honramos en él al fundador de. los congresos internacionales de

botánica”.

Ya el

congreso

siguiente de 1865, en

Amsterdam, tuvo,

según Verdoorn, dossecciones, una hortícola y otra

botánica,

que presidió el

famoso pteridólogo Antoine L. A. Fée. Hasta 1885 hubo18 congresos

mixtos, hortícolas y botánicos. Entre ellos debe destacarse el cuarto,

reunido en

París

en 1867, en el cual Alphonse De Candolle, el gran

botánico suizo y editor, desde la muerte de su padre en-1841, del Pro¬ dromes, autor también del Origen de las Plantas Cultivadas y de la

“Fitografía”, tuvo una actuación destacada. En

efecto,

en ese con¬ greso presentó y se aprobaron sus “Lois de la Nomenclature Bota¬ nique”, publicadas

ese.

mismo año. Este fue el primer código de

no-(*) “Si ignoras los nombres, muere el conocimiento de las cosas (la ciencia)”. (2) Cfr. Pritzel, Thesaurus Literaturae Botanicae ed. 2:306; Lipsiae, 1872.

(4)

inenclatura botánica desde Linneo. El Prof. Ing. Lorenzo K. Parodi

posee en su biblioteca particular un ejemplar (1).

Los problemas expuestos en varias de estas reuniones fueron de alto

interés,

pero pocas veces las soluciones propuestas se materializa¬ ron. Así por ejemplo en el congreso de Londres de 1866, se propuso

sin éxito la continuación de Walpers, Annales Botanices

Systemati-cae,

sobre

una

base internacional. La recopilación de diagnosis origi¬

nales quedósuspendida luego del suicidio de Walpersy recién a prin¬ cipios del siglo actual se reanudó con el Répertoriant de Fedde, que¬

dando una laguna de más de 30 años que a menudo sentimos los siste¬ máticos sudamericanos. En varios de estos congresos se expusieron

informes sobre jardines botánicos, sobre nomenclatura, aclimatación, clorofila (Timiriazew, 1884 en San Petersburgÿ) y proyectos de coope¬

ración botánica internacional.

El 1892 se celebró en Génova, Italia, en coincidencia con el

cuarto centenario del descubrimiento de América y en homenaje a

Colón, un Congreso Botánico Internacional cuyas Atti (Génova,1893,

redactadas por el Profesor O. Penzig, fitoteratólogo) están en la bi¬ blioteca del Darwinion. Verdoorn (i. c.) lo clasifica como el vigésimo,

pero también como el primerode carácter moderno. La lista publicada

de miembros cita 155 nombres, entre ellos el Dr. Carlos Berg, direc¬

tor del Museo N. de Historia Natural-de Buenos Aires y muchas otras

celebridades como Strasburger, Chodat, Ascherson, Briquet,

Buche-nau,

O. Comes, F. Delpino, Adr. Fiori, T. Hanbury, C. Haussknecht,

Massalongo, O. Mattirolo, O. Penzig, E.Pfitzer, R. Pirotta, K. Prantl,

L. Radlkofer, P. A. Saccardo, De Toni, L. II. Underwood, G. Vasey,

los Vilmorin, E. de Wildeman

etc.

En aquel congreso de Génova se presentaron interesantes traba¬ jos, publicados en las Actas (2) pero la cuestión candente, planteada sin llegarse a su solución, fue la de la nomenclatura. Poco antes, en 1891, comenzó a aparecer la famosa obra Revisio Generum Plantarum de Otto Kuntze, con numerosas reformas a la nomenclatura genérica

y específica. Con la aplicación rigurosa de la prioridad, fijación de fechas tempranas de iniciación de prioridades y otros conceptos, Kun¬ tze cambiaba de nombre a alrededor de

30.000

especies de plantas y

(’) El botánico de París Edouard Bureau (en Actes du CongresIntern, de Bot.,

Paris 1900, pág. 455-458) único sobreviviente a la sazón de la comisión de nomenclatura que en 1867 aprobara las leyes de A. De Candolle, de¬

fendió ese código como “muy próximo a la perfección”, en momentos en que precisamente las discusiones sobre nomenclatura habían tomado gran

revuelo internacional.

O De interés sudamericano: R. von Ihering,. Pourquoi certains arbres per¬ dent-ils leur feuillage en hiver?. Atti Congr. Bot. Internat. Genova 1892: 247-259. Genova, 1893.

(5)

VOLUMEN IX

-

JULIO 1961 73

mils de1000 géneros. Contra esta reforma se pronunció Adolfo Englcr

y su escuela de botánicos de Berlín, especialmente Ascherson, Urban,

Schumann y más tarde Harms. Se propuso una primera lista de nomina genérica conservando,, que previamente enviada a los princi¬

pales botánicos del mundo, resultó aprobada (2). También aparecen

propuestas de nomenclatura de una comisión de botánicos norteameri¬

canos, encabezada por N. L. Britton y presentada por Underwood (3).

Se insinúa así la formación de dos códigos, el Internacional, aprobado luego en Viena, 1905, y el Americano. En la votación por correo lle¬

vada a cabo por el “Comité de Berlín” y sobre la cual informa As¬ cherson, aparecen dos votos a favor de las propuestas, procedentes de la República Argentina y que deben acreditarse con cierta probabili¬ dad, a Spegazzini y a Berg.

El congreso siguiente tuvo lugar en París en 1900, en conexión con una exposición universal. Tuvo gran importancia en varios senti¬ dos, especialmente porque en'él se decidió que estas reuniones inter¬ nacionales de botánicos fueran en adelante de carácter periódico, cada cinco años. Además se nombró una comisión permanente de nomen¬ clatura, que fue confiada a la dirección del botánico ginebrino John

Briquet y se preparó el congreso siguiente en Viena, Esta capital fue

elegida por haber traído los profesores von Wettstein y (Wlesner una invitación especial del gobierno del imperio austro-húngaro.

Hugo de Vries pronunció una conferencia sobre

y Mutabilidad”. Engler presentó el primer fascículo de “Das

Pflan-zenreich” y fue felicitado. Lillo, Arechavaleta y Spegazzini figuran como adhérentes al congreso. Este es tal vez el primero de estos con¬

gresos al queasistió unargentino, elDr. AngelGallardo, quien publicó en las actas tres artículos:“La Phytostatistique

ensayo de biometría con ejemplos en Compuestas (Actes.

.

.:102-107);

“Sur

la variabilité tératologique de la Digitale” (ibidem:108-111) y “La Botanique à là République Argentine”

(ibidem:

401-403). En este último trabajo

Gallardo calcula que la flora argentina

consta

de 8000 especies de plantas vasculares descriptas y de 3000 celulares y cree que las

%

partes de las especies están por ser descubiertas.

Las actas del congreso parisino de 1900 fueron publicadas ese mismo año bajo los cuidados del profesor

Emile

Perrot y a él se debe

tal vez el hecho curioso que en la carátula se le titule el “primer con¬ greso” internacional de botánica, aunque en encabezamientos menores

diga simplementeActes du Congrès International de Botanique, Expo¬

sition Universelle, Paris, 1900. Verdoorn ( op. cit.: 47.1950) lo. clasi¬ fica

como

el vigésimo y, en todo

caso,

como el último del siglo XIX Variabilidad

(2) Véase el informe de Paul Ascherson, Rapport sur la question de nomen¬ clature. Atti. . ¡85-113, (1893).

(6)

(’). Sin embargo, nadie

rectificó

la arbitraria numeración

oficial.

Po¬

siblemente escapóel detallea la atención de losmiembros, o todosellos quisieron expresar así que se iniciaba una nueva era de reuniones

internacionales periódicas, más intensas, más trascendentes, en el um¬ bral del nuevo siglo. Efectivamente se impuso la numeración a partir del congreso de París de 1900. En justicia, y descartando muchos de

los congresos mixtos hortícola-botánicos (2) menos importantes, de¬

biéramos clasificarlo como tercero: Primero el de

París,

1867; Segun¬

do el de Génova,1892. En esta formasería más correcto, por lo menos desde el punto de vista deldesarrollo de la nomenclatura botánica.

Si aceptamos la numeración consagrada por el uso presente, ob¬

tendremos la siguiente lista de congresos, que podríamos llamar de la

serie periódica moderna o contemporánea. En el Programa General del Congreso de París de 1954 se la llama “del siglo XX”, a lo que

no nos adherimos por las razones dadas sobre el año 1900. Agrego a

la lista el número de los miembros de cada una de estas reunió,nes, que permitirá formarse una idea del interés creciente que fueron des¬ pertando.

TABLA CRONOLÓGICA DE LOS CONGRESOS BOTANICOS INTERNACIONALES MODERNOS, CON EL NÜMERO DE MIEMBROS (s)

I : 1900 (l), París

-

233 miembros (169 de Francia; 64 extranjeros) II : 1905, Viena

-

504 miembros (282 austro-húngaros; 222 extranjeros)

III : 1910, Bruselas -, 305 miembros (75 belgas; 230 extranjeros)

IV' : 1926, Ithaca (New York)

-

912 miembros (819 norteamericanos; 93

-

extranjeros)

V : 1930, Cambridge (Gr. Bret.)

-

1175 miembros (487 británicos; 688 ex¬

tranjeros)

VI : 1935, Amsterdam

-

963 miembros (252 holandeses; 711 extranjeros)

VII : 1950, Stockholm

-

1521 miembros (278 suecos; 1243extranjeros)

VIH : 1954, París - 2632 miembros(no discriminado).

IX : 1959, Montreal

-

2852 miembros (608 canadienses; 1456 estadouniden¬ ses; 788 de otros países, entre ellos 14 argentinos) (*)

X : 1964, Bruselas - (Programado por el comité para congresos futuros del

IX. Congreso de Montreal).

(:) Recordemos que 1900es el último año del siglo decimonoveno después del

nacimiento de Jesucristo. Sin-embargo,la sugestión de las cifras hace que

descuidadamentese lo tome por primero del siglo XX..

(2) Debemos entender aquí la horticultura en un sentido lato, incluyendo la fruticultura, la olericultura (cultivo de las hortalizas), la herbicultura (plantas medicinales), la floricultura y el arte de parques y jardines.

(’) Hasta 1950 extractado de los Proceedings VII. Int. Bot. Congr.: 18. Sto¬ ckholm, 1953.

(7)

VOLUMEN IX JULIO 1961 75

El lector podrá percibir que la periodicidad quinquenal no ha

podido ser mantenida. En primer lugar, por las dos guerras mundiales. La de 1914-1918 impidió el de Londres, proyectado para 1915. En su lugar, los británicos organizaron un congreso botánico imperial (Impe¬

rial Botanical Conference, London 1924). Después de los congresos

internacionales siguientes de1926,1930 y1935 vino una segunda inte¬

rrupción por la guerra de 1939-1945; la reunión prevista para 1940 tuvo que ser postergada hasta 1950. El congreso siguiente en París se

anticipó un año, 1954 en vez de 1955, porque se deseaba hacerlo coin¬

cidir con el centenario de la Société Botanique de France, la entidad que había propiciado las primeras leyes de nomenclatura redactadas en 1867 por A. De Candolle.

En adelante se celebrarán estos congresos alternativamente en Europa y en América.

El congreso de Viena, 1905, fueuno de los más brillantes y fruc¬

tíferos. Verdoorn (1950, p. 47) lo ensalza en los siguientes términos (traducción de A. B.):“El 22. congreso botánico internacional se

reu-“

nió en Viena en 1905. La gran monarquía del Danubio, unida por

estadistas esclarecidos como el Conde Tauffe, estaba en el pináculo

de su gloria. Prosperaban las artes y las ciencias y los botánicos

austríacos,húngarosychecos, bajo laguíade Kerner [von Marilaun]

ysu yerno | Richard] von Wettstein,organizaron un congreso y publi¬ caron unas actas cuya lectura provoca nostalgia en aquellos de nos¬ otros que tuvieron oportunidad de trabajar en Austria. Von Wett¬ stein y Julius Wiesner fueron los presidentes y A. Zahlbruckner [el

liquenólogo] secretario. Fue, pienso, el primer caso en que hubo un Comité de Damas para organizar un programa especial a las esposas

de los botánicos visitantes. .. Hubo muchas excursiones, exhibi¬ ciones y visitas al margen de las sesiones.

El resultado más tangible de este congreso, y del siguiente en Bruselas, 1910, fue la publicación de las segundas reglas de nomen¬ clatura internacionales, las mismas que, perfeccionadas por nuevos con¬ gresos, constituyen el código de nomenclatura actual,al que estánsuje¬ tosiodos los quecrean y usan nombres

científicos

de plantas. El mérito de la redacción de las reglas internacionales, editadas,en tres idiomas

(francés, inglés y alemán), en 1.912, correspondió, a John Briquet, ré-

.

dactor general, Ch. Flahault para Francia, II. Harms para Alemania

y A.B. Rendle para Gran Bretaña. Se estableció unalista de Nomina

genérica conservada

o.

sea de géneros muy conocidos, protegidos contra

la estricta aplicación de la ley de prioridad ; se fijaron las fechas de

iniciación para la prioridad en los diversos grupos sistemáticos, se declaró obligatoria la diagnosis original latina,

etc.

No pudo evitarse.

sin embargo, un cisma debido al rechazo, por parte de los europeos, de

los AmericanProposals de1904, enla misma materia de nomenclatura,

presentados por los botánicos norteamericanos, másafectos a las

refor-l(

i i

tl

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í l

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ii

(8)

mas propiciadas por Otto Kuntze. Este último erudito pero ofuscado y ya anciano botánico, había pasado a una oposición casi absoluta y se debatía en un aislamiento progresivo en su retiro de San Remo,

Italia.

En Bruselas, en 1910, no hubo tanta concurrencia pero se pre¬

sentaron,

según parece por primera

vez,

botánicos de Asia oriental: Ilayata, japonés, disertó sobre la flora dela isla de Formosa,

entonces

parte integrante del imperio nipón. Hubo debates interesantes sobre la protección a la naturaleza y en la

sección'

de nomenclatura, como ya se expresó.

Llegamos al año de 1926 en que tiene lugar en suelo americano, la primera reunión de esta serieinternacional. Esel congreso de Ithaca

(estado de Nueva York) bajo la presidencia del ilustre Liberty Hyde

Bailey, que sesiona durante una semana a mediados de agosto. Nume¬ rosos e importantes fueron los estudios presentados y publicados por B. M. Duggar en dos volúmenes de Proceedings (1929). Se destaca el

estudio de Erwin F, Smith, Fifty years

of

Pathology

,

con una gran

serie de retratos de destacados investigadores en la materia, el informe de Vavilov sobre el Instituto de Botánica Aplicada de Leningrado y el origen de las plantas cultivadas; la disertación de Wendt sobre el

movimiento enlos vegetales;de Wieland sobre Antiquity

of

the Angios¬

perme,el simposio sobre la significación biológica de las unidades taxo¬ nómicas,

etc.

En el campo de la nomenclatura este congreso no fue decisivo, pero sí interesante.El Dr. T. A. Sprague, conocida autoridad británica en la materia, analizó (Proceed

las ventajas y los defectos de los códigos internacional y americano,

preparando con su objetividad y

mesura,

la unión posterior de ambos. Del siguiente congreso, celebrado en Cambridge, Gran Bretaña en agostode1930 bajola presidencia deA. C.Seward,queda un denso

volumen de Report

of

Proceedings. De parte de Bélgica asistió el Prof. Lucien Hauman [Merck], quien no hacía 5 años había dejado sus

cátedras de botánica en Buenos Aires, que ejerciera

de

1904 a 1925. También este congreso dio resultados importantes para la nomencla¬ tura, pues se fusionaron los dos códigos rivales, el internacional y elamericano,y se incorporó el“métododel tipa”a las reglas

princi¬

pal contribución de A. S. Hitchcock y colaboradores

. Gracias a la

labor de J. Briquet, que murió poco

después

ese mismo año, y otros,

quedó preparada la 3ÿ edición

de

las Reglas Internacionales de No¬

menclatura Botánica, que apareció a luz en 1935. (*).

2:1423-1426. 1929)

(’) A ese congreso de Cambridge de 1930 me une un recuerdo personal. Ha¬ llábame yo en Berlín como joven becario de la Facultad de Agronomía y Veterinaria de Buenos Aires,, perfeccionándome en investigaciones ge¬

néticas y botánicas. Era asiduo concurrente al “Botanisches Museum” en el Jardín Botánico de Dahlem. Los sistemáticos Harms y Mattfeld, a quie¬ nes debo muchas atenciones, trataron de que fuera a Cambridge, con el

(9)

VOLUMEN IX

-

JULIO 1961 77

Amsterdam fue elegida como sede del próximo congreso, en sep¬

tiembre de1935, el tercero y último en el intervalo entre las dos gue¬

rras mundiales. Tuvo, como el de Ithaca y a diferencia del de Cam¬ bridge, una sección Agronomía “por la importancia de la botánica

aplicada para Holanda y sus colonias’’ (Proceedings

...

1:19, 1936). Presidió J. C. Schoute y editó los resultados M. J. Sirks. Entre las grandes conferencias pronunciadas (y publicadas en las actas), mere¬ cen recordarse: la de Stakman sobre especialización y variación en

hongos fitopatógenos; de A. Ernst sobre el estado actual de las inves¬

tigacionessobre heterostilia;de Lloyd sobrelas trampas de Utrimdaria,

de H. Humbert sobre protección de la naturaleza en el trópico, de F.

Kógl sobre hormonas vegetales. El doctor S. J. Wellensiek analizó la literatura botánica de 1930 y 1934 proponiendo medidas para mejo¬ rarla; concluye que los idiomas dominantes son: inglés (ca. 52 %),

alemán (ca. 21 %), francés (ca. 11 %) y otros idiomas (ca. 16 %), con tendencia a aumentar estos últimos. Se efectuaron “reuniones in¬ formales” de directores de jardines botánicos, del virus committee, de ficólogos, briólogos, del Centraalbureau voor Schimmelcultures de

Baarn y el segundo congreso de estratigrafía del

Carbonífero.

Aparte

de las sesiones hubo, desde luego, recepciones, excursiones, exhibicio¬

nes,

etc.

El comité de nomenclatura fue presidido por Merrill, Pulle,

Sprague y Harms. De la Argentina asistieron al congreso los botáni¬

cos Lorenzo R. Parodi y Alberto Castellanos. Nuestro país tuvo, a

través de dichos delegados, dos votos en las sesiones de nomenclatura

(Parodi por la Sociedad Argentina de Ciencias.Naturales, Revista

Physis; y Castellanos por el Museo Nacional de Historia Natural, hoy Argentino de Ciencias Naturales).

Quince años después, en julio de 1950, se materializó el 7. con¬

greso en Stockholm, la capital de Suecia. Un gran volumen de actas primorosamente presentadas es el fruto permanente de dicho magno

fin de “reforzar el frente europeo-internacional” en los debates de no¬ menclatura, donde se temía una fuerte influencia norteamericana. No fui

sin embargo, para no interrumpir mis trabajos personales.

Treinta añosdespués, al hacer la cronología de los congresos botánicos

internacionales en las Jornadas Argentinas de Botánica del Sesquicente-nario(Tucumán, noviembre dé I960), relaté este insignificante incidente de

mi carrera profesional, con el único fin de hacer mi disertación menos árida. Terminado el acto, se me acerca un invitado a las Jornadas, el co¬

nocido briólogo William Campbell Steere, actual director del Jardín Botár nico de Nueva York y me dice —cual no sería mi sorpresa— que a él.le

habían hecho la misma proposición pero en sentido inverso, en aquella oportunidad, y que tampocd’ concurrió a Cambridge. Contribuimos pues ambos, con nuestras juveniles ausencias y sin conocernos, a que aquellas

discusiones de nomenclatura llegaran a feliz término, conducidas por opi¬ nantes más experimentados.

(10)

certamen. F. T. Wahlen, de la Food and Agriculture Organization (FAO) de las Naciones Unidas, pronunció un discurso

trilingüe

sobre botánica y economía mundial. Yerdoorn historió los congresos internacionales de fitología, en un estudio varias veces citado. El doc¬ tor F.

W.

Went, del

California

Institute

of

Technology (Caltech

\

Pasadena, habló del efecto del clima sobre elcrecimiento vegetal, mos¬ trando fotografías delfamoso Earbart Laboratory, que posee el llama¬ do

fitotrón.

Presidió el profesor Cari Skottsberg y se presentaron más de 600 trabajos, en 15 secciones diferentes. Los países representados fueron 54; los presidentes honorarios 66. Elmer D. Merrill, en nom¬

bre delos congresistas, tributó un homenaje a Cari von Linné, presen¬

tando una corona de Aucuba con flores de Nymphaea, para ser depo¬

sitada en su tumba en la catedral de Uppsala.

En cuanto a nomenclatura, informó Albert C. Smith, presidie¬ ron Merrill y Sprague y actuó de rapporteur général J. Lanjouw.Las nomina conservando (art. 21) se extendieron desde los géneros sola¬ mente a categorías superiores. Se rechazaron varias propuestas' de nomina specif ica conservando (votos en contra 320; a favor 40), y de nomina specifica excludenda o rejicienda (votos: 242 en contra, 116 a favor). Se introdujo como artículo nuevo la supresión de las vars. typica, genuino, etc, debiendo en adelante usarse repetido y sin sigla, para la variedad típica, el mismo epíteto específico. También se resol¬ vió aconsejar el uso general de la minúscula cualquiera sea el origen

del epíteto.

De parte de la Argentina asistió una delegación del Instituto

Miguel Lillo encabezada por el doctor Horacio R. Descole. La doctora

Alicia Lourteig asistió a su

vez.

Eh Stockholm se fundó la hoy tan activa International Associa¬ tion

for

Plant Taxonomy.

El VIII Congreso, celebrado en París en julio de 1954, fue uno de los más grandes en cuanto a concurrencia, programa y publicacio¬ nes resultantes. Las actas y comunicaciones constan de más de 2600 páginas. En las sesiones plenarias hablaron el presidente, Prof. Roger

Heim, P.

Chouard.

W. II. Schopfer, de Berna; K. V. Thimann, de

Cambridge, Massachusetts; E. Aberg, de Uppsala, y Roger de Vil¬

morin, presidente de la Sociedad Botánica de Francia.

La Argentina estuvo representada por los ingenieros agrónomos Arturo E. Ragonese, Armando P. Hunziker y Enrique M. Sívori, así como por la Dra. A. Lourteig" ya radicada en Europa.

De este congreso surgió el “Código Internacional de Nomencla¬ tura Botánica”, Utrecht, 1956, actualmente en uso y el primero

cua-drilingüe por incorporación de la versión castellana del cubano A. Ponce de León y Ayme. Aunque el tevto esté en inglés, francés, ale¬ mán y castellano, en caso de dudas la inglesa se considera la versión

(11)

VOLUMEN IX - JULIO1961 79

El último de estos congresos, el IX de la serie, sesionó en Mon¬

treal, Canadá, en agosto de 1959. Presidente fue W. P. Thompson y

vicepresidentes Pierre

Dansereau,

Harold A. Senn y la señora Muriel Y. Roscoe. Como los anteriores, fue un gran acontecimiento científico.

Las sesiones de nomenclatura fueron de considerable importancia y tuvieron lugar unos díasantes en Me Gill University, mientrasel con¬

greso mismo se desarrolló también en la Universidad de Montreal. Hubo delegaciones de más de 60 naciones. Aparte de las conferencias

y sesiones de trabajo, llamaron la atención las exhibiciones o demos¬

traciones, en que el autor explicaba a los visitantes sus trabajos ex¬

perimentales. Hubo excursiones fitogeográficas hasta el Pacífico y al

Ártico canadienses, así como visitas

menores

a reservas forestales, es¬ cuelas y estaciones agronómicas, al jardín botánico de Montreal, etc.

La representación argentina fue de 14 personas, la mayor que

hasta ahora concurrió a tales'reuniones, y fue también la mayor de Sudamérica. Estuvocompuesta por Lorenzo R.Parodi,BennoSchnack, Juan H. Hunziker, Sebastián Guarrera, Osear Tíühnemánn, Humber¬

to A. Fabris, Osvaldo Caso, Abel Sarasola, Rolf Singer, Jorge Wright,

algunos familiares y quien esto escribe.

Pasando a considerar la labor general de los congresos interna¬

cionales, no carece de interés hacer una pequeña comparación de su

estructura. Tomemos algunos ejemplos.

El V Congreso celebrado en Cambridge (1930) se desarrolló en

el marco de las 8 secciones siguientes:

Bacteriología

Fitogeografía y Ecología

Genética y Citología Morfología y Anatomía

Micología y Fitopatología"

Fisiología Vegetal Paleobotánica

TaxonomíayNomenclatura

El VI,.de Amsterdam (1935), tuvo secciones parecidas, pero:

crea una de Agronomía, que había

faltado

en el anterior; separa Ci¬ tología de Genética en dos secciones; reúne Micología con Bacterio¬

logía en una sección y reserva otra separada para Fitopatología. La . sección fitogeografía se denomina Geobotánica, Ecología y Fitogeogra¬

fía, aceptando el primer término como concepto más lato que el últi¬

mo,

que a menudo se usa como

sinónimo.

El VII Congreso de Stockholm (1950)

reconoce

las 16 secciones siguientes:

Nomenclatura Paleobotánica Fitogeografía Agronomía

Citología

(12)

Taxonomía Experimental (’) Botánica Forestal

Genética

Morfología

Micología y Bacteriología

Fitopatología Fisiología Vegetal

Taxonomía, Criptógamas

Taxonomía, Fanerógamas Palinología

Lassecciones más numerosas, 27, fueron las del congreso de Pa¬

rís, en 1954:

1

Unión Internacional de Ciencias

Biológicas, Secc. Botánica 2

Nomenclatura

3

Terminología (2)

4

Taxonomía, Sistemática, Filogenia

5

Paleobotánica

6

Palinología

7

Fitogcografía

8

Morfología y Anatomía

9

Citología

10

Genética y Taxonomía Experi¬ mental

11

Fisiología Vegetal

12

Botánica Agronómica

13

Botánica Forestal

14

Materias Primas Vegetales y su Normalización

15

Etnobotánica

16

Briologia

17

Ficología

. 18

Liquenología

19

Micología

20

Fitopatología

21

Bacteriología

22

Protección de Materiales e Instrumental

23

Microbiología delSuelo y de las Aguas

24

Antibióticos en Biología Vegetal

25

Protección de la Naturaleza

26

Historia de la Botánica 26 bis

Jardines Botánicos 27

Botánica Mediterránea.

Comparando este programa, detallista y analítico

del cual dejé

de mencionar las subsecciones

,

con el sintético del congreso, de Cam¬ bridge, vemos que en esta ‘‘sistemática” de su ciencia, los botánicos

adoptan, igual que en los límites de familias, géneros o especies, dife¬

rentes critérios. Selos puede dividir en dos grupos, los analíticos y los sintéticos, los que dividen mucho y los que subsuman (splitters y lumpers de los anglosajones).

Afortunadamente,

estas diferencias no son de concepto, sino que reflejan diferentes puntos de vista prácti¬

cos, y no pueden afectar los resultados ni el fondo de las cuestiones tratadas. En otro-orden de ideas, se admiten diferencias regionales

,

(') Este nombre es preferible a “biosistemática” que se usa a veces en Estados Unidos. Todos los que investigan en sistemática en botánica y zoología,

hacen obra biosistemática, independientemente de sus métodos. Sólo en obsequio a la brevedad se habla de sistemática o taxonomía, siempre se trata, en biología, de biosistemática, biotaxonomía o mejor, biotaxia. La

profundizaciónde métodos de trabajo conduce ala taxonomía experimental,

a la citotaxonomía, ecosistemática, etc.

(13)

VOLUMEN IX - JULIO1961 81

muy comprensibles, de acuerdo con los intereses de los países donde se celebran las reuniones y, lógicamente, pueden cambiar las seccio¬ nes con el adelanto de la ciencia y la aparición de nuevas ramas del

saber, p. ej; la palinología.

Los congresos internacionales formulan resoluciones, aprobadas

en sus comisiones y sesiones plenarias finales, acerca de variados

te-de interés común, de beneficio para el progreso de la botánica, mas

de la protección de la naturaleza etc.Se han constituido, por mandato

de tales resoluciones y por el peso de ellas ante los diversos gobiernos o autoridades, varias

comisiones,

sociedades,

etc.

cuya labor

ciándose sentir cada vez más. Por otra parte, confesemos también, que

más de una ha quedado en el papel, como aspiración no materiali¬ zada, como programa para el futuro.

va

ha-Permítaseme ahora, tratar de resumir los objetivos o las

finali¬

dades de los congresos internacionales de nuestra ciencia. Sin una clara noción en este sentido, carecerían de significado.

19) Dar a conocer trabajos de investigación originales, o estu¬ dios de conjunto que signifiquen un progreso, en sesiones especiales

o

conferencias,

o también eri forma de exhibiciones'y demostraciones;

29) Trabar conocimiento personal y estrechar relaciones cientí¬ ficas con los botánicos de otros países;

39) Discutir hechos e ideas en forma constructiva, tratando de

beneficiarse de la experiencia de otros para ampliar o profundizar

puntos de vista;

49) Itealizar visitas a institutos, jardines botánicos, universida¬

des,

estaciones experimentales, reservas y parques naturales; efec¬

tuar excursiones o viajes botánicos;

59) Dar a conocer, dentro de un marco de estricta objetividad, las riquezas de la flora, las modalidades de la investigación, enseñan¬

za e importancia de la botánica en su propio país, como legítima pro¬

paganda;

69) Colaborar en el perfeccionamiento de la cooperación inter¬ nacional en el campo de la fitología, formulando ideas, votos

etc.

79) Contribuir al desarrollo de la nomenclatura científica,

pro-pieiendo el cumplimiento de las leyes internacionales de nomenclatu¬ ra botánica y votando por modificaciones progresistas en caso de

necesidad;

89) Estudiar técnicas de trabajo, experimentación, enseñanza y

divulgación, en beneficio de la botánica del propio país; tratando

después de adoptar todas las mejoras posibles.

Los congresos internacionales de botánica no son más que una expresión de la moderna tendencia a la unión y al esfuerzo

(14)

manco-rrranado. Su lema podría ser: por la cooperación internacional liacia el entendimiento universal.

Entre los programas internacionales en vías de desarrollo por

iniciativa directa o indirecta de los congresos, figuran varios de neto

alcance universal, como el Index Herbariorum, part I: The Herbaria

of

the World de J. Lanjouw y F. A. Stafleu, actualmente en su

edición. El Congreso de Cambridge (1930) creó un “Comité para

Urgentes Necesidades Taxonómicas”, con A. S. Hitchcock como se¬

cretario. Poco antes de fallecer, en 1935, pasó sus primeros apuntes

para tal índice de herbarios a

J.

Lanjouw, quien fue encargado del

Index por el congreso siguiente de Amsterdam (1935). El Dr. F. Verdoorn apoyó los trabajos como secretario de la Sección Botánica

de la “Unión Internacional de Ciencias Biológicas”, la cual financia

la publicación junto con la UNESCO.

En Montreal (1959) se creó una comisión para una lista de

Nomina

familiar

um conservada, que propondrá nombres oficiales pa¬

ra las familias de plantas.

Un directorio de Especialistas en Taxonomía Vegetal, compila¬ do por de Boon ha sido también publicado en Holanda y está en vías

de aparición un fichero de los géneros, con sinonimia completa, de

todo el reino vegetal.

No faltan dificultades. La labor internacional requiere un tiem¬

po que no siempre podemos sustraer al trabajo personal. El número

creciente de participantes exige grandes esfuerzos de organización a

los comités locales de las ciudades elegidas para los congresos. Las numerosas secciones y los frondosos programas de cada una, obligan

a superponer las sesiones científicas, con el resultado desagradable que se pierde más de una comunicación por razones de simultanei¬ dad. En el terreno de la nomenclatura, cada nuevo congreso tiende a introducir algún cambio en las leyes respectivas y así existe el

peligro de una inestabilidad que es todo lo contrario de lo que se

proponen estas leyes, cual es estabilizar los nombres científicos. (Este peligro está siendo conjurado por el alto número de firmas y votos

favorables que se exige a cada propuesta de cambio). Las propuestas,

ponencias o minutas, aún las aprobadas, corren el peligro de quedar

en el papel si no se crea una comisión encargada de llevarlas adelan¬

te.

Por otra parte, ellas tienden a repetirse en lossucesivos congresos

y es de desear que quienes se proponen presentar alguna, lean cui¬

dadosamente las actas y proceedings de los congresos anteriores, para

interiorizarse de posibles antecedentes en el mismo terreno. Final¬ mente, el costo de los congresos internacionales es necesariamente

alto. El balance del último realizado, en Montreal, con más de 2600 participantes, indica (Thompson, Proceed. IX. Int. Bot. Congr. 3: VI; Toronto, 1960) un costo total de Dólares cañad. 293.710; las

(15)

en-83 VOLUMEN IX - JULIO 19G1

iradas propias (derechos de asistencia, tarifas de excursiones y exhi¬ biciones) fueron de Dól. cañad. 141.290, las donaciones (gobierno, industria y

do: un déficit de Dól. cañad. 36.760.

Desde el punto de vista bibliotecológico, sería recomendable un título común, de serie, preferentemente en latín

la lengua clásica de la botánica

de las actas,,proceedings o Verhandlungen, de los

congresos internacionales. Tal como se editan actualmente son difí¬ ciles de clasificar, ya que no son ni obras, ni revistas, ni tienen autor.

Para terminar, dediquemos algunas palabras al

futuro

de los congresos internacionales de botánica. Ya sabemos que son periódicos

y que existen comisiones permanentes que los preparan. Su continui¬ dad es evidentemente conveniente para que se puedan resolver pro¬ blemas de cooperación, nomenclatura, etc. que interesan a todos los

botánicos. También contribuyen a mantener la unidad de las ciencias

botánicas, que si bien persiguen Variados objetivos y aplican metodo¬ logías muy diversas, contribuyen todas a develar los misterios de

la planta o sea de la vida vegetal, cuyos rasgos comunes son evidentes

dentro de su extremo polimorfismo.

Si en el futuro la astronáutica permitiera visitar otros plane¬ tas, los botánicos del mundo, unidos, estarán preparados para explo¬

rar y dar a conocer racionalmente los tesoros vegetales que posible¬

mente pueblen ciertos ámbitos

extraterrenos.

donantes particulares) de Dól. cañad. 115.660.

Resulta-San Isidro, 9 dé mayo de 1961.

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94 págs. (Con lista de miembros). (París, 1954).

HUITIEME CONGRÈS INTERNATIONAL DE BOTANIQUE, Paris 1954. Rap¬ ports et Communications parvenus avant le Congrès ans Sections 2, 4, 5 et 6; 286 págs.; id. Sect. 7 et 8, 316 págs.; id. Sect. 9 et 10, 221 págs.;

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HUITIEME CONGRÈS INTERNATIONAL DE BOTANIQUE, París, 1954. Actes du Congrès et dernieres Communiaticns reçues. Un vol. 270 págs.,

24 láms. París, 1959.

IDEM. RAPPORTS ET COMMUNICATIONS PARVENUS APRES LE CON¬

GRÈS. 10 volúmenes, 1571 págs. París (*).

(1) No vistas. A.B.

(2) Ver los títulos de las secciones aquí enumeradas en el cuadro dado en una

(17)

VOLUMEN IX

-

JULIO 1961 85

PROCEEDINGS OF THE IX. INTERNATIONAL BOTANICAL CONGRESS, Montreal, August 19-29, 1959. Vol. 1, Program, 221 págs., Ottawa; vol. 2, Abstracts, 444 págs., Univers. Toronto Press; vol. 2 A, 41 págs. 1959; vol.3,

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Referencias

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