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Banyeres del Penedès

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Academic year: 2020

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B A n y E r E S D E L P E n E D è S

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LCastiLLo seenCuentra situado en la parte vieja de la localidad, en dirección norte, en lo alto del cerro. Se llega a la torre, la única construcción conservada del castillo de Banyeres, por un pequeño sendero que nace en la parte alta del pueblo, al final de la calle Mayor.

La documentación histórica referente al castillo de Ban-yeres es muy escasa. En agosto del año 936, el rey franco Luis iV de Ultramar confirmó al monasterio de Sant Cugat del Vallès, todas las posesiones de que gozaba, mencionando el lugar como la Guàrdia de Banyeres, refiriéndose por primera vez al castillo y lugar de Banyeres, bajo la denominación

subiungit in ispa guardia de Bagnarias. Con este mismo nombre

aparece citado en otro documento del año 977, a raíz de la venta del castillo de Sant Esteve de Castellet, que llevó a ca-bo el conde de Barcelona, Borrell, a Unifred Amat. A lo largo del siglo xi (años 1040 y 1069), y en una serie de noticias relacionadas con el establecimiento del castillo de Albinyana, aparece la denominación de “guardia”.

no resulta fácil esclarecer si el término “guardia” se refería a un concepto jurídico o si simplemente definía la existencia de un edificio construido como torre, guardia o

atalaya de vigilancia (generalmente relacionado con un casti-llo o con un territorio de población). En el caso de Banyeres, podía haber sido construida cerca del término de Albinyana con el fin de controlar el paso y la recaudación de impuestos. La otra posibilidad es que se tratara de una obra de inicios del siglo xi erigida sobre edificaciones anteriores, aprovechando asentamientos de época ibero-romana, lo que se ha podido constatar gracias a los restos de cerámica hallados en las in-mediaciones de la torre de Banyeres durante las excavaciones arqueológicas realizadas a finales del siglo xx. En la Edad Media, el uso de las torres de vigilancia servía para controlar el paso de mercancías, además de facilitar la comunicación entre diferentes puntos. También era un símbolo del poder feudal, siendo un medio de coacción para sus habitantes, aunque resulta dudoso el hecho de que pudiera vivir alguien allí de forma permanente. Finalmente, otra posible hipótesis apunta a que estas construcciones podrían formar parte de un conjunto de torres que tendrían la función de lindar entre los diferentes castrum limítrofes, como es el caso de Banyeres,

el Papiol y Lleger, todos muy próximos. El Papiol, lindaría con Castellet y Banyeres, Lleger con Castellví de la Marca,

Castillo de Banyeres

Banyeres del Penedès está situada a 6 km de El Vendrell, la capital comarcal. Se accede desde Tarragona por la n-340 o bien la A-7, en dirección a Barcelona. La localidad tiene agregados los poblados de Saifores y de Sant Miquel.

Desde el siglo x el término, junto con el castillo de Banyeres, aparecen mencionados a raíz de una carta poblacional que confirmó las posesiones del monasterio de Sant Cugat del Vallès en el año 936. Es en este documento donde aparece la mención más antigua del topónimo de Bagnaries.

Durante la Edad Media, el pueblo se organizó alrededor del antiguo castillo, conocido también como castillo de la Guardia de Banyeres, del que se conserva restos de una torre vigía, medio de-rruida, de planta semicircular.

En el término de Banyeres existió un antiguo priorato benedictino fundado a principios del siglo xii, que dependía de la abadía de ripoll, y que alcanzó su máximo esplendor entre los siglos xiii y xiv. Se ha conservado la iglesia del priorato dedicada a santa María, junto al cementerio.

En la plaza de L’Om, junto a un magnífico olmo centenario, se encuentra la actual iglesia pa-rroquial, edificada a finales del siglo xvii y dedicada a santa Eulalia. Fue construida en el lugar en el que se alzaba la antigua iglesia del castillo, de la que no se conserva resto alguno.

A las afueras de la localidad, se encuentra una antigua masía fortificada conocida como la Casa Murada, construida en el siglo xiii, de la que destaca el buen estado de conservación de su torre. Tiene anexa una pequeña ermita edificada en el siglo xviii.

Cabría destacar también, como restos importantes de época medieval el camino de Saifores a Bellvei, con algunos restos de su primitivo trazado, y el molino de Cal Mata, documentado desde el siglo xiv.

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Castellet y Banyeres. Otra cuestión sería la jurídica, pues la denominación de castrum para el castillo de Banyeres no

apa-recerá, como veremos a continuación, hasta el siglo xi. Así pues, el primer documento que considera Banyeres como castrum o castillo completo, data del año 1032,

momen-to en que el obispo Guadal cede el castillo de Banyeres a Mir Llop-Sanç y a su mujer Quixol, a cambio de un censo anual. El documento deja claro que el castillo era propiedad de la sede barcelonesa y que su posesión provenía de la donación de sus fieles desde la antigüedad. Aunque continuó siendo feudo del obispado, el castillo siguió en manos de los descen-dientes de Llop hasta que en 1371 pasó a ser patrimonio real. no obstante, ya durante los siglos xii y xiii los descendientes de Mir Llop-Sanç habían ido deshaciéndose poco a poco del patrimonio de los Banyeres.

Durante el siglo xiv, y a causa de la urgente necesidad de obtener dinero para financiar sus campañas militares, el monarca Pedro el Ceremonioso vendió o empeñó muchos de sus dominios territoriales, rentas y jurisdicciones. El Penedès no fue una excepción, ya que en esta zona el rey poseía mul-titud de dominios enajenables. De hecho, el 7 de enero de 1358 vendió a su consejero, Bernat de Tous, la jurisdicción civil y criminal que comprendía los castillos de Banyeres y de Llorenç, además del lugar de Lleger, por 10.000 sueldos barceloneses. Tras la muerte del consejero, su heredero Ber-nardí Tous extendió un nuevo documento de venta –que úni-camente comprendía Llorenç y Lleger, ya que prescribió el cumplimiento del plazo–, finalizando así el proceso de reden-ción del castillo y término de Banyeres iniciado una década antes. De esta manera, el castillo de Banyeres fue redimido,

como lo fueron también sus habitantes, de la jurisdicción que sobre ellos ostentaba Bernat de Tous.

Del castillo poco queda, tan solo la mitad de una torre, de planta circular (de 3 m de diámetro x 7 m de altura), si-tuada en lo alto de un cerro. Por los alrededores se puede ver algún silo y restos de los muros que lo rodearon, algunos de estos últimos con un grosor de 1,5 m. Seguramente, en origen la torre pudo alcanzar los 14 m de altura, como atestiguan otras torres de la comarca. Los sillares con los que fue cons-truida, dispuestos de forma más o menos alineada, presentan distintos tamaños; en su interior, concretamente en la zona inferior, todavía se aprecian restos de una técnica constructi-va que recuerda al opus spicatum.

En la década de 1960, y con la intención de aportar más datos para concretar su origen, se realizó una excavación arqueológica. Probablemente, la torre sea obra de la primera mitad del siglo xi, aunque resulta difícil asegurarlo por la au-sencia de elementos constructivos y decorativos que analizar (como puertas, ventanas, suelos, etc.).

Texto y foto: CMG

Bibliografía

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CataLà BenaCh, B., 2006, p. 35; LLoraChi santis, S., 1983, pp. 246-247; miqueL López, J., 1988, pp. 189-216; miqueL López, J., 1989, pp. 195-218; urpí CasaLs, r. M. y resina navas, J. A., 1991, pp. 136-143, 148-161.

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B A n y E r E S D E L P E n E D è S

Iglesia de Santa Maria del Priorat

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araaCCederaLaigLesiade santa maria, en la localidad de Banyeres tomamos la primera calle a la izquierda en dirección Sur; a tan solo unos 500 m encontraremos el edificio, situado justo al lado del cementerio.

Desde el siglo x, en Banyeres solo se tiene noticia de la iglesia parroquial de Santa Eulalia, de cuya etapa románica ya nada queda, pues fue reedificada en el siglo xvi. Tampoco se conoce noticia alguna del priorato de Banyeres a lo largo del siglo xi. Únicamente una breve mención del año 1054, cuando el señor del castillo de Tomoví, Mir Llop Sanç, juró su testa-mento sacramental en honor de santa Eulalia, situada cerca del castillo de Banyeres. Este documento es muy importante pues proporciona la primera información sobre la iglesia de Santa Maria de Banyeres, así conocida hasta el siglo xiv, momento a partir del cual se la conocerá como Santa Maria del Priorat.

Llegados al siglo xii, en 1158, transcurridos más de cien años desde la muerte del primer señor de Banyeres, el prio-rato aparecerá relacionado documentalmente, con diversos linajes, todos muy significativos y representativos del Pene-dés: los Castellet, los ribes y los Castellvell, unidos al linaje Banyeres por vínculos de parentesco ya desde del siglo xi. Posiblemente fue durante este periodo cuando se erigió su fábrica, coincidiendo con el intervalo entre los testamentos de Mir Llop-Sanç y de Ponç Pere de Banyeres. A partir de entonces las referencias a Santa Maria de Banyeres resultan hasta abundantes. Se conocen numerosas donaciones, entre

otras las realizadas en el año 1214 por Guillem de Castellvell al lugar y a sus servidores –en presencia de Pere de Penya-fort– para la salvación de su alma y de las de sus parientes, que consistieron en la entrega del diezmo que obtenía Bernat Fortuny, en honor de Salomó. Este honor se encontraba en la parroquia de Sant Bartomeu de Puigtinyós, perteneciente al término de Castellvell de la Marca (hoy en día Montferri, localidad del Alt Camp).

En el año 1312, la iglesia de Santa Maria del Priorat recibirá un beneficio fundado por el militar Pere de Banye-res, y durante esa centuria aparece documentada también su dependencia del monasterio de ripoll, como también la de Salomó respecto al Priorat. Dos siglos más tarde, en el siglo xvi, la comunidad ya había desaparecido (tan solo conservaba un prior nominal), de modo que el priorato de Banyeres y sus bienes se unieron al Colegio de Benedictinos de Lleida y, posteriormente, al de Sant Pau del Camp, de la Congrega-ción Claustral Benedictina.

El antiguo priorato, que dependía de la abadía de ripoll, alcanzó su máximo esplendor entre los siglos xiii y xiv, y la iglesia es el último vestigio que queda en pie del priorato be-nedictino. Se trata de un edificio de dos naves rectangulares rematadas al Este por ábsides de planta semicircular precedi-dos por un arco presbiteral que nace de una sencilla imposta en forma de chaflán en el caso de la nave primitiva. Ambos ábsides se cubren con bóveda de cuarto de esfera.

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La primitiva nave, construida a finales del siglo xi o principios del xii, es la situada más al norte y corresponde a la primera época del priorato, cuya iglesia, en origen, poseía una nave y una puerta de acceso ubicada por la parte del cementerio, ahora tapiada. La segunda nave, emplazada en el lado sur, se corresponde con la ampliación llevada a cabo en el siglo xiii. Un potente y tosco contrafuerte separa las dos naves, que se iluminan gracias a un óculo abierto en la zona central del frontispicio y a una ventana saetera abierta en la segunda nave. La unión entre ambas se llevó a cabo mediante dos grandes arcos formeros de perfil ligeramente apuntado que arrancan de un pilar cruciforme, del que también nacen

los arcos fajones que refuerzan las bóvedas de cañón que cu-bren las naves, de perfil semicircular en la norte y apuntado – con restos de relieve que enriquecen sus elementos– en la sur. Al exterior el ábside más antiguo presenta un vano axial oculto al interior. A mediodía, se encuentra el actual acceso a la iglesia, de medio punto, pequeñas dimensiones y sin ningún tipo de decoración. En la sacristía, destaca una ventana de me-dio punto de piedra sillar bien pulida. Solo se pueden apreciar grandes bloques de piedra tallada en las aristas y los arcos, mientras que en el resto se observa una piedra más basta.

En la fachada norte una puerta, ahora tapiada, servía pa-ra comunicar el templo con el resto de las dependencias

mo-Sección transversal

Planta Detalle del muro norte

0 1 2 3 4 5 m

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nacales. En el muro de poniente, correspondiente a la iglesia original, se encuentra un campanario de tipo espadaña, hoy en día mutilado, sin coronamiento y con dos huecos para las campanas. Está realizado con sillería bien escuadrada, muy especialmente en los ángulos.

En el interior de la segunda nave, entre el ábside y la sacristía, aparece una hornacina apuntada (1,20 m de altura y 1,23 m de anchura), probablemente obra del siglo xiii, de-corada por una moldura (apenas 10 cms de ancho) en la que se representa una cuadrifoliada de factura lineal y sencilla. En su interior, se halla un pequeño tímpano de piedra (de 62 cm de base), decorado con tres relieves: un círculo concéntrico dentado por ambos lados y en la parte central, una cruz to-losana, derivada de la cruz de Malta. Este tipo de cruz fue el símbolo de los Cátaros o Albigenses, procedente de las

doc-trinas orientales, concretamente del mundo bizantino. Por otro lado, habría que considerar la posibilidad de que hubiera sido una estela funeraria.

Procedentes del Priorat de Banyeres, se conservan en el monasterio de Montserrat dos lipsanotecas de madera descu-biertas en 1949, probablemente de principios del siglo xiv.

Texto y fotos: CMG - Planos: OFM

Bibliografía

Cruañesi oLiver, e., 1990, pp. 85-86; LLoraChi santis, S., 1983, pp. 176-178; urpí CasaLs, r.m. y resina navas, J. a., 1991, pp. 175-221, 366-369.

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