El centro educativo como marco de
la orientación familiar
Julio Tello Díaz
C.P. «Reyes Católicos» (Huelva)
Desde que se institucionaliza la educación en centros docentes distintos a las familias, a éstos se les han ido encomendando diferentes y va riadas funciones, acordes al devenir social. Entre estas funciones se destaca una mayor carga socializadora. Por tanto se necesitan cada vez mejor cualifica -ción de los profesionales de la educa-ción. Pero la familia no puede delegar completamente la función educativa a la escuela, ya que entre los cometi -dos principales del sistema parental están la crianza y las funciones de socialización. Debido a las condiciones socioeconómicas actuales, la familia se ve sujeta a búsqueda de mayores ingresos económicos y mejor status social, con la consecuente pérdida de contacto educativo con sus hijos. En la investigación que estamos realizando, analizamos por una parte, cómo el profesorado orienta a las familias para una educación que debe ser compar -tida y por otra, si se cuenta con la formación, los mecanismos y los recursos adecuados para ello.
1. Introducción
(1995), esta última bajo la nueva organización del sistema educativo promulgado por la Ley Orgánica de Ordenación General del Sistema Educativo (1990). En todas ellas se recoge la importancia de la participación familiar en la vida de los centros, llegando hasta la elección de su director mediante el Consejo Escolar y pasando por la aprobación del Proyecto y Plan Anual de Centro.
En la actualidad, y ante los rapidísimos cambios sociales y tecnológicos, el profesorado reclama la participación (más aún, la implicación directa) de los padres en la educación que propugna el centro educativo. Pero sabemos que esta implicación parental es casi inexistente, posiblemente por la suposición de la escasez de conocimientos y de no saber qué hacer por parte de los padres y madres. Por tanto, necesitamos saber si el profesorado está capacitado para la captación de los principales responsables, por derecho natural o social, en la educación; si además los profesionales docentes serían capaces de orientar y asesorar en una convergencia de acción a las familias para una mejor consecución de los objetivos educativos; y, aún más, si están padres y profesores, dispuestos a compartir esta responsabilidad. En la complejidad de esta situación juega un papel preponderante los orientadores de los centros.
Intentamos evaluar cuál es la situación de conectividad existente entre los dos estamentos fundamentales para la educación (profesorado y familia) así como las condiciones organizativas que posibilitan u obstaculizan su puente de conexión. Hemos preguntado a una muestra del profesorado y de familias de la provincia de Huelva cuáles son las necesidades de orientación existentes para que estas últimas puedan favorecer con su participación los procesos educativos. Recogemos a continuación los resultados obtenidos hasta el momento en el colectivo docente, quedando pendientes de procesar los datos relativos a las familias y las entrevistas con los orientadores.
2. Objetivos
En la investigación que presentamos nos proponemos los siguientes objeti-vos:
- Conocer la dinámica relacional existente entre las familias y los IES de Huelva y su provincia.
- Descubrir las necesidades familiares más acuciantes en lo que respecta a la educación de los hijos, sus demandas, posibles itinerarios académicos y salidas profesionales.
- Comprobar si los padres y madres están a la altura de poder atender en la actualidad estos interrogantes y orientar a sus hijos en estos temas.
3. Selección de la muestra
La provincia de Huelva cuenta con cerca de 60 IES públicos, con un colectivo docente de unos 2000 profesores. La muestra la recogemos principalmente por accesibilidad, optando por 2 centros de la capital y 4 de la provincia. Se recibieron cumplimentados un total de 173 cuestionarios.
El cuestionario administrados a los profesores ha tratado de recoger la percepción de éstos en lo que se refiere a la orientación que se pretende ofrecer a las familias como institución educativa de primer orden, pero con grandes dificultades para poder dedicar a sus hijos el tiempo y la atención tan necesarios en los años de la adolescencia.
Se desprende del cuestionario que hemos trabajado diferentes dimensiones que nos podrán facilitar un mejor acceso a la información que pretendemos conse-guir:
- Organización: Aspectos organizativos en torno a la tutoría y visita de padres.
- Asistencia e implicación: Grado de implicación de padres en la dinámica del centro.
- Tutoría: Temas que se abordan y grado de eficacia de la misma.
- Sobre los padres: Funciones que desde la familia deben acometer, problemática que mayoritariamente presentan, conocimiento acerca de los itinerarios educativos.
- Formación docente: Importancia de este aspecto en relación con la orientación hacia los padres.
4. Resultados
En relación a los as pectos organizativos cabe destacar las dificultades iniciales con que se encuentran las familias para poder contactar con el profesorado de Secundaria, ya que la totalidad tiene su horario de atención a los padres por la mañana. Existe una visión bastante generalizada de la poca asistencia de éstos, pero no es menos cierto que a mayores dificultades menos iniciativa se tendrá. Esta afirmación se corrobora con el porcentaje de asistencia que emana de la respuesta del profesorado, ya que un 36% de los docentes indican que sólo mantiene entrevistas con una cantidad de padres que ronda entre el 0% y el 20%, cifras nada deseables si se pretende alcanzar una calidad educativa mediante la colaboración entre ambas instituciones. Un 51% del profesorado indica que la asistencia familiar asciende a una cifra que está entre el 20% y el 40%. Sólo el 12% afirma recibir a los padres entre el 40% y el 60%.
Porcentaje de asistencia
60-80% 40-60% 20-40% 0-20%
60
50
40
30
20
10
0
12 51
La situación se hace más compleja cuando descubrimos que las familias que más asisten a las entrevistas con los tutores son aquéllas cuyos hijos obtienen unos óptimos resultados académicos y que presentan pocos problemas de conducta e integración escolar. De estos resultados emana la necesidad de ofrecer al resto de las familias las vías y los cauces necesarios para que puedan ayudar y orientar a sus hijos a lo largo de todo su itinerario educativo. Pero para ello es preciso fomentar una cultura de participación en los centros, donde los padres puedan ser formados y orientados en materias y temáticas que les conciernen como educadores directos.
Un gran número de familias presentan alto grado de preocupación (según los profesores) por: situación académica actual y futuro académico de sus hijos, futuro profesional, problemas de disciplina doméstica, no poder atender a las dem andas de sus hijos en relación a inquietudes propias de la adolescencia, relaciones de sus hijos con su grupo de iguales (violencia, sexo, drogas, etc.) y dificultades por hacer frente a peticiones de sus hijos (ordenador, ropa, moto...).
Ante esta nueva dinámica relacional que se presenta en la familia, muy diferente a como se presentaba cuando eran hijos los que ya hoy son padres, éstos se encuentran desbordados y con pocos recursos para afrontar una óptima y deseable educación a sus hijos.
En este orden de cosas, el centro educativo, que siempre reclama una amplia y extensa colaboración de la familia, se encuentra con que ésta no tiene medios, recursos o capacidades suficientes para atender las peticiones de la institución docente. Ahora bien, sí existe una inicial predisposición por parte de algunas familias a participar en determinadas actividades puntuales que organiza el instituto; así se percibe por los profesores, quienes aprecian una leve implicación de padres y madres en las verbenas de final de curso, en las asambleas informativas y en actividades extraescolares organizadas por las APAs. Pero la valoración media que hace el profesorado respecto a esta participación está en un 1,96 sobre un total de 5, siendo 2 la valoración con mayor frecuencia (67%). Es de reconoce la necesidad de indagar cuáles son las causas que impiden mayor participación familiar y la manera de poder favorecer, mediante la orientación, mayor implicación de los padres, los cuales desconocen la mayoría de las veces los puentes de enlace que pueden utilizar para ello.
Para muchos profesores, independientemente de la temática abordada, la eficacia de la tutoría es bastante dudosa, ya que
sólo el 9% opina que es bastante eficaz, mientras que un 61% cree que los resultados de las tutorías con los padres es poco eficaz. Esto nos hace recapacitar sobre la confianza que le merece a los profesores la función tutorial en la relación con las familias.
Implicación de los padres
3 2 1 Porcentaje 80 70 60 50 40 30 20 10 0 14 67 18 Estadísticos
Implicación de los padres 173 0 1,96 Válidos Perdidos N Media Estadísticos
Respecto a la función que deben tener los padres en materia educativa, los profesores opinan que principalmente se debe motivar a los hijos para el estudio y crear un buen clima de trabajo en el hogar. De la pregunta abierta “¿Qué problemática/s se aprecia/n en el contexto familiar y que pueden repercutir de forma negativa en la educació n?” se desprende que los profesores perciben una gran dejadez en la mayoría de las familias por intentar ofrecer una mayor libertad a sus hijos y después no saber hacer un llamamiento a la responsabilidad de éstos para afrontar los estudios. Por otra parte, la nueva ordenación del Sistema Educativo ha dejado un gran desconcierto inicial en los padres, ya que muchos de ellos no conocen las ofertas e itinerarios educativos que sus hijos pueden seguir. En una valoración de 1 a 5, los profesores dan un 2,11 de media sobre los conocimientos que los padres pueden tener en este tema, siendo 2 la puntuación con mayor incidencia, pero el que los
padres necesiten actualizarse en relación a todas las novedades y avances producidos en el Sistema Educativo no implica que no conozcan las capacidades, aptitudes y habilidades que poseen sus hijos. El profesorado así lo percibe otorgando una valoración de 4,31 sobre 5 a esta cuestión. Esto puede ser considerado una ventaja, ya que a raíz de ese conocimiento es muy posible vehicular líneas de actuación parental que permita a los hijos unas decisiones asesoradas desde el mismo seno familiar en base a sus características y potencialidades. Aún más, permitiría una mejor acción tutorial por parte del profesor si éste recibiera información de primera mano acerca de sus alumnos.
Finalmente, nos cuestionamos sobre la necesidad de formación en orienta-ción familiar. El profesorado, ante las demandas sociales y familiares de una educa-ción individualizada y de una funeduca-ción tutorial que responda a las diversas necesi-dades de sus alumnos, precisa dar una respuesta a las familias para que éstas satisfagan igualmente las demandas de quienes aún están en un difícil proceso de maduración, de aprendizaje y de toma de decisiones. El profesorado de Secundaria cree que las temáticas más importantes donde debería comenzar su formación para orientación familiar son: desarrollo psicológico del adolescente y atención desde la familia, sistema social juvenil actual, clima de trabajo y estudio en el hogar, orientación educativa y vocacional al finalizar la ESO y prevención de la drogadicción. En este complejo entramado de diferentes temáticas, desde la orientación educativa hay un vasto campo de trabajo que es necesario abordar si queremos que sea una realidad la mejora de la calidad de la educación, teniendo tanto los padres como los alumnos mucho que aportar en este terreno.
5. Conclusiones
Debemos considerar que los alumnos del Primer Ciclo de ESO son en edad los mismos que en la EGB (12-14 años). En este sentido cuando estos alumnos estaban en los colegios, se debía ofrecer a los padres y madres la tutoría en horario
Eficacia de la tutoría
Nada eficaz Poco eficaz Bastante eficaz
Porcentaje
70
60
50
40
30
20
10
0
29 62
9
Estadísticos
Padres conocer aptitudes de hijos
173
0 4,31 Válidos
Perdidos N
de tarde, bajo la justificación de que la comunicación entre centro y familia favorecería la calidad educativa que se ofrecía. En la actualidad existe gran dificultad para que ambos estamentos puedan comunicarse directamente, ya que la tutoría está en horario de mañana, sin que existan grandes posibilidades de que los padres y madres puedan contactar con el tutor.
Otra cuestión a debatir sería la direccionalidad que deben seguir los valores de una y otra institución; queremos decir que los valores y costumbres de la familia y del entorno escolar no son los mismos y, en consecuencia, debe buscarse un acercamiento que no siempre se alcanza en este terreno. Pretendemos, por tanto, una búsqueda del valor de la experiencia de las familias para ser tomada por el centro y una cultura institucional escolar que sea tenida en cuenta y respetada por los padres. Una vez encontradas las necesarias vías de convergencia entre ambas instituciones, procede elaborar las tácticas de trabajo que en cada centro se precisen y que consigan ofrecer tanto al centro educativo como a la familia los recursos, estrategias y líneas de colaboración suficientes que sean facilitadores de una educación de calidad.
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