Benemérita Universidad Autónoma de
Puebla
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Academia General de Filosofía
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Filosofía II.
Guía para el Alumno del Bachillerato Universitario, fue elaborado por la Vicerrectoría de Docencia de la Universidad Autónoma de Puebla.
D.R. © Universidad Autónoma de Puebla, 2005 Calle Calle 4 sur No. 104, Centro Histórico C.P. 72000 Puebla, Pue.
Este libro electrónico ha sido elaborado por la Universidad Autónoma de Puebla, como parte de las acciones del fortalecimiento del Bachillerato Universitario. La edición e impresión de este libro no tiene carácter lucrativo, es para uso exclusivo de los alumnos de la UAP.
Los juicios y opiniones de la comunidad universitaria son indispensables para mejorar el contenido de este libro, éstos pueden ser enviados a:
Vicerrectoría de Docencia
Av. Juan de Palafox y Mendoza No. 219 Centro Histórico, C.P. 72000, Puebla, Pue.
Teléfono 2295500, extensión 5602
DIRECTORIO
Mtro. Enrique Agüera Ibáñez Rector
M.A. Armando Valerdi Rojas Secretario General
M.A. José Alfonso Esparza Ortiz Tesorero General
M.A. Oscar Gilbón Rosete Contralor General
Mtro. José Jaime Vázquez López Vicerrector de Docencia
Índice
Introducción general 7
Módulo I. Conceptos fundamentales de ética Unidad 1 del Programa de Filosofía II
Introducción 13
Lecturas 18
• Lectura 1: Adolfo Sánchez Vázquez: “Situaciones y actitudes
morales. Objeto de la ética” 18
• Lectura 2: Francisco Larroyo: “Los problemas capitales
de la ética” (visión panorámica) 21 • Lectura 3: Mercedes Garzón / Juan Garzón: “Moral y moralidad” 24 • Lectura 4: Adolfo Sánchez Vázquez: “Carácter social de la moral” 27 • Lectura 5: Gustavo Escobar Valenzuela: “Problema de la esencia
del acto moral” 29
• Lectura 6: Kenjuro Yanagida: Teoría de la libertad
(selección de pasajes) 34
• Lectura 7: J.P. Sartre: El existencialismo es un humanismo
(selección de pasajes) 38
• Lectura 8: Virginia Graue: “La interiorización de las normas
y los valores morales” 42
• Lectura 9: Jesús Mosterín: “Naturaleza y convención”
(y otros textos) 45
• Lectura 10: Risieri Frondizi: “¿Qué son los valores?” 53
Vocabulario 58
Autoevaluación 59
Bibliografía 71
Módulo II. Problemas éticos contemporáneos Unidad 2 del Programa de Filosofía II
Introducción 73
Lecturas
• Lectura 11: Sonia del Valle: “Hablemos sobre la vida: revisemos
el tema del aborto” 74
• Lectura 12: Alma Iridia Barranco: “Ética y biotecnología” 78 • Lectura 13: Daniel Rivera: “Clonación humana: sí o no” 79 • Lectura 14: Alejandro Herrera Ibáñez: “La moral y la violencia
hacia los animales” 81
• Lectura 15: Graciela Hierro: Ética de la libertad
(selección de textos) 88
Vocabulario 100
Autoevaluación 100
Módulo III. La identidad del mexicano como problema ético actual Unidad 3 del Programa de Filosofía II
Introducción 105
Lecturas
• Lectura 16: Rubén Bonifaz Nuño: “El humanismo prehispánico” 109 • Lectura 17: Eduardo Nicol: “Humanismo y ética” 118 • Lectura 18: Fernando Benítez: ¿Qué celebramos, qué lamentamos?
(selección de pasajes) 124
• Lectura 19: Alfonso Reyes: Cartilla moral (fragmentos) 136 • Lectura 20: Leopoldo Zea: “El sentido de responsabilidad
en el mexicano” 148
• Lectura 21: Samuel Ramos: “Psicoanálisis del mexicano” 157 • Lectura 22: Leopoldo Zea: “La filosofía como dominación
y como liberación” 165
Vocabulario 182
Autoevaluación 183
Bibliografía 193
Apéndice 194
Bibliografía general 197
Exhortación al estudio de la Filosofía
Réstame sólo, oh jóvenes mexicanos, dirigiros nuevamente la palabra para rogaros con la mayor insistencia que améis el estudio con especial predilección y os entreguéis con toda el alma al cultivo de la filosofía. Ya sea que os sonría la fortuna o que os agobien las adversidades, ora prosigáis los estudios teológicos o bien los de la jurisprudencia, sea que vistáis la toga o que os arrebate la gloria de las armas, o que militéis entre los minist5ros de Dios; ricos o pobres, en el retiro de vuestra casa o en las públicas asambleas, en la ciudad o en el campo; ya sea que converséis con un conciudadano o con un extranjero, con un sabio o con un ignorante, o que alguna vez –lejos de vuestra patria- recordáis las más remotas regiones del mundo: siempre y en todas partes la filosofía será para vosotros noble y erudito reposo, consuelo en las tribulaciones , útil y suavísimo solar en todas las circunstancias y vicisitudes de la vida.
Andrés de Guevara y basoazábal (1748-1801)
Sirvamos, pues; hagamos nuestro oficio de hombres. Con la humildad de la verdadera conciencia, que es la sabiduría, aprendamos, despiertos, la humilde tarea de la colaboración humana que preservará a nuestro país y, después, a nuestro planeta, de los acometimientos de la indolencia y la soberbia.
PRESENTACIÓN
La Benemérita Universidad Autónoma de Puebla ha producido las Guías para el maestro y para el alumno como parte de las acciones para elevar la calidad académica del Bachillerato Universitario. Su finalidad es respaldar el aprendizaje de los estudiantes y apoyar el trabajo de los profesores en cada una de las asignaturas que integran el nuevo plan de estudios de la preparatoria (plan 5).
La producción de estas Guías tiene como base el trabajo colegiado de las Academias de Maestros del Nivel Medio Superior de la BUAP. En ellas se han podido conjugar las experiencias de los docentes, cada vez más exitosas en materia de superación académica. Se ha incorporado también a estos textos el trabajo de profesores y especialistas de otras instituciones educativas, con quienes nuestros maestros mantuvieron un intenso y fructífero trabajo.
La Vicerrectoría de Docencia reconoce el empeño que ha tenido, para la producción de esta Guía, la Academia General de Filosofía del Nivel Medio Superior de la Universidad Autónoma de Puebla, particularmente los maestros:
Gabriel Aguilar Aguilar, Humberto Bonilla Solís, Teresa Cabrera González, Anastacio Cabrera Pérez, Juana Costatl Sánchez, Marcolín Guliver Márquez, David Hernández Álvarez, María del rayo Morán Maldonado, Jesús Carlos Piñones y Fernández, María Félix Ramírez Obregón, Guillermo Ramos Corona, Silvino Romero Tetzicatl, Lucía Rosas Coti y Tomás Saldaña Hernández.
Asimismo nuestra institución valora la coordinación editorial que ha desempeñado el Instituto Mexicano de Investigaciones Educativas.
En el diseño de las Guías para el maestro y para el alumno se han contemplado los avances de las Academias en la actualización y precisión de los contenidos de las asignaturas, y se incorporaron estrategias para un mejor aprendizaje a partir de los nuevos enfoques pedagógicos que orientan las actividades de la educación media superior en la BUAP. Todo ello contribuirá a cumplir de una mejor manera los objetivos de calidad y pertinencia educativa que se ha propuesto nuestro bachillerato.
La publicación de estas Guías corresponde al compromiso sostenido del rectorado de contribuir a la mejor formación de los jóvenes preparatorianos y de apoyar el buen desempeño de sus profesores, orientaciones prioritarias que han sido recogidas en el Plan General de Desarrollo 1998-2001 de nuestra Benemérita Institución.
Introducción general
Esta Guía ha sido especialmente elaborada para ti; en ella encontrarás materiales e indicaciones que te apoyarán y orientarán en tu curso de Filosofía II (Ëtica). Como alumno o alumna de segundo semestre, ya has tenido un primer contacto –que esperamos haya sido fructífero- con la materia de filosofía, donde tuviste oportunidad de incursionar en el campo de la lógica. Ahora tus estudios estarán dirigidos a otra disciplina filosófica denominada ética, cuyos problemas centrales, como verás, giran en torno a la conducta moral del hombre con las implicaciones sociales, psicológicas e históricas que ésta conlleva.
Como sabes, la filosofía, al reflexionar sobre todos los quehaceres humanos – ciencia, moral, arte, religión, educación, etcétera- contribuye a desarrollar capacidades críticas y creativas; por ello deseamos que la presente Guía signifique un punto de partida que te permita ir adentrando, cada vez más, en la aventura del filosofar, para tratar de dar respuesta a los más importantes e inmediatos problemas que te afectan a ti y a tu sociedad.
No pretendemos que te conviertas en un filósofo “hecho y derecho”, o en un profesional de la filosofía, pero sí que, al acercarte a la filosofía y en particular a la ética, adquieras una formación humanística, una conciencia ética que te permita ser una persona digna y responsable, sensible a los más altos valores e ideales a que pueda aspirar el ser humano.
A continuación explicamos cómo está estructurada la presente Guía para que puedas sacarle el máximo provecho:
Además de esta Introducción General, que contiene los objetivos generales del curso, el nuevo perfil que se requiere del alumno y los criterios de evaluación y acreditación, se incluyen tres grandes módulos que, a su vez, corresponden a las tres unidades que conforman el programa de Filosofía II (Ëtica); cada uno de estos módulos está integrado por varias lecturas de apoyo precedidas por una introducción donde se explica, de manera resumida, los principales problemas que abordan.
Es muy importante que leas con la mayor atención las lecturas propuestas, que subrayes las ideas principales y consultes las palabras que no te sean familiares; que aquello que no entiendas lo consultes con el maestro. No te dé pena preguntar, pues el tener dudas e inquietudes –como seguramente las tienes- ha sido cualidad de los grandes filósofos y pensadores de todos los tiempos que, como tales, han aspirado al conocimiento verdadero de las cosas.
con el fin de superar nuestras limitaciones y carencias y así conformar un ethos propio que se ajuste a nuestras necesidades históricas y humanas y que, sobre todo, coadyuve a crear una mejor sociedad.
Observarás que las lecturas incluidas en los módulos para apoyar las tres unidades del programa te proponen una serie de actividades o autoevaluaciones que deberás resolver con todo cuidado a fin de reafirmar los conocimientos adquiridos y prepararte para tus exámenes.
Es importante señalar que al final de cada módulo encontrarás una lista de
palabras clave (Vocabulario), las cuales te sugerimos investigues consultando un diccionario, de preferencia especializado en filosofía (o diccionario filosófico). Sin duda, esta práctica ayudará a aumentar tu vocabulario y a desarrollar tu cultura filosófica.
Por último, el Apéndice, con el cual concluye nuestro trabajo, te ofrece de manera compendiada el programa de la materia con sus objetivos, propósitos, experiencias de aprendizaje y bibliografías.
Esperamos, pues, que la presente Guía, configurada de esta forma, sea una herramienta útil y eficaz en tu curso de Filosofía II. Sólo nos resta desearte mucho éxito en tus actividades escolares.
OBJETIVOS GENERALES
En el contexto del nuevo plan curricular, el curso Filosofía II (Ética) adquirirá una importancia decisiva para ti como alumno del segundo semestre, pues al orientarse al estudio de los fundamentos de la conducta humana, permitirá lograr un cambio en tu personalidad y manera de ver el mundo, necesarios para el nuevo perfil de alumno que se requiere.
Acorde con lo anterior, el curso de Filosofía II (Ética) plantea los siguientes propósitos:
1. Que el alumno tenga, desde una perspectiva filosófica, un acercamiento a la ética como fundamentación de las costumbres y las actitudes morales que permita finalmente adoptar una postura frente al conocimiento y frente a la vida del presente.
2. Que el alumno tenga un acercamiento a la ética que le permita reflexionar y analizar los valores, códigos, normas y actitudes morales de su entorno sociocultural, poniéndolo en contacto con los problemas éticos de nuestro tiempo y pueda influir en la identidad individual y social del mismo; asimismo fomentar en él una actitud reflexiva y crítica respecto de su forma de pensar y actuar.
3. Hacer partícipe al alumno de que todo conocimiento debe redundar positivamente en la forma de ser y de actuar de las personas.
4. Socializar entre los Alumnos la necesidad de conocer la estructura moral de nuestra sociedad, a fin de que pueda incidir en su transformación.
5. Proponer e influir en la formación de un proyecto de vida humanista, solidario y justo.
EL NUEVO PERFIL DEL EGRESADO DEL BACHILLERATO
Concretando los lineamientos establecidos en la misión y las metas del bachilleratote la UAP con relación el egresado que se desea formas, se presentan a continuación las características que define el perfil del egresado de la UAP bajo el nuevo diseño curricular. El egresado del bachillerato de la UAP deberá:
a) Tener una sólida formación en las materias básicas del Tronco común que le aseguren un fácil acceso y adaptación exitosa a la educación superior e integración a la vida productiva y social.
b) Demostrar destrezas de interacción y trabajo en equipo, reflexión y diálogo en el aprendizaje y análisis de contenidos académicos, en la construcción de nuevos conocimientos, así como en la aplicación de éstos a la vida diaria. c) Estar familiarizado con los últimos avances de la cultura científica y
tecnológica computacional y con un nivel mínimo de proficiencia en el idioma inglés para poder integrar estas destrezas a la continuación de estudios de nivel superior nacional e internacional y a su integración a la vida productiva y social moderna.
e) Entender la problemática de educación ambiental para participar activamente en la resolución de los problemas ecológicos a nivel local, regional, nacional y mundial.
f) Tener una formación social y humanística que despierte su interés y comprensión científica por los fenómenos económicos, sociales, jurídicos y políticos, así como reconocer y respetar los derechos humanos.
g) Tener plena confianza en sí mismo como sujeto que puede pensar, actuar y resolver problemas creativamente, usando los conocimientos entregados y sus destrezas de pensamiento crítico-reflexivo y de investigación, su imaginación y experiencia, en la continuación de sus estudios superiores y/o su integración a la vida social y productiva.
h) Desarrollar intereses académicos y profesionales que le permitan, de forma autodeterminada, plantear alternativas futuras de elección de una carrera que sean realistas y maduras.
OBJETIVOS DEL NUEVO CURRÍCULO PROPUESTOS AL NIVEL DEL ALUMNO
1. Que el alumno adquiera una base académica sólida en las materias del Tronco Común y asignaturas de apoyo, que le faciliten la incorporación exitosa a la universidad e integrarse al mercado laboral con un nivel de destrezas académicas y familiaridad tecnológica computacional básica.
2. Que el alumno desarrolle su creatividad para formular nuevas ideas, organizar y analizar el conocimiento y la información, y plantear formas innovadoras de resolver problemas e interrogantes.
3. Que el alumno aprenda a analizar temáticas y a resolver problemas en el campo del conocimiento y de la información de una manera interdisciplinaria e integradora y desarrolle destrezas para trabajar en equipo.
4. Que el alumno desarrolle destrezas de pensamiento crítico que le permitan cuestionar y analizar la complejidad del conocimiento e información desde diferentes enfoques y perspectivas.
5. Que el alumno pueda vincular el conocimiento y la información a las necesidades concretas de su entorno social, a nivel local, nacional e internacional,
6. Que el alumno desarrolle un nivel alto de autoestima y confianza en sí mismo y su potencialidad académica, afectiva y social.
HACIA UN NUEVO MODELO DE ESTUDIANTE
DESDE
1. Rigidez 2. Irrelevancia 3. Pasividad
4. Conocimientos parcializados 5. Teórico
6. Memorización
7. Orientación hacia el libro 8. Control autoritario
9. Orientación hacia el pasado 10. Uniformidad
HACIA
1. Flexibilidad 2. Relevancia 3. Actividad
4. Conocimientos integrados 5. Práctico
6. Aplicación
7. Orientación hacia la experiencia 8. Control cooperativo
9. Orientación hacia el presente, futuro 10. Creatividad
CRITERIOS DE EVALUACIÓN
Considerando la evaluación como un equivalente de retroalimentación de las tareas que se realizan en todo el curso en el que intervienen maestros y alumnos en un proceso de enseñanza-aprendizaje, la evaluación será continua y comprenderá el reforzamiento de los valores y de las nociones éticas adquiridas.
Se recomienda, en consecuencia, que al finalizar cada unidad se realice una evaluación grupal que considere, a la vez, la de tipo individual.
En el siguiente cuadro resumimos los aspectos a evaluar:
Aspectos a evaluar
Conocimientos adquiridos
Comprensión temática
Evidencias formativas
Comprender nociones, ideas, enfoques y doctrinas sobre los distintos problemas éticos y morales. También comprender el comportamiento moral e inmoral.
Capacidad de distinguir problemas éticos y acciones morales, ya sean personales, familiares, sociales, etcétera.
Disposición y capacidad de adquirir comportamientos o actitudes morales como:
respeto, tolerancia, cooperación, libertad interior,
etcétera.
Sugerencias de mecanismos de acreditación
- Pruebas objetivas o mixtas
- Pruebas de ensayo
- Coexamen
- Elaboración de cuadros sinópticos
- Lecturas de comprensión
- Ejercicios de análisis
- Elaboración de cuadros sinópticos
- Lecturas de comprensión
- Construcción de ejemplos
- Análisis de un problema moral
- Observación de comportamientos
espontáneos
- Ejercicios de interacción
- Sociodramas
ACREDITACION
Entendida como requisitos mínimos para que el alumno apruebe la asignatura. Se sugiere que ésta se realice al finalizar cada unidad y según los requerimientos institucionales.
Porcentajes de acreditación
• Implementación de un tipo de exámen 30% • Participación en clase 20% • Trabajos, tareas y lecturas 20% • Ensayo sobre ética personal *
(o bien algún tema de interés para el alumno) 30%
Asimismo, el profesor puede aplicar un examen diagnóstico sobre conocimientos básicos y experiencias que más tarde puedan ser aplicados o retomados en el curso.
MÓDULO I
Conceptos fundamentales de ética
UNIDAD 1 DEL PROGRAMA DE FILOSOFÍA II (ÉTICA)
INTRODUCCIÓN
El Módulo I de la presente Guía, con el cual se inicia nuestro curso de Filosofía II (Ética),funge como un marco teórico que consigna temas claves o cuestiones nodales que permitirán al alumno introducirse, en primer lugar, al objeto de estudio de la ética para relacionarla con otras ciencias o disciplinas filosóficas con las que incluso mantiene estrechos vínculos, como es el caso de la axiología; posteriormente se ofrece un panorama de los problemas éticos Fundamentals, como la esencia del acto moral, la obligatoriedad moral, la libertad como condición ineludible de la ética, la valoración moral y la concerniente a la realización de la moral. Sin duda alguna, se trata de problemáticas que se retomarán en los siguientes módulos.
Una vez analizados los problemas mencionados, se procede a examinar con mayor detenimiento el fenómeno moral, sustrato de la ética. Moral y moralidad, el carácter social de la moral, el acto moral, la naturaleza de las normas, la distinción entre el ámbito normativo y natural, los valores y virtudes, constituyen los temas primordiales que brindarán al alumno un marco de referencia indispensable para reflexionar sobre el sentido y justificación de la ética como disciplina que se encamina críticamente a fundamentar el mundo moral.
Para apoyarse en el estudio de este Módulo encontrarás diez lecturas. En la primera, el texto “Situaciones y actitudes morales. Objeto de la ética”, del filósofo Adolfo Sánchez Vázquez –seguidor de un marxismo crítico y abierto- que trata sobre el objeto de la ética, te permitirá delimitar, con toda precisión, el tema que investiga nuestra materia de estudio y el tipo de problemática que se desprende de él.
Como sabes, toda ciencia o materia tiene un objeto, un campo o factum de investigación. Una atenta lectura de este texto te permitirá comprender que la ética, al estudiar el terreno de la moral, distingue entre problemas prácticos y
teóricos, mismos que a su vez conducen a otro tipo de problemas que dan lugar a un capítulo especial de la ética, denominado metaética.
¿En qué consisten los problemas prácticos y los teóricos? ¿cuál es la diferencia y relación que priva entre ambos? ¿Cuál de ellos es más legítimo e importante para la ética? Las respuestas a estos y otros cuestionamientos las encontrarás en las páginas que forman la lectura I.
Además de tener una idea precisa sobre el objeto de estudio de la ética, es conveniente que sepas cuáles son los problemas fundamental3es que esta disciplina aborda. En la lectura 2 encontrarás el texto escrito por el filósofo mexicano y seguidor del neokantismo en nuestro país Francisco Larroyo, quien explica en forma somera estos importantes problemas:
vincula a otro de decisiva importancia para la ética: el problema de la libertad, que será motivo de otro tema; el problema de la valoración moral, el más difícil y controvertido, ya que reclama definir con todo rigor en qué consiste lo bueno, o sea, aquello que nos perfecciona y hace completamente felices; el problema de la
obligación moral que nos conduce a preguntarnos en qué radica la fuerza obligatoria de las normas que constituyen el ámbito moral, a interrogarnos: ¿quién las hace obligatorias?.... y, por último, el problema de la realización de los valores morales
que entraña la pregunta acerca de cómo podemos inculcar la moral en los hombres y en las sociedades y cuáles son los medios e instancias más idóneas para semejante empresa.
Frecuentemente se utiliza la palabra ética como sinónimo de moral y así se dice que determinada conducta no es ética en lugar de decir que “no es moral”. Aquí se está confundiendo a la ética misma con su objeto de estudio.
La lectura 3, “Moral y moralidad”, de Mercedes y Juan Garzón Bates, te ayudará a diferenciar claramente la ética de la moral. Mientras que la ética tiene un carácter teórico porque como disciplina filosófica trata de explicar y fundamentar la conducta moral; la moral se encarga de prescribir normas, reglas o deberes que indican al hombre cómo debe comportarse dentro de un determinado orden social. Entonces, la moral viene siendo un “sistema de normas, reglas o deberes que regulan las acciones de los hombres entre sí”.
Pero además de ayudarte a definir o caracterizar al fenómeno moral, este texto permite analizar otro concepto estrechamente ligado a aquél; este nuevo concepto es la moralidad ¿Qué diferencia hay entre moral y moralidad? Muchas veces usamos estos términos –moral y moralidad- también como sinónimos, sin embargo, entre ellos advertirás diferencias fundamentales. Asimismo, en esta lectura reafirmarás conocimientos adquiridos sobre el tema mismo de la moral, al volver a reflexionar sobre su carácter concreto, social e histórico, y sus profundos nexos con la libertad humana.
Una vez que sabes que la ética se dedica al estudio de la moral, es menester que examines con más detenimiento este ámbito que es el sustrato de nuestra materia. Pues bien, en la lectura 4 Adolfo Sánchez Vázquez ayuda a comprender que la moral es un fenómeno concreto, histórico y social que no es posible concebir al margen de los hombres igualmente concretos.
Comprenderás, asimismo, cómo se pone de manifiesto este carácter social que tiene la moral. Por ejemplo, en las normas y principios establecidos por las diversas sociedades con el fin de regular el comportamiento de los individuos, cumpliendo de esta manera una función eminentemente social.
En suma, la moral cumple una función social muy precisa, que consiste en contribuir a que los actos de los individuos o de los grupos sociales se desarrollen de una manera favorable o adecuada para toda la sociedad.
Los actos morales son exclusivos del hombre, pues el animal vive vinculado a determinaciones que le impone el medio ambiente y sus instintos, en cambio el ser humano es capaz de actuar en forma libre y consciente.
De todos los seres que pueblan la tierra sólo los humanos son conscientes e inteligentes, por ello se dice que son seres libres y por lo tanto sujetos de la moral. Esta libertad propia del hombre se hace patente en lo que se denomina acto moral, gracias al cual decidimos hacer una acción en lugar de otra. Pero, ¿qué es en sí el acto moral? ¿que lo distingue de los actos meramente biológicos o animales? ¿cómo está conformado? Estas y otras cuestiones plantea la lectura 5, dedicada precisamente a analizarlo.
Advertirás que entre los elementos indispensables para referirse a un acto moral figuran las intenciones, los medios y los resultados de la acción analizada. Te preguntarás: ¿cuál de estos elementos es el más importante o decisivo para evaluar un acto como bueno o correcto? ¿Basta con tener buenas intenciones para que nuestro actuar se considere automáticamente bueno?
¿Es lícito valernos de medios inmorales o censurables (sobornos, mentiras, chantajes…) para lograr fines que creemos en sí buenos?
En la lectura 6, Kenjuro Yanagida aborda uno de los problemas cruciales y a la vez medulares de la ética, el que se refiere a la libertad: ¿es el hombre totalmente libre para decidir su comportamiento? De la solución de este problema depende la posibilidad o imposibilidad de la ética misma. Porque si el hombre no es, en alguna medida, libre y por ende responsable de los actos que realiza, entonces la moral no tendría razón de ser como disciplina que la ética trata de fundamentar.
Algunas doctrinas defienden el determinismo, el cual afirma que el hombre no es libre puesto que se encuentra determinado por leyes naturales y sociales que lo configuran. “Todo tiene una causa”, “todo acontece según la necesidad”, “nadie escapa a la causalidad”. Frente a esta tesis surgen teorías que intentan romper con el determinismo para defender la posibilidad de una libertad absoluta, una libertad sin límites, ajena al mundo de la leyes causales y de todo tipo de determinaciones.
El autor de “Teoría de la libertad, ¿Qué es la libertad?” toma posición frente a estas ideas para postular una reconciliación, por así decirlo, entre la necesidad y l libertad, dos principios que nos parecen lógicamente antagónicos.
¿Hay una necesidad histórica? ¿Puede el hombre crear una sociedad según sus caprichos y su libre arbitrio? ¿Cómo explicar la libertad dentro de una realidad determinada por leyes? ¿Es el hombre esclavo de la naturaleza o puede servirse de ella para forjar libremente su mundo? Son preguntas que nos plantea la sexta lectura.
Ten en cuenta que por la conquista de la libertad ha venido luchando la humanidad desde tiempos remotos hasta nuestros días; por la libertad económica, por la justicia social, por la democracia, por la investigación científica, por la libre expresión de las ideas, etcétera.
De ahí que la solución al problema de la libertad adquiera considerable importancia hoy y siempre.
Sin duda, uno de los conceptos fundamentales de la ética es el de
Como verás, el existencialismo ateo que Sartre representa parte de la idea fundamental de que “la existencia precede a la esencia”, lo cual significa que el hombre no es algo ya dado y definido de una buena vez (como lo son las esencias), sin o que empieza por existir y posteriormente se define en virtud de su libertad de elección.
Para Sartre el hombre es absolutamente libre, está condenado a ser libre, y esto no lo puede soslayar. No hay un destino previo, no existen principios o signos en el cielo inteligible que guíen su camino por el mundo; el hombre tiene que elegir lo que va a hacer bajo su exclusiva responsabilidad (“El hombre –dice Sartre- inventa al hombre”); pero esta responsabilidad trae consigo una angustia existencial, pues al elegir nuestra forma de vida estamos eligiendo por toda la humanidad. Así, si yo elijo ser un vago o un drogadicto o, por el contrario, un asiduo estudiante, es lo que yo quiero y elijo para los demás porque creo que esto es lo mejor. La responsabilidad es, pues, desde el punto de vista sartreano, tremendamente comprometedora. Mas no es nuestra intención ofrecerte un resumen de este texto, por lo que sugerimos lo abordes y descubras por ti mismo la importancia que el concepto de responsabilidad reviste para el autor de El ser y la nada.
Se ha dicho que para que un comportamiento moral sea tal, debe ser libre y consciente. Pues bien, el texto de Virginia Graue que ofrecemos como lectura 8, permite conocer cómo los actos llamados morales llegan a ser conscientes y libres mediante lo que se denomina un proceso de interiorización de las normas y los valores morales.
Gracias a ese proceso, el sujeto hace suyas las normas, se torna plenamente consciente de ellas al grado de responsabilizarse de su comportamiento y sufrir remordimientos o sentimientos de culpabilidad cuando no actúa bien.
En esta lectura estudiarás condiciones que hacen posible esta interiorización de las normas en la conciencia individual, sin la cual el cumplimiento de los actos morales sería algo meramente exterior, impersonal y mecánico.
El estudio de los mecanismos internos que es necesario analizar para comprender cabalmente la interiorización de las normas, lleva a examinar conceptos provenientes del psicoanálisis como los propuestos por Segismundo Freíd, padre de esta corriente, tales como el yo, el ello y el super-yó.
La novena lectura que integra este Módulo, de Jesús Mosterín, permitirá hacer precisiones y distinciones muy convenientes que te ayudarán a comprender con mayor amplitud el mundo de lo moral –que como recordarás constituye el objeto de estudio de la ética-. Una de estas diferenciaciones se refiere a aquello que es por
naturaleza y lo que existe por convención, distinción que, como bien dice el filósofo español Mosterín, ya se vislumbraba en los sofistas de la antigua Grecia. (Lee, por ejemplo, el diálogo Gorgias o De la retórica, de Platón).
Otra importante distinción es la que se da entre lo que Mosterín llama códigos voluntarios y códigos forzosos.
Los códigos voluntarios son aquellos que libremente aceptamos como cuando participamos en un juego de futbol y nos sometemos a las “reglas del juego” que lo rigen (cada juego tiene sus propias reglas); mientras que los códigos forzosos son como lo que impone el Estado, cuya violación o incumplimiento nos hace merecedores de castigos o de determinadas sanciones (por ejemplo: no el no pagar impuestos).
en cada sociedad no son válidas o inválidas en sí mismas, sino sólo con respecto a un código normativo determinado.
Sin embargo, pese a su carácter convencional, te darás cuenta que un código moral es un instrumento que tiene una función que cumplir, “pues el conjunto de leyes por las que se rige un país es el instrumento convencional a través del cual se pretende organizar la convivencia”. En fin, estos son algunos aspectos relevantes que podrás analizar en esta lectura, la cual forma parte fundamental de esta primera unidad dedicada a estudiar los conceptos capitales de la ética.
A través de la historia los filósofos han reflexionado sobre múltiples cosas: el conocimiento de objetos muy importante porque constituye un factor imprescindible en la vida humana: los llamados “valores”.
Además de conocer el mundo, de reflexionar sobre él, lo valoramos o apreciamos y formulamos juicios de valor en torno de él; así, gustamos o repudiamos una melodía, aplaudimos una buena acción o condenamos una injusticia o un asesinato.
La ética, como disciplina filosófica que estudia la moral, está profundamente ligada al problema del valor, cuyo estudio está a cargo de otra rama de la filosofía llamada axiología (axios, valor y logos tratado o estudio); sus preguntas claves son: ¿qué son los valores? ¿qué tipo de existencia tienen? ¿serán cosas reales como la mesa o el pizarrón que están frente a mí? ¿serán objetos ideales como el pensamiento que tengo de una relación matemática? o constituyen un mundo de objetos muy especial cuya esencia es el valer mismo?
LECTURAS
LECTURA 1
SITUACIONES Y ACTITUDES MORALES * Adolfo Sánchez Vázquez
Capítulo 1
Objeto de la ética
1. Problemas morales y problemas éticos
En las relaciones cotidianas de unos individuos con otros surgen constantemente problemas como éstos: ¿Debo cumplir la promesa x que hice ayer a mi amigo y, a pesar de que hoy me doy cuenta de que su cumplimiento me producirá ciertos perjuicios? Si alguien se acerca a mí sospechosamente en la noche y temo que pueda atacarme, ¿debo disparar sobre él, aprovechando que nadie puede observarme para evitar el riesgo de ser atacado? Con referencia a los actos criminales cometidos por los nazis en la Segunda Guerra Mundial, ¿los soldados que, cumpliendo órdenes militares, los llevaron a cabo, pueden ser condenados moralmente? ¿Debo decir la verdad siempre, o hay ocasiones en que debo mentir? Quién en una guerra de invasión sabe que su amigo x está colaborando con el enemigo, ¿debe callar, movido por su amistas, o debe denunciarlo como traidor? ¿Podemos considerar que es bueno el hombre que se muestra caritativo con el mendigo que toca a su puerta, y que durante el día –como patrón- explota implacablemente a los obreros y empleados de su empresa? Si un individuo trata de hacer el bien, y las consecuencias de sus actos son negativas para aquellos a los que se proponía favorecer, ya que les causa más daño que beneficio, ¿debemos considerar que ha obrado correctamente, desde un punto de vista moral, cualesquiera que hayan sido los resultados de su acción?
En todos estos casos se trata de problemas prácticos, es decir, problemas que se plantean en las relaciones efectivas, reales de unos individuos con otros, o al juzgar ciertas decisiones y acciones de ellos. Se trata, a su vez, de problemas cuya solución no afecta al sujeto que se los plantea, sino también a otro u otras personas que sufrirán las consecuencias de su decisión y de su acción. Las consecuencias pueden afectar a un solo individuo (¿debo decir la verdad o debo mentir a x); en otros casos, se trata de acciones que afectan a varios de ellos o a grupos sociales (¿debieron cumplir los soldados nazis las órdenes de exterminio de sus superiores?). Finalmente, las consecuencias pueden afectar a una comunidad entera como la nación (¿debo guardar silencio, en nombre de la amistad, ante los pasos de un traidor?.
En situaciones como las que, por vía de ejemplo, acabamos de enumerar, los individuos se enfrentan a la necesidad de ajustar su conducta a normas que se tienen por más adecuadas o dignas de ser cumplidas. Esas normas son aceptadas íntimamente y reconocidas como obligatorias, de acuerdo con ellas, los individuos comprenden que tienen el deber de actuar en una u otra dirección. En estos casos decimos que el hombre se comporta moralmente, y en este comportamiento suyo se pone de manifiesto una serie de rasgos característicos que lo distinguen de otras formas de conducta humana. Acerca de este comportamiento suyo se pone de manifiesto una serie de rasgos característicos que lo distinguen de otras formas de conducta humana. Acerca de este comportamiento, que es el fruto de una decisión reflexiva, y por tanto no puramente espontáneo o natural, los demás juzgan, conforme como éstos: “x hizo bien al mentir en aquellas circunstancias”; “z debió denunciar a su amigo traidor”, etcétera.
Así, pues, tenemos por un lado actos o modos de comportarse los hombres ante ciertos problemas que llamamos morales, y, por el otro, juicios con los que dichos actos son aprobados o desaprobados moralmente. Pero, a su vez, tanto los actos como los juicios morales presuponen ciertas normas que señalan lo que se debe hacer. Así, por ejemplo, el juicio “z debió denunciar a su amigo traidor”, presupone la norma “pon los intereses de la patria por encima de la amistad”.
Nos encontramos, pues, en la vida real con problemas prácticos del tipo de los enumerados a los que nadie puede sustraerse. Y, para resolverlos, los individuos recurren a normas, realizan determinados actos, formulan juicios, y en ocasiones, emplean determinados argumentos o razones para justificar la decisión adoptada, o en el paso dado.
Todo esto forma parte de un tipo de conducta efectiva, tanto de los individuos como de los grupos sociales, y tanto de hoy como de ayer. En efecto, el comportamiento humano práctico-moral, aunque sujeto a cambio de un tiempo a otro y de una a otra sociedad, se remonta a los orígenes mismos del hombre como ser social.
A este comportamiento práctico-moral que se da ya en las formas más primitivas de comunidad, sucede posteriormente –muchos milenios después- la reflexión sobre él. Los hombres no sólo actúan moralmente (es decir, se enfrentan a ciertos problemas en sus relaciones mutuas, toman decisiones y realizan ciertos actos para resolverlos, y a la vez juzgan o valoran de un modo y otro esas decisiones y esos actos), sino que también reflexionan sobre ese comportamiento práctico, y lo hacen objeto de su reflexión o de su pensamiento. Se pasa así de plano de la práctica moral al de la teoría moral; o también, de la moral efectiva, vivida, a la moral reflexiva. Cuando se da este paso, que coincide con los albores del pensamiento filosófico, estamos ya propiamente en la esfera de los problemas teórico-morales, o éticos.
situación es un problema práctico- moral, no teórico-ético. En cambio, definir qué es lo bueno no es un problema moral que corresponda resolver a un individuo con respecto a cada caso en particular, sino un problema general de carácter teórico que toca resolver al investigador de la moral, es decir, al ético. Así, por ejemplo, Aristóteles se plantea, en la Antigüedad griega, el problema teórico de definir lo bueno. Su tarea es investigar el contenido de lo bueno, y no determinar lo que el individuo debe hacer en cada caso concreto para que su acto pueda considerarse bueno. Cierto es que esta investigación teórica no deja de tener consecuencias prácticas, pues al definirse qué es lo bueno se está señalando un camino general, en el marco del cual, los hombres pueden orientar su conducta en diversas situaciones particulares. En este sentido, la teoría puede influir en el comportamiento moral-práctico. Pero, ello no obstante, el problema práctico que el individuo tiene que resolver en su vida cotidiana, y el teórico. Pero, ello no obstante, el problema práctico que el individuo tiene que resolver en su vida cotidiana, y el teórico que el investigador ha de resolver sobre la base del material que le brinda la conducta moral efectiva de los hombres, no pueden identificarse. Muchas teorías éticas han girado en torno a la definición de lo bueno, pensando que si sabemos determinar lo que es, podremos entonces saber lo que debe hacerse o no. Las respuestas acerca de qué sea lo bueno varían, por supuesto, de una teoría a otra; para unos, lo bueno es la felicidad o el placer; para otros, lo útil, el poder, la auto producción del ser humano, etcétera.
Pero, junto a este problema central, se plantean también otros problemas éticos fundamentales, como son los de definir la esencia o rasgos esenciales del comportamiento moral, a diferencia de otras formas de conducta humana, como la religión, la política, el derecho, la actividad científica, el arte, el trato social, etcétera. El problema. De la esencia del acto moral remite a otro problema importantísimo: el de la responsabilidad. Sólo cabe hablar de comportamiento moral, cuando el sujeto que así se comporta es responsable de sus actos, pero esto a su vez entraña el supuesto de que ha podido elegir entre dos o más alternativas, y actuar de acuerdo con la decisión tomada. El problema de la libertad de la voluntad es, por ello, inseparable del de la responsabilidad. Decidir y obrar en una situación concreta es un problema práctico-moral; pero investigar el modo como se relaciona la responsabilidad moral con la libertad y con el determinismo a que se hallan sujetos nuestros actos, es un problema teórico, cuyo estudio corresponde a la ética. Problemas éticos son también el de la obligatoriedad moral, es decir, el de la naturaleza y fundamentos de la conducta moral en cuanto conducta debida, así como el de la realización moral, no sólo como empresa individual, sino también como empresa colectiva.
Los problemas teóricos y los prácticos, en el terreno moral, se diferencian, por tanto, pero no se hallan separados por una muralla insalvable. Las soluciones que se den a los primeros no dejan de influir en el planteamiento y solución de los segundos, es decir, en la práctica moral misma; a su vez, los problemas que plantea la moral práctica, vivida, así como sus soluciones, constituyen la materia de reflexión, el hecho al que tiene que volver constantemente la teoría ética, para que ésta sea no una especulación estéril, sino la teoría de un modo efectivo, real, de comportarse el hombre.
*Véase el tercer capítulo de esta parte; la justificación de los juicios morales.
LECTURA 2
LOS PROBLEMAS CAPITALES DE LA ÉTICA (VISIÓN PANORÁMICA) * Francisco Larroyo
Es un principio, indiscutido ya por lógicos y metodológicos, que el progreso de una ciencia se mide por la precisión con que formula sus problemas. Las ciencias cuya problemática es más exacta y minuciosa, sin duda alguna, son las que ostentan una evolución más perceptible. Esta consideración para la filosofía moral. Sus más eminentes especialistas propugnan por caracterizar del mejor modo los problemas que le son peculiares.
Atendiendo a este propósito, a continuación desdoblaremos el concepto de ética, ganado ya, para formular los problemas fundamentales de ella. Las denominaciones empleadas se han seleccionado entre las usadas por los pensadores más destacados. Con todo, quedarán consignadas aquellas de gran popularidad, a fin de felicitar la comprensión de toda literatura sobre asuntos de filosofía moral.
La reflexión filosófica sobre el factum de la cultura llamado moralidad conduce a los siguientes temas capitales:
a) El problema de la esencia del acto ético. La libertad.
Hay que subrayar aquí que la palabra “esencia” no está tomada en un sentido metafísico, sino meramente lógico. No significa para nosotros una substancia o “cosa en sí” supraempírica; al contrario, lo que para los lógicos de nuestros tiempos designa, a saber, la significación fundamental de un objeto, la unidad de las determinaciones permanentes de una cosa.’ Dentro de esta aceptación del término, podemos decir, v. gr., ¿cuál es la esencia del triángulo?, para preguntar sencillamente por lo que es, lo que significa triángulo en general, La esencia, así, es el conjunto de determinaciones gracias a las cuales se reconocen que innúmeras figuras son triángulos por igual, a pesar de su diverso tamaño, situación recíproca de sus lados, etcétera.
El problema de la esencia del acto moral podemos circunscribirlo, por tanto, en las siguientes preguntas: ¿qué es acto ético? ¿Cuándo puede decirse que un sujeto realiza un acto moral? ¿Qué pensamientos –se entiende que correctamente- cuando hablamos de actividad moral? o, quizás todavía con más vigor: ¿Qué es el
acto ético también se designa con el rubro del problema del origen de la moralidad. Esta denominación se explica y justifica, por que cuando se indaga qué es un acto ético, no se hace otra cosa sino precisar qué condiciones de la conciencia hacen posible, determinar el nacimiento de la acción moral.
Justamente, una de las condiciones que hacen posible el acto moral es la actitud o capacidad del hombre para tomar por sí mismo una decisión en su conducta, vale decir la libertad de elección (libre albedrío, liberum arbitrium). Así se comprende, dentro del tema general de la esencia del acto ético, tenga pertinente acomodo el clásico problema de la libertad humana.
Con el problema de la esencia de la moralidad, la ética, como toda ciencia, se propone fijar el objeto de su estudio, su fin o cognoscitivo, el horizonte de su investigación. La delimitación del objeto de una esencia se impone como tarea preliminar. Según esto puede apreciarse el peligro de aquella filosofía que enfáticamente declara que los valores no son definibles. De acuerdo con la exigencia lógica, la ética, para merecer el nombre de ciencia, tiene que precisar en forma inequívoca su objeto de estudio2.
*En los principios de la ética social, Ed. Porrúa, México, 1965, pp. 55-59
‘ El término “esencia” tampoco significa lo que es digno, lo estimable, como algunos publicistas equivocadamente opinan (Aloys Muller, Introducción a la Filosofía; O. Külpe, Introducción a la filosofía, etc.). Se puede hablar, con toda propiedad, de la esencia del vicio como de la esencia de la virtud. No tiene un sentido práctico valorativo, sino meramente ontológico, teorético.
b) El problema de la valoración moral. Las virtudes éticas.
El segundo problema capital de la ética es el más difícil y controvertido. Mostrado lo que sea en general la moralidad, se impone la tarea de encontrar un principio estimativo que permita distinguir el acto ético digno, valioso, del indigno y reprobable. En otras palabras: lo que sea lo bueno y su contrapolo, lo malo.
En la filosofía moral se entiende por acto ético tanto lo moralmente bueno como lo moralmente malo. Bueno y malo son, por lo tanto, especies lógicas del género moralidad. En la ética filosófica no implica pleonasmo ni contradicción hablar de un acto moralmente bueno como de uno moralmente malo.
A este problema se le han dado las soluciones más extrañas y variadas. Se ha declarado que lo bueno es ora el placer, ora “el amor al prójimo”; que lo constituye la felicidad, o que radica en “fomentar la cultura”; estriba ya en la búsqueda de la utilidad, ya en el desarrollo de la vida, etc. Otros han sostenido que lo bueno es relativo que es imposible encontrar un principio general que lo caracterice.
¿Cuál de todas estas opiniones es la verdad? La ética tiene que dar respuesta a esta cuestión en algún sentido justificado.
El problema de la valorización moral, o, como también se le designa de la axiología de la moralidad, tiene que ocuparse además, de los valores éticos derivados, llamados por clásicos y filósofos virtudes morales. Resuelto el problema axiológico fundamental de lo bueno, la ética, en efecto, pregunta por lo que sean la veracidad, la templanza, la valentía, la justicia, la sinceridad, así como por los contravalores: la mentira, el desenfreno, la cobardía, la injusticia, etcétera.
2
c) El problema de la obligatoriedad moral. La moral social.
El factum de la moralidad consiste siempre en una serie de normas, en una serie de imperativos. La actividad moral está regida de continuo por exigencias. “Ama a tu prójimo”, “busca el mayor bien para el mayor número”, “fomenta la cultura”, etc., son imperativos que valieron en otros tiempos o están en vigor todavía hoy. La ética presenta su tercer problema frente a este hecho y pregunta: ¿En qué radica la fuerza obligatoria de la norma moral? ¿En qué se fundamenta la obligatoriedad de los preceptos morales? ¿Provienen de una voluntad extraña (heteronomía), o se originan en una autodeterminación del hombre (autonomía)?
Morales heterónomas han sostenido que la vigencia de un precepto moral proviene de un mandato externo, ya divino (ética teológica), ya humano (dictadura). Otras, en cambio, afirman que todo imperactivo moral debe ser el resultado de una libre aceptación (ética autónoma). Frente a esta alternativa que constituye el problema de la obligatoriedad moral, toma partido la ética en forma consecuente.
En relación íntima con aquel hecho surge esta otra cuestión, raras veces presentada con claridad: ¿cuál es el alcance de la obligatoriedad de la norma? ¿Es justificado que se exija a todos los hombres o a ciertos grupos de ellos solamente? También aquí las opiniones se han dividido: unos filósofos han declarado que los valores morales deben tener un alcance social, colectivo, universal (ética social); otros, ciertamente los menos, sostienen que este alcance debe limitarse a algunos grupos (ética clasista) o a ciertos individuos (ética individual).
d) El problema de la realización de los valores morales. Los bienes morales y el
progreso moral.
La elucidación filosófica acerca del territorio de la cultura llamado moralidad encuentra su término en un tema que hasta en los últimos tiempos se ha destacado con todo rigor: el de la realización de los valores morales. ¿Qué es el progreso moral? ¿Cómo se moralizan gradualmente individuo y comunidad? ¿Qué instituciones sociales son idóneas para la realización de los valores morales?: he aquí formulada escuetamente la serie de problemas de este importante capítulo de la ética. Después de haber decidido, en efecto lo que sea lo moral en general y de haber indagado con precisión en qué radica su valor positivo (esencia de lo bueno); después de haber discutido por qué la norma obliga socialmente, se impone este último problema: ¿cuáles son los medios más adecuados para llevar a efecto la moralidad de los hombres? ¿La institución social “familia” en su régimen monogámico cumple estas condiciones? ¿Qué valor tienen en general para ello el Estado, la escuela, la Iglesia, las instituciones económicas, etc.?) ¿Es preciso transformar algunas de esas formaciones culturales? ¿Qué condiciones deben satisfacer todas estas instituciones para que la vida moral digna se desenvuelva en su plenitud?
mostrando sistemáticamente cómo es posible que los ideales se truequen en realidades, de manera creciente y progresiva.
LECTURA 3
MORAL Y MORALIDAD *
Juan garzón Bates / Mercedes Garzón Bates
La palabra moral proviene de la latina mos-mores que es la equivalente de la griega
éthos. Sin embargo, la traducción latina adquiere un matiz distinto de la griega y pierde parte del significado originario. Moral significa carácter o costumbre, en el sentido de lo adquirido y ya no tiene el significado de la ética como praxis y estructura originaria.
Para la moral, el hombre no debe contentarse con su mera existencia física, natural. Ser moral es construirse él mismo como hombre por medio de acciones que no son naturales. Esta serie de acciones por medio de las cuales el hombre se hace tal y a través de las cuales se relaciona con los otros hombres (el hombre es un ser social) son reguladas por un conjunto de normas impuesto por una sociedad, mismas que señalan al hombre la forma en que debe comportarse dentro de un determinado orden social.
Este sistema de normas, reglas o deberes que regulan las acciones de los hombres entre sí, es a lo que llamamos moral. La moral entonces exige el cumplimiento de estas normas. De esta manera, los deberes morales son deberes adquiridos no por el propio y libre crearse a sí mismo el hombre sino impuestos, obligados socialmente.
La moral es, pues, la serie de reglas que la sociedad exige que un hombre observe dentro de ella; un hombre moral es aquel que vive en concordancia con las costumbres de su pueblo., Quien viola estas reglas es condenado por la sociedad y, cuando menos, castigado con la separación de ella.
La sociedad es el origen de la moral. Una sociedad dicta las reglas que los individuos deben acatar para vivir en ella; son la defensa de la estructura social, que se vería quebrantada por un comportamiento anárquico de los individuos, en el que cada cual se comporta siguiendo únicamente sus intereses particulares. Las reglas morales son la expresión de las necesidades sociales, de las necesidades colectivas. (Es así como la moral viene a ser el origen del derecho, el cual aplica Ya la coacción y la pena con el fin de que se cumplan las leyes).
Siendo así, la moral carece de universalidad, pues las reglas morales que son vigentes en un lugar y tiempo determinados no lo son en otros en que las necesidades de la sociedad son distintas. La moral tiene vigencia en el país o países y en el momento histórico en que responde a las necesidades imperiosas de que el comportamiento y las costumbres sean reguladas del modo en que ella lo hace; cuando esas necesidades cambian, la moral se debe modificar o incluso ser cambiada por otra. La moral es, pues, histórica.
relaciones de los individuos entre sí y de éstos con la comunidad) así como a las necesidades de sobrevivencia de la misma frente a otras colectividades.
Por otra parte, las normas morales son interiorizadas por el individuo, es decir, éste las vive como exigencia propia, imponiéndoselas él mismo, ya que no existe coacción para exigir el cumplimiento de éstas. Esto contribuye a reforzar el carácter de imposición social que tiene la morla. Debemos aclarar que esta interiorización que hace el individuo de las normas morales casi nunca se da como un proceso consciente, por lo que esto hace que se pierda el origen mismo de la moral en su carácter histórico social.
Este proceso de interiorización se analizará posteriormente, cuando tratemos el problema de la conciencia moral. Es importante también señalar que en la medida en que, en última instancia, el Estado es la expresión de las relaciones sociales.
Asimismo y en tanto que el desarrollo social se ha dado como lucha de clases y la sociedad está dividida en clases, la moral viene a ser una forma de cohesión social determinada por la clase dominante y viene a ser la expresión de las necesidades de ésta. Como veremos más adelante, la moral también guarda estrecha relación con la forma de producción vigente en una sociedad.
Pero la moral no sólo es el conjunto de normas, reglas o deberes que impone una sociedad, sino también la serie de actos que se realizan de acuerdo con estas normas y a esto es a lo que llamamos moralidad. La moralidad es, en tonces, el conjunto de relaciones efectivas, de actos concretos que cobran un significado moral con respecto a la moral dada. La moralidad es la manera cotidiana en que se viven las normas, es decir, la serie de actos efectivos tal y como se realizan cotidianamente.
* En ética y sociedad, Ed. ANUIES, México, 1976.
La Libertad
Hemos hablado ya con anterioridad algo de la libertad; vamos ahora a desarrollar el tema. Empecemos preguntándonos si sería posible una ética sin estos conceptos. En caso de dar una respuesta negativa, podemos ya despreocuparnos del asunto; pero si resulta afirmativa, con esto entramos “de lleno” al centro de nuestros problemas. Si no hay libertad, no solamente no hay ética, moral, derecho, etc., sino que carecemos de toda posibilidad de juzgar acerca de la acción de los demás hombres y de nosotros mismos. Para poder juzgar si una acción es buena o mala, valiosa o no, ética o antiética, es necesario que pueda darse otro comportamiento distinto y que uno de ellos deba ser, aunque no sea. Además, para poder decir que un acto debe ser, es necesario que la persona a la que se le exige puede elegir
entre hacerlo o no.
En esto reside la posibilidad de desarrollar una ética: en la libertad humana para hacer o no lo que “debe”. Reside, fundamentalmente, en la separación del hombre de la existencia puramente natural y la creación de otro tipo de existencia que él tiene que elegir y realizar.
Comenzaremos por desarrollar el concepto en su sentido más general, tratando de hacer la pregunta en la forma más radical posible, es decir, yendo a la raíz misma del problema.
preguntamos por la libertad, pero ¿a quién? Cuestionamos al ente mismo que se pregunta, al que afirma o niega poseer la libertad. Es decir, nos preguntamos a nosotros mismos; preguntamos al hombre.
El hombre es un ente que tiene una existencia natural, física y biológica, sometida a leyes propias y esta existencia natural forma parte de su ser. El hombre, no es, si no tiene un cuerpo y unos deseos de nutrirse, de reproducirse, de desarrollarse. En estoes igual a un animal, n o distinguiéndose de éste más que por las mismas características que pueden distinguir a un pez de un tigre. Pero éstas son características naturales, que no nos distinguen, como género, del animal.
El deseo animal es un sentimiento de sí mismo. El animal desea algo externo –una fruta, por ejemplo- y siente que la desea; se siente deseado. El animal desea cosas externas a sí mismo para nutrirse y su deseo está ajustado a la naturaleza de la cual forma parte. Así, su comportamiento no es libre, sino que es causal. El animal cuando actúa lo hace sujeto a leyes, a causas que él no se propone. Si existen como causas que él no se propone. Si existen como causas de su acción el deseo y el objeto deseado, se da el efecto de devorarlo.
Pero en el deseo humano, no sólo se da un sentimiento de sí, sino una
conciencia de sí. Yo deseo, me siento deseado y, además, sé que soy yo quien siente y desea. Por otra parte, yo no deseo únicamente cosas externas a mí que existen en el mundo de los objetos; yo deseo cosas que no hay, que no existen naturalmente, pero que deben ser. En este momento se establece el desajuste entre mi yo y el mundo natural; mi esencia ha dejado de coincidir con mi existencia y para ajustarme de nuevo tengo que realizar lo que debe ser, los valores, los deseos humanos.
Dicho en otros términos, en el animal –y en las otras cosas del mundo- existencia y esencia son lo mismo, coinciden, se encuentran en el mismo nivel. Pero el hombre ha roto con esta identidad entre esencia y existencia. En su existencia, sobre su esencia natural, se crea una nueva. En esto consiste la libertad; l negar la existencia natural, el hombre es libre – en éstas- de elegir lo que ha de hacer del mundo y de sí mismo.
Llamamos a esta libertad “ontológica”, porque constituye el ser del hombre. Si no existe, el hombre no es. El ser del hombre, su modo de ser, es poseer esta libertad de crearse a sí mismo y de transformar el mundo hacia un deber ser, el ocultar esto, incluso, es un acto de libertad que, en vez de movernos a pensar que no existe, la muestra. De la libertad en este sentido es que pueden derivarse los conceptos de las libertades concretas –de creer, de pensar, políticas, artísticas, científicas, etc.- y son éstas las que coartan, se limitan, se suprimen, se consiguen, se pide, se lucha por ellas, etcétera.
LECTURA 4
CARÁCTER SOCIAL DE LA MORAL * Adolfo Sánchez Vázquez
La moral tiene esencialmente una cualidad social. Ello quiere decir que sólo se da en la sociedad, respondiendo a sus necesidades y cumpliendo una determinada función en ella. Ya nuestro análisis anterior del carácter histórico de la moral y del progreso moral, ha puesto de relieve la relación entre moral y sociedad. Hemos visto, en efecto, que un cambio radical de la estructura social da lugar a un cambio fundamental de moral. Pero al hablar de sociedad debemos cuidarnos mucho de no hipostasiarla; es decir, de considerar la sociedad como algo que existe en sí y por sí, con una realidad sustantiva que se sostenga al margen de los hombres concretos que la forman; la sociedad se compone de ellos, y no existe con independencia de los individuos reales. Pero éstos no existen tampoco al margen de la sociedad, es decir, del conjunto de relaciones sociales en que se insertan. En cada individuo se anudan de un modo peculiar una serie de relaciones sociales, y el modo mismo de afirmar, en cada época o en cada sociedad, su individualidad tiene un carácter social. Hay una serie de cauces que, en cada sociedad, modelan el comportamiento individual; su modo de trabajar, de sentir, de amar, etcétera. Varían de una comunidad social a otra, y, por ello, carece de sentido hablar de una individualidad radical al margen de las relaciones que los individuos contraen en la sociedad.
Así, pues, no cabe sustantivar a la sociedad, ignorando que ésta no existe al margen de los individuos concretos, ni tampoco se puede hacer del individuo un absoluto ignorando que es, por esencia, un ser social. La moral, como forma de comportamiento humano, tiene también un carácter social. ¿En qué se pone de manifiesto esta socializad? Veamos tres aspectos fundamentales de la cualidad social de la moral.
A) Cada individuo, al comportarse moralmente, se sujeta a determinados principios valores o normas morales. Pero los individuos forman parte de una época dada y de determinada comunidad humana (tribu, clase, nación, sociedad en su conjunto, etcétera). Dentro de esa comunidad rigen, se admiten o se tiene por válidos determinados principios, normas o valores, y aunque estos se presenten con un carácter general o abstracto (válidos para todos los tiempos o para el hombre “en general”), se trata de principios y normas que valen de acuerdo con el tipo de relación social dominante. Al individuo en cuanto a tal no le es dado inventar los principios o normas ni modificarlos de acuerdo con una exigencia propiamente personal. Se encuentra con lo normativo como algo ya establecido y aceptado por determinado medio social, sin que tenga posibilidad de crear nuevas normas a las que pudiera sujetar su conducta al margen de las ya establecidas –ni tampoco de modificar las existentes.
En esta sujeción del individuo a normas establecidas por la comunidad se manifiesta claramente el carácter social de la moral.
o reprobación. No es la conducta de un individuo aislado; en rigor, de un Robinson no podría decirse que actúa moralmente, porque sus actos no afectan a nadie. Los actos individuales que no tienen consecuencia alguna para los demás no pueden ser objeto de una calificación moral; por ejemplo, el permanecer sentado durante algún tiempo en una plaza pública. Ahora bien, si cerca de mí resbala una persona y cae al suelo sin que yo me levante para ayudarle, el acto de seguir sentado puede ser objeto de una calificación moral (negativa, en este caso), porque afecta a otro, o más exactamente, a mi relación con otro individuo. La moral tiene un carácter social en cuanto que regula la conducta individual cuyos resultados y consecuencias afectan a otros. Por tanto, quedan fuera de ella los actos que son estrictamente personales por sus resultados y efectos.
C) Las ideas, normas y relaciones morales surgen y se desarrollan respondiendo a una necesidad social. Su necesidad y la función social correspondiente explican que ninguna de las sociedades humanas conocidas, hasta ahora, desde las más primitivas, haya podido prescindir de esta forma de conducta humana.
La función social de la moral estriba en regular las relaciones entre los hombres (entre los individuos y entre el individuo y la comunidad) para contribuir así a mantener y asegurar determinado orden social. Cierto es que dicha función se cumple también por otras vías más directas e inmediatas, e incluso por resultados más efectivos, como, por ejemplo, la vía del derecho. Gracias al derecho, cuyas normas cuentan para asegurar su cumplimiento con el mecanismo coercitivo estatal, se logra que los individuos acepten –voluntaria o involuntariamente- el orden social que se expresa jurídicamente, y, de este modo, queden sometidos o integrados en el estatuto social vigente. Pero este no se considera suficiente. Se persigue una integración más profunda y no sólo la que se manifiesta en una conformidad exterior. Se busca también que los individuos acepten íntima y libremente, por convicción personal, los fines, principios, valores e intereses dominantes en una sociedad dada. De esta manera, sin recurrir a la fuerza o imposición coercitiva más que cuando es necesario, se pretende que los individuos acepten libre y conscientemente el orden social establecido. Tal es la función social que corresponde cumplir a la moral.
Aunque la moral cambie históricamente, y una misma norma moral puede albergar un distinto contenido en diferentes contextos sociales, la función social de la moral en su conjunto o de una norma en particular es la misma; regular las acciones de los individuos, en sus relaciones mutuas, o las del individuo con la comunidad, con el fin de preservar a la sociedad en su conjunto, o, dentro de ella, la integridad de un grupo social.
Así pues, la moral cumple una función social muy precisa: contribuir a que los actos de los individuos, o de un gruido social, se desarrollen en forma favorable para toda la sociedad o para un sector de ella. La existencia de este tipo peculiar de regulación de la conducta humana significa no sólo –como ya hemos señalado- que la sociedad no se contenta con una aceptación externa, formal o forzosa de ciertos principios, normas o valores –aceptación externa que el derecho se encarga de asegurar-, sino que aspira asimismo a que esa aceptación se asegure también en la esfera íntima o privada de la conciencia individual, en la que el derecho y la fuerza no pueden operar decisivamente. En suma, la moral tiende a que los individuos pongan en consonancia voluntariamente –es decir, de un modo consciente y libre-, sus propios intereses con los intereses colectivos de determinado grupo social, o de la sociedad entera.
condicionada, justamente porque el individuo es un ser social o nudo de relaciones sociales. El individuo se comporta moralmente en el marco de unas condiciones y relaciones sociales dadas que él no ha escogido, y dentro también de un sistema de principios, valores y normas morales que no ha inventado, sino que le es dado socialmente, y conforme al cual regula sus relaciones con los demás, o con la comunidad entera.
En conclusión, la moral tiene un carácter social en cuanto que: a) los individuos se sujetan a principios, normas o valores establecidos socialmente; b) regula sólo actos y relaciones que tienen consecuencias para otros y requieren necesariamente la sanción de los demás; c) cumple la función social de que los individuos acepten libre y conscientemente determinados principios, valores o intereses.
* En Ética, Ed. Grijalbo, 1969, pp. 58-61.
LECTURA 5
PROBLEMA DE LA ESCENCIA DEL ACTO MORAL * Gustavo Escobar Valenzuela
Este problema está encaminado a caracterizar al acto moral. Entre las preguntas que se formula están: ¿qué es un acto moral?; ¿cuáles son las condiciones o requisitos que reclama un acto moral?; ¿cuáles son los elementos esenciales que conforman al acto moral?
El acto moral, como se verá, entraña todo un proceso en que se interrelacionan una serie de elementos o pasos. Podríamos definirlo diciendo que es el proceso mediante el cual un sujeto moral realiza un comportamiento susceptible de ser valorado bajo un sentido moral (bueno o malo).
En relación con los requisitos que nos permiten efectuar un acto moral, cabe mencionar la libertad y conciencia del sujeto. Un acto adquiere el calificativo de moral cuando ha sido realizado en una forma libre y consciente. De esta manera, la
libertad es una condición fundamental y necesaria en la esencia del acto moral; pues, por ejemplo, el acto de un individuo que ha sido realizado bajo una coacción interna o externa no cae en la esfera de la moral. Lo mismo podemos decir de los actos inconscientes. Frecuentemente se dice: las acciones de los niños (seres sin plena conciencia moral), de los imbéciles o de los locos no tiene calidad moral, pues ellos no saben lo que hacen.
Según John Dewey, en su obra Teoría de la moral, los requerimientos que debe poseer un sujeto para realizar un acto moral son:
a) debe saber lo que está haciendo;
b) debe escoger ese acto y escogerlo por él mismo (libertad);
c) debe ser el acto moral la expresión de un carácter formado y estable, y
d) el acto debe ser voluntario, manifestar una elección como expresión de la cia y disposición general de la personalidad. 1
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