UNIVERSIDAD VERACRUZANA
CENTRO DE ESTUDIOS E INVESTIGACIONES EN
CONOCIMIENTO Y APRENDIZAJE HUMANO
DOCTORADO EN CIENCIA DEL COMPORTAMIENTO
“ANÁLISIS TEÓRICO Y EXPERIMENTAL DE LA FUNCIÓN SELECTORA LINGÜÍSTICA”
TESIS
QUE PARA OBTENER EL GRADO DE DOCTOR EN CIENCIA DEL COMPORTAMIENTO
PRESENTA:
EMANUEL MERAZ MEZA
DIRECTOR:
DR. RICARDO PÉREZ-ALMONACID
A mi padre Hermilo Meraz Rivera por ponerme en el
camino de la psicología científica y ser mi gran
Agradecimientos
Al doctor Ricardo Pérez-Almonacid por ser parte activa de mi formación y por su
gran calidad humana y académica que es un modelo a seguir.
Al doctor Emilio Ribes Iñesta por sus sugerencias y su disposición en las
discusiones conceptuales que dieron origen a la presente tesis; pero sobre todo, por su
invaluable obra que ha dejado una nueva forma de concebir a la ciencia psicológica.
Al doctor Daniel A. Gómez Fuentes por su gran apoyo, su asesoramiento y sus
valiosos consejos.
A mis lectores Rosalinda Arroyo, Carlos Ibáñez, Alejandro León, Jairo Tamayo y
María Elena Rodríguez por sus valiosas observaciones para el mejoramiento del presente
documento.
A Abril Cortés Zúñiga, Enoc Obed de la Sancha Villa y Margareth Melina Rangel
Cárdenas por su amistad sincera y por ser un gran apoyo en momentos difíciles del
doctorado.
A todos mis compañeros por enriquecer mi experiencia en el doctorado tanto
académica como personalmente.
Al Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (CONACYT) por otorgarme una
Tabla de contenido
Tabla de contenido ... 4
Lista de figuras ... 9
Lista de tablas ... 12
Resumen ... 13
ANÁLISIS CONCEPTUAL ... 14
La función selectora y su relación con otros fenómenos discriminativos ... 16
Interacciones suplementarias complejas y la discriminación simple ... 16
Estructura funcional de la función selectora ... 23
Casos paramétricos de la función selectora ... 34
Variabilidad de relaciones arbitrarias versus permutación de propiedades... 45
Conclusión ... 48
La interacción selectora lingüística ... 49
El desarrollo lingüístico en el desempeño discriminativo ... 51
La transferencia del comportamiento y la verbalización implícita ... 54
Verbalización explícita de las contingencias ... 59
Propiedades lingüísticas versus no lingüísticas ... 62
Acercamiento a una concepción sobre la selectora lingüística ... 65
Conclusión ... 69
La sustitución extrasituacional ... 70
El concepto de situación. ... 72
Delimitación de la situación con base en el cambio de las relaciones implicadas. .. 74
Delimitación de la situación con base en el tipo de propiedades implicadas. ... 78
Delimitación de la situación con base en la identificación de contingencias de ocurrencia y de función. ... 79
Prescindir del concepto de situación. ... 80
La transformación de contingencias. ... 85
La transitividad. ... 86
El cambio conductual congruente. ... 88
El elemento mediador: el segmento lingüístico. ... 89
El desligamiento de propiedades “situacionales”. ... 92
El segmento selector del episodio sustitutivo extrasituacional. ... 94
La sustitución transituacional ... 96
Diferencias entre sustitución de contingencias extrasituacional y transituacional. .. 98
Inclusividad funcional de las respuestas lingüísticas. ... 100
Conclusión ... 101
ANÁLISIS EXPERIMENTAL ... 103
Experimento 1: Efecto de diferentes tipos de interacción lingüística sobre un ajuste
selector ... 109
Método ... 112
Participantes ... 112
Situación experimental ... 112
Tarea experimental ... 112
Diseño ... 113
Procedimiento ... 114
Resultados y discusión ... 118
Experimento 2 ... 128
Método ... 129
Participantes ... 129
Situación experimental ... 129
Procedimiento y diseño ... 130
Resultados y Discusión ... 131
Discusión general de los experimentos 1 y 2 ... 139
Experimento 3: Realce lingüístico de las relaciones funcionales en una tarea selectora ... 143
Método ... 147
Escenario e instrumentos ... 147
Diseño y procedimiento ... 148
Resultados ... 151
Discusión ... 160
Experimento 4: Contrastación y autocorrección del criterio en una tarea selectora y su transferencia a nuevas situaciones ... 167
Método ... 173
Participantes ... 173
Escenario e instrumentos ... 173
Diseño y procedimiento ... 174
Resultados ... 179
Discusión ... 194
Discusión general ... 203
Objetivo y preguntas de investigación ... 203
Hallazgos generales ... 203
Análisis de los tipos de interacción identificados. ... 210
La concepción de selectora lingüística ... 214
Tentativa de explicación teórica de los hallazgos ... 217
Análisis de la preparación experimental... 219
Referencias ... 227
APÉNDICES ... 236
Apéndice A: Estructura general de la tarea experimental ... 237
Apéndice B: Fases del Experimento 1... 238
Apéndice C: Instrucciones del Experimento 1 ... 240
Apéndice D: Pruebas añadidas en el Experimento 2 ... 243
Apéndice E: Condiciones experimentales del Experimento 3 ... 244
Lista de figuras
Figura 1. Descripción paradigmática del caso de contingencia compuesta de la función
suplementaria ... 19
Figura 2. Algunos de los estímulos utilizados en la preparación experimental de Lashley (1983a) ... 21
Figura 3. Descripción paradigmática del caso de contingencia concurrente ... 22
Figura 4. Descripción paradigmática de la función selectora ... 24
Figura 5. Estímulos utilizados en la preparación experimental de Lashley (1938b), tomado de Carter y Werner (1978) ... 25
Figura 6. Descripción de las relaciones en igualación de la muestra con dos estímulos ... 30
Figura 7. Casos paradigmáticos de la función selectora descritos en Ribes y López (1985) ... 34
Figura 8. Esquema de las relaciones de contingencias en el primer caso de la función selectora... 36
Figura 9. Reformulación de los casos paradigmáticos de la función selectora ... 41
Figura 10. Ejemplos de cada uno de los casos propuestos ... 42
Figura 11. Permutación en el primer caso propuesto ... 43
Figura 12. Esquema de relaciones arbitrarias entre estímulos ... 48
Figura 13. Modificaciones a una tarea de igualación de la muestra de segundo orden necesarias para evidenciar distintos niveles de ajuste según Ribes (1990) ... 58
Figura 14. Ejemplo de pruebas con cambio de instancias, modalidades, relaciones y dimensión ... 76
Figura 16. Esquema que representa la transitividad entre situaciones ... 88
Figura 17. Esquema de reorganización funcional de eventos lingüísticos en la sustitución
no referencial ... 98
Figura 18. Representación del caso empleado en la presente serie experimental. ... 105
Figura 19. Porcentaje promedio móvil de respuestas correctas en los tres entrenamientos
y las tres pruebas de transferencia ... 122
Figura 20. Porcentaje promedio de las respuestas de selección y respuestas lingüísticas
en el entrenamiento, así como el promedio de las tres pruebas ... 124
Figura 21. Porcentaje promedio de respuestas por tipo de ensayo en pruebas ... 125
Figura 22. Porcentaje promedio móvil de respuestas de selección y respuestas
lingüísticas durante el entrenamiento y porcentaje de respuestas correctas en las cuatro
pruebas. ... 134
Figura 23. Porcentaje promedio de las respuestas de selección (RSE) y respuestas
lingüísticas en el entrenamiento (RLE), así como el promedio de las cuatro pruebas
(MP) ... 138
Figura 24. Porcentaje promedio acumulado de respuestas de selección correctas durante
el entrenamiento y el porcentaje de respuestas correctas de las cuatro pruebas ... 153
Figura 25. Porcentaje promedio acumulado de respuestas lingüísticas correctas en el
entrenamiento ... 154
Figura 26. Porcentaje promedio acumulado de respuestas de selección y respuestas
lingüísticas durante el entrenamiento ... 155
Figura 27. Tipo de formulaciones por grupo ... 156
Figura 28. Correspondencia entre el criterio formulado por los participantes y su
Figura 29. Agrupación de participantes de acuerdo al desempeño en la P4 ... 159
Figura 30. Porcentaje promedio acumulado de respuestas de selección en el
entrenamiento y porcentaje promedio de respuestas lingüísticas durante el entrenamiento
y las cuatro pruebas de transferencias ... 182
Figura 31. Porcentaje promedio de respuestas correctas durante el entrenamiento y
pruebas en relación con el tipo de formulación del criterio elaborada ... 186
Figura 32. Tipo de formulación hecha por los participantes ... 186
Figura 33. Número de ensayos durante los cuales el participante señalaba que su
formulación no correspondía con su ejecución y que a su vez decidía cambiar o no .. 187
Figura 34. Comparación entre el porcentaje de correspondencia, la formulación correcta
del criterio y el porcentaje de ejecución durante el entrenamiento y pruebas ... 189
Figura 35. Porcentaje de respuestas correctas durante las pruebas durante la fase de
evaluación del alcance conductual ... 190
Figura 36. Agrupación de participantes de acuerdo al desempeño obtenido en P4 ... 193
Figura 37. Promedio de respuestas correctas de los distintos grupos en los cuatro
experimentos ... 206
Figura 38. Tipo de formulación y su relación con el porcentaje de aciertos en
entrenamiento y pruebas de todos los participantes en los cuatro experimentos ... 209
Figura 39. Porcentaje de respuestas por tipo de formulaciones en la serie experimental
... 210
Figura 40. Diferencias entre selectoras lingüísticas que hacen o no parte de un episodio
sustitutivo ... 216
Figura 41. Niveles en los que pueden estar involucradas las interacciones lingüísticas
Lista de tablas
Tabla 1. Elementos definitorios de la función selectora (Ribes, 2004) ... 23
Tabla 2. Comparación entre los tipos de discriminación utilizadas en los procedimientos de la plataforma de salto de Lashley (1983a, 1938b)... 26
Tabla 3. Criterios comúnmente utilizados en igualación de la muestra con palomas ... 31
Tabla 4. Tipos de ensayos que conforman la tarea experimental ... 106
Tabla 5. Diseño del Experimento 1 ... 114
Tabla 6. Diseño del Experimento 2 ... 131
Tabla 7. Descripciones de los participantes del criterio de la tarea, tal cual las escribieron. ... 135
Tabla 8. Diseño del Experimento 3 ... 149
Tabla 9. Diseño del Experimento 4 ... 174
Resumen
El presente trabajo constituye un acercamiento teórico y experimental respecto al
tránsito de la función selectora hacia las funciones sustitutivas de contingencias. Un
elemento que se ha considerado clave como punto de transición es la configuración de
una selectora de carácter lingüístico (Ribes, 2012). El análisis conceptual de este
documento está encaminado a caracterizar la función selectora lingüística e identificar
los factores asociados al tránsito hacia interacciones más complejas. En un segundo
momento, se describe una serie experimental conformada por cuatro experimentos
dedicados a explorar el efecto de diferentes tipos de interacciones lingüísticas en la
actualización de una función selectora y finalmente el tránsito hacia funciones
ANÁLISIS CONCEPTUAL
Ribes y López (1985) propusieron una taxonomía de cinco tipos de interacciones
psicológicas, las cuales constituyen formas de organización funcional del
comportamiento progresivamente más complejas e inclusivas, que se estructuran a partir
de un distinto elemento mediador y un mayor grado de desligamiento respecto de las
restricciones físico-químicas y espacio-temporales que impone la situación en la que se
interactúa. Las primeras tres funciones (contextual, suplementaria y selectora) son
compartidas por el hombre y otras especies animales, mientras que las últimas dos
funciones (sustitutiva referencial y sustitutiva no referencial) son privativas del ser
humano ya que implican el despliegue de un sistema reactivo convencional. La función
selectora constituye la interacción más compleja que los animales no humanos pueden
desplegar, y por lo tanto, el paso previo ante las interacciones propiamente humanas.
Para estudiar el tránsito hacia interacciones sustitutivas es de utilidad identificar primero
las diferencias que pudieran existir entre una función selectora humana y una no
humana.
Atendiendo al carácter inclusivo de las interacciones psicológicas, es posible
describir cada función en términos de la mediación de la función inmediata anterior, a
excepción de la conducta contextual que constituye la más simple y no contiene en su
estructura a otra función. En la función suplementaria las relaciones contextuales son
estructuradas a partir de la acción del organismo. En la selectora los segmentos
suplementarios son contextualizados y adquieren su funcionalidad gracias a un evento
adicional a dichos segmentos conductuales. La función sustitutiva referencial (o
extrasituacional) emerge cuando un individuo introduce lingüísticamente contingencias
a sí mismo comportarse selectoramente de forma congruente con el segmento lingüístico
introducido (función reactiva mediada), completándose así el episodio. Y por último, la
sustitutiva no referencial constituye la mediación e integración de funciones sustitutivas
referenciales, en la forma de una reorganización e integración de contingencias
puramente lingüísticas, y logrando que la estructuración de las contingencias sea
independiente de eventos concretos.
Con respecto a la transición de una función selectora a una sustitutiva referencial,
Ribes (2012) menciona que la interacción selectora que hace parte de un episodio
sustitutivo extrasituacional parece no ser equivalente a una que se establece de manera
directa por contacto con contingencias variantes y sin ser mediada por otro individuo.
Dado que la mediación en el episodio extrasituacional sólo puede llevarse a cabo a
través del lenguaje, el autor se cuestiona si se requiere una historia de interacciones
selectoras de carácter lingüístico ante eventos con propiedades lingüísticas para transitar
a la sustitución extrasituacional. Esta pregunta requiere de exploración experimental
sistemática; sin embargo, un asunto previo al estudio de la transición hacia episodios
sustitutivos es aclarar la distinción entre una interacción selectora típica, una de carácter
lingüístico y una que hace parte de un episodio sustitutivo extrasituacional.
Estos tres tipos de selectoras no se diferencian entre sí desde el punto de vista de
su estructura funcional, por lo que es necesario hacer una revisión y análisis de los
aspectos que podrían constituir una distinción entre ellos. En el primer capítulo se
muestra un análisis de la función selectora y su relación con algunos fenómenos
empíricos descritos por la tradición operante. El segundo hace énfasis en las
selectoras mostradas por animales no humanos. Finalmente, en el tercer capítulo se
aborda el tema de la transición hacia funciones sustitutivas.
La función selectora y su relación con otros fenómenos discriminativos
Ribes y López (1985) señalaron que la función selectora tiene sus antecedentes
en algunos estudios sobre conducta humana prelingüística, la formación de conceptos, el
control instruccional, la solución de problemas, así como los estudios de discriminación
compleja derivados de la tradición operante. De manera más específica, se han tomado a
las situaciones denominadas de discriminación condicional (Lashley, 1938b) como un
ejemplo del tipo de fenómenos cubiertos por la función selectora. Sin embargo, no
necesariamente todos ellos se ajustan a su estructura funcional (González, 2014) pues en
ciertos casos es fácil confundirlos con discriminaciones simples que se dan de manera
conjunta o concurrente.
Conviene entonces revisar qué casos cumplen con las características de la
función selectora y cuáles podrían tratarse de formas complejas de interacciones
suplementarias. En este apartado se abordarán primero los casos de discriminación
estudiados en animales no humanos, prosiguiendo en el capítulo 2 a describir los
fenómenos lingüísticos que pueden darse en la interacción selectora.
Interacciones suplementarias complejas y la discriminación simple
En términos cuantitativos, ciertos casos de la función suplementaria pueden ser
confundidos con la función selectora cuando el número de elementos presentes en la
interacción son los mismos (i.e. número de estímulos y respuestas requeridas). Sin
embargo, es importante distinguir el papel funcional que dichos elementos cumplen en
una y otra interacción psicológica. En la función suplementaria, la respuesta del
condiciones ambientales. El elemento crítico en esta interacción es la acción del
organismo, ya que pone en relación a los eventos del ambiente, desligada
espacio-temporalmente del objeto de estímulo (Ribes, 2004) y logrando la estructuración de la
contingencia. En los casos más complejos de dicha función pueden existir estímulos
compuestos o estar vigentes varias interacciones suplementarias ocurriendo de manera
simultánea, como en los casos de la contingencia compuesta y la concurrente.
En los diagramas de las Figuras 1 y 3 se muestran los casos paradigmáticos
correspondientes a la contingencia compuesta y la contingencia concurrente de la
función suplementaria respectivamente. Los casos paradigmáticos descritos en Ribes y
López (1985) están planteados en términos de su posible génesis y evolución al interior
de cada función y/o en términos de los posibles elementos requeridos para el desarrollo a
la función inmediata superior; sin embargo, muchos otros criterios pueden ser adoptados
para clasificar la manera en que se estructura el campo de determinada función (e.g.
criterios espacio-temporales sugeridos por Ribes, 2007). Las diferencias entre casos no
atienden a cambios cualitativos, dado que los únicos cambios cualitativos son entre
funciones psicológicas.
Ribes y López (1985) describen la estructura de los casos empleando la siguiente
nomenclatura: Ex es un estímulo contextualizador que puede ser ejemplificado con el
alimento y con su respectiva respuesta de consumación (Rx). Por su parte, Ey es un
estímulo contextualizado, por ejemplo la palanca y su respectiva respuesta de palanqueo
(Ry). Los estímulos Ev, Ez y En son estímulos visuales, auditivos o de otra modalidad
que pueden estar asociados a los elementos antes descritos. También están presentes otro
de manera directa o indirecta en el segmento interactivo; con motivos de simplicidad se
omitirán del diagrama (ver Figura 1).
Un ejemplo de la contingencia compuesta sería la siguiente: en presencia de una
luz verde (Ev) la respuesta de presionar (Ryv) la palanca (Ey) produce la presencia del
alimento (Ex), a la vez que el palanqueo (Ryn) en presencia de una luz roja (En) no
produce el alimento. Como podemos observar cada estímulo Ev, En está correlacionado
con la presencia o ausencia del segmento Ex-Rx, respectivamente. Se denomina
contingencia compuesta debido a que la palanca y las luces constituyen un conjunto
estimulativo, no importando si ocurren de manera simultánea o secuencial.
En los diagramas de la Figura 1, las flechas en dirección a la derecha
esquematizan las contingencias de ocurrencia en las cuales la aparición de un
determinado estímulo o respuesta es dependiente de la presencia de un estímulo o una
respuesta previos. De este modo, la respuesta de palanqueo (Ry) depende de la presencia
de la palanca (Ey), la aparición de la comida (Ex) depende de la respuesta de palanqueo
(Ry) y la respuesta de comer (Rx) depende de la presencia del alimento (Ex). Así, las
contingencias de ocurrencias describen eventos en relación diacrónica (Ribes, 1997). En
el esquema los estímulos Ev y En son simultáneos a Ey, aunque podrían ser antecedentes
a éste y podría solicitarse al organismo una respuesta específica a ellos (Rv, Rn), pero
ello no cambia la naturaleza de la interacción. Por su parte, las flechas en dirección hacia
la izquierda corresponden a las contingencias de función, que constituyen relaciones en
las cuales la propiedad funcional de un elemento depende de la propiedad de otro. Así
por ejemplo, el compuesto estimulativo formado por Ey y Ev adquieren la propiedad
estaba en el repertorio conductual del organismo constituye ahora una conducta de
obtención de alimento.
Contingencia compuesta
a)
b)
Figura 1. Descripción paradigmática del caso de contingencia compuesta de la función
suplementaria.
La contingencia compuesta cubre fenómenos vinculados al llamado control de
estímulos y más específicamente a la discriminación simple. La discriminación simple o
también llamada operante discriminada cubre fenómenos en los cuales el organismo
responde con mayor probabilidad ante la presencia de un estímulo determinado. Estos
estímulos denominados discriminativos (ED) establecen la ocasión para que se dé la
respuesta, dado que han estado asociados a una mayor probabilidad de reforzamiento
(Skinner, 1938). El establecimiento de una operante discriminada es mediante
reforzamiento diferencial que comúnmente consiste en brindar reforzamiento en
presencia del estímulo discriminativo y no brindarlo en su ausencia o en presencia de
otro estímulo denominado delta (E∆) (Herrick, Myers & Korotkin, 1959). Como se
puede observar, los ED y E∆ corresponden con los estímulos Ey y En descritos
anteriormente.
La característica principal de una discriminación simple que también es
compartida por la contingencia compuesta es que un mismo estímulo siempre conserva
Ey
Ry
n
Ex
Rx
E
n
Ey
Ry
v
Ex
Rx
una misma propiedad (e.g. discriminativa o delta) durante todo el condicionamiento, es
decir, determinados estímulos siempre están asociados a las mismas contingencias de
reforzamiento. La preparación experimental utilizada por Lashley (1938a) sirve para
ejemplificar este tipo de discriminación. Su serie experimental con ratas tenía el objetivo
de estudiar la discriminación de patrones visuales y reconocimiento de similitudes entre
los estímulos. La preparación experimental consistía en una plataforma aislada donde se
colocaba a una rata. Para abandonar dicha plataforma el animal debía saltar hacia una de
dos ventanas, una posicionada del lado derecho otra al izquierdo. Antes del experimento
se moldeaba a la rata posicionando la plataforma cerca de las ventanas y recibía
alimento al ingresar a ellas; se colocaba nuevamente a la rata en la plataforma y
paulatinamente entre ensayos se iba alejando la plataforma hasta llegar a una distancia
de 20 cm. y conseguir una autentica conducta de salto; posteriormente se colocaban unas
cartulinas en las ventanas, primero cubriéndolas de manera parcial y después totalmente.
Una de las cartulinas funcionaba como ED y estaba sujetada ligeramente de modo
que el animal podía atravesarla y conseguir el alimento, mientras que la cartulina E∆
estaba sujetada firmemente de modo que tras el salto la rata rebotaba y caía hacia la red
situada debajo, funcionando esta consecuencia como castigo (Millenson, 1967). En la
Figura 2 se muestran algunos de los estímulos utilizados en el experimento. El par 1 fue
utilizado como ED y E∆, mientras que los pares 2 al 6 fueron utilizados para probar la
generalización e identificar a qué aspectos de los estímulos respondía la rata. Entre
ensayos se alternaban al azar las cartulinas de modo que la posición no fuera una
constante reforzada. Lashley encontró que todos los sujetos pudieron mantener el
desempeño discriminativo cuando se cambió las figuras al par 2, y menor número de
los pares 3, 4 y 5. Este experimento mostró que las ratas pudieron discriminar
adecuadamente los estímulos y mantener su desempeño a lo largo de variaciones físicas
de los mismos.
Par 1 Par 2 Par 3
Par 4 Par 5 Par 6
Figura 2. Algunos de los estímulos utilizados en la preparación experimental de Lashley
(1983a).
Como se puede observar, este tipo de preparaciones se ajusta a la descripción del
caso de la contingencia compleja en la cual un estímulo está asociado a una
consecuencia particular. Pasemos ahora a analizar otros casos un poco más complejos.
En la literatura experimental sobre el reforzamiento diferencial observamos que éste no
se limita al reforzamiento bajo un estímulo discriminativo y la ausencia de
reforzamiento en otro, pues bajo la línea de investigación del control del estímulo
también se estudia el establecimiento de respuestas de acuerdo a diferentes programas
señalados por la presencia de distintos estímulos que pueden darse de manera secuencial
o simultánea. Así, el control de un estímulo está dado por el grado en que la respuesta
del organismo se ajusta a una ejecución óptima de acuerdo a uno u otro programa
El caso de la contingencia concurrente descrita por Ribes y López (1985) cubre
dichos fenómenos. Como se observa en la Figura 3, su descripción paradigmática es
semejante a la de la contingencia compuesta salvo que la respuesta de palanqueo en la
presencia de Ev y En media segmentos de estímulo diferentes respectivamente (Ex-Rx,
Ez-Rz) como puede ser un reforzamiento diferencial de comida y agua, u operar distintos
programas con diferentes probabilidades de reforzamiento. En el esquema se observa
una sola morfología de respuesta (Ry); sin embargo, es posible solicitar dos respuestas
iguales pero incompatibles en tiempo (responder a palancas diferentes); dos respuestas
diferentes incompatibles (e.g. palanquear vs. correr en una rueda) o dos respuestas
diferentes compatibles en tiempo.
Contingencia concurrente
a)
b)
Figura 3. Descripción paradigmática del caso de contingencia concurrente.
Con lo descrito hasta ahora con respecto a los casos de la concurrencia
compuesta y la concurrente se puede observar que pueden existir casos muy complejos
de aprendizaje discriminativo en animales no humanos; sin embargo, mantienen una
misma estructura en la cual la respuesta ante un determinado estímulo está
correlacionado con un tipo particular de consecuencia. Este es uno de los aspectos que
nos permitirá diferenciar las interacciones suplementarias complejas de las selectoras en
Ez
Rz
Ey
Ry
n
Ex
Rx
E
n
Ez
Rz
Ey
Ry
v
Ex
Rx
donde las propiedades funcionales de los segmentos de estímulo son permutables.
Pasemos ahora a revisar la estructura de la función selectora y a analizar los aspectos
que la pueden hacer confundible con las interacciones antes descritas.
Estructura funcional de la función selectora
En la estructura de la función selectora, las propiedades involucradas en la
interacción, sean éstas fisicoquímicas, ecológicas o convencionales, varían en su
funcionalidad de momento a momento, de modo tal que una misma propiedad puede
tener más de una dimensión funcional dentro de un mismo sistema de contingencias, a la
vez que diversas propiedades pueden compartir la misma atribución funcional (Ribes &
López, 1985). Ribes (2004) describe los elementos definitorios de la función selectora
junto con las demás funciones. El autor menciona que el mediador que estructura la
interacción es una relación estímulo-estímulo, el ajuste requerido en esta función
consiste en responder de forma precisa a la permutación de propiedades de estímulo y
respuesta, momento a momento. Esto permite predicar el desligamiento de propiedades
absolutas, dado que se actualizan propiedades de los eventos en términos de las
propiedades de otro evento (ver Tabla 1). Más adelante se analizará qué interacciones
cumplen con dichos criterios.
Tabla 1.
Elementos definitorios de la función selectora (Ribes, 2004).
Función Causa
material Causa Formal Causa eficiente Causa final
Selectora Mediador relación
Estímulo-Estímulo
Permutación Desligamiento de la respuesta de propiedades absolutas
En términos de su descripción paradigmática, la función selectora comprende un
segmento de estímulo Es-Rs que es adicional a la estructura de la función suplementaria
(ver Figura 4). Este segmento torna variables las propiedades particulares de un evento
Ey, un evento Ex respecto a Ey o la relación Ey-Ex. En la función selectora el segmento
Es-Rs es un elemento aparte del cual surgen otras contingencias de función no presentes
en los casos suplementarios aun cuando puede haber el mismo número de elementos,
esto es, las propiedades funcionales de Ey dependen tanto de Ex como de Es.
Adicionalmente hay una respuesta (R$) que no debe ser confundida con la ausencia de
Rs (la cual sería representada con una diagonal sobre la letra erre), sino como una
respuesta diferente de Rs. El segmento Es-R$eventualmente también está correlacionado
con la respuesta que lleva a la presencia del segmento Ex-Rx, con lo cual se representa
la variabilidad de la funcionalidad de cada segmento.
Figura 4. Descripción paradigmática de la función selectora.
Desafortunadamente la descripción otorgada por Ribes y López (1985) sobre la
estructura selectora está simplificada y no tiene los elementos detallados que sí se
muestran en las descripciones de los casos de la función suplementaria. Ese aspecto
puede hacer fácilmente confundible los segmentos Es-Rs y Es-R$con los estímulos Ev y
En en los casos de concurrencia compleja o concurrente de la función suplementaria. En
estos últimos se tratan de conjuntos estimulativos que adquieren su funcionalidad
R
$R
y
R
x
directamente por su relación Ex-Rx y por tanto son parte constitutiva de la función
suplementaria; en cambio, el segmento Es-Rs, en la función selectora constituye un
elemento separado de la relación suplementaria que torna variables las propiedades de
Ey.
Este punto de fácil confusión es posible ejemplificarlo con una segunda
preparación experimental de Lashley (1938b) que es considerada una tarea de
discriminación condicional. En ésta las propiedades discriminativo y delta de los
estímulos cambian momento a momento y dependen de la relación que éstos guardan
con un tercer estímulo. En la tarea de Lashley (1938b) reportada por Carter y Werner
(1978) se utilizó la misma plataforma de salto pero ahora con diferentes configuraciones
de estímulo. Eran un par de triángulos equiláteros, uno con un ángulo apuntando hacia
arriba y el otro hacia abajo. A su vez el fondo de las figuras podía ser negro o un patrón
de rayas horizontales (ver Figura 5). Con estas combinaciones de estímulos se programó
que saltar hacia el triángulo hacia arriba con fondo negro era reforzado, pero si el fondo
era de rayas, el triángulo apuntando hacia abajo era el que se reforzaba.
A) B) C) D)
Figura 5. Estímulos utilizados en la preparación experimental de Lashley (1938b),
tomado de Carter y Werner (1978).
La comparación entre los diferentes procedimientos de discriminación utilizados
por Lashley se pueden observar en la Tabla 2. En la discriminación simple cada uno de
condicional los triángulos intercalan su funcionalidad discriminativa o delta
dependiendo de la presencia de otros estímulos (lo cuales llamaremos aquí estímulos
condicionales). La comparación entre estos dos procedimientos ejemplifican una
interacción suplementaria en el caso de la discriminación simple, pero no
necesariamente una interacción selectora en la tarea de discriminación condicional, ya
que ésta última puede ser interpretada de dos formas: a) considerando a las figuras y a
los fondos como estímulos separados de modo que su relación entre sí cambia las
funcionalidades discriminativa y delta; o b) figuras y fondos son configuraciones de
estímulo integradas de modo que cada uno de los cuatro estímulos tienen sus
consecuencias fijas: los estímulos A y D de la Figura 5 siempre son discriminativos pues
están asociados al reforzamiento y los estímulos B y C siempre son deltas.
Tabla 2
Comparación entre los tipos de discriminación utilizadas en los procedimientos de la
plataforma de salto de Lashley (1983a, 1938b).
Tipo de
discriminación
Estímulo
condicional E
D
/ E∆ Consecuencia
Simple N/A Triángulo hacia arriba (E
D
) Reforzado
Triángulo hacia abajo (E∆) No reforzado
Condicional Fondo negro
Triángulo hacia arriba (ED) Reforzado
Triángulo hacia abajo (E∆) No reforzado
Fondo con rayas Triángulo hacia arriba (E ∆
) No reforzado
Triángulo hacia abajo (ED) Reforzado
Ciertamente la segunda tarea es cuantitativamente más compleja pues constituye
la discriminación de más estímulos pero cualitativamente hablando constituye el mismo
tipo de fenómeno en ambos casos. Puede ser descrita como dos discriminaciones simples
siendo condicionadas de manera conjunta como ocurre en el caso de la contingencia
concurrente de la función suplementaria La interpretación de que el organismo aprende
cada respuesta ante la estimulación completa es compartida por autores como Gulliksen
y Wolfie (1938) y Spence (1952, citados por Carter y Werner, 1978) dentro de la
interpretación que se denomina modelo de configuración (configuration model).
Lashley argumentó en contra del modelo de configuración al encontrar que las
ratas pueden discriminar elementos específicos de los patrones de estímulo
generalizándose así hacia patrones similares. El punto de interés aquí no es verificar a
qué tipo de discriminación respondían las ratas en el experimento de Lashley sino más
bien llamar la atención sobre la posibilidad de que una preparación experimental de
discriminación condicional pueda ser interpretada de distintas formas y no siempre
garantizar un desempeño cualitativamente distinto al observado en una discriminación
simple. Lo mismo aplica para el análisis de la distinción entre una interacción
suplementaria compleja y una interacción selectora.
El punto importante a resaltar es que la distinción entre estos dos tipos de
relaciones que hemos abordado hasta ahora no depende del número de elementos
involucrados en la interacción y por tanto resulta necesario verificar la funcionalidad de
dichos elementos e identificar si el organismo atiende a dichos elementos como
configuraciones de estímulo o como segmentos que cambian de funcionalidad momento
a momento. Verificar este punto no es una tarea fácil como podremos observar a
Debido en parte a las distintas interpretaciones surgidas alrededor del tipo de
aprendizaje que involucra una discriminación condicional, surgió y tomó auge una
preparación distinta denominada igualación de la muestra. Descrita inicialmente por
Skinner (1950) y difundida más ampliamente por Cumming & Berryman (1961), estaba
diseñada para la discriminación en pichones. Consistía en tres teclas translúcidas
dispuestas de manera horizontal que podían ser iluminadas de distintos colores
intercambiables (en la descripción de Skinner sólo eran rojo y verde). La tecla central
era el estímulo estándar o también denominado muestra (EM). Ésta se iluminaba con
uno de los colores al azar y un picoteo sobre ella producía la iluminación de las teclas
laterales que constituían los estímulos de comparación (ECOs). Una de las teclas
laterales tenía el mismo color que el EM y la otra un color distinto.
Partiendo de esta configuración base, es posible programar distintos criterios de
respuesta y modificar parámetros espacio-temporales de los estímulos (para un revisión
del tema ver Serrano, 2011). Cuando el criterio es responder al ECO del mismo color
que el EM se conoce como igualación por identidad; cuando es responder al ECO de
diferente color que el EM se conoce como igualación por diferencia; cuando ambos
ECO son diferentes al EM, se establece un criterio de selección arbitrario y se denomina
a este procedimiento de varias formas: igualación simbólica, arbitraria o sin-igualación
(amatching). Los colores siempre cambian de tecla en cada ensayo para asegurar que la
respuesta no esté controlada por la posición.
Los procedimientos también varían con respecto a las relaciones temporales entre
los estímulos. Se conoce como procedimiento simultáneo cuando el EM permanece
encendido junto con los ECOs hasta el final del ensayo. Cuando el EM se apaga e
un intervalo entre el apagado del EM y el encendido de los ECOs se le conoce como
procedimiento demorado. Dicho intervalo puede ser fijo o variable. Otra modificación
adicional es cuando la presentación de los EM y ECOs se dan en una sola tecla de
manera secuencial. La duración de cada uno de los estímulos ya está pre-programada y
el organismo debe responder sólo en presencia del estímulo correcto según el criterio. A
este procedimiento se le denomina sucesivo. En todos los casos, la ejecución del
organismo en entrenamiento puede ser medida en términos de la velocidad de
adquisición y la ejecución terminal (Serrano, 2011). La primera hace referencia al
número de ensayos requeridos para superar el nivel de azar de la tarea y la segunda se
refiere al porcentaje de respuestas correctas alcanzado al final de las sesiones
experimentales.
Hasta aquí hemos descrito el procedimiento de igualación de la muestra utilizado
en palomas. Analicemos ahora si este tipo de discriminación condicional cumple con los
criterios de una interacción selectora. A diferencia del procedimiento de Lashley
(1983b), en igualación de la muestra es posible identificar por separado los estímulos
discriminativos y delta (ECOSs) con respecto al estímulo condicional, que en este caso
es el EM; el organismo además emite respuestas diferencias ante dichos estímulos.
En la Figura 6 se muestra la descripción de las relaciones en igualación de la
muestra con dos estímulos con el criterio de identidad. Los incisos a y a1constituyen
contingencias concurrentes que corresponden a las posibilidades de respuesta del
organismo, lo mismo que b y b1. En la contingencia “a” picar el ECO rojo en presencia
del (o precedido del) EM rojo es seguido de la comida, mientras que no lo es picar el
ECO verde. En la contingencia “b” picar el ECO verde en presencia del (o precedido
diferencia de una suplementaria concurrente aquí los estímulos Es – Ey guardan entre sí
una relación que en este ejemplo es la de igualdad, aunque podría ser de cualquier otro
tipo (diferencia, mayor que, menor que, etc.). Por lo tanto, el segmento Ex – Rx no es
dependiente de un Ey particular sino de una relación existente entre Es y Ey.
a)
a1)
b)
b1)
Figura 6. Descripción de las relaciones en igualación de la muestra con dos estímulos.
El caso antes descrito parece cumplir con la estructura de una función selectora.
Sin embargo, la dificultad que nuevamente se presenta es verificar que el organismo está
respondiendo a la relación Es y Ey, pues la tarea puede ser también interpretada de dos
formas: a) el Es que en este caso sería el estímulo muestra, condiciona las propiedades
funcionales de los respectivos ECOs, o b) existen relaciones intercaladas entre sí pero
siempre fijas y con sus respectivas consecuencias constantes: en el criterio de identidad,
rojo con rojo y verde con verde siempre es reforzado, en el criterio de diferencia las
combinaciones rojo-verde y verde-rojo son reforzadas, y en el criterio de igualación Es Rs Ey Ry Ex Rx
(EM rojo) (Picar EM) (ECO rojo) (Picar ECO) (Comida) (Comer)
Es Rs Ey Ry Ex Rx
(EM rojo) (Picar EM) (ECO verde) (Picar ECO) (No comida)
Es2 Rs2 Ey Ry Ex Rx
(EM verde) (Picar EM) (ECO verde) (Picar ECO) (Comida) (Comer)
Es2 Rs2 Ey Ry Ex Rx
simbólica son parejas arbitrarias entre estímulo: rojo-azul, verde-rojo, azul-verde. Estas
relaciones pueden ser observadas en la Tabla 2. Aunque en las tareas de igualación de la
muestra ya no necesariamente implican configuraciones de estímulo como en el caso de
Lashley (1938b), se pueden observar en cambio secuencias de estímulo que se
relacionan también invariantemente con ciertas consecuencias.
Tabla 3
Criterios comúnmente utilizados en igualación de la muestra con palomas.
Criterio de igualación
Estímulo condicional
ED / E∆ Consecuencia
Identidad
Rojo Rojo (E
D
) Reforzado
Verde (E∆) No reforzado
Verde Rojo (E
∆
) No reforzado
Verde (ED) Reforzado
Diferencia
Rojo Rojo (E
∆
) No reforzado
Verde (ED) Reforzado
Verde Rojo (E
D
) Reforzado
Verde (E∆) No reforzado
Simbólica
Rojo Azul (E
D
) Reforzado
Verde (E∆) o Rojo (E∆) No reforzado
Verde Rojo (E
D
) Reforzado
Azul (E∆) o Verde (E∆) No reforzado
Azul Verde (E
D
) Reforzado
Rojo (E∆) o Azul (E∆) No reforzado
Retomando lo discutido hasta ahora, vemos que en el análisis del desempeño de
discriminación condicional nos enfrentamos a dos obstáculos que impiden distinguir con
facilidad si nos encontramos ante un aprendizaje de tipo relacional condicional o es el
mismo tipo de conducta desplegada ante una discriminación simple: primero, el
organismo puede responder a varios estímulos no atendiendo a la relación entre ellos
a múltiples pareos de estímulo a manera de cadena de respuestas. Estos dos tipos de
aprendizaje denominados aprendizaje de configuración de estímulos (configuration
model) y el aprendizaje de regla múltiple (multiple-rule model or if-then strategy) son
fácilmente confundibles con un verdadero aprendizaje relacional (relational learning)
(Carter & Werner, 1978; Bodily, Katz & Wright, 2008).
Una tarea por sí misma no es garantía de que tiene lugar un ajuste determinado.
Evidentemente el primer paso es contar con una tarea en la cual las propiedades de los
estímulos varíen momento a momento pero la evaluación del comportamiento no debe
limitarse al cumplimiento del criterio entrenado sino también verificar el alcance del
aprendizaje.
A lo largo de una gran cantidad de investigaciones relacionadas con el
aprendizaje relacional se han ido incorporando varios controles para verificar el tipo de
aprendizaje alcanzado en tareas de discriminación condicional, en especial centrados en
el entrenamiento de relaciones de igualdad y diferencia. Bodily, Katz y Wright (2008)
resumen los criterios que debe cumplir un aprendizaje relacional de ese tipo: a) El
aprendizaje debe trascender los estímulos específicos entrenados de modo que debe ser
probada la trasferencia ante nuevos estímulos; b) en la prueba de transferencia no se
debe combinar estímulos del entrenamiento con estímulos nuevos para evitar confusión
en los resultados; c) en la prueba de transferencia no debe haber reforzamiento para
evitar que el animal aprenda a resolver la tarea con los nuevos estímulos; d) los
resultados de la transferencia deben limitarse a la primera presentación del estímulo
novedoso. Si es necesaria la repetición debe hacerse la corrección estadística pertinente;
y ambos deben ser considerablemente mejores al nivel de azar (i.e. 75% de respuestas
correctas).
Cuando el aprendizaje implica la discriminación de una relación (i.e. más grande
que) es posible desligarse de las propiedades absolutas de los estímulos y por tanto el
organismo puede cumplir los criterios de transferencia antes mencionados. No sucede
así cuando el organismo atiende a una estimulación específica o un pareo entre
estímulos. En igualación de la muestra es posible (no necesariamente) que surja el
aprendizaje relacional cuando los criterios son por ejemplo la igualdad y la diferencia,
pero menos probables en la llamada igualación simbólica. Paradójicamente, aunque su
nombre sugiera una igualación de mayor complejidad, podría no ser el caso pues se trata
de una asociación arbitraria entre estímulos (e.g. un cuadro negro correlacionado un
triángulo azul) la cual no puede ser transferida a otros estímulos. De nuevo observamos
que en una misma preparación experimental pueden estar implicados procesos
conductuales distintos.
Con lo descrito hasta ahora, parece ser que los fenómenos acá referidos como
aprendizaje relacional son más cercanos a lo contemplado en la función selectora
descrita por Ribes y López (1985) y no necesariamente todo tipo de desempeño en tareas
de discriminación condicional. Sin embargo, es necesario seguir precisando en qué
consiste dicho aprendizaje relacional, puesto que existen muchos tipos de relaciones. A
la par de lo anterior es necesario analizar qué tipo de relaciones están contempladas en la
estructura de la función selectora para lo cual es útil revisar los casos paradigmáticos de
Casos paramétricos de la función selectora
Las descripciones proporcionadas para cada uno de los casos paradigmáticos
mostrados en Ribes y López hacen más énfasis en la variabilidad de las propiedades de
los elementos involucrados que en las propiedades relacionales emergentes entre dichos
elementos, por lo que habrá que analizarlos con detenimiento. Los casos son los
siguientes: a) la condicionalidad de la relación suplementaria, b) la condicionalidad del
evento suplementario, c) la condicionalidad del evento contextual y d) la doble
condicionalidad de la relación suplementaria, esquematizados todos en la Figura 7.
a) Condicionalidad de la relación suplementaria
b) Condicionalidad del evento suplementario
c) Condicionalidad del evento contextual
d) Doble condicionalidad de la relación suplementaria
Figura 7. Casos paradigmáticos de la función selectora descritos en Ribes y López
(1985).
En el primer caso se resaltan dos segmentos de estímulo: a) la relación Ey-Ex
mediada por Ry (relación suplementaria), y b) la relación de Es con el segmento Ey-Ex,
que determina las propiedades particulares tanto de Ey, de Ex, como de Ey-Ex (ver
inciso A de la Figura 7). Los autores mencionan que la correspondencia entre las
propiedades de Ey respecto de Ex varían respecto a las propiedades particulares que Es Ey Ex
Es Ey Ex
Es Ex Ey
tiene Es momento a momento y este cambio simétrico en los dos elementos de estímulo
implica una concurrencia variable dentro de dicha relación:
Esta concurrencia tiene lugar en la medida en que siempre hay cuando menos dos
clases posibles de Ey simultáneos que tienen asignados, con base en las
propiedades de Es, dos probabilidades diferenciales de correspondencia con Ex,
normalmente 1.0 y 0.0 y, por otra parte, en que distintas clases de Ey
(topográficamente hablando) pueden establecer correspondencia con distintos Ex
y no sólo con una presentación suplementaria única que varíe cuantitativamente.
Es evidente que esta doble concurrencia Ey1, Ey2 – Ex, Ex; Ey1 – Ex1, Ey2 – Ex2
pueden variar, además con base en las propiedades estrictamente cuantitativas de
la magnitud de los eventos involucrados o como cambios paramétricos en una
dimensión cualesquiera de sus propiedades fisicoquímicas (Ribes & López, 1985,
p. 168).
Lo que en la cita anterior se describe es por ejemplo que dos palancas o teclas
disponibles simultáneamente (Ey1, Ey2) pueden tener asignadas dos consecuencias:
generalmente la entrega o no del alimento, y esta asignación depende de las propiedades
de Es; a su vez las dos teclas pueden tener correspondencia con distintos Ex (e.g. comida
o agua) y no sólo la variación cuantitativa de una presentación suplementaria (e.g.
programas de reforzamiento intermitente). Lo que se resalta en esta cita es que la
variación de las propiedades de Es, hacen variar las propiedades de Ey (e.g. diferentes
probabilidades de reforzamiento) y a su vez la posibilidad de variar Ex (e.g. distintos
tipos de reforzadores). Sin embargo, la variabilidad de los elementos antes descritos se
puede lograr intercalando varias interacciones suplementarias como lo veíamos en los
la antes descrita se esquematiza en la Figura 8; se observa que a cada Es particular está
asociado un respectivo Ey y un Ex (resaltado con líneas gruesas). Esto corresponde a la
misma descripción hecha en la contingencia concurrente de la función suplementaria.
Para lograr que el Es1 pueda estar asociado en ocasiones con Ey1 y en ocasiones con Ey2
y sus respectivas consecuencias variables, se requeriría de un elemento adicional que
varíe las propiedades de Es1, es decir, un estímulo de segundo orden. Sin embargo, dicho
caso ya no sería el que estamos analizan ahora.
Figura 8. Esquema de las relaciones de contingencias en el primer caso de la función
selectora.
Una descripción centrada en la variabilidad de las propiedades de los elementos
parece ser insuficiente para lograr diferenciar a la función selectora de otros fenómenos
más simples. En contraste, centrarse en el aprendizaje relacional implicado en estos
fenómenos puede ser la clave para encontrar una distinción más nítida. Parece ser que el
factor importante reside en la relación entre Es y Ey que es diferente de la relación que
se establece entre los estímulos de distinta naturaleza que pueden existir en una función
suplementaria (i.e. Ev, En, Ez). Desafortunadamente la relación implicada en el
segmento Es-Ey parece no tratarse de forma satisfactoria en los casos de la función
selectora. Se observa que en la Figura 7 anteriormente presentada se esquematiza la
relación Es – Ey como una relación en un solo sentido, una contingencia en la que Es no
Es
2Ey
1Ey
2Ex
2Ex
2Ex
1Es
1Ey
1Ey
2es afectado funcionalmente por Ey. Esto conlleva a considerar la relativa independencia
entre Es y Ey, y a agrupar distintos procedimientos bajo una misma lógica, como se
puede evidenciar en la siguiente cita:
Cuando las propiedades de Es y Ey varían simétricamente en una misma
dimensión podemos ubicar los procedimientos de igualación de la muestra
directa. Cuando varían inversa o asimétricamente en una misma dimensión
podemos identificar a la igualación de la muestra por singularidad. Cuando las
propiedades varían en distintas dimensiones, se trata de una igualación de la
muestra arbitraria o “simbólica” (p. 168).
En la cita anterior se identifican a los distintos procedimientos de igualación de la
muestra por la coincidencia o no de las propiedades de Es y Ey, pero se soslaya el hecho
de que podrían implicar ajustes distintos. Como se mencionó anteriormente, en la
igualación directa (también llamada identidad) y en la de singularidad (también llamada
diferencia) existe la posibilidad de que el organismo se ajuste a una relación entre
estímulos al margen de las propiedades particulares de éstos, permitiendo a su vez la
transferencia a otras instancias no entrenadas; en cambio la igualación arbitraria no
posibilita la transferencia a otras instancias debido a que se trata del pareo entre
estímulos específicos determinados por el investigador.
En los siguientes dos casos descritos en la función selectora tampoco se resalta
una relación bidireccional entre Es y Ey. En el caso de la condicionalidad del evento
suplementario (inciso B de la Figura 7), los autores mencionan que existen los tres
mismos elementos que el caso anterior pero la propiedad de Ex es afectada por la
correspondencia Es-Ey más que las propiedades de cada evento por separado. Sin
embargo, no se considera que sea una relación interdependiente:
La relación de Es-Ey es unidireccional, por lo que aun cuando el segmento
selector actúa en la forma de la relación Es-Ey, esta relación no es
interdependiente, y Ey siempre está condicionado en sus propiedades por su
relación con Es y las propiedades de Es (p. 169).
En la cita anterior se deja claro que las propiedades de Ey dependen de Es pero
las propiedades de Es no son afectadas por Ey, lo que indica que no constituye una
relación de mutua implicación (c.f. Hayes, Barnes-Holmes & Roche, 2001) en la que por
ejemplo la propiedad de ser grande o pequeño de un objeto depende de la propiedad de
otro objeto, dándose la relación en dos sentidos: A es más grande que B implicando que
B es más pequeño que A. En este tipo de relación hay afectación bilateral, ya que si, por
ejemplo, B cambia de tamaño y es ahora más grande que A, entonces la relación ha
cambiado aun cuando las propiedades absolutas de A no lo hayan hecho. Podemos
distinguir entonces entre propiedades relaciones en contraste con propiedades absolutas
de los estímulos.
Por su parte, no es clara la relación unidireccional descrita en Ribes y López;
por ejemplo puede ser aquella en la que Es tiene la propiedad particular de ser un
estímulo punitivo y que Ey puede asumir diferentes propiedades por su relación con Es
(e.g. ser un estímulo que reduce, aumenta o pospone a Es) pero que ninguna propiedad
de Ey cambia las propiedades de Es, ya que éste sigue siendo un estímulo punitivo. Si
este es el tipo de relación que se considera entre Es-Ey, eso implicaría que Ey siempre es
dependiente de un Es particular por lo que el desligamiento de la respuesta siempre
En el tercer caso, denominado la condicionalidad del evento contextual, tenemos
una variante de las relaciones: La propiedad de Ey depende tanto de la propiedad de Es
como de la relación Es-Ex. Aquí Ex es necesariamente variable pues es en función de
éste que las demás propiedades y relaciones varían. Un ejemplo sería el siguiente:
imaginemos que tenemos Ex1 y Ex2, que corresponden a un choque eléctrico y a la
entrega de alimento respectivamente; dos palancas (Ey1, Ey2) y dos luces, una roja y otra
verde que funcionan como estímulos selectores (Es1, Es2). La configuración sería la
siguiente: Ante la luz roja (Es1) la palanca uno (Ey1) produce un choque eléctrico
mientras que la palanca dos (Ey2) pospone en determinado número de segundos el
choque por cada presión; mientras que ante la luz verde (Es2) la palanca uno (Ey1)
produce la entrega del alimento y la palanca dos (Ey2) lo cancela. En este ejemplo
tenemos que las propiedades de cada palanca dependen del estímulo selector pero a su
vez, las propiedades de este último dependen de si está correlacionado con un estímulo
aversivo o uno apetitivo. Con esta configuración hipotética conseguiríamos respuestas
diferenciales a cada palanca dependiendo de cada luz, misma que ha adquirido su
funcionalidad por el evento contextual (Ex).
En este tercer caso de la función selectora, los autores mencionan que existe una
relación interdependiente entre Es y Ex, dado que la selectividad de Es sobre Ey no
puede darse de manera directa pues depende del evento contextual. Sin embargo,
mencionan que la acción de Es es unidireccional sobre Ey, esto es, las propiedades de Es
no dependen de Ey. Por lo tanto, tampoco en este caso los autores están considerando
una relación interdependiente entre Es y Ey. Este hecho hace que la tarea también pueda
Por último, está el caso de la doble condicionalidad de la relación suplementaria
(ver inciso D de la Figura 7). En éste hay cuatro elementos: Es1, Es2, Ey, Ex y los
segmentos son Es1 – Es2, Ey – Ex. Aquí la diferencia principal es que el estímulo
selector es una relación variante entre eventos:
La propiedad Ey-Ex, que puede variar como correspondencia funcional, depende
ya no sólo de las propiedades fisicoquímicas de un evento selector, o de la
relación de un evento selector con uno de los elementos de estímulo de la
relación suplementaria (ya sea Ey o Ex), sino que ahora es condicional a una
relación de propiedades [cursivas añadidas] de dos (o más) eventos selectores. Por consiguiente, se trata de una relación condicional a otra relación (p. 171).
Este es el único caso en el que se propone una relación entre propiedades y se
esquemátiza con una flecha bidireccional entre los dos Es. Así las propiedades de Ey son
dependientes a esta relación y no a las propiedades concretas de un estímulo particular.
Mientras que los demás casos pueden ser confundidos con interacciones suplementarias
concurrentes; el caso de la doble condicionalidad de la relación suplementaria sí tiene
una cualidad distinta a los demás tipos de interacciones anteriormente descritas, esto es,
que permite el desligamiento de propiedades absolutas.
Con base en lo anterior discutido, una precisión pertinente es que en la función
selectora las propiedades variantes de los estímulos dependen de un segmento selector y
no de un estímulo selector, es decir, las propiedades de Ey dependen de una relación
entre estímulos y no de un estímulo aislado (como lo expresa Ribes, 2004). Los casos
descritos en Ribes y López, pueden ser reformulados para que contemplen propiedades
relacionales entre alguno de sus componentes. Esta reformulación se muestra en la
Es necesario hacer una aclaración sobre la forma de esquematización: todas las
relaciones representadas con flechas corresponden a contingencias de función, dado que
son relaciones referentes a propiedades. No están representadas contingencias de
ocurrencia pues no son el objeto de análisis en este momento. Hay entonces dos tipos de
relaciones referentes a propiedades: unidireccionales, que independientemente de su
dirección indican afectación en un solo sentido. Por ejemplo, A B, donde las
propiedades de B dependen de A pero las propiedades de A no dependen de B. Por su
parte, las relaciones bidireccionales (i.e. AB) implican relaciones de afectación
mutua. No confundir entonces una flecha unidireccional hacia la derecha con una
contingencia de ocurrencia ni tampoco una flecha bidireccional refiere a dos
contingencias (i.e. una de ocurrencia y una de función) sino una sola relación.
1)
2)
3)
4a)
4b)
4c)
Figura 9. Reformulación de los casos paradigmáticos de la función selectora. Es1 Ey Ex
Es2 Es1 Ey Ex
Es2 Es1 Ey Ex
1) 2)
3) 4)
Figura 10. Ejemplos de cada uno de los casos propuestos.
El caso de la condicionalidad de la relación suplementaria propuesto por Ribes y
López (1985) no está contemplado pues el segmento selector no debiera ser un estímulo
aislado. El primer caso sería entonces el de la condicionalidad del evento suplementario
pero resaltando que hay una relación bidireccional entre Es y Ey. Así la presencia de Ex
está en función de la relación entre Es y Ey, la cual puede cambiar momento a momento.
Lo anterior se puede ejemplificar en los casos de aprendizaje relacional promovidos por
una tarea de igualación de la muestra de primer orden siempre y cuando implique un
criterio de relación mutua entre Es y Ey. Lo anterior se puede desglosar en la Figura 11.
Por ejemplo el segmento Es1 - Ey1, tiene distinta funcionalidad dependiendo de si está
vigente un criterio de semejanza o de diferencia. La permutabilidad está dada por el
cambio de propiedades relaciones bidireccionales; como pueden ser las relaciones de
espacio-temporal, etc. (c.f. Hayes, Barnes-Holmes & Roche, 2001), las cuales pueden
estar basadas tanto en propiedades físicas como ecológicas o convencionales.
Semejanza Diferencia
Figura 11. Permutación en el primer caso propuesto.
El segundo caso sería tal cual el de la doble condicionalidad de la relación
suplementaria descrito por Ribes y López (1985); sin embargo, no constituiría un caso
de igualación de la muestra sino que se asemeja más a los procedimientos denominados
go/no-go (Malott & Malott, 1970) o el de same/different (Zentall & Hogan, 1978). En
estos procedimientos se pide al organismo emitir una respuesta diferencial respecto a
una relación entre estímulos; por ejemplo, emitir una respuesta ante una tecla cuando los
dos estímulos presentados son idénticos y no emitir respuesta cuando son diferentes
(go/no-go) o presionar una tecla cuando son idénticos y otra tecla cuando son diferentes
(same/different). Tal como se ha discutido anteriormente, el uso de dichos
procedimientos no garantiza el aprendizaje relacional pero sí es posible evaluarlo
mediante pruebas de transferencia. A diferencia del caso anterior, en éste sólo hay una
propiedad relacional por ensayo; así aunque hay un elemento más, puede ser en realidad
un caso más simple. Mientras que el caso anterior por ejemplo puede haber al mismo un
ECO que es semejante al EM y otro que es diferente; en este caso sólo hay sólo dos
estímulos que guardan una relación de semejanza en un ensayo y en otro ensayo guardan Es1 Ey1 Ex
Es1 Ey2 Ex
Es2 Ey1 Ex
Es2 Ey2 Ex
Es1 Ey1 Ex
Es1 Ey2 Ex
Es2 Ey1 Ex
una relación de diferencia. Aunque el Ey es un estímulo arbitrario, su funcionalidad
depende de una relación bidireccional entre Es1 y Es2.
El tercer caso puede ser ejemplificado con igualación de la muestra de segundo
orden en el que un estímulo arbitrario selecciona la relación vigente entre el estímulo
muestra y el estímulo comparativo; por ejemplo, una cruz puede indicar que la relación
vigente es la de semejanza y un asterisco puede indicar una relación de diferencia. En
este caso la relación entre Es2 y el segmento Es1-Ey es unidireccional mientras que la
relación de afectación mutua está entre Es1 y Ey. Es necesario aclarar que el segmento
selector no es sólo Es2, sino la relación completa entre Es2, Es1 y Ey.
Por último, el cuarto caso admite múltiples variantes. El más común puede ser
ejemplificado con una tarea de igualación de la muestra de segundo orden en la que
están implicadas tres relaciones bidireccionales: la primera, al identificar la relación
entre estímulos selectores (Es3 –Es2), la segunda, al identificar las posibles relaciones
entre el estímulo muestra y los comparativos (Es1 – Ey) y la tercera, al hacer la respuesta
de igualación, en la que de manera tácita (e.g. con una respuesta de señalar) o explícita
(e.g. con una respuesta lingüística) se establece que la relación entre estímulos selectores
es la misma que entre el muestra y el comparativo seleccionado. Este último segmento
pudiera no ser bidireccional y tratarse de una relación arbitraria entre relaciones, dando
paso a la variante 4b; por ejemplo, cuando ante una relación de semejanza entre
estímulos de segundo orden se pida como respuesta una relación de diferencia entre
muestra y comparativos. Esta variante podría no tener mucho sentido en una tarea de
igualación con figuras geométricas; sin embargo, podría tener cabida en contextos
sociales en la que ante una relación determinada entre estímulos se puede responder