UNIVERSIDAD NACIONAL DE TRUJILLO
FACULTAD DE CIENCIAS SOCIALES
ESCUELA PROFESIONAL DE ARQUEOLOGÍA
TESIS
Relaciones núcleo - periferia entre asentamientos
domésticos Chimú Tardío y Chimú Inca en el valle de
Moche: el caso La Joyada
PARA OPTAR EL TÍTULO PROFESIONAL DE:
LICENCIADO EN ARQUEOLOGÍA
AUTOR:
Dominguez Vergara, Jonatan Erick
ASESOR:
Mg. Vega Llerena, Humberto Manuel
ASESOR EXTERNO:
PhD. Prieto Burmester, Oscar Gabriel
TRUJILLO – PERÚ
Al maestro Santiago Uceda, que en su nombre nazcan flores y compitan cien escuelas.
AGRADECIMIENTOS
A Santiago Uceda, cuya breve pero fructífera asesoría planteó los lineamientos que guiaron a esta investigación.
A Gabriel Prieto, quien proporcionó los permisos, colecciones y recursos necesarios para realizar esta investigación y la monitoreó desde su inicio hasta su final.
A Humberto Vega, gracias a cuya asesoría este trabajo pudo ser completado satisfactoriamente.
A Cindi Contreras, mi compañera en esta vida, sin cuyo incansable y desinteresado apoyo esta investigación habría fracasado en innumerables ocasiones.
A mis amigos, Luis Flores, Lisseth Gutiérrez y José Vitonera, cuyas críticas (ocasionalmente constructivas) permitieron mejorar esta investigación.
A Mauro Ordoñez, cuyo apoyo logístico fue crucial para cumplir con los requerimientos de esta investigación.
ÍNDICE
AGRADECIMIENTOS... iv PRESENTACIÓN ... ix RESUMEN ...x ABSTRACT ...x INTRODUCCIÓN ... 1 GENERALIDADES ... 3Localización Geográfica y Política ... 3
Medio Ambiente ... 3 1.2.1. Ecología ... 3 1.2.2. Geología ... 3 1.2.3. Edafología ... 3 1.2.4. Hidrología ... 3 1.2.5. Flora y fauna ... 4
Ubicación y descripción del sitio ... 4
Vías de acceso ... 7
MARCO TEÓRICO ... 7
Núcleo y periferia ... 7
La vida doméstica Chimú ... 9
El sistema núcleo-periferia Chimú ... 11
La periferia de Chan Chan ... 12
El valle de Moche a finales del dominio Chimú ... 14
Antecedentes de Investigación ... 15
2.6.1. Las hoyas de cultivo ... 16
METODOLOGÍA ... 18
Recopilación y revisión bibliográfica ... 18
Trabajo de campo ... 18 3.2.1. Prospección ... 18 3.2.2. Cuadriculación ... 18 3.2.3. Excavación ... 18 3.2.4. Registro ... 19 Trabajo de Gabinete ... 19
3.3.1. Limpieza de los materiales ... 19
3.3.2. Rotulación ... 19
3.3.4. Análisis malacológico ... 20
3.3.5. Análisis de restos vegetales ... 20
3.3.6. Análisis de restos óseos ... 20
3.3.7. Análisis de textiles ... 21
3.3.8. Otros materiales analizados ... 21
3.3.9. Análisis e interpretación de resultados ... 21
EXCAVACIONES EN LA JOYADA... 21 Capa Superficial ... 22 Capa 1 ... 22 4.2.1. Rasgo 1 ... 23 4.2.2. Rasgo 2 ... 23 4.2.3. Rasgo 3 ... 23 4.2.4. Rasgo 4 ... 24 4.2.5. Rasgo 5 ... 24 4.2.6. Rasgo 6 ... 24 4.2.7. Rasgo 7 ... 24 4.2.8. Rasgo 8 ... 24 4.2.9. Rasgo 9 ... 24 4.2.10. Rasgo 10 ... 24 Relleno de Capa 1 ... 24 Capa 2 ... 24 4.4.1. Rasgo 11 ... 25 4.4.2. Rasgo 12 ... 25 4.4.3. Rasgo 13 ... 25 4.4.4. Rasgo 14 ... 26 4.4.5. Rasgo 15 ... 26 4.4.6. Rasgo 16 ... 26 4.4.7. Rasgo 17 ... 26 4.4.8. Rasgo 18 ... 26 4.4.9. Rasgo 19 ... 26 4.4.10. Rasgo 20 ... 26 4.4.11. Rasgo 21 ... 27 4.4.12. Rasgo 22 ... 27 4.4.13. Rasgo 23 ... 27 4.4.14. Rasgo 24 ... 28 4.4.15. Rasgo 25 ... 28
4.4.16. Rasgo 26 ... 28 Relleno de Capa 2 ... 28 Capa 3 ... 28 4.6.1. Rasgo 27 ... 29 4.6.2. Rasgo 28 ... 30 4.6.3. Rasgo 29 ... 31 4.6.4. Rasgo 30 ... 31 Relleno de Capa 3 ... 31 Discusión ... 32
RESULTADOS DEL ANÁLISIS DEL MATERIAL CULTURAL RECUPERADO ... 33
La Cerámica ... 33 5.1.1. Formas ... 33 Ollas ... 34 Cántaros ... 41 Tinajas ... 46 Botellas ... 47 Platos ... 48 Cuencos ... 49 Escudillas ... 50 Figurinas ... 51 Asas ... 51 Bases ... 52 5.1.2. Tecnología ... 52 Atmósfera de cocción ... 53 Uso de temperantes ... 53 Acabado de superficie ... 53 5.1.3. Decoración ... 54 Estampado ... 54 Paleteado... 55 Pintura ... 55 Moldeado ... 56 Alto relieve ... 57 Aplicación ... 57 Listón mellado ... 58 Vidriado ... 59 Incisión ... 59
5.1.4. Distribución estratigráfica ... 60
5.1.5. Discusión ... 61
Los Restos Malacológicos ... 64
5.2.1. Análisis taxonómico ... 64
5.2.2. Análisis de biotopos de procedencia y distribución vertical ... 65
5.2.3. Distribución estratigráfica ... 66
5.2.4. Discusión ... 67
Los Restos Vegetales ... 67
5.3.1. Análisis taxonómico ... 67
5.3.2. Distribución estratigráfica ... 70
5.3.3. Discusión ... 71
Los Restos óseos ... 73
5.4.1. Peces... 73 Distribución estratigráfica ... 74 5.4.2. Mamíferos ... 76 Distribución estratigráfica ... 79 5.4.3. Aves ... 80 Distribución estratigráfica ... 81 5.4.4. Discusión ... 82 Los Textiles ... 84 5.5.1. Discusión ... 89 Los Metales ... 89 5.6.1. Discusión ... 92
Los Restos Misceláneos ... 93
5.7.1. Implementos y adornos personales ... 93
5.7.2. Implementos textiles ... 95 5.7.3. Implementos de pesca ... 97 5.7.4. Restos orgánicos ... 98 5.7.5. Otros elementos: ... 99 5.7.6. Discusión ... 103 SÍNTESIS Y DISCUSIÓN ... 104 CONCLUSIONES ... 112 BIBLIOGRAFÍA ... 113 ANEXOS ... 120 GRÁFICOS ... 121 TABLAS ... 138
PRESENTACIÓN
Señores miembros del Jurado del Comité de Evaluación de Tesis:
De conformidad con lo estipulado en el reglamento para el otorgamiento del grado de título profesional de la Escuela Académico Profesional de Arqueología de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad Nacional de Trujillo, pongo a vuestra consideración el presente Informe Final de Investigación titulado: “Relaciones núcleo - periferia entre asentamientos
domésticos Chimú Tardío y Chimú Inca en el valle de Moche: el caso La Joyada”.
Este informe final es el resultado de las investigaciones realizadas en el sitio arqueológico La Joyada, asentamiento periférico de Chan Chan, cuya relación con la metrópoli varió a lo largo de sus distintas fases ocupacionales en relación a los cambios que experimentaba el entonces debilitado Estado Chimú.
Presento este informe para su respectiva evaluación, esperando sus observaciones y sugerencias, con las cuales culminaré exitosamente mi proceso de licenciatura.
RESUMEN
Relaciones núcleo - periferia entre asentamientos domésticos Chimú Tardío y Chimú Inca en el valle de Moche: el caso La Joyada
Las intervenciones realizadas por el Programa Arqueológico Huanchaco en el sitio arqueológico La Joyada, en la zona litoral del valle de Moche, develaron la presencia de una ocupación doméstica asociada a los periodos Chimú Tardío, Chimú Inca y Colonial. La presente investigación se centró en analizar el material cultural recuperado de dichas intervenciones, con la finalidad de caracterizar la ocupación del asentamiento y su relación con la metrópoli de Chan Chan a lo largo de sus distintos momentos ocupacionales en el marco de la Teoría Sistema - Mundo. De este modo, se demostró que las actividades domésticas realizadas en el asentamiento correspondieron a pesca, marisqueo, agricultura y, posiblemente, algunas actividades artesanales menores, como textilería. Dichas actividades variaron en envergadura a lo largo de la ocupación de La Joyada, iniciando como un posible enclave productivo periférico de la metrópoli de Chan Chan, para luego corresponder a una producción de subsistencia, pero cuya población aún se encontraba inmersa en el sistema político, económico, social y religioso del decadente estado Chimú. Palabras clave: Zona urbana, interacción cultural, sistema económico, sistema
político
ABSTRACT
“Core - periphery relations between Late Chimú and Chimú Inca domestic settlements in the Moche Valley: La Joyada case”
The studies carried out by the Huanchaco Archaeological Program at La Joyada archaeological site, in the coastal area of the Moche Valley, revealed the presence of a domestic occupation associated with the Late Chimú, Chimú Inca and Colonial periods. This research focused on analyzing the cultural material recovered from those interventions, with the purpose of characterizing the occupation of the settlement and its relationship with the metropolis of Chan Chan throughout its different occupational moments using the World System Theory. Thus, it was shown that domestic activities carried out in the settlement included fishing, shellfishing, agriculture and possibly some artisanal activities, such as textile production. These activities varied widely throughout the occupation of La Joyada, starting as a possible peripheral productive enclave of the Chan Chan metropolis, to later correspond to a subsistence production, but whose population was still immersed in the political, economic system, social and religious of the decadent state Chimú.
INTRODUCCIÓN
La presente investigación tuvo como propósito estudiar la forma en que se daban las relaciones núcleo – periferia entre asentamientos Chimú, en el caso particular del valle de Moche, enfocándonos para ello al sitio arqueológico La Joyada, el cual formaba parte de la red periférica de Chan Chan a finales de la ocupación Chimú del valle. Siendo ésta la mayor metrópoli que estableció el estado Chimú, debió depender de un sistema núcleo – periferia muy bien consolidado que lo abastezca y sustente; sin embargo, La Joyada, como un asentamiento particularmente pequeño y distanciado presentó una función distinta en dicha relación, iniciando como un enclave pesquero menor para luego transformarse en un asentamiento doméstico estable y económicamente independiente, pero que aún permanecía inmerso en la esfera política, social y cultural de Chan Chan.
En este contexto, se busca ahondar en el conocimiento sobre el desarrollo de la vida doméstica Chimú, las relaciones que guardaban estas grandes urbes con sus periferias y el caso particular del sistema núcleo – periferia del valle de Moche a finales de su ocupación Chimú. De este modo, esta investigación no solo complementa el estudio de los sitios menores de la periferia de Chan Chan, si no que conforma un antecedente crucial del uso de la Teoría Sistema – Mundo en la arqueología del valle de Moche.
La estructura de la presente investigación consta de siete capítulos los cuales concentran los aspectos conceptuales, el análisis de las evidencias materiales e interpretaciones de los datos obtenidos en la investigación. Éstos se resumen a continuación:
En el capítulo 1 exponemos las generalidades como información fundamental para asociar al sitio arqueológico La Joyada en un marco geográfico, ecológico, geológico, hidrológico y político.
En el capítulo 2 ofrecemos distintas propuestas teóricas y puntos de vista que han abordado la problemática del estudio de centros nucleares y sus respectivas áreas periféricas con un enfoque particular en el caso de los Andes, del estado Chimú y del valle de Moche. Así mismo, se presenta a La Joyada como un asentamiento periférico de Chan Chan con sus particulares características domésticas y productivas.
En el capítulo 3 se presenta la metodología aplicada tanto para los trabajos de excavación como para los respectivos análisis de los materiales recuperados.
En el capítulo 4 se muestran los resultados de las excavaciones en La Joyada, incluyendo la descripción de los contextos excavados y la distribución estratigráfica de los mismos.
El capítulo 5 se expone la totalidad de los resultados de los análisis realizados durante esta investigación, centrados en el material cerámico, malacológico, vegetal, óseo, textil y misceláneo recuperado de La Joyada.
En el capítulo 6 se interpretan los resultados de los análisis, estableciendo la naturaleza de la ocupación de La Joyada, su temporalidad y su rol en el sistema núcleo – periferia de Chan Chan.
Finalmente, en el capítulo 7 se presentan las conclusiones de la investigación, las cuales responden a las hipótesis y objetivos planteados.
De este modo, se han resuelto los problemas de investigación planteados inicialmente como base de este proyecto de tesis, que correspondieron a: ¿Cuál fue el rol que desempeñó La
Joyada como un asentamiento doméstico de la periferia de Chan Chan durante los periodos Chimú Tardío y Chimú Inca? Y ¿Qué tipo de actividades económicas se desarrollaron durante la ocupación doméstica de La Joyada y cómo ello repercutió en su relación con la metrópoli?
Para responder a tales interrogantes se plantearon las siguientes hipótesis:
Hipótesis general
• Durante el periodo Chimú Tardío y Chimú Inca, los grandes asentamientos nucleares mantenían una compleja red de asentamientos periféricos que funcionaban como enclaves de obtención de recursos destinados a mantener a la metrópoli, la cual dependía directamente de ellos para su subsistencia. Por otro lado, tales asentamientos periféricos, debido a su naturaleza doméstica y altamente productiva, eran capaces de subsistir independientemente de su relación con la metrópoli, pero se mantenían supeditados a la misma en sus ámbitos sociales y políticos.
Hipótesis Particular
• La Joyada se desarrolló como un asentamiento doméstico periférico de la metrópoli de Chan Chan, que era ocupado por una población que desarrollaba una economía de subsistencia en base a la pesca y el cultivo en hoyas durante los periodos Chimú Tardío y Chimú Inca. Si bien este asentamiento era económicamente independiente de su metrópoli, se encontraba bajo su jurisdicción social y política.
Así mismo, se cumplieron los objetivos planteados, que correspondieron a:
Objetivo general
• Estudiar el rol que cumplió La Joyada como un asentamiento doméstico de la periferia de Chan Chan, mediante una investigación descriptiva y cuantitativa que identifique la forma en que se relacionaba con la metrópoli y así comprender la relación existente entre las grandes urbes y sus enclaves menores durante los periodos Chimú Tardío y Chimú Inca.
Objetivos específicos
• Identificar la relación de La Joyada como asentamiento doméstico periférico con la metrópoli de Chan Chan durante los periodos Chimú Tardío y Chimú Inca.
• Realizar un análisis descriptivo y cuantitativo del material arqueológico recuperado de La Joyada por el Programa Arqueológico Huanchaco en su temporada de excavaciones 2016.
• Identificar las actividades domésticas realizadas en La Joyada a lo largo de su ocupación.
• Comprender la naturaleza de las redes de interacción que se establecían entre los centros nucleares y sus periferias durante los periodos Chimú Tardío y Chimú Inca.
GENERALIDADES
Localización Geográfica y Política
Geográficamente, la cuenca del río Moche se ubica en el norte del Perú, comprendida entre los paralelos 7°46’ y 8°15’ de latitud Sur y los meridianos 78°16’ y 79°08’ de longitud oeste, abarcando una extensión total de 2 708 km2 (ONERN, 1973).
Políticamente, pertenece a las provincias de Trujillo, Otuzco y Santiago de Chuco, en la región La Libertad. Limita, por el norte, con la cuenca del río Chicama; por el este, con la cuenca del río Santa; por el sur, con la cuenca del río Virú; y por el oeste con el Océano Pacífico (ONERN, 1973).
Medio Ambiente 1.2.1. Ecología
En la cuenca del valle de Moche, se encuentran presentes 5 formaciones ecológicas: Desierto Premontano, Matorral Desértico Premontano, Estepa Espinosa Montano Bajo, Pradera Húmeda Montano y Pradera Muy Húmeda Montano (ONERN 1973). En este contexto, La Joyada se ubica en el tipo de desierto premontano.
1.2.2. Geología
Geológicamente, esta cuenca está formada por un conjunto heterogéneo de rocas sedimentarias de las facies marina y semicontinental, metamórficas e ígneas intrusivas y extrusivas. Las rocas que forman la columna geológica de la cuenca se datan entre el Jurásico Superior y el Cuaternario reciente (ONERN, 1973).
A nivel estructural, presenta 2 sectores bien diferenciados: el primero corresponde a la faja costera y estribaciones occidentales de los andes y el segundo a la parte media y alta de la cuenca. En el primero se presentan fallas y pliegues menores; muy en contaste al segundo, caracterizado por fallas y plegamientos de gran magnitud (ONERN, 1973).
1.2.3. Edafología
Los suelos de la cuenca del valle de Moche son muy variados, aunque en general presenta buenas condiciones edáficas, el sistema hidrológico de la cuenca limita el aprovechamiento agrícola de los mismos. Los tipos de suelos identificados van desde los más fértiles hasta los eriazos. Múltiples factores intervienen en esta problemática, tales como el nivel del suelo, su profundidad, textura, porosidad, permeabilidad, drenaje y cantidad de sales. Estos dos últimos son los que más afectan al potencial agrícola de los suelos, principalmente en la parte baja del valle y en el norte del mismo (ONERN, 1973). La Joyada de ubica en este tipo de suelos no aptos para la agricultura intensiva.
1.2.4. Hidrología
Los recursos hídricos de la cuenca están determinados, en primera instancia, por el río Moche, que genera una cuenca húmeda que abarca el 52% del territorio total de la cuenca. Su régimen de descargas torrentoso e irregular lo vuelve parcialmente deficitario, afectando negativamente a la agricultura. Su drenaje presenta 4 periodos: uno de altas descargas entre enero y mayo, y otro de estiaje, entre julio y setiembre, con dos periodos intermedios entre ellos (ONERN, 1973).
Así mismo, el agua subterránea es aprovechada mediante la habilitación de pozos tubulares o de tajo abierto, utilizando el recurso hídrico resultante para fines agrícolas, industriales y domésticos. A esta actividad se le complementa el aprovechamiento de aguas superficiales procedentes de puquios y manantiales, destinados, principalmente, a la actividad agrícola (ONERN, 1973).
1.2.5. Flora y fauna
La flora de la zona se compone básicamente por gramíneas como la “grama salada” (Distichlis spicata), “carricillo” (Phragmites australis), “totora” (Scirpus californicus), “caña brava” (Gynerium sagittatum) y “achupalla” (Tillandsia sp). Al norte del asentamiento se ubica el cerro Campana, cuyo sistema de vegetación de lomas se compone de especies como el “pájaro bobo” (Tessaria integrifolia), “sapote” (Cappariss cabrida), “palo verde” (Cercidiumpraecox), “cola de zorro” (Haageocerus decumbens), “gigantón” (Neoraimondia arequipensis), “azote de cristo” (Parkinsonia aculeata) y la “achupalla” (Tillandsia sp.). También se encuentran diversas colonias de cactáceas (Prieto, 2015a).
En cuanto a la fauna, son frecuentes aves como la “pardela” (Puffinus tenuirrostris), “gaviota” (Larus belcheri), “gallinazo” (Mimus longicaudatus), “águila pescadora” (Pandion haliaetus), “gorrión” (Paser domesticus) y “lechuza” (Glaucidium peruanun). En las inmediaciones del cerro Campana se encuentran especies como la “lechuza de arenales” (Athenue cunicalaria nanodes), “golondrina de collar” (Notiochelidon fulva rufacellaris), “águila pecho negro” (Geranoaetus melamileucus australis), “gallinazo cabeza roja” (Cathartes aura jota), “gallinazo cabeza negra” (Coragys atratus), “huerequeque” (Burhinus superciliaris) y “colibrí cola horquillada” (Rhodopis vesper). Entre los peces, se registran especies como el “robalo” (Sciaena starksi), “tollo” (Mustelus sp.), “lorna” (Sciaena deliciosa) “lisa” (Mugil cephalus), “raya” (Myliobatis peruvians), “mojarrilla” (Stellifer minor), “trambollo” (Labrisomus sp.), “corvina” (Cilus gilberti), “chita” (Anisotremus scapularis), “cachema”
(Cynoscion sp.), “anchoveta” (Engraulis ringens), “pintadilla” (Cheilodactylus
variegatus), “pampanito” (Carangidae sp.), “suco” (Paralonchorus peruanus), entre otros. Por otro lado, entre los moluscos, se encuentran especies como el “caracol negro” (Tegula atra), el “caracol turbinado” (Prisogaster niger), “caracol gris” (Stramonita chocolata), “caracol marino” (Stramonita haemastoma), “marucha” (Donax obesulus), “choro zapato” (Choromytilus chorus), “almeja blanca” (Semele corrugata), “concha blanca” (Prothotaca taca), así como el caracol de loma (Scutalus sp.), propio de las inmediaciones del cerro Campana. También se encuentran presentes crustáceos como el “muy muy” (Emerita análoga), “carretero” (Ocypode gaudichaudii) y el “cangrejo violáceo” (Platyxanthus orbignyi) (Prieto, 2015a; Risco, 2013).
Ubicación y descripción del sitio
El sitio arqueológico La Joyada se ubica 15 km al noroeste de Chan Chan, emplazado en una delgada faja costera y abarcando 1 km de largo por 200 m de ancho (Fig. 1 y 2). Está conformado por una red de hoyas de cultivo abandonadas, con concentraciones de ceniza y acumulaciones de restos óseos, malacológicos y cerámicos en superficie. Éstas se encuentran ubicadas entre la playa y una terraza natural, en un espacio ocupado por
una gran cantidad de dunas estabilizadas (Fig. 3). Ha sido conocido con diversos apelativos a lo largo del tiempo, tales como “Médanos La Joyada”, “La Hoyada”, “Médanos”, “Huaca el Médano”, “El Palito”, “Hondonada del Caracol” y “Kilómetro 9”.
Figura 2. Ubicación de la Joyada en relación a la ciudadela de Chan Chan y otros asentamientos periféricos del valle de Moche
Vías de acceso
Por encontrarse en un entorno aislado, la única forma de acceder a La Joyada es siguiendo la carretera costanera que parte desde Huanchaco, prosiguiendo en dirección hacia el valle de Chicama, hasta la altura del km 9, que pasa cerca al límite sur del sitio arqueológico.
MARCO TEÓRICO Núcleo y periferia
El concepto de núcleo y periferia ha sido utilizado para referirse a diversos sistemas de organización culturales y económicos, considerando las repercusiones sociales y políticas que éstos conllevan.
Estas categorías fueron abordadas con regularidad, en primeria instancia, bajo el marco de los estudios difusionistas que predominaron en la interpretación arqueológica durante la primera mitad del siglo XIX. En este contexto, la relación núcleo - periferia se da en términos culturales, donde determinados centros irradian ciertos componentes “avanzados” de su cultura hacia zonas menos desarrolladas (Trigger, 1989). Con todas las críticas que han surgido hacia esta corriente de pensamiento, es bajo ésta que se establecen los primeros lineamientos teóricos de la existencia de determinadas zonas donde el desarrollo (en este caso, cultural) se acumula (núcleo) para luego dispersarse a las zonas aledañas (periferia), distribuyéndose parte de este desarrollo hasta cierto punto, pues ningún ente receptor llega a alcanzar el nivel del foco original.
Posteriormente, las categorías de núcleo y periferia siguieron siendo utilizadas por corrientes de pensamiento más modernas sin la rigidez que caracterizaba al planteamiento difusionista original. Sin embargo, es en las ciencias económicas donde estos conceptos han sido desarrollados con mayor profundidad desde entonces.
En líneas generales, estas teorías económicas manejan las categorías de núcleo y periferia a un nivel macro, desde sociedades simples hasta estados y naciones. Como es de esperar, en estos casos los factores económicos son los que plantean las diferencias entre núcleos y periferias, sin embargo, como parte de tal irradiación, otros factores culturales, políticos y sociales son también percibidos por los entes receptores en forma de préstamos culturales, modas o, incluso, alienación.
Partiendo desde el Realismo Periférico, los estados mundiales fueron categorizados entre los que plantean las normas (núcleos irradiadores), los que las toman (periferias pasivas) y los rebeldes que no las acatan (Escudé, 2012).
Sobre bases similares se sienta la Teoría de la Dependencia, que plantea la existencia de núcleos económicos autosuficientes y prósperos, en contraposición a entes periféricos débiles, inestables, aislados entre sí y poco competitivos (Cardoso y Faletto, 1969).
Finalmente, la Teoría Sistema - Mundo replantea estos conceptos en un sistema mayor, sustentado sobre un conjunto de relaciones dinámicas entre núcleos, periferias y semiperiferias (Wallerstein, 2004). En este paradigma, que engloba al mundo entero como parte de un sistema globalizado, los núcleos sustentan su predominancia en base a relaciones de producción e intercambio desiguales que permiten su desarrollo a costa
de la dinámica interna del sistema mundial, donde diversos núcleos compiten por ser el que predomine en el sistema, así como el constante conflicto entre los entes periféricos y semiperiféricos, que evolucionan y decaen en un ciclo marcado por periodos de crisis, suscitados por el colapso y agotamiento de las fuentes de recursos sobre las que se sustentaba el sistema.
Estas corrientes, si bien muy enmarcadas en estudios económicos, comparten conceptos aplicables al estudio arqueológico, en particular la Teoría Sistema – Mundo, en la que se basa esta investigación. Para ello es necesario, en primera instancia, reducir la escala de los conceptos núcleo y periferia, pues en las corrientes de pensamiento económico descritas, se hace referencia a naciones o estados integrados en un sistema mundial; mientras que, en el caso de la investigación arqueológica y de este estudio en particular, se trabaja a nivel de asentamientos enmarcados en un mismo sistema político, económico, social y cultural.
El primero de estos conceptos aborda el hecho de que, pese a la existencia de un aspecto principal irradiado desde los núcleos hacia la periferia (avances tecnológicos, bienes económicos, entre otros), este proceso conlleva una relación más compleja, donde existe un intercambio mayor que engloba aspectos culturales, económicos, políticos y sociales.
La crisis es otro concepto extrapolable desde los estudios económicos a los arqueológicos, considerando que las primeras connotaciones difusionistas de éstos últimos no la abordaban. Del mismo modo que un sistema mundial se encuentra propenso a su colapso por su propia dinámica interna, los sistemas núcleo - periferia son vulnerables en el sentido de la interdependencia que presentan.
Finalmente, otro concepto extrapolable es la protección que recibe una economía fuerte por parte de un estado, lo que garantiza su prevalencia sobre las demás, incluso sobre otros núcleos. De forma similar, los núcleos de determinadas sociedades estaban predeterminados por la misma sociedad a la que pertenecían y su grado de organización política y social, aunque no necesariamente debían corresponder a estados propiamente dichos.
Esta teoría, aunque popular en estudios arqueológicos del viejo mundo, ha sido fuertemente criticada por la rigidez y unidireccionalidad con que manejaba las relaciones núcleo - periferia (Stein, 2002). Es por eso que autores como Burger y Matos (2002), ponen énfasis en la necesidad de adaptarla no solo al mundo antiguo (pues el planteamiento original corresponde, como se ha mencionado, a teoría económica moderna), sino también a los Andes. Tal es el caso de la posibilidad de la existencia de múltiples núcleos principales dentro del sistema, la gran importancia del intercambio de bienes suntuarios y la alta variabilidad de los sistemas de organización políticos, sociales y económicos de los mismos.
En este contexto, las categorías de núcleo y periferia han sido aplicadas en la arqueología peruana en muchas otras ocasiones, haciendo referencia a los asentamientos mayores (núcleos) que prevalecen sobre su periferia, emanando de éstos el bagaje político, social, económico y cultural en el que se enmarcan sus satélites, bien sea dentro de una misma sociedad o a nivel de distintos grupos sociales. Son claros ejemplos Caral (Shady y Leiva, 2003; Shady et al., 2014, 2015), Caballo Muerto (Pozorski y Pozorski, 1994, 2000), Chavín de Huántar (Burger y Matos, 2002; Fuchs, 2015), Huaca de La Luna (Castillo y Uceda, 2008; Uceda y Meneses, 2015), Cahuachi (Isla, 1990; Orefici,
2012; Silverman, 1993, 2002; Silverman y Proulx, 2002), Wari (Isbell, 1985, 2001; Isbell y McEwan, 1991) y Chan Chan (Moore, 1985; Mackey, 2006; Ravines, 1980); los cuales han sido catalogados como los núcleos que dominaron su periferia en su respectivo tiempo, espacio y realidad cultural. El caso particular de Chan Chan es abordado en su respectivo acápite.
La vida doméstica Chimú
Como es común en la investigación arqueológica, la mayoría de los estudios que han tenido como objeto a la vida doméstica de sociedades pretéritas se han visto opacados por los clásicos trabajos centrados en los aspectos más notorios de las mismas, cayendo en lo que Schreiber (1999) apodó el enfoque de templos y tumbas. El estudio de una sociedad mediante aspectos parcializados de su naturaleza, como sus patrones funerarios o su orfebrería genera vacíos en otros campos que, en primera instancia, parecen invisibles o imposibles de comprender en la actualidad.
En este contexto, trabajos como los de Tschauner en Pampa de los Burros (Tschauner, 2001); de Keatinge en Cerro la Virgen y el Milagro San José (Keatinge, 1973); de Vásquez en Loma Roja (Vásquez et al., 1987); y de Prieto San José de Moro (Prieto, 2011), Tablada Baja (Prieto, s/p), Pampa La Cruz (Prieto, 2015b), Gramalote (Prieto, 2015a) y Las Llamas (Goepfert y Prieto, 2016) han demostrado el gran potencial de los sitios arqueológicos “no monumentales”. Si consideramos que los asentamientos menores de una sociedad son notoriamente más sencillos que sus contrapartes monumentales no solo a nivel arquitectónico o espacial, sino también en la cantidad, tipo y complejidad de las actividades que albergaron, estos contextos permiten comprender problemáticas que pasarían desapercibidas en otro tipo de estudios, pues un asentamiento menor posee una identidad, sistema económico, social y político propio (por más minúsculo que aparente) y que se perdería al observarse desde una mayor escala (Vaughn, 2004). Es comprendiendo las bases más simples de una sociedad que se puede alcanzar un conocimiento mayor e integral de la misma, y es ahí donde los sitios pequeños, domésticos y “no monumentales” cumplen un rol primordial.
El caso Chimú no ha sido diferente, siendo limitados los trabajos que han abordado la vida doméstica de su población, los cuales se han centrado en aspectos como su arquitectura, dieta y sistema económico.
En el caso de la arquitectura doméstica Chimú, ésta contrasta de forma abismal con la correspondiente a los conjuntos amurallados presentes en las grandes metrópolis de la época como Chan Chan, Farfán o Manchán. En este contexto, es necesario diferenciar la arquitectura “de clase baja” de las urbes, con aquella correspondiente a asentamientos periféricos.
Los SIAR, fueron identificados por Topic (1977, 1980) como las viviendas de las “clases bajas” asentadas en Chan Chan, que se aglutinaban en los exteriores de los conjuntos amurallados, contrastando con la arquitectura de élite y la intermedia. Este tipo de viviendas se construían con cimientos de piedra, los cuales sustentaban paredes de quincha. El enlucido y piso de barro fue ocasional, siendo más frecuente el uso de apisonados (Topic, 1977). El autor identificó algunos complejos irregulares conectados por callejones angostos, cada uno de los cuales se asociaba a pozos de agua y cementerios propios. Las viviendas individuales presentaban cocinas, corrales, espacios de habitación, depósitos y talleres. En distintas proporciones, Topic identificó
acumulaciones de desechos domésticos y de coprolitos de animales en cada uno de los espacios mencionados. Según el autor, estas viviendas correspondieron a poblaciones de artesanos, quienes se dedicaban a actividades artesanales, principalmente, trabajo de madera, metal y fibras (Topic, 1980).
En contraste, la población asentada en la periferia habitaba viviendas con una estructuración distinta, pese a que los materiales constructivos eran similares. A diferencia de la disposición de los SIAR, estas viviendas rurales solían conformarse por un único y mayor espacio, con ocasionales recintos secundarios, compartiendo funciones de cocina, depósito y sala (Keatinge, 1975; Portilla, 1985; Topic, 1980). Topic hace referencia, además, a la disposición de los depósitos, que en este tipo de viviendas son mucho más grandes, lo que se relaciona a la condición de productores de recursos que presentaban sus habitantes.
Por otra parte, el tema de la dieta de la población Chimú debe ser abordado desde la perspectiva del tipo de asentamiento al que corresponde, existiendo marcadas diferencias entre la metrópoli de Chan Chan, donde la mayoría de la población se dedicaba a actividades artesanales, y sus asentamientos periféricos, donde la población se dedicaba a actividades productivas, como pesca, marisqueo o agricultura.
En este contexto, Sheila Pozorski (1976) realizó análisis de muestras procedentes de los SIAR de Chan Chan. Es así, que identificó una alta densidad de restos de llama (Camelidae), asumiendo que eran la principal fuente de proteína animal de la población. Los restos de estos individuos mostraron un uso bastante eficiente de los recursos animales, pues una parte de ellos eran adultos mayores (aprovechados plenamente como animales de carga y productores de lana) y la otra correspondía a adultos jóvenes (sacrificados en el momento óptimo como fuente de carne). Restos de cuy (Cavia porcellus) y perro (Canidae) fueron también recuperados con indicios de consumo, así como una mínima cantidad de restos de lobo marino (Otaria sp.). Otras fuentes de proteína, como aves marinas, peces y moluscos fueron identificados en menor proporción. Las especies vegetales registradas por la autora correspondieron, principalmente a maíz (Zea mayz), guanábana (Annona muricata), lúcuma (Pouteria lucuma) y ají (Capsicum sp.). Así mismo, identificó otras especies como zapallo (Cucurbita maxima), algodón (Gossypium sp.), maní (Arachis hypogaea), cansaboca (Bunchosia armeniaca), palta (Persea americana) y pacae (Inga feuilleei). Una reocupación del Conjunto Amurallado Rivero, demostró similares proporciones, salvo por una densidad mucho mayor de restos de llama (Camelidae), la cual Pozorski asocia al periodo Chimú Inca.
En contraste, las poblaciones asentadas en la periferia de Chan Chan consumieron una dieta con una mayor proporción de alimentos de origen marino, desplazando a la carne de llama (Camelidae) como la principal fuente de proteína animal (Pozorski, 1976, 1980). Sin embargo, también se identificó cierto nivel de variabilidad entre los mismos asentamientos periféricos, lo que se relaciona al tipo de actividad principal desarrollada en el asentamiento. De este modo, sitios asociados directamente a la explotación de recursos marinos, como Loma Roja (Campos et al., 1995, Vásquez et al., 1987), presentaron mayores índices de consumo de pescado y moluscos. Mientras que aquellos ligados a la producción agrícola masiva, como Cerro La Virgen (Keatinge, 1975), presentaron una mayor densidad de productos agrícolas, principalmente maíz (Zea mayz), decreciendo la proporción de frutas, que es muy alta en los SIAR y otros
asentamientos no ligados directamente a agricultura, como Caracoles (Pozorski, 1976). Por otro lado, asentamientos no tan especializados en una u otra actividad, como Quebrada Uripe (Rosales y Figueroa, 1982, Rosales, 1984) o Choroval (Pozorski, 1976) presentaron una relación más proporcionada entre productos marinos, agrícolas y frutas.
Finalmente, el caso de las actividades económicas de la población ya ha sido esbozado líneas arriba, partiendo de los lineamientos de distribución de actividades productivas de Topic (1980), con un grupo urbano de producción artesanal y un grupo rural dedicado a actividades pesqueras y agrícolas. Del mismo modo, estos asentamientos satélites se encontraban especializados a determinadas actividades, como la producción agrícola masiva de Cerro La Virgen (Keatinge, 1975) o la actividad pesquera de Loma Roja (Campos et al., 1995, Vásquez et al., 1987).
Sin embargo, dicha especialización en la producción a gran escala no significaba que la población no se dedique de forma parcial a actividades de otro tipo. Es común la presencia de actividad textil en cualquier contexto doméstico, por tratarse de una actividad asociada a la población femenina de forma muy arraigada. Esto se suma, además, a los talleres de producción textil identificados en diversos sectores de Chan Chan (Paredes, comunicación personal; Topic, 1980).
Por otro lado, el caso de la producción cerámica está determinado directamente por el tipo de cerámica producida, bien suntuaria o doméstica. Para el primero de los casos, la producción estaba a cargo de especialistas a tiempo completo que trabajaban en talleres adecuados para esa labor ubicados en las metrópolis, tal es el caso de los talleres de producción cerámica de Chan Chan (ídem). Esto no solo mantenía un flujo constante de cerámica de buena calidad, si no que aseguraba que las características de la misma y su distribución estén completamente controladas por el estado Chimú.
En el lado opuesto, la cerámica doméstica no era producida en un entorno tan cerrado, dado que su uso era más extendido (y por tanto mayor su necesidad de distribución efectiva). Del mismo modo, al no poseer una carga política, ceremonial o social como su contraparte suntuosa, el estado Chimú no tenía necesidad de controlar su producción ni su distribución. En este contexto, autores como Donnan (1997) en Cañoncillo, o Tschauner (2001) en Pampa de los Burros han demostrado que los asentamientos menores eran capaces de producir localmente los bienes alfareros que precisaban sin necesidad de depender de algún tipo de producción centralizada. Sin embargo, esto no niega la existencia de redes de intercambio entre estos asentamientos periféricos, mediante las cuales podían proveerse de productos de este tipo de forma paralela a su producción propia por primera necesidad (Prieto, 2008).
El sistema núcleo-periferia Chimú
Con frecuencia, los estudios arqueológicos que abordan el tema de la vida doméstica Chimú se han enfocado en los asentamientos mayores y más complejos de la época, tales como Chan Chan (Topic, 1980), Manchán (Moore, 1985) o Farfán (Mackey, 2006). Si bien dichas investigaciones contribuyeron en gran medida al entendimiento de esta problemática, es necesario tener en cuenta que éstos representan únicamente una parte de tal realidad, pues existía también una gran cantidad de población asentada fuera de los focos urbanos, en asentamientos menores y “periféricos”. Esta dicotomía plantea
la necesidad de comprender ambas realidades de forma conjunta, tomando en cuenta las variables que comparten y aquellas en las que difieren, pues no puede comprenderse a una metrópoli dejando de lado a su periferia o viceversa (Begler, 1970).
Aunque esta problemática ha sido estudiada en pocas ocasiones, análisis como los de Keatinge (1975) en Cerro la Virgen (en el extremo norte del valle de Moche) y Tschauner (2001) en Pampa de los Burros (en la región de Lambayeque) han demostrado que la vida doméstica en los asentamientos menores Chimú es distinta a como se planteó en un principio. Según Topic (1980) las clases bajas de Chan Chan ocupaban los denominados SIAR y se dedicaban a actividades artesanales, mientras que la población de la periferia se ocupaba de actividades agrícolas y extractivas. En su lugar, se observa una alta capacidad de subsistencia independiente de los asentamientos periféricos con respecto a la metrópoli, no solo a nivel de producción de alimentos como sostenía Topic, sino también artesanal (Tschauner, 2001). Es así que no puede negarse la existencia de un desarrollo independiente de los yacimientos periféricos, que implicaba, a su vez, una estrecha relación con las grandes urbes, la que se sustentaba en redes de intercambio e interacción bien establecidas (Keatinge, 1975).
Sin embargo, esta relación entre los asentamientos periféricos y nucleares Chimú es más compleja de lo que aparenta, existiendo diversos niveles de influencia ejercidos por el estado desde sus metrópolis hacia su periferia (Cutright, 2014). Mackey (2009) observó en Farfán que las ocupaciones de los periodos Lambayeque y Chimú son muy distintas, existiendo un reordenamiento total del asentamiento y su población por parte del estado Chimú con fines de establecer un centro administrativo en el valle de Jequetepeque. En Pampa de los Burros y otros yacimientos periféricos del valle de Lambayeque, Tschauner (2001) identificó pequeños asentamientos intrusivos destinados a élites locales y administradores Chimú que no influenciaban en gran medida la vida diaria local. En contraste, en Pampa de Chaparrí la ocupación Chimú transformó los sistemas de producción agrícola existentes durante la época Lambayeque en busca de mayor eficiencia (Hayashida, 2006). Finalmente, Cutright (2014) concluyó que la influencia de Farfán en el asentamiento periférico de Pedregal (valle de Jequetepeque) durante la época Chimú se orientaba a aprovechar su producción, pero en una escala mucho menor que en el caso de Pampa de Chaparrí. De este modo, se observa que el control que ejercía el estado Chimú sobre los asentamientos bajo su jurisdicción era bastante desigual (Cutright, 2014).
La periferia de Chan Chan
La metrópoli Chimú de Chan Chan no se encuentra aislada en su entorno, pues está rodeada por una gran cantidad de asentamientos de varios periodos culturales y distintas envergaduras.
Conscientes de la necesidad de estudiar estos asentamientos periféricos a nivel singular y global en su relación con la metrópoli, se describen los yacimientos mejor investigados ubicados fuera del núcleo de Chan Chan y que no han desaparecido aún ante el avance del crecimiento urbano o agrícola moderno, cuyo estudio es esencial para comprender la naturaleza de la vida doméstica en la periferia de la citada urbe.
QUEBRADA URIPE
Quebrada Uripe se ubica 7 km al sur del puerto Salaverry, entre los valles Moche y Virú, cerca al litoral trujillano. La arquitectura de Uripe se ha asociado a ocupaciones Precerámica, del Periodo Inicial, Intermedio Temprano, Intermedio Tardío y Colonial, siendo la del Intermedio Tardío la que mayor desarrollo alcanzó a nivel de magnitud y complejidad (López y Cadillo, 1982). Por otro lado, los restos cerámicos indicarían la presencia de estilos Salinar, Gallinazo e incluso Wari, lo que confirmaría su larga trayectoria ocupacional (Rosales y Figueroa, 1982). Además de las construcciones domésticas, el yacimiento presenta una serie de montículos, estructuras cuadrangulares y una red de caminos que Rosales y Figueroa (1982) interpretan como prueba de un nivel de desarrollo del asentamiento superior a la esfera doméstica.
En cuanto a la dieta de la población de Uripe, esta se basó en el aprovechamiento de recursos marinos y vegetales, los cuales se mantuvieron constantes a lo largo de las diversas fases de ocupación del asentamiento. Al no encontrarse indicios de actividad agrícola en el sitio, se infiere que estos se obtenían mediante intercambio, lo que guarda relación con la abundancia de coprolitos de camélidos presentes en algunos sectores y su estratégica ubicación entre los valles de Virú y Moche (Rosales y Figueroa, 1982; Rosales, 1984).
LOMA ROJA
Loma Roja es un montículo ubicado entre los balnearios Buenos Aires y Huanchaquito, cerca al litoral trujillano. La ocupación del yacimiento es netamente Chimú, tratándose de una comunidad muy ligada a la pesca. Existen pruebas del desarrollo de diversas fases de la actividad pesquera, desde la extracción marina hasta la conservación del producto. Pese a ello, no se descarta la posibilidad del desarrollo de agricultura a pequeña escala como una actividad productiva paralela. Por otro lado, existen algunos remanentes de arquitectura administrativa típica Chimú y caminos que conducen a la playa y al área nuclear de Chan Chan. Artefactos de connotación religiosa, como valvas de Spondylus princeps y entierros de camélidos, también están presentes (Campos et al., 1995; Vásquez et al., 1987).
CERRO LA VIRGEN
El sitio arqueológico Cerro La Virgen se ubica al norte del pueblo actual de Huanchaco. Está conformado por una serie de recintos aglutinados asociados a una vasta extensión de campos de cultivo y canales de irrigación presentes en una pampa anexa. Dicha capacidad de producción, junto a la gran cantidad de depósitos que se encuentran en el yacimiento permiten proponer que se trata de un asentamiento de agricultores que cultivaban masivamente productos para el estado Chimú, subsistiendo en base al consumo de los mismos y de productos marinos. (Keatinge, 1975). Sin embargo, también se han registrado implementos de pesca como anzuelos de metal y pesas para redes, lo que sugiere que parte de sus pobladores estuvieron relacionados a las actividades marinas. Por su cercanía con Huanchaco y el litoral, es posible que se trate de un sitio con una economía de subsistencia “mixta” donde se combina agricultura y pesca para la subsistencia (Prieto, 2009).
El valle de Moche a finales del dominio Chimú
La principal seriación de la ocupación Chimú en el valle de Moche ha sido elaborada por Donnan y Mackey (1978), quienes la subdividieron entre los periodos Chimú Temprano, Chimú Medio, Chimú Tardío y Chimú Inca. Bajo este lineamiento se han realizado la gran mayoría de estudios sobre la sociedad Chimú, pese a haber sido planteado originalmente en base a estudios ceramográficos.
Una de las principales extrapolaciones hechas a esta periodificación fue la planteada por Kolata (1980), quien en base a su célebre seriación de los adobes utilizados en la construcción de los conjuntos amurallados de Chan Chan elaboró una cronología de los mismos. Por otro lado, Andrews (1974) realiza una seriación similar utilizando las audiencias presentes en cada conjunto amurallado como director. De este modo, se ha llegado al consenso de fechar relativamente la construcción y funcionamiento de los conjuntos amurallados Tschudi y Rivero al periodo Chimú Tardío.
En este contexto, cuando el estado Chimú fue conquistado y adscrito al Tahuantinsuyo, éste aún se encontraba en apogeo, y ambos conjuntos amurallados mencionados en completo uso, como lo comprobaron Day (1974) y Topic (1977) para el caso de Rivero, y Narváez y Hoyle (1985) para Tschudi. Posteriormente, son numerosos los reportes de cronistas que hacen referencia a la conquista Inca (Cabello de Balboa, 1951; Cieza de León, 2005; Sarmiento de Gamboa, 1960; Montesinos, 1967 y Calancha, 1976) cuyos reportes hacen referencia a un dominio Chimú aún bien consolidado hasta la irrupción incaica. En términos absolutos, si bien es cierto que Rowe (1948) propone 1470 d.C. como el momento de la incursión Inca en el valle de Moche, los recientes trabajos de Prieto sugieren que una fecha probable sería alrededor de 1450 d.C. (Prieto, comunicación personal; Prieto et al., 2019).
De este modo, si bien la conquista Inca del valle significó una gran ruptura cultural para la población Chimú, ello no significó el abandono total de sus antiguas formas de vida. Es así, que son frecuentes las reocupaciones Chimú Inca en distintos sectores de Chan Chan, como las observadas por Hoyt y Moseley (1970) en Velarde. En la actualidad, los recientes trabajos a cargo del Ministerio de Cultura de Perú en Chan Chan, en los que el autor ha sido partícipe, han demostrado que incluso posteriormente a la conquista inca, Chan Chan se encontraba en uso a manera de reocupaciones, la construcción de tumbas intrusivas, o incluso como espacios de almacenamiento, como se ha reportado para los casos de los conjuntos amurallados Uhle, Gran Chimú y Chayhuac; así como para conjuntos de arquitectura intermedia como Martínez de Compañón (Feren Castillo, Fabián Soberón y Arturo Paredes; comunicación personal).
Por otro lado, sitios de la periferia de Chan Chan también presentan indicadores de ocupación Chimú Inca, principalmente en su material cerámico, como La Joyada (Keatinge, 1973) y Quebrada Uripe (López y Cadillo, 1982).
Es necesario considerar, además, la presencia de otros indicadores de ocupación Inca en el valle como tumbas intrusivas (Donnan y Mackey, 1978) o la reutilización de sistemas de caminos Chimú que conectaban a la capital con otros asentamientos aledaños con marcada presencia Inca (Kautz y Keatinge, 1977; Prieto y Dominguez, 2018).
En otro contexto, los trabajos etnohistóricos de Ramírez (2016) referidos a la conquista Inca de la costa norte del Perú han demostrado que el nivel de ruptura cultural provocado
por dicha irrupción fue limitado. Esto se debió, principalmente, a la necesidad de los Incas de mantener un sistema político, social y económico estable y funcional en las regiones conquistadas, por lo que su estrategia de control más usual consistía, entre otras, en colocar dirigentes nuevos o ratificar a los ya conquistados bajo su sistema administrativo y tributario (D´Altroy, 1978; Cieza de León, 2005). A esto se le suman ciertos factores limitantes del control que podían ejercer, tales como la distancia de tales territorios, la complejidad de las sociedades ahí asentadas, el deficiente estado de centralización incaico y la brevedad de su ocupación por parte de los conquistadores (Ramírez, 2016). El caso del estado Chimú correspondió a la sociedad más compleja adherida al Tahuantinsuyo y a una de las ocupaciones incaicas más breves y alejadas, lo que sustenta la permanencia de algunos sistemas políticos, sociales y económicos Chimú hasta épocas muy posteriores.
En suma, si consideramos todos estos indicadores culturales de la presencia de un sistema de organización social, político y económico fechado relativamente en la ocupación Chimú Inca del valle de Moche, se observa que Chan Chan se mantuvo como el eje de este sistema, el cual siguió abarcando a los sitios periféricos del valle, que en menor medida también presentaron indicadores de esta ocupación. Sin embargo, es necesario considerar que la ruptura cultural provocada por los incas sí tuvo repercusiones en el sistema Chimú, y con ello en su organización núcleo-periferia, lo que debió disminuir su capacidad de control de su periferia, mas no llegó a mermarla por completo.
Antecedentes de Investigación
La Joyada fue estudiada en la década de 1970 por Richard Keatinge en el contexto del Proyecto Chan Chan, Valle de Moche, quien estableció una comparación con sitios aledaños como Cerro La Virgen y El Milagro San José, logrando diferenciarlos diacrónicamente en base a comparaciones estilísticas de cerámica. Así, estableció que la ocupación en La Joyada se extendió entre los periodos Chimú Tardío - Inca y Colonial Temprano (Keatinge, 1973).
Posteriormente, Kautz y Keatinge (1977) concluyeron que el sitio se trataría de un asentamiento de población estable, pero de una ocupación cronológicamente breve. Según los autores, la arquitectura de La Joyada se limitó a pequeñas cabañas de juncos o quincha que, ocasionalmente, presentaban cimientos de piedra. Lograron identificar algunos pisos y depósitos asociados a una gran cantidad de material cultural, entre vasijas de cerámica doméstica, fragmentos textiles llanos, instrumentos de madera, un fragmento de un telar, husos textiles, restos de vasijas de mate y fragmentos de mates grabados, agujas y anzuelos de metal, redes, pesos de red, flotadores, cuerdas, escamas de pescado, corontas de maíz, coprolitos de camélido y una gran cantidad de restos malacológicos, incluyendo valvas de Spondylus princeps. Así mismo, se identificaron algunos artefactos claramente correspondientes al Periodo Colonial, entre cuentas y fragmentos de cerámica vidriada (Kautz y Keatinge, 1977, p.89).
Del mismo modo, los autores registraron abundante material macrobotánico como algodón (Gossypium sp.), mate (Lagenaria sp.), guanábana (Annona muricata), cansaboca (Bunchosia armeniaca), pacae (Inga feuilleei), maíz (Zea maíz), frejol (Phaseolus sp.), calabaza (Cucurbita sp.) y achupalla (Tillandsia sp.). Además, mediante análisis microbotánicos, identificaron una abundante presencia de maíz. Por otro lado, su registro de especies malacológicas estuvo predominado por Donax sp., Choromytilus chorus, Thais
sp., Tegula sp. y Mytella sp.; así como algunos crustáceos y caracoles terrestres (Scutalus sp.). Del mismo modo, reportaron la presencia de escamas de pescado, huesos de aves de litoral, huesos y coprolitos de camélido y, finalmente, huesos de cuy, venado y león marino.
Los autores también hacen mención de dos cementerios ubicados en el yacimiento, que en esa década ya se encontraban altamente disturbados por actividad antrópica, razón por la cual no fueron intervenidos. Sin embargo, la presencia de éstos permitió a los autores concluir que, pese a su relativamente breve ocupación, la población de La Joyada se asentó en el sitio de manera permanente (ídem).
2.6.1. Las hoyas de cultivo
La técnica agrícola de hoyas de cultivo aprovecha la humedad propia de las áreas inmediatamente contiguas al mar para poder producir sin necesidad de utilizar otro tipo de sistema de regadío, lo que la caracteriza como una técnica de aplicación relativamente sencilla y que requiere menos recursos para su empleo a comparación de otras como el regadío por canales. Las hoyas fueron desarrolladas de forma paralela al regadío por canales, el cual ha correspondido a la principal forma de explotación agrícola en los Andes prehispánicos, alcanzando un alto nivel de complejidad y capacidad de producción durante el periodo Chimú (Kus, 1972; Risco, 2013).
Si bien en primera instancia el cultivo en terrenos cercanos al mar parece ser imposible debido a la salinidad del suelo (Pozorski, 1980), el uso de hoyas de cultivo para producir bienes agrícolas ha sido documentado por diversos cronistas (Garcilazo de la Vega, 1961; Fernández de Palencia, 1963; Cobo, 1964; Cristóbal de Molina, 1968; De la Gasca, 1976; Cieza de León, 2005). Dispuestas a lo largo de toda la región costera del país su uso para cultivar productos como maíz, zapallo, maní, ají, calabaza, frijol, yuca, pacae y lúcuma ha sido documentado presencialmente en el valle de Moche por Soldi (1982) y mediante análisis de polen por Cornejo (2001). Soldi, además, argumenta que la totora era cultivada solo en el norte, en áreas específicas. Posteriormente a la conquista española, se empezó a cultivar en ellas productos como melones, sandías, higueras, membrillos, granadas, dátiles y uvas, recibiendo estas últimas especial consideración en Ica por su alta calidad (Soldi ,1982).
La salinidad del terreno en que se cavaban las hoyas no era un impedimento para el cultivo si se utilizaban ciertas técnicas para tratarla, tales como la remoción manual de la sal acumulada, el uso de canales de desagüe, la elaboración de surcos entre los cultivos o la inundación periódica de los campos (Kautz y Keatinge, 1977; Soldi, 1982).
Soldi (1982) ha registrado hoyas de cultivo a lo largo de gran parte de la costa del Perú, desde Apurlec, La Joyada, Huanchaco, Huanchaquito, Chan Chan y Virú en la costa norte; Chilca, en la costa central; y Pampa de Villacauri, Pampa de Lanchas, Pampa de Paracas y Pampa de Santo Domingo, en la costa sur. Según la autora, algunas de ellas, como las ubicadas en Huanchaco y Chan Chan, eran aún utilizadas por la población local para cultivar productos agrícolas.
En cuanto a la cronología de esta técnica de cultivo, Parsons (1968) planteó la idea de que ésta se originó durante los inicios de la agricultura en la costa, antes del desarrollo de canales de riego, como una forma de agricultura incipiente. Sin embargo, Moseley (1969), en base a asociaciones entre dichos campos y asentamientos filiados a distintos periodos, propuso que las hoyas empezaron a cavarse y cultivarse por presión
demográfica a inicios del Intermedio Temprano, cuando las redes de canales existentes se mostraron insuficientes para mantener la producción agrícola a la escala necesaria para sustentar a la población (ibíd). Por otro lado, Farrington (1971) data las hoyas de Virú al periodo Chimú Inca mediante el análisis de la cerámica asociada; mientras que Parsons y Psuty (1975) dataron mediante fechados por radiocarbono el inicio del uso de las hoyas de Chilca al Horizonte Medio, prolongándose hasta el Colonial Temprano.
En este contexto, los trabajos de Kautz y Keatinge en La Joyada (1977) caracterizaron a las hoyas de cultivo como pozos de 2 a 3 m de profundidad y de área variable, pero que en conjunto sumaban alrededor de 8 ha. En dicho análisis también incluyeron estudios de polen, que demostraron una alta frecuencia de maíz entre los sedimentos excavados. En este contexto, los autores hacen hincapié en la ausencia de restos de gramíneas procedentes de humedales, descartando la tesis del uso de La Joyada como un asentamiento dedicado a la explotación de totorales. En contraste, proponen que las hoyas fueron utilizadas para cultivar maíz, dada la abundancia del producto en el registro arqueológico, así como la presencia de corontas, parte de la planta ajena al proceso de almacenamiento y transporte del producto en tiempos prehispánicos (Baudin, 1955, p.165; Kendall, 1973, p.150; Garcilaso de la Vega, 1961, p.377; Rowe, 1946, p.212). Los autores, así mismo, descartan el uso de las hoyas de cultivo de forma paralela a algún tipo de irrigación por canales, de modo que atribuyen la construcción y explotación de hoyas de cultivo a algún tipo de población que no poseía tierras irrigadas por canales, sea por marginación o por algún tipo de ruptura cultural (conquista inca o española) (Kautz y Keatinge, 1977). Soldi (1982), por su parte, sostiene que la cantidad de área cultivable presente en las hoyas de La Joyada sobrepasan en demasía a la habitual y necesaria destinada a la producción de totora.
De este modo, Kautz y Keatinge (1977) concluyen que La Joyada correspondió a un asentamiento menor que subsistía de la explotación de recursos marinos y de litoral, complementándola con una producción agrícola centrada en las hoyas de cultivo, sin descartar el intercambio para el suministro de algunos otros productos.
En la actualidad, las hoyas de La Joyada se encuentran abandonadas, formando humedales activos que albergan vegetación típica de dicho ecosistema. Por otro lado, la zona es conocida por la población local como un área muy rica en recursos marinos.
En conclusión, las investigaciones abordadas conforman una base teórica gracias a la cual La Joyada puede ser considerada parte de un sistema núcleo – periferia en relación a la metrópoli de Chan Chan durante los periodos Chimú Tardío, Chimú Inca y Colonial Temprano, la cual poseía características propias que le permitían el aprovechamiento de los recursos de su entorno, como su ubicación estratégica y el uso de hoyas de cultivo. En este contexto, la aplicación de la Teoría Sistema – Mundo y sus conceptos de núcleo – periferia es crucial para el estudio, dada la condición inherente de interrelación bidireccional entre ambos asentamientos, la cual está claramente marcada por la distinta jerarquía de ambos entes, y con ello la desigualdad de sus relaciones. Comprender la forma en la que este sistema funcionaba permitirá abordar a La Joyada no solo como un asentamiento doméstico, sino como parte de un sistema mayor de asentamientos sustentado en una compleja red de interacción social, política, económica y cultural alrededor de Chan Chan.
MATERIALES Y MÉTODOS
Los trabajos realizados durante la presente investigación se basan en el método científico empírico – analítico, enfocándose en el análisis de los materiales y resultados preliminares obtenidos por el Programa Arqueológico Huanchaco en sus excavaciones en La Joyada, realizadas durante su temporada de campo 2016. Se muestra, además, la metodología aplicada por el Programa Arqueológico Huanchaco durante su intervención en el sitio arqueológico (con autorización verbal del director del proyecto, PhD. Gabriel Prieto Burmester), con la finalidad de comprender contextualmente la forma en que la información y materiales culturales han sido trabajados anteriormente a los análisis aquí aplicados.
Recopilación y revisión bibliográfica
En primer lugar, se llevó a cabo un exhaustivo análisis bibliográfico que sentó las bases de la investigación, orientándola según un marco teórico adecuado a su realidad y permitiendo aplicar las metodologías más adecuadas para cada tarea realizada a lo largo de la duración del estudio.
Trabajo de campo
Para llevar a cabo los trabajos de campo, el Programa Arqueológico Huanchaco mantuvo la metodología que ha venido aplicando en sus intervenciones a lo largo de todos los sitios que ha estudiado, correspondiendo a La Joyada la unidad de excavación número 11 entre las ya intervenidas por dicha entidad. Dicha metodología incluye:
3.2.1. Prospección
Se realizó una prospección superficial intensiva del sitio arqueológico La Joyada, con la finalidad de identificar la forma en que se relaciona a nivel espacial, tanto internamente como con su entorno. Del mismo modo se observó la distribución y características resaltantes del material cultural presente en superficie, permitiendo comprender mejor la forma en que el asentamiento fue ocupado y utilizado. Así mismo, la prospección del yacimiento permitió determinar las técnicas más adecuadas para los futuros trabajos a realizar en el mismo.
3.2.2. Cuadriculación
El área de excavación fue cuadriculada utilizando el método de coordenadas cartesianas con unidades métricas cuadradas. Se delimitó una unidad de excavación de 10 x 10 m ubicada en la parte central del asentamiento, bajo la denominación de “Unidad 11”. Del mismo modo, dicho espacio fue subdividido en cuadrículas de 2 m de lado cuyos ejes fueron codificados según una letra o un número correlativo respectivamente.
3.2.3. Excavación
La Unidad 11 fue intervenida arqueológicamente mediante el método de excavación en área, procedimiento aplicado con el fin de comprender de forma contextual la naturaleza de la ocupación del asentamiento, así como establecer una secuencia estratigráfica del mismo.
Este procedimiento permitió, además, recuperar el material cultural necesario para realizar el análisis de gabinete que complementó a la información recuperada de los trabajos de campo.
La excavación se realizó por capas culturales, definidas, principalmente, por su superposición, así como otras características como naturaleza, color, consistencia, textura, composición y contenido. Este procedimiento fue complementado con un registro exhaustivo y constante.
3.2.4. Registro
El registro arqueológico del trabajo de campo incluyó el registro literal, gráfico y fotográfico de los contextos excavados. Este procedimiento requirió el llenado de fichas y diarios de campo, la elaboración de planos de planta y perfil a escala y una serie de tomas fotográficas enfocadas en las distintas capas estratigráficas y rasgos identificados.
En el caso del material cultura recuperado, éste fue recogido y embalado en bolsas que contenías rótulos con la información básica de la procedencia y naturaleza del mismo. En el caso de materiales particularmente delicados se tomaron las medidas preventivas necesarias para asegurar su conservación.
Trabajo de Gabinete
El trabajo de gabinete incluyó la limpieza, rotulación, análisis y catalogación de todo el material cultural recuperado de las excavaciones, así como el procesamiento de la información obtenida de tales análisis. En este sentido, se intervino material cerámico, malacológico, óseo, lítico, metálico y orgánico, cuyas distintas naturalezas indujeron la necesidad de aplicar distintas técnicas y estrategias de análisis para cada tipo de material trabajado.
3.3.1. Limpieza de los materiales
Dada la necesidad de mantener limpio el material cultural para su análisis, se llevó a cabo un procedimiento de limpieza individual del mismo. En este contexto, es necesario puntualizar que las características edáficas del asentamiento afectaron en gran medida al material cultural, en particular a los textiles, altamente vulnerables a la salinidad y humedad del suelo en el que se encontraron.
De este modo, los fragmentos cerámicos, restos malacológicos y óseos, los metales y los elementos líticos fueron limpiados con cepillos, pinceles e instrumentos dentales, dependiendo del nivel de impregnación del sedimento en su superficie. Por otro lado, los textiles fueron limpiados utilizando pinceles, bombillas y pinzas, aunque su estado de conservación limitó bastante esta acción en la mayoría de casos.
Finalizada la limpieza de los elementos, fueron colocados en bolsas plásticas con su respectiva información de procedencia dentro de un contenedor de cartón, donde figuraba un código asignado por el Programa Arqueológico Huanchaco.
3.3.2. Rotulación
Únicamente se rotuló el material cerámico, el cual incluyó la información correspondiente a su procedencia, que incluye el área de investigación, Médano La Joyada (MLJ); seguido de la unidad de excavación (A11), la capa o relleno de capa (C/Rc), luego el número de bolsa asignado durante el trabajo de campo (Fc01) y seguido del número correlativo de fragmento según la bolsa (01).
3.3.3. Análisis del material cerámico
El análisis del material cerámico comprendió sus dimensiones morfológica, tecnológica, decorativa y estilística.
De este modo, para estudiar el aspecto morfológico de los fragmentos, se los clasificó según su forma y función, agrupándolos en categorías establecidas por el Programa Arqueológico Huanchaco (cuencos, platos, ollas, cántaros, figurinas, adornos, instrumentos musicales, entre otros), para luego ser subdivididos en tipos y subtipos de acuerdo a determinados rasgos característicos, principalmente la forma, ángulo, dirección y espesor de sus cuellos y bordes. Estas observaciones, correlacionadas con sus dimensiones generales, diámetros y espesores respectivos, permitieron plantear una tipología básica aplicada al asentamiento.
En cuanto al análisis tecnológico, se puso énfasis en el tratamiento de sus superficies, sus características de cocción, el color de la pasta, y el tipo, cantidad y proporción de los temperantes aplicados.
El análisis decorativo de los fragmentos se realizó de forma independiente para cada superficie de los fragmentos, documentando la técnica utilizada y el motivo representado.
En última instancia, se realizó una correlación de todas las categorías utilizadas durante el análisis con el fin de asociar cada fragmento a un determinado estilo cerámico, utilizando para ello la seriación propuesta por Donnan y Mackey (1978) en los estilos Chimú Temprano, Chimú Medio, Chimú Tardío y Chimú Inca. A éstos se les sumó el estilo Colonial, que, pese a su baja frecuencia, se encontró presente en la muestra trabajada.
3.3.4. Análisis malacológico
El análisis del material malacológico se enfocó, principalmente, en su identificación taxonómica y consiguiente cuantificación por Número Mínimo de Individuos (NMI). Del mismo modo, se relacionó cada especie identificada con su respectivo biotopo natural (rocoso y, arenoso); así como por su distribución vertical entre el infralitoral, mesolitoral y supralitoral. Para ello, se utilizó una muestra comparativa proporcionada por el Programa Arqueológico Huanchaco, así como bibliografía especializada (Alamo y Valdivieso 1997).
3.3.5. Análisis de restos vegetales
Los restos vegetales, por su parte, fueron identificados taxonómicamente y cuantificados por Número de Especímenes Identificados (NISP). Del mismo modo, se relacionó cada especie identificada a su respectivo hábitat natural (valle, loma y humedal); su condición de crecimiento (cultivado y silvestre) y su uso primario (consumo y artesanal). Para ello, se utilizó una muestra comparativa proporcionada por el Programa Arqueológico Huanchaco, así como bibliografía especializada (Pearsall, 1989; Towle, 1961).
3.3.6. Análisis de restos óseos
Este análisis incluyó tanto los restos óseos animales como humanos. Los primeros incluyeron restos de peces, mamífero y aves, los cuales fueron analizados por Ali