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CIRUGIA DIGESTIVA

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(1)

FACULTAD DE MEDICINA

Universidad de Murcia

CIRUGIA GENERAL Y DIGESTIVA

Comisión de apuntes 2007/08

Belmonte Martínez, Lidia García Paredes, Rocio

Hernández Martínez, Carmen Lázaro Aragüés, Paula

López Robles, María

Lorente Conesa, Mª Carmen Marín Peñalver, Juan José Martínez Castaño, Irene Martínez Fernández, Teresa Martínez Fernández, Carmen Sevilla Cáceres, Laura

(2)
(3)

TEMARIO

T

EMARIO DE LA COMISION DE CIRUGIA GENERAL Y DIGESTIVA 2007/08.

LECCIÓN PROFESOR

Esófago

1. Lesiones producidas por cáusticos y perforaciones esofágicas Dr. Munítiz 2. Alteraciones motoras de la musc.estriada Dra. Ortiz 3. Alteraciones motoras de la musc.lisa (I) Dra. Ortiz 4. Alteraciones motoras de la musc.lisa (II) Dra. Ortiz

5. Reflujo grastroesofágico Dr. Parrilla

6. Hernias diafragmáticas Dr. Parrilla

7. Cáncer de esófago(I) Dra. Martínez

8. Cáncer de esófago(II) Dra. Martínez

Estomago

9. Tumores gástricos Dr. Munítiz

10. Linfomas primarios y sarcomas gástricos Dr. Munítiz 11. Complicaciones de la ulcera gastroduodenal Dr. Munítiz Intestino delgado

12. Tumores de intestino delgado Dr. Aguayo

13.y 14. Apendicitis aguda Dr. Parrilla

15. Abdomen agudo Dr. Parrilla

16. Íleo intestinal Dr.Castellanos

17. Enfermedad inflamatoria intestinal Dr. Lujan

18. Obstrucción vascular mesentérica Dr. Aguayo

19. Sirs, sepsis y mods.Respuesta del organismo ante una lesión Dr. Fernández 20. Controversia y estado actual del manejo Qx. de la sepsis

intraabdominal

(4)

TEMARIO

Colon y Recto

21. Pólipos y poliposis Dr. Lujan

22. Síndromes polipósicos Dr. Lujan

23. Cáncer colorrectal (I) Dr. Lujan

24. Cáncer colorrectal (II) Dr. Lujan

25. Diverticulosis Dr. Lujan

Proctología

26. Introducción.Incontinencia y prolapso rectal. Dr. Lujan

27. Hemorroides y seno piloidal Dr. Lujan

28. Fisura anal y cáncer de ano Dr. Lujan

29. Abscesos anales y fistula Dr. Lujan

Hígado, Vía biliar y Páncreas

30. Introducción a la patología hepática Dr. Robles 31. Diagnostico diferencial de la ictericia Dr. Robles

32. Abscesos y quistes hepáticos I Dr. Sánchez

33. Quistes hepáticos II Dr. Sánchez

34. Tumores primarios del higado Dr. Robles

35. Metástasis hepáticas Dr. Robles

36. Hipertensión portal Dr. Robles

37. TOH. Indicaciones Dr. Ramírez

38. TOH. Indicaciones Litiasis biliar Dr. Ramírez

39. Litiasis biliar Dr. Parrilla

40. Estenosis de la vía biliar principal Dr. Robles

41. Pancreatitis aguda Dr.Castellanos

42. Pseudoquistes y abscesos pancreáticos Dr.Castellanos

43. Pancreatitis crónica Dr. Fernández

44. Cáncer de páncreas Dr. Sanchez

45. Tumores quísticos del páncreas Dr. Fernández

(5)

LECCIÓN 1

LESIONES

PRODUCIDAS

POR

CAÚSTICOS

Y

PERFORACIONES

ESOFÁGICAS

LESIONES ESOFÁGICAS POR

CÁUSTICOS

I

NTRODUCCIÓN

La ingesta de sustancias cáusticas tiene una elevada frecuencia (5000 - 25000 casos/año en EEUU), pudiendo darse de forma accidental o voluntaria (autólísis).

Esta ingesta genera una situación muy grave, pudiendo dar lugar a una perfora-ción, estenosis, cáncer, etc., a nivel eso-fágico. La mortalidad por este proceso se sitúa entorno al 1-4%.

Encontramos tres franjas de edad donde la incidencia es más alta:

- Niños de menos de 5 años.

- Adolescencia-juventud (de 16 a 30 años).

- Ancianos de más de 65.

En los niños la ingesta suele ser acciden-tal; pero en los adultos, muchas veces se debe a intentos de suicidio.

A

CCIÓN DE LOS

CÁUSTICOS

Los agentes cáusticos destruyen el tejido debido a la lesión directa de la estructura celular. Esta destrucción puede ser causada por ácidos o bases (en la tabla 1 vemos algunos de los agentes cáusticos más frecuentes, no es necesa-rio saberlos todos).

Tabla 1

Cáustico Toxicidad Producto comer-cial que lo contiene Álcalis

Hidróxido sódico y

potá-sico

++++ Detergentes, cosmé-ticos, jabones, pilas Hidróxido de amonio +++ Desinfectantes Hipoclorito sódico (lejía) y cálcico ++ Detergentes, agen-tes blanqueadores Carbonato sódico (sosa cáustica) ++ Agentes blanquea-dores Perborato sódico ++ Agentes blanquea-dores

(6)

LECCIÓN 1 1-2 Cáustico Toxicidad Producto comercial

que lo contiene Ácidos Ácido clor-hídrico (sal-fuman) ++++ Limpia-sanitarios, limpia-piscinas Ácido sulfúri-co ++++ Limpia-sanitarios, baterías Ácido nítrico ++++ Tintes textiles Peróxido de hidrógeno +++ Desinfectantes, agentes blanqueado-res Ácido fosfóri-co ++ Detergentes

Ácido acético ++ Disolventes, reacti-vos de fotografía Ácido férrico + Tintas de escritura

Además, las lesiones originadas por los agentes cáusticos van a estar causada por tres factores:

- pH: Los ácidos, con un pH entre 0 y 2,

producen lesiones superficiales y pro-fundas originando necrosis por coagu-lación. Queman la orofaringe (lesiones en lengua y paladar) y pasan con ra-pidez el esófago, de manera que las lesiones se darán principalmente en el tercio distal del esófago y sobre todo en el estómago. En el estómago las lesiones están a nivel prepilórico, don-de causan instantáneamente necrosis. Cuando el ácido sobrepasa el píloro causa también daño en el duodeno y en el resto del intestino, debido a que su absorción es casi nula (por su es-tructura molecular).

Las bases, con un pH de entre 11,5 y 14, producen en principio una necrosis por tumefacción. Posteriormente se conjugan con proteínas y grasas para dar lugar a lesiones más profundas. El daño causado afecta fundamental-mente al esófago. (En las tablas 2 y 3 podemos ver las diferencias básicas entre una lesión por ácidos y por álca-lis).

Tabla 2: Tabla del Profesor

Ácidosnecrosis por coagula-ción (estómago)

pH

Álcalisnecrosis por tumefac-ción (esófago)

Efecto oxidante Liberación de oxígeno  ne-crosis tisular

Calor Cáusticos + agua = calor  quemaduras

Tabla 3: Asociación Española de Cirugía

Ácidos Álcalis pH 0-2 11.5-14 Tipo de necrosis Coagulativa Licuefactiva Nivel de lesión Esofagogástrica Esofágica Tipo de lesión Profunda Superficial

- Efecto oxidante: Estas sustancias

tienen también efecto oxidante, de manera que se libera O2, que causa

necrosis tisular.

- Calor: La reacción de las sustancias

cáusticas con el agua libera calor que dará lugar a quemaduras.

Existen otros factores que determinan la gravedad y extensión de la lesión: volu-men ingerido, concentración, grado de viscosidad, duración del contacto con la mucosa y presencia de reflujo gastroeso-fágico.

G

RADOS DE LESIÓN

– Primer grado (superficial): Sólo

se afecta la mucosa, donde encon-tramos hiperemia, edema y erosio-nes.

– Segundo grado (media): Se

afec-tan también la mucosa y la muscu-lar, en la que se dan úlceras, hemorragias y ampollas. Sobre es-tas se producirá cicatrización y fi-brosis, que finalmente pueden dar

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lugar a una estenosis (hacia la 6ª semana).

– Tercer grado (profundas): Hay

necrosis de toda la pared, dando lugar a úlceras profundas que pue-den perforarse, o como en el caso anterior, acabar fibrosándose y dando lugar a una estenosis. Como hemos dicho, las estenosis

apa-recerán hacia la 6ª semana. Por esta

razón, aunque un paciente mejore y sea dado de alta, tiene que volver pasado te tiempo para controlar si aparece la es-tenosis. (Adjunto por curiosidad, la tabla 4 donde se observa cuál es la clasificación endoscópica de las lesiones gastroesofá-gicas).

Tabla 4. Clasificación endoscópica de las lesiones gastroesofágicas Lesiones de grado 0 Examen normal Lesiones de grado I

Edema, hiperemia de las mucosas y descamación superficial de la mucosa

Lesiones de grado II

Hiperemia, formación de lesiones ampollosas, ulceración superficial y exudado fibrinoso

Lesiones de grado III

Hiperemia, ulceración profunda, friabilidad y formación de escaras Lesiones de

grado IV

Lesiones con pérdida de sustancia, ulceraciones profundas o múltiples y áreas de necrosis

C

LÍNICA

Una vez se ha ingerido la sustan-cia cáustica, vamos a encontrar tres fases en la evolución del proceso: fase aguda en el momento de la ingesta, periodo de latencia y fase tardía de estenosis o fase cicatricial.

1. Fase aguda: Sobre esta fase

debe-mos conocer la hora a la que se pro-dujo la ingesta, la cantidad y tipo de

producto ingerido y si se han

produ-cido vómitos después. La clínica en esta fase puede ser muy variada, osci-lando desde pacientes asintomáticos hasta pacientes en shock. En esto in-fluye mucho si la ingesta ha sido vo-luntaria o accidental, ya que cuando es voluntaria esperamos encontrar le-siones mucho mayores. Algunos de los síntomas son:

a. Lesiones en la cavidad bucal:

Con quemazón de labios, cavi-dad oral, laringe y faringe, odino-fagia (el paciente no quiere tragar porque le causa dolor y quema-zón), disfagia, sialorrea (por ex-cesiva acumulación de saliva) y dolor, que será mayor con los ácidos que con las bases. La afectación oral no se da siempre, además, la estancia del producto en la cavidad oral es corta.

b. Afectación laríngeo-traqueal:

Con ronquera, disnea y estri-dor.

c. Vómitos hemáticos.

Cuando las lesiones son de tercer grado encontramos además síntomas de gravedad como son: mediastinitis, insuficiencia respiratoria, fallo multior-gánico…

2. Fase de latencia: tiene una duración

variable (de semanas o meses, en ba-se a la gravedad del proceso). Puede comenzar en este periodo a aparecer disfagia por estenosis.

3. Fase obstructiva: la obstrucción tiene

una longitud variable en función de la gravedad. Además, la obstrucción puede provocar desde una leve disfa-gia hasta una completa afadisfa-gia (cum-pliéndose siempre que a mayor gra-vedad del proceso, menor tamaño de la luz esofágica).

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LECCIÓN 1 1-4

D

IAGNÓSTICO Y

EXPLORA-CIONES COMPLEMENTARIAS

El diagnóstico es fundamentalmen-te clínico y se basa en la anamnesis del paciente, inspección y exploración física.

– Analítica con gasometría arterial. – Laringoscopia (para ver si hay

ede-ma).

– Rx simple de tórax, resulta

impres-cindible al ingreso, así como a las 2 horas, para valorar la evolución y la presencia de signos de mediastinitis (derrames pleurales, atelectasias ba-sales…).

– Endoscopia digestiva alta. Es

nece-sario hacer una de urgencias, porque nos permite clasificar a los pacientes en distintos grupos de riesgo. Sin em-bargo, está contraindicada en las si-guientes situaciones:

1. Sospecha de perforación

esofá-gica.

2. Inestabilidad hemodinámica. 3. Aparición de síntomas de

obs-trucción de la vía aérea.

4. Cuadro de abdomen agudo. 5. Más de 48 horas de evolución. – Esofagograma, sólo cuando se

sos-pecha de perforación.

– TC toracoabdominal, en pacientes

con shock séptico.

T

RATAMIENTO

TRATAMIENTO EN FASE AGUDA

 Cosas que NUNCA debemos hacer:

- Neutralización con ácidos o álcalis, y

tampoco dilución con otras sustancias. No debemos dar ni siquiera agua, porque no reduciríamos el pH de

for-ma suficiente como para amortiguar el efecto lesivo y además aumentaría-mos la temperatura local. Cuando se administran sustancias diluyentes solo se aumenta la extensión de la lesión.

- Inducción del vómito. Está

totalmen-te contraindicado. Si fuera necesario, utilizaríamos antieméticos de acción central para inhibir el reflejo nauseoso.

- Lavado gástrico. El lavado gástrico

está contraindicado en la ingesta de álcalis porque las sustancias alcalinas se tamponan con el ácido gástrico. En un ácido sí se puede intentar la aspi-ración del contenido gástrico de forma precoz, en la primera media hora. De-bido al píloroespasmo el ácido aún es-tará retenido en el estómago. Sin em-bargo; aunque el lavado gástrico es posible en el caso de los ácidos, en la práctica no se suele hacer, ya que existe un alto riesgo de lesiones eso-fágicas por la sonda y el beneficio de realizar este lavado es dudoso.

 El tratamiento inicial consiste en:

Sueroterapia + analgesia + dieta abso-luta + antibióticos (posible infección de

las zonas necrosadas) + oxigenoterapia. A continuación, las actuaciones serán distintas en función de si la lesión es de primer, segundo o tercer grado.

1. Lesión de primer grado:

a. Reiniciar dieta oral en 24 horas. b. Antibióticos y corticoides durante

una semana.

c. Tránsito baritado de control a las

3-6 semanas y repetir la endoscopia.

2. Lesión de segundo grado:

a. Nutrición parenteral durante una

semana.

b. Antibióticos y corticoides durante

(9)

emplean con la intención de dismi-nuir la inflamación y la estenosis; sin embargo, frenan la cicatrización y en cierto modo promueven la perforación, por lo que debemos usarlos con cuidado).

c. Tránsito baritado a las 3 semanas,

6 semanas, 3 meses, 6 meses y al año.

3. Lesión de tercer grado: el

tratamien-to es igual al practicado en las lesio-nes de segundo grado; pero la vigilan-cia debe ser exhaustiva, ya que podría producirse una perforación (en este caso se practicaría cirugía urgente). A las 4-8 semanas debemos iniciar la di-latación, con la intención de evitar la estenosis que suele darse en todos los enfermos con lesiones de tercer grado.

Como hemos dicho, las lesiones se loca-lizarán principalmente a nivel de esófago y estómago. En el duodeno, y de ahí en adelante, las lesiones son raras; dado que en esta zona la secreción a la luz intestinal es tan abundante, que los cáus-ticos acaban estando verdaderamente diluidos.

TRATAMIENTO DE LA ESTENOSIS CRÓNICA CICATRICIAL

Podemos practicar dos tratamien-tos, la dilatación esofágica o bien méto-dos quirúrgicos. La dilatación esofágica es la primera opción de tratamiento SIEM-PRE. El tratamiento quirúrgico es siempre una opción secundaria, cuando las dilata-ciones no son posibles.

1. Dilataciones esofágicas.

Comenza-mos a hacerlas precozmente, a las 3-8 semanas. Conforme las hacemos, vamos a aumentar el tamaño del

stent progresivamente. Haremos la

dilatación tantas veces como sea

ne-cesario, y luego iremos disminuyendo su frecuencia poco a poco hasta pa-sado un año, para conseguir que tras las dilataciones el esófago tenga su luz abierta. Cuando el esófago no se puede dilatar o si tras muchos inten-tos, las dilataciones son ineficaces, entonces realizaremos cirugía.

2. Tratamiento quirúrgico. La

opera-ción que se realiza es la

esofagoco-loplastia con colon izquierdo isope-ristáltico por vía retroesternal.

Con-siste en resecar el esófago y sustituirlo por un segmento de colon, en este ca-so, colon izquierdo. Cuando se coge el colon izquierdo y se coloca de forma isoperistáltica conserva su irrigación a través de la arteria cólica media y a través de la cólica izquierda (la irriga-ción conservada sería distinta si se co-locara de forma antiperistáltica). El re-emplazo colónico del esófago preser-va el estómago como reservorio de los alimentos y ofrece las condiciones anatómicas indispensables para poder sustituirlo: longitud adecuada, buena motilidad y resistencia a los ácidos gástricos (muy rara vez se produce re-flujo, especialmente en la forma isope-ristáltica). Se realiza también una

ye-yunostomía transitoria de alimenta-ción para evitar que los alimentos

tengan que pasar por las suturas rea-lizadas, y así mantenemos la nutrición enteral. Debemos evitar que el pacien-te trague saliva. En cuanto al

trata-miento quirúrgico del estómago

da-ñado, tenemos dos opciones:

a. Cuando el estómago también esté

dañado, debemos resecarlo igual-mente.

b. Cuando el esófago está bien, pero

el estómago está muy afectado, realizaremos una gastrectomía to-tal o parcial y reconstrucción.

(10)

LECCIÓN 1 1-6

INGESTA DE CUERPOS EXTRAÑOS

I

MPORTANCIA

Las lesiones por ingesta de cuer-pos extraños suelen ser leves, pero po-drían llegar a ser de alta gravedad. En estos procesos existe riesgo de

perfora-ción esofágica, tanto en el proceso de

ingesta (perforación primaria) como se-cundaria al proceso de extracción del cuerpo impactado (yatrogénica).

Los cuerpos ingeridos suelen alojarse en tres puntos esofágicos principalmente:

- Esófago cervical, justo por debajo del esfínter esofágico superior.

- Entorno al cayado aórtico.

- Por encima del esfínter esofágico infe-rior.

Puede causar intenso dolor torácico e

incapacidad para deglutir, lo que podría

llevar a su vez a broncoaspiraciones u

obstrucciones laríngeas. Causa la

muerte del paciente en menos de un 1% de las veces.

E

TIOLOGÍA

Es variable. En niños, así como en personas con enfermedades mentales, es frecuente la ingesta “accidental” (por el desconocimiento y curiosidad propios de los niños) de monedas, botones, imperdi-bles y otros objetos de pequeño tamaño. Los cuerpos extraños también pueden ser ingeridos con intenciones suicidas. Sin embargo, también puede ocurrir que se produzca impactación de bolos

ali-menticios (carne o pan, o bien, espinas y

huesos delgados) en personas que tienen

problemas de masticación o estenosis

previas en el esófago. También en estas personas puede producirse la impacta-ción de piezas dentarias.

D

ATOS CLÍNICOS

El diagnóstico viene dado funda-mentalmente por el hecho de que el pa-ciente (o familiares) cuentan que se ha producido la ingesta.

Los síntomas más frecuentes son dolor

cervical o retroesternal, disfagia, sialo-rrea y los síntomas propios de las

posi-bles complicaciones (si se dan). Estas complicaciones pueden ser aspiración pulmonar, perforación esofágica y hemo-rragia digestiva alta.

E

XPLORACIONES DE

CON-FIRMACIÓN Y EVALUACIÓN

– Podemos confirmar si se ha producido

la ingesta con una radiografía

poste-roanterior y otra lateral, incluyendo

cuello y abdomen.

– La endoscopia también es útil, tanto

desde el punto de vista diagnóstico como para la terapéutica (extracción del cuerpo).

– Los tránsitos baritados no son

acon-sejables antes de la endoscopia.

T

RATAMIENTO

Se procede a la extracción del

cuerpo extraño mediante endoscopia,

que ha de ser realizada por un endosco-pista experto, bajo anestesia general en quirófano y utilizando material adecuado (pinzas). Recordad que existe riesgo de aspiración y perforación esofágica.

La extracción quirúrgica se realiza en tan sólo un 1% de los casos.

NO utilizar “ablandadores de carne” por-que pueden producir perforación esofági-ca y neumonías por aspiración.

(11)

SÍNDROME DE MALLORY – WEISS

E

TIOLOGÍA Y CUADRO

CLÍNICO

Es causado por un aumento

brus-co de la presión intraluminal, por

vómi-tos, eructos o tos enérgica. Afecta a la mucosa gástrica cercana a la unión es-camo-cilíndrica1 (sobre todo en el lado derecho, en el esófago distal). Se produ-ce una hemorragia digestiva alta que puede ser intensa, pero que no tiene re-percusión hemodinámica, y en la mayoría de los pacientes cede espontáneamente.

D

IAGNÓSTICO

Se hace endoscópicamente.

T

RATAMIENTO

Cuando la hemorragia es continua responde bien a tratamiento con vasopre-sina o a la embolización angiográfica. Ra-ra vez es necesaria la cirugía. Sólo un 5% son graves con shock hipovolémico y re-quieren cirugía urgente.

1

Unión esofagogástrica

PERFORACIONES ESOFÁGICAS

I

NTRODUCCIÓN

La perforación esofágica es una patología muy poco frecuente, pero de

extrema gravedad. En ausencia de

aten-ción médica rápida y especializada la

mortalidad es mayor del 50%. El

trata-miento precoz es indispensable, ya que cuanto más tiempo se retrase el diagnós-tico, más grave será la patología y distinto será su tratamiento.

C

ONCEPTO

La perforación esofágica consiste en una solución de continuidad que

afecta a todas las capas de la pared esofágica, de manera que se pone en

contacto el contenido esofágico con el ambiente celuloadiposo que envuelve al esófago.

Si la perforación esofágica es de extraor-dinaria gravedad puede producir una

me-diastinitis; esto conlleva una mortalidad

del 15-20% si se trata en menos de 24 horas, y de más del 50% si se trata des-pués.

C

LASIFICACIÓN

Existen dos formas de clasificar la perforación esofágica una es atendiendo a su etiología y otra relativa a su topogra-fía.

ETIOLÓGICA

a. Rotura traumáticas (perforaciones

instrumentales, quirúrgicas,por impac-tación de cuerpo extraño o por un traumatismo externo).

b. Roturas patológicas (esofagitis

cáus-ticas graves, cáncer esofágico o úlce-ra péptica).

c. Roturas espontáneas (como en el

Sd. de Boerhaave, que veremos más adelante).

(12)

LECCIÓN 1 1-8

De todas estas, la causa más común es la iatrogénica (instrumental o por cirugía), constituyendo un 70% de los casos. Le siguen en importancia la ro-tura espontánea y la causada por cuerpos extraños.

TOPOGRÁFICA

a. Cervicales: Son las más frecuentes

ya que en este segmento es donde se suele producir la rotura de origen ins-trumental.

b. Torácicas: Importantes por que

en-globan las perforaciones esofágicas espontáneas.

c. Abdominales: Son las menos

habi-tuales.

P

ERFORACIONES

ESOFÁ-GICAS EN BASE A LA

CAUSA

ROTURA TRAUMÁTICA

1) Perforación instrumental. Dentro de

las roturas traumáticas las más

fre-cuentes son debidas a perforación

instrumental. Dentro de éstas, lo más común es que se produzca en el transcurso de una esofagoscopia o bien en las dilataciones

endoscópi-cas (usado en achalasia y en la

este-nosis cáusticas, entre otros). También puede producirse en tratamiento de estenosis pépticas, en pacientes con cáncer esofágico no tratable en el pro-ceso de implantación de una prótesis, en la intubación orotraqueal e incluso por el paso de simples sondas de as-piración nasogástrica. A la hora de tra-tar estas perforaciones se cuenta con la ventaja de que se diagnostican en el mismo instante en que se producen (al menos en la mayoría de los casos).

2) Perforación secundaria a cirugía.

Ocurren por la lesión accidental del esófago o de su irrigación durante una

intervención quirúrgica. Suelen

pro-ducirse en el curso de miotomías (ej. Miotomía de Heller), vagotomías, pro-cedimientos antirreflujo, cirugía pul-monar, tubos de drenaje torácicos, ci-rugía del cuello (tiroidectomía)… y en realidad, en la cirugía de cualquier ór-gano cercano al esófago.

3) Perforación por impactación de cuerpo extraño. Constituyen el 10%

de todas las perforaciones. Muchas veces son accidentales, debida a la ingesta de pequeños huesos, espinas u otros objetos capaces de impactar en la pared esofágica. Sin embargo, en ocasiones se debe a la ingesta de determinadas sustancias u objetos du-rante un intento de autolisis (suicidio).

4) Perforación por traumatismos ex-ternos. Es un proceso bastante raro.

Se producen en accidentes (de trafi-co, por ejemplo). Pero para que un traumatismo externo afecte al esófago primero ha tenido que dañar otras mu-chas estructuras situadas a su alrede-dor, que son de vital importancia, de manera que es muy probable que el enfermo acabe muriendo por daño de esas estructuras.

ROTURAS PATOLÓGICAS

Se producen como complicación

de una patología primaria esofágica,

como esofagitis cáusticas, carcinoma esofágico, divertículos, esofagitis infec-ciosa (cándida, herpes, VIH) o bien por úlceras pépticas esofágicas o úlceras de Barrett. Estos dos últimos ya no se ven prácticamente, debido a los eficaces tra-tamientos médicos de los que dispone-mos hoy en día.

(13)

ROTURAS ESPONTÁNEAS

Son aquellas que se producen so-bre un esófago normal. El ejemplo típico de perforación esofágica (incluido dentro de este tipo), es el Sd. de Boërhaave, que será estudiado dentro del apartado de roturas a nivel torácico.

P

ERFORACIONES

ESOFÁ-GICAS EN BASE A LA

LOCALIZACIÓN

ROTURA ESOFÁGICA A NIVEL CERVICAL

Son las más frecuentes. Como hemos dicho, la localización de este seg-mento esofágico hace que sean el primer sitio en el que se impactaría un cuerpo

extraño (espinas de pescado, huesos…).

Además, es el lugar en el que se suelen producir las roturas instrumentales (en el curso de endoscopias y otros procedi-mientos diagnóstico-terapéuticos).

Sus repercusiones son de menor grave-dad que las roturas a nivel torácico, ya que el contenido esofágico que se extra-vasa suele limitarse a la región cervical.

Clínica: El diagnóstico es relativamente

sencillo porque el paciente presenta

an-tecedentes claros: “estaba comiendo

pescado y se me ha clavado algo”, o bien “estábamos realizando la endoscopia y se ha producido una perforación”. El pacien-te presenta:

- Disfagia.

- Odinofagia.

- Dolor cervical.

- Enfisema subcutáneo a nivel cervi-cal. El enfisema subcutáneo se manifiesta como una crepitación (similar a pisar nieve) a nivel de los tejidos blandos de la zona cervical y nos indica que se ha producido salida de aire desde una víscera hueca.

Pruebas complementarias: La radiolo-gía simple puede mostrar el enfisema

subcutáneo o un neumomediastino. La

TC cervical muestra flemonización

alre-dedor del esófago o incluso un absceso a esa altura. Finalmente, y para verificar el diagnóstico, se realiza un esofagograma

con contraste, lo que nos va a permitir

localizar la rotura y planificar la posible intervención quirúrgica.

¿Qué contraste utilizamos?

El medio de contraste que se utiliza en principio, ante la sospecha de perforación esofágica, es hidrosoluble (gastrografin) para no incrementar la contaminación mediastínica. Sin embargo, hay veces en que se producen falsos negativos (aún existiendo la peforación no somos capa-ces de detectarlo mediante el uso de este contraste). Por eso, cuando la sospecha de perforación es alta pero no se ha de-tectado fuga de contraste con gastrogra-fin debemos repetir el procedimiento, pe-ro en este caso utilizando el bario como contraste. Este se utiliza como segunda opción porque, aún siendo más sensible, es bastante más tóxico y podría agravar el cuadro.

Tratamiento: contempla dos vertientes: - Conservador: En la mayoría de los

casos no es necesario un tratamiento quirúrgico. La mayoría de las lesiones cierran espontáneamente con un tra-tamiento conservador, basado en la

dieta absoluta parenteral, antibiote-rapia y vigilancia exhaustiva para

evitar que la posible infección se di-semine al mediastino.

- Quirúrgico: Sólo se aplica tratamiento quirúrgico cuando:

o La fístula no cierra.

o Se produce la perforación sobre un esófago patológico.

o Hay mediastinitis difusa o absce-sos en el área periesofágica.

(14)

LECCIÓN 1 1-10

En estos casos se procede a una

explo-ración quirúrgica del cuello a través de

una incisión a lo largo del músculo ester-nocleidomastoideo izquierdo realizando una sutura primaria del defecto y drenaje del área periesofágica.

El pronóstico es bueno, pero la mortali-dad está en torno al 5%.

ROTURA ESOFÁGICA A NIVEL ABDOMINAL

Son las roturas menos habituales. Presentan una clínica similar a la de la úlcera gástrica. Encontramos un dolor

brusco abdominal con vientre en tabla

(que constituye una defensa generalizada del abdomen) y en radiología encontra-mos un neumoperitoneo.

Ante esta clínica, y sin realizar ninguna prueba más, se procede a la cirugía de

urgencia, ya que un neumoperitoneo

indica que hay perforación de una víscera hueca y esto es bastante grave. La ciru-gía servirá por tanto como método dia-gnóstico y terapéutico.

ROTURA ESOFÁGICA A NIVEL TORÁCICO “Curiosidad: la primera

descrip-ción de este cuadro fue realizada por Boërhaave (1724), tras practicar la au-topsia de un almirante holandés, el cual, tras una comida copiosa y después de provocarse el vómito, refirió un fuerte do-lor torácico y falleció en 24h”.

El prototipo de rotura del esófago torácico es el síndrome de Boërhaave, que con-siste en una rotura espontánea del

esó-fago. Se produce como consecuencia de

un aumento brusco de presión

intra-luminal de tal magnitud, que produce

una distensión forzada del esófago capaz de provocar una solución de continuidad de todas sus capas. Casi siempre ocurre como consecuencia de los esfuerzos del vómito, pero también puede aparecer en otras situaciones que aumenten la

pre-sión abdominal (crisis de tos, esfuerzos de la defecación o el parto, maniobra de Valsalva…).

Sin embargo, muchas veces encontra-mos factores predisponentes, como:

- Estenosis esofágica (convierten un

segmento de esófago en una cámara cerrada sometida a hiperpresión).

- Algún tipo de miopatía que lleve a debilidad de la pared esofágica.

Anatomía patológica: Como

conse-cuencia del aumento de presión se pro-duce un desgarro longitudinal del esó-fago, afectando a todas sus capas, de unos 3-6cm de longitud. Lo más frecuen-te es que se produzca el desgarro en el tercio inferior del esófago, en la parte posterior izquierda.

Fisiopatología: Como consecuencia del

desgarro, el contenido del esófago pasa al mediastino (es como si el paciente vo-mitara en su mediastino). El tejido celu-loadiposo del mediastino es laxo; además existe presión negativa y está sometido al continuo movimiento del corazón y los pulmones, todo esto hace que se disper-se en contenido esofágico por el medias-tino y favorece una celulitis

necrotizan-te (mediastinitis difusa). Como en esta

zona hay muchos vasos y el contenido esofágico está contaminado hay una rá-pida diseminación de productos

bacte-rianos que pueden provocar una sepsis

en poco tiempo, con posibilidad de

shock. Al haber una ocupación

mediastí-nica hay una restricción en el llenado pulmonar, lo que produce hipoventilación. Además, casi en todos los pacientes se ve afectada la pleura con derrame iz-quierdo o bien bilateral. Este acúmulo de líquidos así como la disminución del re-torno venoso causan hipovolemia. Final-mente, decir que, como consecuencia de estas alteraciones fisiopatológicas puede darse un fallo multiorgánico y la muerte del paciente.

(15)

Esquema 1. Resumen de la fisiopatología

Resumen de la fisiopatología

Perforación



contenido esofágico sale a medias-tino



- Mediastinitis difusa, porque: o El tejido es laxo

o Existe p. negativa (fuerza de suc-ción hacia el mediastino)

o Continuos movimientos de cora-zón y pulmón

- Vasos mediastínicos:

o Captan productos bacterianos



sepsis

- Pulmón y pleura

o Restricción del llenado pulmonar



hipoventilación

o Derrame pleural



hipovolemia

Clínica

Síntomas: Dolor de inicio brusco, con antecedentes de vómitos o de la realiza-ción de grandes esfuerzos (tos, defeca-ción, parto). El paciente a veces olvida esta asociación al estar muy preocupado por su dolor así que, debemos hacer én-fasis en la recolección de estos datos clínicos. El dolor puede irradiarse hacia hemitórax izquierdo, cuello y hombro iz-quierdo o hacia la espalda. Esto hace que tenga unas características similares al dolor coronario, a la perforación de una úlcera gástrica o duodenal, disección aór-tica y otros procesos de gravedad. Por tanto, no olvidar nunca ante un paciente con dolor de estas características, la po-sibilidad de perforación esofágica.

Signos:

- Mal estado general.

- La hipovolemia origina hipotensión y taquicardia.

- La hipoventilación origina taquip-nea y cianosis.

- Enfisema subcutáneo a nivel del cuello.

- Ocupación pleural por líquido y ai-re en ocasiones.

- Incluso, en ocasiones, signos de peritonismo en hemiabdomen su-perior.

- Puede haber fiebre, pero sólo será alta en casos avanzados (recor-demos que se puede producir sep-sis).

Diagnóstico: para el diagnóstico

pode-mos hacer uso de distintos procedimien-tos:

- Rx simple de tórax. Muestra

regue-ros de aire en el mediastino (entre las distintas estructuras torácicas, lo que llamamos neumomediastino) o en la pleura. Sin embargo, esto puede pro-ducirse también por rotura de bullas pulmonares, neumotórax, derrame pleural o enfisema subcutáneo, por tanto, la radiología no sería un méto-do definitivo para el diagnóstico.

- Tránsito esofágico. Es la mejor

téc-nica para confirmar que existe rotura y precisar su localización. Como se explicó previamente en la rotura a ni-vel cervical, usaremos primero gas-trografin. Si el resultado es negativo para perforación, confirmaremos el diagnóstico con bario que es más sensible. Sin embargo, en ocasiones, aún con bario pueden existir falsos negativos (por la postura del paciente y otros factores), en estos casos de-bemos realizar un TC para confirmar.

- TC de tórax con contraste. Útil

cuando se trata de pacientes con dia-gnóstico difícil. De hecho, en ocasio-nes, cuando el paciente llega en muy mal estado, se realiza directamente un TC con contraste urgente.

- Endoscopia. No debemos hacer una

endoscopia ya que el riesgo de em-peorar el cuadro es alto. Sólo hare-mos endoscopia en casos muy con-cretos, donde exista una sospecha clara pero no exista evidencia por

(16)

LECCIÓN 1 1-12

otras técnicas. Muchas veces, el pro-pio endoscopista se niega a realizar la endoscopia.

Esquema 2. Resumen del diagnóstico

Resumen del diagnóstico:

-Rx simple de tórax



Muestra aire en mediastino



Orientativo pero no diagnóstico.

-Tránsito



La mejor técnica, pero a veces hay falsos negativos.

-TC



Urgencias o diagnóstico difícil -Endoscopia



Contraindicada.

Recordemos que en medicina todo es posible, y a veces encontramos casos raros donde el problema parte de una perforación de colón, en la cual el aire liberado asciende por el retroperitoneo, alcanzando el nivel torácico.

Diagnóstico diferencial: El enfermo

lle-ga a urgencias en estado de shock, con síntomas de gravedad y con dolor toráci-co similar al toráci-coronario. Hay varias patolo-gías que pueden provocar este cuadro, y debemos descartarlas.

- Perforación de una úlcera gastro-duodenal  Contraste.

- Infarto de miocardio  ECG

- Disección aórtica  TC

- Neumotórax  En muchas ocasio-nes, estos tienen escasa sintomatolo-gía. Sin embargo, a veces los sínto-mas son graves, sobre todo cuando se trata de un neumotórax a tensión. También debemos descartar una pan-creatitis aguda, una hernia paraesofágica estrangulada y el dolor torácico inespecí-fico.

Tratamiento:

1º Compensar las repercusiones ge-nerales de la mediastinitis tratando:

- Sepsis

- Hipovolemia

- Hipoventilación

Para ello llevamos a cabo la adminis-tración de ATB y líquidos

intraveno-sos.

2º Evitar el proceso de contaminación del mediastino aislando el esófago,

normalmente de forma quirúrgica. El patrón de actuación depende del tiempo de evolución del cuadro.

- Evolución inferior a 12-24 h. Se practica una toracotomía

izquier-da y se hace una limpieza de la

zona, con aspiración y lavados

con suero. Se analizan entonces

los bordes de la perforación. Si es-tán limpios, bien irrigados y sin presencia de tejido necrótico o is-quémico, se puede practicar una

sutura primaria y plastia

(consis-te en utilizar un trocito de diafrag-ma o pleura para reforzar por en-cima de la línea de sutura). E in-cluso en ocasiones, podemos hacer una funduplicatura de 360º (de Nissen, como la utilizada para el tratamiento de la enfermedad por reflujo).

- Evolución superior a 12-24 h. El mediastino está más sucio, los bordes de la perforación están en peor estado y el enfermo está más afectado. No podemos realizar en estas circunstancias un cierre por primera intención, así que se tiene que realizar una técnica que aísle al esófago (técnicas que suelen tener una elevada mortalidad). Al-gunas de las opciones son las si-guientes:

o Exclusión bipolar del

(17)

el esófago craneal y distalmen-te a la rotura. Se hace una eso-fagostomía cervical terminal (se conecta el esófago a piel para que pueda salir la saliva) y una yeyunostomía provisional de alimentación (se conecta el yeyuno a piel para poder man-tener la alimentación enteral). Más tarde, si el enfermo sobre-vive, tendremos que volver a operar para devolver la conti-nuidad esofágica con una gas-tro o coloplastia.

o Exclusión esofágica con grapadoras de material reab-sorbible. Se grapa el esófago

por encima y por debajo de la perforación; pero con el tiempo las grapas se reabsorben (a los 2 meses) y el enfermo recupe-ra el tránsito esofágico, de for-ma que no hay que volver a in-tervenir. Sin embargo, el papel de esta opción terapéutica está por definir. (ver esquema 3) En cualquier caso, e independientemente de la técnica, siempre hay que realizar una toracotomía para limpiar el

me-diastino.

Tratamiento conservador: en algunos

casos especiales los resultados pueden ser satisfactorios. La utilización de este tratamiento viene determinada por los

criterios de Cameron:

1. Rotura pequeña, normalmente

instrumental. En esófago no este-nótico ni canceroso.

2. Buen drenaje hacia la luz esofá-gica. Ocurre cuando previamente

ha existido, por ejemplo, una eso-fagitis cáustica, de manera que el esófago queda rodeado por tejido fibroso que lo aísla del resto del mediastino. Aunque se produzca una perforación, el contenido del

esófago volverá a la luz del mis-mo.

3. Mediastinitis mínima y bien lo-calizada.

4. Leve repercusión sistémica.

Los pacientes a los que se les aplica un tratamiento conservador deben tener

vi-gilancia estrecha (UCI) y se aconseja el

tratamiento quirúrgico si cambia el curso clínico. El paciente recibe antibioterapia, no se alimenta por vía oral, tiene una sonda para aspirar la saliva y se le inhibe la secreción gástrica del estómago.

Esquema 3. Resumen del tratamiento

Resumen del tratamiento:

1. Asegurar la supervivencia del paciente controlando su estado general.

2. Evitar más contaminación mediastínica a. Menos de 12-24h. Sutura primaria

y plastia

b. Más de 12-24 h. Aislamiento del esófago, bien de forma clásica o con grapadoras de material reab-sorbible.

(18)

LECCIÓN 1 1-14

SIPNOSIS TEMA 1

LESIONESESOFÁGICASPORCAÚSTICOS

Ocasionadas por la ingesta accidental o voluntaria de sustancias caústicas.

ACCIÓNDELOSCAÚSTICOS(3 FACTORES) pH

o Ácidos (pH 0-2): Necrosis por coagulación. Afectan a orofaringe, 1/3 distal del esófago y estómago

sobre todo.

o Bases (pH 11’5-14): Necrosis por tumefacción. Lesiones profundas en esófago.

Efecto oxidante: O2 necrosis tisular.

Calor: Reacción con el agua  quemaduras.

GRADOSDELESIÓN

1er grado: Mucosa  hiperemia, edema y erosiones.

2º grado: Mucosa y muscular  úlceras, hemorragias y ampollas  cicatrización y fibrosis  estenosis.

3er grado: Necrosis  úlceras perforadas o estenosis.

CLÍNICA

Fase aguda: A tener en cuenta hora, cantidad, producto y presencia de vómitos. Clínica variable:

o Lesiones en la cavidad bucal. o Afectación laríngeo-traqueal. o Vómitos hemáticos.

o IR, mediastinitis, FMO, shock.

Fase de latencia: Duración variable; puede aparecer disfagia por estenosis. Fase tardía: Obstrucción que puede provocar disfagia  afagia.

DXYEXPLORACIONESCOMPLEMENTARIAS

Anamnesis, inspección, exploración física, analítica con gasometría arterial, laringoscopia, Rx simple de tórax, endosco-pia digestiva alta, esofagograma y TC toracoabdominal.

TRATAMIENTO

Fase aguda: NUNCA neutralización con ácidos o álcalis, no diluir con agua, no inducir el vómito ni realizar un

lavado gástrico. Tto inicial (sueroterapia + analgesia + dieta absoluta + ATB + oxigenoterapia) y específico

se-gún el tipo de lesión.

Estenosis crónica cicatricial: Dilatación esofágica o tto quirúrgico mediante esofagocoloplastia, yeyunostomía

transitoria y resección del estómago a demanda.

INGESTADECUERPOSEXTRAÑOS

Normalmente son sucesos leves pero tienen riesgo de perforación esofágica. Producen dolor torácico, incapacidad para deglutir, broncoaspiraciones y obstrucciones laríngeas.

Etiología: Variable; accidental o autolesiva.

Datos clínicos: Hª clínica dolor, disfagia, sialorrea y síntomas derivados de complicaciones.

Exploración: Rx PA y lateral (incluyendo cuello y abdomen) y endoscopia. Tratamiento: Extracción mediante endoscopia.

SÍNDROMEDEMALLORY-WEISS:

Ocurre por ↑ presión intraluminal (vómitos), se manifiesta con HDA. Dx: endoscopia y tto médico.

PERFORACIONES ESOFÁGICAS

Solución de continuidad de todas las capas del esófago. Se distinguen dos clasificaciones, una etiológica y otra

topográfica:

ETIOLÓGICA:

Rotura traumática: Perforación instrumental, perforación secundaria a cirugía, perforación por impactación de

cuerpo extraño y perforación por traumatismos externos.

Rotura patológica: Complicaciones de una patología primaria esofágica. Roturas espontáneas: Sd. de Boërhaave.

(19)

Rotura esofágica a nivel cervical: impactación de cuerpo extraño y roturas instrumentales.

o Clínica: Disfagia, odinofagia, dolor y enfisema subcutáneo cervical.

o Pruebas complementarias: Rx, TC, esofagograma con contraste hidrosoluble (< tóxico que el bario). o Tratamiento: Conservador (dieta parenteral, ATB y vigilancia) o quirúrgico (si la fístula no cierra, hay

perforación, mediastinitis difusa o abscesos.

Rotura esofágica a nivel abdominal: dolor brusco abdominal con vientre en tabla y neumoperitoneo. Cirugía

urgente  método diagnóstico y terapéutico.

Rotura esofágica a nivel torácico (Sd. de Boërhaave): Rotura esofágica espontánea por ↑ presión intralumi-nal.

o AP: Desgarro longitudinal del esófago (3-6cm), más frecuente en el 1/3 inferior.

o Fisiopatología: Celulitis necrotizante  diseminación de productos bacterianos sepsis shock 

FMO muerte del paciente.

o Clínica: Antecedentes de esfuerzos como el vómito  dolor que puede irradiar y simular otros proce-sos patológicos como los coronarios. Signos: MEG, hipotensión, taquicardia, taquipnea, cianosis, enfi-sema subcutáneo, ocupación pleural…

o Dx: Rx (neumomediastino), tránsito esofágico (confirma rotura), TC tórax con contraste (para dx difícil)

y endoscopia sólo en casos concretos.

o Dx diferencial: Perforación úlcera gastroduodenal, IAM, disección aórtica… o Tratamiento:

 Estabilización del paciente

 Tto quirúrgico:

 < 12-24 horas  toracotomía izada + limpieza; sutura 1ª y plastia y a veces fundupli-catura de Nissen.

 > 12-24 horas  exclusión bipolar del esófago o exclusión esofágica con grapadoras de material reabsorbible.

 Tto conservador  Criterios de Cameron  vigilancia estrecha + ATB + aspiración saliva mediante sonda + inhibición secreción gástrica.

(20)
(21)

LECCIÓN 2

A

LTERACIONES MOTORAS DE LA MUSC

.

ESTRIADA DEL ESÓFAGO

I

NOTA DE LA COMISIÓN:

Las anomalías motoras del esófago incluyen todos los trastornos mo-tores del esófago debidos a una alteración del control neurohormonal y/o muscular del cuerpo esofágico y/o de sus esfínteres.

Se clasifican en trastornos de la musculatura estriada y de la

muscula-tura lisa.

El presente tema tratará los trastornos de la musculatura estriada dejando para temas posteriores el resto.

TRASTORNOS DE LA MUSCULATURA

ESTRIADA

Son aquellas anomalías de la moti-lidad que afectan a la faringe, al esfínter

esofágico superior (EES) y al 1/3 supe-rior del esófago, que están constituidos

por musculatura estriada. Su afectación altera la entrada del bolo al esófago, pro-vocando disfagia orofaríngea (DOF).

Recordar que el esófago se comporta de

forma diferente si está en reposo o fuera

de la deglución, o bien durante la de-glución.

En reposo, el esófago se comporta como

un tubo de presión negativa cerrado en sus 2 extremos por zonas de alta presión que lo separan, por una parte de la

farin-ge (separado por el EES) y por otra del estómago (separado por el esfínter esofá-

gico inferior -EEI-); asegurando así que no penetre hacia el esófago ni el contenido gástrico ni tampoco el aire que circula por la faringe. (Fig. 1)

(22)

LECCIÓN 2 2-2 La deglución es el acto por el que el

ali-mento ingerido, una vez ensalivado, mas-ticado y fragmentado en bolos, es traspor-tado desde la boca al estómago. Es un acto involuntario, a excepción del primer paso (el trasporte del bolo desde la boca a la faringe), que es voluntario y se debe al ascenso progresivo de la lengua contra el paladar.

Durante la deglución la boca, la faringe y

el esófago se comportan como un “todo armónico” perfectamente coordinado para lograr que el bolo pase desde la boca has-ta el estómago sin ningún gradiente de presión adverso. Esto exige, la existencia de ondas peristálticas o primarias comple-tamente coordinadas con las relajaciones esfinterianas. (Fig.2)

Figura 2a

Figura 2b

(23)

En el segmento faringo-esofágico, en reposo, el EES mantiene un tono que

evi-ta el tránsito libre bidireccional entre la fa-ringe y el esófago (es decir evita el paso del contenido esofágico a la faringe y, al mismo tiempo, el paso del aire de ésta al esófago), (Fig. 3).

Figura 3

Durante la deglución se produce una

contracción de los músculos de la faringe que empujan al bolo en dirección distal. Esta contracción está perfectamente coor-dinada con la relajación del EES. La rela-jación del EES debe abarcar completa-mente la duración de la contracción farín-gea, para permitir el paso del bolo al esó-fago. (Fig.4). En la manometría

intralu-minal esofágica (MIE) se observa en la

cámara faríngea una onda de presión posi-tiva, que se corresponde con la contrac-ción de la musculatura faríngea, una caída de presión, correspondiente a la relajación del EES, y a continuación una elevación de la presión por la contracción esfinteria-na.

Por tanto, los trastornos motores de la

musculatura estriada que ocurren en la fase de reposo no tendrán traducción

clí-nica ya que no afectan al transporte del bolo, mientras que sí la tendrán aquellos

trastornos motores que ocurren duran-te la deglución, es decir, aquellos que

dan lugar a un efecto barrera que impide el paso del bolo al esófago.

Figura 4

En resumen, estos trastornos motores tendrán mayor o menor traducción

clíni-ca, según exista o no “efecto barrera“ a

nivel de la unión faringo-esofágica, es de-cir, según impidan el paso del bolo desde la faringe hasta el esófago1.

C

LASIFICACIÓN

DE

LOS

TRASTORNOS MOTORES DE

LA MUSCULATURA

ESTRIADA

EES HIPERTENSIVO E HIPOTENSIVO

Se trataría de un aumento (en el caso del hipertensivo) o disminución (en el caso del hipotensivo) del tono basal del EES

en reposo, pero conservando una

dinámi-ca normal durante la deglución; por tanto, no provocan efecto barrera ni tienen tra-ducción clínica. Se trata de un hallazgo manométrico en la mayoría de los casos

.

1

El “efecto barrera” sólo se producirá por aquellos trastornos motores que tienen lugar durante la deglución.

(24)

LECCIÓN 2 2-4 HIPOTONÍA DE LOS CONSTRICTORES

FARÍN-GEOS

Es un trastorno motor que consiste en

au-sencia o disminución de la contracción de la musculatura faríngea durante la

deglución. Este trastorno motor sí produce “efecto barrera” y aunque, parte del bolo puede pasar al esófago, otra parte se que-da retenique-da en la faringe y puede pasar a vías aéreas. Puede producir cínica de dis-fagia orofaríngea.

ACHALASIA DEL CRICOFARINGEO

El EES no se relaja durante la deglución impidiendo el paso normal del bolo al esó-fago. Produce efecto barrera y se presen-ta con clínica de disfagia.

ASINERGIA FARINGE ESFINTERIANA

Es un trastorno motor que se caracteriza porque el EES sí que se relaja pero se

contrae de forma prematura coincidien-do con la contracción de la faringe.

Ge-neralmente esto provoca un efecto

barre-ra fugaz al final de cada deglución (con

aumento de la presión faríngea) que no suele tener gran repercusión clínica pero que a la larga puede condicionar la protu-sión de la mucosa faríngea por una zona débil de la pared posterior de la faringe (triángulo de Killian) y formar un divertículo de Zenker.

En resumen, de estos 5, sólo tendrán tra-ducción clínica los 3 últimos, ya que se producen durante la deglución, mientras que los 2 primeros, que tienen lugar en reposo, suelen ser un hallazgo manométri-co.

P

RESENTACIÓN CLÍNICA

Cuando condicionan clínica, esta se presenta como disfagia orofaríngea (DOF). Ésta se define como la dificultad en el inicio de la deglución (a los pocos segundos de comenzar ésta), con sensa-ción de parada del bolo a nivel cervical, provocando regurgitación del bolo a la boca (e incluso a fosas nasales), o bien

paso del material a vías aéreas lo que

condiciona crisis de tos y asfixia así como problemas respiratorios graves como neumonías etc. Suele tratarse de disfagia

paradójica2. La situación clínica puede ser más o menos grave pero conduce con fre-cuencia al paciente a una situación de deshidratación, pérdida de peso, malnutri-ción, caquexia, graves problemas pulmo-nares y muerte. Es mucho mas frecuente en personas de edad avanzada.

E

TIOLOGÍA

La DOF puede estar condicionada por una causa orgánica o una causa fun-cional.

A. Entre las causas orgánicas destacan

los tumores o infecciones de la región orofaríngea, compresiones

extrínse-cas a ese nivel etc. Son mucho menos

frecuentes que las causas funcionales.

B. La causa mas frecuente de DOF es la disfagia funcional provocada por los

trastornos motores de la musculatura estriada, debidos:

- En más del 80 % de los casos a

una enfermedad neuromuscular (neuropatías y miopatías), espe-cialmente 2º a una enfermedad del sistema nervioso central. Entre las neuropatías destacan: los ACV, la enfermedad de Parkinson, esclero-sis etc. y entre las miopatias están

2

(25)

la Miastenia Gravis, la poliomiositis, etc.

- Menos frecuente es la DOF idiopá-tica, como ocurre con la achalasia del cricofaríngeo que, aunque

sue-le ser secundaria a una enfermedad neuro-muscular, puede aparecer aislada en la edad adulta y, a ve-ces, presentarse de forma congéni-ta, dando un cuadro muy llamativo

en niños. Se trata de recién naci-dos que, en cada toma de alimento,

presentan tos, cianosis,

compli-caciones respiratorias por

aspira-ción y graves problemas nutriciona-les. También puede aparecer de forma aislada y causa desconocida la asinergia faringoesfinteriana, relacionada con la etiopatogenia del

divertículo de Zenker, el cual llega

a tener entidad clínica propia si lo dejamos evolucionar y puede con-dicionar DOF (consecuencia gene-ralmente de la compresión del di-vertículo sobre el esófago) y otros síntomas como halitosis, regurgita-ción de alimento a la boca, ruidos con la deglución y tumoración cervi-cal blanda que aumenta con las maniobras de Valsalva.

- Otras veces la DOF puede ser se-cundaria a otros procedimientos

como cirugía cervical, radioterapia previa sobre esta zona (ej. tras la-ringectomía, etc.).

D

IAGNÓSTICO

Ante un paciente con DOF, es funda-mental en primer lugar:

 Historia clínica: con la que se averi-guará si el enfermo padece alguna en-fermedad neuromuscular, como un ACV, o cualquier otra patología (cirugía de la zona etc.) responsable de la DOF.

 Hay que descartar que la disfagia sea secundaria a una causa orgánica co-mo una inflamación o un tuco-mor, me-diante nasoendoscopia, laringoscopia indirecta, tránsito, TAC, etc.

 Como la causa mas frecuente es la

DOF funcional hay que diagnosticar el

trastorno muscular que la produce y para ello contamos con la

videorradio-logía (capta muchas imágenes por

se-gundo para ver el acto de la deglución y nos da gran información sobre la ana-tomía y la fisiología de esta zona).  La manometría, en el tramo alto, a

veces, puede darnos un falso negativo debido a la rapidez con que suceden los acontecimientos motores durante el acto de la deglución, por lo que queda como prueba secundaría. Ahora bien, si estuviéramos ante una achalasia del cricofaringeo en la MIE, se observará falta de relajación del EES, esto sería diagnóstico y tal vez no necesitásemos mas pruebas. Pero si la clínica es clara de DOF y la MIE es normal no quiere decir que no exista patología motora a ese nivel.

 La radiología convencional puede mostrarnos un “afilamiento” a nivel del cricofaríngeo, en casos de achalasia del mismo, o bien “un saco diverticular” de dimensiones variables, si hay un di-vertículo de Zenker, en cuyo caso la RX es la prueba diagnóstica principal.

T

RATAMIENTO

En el caso de estar ante una enfer-medad neuromuscular haremos un

trata-miento de base de esta enfermedad, con

el cual a la vez que se trata ésta, va des-apareciendo la DOF.

Mientras va desapareciendo la DOF, es fundamental mantener al paciente bien

nutrido pero evitando los problemas de

aspiración. Para ello, si la DOF es leve se le puede enseñar algunas maniobras

(26)

pa-LECCIÓN 2 2-6 ra mejorar la deglución, como girar la

cabeza al tragar, flexión del cuello, etc. y también cambiar cierto tipo de alimentos como sustituir el agua por gelatina, evitar los líquidos, etc.

Si se trata de una disfagia grave se debe poner una sonda nasogástrica o nasoye-yunal para una nutrición enteral. Si esta situación se mantuviese durante largo tiempo, está indicada la práctica de una

gastrostomía de alimentación con la que

el paciente podría mejorar su calidad de vida. La gastrostomía se realiza de forma ambulatoria, mediante endoscopia o radio-logía, abocando el estómago a la piel y poniéndole una especie de cierre. A este se conecta la bolsa de alimentación duran-te las comidas, lo que permiduran-te al enfermo llevar una vida social mejor, al no tener que llevar la sonda por la nariz de forma continuada.

Otra opción terapéutica es inyectar me-diante endoscopia toxina botulínica en el EES, que provocaría una disminución de la presión del mismo, facilitando así el pa-so del bolo hacia el esófago. El problema es que puede recidivar en el 50% de los pacientes a los 3-6 meses y en un 100 % al año. También se han utilizado las

dila-taciones pero sin grandes resultados.

La técnica quirúrgica practicada es la

miotomía del cricofaríngeo, que consiste

en seccionar las fibras musculares del

EES, sin abrir la mucosa. El abordaje se

hace mediante una incisión cervical iz-quierda siguiendo el borde de músculo esternocleidomastoideo. Se libera el esó-fago y la faringe, se seccionan las fibras del EES, con lo que se consigue un des-censo de la presión, disminuyendo la re-sistencia al flujo faringoesofágico, es decir, se suprime el “efecto barrera”.

La cirugía está indicada:

Cuando la clínica es invalidante (hay pérdida de peso, neumonías, malnutrición...).

Siempre después de descartar

pa-tología orgánica, siempre y

cuan-do se haga una nasoencuan-doscopia previa.

Tras el fracaso de tratamientos

previos, etc.

Confirmación mediante MIE o

vi-deorradiología de un trastorno

mo-tor causante del efecto barrera sub-sidiario de mejorar con la miotomía.

Los resultados son mejores si:

El trastorno motor se limita al

EES, manteniéndose la contracción

de la faringe (como en la asinergia F-E idiopática etc.).

Cuando no existe disfonía ni

di-sartria ya que esto significa que no

hay nada más dañado.

Cuando se conserva el inicio de

la deglución (esta parte de la

de-glución ocurre de manera volunta-ria).

Movilidad de la lengua

conser-vada.

Por ejemplo, si existiese hipotonía de los constrictores junto a achalasia del cricofa-ríngeo secundario a un ACV, el paciente mejoraría tras la intervención ya que, al disminuir la presión basal del EES tras la miotomía, se facilita el paso del bolo; pero no dará tan bueno resultado como cuando la prensa faríngea está intacta y empuja al bolo en sentido distal.

Respecto al tratamiento del divertículo de Zenker (figura 5) se admite que es quirúr-gico ya que si no se trata irá evolucionan-do progresivamente. La técnica consiste

en realizar una miotomía del cricofaríngeo

y en los casos con un divertículo pequeño (menos de 2cm) es la maniobra de elec-ción. Si tiene un tamaño mayor (más de 2cm) se debe actuar sobre él mediante

(27)

técnica si el divertículo es muy grande) o

diverticulopexia que consiste en la

inver-sión del divertículo y fijarlo a la fascia pre-vertebral.

(28)

LECCIÓN 2 2-8

SINOPSISTEMA2

Los trastornos de la musculatura estriada son anomalías de la motilidad localizadas en la faringe, EES y 1/3

superior del esófago. CLASIFICACIÓN

EES hipertensivo / hipotensivo: ↑ / ↓ tono basal del EES en reposo. No tiene clínica.

Hipotonía de los constrictores faríngeos: ausencia o disminución de la contracción de la

musculatu-ra faríngea dumusculatu-rante la deglución. Efecto barremusculatu-ra  disfagia.

Achalasia del cricofaríngeo: falta de relajación del EES. Efecto barrera  disfagia.

Asinergia faringoesfinteriana: contracción prematura y coincidente del EES con la faringe. Efecto

ba-rrera fugaz  ↑ presión faríngea  divertículo de Zenker.

PRESENTACIÓNCLÍNICA

Disfagia orofaríngea (paradójica)  parada del bolo:

• Regurgitación a boca o fosas nasales.

• Paso de material a vías aéreas  tos, asfixia, etc.

ETIOLOGÍA

Causas orgánicas: tumores, infecciones, compresiones extrínsecas… Causas funcionales: más frecuentes los trastornos motores.

o Enfermedad neuromuscular y afectación del SNC (80%).

o Idiopática: achalasia del cricofaríngeo y asinergia faringoesfinteriana asociada al divertículo

de Zenker.

o Secundaria a otros tratamientos: cirugía o radioterapia de la zona. DIAGNÓSTICO

Historia clínica.

Descartar que sea secundario a causa orgánica  nasoendoscopia, laringoscopia indirecta, tránsi-to,TC.

Diagnóstico de trastorno muscular (causa más frecuente la DOF funcional)  videorradiografía.

Manometría.

Radiología convencional. TRATAMIENTO

Tratamiento de la enfermedad neuromuscular de base (si fuese el caso). Nutrición adecuada.

• Ante DOF grave  sonda nasogástrica / nasoyeyunal / gastrostomía de alimentación.

Inyección de toxina botulínica vía endoscópica.

Dilatación.

Técnica quirúrgica: miotomía del cricofaríngeo  sección de las fibras musculares EES.

o Incisión cervical izquierda borde anterior ECM  liberación esófago y faringe  sección fibras EES.

o Indicaciones de la cirugía: clínica invalidante, patología orgánica descartada, fracaso de

tra-tamientos previos, tras confirmación de trastorno motor.

o Los mejores resultados se obtienen: mantenimiento de la contracción de la faringe, no

dis-fonía ni disartria, inicio de la deglución y movilidad de la lengua conservadas.

o Tratamiento del divertículo de Zenker: miotomía del cricofaríngeo (< 2cm) / diverticulec-tomía o diverticulopexia (> 2cm).

(29)

LECCIÓN 3

A

LTERACIONES MOTORAS DE LA

MUSCULATURA

LISA DEL ESÓFAGO

(

I

)

TRASTORNOS DE LA MUSCULATURA

LISA

Afectan a los 2/3 inferiores del tubo

esofágico y al cardias, unión

esofago-gástrica o esfínter esofágico inferior (EEI). Esta afección se traduce en una

altera-ción del trasporte del bolo por el tercio

distal del esófago y su posterior entrada

en el estómago, provocando disfagia eso-fágica.

Estos trastornos se pueden clasificar co-mo primarios o secundarios. Exponeco-mos a continuación los primarios.

1- TRASTORNOS PRIMARIOS DE LA

MUSCULATURA LISA

C

LASIFICACIÓN

DE

LOS

TRASTORNOS

PRIMARIOS

DE LA MUSC

.

LISA

Hay 5 trastornos de la musculatura li-sa que tienen en común su etiología

desconocida y una clínica circunscrita totalmente al esófago. Los tipos son:

1. Achalasia del cardias.

2. Espasmo difuso esofágico sinto-mático.

3. Peristaltismo esofágico sintomáti-co.

NOTA DE LA COMISIÓN: el tema 3 trata sobre los trastornos primarios de la

Referencias

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