• No se han encontrado resultados

Arte Del Levante

N/A
N/A
Protected

Academic year: 2021

Share "Arte Del Levante"

Copied!
198
0
0

Texto completo

(1)
(2)
(3)

PRÓLOGO

Después de mucho tiempo, finalmente este libro está listo para ver la luz. No fue nada sencillo. Requirió la lectura de varias decenas de libros, otros tantos videos, más de un seminario o conferencia, y muchísimas horas de práctica en situaciones cotidianas. Casi un lustro después de haberme iniciado en la investigación y aplicación exhaustiva del arte del levante, finalmente puedo ver el producto terminado. Tras mucha indecisión, me pareció que lo ideal era que este libro fuera gratuito. El objetivo de este libro es simplemente ser un referente en lo que es consulta en español sobre estos temas, para ayudar a todo aquel que lo necesite, tal cual necesité yo en su momento.

Debo admitir que, a pesar de ser uno de los tantos incrédulos al escuchar sobre estos temas, aprender el arte del levante cambió mi vida. A pesar de nunca haber tenido grandes problemas, hoy en día estoy mucho más confiado en todo tipo de interacción cotidiana (sea con un hombre o una mujer, en cualquier contexto), y me muevo mucho más libremente en las charlas. Tengo la ventaja de saber qué hacer en la mayoría de los casos, y cómo reaccionar ante cualquier situación inesperada con una mujer. Además, cuento con las armas necesarias como para ir llevando las situaciones al punto donde siempre me encuentro en ventaja.

Este mismo proceso por el que pasé, me tocó también vivirlo de cerca con muchos amigos y conocidos. Dependiendo de la dedicación y empeño de cada uno, he llegado a visualizar progresos abismales que cambiaron radicalmente sus vidas. Aún así, por más prometedor que parezca, no hay ninguna receta mágica más que el esfuerzo. No se puede pasar del fracaso al éxito en tiempo ínfimo, sino que esto se logra con un proceso a largo plazo. Me animaría a decir, incluso, que termina convirtiéndose en un estilo de vida.

Sin embargo, tengo que reconocer que no todo lo que brilla es oro. Las grandes mejoras a las que me referí, no siempre son resultados extraordinarios, sino más bien realistas. Seamos sinceros: todos tenemos menos sexo del que querríamos. Tanto quien escribe este libro como quien lo lee. Eso es un hecho indebatible. No hay nadie infalible, y cualquiera que diga lo contrario estará mintiendo. He visto en vivo y en directo a muchos de los autoproclamados gurúes de la seducción fracasar rotunda y patéticamente. También he visto a muchos otros contar anécdotas exageradas y extravagantes, imposibles de trasladar a la realidad. Otros tantos, dicen ser capaces de hipnotizar a cualquier mujer, en cualquier contexto, y tenerla en su cama en minutos. Mentiras. No se dejen llevar por esto, ni mucho menos lo usen como parámetro para compararlo con su propia realidad. Su única competencia son ustedes mismos. Festejen

(4)

falazmente tener, ya que cada uno muestra la parte que le conviene, y en muchos casos no es verídica. Ni siquiera siendo expertos en estos temas serán capaces de tener siempre lo que busquen, con cada mujer, en cada situación. Desafío abiertamente a cualquier persona normal capaz de demostrarme lo contrario. Perder también es parte del juego, y mal que nos pese, pasa seguido… pero eso es lo que la gran mayoría omitirá contar.

Debido a esto he tenido mis crisis con respecto a la utilidad y efectividad de lo que fui aprendiendo con el tiempo. A largo plazo, pensé, te va convirtiendo en un robot social, alguien que se maneja casi sin sentimientos, llevando a una vida vacía. Hasta llegué a pensar que uno termina cosificando a la mujer, tratándola como un objeto. El error está en tomar todo literalmente, y no solamente lo que nos hace bien a nosotros. El objetivo final es estar bien con uno mismo, no levantar mujeres per sé. Cada uno busca algo diferente, pero todos coincidimos en que buscamos estar bien, y jamás deberemos perder eso de vista.

Por todo lo antes expuesto, es que decidí hacer un libro donde filtre la gran mayoría de los mitos que hay con respecto a estos temas. Mi idea fue solamente tomar la información útil y real, aplicable por cualquiera. Busqué darle la relatividad que merece a todo, y ponerlo en palabras entendibles, ya que lamentablemente, casi la totalidad de la información relevante se encuentra escrita en inglés. Por último, darle el toque de la suma de toda mi experiencia, para poner por último como frutilla del postre adaptar todos estos conocimientos a nuestra cultura.

Nunca sobra recordar que la idea es tratar bien a las mujeres. Siempre se buscará respetar la premisa básica de que lo ideal, es dejar a la mujer en una situación mejor de la que la encontramos… Estamos en esto porque nos encantan las mujeres, y debemos ser los primeros en intentar no ser egoístas para que todos podamos pasarla bien. ¡Estamos en esto por ellas, y para ellas! Cuanto mejor la pasen, mejor nos sentiremos. En fin, éste es el resultado de todo lo expuesto previamente… ¡espero que sea de su agrado!

(5)

ÍNDICE

Parte I: Introducción

Capítulo 01: Palabras iniciales Capítulo 02: Historia personal

Capítulo 03: Porqué estudiar estos temas Capítulo 04: Plantéate esto como un juego Capítulo 05: No te concentres en una sola Capítulo 06: Practica, practica, practica Parte II: Pasos preliminares

Capítulo 07: Un poco de historia (y biología básica) Capítulo 08: Ser un macho alfa

Capítulo 09: Psicología femenina: cómo ser lo que ellas quieren

Capítulo 10: Pruebas de aptitud: cómo se dan cuenta de que somos lo que quieren Capítulo 11: Lidiando con otros hombres

Capítulo 12: Crea tu personaje y moldea tu estilo de vida Parte III: Plan de juego

Capítulo 13: Nociones previas

Capítulo 14: Grupos de personas y su composición Capítulo 15: Apertura Capítulo 16: Transición Capítulo 17: Atracción Capítulo 18: Calificación Capítulo 19: Equilibrio Capítulo 20: Seducción Capítulo 21: Relación Capítulo 22: Post-Relación Parte IV: Juego interno

Capítulo 23: Introducción: Creer para ver en vez de ver para creer Capítulo 24: Programación Neuro-Lingüística

Capítulo 25: Lenguaje Corporal Capítulo 26: Lenguaje Verbal

Capítulo 27: Otros factores a tener en cuenta Parte V: Juego externo

Capítulo 28: Daygame y nightgame

Capítulo 29: Lugares donde ir y cosas para hacer Capítulo 30: Teléfono e Internet

(6)
(7)

PARTE I

(8)

CAPÍTULO 1

PALABRAS INICIALES

“Creo que lo mejor es que seamos amigos”, dijo… y sin entender por qué, te diste cuenta de que a pesar de haber hecho todo bien, nuevamente fracasabas en tu intento por conquistar a esa mujer que por meses había estado en tu cabeza. ¡Sí, justo a esa, que tanto te gustaba! No podía fallar: siempre que ella necesitó algo, ahí estuviste. Siempre te mostraste simpático y con ganas de ayudarla. Incluso, si lo necesitara, hubieras pasado mil aburridas horas acompañándola a ver ropa a algún shopping, o bien le hubieras hecho algún trabajo para la facultad por más que ni siquiera cursaban esa materia juntos. Sin embargo, lo que no podía fallar, falló… nuevamente.

“Será que no soy lo suficientemente lindo”, pensaste. “Debe estar loca, o pasando por un mal momento… ¡Es imposible que, con lo cuidadoso que fui, meticuloso en cada detalle sin dejar nada librado al azar, no haya podido lograr nada con ella!”. Después de un tiempo, entiendes que nunca iba a funcionar con ella. A más intentos, más rechazo. Conoces otra mujer, y nuevamente, esa ambición de hacer las cosas bien esperando que esta vez ella se dé cuenta de que realmente vales la pena y caiga muerta de amor entre tus brazos te vuelve a acosar.

En verdad, sabes que eres un buen partido… el clásico hombre que toda madre quisiera tener como hijo o incluso como yerno. Sin embargo, no te cansas de escuchar frases como “no estoy buscando una relación seria con nadie”. “Yo tampoco”, respondes muy seguro. Aún así, ni un beso conseguís. A la semana, la ves caminando con un hombre de la mano, como si recién acabara de volver de su luna de miel. ¿No era que no quería nada con nadie? Debe haber cambiado de parecer… ¿en una semana?

A los pocos días, la encuentras llorando, y te empieza a contar de ese chico con el que la viste previamente. Instantáneamente, a la velocidad de un rayo, una idea cruza por tu mente: “le voy a demostrar que yo valgo más la pena que él”. No hay caso. Nuevamente, sin noticias… y la otra semana, ¡de nuevo anda con el que la estaba haciendo sufrir! ¿Quién las entiende a las mujeres?

¿A quién no le ha pasado algo parecido? Creo que esta situación le sonará familiar a más de uno, especialmente a quienes estén leyendo este libro. Quizás no exactamente esas palabras, o esa situación. “No sos vos, soy yo”, “no quiero ningún hombre en mi vida en este momento”, “sos como un hermano para mí”, “no quiero que se pierda nuestra amistad” o demás excusas que, en definitiva, siempre dejan ese sabor amargo en el fondo y hacen pensar, cuando se tornan repetitivas, que uno está destinado al fracaso.

(9)

Las mujeres que nos gustan siempre andan con los mismos hombres que aparentan no preocuparse por ellas, ni las tratan bien. ¿Casualidad? A medida que avancen en la lectura, se irán dando cuenta que en realidad nada de esto fue azar, sino más bien, una respuesta completamente natural de parte de las mujeres (acorde a como piensan). También verán que mucho de lo que uno consideraba que hacía bien, realmente no estaba tan bien como uno pensaba (al menos, en lo que se refiere a atraer mujeres). “A las mujeres les gustan los que las tratan mal”, se suele escuchar decir a más de uno que, cansado de hacer las cosas “bien”, sigue fracasando con el sexo femenino. La realidad es que a las mujeres no les gusta que las traten mal, y mucho menos las malas personas, sino que buscan en los hombres algunas cosas que muchas veces encuentran solamente en los que las tratan mal. Ya llegaremos a analizar todas estas cuestiones en profundidad en su debido momento. Prepárate, porque esta lectura probablemente supondrá un antes y un después en tu vida social, y especialmente, en tu relación con las mujeres.

Este libro tiene por objeto ser una referencia permanente en todas las situaciones en la que nos veamos rodeados por mujeres. No bastará solamente con darle una lectura rápida y haber entendido los conceptos: se requerirá una lectura profunda, y re-lectura tantas veces como sea necesario, sin quedarnos a mitad de camino antes de probar en carne propia todo lo que se fomenta en estas páginas.

De ninguna forma este libro busca ser autobiográfico (salvo que ejemplos personales ilustren bien lo que se quiere transmitir), ni demostrar que yo, quien les escribe, soy un ganador implacable con las mujeres, sin defectos, y con cientos de mujeres en mi haber. Por más que así lo fuera, no vendría al caso, ni sumaría demasiado al aprendizaje de los demás. A ustedes no les interesa la cantidad y calidad de mujeres que pasaron por mi cama, sean muchas o pocas. En estas páginas se buscará dar datos objetivos para su progreso, sin necesidad de buscar la adulación del lector.

A pesar de alguno encuentre raro tener que “aprender” a tratar a las mujeres, no se preocupen, yo también me escandalicé cuando supe del tema, ya que como muchos piensan, el trato con ellas es algo que uno debería saber naturalmente, o al menos, aprender mirando.

La realidad es que una gran parte de los hombres no es bueno con las mujeres, y esto no debería ser motivo de risa, ya que a pesar de que la gran mayoría jamás lo admita, le gustaría tener una vida sexual o sentimental mejor. Más de uno ni siquiera consideraría apropiado tener en sus manos un libro como este. El simple hecho de estar leyendo estas líneas es un gran paso para lograr eso tan preciado que todo hombre busca.

(10)

Sin embargo, esos mismos que no tienen éxito con las mujeres (o al menos no el que querrían tener) jamás estarán en mejor situación que nosotros: tenemos todo para aprender, y nada para perder… y les aseguro, la diferencia entre quien humildemente reconoce sus carencias y se decide a progresar, y quien se conforme con su estado de carencia, es abismal.

Teniendo todo esto en cuenta… ¿Están listos para dejar de escuchar la frase “te quiero como amigo”, o ni siquiera tener contacto con mujeres por vergüenza o timidez, para pasar a atraer mujeres como si fuera algo cotidiano? Si la respuesta es sí, y planean continuar la lectura de este libro… genial, ¡van por buen camino!

(11)

CAPÍTULO 2

HISTORIA PERSONAL

Antes que nada, me presento. Me llamo Nicolás, ando en la mitad de mis veintes, abogado. Ahora lo importante… ¿cómo llegué a especializarme en este tipo de temas? La historia es larga, y quizás, interesante para más de uno. Mi vida era la que podía llevar cualquier adolescente normal: a pesar de no ser el más exitoso con las mujeres, no me podía quejar. Los demás aspectos de la vida no se quedaban atrás, ya que tenía una vida activa e interesante. Lamentablemente, la vida tenía otros planes para mí…

Pasando por varias complicaciones de salud, me detectaron un tumor detrás de la nariz, de un tamaño considerable. Aparentemente, era un tumor benigno, y requirió una gran operación para extraerlo (además de muchos procedimientos muy novedosos para evitar una hemorragia que podría haber sido fatal). Después de un mes de post-operatorio, en el que a duras penas me pude levantar de la cama debido a la complejidad de la operación y los riesgos de sangrado interno, finalmente volví a la vida normal. Estaba feliz, pero al poco tiempo volví a tener complicaciones. Esta vez, el causante era un ganglio inflamado debajo de la mandíbula, casi en el cuello.

Después de otra operación donde extrajeron el ganglio para analizar, y comparando los resultados con los de anatomía patológica que habían hecho del tumor, llegaron a una conclusión. Lamentablemente, me dijeron las palabras que jamás habría querido escuchar: tenía cáncer. Para peor, no quedaba ahí. El cáncer era inoperable, ya que estaba en la sangre, y para colmo, el paso del tiempo había hecho que se expandiera por todo el cuerpo. Como si fuera poco, tenía uno de los tipos más agresivos de lo que, técnicamente, se denomina un linfoma (un primo hermano de la leucemia, en términos coloquiales).

Los médicos sabían que mis posibilidades de supervivencia eran pocas. El cáncer me había tomado varios sectores del cuerpo, y amenazaba con seguir haciéndolo, por lo que me tuve que someter a poli-quimioterapia intensiva para poder curarme. A pesar de que el pronóstico no era favorable, después de un año de tratamiento donde no hice más que pasar los días en casa sin salir, sin trabajar, sin estudiar ni nada, finalmente entré en remisión completa. Después de más de un año de lucha y sufrimiento, ¡finalmente estaba curado, contra todo pronóstico!

Al volver a la vida normal, más de un año después, todo era diferente. Algunos amigos míos tenían novias desde hacía mucho tiempo y yo ni siquiera las conocía personalmente. Mis compañeros de facultad ya estaban en otro tramo de la carrera, por

(12)

lo que tuve que conocer compañeros nuevos. La gente que me rodeaba había cambiado, aunque en realidad al volver a verlos, el que realmente había cambiado era yo.

Algunos de mis amigos ni siquiera me reconocían, ya que había subido más de 20kg de peso culpa de los fuertes corticoides que me administraron en el tratamiento, además de la falta de actividad física por tener que estar en reposo, y también culpa de uno de los pocos placeres que podía darme en mi casa sin salir durante ese tiempo: la comida. Además del sobrepeso, contaba con otra desventaja: la falta de cabello. No tenía pelo, estaba completamente calvo, y tardaría un tiempo en recuperarlo. A primera vista, hasta costaba darse cuenta que era yo si es que no hablaba.

Este gran cambio en mi apariencia dilapidó mi confianza, porque pasé de ser un chico medianamente lindo y carismático, a ser una persona mucho más tranquila que no llamaba tanto la atención por mi falta de actitud. Caminando por la calle, empecé a sentirme casi como un fantasma, ya que la gente evitaba mirarme, o bien me daba el asiento del colectivo con miedo de que los contagiara de alguna enfermedad extraña. Por mucho que me pesara, estaba arruinado, justo en el momento que más quería vivir la vida, ya que venía de más de un año sin hacer casi nada socialmente. Una de las cosas que más extrañaba eran las mujeres, porque venía de una larga abstinencia obligada. Sin darme cuenta, había pasado a ser todo lo contrario a lo que una mujer busca en un hombre: sobrepeso, falta de pelo, una personalidad que más que ser admirada a primera vista daba lástima… y por lástima no iba a estar con mujeres, ya que ellas no hacen caridad sino que buscan un hombre en serio. En síntesis: contaba, nada más, con la experiencia de los años anteriores y mis ganas de vivir, que por suerte, eran muchas. Algo debía hacer, ya que incluso una vez que recuperada parte de mi confianza y capacidad de entretener a la gente, todavía no me alcanzaba. Las nuevas reglas de juego hacían que necesitara mucho más que eso para vencer los prejuicios, por lo que tuve que cambiar de estrategia y aprender a lidiar con el nuevo yo, por más que iba a ser momentáneo: volver al gimnasio y a jugar al rugby, comer de forma moderada, haría que lentamente volviera a ser como antes, mientras que el pelo crecería con el simple paso del tiempo… pero lamentablemente, yo quería mujeres, y las quería YA.

Aquí fue donde, saltando de libro en libro, e investigando en internet descubrí que había chances de revertir la situación. Lamentablemente, como era de esperarse, las soluciones no eran mágicas ni milagrosas: dependían de uno mismo, sólo con esfuerzo y dedicación. Por suerte, esas cosas me sobraban, por más que no fuera adinerado (el tratamiento y la inactividad me habían dejado sin una moneda en el bolsillo), ni tremendamente bello (de hecho, en ese momento era todo lo contrario), ni contara con muchas otras cosas que las mujeres ven como interesante. Era, simplemente, un

(13)

estudiante universitario aún lejos de recibirme, y sin trabajo. Aún así, pensé que podía perfeccionarme de forma tal que fuera posible para mí atraer cualquier mujer.

Empecé a consumir libros de forma voraz, descubriendo que había toda una comunidad aprendiendo y enseñando estos temas. Muchos no hacían más que escribir cosas obvias, mientras que otros se limitaban a escribir basura sobre el tema. “Si querés seducir una mujer, basta con mandarle flores y brindarle todo tu amor en dulces palabras”. En definitiva, como bien dije, basura. En las películas o con mujeres desesperadas, quizás funcione, pero para cualquier hijo de vecino con objetivos razonables esa información era basura.

Necesitaba algo más efectivo, y fue así como llegué a leer a autores interesantes que combinaban todo lo que yo ya había aprendido con mi experiencia con técnicas innovadoras y estructuradas útiles para cualquier hombre. Haciendo una mezcla con todos esos datos interesantes, y agregándole la experiencia que me daría mi nueva práctica de esos conocimientos, daría con el perfil indicado para seducir mujeres.

Así fue como incluso con todas las adversidades me di el lujo de rodearme de las mujeres más hermosas, gracias a mis conocimientos obtenidos después de muchísima lectura. Los temas que fui incorporando incluyeron desde biología hasta psicología, mezclados con mis conocimientos generales sobre dinámica social, además de la práctica y persistencia en llevar a la realidad estos temas.

Hoy en día, ya varios años después, sigo mi aprendizaje por más que ya me considero un conocedor del tema. Siempre hay algo que mejorar o pulir, algún punto flojo en la estrategia, pero aún así, potencialmente ya puedo tener cualquier mujer, después de leer cientos de libros y acercarme a miles de mujeres, de toda clase social, edad, religión o raza.

Actualmente, puedo decir que me considero un hombre medianamente apuesto, con la ventaja de haber estado “del otro lado”: puedo conquistar mujeres aún prescindiendo del dinero, el atractivo físico o el poder, cosa que la mayoría de los hombres a los que se les dio fácil con las mujeres no. Sin embargo, ahora también dispongo de esas características a mi favor. Igualmente, no se confundan: no soy infalible, no sé absolutamente todo sobre el tema, ya que no es una ciencia exacta tampoco. De hecho, más que una ciencia creo que es un arte. Los aspectos sociales, en general, son muy relativos, y dependen de muchísimos factores.

Repito: no estoy aquí para contarles la cantidad de mujeres hermosas que pasaron por mi cama, ni mis victorias épicas en situaciones completamente adversas. Eso no les

(14)

servir). Me concentraré netamente en pasarles todo lo mejor que fui cosechando en estos años, sin hacer alarde de mis logros ni intentar convencerlos de que lo que yo diga es lo mejor simplemente porque a mí me fue muy bien. Se darán cuenta ustedes mismos si lo que yo vengo a exponer en este libro les es útil o no, siempre que le den una chance. Con el tiempo, mis amigos vieron los cambios sorprendentes en “mi juego” con las mujeres, lo que despertó su curiosidad. Poco a poco fueron aprendiendo de mí, y leyendo lo que les fui recomendando, con resultados asombrosos. Tiempo después, ya no daba a basto: no podía recomendar y acompañar a todos durante el proceso, como así tampoco había ningún compendio con toda la información de calidad disponible en un mismo lugar, por lo que, después de mucho pensarlo y tener el visto bueno de mis conocidos, decidí escribir este libro con el único objetivo de ayudar a todos aquellos que tienen problemas conquistando mujeres.

Yo estuve ahí, y sé lo que se siente, pero también sé como salir de eso. Cuando te das cuenta que estás en un pozo, no sigas cavando… ¡busca la forma de salir! Si todo lo que intentaste te salió mal, entonces la solución es intentar cosas nuevas no quedarse con lo que uno sabe esperando que las cosas se den diferente. En este libro les enseñaré justamente eso: como pasar de ser un tipo mediocre del montón a ser un ganador con el sexo femenino. ¡Suerte en su nuevo viaje hacia una vida más llena e interesante! Espero poder ser una parte fundamental de su cambio, pero recuerden: diga lo que diga, queda solamente en ustedes lograr lo que buscan, yo soy simplemente un intermediario.

(15)

CAPÍTULO 3

POR QUÉ ESTUDIAR ESTOS TEMAS

Más de una vez, he recibido preguntas del tipo “¿por qué estudiar estos temas? Yo tengo amigos exitosos con las mujeres y jamás leyeron libros del tema” o bien comentarios como “no tengo éxito con las mujeres, pero creo que leer un libro no hará que eso cambie”. Bien, esto puede ser parcialmente verdad.

En el primer caso, hay mucha gente que naturalmente hace muchas de las cosas que las mujeres encuentran atractivas en un hombre, aún sin pensarlo o ser consciente de eso. Sin embargo, aún ellos, en general tienen puntos flojos y no son infalibles, o no están acostumbrados a andar con mujeres excepcionales como con las que les gustaría estar. Justamente pensando en esos puntos flojos es donde incluso para ellos debería ser apropiada la lectura de este libro.

Por otro lado, si eres del tipo de persona que hace comentarios como el segundo… bueno, creo que buscar excusas para no mejorar día a día sólo te llevarán indefectiblemente al fracaso (no solamente con las mujeres sino en cualquier aspecto de la vida), y aún así no pensaras así, la mera lectura de éste libro no hará un cambio instantáneo.

Lo más importante, vale decir, será siempre la práctica y empeño que le ponga cada uno a aplicar estos nuevos conocimientos. Leer un libro como este y quedarse en casa con los brazos cruzados, o jugando a algún videojuego rodeado de amigos (o peor aún: sólo), no es la solución. Uno tiene que empezar a aplicar todo lo aprendido, y entender que al principio, seguirá fracasando mientras progresa lentamente.

Al internalizar todos estos conocimientos (en su conjunto y no por separado) y haberlos aplicado de forma larga y tendida, recién ahí podrá decirse que esa persona tenderá a tener éxito con las mujeres. Por lo tanto, después de leer éste libro… ¡sal de tu casa, y ponte a trabajar en esto! El consejo más importante que puedo darles es no solamente querarse con lo que uno pudiera leer aquí, sino implementar todo este tipo de cuestiones en la vida cotidiana.

Los que piensan que uno naturalmente debería saber tratar a las mujeres están equivocados. Lo ideal sería que así fuera, pero más de uno necesita una pequeña ayuda al menos para arrancar (considerando que quiere tener un éxito modesto nada más). Cuando uno no sabe ni por donde arrancar, es mucho más complicado ponerse las pilas y decidirse por hacerlo… pero una vez encaminado, va saliendo todo cada vez más

(16)

Pensemos nada más en los “mentores” que tenemos a la hora de aprender de las mujeres: nuestro padre (que muchas veces siente vergüenza de hablarnos de estos temas, o bien tampoco es lo suficientemente didáctico como para enseñarnos en el supuesto caso que supiera) o nuestros amigos poco exitosos (que en general son igual de ignorantes en estos temas que nosotros, o bien si saben no pueden explicarnos porque es como si hablaran otro idioma, o cosas que les parecen normales para nosotros no lo son tanto).

En algunos casos, nuestro padre o amigos pueden ser geniales en esta función, pero en general, no lo son (y probablemente por eso estén con este libro en sus manos), y si lo fueran probablemente no podrían explicarlo, ya que dirían simplemente que “les sale” como si no fuera mayor problema. Lamentablemente, tenemos un dilema: los que no saben, no nos sirven como mentores, mientras que los que saben tienen dificultades para exponer con palabras concretas lo que los hace exitosos.

Los otros mentores, los más abundantes, son del sexo femenino, llámese madre, hermanas, tías, primas, abuelas o amigas. Uno pensaría que el hecho de ser mujer hace que tengan autoridad para hablar del tema, pero la realidad nos indica todo lo contrario. Siempre que intentemos imponernos un poco, demostrando que valemos la pena y haciéndonos respetar, nos invadirán con frases del tipo “sos un cerdo machista”, “hacerle eso a una mujer es de mala persona”, “no te hagas el rebelde”, “a nosotras nos gustan X cosas” (que en la práctica nunca dan resultado) o bien “sos un superficial de porquería, nada más te fijas lo de afuera”.

Lamento informarles que todo este tipo de reproches que muchas veces escuchamos, son las mismas cosas que las mujeres encuentran atractivo. Contradictorio, sí, pero real… las mujeres no siempre quieren lo que dicen que quieren (salvo unas pocas, siendo estas una especie de bichos raros que serán ideales para conservar como amigas o incluso algo más). ¡Dejen de hacerle caso a sus madres o hermanas cuando se habla de atraer mujeres!

¿Por qué las mujeres muchas veces no quieren lo que dicen que quieren, incluso si realmente desean ayudarnos, como el caso de nuestra madre o hermanas? La respuesta es porque también parte de lo que nos influencia (tanto a nosotros como a ellas) son los medios: novelas de mala calidad, películas taquilleras sin contenido, publicidades, etc. El ideal de hombre que muchas veces venden no se condice con aquel que en la práctica termina ganando a las mujeres. De hecho, no vale la pena preguntarle a una mujer directamente qué quiere: responda lo que responda, nos debería tener sin cuidado.

(17)

Sería poco lógico que una de las pruebas a las que las mujeres nos someten para considerar si somos aptos para andar con ellas o no, nos la dieran en bandeja como para que la aprovechemos y no la busquemos por nosotros mismos. De esta forma, estaríamos convirtiéndonos, indirectamente, en personas menos desafiantes e interesantes, haciendo de todas formas que pierdan el interés formando una especie de círculo vicioso.

Como todos sabemos, no hay fórmula mágica para conquistar a las mujeres. No habrá palabras en código que harán a las mujeres abrirse de piernas tal como se abriría una puerta en un cuento al pronunciarse las palabras mágicas “ábrete sésamo”, como así tampoco hay ejercicios milagrosos para bajar de peso o desarrollar músculos en pocos minutos al mes.

El camino fácil nunca nos llevará al objetivo deseado: uno tiene que ser persistente y entender que generar atracción en las mujeres es un proceso, y el cambio no se produce instantáneamente. La mente de la mujer funciona diferente a la de los hombres, ya que con un simple estímulo visual nosotros ya estamos dispuestos a establecer una relación con ellas, mientras que ellas necesitan un proceso más complejo para entablar una relación de cualquier tipo.

A medida que avancen en la lectura, modificando determinados aspectos de su vida, que tendrán efectos gigantes en la psicología y percepción femenina, estarán más preparados para lograr lo que se propongan. Aquí nuevamente, surge otro de los inconvenientes comunes… “Si para atraer mujeres tengo que cambiar lo que soy, pretender ser otra persona, modificar mi esencia… prefiero no tener mujeres” es una queja común de más de uno al adentrarse en este nuevo mundo.

Justamente, esto apunta a todo lo contrario: uno mismo, así tal cual es, puede llegar a tener a cualquier mujer sin cambiar radicalmente la esencia de su personalidad. La única diferencia será que uno no buscará ser como otra persona, sino que buscará ser su mejor yo mismo, es decir, todo lo que una persona es sin ningún tipo de cambios dramáticos, cuidando algunos detalles y sabiendo cómo responder a cada situación. Una vez que lleguemos a ser el mejor yo mismo estaremos en la posición ideal para estar con las mujeres que siempre deseamos. Si buscamos obtener resultados diferentes, debemos hacer cosas diferentes. No hay excusa.

Ahora bien… ¿Por qué no progresar por su propia cuenta? La respuesta, en muchos casos, va de la mano de que más de uno ni siquiera sabe por dónde empezar, e incluso en el caso de que tengan una buena base, los progresos son nulos o ínfimos. En mi caso, una vez que me decidí a mejorar mis relaciones con las mujeres, me dí cuenta que

(18)

progresaba… a ritmo lento, pero progresaba… hasta que me topé con algunos libros que me abrieron la cabeza.

De repente, todo lo que había progresado hasta ese momento se sintió diminuto. Metafóricamente, fue como sentir, de un momento a otro, que mi alegría por haber descubierto la rueda y el fuego en solitario había sido una pérdida de recursos y de tiempo ya que a mi alrededor había gente que hacía rato venía colaborando, compartiendo experiencias e información como si fueran un equipo. Mientras yo deliraba sobre cómo construir una carreta a largo plazo gracias a mi reciente descubrimiento de la rueda, ellos ya estaban andando en autos descapotables de lujo. Al principio el choque es bastante grande: ¿como explicarle cómo funciona un automóvil a una persona que a duras penas sabe lo que es una rueda? La realidad es que es muy difícil en un comienzo, y muchas veces incluso desalienta a los que lo descubren frente a sus ojos por no entenderlo o no prestarle el tiempo necesario a su entendimiento.

Imagínense la situación de los aborígenes en América cuando los europeos llegaron por primera vez. De un día para otro, cambia todo lo que tenían como concepto de vida. Por más que no lo entendieran en ese momento (incluso si hubiera sido para mejor) iba a costar adaptarse al cambio. En este caso, a diferencia con lo hecho por Colón y compañía, nadie les impondrá nada, sino que serán ustedes los que por voluntad deberán aceptar que esto es una revolución, que rompe todos los paradigmas vigentes en su cabeza para dar lugar a muchísimos nuevos conceptos.

Esta diferencia abismal de tecnología es exactamente lo que pasa con el hombre que no tiene acceso a estos conocimientos, o se limita a lo que pudo aprender por su cuenta. Es como pretender salir de cacería (metafóricamente, para cazar una mujer) llevando un arco y flechas mientras que hay otros que llevan armas de fuego. No hay chance de poder estar a la par ni construir las armas de fuego en solitario ya que hubiera llevado demasiado tiempo y esfuerzo en vano. Si no puedes vencerlos, úneteles… y por suerte, en este caso unirse es una decisión acertada, e ilustra bastante bien en respuesta a la pregunta con la que empezamos este capítulo.

Así como yo de a poco me había adentrado (sin darme cuenta) en esta especie de comunidad (como a muchos les gusta autodenominarse), lentamente sus conceptos y conocimiento fueron llegando más lejos con la noticia de que la mujer ya no era un misterio que decodificar sólo, y con la ayuda de Internet se expandió potencialmente hasta casi todos los rincones del planeta civilizado.

(19)

Esta gran expansión justamente se debe a que tenemos en nuestras manos algo que nunca supusimos que podía existir, y que realmente marca un antes y un después en nuestra vida en este aspecto (y en muchos otros, porque sus principios son aplicables en otros planos sociales). Con el tiempo, al juntar los frutos de lo que supieron cosechar, lo mirarán con otros ojos.

A medida que se fue progresando, fueron surgiendo varias escuelas de conocimiento de las mujeres y como conquistarlas, en general casi todas medianamente efectivas. Sin embargo, sin importar el “sistema” que se use a la hora de conquistar mujeres, lo importante será cumplir con lo fundamental de las ideas del mismo. Al principio, valdrá la pena tener a mano algo muy concreto y preciso de qué decir o qué hacer, pero una vez que aprendamos qué cosas hacer en general, en cada situación, será cuando hayamos dominado realmente el juego de la conquista femenina, y podremos aplicarlo con cualquier mujer, en cualquier situación, en cualquier momento.

Muchos de los sistemas propuestos por otros autores sugieren actuar bajo algunas condiciones particulares: si bien enseñan, por ejemplo, como ganar una mujer en una noche en algún lugar cómo un boliche o un bar, no enseñan a ser exitosos con una compañera de la facultad, y viceversa. En este libro, intentaremos cubrir la mayor cantidad de opciones, tanto en lo que buscamos como en lo que somos nosotros como base para obtenerlo.

Nótese el detalle que casi no se hace mención al aspecto físico, sino más bien, a la personalidad, y es justamente porque contrariamente a lo que muchos de nosotros creemos, las mujeres no valoran tanto lo estético como sí lo hacemos los hombres, sino que buscan otro tipo de cosas en nosotros. Justamente, eso lo hace más estudiable al asunto, y más dentro de nuestras posibilidades mejorarlo. Obviamente, la importancia de la estética existe, simplemente que no es lo único que importa (ni mucho menos, lo más importante) a la hora de ser exitosos.

No podremos cambiar nuestra apariencia radicalmente de un día para otro (al menos no hablando de rasgos característicos de nuestra fisonomía) pero sí podremos cambiar nuestra forma de relacionarnos con los demás, y para nuestra suerte, es lo que más importará. Así como las mujeres usan maquillaje a la hora de seducir hombres, los hombres tenemos a mano herramientas como los conocimientos de este libro para obtener lo que buscamos, y sería tonto no aprovecharlo.

Como bien dijimos, al hombre le atraen otras cosas que a las mujeres, y es por eso que, entre muchas otras cosas, para un hombre muchas veces es difícil entender qué quiere una mujer, ya que biológicamente estamos diseñados para buscar diferentes cosas como

(20)

atractivas en el sexo opuesto. Bien, podemos saber lo que un hombre quiere en una mujer… ¿pero sabemos lo que una mujer quiere en un hombre?

(21)

CAPÍTULO 4

PLANTEATE ESTO COMO UN JUEGO

Casi todo lo que hacemos puede ser perfeccionado y mejorado con el tiempo, la dedicación y la práctica. El juego de la atracción y seducción no es una excepción, y justamente, la idea será que sea un juego propiamente dicho. Uno tiene que sentirse cómodo y disfrutar del contacto femenino. Cuanto más relajado uno esté, mejor saldrán las cosas, ya que de hecho, éste es un juego en el cual uno no tiene nada que perder. Toda aproximación a una mujer tiene probabilidades de ganar, especialmente, una vez que se hayan perfeccionado todos los conceptos de este libro en su conjunto (de hecho, las probabilidades de ganar serán casi totales). Sin embargo, el resultado (ganar o perder) poco importará a los fines del aprendizaje. Uno tiene que ver qué cosas funcionan, para seguir haciéndolas (o aún así, mejorarlas o perfeccionarlas) y ver en qué se falla para corregirlo, o hacerlo de forma diferente.

Si ganamos una mujer, no solamente habremos aprendido sino que además habremos disfrutado mucho, y si perdemos, también será positivo, ya que tendremos más experiencia y cosas para mejorar, estando todavía más cerca de nuestro objetivo. Cuando hago alusión a nuestro objetivo, me refiero a poder ser una persona que atraiga mujeres con facilidad. ¡Lo importante es el proceso, no el resultado! Una victoria aislada, una seducción bien realizada, o ganar mujeres esporádicamente no será nuestro objetivo, sino desarrollar el potencial de poder estar con la mujer que queramos, bajo casi cualquier circunstancia, haciendo que sepamos cómo responder a cada situación. Insisto: proceso, no resultado.

Lamentablemente, no tenemos muchas opciones más que jugar. Si bien jugando tenemos posibilidades de perder o ganar, si decidimos no jugar no habrá otra opción más que perder. A pesar de todo lo malo que puede dar el juego, es curiosamente interesante que incluso sabiendo que arriesgamos nos puede ir muy mal, aún así perdemos más si no arriesgamos. Como todo juego, lo principal es la diversión. Tiene que ser divertido jugar, llenarnos en algún punto. Jugar el juego para pasarla mal no sirve… meterse en estos temas para sufrir o recordar lo perdedores que somos con la vida no es jugar. Ante todo, para jugar deberemos buscar pasarla bien. Jamás hay que olvidarse de eso.

En éste juego nunca se pierde. Si uno va a tomarse cualquier hecho como si fuera algo personal, jamás será capaz de lograr llegar al objetivo. Nadie es perfecto, cada persona

(22)

horrible, y lo primero que quieren es tratar mal al primero que se les cruza nada más que para descargarse, por lo que si tuvimos la pésima suerte de cruzarnos con una mujer así, no debemos sentirnos mal por lo que nos diga.

Otras mujeres quizás lo único que quieren es levantar su autoestima y satisfacer su ego, por lo que salen muy producidas con todos los signos de “hoy vine a conseguir al mejor hombre del lugar”, y sin embargo, se van solas… pero con una gran cantidad de hombres interesados por ellas que lucharon toda la noche a ver qué podían conseguir. Otras tienen novio y son fieles, otras son lesbianas… no importa porqué no lleguemos a lo que buscamos, JAMÁS debemos tomarnos un rechazo como algo personal.

En general, a éste tipo de mujeres que buscan solamente subir su autoestima y satisfacer su ego a nuestra costa, bastará con ignorarlas o negarlas (analizado en profundidad durante el capítulo dedicado a la atracción) un poco para que ellas mismas vengan a buscar nuestra aprobación. Aún así, especialmente cuando recién arrancamos a aprender éstas cosas, será muy difícil efectivamente hacerlas caer en lo que buscamos cuando no están predispuestas a acceder a más que recibir halagos e interés de nuestra parte. Para el hombre común, estas mujeres serán las clásicas histéricas, las “calientapavas”, y buscarán dejarnos con las ganas de algo a toda costa para volver a su casa felices. Al principio, podrán hacer que nuestro juego parezca ineficiente, o que algo falla… y ahí es cuando mejor hay que jugar. El problema está en que puede llegar a ser muy frustrante cruzarte a éste tipo de mujeres, especialmente al principio, ya que si uno llegase a tomarse sus respuestas y actos como algo personal, puede conducir a dilapidar nuestra autoestima y ganas de seguir jugando, e indirectamente acabar con nuestro disfrute del mismo. Por más que aparezcan algunas mujeres así en el juego, no hay que desanimarnos bajo ninguna circunstancia, ya que el juego es a largo plazo.

Parte del proceso, entonces, consistirá en saber que es un juego y no tenemos nada que perder, especialmente, si no nos tomamos lo que pase como si fuera algo personal. Con el tiempo aprenderán a disfrutar de esto, ya que se sentirán cómodos y verán como incluso las mujeres se acercan a nosotros sin que siquiera las busquemos. Paciencia, perseverancia y dedicación serán nuestros pilares a respetar siempre.

Si jugamos a lo que ellas quieren, estaremos perdidos. Ellas serán las que tengan hacer lo que nosotros queremos, cuándo lo queremos y cómo lo queremos. Es su responsabilidad ser las encargadas de conquistarnos y no a la inversa: ellas nos comprarán tragos, ellas serán las primeras en demostrar interés, etc. Los roles se invierten, y eso nos hará diferentes al resto, lo cual generará que ellas nos vean con mejores ojos.

(23)

Este juego es difícil de jugar, pero la recompensa vale la pena, ya que una vez llegado a nuestro objetivo, nadie nos podrá quitar el potencial de poder conquistar cualquier mujer. Una mujer al azar podrá no darnos lo que buscamos, pero habrá muchos peces en el mar deseosos de probar nuestra carnada. Una frustración no debería definir nuestro juego, como así tampoco una victoria esporádica.

Tal como hay mujeres mal predispuestas, hay otras que salen pensando “hoy como lo que venga, no tengo problema” por lo que hasta en el caso de hacer las cosas mal se puede ganar una mujer, incluso, si es una mujer muy deseada por la mayoría de los hombres. Ese tipo de victorias no deberán nublarnos la vista: el fin principal es aprender a jugar el juego de la mejor forma posible. Estaremos jugando permanentemente, en todos lados: en el trabajo, en la facultad, en el shopping, la biblioteca o el supermercado… no importa el lugar, el juego existe.

En algún punto, todo esto es similar al ajedrez u otros juegos de estrategia. Habrá muchas jugadas planificadas previamente, practicadas hasta el cansancio para saber cuáles serán las reacciones de los demás para nuevamente saber qué hacer. La improvisación y creatividad tienen su lugar, pero muchas veces los puntos fuertes estarán en lo conocido de punta a punta para no tener margen de error.

Siguiendo con las analogías con el ajedrez, podremos encontrarnos con gambitos de las mujeres, pruebas que nos ponen para ver si caemos y perdemos, como a su vez podremos caer deliberadamente en la trampa para tender una trampa nosotros, algo así como un contragambito. A veces ni hará falta eso: se puede llegar a ganar la partida con un par de movimientos torpes si es que la otra persona no sabe jugar, como pasa con el jaque mate pastor, pero sabemos que eso no funcionará con los mejores jugadores (las mujeres altamente percibidas por los hombres, es decir, las que generalmente son las más lindas y más deseadas).

En el ajedrez también, por momentos, se puede tornar complicado hacer un movimiento sin que nos perjudique: por nuestros errores previos, cualquier cosa que hagamos no hará más que empeorar la situación en la que estamos. La mejor opción sería no movernos, lo que se conoce con el nombre de “zugzwang” (que viene del alemán Zug, jugada, y Zwang, coacción, obligatoriedad). En esos casos, tomando de forma análoga sus ideas, será mejor jugar otra partida directamente en vez de intentar remendar los errores, es decir, intentar buscar otra mujer con la cual podamos hacer bien las cosas. Siguiendo con la misma temática, haciendo una analogía entre el juego de la seducción y otros juegos, podemos entrar en el plano de la teoría de los juegos, donde existe lo que se conoce como Equilibrio de Nash (formulado por John Forbes Nash en 1950). Si hay

(24)

mientras los otros no cambien la suya, entonces ese conjunto de estrategias y las ganancias correspondientes constituyen un equilibrio de Nash. Es decir, cuando jugamos deberemos optar por nuestra mejor estrategia teniendo en cuenta la estrategia de la otra persona. En el juego de la seducción pasa lo mismo: nuestras mejores armas serán las que más sirvan dadas las circunstancias y la persona con quien tratamos. Más de uno comete el error de olvidarse de que, a pesar de su importancia, la seducción es un juego, y como todo juego no debería condicionar nuestra vida de forma radical. Cuando uno empieza a agarrar buen ritmo, se vuelve bastante adictivo: los nuevos conocimientos revolucionarios marcan un antes y un después en nuestra forma de ver las cosas, y se torna complicado no compenetrarse con el juego a puntos inimaginables, llegando a ser lo más importante en nuestra vida diaria. Imaginen que esto es como un videojuego, que jamás se corre riesgos en la vida real. Jugamos, nos matan. Game over. Ponemos otra ficha y seguimos jugando, como si no hubiera pasado nada, con el personaje como nuevo, hasta que ganemos.

Esa gente que se compenetra y obsesiona en exceso con el juego termina descuidando otros aspectos básicos de la vida: no sería la primera vez que en su campaña por perfeccionar su juego dejen de lado otras prioridades como trabajo, estudios, amigos, familia… hasta la salud en algunos casos. Lamentablemente, careciendo de esas cosas tampoco podremos mejorar nuestro juego, así que incluso intentando perfeccionar nuestro juego no hay excusa para descuidar las necesidades más básicas. Si no trabajamos, no vamos a poder vivir bien… necesitamos comer, vestirnos e higienizarnos, mínimo. Si no lo hacemos, eso tendrá una repercusión directa en nuestro juego.

Aplicar estas estrategias con dedicación no nos tiene que definir, sino que debe ser simplemente un complemento. Se es médico, arquitecto, abogado, repositor de supermercado, mozo… hijo, padre, amigo… y además, se puede ser todo lo que buscamos ser con respecto a las mujeres. Cuando llega el punto de que lo único que somos es un artista de la seducción, estaremos siguiendo el rumbo equivocado.

(25)

CAPÍTULO 5

NO TE CONCENTRES EN UNA SOLA

Hay muchas mujeres. Muchísimas. Ya no vivimos hace miles de años dónde la cantidad y variedad de mujeres era limitadísima, con todas las consecuencias que ello acarreaba. Hoy en día se puede salir y encontrar decenas (o incluso centenas) de mujeres que reúnan todos los requisitos que buscamos… entonces, ¿por qué concentrarnos sólo en una?

Puede ser difícil al principio, pero en la práctica es lo mejor. Que no se malinterprete: al decir que no vale la pena concentrarnos sólo en una no me refiero al hecho de necesitar estar con más de una mujer a la vez, sino más bien, a no darle una importancia suprema a ninguna mujer en particular, porque objetivamente ninguna lo vale, al menos no a los fines del juego. Si estamos solteros, conociendo otras personas, podemos conocer la cantidad de gente que queramos y no necesariamente ponerle todas las fichas a una que quizás no termine siendo lo que esperábamos.

En general, muchos de los que lean este libro lo harán pensando en esa mujer especial, en ese amor imposible, que hace años da vuelta por su cabeza… y jamás pudieron acceder a ella, ya sea por timidez, a la imposibilidad de llevarlo a la práctica por cualquier razón de logística, o bien porque en reiteradas ocasiones demostró que no estaba interesada. Sí, seguramente al leer estas líneas te sientas identificado. Es normal, a todos nos pasa.

Lamento ser duro con esto, pero lo mejor (al menos por el momento) es no seguir intentando con eso. Esa mujer que ustedes creen divina, una semi-diosa bajada del olimpo, bien sabe lo que ustedes piensan de ella, y si intentaron algo, probablemente se lo habrán expuesto. Indirectamente, al mostrarse así, están demostrando un bajo valor lo cual los condena a que sea muy difícil revertirlo, especialmente, cuando todavía no perfeccionaron su juego. En vez de insistir con esa mujer, olvídense, y salgan a buscar otras.

Algunos autores hasta consideran concentrarse en una sola mujer imposible una especie de enfermedad que perjudica nuestro juego. Esa enfermedad es lo que algunos llaman “monitis” o “monoitis”, y en general se debe a inseguridad. Algunos hombres son demasiado dependientes de lo que los rodea, y su felicidad está toda concentrada en esa mujer. Cuando alguien se les acerca, les da miedo perderla ya que piensan que ella puede cambiarlos por alguien mejor, dejándolos sin su fuente de felicidad. Este tipo de hombres necesitados terminan quedándose solos.

(26)

No tengan mentalidad de escasez, pensando que esa mujer es la única que les conviene, o incluso, la única que puede darles bola. Todo lo contrario: hay abundancia de mujeres de todo tipo, incluso de mujeres excepcionalmente lindas, inteligentes, cultas, simpáticas y cualquier otra cualidad que busquemos. Todas ellas estarán dispuestas a conocernos si es que tenemos lo que ellas buscan.

Cuando pensamos en las mujeres, es algo así como aprender a pescar. Si todos los días nos dan un pescado, tendremos para comer sin problemas, pero dependeremos de quien nos da el pescado. En cambio, si aprendemos a pescar, podremos tener el pescado que queramos, o incluso muchos pescados. La idea es aprender a pescar, y no depender del pescado que nos regalen. No dependamos de las mujeres que tenemos por seguras, sino que tenemos que generar nosotros mismos poder estar con la o las mujeres que deseemos.

El amor muchas veces funciona de forma contraintuitiva. Cuanto más difícil de conseguir sea algo, más lo querremos. No se preocupen, a las mujeres les pasa lo mismo y podemos usar esto para nuestro beneficio. Cuando uno tiene sentimientos por otra persona, o simplemente está obsesionado con una mujer, muchas acciones contraproducentes pueden salir de nosotros. Demostrarle mucho interés, rebajarnos al punto de casi rogarle que nos dé bola, elevarla como si fuera una mujer diferente al resto y otras actitudes de este tipo solamente harán que nuestro juego se vea muy perjudicado.

Nuestros conocidos, mirándolo objetivamente, suelen intentar aconsejarnos. Tengan mucho cuidado de quien reciben consejos: si la otra persona no es realmente exitosa en estos temas, puede que sus consejos no sean del todo útiles, y si lo es, tampoco hay que tomarlos como algo indiscutible. Aún así, una opinión objetiva de lo que nos pasa nunca está de más. Nuestra respuesta ante cualquier objeción suele ser “pero vos no entendés, ella es especial”, y es justamente ese tipo de respuestas lo que nos indica que nos estamos centrando demasiado en esa sola mujer.

Ese “especial” que decimos, en realidad es momentáneo, irreal e ilógico. Ninguna mujer lo es y todas son reemplazables, por más duro que suene, y el tiempo les demostrará que efectivamente es así por más que no lo vean. Si no me creen, hagan la prueba y estén con otras diez mujeres diferentes. Verán que cada una tiene cosas nuevas que no tenían en cuenta, haciéndole sombra a su preferida en muchos aspectos.

Todo lo que desencadena considerar a una mujer como especial y diferente al resto, suele ser negativo para nuestro juego. Es una especie de bola de nieve: peor hacemos las cosas, más queremos estar con ella, más interés demostramos y todavía peor hacemos las cosas, por lo que aún más queremos estar con ella y nuevamente más rechazo

(27)

recibimos, y así sucesivamente hasta que recibimos una respuesta lapidaria de su parte haciendo que nuestro ego y nuestros sentimientos se vean heridos. Indefectiblemente nos alejamos (que es lo que ella originalmente buscaba), y quizás hasta caigamos en un pozo depresivo aún peor, sin ganas de estar con otra mujer que no sea ella.

Siendo más extremistas, puede ser incluso peor aún, y terminamos sin ganas siquiera de seguir nuestra vida cotidiana. Comer, estudiar, trabajar… todo se torna difícil sin ella. ¿Cómo pudimos sobrevivir hasta ese momento sin su presencia? Sentimos que nos morimos si no le hablamos, si no la tenemos cerca, si no la tocamos… un roce de su mano nos parece divino, y nos alegra por semanas. Es irrisorio. ¡Bajen de esa nube! Sigan jugando…

Lamentablemente, es fácil decirlo pero todos alguna vez hemos caído en esto. Pero no lo hagan o no lo vuelvan a hacer. Recuerden, no se lo tomen como algo personal, sean objetivos y no subjetivos con estos temas. Así, indirectamente, van a terminar logrando todo lo que buscaban, incluso con esas mujeres que realmente les interesan. No sigan sus instintos, actúen de forma inteligente, y hagan lo mejor para lograrlo. No se dejen llevar por sus sentimientos: conténganse. A la larga, verán como podrán disfrutar sus éxitos, solamente evitando hacer las cosas mal.

Dante Alighieri fue un gran poeta, que incluso al día de hoy, es impactante leer. En algunas de sus obras más importantes como “La Divina Comedia” o “Vida Nueva” no solamente es capaz de deleitar a cualquier lector sino que, además, también cuenta muchos de su vida. Además de ser un gran poeta y escritor, Dante también fue un amante empedernido. A la tierna edad de 9 años conoció a Beatrice Pontinari, de quien se enamoró perdidamente, sin condicionamientos. Curiosamente, este amor fue más bien unilateral… pero Dante, contra viento y marea, juró y perjuró su amor por Beatrice, incluso, dedicándole muchos de los mejores versos jamás escritos a una mujer, y que incluso hoy cerca de setecientos años después, se siguen leyendo en todos los idiomas.

Tal fue la importancia de Beatrice que fue casi la razón de su vida… pero lamentablemente, no solamente jamás pudo corresponder su amor, sino que además desgracidamente Beatrice falleció a los 25 años. Al año siguiente, Dante se casó con otra mujer, con quien tuvo cuatro hijos… pero eso no quitaría que, incluso decenas de años después, su amor siguiera siendo Beatrice. Incondicional. Eso era Dante… y quizás para más de una mujer, un romántico incurable, ese tipo ideal para agarrar y no soltar más. Beatrice evidentemente no pensaba lo mismo. Ni siquiera “La Divina Comedia” escrita para ella pudo hacer que la situación cambie.

Dante tiene que matar a Beatrice. Sí, leyeron bien. La tiene que matar, de una vez por todas. No puede ser que le siga jorobando la existencia muchísimos años después de haber dejado de existir en su vida. De hecho, en algún punto, ni siquiera se podría decir que alguna vez realmente “existió” en su vida, más que en su imaginario que derrochaba amor a granel mientras a Beatrice le daba igual. Ojalá se hubiera enamorado en serio de otra, especialmente, de su esposa y madre de sus hijos… pero lamentablemente, si así hubiera sido, jamás hubiéramos tenido “Divina Comedia”, ni mucho menos, estaríamos pensando en él y sus cosas. No es tan fácil matar a Beatrice… pero quizás, sólo quizás, si la mataba realmente (en su mente) hubiera sido mucho más feliz.

(28)

CAPÍTULO 6

¡PRACTICA, PRACTICA, PRACTICA!

Por más que pueda sonar redundante, muchas veces esta regla es pasada por alto. La gente en general busca resultados rápidos, completamente efectivos y carentes de esfuerzo. La realidad es que tendrán que esmerarse para lograr llegar al objetivo de, potencialmente, poder conquistar a cualquier mujer, y parte de ese esfuerzo verá sus frutos al incorporar conocimientos de calidad (como, por ejemplo, leyendo este libro), como así también aprender a nuestra propia experiencia, distinguiendo qué cosas funcionan para nosotros y qué cosas no.

Si lo que buscamos es tomar lo útil y descartar lo que no nos sirva, debemos probar cada cosa que hagamos reiteradas veces, de forma tal que sepamos qué nos beneficia y qué nos perjudica. No basta simplemente con decir cosas de memoria como si se estuviera dando un parcial en la facultad, sino que depende de muchos pequeños detalles. Por ejemplo, la forma en la que se transmiten las palabras podrá definir que lo que digamos sea positivo o negativo a la hora de atraer una mujer.

Con el tiempo, verán que respetando la mayoría de estas reglas, dirán variedad de cosas, incluso algunas de ellas contraproducentes para ustedes, y tendrán beneficios, ya que lo que más importará será la forma en la que las digan: transmitiendo confianza, demostrando valor y generando atracción. De más está decir que uno no debe abusar, ya que cuanto más codiciada sea la mujer en cuestión, menos margen de error tendremos. Para ir aprendiendo todo lo que uno va leyendo y experimentando, hay que practicar con mujeres reales, y cuanto más cercana estén a lo que buscamos mejor. En un principio no hará falta que sean mujeres completamente fuera de lo que consideramos nuestro objetivo, sino simplemente con abrir conversaciones con un grupo de mujeres y entretenerlas por un rato bastará para ir notando un progreso.

A medida que avancemos, iremos definiendo bien lo que buscamos y tendremos las armas necesarias para atacar con efectividad. ¡No desesperen! Todo llega a su tiempo. La perseverancia es su mejor aliada. Que ningún rechazo femenino los condicione de forma tal de desear abandonar el nuevo proyecto antes de ver los frutos.

La cercanía a la perfección llega lentamente, por lo que hay que estar preparados para lo que Mario Luna en su libro “Sex Code” denomina “efecto crisálida”. La crisálida es el estado intermedio entre la oruga y la mariposa, cuando es una larva. Debido al tiempo que lleva aprender mejorar, habrá también un estado entre lo que es un principiante y

(29)

un experto que hará recapacitar permanentemente si lo que estamos haciendo vale la pena o no, llenándonos de inseguridad hasta ver los resultados.

La mejor manera de pasar esta etapa es seguir practicando hasta que salga. Al principio quizás parezca un sinsentido o bien lo que hagamos no funcione porque no lo hacemos exactamente como se debe, pero no hay que desanimarse: empezamos siendo lo que sería un gusano, una oruga proyecto de mariposa, que una vez superado el efecto crisálida, saldrá de la misma una hermosa mariposa si tenemos la paciencia necesaria para sobrevivir todo el proceso.

Una de las causas reales de porqué es necesario practicar se debe básicamente a que, en nuestra cultura, la tendencia es que los hombres sean los que propongan y las mujeres las que dispongan, es decir, que el hombre será el que suela tomar la iniciativa y la mujer la que decida si accede o no a lo que buscamos. Sabiendo que muchas veces incluso son las mujeres las que incitan que un hombre les pida algo que en el fondo son ellas las que lo buscaban, uno no puede estar esperando este tipo de oportunidades por siempre, y mucho menos considerando que las mujeres que suelen hacer eso no son las del tipo que buscaremos ganar.

Partiendo de esa base, las mujeres que busquemos en general serán mujeres deseadas por los hombres: lindas, llamativas, simpáticas. Promotoras, modelos, mozas, strippers. Mujeres ejecutivas de alto nivel, que destacan por su belleza, estilo e inteligencia. Sea cual sea nuestro objetivo, en general, este tipo de mujeres comparten algo: tienen hombres acercándose a ellas permanentemente.

Bastará un simple cálculo para darnos cuenta: una mujer linda, que tiene una vida social medianamente activa (amigos y amigas, sale de noche, etc) tendrá muchísimas opciones a lo largo del día de hombres que se acercan interesados en conseguir algo con ellas. Una mujer promedio, incluso, también tiene muchísimos hombres interesados. La mayoría de los hombres verá a una mujer linda como un objeto sexual antes que nada, por lo que ellas estarán acostumbradas que en cualquier momento y situación los hombres intenten conseguir algo de ellas.

Entonces veámoslo con un ejemplo (invento los números con fines didácticos): suponiendo que durante la semana una mujer de este tipo tiene unos 20 hombres que se la acercan (probablemente sean más, pero supongamos que son 20), y se le acercan desde que tiene 18 años (lo cual realmente no suele suceder, ya que empiezan a salir y rodearse de hombres mucho antes), si hoy en día tiene 25 años en su vida habrá tenido:

(30)

20 veces por semana

X 52 semanas en un año (aproximadamente) 7 años

TOTAL: 7280 acercamientos de hombres interesados en ella

Eso significa que, por ejemplo, una mujer como la que vimos habrá tenido más de 7000 candidatos (por llamarlos de alguna forma) que intentaron lograr algo con ella… todo un número, ¿no? En cada experiencia con cada uno de ellos, tuvo que aprender que muchas de las reglas de cortesía no deben aplicarse. Si la mujer se tomara el tiempo de conocer uno por uno a todos los que intentaran algo con ella para ver si son el indicado, no le daría el día siquiera.

Es por eso que las mujeres naturalmente aprenden cómo deshacerse velozmente de los candidatos que no pasan su filtro inicial, y decodificar también rápidamente el interés en los hombres como para responder acorde, ya que su tiempo es valioso y probablemente si haya salido preferirá pasarlo bien, divirtiéndose con sus amigas, antes que escuchando a alguien que a sus ojos no vale la pena.

En esos miles de personas que se le acercaron, entonces, habrá aprendido muchísimo de la dinámica social de la atracción y seducción, y sabrá como responder y dejar en claro lo que quiere para no perder el tiempo. Ahora bien… ¿Cuántas mujeres han encarado ustedes? Piénsenlo. Estarán jugando el juego contra mujeres que naturalmente son más perceptivas y detallistas que los hombres (en eso hay que darles la derecha), por lo que tienden a saber jugar mejor el juego instintivamente, y además, tienen más de 7000 prácticas en su haber como para esperar algo diferente de lo que hagamos nosotros. Difícil competencia, ¿verdad?

No es caprichoso recomendarles practicar mucho, ya que necesitaremos ser nosotros quienes llevemos las riendas del juego y no ellas. Deberán ser ellas las interesadas en lo que nosotros tenemos para ofrecerles, y ser nosotros los que decidimos si queremos o no. Seremos nosotros los que dispongamos de lo que ellas propongan o nos hagan inducir que quieren.

A grandes rasgos, éste es el principal objetivo de la práctica: adquirir experiencia tal que el juego salga naturalmente bien, y uno no tenga problemas con el juego propio por lo que podrá dominar a gusto y placer la conversación y la situación con la mujer. Ellas se darán cuenta velozmente de que no somos un fracasado del montón, y se divertirán con el juego también. Todos se divierten, todos se llevan lo que buscaban, todos felices…

(31)

Llegado el caso de que las cosas no vayan como esperamos y seamos rechazados, no hagamos ni digamos nada fuera de lugar. No hay que insultar, no hay que maldecir, no hay que mirar mal a la otra persona. Seamos buenos perdedores, demostraremos que podemos tomarlo con altura y hasta quizás ella al ver eso cambie un poco su parecer. Hacernos los superados nos hace ver aún más perdedores. Simplemente, si no se dan las cosas como esperábamos, digamos “un gusto conocerte”, y a otra cosa. Nada más, nada menos.

Entonces, plantéense como objetivo salir a practicar a la vida real, y no quedarse con lo que lean en cualquier libro (ni siquiera en éste) para adecuarlo a sus posibilidades. Sean persistentes, y pónganse pequeños objetivos. Si ven que no pueden siquiera iniciar conversación con las mujeres incluso después de haber leído que no hay razones lógicas para sentir ansiedad al hacerlo, empiecen por algo incluso más fácil.

Vayan a algún lugar con mucha gente (un shopping, una librería, un supermercado) y saluden con una sonrisa a todas las personas que pasan. Parecerá algo tonto, pero no solamente los pondrá en un modo social activo (les saldrá mucho más fácil saludar gente a medida que lo hacen) sino que, además, se darán cuenta que la gente no muerde y que, en cambio, hasta quizás reciban alguna respuesta favorable casi sin buscarla y terminen logrando algo que no tenían planeado.

Una vez que hagan eso, empiecen con otros objetivos más ambiciosos: abrir y entretener a un grupo de mujeres, conseguir el teléfono de al menos un objetivo esa noche, cerrar con un beso, etc. De a poco, casi sin darse cuenta, les saldrá cada vez más fácil y se acercarán más a lo que buscan.

(32)

PARTE II

(33)

CAPÍTULO 7

ENTENDIENDO A LAS MUJERES: UN POCO DE HISTORIA (Y BIOLOGIA BASICA)…

El hombre es un mamífero, más precisamente, un primate. Hace más de 100.000 años, se podían encontrar unos pocos miles, o a lo sumo, decenas o centenas de miles, en todo nuestro planeta. Como muchas especies parecidas a la nuestra (salvando las distancias), el hombre se fue dando cuenta de los beneficios que daba vivir en sociedad, por lo que juntándose poco a poco con sus pares formando pequeños grupos sociales a los que muchas veces (por no decir casi siempre) pertenecían a lo largo de toda su vida.

Por esa época (tal como pasa aún hoy en día), el hombre buscaba básicamente una cosa: sobrevivir. No solamente sobrevivir individualmente, sino sobrevivir como especie, por lo que también jugaba un papel fundamental la reproducción. Sobrevivir era, más que nada, ser capaz de conseguir alimentos y estar lo suficientemente protegido ante cualquier tipo de amenaza (incluso interna, dentro del grupo social). Reproducirse era… bueno, creo que no hace falta mucha explicación, ya que para lograr eso están leyendo esto, ¿no?.

Reproducirse era básicamente intentar multiplicar la especie, haciendo a su supervivencia. La forma de hacerlo era teniendo sexo con la mayor cantidad de mujeres genéticamente bien dotadas, que probablemente darían a luz descendientes aptos para sobrevivir y reproducirse también. Se pueden encontrar interesantísimas referencias e información de calidad sobre estos temas en el libro de Richard Dawkins llamado “El gen egoísta”, cuya lectura, a pesar de no hablar específicamente de los temas que nos interesan referidos a la seducción, es más que recomendable.

Si necesitáramos sobrevivir, tendríamos muchas formas de mejorar nuestras chances (aprender a cazar o a pelear son buenos ejemplos). Si nacemos con desventaja, deberemos buscar obtener ventajas por otro lado (como lo es aprendiendo cosas nuevas). En el mundo moderno, una buena forma de sobrevivir sería aprendiendo artes marciales, y de esta forma ante cualquier agresión, estaríamos mejor preparados. Un arte marcial, por definición, hace alusión al arte de la guerra, buscando la supervivencia mediante la autodefensa.

Ahora bien, ¿cómo podríamos mejorar nuestras chances de reproducción? Aprendiendo artes venusianas, es decir, cómo conseguir poder llegar a tener intimidad con una mujer, apuntando a la reproducción. El término artes venusianas fue acuñado por primera vez por Erik Von Markovik (conocido popularmente como Mystery) en honor a la diosa

Referencias

Documento similar

Para completar mi día «libre», había planeado ir a una librería esa misma tarde y comprar un libro de hindi, pero Manik tenía algo en mente: «Vamos a subir cinco minutos a casa

No comáis grasas animales // No comáis grasas, animales. En la primera frase recomiendo no comer grasas animales. En cambio, en la segunda frase, llamo animales a los que

Se presenta un panorama epidemiológico de la lactancia en México, los principales constituyentes de la leche, los beneficios de ama- mantar, tanto para el bebé como para la madre,

 Noordermer: Si, si y no porque son muy pocos los docentes que cuando planifican piensan en las diferentes respuestas que van a tener en el grupo, en general como docentes, como

Objetivo del Proyecto: Fortalecer el proyecto educativo del Centro Fe y Alegría Chiantla, fortaleciendo los procesos que lo constituyen, en el marco de la calidad educativa del

El Centro de juventud y familia del colegio Santa Mariana de Jesús orienta, guía y acompaña a la comunidad Marianita dinamizando espacios para la formación en liderazgo,

The buildings of Jose Llinas besides their formal aptitudes, in addi- tion to the quality of their materials, not to mention the perfection of their

El interesado podrá acudir ante el señor Personero Municipal o a la Defensoría del Pueblo para que se le colabore en la elaboración de su demanda o petición, así como en los