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Canales de búsqueda de empleo en el mercado laboral colombiano 20031

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laboral colombiano 2003

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José Ignacio Uribe García2

Lina Maritza Gómez Rivera3

1. Los autores agradecen los comentarios que, a una primera versión de este trabajo, hizo el profesor Jaime Escobar. Los errores u omisiones son responsabilidad de los autores. Este artículo se recibió el 28/01/2005 y se aprobó el 7/04/2005.

2. Ph.D. en Política Económica, Universidad Complutense de Madrid, España. Economista, Universidad Na-cional, Bogotá, Colombia. Profesor Titular, Departamento de Economía, Universidad del Valle, Cali, Colom-bia. Coordinador del grupo de investigación en «Economía Laboral y Sociología del Trabajo», Universidad del Valle, Cali, Colombia. Correo-e: [email protected]

3. Economista, Universidad del Valle, Cali, Colombia. Asistente de Investigación, vinculada al grupo de «Eco-nomía Laboral y Sociología del Trabajo». Correo-e: [email protected]

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RESUMEN

En este documento se estudian los canales de información más utilizados en el mercado laboral colombiano. Se inicia esbozando la teoría de la información y su relación con la búsqueda de empleo. Continúa con el análisis de la relación entre la búsqueda de empleo y las redes o canales de información. En seguida, se exponen algunos modelos clásicos de búsqueda. Posteriormente, se da sustento empírico a lo planteado estudiando los canales concretos de búsqueda que utilizan los trabajadores colombianos. Se utiliza la información de la Encuesta de Calidad de Vida (ECV) del Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE) aplicada en el año 2003.

Se encontró que el canal más utilizado para conseguir empleo en el mercado laboral colombiano es el pedido de ayuda a familiares, amigos o colegas, lo cual le da mayor relevancia al uso de los canales informales frente a los formales. Este predominio de los canales informales muestra que el mercado laboral colombiano no se ha institucionalizado suficientemente, razón por la cual se encuentran grandes deficiencias en el proceso de intermediación laboral. El Centro de Información para el Empleo (CIE) del Servicio Nacional de Aprendizaje (SENA) constituye el canal formal que menor tiempo de búsqueda medio reporta, lo cual sugiere que es un mecanismo eficaz como intermediador del mercado laboral colombiano, dado que su política de seguimiento de casos permite reducir efectivamente la asimetría de información, tanto por el lado de la oferta como de la demanda.

Palabras clave: desempleo, búsqueda de empleo,

duración del desempleo, canales de búsqueda de empleo, canales formales de búsqueda de empleo, canales informales de búsqueda de empleo.

ABSTRACT

This document presents a study of the information channels which are most used in the Colombian labour market, beginning with an outline of the information theory and its relation to the search for employment, and continuing with an analysis of the relationship between the search for employment and the information networks or channels. Subsequently, a number of classical search models are presented, and then empirical support is offered for the proposal, studying the concrete search channels which Colombian workers use. Information from the Survey on the Quality of Life (ECV) of the National Statistical Administration Department (DANE), applied in 2003.

It was found that the channel most used to obtain employment in the Colombian labour market is that of asking families, friends or colleagues for help, which gives greater justification to the use of informal channels as opposed to formal ones. This emphasis on informal channels shows that the Colombian labour market has not become sufficiently institutionalized, for which reason there are large deficiencies in the process of employment mediation. The Employment Information Center (CIE) of the National Apprenticeship Service (SENA) has the formal channel which reports the lowest search time, which suggests that it is an efficient mechanism as a mediator in the Colombian labour market, in view of the fact that its policy of following up cases allows the effective reduction of distorted information, from the aspect of supply as well as demand.

Key words: unemployment, employment search,

length of unemployment, employment search channels, formal channels of employment search, informal channels of employment search.

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INTRODUCCIÓN

El desempleo es uno de los pro-blemas fundamentales que enfrentan la economía y la sociedad colombia-nas, este desempleo puede ser de cor-to plazo, más conocido como desem-pleo coyuntural o cíclico; o de largo plazo, desempleo estructural. Un componente esencial de este último tipo de desempleo es el friccional. Es decir, el que se debe a retiros volun-tarios, cambios de empleo y entrada de personas que ingresan por prime-ra vez en la población económica-mente activa o que retornan a ella, y que no logran colocarse de manera inmediata por no saber dónde se en-cuentran exactamente las vacantes.

El mejoramiento en los canales de búsqueda de empleo es un meca-nismo eficiente para disminuir el sempleo de tipo friccional. Este de-sempleo está determinado fundamen-talmente por la eficiencia en el pro-ceso de búsqueda de empleo, la cual exige la existencia de canales (me-dios) que permitan la circulación de información entre oferentes y deman-dantes de empleo. Si estos canales son formales (respuesta a convocatorias, avisos clasificados, inscripción en oficinas de intermediación laboral, etc.), el mercado laboral está más ins-titucionalizado y, por lo tanto, el en-cuentro entre vacantes y

desemplea-dos es más ágil. Por el contrario, si los canales informales (amigos, reco-mendaciones, entrega individual de hojas de vida, etc.) son los más utili-zados, esta situación muestra un mer-cado laboral que se ajusta lentamen-te, es decir, el emparejamiento entre oferentes y demandantes de empleo es poco eficiente.

Éste es un problema escasamen-te estudiado en Colombia, más aún, la política de lucha contra el desem-pleo tiende a ignorarlo. La única ex-cepción ha sido la creación del Cen-tro de Información para el Empleo (CIE) del Servicio Nacional de Aprendizaje (SENA), en la primera mitad de los noventa. Además, el plan de desarrollo del presidente Uribe contempla la creación de un observa-torio laboral enfocado hacia el mer-cado laboral de los profesionales, que no se ha concretado (Presidencia -Departamento Nacional de Planea-ción 2002, 180).

Como queda sugerido arriba, en este documento se pretende estudiar los canales de información más utili-zados en el mercado laboral colom-biano, acercarse a indicadores de efi-ciencia e identificar las característi-cas de los individuos que los prefie-ren al empprefie-render su búsqueda, para así plantear políticas que permitan fortalecer la intermediación en el mercado laboral. Más

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específicamen-te, se quiere identificar el peso de los canales formales e informales en la búsqueda de empleo como un meca-nismo para tener una idea del grado de institucionalización del mercado laboral colombiano.

Este documento se inicia esbo-zando la teoría de la información y su relación con la búsqueda de em-pleo. Continúa con el análisis de la relación entre la búsqueda de empleo y las redes o canales de información. En seguida se exponen algunos mo-delos clásicos de búsqueda. Posterior-mente, se da sustento empírico a las secciones planteadas atrás, estudian-do los canales concretos de búsqueda que utilizan los trabajadores colom-bianos. Para lograr este objetivo se utilizará la información de la Encues-ta de Calidad de Vida (ECV) del De-partamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), aplicada en el año 2003.

1. INFORMACIÓN Y BÚSQUE-DA DE EMPLEO

Es bien conocido que los flujos de información son esenciales para el funcionamiento eficiente de cualquier mercado, y el mercado de trabajo no constituye una excepción a la regla (Stigler 1961, 1962; Alchian 1970; Akerlof 1970). Stigler, el autor pio-nero en este tema, planteó la

impor-tancia de analizar la búsqueda de empleo con asimetrías de informa-ción. Posteriormente, Akerlof señaló la importancia de estas asimetrías en el mercado y principalmente en la formación del precio del producto (en este caso el salario). También la bús-queda de empleo ha sido analizada como parte de la teoría del capital humano (Martin 1995).

En los estudios sobre el mercado de trabajo, la información juega un papel fundamental para lograr el em-parejamiento entre oferentes y de-mandantes de empleo. El desequili-brio en este mercado se suele anali-zar con base en la curva Desempleo-Vacantes, más conocida como curva UV (Layard, Nickell y Jackman 1991; López 1996). También se utilizan los conocidos modelos de apareamiento, que requieren información tanto del lado de la oferta como del lado de la demanda (Bowlus 1995). Estos mo-delos se ocupan de las asimetrías de información en el mercado laboral, la existencia de tales asimetrías hace que el desempleo efectivo supere al des-empleo de equilibrio; es decir, que el desempleo friccional crezca.

Como ya se mencionó, Akerlof (1970) formuló un modelo aplicable al mercado laboral en el que se con-sideran las asimetrías de información. Se parte de que no todos los produc-tos —en este caso los trabajadores—

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tienen la misma calidad, y sólo el tra-bajador mismo conoce sus verdade-ras características. La existencia de esta asimetría desvaloriza el produc-to, por lo tanproduc-to, disminuye el salario en el mercado laboral (Camargo 2002). La desvalorización sólo dismi-nuye en la medida en que aumenta la transparencia en el mercado; es de-cir, cuando se mejora el proceso de transmisión de información. La exis-tencia de retrasos en la transmisión de información y de distorsiones o defectos en el mensaje llevará nece-sariamente a que los consumidores de información no tomen decisiones óp-timas, e incluso erróneas.

La existencia de asimetrías de in-formación ha sido caracterizada como el elemento que determina el carác-ter de «contrato laboral incompleto» que identifica al mercado laboral (Blaug 1993). Al mercado de trabajo acuden trabajadores que difieren en sus aptitudes, habilidades y preferen-cias, y que deben invertir tiempo y recursos en conocer las posibilidades de empleo, las ofertas salariales y las características de los puestos vacan-tes (condiciones de seguridad e higie-ne, exigencias físicas e intelectuales, ambiente de trabajo, etc.) que los empleadores les ofrecen. Por su par-te, las empresas no conocen las ca-racterísticas reales de los candidatos y deben tratar de descubrirlas antes

de contratarlos. Para ello, se basan en factores tales como la experiencia, la formación y otras características de la hoja de vida del trabajador.

La información constituye un tema esencial en el análisis teórico del desempleo que se realiza a partir de la teoría de la búsqueda. Se hace re-ferencia al supuesto de que a pesar de tener información incompleta so-bre numerosos aspectos del mercado de trabajo, los trabajadores conocen la distribución de ofertas salariales de acuerdo con la cual exigen su salario de reserva (Castellar y Uribe 2003). La comparación entre el salario de reserva (determinado fundamental-mente por las condiciones socioeco-nómicas del trabajador) y una oferta salarial concreta (determinada por las condiciones del mercado laboral, el nivel de capital humano del trabaja-dor y el coste de búsqueda), determi-nan la decisión del trabajador de acep-tar un empleo o continuar la búsque-da. Esta elección fija el tiempo que se va a dedicar a la búsqueda, y de manera indirecta el período de de-sempleo esperado.

Si el trabajador establece un sa-lario de reserva erróneo, puede acep-tar trabajos que en situación normal rechazaría (con la consiguiente pér-dida de eficiencia social de este tipo de ajuste), o permanecer más tiempo del que corresponde al óptimo en

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si-tuación de búsqueda o desempleo. Este mismo problema se puede refe-rir a la valoración de la decisión que toma el empleador respecto a la se-lección de los candidatos para cubrir una vacante en su empresa. Un error en la determinación de la productivi-dad mínima exigida o en la fijación de su oferta salarial, significa elegir entre dejar vacante el puesto de tra-bajo más tiempo del que resulta ópti-mo, o cubrirla con un trabajador in-adecuado. En ambos casos, el efecto de estas actuaciones es una pérdida de producción con respecto al nivel potencial, y por lo tanto una reduc-ción en la eficiencia social del ajuste (Martin 1995).

Otro importante aspecto de la teo-ría es la percepción, por parte de los agentes económicos, de los desplaza-mientos que experimenta la disper-sión entre ofertas salariales o la pro-ductividad de los trabajadores, que se ha convertido en pieza clave para el análisis macroeconómico del desem-pleo y la curva de Phillips (Holt 1970a, 1970b). Estos desplazamien-tos tienen gran incidencia macroeco-nómica y no serán analizados en este artículo.

El estudio de los flujos informa-tivos y la obtención de información es un elemento esencial de la teoría; sin embargo, como señalan Hunter, Senior y Dauson (1988), a pesar de

su importancia y de que la literatura a nivel teórico ha crecido en volumen y sofisticación, no ha sido secundada por un desarrollo paralelo del cono-cimiento empírico acerca del papel que juega la información en el mer-cado, sobre todo en Colombia. Des-de el punto Des-de vista Des-de la política la-boral, si los mercados han de funcio-nar de forma eficiente, debe garanti-zarse la existencia de flujos informa-tivos libres y precisos.

La utilización de agencias de empleo privadas o públicas para rea-lizar la labor de acople entre la infor-mación de oferta y demanda de em-pleo, es especialmente importante. Esta tarea está actualmente muy fa-vorecida por el desarrollo tecnológi-co en el campo de la información, lo que permite crear bases de datos in-terconectadas que mejoran la canti-dad y calicanti-dad de la información dis-ponible.

Desde el punto de vista de la teo-ría de la búsqueda de empleo, la exis-tencia de oficinas de intermediación laboral disminuye el coste de la bús-queda de los trabajadores y facilita la recopilación de información sobre las características del puesto de trabajo. Además, puede mejorar la toma de decisiones del empleador, informán-dole de las características e historial de los candidatos. Hay que tener en cuenta que (Alchian 1970) la

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disemi-nación y adquisición de información se comporta como cualquier coste de producción; la difusión o consecución más rápida es más costosa.

Bourguignon (1983) plantea que la decisión de ser formal o informal, está asociada con el coste de búsque-da inherente a cabúsque-da sector. Las dife-rencias de ingresos entre ambos sec-tores se explican por el bajo coste de búsqueda en el sector informal (entre más precario el empleo, más fácil-mente se encuentra la vacante). El menor tiempo de búsqueda se asocia además con las características de ca-pital humano, dado que los individuos con mayor dotación inicial invierten mayor tiempo y recursos en la bús-queda y en la misma proporción ob-tienen mejores trabajos. Si fuera cier-to lo que plantea Bourguignon, una buena manera de disminuir la impor-tancia del sector informal en la eco-nomía sería la disminución de los costes de búsqueda de empleo de mayor calidad.

Por lo tanto, una «política infor-mativa» se basa en aspectos de efi-ciencia social; pues la recolección, or-ganización y diseminación de infor-mación sobre características de va-cantes y buscadores de empleo a ni-vel nacional, puede compararse con un monopolio natural donde el Esta-do tiene el papel esencial. En una si-tuación en la que tanto empleadores

como trabajadores recopilan informa-ción de mercado, los agentes optimi-zadores ignoran que la aceptación de una oferta salarial ahorra a la otra parte mayores costes de búsqueda. Este tipo de efecto externo no se con-templa cuando los trabajadores deci-den entrar en un mercado y aceptar una oferta o buscar de forma más in-tensiva. Las agencias de empleo pri-vadas pueden internalizar algunos de estos efectos, pero sólo una agencia estatal sería capaz de aprovecharlos al máximo (Martin 1995).

Las agencias estatales de empleo, como los CIE del SENA para el caso colombiano, pueden evitar la dupli-cación de costes de búsqueda, y apro-vechar las externalidades derivadas de la contratación laboral. Como señala Adnett (1986), el papel de este tipo de agencias en la reducción del nivel general de desempleo de una econo-mía no está claro dentro del marco de referencia de la teoría de la búsqueda de empleo. El problema principal ra-dica en la notificación de las vacan-tes por las empresas, y en menor me-dida, en la decisión de registrarse por parte de los trabajadores desemplea-dos. Su efectividad depende de la obligatoriedad legal de registrarse en las oficinas y de utilizar sus servicios para realizar la contratación. Esta obligatoriedad puede ser efectiva sólo si existe algún incentivo para el

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re-gistro; por ejemplo, un seguro de de-sempleo.

Es difícil explicar por qué algu-nas empresas son reacias a registrar las vacantes en los CIE, especialmen-te si sabemos que esespecialmen-te servicio no se cobra. Dentro del enfoque general de la búsqueda, esto sólo se puede com-prender si los costes privados de anunciar una vacante son menores que los costes de registrarla en los CIE, situación muy poco probable, salvo que se piense que la velocidad con la que se llenarán las vacantes difiere significativamente en ambos caso.

Los estudios sobre la búsqueda en diferentes mercados laborales sue-len encontrar que los trabajadores que recurren a las agencias estatales tie-nen promedios de búsqueda más lar-gos (Thomas 1997). Estos estudios señalan que dichos trabajadores recu-rren en primera instancia a las agen-cias de empleo privadas, y sólo cuan-do no consiguen empleo se inscriben en las agencias estatales; por esta ra-zón, la duración del desempleo es mayor en los trabajadores que buscan a través de canales públicos. Además, en los países con seguro de desem-pleo, una proporción importante de los desempleados se inscribe con el objetivo de recibir el subsidio porque para continuar recibiéndolo deben demostrar que buscan activamente,

pero la intensidad de su búsqueda en realidad es muy baja (Toharia 1997).

Con respecto al argumento de Thomas (1997), se encontró que en Colombia quienes buscan empleo por el CIE (única entidad oficial) presen-tan un período de búsqueda más bre-ve entre los que emplean canales for-males, incluso menor que quienes acuden a intermediarios privados. La evidencia empírica no se sostiene por referirse a dos mercados laborales muy diferentes en desarrollo y legis-lación. Además, el cubrimiento de los servicios estatales de empleo es muy diferente en Canadá y Colombia. 2. LOS MODELOS DE

BÚS-QUEDA

A nivel teórico, el desarrollo de modelos que intentan describir el pro-ceso de búsqueda de empleo y sus características, ha sido amplio. A con-tinuación se presentan tres modelos que ilustran la relación entre el coste de búsqueda, las características de los individuos y la eficiencia en el pro-ceso de encuentro de la vacante. Es-tos modelos son el de Estrategia de Búsqueda Óptima (Stigler 1961, 1962), el de Búsqueda Salarial Se-cuencial (Mortensen 1986) y el de Número Óptimo de Contactos (Ha-mermesh y Rees 1984).

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2.1 Estrategia de búsqueda óptima Stigler (1961, 1962) fue el pio-nero en el desarrollo de los modelos de búsqueda con la elaboración de su modelo de Estrategia de Búsqueda Óptima. Tuvo en cuenta el hecho de que el trabajador no dispone de in-formación perfecta, y su problema es cómo adquirir información sobre las tasas salariales y cómo mantener esa información actualizada.

En la formulación de su modelo, Stigler consideró que el trabajador se enfrentaba a varias oportunidades de ingresos disponibles, por lo que de-bía realizar un proceso para seleccio-nar la mejor («ir de compras»). En este contexto, la decisión del trabajador consistía en un problema de dimen-sión óptima de la muestra. Stigler considera que el trabajador seleccio-na useleccio-na muestra salarial de dimensión n, con un coste c por cada salario exa-minado. Una vez establecido el nú-mero óptimo de visitas, el trabajador

elige aleatoriamente las ofertas (has-ta comple(has-tar el número predefinido) entre las que componen el conjunto de empleos potenciales.

Posteriormente, estudia las ofer-tas salariales recibidas y elige traba-jar en la empresa de la muestra que le ofrece el salario mayor. Se puede ima-ginar que n es el número de solicitu-des que se dirige a los patronos po-tenciales. Si la información fuera per-fecta, el coste de muestreo sería igual a 0, el trabajador investigaría a toda la población salarial y trabajaría con el patrono que ofreciera la máxima tasa salarial (Mortensen 1991). La estrategia que presenta Stigler es la determinación del tamaño muestral óptimo n* (número de solicitudes), este tipo de comportamiento también se conoce como Regla de Stigler (Martin 1995). El análisis de la regla de decisión de tamaño óptimo de la muestra de Stigler se puede presentar gráficamente de la siguiente manera (Ver gráfico 1).

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Gráfico 1. Tamaño muestral óptimo. Costes de búsqueda Número de contactos n’ Cn’ C’ E(R/n)

Cn =Costes total de la búsqueda E(R/n) =Beneficios totales esperados C* =Costes de búsqueda óptimos n* =Número de visitas óptimo

Cn C*

n*

Para simplificar, se supone un coste unitario fijo por tamaño mues-tral (c) y la posibilidad de encontrar-se ante una distribución continua de tamaños y ofertas salariales. Así, te-nemos las funciones de costes totales de búsqueda (Cn) y de beneficios to-tales esperados E(R/n) que es crecien-te a ritmos decreciencrecien-tes. El número óptimo de visitas (n*) es el tamaño de la muestra que maximiza la dife-rencia entre los beneficios esperados y los costes de búsqueda.

En caso de que aumente el coste marginal de búsqueda, el tamaño muestral (n) se reduce, ya que para los mismos niveles salariales espera-dos, un aumento de los costes hace menos interesante seguir buscando. En el Gráfico 1, la curva Cn se

des-plaza hacia la izquierda, quedando en la posición Cn’. Si lo que ocurre es un deterioro en las ofertas salariales (por ejemplo, una reducción de 10% en todas las ofertas salariales), el sa-lario máximo esperado para cualquier n cae, y se reducen los beneficios po-tenciales de la búsqueda (la curva E (R/n) se desplaza hacia abajo), lo cual también conduciría a una reducción del tamaño muestral.

Un problema de este modelo sim-ple de elección de tamaño de mues-tra fijo es que incluso antes de haber-se agotado el período de búsqueda haber-se puede encontrar el trabajo con el sa-lario máximo, y pese a ello, hay que seguir buscando hasta agotar la mues-tra elegida. Esto significa que los mues- tra-bajadores están buscando en exceso.

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Otro problema es la falta de flexibili-dad y el alto coste derivado de come-ter errores en la decome-terminación del tamaño de la muestra —que sea muy pequeña o que en las observaciones estén los salarios más bajos de la dis-tribución—, por lo que la elección final será un salario demasiado bajo (Martin 1995, 56).

2.2 Búsqueda salarial secuencial El modelo de Búsqueda Salarial Secuencial integra algunos supuestos más realistas sobre la búsqueda de empleo: la consideración de que el proceso de búsqueda es costoso y se-cuencial, suministra un contexto para analizar la variación observada en el tiempo de duración del desempleo y la variación en los salarios recibidos una vez que se encuentra empleo.

Mortensen (1991), uno de los au-tores que plantea el modelo de bús-queda salarial secuencial, se funda-menta en la teoría estadística de la decisión. Para Mortensen, el hecho de que la búsqueda sea secuencial signi-fica que el trabajador investiga las ofertas salariales una a una, y decide si va a cesar o a continuar la búsque-da, sobre la base de la muestra exa-minada hasta la fecha. Aquí se supo-ne que por cada período llega una oferta salarial. Entonces, el trabaja-dor analiza esa oferta teniendo en cuenta su salario de reserva y el coste

de la búsqueda, y decide si vale la pena continuar buscando o aceptar el empleo. El modelo se convierte así en una regla de aceptación automáti-ca: se compara la oferta salarial con el salario de reserva que el individuo elige al comienzo del período de bús-queda, de tal forma que maximice los beneficios esperados. Si la oferta sa-larial es menor que el salario de re-serva, la rehúsa; en caso contrario, la acepta.

En esta estrategia secuencial, el tamaño de la muestra examinada por el trabajador constituye una variable aleatoria cuya distribución está deter-minada por la regla de parada; por lo tanto, el tamaño aleatorio de la mues-tra puede interpretarse como una dis-tribución de las duraciones de los pe-ríodos aleatorios de búsqueda. Cuan-do el tamaño de la muestra es fijo, el valor actual esperado máximo de la renta futura es menor. Como se dijo anteriormente, este enfoque permite incorporar supuestos más realistas: la búsqueda consume tiempo real, las ofertas deben ser aceptadas poco des-pués de que se realicen y el aprendi-zaje de la naturaleza de la auténtica distribución de ofertas constituye una parte importante del proceso de bús-queda. También existe la posibilidad de que n = 0, es decir, que no se reci-ba ninguna oferta salarial durante el período.

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Para este modelo se tienen en cuenta tres aspectos: el primero, el coste de la búsqueda debe interpre-tarse como un flujo por unidad de tiempo de búsqueda; es decir, como una deducción neta del valor del tiem-po que de otro modo se emplearía en alguna otra actividad, más los costes monetarios directos. El segundo, se debe reconocer que la disponibilidad de empleos es tan importante como la intensidad de búsqueda para deter-minar el tiempo necesario para encon-trar un empleo. El tercero, los costes y rendimientos atribuibles a las acti-vidades de búsqueda futura deben ser descontados.

Lo que interesa es hallar el tiem-po empleado en la búsqueda y no el tamaño de la muestra; es decir, el

nú-mero de tasas salariales examinadas. Siguiendo a Martin (1995), podemos establecer que la probabilidad de aceptación de un trabajo en cualquier instante del tiempo (at) es:

at= Pr [Wo≥ Wr] Dónde:

Wo= Oferta salarial Wr= Salario de reserva.

La distribución de salarios —que se supone conocida— adopta la forma de una distribución de probabilidad continua f(W); la probabilidad de que cualquier salario sea inferior a Wrestá descrita en la distribución de frecuencias F(W) y será F(Wr ) (Ver gráfico 2).

F(Wr)

Gráfico 2. Distribución de probabilidad de salarios.

Frecuencia

Salarios

Wr

Wr =Salario de reserva

Wo =Oferta salarial

F(Wr) =Frecuencia acumulada asociada al salario de reserva

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El beneficio esperado de la búsqueda V(Wr) tendrá tres componentes: F(Wr ) 1. El valor esperado de aceptar el salario si el salario de reserva no es mayor

que el ofrecido (Wr≤ Wo):

Wr dW W Wf( ) (1)

2. El beneficio derivado de seguir buscando, si no se acepta la oferta (W<Wr) que tiene una probabilidad de ocurrir [1 – P(W≥ Wr)] o sea F(Wr). Si sigue buscando, el beneficio neto esperado es V(Wr). Por tanto, este segundo componente del beneficio esperado es:

V(Wr ).F(Wr ) (2)

3. El coste de búsqueda, que suponemos independiente del tamaño de búsqueda y constante a lo largo del proceso:

C (3)

El beneficio neto esperado de la búsqueda tiene pues la expresión:

V(Wr ) =

Wr

W f(W).dW + V(Wr).F(Wr ) – C (4)

Manipulando la expresión se obtiene: V(Wr) = [

Wr W f(W).dW – C]/[1 – F(Wr )] (5) O también, V(Wr) = [f(W).dW]/ [1 – F(Wr )] – C/1 – F(Wr)] (6)

El primer término de la ecuación (6) representa el beneficio total de la búsqueda en función del salario de reserva elegido, mientras que el se-gundo representa el coste total. Esta relación aparece en el gráfico 3. El

valor del salario de reserva óptimo es el que maximiza la diferencia BT(Wr) – CT(Wr) y se puede calcular diferen-ciando (5) con respecto a Wr, así se hallan los beneficios y costes margi-nales.

(14)

V’(Wr) ={- Wr f(Wr ) [1 – F(Wr )] + f(Wr ) [

Wr

Wf(W)dW – C]}/[1 – F(Wr )]2 (7)

Igualando a cero se puede calcular el valor máximo que alcanza V(Wr): - Wr f(Wr ) [1 – F(Wr )] + f(Wr ) [

Wr Wf(W)dW – C] = 0 (8) 0 =

r W * (W – W*r ) f(W)dW – C (9) O bien, C =

r W * (W – W*r ) f(W)dW (10) CT*, BT* BT (Wr) CT’ (Wr) Salario * r W CT (Wr)

Costes - beneficios CT(Wr) =Coste total asociado al

salario de reserva BT(Wr) =Beneficio total asociado

al salario de reserva Wr =Salario de reserva Gráfico 3. Determinación del salario de reserva a partir de la diferencia

entre costes totales y beneficios totales.

Para calcular la ganancia y el coste marginal podemos diferenciar la expresión (5) con respecto al salario de reserva y obtenemos:

(15)

Que es la expresión que representa el coste adicional de búsqueda (C), igual a la ganancia esperada de la búsqueda adicional. Esta ecuación tiene importantes implicaciones; si sustituimos la ecuación (10) en la ecuación (5):

V(W*r) = W*r (11)

Esto significa que el salario de reserva óptimo W*rhace que el buscador sea indiferente entre seguir buscando más ofertas por las que espera obtener V(W*r) o elegir precisamente W*r.

Manipulando también la ecuación (10) se puede hacer un simple ejercicio de estática comparativa para calcular la variación del salario de reserva óptimo con el coste de búsqueda. Para ello diferenciamos W*rcon respecto a C:

dW*r/ dC = - 1 / 1 – F(W*r) < 0 (12)

Este resultado confirma el su-puesto de que un aumento en el coste de búsqueda disminuye el salario de reserva del buscador. Una importan-te conclusión que se puede obimportan-tener de la ecuación fundamental (6) es que cuanto más alto es el salario de reser-va, menor es la probabilidad de tener éxito en la búsqueda [1 – F(W*)]. También se puede deducir de allí que tanto los costes como los beneficios totales aumentan a medida que el sa-lario de reserva es mayor. Sin em-bargo, si nos fijamos en el margen, los costes marginales son constantes o aumentan (dependiendo del supues-to de partida) a medida que lo hace el salario de reserva, mientras que los

beneficios marginales se mueven en sentido descendente.

Por lo tanto, los trabajadores eli-gen un salario mínimo aceptable, sa-biendo que el salario real finalmente alcanzado puede ser mayor que ese salario crítico, aunque desconocen la cuantía. Queda claro que la mejora en este salario esperado declinará a me-dida que el salario de aceptación sea más alto.

Observemos ahora las prediccio-nes del modelo cuando los paráme-tros fundamentales varían. En lo que respecta a los costes de búsqueda, su aumento se traduce en una disminu-ción en el salario de reserva; al igual que en el modelo de Stigler, un

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au-Coste marginal, beneficio marginal

Gráfico 4. Beneficio marginal decreciente.

Cmg0 Cmg1 Cmg =Coste marginal Bmg =Beneficio marginal Wr =Salario de reserva * 0 r W Wr*1 Salarios Bmg

Ahora, observemos lo que suce-de cuando la distribución suce-de salarios cambia. Un aumento generalizado de los salarios ofrecidos por todas las empresas mejora los beneficios espe-rados de la búsqueda y por tanto

ten-drá el efecto de aumentar el salario de reserva del trabajador. Gráficamen-te, ocurre un desplazamiento de la curva de beneficios marginales hacia la derecha (Ver el gráfico 5).

mento de los costes hace más difícil la continuación de la búsqueda (Ver el gráfico 1).

Si el aumento en los costes de búsqueda —tanto directos como in-directos— es muy grande, el modelo predice que puede no llevarse a cabo ninguna búsqueda y que el trabajador se empleará en la primera empresa que visite.

Una reducción en los costes ten-drá como efecto la prolongación del tiempo de búsqueda. Esta reducción

se puede deber, por ejemplo, a la ad-judicación de subsidios de desem-pleo, de manera que el trabajador que los disfruta podrá «darse el lujo» de estudiar más ofertas y esperar sala-rios más altos. Como puede apreciar-se en el gráfico 4, una reducción de los costes de búsqueda (suponiendo el beneficio marginal constante), equivale a un incremento del salario de reserva, pues permite examinar otras ofertas para encontrar una va-cante con mayor salario.

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Coste marginal, beneficio marginal

Gráfico 5. Beneficio marginal decreciente.

Cmg Cmg =Coste marginal Bmg =Beneficio marginal Wr =Salario de reserva * 0 r W Wr*1 Salarios Bmg1 Bmg0

Lo importante en este caso es la idea que el trabajador tiene del suce-so. Si un trabajador observa un au-mento en los salarios a lo largo del proceso de búsqueda, en principio no sabe si esto se debe a un desplaza-miento de toda la distribución de ofer-tas de salarios o a que ha realizado una observación de la parte más alta de la misma porque ésta se mantuvo constante. Si piensa que ocurrió lo primero, el resultado será el descrito anteriormente: el trabajador rectifica-rá su salario de reserva. Si piensa que ocurrió lo segundo, podrá aceptar esa oferta salarial y detener la búsqueda. O sea que el resultado depende de las expectativas que se forme el indivi-duo. Claro está que los trabajadores podrán ir conociendo la distribución

real de salarios conforme dedican más tiempo a la búsqueda en el mercado. Un tercer elemento que se debe considerar son las variaciones en la dispersión de las ofertas salariales. Por ejemplo, un aumento en la dis-persión de los salarios significa un aumento en los salarios más altos de la distribución y una disminución de los más bajos. Dado que el individuo rechaza salarios inferiores al salario de reserva, y hemos supuesto que es neutral al riesgo, una disminución de los salarios más bajos no afecta su decisión óptima; pero un aumento en los salarios aceptables más altos au-menta sus beneficios esperados y por tanto aumentará el salario de reserva (aumentando el tiempo de búsqueda). El grado de neutralidad al riesgo es

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también un factor importante cuando se explica el salario de reserva ópti-mo de cada individuo. En términos generales, se puede decir que cuanto mayor sea la aversión al riesgo de un individuo, menor será su salario de reserva.

2.3 El número óptimo de contactos Considerando algunos desarro-llos teóricos como los mencionados atrás, Hamermesh y Rees (1984, 178) esquematizan la manera de lograr el número óptimo de contactos, argu-mentando que la búsqueda tiene unos costes, que vamos a suponer crecien-tes; es decir, que la decisión de entrar en contacto con un empleador adicio-nal es una empresa cada vez más

cos-tosa para el trabajador desempleado. En las ordenadas del gráfico 6 se mi-den los costes y beneficios de la bús-queda, y en las abscisas el número de contactos por unidad de tiempo. La pendiente de los costes marginales de la búsqueda será positiva. El benefi-cio marginal de la búsqueda, por el contrario, es negativo porque dismi-nuye la probabilidad de encontrar un empleo mejor si se entra en contacto con un empleador más, lo que impli-ca un beneficio adicional menor cuan-to mayor sea la búsqueda que ya se haya realizado. En el cruce de las dos curvas mencionadas se hallará el nú-mero óptimo de contactos por unidad de tiempo. Coste, beneficio C,B* H* CMg BMg Número de contactos Donde: C, B* =Coste y beneficios de la búsqueda

H* =Número de contactos por mes CMg =Coste marginal

BMg =Beneficio marginal Grafica 6. Costes y beneficios de la búsqueda.

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3. BÚSQUEDA Y CANALES DE

INFORMACIÓN EN EL

MERCADO LABORAL Los desempleados que buscan un puesto de trabajo deben invertir tiem-po y dinero en la búsqueda. La inten-sidad con que lo hagan —número de contactos realizados— influirá sobre la probabilidad de encontrar o no el empleo que desean y, por consiguien-te, sobre el tiempo que pueden per-manecer desempleados. Dada la im-perfección de la información en el mercado laboral, el proceso de trans-misión de información desde los pa-tronos potenciales hacia los emplea-dos potenciales puede ser deficiente y costoso; ambos agentes deben par-ticipar en distintos canales de infor-mación para tratar de optimizar el proceso.

En los mercados en general, los precios (salarios en este caso) cam-bian con frecuencia variable, y a me-nos que un mercado esté centraliza-do por completo, nadie conocerá to-dos los precios fijato-dos por los vende-dores o compravende-dores en un momento dado. Un comprador o vendedor que desee encontrar el precio más favo-rable debe pedir información a varios vendedores o compradores; fenóme-no que se defenóme-nomina búsqueda (Sti-gler 1961). En el mercado laboral, el precio (salario) se comporta de esta

manera aunque con las restricciones impuestas por la ley del salario míni-mo. La dispersión de los salarios es la que hace que los trabajadores lle-ven a cabo un proceso de búsqueda, puesto que hasta en una misma ocu-pación, los salarios difieren. Sobre la dispersión, Stigler (1961, 59) comen-ta:

La dispersión del precio es una manifestación – y en verdad es la medida – de la ignorancia existen-te en el mercado. La dispersión es una medida sesgada de la ignoran-cia porque el bien nunca es com-pletamente homogéneo si inclui-mos los términos de venta en el concepto de un bien.

Para un trabajador, el coste de la búsqueda —como se expuso en la sección anterior— puede suponerse aproximadamente proporcional al número de empleadores consultados, porque el coste principal es el tiem-po, teniendo en cuenta que el tiempo será más valioso para una persona con mayor coste de oportunidad. Si un tra-bajador decidiera hacer una búsque-da personal para encontrar empleo, la eficiencia de la búsqueda sería muy baja; por ejemplo, si un desempleado acudiera a 100 empresas en busca de empleo (selección al azar), quizá sólo una de las empresas ofrecería un em-pleo potencial, de manera que exis-ten grandes incentivos para localizar

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a los empleadores potenciales. En este sentido, es importante tener en cuen-ta los siguientes aspectos (Martin, 1995):

1. El buscador debe seleccionar una muestra, puesto que es imposible la localización y visita de todas las oportunidades de empleo por muy intensiva que sea la búsque-da.

El buscador se enfrenta al proble-ma de cuántas empresas visitar y qué intensidad aplicar a la búsqueda; esto lo determinan los costes de búsque-da. La cantidad de búsqueda puede ser intensiva y extensiva (esto se ex-plica más adelante).

2. En tercer lugar, hay que estable-cer un criterio que sirva para dis-tinguir cuál es el mejor empleo posible entre los que el buscador ha considerado.

En el mercado laboral, los cana-les de información pueden dividirse en dos grupos: redes formales o in-formales. Las redes formales com-prenden los servicios estatales de empleo (como el CIE del SENA para el caso colombiano), las oficinas pri-vadas de empleo que cobran honora-rios (empresas de servicios tempora-les en el caso de Colombia), los

anun-cios en los periódicos, las salas de contratación de los sindicatos (que no existen en Colombia, al menos for-malmente) y las oficinas de coloca-ción de las universidades (Rees 1966). Las fuentes informales son las ayudas de los familiares, amigos o colegas, o las visitas directas y entre-gas de hojas de vida a empresas o empleadores (en nuestro país, estas fuentes cobran mayor importancia debido al clientelismo). En Colom-bia, las conexiones informales son más importantes para conseguir em-pleo que las formales (Lora 2001, 17):

Tres de cada cuatro colombianos creen – quizás con razón – que el éxito en la vida depende de las co-nexiones más que del trabajo. Aun-que esta percepción puede estar in-fluida por factores culturales y por un legado histórico de exclusión social tanto en las esferas del go-bierno como de los negocios pri-vados, indica muy bien hacia don-de dirigen sus esfuerzos los colom-bianos y lo lejos que está el país de resolver cabalmente sus proble-mas laborales.

Hay que reconocer, sin embargo, que las redes informales de informa-ción tienen ciertas ventajas: las refe-rencias de los empleados —el canal informal más importante— brindan de ordinario un buen tamiz para los empleadores satisfechos con su fuer-za de trabajo actual. Los empleados

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actuales tienden a recomendar perso-nas como ellos, y quizá sienten que su propia reputación es afectada por la calidad de los recomendados. Las fuentes informales tienden también a proveer solicitantes de la vecindad donde se encuentra enclavado el es-tablecimiento; las fuentes informales producen también beneficios impor-tantes para el solicitante, quien pue-de obtener una cantidad mucho ma-yor de información de un amigo que hace el tipo de trabajo que le interesa que de un anuncio en el periódico o un consejero de una agencia de em-pleo, y confía más en la información del amigo. Si las fuentes informales se traducen en un empleo cercano al domicilio del solicitante, los costes del transporte se reducirán al míni-mo, en términos de tiempo y moneta-rios. Por último, la presencia de un amigo en la planta puede ser un im-portante «beneficio adicional» que haga más atractivo el empleo para el trabajador sin coste alguno para el empleador (Stigler 1961).

Asimismo, la búsqueda de infor-mación en cualquier mercado puede hacerse de forma intensiva o extensi-va: un comprador puede buscar el margen extensivo obteniendo una co-tización de otro vendedor. Puede bus-car el margen intensivo obteniendo información adicional acerca de una oferta ya recibida. Cuando los bienes

y servicios vendidos son muy estan-darizados, el margen extensivo es el más importante; cuando la calidad varía mucho, como ocurre en el mer-cado laboral, el margen intensivo pasa a primer término (Stigler 1961).

En el mercado laboral, el margen intensivo es el más indicado dada la variación en la calidad de los trabaja-dores; por ello los empleadores in-vierten tiempo y dinero en la selec-ción de los nuevos empleados. El pro-blema del empleador no consiste en ponerse en contacto con el mayor número posible de solicitantes poten-ciales, sino en encontrar algunos so-licitantes suficientemente prometedo-res para justificar la inversión de una investigación a fondo. Los trabajado-res se ven sometidos a varias formas de selección antes de ser contratados para permitirle al empleador exami-narlos y cerciorarse de su calidad: la recepción de una hoja de vida, entre-vista, pruebas por escrito, muestras de su trabajo, examen médico, referen-cias académicas y de empleos ante-riores, y hasta certificados judiciales. En este proceso de selección hay algunos aspectos que deben tenerse en cuenta. Por una parte, la búsque-da, atracción y selección de candida-tos puede realizarse tanto con candi-datos externos como con personas que ya prestan sus servicios en la empresa. Éstos son los denominados

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«mercados internos» (Doeringer y Piore 1971). Igualmente las activida-des que se activida-desarrollan dentro del pro-ceso de selección pueden ser realiza-das directamente por la empresa o bien mediante la contratación de una empresa especializada. Por otra par-te, se trata de un proceso bilateral en el que intervienen activamente tanto las empresas como los propios can-didatos, ya que estos últimos, al igual que hacen las empresas, tratan de atraer y seleccionan aquellas organi-zaciones que pueden satisfacer en mayor medida sus expectativas de empleo (Alcaide, González y Flórez 1996).

En este sentido, se pueden obser-var dos tipos de conducta por parte de los candidatos o buscadores de em-pleo: la primera, los candidatos tra-tan de atraer a las organizaciones mostrándose atractivos dentro del proceso de selección y reclutamien-to, lo cual intentan a través de la in-formación que suministran a la em-presa, adaptando su comportamiento durante el proceso de selección a lo que piensan que son los deseos de la empresa, etc. La segunda, los indivi-duos también seleccionan organiza-ciones; las preferencias de aquellos por una u otra empresa se forman a partir de la información que los suje-tos acumulan y que obtienen de muy diversas fuentes.

Cuando existen dificultades para conseguir un puesto de trabajo debi-do a la coyuntura, normalmente pre-domina en los individuos la conduc-ta atractiva sobre la selectiva, acep-tando en numerosas ocasiones em-pleos que no se ajustan a sus califica-ciones o preferencias. Del mismo modo, cuando existe una gran oferta de empleo por parte de los empresa-rios, los individuos pueden desarro-llar una conducta más selectiva.

Como señalan Porter, Lawler y Hackman (1975), en algunas ocasio-nes, las dos conductas anteriores pue-den entrar en conflicto. Así, una con-ducta selectiva por parte del indivi-duo; por ejemplo, pedir con insisten-cia en las primeras fases del proceso de selección información sobre la re-tribución del puesto de trabajo, pue-de hacer a la persona menos atractiva para la organización. De la misma forma, una conducta atractiva puede en algunas ocasiones hacer que la per-sona sea menos selectiva; por ejem-plo, un individuo que necesita con ur-gencia un empleo, en su afán de mos-trarse atractivo ante la empresa, deja de recabar información sobre la mis-ma, perjudicando de esta manera su capacidad de selección.

Las empresas también pueden de-sarrollar dos conductas similares a las del individuo: en la primera, la orga-nización trata de atraer individuos,

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mostrándose atractiva en el mercado de trabajo con el propósito de obte-ner un número suficiente de candida-tos idóneos. En la segunda, la orga-nización selecciona a los individuos, con el propósito de identificar aque-llos que mejor se adecuen a sus re-quisitos. En este empeño, la empresa utiliza diversas técnicas o instrumen-tos para obtener información de los candidatos tales como la entrevista, las pruebas psicotécnicas y otras prue-bas de selección.

Como en el caso anterior, el én-fasis en una u otra conducta por parte de la organización depende de la co-yuntura del mercado de trabajo. De este modo, cuando existe escasez de empleo prevalecen las conductas se-lectivas sobre las atractivas, y al con-trario, si la empresa encuentra difi-cultades para encontrar personal. Es-tas dos conducEs-tas de la empresa tam-bién pueden entrar en conflicto. Si la empresa trata de ser muy selectiva, aplicando numerosas y complejas pruebas de selección para obtener in-formación muy detallada, puede per-judicar su capacidad para atraer can-didatos. Igualmente, un mayor énfa-sis en la atracción de candidatos pue-de que se realice a costa pue-de un proce-so de selección de perproce-sonal más se-lectivo.

Ya se mencionó que entre los ca-nales formales están los anuncios

cla-sificados. Este método de publicidad permite que trabajadores y empleado-res potenciales se encuentren, redu-ciendo sustancialmente el coste de búsqueda. Sin embargo, tiene la limi-tación de que la publicidad misma es un gasto, pagada por una sola de las partes (si es el empleador el que ofre-ce una vacante, él incurre en el gasto; el coste para el trabajador se incluye dentro de los costes que componen la intensidad de búsqueda).

Las oficinas privadas de empleo proveen un lugar de reunión para tra-bajadores y empleadores potenciales, de manera que se disminuye el coste de la búsqueda para ambos. Tienen la desventaja de que hay que pagar por este servicio y además, se puede pre-sentar el problema de selección ad-versa. La selección adversa se presen-ta cuando a un grupo heterogéneo de personas susceptibles de realizar un intercambio se le presenta la oportu-nidad de realizarlo, las que lo acep-ten serán diferentes —y en cierto sen-tido peores— en promedio que las que no lo acepten. La selección ad-versa es el proceso por el que los miembros «poco atractivos» de un grupo de compradores o de vendedo-res tienen más probabilidades de par-ticipar en un intercambio voluntario (Frank 1992). Se puede interpretar que los trabajadores que recurren a las agencias de empleo tienen

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caracterís-ticas que les hacen más difícil conse-guir empleo por sí mismos y por ello tienen que recurrir a un intermedia-rio.

Como ya se mencionó, los servi-cios estatales de empleo forman par-te de los canales formales. En Colom-bia, el CIE del SENA es el encargado de proveer estos servicios: Financia-do con un impuesto a la nómina del 2%, el SENA ha venido privilegian-do su papel en la formación de recur-so humano, recur-sobre su papel en la in-termediación laboral. Con respecto al papel del SENA en la intermediación en el mercado laboral, ver Castellar, Santacruz y Uribe (2003).

4. LOS CANALES DE BÚS-QUEDA DE EMPLEO EN COLOMBIA

El esfuerzo más significativo que se ha hecho en nuestro país para me-jorar la transmisión de información en el mercado laboral fue la creación de los CIE del SENA en 1994. En los dos últimos gobiernos estos centros han venido sobreviviendo sin que se les evalúe o rediseñe.

El plan de desarrollo del gobier-no Uribe considera la importancia de generar y centralizar información so-bre el mercado laboral planteando, sobre todo para los más educados, la creación de un observatorio laboral

cuyo objetivo sería: «monitorear, ana-lizar y difundir información sobre el mercado laboral» (Presidencia - DNP 2002, 180). Aunque no queda clara la asignación institucional de este observatorio y si sería una organiza-ción paralela al CIE.

Con el fin de llegar a una aproxi-mación al grado de institucionaliza-ción del mercado laboral colombia-no, se propone analizar las preferen-cias de la población según su inclina-ción por canales de tipo formal o in-formal para la búsqueda de empleo. Como ya se planteó, para el cumpli-miento de este objetivo se empleará la información disponible en la ECV del 2003, la cual provee información con respecto al tiempo de búsqueda y la duración del desempleo según el canal preferido para el proceso de búsqueda. Adicionalmente, indaga sobre el canal por medio del cual los ocupados encontraron la vacante. 4.1 Eficacia de los principales

ca-nales de búsqueda de empleo Una manera de establecer la im-portancia de los canales de búsqueda es analizar cómo éstos determinan el tiempo que tarda un individuo para encontrar empleo, lo que permite medir de alguna forma su eficiencia. Para realizar este análisis se pueden utilizar dos variables: el tiempo de búsqueda o la duración del

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desem-pleo, ambas aplicadas para la pobla-ción desempleada. La primera da cuenta del número de semanas tras-curridas desde que el individuo ini-cia la búsqueda activa de empleo; la segunda aplica a los desempleados cesantes y provee información con respecto al número de semanas

des-de que el individuo pierdes-de el empleo hasta el momento actual. Vale la pena aclarar que por la naturaleza de la variable tiempo de búsqueda, ésta puede tomar valores mayores, meno-res o incluso iguales a la variable du-ración del desempleo.

Cuadro 1. Tiempo de búsqueda y duración del desempleo medios por canal de búsqueda en Colombia 2003.

(Semanas) VARIABLE CANAL Tiempo de búsqueda Duración del desempleo INFORMALES 33.3 47.6

Buscó información con amigos o colegas 26,1 45,1

Pidió ayuda a familiares 29,0 43,5

Hizo preparativos para iniciar un negocio 37,8 82,5 Visitó o llevó hojas de vida a empresas 41,0 50,8

FORMALES 44.8 66.4

Visitó CIE del SENA 30,5 43,4

Se inscribió por internet 32,2 55,2

Puso avisos clasificados 40,7 63,3

Se presentó a convocatorias 45,2 35,7

Llevó hojas de vida a bolsas de empleo 51,9 79,5

TOTAL 35,1 49,9

Fuente: Estimación de los autores con base en la ECV de 2003.

El cuadro 1 contiene información con respecto a la media para el tiem-po de búsqueda y la duración del de-sempleo según el canal de búsqueda preferido por los desempleados co-lombianos. Se puede apreciar que para el año 2003 el tiempo de bús-queda medio era de 35 semanas, lo

cual equivale a decir que los desem-pleados que buscaban activamente empleo llevaban en el proceso 8 me-ses aproximadamente.

Por otra parte, la duración media del desempleo para la población co-lombiana es aproximadamente de 50 semanas (11,5 meses), lo que quiere

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decir que la población en promedio pierde su empleo y espera 3.5 meses para empezar a buscar. Se encontró que tanto el tiempo de búsqueda como la duración del desempleo son mayo-res para los individuos que emplean canales de tipo formal, que para quie-nes usan canales informales. Quiequie-nes usan un canal de tipo formal, buscan empleo por 11.5 semanas (2.7 meses) más que un individuo que emplea un canal de tipo informal. En cuanto a la duración del desempleo, ésta es 18.8 semanas (4.4 meses) mayor para un individuo que emplea un canal de tipo formal.

Por otra parte, quienes buscan empleo por canales de tipo informal inician su proceso de búsqueda 14.3 semanas (3.3 meses) después de per-der su antiguo empleo, mientras que quienes emplean canales de tipo for-mal, inician el proceso de búsqueda después de 21.6 semanas (5 meses) en promedio. Entre los canales de búsqueda informales, los de mayor importancia son en su orden: la bús-queda de información con amigos y colegas, que reporta un tiempo me-dio de búsqueda de 26 semanas (6 meses) y el pedido de ayuda a fami-liares, el cual reporta un tiempo de búsqueda de 29 semanas. A su vez, la opción menos eficaz por esta vía es llevar hojas de vida a empresas de manera directa, opción que reporta un

tiempo de búsqueda de 41 semanas (9.5 meses).

Vale la pena analizar además la brecha entre el tiempo de búsqueda y la duración del desempleo. Con res-pecto a quienes prefieren canales de tipo informal, se puede observar que en promedio esta brecha oscila alre-dedor de 10 a 19 semanas (2 ¼ a 4 ½ meses); a excepción de quienes ha-cen preparativos para iniciar un ne-gocio, los cuales tienen un tiempo de búsqueda promedio de 38 semanas y una duración del desempleo de 82.5 semanas, lo cual implica que estos individuos tienen un largo período de receso de 44.5 semanas (10 ¼ meses). Esto muy seguramente pueda expli-carse si se trata de individuos mayo-res, quienes tras una jubilación o li-quidación, deciden tomar un periodo de receso, y finalmente se dedican a ser independientes, montando su pro-pio negocio.

Al realizar un análisis similar para los individuos que usan canales de búsqueda formales, se obtiene que los canales más efectivos son visitar el CIE del SENA, que reporta un tiempo de búsqueda de 30.5 semanas (7 meses) e inscribirse por internet, con 32 semanas (7 ½ meses) de bús-queda. Por el contrario, quienes visi-tan o llevan hojas de vida a bolsas de empleo tienen un tiempo de búsque-da de 52 semanas (12 meses),

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inclu-so superior, como se puede observar, a quienes llevan hojas de vida direc-tamente a las empresas. Una razón para explicar este fenómeno está en que a diferencia del CIE, las bolsas de empleo no realizan un seguimien-to ni de oferta ni de demanda, se ocu-pan de ser sólo un puente entre am-bos. Estas entidades recepcionan una gran cantidad de hojas de vida, pero es muy probable que al realizar la se-lección sólo tomen algunas, reducien-do así la probabilidad de los indivi-duos restantes de encontrar empleo de manera rápida por esta vía.

Además de lo anterior, quienes buscan a través de bolsas de empleo tienen una duración del desempleo de 79.5 semanas (18 meses), lo cual im-plica que el individuo promedio que busca por este canal, tiene un receso de 6 meses aproximadamente; quizá ésta sea una de las razones que con-tribuya a que su búsqueda dure más que para otros grupos. Entre otras, una larga desvinculación puede implicar perder contactos importantes a la hora de saber dónde se encuentran las va-cantes y volverse menos apetecidos para los empleadores.

Un dato particular es la diferen-cia entre tiempo de búsqueda y dura-ción del desempleo para los indivi-duos que se presentan a convocato-rias. El tiempo de búsqueda es de 45 semanas (10 ¾ meses) y la duración

del desempleo de 35.7 semanas (8 meses), lo que quiere decir que se trata de individuos que planean un cam-bio de empleo, y empiezan una bús-queda activa de empleo en promedio 2 meses antes de perder el actual. Esto los convierte en el único grupo que en promedio presenta una diferencia negativa entre tiempo de búsqueda y duración del desempleo.

4.2 Preferencia entre el uso de ca-nales formales e informales Teniendo en cuenta la eficacia de cada canal en la búsqueda de empleo, es importante ver cuáles son las op-ciones más comúnmente empleadas y cómo afectan el tiempo de búsque-da medio de la población colombia-na. El cuadro 2 presenta la proporción en la cual tanto ocupados como dempleados emplearon un método es-pecífico de manera preferente; adicio-nalmente, se presenta la distribución del tiempo de búsqueda para la po-blación de desempleados con el fin de evaluar la concentración de cada grupo en particular en términos de desempleados de corta, media y lar-ga duración. Se define como desem-pleado de corta duración a quien lle-van hasta 13 semanas (3 meses) bus-cando empleo; de media duración, quien lleva entre 14 a 51 semanas; y de larga duración, quien lleva 52

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se-manas y más (12 meses y más) bus-cando empleo.

El cuadro 2 revela que 87,1% de los ocupados ha encontrado empleo por medio de canales informales, de los cuales 75% pidió ayuda o infor-mación de amigos, colegas y familia-res; 12,3% restante adquirió su pleo llevando su hoja de vida a em-presas sin intermediarios. Por otra parte, los canales de tipo formal sólo le han dado empleo a 9% de los ocu-pados, de los cuales la opción más efectiva fué presentarse a convocato-rias (4%), llevar hojas de vida a bol-sas de empleo (2,6%) y poner avisos clasificados (1,5%). El CIE del SENA solo reportó el 0,7% de colocación de los desempleados.

Visto desde el lado de la oferta laboral, 83,7% de los desempleados buscan emplearse por medio de ca-nales informales y 12,8% por medio de canales formales. El mayor peso lo tienen en su orden, pedir ayuda a familiares (39,6%), llevar hojas de vida a empresas (31,2%) y buscar in-formación con amigos y colegas (10,4%); siendo así los canales de tipo informal los mas usados a nivel ge-neral. Teniendo en cuenta que llevar hojas de vida a empresas tiene un tiempo de búsqueda ligeramente su-perior a la media, la proporción rela-tivamente alta de individuos que to-man esta opción se constituye en un factor que infla el tiempo de búsque-da medio para los colombianos. Cuadro 2. Uso de canales formales vs informales, y distribución del

tiempo de búsqueda. (%)

Distribución del tiempo de búsqueda VARIABLE

CANAL

Ocupados Desempleados

Corta Media Larga

INFORMALES

Buscó inform. con amigos o colegas 10,4 12,2 11,8 6,1

Pidió ayuda a familiares 74,9 39,6 44,5 35,9 33,4

Se preparó para iniciar un negocio 2,5 2,6 1,7 3,1

Visitó o llevó hojas de vida a empresas 12,3 31,2 26,9 32,1 38,4

Subtotal 87,1 83,7 86,1 81,4 81,0

FORMALES

Visitó al CIE del SENA 0,7 3,0 3,6 2,8 2,0

Se inscribió por internet 0,1 0,6 0,3 1,3 0,5

Puso avisos clasificados 1,5 0,8 0,6 1,0 1,0

Se presentó a convocatorias 4,1 1,0 0,6 1,7 1,0

Llevó hojas de vida a bolsas de empleo 2,6 7,5 5,1 8,7 10,9

Subtotal 9,0 12,8 10,2 15,4 15,4

OTRO 3,9 3,5 3,7 3,2 3,6

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En cuanto a los canales de tipo formal, llevar hojas de vida a bolsas de empleo es una opción que toma el 7,5% de los desempleados, de los cuales 3% recurre al CIE del SENA. Las tres opciones restantes suman tan sólo 2,4%, lo cual le da un peso mí-nimo sobre el agregado. La baja pro-porción de desempleados que eligen buscar empleo por medio del CIE, explica en parte la baja proporción de ocupados que encontró empleo por este canal, puesto que no todos los que se inscriben están necesariamente condicionados a encontrar una vacan-te que se acople a sus caracvacan-terísticas. Dicha proporción tan mínima, puede ser índice de la baja difusión que tie-ne esta entidad de carácter estatal, lo cual debilita su eficacia.

Al examinar la distribución por tiempo de búsqueda, se tiene que los canales de búsqueda informales es-tán más concentrados hacia niveles de corta duración, con la excepción de llevar hojas de vidas a empresas, la cual se identifica por contener desem-pleados de larga duración. Para los canales de búsqueda formales, la ma-yoría se concentra en niveles de me-dia duración, a excepción del CIE del SENA, en el que predominan los de-sempleados de corta duración; y lle-var hojas de vida a bolsas de empleo cuya concentración mayoritaria se encuentra en desempleados de larga

duración. Esto corrobora lo encontra-do en el cuadro 1: los individuos que buscan empleo pidiendo ayuda a fa-miliares, buscando información con amigos o visitando el CIE del SENA tienen periodos de búsqueda más cor-tos. Por el contrario, quienes llevan hojas de vida a empresas o bolsas de empleo o hacen preparativos para ini-ciar un negocio pueden durar más de 12 meses buscando empleo. Por otra parte, quienes recurren a inscribirse por Internet, poner avisos clasifica-dos y presentarse a convocatorias, tie-nen un tiempo de búsqueda prome-dio de 3 a 12 meses.

4.3 Carácteristicas del individuo promedio por canal de búsque-da

Después de identificar la impor-tancia relativa de cada canal de bús-queda de acuerdo con su eficiencia y las preferencias de la población, es importante ahora identificar las prin-cipales características del individuo promedio que usa cada canal. Para cumplir este objetivo se estimaron las medias del nivel educativo, la expe-riencia, el sexo, el parentesco, la edad y los ingresos no laborales de acuer-do con el canal de búsqueda emplea-do; dicha información se consigna en el cuadro 3.

Al analizar las características de la población según el canal

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emplea-do, se encontró que quienes buscan empleo recurriendo a canales de tipo informal, son generalmente indivi-duos con menor nivel educativo, ma-yor experiencia y edad, mama-yor pro-porción de hombres y de jefes de ho-gar, y relativamente con menor nivel de ingresos no laborales. Por otra

par-te, la alta participación de individuos que recurren a canales de tipo infor-mal dentro de la población total, hace que las características tomadas para el colombiano promedio, se acerquen más a las de este tipo de individuos que a las de quienes recurren a cana-les de tipo formal.

Cuadro 3.

Caracterización del individuo promedio por canal de busqueda. VARIABLE CANAL Años de escolaridad Años de experiencia Hombres (%) Jefes de hogar (%) Edad Ingresos no laborales* INFORMALES 8.8 16.3 45.9 24.7 30.9 149.7

Buscó Inform. con amigos o colegas 7,9 18,4 49,3 32,8 31,9 161,9

Pidió ayuda a familiares 7,9 18,2 49,4 27,0 31,9 136,9

Se preparó para iniciar un negocio 8,6 25,2 43,4 44,3 39,0 259,1 Llevó hojas de vida a empresas 10,3 12,1 40,5 17,4 28,5 144,3

FORMALES 11.1 9.7 37.9 15.4 27.0 163.1

Visitó CIE del SENA 11,1 8,8 35,6 14,2 26,5 76,8

Se inscribió por internet 17,6 11,7 55,7 56,3 32,8 649,6

Puso avisos clasificados 9,3 17,9 19,2 37,0 33,4 109,1

Se presentó a convocatorias 11,4 9,8 67,5 13,1 27,2 435,8

Llevó hojas de vida a Bolsas-Empleo 10,8 8,9 35,5 10,8 26,1 106,5

INDIVIDUO PROMEDIO 8.9 15.8 45.0 22.8 30.2 154.2

* Miles de pesos corrientes.

Fuente: Estimación de los autores con base en la ECV de 2003.

Para corroborar si el mayor uso de los canales de búsqueda informa-les se debe a su eficiencia o a las ca-racterísticas de la población mayori-taria, se identificó el individuo típico que recurre a cada canal en orden

de-creciente según frecuencia de uso. Al calcular las medias para la población total, se obtienen las características del individuo promedio, las cuales servirán de parámetro de compara-ción.

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4.3.1 Ayuda de familiares:

Como ya se planteó, el canal más empleado por los desempleados fue el pedido de ayuda a familiares. A este canal recurren individuos con 8 años de educación promedio, experiencia relativamente alta (18 años), un 4% adicional de hombres con respecto a la media (45%), 10% adicional de je-fes de hogar y una edad promedio de 32 años. Lo anterior tipifica preferen-temente a un hombre, jefe de hogar, con bajo nivel educativo e ingresos no laborales, similar a la media.

Esto implica que la baja duración del desempleo de este tipo de indivi-duos puede estar además explicada por sus características personales, que son típicas de un individuo con bajo nivel de salario de reserva, y que por ende selecciona durante menos tiem-po la vacante que va a tomar. No obs-tante, no se descarta que la ayuda de familiares sea una fuente confiable de información a la hora de buscar em-pleo.

4.3.2 Hoja de vida a empresas: Al analizar el grupo de quienes llevan hojas de vida a empresas se encuentra que se trata de individuos con 10 años de educación (aproxima-damente, secundaria), 5% menor par-ticipación de hombres y baja partici-pación de jefes de hogar, bajo nivel de experiencia (12 años) y 28 años

de edad promedio. Al tipificar, encon-tramos un joven con nivel educativo secundario, baja experiencia laboral y no jefe de hogar. Puede tratarse de individuos graduados recientemente, que ante la falta de experiencia y con-tactos recurren a llevar hojas de vida directamente como única opción para buscar empleo. Acción que los pone en desventaja frente a otros grupos, y que puede ser una de las causas del elevado desempleo juvenil de estos días.

4.3.3 Información de amigos o colegas:

La siguiente opción corresponde a la búsqueda de información con amigos y colegas. Las características de esta población son idénticas a las de quienes piden ayuda a familiares, la única diferencia radica en que en este grupo hay un 10% más de jefes de hogar, lo cual puede significar que la opción de pedir ayuda a familiares es predominante para trabajadores secundarios antes que para jefes de hogar, aunque las características per-sonales sean iguales. Quizá sea la mayor presencia de jefes de hogar la que justifique el mayor nivel de in-gresos no laborales de este grupo al compararlos, además del menor tiem-po de búsqueda promedio, pues es conocido que los jefes de hogar se ven obligados a aceptar incluso empleos

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no acordes con su perfil en épocas de crisis.

4.3.4 Hoja de vida a bolsas de em-pleo:

La cuarta opción es llevar hojas de vida a bolsas de empleo. Este gru-po tiene nivel educativo ligeramente mayor que quienes llevan hojas de vida a empresas, pero también puede asociarse con un nivel de secundaria, su experiencia es muy baja (9 años), tiene mayor participación de mujeres en promedio que de hombres (35,5% de hombres), baja participación de jefes de hogar (10,8%), 26 años de edad promedio y bajos ingresos no laborales. La mayor composición de mujeres (65,5%), la edad relativa-mente mas baja que el resto y el indi-cio de tratarse de personas con nivel educativo secundario y sin experien-cia, daría a suponer que este tipo de canal está especializado en ocupacio-nes para el área de servicios y afiocupacio-nes, básicamente como mercaderistas, impulsadoras, etc; lo cual no es muy alejado de la realidad en muchas re-giones del país.

4.3.5 CIE del SENA

En el siguiente orden de impor-tancia se encuentra el CIE del SENA. Los individuos que acuden a este ca-nal son más educados que quienes lle-van hojas de vida a bolsas de empleo,

podría incluso suponerse que tienen educación técnica o tecnológica. Por lo demás, este grupo se comporta exactamente igual a quienes buscan empleo por medio de bolsas de em-pleo, la única diferencia es que tiene un 3,4% más de jefes de hogar y lige-ramente mayor edad. Con respecto a lo anterior, puede decirse que los in-dividuos que usan el CIE tienen el nivel educativo más alto de los gru-pos hasta ahora analizados, y se re-fiere preferentemente a mujeres jóve-nes con baja experiencia. En este gru-po se encuentran los niveles de ingre-sos no laborales más bajos de toda la muestra.

Es importante aclarar que a pe-sar de que las bolsas de empleo y el CIE del SENA presentan una alter-nativa en este sentido para individuos típicos similares, el tiempo de bús-queda reportado para cada grupo es muy diferente según la alternativa tomada. Mientras el CIE reporta el menor tiempo de búsqueda dentro de los canales de tipo formal, las bolsas de empleo son, por el contrario, la al-ternativa de tipo formal con mayor tiempo de búsqueda reportado. Se puede concluir que la eficiencia sí está condicionada a la efectividad del me-canismo que se escoja al momento de buscar empleo; y por lo tanto, alter-nativas como el CIE, que brindan una buena solución al problema de la

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