PAI
Inventario de evaluación de
la personalidad
Manual de aplicación
-Versión experimental-
Marzo de 2009
TEA Ediciones S.A. C/Fray Bernardino Sahagún, 24
28036 Madrid
Copyright de la versión experimental © 2009 by TEA Ediciones, S.A. Prohibida la reproducción parcial o total. Todos los derechos reservados.
1icha técnica _______________________________________________________________________________5 1. Introducción _________________________________________________________________________5 Materiales de la prueba ___________________________________________________________________10 Manual experimental ___________________________________________________________________10 Cuadernillo ___________________________________________________________________________10 Hoja de respuestas _____________________________________________________________________10 PIN de corrección ______________________________________________________________________11
2. Normas de aplicación y corrección ______________________________________________________12
2.1. Normas generales de aplicación _________________________________________________________12
Ámbito de aplicación ___________________________________________________________________12 Requisitos profesionales _________________________________________________________________12 Establecer un buen clima de comunicación __________________________________________________13 Consentimiento informado _______________________________________ ¡Error!Marcador no definido. Presentación del PAI____________________________________________________________________13 Evaluación de la capacidad del evaluado para responder a la prueba ______________________________14 Advertencias respecto a la interpretación ____________________________________________________14
2.2. Normas específicas de aplicación ________________________________________________________15 2.3. Normas de corrección _________________________________________________________________16
Ficha técnica
Nombre: PAI. Inventario de evaluación de la personalidad. Nombre original: PAI. Personality Assessment Inventory. Autor: Leslie C. Morey
Procedencia: PAR, Psychological Assessment Resources, 1991, 1997, 2007.
Adaptación española: Universidad de Málaga, TEA Ediciones y Universidad Complutense de
Madrid.
Aplicación: Individual y colectiva.
Ámbito de aplicación: Adultos (18 años en adelante). Duración: Variable, entre 50 y 60 minutos.
Finalidad: Evaluación comprehensiva de la psicopatología de adultos mediante 22 escalas: 4
escalas de validez, 11 escalas clínicas, 5 escalas de consideraciones para el tratamiento y dos escalas de relaciones interpersonales.
Baremación: Baremos provisionales en la versión experimental en puntuaciones T a partir
de una muestra de adultos americanos normales.
Material: Manual de aplicación experimental, cuadernillo de evaluación, hoja de respuestas
y PIN de corrección.
1. Introducción
El PAI (Inventario de evaluación de la personalidad, Morey, 1991, 1997, 2007) es un cuestionario de evaluación de la personalidad diseñado para proporcionar información sobre variables clínicas críticas de los evaluados. El PAI fue descrito en sus primeras ediciones en EEUU como “una mejora sustancial desde la perspectiva psicométrica sobre el estándar existente en el área” (Helmes, 1993, p. 417) o como “uno de los nuevos tests de personalidad más interesantes” (Schlosser, 1992, p.12).
Desde su publicación original en EEUU, el PAI ganó rápidamente popularidad como herramienta clínica y de investigación. En la encuesta realizada por Piotrowski y Belter (1999) encontraron que el PAI era el cuarto instrumento de personalidad más empleado por los alumnos en prácticas de acuerdo al informe de sus directores. Belter y Piotrowski (2001) obtuvieron que el PAI era la cuarta prueba más valorada como test objetivo de personalidad en los cursos de formación de la Asociación Americana de Psicología y Boccaccini y Brodsky (1999) informaron que era una de las herramientas más frecuentemente empleadas en los casos legales que implicaran
como uno de los instrumentos más ampliamente aceptados para una variedad de aplicaciones forenses y legales.
Su importancia internacional ha hecho que un equipo conjunto de la Universidad de Málaga, la Universidad Complutense y TEA Ediciones haya decidido emprender el proceso de adaptación de la prueba. La tarea de adaptar un cuestionario extranjero a población española es ardua y laboriosa. La adaptación del PAI requiere la recogida de muestra clínica y de muestra normal para lo cual se va a contar con su colaboración junto a la de múltiples profesionales. Con el objetivo de proporcionar unas pautas básicas sobre la prueba, su aplicación e interpretación se ha generado este manual de aplicación experimental que en ningún modo podrá sustituir a la versión íntegra del manual que se publicará una vez se finalice la adaptación. Si la evaluación de personas es siempre un proceso complejo y delicado que requiere interpretar los resultados con prudencia y sin extraer conclusiones precipitadas o exageradas, estas precauciones han de extremarse más aún tratándose de una prueba que está en su fase experimental y cuyas muestras de comparación empleadas actualmente son de población general de adultos americanos.
El PAI contiene 344 ítems que permiten obtener puntuaciones en 22 escalas: 4 escalas de validez, 11 escalas clínicas, 5 escalas de consideraciones para el tratamiento y dos escalas de relaciones interpersonales. Diez de estas escalas incluyen subescalas específicas que fueron derivadas conceptualmente para facilitar la interpretación y asegurar que se cubría todo el amplio rango de constructos clínicos complejos. En las tablas 1.1 y 1.2 pueden encontrarse una breve descripción de cada una de estas escalas y subescalas respectivamente.
Tabla 1.1. Descripción de las escalas del PAI
Escala Descripción
Escalas de validez
Inconsistencia (INC) Indica si el evaluado responde de forma consistente a lo largo de la prueba. Para ello tiene en cuenta su respuesta a pares de ítems altamente relacionados entre sí. Infrecuencia (INF) Indica si el evaluado ha respondido poco cuidadosamente, al azar o de una forma muy peculiar. Los ítems son neutrales con respecto a psicopatología y tienen tasas de respuesta
muy extremas.
Impresión negativa (IMN) Indica si el evaluado está presentando una imagen de sí mismo extremadamente desfavorable que pueda sugerir simulación. Impresión positiva (IMP) Indica si el evaluado está presentando una imagen de sí mismo muy favorable y si evita admitir pequeños defectos.
Escalas clínicas
Trastornos somatomorfos
(SOM) Se centra en las preocupaciones relacionadas con la salud física y las quejas somáticas habitualmente presentes en los trastornos de somatización o de conversión. Ansiedad (ANS) Se centra en las manifestaciones y los signos observables de ansiedad con especial énfasis en la evaluación de sus distintas modalidades. Trastornos relacionados
con la ansiedad (TRA)
Se centra en aquellos síntomas y conductas relacionadas con trastornos específicos de la ansiedad, específicamente fobias, estrés postraumático y síntomas obsesivos compulsivos. Depresión (DEP) Se centra en las manifestaciones y síntomas de los trastornos depresivos.
Manía (MAN) Se centra en los síntomas afectivos, cognitivos e conductuales de la manía y la hipomanía. Paranoia (PAR) Se centra en los síntomas de los trastornos paranoides y en las características más estables de la personalidad paranoide. Esquizofrenia (ESQ) Se centra en aquellos síntomas relevantes al amplio espectro de los trastornos esquizofrénicos.
Rasgos límites (LIM) Se centra en aquellos atributos indicativos de aspectos de la personalidad límite, entre los que se incluyen las relaciones interpersonales inestables y fluctuantes, la impulsividad, la inestabilidad y la labilidad emocional y la ira incontrolada.
Rasgos antisociales (ANT) Se centra en el historial de actos ilegales y problemas con la autoridad, el egocentrismo, la falta de empatía y lealtad, la inestabilidad y la búsqueda de sensaciones. Problemas con el alcohol
(ALC)
Se centra en las consecuencias negativas del consumo de alcohol y en los rasgos indicativos de su dependencia.
Problemas con las drogas (DRG)
Se centra en las consecuencias negativas del uso de drogas y en los rasgos indicativos de su dependencia.
Escalas relacionadas con el tratamiento
Agresión (AGR) Se centra en aquellas características y actitudes relacionadas con la ira, la asertividad, la hostilidad y la agresión. Ideaciones suicidas (SUI) Se centra en la ideación suicida comprendiendo desde la desesperanza hasta los pensamientos y planes concretos de suicidio.
Estrés (EST) Mide el impacto en la vida del sujeto de circunstancias o situaciones estresantes recientes. Falta de apoyo social
(FAS)
Evalúa la falta de apoyo social percibido teniendo en cuenta el nivel y calidad del apoyo disponible.
Rechazo al tratamiento
(RTR) Se centra en aquellos atributos y actitudes que indican una falta de interés y motivación para hacer cambios personales a nivel psicológico o emocional.
Escalas de relación interpersonal
Dominancia (DOM) Evalúa el grado en que una persona es controladora e independiente en sus relaciones personales. Las puntuaciones altas están asociadas a un estilo dominante mientras que las puntuaciones bajas reflejan un estilo sumiso.
Afabilidad (AFA)
Evalúa el grado en que una persona se interesa por aquellas relaciones personales
empáticas y de apoyo. Las puntuaciones altas estás asociadas a un estilo afable y sociable y las puntuaciones bajas a un estilo frío e indiferente.
Tabla 1.2. Descripción de las subescalas del PAI
Escala Descripción
Trastornos somatomorfos (SOM)
Conversión (SOM-C) Se centra en los síntomas asociados a los trastornos de conversión, especialmente alteraciones motoras o sensoriales. Somatización (SOM-S) Se centra en la aparición frecuente de diversos síntomas físicos comunes y de quejas imprecisas de cansancio y mala salud.
Hipocondría (SOM-H) Se centra en la preocupación por el estado de salud y los problemas físicos.
Ansiedad (ANS)
Cognitiva (ANS-C) Se centra en la presencia de inquietudes sobre asuntos cotidianos y preocupaciones rumiativas que afectan a su capacidad de atención y concentración limitándolas. Emocional (ANS-E) Se centra en la experiencia de tensión, la dificultad para relajarse y la presencia de cansancio como resultado del alto nivel de estrés percibido. Fisiológica (ANS-F) Se centra en aquellos signos físicos manifiestos de tensión y estrés (p.ej., palmas sudorosas, temblor de manos, palpitaciones, sensación de ahogo o de falta de aire).
Trastornos relacionados con la ansiedad (TRA)
Obsesivo-compulsivo
(TRA-O) Se centra en la presencia de comportamientos o pensamientos intrusivos, rigidez, indecisión, perfeccionismo y restricción afectiva.
Fobias (TRA-F) Se centra en la presencia de miedos fóbicos comunes tales como a las situaciones sociales, al transporte público, a las alturas, a los espacios cerrados y a otros objetos específicos. Estrés postraumático
(TRA-E)
Se centra en la experiencia de hechos traumáticos que continúan causando malestar y que el sujeto percibe como hechos que le han cambiado o alterado en algún aspecto
fundamental de él mismo.
Depresión (DEP)
Cognitiva (DEP-C) Se centra en la presencia de pensamientos de desesperanza, inutilidad y fracaso personal, así como problemas para tomar decisiones y dificultades de concentración. Emocional (DEP-E) Se centra en la presencia de sentimiento de tristeza, falta de interés en las actividades cotidianas y anhedonia Fisiológica (DEP-F) Se centra en los niveles de actividad, energía y rendimiento físico, entre los que se incluyen interrupciones en sus patrones de sueño, cambios en su apetito o pérdida de peso.
Mania (MAN)
Nivel de actividad (MAN-A)
Se centra en la desmedida participación en una amplia variedad de actividades de un modo desorganizado y en la experimentación de procesos de pensamiento y comportamientos acelerados.
Grandiosidad (MAN-G)
Se centra en la existencia de una autoestima hipertrofiada así como cierta expansividad y la creencia de que tiene habilidades o talentos únicos y especiales.
Irritabilidad (MAN-I)
Se centra en la existencia de tensión en sus relaciones debido a la frustración del sujeto por la incapacidad o la falta de voluntad de los otros para seguir sus planes, sus exigencias y sus ideas probablemente poco realistas.
Paranoia (PAR)
Hipervigilancia (PAR-H)
Se centra en la suspicacia y en la tendencia a estar atento y alerta a posibles desaires reales o imaginarios producidos por otros.
Persecución
(PAR-P) Se centra en la creencia de haber sido tratado injustamente y de que existe un interés común entre diversas personas para socavar sus intereses. Resentimiento
(PAR-R) Se centra en la presencia de resentimiento y desconfianza en las relaciones interpersonales y una tendencia a guardar rencor y a echar la culpa a los demás de cualquier desgracia.
Esquizofrenia (ESQ)
Experiencias psicóticas (ESQ-P)
Se centra en la presencia de sensaciones y percepciones poco comunes así como pensamiento mágico y otras ideas inusuales que pueden incluir creencias delirantes. Indiferencia social (ESQ-S) Se centra en el aislamiento social así como en la torpeza y la incomodidad en las relaciones sociales.
Alteración del
Rasgos límites (LIM)
Inestabilidad emocional
(LIM-E) Se centra en la sensibilidad emocional, los cambios bruscos de humor y el escaso control emocional. Alteración de la identidad
(LIM-I) Se centra en las dudas sobre los principales aspectos de la vida y en la existencia de sentimientos de vacío, de falta de realización y de ausencia de objetivos. Relaciones
interpersonales problemáticas (LIM-P)
Se centra en una historia de relaciones intensas y ambivalentes en las cuales se ha sentido traicionado y explotado.
Autoagresiones
(LIM-A) Se centra en la impulsividad en áreas que tienen un alto potencial de consecuencias negativas.
Rasgos antisociales (ANT)
Conductas antisociales
(ANT-A) Se centra en el historial de actos antisociales e implicación en actividades ilegales. Egocentrismo
(ANT-E)
Se centra en la falta de empatía o remordimiento y un enfoque generalmente explotador de las relaciones interpersonales.
Búsqueda de sensaciones
(ANT-B) Se centra en el ansia de sensaciones y emociones, una baja tolerancia al aburrimiento y una tendencia a ser temerario y a asumir riesgos.
Agresión (AGR2)
Actitud agresiva
(AGR-A) Se centra en la hostilidad, el escaso control de la expresión de la ira y la creencia en la utilidad instrumental de la agresión. Agresiones verbales
(AGR-V)
Se centra en las expresiones verbales de ira, incluyendo desde las asertivas a las ofensivas, así como una tendencia a expresar su ira a los demás.
Agresiones físicas
(AGR-F) Se centra en la tendencia a manifestar físicamente su ira, incluyendo los daños a la propiedad, las peleas físicas y las amenazas de violencia.
El PAI fue construido siguiendo un modelo que enfatizaba tanto los aspectos teóricos y conceptuales como los empíricos en la construcción y depuración de las escalas. Este enfoque puso un especial énfasis en el proceso de construcción y selección de los ítems, así como en su estabilidad y correlatos. En este proceso jugó un importante papel para la inclusión del ítem en la versión definitiva del cuestionario tanto su adecuación teórica y conceptual como sus propiedades psicométricas. El desarrollo del test siguió un proceso iterativo con 4 iteraciones de acuerdo a una estrategia secuencial de validación de constructo similar a las descritas por Loevinger (1957) y Jackson (1971), si bien incluyendo un mayor número de parámetros de los ítems adicionales a los descritos por estos autores.
Un aspecto clave en el proceso de desarrollo de la prueba fue la asunción de que ningún parámetro individual sería empleado como criterio aislado para decidir la inclusión de un ítem en la versión final. El exceso de confianza en un único parámetro a la hora de seleccionar los ítems suele llevar a escalas que presentan alguna de sus propiedades psicométricas especialmente cuidada, si bien a costa de descuidar otro amplio número de aspectos. El PAI buscó incluir ítems que reflejaran un adecuado equilibrio entre las diferentes propiedades deseables de los mismos, entre ellas que cubrieran adecuadamente todo el contenido del constructo a la vez que mostraran unas satisfactorias propiedades empíricas, de forma que las escalas resultaran útiles en un amplio número de contextos y aplicaciones.
Los síndromes clínicos evaluados por el PAI fueron seleccionados de acuerdo a dos criterios: a) su importancia histórica en la nosología de trastornos mentales y b) su relevancia en la práctica diagnóstica contemporánea. Estos criterios fueron evaluados mediante una revisión de la literatura científica así como con encuestas de profesionales. A la hora de generar los ítems para cada uno de los síndromes se examinó la literatura dedicada a dicho síndrome clínico específico para identificar aquellos componentes centrales a la definición del trastorno y se escribieron ítems que proporcionaran una evaluación de cada componente del síndrome en cuestión.
Materiales de la prueba
Manual de aplicación experimental
En este manual de aplicación experimental se incluyen algunas pautas básicas para que el profesional pueda llevar a cabo la aplicación, corrección e interpretación del PAI. En el capítulo 2 se incluyen las normas necesarias para la aplicación y corrección de la prueba, mientras que el capítulo 3 se describen pautas de interpretación de cada una de las escalas1.
Cuadernillo
El cuadernillo del PAI incluye las instrucciones de aplicación para el sujeto evaluado y los 344 ítems de la prueba. Es un material no fungible, esto es, reutilizable de aplicación a aplicación. Los sujetos evaluados deberán anotar todas sus contestaciones a la prueba en la hoja de respuestas, sin anotar nada en el cuadernillo.
Hoja de respuestas
En la hoja de respuestas se deberán anotar todas las contestaciones a la prueba así como los datos sociodemográficos. Una vez finalizada la evaluación, el evaluador deberá revisar que no haya elementos omitidos (si es así deberá instar al examinando a dar una respuesta a dichos elementos) y que se hayan rellenado correctamente todos los campos identificativos y se hayan anotado adecuadamente las contestaciones a los ítems.
1 No obstante ha de recordarse que ésta es una versión experimental del manual y que, por lo tanto, no se incluyen informaciones que
no estarán disponibles hasta la versión definitiva de la adaptación española tales como sus propiedades psicométricas, su proceso de construcción original y adaptación, perfiles típicos en la prueba y consideraciones diagnósticas asociadas (clusters), escalas adicionales (índice potencial de violencia, índice de riesgo de suicidio, índice de sensibilidad al tratamiento, índice de simulación…) Si el profesional desea obtener información sobre las propiedades técnicas de la prueba original puede consultar el exhaustivo manual original del PAI (Morey, 2007).
PIN de corrección
Hoja que contiene el código de tarjeta que permite realizar la corrección del PAI en la plataforma www.teacorrige.com Deberán seguirse las instrucciones incluidas en dicha hoja y en el capítulo 2 para poder realizar la corrección de la prueba.
2. Normas de aplicación y corrección
2.1. Normas generales de aplicación
El PAI puede ser aplicado individual o colectivamente. El tiempo de aplicación requerido suele ser inferior a una hora. Como instrumento autoaplicable no requiere de instrucciones especiales para su aplicación ya que las incluidas en el cuadernillo suelen ser suficientes para permitir a los evaluados responder a la prueba correctamente. No obstante, si resulta clave para la evaluación la creación de un buen clima de comunicación y relación entre el profesional y el sujeto evaluado, como posteriormente se especificará.
Ámbito de aplicación
El PAI fue creado y tipificado originalmente para su uso en la evaluación clínica de adultos mayores de 18 años. Dado que la tipificación original no incluyó casos con edades menores a 18 años no hay evidencias que apoyen su uso e interpretación en adolescentes. No obstante, en aquellos adolescentes más mayores, especialmente aquellos que ya no están estudiando o que viven fuera de la casa de sus padres, la aplicación de la prueba puede ser útil e informativa. En tales casos, debe tenerse una especial cautela en la interpretación de las puntuaciones.
Requisitos profesionales
La aplicación y corrección del PAI resulta clara y sencilla y puede ser realizada por auxiliares u otros profesionales que hayan sido formados en la aplicación de pruebas de autoinforme a individuos o grupos y que estén suficientemente familiarizados con las normas de aplicación contenidas en este manual, de forma que puedan responder a las preguntas que puedan surgir. En todo caso, los aplicadores de la prueba deben trabajar siempre bajo la supervisión de un profesional cualificado, tal y como se define en las directrices internacionales para el uso de los tests (Colegio Oficial de Psicólogos y Comisión Internacional para el uso de los tests, 2000).
La interpretación de las puntuaciones y perfiles obtenidos en el PAI solo puede ser realizada por profesionales acreditados y requiere formación específica en evaluación con pruebas psicométricas así como en psicopatología descriptiva. El PAI puede ser considerado como una ayuda útil en la evaluación clínica y en los procesos de toma de decisiones en una amplia variedad de contextos profesionales. No obstante, en todos los casos la formación del profesional, su experiencia y su juicio son necesarios para hacer un uso apropiado de la información proporcionada por el PAI. Su interpretación requiere comprender no solo la información contenida en este manual sino también esquemas diagnósticos y teorías de la personalidad y la psicopatología además del conocimiento de los usos apropiados y las
limitaciones de las pruebas de autoinforme. Indudablemente, la utilidad y validez del PAI como medida clínica está directamente relacionada con el conocimiento y experiencia del profesional cualificado que interpreta el perfil del PAI.
Establecer un buen clima de comunicación
Dado que el PAI es un instrumento de autoinforme y que la calidad de sus resultados depende de su habilidad para reflejar adecuadamente las experiencias del evaluado, resulta fundamental que se establezca un buen clima de comunicación entre el profesional y el evaluado que permita conseguir los objetivos de la evaluación. La probabilidad de que se obtenga una representación precisa y franca de las preocupaciones y comportamientos del sujeto evaluado se verá notablemente aumentada si esta alianza terapéutica se establece previamente a la aplicación del PAI.
Un enfoque particularmente útil para facilitar el establecimiento de esta alianza es el de la “evaluación terapéutica”, la cual considera la evaluación propiamente como un método de intervención más que como un medio de recogida de información (Finn y Tonsager, 1997; Fischer, 1994). Este enfoque intenta implicar al cliente como un integrante activo en el proceso de evaluación más que como un participante pasivo. Un componente central de este enfoque supone animar al evaluado a plantear sus propios objetivos en la evaluación. De este modo se le implica activamente en el proceso terapéutico haciéndole plantearse preguntas sobre sí mismo y sobre qué preocupaciones querría que la evaluación abordara y definiera, pasando la evaluación de ser realizada “a ellos” a ser realizada “para ellos”.
Presentación del PAI
Como parte de la presentación de la evaluación, probablemente se le den al sujeto evaluado algunas informaciones sobre el PAI. En estos casos, suele resultar útil indicar que el PAI es un test utilizado en múltiples países en una amplia variedad de contextos y con distintos objetivos. Esta presentación de sus múltiples usos para diferentes objetivos puede ayudar a reducir la resistencia del evaluado a responder a preguntas que considera que no son aplicables a su caso. Como parte de la descripción, sería recomendable que se mencionara que algunas de las preguntas de la prueba tratan aspectos emocionales sensibles, mientras que otras están más destinadas a comprender cuál es la forma de ser del sujeto y cómo se parece o se diferencia de las de otras personas. Independientemente del contexto de aplicación, se debería enfatizar que no existen respuestas correctas a la prueba. Debería animarse al sujeto a dar aquellas respuestas que simplemente describieran mejor su experiencia, de forma que los resultados que se obtuvieran pudieran ayudarle a comprenderse mejor. Alguna mención a la naturaleza normativa de la prueba
puede ayudar al sujeto evaluado a comprender que sus respuestas serán comparadas con aquellas dadas por otras personas o por personas en similares circunstancias.
Evaluación de la capacidad del evaluado para responder a la prueba
Al aplicar el PAI se asume que el sujeto evaluado es física y emocionalmente capaz de responder una prueba de autoinforme. No obstante, se deberá prestar una especial atención en la evaluación de aquellos casos en los que por la naturaleza del trastorno el sujeto evaluado pueda encontrarse confuso, desorientado, notablemente distraído o manifieste un enlentecimiento o una agitación psicomotora extrema. Igualmente deberá prestarse especial atención a la evaluación de aquellas personas cuyas capacidades cognitivas puedan encontrarse seriamente afectadas por los efectos de drogas o alcohol (ya sea por su intoxicación o por su abstinencia) o por la desorientación causada por alteraciones neurológicas u otras enfermedades. Los evaluadores deben estar atentos también a aquellos problemas físicos o sensoriomotores, tales como falta de agudeza visual o debilidad motora en su mano dominante, que pueden afectar a su destreza para responder adecuadamente a la prueba.
La aplicación del PAI también requiere que el sujeto evaluado sea capaz de leer y comprender las instrucciones de la prueba y los ítems que la componen. Los análisis originales de los ítems del PAI indicaron que se requería un nivel de lectura similar al de un alumno de 4º de primaria. Aunque este nivel de lectura es bastante elemental y es más asequible que el de otros inventarios de personalidad (Schinka y Borum, 1993), este aspecto debería ser tenido en cuenta.
En resumen, la correcta aplicación de un instrumento de autoinforme implica una compleja combinación de aspectos motivacionales, emocionales y cognitivos. Aunque el PAI incluye escalas de validez que han sido diseñadas para ayudar al profesional a determinar si los resultados obtenidos reflejan adecuadamente al sujeto evaluado, los profesionales no deberían limitarse exclusivamente a los resultados de estas escalas para valorar la idoneidad de una evaluación con la prueba, ya que esta es una decisión que corresponde al profesional tras la valoración de toda la información disponible.
Advertencias respecto a la interpretación
Como instrumento clínico, el PAI ha sido diseñado para proporcionar información relevante para el diagnóstico clínico, la planificación del tratamiento y la detección de psicopatología. No obstante, aunque el PAI proporciona información relevante a estos propósitos, no está diseñado para proveer una evaluación comprehensiva de la personalidad normal.
Las decisiones diagnósticas y de screening nunca deberían ser tomadas atendiendo exclusivamente a los resultados en el PAI. Tales decisiones requieren tener en cuenta múltiples fuentes de información, entre las cuales se pueden citar la historia clínica, los resultados de entrevistas clínicas y valoraciones del estado mental y los resultados de otras pruebas aplicadas (pruebas proyectivas, neuropsicológicas, de inteligencia, de aptitudes, de autoinforme…). Las hipótesis interpretativas derivadas de los resultados del PAI deberían restringirse a los objetivos por los que la prueba fue aplicada. Las puntuaciones obtenidas en el PAI solo deberían ser proporcionadas a aquellas personas que estuvieran cualificadas para su interpretación y comprensión.
Como instrumento destinado a evaluar distintas formas de psicopatología, el nombre de sus escalas y las hipótesis sugeridas en la interpretación de cada escala están redactados en términos que tienen un significado específico para los profesionales. Sin embargo, la mayoría de los términos empleados no son bien comprendidos por personas legas en la materia y pueden ser fácilmente malinterpretados por los propios evaluados. Por lo tanto, la devolución de información a los sujetos evaluados sobre sus resultados en el PAI debería hacerse siempre en un lenguaje que resultara fácilmente comprensible para ellos y no susceptible de una mala interpretación.
2.2. Normas específicas de aplicación
El PAI puede ser aplicado individual o colectivamente. En cualquier caso se debe garantizar que el sujeto pueda responder confidencialmente a la prueba. Por este motivo, y por la seguridad de la prueba, el test debe ser completado bajo la supervisión del evaluador (esto es, no debería permitirse que se lleve la prueba para responderla en su domicilio) y se debe evitar que el evaluado interaccione con personas diferentes al evaluador durante la aplicación de la prueba.
El lugar de evaluación deberá disponer de una iluminación y ventilación adecuada y de superficies donde cada examinando pueda apoyar su hoja de respuestas y anotar sus contestaciones. Asimismo el evaluador deberá disponer de bolígrafos y lapiceros para suministrarlos al evaluado en caso de que fuera necesario. Se evitará la existencia de ruidos o interrupciones en el lugar de evaluación.
La mayoría de las personas tardan en completar la prueba entre 40 y 50 minutos, aunque ciertos clientes con problemas de concentración o retraso psicomotor pueden requerir hasta 90 minutos. Las instrucciones para completar la prueba están indicadas en la portada del cuadernillo. Los sujetos evaluados deben rellenar en primer lugar los datos sociodemográficos requeridos en la hoja de respuesta para posteriormente leer las instrucciones que aparecen en la
portada del cuadernillo. El evaluador debería asegurarse entonces de que se han comprendido correctamente las instrucciones.
Debe enfatizarse que se han de responder todas las preguntas de la prueba y que sólo se puede dar una respuesta por pregunta. Ha de asegurarse que el examinando ha advertido que los ítems aparecen ordenados en columnas en la hoja de respuestas. Si el sujeto evaluado tiene dudas sobre qué respuesta marcar a un determinado ítem, indíquele que seleccione aquella opción de respuesta que más se aproxime. En algunos casos el evaluado puede realizar preguntas sobre el contenido de los ítems, tales como definiciones o clarificaciones de ciertos conceptos. Si el evaluado no comprende las palabras empleadas, se le dará una definición sencilla de las mismas o se le permitirá usar un diccionario. En la mayoría de las ocasiones lo que se suele requerir es la clarificación de conceptos como “frecuentemente” o “ligeramente” que aparecen en los ítems. En estos casos el evaluador deberá animar al evaluado a emplear su propia interpretación de esos cuantificadores para responder al ítem.
2.3. Normas de corrección
Como en la mayoría de los tests de personalidad, la corrección del PAI es un proceso objetivo. Aunque la respuesta a cada ítem contribuye con un peso diferente a la puntuación en la escala, este peso es determinado por la respuesta dada por el evaluado y no por el autor del test ni por el evaluador. Estas respuestas son comparadas con las dadas por una muestra de referencia de adultos, resultando una puntuación T que es en sí mismo el resultado de la comparación objetiva de las respuestas del examinando con las puntuaciones medias de la población.
La corrección del PAI se realiza por Internet mediante e-perfil. Este sistema permite obtener los resultados y el perfil en el test inmediatamente después de realizado. Con este sistema el profesional solo tiene que introducir las respuestas del sujeto en la pantalla presentada por el ordenador y la prueba se corrige de forma inmediata. El perfil puede consultarse en pantalla o imprimirse tantas copias como sean necesarias.
Para operar con e-perfil deberá seguir las instrucciones que se indican a continuación
Para corregir el primer caso deberá seguir los pasos que se indican a continuación:
1. Para realizar la corrección de la prueba entre en http://www.teacorrige.com
Le aparecerá la siguiente pantalla:
2. Introduzca su e-mail y contraseña o regístrese en el sistema.
SI USTED NO ESTÁ REGISTRADO EN EL SISTEMA, pulse sobre el botón de REGISTRAR que aparece en dicha pantalla. A continuación introduzca su dirección de correo electrónico en la pantalla que le aparece y pulse de nuevo sobre el botón Registrar. El sistema le enviará un correo a dicha dirección para validar su cuenta. Siga las instrucciones de dicho mensaje para crear su cuenta.
SI USTED YA ESTÁ REGISTRADO EN EL SISTEMA, introduzca su e-mail y su contraseña.
3. Pulse sobre e-perfil
Una vez registrado en el sistema, le aparecerá la siguiente pantalla en la que tendrá que pulsar sobre el icono de e-perfil.
4. Pulse sobre el botón de ACUMULAR que aparece en la parte superior de la pantalla
Una vez en e-perfil lo primero que se hará es registrar los usos del PAI. Para ello deberá pulsar sobre el botón ACUMULAR que aparece en la barra de opciones del menú principal.
5. Introduzca el código de tarjeta que aparece en la hoja de usos que se le ha entregado
En el recuadro deberá introducir el código de tarjeta que aparece en su hoja de usos y que en todos los casos comenzará por PAI0811
Pulse a continuación sobre el botón ACUMULAR.
6. Vuelva al menú principal (pulsando sobre el botón de Menú) y ahí pulse sobre el botón
7. Pulse sobre el recuadro que tiene dentro las siglas PAI
8. Para corregir un caso, pulse sobre el botón de ALTA, para dar de alta ese caso, introducir sus respuestas y corregirlo.
10. Introduzca su nombre, edad y sexo
¡ATENCIÓN! No se olvide de rellenar su edad (por defecto el recuadro aparece con 0) y su sexo (por defecto aparece varón).
11. Rellene a continuación los datos sociodemográficos y clínicos que se le piden.
- Lugar de residencia: Introduzca la comunidad autónoma (CCAA) donde reside el sujeto evaluado.
- Estado civil: Seleccione si el sujeto está soltero, si vive en pareja o está casado, si está separado o divorciado, si es viudo o si pertenece a otra categoría diferente de las previamente mencionadas.
- Nivel de estudios: Seleccione el nivel de estudios del sujeto evaluado: Sin estudios;Estudios primarios (graduado escolar, certificado de escolaridad o equivalente);Estudios secundarios (estudios de bachillerato, BUP, COU, PREU, Bachiller superior, Formación profesional I de grado medio); Estudios universitarios (diplomados, licenciados, ciclos formativos de grado superior) .
- Actividad laboral: Seleccione si el sujeto es estudiante, jubilado, hace labores del hogar, está ocupado, parado u otra situación.
- Tipo de muestra: Seleccione si el sujeto es muestra “normal” o muestra “clínica”. Se considerará muestra clínica toda aquella persona evaluada de la que se conozca que padece algún tipo de trastorno psicológico o se sospeche su existencia (p.ej., se incluyen en muestra clínica todos aquellos casos evaluados que acuden a consulta para iniciar un tratamiento). Se considerará muestra “normal” aquella muestra de la que no consta ni se sospecha la existencia de algún trastorno psicológico o, en todo caso, se presenta en niveles subclínicos (p.ej., muestras de voluntarios en centros culturales, centros educativos, centros sociales, familiares…).
- Tipo de muestra clínica: En aquellos casos en que se haya marcado que el caso que se va a grabar es de tipo clínico, el profesional deberá seleccionar aquella categoría diagnóstico donde
consideraría apropiado clasificarle. En aquellos casos en que no pueda decidirse entre las categorías existentes o no disponga de ninguna información al respecto, se seleccionara la opción de “otras” en este campo.
- Entorno donde responde: En aquellos casos en que se haya marcado que el caso que se va a grabar es de tipo clínico, el profesional deberá seleccionar el entorno en el que está contestando la prueba el sujeto evaluado.
Una vez haya seleccionado los datos correspondientes, pulse sobre el botón de GUARDAR. Atención, si omite alguno de estos datos, el sistema no le permitirá pasar a la siguiente pantalla hasta que hayan sido correctamente completados.
12. Indique el responsable de la aplicación
Introduzca el nombre del responsable de la aplicación en el recuadro correspondiente y pulse sobre el botón GUARDAR.
13. Grabe las respuestas del examinando en la siguiente pantalla y pulse el botón de GRABAR.
Introduzca las respuestas anotadas en la hoja de respuestas por el sujeto evaluado. Tal y como se indica en la parte superior de la pantalla, introduzca un cero si no ha dado ninguna respuesta al elemento o ha dado dos respuestas; introduzca un 1 si ha respondido una A; un 2 si ha respondido una B; un 3 si ha respondido una C y un 4 si ha respondido una D.
Una vez haya finalizado la grabación pulse sobre el botón GRABAR y confirme posteriormente que desea grabar las respuestas del sujeto.
ATENCIÓN: Revise que ha introducido correctamente las respuestas del sujeto para garantizar que el perfil que obtenga posteriormente sea correcto.
14. Pulse sobre el icono de pdf que aparece bajo la columna perfil para obtener el perfil del sujeto evaluado.
En la pantalla que le aparezca posteriormente a la grabación de las respuestas, pulse sobre el icono de pdf que aparece en el extremo derecho de la pantalla. En la pantalla que le aparecerá posteriormente pulse sobre el botón GENERAR PDF para obtener el perfil.
Deberá disponer del programa Adobe Reader para poder ver el perfil de la prueba. Si no dispone de dicho programa o dispone de una versión inferior a la 8.0, podrá descargárselo de:
http://www.Adobe.com/es
En la siguiente página podrá encontrar un ejemplo de perfil del PAI obtenido con este sistema. Una vez visualice el pdf podrá imprimirlo o guardarlo en su ordenador. Si posteriormente desea volver a consultar el resultado de algún caso previamente aplicado, deberá pulsar sobre el botón de resultados en el menú principal del PAI.
3. Normas de interpretación
La interpretación de los resultados de un sujeto requiere de un proceso comparativo con una muestra de referencia mediante el cual todas las puntuaciones aparezcan en una misma escala de medida. Ha de recordarse que la evaluación es siempre un ejercicio de comparación. De la misma forma que decir que alguien es alto significa hacer una comparación con otras personas, la evaluación produce datos que nos indican cómo es la persona evaluada en comparación con otros de edades y características similares.
En el caso de esta versión experimental del PAI se emplea la muestra de referencia del manual original americano (Morey, 2007) compuesta de adultos procedente de la población general. Como escala de medida común se ha optado por la puntuación típica T que tiene una media de 50 y una desviación típica de 10. Puntuaciones T inferiores a 50 indican que la persona ha obtenido una puntuación en esa escala inferior a la media de los adultos empleados como muestra de referencia; por el contrario, puntuaciones T superiores a 50 indican que su puntuación ha sido superior a la media y, por lo tanto, destacan en cierto grado en el constructo evaluado. Una puntuación T de 60 es equivalente a un percentil 84, indicando que el 84% de la muestra de referencia tiene niveles menores de sintomatología y problemas en el área evaluada o, lo que es lo mismo, que esa persona se encuentra en el 16% de la muestra con mayores puntuaciones en la escala. Una puntuación T de 70 representa un grado de problemas y síntomas que es bastante poco frecuente en la población en general y probablemente indicativo de un problema clínicamente significativo.
Las pautas de interpretación que aparecen a continuación suponen una base fundamental para ayudar a interpretar la prueba pero es el profesional quien ha de adaptar la interpretación al caso concreto que se está evaluado introduciendo los matices y particularidades que resulten necesarios. Toda interpretación debe ser la integración de toda la información disponible tanto sobre la prueba como sobre el propio sujeto. Sobre la prueba ya que deberán tenerse en cuenta no sólo las puntuaciones en cada una de las escalas aisladamente, sino las relaciones entre ellas y la forma de perfil final obtenido. Sobre el propio sujeto ya que deberán tenerse en cuenta el contexto de la evaluación y todos los datos procedentes de las distintas fuentes de información consultadas. El PAI es un instrumento de medida basado en un cuestionario de autoinforme, cuyo valor diagnóstico, como siempre ocurre en estos casos, se incrementa cuando su empleo se realiza en el marco de una exploración más profunda. Resulta un instrumento de gran ayuda y que proporciona una gran cantidad de información sobre el sujeto cuando es utilizado por un profesional debidamente cualificado en un contexto más amplio de evaluación y acompañado de
otras técnicas y medidas. En caso de ser empleado como instrumento único para tomar decisiones, debe ser interpretado con mucha cautela pues son bien conocidas las limitaciones que tienen los cuestionarios de autoinforme y es también sabido que la calidad de la evaluación mejora cuando se manejan diversas fuentes de información.
3.1. Escalas de validez
En general se recomienda atender en primer lugar a las escalas de validez a la hora de interpretar los resultados de un perfil, ya que pueden informarnos de tendencias o sesgos que afecta a la interpretación del resto de puntuaciones.
Inconsistencia (INC)
Refleja la consistencia con la que la persona contesta ítems con contenidos similares de forma parecida. Puntuaciones T altas, superiores a 73, sugieren que la persona no ha prestado atención adecuada al contenido del ítem al responder. Razones potenciales para puntuaciones en este rango incluyen el descuido, la confusión, la existencia de dificultades de lectura o problemas de lenguaje, errores en la grabación de las respuestas o falta de compresión del examinando de la forma de responder a la prueba. Independientemente de la causa, los resultados del test son inválidos y no se recomienda proceder a la interpretación clínica del PAI.
Infrecuencia (INF)
Es útil para la identificación de personas que contestan el cuestionario de forma atípica debido a descuido, confusión, dificultades de lecturas u otras razones de respuesta aleatoria. Esta escala es, por tanto, principalmente, una manera de evaluar despistes en las respuestas.
En general, puntuaciones T bajas (menores de 60) sugieren que la persona prestó atención al contestar.
Las elevaciones moderadas (puntuaciones T comprendidas entre 60 y 74) indican que hay que tener en cuenta fuentes potenciales tales como dificultades de lectura, respuesta aleatoria, confusión, errores de anotación de las respuestas, interpretación idiosincrásica o incomprensión de las instrucciones del test. Cualquier hipótesis interpretativa basada en el PAI se debe revisar con precaución si la puntuación de INF está en este rango y sería útil alguna verificación sobre las respuestas dadas antes de realizar interpretaciones clínicas de los resultados de la escala.
Puntuaciones T altas en INF (superiores a 75) sugieren que la persona no prestó atención adecuada al contenido del ítem al responder a ítems PAI. Independientemente de cual fuera su causa, los resultados del test se consideran inválidos y no se debe realizar ninguna interpretación
clínica de las puntuaciones obtenidas en las escalas restantes del PAI. La contestación totalmente aleatoria al PAI obtiene una puntuación T en INF de 86.
Impresión negativa (IMN)
La escala de Impresión negativa está compuesta por ítems que, o bien presentan una visión de uno mismo exageradamente desfavorable, o bien mencionan síntomas extremadamente raros y poco probables. En todo caso la escala fue diseñada para alertar al profesional de la posibilidad de que los resultados del test reflejen una visión más negativa del individuo de la que de otro modo sería considerada. Esto es, el autoinforme del sujeto evaluado probablemente es más patológico de lo que un observador objetivo concluiría al describir al sujeto evaluado.
Los individuos con problemas claramente perceptibles y emocionalmente graves pueden y seguramente obtendrán puntuaciones elevadas en la escala. Varios tipos de trastorno mental conllevan que los individuos se perciben a si mismos, a otros o a las situaciones de manera mas negativa de lo que podría esperarse desde el punto de vista de un observador objetivo. Por ejemplo, el paciente deprimido con una auto-percepción de ineptitud puede ser considerado por otros como una persona hábil y altamente eficaz; relaciones interpersonales que parecen sólidas para otros pueden ser sospechosas en la mente de un individuo paranoide y una situación que puede parecerle al clínico como relativamente leve puede ser percibida como imposible de superar por el paciente “límite”. Aunque estas distorsiones claramente reflejan psicopatologías, el clínico debe estar atento a la influencia que estos estilos perceptuales tienen en las puntuaciones que se obtengan en las otras escalas a la hora de interpretar el perfil obtenido en el PAI. A veces puede haber tanta distorsión que los resultados en el test sean difícilmente interpretables. Sin embargo, esto no implica necesariamente que la persona estuviera simulando. Más bien, la prueba se invalidaría en el sentido de que habría serias distorsiones que limitarían la capacidad informativa de las puntuaciones en las otras escalas. A pesar de ello, los resultados pueden mostrar de forma precisa la manera en que la persona se percibe a si misma y a sus circunstancias.
Generalmente, puntuaciones T bajas (inferiores a 73) sugiere que hay poca distorsión en las escalas clínicas y la persona no intentó mostrar una impresión más negativa que la que sugiere el perfil clínico.
Elevaciones moderadas (puntuaciones T entre 73 y 83) sugieren un elemento de exageración con respecto a quejas y problemas.
Puntuaciones T altas en esta escala (superiores a 92) sugieren que la persona intentó mostrarse de una manera especialmente negativa. El contenido de los ítems sugiere
enfáticamente la posibilidad de (a) respuestas descuidadas, (b) presentación de si misma extremadamente negativa o (c) simulación.
Una puntuación notablemente alta, debe invalidar los resultados del test y la interpretación de otras escalas del PAI se deben enfocar hacia el deseo de la persona de mostrar síntomas simulados.
Impresión positiva (IMP)
El contenido de los ítems de la escala refleja una presentación muy favorable de uno mismo o la negación de defectos relativamente poco importantes.
Las puntuaciones elevadas indican que la persona no suele expresar aspectos negativos sobre sí misma. Una posibilidad es que la persona realmente no tenga características negativas o por lo menos una cantidad de características negativas menores que la mayor parte de los individuos. Una segunda posibilidad es que no están diciendo la verdad, está intentando engañar al receptor de los resultados para que crea que tienen más características positivas de las que realmente tiene. Una tercera posibilidad es que sencillamente no se da cuenta de ciertos defectos que puede tener, que le falta introspección en algunos de sus fallos personales. En los dos últimos casos citados, los resultados de un test de autoinforme llevará al profesional a formarse una impresión más positiva de las circunstancias vitales y ajustes psicológicos de la persona que la que obtendría un observador independiente. La puntuación en IMP está diseñada para medir estas dos últimas características.
Puntuaciones T bajas (inferiores a 44) indican notable veracidad en la respuesta.
Las puntuaciones T comprendidas entre 44 y 56 sugieren que la persona no intentó presentar una impresión irrealmente favorable al completar el test, aunque las puntuaciones más altas de este rango tienden a ser poco frecuentes en situaciones clínicas.
Elevaciones moderadas (por ejemplo puntuaciones T comprendidas entre 57 y 67) sugieren que el individuo contestó de manera que se mostraba como relativamente libre de los defectos normales que la mayoría de la gente está dispuesta a admitir que tiene.
Puntuaciones T altas (superiores a 68) sugieren que la persona intentó mostrarse como una persona excepcionalmente libre de los defectos comunes que la mayoría de las personas están dispuestas a admitir que tienen. Cuando hay puntuaciones en este rango, la validez del perfil de escala clínica del PAI es discutible y se recomienda tener extrema precaución en la interpretación del resto de escalas del PAI.
3.2. Escalas clínicas
Trastornos somatomorfos (SOM)
Esta escala abarca varias presentaciones relacionadas con trastornos somatomorfos que van desde problemas repetidos de malestar físico relativamente menores (por ej dolores de cabeza, síntomas gastrointestinales ) a disfunciones mayores que afectan las funciones motoras o sensoriales (por ejemplo, parálisis). La escala se compone de tres subescalas: (a) Conversión (SOM-C), (b) Somatizaciones (SOM-S) e (c) Hipocondría (SOM-H). Se ofrece una guía para la interpretación de estas subescalas en la tabla 3.1.
La puntuación en la escala SOM refleja el grado de preocupación y el temor a padecer problemas relacionados con salud y el deterioro y malestar consecuencia de los síntomas somáticos que presente.
Las puntuaciones T medias en SOM (inferiores a 60) reflejan a una persona con pocas quejas corporales. Tales individuos son percibidos como optimistas, espabilados y eficaces.
Las puntuaciones T comprendidas entre 60 y 69 indican alguna preocupación sobre la salud. Tales puntuaciones son relativamente comunes en adultos mayores y en casos de pacientes médicos con síntomas orgánicos relativamente específicos.
Las puntuaciones T iguales o superiores a 70 sugieren preocupaciones significativas sobre aspectos somáticos y probable malestar de síntomas somáticos. Los individuos con tales puntuaciones sienten que tienen mala salud y sus problemas de salud son percibidos como complejos y de difícil tratamiento. Sus relaciones interpersonales y conversaciones es probable que versen sobre sus problemas de salud y la imagen propia puede estar influenciada en gran medida por la creencia de que están incapacitados por su mala salud. Los individuos que puntúan en este rango pueden ser percibidos como infelices, con muchas quejas y pesimistas. Pueden estar usando dichas quejas somáticas para controlar a otros de una manera pasiva-agresiva.
Las puntuaciones T en SOM notablemente elevadas (superiores a 87) son poco frecuentes incluso en muestras clínicas. Tales puntuaciones sugieren una preocupación constante acerca del funcionamiento físico y temas de salud y una gran incapacidad surgida de síntomas somáticos. En ese rango, las quejas somáticas es probable que sean crónicas y acompañadas de fatiga y debilidad que hace que los individuos sean incapaces de realizar una vida normal. Tales puntuaciones reflejan un gran número de quejas somáticas que afectan a la mayoría de los sistemas orgánicos. La autoimagen puede estar enfocada hacia la creencia de que está incapacitado y que es probable que adopte el papel de paciente. En este rango, un paciente
puede ser resistente a explicaciones psicológicas para sus problemas y ser un candidato ineficaz para la psicoterapia.
Tabla 3.1. Interpretación de las subescalas de Trastornos somatomorfos
Subescala Descripción
Conversión (SOM-C)
Corresponden a síntomas psicológicos dramáticos típicos de enfermedades de conversión, problemas senso-motores particularmente infrecuentes tales como incapacidades en la percepción (problemas de vista o auditivos o entumecimiento) o problemas motores (tales como parálisis). Las elevaciones moderadas en esta subescala puede ser vista en enfermedades neurológicas con desajustes en el sistema nervioso central que atañe a problemas senso-motores tales como esclerosis múltiple, accidente cerebrovascular, trombosis o compromiso neuro-psicológico asociado con alcoholismo crónico.
Somatización (SOM-S)
Los ítems se orientan en torno a quejas físicas de rutina tales como dolores de cabeza, problemas de la espalda, dolor, o enfermedades gastro-intestinales. Estas quejas suelen ser vagas y difusas. No se localizan en un solo sistema orgánico. Las personas con altas puntuaciones en esta subescala describen un malestar general y la presentación es una queja de falta de satisfacción.
Hipocondría (SOM-H)
Son ítems que tienen que ver con una preocupación sobre la salud y el funcionamiento físico. Están asociados a la complejidad auto-percibida de los problemas de salud del individuo y la intensidad de sus esfuerzos por suavizar estos problemas. La escala es una medida del grado de enfoque sobre la salud en lugar de la severidad de los problemas de salud. Las elevaciones en esta subescala indican que una mala salud puede ser un componente importante de la auto-imagen de la persona quizá acostumbrada a ocupar el papel de paciente.
Ansiedad (ANS)
La escala de Ansiedad (ANS) evalúa el grado de tensión y afecto negativo experimentado por la persona y puede estar referido a varias categorías de diagnóstico. El contenido de ítems de ANS abarca aspectos diversos en la expresión de la ansiedad, incluida la preocupación constante, los sentimientos subjetivos de aprehensión y tensión y las señales físicas de tensión y estrés. La escala se compone de tres subescalas que reflejan tres modalidades principales de la expresión de la ansiedad: (a) Cognitiva (ANS-C), (b) Emocional (ANS-E), y (c) Fisiológica (ANS-F). El significado interpretativo de cada una de estas subescalas se muestra en la Tabla 3.2.
Las puntuaciones T medias (inferiores a 60) reflejan una persona con pocas quejas de ansiedad o tensión. Tales individuos se describen a si mismos como tranquilos, optimistas y eficaces al enfrentarse al estrés.
Puntuaciones T muy bajas (inferiores a 40) son indicativas de una persona que muestra una notable libertad ante el temor y es posible que la persona muestre poca precaución en ciertas situaciones. Puntuaciones T comprendidas entre 60 y 69 indican una persona que puede estar experimentando algún estrés, está preocupada y se siente mal emocionalmente.
Puntuaciones T iguales o mayores a 70 sugieren ansiedad y tensión significativas. Los individuos que tienen puntuaciones en este rango es probable que estén en tensión la mayoría del tiempo y meditando sobre desgracias anticipadas. Pueden ser percibidos como nerviosos, tímidos y dependientes.
Con puntuaciones T por encima de 70, por lo menos una de las subescalas es probable que sea elevada y debe ser examinada para determinar la modalidad típica en la cual se expresa la ansiedad.
Las puntuaciones T notablemente altas en esta escala (90), probablemente tengan elevaciones en las tres subescalas, reflejando una incapacitación generalizada asociada con la ansiedad. Los individuos con tales puntuaciones tendrán vidas seriamente restringidas. Los estresores leves pueden precipitar crisis y el patrón repetido de crisis de ansiedad suponer dificultades para la psicoterapia a pesar de su malestar. En la mayoría de las veces, las puntuaciones en este rango reflejarán un trastorno de ansiedad diagnosticable. El examen de las puntuaciones en la escala de Trastornos Relacionados con la Ansiedad (TRA) pueden sugerir un foco específico de los miedos mostrado por las elevaciones en ANS o una falta de elevación en TRA puede sugerir que la ansiedad está ampliamente distribuida y es generalizada.
Tabla 3.2. Interpretación de las subescalas de Ansiedad
Subescala Descripción
Cognitiva (ANS-C)
Los ítems tienen relación con la expectativa de daño, preocupación constante y creencias cognitivas centradas en la vigilancia de peligros potenciales. Las elevaciones indican preocupación sobre temas actuales (a menudo no controlables) que comprometen la habilidad de la persona para concentrarse y prestar atención. Con puntuaciones T en esta subescala iguales o superiores a 85, se debe investigar la posibilidad de obsesiones intrusivas.
Emocional (ANS-E)
Evalúa sentimientos de tensión, aprehensión y nerviosismo. Esta ansiedad tiende a ser dispersa en lugar de estar fijada a objetos o eventos específicos. La ansiedad tiende a ser persistente y refleja un umbral bajo a afrontar experiencias de eventos que son peligrosos o amenazantes. Las personas con altas puntuaciones en esta subescala experimentan una gran cantidad de tensión y tienen dificultades para relajarse. Tienden a cansarse fácilmente como resultado de alta percepción de estrés.
Fisiológica (ANS-F)
Evalúan la expresión somática de la ansiedad, particularmente características del sistema nervioso autónomo tales como latidos fuertes del corazón, palmas de las manos sudorosas, respiración entrecortada y mareos. Las personas con altas puntuaciones puede que no se sientan psicológicamente ansiosas pero muestran señales fisiológicas que la mayoría de las personas asocian con la ansiedad. Esto refleja una modalidad represiva de manejar el estrés. Cuando esa subescala es elevada a menudo se observan otros síntomas somáticos.
Trastornos Asociados a la Ansiedad (TRA)
específicos asociados a objetos o situaciones incluyendo fobias, pensamientos y comportamientos obsesivos-compulsivos y experiencias problemáticas asociadas a algún evento traumático. Estos síntomas están por lo tanto distribuidos en tres subescalas: Obsesivo-compulsivo (TRA-O), Fobias (TRA-F) y Estrés Postraumático (TRA-E). El significado interpretativo de elevaciones en cada una de estas subescalas se muestra en la Tabla 3.3.
La puntuación en la escala TRA es quizás la más difícil de interpretar de todas las puntuaciones del PAI debido a su composición de tres condiciones bastante diversas. En general, es una medida de la amplitud de la expresión conductual de la ansiedad.
Las puntuaciones T medias (inferiores a 60) reflejan una persona que comunica poco malestar en muchas situaciones. Tales individuos son normalmente percibidos como seguros de si mismos, flexibles y tranquilos bajo presión.
Las puntuaciones T comprendidas entre 60 y 69 indican una persona que puede tener algunos miedos específicos o preocupaciones y que tiene poca confianza en si misma.
Las puntuaciones T iguales o superiores a 70 sugieren impedimentos asociados con miedos en torno a alguna situación; las elevaciones específicas de subescalas muestran con mayor precisión la naturaleza de estos miedos. Estos individuos pueden ser percibidos como inseguros y con dudas sobre si mismos, preocupados y particularmente incómodos en situaciones sociales.
Las puntuaciones T notablemente elevadas (iguales o superiores a 90), probablemente tendrán elevaciones en las tres subescalas reflejando múltiples diagnósticos de trastornos de ansiedad y amplia incapacidad asociada a ésta. Tales individuos se enfrentan con constantes preocupaciones y a menudo se sienten muy culpables por su pasado, ya sea por transgresiones reales o imaginarias. Un numero de patrones de adaptación mal realizados dirigidos a controlar la ansiedad probablemente estén presentes, pero estos patrones tienen poca eficacia en la prevención de la penetración de la ansiedad en sus vivencias y actividad.
Tabla 3.3. Interpretación de las subescalas de Ansiedad
Subescala Descripción
Obsesivo-compulsivo (TRA-O)
Los ítems están asociados tanto a las características sintomáticas del trastorno (por ejemplo, miedos de contaminación, ejecución de rituales) como a elementos de personalidad relacionadas con el trastorno (perfeccionismo, excesiva atención a los detalles). Las personas con altas puntuaciones en esta escala probablemente usen controles de defensa obsesivos para controlar la ansiedad a través del orden y lo previsible.
Estas conductas y defensas son más infrecuentes en muestras clínicas que en la experiencia directa de la ansiedad. Por lo tanto, elevaciones moderadamente
elevadas (por ejemplo puntuaciones T entre 55 y 64) se podrían interpretar en entornos clínicos como individuos con tendencia a la rumiación de ideas, orientación hacia los detalles, conformista y algo rígido en actitudes y conducta. Las puntuaciones T que van de 65 a 74 sugieren un individuo bastante rígido que no puede tolerar cambios en su rutina o eventos inesperados y será particularmente temeroso de situaciones con fuertes exigencias afectivas. Puntuaciones T iguales o superiores a 75 indican rigidez marcada y preocupaciones significativas sobre las que piensa de forma rumiativa; las defensas obsesivas están probablemente fracasando en controlar la ansiedad marcada y es probable que existan pensamientos intrusivos. Un individuo tal puede temer sus propios impulsos y dudar de su habilidad en controlar estos impulsos.
Fobias (TRA-F)
Evalúa varios miedos fóbicos comunes, incluidas las alturas, lugares cerrados, transporte público y exhibición social. Puntuaciones muy bajas (por ejemplo, puntuaciones T iguales o inferiores a 35) sugieren una persona que no tiene miedo de nada, incluso a veces cuando se debe tener miedo. En tales casos existe la posibilidad de falta de precaución. Tales puntuaciones a veces son obtenidas por individuos psicopáticos. Las puntuaciones T comprendidas entre 06 y 69 sugieren que el individuo tiene miedos específicos pero las conductas de evitación no son probablemente marcadas. Tales puntuaciones pueden indicar notable ansiedad social. Puntuaciones T iguales o superiores a 70 indican conductas que comprometen conductas fóbicas con la evitación del objeto o situación temida. Las elevaciones notables de esta subescala indica la probabilidad de fobias múltiples o una fobia más amplia (por ejemplo, agorafobia) en contraposición de una fobia más simple y concreta.
Estrés postraumático (TRA-E)
Los ítems evalúan las reacciones a estresores traumáticos incluyendo pesadillas, reacciones de ansiedad repentinas y sentimientos de estar irreversiblemente cambiado por el evento traumático. Los ítems no detallan la naturaleza específica del evento traumático. La naturaleza precisa del evento se debe determinar a través de una investigación posterior. Comúnmente elevado en entornos clínicos, la escala no es una indicación de estrés postraumático que tiende a tener un perfil característico que incluye otras características además de elevaciones en TRA-E. Las elevaciones moderadas en esta subescala (puntuaciones T comprendidas entre 65 y 74) sugieren la experiencia pasada de un evento traumático perturbador que continúa siendo una fuente de malestar y continúa produciendo episodios recurrentes de ansiedad. Las puntuaciones T iguales o superiores a 90 indican que el trauma (individual o múltiple) es el factor dominante de la vida de la persona y que la persona se percibe a si misma como habiendo sido seriamente dañado o dañada, quizás irreparablemente por haberla vivido.
Depresión (DEP)
La escala evalúa características clínicas comunes al síndrome de la depresión. El contenido de los ítems abarca los principales elementos del síndrome depresivo y también ofrece ítems que evalúan una amplia gama de severidad de estos síntomas. Por lo tanto, el contenido de los ítems incluye pesimismo y expectativas negativas, sentimientos subjetivos de tristeza y apatía, e indicaciones físicas tales como baja energía, alteraciones del sueño y cambios en el apetito. La escala está compuesta de tres subescalas que reflejan tres constelaciones principales de sintomatología depresiva: (a) Cognitiva C), (b) Emocional E) y (c) Fisiológica (DEP-F). El significado interpretativo de las elevaciones en cada una de estas subescalas se muestra en la Tabla 3.4.