REGIÓN Y ORDEN
El lugar de la política
en los órdenes regionales de Urabá
CLARA INÉS ARAMBURO SIEGERT
Trabajo de Investigación para optar al tÍtulo de
Magíster en Ciencia Política
Asesora
Mg. MARÍA TERESA URIBE DE HINCAPIÉ
Socióloga
UNVERSIDAD DE ANTIOQUIA
INSTITUTO DE ESTUDIOS POLÍTICOS
MEDELLÍN
2003
Tabla de Contenido
Introducción... i
Capítulo 1. Características generales de la región y de la población……….. 9 Capítulo 2. Un punto de partida teórico. El orden y la región……... 26
1. Las caras del orden... 26
2. El Orden con mayúscula... 36
3. La región... 41
Capítulo 3. El Orden de la Colonización. La traducción intercultural (hasta 1964)... 49 1. Una periodización rústica ... 51
2. Los móviles... 56
3. Encuentros culturales. Concepciones de orden ... 57
3.1 La dirigencia paisa: el proyecto ilustrado... 58
3.2 La colonización como mito unificador: los colonos paisas... 61
3.3 El mito colonizador como mediador entre el orden y el caos... 62
3.4 Un cambio en el “nosotros” y el “ellos” ... 67
4. Campos relacionales... 71
4.1 Campo de las relaciones intersociales: recursos territoriales... 72
4.2 Campo de las relaciones de clase... 73
Una experiencia para hacer sujetos: abundancia de recursos naturales y variedad cultural... 75
Los empresarios y comerciantes... 79
4.3 Campo de las relaciones institucionales... 81
El lugar del parentesco... 82
La reciprocidad como centro de la democracia... 83
Bienes en competencia... 86
4.4 Campo de las relaciones políticas... 89
La guerra de los Mil Días... 91
Una administración a distancia... 91
Comerciantes con poderes de facto... 92
La Violencia... 93
Gobernar para el orden público... 95
Los pinitos del Partido Comunista... 96
El Partido Liberal... 97
El Estado... 99
4.5 Campo de las relaciones organizacionales... 99
5.1 La dimensión significativa... 102
5.2 Tamaño de la región... 103
5.3 Los centros poblados... 104
5.4 La configuración de la región... 105
6. Resumen del Orden de la Colonización... 106
7. La ley de la termodinámica: Un Orden que se transforma... 112
Capítulo 4. El Orden del Capital. La invención de la política:1964-1995... 116
1. La implantación de la economía del banano... 117
2. Idea(s) de progreso…... 121
3. Campos relacionales... 122
3.1 Campo de las relaciones intersociales... 122
Tensiones culturales y territoriales de los grupos indígenas……… ………... 123
3.2 Campo de las relaciones de clase... 125
La especulación con la tierra y el crecimiento poblacional... 125
Invadir la tierra para equilibrar la satisfacción de las necesidades... 127
Los empresarios o la llegada de los intereses egoístas... 128
Los obreros agrícolas... 129
3.3 Campo de las relaciones institucionales... 130
Desconocimiento cultural... 130
Constitución de sujetos del Orden del Capital... 131
El sujeto moderno……… 134
Las partes para un contrato... 135
3.4 Campo de las relaciones políticas... 140
Política y mercado... 140
Instalación del Estado………. 142
La pluralización de los partidos……….. 144
Presentación de los órdenes alternativos……… 146
Vigorización de los grupos armados... 150
La guerrilla y los partidos……… 154
Ilegalidad y legalidad: el juego de las fuerzas políticas y el papel del Estado………... 156
3.5 Campo de las relaciones organizacionales... 160
Un “nosotros” que se moviliza... 162
El sentido de las movilizaciones……… 163
4. La dimensión de la región en el Orden del Capital... 169
4.1 El Centro: el espacio de la articulación de relaciones... 169
4.2 Tamaño y significado de la región... 170
4.3 La construcción de la región, el deseo de ser... 172
5 Resumen del Orden del Capital... 172
Capítulo 5. El Orden de la Seguridad. La muerte de la política
(1995-hoy)... 181
1. La guerra: desestructuración del Orden del Capital………... 181
1.1 Modificaciones de la guerra en los campos relacionales e interacciones regionales………. 186
Soberanía y territorio………... 186
Autoridad y monopolio: una guerra que rebasa las relaciones capital-trabajo……… 192
El escenario político en la contienda territorial……… 195
Los partidos políticos y el consenso de Apartadó……….. 199
La movilización por la vida……….. 207
1.2 Cambio del significado de la región con la dinámica de la guerra……... 209
1.3 Resumen de la guerra………. 211
2. El Orden de la Seguridad……… 213
2.1 Campo de las relaciones intersociales... 216
La presión sobre los territorios de las minorías étnicas……… ………... 216
2.2 Campo de las relaciones de clase... 219
2.3 Campo de las relaciones institucionales... 255
Internacionalización de los compromisos: los organismos de cooperación... 228
El silenciamiento y la sumisión: dos consecuencias del autoritarismo... 229
2.4 Campo de las relaciones políticas... 233
2.5 Campo de las relaciones organizacionales... 238
Transformación y adaptación organizativa... 238
Coordinación organizativa... 243
2. La dimensión de la región en el Orden de la Seguridad……… ………... 244
3. Resumen del Orden de la Seguridad……… ... 246
Epílogo. ………... 250
Bibliografía... 258
Cuadros Cuadro No. 1 Invasiones urbanas. Apartadó……….. 166
Cuadro No. 2 Eventos violentos. Urabá 1991-1998………... 199
Cuadro No. 3 Acciones violentas por tipo de actor. Urabá 1991-1998... 199
Cuadro No. 4 Índice de Abstención (%)Municipio de Apartadó.1988-2000... 204
Cuadro No. 5 Evolución del desplazamiento. Víctimas por municipio. Urabá, 1986-1998……… 227
Cuadro No. 6. Índice de Abstención (%).Región centro de Urabá. 1988-2000... 236
Introducción
El fin del conocimiento no es descubrir el secreto del mundo, o la ecuación clave, sino dialogar con el mundo. Edgar Morin
El objeto de este trabajo es establecer la relación entre Región y Orden, es decir, mirar la región bajo la perspectiva del orden, específicamente del orden complejo. Estudiar la región desde esa perspectiva, permite revisar los estereotipos creados sobre la región, construidos sobre visiones éticas y morales, ancladas en la concepción de un orden perfecto y ciertos valores; o también sobre el predominio de una realidad sobre otras (física, cultural, política, económica, psicológica) cuando cada una tiene su lugar en la simultaneidad de realidades que vive la región. Además, se dice que estos estereotipos tienen vigencia espacial hasta donde sean corrientes los órdenes sobre los cuáles están construidos; o, incluso, que encarnan una noción de orden sustentada en un eje que pudo haber sido un evento en la historia de la región.
Retomaremos algunos fundamentos analíticos de Edgar Morin que sugieren una propuesta para mirar de nuevo los estudios regionales realizados, para profundizar en la comprensión de las regiones, o, como él dice, para dialogar con ellas de otra manera. Interrogaremos nuevamente a las regiones sobre sus formas de poder, las relaciones entre los pobladores, el tipo de nexos con el Estado, los conflictos y la guerra, la contribución a la construcción de la nación y otros temas que entrelazaremos alrededor de hitos históricos regionales. Con éstos se intentará entender el orden regional sin entrar en la intimidad de cada una de sus realidades (política, sociedad, economía, cultura, otras) sino ver el lugar de cada una en ese orden regional.
La visión compleja se centra en el juego de interacciones entre las partes y el todo, comprometidos en el orden. Aunque se aleja de una visión fragmentada, que deposita en la explicación de una parte el sentido de la totalidad, tampoco se acerca a una visión holista que busca la explicación en la totalidad por ser ambas igual de reduccionistas. La complejidad propone afrontar las incertidumbres y contradicciones y considerar la asociación antagonista orden/desorden de la misma forma como el universo se ordena y organiza, desintegrándose.
Enfocaremos el lente en Urabá. Lo vívido de los procesos implicados en su configuración regional permite abarcar los rasgos destacables de la región desde que comenzó el proceso colonizador definitivo, sobre todo desde la década de 1950, aunque se ofrecen unos antecedentes necesarios. El análisis llega hasta hoy. Esto fue posible por dos razones: la primera, por haber visitado la región en distintas oportunidades de trabajo que me han dado la oportunidad de entenderla mas que si éste fuera el primer acercamiento y, la segunda, por haber realizado este trabajo con base en fuentes secundarias las que, afortunadamente, abrevian la tarea.
Con esta propuesta se pretende:
i) Poner a consideración la interpretación sobre la región de Urabá según tres Ordenes regionales: el Orden de la Colonización, el Orden del Capital y el Orden de la Seguridad, y los lugares de anudamiento de las interacciones en cada uno de ellos. Estos tres Ordenes regionales serán nombrados con mayúscula para diferenciarlos de otros, como veremos.
ii) Contribuir a mirar la región de forma menos fraccionada y abrirle espacio a otro tipo de interpretaciones que permitan verla según los
distintos ejes históricos que la estructuran y que son fuente de construcción de Ordenes. En cada uno de estos Ordenes, los pobladores se relacionan de forma distinta con la historia, el espacio, los demás y consigo mismos, en un movimiento de creación, adaptación, renovación y destrucción que da cuenta del fluir de la historia por la región.
iii) Darle al orden una dimensión en la que cultura, política y economía (instancias consideradas fuentes del orden por excelencia), o cualquier otro discurso ordenador, no resuelven el Orden de la región pero tienen en éste su lugar. Las relaciones interculturales, de poder y de mercado, ocupan una posición mas destacada o menos destacada en los tres ejes históricos que han dado lugar a los tres Ordenes de la región. Estas realidades o dimensiones, serán nombrados como órdenes con minúscula.
iv) Adoptar la postura de Cornelius Castoriadis para quien no existe lugar ni punto de vista alguno exterior a la historia y a la sociedad en el que poder situarse para teorizarlas (inspeccionarlas, contemplarlas, afirmar la necesidad determinada de su ser)1. Es por esto que el
empeño por volver a mirar a Urabá desde otra perspectiva debe ser una labor anclada en la historia y en las interacciones sociales, y sus variaciones a lo largo del tiempo.
v) Introducir la noción de evento en relación con el Orden al concebirlo como catástrofe destructiva o creativa que coadyuva a los cambios en el Orden sin negar que éstos también pueden proceder de otra fuente, es decir, producto de la termodinámica de cada Orden. La instalación
1
CASTORIADIS, Cornelius. La institución imaginaria de la sociedad. En: Eduardo Colombo. El imaginario social. Montevideo: Altamira, 1993. p. 30
de la agroindustria y la guerra son los dos eventos que sirven de gozne entre un Orden y otro (la agroindustria entre la Colonización y Capital, y la guerra, entre el Capital y Seguridad).
vi) Ubicar el lugar de la política en los distintos Ordenes regionales para comprender su incidencia y trabar sus relaciones dentro de la dinámica regional y con las demás realidades incluidas (mercado, cultura, religión, ideología o cualquier otro). Quiero sustentar la hipótesis de que fue en el Orden del Capital donde realmente nació la política para Urabá y cómo y porqué murió en el Orden de la Seguridad.
vii) Mostrar la maleabilidad y flexibilidad de la región que se encoge y expande según la modalidad de las interacciones de cada Orden lo que hace que existan varias regiones para una misma jurisdicción según el Orden de que se trate.
Las interacciones de cada uno de los tres Ordenes serán analizadas con base en una propuesta de sociología relacional que hace Guy Bajoit2. Se dice
que la especificidad de la naturaleza humana está cifrada en relaciones de poder, intereses sociales, deseos y necesidades humanas, organización cultural y racionalidades, entre las mas sobresalientes. Sin embargo, cada vez que se trata de hacer cualquier inventario o de proponer alguna clasificación, siempre hay objeciones. Con esa claridad, se tratará de poner a dialogar la propuesta de Bajoit sobre las relaciones entre los hombres merced a sus motivaciones y finalidades, con los Ordenes de la región, es decir, que ella sirva de instrumento analítico para cruzar las realidades
2 BAJOIT, Guy. Pour une sociologie relationnelle. 1re édition. Paris: Presses Universitaires de
culturales, sociales, económicas y políticas (órdenes con minúscula) en cada uno de los Ordenes de la región.
Bajoit propone mirar las relaciones alrededor de finalidades: intersociales, de clase, institucionales, políticas y organizativas. El primero de los campos relacionales, el de la relaciones intersociales, se ocupa de la gestión de la relación entre la defensa y la conquista de los recursos territoriales. Estos recursos comprenden mas que el espacio mismo pues abarca lo que éste representa, es decir, una posición geopolítica estratégica, riquezas naturales, humanas, técnicas, culturales, económicas, poderío militar, entre otras. El Estado actúa como el mediador de estas relaciones para dirimir la tensión entre la conquista y la defensa de estos recursos territoriales.
La concepción sobre los recursos que propone, sirve de guía para comprender los demás campos relacionales pues entrelaza los bienes con la población (campo relacional de clase), ya sea a través de un acceso equitativo que complazca a los distintos intereses con la garantía del cumplimiento de las respectivas responsabilidades (campo relacional institucional), o que se den las políticas requeridas para controlar el apetito de bienes y de poder de los distintos grupos (campo relacional político) o la garantía de que con ellos se podrán reproducir las distintas organizaciones de la vida social (campo relacional organizativo). Los cinco campos relacionales tienen mayor o menor peso según el Orden analizado (Colonización, Capital o Seguridad).
Los campos relacionales no son la fuente de explicación del Orden regional pero sí el instrumento para entenderlo. La lectura regional a partir de las interacciones en cada campo relacional muestra los anudamientos distintos en cada uno de los Ordenes: en el de la Colonización se dan alrededor del territorio como refugio y el de la tierra como posesión y arraigo; en el del
Capital, alrededor de la relación capital-trabajo –donde tercia la insurgencia- y la incorporación en los beneficios del desarrollo sin que se pierda la lucha por la tierra que se da bajo otras relaciones; en el Orden de la Seguridad el anudamiento es alrededor del territorio como dominio e imposición de un orden alternativo después de haberse librado una guerra entre dos órdenes alternativos por la conquista territorial.
El caos, el conflicto y la crisis son inherentes a cada Orden y hacen parte de un proceso de constitución y reconstitución que organiza los desórdenes aparentes de una realidad regional. Como dice Morin:
...Un universo estrictamente determinista, que no fuera sino orden, seria un universo sin devenir, sin innovación, sin creación. Pero un universo que no fuera sino desorden no llegaría a constituir organización, por lo que sería inepto para la conservación de lo nuevo, y por ello mismo para la evolución y para el desarrollo. Un mundo absolutamente determinado, al igual que un mundo absolutamente aleatorio, son pobres y mutilados, el primero incapaz de evolucionar y el segundo incapaz siquiera de nacer3.
Esto nos introduce a la guerra como un tema especial dentro de la historia regional de Urabá. Como tal, la guerra no constituye un Orden sino que, parodiando a Morin, es el desorden absoluto, la pérdida del equilibrio entre las interacciones, la incapacidad para conservar lo nuevo, la mutilación de cualquier posibilidad para la región.
Los eventos, instalación de la agroindustria y guerra, son tratados en los capítulos del Orden a que dieron lugar, es decir, la agroindustria en el Orden del Capital y la guerra en el Orden de la Seguridad. La diferencia cualitativa de los eventos, la relación entre el evento y el orden donde irrumpen, la aptitud del orden para integrarlo o para dejarse destruir, además de las características diferenciales asociadas con los criterios de magnitud, temporalidad, gradualidad, espacialidad y direccionalidad mencionados para
3 MORIN, Edgar. Ciencia con conciencia. Primera edición. Barcelona: Editorial Anthropos,
los eventos, admiten una exposición diferente del evento en cada uno de los Ordenes: el caracter de integración del evento, permite que éste sea tratado con los distintos campos relacionales del Orden del Capital; el carácter de catástrofe destructiva de la guerra, en cambio, hace que ella merezca una consideración previa en el capítulo del Orden de la Seguridad, antes de mostrar la calidad de las interacciones de éste Orden al que ella dio lugar. Finalmente hay que reconocer que la pretensión de acercarse a la región bajo la propuesta compleja fue mayor que la capacidad para hacerlo. Sin embargo el acercamiento permitió, como dice Morin, comprender la región de otra manera, y ver, en la historia, los cambios en la permanencia, anudados en torno a ejes distintos aunque, en apariencia, sigan existiendo los “mismos” escenarios, actores y relaciones. Se tiene la certeza de que esta propuesta de analizar la región bajo Ordenes regionales, ofrece muchas posibilidades que, ojalá, puedan madurarse y desarrollarse en el futuro.
El orden del documento es el siguiente:
Un primer capítulo ofrece unas características generales sobre la región y sus pobladores que le permitan al lector ubicarse en la zona de estudio. En el segundo, se hacen unos apuntes teóricos sobre orden, distintas concepciones acerca de éste, la relación del orden con la región y la propuesta sobre cómo anudar ambos temas. Los siguientes capítulos son el grueso del trabajo; en ellos se hace la lectura de Urabá desde la interpretación que pretende mostrar los cambios de la región y comprender el lugar de la política y lo político en los distintos Ordenes regionales, es decir, en el Orden de la Colonización en el capítulo tercero, en el Orden del Capital en el capítulo cuarto, y en el Orden de la Seguridad en el quinto capítulo.
Capítulo 1. Características generales de la
región y de la población
Este capítulo ofrece una mirada panorámica de la región de estudio, apoyada en cifras que ubican a Urabá con relación a las mismas cifras del departamento. Se trata de un capítulo frío e insaboro pues muestra a la región sin procesos históricos, dinámicas sociales ni políticas, temas que se revisarán en otros apartes. Estas cifras pueden provocar en el lector deseos de saber porqué la región llegó a tener esos indicadores de bienestar, esa distribución espacial, la diferenciación de su producción, además de la diversidad de sus recursos naturales. Así presentado, puede aparecer sin sentido, pero esta información servirá de apoyo a algunas de las afirmaciones que se hacen en el desarrollo del trabajo. De cualquier modo, la intención principal es familiarizar al lector con la región de Urabá.
1. Ubicación espacial
Urabá está situada en la región conocida como el Chocó biogeográfico que abarca el andén Pacífico o franja costera y húmeda entre Colombia y Ecuador. Esta región tiene dos grandes características: i) un alto endemismo, el de mayor concentración en toda América del Sur y probablemente del mundo, debido al aislamiento de la región del resto de las tierras bajas de Suramérica por la cordillera de los Andes y, ii) una gran diversidad biológica relacionada con los altos niveles de precipitación y ausencia de temporadas secas. Es uno de los pocos reductos de biodiversidad que quedan en el mundo como producto de una combinatoria entre la precipitación, el clima, el relieve y los procesos geológicos específicos; una muestra de su riqueza está representada en 9 Parques Nacionales Naturales, entre ellos los de
Paramillo, Utría y Katíos en lo que corresponde a las regiones del Darién y Urabá4.
La región esta dividida en tres zonas: el norte (municipios de Arboletes, San Juan de Urabá, San Pedro de Urabá y Necoclí), el eje bananero (municipios de Turbo, Apartadó, Carepa, Chigorodó y Mutatá) y el sur (Vigía del Fuerte y Murindó). (Ver Mapa No. 1 Ubicación geográfica región Urabá) El 70.5% vive en la zona bananera, principalmente en Turbo y Apartadó, el 26% en el norte y el resto en Murindó y Vigía del Fuerte5. Apartadó es el centro urbano
regional por excelencia: concentra el mayor número de población urbana, alberga el 90% de las instituciones oficiales, el comercio, la banca, los gremios y las instituciones de salud, además de que en ella se ha concentrado el 90% de las inversiones del Estado.
En esas tres zonas se distribuyen las tres grandes riquezas de Urabá: posición estratégica, recursos naturales y diversidad cultural, las cuales han sido causa de graves conflictos internos. La posición estratégica fue tempranamente valorada por los extranjeros que ingresaron al continente como conquistadores, comerciantes o simplemente como explotadores de los recursos naturales. Ellos llegaron primero que los colombianos, lo que es significativo porque en las raíces de la configuración regional predominaron los intereses foráneos para extraerle las riquezas a la región mas que para desarrollarla.
La región comenzó a configurarse mirando hacia el mundo exterior: se producía para los mercados externos y se comercializaba por intermedio de los americanos, mientras que el resto del departamento y del país no se
4 GENTRY, Alwyn H. Riqueza de Especies y Composición Florística de las Comunidades de
Plantas de la Región del Chocó. Una Actualización. Colombia Pacífico, tomo 1. Editor Pablo Leyva. Fondo para la Protección del Medio Ambiente José Celestino Mutis. FEN. 1993.
percataban todavía de lo que estaba ocurriendo en Urabá, a excepción de unos cuantos quijotes que no lograban incorporarla al mercado nacional. Esta vuelta de espalda dio libre albedrío a los extranjeros para imponer pautas de organización alrededor de las actividades económicas y reglas privadas semiautónomas que fueron miradas de soslayo por el Estado que no ofreció controles reales ni ejerció soberanía, como luego veremos.
Los modelos económicos y los proyectos colonizadores predominantes en la historia de los tres últimos siglos en Urabá, han ocasionado movimientos de población en temporalidades distintas. Desde un comienzo, desestabilizaron a los grupos ancestrales indígenas, los que ya habían librado batallas contra huestes españolas durante la Conquista y la Colonia; también les recortaron los territorios tradicionales.
2. Riquezas naturales
Las riquezas es una de las razones por las cuáles la región ha sido tan disputada. Ellas están en los ecosistemas de la Serranía de Abibe, el piedemonte, el abanico aluvial, las llanuras de inundación, el complejo costero y el sistema de colinas en el norte6. En ellos se han ubicado las hordas colonizadoras, los campesinos, los empresarios y pescadores de todas las pelambres. A pesar de las riquezas es poco lo que se conoce sobre ellas aunque se intuya la importancia que, mas que hoy, tendrán en el futuro, otra razón para posicionarse en la zona y disputarla.
La Serranía del Abibe. Es puente entre los parques nacionales naturales de Paramillo, Katíos y Orquídeas y lugar donde se localiza el mayor complejo orográfico de la zona. Esto le da una gran importancia ambiental por lo que significa en términos de biodiversidad y alto potencial biotecnológico en cuanto a bancos genéticos y de germoplasma7. A pesar de las aperturas de
bosque hechas por colonos que han remontado la Serranía, todavía conserva un alto porcentaje en bosque nativo (mas de dos terceras partes) lo que contribuye a que sea la gran reguladora del sistema hídrico regional y área receptora de humedad y recarga de los acuíferos que soportan las actividades humanas y procesos industriales de los ecosistemas del piedemonte y los abanicos aluviales donde se instaló la producción bananera.
El Piedemonte (estribaciones de la serranía). Constituye las últimas estribaciones de la cordillera con alturas inferiores a los 200 msnm con
6 Esta información se retomó de: CORPOURABÁ. Plan Trienal 1998-2000. 1998;
UNIVERSIDAD DE ANTIOQUIA. CENTRO DE INVESTIGACIONES AMBIENTALES. Plan de Ordenamiento Territorial. Zona centro de Urabá. Informe Físico-Biótico Preliminar. 1999. Magnético.
7 Plan de Etnodesarrollo para las comunidades indígenas de Antioquia. Organización
pendientes cortas de moderadas a fuertes. Muchas de estas áreas se encuentran fuertemente intervenidas y quedan pocos vestigios del bosque natural. La carga de sedimentos generada por las prácticas agrícolas inadecuadas a esta altura afectan el caudal regular de las fuentes lo que produce incrementos súbitos de los caudales manifiestos en la época invernal en inundaciones y desbordamientos sobre el abanico aluvial. En el piedemonte se concentra el mayor porcentaje de cultivos transitorios de economía campesina del centro de Urabá (maíz, cacao, arroz, yuca, frutales y murrapo, entre otros) a pesar de que sus suelos son de baja capacidad agrícola con vocación eminentemente forestal.
Abanico Aluvial (Zona Bananera). Formado en el cambio de pendiente abrupto que sufre la serranía en su piedemonte lo que permite el depósito de sedimentos de origen aluvial y de vertiente. Está localizado entre las planicies aluviales del río León y las estribaciones o sistemas de pequeñas colinas del piedemonte. En sus terrazas se desarrolla la agricultura comercial de exportación de banano y plátano, principalmente, ganadería extensiva de baja producción, y pequeñas parcelas de agricultura campesina, en mínima parte.
Llanura de inundación. Esta localizada en el centro y a lo largo del eje de la cuenca del río León cuya planicie bordea la planicie aluvial del río Atrato, confundiéndose en la parte baja en una extensión casi plana con muchas lagunas y sedimentos superficiales compuestos de materiales orgánicos. Los suelos tienen altas restricciones por sus características de inundabilidad no propicios para asentamientos humanos aunque con algunas posibilidades para la explotación de la ganadería extensiva y cultivos de arroz y plátano. El sistema de ciénagas de la llanura inundable cumple un papel fundamental para la reproducción y alimentación de algunas especies siempre y cuando
los ambientes vecinos no impidan el paso de nutrientes necesarios para los intercambios de agua, o la cantidad de materia orgánica que reciban, exceda su capacidad de degradación. Estos humedales, íntimamente relacionados entre sí, albergan gran variedad de especies propias y de otras provenientes del Golfo.
Complejo Costero. Incluye todos los rasgos geomorfológicos de origen marino a lo largo de la costa los cuales son formados por oleaje, viento, mareas, deriva litoral, corrientes marinas, entre otros. Incluye el Golfo de Urabá, estuarios y bosques de manglar que bordean las costas hasta Arboletes. Los suelos y paisajes tienen limitaciones para la producción de plantas comerciales y restringen su uso a sitios de recreación, vida silvestre, suministro de agua o fines estéticos.
El Sistema de Colinas. Se encuentra al norte de la región y está constituido por las estribaciones de las cordilleras con alturas inferiores a los 200 m. En algunos casos, los suelos presentan una capa superior delgada de buena cantidad de materia orgánica y texturas dominantes de franco a franco-arenosas. Muchas de estas áreas se encuentran fuertemente intervenidas y quedan pocos vestigios del bosque natural.
En los ecosistemas mencionados se ubican los pobladores regionales, quienes no siempre están en el equilibrio con el territorio que augure una buena relación entre el hombre y la naturaleza. Por ejemplo, uno de los problemas relevantes de la región es la acelerada concentración poblacional y el poco planificado crecimiento de los núcleos urbanos.
3. Cifras sobre la población y la calidad de vida
Según Planeación Departamental8, Urabá tiene 433.686 habitantes: 50.47%
vive en las cabeceras y 49.53% en la zona rural. Al desagregar los datos por municipio, se evidencia que la región es mas rural que urbana, sólo que Apartadó, que tiene el 82.6% de su población en el área urbana, y Chigorodó, el 76.3%, alteran la proporción real de los demás municipios de la región que son eminentemente rurales.
La mayoría de la población de la región es joven: 70.78% está entre 0-29 años, 20.81% entre 30 y 50 años y el 8.41% restante son mayores de 50 años. El crecimiento promedio de la zona centro fue de 59.4% entre 1964 y 1999 y de 47.2% en la zona norte9. Entre 1985 y 1993, se dio en el norte una expulsión rural muy fuerte que acrecentó los cascos urbanos, fenómeno
8 DEPARTAMENTO ADMINISTRATIVO DE PLANEACIÓN DE ANTIOQUIA. Proyecciones y
Ajustes de Población con Base en el Censo 1993. Magnético. 2000.
9 INSTITUTO DE ESTUDIOS REGIONALES —INER—, CENTRO DE INVESTIGACIONES
SOCIALES Y HUMANAS —CISH—. Plan de Ordenamiento Territorial, zona centro de Urabá. Informe socio-cultural preliminar. Universidad de Antioquia, Medellín, 1999. Magnético.
asociado con la llegada paramilitar a la zona. Esta tendencia se revirtió después de 1993: los desplazados asentados en las cabeceras migraron a otros lugares y, llegó población nueva a habitar en el campo. En la zona del Atrato Medio hubo crecimientos poblacionales porcentuales importantes hasta 1985, época de otorgamiento de concesiones madereras. Desde entonces hubo un decrecimiento fuerte hasta 1993 con tasas negativas en todas las áreas. Hoy la situación de los desplazamientos en la zona del Atrato por la disputa territorial entre paramilitares y guerrilla impide cualquier aproximación.
Los desplazamientos no alcanzan a alterar la tendencia de crecimiento puesto que se van unos pobladores pero llegan otros. No hay cifras exactas sobre el número de desplazados porque el temor y terror ha generado una conducta de invisibilización. Sin embargo se habla de que para 1996 el 56% de los desplazados en Antioquia (35.806 personas y 10.730 familias) correspondía a Urabá. En 1997 el desplazamiento creció en un 30% en el departamento, mientras que en Urabá descendió en un 26% y mucho mas en 1998 cuando fue mayor el número de desplazados en Antioquia contrario a Urabá que representó solo el 5.9% del total departamental10.
En consideración al comportamiento histórico-demográfico de la región, a la pacificación temporal de la zona y a la proyección de macroproyectos, hacen presumir que la zona no perderá población sino que seguirá siendo atractiva para distintos intereses, máxime cuando se trata de una región con una posición geoestratégica importante de cara a la globalización de la economía. Igualmente sus recursos naturales y el posicionamiento de ellos en el contexto internacional prevé que la zona siempre tendrá puestos los ojos de distintos intereses nacionales y extranjeros.
10 INSTITUTO POPULAR DE CAPACITACIÓN. Documento de Estadísticas del Banco de
En la región la base social es muy vulnerable como consecuencia de un proyecto de desarrollo que ha sido inequitativo. Algunas cifras ilustran esta situación.
Necesidades Básicas Insatisfechas (NBI) e Indice de Condiciones de Vida (ICV). Según el Departamento Administrativo de Planeación de Antioquia11, Urabá es la región del departamento con los mas altos niveles de
pobreza y baja calidad de vida de la población, seguida por el Bajo Cauca. El promedio regional de NBI en el último censo de 1993 fue de 68.6% y el de miseria de 41.0%, mientras los departamentales fueron de 31.7% y 13.2% respectivamente. Las mejores condiciones de vida las tiene la zona bananera y Apartadó, en particular, mientras que en el norte la situación es deplorable (83.9% de NBI y 56.7% miseria) y, en el sur, la pobreza es absoluta (97.1% de NBI y 54.6% de miseria).
El promedio de Indice de Condiciones de Vida (ICV), indicador de bienestar12, es de 47 puntos mientras que el promedio departamental es de 73.3 puntos, es decir, 26.3 puntos por debajo del departamento. Apartadó tiene el mas elevado ICV (66 puntos) de la región, seguido de Chigorodó (59.4), Carepa (57.2) y Mutatá que sobrepasa los 50 puntos. Los demás municipios están por debajo de los 50 puntos, no alcanzan a la mitad de las condiciones óptimas que mide el ICV, entre los que está Turbo, todos los municipios del Norte, y Vigía del Fuerte y Murindó.
11 DEPARTAMENTO ADMINISTRATIVO DE PLANEACIÓN DE ANTIOQUIA. División de
Geoestadística. Carta de Generalidades de Antioquia. Imprenta departamental, 1998.
12 El ICV asume valores entre 0 y 100 puntos. Variables que incorpora: educación del jefe del
hogar, personas del hogar entre 12 y más años, jóvenes del hogar entre 12 y 18 años (si asisten o no a educación secundaria o superior), asistencia escolar de los niños entre 5 y 11 años; material de las paredes, pisos, servicio sanitario, abastecimiento de agua, elementos para cocinar, disposición de basuras; niños de más de 6 años en el hogar, personas por cuarto. La información es censal como la del NBI, pero más completa pues el NBI es prácticamente un índice de grado de urbanización.
Servicios públicos13. La energía es el mejor de los servicios: tiene una
cobertura regional del 68.5% aunque muy por debajo del departamento (93.3%) y del Valle de Aburrá donde es total. Superan y elevan el promedio regional los municipios de Apartadó, Carepa, Chigorodó y Turbo, con mayores porcentajes en las cabeceras municipales que en el resto del municipio. Las coberturas regionales de acueducto (55.3%) y alcantarillado (37.2%) son muy bajas de por sí y comparadas con las del departamento (83.7% en acueducto y 71.9% en alcantarillado), también con amplios desequilibrios entre las cabeceras y el resto. En alcantarillado sobrepasan el promedio regional de 37.2%, Apartadó con el 80%, Carepa (55.9%), Chigorodó (46.6%) y Mutatá (39.2%). Vigía y Murindó carecen del servicio. En acueducto solo están por encima del promedio Apartadó (79.6%) y Carepa (65.4%) que tienen en las cabeceras respectivas las mayores coberturas.
Ilegalidad en la tenencia de las viviendas. La presión por la tierra rural y urbana en el eje bananero ha sido particularmente intensa y diversa, y la invasión una de sus principales características. Esto se hizo manifiesto, principalmente, en las cabeceras del eje bananero donde hoy se evidencia una situación crítica de ilegalidad en la tenencia de las viviendas, subnormalidad de los asentamientos humanos, déficit cuantitativo y cualitativo de vivienda, además del asentamiento en zonas de riesgo, el hacinamiento por escasez de tierra urbana, la falta de planeación y el déficit de políticas públicas adecuadas a pesar de algunas acciones de habilitación y construcción de vivienda de la década de los noventa. Los pobladores tienen pocas opciones para atender sus necesidades de vivienda debido a los altos costos del crédito institucional, los limitados recursos, la falta de operación de los Fondos de Vivienda Convencionales (para los trabajadores
13 DEPARTAMENTO ADMINISTRATIVO DE PLANEACIÓN DE ANTIOQUIA. División de
bananeros) y la ausencia de una política estatal adecuada de vivienda de interés social.
La salud. Atraviesa una situación delicada para la que la ley 100/93 no ha sido solución. Todos los municipios tienen problemas en la conformación del sistema local y en la administración de los fondos de salud a excepción de Apartadó donde la implementación de la ley está mas adelantada. Este municipio tiene mayores recursos humanos y mejor infraestructura pues tiene un hospital de segundo nivel, el único de la región de estas características, lo que hace que su índice de ocupación sea superior al 100% pues atiende a los 11 municipios de Urabá y a la población remitida de las localidades vecinas de Chocó y Córdoba. Los hospitales locales no poseen la infraestructura necesaria ni la tecnología apropiada para la atención general y en particular para la población materno-infantil que demanda el 80% de los servicios, es la primera causa de consulta y la morbi-mortalidad materno-infantil duplica los índices del departamento14.
Según los parámetros de la Organización Panamericana de la Salud (OPS), el déficit de médicos es el siguiente: Apartadó, 39; Arboletes, 17, Carepa, 27; Chigorodó, 42; Mutatá, 9; Necoclí, 38; San Juan de Urabá, 18; San Pedro de Urabá, 25 y Turbo, 96. De Murindó y Vigía del Fuerte no se obtuvieron los datos. El recurso médico y paramédico está concentrado en Apartadó con un 43% cuando solo tiene el 15% de la infraestructura instalada, una de ellas el hospital regional. Le sigue Turbo con el 14% del recurso humano de la región para atender una infraestructura del 28%.
En cuanto a la morbi-mortalidad, las causas mas relevantes son las siguientes: excepto Mutatá, Carepa y Apartadó, todos los municipios de
Urabá tienen tasa de desnutrición global por encima del 30%; la crónica y la aguda son menores, pero mas altas con respecto a los promedios departamentales. Otras causas son malaria, dengue clásico y hemorrágico, leishmaniosis, sida, y cada vez son mas visibles la discapacidad y problemas de salud mental. La franja de mayor índice de mortalidad es la de los hombres entre 15 y 30 años por homicidio con arma de fuego. En 1997, el 94% de las muertes violentas de la región se registró en el eje bananero, con mayores tasas en Apartadó y Turbo15.
La educación. Las cifras educativas no son para nada halagadoras: el 35% de la población ha cursado básica primaria, 10.2% secundaria, 6% media vocacional y 1.6% educación superior. El promedio de años de educación (grado más alto alcanzado) es de 3.5 años de acuerdo con el censo/93, en comparación al departamental de 5.3 años. Apartadó tiene el más alto número con 4.4 años y Murindó solo 2.5 años. La tasa promedio regional de analfabetismo estructural era de 17.5% en 1993, mucho más alta que el promedio departamental de 7.3%. Por zonas, las tasas de analfabetismo son de 16.74% para el eje bananero, 23.92% para el norte y 27.45% para el sur.
4. Cifras sobre la actividad económica16
Las cifras evidencian una dinámica económica poco diversificada, dependiente del monocultivo del banano y con débiles encadenamientos productivos. De los 11.644 Kms2 (1.164.400 hectáreas) que tiene Urabá,
38.18% está en bosques, 27% en ganadería, 7.22% en cultivos, 5.34% en montes y 21% no se especifica el uso. Del área dedicada a los cultivos, el
15 Ibíd
16 ARANGO, Juan Carlos. Dimensión Económica. En: Bases para el Plan Estratégico
Decenal de Inserción Regional de la Universidad de Antioquia. Región de Urabá. Instituto de Estudios Regionales, Universidad de Antioquia, Medellín: magnético, 2000.
2.4% corresponde a banano y 4.82% a los demás17. A pesar de la poca
extensión que ocupa el banano, es la actividad que mas aporta al producto interno bruto (PIB) agrícola de la región (72.9% para 1994) mientras que la actividad ganadera solo con el 8.73% del PIB del sector primario y con 13.3% del PIB de Urabá.
El sistema productivo regional no tiene un encadenamiento interno que permita mostrar una economía consolidada: depende de la relación capital, trabajo y recursos naturales y no ha logrado las condiciones requeridas para incorporar el capital social y humano, es decir, sus instituciones formales, reglas, normas y valores culturales, lo mismo que las relaciones de confianza para combatir la incertidumbre y dirimir los conflictos. Esto hace difícil difundir las innovaciones y el conocimiento científico y tecnológico para incrementar la productividad y promover cambios en la organización de la producción.
Según el último censo, la ocupación regional estaba equilibrada entre el sector primario y el terciario para toda la región (49.6% y 45.6% respectivamente) que, desglosado por municipios, muestra notorias diferencias. En el norte prevalece la ocupación en el sector primario (57% en Arboletes y un 70% en los tres restantes municipios), coincidente con la dedicación básicamente ganadera de la subregión, los cultivos de subsistencia y la pesca18. De estas actividades la que menor empleo genera
es la ganadería extensiva poco tecnificada para la que es suficiente un peón por 500 hectáreas, además de algunos jornales para tareas específicas difíciles de contabilizar; el resto son empleos familiares en parcelas de subsistencia ubicados en los bordes de las haciendas y parcelas de plátano para exportación que van en aumento acelerado por efectos de la reforma
17 PLAN ESTRATÉGICO DE ANTIOQUIA, PLANEA. Subregión Urabá. De la Visión de futuro
hacia la identificación de líneas estratégicas. Medellín: Imprenta Departamental, 1999. p. 62
18 DEPARTAMENTO ADMINISTRATIVO DE PLANEACIÓN DE ANTIOQUIA. División de
agraria, básicamente por la vía informal o por las estrategias de los paramilitares, como veremos.
En el eje bananero la ocupación del empleo por sectores es variada: Apartadó concentra la mayor proporción de ocupación en el sector terciario, coincidente con su papel regional de centro institucional y de servicios. En Carepa prevalece el empleo en el sector primario, mientras que Chigorodó, Mutatá y Turbo mantienen cierto equilibrio entre los sectores primario y terciario. En Vigía del Fuerte es muy clara la ocupación en el sector primario, atribuible a la explotación básicamente maderera, pesquera y a cultivos de subsistencia. No está clara la proporción de Murindó pues el censo se hizo un año después del traslado por el terremoto, lo que justificaría la alta ocupación en el sector de los servicios que éste muestra.
Economía de exportación: el banano. El 2.4% del territorio de Urabá está plantado en banano; eso significan 28.000 hectáreas cultivadas, 406 fincas con un tamaño promedio mayor de 70 hectáreas (lo cual implicaba productores grandes)19, 13.718 empleos directos y 41.154 indirectos20. La
importancia del banano radica en los ingresos que genera por motivo de las exportaciones (anualmente le aporta al país unos 300 millones de dólares21),
en su contribución al PIB departamental (es el segundo después del café) con un 24%, en el nivel de empleo que produce en la zona y en la vocación exportadora que ha desarrollado en sus pobladores como potencial para la creación de proyectos y empresas productivas para la globalización. Si bien las divisas no llegan a la región ni tampoco el sector ha hecho inversiones
19 CRUZ SÁNCHEZ, Magdalena. Estudio de la Competitividad del Banano. Santafé de
Bogotá: Presidencia de la República, Corporación Andina de Fomento, Consejería Económica y de Competitividad, Augura y Proexport; 1996.
20 Ibid. p. 9. Según las fuentes estadísticas y económicas utilizadas por Planea, los datos de
empleo son 16.462 directos y 49.385 indirectos. p. 63.
importantes en otras actividades de eslabonamiento en Urabá o reinversiones sociales, es por la vía de los salarios por la que fluye dinero hacia otros sectores económicos, principalmente el terciario, a cuyo calor se han dinamizado algunas actividades de servicios.
Economía campesina. Urabá sólo dedica cerca del 5% de su extensión al cultivo de plátano, cacao, maíz, arroz, yuca y frutales (piña, papayuela, coco, chontaduro, aguacate y borojó). El sector agrícola de subsistencia no ha tenido los sistemas de soporte requeridos para la producción y comercialización en los mercados regionales, departamentales y nacionales; hay poca vinculación entre la producción y la transformación; poca capacidad de gestión de proyectos agrícolas o agroindustriales por la mentalidad de corto vuelo del productor que solo busca el lucro sin medir otras ganancias que podrían ser mas duraderas, tiene escasa formación educativa, dificultades para construir proyectos colectivos por la desconfianza generada en la violencia que se ha vivido en la región; también les faltan los títulos de propiedad; muestran resistencia al cambio técnico por la escasa mentalidad empresarial y porque la incertidumbre de vivir en tierras ajenas, o de haber sido desarraigados en otros tiempos, no les permiten inversiones durables. El plátano es el único producto campesino para la exportación y el segundo producto agrícola en importancia para Urabá, tanto por el ingreso que genera como por el empleo que capta. Este cultivo es el que más mano de obra campesina ocupa pues en 1997 generaba 3.574 empleos en el eje bananero22 que se traducen en el mismo número de familias que dependen
directamente de la exportación del plátano. De éstas, el 90% son explotaciones familiares con cultivos tradicionales en parcelas de 1 a 3 hectáreas, el resto son producciones plataneras tecnificadas. Al ser este
22 VALENCIA, Celina y HERNÁNDEZ, J. Enrique. Documentos regionales y locales zona
centro de Urabá. Plan de Ordenamiento Territorial Zona Centro de Urabá. Medellín: Centro de Investigaciones Económicas —CIE—.1999.
producto esencialmente de pequeños parceleros, se convierte en un paliativo para sus precarias condiciones sociales y para enfrentar la descampesinización garantizando cierto arraigo a la zona y un nivel mínimo de ingreso a las familias.
La ganadería. Cerca del 27 % del área total de Urabá estaba dedicada en 1997 a la ganadería extensiva, es decir, 14 veces el área del cultivo en banano para el mismo año y más de tres veces la extensión dedicada a la agricultura en 1994. Sin embargo solo contribuía con el 8.73% del PIB del sector primario y con 13.3% del PIB de Urabá. Esta actividad se asocia con la concentración de la tierra sobre todo en el norte, donde el 6.4% de los predios concentra el 66% del área total mientras que en el centro el 3% de los predios concentraba el 31.8% del área. Es la tercera actividad en importancia, no por la generación de empleo e ingresos, si no por la extensión que cubre, comparada con el área dedicada a la agricultura23.
La pesca. Es de subsistencia con instrumentos y métodos de producción rudimentarios que implican largas faenas para los pescadores. De ella se alimentan unas 3000 familias de Turbo, Necoclí, Arboletes y San Juan de Urabá.
La industria. Es de poca envergadura en cuanto a capacidad instalada y generación de empleo. Está integrada verticalmente al negocio del banano a excepción de unas pocas de bebidas y alimentos. Ellas son: dos fábricas de empaques para el banano, una empresa de plásticos, otra de sellos y algunas fábricas de estibas. Según el censo de 1993, el 4.8% de la población ocupada hacía parte del sector secundario y según el Anuario Estadístico
23
INSTITUTO DE ESTUDIOS REGIONALES —INER—, CENTRO DE INVESTIGACIONES AMBIENTALES —CIA—, CORPOURABÁ Y CORPES DE OCCIDENTE. Plan de Desarrollo de Urabá con énfasis en lo ambiental. Medellín, 1994, p. 295
1995-1996, se registraban 2.781 personas empleadas en la industria, mientras que el sector de la construcción requirió 2.120 empleados.
Han cobrado importancia las pequeñas y medianas empresas (Empresas Asociativas de Trabajo –EATs-) para transformar el banano en golosinas y algunos intentos fallidos de deshidratación del mismo para la elaboración de harina. No obstante en la visión de futuro, Urabá se vislumbra como una región con una alto potencial industrial dada su posición estratégica para los mercados, la expectativa del puerto así como ser zona especial aduanera lo que ofrece garantías importantes para la instalación de industrias.
Comercio, servicios y turismo. El 45.6% de la población regional ocupada, está en el sector terciario. El mayor dinamismo lo tienen las cabeceras de los municipios del eje bananero, sobre todo en el centro regional de Apartadó y en el casco urbano de Turbo. Los servicios financieros, algunas cajas de compensación, la sede regional de la Cámara de Comercio y la Secretaría de Agricultura del Departamento, son ejemplos de la concentración de los servicios en Apartadó. Los municipios de la subregión norte tienen una actividad comercial y de servicios menos dinámica, un número menor de establecimientos comerciales pero mayores ingresos generados por el turismo. Urabá sueña con vender sus riquezas paisajísticas: playas, ciénagas, bosques y la zona agroindustrial.
Estas cifras son el resultado de múltiples y muy ricos procesos que se han dado en la región, las que, al parecer, ponen en duda el éxito de éstos. A lo largo de la historia los pobladores han desatado serias luchas para mejorar sus condiciones de vida aunque no han logrado superar el último lugar con relación a los indicadores de pobreza de las demás regiones y, todavía menos, de igualarse con los estándares departamentales. En los capítulos 3, 4, 5 y 6 encontraremos algunas explicaciones para entender el por qué de
estos indicadores y las dificultades e intentos de los pobladores para hacer mas grata la vida en la región de Urabá.
Capítulo 2. Un punto de partida teórico
El orden y la región
Cuanto mas conciente, determinado e ingenioso es el imperativo por crear el orden, mas visible es la impronta de fragilidad que conllevan sus productos, y cuanto mas débil se muestra la autoridad de dichos productos, menos atemporal resulta ser su fijeza. Zygmunt Bauman. La Cultura como praxis.
1. Las caras del orden
El orden está tradicionalmente contrapuesto al conflicto, a la incertidumbre, al desorden y al caos. Para preservarse, la humanidad se ha esforzado por crear ciertas condiciones para evitar el conflicto entre los hombres y la incertidumbre con el mundo, así como para controlar la inestabilidad y prevenir el caos. Lograr esas condiciones ha requerido explicarse el orden y sus contrarios, lo que el hombre ha hecho desde distintas perspectivas según su lugar en el mundo, del que se derivan distintas versiones: la mirada del intérprete o científico (disciplinares y sectoriales); la del gobernante (control y dominio), o las de la gente que construye el orden subjetivamente para mermar su incertidumbre en el universo. Estas nociones no son contradictorias, vistas a la manera de Morin, pues este texto asumirá el orden con las distintas versiones sobre éste; también con su correlato, el desorden; la simultaneidad de caos y armonía, equilibrio y desequilibrio, entre otras dicotomías tradicionales que desde esta perspectiva no se entienden las unas sin las otras, no tienen existencia particular, ni son mera consecuencia, simplemente coexisten.
Del orden se habla de distintas maneras: orden civil, orden natural, orden político, orden cultural, entre otros. Inicialmente se revisarán algunas de
estas miradas sectoriales y se citarán tal como lo usan los diversos autores. En seguida se hablará del orden complejo que propone Morin como abrebocas a la relación con la región, en donde el orden tomará el distintivo regional cuando sea Orden con mayúscula para distinguirlo de los demás órdenes señalados u “órdenes con minúscula”.
1.1 Los órdenes con minúscula: perspectivas disciplinares
Las perspectivas disciplinares consideran el orden según principios organizadores específicos, es decir, la disposición de elementos, conforme a cierta forma considerada lógica y coherente según un eje específico de interés (la cultura, la ley, el poder, el mercado, la justicia, entre otros). La justicia, por ejemplo, es un principio vertebral para la ética y también para la política: el buen orden se refiere a principios morales o valores que dan contenido a un deseo de orden que permite a los hombres decidir cómo compartir un lugar o cómo regular las relaciones entre ellos. El orden cultural, por su parte, ayuda a los hombres a entenderse, explicarse, construir el mundo y construirse en el mundo. Igual ocurre con otras perspectivas sectoriales que explican lo físico, lo psicológico, lo económico o lo ambiental. Así como las perspectivas política y cultural ofrecen su versión sobre el orden, podríamos detenernos en otras propuestas disciplinares, ideológicas, religiosas, militares, físicas, o cualquier otra, pero ese no es el propósito. A pesar de esto, mencionaremos, por elección, los órdenes mas fuertemente asociados con el significado de la palabra, es decir, con la armonía y el equilibrio según el tradicional pensamiento occidental, como son los de la política y la cultura, considerados las principales fuentes de control de las relaciones entre los hombres. Recientemente, el orden del mercado asumió un lugar preponderante en los análisis, aunque la actuación de la “mano invisible” sea cualitativamente diferente de las reglamentaciones de la cultura
y de la política. Sus efectos, mas que lograr armonía y equilibrio, como se lo proponen los demás, han sido fuertemente desestabilizadores para muchos hombres, sociedades y países del mundo.
1.1.1 Dos concepciones clásicas del orden político y social
Platón y Hobbes representan, de manera ejemplar, dos interpretaciones antagónicas sobre el orden que han derivado en las antinomias del pensamiento político tradicional y que se reproducen en el análisis de las realidades sociales, la comprensión de la integración social y el desarrollo del sentido de la justicia. En los capítulos venideros veremos ejemplificadas estas interpretaciones que están consignadas en el análisis de los Ordenes de la Colonización, el Capital y la Seguridad.
Los seguidores de Platón y del orden objetivo consideran el orden como asunto natural en el que se fundamenta el orden civil: la ciudad justa es aquella donde cada grupo o estamento (gobernante, guardianes y artesanos) realiza la función que le es propia, para beneficio de sí mismo y del todo social. El orden social se adecúa a la constitución natural de las cosas logrando una situación armónica y pacífica. El conflicto significa toda postura patológica o irracional que vaya en contra del orden.
Para los seguidores de Hobbes, el orden es artificial puesto que parte de la existencia de un derecho natural que significa libertad y capacidad de los individuos para ejercer su poder en la búsqueda y la utilización de los medios indispensables para lograr el fin supremo de la supervivencia. La única manera de respetar las leyes naturales es por medios de regulación eficientes en las relaciones sociales lo que significa que los individuos renuncien, a través del contrato social, a su derecho natural y creen un orden que ofrezca seguridad a los miembros. Ese contrato hace de mediador entre
el estado de naturaleza y el Estado civil y está dirigido a domar, refrenar o coaccionar todos aquellas pasiones de los hombres -su estado de naturaleza- pues si no se controlan, llevan a un estado de guerra; esto hace que el conflicto sea potencialmente permanente.
Los intentos por conciliar estas dos tesis han dado lugar a distintas versiones del liberalismo. Ellas han reconocido que el conflicto es inherente al orden, y la lucha entre buenos y malos se transforma en enfrentamientos entre distintas concepciones del bien. No obstante, los liberales no confían en la bondad de la naturaleza humana sino en la capacidad de los individuos para construir un orden social que permita la expresión de la pluralidad social, de los conflictos inherentes a ella, y para garantizar la estabilidad y seguridad que requieren los hombres24. Adelante veremos cómo estas interpretaciones
nos permiten entender formas de intervenir el mundo y de sentirse en el mundo, en los distintos Ordenes regionales.
1.1.2 El orden como estrategia cultural
Para Bauman25, el orden cultural es una estrategia para clasificar el mundo
de una forma específica que ayuda a los hombres a situarse en él. Para Balandier26, las sociedades tradicionales conservan en el mito la constitución
del orden primordial en contra del caos, pero, también, la convivencia con el caos al saber que el cosmos engendra su propia destrucción y contiene el caos; ello permite estar alerta para vivir la destrucción y reconstruir el orden. El mito concilia aquellas oposiciones binarias; se renuevan en los rituales para poner de manifiesto lo incierto, lo temeroso, lo peligroso; así pueden ser
24 SERRANO GÓMEZ, Enrique. Filosofía del Conflicto Político. Primera edición. México:
Universidad Autónoma Metropolitana, 2001. p. 85
25 BAUMAN, Zigmunt. Modernidad y ambivalencia. En: BERIAIN, Josetxo. Las
consecuencias perversas de la modernidad. Barcelona: Anthropos, 1996. p. 87
26 BALANDIER, Georges. El Desorden. La teoría del caos y las ciencias sociales: elogio de
dominadas por brujos y sabios. En las sociedades modernas no es tan clara y directa la existencia de un rito que concilie las contradicciones e incertidumbres y quién sea el que las domine. Estas sociedades secularizadas se descentraron: lo sagrado dejó de ocupar su lugar y se desintegró lo que podía funcionar como un sistema alrededor de un centro. Se puso en evidencia la falta de control, la incertidumbre, la pluralidad de poderes y de órdenes. La religión, unidad de significado originario, se desintegró en otras unidades como la ciencia, la moral, el derecho, el arte, todas en la esfera de lo profano. Ese es el llamado desencantamiento del mundo, la gran profanación, la cosmovisión descentrada que incluye la separación de los sistemas. Pero, como dicen Bauman: “Son los poderes los que están fragmentados, no así el mundo (...) gobernantes y científicos guardan celosamente sus campos de acción y de ahí sus razones para establecer sus propósitos”27.
Con un mundo desencantado, lo sacro dio paso a las certezas de la ciencia y de la tecnología para que explicaran los desórdenes y órdenes del mercado, del poder, de los burócratas. Sin embargo, sus métodos fueron vanos pues el mundo no les obedecía. Nuevos métodos científicos volvieron a las viejas interpretaciones, al reconocimiento de contradicciones que no se resuelven y que, como las sociedades tradicionales, había que incorporar en el mundo de la vida. Apareció la llamada termodinámica social, es decir, la adaptación social de una teoría de la física que dice que el orden engendra su propia destrucción pues, como dice Bauman, orden y caos son los gemelos modernos28. La termodinámica habla de una energía que se transforma
después de un período de agitación; es decir, el orden da paso a otro orden, el contrario del orden no es el caos sino un nuevo orden.
27 BAUMAN, Op. cit. p. 89 28 Ibíd. p. 77
El orden hace referencia a la integración social y sistémica pero cuando ésta no se da, o cuando se dan los reveses de ella (de la integración), se produce ambivalencia, riesgo o crisis del orden. Orden e integración, y también sus reveses (que no son el caos ni la desintegración sino otros órdenes y ambivalencias, riesgos y crisis) hacen parte de la perspectiva para entender, posteriormente, a la región.
El antropólogo José Lorite Mena también se ocupa del orden y del desorden. Considera el desorden como el espacio de posibles donde todo puede suceder, y, lo real, el residuo de lo posible, es decir, la elección entre todo lo posible. Esto hace el desorden siempre latente, que incluso puede ser generado por una situación del pensamiento frente a la realidad mas que por un estricto momento histórico. Es decir, puede ser ocasionado por la emergencia de un deseo o la búsqueda de identidad propia que comienza a diluir el orden establecido29. En esta desarticulación de las interacciones
tradicionales reside la posibilidad de un desorden: “Asumir esta tensión entre orden y des-orden, entre los posibles y sus residuos de realidad, nos obligaría, sin embargo, a aceptar que el orden está siempre contaminado de su propia aleatoriedad”30.
Lorite Mena recuerda una vieja soldadura: los hechos no son simplemente hechos,
... La realidad humana está constituida por una imbricación indestructible de hechos y de significados... los significados que nos permiten configurar los hechos pertenecen al inmenso aluvión de la historia construida por el hombre. Nuestros significados ya son el residuo de unos significados posibles elaborados por el poder discriminador del hombre. Significados sobre significados, nuestra voluntad de saber, nuestro simple deseo de hacer realidad, choca al interpretar los hechos contra una barrera mas sólida que la de la historia oficial y consciente, una muralla invisible contra la que habrá que practicar la realidad aún por largo tiempo: nuestro propio inconsciente
29 LORITE MENA, José. El Orden Femenino. Origen de un simulacro cultural. Primera
Edición. Barcelona: Editorial Anthropos, 1987, p. 11
colectivo –tanto el del hombre como el de la mujer-, el inconsciente de las significatividades31.
Estas perspectivas culturales sobre el orden, como estrategia y como residuo de lo posible, se acercan a la perspectiva compleja de Morin.
1.2 El orden desde la perspectiva compleja
La concepción de Morin no excluye los “órdenes con minúscula”, por lo tanto no excluye el orden como estrategia cultural para reconocer la incertidumbre (Bauman), eliminarla de manera ficticia y asegurar la supervivencia (Balandier). Tampoco que el orden sea solo el residuo de posibles (Lorite Mena), o que se requieran contratos para establecerlo (contractualistas) o que éste sea cósmico y divino (Platón). Para Morin, las perspectivas disciplinares (cultural, política, económica, biológica, humana, física, sociológica y otras) no son órdenes en sí mismos. Son realidades cargadas de contenidos específicos que ingresan a un juego de interacciones como partes comprometidas con un todo, en que ni las unas, ni el otro, tienen privilegio. Ninguna de las partes, ni la sumatoria de todas, alcanza a dar cuenta del Orden de la región, ni éste, a agotarlos.
Esta perspectiva invita a concebir no solo la complejidad de toda realidad sino la realidad de la complejidad; por ello no privilegia la unidad sino la diversidad de realidades y la diversidad en cada una de las realidades; así como la diversidad de órdenes y en cada uno de los órdenes. Por esta razón, el Orden no puede restablecerse, no hay posibilidad de que el caos que conlleva a la transformación, pueda controlarse y volver a lo que había; eso negaría la misma historia. Caos y destrucción son parte del orden y no resultado de una crisis del orden.
La riqueza y variedad de las formas del orden supera el antiguo determinismo que lo concebía de forma simple y monolítica, únicamente bajo el aspecto de ley anónima, impersonal y suprema que rige todas las cosas del universo, ley que por lo mismo constituia la verdad de este universo. Además, “... La mitología del orden no está solamente en la idea reaccionaria en la que toda innovación, toda novedad, significan degradación, peligro, muerte; está también en la utopía de una sociedad transparente, sin conflicto y sin desorden” 32.
Además de que invita a ver el orden complejamente, acompañado de su carga de desorden, continuidad, discontinuidad, de que propone superar la alternativa “simplona” azar/necesidad, orden/desorden, pretende hacernos concientes de que la realidad no es observación, experimentación y concepción sino que ésta incluye al observador, al experimentador, al conceptuador. La reflexión incorpora, funde y actúa, tanto al sujeto como al objeto, valores y hechos que dan cuenta del Orden de la región.
En síntesis, la propuesta de la complejidad invita a examinar de nuevo. Lo supuestamente conocido y comprendido, sorprende bajo un nuevo lente que prescinde de miradas antagónicas sobre mundos absolutamente deterministas o absolutamente aleatorios, que excluyen al espíritu humano como observador y partícipe. Por tal motivo, se enfrenta con el mito de la razón que enseña a “repudiar las llamadas de la pasión y de la fe” pues la sociedad exige estar organizada según el orden y la armonía.
...Semejante razón es, entonces, profundamente liberal: puesto que se supone que el hombre es naturalmente razonable, entonces no solo se puede optar por el déspota ilustrado (razonable para todos sus súbditos que todavía son niños grandes y no lo bastante racionalizados), sino también por la democracia y la libertad que permitirán
expresarse a la razón colectiva, y extenderse a la razón individual (vejada y perseguida por la religión y la superstición)33.
Estos cuestionamientos a la razón tradicional tocan el transfondo de las formas de interacción que se dan en las regiones. Son reflexiones que soportan las argumentaciones sobre el Orden regional en situaciones de encuentros múltiples como ocurrió en la colonización, que definió colonos y colonizados: unos con razón y otros considerados sin ella; y en la agroindustria cuando también definió a los empresarios y a los obreros apoyada en la razón deshumanizada que vuelve objeto al sujeto, como sucedió en el Orden del Capital; o la razón que se enloquece al calor de un proyecto autoritario y bélico que se convierte en instrumento y fin del poder al estar consagrada a la instauración de un orden racionalizador, en el que todo lo que perturbe este orden se convierte en demente o criminal.
Morin es atractivo porque, contrario a la razón cerrada que es simplificadora e incapaz de afrontar la complejidad de la relación sujeto-objeto u orden-desorden, propone la razón abierta que reconoce, dialoga y trabaja con lo irracional (azares, desórdenes, aporías, brechas lógicas). Empero, el reto siempre es mayor que las posibilidades de realizarlo.
1.3 Los eventos y el orden
Además de los elementos anteriores, Morin introduce la noción de evento, fundamental para la comprensión del comportamiento del orden. Para él, el evento está asociado con la improbabilidad, la discontinuidad y la accidentalidad. Es algo improbable que suceda pero, cuando lo hace, da lugar a una nueva cadena de interacciones. Y el hecho de que suceda no quiere decir que vuelva a pasar, pues, además, los eventos son temporales,