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La dimensión de la región en el Orden de la Colonización

Capítulo 3. El Orden de la Colonización La traducción

5. La dimensión de la región en el Orden de la Colonización

Una región está llamada a existir en un espacio que articule relaciones y significados, por eso, en su dimensión, hay que diferenciar dos niveles: i) la dimensión significativa y ii) la extensión o delimitación espacial. Cada Orden de la Región tiene sus propias interacciones, actividades, formas de organización, instituciones y, por lo tanto, significados. La región va, entonces, hasta donde la validen sus habitantes, es decir, hasta donde ellos establezcan relaciones y hasta donde la impregnen de significados. Vistas las relaciones que se dieron en éste de forma general, podemos observar cómo ellas definen el espacio de la región del Orden de la Colonización. 5.1 La dimensión significativa

A Urabá le pasó como al resto de las regiones del país: que sus pobladores se identificaran mas con su región que con la nación. La dirigencia paisa quiso definir la región como lo proponía el proyecto de la Regeneración, es decir, unificarla desde arriba. Pero, una vez aceptada a regañadientes en el país la propuesta de López Pumarejo de la existencia e integración del pueblo a la vida nacional, otros aires soplaron en las regiones y, dice Marco

Palacio, se planteó la relación Estado-región119. Esta relación no podía

desligarse del desarrollo del capitalismo, en plena efervescencia modernizadora en los años treinta, e implicaba que las regiones tuvieran una clase dirigente que facilitara la integración. Como Urabá no la tenía, había que llevarla, pero llegó en los años sesenta como veremos en el Orden del Capital.

Los móviles diversos de la colonización espontánea que incluyó movimientos de grupos de todos los flancos, y el proyecto de la hegemonía paisa, ofrecen, por lo menos, dos concepciones de región, además de las territorialidades ancestrales de los indígenas, asunto mas intrincado. Una de esas regiones era de la que denigraba la dirigencia paisa, es decir, esa región formada por una sociedad moral e intelectualmente inferior que debía ser guiada por Antioquia para la redención del caos y la barbarie. Esa región había que recomponerla, hacerla, callarla e intervenirla.

La otra era la región pragmática, habitada por una riqueza de culturas que entraban en interacción, donde cada colono ponía en juego su modo específico de ordenarse en el mundo, en el cosmos y en esa naturaleza de Urabá que no podía hacerla a su amaño según demostraron múltiples experiencias de ensayo-error con la naturaleza. La intervención en la región, en connivencia con los demás colonos y con sus experiencias, permitió plasmar en ella algo de los significados, obtener la satisfacción de sus necesidades y entender las bondades y obstáculos de una naturaleza con la que no siempre fue fácil entablar una relación. Esa región era vívida, vivaz, activa, espontánea, inexperta y creadora.

5.2 Tamaño de la región

119

Urabá era mas grande en el proceso de la colonización de lo que es hoy, a pesar de que conserve la misma jurisdicción. A principios del siglo XX las actividades de comercio y contrabando eran asiduas e importantes con Quibdó, Cartagena y Panamá, conectados con la región por rutas comerciales –marítimas y fluviales- que iban mar adentro hacia las islas del Caribe o hacia el Atrato arriba. También, por redes camineras trazadas para la extracción de recursos que integraban el norte y el centro de la región por vía fluvial (ríos León y Chigorodó) y otros que comunicaban el Sinú con las costas de Urabá. Otras eran las redes camineras construidas para la puesta en marcha de los primeros proyectos de economía de enclave en los alrededores del golfo (Acandí, Sautatá, Puerto Cesar), las rutas de entrada de armas desde el Atrato hasta Antioquia y el Sinú (por Carepa y Saiza), además de los que llama Steiner ”caminos violentos”120 refiriéndose a aquellos que comunicaban los sitios de refugio de los liberales con los centros poblados de Frontino y Dabeiba y otras trochas de las guerrillas liberales.

Era una región abierta, sobre la que se volcaron otras regiones que se prolongaban en Urabá (como si se tratara de la extensión de la parentela), haciéndola porosa, ancha y mas grande de lo que terminó siendo, es decir, de lo que hizo de ella Antioquia al convertir el Gran Urabá en el Urabá Antioqueño. La región era esponjosa por todos los flancos menos por el sur, por donde entraron los paisas, pues Antioquia tenía bien perfilada la sólida muralla: en sentido cultural, era el resguardo indígena de San Carlos de Cañasgordas donde estaba la barbarie; en sentido político, el bastión conservador terminaba en Cañasgordas; en sentido físico, la barrera de selva, roca y precipicios hacían que la “cerrazón”, como la llamaban los

paisas, se ubicara en el tramo de la Llorona entre Dabeiba y Mutatá. Para la dirigencia, ahí comenzaba la región, pero no sabía dónde terminaba.

5.3 Los centros poblados

Eran pocos: en los años treinta, al norte, estaban Turbo, Necoclí, Zapata y Mulatos; y, al centro, Chigorodó por ser corazón para la extracción y acopio de recursos del río León. En 1930 un visitador fiscal se quejaba que en el norte no había ninguna administración civil a excepción de dos inspectores de policía nombrados desde Turbo que tenían a su cargo todo el municipio “(...) Un barco mensual de correo vinculaba las aldeas costeñas con Turbo y Cartagena. En vista del aumento rápido de la población, el visitador recomendó que el área tuviera su propio gobierno local, lo cual se logró en 1958 cuando el municipio de Arboletes fue separado de la esquina noreste de la jurisdicción de Turbo”121. En 1950 existían tres extensos municipios:

Turbo (de 1847), Chigorodó (1912) y Murindó (1839). En 1951 se erigió Mutatá para controlar a las guerrillas liberales mediante la instalación de una base militar permanente “que manejaba una amplia jurisdicción que involucraba el Chocó (Medio Atrato), el Paramillo y Chigorodó para controlar los caños del río León”122.

Había parajes como el ubicado en Apartado, quemado durante la Violencia, y otros asentamientos menores o iguales a éste donde se albergaban los pocos servicios de que disponían los colonos. Las parcelas eran verdaderas localidades, entendiendo por éstas aquellos espacios habitados y significados (veredas, parajes, poblados, cabeceras municipales) donde los pobladores tenían poder de decisión sobre su localidad, eran los autores de su propia devenir, construían colectivamente su futuro e interactuaban en redes lo suficientemente descritas en el numeral anterior.

121 PARSONS, Op. cit. p. 94-95

Esta región tenía muchos centros que alimentaban las relaciones interdepartamentales e interregionales con familias extensas por distintos flancos. La extensión de Urabá hacia Bolívar y Chocó quitaba el carácter de frontera a los linderos pues significativamente se trataba de la misma región. La única que se volvió frontera, a pesar de estar igual de emparentada a las anteriores, fue la de Panamá pues con la separación, pasó a diferenciarse de la región y de Colombia. A los pobladores de la región, sobre todo a los del Chocó, no les quedó fácil perdonar la secesión de Panamá en 1903 al que llamaron “vecino traidor que sucumbió a la codicia yanqui”123. Esa frontera

que se creó, fue una consecuencia de los órdenes nacionales de Panamá y Colombia, que alteraron el orden regional.

5.4 La configuración de la región: tránsito, seducción, imaginación e imposición

En el Orden de la Colonización, Urabá fue armada en el tránsito entre regiones gracias a que otras regiones le dieron vida al hacer de ella el punto de unión de polos distantes y diversos (Quibdó, Panamá, Cartagena). También se armó como simulacro, es decir, sin tener existencia propia

sedujo con sus riquezas antes de configurar su propio ser y saber qué hacer

con ellas. Logró crear una ilusión de comunidad entre los primeros colonos dispuestos a asentarse, o la que llama Benedict Anderson una comunidad

imaginada, de migrantes e identificada,

... por la mediación del mundo de los símbolos políticos a imaginarse ellos mismos como miembros de comunidades definidas por notas adscriptivas comunes, gustos personales, hábitos. Las comunidades imaginadas no son simplemente creaciones arbitrarias de la imaginación sino que dependen de relaciones sociales indirectas para conectar a sus miembros y para definir los campos de poder dentro de los cuales sus identidades son relevantes124.

123 STEINER. Op. cit. p. 3 124 BERIAIN, Op. cit. p. 135-136

También se configuró como imposición al querer implantar el proyecto paisa que introdujo un des-orden, o un cambio en el orden de las cosas en la vida cotidiana de Urabá. Tránsito, seducción, imaginación e imposición construyeron región pero fueron insuficientes; faltará tiempo para que los colonos se asienten, diriman diferencias e intenten darle a Urabá la forma que convenga a los deseos de sus habitantes.