CORRESPONSABILIDAD EN LA
GESTIÓN DE LOS RECURSOS
NATURALES EN PILÓN LAJAS
Desarrollo de la gestión compartida
entre el pueblo t´simane-mosetene y la
dirección de la Reserva de Biosfera y
Tierra Comunitaria de Origen Pilón Lajas
Jordi Surkin,
Juan Carlos Miranda y
Edwin Miro
CORRESPONSABILIDAD EN LA
GESTIÓN DE LOS RECURSOS
NATURALES EN PILÓN LAJAS
Jordi Surkin*, Juan Carlos Miranda** y Edwin Miro***
2010
Desarrollo de la gestión compartida
entre el pueblo t´simane-mosetene y la
dirección de la Reserva de Biosfera y
Tierra Comunitaria de Origen Pilón Lajas
* Consultor del Grupo Nacional de Trabajo para la Participación (GNTP)
** Ex director de la Reserva de la Biosfera y Tierra Comunitaria de Origen Pilón Lajas (RB-TCO PL) *** Dirigente del Consejo Regional T´simane Mosetene (CRTM)
CRÉDITOS
2010
Fotos de tapa y contratapa: © Antonio Suárez Diseño y diagramación: Molina&Asociados Agradecimientos
Los autores agradecen mucho todo el apoyo de Abel Castillo así como de otras personas que contribuyeron a este documento.
1. INTRODUCCIÓN
1
2. PROCESO DE SISTEMATIZACIÓN
4
2.1 Objetivos de la sistematización 4
2.2 Metodología y estructura de la sistematización 5
3. CONTEXTO
6
3.1 El proceso de establecimiento de la Reserva de la Biosfera y Tierra Comunitaria
de Origen (RB-TCO) Pilón Lajas 6
3.2 Ubicación y características de la RB-TCO Pilón Lajas 6
3.3 Marco legal y político para la gestión compartida 8
4. DESCRIPCIÓN DE LA EXPERIENCIA
10
4.1 Los primeros esfuerzos de planifi cación y gestión de la RB-TCO Pilón Lajas 10 4.2 Hacia la gestión compartida de la RB-TCO Pilón Lajas 11 4.3 El Plan de Manejo y Plan de Vida (PMPV) de la RB-TCO Pilón Lajas 15
4.4 La implementación del PMPV de Pilón Lajas 16
4.5 Etapa de fortalecimiento de la gestión compartida 17
5. RESULTADOS Y LOGROS
19
6. ANÁLISIS
21
6.1 Fortalezas del proceso 22
6.2 Debilidades del proceso 23
6.3 Factores que apoyaron al desarrollo y a la obtención de logros del proceso
de gestión compartida 24
7. LECCIONES APRENDIDAS
25
8. RECOMENDACIONES
28
9. BIBLIOGRAFÍA
30
10. ANEXOS
33
Índice
ÍNDICE DE TABLAS, FIGURAS Y MAPAS
Tabla 1: Aspectos del “Programa de Trabajo de Áreas” (PoWPA) relacionados
a la cogestión y gestión compartida 9
Figura 1: Modo de trabajo del PCP 2
Figura 2: Línea de tiempo del proceso de consolidación de la gestión compartida
en la RB-TCO Pilón Lajas 11
Figura 3: Propuesta de organigrama de la gestión compartida
de la RB-TCO Pilón Lajas 17
Acrónimos
AP Área Protegida
CAM Corredor Amboró-Madidi
CCVA Corredor de Conservación Vilcabamba-Amboró
CDB Convenio de Diversidad Biológica
CG Comité de Gestión
CI Conservación Internacional
CIDOB Confederación de Pueblos Indígenas de Bolivia
CPE Constitución Política del Estado
CEPF Critical Ecosystem Partnership Fund
CRTM Consejo Regional T´simane Mosetene
DED Servicio Alemán de Cooperación Social Técnica (por su sigla en alemán)
DNCB Dirección Nacional de Conservación de la Biodiversidad
DGB Dirección General de Biodiversidad
ENP Equipo Núcleo de Planifi cación
FECAR Federación de Campesinos Agropecuarios de Rurrenabaque
FECY Federación de Campesinos de Yucumo
FOBOMADE Foro Boliviano de Medio Ambiente
FUNDESNAP Fundación para el Desarrollo del Sistema Nacional de Áreas Protegidas
GCT Gran Concejo T´simane
INRA Instituto Nacional de Reforma Agraria
MMAyA Ministerio de Medio Ambiente y Aguas
PCP Programa de Conservación de Paisajes
POA Plan Operativo Anual
PL Pilón Lajas
PMPV Plan de Manejo y Plan de Vida
RB Reserva de la Biosfera
RRNN Recursos Naturales
SAE Secretaría de Asuntos Étnicos
SERNAP Servicio Nacional de Áreas Protegidas
SNAP Sistema Nacional de Áreas Protegidas
TCO Tierra Comunitaria de Origen
TI Territorio Indígena
UICN Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza
VMMABCC Viceministerio de Medio Ambiente, Biodiversidad y Cambio Climático
VSF Veterinarios Sin Fronteras
WCS Wildlife Conservation Society
El Corredor Amboró-Madidi (CAM) es la parte boliviana del Corredor de Conservación Vilcabam-ba Amboró (CCVA), que se caracteriza por su alta riqueza en biodiversidad y sus elevados niveles de endemismo. Tiene una extensión aproximada de 14 millones de hectáreas, que atraviesan buena parte del país, abarcando tres ecorregiones: Yungas, sudoeste de la Amazonía y pequeñas extensiones de bosques secos interandinos.
El CAM tiene una gradiente altitudinal que oscila entre los 200 y los 6.000 metros, abarcando ecosiste-mas bien conservados, los mismos que proveen im-portantes servicios de agua e hidroelectricidad a las comunidades locales y a las tres ciudades más gran-des de Bolivia (La Paz, Santa Cruz y Cochabamba).
Su diversidad cultural, así como sus rasgos his-tóricos y arqueológicos, son incentivos adicionales para promover su conservación. Estas característi-cas hacen que esta región sea de prioridad mundial para la conservación.
Asimismo, se constituye en uno de los paisajes más complejos con respecto al traslapado y usos de tierra que a menudo son confl ictivos entre áreas pro-tegidas, comunidades, Tierras Comunitarias de Ori-gen (TCO) y concesiones para el uso de los recursos naturales. En total, abarca a 77 municipios, 8 áreas protegidas, 9 TCO y cuenta con una población de aproximadamente medio millón de personas, de las cuales un buen porcentaje pertenece a 9 pueblos in-dígenas y el resto a comunidades de colonizadores.
Dentro del CAM, el Programa de Conservación de Paisajes (PCP) ha identifi cado la existencia de dos paisajes de alto valor biológico, pero con ciertas di-ferencias en términos de oportunidades de
conser-vación y la necesidad de responder ante amenazas urgentes. Estos son: uno, el paisaje Madidi, ubicado al noroeste del CAM, en la frontera con Perú, (que incluye a los parques nacionales y áreas naturales de manejo integrado Madidi y Apolobamba y a la Re-serva de Biosfera y Tierra Comunitaria de Origen Pilón Lajas); y dos, el paisaje Amboró, que incluye a las áreas protegidas nacionales Amboró y Carrasco y que se encuentra ubicado al sureste del Corredor, cerca de la ciudad de Santa Cruz.
Para mitigar las amenazas a la biodiversidad del CAM, particularmente en los dos paisajes mencio-nados y generar mejores condiciones para su con-servación y uso sostenible, el PCP desarrolló una estrategia de intervención que enfatiza acciones de desarrollo de capacidades de manejo territorial local y de recursos naturales, que integra la conservación de la biodiversidad y el desarrollo económico.
Esta estrategia está fundamentada en el enfoque de corredores de conservación, desarrollado por Conservación Internacional (CI), dentro del cual un corredor es visto como una unidad para planifi ca-ción e implementaca-ción de la conservaca-ción, a gran escala. Para tener éxito, ésta requiere generar una matriz de usos sostenibles alrededor de las áreas protegidas (AP), a través de la generación de medios de vida sostenibles, mejoramiento del bienestar hu-mano y políticas y opciones espaciales de desarrollo que son compatibles con las metas de conservación. Este tipo de intervenciones requiere un marco polí-tico favorable en todos los niveles para ser exitoso.
Al mismo tiempo, a través de la elaboración de políticas públicas, se puede lograr una ampliación de los impactos de estas intervenciones.
Finalmente, la conservación y el desarrollo sosteni-ble en el CAM no podrían ser posisosteni-bles si no se valo-rara y entendiera la importancia de su biodiversidad y el valor de sus recursos naturales. Para lograr esto se requiere trabajar en la educación formal y no for-mal y paralelamente en la implementación de una estrategia de comunicación para lograr cambios en conocimientos, aptitudes y capacidades.
Esta lógica de intervención se plasmó en una es-tructura de proyecto de un conjunto de cinco obje-tivos complementarios para que juntos (ver fi gura 1), se esperaba, produjeran cambios necesarios para mejorar la conservación de CAM. Esos objetivos son:
1. Fortalecer la gobernabilidad participativa local, incrementar las oportunidades económicas y mejorar la conservación de la biodiversidad en el paisaje de Apolobamba-Madidi-Pilón Lajas. 2. Mejorar el manejo ambiental y territorial,
pro-mover el desarrollo sostenible y fortalecer las capacidades organizacionales en el paisaje Am-boró-Carrasco.
3. Fortalecer la capacidad de las instituciones del gobierno central para desarrollar políticas y herramientas técnicas que promuevan la con-servación de la biodiversidad y el desarrollo económico sostenible en el CAM, así como a nivel nacional.
4. Promover el manejo de conocimientos, apren-dizajes e innovaciones sobre el desarrollo eco-nómico sostenible y la conservación de la bio-diversidad en el CAM.
5. Desarrollar conocimientos, capacidades, ac-titudes favorables y prácticas orientadas a la conservación de la biodiversidad y el uso sos-tenible de los recursos naturales en el CAM. Para implementar este ambicioso programa se creó un consorcio de instituciones líderes en sus áreas y que tienen amplia experiencia de trabajo en el CAM:
• Conservación Internacional (CI). Institución líder a nivel mundial en la conservación de la biodiversidad. Promueve el enfoque de corre-dores de conservación y cuenta con experien-cia reconocida en facilitar el desarrollo econó-mico sostenible con comunidades, gobiernos y empresarios.
• Fundación Amigos de la Naturaleza (FAN). Organización No Gubernamental (ONG) boliviana, líder científi co-técnico en la elabo-ración de planifi caciones ecorregionales. Se encargó de la preparación de la “Visión de la conservación del CAM” con fi nanciamiento de CI.
• Federación de Asociaciones Municipales de Bolivia (FAM-Bolivia). Representa a las asocia-ciones municipales del país y promueve la me-jora de las capacidades de manejo municipal. • Asociación Boliviana para la Conservación -
Trópico. Organización ambientalista con más de 18 años de experiencia y 60 proyectos y programas desarrollados en varias regiones de Bolivia, fi nanciados por fuentes de coopera-ción bilateral y multilateral y de fundaciones y varias ONG internacionales.
La amplia experiencia de trabajo que tienen estas or-ganizaciones en el CAM y en las diferentes áreas re-lacionadas con los objetivos del PCP permitió darle mayor solidez y capacidad al consorcio. Asimismo, permitió diseñar un PCP a la escala del CAM, el cual en realidad es el primer proyecto de conservación de paisajes implementado a esta escala en Bolivia.
Adicionalmente, es importante subrayar que mu-chas de las intervenciones (proyectos) del PCP fue-ron posibles y exitosas gracias a la experiencia de los miembros del consorcio. Es decir, estos proyectos tuvieron como fundamento la experiencia previa de organizaciones como CI, FAN, FAM y Trópico.
Luego de varios años de implementación del PCP y en el marco de su esfuerzo por promover la gestión del conocimiento para el benefi cio interno (del propio PCP) y del público general, el consorcio que implementa el programa decidió desarrollar una serie de cuadernos temáticos que permiten rescatar experiencias y lecciones de sus proyectos más so-bresalientes e innovadores. En marco de esta serie de cuadernos, presentamos el presente documento titulado “Corresponsabilidad en la gestión de los re-cursos naturales en Pilón Lajas; Desarrollo de la ges-tión compartida entre el pueblo t´simane-mosetene y la dirección de la Reserva de la Biosfera y Tierra Comunitaria de Origen Pilón Lajas”.
La conservación y el desarrollo sostenible
en el Corredor Amboró-Madidi no podrían
ser posibles si el público y los tomadores
de decisión no valoraran y entendieran la
importancia de su biodiversidad y el valor
de sus recursos naturales.
2.
PROCESO DE
SISTEMATIZACIÓN
2.1. OBJETIVOS DE LA SISTEMATIZACIÓN
Esta sistematización busca documentar un proceso que ha conducido al desarrollo de la gestión com-partida entre el Consejo Regional T´simane Mosete-ne (CRTM) y el Servicio Nacional de Áreas Protegi-das (SERNAP), en la Reserva de la Biosfera (RB) y Tierra Comunitaria de Origen (TCO) Pilón Lajas.
Este proceso se inicia con el establecimiento de la RB en 1977 y continúa hasta la fecha. Esto signi-fi ca que la línea de tiempo de esta sistematización va mucho más allá de la vida del Programa de Conser-vación de Paisajes (PCP) e incluye otras acciones y proyectos implementados por Conservación Inter-nacional (CI) y otras instituciones.
Para poder sistematizar esta importante experien-cia se formuló una “pregunta generadora” que fue:
“- ¿Cómo se ha logrado construir un proce-so de gestión compartida de la RB-TCO Pilón Lajas entre el CRTM y el SERNAP?
Para dar respuesta a esta pregunta, se formularon otras preguntas de soporte que generasen los elementos ne-cesarios para construir argumentación comprensiva a la pregunta genérica. Estas preguntas fueron:
“- ¿Quiénes fueron los actores claves y cuáles fueron las acciones claves para la gestión com-partida?”
“- ¿Qué resultados se obtuvieron a lo largo de este proceso de construcción de la gestión compartida?”
“- ¿Qué lecciones aprendidas se generaron?”
La gestión compartida o cogestión en las áreas pro-tegidas, por parte de los pueblos indígenas y el Esta-do, es parte fundamental de las políticas nacionales e internacionales de conservación. En Bolivia el año 2008 fue declarado por el SERNAP como el año de la cogestión y esto fue reforzado por la política del Gobierno que le da un fuerte énfasis a la conserva-ción de la madre tierra (Pachamama).
La mayoría de países del mundo, incluyendo Bolivia, han fi rmado el Convenio de Diversidad Biológica (CDB) que en su programa de trabajo sobre áreas protegidas (PoWPA en inglés) contiene el elemento 2, con varias actividades directamente relacionadas con la gobernanza participativa de las áreas protegidas (UNEP-CBD 2004). Sin embargo, hasta la fecha tanto en Bolivia como a nivel global los avances en la implementación de estas activida-des son pocos.
En la presente sistematización, documentamos el proceso de construcción de una experiencia exitosa de participación indígena en la gestión compartida de la RB-TCO Pilón Lajas, siendo éste uno de los casos más avanzados en el país. En este marco, el presente documento describe, analiza y examina los logros y lecciones aprendidas de una serie de pasos y mecanismos que han conducido a la actual situación de gestión compartida y no sólo un mecanismo de gestión compartida en sí. No es el objetivo de esta sistematización describir a detalle cada uno de los pasos de este proceso, pero sí documentar y analizar como contribuyeron a la construcción y consolida-ción de la gestión compartida.
Esta sistematización es importante para el CRTM que ahora podrá contar con documentación de este proceso para enriquecer su Plan de Vida y la historia de los pueblos indígenas y esta área protegida. Por
otro lado, esta sistematización es útil para el gobier-no como base de discusión para la implementación de la gestión compartida a nivel nacional y para quie-nes están comprometidos y promueven la gestión compartida sean estos organismos nacionales e in-ternacionales de conservación, desarrollo y derechos humanos que buscan garantizar el reconocimiento de los derechos humanos de los pueblos indígena y promueven una mayor participación en la gestión de las áreas protegidas.
2.2. METODOLOGÍA Y ESTRUCTURA DE LA
SISTEMATIZACIÓN
Para esta sistematización se aplicó una metodología que buscó recuperar y documentar la experiencia en base a las percepciones de los actores involucrados. Un primer paso fue una revisión exhaustiva de in-formes y otra documentación del CRTM incluyen-do algunos videos. En base a los resultaincluyen-dos de esta revisión, se elaboró un cuestionario y se realizaron entrevistas a dirigentes del CRTM, técnicos, guarda-parques y representantes de las ONG que trabajan con el Pilón Lajas. Como en ese borrador quedaron varias cosas que todavía requerían mayor aclaración, se volvió a sostener consultas con dirigentes y téc-nicos del CRTM. Es decir, que el actual documento es producto de un largo proceso de revisión e inter-cambio entre el CRTM y el personal del GNTP.
Esperamos que este proceso nos permita refl ejar y documentar con éxito, los pasos, logros y leccio-nes de esta innovadora experiencia.
La presente sistematización está estructurada de la siguiente forma: primero, hay una sección de contex-to, donde se describe el proceso de establecimiento de la RB-TCO Pilón Lajas, las características geo-gráfi cas, económicas, sociales y culturales del área y el marco legal y político para la gestión compartida. Esta sección es seguida por una descripción del pro-ceso de construcción y consolidación de la gestión compartida, que incluye los principales logros del proceso. Después de esta sección hay secciones de análisis y lecciones aprendidas relacionados a todo el conjunto de iniciativas. En la última sección desa-rrollamos los retos y proponemos los futuros pasos a ser dados para la consolidación de este proceso.
Esta sistematización busca documentar
un proceso que ha conducido al desarrollo
de la gestión compartida entre el Consejo
Regional T´simane Mosetene (CRTM) y
el Servicio Nacional de Áreas Protegidas
(SERNAP), en la Reserva de la Biosfera
(RB) y Tierra Comunitaria de Origen (TCO)
Pilón Lajas.
3.
CONTEXTO
La creación y consolidación de un mecanismo de gestión compartida entre el CRTM y el SERNAP en la RB-TCO Pilón Lajas ha sido un largo proceso que se inició con la creación del área como reserva de la biosfera y en la actualidad se encuentra en su fase de consolidación. En esta sección describimos la creación del área y otros aspectos sociales y cultu-rales relevantes para entender esta experiencia.
3.1. EL PROCESO DE ESTABLECIMIENTO DE LA
RB-TCO PILÓN LAJAS
En 1977 Pilón Lajas fue declarado como “Reserva de la Biosfera” por la UNESCO, con los siguientes objetivos:
(i) La conservación de paisajes, ecosistemas, es-pecies y variación genética.
(ii) El fomento del desarrollo económico y huma-no sostenible.
(iii) El apoyo a proyectos de demostración, edu-cación y capacitación sobre medio ambiente y de investigación y monitoreo de temas locales, regionales, nacionales y mundiales de conser-vación y desarrollo sostenible (WCS, 2005). En 1990, los pueblos indígenas de tierras bajas, in-cluyendo t´simanes y mostenes de Pilón Lajas, pro-tagonizaron la primera marcha por la Dignidad, Tie-rra y Territorio para lograr el reconocimiento de sus derechos humanos y culturales. Esta marcha fue un hito en la historia de los pueblos indígenas y dio un paso importante al proceso de reconocimiento de sus derechos a nivel nacional. Para los t´simanes de
Pilón Lajas su participación en esta marcha fue fun-damental para iniciar la consolidación de una orga-nización propia y su territorio. Como consecuencia de esta marcha y por la necesidad de las poblaciones indígenas de tener una organización que represente los intereses de la población local frente al avasalla-miento de sus tierras y la explotación irracional de especies maderables, que aumentó en gran medida por esa época en esa región, en el año 1992 se crea el “Consejo Regional T´simane Mosetene”, la primera organización formal de estos grupos indígenas. En el mismo año se establece el Territorio Indígena y Reserva de la Biosfera Pilón Lajas (TI-RB-PL). La TI-RB se creó para reconocer los derechos de las comunidades mosetene y t´simane a su territorio ancestral, preservar la biodiversidad y sostener la convivencia y relación de los pueblos indígenas con la naturaleza (WCS 2005). Cinco años más tarde y después de una nueva marcha por el territorio, en 1997, el TI-RB fue titulado como Tierra Comunita-ria de Origen (TCO) a favor de los t´simanes y mo-setenes representados por el CRTM (WCS 2005), convirtiéndose en la Reserva de la Biosfera y Tierra Comunitaria de Origen Pilón Lajas (RB-TCO-PL).
3.2. UBICACIÓN Y CARACTERÍSTICAS BIOLÓGICAS,
SOCIALES, CULTURALES Y ECONÓMICAS DE LA
RB-TCO PILÓN LAJAS
La RB-TCO Pilón Lajas tiene una extensión de aproximadamente 400.000 hectáreas y está ubicada en los departamentos de La Paz y Beni (mapa 1), se sobrepone con los municipios de Rurrenabaque y San Borja en el departamento Beni y Palos Blancos y Apolo en el departamento de La Paz. De éstos, el
municipio con mayor sobreposición es Rurrenaba-que con cerca de un 50%. El área se ubica donde las últimas estribaciones de la cordillera oriental de los Andes se encuentran con la llanura beniana (VSF, 1999). Colinda al norte, este y sur con la carretera que une Palos Blancos, Yucumo y Rurrenabaque, la misma que es parte de la carretera La Paz-Riberalta. Al oeste, colinda con el río Beni y al suroeste con la TCO Mosetene (WCS 2005).
Pilón Lajas está ubicado en el Corredor Ambo-ró-Madidi, que a su vez forma parte del Corredor de Conservación Vilcabamba-Amboró, que se ex-tiende desde el Parque Nacional Amboró en el de-partamento de Santa Cruz, hasta el Parque Nacional Vilcabamba en la selva central del Perú (Surkin et
al. 2010). Pilón Lajas alberga una enorme
diversi-dad biológica con aproximadamente 749 especies de fauna registradas y más de 1200 probables, varias de las cuales se encuentran en la lista de roja de es-pecies amenazadas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) y algunas que son endémicas (WCS 2005).
Pilón Lajas es el hogar ancestral de los pueblos indígenas t´simane y mosetene. En la actualidad también hay varias comunidades de la etnia tacana que se encuentran ubicadas a los largo del río Beni. Los mosetenes y t´simanes pertenecen a la familia lingüística Moseteno y los tacana a la familia lingüís-tica Takana. Los t´simanes viven principalmente en la parte oeste del departamento de Beni. Los mose-tenes viven en los valles al este del departamento de La Paz y los tacanas se encuentran en Pilón Lajas, el norte de La Paz y partes del norte del Beni1. Según
su Plan de Manejo y Plan de Vida (WCS 2005), en el año 2004 había 24 comunidades indígenas con una población total de 1.394 personas2. La mayoría de
esta población (67%) es de origen t´simane y el resto es 13.4% tacana, 9.4% mosetene y un 10.2% de otro origen étnico (WCS 2005). Alrededor del área existe una población de aproximadamente 8.000 coloniza-dores de origen andino (INE 2001).
Los t´simanes, mosetenes y tacanas sufren de un alto grado de pobreza y viven de la agricultura en pequeña escala (principalmente para auto consumo), caza, pesca y recolección de productos del bosque. En algunas comunidades como Asunción del Qui-quibey y otras sobre el río Beni, existen iniciativas de ecoturismo que proveen ingresos para los comu-narios. Los t´simanes históricamente eran un pue-blo itinerante y mantuvieron escaso contacto con la
sociedad externa hasta mediados del siglo pasado, lo cual no es el caso de los mosetenes y tacanas quienes hace mucho tiempo que tienen un fuerte contacto con la economía local y regional.
La población colona vive de la pequeña agri-cultura y ganadería, con una cierta cantidad de la producción destinada a la venta en el mercado. El crecimiento de esta población y la llegada de nuevos colonizadores conducen a un proceso continuo de expansión de la frontera agrícola hacia el interior de la RB-TCO-PL. Estos procesos representan una amenaza para el área, la población indígena y la con-servación de la biodiversidad (WCS 2005).
Los municipios de Rurrenabaque, San Borja, Palos Blancos y Apolo que se sobreponen con Pi-lón Lajas son pequeños en población y con altos niveles de pobreza (ver anexos). De estos munici-pios, el más pobre es Apolo. Todos éstos tienen una vocación productiva forestal y agrícola con cierta
1 Esta información proviene de la siguiente pagina web http://es.wikipedia.org/wiki/Lista_de_pueblos_originarios_e_indígenas_de_Bolivia 2 La mayoría de las comunidades indígenas se encuentran ubicadas dentro de la RB-TCO-PL pero también hay algunas ubicadas fuera del área pero que
son parte del CRTM.
Mapa 1
Reserva de la Biosfera y Tierra Comunitaria de Origen Pilón Lajas
producción minera andina (municipios de Apolo y Palos Blancos). El municipio de Rurrenabaque es el eje central de uno de los destinos turísticos más im-portantes del país por la gran diversidad biológica y cultural en la región, la misma que se ha convertido en una de las principales actividades económicas de municipio.
Como es el caso de muchas de las áreas protegi-das en Bolivia, la RB-TCO Pilón Lajas se sobrepone con concesiones petroleras, aunque hasta la fecha no hubo esta actividad en el área. El bloque Tuichi cubre 198.141 hectáreas (aprox. 50% de la RB) y el bloque río Hondo ocupa 146.206 hectáreas (aprox. el 36% de la superfi cie total del área protegida) (WCS 2005). En total, un 86% de Pilón Lajas se sobrepone con concesiones de hidrocarburos.
3.3. MARCO LEGAL Y POLÍTICO PARA LA GESTIÓN
COMPARTIDA
En Bolivia las diferentes formas de gestión partici-pativa de áreas protegidas, como ser la cogestión y la gestión compartida, particularmente en un caso como la RB-TCO Pilón Lajas, donde existe un sola-pamiento del área protegida y la TCO, están respal-dadas por un amplio marco legal nacional e inter-nacional. A nivel nacional, la Constitución Política del Estado, en su artículo 385 párrafo II, indica que donde existe sobreposición de áreas protegidas y te-rritorios indígenas originarios campesinos, la gestión compartida se realizara con sujeción a las normas y procedimientos propios de las naciones u pueblos indígenas originarios campesinos, respetando el objeto de creación de estas áreas. La ley 1257 que ratifi -ca el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), así como las de medio ambiente, Instituto Nacional de Reforma Agraria (INRA) y forestal también respaldan de diferentes formas la cogestión y gestión compartida, como podemos ver a continuación.
• La Ley de Medio Ambiente, en su artículo 92, determina que las personas naturales y colec-tivas tienen derecho a participar en la gestión ambiental y en el artículo 62 establece que en la administración de las áreas protegidas podrán participar entidades públicas y privadas sin fi -nes de lucro, sociales, comunidades tradiciona-les establecidas y pueblos indígenas.
• La Ley INRA, en su artículo 3, garantiza los derechos de los pueblos y comunidades
indí-genas y originarias sobre sus tierras comunita-rias de origen.
• La Ley Forestal, en sus artículos 11 y 32, reco-noce los derechos indígenas sobre sus territo-rios tradicionales y recursos naturales (Carta-gena 2009).
• Mediante la Ley N° 1257 (1991), Bolivia rati-fi ca el Convenio 169 de la OIT y reconoce los derechos territoriales, sociales y culturales de los pueblos indígenas (Cartagena 2009). A nivel político, la gestión compartida goza de un fuerte apoyo por parte del actual Gobierno, lo cual es evidenciado por el hecho que SERNAP declaró que el 2008 era el año de la gestión compartida.
En el marco del Convenio de Diversidad Bioló-gica (CDB), Bolivia como fi rmante, desde el 2004 viene implementado, entre otros, el Programa de Trabajo de Áreas (PoWPA, en inglés). El elemento 2 de este programa se aprecia en la tabla 1.
Adicionalmente, los siguientes convenios y do-cumentos también proveen un marco internacional vinculado al reconocimiento de los derechos de los pueblos indígenas y que es relevante para la partici-pación de los pueblos indígenas en los procesos de gestión compartida de áreas protegidas.
• Convenio sobre la Diversidad Biológica (CDB), artículos 8J y 10C
• Convención marco de las Naciones Unidas so-bre el Cambio Climático
• Principios y directrices de la Unión Mundial para la Conservación de la Naturaleza (UICN) • Declaración de las Naciones Unidas sobre los
Derechos de los Pueblos Indígenas
Pilón Lajas es el hogar ancestral de los
pueblos indígenas t´simane y mosetene.
En la actualidad también hay varias
comunidades de la etnia tacana que se
encuentran ubicadas a los largo del río
Beni.
4.
DESCRIPCIÓN DE LA
EXPERIENCIA
La construcción y consolidación de la gestión compar-tida entre el CRTM y el SERNAP ha sido un largo pro-ceso de más de 30 años, que se inició con la creación del área como reserva de biosfera en 1977 (ya explica-do anteriormente). Sin embargo, el proceso de gestión y planifi cación del área no comienza hasta casi 20 años más tarde. En esta sección describimos los pasos cla-ves de este proceso, que se visualizan en la fi gura 2.
4.1. LOS PRIMEROS ESFUERZOS DE PLANIFICACIÓN
Y GESTIÓN DE LA RB-TCO PILÓN LAJAS
La primera fase de la planifi cación y gestión de la RB-TCO Pilón Lajas (1995 a 2001) tuvo algunos lo-gros importantes, pero al mismo tiempo fue princi-palmente caracterizado por problemas y confl ictos. En 1995, el gobierno boliviano reconoce a la RB-TCO Pilón Lajas como área protegida y en 1996 el Ministerio de Desarrollo Sostenible y Medio Am-biente y la ONG Veterinarios Sin Frontera (VSF) fi rman un convenio para que este último se haga car-go de la administración de la RB-TCO Pilón Lajas (WCS 2005). El involucramiento de VSF en la ges-tión del área así como todas sus acciones de apoyo al Pilón se dan en el marco del Proyecto Integrado de Conservación y Desarrollo de Pilón Lajas que eje-cutaba esta ONG (Mariaca 2002). Como el CRTM era entonces una organización muy débil, VSF en-caro la gestión del área en forma independiente con una cierta coordinación con las comunidades pero casi nada con la organización local. Esto aconteció
“a pesar de que había recursos, e instituciones interesadas en aportar,” (Clemente Caimani, presidente del CRTM)
que podían haber sido utilizados para fortalecer el CRTM y promover una gestión compartida.
Como responsable de la gestión del área, VSF em-pieza a tomar acciones para consolidarla. Por esta razón, en 1996 se conforma el Comité de Ges-tión (CG) con representantes del Gran Concejo T´simane (GCT), del CRTM, la Federación Campe-sina de Yucumo (FECY), la Federación CampeCampe-sina de Rurrenabaque (FECAR), la Dirección General de Biodiversidad (DGB), la Secretaria de Asuntos Étnicos (SAE) y el director del AP (WCS 2005). El CRTM sólo participo en este CG hasta 1997 debi-do a que por diferentes razones, como la falta de representatividad de las comunidades de la TCO, se disuelve en ese año. La vida de este CG no fue muy larga y debido a confl ictos entre VSF y organiza-ciones locales dejó de funcionar en 1998. Otra me-dida más efectiva que tomó VSF para consolidar la gestión del área fue el establecimiento de un cuerpo de guardaparques conformado por 26 indígenas de Pilón Lajas que tenía un profundo conocimiento de su territorio y que recibieron capacitación sobre el marco legal, el sector público y otros temas.
Como el área necesitaba un plan que oriente la gestión y genere benefi cios económicos para las co-munidades indígenas al interior y las coco-munidades colonas que vivían en la zona externa de amortigua-ción, en 1997, VSF inicia el proceso de elaboración de un plan de manejo, que involucró consultas con las comunidades y un análisis técnico. En 1998 este plan de manejo es aprobado por el CG, pero al mis-mo tiempo este comité era cuestionado por su falta de representatividad (no había participación de las comunidades indígenas) y por los numerosos con-fl ictos entre VSF y los actores (WCS 2005). Recién en 1999 se logró realizar la presentación del primer “Plan de Manejo de Pilón Lajas (1997-2001)”, pero
este documento nunca fue formalmente aprobado por el Gobierno (Ídem). El plan tenía una buena base técnica, pero sólo se llegó a implementar parcial-mente. Debido a problemas internos y los confl ic-tos locales, en 1999, VSF solicita la devolución de la administración a la autoridad nacional (SERNAP) y la Dirección General de Biodiversidad (DGB) toma la administración de la RB. Esto pone fi n al rol del VSF en la gestión del área y a un periodo marcado por confl ictos, especialmente con el sector colono.
Uno de los mayores logros de este periodo fue el hecho de sacar a las empresas madereras que ope-raban dentro de la RB-TCO. En 1996 habían nueve empresas madereras dentro del área que realizaban una explotación no planifi cada de especies valiosas como mara (Swietenia macrophylla), cedro (Cedrela sp) y roble (Amburana cearensis). El cuerpo de guardapar-ques, en sus patrullajes, empezó a descubrir los daños ambientales que afectaban la forma de vida de las co-munidades. Durante el mismo año se promulgó de la Ley Forestal (1996) y se instaló una ofi cina de la Superintendencia Forestal en Rurrenabaque (1997). Este nuevo marco legal e institucional permitió que las comunidades y guardaparques, con el apoyo de ONG como VSF y otros, logren que se reviertan sie-te de las concesiones exissie-tensie-tes (Pauquet et al., 2004).
Solo dos empresas lograron legalizar sus opera-ciones en el marco de la nueva ley forestal, Monte Re-dondo y Berna Sucesores (VSF, 1999). Sin embargo la concesión de Monte Redondo que se encontraba dentro de Pilón sobre el límite noreste de la Reserva también fue revertida (WCS 2005). La concesión de Berna era de aproximadamente 130.000 hectáreas y más del 75% de su concesión estaba ubicado dentro de Pilón Lajas, solo se logro revertir varios años más tarde (Pauquet et al. 2004).
Este fue un periodo en el cual se inicio el proce-so de fortalecimiento de la gestión del área, lideriza-do exclusivamente por una ONG, VSF. Este inicio evidencio muchas tensiones y confl ictos entre VSF y las comunidades indígenas y colonas. En términos generales la participación de las comunidades en la gestión de su territorio era muy baja y el CRTM ca-recía de capacidades organizacionales.
4.2. HACIA LA GESTIÓN COMPARTIDA DE LA RB-TCO
PILÓN LAJAS
En el periodo 1999–2001, la dirección del área pro-tegida estuvo a cargo de la DGB, y había una coor-dinación directa con las comunidades debido a que
el CRTM era una organización que sólo existía de nombre. Hasta ese momento, las decisiones eran tomadas principalmente por la dirección del área porque de parte del CRTM no existía capacidad ni condiciones para tomar decisiones en forma conjun-ta. En el 2001, ocurren una serie de acciones que consolidarían el funcionamiento del CRTM como una organización representativa. Ese año, el SER-NAP envía al área un nuevo director (Juan Carlos Miranda)3 quien introduciría una nueva forma de
plantear la gestión y de este modo se convertiría en un actor clave en la consolidación del CRTM y de la planifi cación gestión compartida del área4. Este
nuevo director llegó justo en el momento en que se logró la reversión de la última concesión forestal que todavía operaba en el área. En el 2001, la concesión de la empresa Berna fue revertida mediante un pago compensatorio que negoció CI Bolivia con fi nancia-miento del Global Conservation Fund y la Fundación Gordon and Betty Moore (Pauquet et al., 2004)
Bajo la responsabilidad del nuevo director, la gestión del área se encaró en base a la siguiente pro-puesta:
“Desde la dirección del área queríamos tener un socio sólido, fuerte y sobre todo propositivo. No queríamos un socio que solamente avale lo que proponíamos no-sotros, o el SERNAP, sino que fuese una instancia propositiva y cuestionadora. Para lograr todo esto ha sido muy importante el respeto que ha primado en la relación entre ambas instituciones, y en la relación con las comunidades.”
Juan Carlos Miranda, ex-director de la RB-TCO Pilón Lajas
Uno de los mayores logros de esta época
fue el hecho de sacar a las empresas
madereras que operaban dentro de la
RB-TCO Pilón Lajas. En 1996 habían nueve
empresas madereras dentro del área que
realizaban una explotación no planifi cada
de especies valiosas como mara (Swietenia
macrophylla), cedro (Cedrela sp) y roble
(Amburana cearensis).
3 El director de la RB y los guardaparques son empleados del SERNAP.
A partir de esta propuesta, el director del área inició un trabajo conjunto con el CRTM; un primer paso fue apoyar la reconstitución del CRTM y la elección de su directorio. Una vez que esto se logró, a tra-vés del dirigente indígena Edwin Miro, entonces Se-cretario de Organización del CRTM, y el director del AP se pudo promover un acercamiento a las comunidades y un reconocimiento del territorio de la Reserva; fue durante este proceso que surgió la idea de la gestión compartida. El director de la RB y Edwin Miro plasmaron esta idea en una propuesta que presentaron al Gran Concejo T´simane, que era en esos tiempos quien daba la aprobación a cual-quier acción en el territorio de Pilón Lajas, ya que el directorio del CRTM consideraba que dependía del GCT. Un hecho importante de esta fase inicial fue que el CRTM y el personal de la Reserva empezaron a compartir ofi cinas en la infraestructura de la RB.
Una vez aprobada esta propuesta, se desarrolló el plan estratégico del CRTM, el mismo que impulsó y fortaleció el trabajo conjunto del CRTM y el AP, que se fundamentaba en la convicción de que no era im-posible que dos instituciones de un mismo espacio territorial, trabajen por la conservación del medio ambiente y la biodiversidad, de manera separada.
En este mismo año, el CRTM y las comunidades indígenas de Pilón Lajas estaban en proceso de re-organización y tuvieron que confrontar una nueva amenaza dentro de su territorio: hacía varios años existían acusaciones contra la ONG EcoBolivia de haber conseguido fi nanciamiento a nombre de los pueblos indígenas, pero sin su consentimiento, y de construir infraestructura para el ecoturismo sin los permisos requeridos por ley. Dentro la RB-TCO Pilón Lajas, EcoBolivia estaba construyendo un albergue en la comunidad de Charque, sobre el río Beni, en un lugar muy cerca de un sitio de anida-ción de parabas. EcoBolivia incluso había realizado una demanda ante el INRA en el cual pedía derecho propietario sobre el terreno donde estaba ubicado su albergue. Ante esta amenaza a sus derechos terri-toriales, las comunidades indígenas se organizaron y el 11 de septiembre del 2001 bloquearon el río Beni para exigir el respeto a sus derechos. Con el apoyo de instituciones como la GTZ, los indígenas del Pi-lón lograron que el gobierno escuche sus demandas y expulse a EcoBolivia de la RB-TCO Pilón Lajas. Sin embargo, EcoBolivia dejó la infraestructura del ecoalbergue en Charque y ésta seguía generando confl ictos entre las comunidades. Por esta razón, en una reunión de las comunidades, se decide quemar la infraestructura “para que no quedara ni para
EcoBoli-via ni para las comunidades” (Clemente Caimani).
Después del confl icto con EcoBolivia, en el 2002, la dirección de la Reserva decide que otro paso funda-mental para fortalecer la gestión del área sería la re-conformación del Comité de Gestión (CG), que no funcionaba desde 1998. Pero este nuevo CG debía incluir una representación más justa para los pue-blos indígenas, en reconocimiento de sus derechos como propietarios de la TCO, y un conjunto más representativo de actores locales. Es así que se con-forma el CG con un total de 12 miembros:
1 representante del CRTM
1 representante de la Prefectura de la Paz 1 representante de la Prefectura de Beni 1 representante de cada municipio (Rurrenaba-que, San Borja, Apolo y Palos Blancos) 1 representante del GCT
3 representantes de las comunidades indígenas de los ríos Quiquibey y Beni
3 representantes de las comunidades indígenas de la carretera
1 representante del SERNAP (WCS 2005) En esta estructura los indígenas eran mayoría junto con el SERNAP, lo cual permitió que se pueda ir fortaleciendo su rol en la gestión del área. Desde entonces, el comité funciona regularmente aunque algunos actores han tenido una participación irre-gular, como el representante del municipio de Palos Blancos. Sin embargo, el CG es un mecanismo que sólo participa en orientar y fi scalizar la gestión; sus responsabilidades no incluyen la toma de decisiones (Presidencia de la República 1997).
Otro hito de gran importancia para la TCO fue el proceso de saneamiento del territorio, que es un paso legalmente requerido para la titulación defi niti-va. Este proceso se inició en 2002 con el apoyo del cuerpo de guardaparques y un grupo de indígenas capacitados por el INRA, que apoyaron a la instala-ción de mojones y las pericias de campo.
“Ha sido uno de los hitos de la historia de la gestión de Pilón Lajas. El saneamiento ha permitido defi nir bien los derechos propietarios, restablecer físicamente los límites de la TCO.”
Juan Carlos Miranda, Ex-director de la RB-TCO Pilón Lajas Sin embargo, el proceso de saneamiento no conclu-yó hasta 2005. A lo largo de esos tres años el pro-ceso no fue nada fácil para los indígenas y en varias
ocasiones se produjeron tensiones y confl ictos con la población campesina (colona) que querían am-pliar sus propiedades hacia el interior de la TCO. Estas situaciones se fueron superando y fi nalmente, en 2005, el CRTM fi rmó un convenio con las orga-nizaciones campesinas a través del cual 30.000 hec-táreas de la TCO fueron reconocidas como tierras campesinas. Por esta razón, la TCO quedó con una extensión de 370.000 hectáreas aunque las 30.000 hectáreas que pasaron a manos de los campesinos siguen siendo parte de la Reserva. Aún con el sanea-miento concluido, el título defi nitivo de la TCO no llegaría hasta casi cinco años más tarde.
La etapa de 2002 a 2004 fue el inicio de un pro-ceso de consolidación de la gestión compartida que incluyó un cambio sustancial en el rol del cuerpo de guardaparques (GP) contratado por el SERNAP. Este grupo de GP incluía indígenas de la TCO y algunos colonos y comunarios de las comunidades al exterior de la RB-TCO Pilón Lajas:
“Los guardaparques han pasado de ser esos policías que no dejaban hacer nada a ser facilitadores, acom-pañantes de las comisiones (de las comunidades indí-genas), educadores, e incluso técnicos, que han traba-jado con los miembros de las comunidades, en el marco de los diversos proyectos.”
Edwin Miro, dirigente del CRTM Eso fue claramente un cambio de mucha importan-cia que si bien no se dio de la noche a la mañana, fue altamente positivo, dando como resultado el que hoy en día este proceso se encuentre en fase de con-solidación.
En 2004, la empresa petrolera Petrobrás, de ori-gen brasileño, había tomado posesión de su con-cesión en río Hondo, la misma que se solapa en aproximadamente 35% con la RB-TCO Pilón Lajas. Esta empresa quería avanzar con la prospección sís-mica dentro del área y en particular en partes del la RB-TCO que son de mucha importancia para la conservación y constituyen un gran atractivo para el ecoturismo. Esta amenaza provocó una moviliza-ción por parte de las comunidades y el CRTM, quie-nes recibieron el apoyo de prácticamente todas las fuerzas vivas del municipio de Rurrenabaque, que veía coma una de sus principales fuentes de ingresos (el turismo) amenazado por la actividad petrolera. Preocupados por los potenciales impactos negativos de la actividad petrolera y la falta de respeto por los derechos de los pueblos indígenas, en julio de 2004, las autoridades indígenas de Pilón Lajas y del
muni-cipio envían una carta al presidente de Petrobras en Bolivia en la cual rechazaban tajantemente cualquier actividad petrolera dentro del área (FOBOMADE 2005). Posterior a esta carta, los indígenas seguían fi rmes en su posición contraria a la actividad petro-lera en su territorio y eventualmente lograron que Petrobras abandone sus actividades en el área.
En 2005 se genera una nueva amenaza a la RB-TCO Pilón Lajas. Las comunidades indígenas aler-taron al personal de la Reserva sobre una invasión de su territorio por parte de personas que decían ser miembros del Movimiento Sin Tierra (MST). Unas 150 personas, sin ningún derecho, habían entrado hasta la Laguna Azul, al interior de la RB-TCO Pilón Lajas y estaban ya delimitando terrenos para hacer sus parcelas agrícolas. Confrontados con esta ame-naza, el CRTM y las comunidades organizaron una asamblea de corregidores, donde decidieron que de-bían movilizarse para defender sus derechos contra esta invasión ilegal. Es por esta razón que se realizó una movilización conjunta de la Reserva (guardapar-ques) e indígenas de la TCO. Los indígenas llegaron a la Laguna Azul con fl echas y otras armas y juntos lograron expulsar a los invasores. Esta experiencia fue otro hito importante, ya que sirvió para demos-trar que el CRTM y las comunidades eran capaces de defender su territorio y que la Reserva era un apoyo importante para lograrlo.
4.3. EL PLAN DE MANEJO Y PLAN DE VIDA DE LA
RB-TCO PILÓN LAJAS
Uno de los hechos más importante del trabajo con-junto entre el CRTM y el personal de la Reserva fue la elaboración del Plan de Manejo y el Plan de Vida (PMPV) que se convirtió en un mismo instrumento de gestión, tanto para el Concejo, como para la RB. En este plan se dedica una parte para el tema de alternativas de cogestión actualmente llamada “ges-tión compartida”. Este plan fue desarrollado con fi nanciamiento de CI Bolivia, por un equipo técnico de WCS, que también incluyo técnicos indígenas que fueron capacitados por WCS. El planteamiento me-todológico para este plan incluyó un proceso amplio y profundo de participación y los principales pasos de este proceso se describen en los fl ujogramas en anexos. El proceso del PMPV, se inició como una demanda de la Reserva, que se convirtió en una de-manda conjunta, pues es una norma que cada área protegida tenga su plan de manejo.
El proceso de actualización del plan de manejo de la RB-TCO Pilón Lajas se enmarca plenamente
dentro de los principios del SERNAP para elabo-ración de planes de manejo para la gestión de áreas protegidas (SERNAP 2002), siendo éstos:
• Respeto y valoración de la diversidad cultural y natural.
• Integralidad del desarrollo y la conservación en niveles relevantes para la gestión de áreas protegidas.
• Interrelación e interdependencia de los niveles nacional, departamental y local.
• Reconocimiento de derechos, usos y
costum-bres de las poblaciones locales.
• Participación con equidad en los procesos de toma de decisiones.
• Equidad en la distribución de benefi cios (como un imperativo ético, social, político y ambien-tal).
• Transferencia de poder y generación de capaci-dades locales.
Además, se elaboraron otros principios comple-mentarios, específi cos para la RB-TCO, que fueron consensuados con los actores locales (WCS 2005).
• El nuevo será un Plan de Manejo de la
RB-TCO y un Plan de Vida de las comunidades indígenas del CRTM.
• El nuevo plan coadyuvará a mejorar la calidad y condiciones de vida de las poblaciones en la zona externa de infl uencia (ZEI) de la RB-TCO.
• Visión integral: El plan busca integrar la
con-servación de la biodiversidad, desarrollo soste-nible, desarrollo humano y otros.
• Maximizar la participación e inclusión so-cial: Promoción de una activa participación e
inclusión de todos los actores (comunidades indígenas, colonos, municipios y otros) a lo largo del proceso.
• Articulación al contexto político, socioeconómico y cultural: Vinculación de la planifi
-cación de la RB-TCO a su entorno (contexto) local, regional y nacional.
• Alcance espacial mayor que la RB-TCO:
El alcance de la planifi cación se extenderá más allá de los límites de la RB-TCO e incluye una ZEI defi nida por relaciones ambientales y so-cioeconómicas.
• Sostenibilidad y equidad: Fomentar la
equi-dad para todos los sectores pero debido al
do-ble estatus del área, se pondrá un énfasis en valorar las formas de vida y necesidades de las comunidades t´simane, mosetene y tacana, dueñas de la TCO.
• Fortalecimiento organizacional:
Transfe-rencia de poder y capacidades a los actores lo-cales y en particular al CRTM y el equipo de la RB-TCO (WCS 2005).
Un aspecto fundamental del planteamiento del pro-ceso fue la incorporación de un grupo de seis téc-nicos indígenas de las comunidades de Pilón Lajas. Estos indígenas recibieron capacitación sobre el enfoque metodológico y metodología del proceso y participaron en gran parte de las actividades reali-zadas, apoyando y aportando con su conocimiento del territorio y las comunidades. Los aportes de es-tos técnicos indígenas fueron fundamentales en el resultado fi nal. Otro actor clave en la elaboración del PMPV fue el cuerpo de guardaparques, que apo-yaron logística y técnicamente, contribuyendo enor-memente al proceso.
Un componente muy importante del PMPV fue, a solicitud del CRTM, la realización, por parte del equi-po técnico académico e indígenas, de un censo de la población en todas las comunidades. Este censo per-mitió al CRTM y a la Reserva contar con datos actua-lizados sobre las características demográfi cas, étnicas, socioeconómicas y otras de las comunidades del área. Estos datos fueron importantes para el PMPV y el proceso de gestión de la RB-TCO Pilón Lajas. Debido al amplio y profundo proceso de partici-pación a través del cual se elaboró el PMPV, en la medida en que el proceso fue avanzando, las comu-nidades y las personas fueron apropiándose más de la idea, comprometiéndose más en el proceso. Esta participación social permitió que las comunidades indígenas y líderes del CRTM puedan plasmar sus aspiraciones y visión en el documento, que a su vez lo convirtió en su plan de vida. El PMPV recoge plenamente, el carácter de este territorio como Re-serva de la Biosfera y TCO. Además el PMPV tiene un fuerte énfasis en aspectos sociales, económicos y productivos entre otros.
4.4. LA IMPLEMENTACIÓN DEL PLAN DE MANEJO Y
PLAN DE VIDA (PMPV) DE LA RB-TCO PILÓN LAJAS
Poco después de la conclusión de su elaboración en junio del 2005, el PMPV fue aprobado por el Comité de Gestión, el CRTM y la asamblea de corregidores. Sin embargo, la aprobación fi nal del PMPV por par-te del gobierno nacional no se hizo efectiva hasta el 31 de noviembre del 2008, cuando fue aprobado
me-diante la Resolución Ministerial Nº 332. Aún sin esta aprobación formal, juntos, el personal de la Reserva y el CRTM, iniciaron la implementación del PMPV.
A partir del 2005, en el marco de la gestión com-partida, el CRTM y la Reserva buscan aliados estra-tégicos para apoyar la implementación del plan. En este marco, para mejorar los ingresos de las familias, se vienen implementando proyectos productivos con fi nanciamiento y apoyo técnico de aliados es-tratégicos como CI Bolivia, Trópico y otros. Estos proyectos incluyen: producción de cacao silvestre, elaboración y comercialización de la jatata, elabora-ción y comercializaelabora-ción de esteras, manejo forestal sostenible e integral y el aprovechamiento y comer-cialización de frutos de palmeras (Miro 2009). Adi-cionalmente, se siguió apoyando a la iniciativa de ecoturismo Mapajo en la comunidad de Asunción del Quiquibey e iniciativas emergentes en otras co-munidades. Para ordenar la actividad turística dentro del área se elaboró un reglamento. Pero los proyec-tos productivos no se limitan a las comunidades in-dígenas porque en las comunidades vecinas a la RB-TCO se ejecutan dos proyectos productivos: uno de café y otro de miel.
Si bien la implementación del PMPV ha tenido un fuerte énfasis en temas productivos, este no ha sido el único ámbito de trabajo. En coordinación con los gobiernos municipales, se implementó un programa de alfabetización y con la ONG Trópico se ha desarrollado el Programa de Educación In-dígena y el rescate de saberes tradicionales para la TCO. Con WCS, se realizó una investigación sobre especies y el CRTM coordinó con el municipio de Rurrenabaque mejoras en la atención de salud. Para mejorar la comunicación se instalaron equipos de radiocomunicación de banda ancha en cada comuni-dad y el comunicador del CRTM trabajó en la difu-sión de materiales informativos. Los guardaparques, hasta la fecha, realizan permanentemente el control y vigilancia de la RB-TCO Pilón Lajas.
Como ni la Reserva ni el CRTM contaban con los fondos sufi cientes para implementar el PMPV, en agosto del 2007, el CRTM inicia una campaña de recaudación de fondos con el apoyo de la Fun-dación para el Desarrollo del Sistema Nacional de Áreas Protegidas (FUNDESNAP). El objetivo fue conseguir sufi cientes recursos económicos para dar-le sostenibilidad fi nanciera a la gestión compartida y la implementación del PMPV. Hasta la fecha este es-fuerzo de levantamiento de fondos está dando bue-nos resultados aunque todavía no sufi cientes. Por esta razón aún queda mucho del PMPV que todavía no se ha implementado o sólo se ha implementado parcialmente.
En septiembre de 2006, Bolivia vivió un proce-so importante de movilización indígena en defensa del Sistema Nacional de Áreas Protegidas (SNAP). Hacía ya tiempo que los indígenas de tierras bajas sentían que el director nacional del SERNAP atro-pellaba sus derechos y no estaba realizando una adecuada gestión del SNAP. Por estas razones, el 4 de septiembre de 2006 (día nacional de las áreas protegidas) los indígenas de Pilón Lajas toman las ofi cinas del SERNAP en Rurrenabaque, exigiendo el cambio del director. Luego, el 11 de septiembre, los indígenas de Pilón Lajas junto con otros que vi-vían en o alrededor del AP y dirigentes de la Confe-deración de Pueblos Indígenas de Bolivia (CIDOB) deciden tomar las ofi cinas del SERNAP en La Paz. Esta ocupación se extendió por 26 días, hasta que el gobierno nacional decidió remplazar al director de ese entonces por Adrián Nogales, un indígena yu-racaré (Miro 2009). A nivel internacional, en pocos países se había visto que los indígenas defi endan el sistema nacional de áreas protegidas y también es poco común que haya un director nacional de áreas protegidas de origen indígena. Sin duda esta movi-lización fue todo un éxito y logró el respeto de los derechos de los pueblos indígenas y la defensa del medio ambiente.
En julio de 2008 se da un nuevo hito en la histo-ria del Pilón Lajas cuando el INRA entrega el “Títu-lo de propiedad” de la TCO. Esta titulación defi niti-va representó el fi n de un camino en defensa de los derechos territoriales que se había iniciado en 1990.
4.5. ETAPA DE FORTALECIMIENTO DE LA GESTIÓN
COMPARTIDA
En un contexto donde, desde el 2002, ya había exis-tido una etapa inicial informal de gestión comparti-da y no había una adecuacomparti-da y clara política de parte del SERNAP al respecto, el CRTM vio la necesidad de desarrollar una propuesta para la implementación de la gestión compartida. Para esto contaron con el apoyo fi nanciero de CI Bolivia-PCP así como la asis-tencia técnica del Servicio Alemán de Cooperación Social Técnica (DED). Esta propuesta fue formal-mente presentada por el CRTM en mayo del 2009. La fi gura 3 contiene la estructura que se propone para la gestión compartida y que ha sido consensua-da con el SERNAP.
El “Mecanismo de Gestión Compartida (GC)” se desenvuelve en el ámbito político/institucional, donde el CRTM comparte un nivel de responsabili-dad y decisión institucional que actualmente, según el reglamento general del AP, recae completamente en la dirección del área protegida y la unidad central
del SERNAP. De acuerdo a la propuesta de GC de-sarrollada por el CRTM, el directorio y el pleno del CRTM, de acuerdo a su estructura representativa y legítima, se constituye en el eje principal de la GC que debe cumplir con las siguientes funciones: • Proponer normas referentes al acceso y uso de
los Recursos Naturales (RRNN) que ayuden a consolidar la gestión integral de la RB-TCO Pilón Lajas, mediante su aprobación por auto-ridad competente.
• En coordinación con el SERNAP, participar
en el seguimiento, evaluación y fi scalización de la gestión integral del área protegida.
• Aprobar instrumentos de planifi cación y ges-tión fi nanciera.
• Aprobar planes y proyectos de desarrollo. • Representar al área protegida en las gestiones
inherentes a la gestión.
• Transferir capacidades y responsabilidades a las comunidades en los temas de formulación
de propuestas, control y defensa del la RB-TCO Pilón Lajas.
• Velar por el cumplimiento del Plan de Vida y el Plan de Manejo, su ejecución, seguimiento y ajuste.
• Abogar por los intereses y necesidades de las comunidades y la RB-TCO Pilón Lajas. • Velar por la concertación de las decisiones
sobre la gestión territorial del área (categoría, zonifi cación, etc.), su implementación y cum-plimiento.
• Aprobar la fi rma de convenios o contratos de co-administración, para la ejecución o apoyo a programas y proyectos de la RB-TCO Pilón Lajas y dar seguimiento a su cumplimiento. • Fiscalizar el funcionamiento de las
institucio-nes que trabajan dentro del área.
• Informar sobre las actividades de la RB-TCO Pilón Lajas al Comité de Gestión, a sus respec-tivas organizaciones y a otros actores sociales de la zona de infl uencia del área protegida se-gún le sean requeridos.
• Articular la gestión con otros niveles político-administrativos (municipios, gobiernos depar-tamentales y gobierno nacional).
• Articular con sus organizaciones para coordi-nar acciones que favorezcan los intereses del área protegida.
• Aprobar informes de gestión y administrativos y remitirlos al SERNAP para su consolida-ción.
• Aprobar y delegar la co-administración de pro-gramas a instituciones públicas, privadas y so-ciales (Cartagena 2009).
El planteamiento de la propuesta de gestión com-partida es que el CRTM toma decisiones, apoyado por la Asamblea de Corregidores5. Los
guardapar-ques y la Reserva al igual que la parte administrativa están bajo el mando del SERNAP debido a que se manejan fondos públicos. El control, vigilancia y protección también son funciones indelegables del SERNAP. Sin embargo, esta entidad y los guarda-parques están incorporando cada vez más al CRTM en la vigilancia y la protección, aunque sólo los guar-daparques están legalmente facultados para hacer decomisos. Las decisiones sobre si un proyecto es adecuado para el territorio son compartidas. Con respecto al manejo de los fondos de los proyectos implementados por el CRTM, éste queda en manos de ellos, aunque siempre mantienen informada a la Reserva. También hay escenarios en los que partici-pa sólo el CRTM, de acuerdo a su organicidad. La reserva no participa en esos espacios de coordina-ción interna, o de relacionamiento con otras organi-zaciones indígenas y campesinas.
Entre el 2005 y 2009, el proceso de gestión com-partida se fortaleció cada vez más, aumentando las acciones de integración entre las dos instituciones. A partir de la elaboración de la propuesta de gestión
compartida por el CRTM (que hemos descrito líneas arriba), se empieza a afi rmar una gestión comparti-da más profuncomparti-da, con una elaboración conjunta de los POA del CRTM y del SERNAP. Este cambio coincidió con un cierto debilitamiento del SERNAP a causa de la salida del director de la Reserva y su reemplazo temporal por el jefe de guardaparques.
Según los actores mismos, en el marco de este fortalecimiento de la gestión compartida, no hay di-fi cultades para la implementación y ejecución con-junta de proyectos porque éstos se diseñan y se eje-cutan de acuerdo a los diferentes programas del Plan de Manejo y del Plan de Vida. Es importante señalar que en la actualidad ha consolidado todavía más el rol del CRTM como líder de esta gestión comparti-da. Entonces hoy en día es el CRTM el que juega el rol protagónico y el que toma más responsabilidad por las decisiones. Otro factor que ha fortalecido el rol del CRTM es que cuenta con mayor fi nan-ciamiento que la dirección del área, así como con un equipo técnico de siete personas que consiste en: una abogada, un asesor indígena, un comunicador, un técnico responsable de un proyecto fi nanciado por Fundación para el FUNDESNAP y el Critical
Ecosystem Partnership Fund (CEPF), un administrador
y dos cooperantes del DED en las áreas de desarro-llo productivo y fortalecimiento organizacional.
Entre el 2005 y 2009, el proceso de gestión
compartida se fortaleció cada vez más,
aumentando las acciones de integración
entre el Servicio Nacional de Áreas
protegidas y el Consejo Regional T´simane
Mosetene.
5 En la estructura organizacional de las comunidades indígenas del Pilón Lajas, cada comunidad tiene un líder llamado “Corregidor”. Éstos se reúnen en la asamblea de corregidores que es la máxima instancia de toma decisiones a nivel de la TCO.
Es evidente que la construcción de un mecanismo de gestión compartida de la RB-TCO Pilón Lajas entre el CRTM y el personal de la Reserva es en sí un enorme logro. En esta sección pasaremos a describir algunos de los otros logros claves alcanzados.
Además de los logros propios de la gestión com-partida, describiremos los logros del PMPV y del Comité de Gestión que fueron aspectos claves del proceso de la gestión compartida.
Logros de la gestión compartida
• Se han implementado y fortalecido los meca-nismos de participación social de las comuni-dades indígenas.
• Existe un mecanismo de gestión compartida
entre el CRTM y el SERNAP local y una pro-puesta para la formalización de la gestión com-partida desarrollado por el CRTM.
• Se cuenta con un Plan de Manejo y Plan de
Vida que es un solo instrumento de gestión para la Reserva y la TCO.
• El CRTM hoy en día tiene su propio personal téc-nico que consiste en un equipo de siete personas.
• El CRTM ha logrado un posicionamiento
ins-titucional a nivel local y regional.
• Se han desarrollado alianzas estratégicas con varias ONG, entidades de cooperación, orga-nizaciones de base e instituciones públicas, que proveen apoyo técnico y fi nanciero a la gestión compartida.
• Con el apoyo de la alcaldía y otras organizacio-nes sociales de Rurrenabaque se logró una
exi-tosa oposición a las actividades de exploración petrolera de Petrobras.
• Se ha expulsado a la ONG Ecobolivia que
construyó infraestructura de turismo en for-ma ilegal dentro de la RB-TCO Pilón Lajas y a personas del Movimiento Sin Tierra (MST) que ocuparon ilegalmente tierras al interior de la TCO.
• EL CRTM participó en la defensa del Sistema Nacional de Áreas Protegidas y junto con otras organizaciones lograron remplazar al anterior director del SERNAP por un indígena. • La TCO ya cuenta con título defi nitivo de
pro-piedad.
• Se ha logrado que el Gobierno Municipal de
Rurrenabaque asigne recursos en su POA para las comunidades de Pilón Lajas y la gestión del área.
Logros de la implementación del Plan de Manejo y Plan de Vida (PMPV)de la RB-TCO Pilón Lajas
El hecho que el PMPV tenga un fuerte énfasis en las necesidades sociales y económicas de las comunida-des es un gran logro. Otro es el alto nivel de partici-pación en la elaboración del PMPV, que le ha dado sostenibilidad y apoyo social al plan. Otros logros del PMPV incluyen:
• Se ha implementado un programa de alfabeti-zación en coordinación con los gobiernos mu-nicipales.
• Se cuenta con un Programa de Educación
In-dígena desarrollado.
• Desde el 2005 hay participación del CRTM en la elaboración del POA del hospital de Rurre-nabaque.
• Existe coordinación con diferentes institucio-nes que apoyan en el tema de salud.
• Ha habido rescate de conocimientos nales y revalorización de la medicina tradicio-nal.
• Se tiene aprobado el reglamento de operación turística y se está lanzando una licitación para las operadoras.
• Se está fortaleciendo los proyectos de ecoturis-mo comunitario y el turisecoturis-mo dentro de la RB-TCO.
• Se han ejecutado distintos proyectos producti-vos que están benefi ciando a las comunidades indígenas y algunas comunidades vecinas de la RB-TCO.
A través del trabajo conjunto de control y vigilancia de los guardaparques con miembros de las comu-nidades, los corregidores, y miembros del CRTM, se ha logrado disminuir las infracciones cometidas por comunarios. Este trabajo conjunto ha generado un proceso de concientización; las comunidades han comprendido que como el área protegida y la TCO son uno solo territorio, también deben participar en apoyar en tareas de control y vigilancia de RB-TCO. Como las comunidades cuentan con radios transmisoras de banda ancha, ahora pueden alertar a sus dirigentes y los guardaparques sobre cualquier invasión al área o sobre necesidades de las comuni-dades.
El PMPV había identifi cado que los gobiernos municipales no estaban atendiendo adecuadamente las necesidades de las comunidades de la RB-TCO. Por esta razón, y en el marco de la implementación
del PMPV, se ha logrado mejorar la integración del área a su entorno político para, a su vez, mejorar la condiciones de vida de los comunarios. Esto se dio cuando se empezó a participar en los procesos de gobernanza municipal y en particular en las etapas del ciclo que anula de elaboración del presupuesto municipal o Plan Anual Operativo (POA) en los mu-nicipios de Rurrenabaque, San Borja, Palos Blancos y Apolo. Una consecuencia de esto ha sido un au-mento de la responsabilidad de los corregidores y los comunarios en la gestión y que han comenzado a exigir al directorio del CRTM que tengan una mayor coordinación con las alcaldías para que estas mejo-ren la atención a las necesidades de las comunidades del Pilón Lajas. Eso muestra que la RB-TCO Pilón Lajas actualmente está mejor integrada a su entorno político y social.
Logros del Comité de Gestión (CG)
El principal logro del CG ha sido la articulación e integración de la gestión del área con algunos de los gobiernos municipales, principalmente con el de Rurrenabaque. El CG también fue clave en impul-sar que el proceso de elaboración del PMPV incluya una amplia participación por parte de las comunida-des indígenas.
“Nosotros podríamos hacer edifi cios
grandes de concreto como en las ciudades,
pero eso no es desarrollo. Para nosotros,
desarrollo es respetar la naturaleza.”
Si analizamos el proceso de gestión compartida en la RB-TCO Pilón Lajas, queda claro que ha incluido un enorme cambio tanto en la capacidad del CRTM como en el mejoramiento de la gestión del área. En 1997, el CRTM prácticamente no existía y hasta el 2001 la gestión del área estaba exclusivamente en ma-nos de la ONG Veterinarios Sin Fronteras (VSF). Es decir, que hace tan solo siete años la gestión compar-tida era un sueño que nadie se imaginaba que se haría realidad. Hoy vemos un CRTM fortalecido que ma-neja varios proyectos, tiene su propio equipo técnico e incluso es el líder dentro de la estructura de gestión compartida. Es, sin duda, un cambio extraordinario. Algo que está claro es que este proceso de construc-ción y consolidaconstruc-ción de gestión compartida fue posible porque había una coincidencia de intereses entre el CRTM y la dirección del área, y en particular una visión clara de que el objetivo principal debía ser mejorar las condiciones de vida de las comunidades de la RB-TCO Pilón Lajas. Esto se evidencia en las siguientes palabras de Edwin Miro, ex-Presidente del CRTM:
“Siempre se ha manejado con Juan Carlos Miranda, el antiguo director del AP, que el asunto aquí no es ´que yo gane´ en una competencia entre el CRTM y la Reserva, sino que lo importante es que ganen las comu-nidades que están dentro del territorio y del área.”
Es necesario señalar que la etapa de fortalecimiento del rol del CRTM dentro de la gestión compartida coincide con un debilitamiento del rol del SERNAP, que se extiende desde el 2007 al 2009, y se mani-fi esta en la disminución de los recursos y la falta de un nuevo director de área. Por su parte, el fortale-cimiento del CRTM también ha coincidido con un
crecimiento en la cantidad de fondos que maneja. El CRTM está inmerso en un círculo virtuoso en el cual la llegada de nuevos fondos permite el fortale-cimiento de sus capacidades y con mayor capacidad organizacional es posible conseguir más fondos.
Por otro lado, es notable que en la medida en que ha avanzado con la gestión compartida, profundi-zándola y obteniendo buenos resultados, el Comité de Gestión ha ido perdiendo protagonismo. Quizás esto se dio por razones de temas políticos al interior de los gobiernos municipales, pero también debido a que en la medida que se fortalecía la gestión com-partida para el CRTM y las comunidades indígenas, ésta se convertía en una instancia que ya no era muy necesaria para la gestión del área.
Actualmente la gestión de la RB-TCO Pilón Lajas es muy sólida y cuenta con un mayor respaldo social y político tanto por parte de las comunidades de la TCO como del SERNAP y los gobiernos municipales. Hoy en día el éxito o fracaso de la gestión no es responsabili-dad de una persona, ni siquiera del directorio del CRTM, pues existe el compromiso con la gestión compartida, en el cual ambas instituciones son co-responsables. Dentro de este contexto, las decisiones son compartidas y con-sensuadas, haciendo que sea difícil que sean cuestiona-das por el SERNAP y las comunidades.
Algo que ha contribuido a fortalecer la gestión compartida es el cambio en el rol de los guardapar-ques: de controladores a educadores que colaboran con las comunidades. Este cambio permitió generar una mejor compenetración con las comunidades y promover el trabajo conjunto en el cual las mismas comunidades son más activas en asegurar la protec-ción del medio ambiente y de la biodiversidad de la RB-TCO Pilón Lajas.