• No se han encontrado resultados

TrabajoAutismo2

N/A
N/A
Protected

Academic year: 2020

Share "TrabajoAutismo2"

Copied!
19
0
0

Texto completo

(1)

Autismo

Intervención con discapacitados

(2)

Índice:

¿Por qué he elegido el autismo?...pg. 3

¿Qué es el autismo?...pg. 3

Historia del autismo……….pg. 4

Etiología………..pg. 6

Síntomas……….pg. 7

Diagnóstico………pg. 9

Enfrentarse los padres a la noticia……….pg. 10

Terapia……….pg. 11

La integración social………pg. 15

La educación……….pg. 16

El síndrome de Asperger………..pg. 18

Bibliografía………pg. 19

(3)

Como he explicado anteriormente en el power point, he estado trabajando con niños autistas. Algunas de estás experiencias me han impresionado mucho y me han hecho crecer como persona. Y sobre todo me han hecho preguntarme qué es lo que pasa por la cabeza de esos niños, que están pensando cuando parece que están en un mundo aparte, en su propio mundo. Desde entonces, he estado queriendo conocer más sobre el autismo, conocer mejor esta discapacidad que me genera tantas incógnitas. He asistido ha varios cursos sobre discapacidad, pero, como es lógico, te hablan de la discapacidad en general y de cómo organizar talleres y actividades para niños con discapacidad intelectual. Por eso, ahora que tengo la posibilidad de investigar más a fondo sobre un tipo de discapacidad, he decidido hacerlo sobre el autismo.

¿Qué es el autismo?

En un primer momento, a un niño autista no se le notan ni su trastorno cognitivo ni su incapacidad para establecer relaciones sociales. Su aspecto externo no refleja el complejo mundo interior que tiene, su ensimismamiento. Muchos de ellos son serios, están tristes o ensimismados; mientras que otros parecen contentos, satisfechos, siempre que no se les interrumpa en su actividad. Irradian una especie fuerza de atracción y al mismo tiempo de rechazo.

La palabra autismo deriva del pronombre griego autos, y centra la característica más llamativa del autista: su comportamiento centrado en sí mismo. Los problemas de socialización, comunicación e imaginación se consideran suficientes y necesarios para representar fielmente gran parte del comportamiento reconocido como específico y universal del autismo. Junto a estos problemas característicos que presentan todos los niños con autismo, hay otras muchas que son típicas pero no universales del autismo: normalmente las capacidades no verbales sobrepasan con diferencia a las habilidades lingüísticas, muchos tienen estereotipias motoras, deseo obsesivo de preservación de la invarianza,…

Para estudiar el autismo hay en concreto tres niveles que resultan útiles: el biológico, el cognitivo y el conductual. Actualmente, el autismo se reconoce a partir de sus características conductuales más que por su etiología biológica. Se sabe que se da más del doble en varones que en mujeres. Aunque en general, es un síndrome poco frecuente.

Es importante descartar algunos mitos del autismo:

 No está causado por una paternidad fría.

 Es una alteración con una base biológica.

(4)

 No siempre se caracteriza por tener habilidades especiales.

 Se da en todos los niveles de CI, aunque suele ir acompañado de dificultades de aprendizaje.

 No es una “concha” que encierra a un niño “normal” que espera a salir.

Historia del autismo:

Con casi total seguridad el autismo ha existido siempre. En casi todas las culturas se pueden encontrar leyendas sobre individuos que parecen serlo.

En 1911 Eugen Bleuler acuña el concepto de autismo, explicando el retraimiento autista, el rechazo de contacto con otras personas y un trastorno en su relación con la realidad.

En 1943 Leo Kanner describió a 11 niños como autistas basándose en la definición anterior. Destacaba de estos niños el rechazo a todo tipo de contacto, no hablaban absolutamente nada o lo hacían en un lenguaje propio, y se preocupaban mucho de preservar sin cambios su entorno. Kanner, cuando habló del autismo señaló las siguientes características:

 La extrema soledad del autista: no se relacionan normalmente con las personas, y parecen más felices cuando se les deja solos. Esta falta de respuesta social empieza desde muy pronto en la vida del niño.

 Deseo obsesivo de invarianza: les molestan enormemente los cambios en la rutina o en lo que les rodea.

 Una memoria de repetición excelente: capacidad para memorizar cantidades muy grandes de material sin sentido a efectos prácticos, descompensado con las graves dificultades de aprendizaje.

 Ecolalia demorada: repiten fragmentos lingüísticos que han oído, pero son incapaces de utilizar el lenguaje para dar a entender algo más que sus necesidades inmediatas. Usan “tú” cuando se refieren a sí mismos y “yo” en referencia a otra persona.

 Hipersensibilidad a los estímulos.

 Limitaciones en la variedad de la actividad espontánea.

 Buen potencial cognitivo: Kanner creyó que la buena memoria y la gran destreza se debía a una inteligencia excepcional, a pesar de que muchos tenían problemas de aprendizaje.

(5)

Pero en su último escrito, Kanner separó sólo dos de todas las características anteriores como elementos clave del autismo: la soledad extrema y la obsesiva insistencia por preservar la invarianza.

En el mismo año Hans Asperger presentó su trabajo de habilitación sobre formas obstinadas de conducta en algunos muchachos. Determinó una variante extrema del carácter masculino y les diagnosticó una “psicopatología autista” en la infancia. Coincidía con Kanner en que la dificultad social del autismo era innata y que perduraba a lo largo de toda la vida de adulto. Ambos observaron el escaso contacto ocular de los niños, sus estereotipias de palabras y movimientos, y su marcada resistencia al cambio. También señalan los intereses aislados especiales, que suelen ser por objetos o temas extraños. En contraposición con Kanner, que señalaba un déficit del lenguaje, Asperger afirmaba que en los 4 casos que estudió los niños hablaban con fluidez, y que además dos tenían tendencia a contar historias fantásticas. Kanner decía que 4 de sus pacientes tenían bastante destreza al moverse y sólo tuvo uno con torpeza, pero tenían gran habilidad en la coordinación muscular fina. Asperger en cambio describía a sus cuatro pacientes como bastante torpes tanto en su coordinación gruesa como en la fina. Otra contradicción es que Kanner decía que aprendían más a través de repetir maquinalmente, mientras que Asperger creía que lo hacían mejor cuando el niño podía producir espontáneamente, que eran pensadores abstractos.

Bettelheim (1956-1967) introdujo la idea de que los niños se convierten en autistas como una mala respuesta de adaptación a un ambiente amenazante y carente de amor. Pero se ha demostrado que esto no es cierto. Clarke demostró en 1976 que los niños que han sufrido maltrato hasta extremos insospechados y los que han sido abandonados, no terminaban siendo autistas. Esos niños son capaces de estableces lazos sociales tarde o temprano. La teoría de Bettelheim ha terminado por ser un cruel mito sobre los padres.

En 1991 Steffenburg encontró en el 90% de su muestra de niños autistas alguna señal de daño o disfunción cerebral. Se vio también que hay una alta incidencia de epilepsia entre los niños autistas

En los años 50 había en todo el mundo unos 40 sistemas de clasificación para el autismo. Pero a día de hoy ya sólo hay dos sistemas que disfruten de reconocimiento internacional.

Etiología:

(6)

Los recién nacidos cuyas madres hayan tenido durante los 3 primeros meses de embarazo la rubeola tienen 10 veces más posibilidades de ser autistas.

Como desencadenantes de las anomalías cerebrales del trastorno autista hay que citar:

 Hiperglucemia de la madre durante el embarazo.

 Oxigenación defectuosa durante el tercer trimestre de la gestación, o durante o después del parto.

 Lesiones perinatales con derrames cerebrales o desgarros de las meninges.

 Hipoglucemia e ictericia del recién nacido.

Dentro de los 3 primeros años de vida se pueden citar los siguientes desencadenantes:

 Enfermedades infecciosas que afectan al sistema nervioso central: meningitis, toxoplasmosis,…

 Lesiones por vacunas,

 Lesiones cerebrales causadas por accidente. Si es un problema bioquímico:

 Falta de sustancias esenciales, que el cuerpo por sí mismo no puede formar: vitaminas, aminoácidos, ácidos grasos, oligoelementos y enzimas.

 Respuesta débil o excesiva por parte del sistema inmunológico ante microorganismos.

 Metabolopatías enzimáticas: trastorno del metabolismo producido por enzimas.

 Anemia histidínica.

 Hiper o hipoproducción de hormonas o neurotransmisores. En casi un 30% de niños autistas se ha detectado un alto nivel de serotonina. En el 50% se ha observado una elevada actividad de la dopamina.

 Hiper e hiposensibilidad de los órganos receptores de las células nerviosas. Se da la existencia de un factor etiológico genético: en gemelos, se ha demostrado que un gemelo monozigótico autista tiene muchas más probabilidades que un gemelo dizigótico autista de tener un hermano gemelo autista también. Además, las enzimopatías que causan los trastornos autistas son hereditarias. Pero no se puede atribuir una etiología exclusivamente genética al autismo, ya que muchos niños sufren un trastorno autista durante los 30 primeros meses de vida.

(7)

presente esta sintomatología. Pero sólo en el 8% de los varones autistas el cromosoma X frágil tiene que ver con el origen del trastorno.

Síntomas:

Percepción e interacción social:

A los niños autistas les falta visión de conjunto para poder percibir selectivamente, para comparar, para valorar y para decidirse por un elemento determinado. Para no verse desbordado por la gran variedad de estímulos del entorno, su mecanismo de percepción reacciona de manera hiperselectiva. Registra sólo minúsculos detalles que graban con total precisión. Debido a esto, los autistas parecen a veces sordos y no son capaces de reconocer los peligros.

El niño autista no aprovecha las ofertas de comunicación, ya que ni siquiera las percibe. Además debido a sus limitaciones perceptivas tiene una ausencia de conducta imitativa, lo que tiene efectos graves sobre su capacidad de implicación social. Carece de las bases necesarias para el desarrollo de la capacidad de representación interna y de la empatía. Debido a sus deficiencias en la capacidad de representación y de elaboración, para los niños autistas los objetos, cuyas cualidades son más permanentes y más controlables, les resultan más atractivos que las personas, cuya existencia tienen que cuestionarse en el momento en que desaparecen de su ámbito de percepción. Las personas les resultan muy complicadas y ambiguas, no es tan fácil tenerlas a mano como los objetos, le interrumpen en sus actividades favoritas y tienden a sufrir cambios.

SÍNTOMAS:

Trastornos sociorrelacionales:

1. Empatía ausente o deficiente: tiende a ignorar la existencia o los sentimientos de los demás.

2. Ausencia de necesidad de pedir consuelo. 3. Ausencia o deficiencia de la capacidad mimética. 4. Conducta lúdica anómala o inexistente.

5. Deficiencia de la interacción social.

6. El niño autista no alza los brazos hacia sus padres para que le cojan, y no amolda su cuerpo cuando le cogen en brazos.

7. Trastornos en el reconocimiento del afecto.

Trastornos en la comunicación:

(8)

3. Uso estereotipado y repetitivo del lenguaje. 4. Comunicación no verbal inusual o anómala. 5. Ausencia de actividad imaginativa.

6. Anomalía grave en la producción y el contenido del habla. 7. Intercambio conversacional deficiente.

8. Incapacidad para compartir y dirigir la atención.

Repertorio restringido de actividades e intereses:

1. Movimientos estereotipados con la cabeza. 2. Repetición inusual de las mismas actividades.

3. Malestar y oposición ante la transformación del entorno cotidiano. 4. Insistencia obstinada en la repetición de rutinas.

5. Espectro limitado de intereses y actividades.

Lenguaje y sentimientos:

Cuando habla, el niño autista suele utilizar “tú” cuando debería decir “yo”. Así mismo utiliza de forma habitual la ecolalia (repetición de palabras aisladas o frases enteras como un eco espontáneo).

Es incapaz de expresar lingüísticamente sus pensamientos, sus sentimientos y sus necesidades. Tampoco puede reconocer muestras de haber sido entendido. Por ello su sensación de incomprensión es absoluta y total. Esto se vuelve algo grave, porque se siente sometido a una enorme cantidad de exigencias y necesita urgentemente sentirse comprendido. Y debido a esto el 50% de los niños autistas no verbales se ven obligados a sustituir el lenguaje por manifestaciones en las que puedan expresarse sin palabras.

Da la impresión de que apenas sienten el dolor físico, mientras sienten de modo muy intenso la alegría, la tristeza o el enfado.

Muy pocos niños autistas son capaces de desarrollar y sentir compasión por los demás, porque para ello es necesario ponerse en el lugar del otro. No es por egoísmo, aunque se suele malinterpretar, lo que les impide establecer relaciones de amistad o de amor, sobre todo de jóvenes y de adultos.

Las rutinas:

(9)

necesidad de seguridad. Prohibirles estos mecanismos estereotipados podría agravar el trastorno relacional y aumentar su inseguridad.

Son las rutinas las que sientan la base de la conservación sin cambios del entorno y hacen que los acontecimientos se puedan abarcar y controlar. La familiaridad produce confianza y genera sensación de seguridad.

Diagnóstico:

La base para el diagnóstico del autismo es actualmente la “triada de Wing”. Se basa en tres alteraciones fundamentales:

 Alteración cualitativa de la interacción social recíproca.

 Alteración cualitativa de la comunicación verbal y no verbal y la actividad imaginativa.

 Un repertorio muy reducido de actividades e intereses.

Únicamente se hace un diagnóstico de autismo si estos tres tipos de conducta ocurren juntos. También es importante tener en cuenta la edad a la que se identificaron los primeros síntomas. La Organización Mundial de la Salud requiere que los tres síntomas estén presentes hacia los 36 meses de edad.

Parte de la evaluación tiene que realizarse en el hospital, ya que se realizan una serie de indagaciones especializadas, como pruebas de inteligencia y de lenguaje, exámenes médicos y neurológicos,… Si luego resulta necesario, se completa el cuadro observando al niño en el hogar o en la escuela infantil, durante el juego y en situaciones en las que debiera tener lugar una comunicación natural y la interacción social.

¿A qué edad puede diagnosticarse el autismo? Actualmente es raro que se diagnostique antes de los 3 o 4 años. Esto se debe a que los comportamientos que están alterados en el autismo no aparecen claramente hasta esa edad en los niños normales.

En los últimos años ha habido un interés cada vez mayor en la posibilidad de encontrar con anterioridad indicadores certeros de autismo. Esto se debe a la esperanza de que una intervención temprana desde el principio pueda tener un mayor efecto curativo.

(10)

Enfrentarse los padres a la noticia:

Cuando los padres se enteran de que su hijo sufre un trastorno que da lugar a una discapacidad que durará toda la vida, sufren un golpe enorme. Se dan cuenta de que su hijo sufre autismo, que no es el niño que creían que iban a tener y se rompen sus expectativas, se ven abrumados por una serie de emociones: desesperación, depresión, una fuerte ansiedad por el futuro de su hijo, culpabilidad,…

Los padres pasan por una serie de etapas:

1. Fase inicial: sorpresa y descreimiento. Los padres encuentran difícil asimilar la información y pueden requerir que se les repita la descripción de los hechos varias veces, para poder captarla plenamente. El especialista debería intentar ser breve y claro cuando comente por primera vez el diagnóstico, y esperar a entrar en detalles cuando los padres hayan tenido ocasión de recobrarse de la noticia.

2. Periodo de negación: es una de las maneras mediante las que la mente consigue mantener bajo control la ansiedad y el estrés.

3. Sentimientos de irritación y culpa: irritación por la injusticia de la tragedia, y culpa que pude convertirse en tristeza y desesperanza.

4. Al final, la mayoría de los padres se adaptan y son capaces de elaborar una imagen realista de los problemas y comienzan a concentrarse en la manera de hacer frente al problema.

En el autismo, como no suele detectarse antes de los tres años, los padres ya se han ido dando cuenta de que algo va mal antes de tener el diagnóstico. Aunque la confirmación definitiva del diagnóstico supone un duro golpe.

La reacción de los padres también puede verse afectada por otras circunstancias: la gravedad del autismo, el nivel de las capacidades mentales del niño,… Además también son importantes la solidez psicológica de cada progenitor, el apoyo que se reciba de la familia, de los amigos, de los profesionales sanitarios,… A la pareja suele ayudarle tener tiempo entre ellos para comentar juntos sus preocupaciones, frustraciones y tristezas.

A veces algunos padres se atascan en ciertas etapas o se saltan alguna de ellas, lo que puede provocar dificultades. Por ejemplo, aquellos padres que insisten en negar la discapacidad de su hijo, o los que se quedan atrapados en una etapa de irritación no resuelta. El disgusto y los sentimientos de tristeza también pueden desencadenar una depresión grave, una profunda angustia, con una incapacidad para obtener placer de actividades de las que normalmente disfrutaba.

(11)

simplemente el aislamiento del niño debido a que no comprende el mundo del mismo modo que los demás. Y se dan cuenta de que su hijo puede responderles con afecto a su manera.

Si el niño autista tiene hermanos es importante hablarles sobre el tema. Lo que hay que decirles depende mucho de la edad del niño y de su capacidad para entenderlo. No parece que los efectos tengan por qué ser negativos, de hecho se ha demostrado que muchos hermanos de niños con discapacidad pueden llegar a desarrollar una comprensión más profunda de las personas y de las discapacidades, ser personas más compasivas y tener una valoración mejor de su salud y de la de los demás. Aunque algunos hermanos sí que llegan a desarrollar problemas de adaptación y bienestar emocional. Es importante que los padres no sobrecarguen de responsabilidad a los demás hermanos.

Terapia:

Por el momento no hay ninguna cura para el autismo, aunque se dispone de muchos tratamientos y terapias. A veces se usan tratamientos biológicos, pero no hay ninguna droga que sea efectiva para ayudar a las personas con autismo y como mucho reducen la ansiedad y mejoran el comportamiento.

Las terapias comportamentales y los sistemas educativos con profesores entregados e intuitivos pueden tener un gran impacto en los individuos con autismo, reduciendo sus problemas de comportamiento, enseñándoles habilidades compensatorias y maximizando el potencial al concentrarse en los factores positivos y los talentos.

Ahora voy a indicar algunos de los tratamientos existentes:

Terapia de integración sensoromotriz:

Su fundadora fue Jean Ayres, psicóloga y terapeuta ocupacional americana.

Se desarrolló para todos los niños con dificultades en el aprendizaje. Jean Ayres dudaba de la eficacia de su terapia con los niños autistas. El método consistía en evitar en lo posible que el niño esté expuesto a estímulos que sobrepasen las capacidades de su sistema perceptivo y, si lo está, que sea en una dosis que le resulte fácil de asimilar. Se estimulan los sistemas de sentidos que perciben de manera débil con el fin de provocar reacciones de adaptación. La adaptación posibilita la integración de las sensaciones percibidas en el sistema nervioso central siempre y cuando el niño autista esté motivado para ser psíquicamente receptivo al estímulo.

(12)

Esta terapia ofrece buenas perspectivas para el desarrollo de las posibilidades del niño autista.

Dirigir:

Su fundadora es Felicie Affolter, psicóloga y pedagoga suiza.

Desarrolla su terapia a partir de formas manifiestas de conducta. A los niños con trastornos perceptivos la realidad se les presenta de una manera especial, actúan de otra manera en el entorno, por lo que sus experiencias y sus conclusiones son otras.

Esta terapia se desarrolla fundamentalmente en el hogar, dentro del marco de “problemas cotidianos que hay que resolver”. Cuando se “dirige”, se debería alcanzar el efecto deseado con las partes del cuerpo del niño. Se tiende especialmente a las manos, pero también se intenta incluir todo el cuerpo, sobre todo la boca y los pies. Se entiende que los niños autistas tienen que tocar, sentir, actuar, ordenar y resolver problemas según sus propias reglas y no otras. Jamás se les debe imponer algo. Se trata de ofrecerles vivencias positivas, que sienten las bases de la confianza en ellos mismos y en la alegría de ver que se mejora. El tiempo y la calma determinan el éxito.

Terapia conductista del autismo:

Su fundador es el psicólogo americano Ivar Lovaas.

Como conductista, opina que se puede propiciar una conducta deseada si se la recompensa con una consecuencia agradable; y que una conducta no deseada se produce en menor medida si se la sanciona.

La conducta que se pretende alcanzar se descompone en pequeños pasos. Después se aplica el principio del condicionamiento operante. Con los niños autistas hay que utilizar ayudas, que junto con los premios, lo irán consiguiendo. Se prefieren las indicaciones breves y concisas, porque sino se puede confundir al niño. Las ayudas irán desapareciendo paulatinamente.

El problema de la terapia conductista es que es muy difícil aprender a generalizar sólo con métodos conductistas. A menudo se producía un vacío infranqueable entre el aprendizaje y el éxito en la vida real.

Terapia psicoanalítica del autismo:

Sus fundadores son Margaret S. Mahler, psicoanalista americana, y Bruno Bettelheim, psicoanalista que insistía en que los niños autistas necesitan mucha comprensión.

(13)

de atención y de estimulación por parte de los padres y madres merma gravemente el desarrollo emocional e intelectual del niño. Mientras que Margaret Mahler decía que el niño autista no percibe a la madre como ayuda o como protección y, por tanto, no se produce la simbiosis defensiva. El autismo funciona como un mecanismo que sirve, por un lado para protegerse de los estímulos de un mundo diverso y, por otro, para defenderse de las reacciones emocionales que exige la interacción social. La terapia psicoanalítica ayuda a transmitir sentimientos y sensaciones corporales, elaborar relaciones con los objetos y afianzar las funciones del yo.

Consiste en proporcionar al niño una experiencia simbiótica correctora. El terapeuta se ofrece como compañero simbiótico e intenta convertirse en un sustituto de la madre. Se trata de sacar al niño del trance, mediante pompas de jabón, música, juegos con agua, actividades rítmicas y estimulación placentera de los órganos sensoriales. Además, se debe proteger al niño de la inundación de estímulos internos y externos, que se logra mediante la concentración en acciones conjuntas y los descansos suficientes durante el tratamiento.

Ambos fundadores no valoraban de la misma manera la colaboración con las madres. Bettelheim consideraba que la reconstrucción de una relación simbiótica entre la madre y el hijo era absolutamente inútil, creía en el tratamiento dentro de una institución. Mahler, sin embargo, creía que la inclusión de la madre era absolutamente necesaria.

Terapia diferencial de las relaciones:

Su fundador es Hartmut Janetzke, psicólogo de Hamburgo.

Presta gran atención a la competencia relacional. Se pone en marcha una dinámica de interacción social con el entorno para tratar de descubrir las posibilidades de desarrollo del niño autista. Aunque al niño autista no se lo parezca, es más divertido entretenerse con una persona que con los objetos, y hay que transmitírselo. Se deben integrar lentamente nuevos elementos en las actividades en común entre el niño y el terapeuta. Según el niño comienza a independizarse de los vínculos con los objetos, serán sus peculiaridades individuales las que decidan los objetos terapéuticos y metodológicos a seguir. Posteriormente, se irá intentando el desarrollo de la independencia y de la autonomía del niño.

Esta terapia consigue estimular en el niño autista el desarrollo de sus posibilidades personales.

Terapia gestual:

(14)

Ha desarrollado a partir del sistema internacional de gestos, otro más sencillo de gestos manuales, que puedan usar los niños autistas con una comprensión verbal limitada. Los gestos que para el niño autista comportan mayor significación son los primeros que aprende. Para estimular la disposición del niño a la mímica se incluyen en los ejercicios las actividades y los juguetes preferidos del niño.

Desarrollo y pronóstico:

Las experiencias de los últimos años han demostrado que muy pocos de los niños autistas han podido superar del todo las inhibiciones de su desarrollo. Los siguientes puntos son determinantes para el desarrollo del trastorno:

 El momento en que tiene lugar la lesión: cuando más pronto se detenga la maduración del sistema nervioso central, más graves son las consecuencias.

 La medida y el tipo de disfunción.

 El inicio (precoz o tardío) y la envergadura de la acción causal del tratamiento.

 El rendimiento intelectual y las capacidades verbales a la edad de cinco a seis años.

 El predominio de unas condiciones de desarrollo que favorezcan el equilibrio o que, por el contrario, lo desentabilicen.

En situaciones poco favorables la tendencia autista a replegarse en sí mismo puede incrementarse de manera acusada. Aunque lo más normal es que con el paso del tiempo aumente el interés por establecer contactos sociales. Paralelamente va creciendo la capacidad de percibirse a sí mismo y al entorno de una manera más consciente.

La integración social:

(15)

se agrava cuando los padres, tras años de tensiones, se declaran agotados y deciden buscar una institución para su hijo adolescente o adulto. Estos centros, para dar a la persona autista un nivel de desarrollo adecuado, requieren un nivel difícilmente alcanzable, con un personal cualificado, numeroso y dispuesto a sobrellevar un alto grado de tensión.

Los padres suelen estar sobrecargados, y con sentimientos de culpa, depresivos. Los hermanos suelen presentar un marcado altruismo, o el sentimiento de estar mal atendidos, e incluso sufrir trastornos emocionales. Los más afectados por las tensiones cotidianas son los hermanos con poca diferencia de edad.

Para que la integración del autista sea un éxito en instituciones (como la escuela) sea un éxito, además de la cualificación de los profesionales, debe de existir un compromiso humano, iniciativa y capacidad de sobrellevar las tensiones y las presiones; los grupos deben ser pequeños; las expectativas deben ser realistas en lo relativo a la velocidad y a la dimensión de los procesos de adaptación y aprendizaje.

La participación de los adultos autistas en el mundo del trabajo es de gran trascendencia tanto para su desarrollo personal como para su autonomía. La existencia de capacidades y aptitudes para la formación y el trabajo determinan el éxito de su integración. Pero la integración en el mundo laboral puede terminar en fracaso, debido a un exceso de exigencia y de presión por parte de formadores, jefes y compañeros de trabajo. Por ello, muy pocos autistas logran su integración en el mercado laboral. Esto al final les hace tener más tiempo libre del que pueden tolerar. La falta de experiencias de éxito y la exclusión del mundo laboral y de la comunidad favorecen la aparición de actividades sustitutorias que pueden llegar a ser autolesivas. La mayoría no son capaces de estructurar con sentido su tiempo libre. Las medidas para la estructuración del tiempo libre estimulan la maduración social, liberan a las familias, amplían la conciencia social y la capacidad de empatía.

La educación:

(16)

Pero la investigación actual establece que hay muy pocos niños (si es que hay alguno) que no sean educables, cualquiera que sea su nivel intelectual. La educación debería adaptarse a cada individuo, y a su ritmo de aprendizaje.

Con los niños autistas parecen surtir mejor efecto los programas de enseñanza muy estructurados. Si el profesor no inicia activamente la interacción y no es directivo, el niño autista puede simplemente alejarse del contacto social y dedicarse a sí mismo, a través de conductas repetitivas que interfieren en el aprendizaje. Parecen adaptarse bien a este enfoque, en el que cada tarea debe descomponerse en pasos simples y claros y cada meta se define de forma precisa. Además los niños con autismo prefieren lo que es predecible. Los cambios súbitos y sin justificación en su horario pueden provocar rabietas y malestar. Aunque es conveniente que también esté presente en algún momento la espontaneidad y la flexibilidad. Es necesario trabajar la flexibilidad, de manera que estos niños estén preparados para el mundo real.

Aunque algunos niños con autismo son capaces de trabajar por su cuenta sin tener a alguien a su lado, en general si un niño con autismo no recibe atención individual puede retornar a sus propias actividades repetitivas solitarias. Por ello se ve apropiada una proporción de tres alumnos por profesor como máximo.

Tras un periodo de dos años escolarizados, está demostrado que los niños con autismo mejoran considerablemente su desarrollo educativo. Algunos adultos con autismo incluso han alcanzado la educación superior y obtenido títulos universitarios.

En la escuela prefieren aquellas materias que no requieren de amplias habilidades sociales o comunicativas (matemáticas, trabajos manuales, música,…). Les resultan más fáciles las materias en las que pueden utilizar su buena memoria para retener listas de hechos. En cambio, el estudio de la literatura, que implica la interpretación de los significados e intenciones, les supone una grave dificultad.

La comunicación:

Aunque en un primer momento pasa desapercibido, más tarde los padres se dan cuenta de que el niño no muestra pautas de comunicación intencional, destacando que no usa el dedo para pedir o mostrar, no muestras sonidos emocionales, no se alegra con los juegos, es tranquilo e independiente, y no atiende a lo que se le dice, tanto que sospecharon si sería sordo.

La alteración del lenguaje que se observa en los niños con autismo entronca con una alteración severa y temprana en las pautas de interacción y de simbolización.

(17)

El lenguaje por señas se utiliza para ayudar a construir la comunicación en niños que tienen dificultades del habla. Se utiliza tanto para mejorar la expresión como para mejorar su comprensión de lo que otra persona dice. Las señas son más concretas y más fáciles de comprender que la palabra hablada. Pero una importante desventaja es que el niño queda limitado a comunicarse únicamente con quienes pueden entender las señas. Pero no todos los niños son capaces de desarrollar el habla. Para ellos es crucial el lenguaje por señas.

El proceso de acceso a la comunicación está comprometido en los niños con autismo. Se trata de ayudarles a desarrollar la motivación hacia la comunicación, la intención comunicativa. Constituye un reto, porque estos esfuerzos comunicativos son duros para ellos. Además, al tener dificultades de habla, les resulta agotador el intento de comunicarse. Por ello es posible que recurran a estrategias inadecuadas, que se pueden agravar con el paso del tiempo. Ayudará a mejorar su leguaje el avance en otros aspectos, como en su conducta o en la funcionalidad de sus actividades.

Uno de los mayores desafíos en el tratamiento del autismo es conseguir que logren la interacción social y la atención conjunta. Dentro del tratamiento de la comunicación, el lenguaje verbal es el más sofisticado de los medios de expresión, pero como ya se ha dicho antes, a veces no es una vía posible en el autismo. Los trastornos del lenguaje en los niños autistas deben entenderse y encajarse. Sólo desde esta perspectiva tiene sentido su tratamiento. Aproximadamente, un 50% de los autistas nunca hablará. E incluso aquellos niños que consiguen desarrollar un cierto nivel de lenguaje, prácticamente siempre necesitarán la ayuda de claves virtuales y otras ayudas. El grado de desarrollo verbal que alcance el niño con autismo estará condicionado por diversos factores:

 El nivel cognitivo.

 La capacidad de abstraer y de conceptualizar.

 La capacidad de simbolizar.

Las primeras palabras que aprenda el niño con autismo serán marcadores simbólicos para las cosas. Es mejor enseñarle alimentos u objetos (que le resulten motivantes), antes que actividades o personas, que son demasiado complejos. Para aprender el lenguaje, el niño autista se topa con la dificultad o escaso desarrollo de la capacidad simbólica. El lenguaje verbal requiere un alto grado de abstracción y simbolización. No se debe bombardear al niño autista con palabras, se debe utilizar un lenguaje sencillo y directo, claro y conciso, evitando términos o usos de doble sentido, irónicos o amenazantes, términos coloquiales o refranes. El niño no lo entendería o lo interpretaría de forma literal.

(18)

 La competencia sociocultural: en la capacidad para entender y aplicar las reglas sociales y las normas de interacción.

 La competencia social: en la voluntad y capacidad para establecer una interacción con alguien.

 La competencia estratégica: en la capacidad para evaluar, planear y ejecutar actividades comunicativas.

 Fallos a la hora de relacionar las expresiones faciales con cada una de las emociones.

 Incapacidad o escasa capacidad para predecir las emociones que pueden sentir las personas a partir de las situaciones.

El síndrome de Asperger:

Se ha llegado a la conclusión de que Kanner y Asperger encontraron claras diferencias en la descripción de sus grupos porque Asperger estaba describiendo a un grupo distinto de niños, quizás un subgrupo especial dentro del autismo.

El término síndrome de Asperger lo usó por primera vez Lorna Wing en 1981. Hablaba de personas autistas muy capacitadas, que no se ajustaban bien al estereotipo de Kanner. La autora elabora una lista de criterios diagnósticos:

 Habla: sin retraso, pero de contenido extraño, pedante, estereotipado.

 Comunicación no verbal: poca expresión facial, con voz monótona, gestos inapropiados.

 Interacciones sociales: falta de reciprocidad, de empatía.

 Resistencia al cambio: gusto por las actividades repetitivas.

 Coordinación motora: gesto y postura extraños, movilidad gruesa torpe, a veces estereotipias.

 Habilidades e intereses: buena memoria de repetición, intereses especiales muy limitados.

 Desarrollo temprano: antes de los tres años estos niños pueden ser un poco extraños. No presentan atención conjunta.

 Creatividad: no son niños creativos y no dan muestras de auténtico juego de ficción. Más que original su pensamiento resulta inapropiado.

 Este trastorno es más frecuente entre los varones que entre las mujeres, y rara vez se identifica antes del tercer año de vida.

En 1987 Burd y Kerbeshian dan cinco características de los sujetos con síndrome de Asperger:

 Habla: pedante, estereotipada, aprosódica.

(19)

 Interacción social peculiar y con falta de empatía.

 Intereses limitados: actividades repetitivas o habilidades de savant.

 Movimientos: torpes, estereotipados.

En 1989 Gillberg añade a esas características que el individuo presente una tendencia a imponer la rutina o su interés especial durante toda su vida.

En la comunicación presentan dificultades en la selección de temas, anomalías en habilidades narrativas, problemas de comprensión con el lenguaje no literal y otros problemas de comprensión.

Bibliografía

El Autismo. Hartmut R. P. Janetzke. Acento Editorial.

Introducción al autismo. Francesca Happé. Psicología y Educación. Alianza Editorial.

Autismo, una guía para padres. Simon Baron-Cohen y Patrick Bolton. Psicología y Educación. Alianza Editorial.

Referencias

Documento similar

llfl pórtico triunfal de aparente felicidad y que es el estallido luminoso del Domingo de Ramos, sirviendo de arco triunfal al dolor de los Días Santos cubiertos de dolor y amargura,

Volviendo a la jurisprudencia del Tribunal de Justicia, conviene recor- dar que, con el tiempo, este órgano se vio en la necesidad de determinar si los actos de los Estados

(Sindicato Nacional de Industria- les de Alimentación Animal-Francial la TASA DE CORRESPONSABILIDAD no va a servir más que para disminuir la produc- ción de cereales en la

Tal y como contemplamos en la Figura 7, las búsquedas que realizan los usuarios de YouTube sobre Jabhat al Nusrah están asociadas con un contenido eminentemente violento (63,40% de

_Solo hay una manera de vencer a satanás no soltarse de mano de Jesús es la única manera de vencer a satanás. _Entonces el hombre espiritual su enemigo más peligroso es satanás

Otra cita que Jacobs comenta es una de Simone Weil, en la que afirma que debe- mos intentar discernir lo eterno de todos los encuentros humanos y que, para ese objetivo, es útil la

Al igual que los adultos, es posible que los niños necesiten ayuda para comprender y adaptarse a la vida después de la pérdida.. Recuerde que el modo en que su niño manifieste su

“Musicoterapia Creativa” desarrollado por Paul Nordoff y Clive Robbins, “Método Benezon” desarrollado por el Dr. Benezon y “Método Conductista” desarrollado entre