EN LOS BOSQUES-ISLA
DE LA LLANADA ALAVESA
CARNÍVOROS TERRESTRES
EN LOS BOSQUES-ISLA
DE LA LLANADA ALAVESA
Apdo. de Correos 899 01080 Vitoria-Gasteiz (Álava) E-Mail: [email protected]CARNÍVOROS TERRESTRES
EN LOS BOSQUES-ISLA
DE LA LLANADA ALAVESA
Febrero 2004
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AUTORES:Diana Paniagua
Jorge Echegaray
Andrés Illana
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AGRADECIMIENTOS 5
INTRODUCCIÓN 7
OBJETIVOS 10
DESCRIPCIÓN DEL ÁREA DE ESTUDIO: LA LLANADA Y LOS BOSQUES-ISLA
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DESCRIPCIÓN DE LAS ESPECIES OBJETO DE ESTUDIO 31
METODOLOGÍA 42
RESULTADOS 53
DISCUSIÓN 102
A
A José María Fernández García y Nerea Ruiz de Azúa, que cedieron generosamente sus citas como complemento a las obtenidas por los autores del presente estudio.
Un agradecimiento especial, a varios de los socios y miembros del GADEN, que de una u otra forma han participado en este trabajo.
I
Las actividades humanas (impulsadas por la política, la economía y la tradición cultural) han reconfigurado los patrones del paisaje y han alterado la distribución natural de las especies a lo largo de miles de años. En toda Europa, los usos tradicionales del suelo se han ido sustituyendo por métodos intensivos de producción que requieren unidades grandes y homogéneas. En los modernos paisajes agrícolas y rurales, los hábitats silvestres han sido reducidos a restos dispersos en una matriz intensamente transformada.
Conjuntamente, la urbanización, la agricultura extensiva y la silvicultura han reducido significativamente la heterogeneidad del paisaje y la extensión de los hábitats naturales (Richards 1990, Jongman 1995).
La combinación de la fragmentación de extensos hábitats naturales con la reducción de la heterogeneidad del mosaico del paisaje, supone una de las mayores amenazas para la conservación de la biodiversidad (Burgess y Sharpe 1981, Wilcox y Murphy 1985, Gaston 1998).
La fragmentación se traduce en un creciente empequeñecimiento y aislamiento de las manchas de hábitat y de las poblaciones silvestres asociadas a ellas. La sensibilidad de los organismos a la fragmentación de su ambiente no depende sólo de su grado de especialización, sino también de su capacidad de dispersión y ésta determina la probabilidad de intercambio genético entre poblaciones de manchas distantes o de colonizar nuevos teritorios, factores considerados decisivos para la conservación de las especies.
En la Llanada Alavesa se encuentran dispersos unos bosques-isla de muy diversas proporciones, en medio de un paisaje aséptico de fuerte agricultura intensiva. Aquí nos podemos encontrar, además de las comunidades forestales, animales que establecen su refugio y morada, temporal o continuamente, aunque se alimenten en las zonas agrícolas o macizos forestales cercanos.
Los carnívoros son un grupo de mamíferos que a pesar de su vistosidad e importancia ecológica han sido poco estudiados hasta la fecha. Tan sólo algunas
“cuasi totémicas”, han recibido atención notable, caso de osos, lobos, etc. Otras, como martas, tejones, etc. sólo se conocen por ser víctimas de atropellos y trampeos.
En el Continente europeo, viven 24 especies de carnívoros (incluyendo a la gineta, el meloncillo y el visón americano), 13 de las cuales están presentes en la Comunidad Autónoma Vasca (CAPV) (Álvarez et al. 1985, Fdez. de Mendiola et al.).
Son un grupo de animales que pueden utilizarse como bioindicadores de la salud ambiental de una determinada región. Su influencia sobre el medio se puede dejar sentir de varias maneras, todas ellas de interés para el hombre, ya sea desde un punto de vista económico o científico.
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Los carnívoros actúan como reguladores de las poblaciones presas debido a suposición en las redes tróficas. Así las poblaciones presa son beneficiadas a través de la eliminación de los individuos menos aptos por parte de los carnívoros, que de otra manera propagarían sus taras físicas y/o genéticas entre la población, incluyendo la posible difusión de enfermedades (García et al. 1996, Blanco 1998a, Barea y Ballesteros 1999)
x
La presión de predación puede llevar a las presas a cambios en sus patrones decomportamiento y puede influir en la diversidad de las comunidades de aquéllas (García et al. 1996).
x
Determinadas especies de carnívoros son más o menos frugívoros, de forma quelas semillas ingeridas con los frutos son transportadas a través de las heces de estos animales, ayudando de esta forma a la dispersión, propagación y germinación de diversas especies vegetales (García et al. 1996, Fernández y Ruiz de Azúa 1997, Barea y Ballesteros 1999).
Con el siguiente estudio pretendemos básicamente determinar las relaciones existente entre las especies faunísticas pertenecientes al grupo de carnívoros y un hábitat fragmentado como es el de los bosques-isla de la Llanada alavesa a partir de los datos obtenidos con el trabajo de campo así como de las citas proporcionadas por otros naturalistas y las recogidas en bibliografía.
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Los objetivos básicos que esperamos conseguir con la realización de este estudio, son los siguientes:
¾ Catalogar y conocer la distribución y el estatus de la comunidad de carnívoros terrestres en el conjunto de bosques-isla de la Llanada alavesa.
¾ Estudiar la relación de dependencia entre la comunidad de carnívoros y las variables de caracterización de los bosques-isla de la Llanada.
¾ Estudiar el grado de agregación espacial de las manchas de hábitat de bosque, mediante un índice de fragmentación.
¾ Calcular mediante un índice de conectividad, la funcionalidad del territorio desde el punto de vista de la capacidad de movimiento de los carnívoros a través de los distintos usos de suelo y la resistencia que estos oponen a dicho movimiento.
¾ Evaluar la potencialidad y calidad de las zonas que pueden actúan de corredor para las distintas especies.
¾ Establecer un marco prioritario para la comparación con posteriores estudios, de forma que una supervisión de estas características, a lo largo del tiempo, nos permita esa comparación en la evolución del registro de las especies, tendencias, etc., recordémoslo, en biotopos particularmente vulnerables para los vertebrados en general, como son los hábitats forestales fragmentados de la Llanada Alavesa.
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El área de estudio se sitúa en la comarca alavesa denominada La Llanada (Figura 1), valle que ocupa la llanura central del río Zadorra. Tiene una extensión de
833,89 Km2y se halla situada entre los paralelos 42º58´32´´ y 42º45´45´´ y entre los
meridianos 2º14´20´´ y 2º52´45´´. Su eje vertical mayor Norte Sur tiene una longitud de 15 kilómetros aproximadamente y el horizontal Este Oeste, unos 40 kilómetros. Esta zona está perfectamente delimita desde el punto de vista del relieve. Corresponde a una depresión realizada por la erosión fluvial sobre una estructura monoclinal, en la que la diferente resistencia litológica ha dado paso a una paisaje despejado y delimitado por el Macizo del Gorbea y las Sierras de Elguea y Urquilla en el Norte, por la Sierra de Badaya en el Oeste y por los Montes de Vitoria en el Sur.
En medio de estos tres flancos de relieve, se extiende una llanura que a excepción de algunos oteros o pequeños cerros, presenta una isoaltitud entre 500 y 600 metros. Su base litológica, margas senonenses de gran espesor, recubren toda la llanura, dando paso a un nivel impermeable cercano al suelo, que ha sido bien aprovechado tanto para explotaciones agrícolas como para la construcción de embalses.
La configuración de los dos ejes de relieve, paralelos entre sí y perpendiculares a las influencias tanto del mar como del interior de la península, confieren a esta área deprimida características climáticas particulares. Las sierras septentrionales atenúan la influencia del clima oceánico, propiciando un descenso apreciable de las precipitaciones y un aumento de la oscilación térmica, apreciándose en época estival un mes con sequía, siendo así una zona más propia de variedades mediterráneas. La configuración del relieve también confiere a esta llanura un marcado carácter cerrado con situaciones de estancamiento como nieblas e inversiones térmicas unidas a tipos de tiempo estables.
Esta transición puede apreciarse igualmente en la vegetación destacando dos elementos de la misma. Por un lado encontramos la presencia de especies dominantes tanto del ámbito cantábrico como del mediterráneo. La cliserie de la vegetación potencial mostraría este hecho. Las culminaciones de los relieves de esta área, por encima de los 800 m. estarían ocupadas por formaciones de hayedo (Fagus sylvatica), que se continuarían, atendiendo a la orientación de los relieves por las formaciones de roble marojo (Quercus pyrenaica) hasta, aproximadamente, los 600 m. de altitud. Por debajo de esta cota, la Llanada propiamente dicha, aparecerían formaciones asociadas al
roble común (Quercus robur) y quejigo (Quercus faginea), que darían paso en las sierras del interior al carrascal montano (Quercus ilex rotundifolia). Las riberas fluviales estarían ocupadas por alisedas (Alnus glutinosa), fresnedas (Fraxinus excelsior) y saucedas (Salix sp).
Superficie 80.364 ha. Bosque + Plantaciones 31,70%
Perímetro 165,708 km. Matorral 14,00%
Carreteras 521,31 km. Herbazal 9,50
Ferrocarril 54,05 km. Urbano 5,16%
Ríos 438,37 km. Cultivos 37,50%
Embalse 1,36% Otros 0,78%
Por otro lado, dentro de la vegetación de la Llanada cabe hacer mención a la intensa acción antrópica que ha ido relegando a las formaciones de vegetación natural a las zonas más apartadas. El “monte” como espacio integrado dentro del hábitat tradicional de la Llanada, ocupaba las zonas más alejadas a la aldea tras los cultivos, teniendo un carácter complementario. El carácter residual que mantiene hoy en día es bien patente en el hecho de localizarse en las zonas de ladera, y dentro de la llanura central en pequeños rodales, que en parte han sido sustituidos por balsas de riego.
En la Llanada, esta transformación en la que el arbolado ha ido desapareciendo, ha sido debida a la dedicación de las zonas llanas a monocultivos de cereal, patata y remolacha, en torno a un poblamiento rural de hábitat disperso y a las canalizaciones y limpiezas de los cauces de los ríos que han conducido a la desaparición de la mayoría de los bosques de ribera, de gran importancia por ser corredores verdes naturales de comunicación de las especies entre las manchas de vegetación arbórea (Figura 2).
El desarrollo urbano está modelando terriblemente el paisaje (Figura 3) y los escasos retazos de naturaleza aislados, se encuentran rodeados de ejes de comunicación que fragmentan aún más estos biotopos (0,54 km. de carreteras por cada 100 ha.).
Este paisaje tan humanizado deja espacios reducidos para los bosques naturales y su fauna, que suelen quedar aislados, por lo que reciben el calificativo de
“bosques-isla”, ya que sus características ecológicas se adecuan a teorías biológicas que versan
sobre la riqueza, diversidad, abundancia y singularidad de la fauna en biotopos aislados como son las islas marinas.
En la Llanada, todavía se conservan algunos bosques-isla de gran interés biológico. Esos contados enclaves guardan dicha vegetación considerándose vestigios de lo que fueron pero cuentan con reducidas dimensiones, en la mayor parte de los casos. Dichas formaciones se encuentran sumamente fragmentadas y dispersas.
Figura 3. Localización de los elementos de influencia humana en la Llanada Alavesa (infraestructuras viarias y núcleos urbanos).
En este estudio hemos considerado bosques-isla a toda formación natural arbolada cerrada y creadora de un ambiente o microclima especial, que es más sombrío y húmedo que el exterior, con acumulación de restos vegetales en el suelo, y que por lo tanto es un bosque, pero que además se encuentra aislado de cualquier otra formación boscosa por cultivos, infraestructuras y/o núcleos de población y que cuente con una extensión máxima inferior a la necesaria para asegurar su supervivencia. Por lo tanto, hemos tenido en cuenta manchas de vegetación homogénea pero también manchas compuestas por uno o varios bosques-isla de igual o distinta vegetación, no muy distanciados y con la salvedad de estar unidos entre sí por cualquier etapa de regresión de las series de vegetación a que pertenezcan estos bosques y que forman lo que podríamos denominar “archipiélagos”.
No hemos tenido en cuenta a los bosques de ribera, no por no considerarlos como bosques-isla, sino porque al ser formaciones asociadas a un curso de agua, tienen unas características diferentes y porque algunas especies cuentan con la posibilidad de una vía de comunicación a través de esa corriente de agua.
El sotobosque y estrato arbustivo de los bosques-isla, en condiciones naturales, está muy desarrollado y se caracteriza por su exhuberancia y variedad, gracias a la luminosidad y fertilidad de los suelos. La lista de especies es amplia y destacamos las siguientes: bardaguera (Salix atrocinerea), espino cerval (Rhamnus cathartica), espino albar (Crataegus monogyna), rosal (Rosa arvensis, Rosa canina), cornejos (Cornus
sanguinea), aligustre (Ligustrum vulgare), madreselva (Lonicera etrusca), endrino
(Prunus spinosa), acónito (Aconitum napellus), narciso (Narcisus asturiensis subesp.
breviconatus), acebo (Ilex aquifolium), enebro (Juniperus communis), lirio (Iris graminea), violeta (Viola alba), lechetrezna (Euphorbia flavicoma subesp. occidentalis), rusco (Ruscus aculeatus), cantueso (Lavanda stoechas), culebreras (Arum italicum), campanilla ((Fritillaria pyrenaica), muraje (Angalis arvensis). Entre la
vegetación epífita destacamos la hiedra (Hedera helix), que recubre y tapiza buena parte de la corteza de los árboles.
El poblamiento faunístico y botánico de estos bosques-isla está determinado por el tamaño del propio fragmento y por la distancia entre éste y una masa forestal extensa, que actúa de madre, desde la que individuos de comunidades biológicas vegetales y
animales pueden dispersarse a través de un hábitat inapropiado o deforestado (terrenos agrícolas, etc.) hasta alcanzar un fragmento boscoso.
Los bosques-isla considerados son los siguientes (Figura 4):
1. Quejigal subcantábrico de Acilu. 2. Quejigal subcantábrico de Alaiza. 3. Quejigal subcantábrico de Argómaniz. 4. Robledal éutrofo de Arzubiaga.
5. Quejigal subcantábrico de Ascarza
6. Robledal éutrofo y quejigal subcantábrico de Cerio. 7. Robledal éutrofo de Elburgo.
8. Quejigal subcantábrico de Estíbaliz. 9. Quejigal subcantábrico de Ezquerecocha. 10. Robledal éutrofo de Gáceta.
11. Bosque mixto de Gobeo.
12. Quejigal subcantábrico de Langarica. 13. Robledal éutrofo de Luzuriaga. 14. Quejigal subcantábrico de Mártioda. 15. Robledal éutrofo de Mezquía.
16. Robledal éutrofo y quejigal subcantábrico de Ordoñana. 17. Robledal éutrofo y quejigal subcantábrico de Troconiz. 18. Quejigal subcantábrico de Zabalgana.
Figura 4. Localización y extensión de los bosques-isla objeto de estudio.
Localizado en el municipio de Alegría, rodeando a la localidad de Acilu por el noroeste y por el este. Tiene al norte la línea del ferrocarril y al sur, la carretera de la Red Local, A-3110, a apenas 500 m. de distancia.
Es un bosque extenso dividido en cuatro manchas poco distanciadas entre si y encadenadas por setos de considerable porte. Se dispone a lo largo de un cerro donde la mayor parte del bosque se desarrolla en la ladera norte.
El sector sureste junto con una parte del central, es el mejor conservado. Situado en una zona de baja pendiente, presenta una estructura de monte alto con árboles de buen porte y maduros, la mayor parte con síntomas de haber sufrido trasmoche. Existen también algunos claros que favorecen la proliferación de especies propias de orla como los zarzales y espinares.
El sector central que es el más extenso, está situado sobre un cerro en cuya cresta existe una pista que la recorre y una antigua cantera. Tiene su parte mejor conservada en la ladera norte en la que perduran árboles maduros, también trasmochos, aunque existe una zona de dehesa donde ha desaparecido el sotobosque. En la ladera sur está muy rejuvenecido y existen numerosos caminos y un puesto para cazar palomas.
En el sector noroeste, el bosque está muy desmejorado y en su ladera norte, con fuerte pendiente, existe una plantación de pino silvestre.
2. Quejigal subcantábrico de Alaiza.
Situado en el municipio de Iruraiz-Gauna, al noroeste de la localidad de Alaiza de la que está separado por la carretera de la Red Vecinal A-4140. Es de reducidas dimensiones.
Situado en el municipio de Elburgo, al este de la localidad de Argómaniz y al sur de la de Echávarri-Urtupiña. En el norte de este bosque y distanciada apenas 1.000 m. se encuentra la carretera N-1, de la red Preferente.
Está configurado como un archipiélago o rosario de manchas de quejigo, alternadas con numerosas fincas y piezas de utilidad agrícola, a modo de brechas y heridas en su estructura y fisionomía original. Destaca la presencia de dos manchas minúsculas testimoniales de hayedo calcícola. También existen varias balsas de riego en su interior y entorno próximo. Constituye junto con el bosque de Ezquerecocha, del que está separado tan sólo por una carretera vecinal, las manchas forestales más extensas del área de estudio.
Se encuentra en un estado de conservación aceptable, con una vegetación muy desarrollada y pocos indicios de actividad humana en su interior. Con estructura de monte alto, se pueden observar varios quejigos trasmochos y en sus etapas de recuperación. Se alternan zonas extremadamente espesas y de alta cobertura e impenetrabilidad, con otras zonas más aclaradas y juveniles.
Existen muy pocos senderos que atraviesan el bosque, pero existen abundantes pistas de gran tamaño excesivamente acondicionadas para usos agrícolas, que discurren en el entorno del mismo.
Dentro de las amenazas que presenta destacamos alguna repoblación de coníferas en su entorno e invasiones de su espacio para actividades agropecuarias (roturación para piezas, creación de nuevas balsas de riego, nuevas pistas)
4. Robledal éutrofo de Arzubiaga.
En el municipio de Arrazua-Ubarrundia y muy cercano y al noreste de la ciudad de Vitoria Se trata de un robledal de pequeña extensión que la concentración parcelaria, dejó totalmente aislado y rodeado de cultivos. Además por su parte sur y a unos 100 metros se encuentra la carretera nacional N-1.
Es un bosque maduro con pies añosos y de buen porte, en el que no se observa regeneración. En gran parte de la superficie predominan los fresnos sobre los robles. El
sotobosque no es muy denso estando el suelo cubierto de megaforbios y otras especies como geranios, aros, hiedra, etc.
Es muy poco visitado por la gente ya que tiene difícil acceso a su interior, debido a que está en parte rodeado por una zanja y por cultivos. No existen por tanto caminos en su interior.
5. Quejigal subcantábrico de Ascarza
Situado en las inmediaciones de dicho pueblo. Se trata de una pequeña mancha forestal de quejigo de 13,48 ha., bastante cerrada y con abundante sotobosque.
Presenta algunas pistas de parcelaria perimetrales, pero no es atravesada por ninguna.
Se encuentra rodeada al norte por una carretera (A-622) relativamente transitada y el resto por tierras de labor.
La estructura forestal, aún siendo de monte alto está configurada por un quejigal juvenil de rebrote, con una alta densidad de pies de arbolado y un sotobosque exhuberante, lo que da al bosquete un aspecto mucho más cerrado y aislado.
6. Robledal éutrofo y quejigal subcantábrico de Cerio.
En el municipio de Vitoria. Está situado al suroeste de la localidad de Cerio y al oeste de la localidad de Argandoña. En los alrededores de Cerio, domina el robledal éutrofo y en los de Argandoña, el quejigal. Todo el bosque se encuentra rodeado de cultivos y además en el norte y a una distancia de unos 1.000 m, se sitúa la carretera de la Red Preferente N-104 y a unos 500 m, la línea del ferrrocarril; al sur y a unos 100 m., se sitúa la carretera de la Red Básica A-132; y al este, a unos 500 m se sitúa la carretera de la Red vecinal A-4107.
La zona de quejigal se encuentra bastante conservada, presenta una estructura de monte alto, sin que se aprecien señales de actividad humana salvo la presencia de un
La zona de roble está recorrida por dos pistas y en su extremo norte se ha construido una balsa de riego y una pequeña plantación de pino albar (Pinus sylvestris).
7. Quejigal subcantábrico de Estíbaliz.
En el municipio de Vitoria. Sería uno de los denominados archipiélagos, compuesto por varias manchas de quejigal unidos por etapas de matorral de enebral y prebrezal margoso. También hemos incluido una pequeña mancha alargada de roble éutrofo, situada al norte y una pequeña plantación de pino rodeno (Pinus nigra) en el centro. Al norte y al sur tiene los mismos límites de infraestructuras que el bosque de Cerio, pero la carretera vecinal que en aquél se situaba al este, aquí se sitúa al oeste.
Es un conjunto de manchas rodeadas por cultivos y que rodean a su vez al Santuario de Nuestra Señora de Estíbaliz y las urbanizaciones aledañas. Son bastante frecuentadas por las personas que se acercan al Santuario, sobre todo en las cercanías de éste, donde existen numerosos senderos. A medida que nos alejamos del Santuario, el impacto se reduce mucho, manifestándose un bosque más cerrado con numerosos pies jóvenes, con estructura de monte bajo.
8. Robledal éutrofo de Elburgo.
En el municipio de Elburgo y al suroeste de la localidad del mismo nombre. Es también un archipiélago compuesto por dos manchas de roble unidas por etapas de sustitución del robledal. Está completamente rodeado de cultivos y no tiene cerca infraestructuras importantes, tan sólo la carretera de la Red Local A-3110, al norte a unos 500 m. Está bastante castigado por pistas bastante anchas, por donde circulan tractores empleados para la saca de leña. Es un bosque que siempre ha tenido vocación maderera.
Situado en el municipio de Iruraiz-Gauna, al noreste de localidad de Alegría-Dulantzi y al este del bosque de Argómaniz, del que como ya hemos mencionado anteriormente, está separado por un desmonte para el paso de una carretera vecinal.
Está formado por varias manchas de quejigal, a modo de archipiélago, rodeadas de cultivos.
Destaca la presencia de dos manchas minúsculas testimoniales de roble común o pedunculado (Quercus robur) y varias balsas de riego en su periferia.
10. Robledal éutrofo de Gaceta.
Situado en el municipio de Vitoria, al oeste de la localidad que le da el nombre. Está completamente rodeado de cultivos, pero Gáceta está a tan sólo 100 m. y a unos 500 m. hacia el norte, se sitúa la carretera de la Red Local A-3110. También existe una carretera de la Red Vecinal, la A-4121, al este.
Presenta un estado de conservación aceptable, con estructura de monte alto y presencia de pies jóvenes. Su interior apenas presenta señales de actividad humana y sólo se han localizado algunos pequeños senderos poco marcados. Se encuentra dividido por un camino de parcelaria que lo atraviesa de este a oeste y que va desde el pueblo hasta una balsa de riego situada a unos 500 m. del bosque.
11. Bosque mixto atlántico de Gobeo.
Situado en el municipio de Vitoria. Este bosque está rodeado por cultivos a excepción de su extremo sureste, donde se llega al río Zadorra y a la localidad de Gobeo. Además hacia el norte encontramos a unos 200 m. la carretera de la Red Preferente N-1 y a unos 1.000 m., el aeropuerto de Foronda.
Es un bosque mixto compuesto por robles comunes (Quercus robur) y por fresnos (Fraxinus excelsior). Casi la totalidad de los robles existentes son muy viejos y parece haber escasa regeneración lo que le convierte en un bosque bastante vulnerable. Una gran proporción de su superficie es de zonas sin cobertura arbórea en donde
está bastante cerrado y tiene muchas lianas y plantas trepadoras. Se puede apreciar el uso realizado por el pueblo en el trasmoche sufrido por los árboles.
12. Quejigal subcantábrico de Langarica
Son cuatro pequeños quejigales, estrechos y alargados, situados en el municipio de San Millán, al oeste y al sur de la localidad de Langarica y 500 m al sur de la carretera de la Red Vecinal A-4111.
Su estado de conservación es notablemente malo, con algunos pies viejos pero en general aparecen árboles achaparrados y retorcidos. Una buena parte de su superficie son zonas claras sin vegetación arbórea.
Una de las manchas discurre a la par que un pequeño riachuelo y se continúa por sus bordes con un seto compuesto de arbustos espinosos. Su estado de conservación mejora en las cercanías del río.
13. Robledal éutrofo de Luzuriaga.
Situado en el municipio de San Millán, al este de la localidad de su mismo nombre y de la que está separado por la carretera de la Red Comarcal A-3016. En realidad este bosquete se sitúa dentro de un triángulo formado por tres carreteras comarcales, la anteriormente citada, la A-3012 y la A-3018, con la que además se comunica por medio de pistas de parcelaria. Además buena parte del bosque se roturó para la construcción de una balsa de riego por lo que es una zona muy frecuentada por los vecinos. Pero en general y salvo en los caminos, el bosque está bastante cerrado.
14. Quejigal subcantábrico de Mártioda.
Situado en el municipio de Vitoria, en un cerro al suroeste y a unos 150 m del pueblo de Mártioda.
La ladera sur está mucho más degradada que la norte y tiene una zona de sustitución bastante amplia, con árboles dispersos, pero sin sotobosque. Es una zona muy utilizada por los excursionistas.
La ladera norte es una zona de bosque cerrado y con sotobosque. Las especies arbóreas son bastante jóvenes.
Existe un camino que separa ambas laderas y que facilita el atravesar el bosque, en vehículo, de este a oeste.
La carretera más cercana se sitúa a unos 750 m al norte y es la A-4310 de la Red Vecinal. El río Oca discurre paralelo a escasos metros de dicha carretera.
15. Robledal éutrofo de Mezquía.
Situado en el municipio de Zalduendo, al norte de la localidad de la que toma el nombre y de la que le separan 100 m. Rodeado de cultivos, encontramos la carretera de la Red Preferente N-1, a unos 300 m. al sur y el río Amézaga a unos 300 m. al noreste.
Es un bosque destinado a uso ganadero, por lo que pueden observarse numerosos caminos que se han ido formando con el paso del ganado. En su interior existe una charca natural que sirve de bebedero para el ganado y que en invierno sirve de dormidero para aves acuáticas de paso.
Existen unos pies de roble con gran fuste en los que se observan huellas de antiguos trasmoches. También se puede observar algún pie de quejigo.
16. Robledal éutrofo y quejigal subcantábrico de Ordoñana.
Situado en el municipio de San Millán, al noreste de la localidad de Ordoñana y 250 m al noroeste del bosque de Mezquía.
Se encuentra en un estado de conservación bastante aceptable, con una vegetación muy desarrollada y muy pocos indicios de actividad humana en su interior. Presenta estructura de monte alto.
Aunque predomina el robledal, éste ocupa sólo la parte más baja de un pequeño valle y está rodeado por un quejigal que se desarrolla en cuanto el terreno se eleva un poco.
Existe una pista por la parte sur que separa a este bosque de una zona de quejigal muy degradado y donde predominan las comunidades de sustitución. También, atravesando el bosque nos encontramos un río que desemboca en una balsa de riego que se sitúa al oeste del robledal y de la cual está separado por la carretera de la Red Local A-3018.
17. Robledal éutrofo y quejigal subcantábrico de Trocóniz.
Situado en el municipio de Elburgo, al este de la localidad de Trocóniz y al sur de la de Añúa. Por su lado este y a escasos metros, encontramos la carretera A-4121 de la Red Vecinal, y por el sur-suroeste, a unos 500 m., la carretera A-132 de la Red Básica.
Es un bosque constituido por dos comunidades de vegetación debido a la distribución altitudinal y a la diferencia de sustrato. Es extenso y ocupa parte de un cerro y un valle colindante, que por tener suelos más profundos y húmedos favorece la predominancia del robledal frente al quejigal, si bien los límites entre ambas comunidades son difusos.
La estructura de bosque corresponde a monte alto en su mayor parte, si bien una pequeña zona de quejigal en la zona sur, presenta la estructura de monte bajo. En gran parte de su extensión, sobre todo en la zona de robledal, se pueden observar pies extremadamente viejos y grandes y con síntomas de trasmoche.
Es notoria la presencia de varias pistas forestales, una de ellas la que une Trocóniz con Añúa, es de uso generalizado para acceder a las fincas. En la parte norte existe una balsa de riego.
18. Quejigal subcantábrico de Zabalgana.
Se encuentra en sector suroeste de Vitoria-Gasteiz y forma parte del anillo verde de esta ciudad. Rodeado de cultivos, zonas urbanas e industriales (Polígonos de Jundiz y Mercedes-Benz), se encuentra en uno de los polos de expansión urbanísticos de la ciudad, por lo que su futuro como parque perirubano se encuentra amenazado.
Las obras de infraestructuras de conexión de los barrios de Ali y Sansomendi con la N-102 han destruído el sector más oriental del mismo.
Existen diversos senderos que lo surcan y aparecen muchos claros sin vegetación arbórea. El quejigal presenta sectores poco maduros en su mayor parte. Consta de una extensión total arbórea de 11,4 ha. Existen varios claros en fase de recuperación (natural y plantaciones forestales de escolares).
Aparecen también dos zonas, al norte y al sur, con fines meramente recreativos, formadas por césped herbáceo y varias graveras restauradas que conforman unas pequeñas lagunas con abundante vegetación palustre circundante.
19. Quejigal subcantábrico de Zuazo de Vitoria.
Situado en el municipio de Vitoria-Gasteiz, al norte y contiguo a la localidad de Zuazo de Vitoria. Rodeado de cultivos pero además podemos observar, en toda la zona oeste y a escasos 250 m, el macropolígono industrial de Jundiz y, a 1.000 m al sur, la carretera de la Red Preferente N-102 .
Existen numerosos caminos que lo surcan y aparecen muchos claros sin vegetación arbórea, lo que da lugar a la aparición de especies heliófilas.
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En la Comunidad Autónoma del País Vasco (CAPV), la población de carnívoros terrestres está constituida por 13 especies (Álvarez et al. 1998, Fdez. de Mendiola y Bea 1998) y en concreto en el Territorio Histórico de Álava (T.H.A) se han podido localizar las 13 (Illana y Paniagua 2001), lo que no sucede en los otros dos Territorios Históricos de la CAPV.
Como se puede apreciar en el Gráfico 1, el 47% de las especies de carnívoros presentes en Álava se encuentran incluidos en alguna de las categorías de amenaza del Catálogo Vasco de Especies Amenazadas. Para las especies que están catalogadas como no amenazadas se carece de datos sobre el estatus y/o sobre la evolución de sus poblaciones, tal y como exponen los autores del propio Catálogo (Álvarez et al. 1998, Fdez. de Mendiola y Bea 1998).
Gráfico 1.
Distribución de las especies de carnívoros presentes en el T.H.A. según su categoría en el Catálogo Vasco de Especies Amenazadas No Amenazada 53% De Interes 23% Rara 8% Vulnerable 8% En Peligro 8%
Orden Carnivora
Familia Canidae
Canis lupus (Linnaeus, 1758) Lobo Otsoa No Catalogada
Vulpes vulpes (Linnaeus, 1758) Zorro rojo Azeri arrunta No catalogada
Familia Mustelidae
Lutra lutra (Linnaeus, 1758) Nutria paleártica Igaraba arrunta En Peligro de Extinción
Martes foina (Erxleben, 1777) Garduña Lepazuria No Catalogada
Martes martes (Linnaeus, 1758) Marta Lepahoria Rara
Meles meles (Linnaeus, 1758) Tejón Azkonarra No Catalogada
Mustela erminea (Linnaeus, 1758) Armiño Erbinude zuria De Interés Especial
Mustela lutreola (Linnaeus, 1761) Visón europeo Bisoi europarra Vulnerable
Mustela nivalis (Linnaeus, 1766) Comadreja Erbinudea No Catalogada
Mustela putorius (Linnaeus, 1758) Turón Ipurtatsa De Interés Especial
Mustela vison (Schreber, 1777) Visón americano Bisoi amerikarra No Catalogada
Familia Viverridae
Genetta genetta (Linnaeus, 1758) Gineta Katajineta arrunta No Catalogada
Familia Felidae
Felis silvestris (Schreber, 1775) Gato montés Basakatua De Interés Especial
Tabla 2. Lista sistemática de las especies de carnívoros silvestres terrestres presentes en la CAPV, con los nombres en castellano (García-Perea y Gisbert 1997) y en euskera (Álvarez et al. 1998), así como su estado de
Realizamos a continuación una breve descripción de las especies que figuran en la Tabla anterior.
Lobo (Canis lupus Linnaeus, 1758)
Con aspecto de perro pastor alemán, es el mamífero con mayor área de distribución natural del mundo. La subespecie ibérica presenta mejillas blancas y una línea oscura en las patas anteriores que puede llegar incluso hasta el pecho. De porte notable, con peso medio en machos de 32 kg. y hembras de 28 kg. (Blanco et al. 2002). Eminentemente crepuscular y nocturno, puede presentar periodos de actividad diurnos notables si no es severamente acosado por el hombre.
Son carnívoros sociales que se agrupan en clanes muy jerarquizados, virtud que le permite convertirse en uno de los pocos depredadores naturales de los ungulados silvestres, sus principales presas.
Puede prosperar en cualquier biotopo (zonas semidesérticas, alta montaña, tundra, zonas árticas, bosques, etc.) a poco que existan unas características ambientales de cobertura, alimentación y tranquilidad que le permitan prosperar (Barea y Ballesteros 1999, Blanco et al. 2002). Ocupa territorios muy variables en extensión en función de la disponibilidad de los recursos presentes, siendo lo normal encontrar manadas e individuos que explotan áreas de entre 10.000 a 50.000 ha., o incluso superiores (Blanco 1998a, Blanco et al. 2002)
Debido al secular conflicto que mantiene con la ganadería, con pérdidas anuales de entre 1,2-15 millones de € (Blanco et al. 2002), es uno de los animales más perseguidos y que más sentimientos encontrados despierta.
Sus huellas son similares a los de un perro grande (Bang y Dahlström 1983), por lo que en la práctica resulta difícil distinguirlas con absoluta fiabilidad. El análisis de la secuencia completa de sus rastros ayuda en su discernimiento. Sus excrementos son de tamaño variable y con frecuencia se encuentran restos no digeridos de pezuñas, pelos de sus presas, etc. (Bang y Dahlström 1983).
Zorro rojo (Vulpes vulpes Linnaeus, 1758)
Cánido ubicuo, abundante y generalista. Versátil en su alimentación por lo que puede prosperar en cualquier biotopo a poco que reúna unos condicionantes ambientales (Reija y Vadillo 1994, Gortázar 2002).
Es de porte mediano, con peso en los machos de 7-10 kg. Eminentemente crepuscular y nocturno, puede presentar periodos de actividad diurnos notables. Ocupa territorios variables en extensión en función de la disponibilidad de recursos, desde 100 ha de media en Europa hasta más de 1.130 ha en medios dispares como la Sierra de Guadarrama (Blanco 1986, Blanco 1998a). Vive solitario, en parejas o grupos formados por un macho y varias hembras.
Es una especie relativamente fácil de detectar en los muestreos de campo con observaciones indirectas (Beltrán et al. 1991, Reija et al. 1991, Clevenger 1993, Blanco 1998a, Blanco 1998b, Barea y Ballesteros 1999, Fernández et al. 2000, Barja et al. 2001). Sus huellas son similares a los de un perro pequeño, pero más alargadas y sus excrementos son de tamaño variable y contenido diverso, siempre impregnados de un olor muy característico (Bang y Dahlström 1983). A menudo se puede detectar su presencia tan sólo por el olor.
Nutria paleártica (Lutra lutra Linnaeus, 1758)
Mustélido semiacuático de cuerpo alargado y extremidades proporcionalmente cortas, sin cuello diferenciado y tamaño grande (4-11 kg.). Los adultos por su mayor tamaño no pueden ser confundidos con ninguna otra especie, incluidos sus parientes los visones y turones (Blas-Aritio 1970, Blanco 1998a, Ruiz-Olmo 2002).
Vive en cualquier tipo de ambiente acuático continental, incluido el litoral, pero su presencia está condicionada por la disponibilidad de alimento y calidad del hábitat (Barea y Ballesteros 1999, Ruiz-Olmo 2002).
Es polígama y poliestra, pudiendo reproducirse todo el año. Su alimento principal son peces, crustáceos, anfibios, reptiles y aves acuáticas (Blanco 1998a).
La coloración general es pardo castaño, siendo su pelaje especialmente adaptado para la vida acuática.
El tamaño de su área de campeo suele ser de varias decenas de kilómetros de cursos de agua (Ruiz-Olmo 2002), con desplazamientos diarios que pueden ser muy notables (Blanco 1998).
Se ha apuntado la exclusión espacial entre nutrias, turones y visones (Blanco 1998a, Barea y Ballesteros 1999, Ceña et al. 2001).
Garduña (Martes foina Erxleben, 1777) y Marta (Martes martes Linnaeus, 1758)
Mustélidos del género Martes, de mediano tamaño (1.300-2.100 g.), de gran adaptabilidad geográfica y estacional en su dieta destacando el consumo de frutos y pequeños mamíferos. El solapamiento trófico de sus dietas es un hecho frecuente en regiones donde ambas especies coexisten.
La garduña tiene babero blanco y la marta amarillo. Las huellas son similares en ambas especies, pero la marta presenta las plantas recubiertas de pelo, hecho que puede ser observado en rastros perfectamente impresos sobre sustratos muy blandos.
Sus excrementos son similares en tamaño, forma, contenido y aspecto (Bang y Dahlström 1983, Fernández y Ruiz de Azúa 1997, Fernández et al. 2000) Algunos autores atribuyen un olor más fuerte y desagradable a los excrementos de garduña frente a los de la marta, pero es un criterio que no resulta suficientemente claro (Bang y Dahlström 1983, Blanco 1998a, Barea y Ballesteros 1999).
También ocupan hábitats similares. Se señala que allá donde coinciden en simpatría, ocupan distintos microhábitats: forestales y alejados de la influencia antrópica, la marta, y forestales, rocosas y cercanas a la habitáculos humanos, la garduña (Blas-Aritio 1970, Delibes 1983, Álvarez et al. 1985, Ruiz-Olmo et al. 1988, Overskaug et al. 1994, Vadillo 1997, López-Martín 2002, Reiz 2002, A. Hernando com. pers.). El tamaño de territorios es similar para ambas especies, y en áreas en donde son
de campeo de la marta puede oscilar entre los 430 y 2.000 ha. (Labrid 1986) y para la garduña existen datos de área de campeo de 341 ha. (Illana y Paniagua 1996).
No existe una técnica de muestreo indirecto que permita discernir indicios de ambas especies con un elevado grado de confianza, salvo la captura, observación directa y/o trampeo fotográfico (Naves et al. 1995, Fernández y Ruiz de Azúa 1997, Illana y Paniagua 1999b, Fernández et al. 2000, Guixé 2001, Millán et al. 2001, Illana y Paniagua 2002).
Tejón (Meles meles Linnaeus, 1758)
El mayor de los mustélidos ibéricos, muy estudiado en Europa, especialmente en el Reino Unido (Thornton 1988) y bastante desconocido en el ámbito estatal.
Alcanza pesos cercanos a los 13 kg. para los machos. Marcadamente nocturno, semiplantígrado, omnívoro (Barea y Ballesteros 1999, Mangas et al. 1997, Carvalho y Gomes 1999) con un peculiar diseño facial, vive en clanes familiares de compleja estructura y presenta notables adaptaciones a la vida semisubterránea (Revilla et al 2002).
Ocupa gran variedad de hábitats pero parece preferir aquellas regiones húmedas caducifolias, donde presenta mayores densidades, con alta cobertura para instalar sus madrigueras. El tamaño medio de los territorios varía desde las 50 ha en Inglaterra, 224 en Álava (Illana y Paniagua 1999) y las 420 ha. en Doñana. (Blanco 1998a), lo que da idea de la variedad de hábitats que puede ocupar.
En España se desconoce su tendencia pero se señala su regresión en zonas del centro y sur peninsular (Virgós y Casanovas 1995, Blanco 1998a, Revilla et al. 2002).
Usa senderos y pistas con asiduidad por lo que la detección de sus inconfundibles rastros ursinos no es especialmente difícil. Además acostumbra a defecar en letrinas que sirven de balizas territoriales (Bang y Dahlström 1983).
Comadreja (Mustela nivalis Linnaeus, 1766)
La comadreja es el carnívoro más pequeño que existe, con peso entre 60-200 g., lo cual la hace ser bastante desconocida.
Viven en cualquier tipo de hábitat, siempre que encuentre micromamíferos y un mínimo de cobertura (Gisbert y Santos-Reis 2002a).
Su territorio oscilan en función de la disponibilidad de presas (roedores e insectívoros) (Delattre 1983) y el sexo del animal que lo ocupa, mayor para los machos que hembras. Los machos y las hembras presentan un dimorfismo sexual muy acusado, relacionado con la exclusión a la hora de ejercer su actividad depredatoria. Presenta grandes fluctuaciones poblacionales (de 0,2 ind./km2 hasta más de 30 ind./km2) (Blanco 1998, Barea y Ballesteros 1999, Gisbert y Santos-Reis 2002a).
Las huellas y excrementos de comadrejas son ligeramente inferiores a los de su pariente mayor, el armiño, pero en la práctica resulta difícil de asignar a una especie u otra (Fernández et al. 2000). Los excrementos de las dos especies, son finos y retorcidos y se depositan en sus correrías por muros y linderos (Bang y Dahlström 1983). Son poco aparentes, por lo que su detección mediante métodos convencionales de estudio es bastante azarosa (Fernández y Ruiz de Azúa 1997, Fernández et al. 2000, Millán et al 2001).
Armiño (Mustela erminea Linnaeus, 1758)
El armiño es un poco superior en tamaño y peso a la comadreja. Su principal rasgo diferenciador es el extremo terminal de la cola por ostentar un color negro muy acusado. En invierno, algunos ejemplares cambian su librea a un color blanco altamente llamativo (Blas-Aritio 1970, Blanco 1998a).
Presenta, al contrario que la comadreja, una distribución mucho más fragmentada y limitada, al presentarse en la península ibérica en la franja norte cántabro-mesetaria y pirenaica, en dos poblaciones aparentemente aisladas (Blanco
Todas las características biológicas, ecológicas y etológicas para la comadreja son aplicables para el armiño.
Las huellas y excrementos de comadrejas y armiños, como se comentaba en el apartado anterior, son extremadamente similares, ligeramente mayores en el caso del armiño (Bang y Dahlström 1983). Su hallazgo en el campo puede resultar azaroso, pudiéndose subestimar así, la presencia y abundancia de ambas especies (Fernández et al. 2000).
Visón europeo (Mustela lutreola Linnaeus, 1761) y Visón americano (Mustela vison Schreber 1777)
Mustélidos semiacuáticos, de mediano tamaño (300-1.500 g.), muy similares al turón (Blanco 1998a, Barea y Ballesteros 1999) La coloración patrón para ambas es pardusca o negra. Su diferencia radica en el tamaño, ligeramente superior para el caso del americano, y en las manchas situadas en los labios (Blanco 1998a). El visón americano presenta manchas blancas en el labio inferior y casi nunca en el superior (al contrario que el europeo), también en la ingle, pecho y vientre.
Sus áreas de campeo suelen ser lineales a lo largo de los cursos fluviales (Blanco 1998a, Barea y Ballesteros 1999, Ceña et al. 2001, Bravo 2002, Palazón y Ceña 2002), con un tamaño que puede oscilar entre los 3,1 km y los 8 km y con desplazamientos diarios desde 50 m. hasta 4,6 km. (Blanco 1998a). También aparecen en las zonas húmedas (Bravo 2002, Palazón y Ceña 2002. Algunos autores señalan la exclusión espacial entre nutrias, turones y visones (Ceña et al. 2001) y diferencias en el marcaje territorial entre ambos especies de visón (Bravo 2002, Palazón y Ceña 2002)
Sus huellas y excrementos resultan casi indiferenciables (Bang y Dahlström 1983, Ceña y Ceña 1999, Fernández et al. 2000). Los excrementos de visón europeo no son depositados en letrinas, al contrario que los de su pariente americano (Ceña et al. 2001).
Turón (Mustela putorius Linnaeus, 1758)
Mustélido marcadamente nocturno, de mediano tamaño (300-1.700 g.), muy similar a los visones.
El tamaño de su área de campeo varía entre las 64 ha. para las hembras y 114 ha. para los machos (Blanco 1998a).
Aunque vinculado a zonas riparias puede aparecer en medios forestales y sotos de baja y media altitud (Virgós y Casanovas 1993, Virgós 2002) Algunos autores señalan la exclusión espacial entre turones y visones (Blanco 1998a)
Sus huellas y excrementos resultan prácticamente indiferenciables de las dos especies de visones (Bang y Dahlström 1983, Ceña y Ceña 1999)
Gineta (Genetta genetta Linnaeus, 1758)
La gineta es un carnívoro nocturno de peso inferior a los 2 kg. Muy adaptable en cuanto al hábitat y espectro trófico (Palomares y Delibes 1997, Barea y Ballesteros 1999). Las áreas de campeo oscilan entre las 70 y 1.470 ha. (Blanco 1998a)
Presentan un selección acusada por las zonas de ribera en todos los hábitats que explotan (mediterráneos, eurosiberianos, forestales, arbustivos, etc.) (Virgós y Casanovas 1993, Fernández et al. 2000, Calzada 2002)
Los indicios de presencia más fiables, excrementos y letrinas, son relativamente grandes para un animal de su tamaño. Estas letrinas suelen localizarse en lugares muy concretos (rocas, árboles, al borde de acantilados). Las huellas son similares a las de los gatos, sin uñas. A veces queda impreso el quinto dedo (Bang y Dahlström 1983)
Gato montés (Felis silvestris Schreber, 1775) y gato doméstico/cimarrón (Felis catus)
El gato montés es el pariente mayor del gato doméstico. Solitario, muy territorial, nocturno y de vocación netamente forestal, selecciona positivamente los medios y substratos rocosos (Illana y Paniagua 1993, Virgós y Casanovas 1993, Blanco 1998a, Barea y Ballesteros 1999, Fernández et al. 2000, García-Perea 2002, Illana y Paniagua 2002).
Al contrario que otros carnívoros, caso de garduñas o zorros, rehuye de la presencia e influencia humana (García-Perea 2002).
Eminentemente cazador de micromamíferos (Barea et al.1999), sus densidades y territorios se ajustan a la disponibilidad de sus presas, ocupando zonas desde las 175 ha hasta las 573 ha. de media para los machos (Blanco 1998a).
Se diferencia del gato doméstico cimarrón por su mayor tamaño, cola gruesa y banda negra muy marcada a lo larga de la columna vertebral. Los rastros son casi idénticos entre ambas especies, aunque los excrementos son ligeramente más gruesos en el gato montés (Bang y Dahlström 1983).
La hibridación con sus congéneres domésticos junto con la pérdida de hábitat son sus principales problemas de conservación (Illana y Paniagua 1993, Blanco 1998a, Fernández et al. 2000, García-Perea 2002)
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Los depredadores en general son un grupo de animales especialmente problemáticos a la hora de controlar sus tendencias poblacionales debido principalmente a su naturaleza poco conspicua y a su baja densidad (Valverde 1967, Fernández y Ruiz de Azua 1997, Barea y Ballesteros 1999, Fernández et al. 2000, Illana y Paniagua 2002).
Los carnívoros presentan la dificultad añadida de que al contrario de lo que ocurre con otros grupos de depredadores, como el de las aves rapaces, su detección, normalmente no puede realizarse por métodos de observación directa y hay que recurrir a técnicas y metodologías más o menos sofisticadas de estudio indirecto, tales como captura-recaptura, radiotelemetría, trampeo fotográfico, etc. (Stahl 1990, Reija et al. 1991, Palomares y Delibes 1993, Virgós y Casanovas 1993, Cavalini 1994, Naves et al. 1995, Delibes 1996, Illana y Paniagua 1996, Ballesteros y Degollada 1997, Fernández y Ruiz de Azúa 1997, Soriguer et al. 1997, Tellería 1997, Blanco 1998a, Barea y Ballesteros 1999, Illana y Paniagua 1999a, Illana y Paniagua 1999b, Fernández et al. 2000, Millán et al. 2001, Illana y Paniagua 2002).
Optamos por una metodología para el trabajo de campo basada principalmente en itinerarios a pie diurnos (Tellería 1986, Delibes 1996), por considerar que era la mejor forma de prospectar estos bosques de reducidas dimensiones y porque, debido a la escasez de pistas, los itinerarios nocturnos desde vehículos debían hacerse a cierta distancia de los bosques y en escasas ocasiones por su interior dada su menor eficacia en ambientes forestales (Fernández et al. 2000, Millán et al. 2001).
Los itinerarios a pie tienen la desventaja de no poder cubrir largas distancias por lo que no resultan muy convenientes para la determinación de abundancias, pero sí permiten un muestreo más intensivo siendo útiles para datos de presencia/ausencia (Tellería 1986, Delibes 1996, Fernández et al. 2000).
Los muestreos realizados, en forma de itinerarios de censo, fueron irregulares, tanto en el número de personas implicadas (1-2) como en el tiempo empleado en cada unidad de superficie (Gil-Sánchez et al. 2001). Dada la intención primordial de aportar datos de distribución a partir de presencia/ausencia, no creímos necesario el empleo de una metodología más minuciosa.
Posteriormente la información obtenida a partir de los muestreos se complementó con datos obtenidos en revisiones bibliográficas y citas procedentes de otros naturalistas, hallazgos de ejemplares atropellados y observaciones directas ocasionales.
ITINERARIOS DIURNOS
Las posibilidades de identificar la presencia de una especie u otra a partir del hallazgo de huellas, excrementos, restos alimenticios u otro tipo de señales indirectas son elevadas (Bang y Dahlström 1983).
El hallazgo y la identificación de estos indicios es una misión que requiere experiencia por parte de los observadores, aunque existen trabajos y guías que facilitan el aprendizaje de los rasgos distintivos específicos (Bang y Dahlström 1983).
Los itinerarios diurnos han consistido en la realización de una serie de recorridos a pie en busca de indicios indirectos de carnívoros (sobre todo huellas y excrementos), utilizando una metodología irregular y no estandarizada (Gil-Sánchez et al. 2001).
En todos los bosques-isla objeto de estudio hemos realizado un itinerario por todo su perímetro y, uno o varios, dependiendo del tamaño del bosque, por su interior. Dado que la mayoría de los bosques-isla de la Llanada están rodeados por campos de cultivo de cereal, la mejor época para la realización de los itinerarios perimetrales es antes de que el cereal empiece a crecer o después de la cosecha, ya que cuando el cultivo está muy desarrollado se hace muy difícil detectar los indicios. Los itinerarios interiores, se realizaron recorriendo pistas o caminos, allí donde éstos existían, y donde no, intentábamos seguir los senderos que los propios animales hacen o atravesar el bosque de parte a parte en épocas donde la vegetación del sotobosque estaba menos desarrollada (otoño, invierno).
Algunas limitaciones de este método vienen dadas por la difícil detectabilidad en ciertas condiciones del sustrato y atmosféricas (Tellería 1986, Delibes 1996, Fernández et al. 2000). Con el fin de minimizar este u otros errores hemos desarrollado un amplio esfuerzo de muestreo realizando los itinerarios al menos dos veces.
ITINERARIOS NOCTURNOS
Método complementario al anterior basado en itinerarios nocturnos desde un vehículo.
Los recorridos nocturnos pueden ser especialmente apropiados, si se eligen cuidadosamente las sesiones en el tiempo y en el espacio (Tellería 1986, Delibes 1996, Fernández y Ruiz de Azúa 1997, Fernández et al. 2000, Millán et al. 2001) para la observación de algunas especies difíciles de identificar por métodos indirectos (marta, garduña, turón, gineta y gato montés). Recordemos aquí el carácter esquivo y la vocación marcadamente nocturna de todas las especies de carnívoros terrestres en nuestras latitudes, señalado en el apartado correspondiente a la descripción de las especies objeto de estudio.
Los itinerarios se realizaron por dos observadores desde un vehículo a una velocidad aproximada de 15-20 kilómetros por hora (Tellería 1986, Fernández et al. 2000, Millán et al. 2001).
Las limitaciones de esta metodología (Tellería 1986) vienen dadas por la cobertura forestal de los bosques-isla del territorio, elevada en términos generales, y por la ausencia de pistas que los atraviesen. Así han sido escasas las ocasiones en las que nos ha sido posible realizar estos itinerarios por el interior del bosque y por tanto, la mayoría han sido realizados en pistas de parcelarias y pistas perimetrales a los bosques-isla, que discurren a través de medios agrícolas deforestados donde es más fácil ver a los carnívoros en sus merodeos nocturnos.
Para cada itinerario diurno y nocturno, diseñamos unas fichas de registro, donde anotábamos cada una de las observaciones, ya fueran directas o indirectas, con su localización exacta en coordenadas UTM, proporcionada por un GPS modelo Garmin 12, además de diversos campos que posteriormente fueron incluidos en una base de datos (formato Microsoft Access), diseñada a tal efecto:
ITINERARIOcon la denominación del bosque-isla.
DATOS DEL AUTOR o autores del itinerario. TIPO DE ITINERARIO
x Diurno
x Nocturno TIPO DE RECORRIDO
x Perimetral, cuando la observación se realiza en el perímetro
inmediato del bosque-isla.
x Interno, cuando la observación se realiza en el interior del
bosque-isla.
x Externo, cuando la observación se realiza en recorridos a cierta
distancia del bosque-isla pero dentro de su zona de influencia (500 m. alrededor)
LOCALIZACIÓN de la observación en coordenadas UTM.
ESPECIE a la cual se le adjudica el indicio observado.
FIABILIDAD de la cita, con 2 categorías, según valoración subjetiva de cada autor:
x Segura: de adscripción segura al menos hasta género.
x Indeterminada: cuando es imposible determinar el género pero
se conoce que pertenece a un carnívoro.
TIPO de observación, con las siguientes categorías:
x Observación indirecta
Excrementos (Letrinas, etc.) Huellas
Olor
Guaridas/Madrigueras Desplumaderos. Otros
Para realizar la caracterización de los bosques-isla analizamos unas serie de variables, con el fin de estudiar la posible dependencia entre la presencia de carnívoros en un bosque y alguna característica determinada de dicho bosque.
Seleccionamos una serie de variables ambientales (Illana y Paniagua 2001) según los efectos genéricos conocidos o supuestos sobre la distribución de distintas especies de carnívoros, tras una exhaustiva revisión bibliográfica de la literatura científica relativa a selección de hábitat de los carnívoros en España y otros países europeos.
Basándonos en esta consideración procedimos a seleccionar preferiblemente variables fáciles de medir, y especialmente aquellas para las que existía cartografía digital. Básicamente hemos utilizado variables geográficas, de hábitat (tipo de vegetación) y de influencia humana.
Los valores de las variables referidas a los tipos de hábitats, se han obtenido a partir de los Mapas de Vegetación de la Comunidad Autónoma del País Vasco (escala 1:25000), también en formato digital y editados por la Viceconsejería de Medio Ambiente del Gobierno Vasco.
Las variables seleccionadas y sus abreviaturas han sido las siguientes:
VEG: Tipo de vegetación según los mapas de vegetación de la CAPV. MAN: Número de manchas de vegetación de que consta cada bosque-isla. SUP: Superficie, en hectáreas, del bosque-isla o archipiélago.
PER: Perímetro en metros, del bosque-isla o archipiélago. DISL: Distancia en metros, al bosque-isla más cercano. DCON: Distancia en metros, al bosque continuo más cercano.
DRIO: Distancia en metros, al curso de agua con vegetación de ribera de cierta
entidad más cercano.
DBALS: Distancia en metros, a la balsa de riego más cercana.
DCARR: Distancia en metros, a la carretera de la red preferente o básica más
cercana.
DENCAR: Densidad de carreteras en metros por hectárea, es decir, metros de
carreteras, sin tener en cuenta su clasificación, en los bosques y en un radio de 500 m a su alrededor, por cada hectárea de bosque.
CARR: Denominación de la carretera de la red preferente o básica, más cercana.
T
TRRAATTAAMMIIEENNTTOODDEELLOOSSDDAATTOOSS
Todos los datos recopilados fueron tratados por medio de un SIG (Sistema de Información Geográfica), que básicamente es una base de datos geográfica. Hemos empleado un SIG que trabaja con datos vectoriales y raster, el ArcView V 3.1 y sus diversas extensiones. Para los análisis estadísticos se ha utilizado el paquete S.P.S.S. para Windows, Versión 5.2.
Para comprobar la normalidad de cada una de las variables, se realizó el test de Kolmogorov-Smirnov (Sokal y Rohlf 1981).
Para examinar las posibles relaciones entre las distintas variables y teniendo evidencias en contra de la normalidad de la mayoría de las variables, aplicamos el coeficiente de correlación de Spearman.
Con el fin de caracterizar el área de distribución de cada especie objeto de estudio, se calcularon los estadísticos descriptivos de cada una de las variables (media y desviación típica) y se realizó una comparación de estos valores entre los bosques con presencia y los bosques con ausencia.
Para estas comparaciones, utilizamos la prueba no paramétrica U de Mann-Whitney para la comparación de promedios que nos permite hacer comparaciones de unidades muestrales pequeñas y con tamaños desiguales (Fowler y Cohen 1999).
Realizamos así mismo, una comparación de las frecuencias de presencia/ausencia observadas con las esperadas, en relación a las variables de caracterización de los bosques, todas las cuales redujimos a dos categorías para simplificar la interpretación. Debido al reducido tamaño muestral, no realizamos análisis estadístico de las frecuencias.
ÍNDICE DE FRAGMENTACIÓN.
Primeramente se seleccionaron los ambientes o grupos de hábitats afines poseedores de una comunidad biológica propia, objeto de estudio, cuyo grado de fragmentación se desea evaluar y que podrá servir para la comprobación de su evolución en un futuro. Estos ambientes fueron dos: el de bosque, para aquellas especies de carnívoros más forestales y el acuático, para las especies de carnívoros asociados a este medio.
A continuación creamos dos mapas que recogían las áreas del territorio donde estaban presentes los hábitats correspondientes, partir de la información cartográfica disponible.
Para cada mapa se calculó el mismo índice de fragmentación propuesto para la CAPV (Gurrutxaga 2003) a partir de la ecuación:
F = Superficie total del hábitat / (nº de manchas x dispersión de las manchas)
Donde la dispersión de las manchas Rc = 2 dc (O/ S)
dc = distancia media desde una mancha (su centro o centroide) hasta la mancha más cercana.
O = densidad media de manchas por cada 100 ha.
Este índice no es comparable entre distintos ambientes, dadas las características propias de cada uno de ellos en cuanto a patrón de distribución espacial, factores que explican el origen o la presencia de los mismos, etc. Por tanto, este índice sirve para comprobar la evolución, entre datos referidos al mismo ambiente, comparando índices
en distintas épocas, pero con los necesarios criterios de corrección si se trabaja con distinta cartografía (Gurrutxaga 2003).
Para cada tipo de ambiente, la tendencia del índice será evaluada en función de su incremento o disminución. Utiliza una escala inversamente proporcional al grado de fragmentación del paisaje. Así un aumento del valor del índice indicará una disminución del grado de fragmentación y a la inversa.
En la creación del mapa del ambiente de bosque, hubo que realizar una reclasificación para que las manchas de un tipo de vegetación de bosque inmersos o contiguos a otro tipo de vegetación de bosque no fueran contabilizadas como manchas distintas.
Para la creación del mapa de ambiente acuático se eligieron los hábitats de bosque de ribera, vegetación acuática, carrizales, las zonas sin vegetación (sólo las balsas de riego) y el embalse.
El cálculo de la distancia entre manchas más cercanas se realizó con la función
Distance to centroide de la extensión Nearest features de Arcview.
ÍNDICE DE CONECTIVIDAD.
Para el cálculo del índice de conectividad elaboramos mapas en formato raster con cuadrículas de 100x100 m.:
Un mapa de fuentes de cuadrículas, con las zonas del territorio cuya conectividad se desea medir.
Un mapa de resistencias, al movimiento de los carnívoros, de los usos del suelo de la matriz territorial en la que se instalan las fuentes, en nuestro caso la Llanada alavesa. Este mapa lo generamos a partir de los mapas de vegetación y de los mapas de carreteras fijando unos valores de resistencia en una escala de 1 a 100, de mayor a menor permeabilidad.
que determina la relación costo-distancia más corta o el costo acumulado del viaje, desde cada celda hasta la otra más cercana en el conjunto de las celdas de origen y medido en unidades de costo. Esta función calcula celda a celda el costo acumulado entre manchas del mapa fuentes, teniendo en cuenta tanto las resistencias existentes en los espacios que los separan como la distancia existente entre las manchas.
Los valores de resistencia para los distintos tipos de vegetación se han asignado siguiendo los otorgados en Gurrutxaga (2003):
Tipo de vegetación según las unidades del mapa de vegetación de la CAPV Valor de resistencia
Bosques. *Vegetación acuática. *Carrizales. *Zonas sin vegetación (excepto canteras). *Embalse.
1
Fase juvenil de bosque 5
Matorrales 10
Plantaciones forestales 15
Prebrezales. Carrizales 20
Vegetación herbácea 30
Prados y cultivos atlánticos 40
Erosiones margo arcillosas. Vegetación acuática. 50
Roquedos. Cultivos leñosos. 60
Cultivos de cereal, patata y remolacha. 65
Parques urbanos y jardines. Zonas sin vegetación. Núcleos urbanos. Embalse. 100
Tabla 3. Valores de resistencia de los tipos de vegetación respecto al desplazamiento de las especies de carnívoros
forestales y con * para los carnívoros ligados al agua (visón europeo, visón americano, turón y nutria paleártica)
Los valores de resistencia para los distintos tipos de estructuras lineales de transporte, se otorgaron según las distintas intensidades medias diarias de tránsito IMD y en función del efecto barrera que producen (Rosell et al 2002).
A la carretera N-1 se le da un valor de resistencia superior al de otras carreteras con IMD semejante, porque el tramo que recorre la Llanada tiene un vallado perimetral.