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Año 1 Nº1 Abril http://www.agronomia.uchile.cl2
La revista Investigación Agrícola es una publicación
de la Facultad de Ciencias Agronómicas de la
Universidad de Chile. Comenzó a publicarse en el año 1975 y
se mantuvo activa hasta el 2000, año en que dejó de
imprimirse.
En su primera editorial, el entonces Decano de la Facultad de
Agronomía, Prof. Luciano Campos S. señalaba que: “La nueva
publicación de la Facultad de Agronomía que hoy entregamos,
nace de la necesidad de dar a conocer los resultados de sus
investigaciones, tanto en los ambientes científicos nacionales
como extranjeros…Su propósito es informar, en tres números
anuales, sobre las principales investigaciones desarrolladas en
La Facultad, como asimismo la de profesionales de otros
organismos que deseen publicar en sus páginas, de acuerdo a
los niveles científicos exigidos”
En el mencionado período, cada volumen de la revista estaba
formado primero por tres y luego por dos números, cada uno
con cerca de 8 artículos de investigación, los cuales debían ser
rigurosamente originales y versar sobre ciencias agrícolas y
disciplinas afines.
En 2012, la revista Investigación Agrícola vuelve a editarse,
pero esta vez en papel digital. En este nuevo período, la revista
publicará artículos originales que no hayan sido publicados
ni sometidos simultáneamente a publicación en otras
revistas.
Estamos seguros que los artículos que desde hoy y en adelante
se comenzarán a publicar en esta revista, representarán una
contribución significativa al avance en el conocimiento y a una
mejor comprensión teórica o práctica de los temas ligados a su
especialidad.
E D I T O R I A L
REPRESENTANTE LEGAL Antonio Lizana M EDITOR Pedro Calandra B. DIRECTOR Marco Mocelli I. COMITÉ EDITOR: Nicolás Magner P. Paola Silva C. Luis Piña M. Marcela Esterio G. Ítalo Chifelle G. Ian Homer B. Alejandro León S. CONTACTO Leticia Romero M. [email protected]Santa Rosa 11315, La Pintana Santiago, Chile
Fono: 562-9785784 Código postal 882-0808
DISEÑO Y DESARROLLO WEB Manuel Araya A. Webmaster REVISOR Dayana Ortiz B. Bibliotecaria de Circulación COMPAGINACIÓN Denisse Espinoza A. Técnica Bibliotecaria SOPORTE WEB AGREN
Facultad de Ciencias Agronómicas
Universidad de Chile
www.agronomia.uchile.cl
Normas de publicación
La revista Investigación Agrícola es una publicación de la
Facultad de Ciencias Agronómicas de la Universidad de Chile, que
pública trabajos originales e inéditos de investigadores que deseen
difundir los resultados de sus investigaciones en ciencias
silvoagropecuarias, recursos naturales renovables y disciplinas afines.
El Comité Editor y los Consultores Técnicos son los encargados de
autorizar la publicación de los trabajos, cuyo contenido será de
responsabilidad exclusiva de sus autores. Las modificaciones o
rechazos se indicarán con notas explicativas.
Las publicaciones se clasifican en:
1.
Investigaciones. Se considerará en esta categoría a aquellos
trabajos que contribuyan a ampliar el conocimiento científico y
tecnológico;
basados
en
experimentos
reproducibles
y
respaldados por una revisión bibliográfica idónea.
2.
Notas científicas. En esta categoría se clasificarán las
contribuciones sobre investigaciones en marcha, descripciones de
métodos y cualquier otra información parcial sobre temas
científicos o técnicos.
3.
Forum. Corresponderán a esta categoría aquellos trabajos
elaborados a partir de la reflexión del autor sobre un tema de
interés agronómico amplio y general y que contribuyan con ideas
originales destinadas a orientar la investigación.
Estructura de los trabajos. Todos los artículos deberán contener
título, en español e inglés; nombre de él o los autores, organización a la
que representan (si corresponde), cargo o actividad y correo
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words” en idioma ingles; introducción; materiales y métodos;
resultados y discusión; y referencias bibliográficas.
Los cuadros y figuras deben ser presentados en el texto. Sin embargo,
por tratarse de archivos digitales, estos deben ser enviados a su vez, en
forma independiente, en un archivo aparte como respaldo.
Se pueden incluir fotografías a color, de alta resolución y de propiedad
del autor o aquellas sobre las cuales se tengan derechos de
reproducción.
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Las notas científicas se dispondrán de acuerdo con esquemas que no
llevan necesariamente las divisiones de una investigación, pero
comprenden lo esencial de ellas.
Las referencias bibliográficas en el texto se harán de acuerdo al sistema
“autor-año”.
Periodicidad. Investigación Agrícola se editará cada cuatro meses y
cada volumen estará constituido por 3 números.
Tabla de Contenidos
Pág.
Chile, una Isla Fitosanitaria
Prof. Roberto H. González, MS., Ph.D. Profesor de Entomología
6
Botrytis cinerea, principal problemática de vides y arándanos de exportación
en Chile: aspectos relevantes para el diseño de programas de control eficaces
y medioambientalmente sustentables.
Prof. Marcela Esterio G., et al
Investigación Agrícola, v.1(1), Abril 2012
6
Chile, ¿una Isla Fitosanitaria?
Roberto H. González, MS., Ph.D., Profesor de Entomología, Facultad de Ciencias Agronómicas
Universidad de Chile
[email protected]
Índice
Pág.
Resumen………
7
Abstract………..
8
Introducción………...
9
Casos más relevantes al proceso de introducción a Chile………..
10
Figuras………
19
Resumen
La introducción contemporánea de nuevas especies de insectos de connotación como plagas de importancia agrícola y forestal ocurridas en el territorio nacional desde comienzos de la década de 1960, período fijado por corresponder a la primera detección oficial de la mosca del Mediterráneo, Ceratitis capitata (Wied.), es revisada críticamente en el contexto del antiguo concepto, todavía vigente en algunos medios, del “aislamiento geográfico fitosanitario” que aparentemente habría estado por décadas protegiendo a Chile contra el ingreso de organismos exóticos. No obstante, los casos de introducción y establecimiento de plagas ocurridos en el último medio siglo analizado, indican que el movimiento de plagas ligado al ingreso de plantas, alimentos y varias otras actividades involucradas con la inmigración humana, continúan siendo los medios más relevantes de introducción de nuevas especies de artrópodos al país.
Se revisan los casos de detección y monitoreo de especies invasoras de mayor importancia como plagas agrícolas primarias y de interés forestal especialmente asociados a la introducción de especies vegetales que han diversificado estas últimas áreas de producción. Se destaca el caso del eucalipto el cual, en el período de 5 décadas estudiadas, ha logrado ser acompañado por unas 6 especies de plagas específicas de origen australiano, provenientes principalmente por triangulación con terceros países.
En cuanto a la situación de ingreso y dispersión interna de los nuevos organismos, prácticamente todos, con excepción de Ceratitis capitata, especie sujeta a un activo y permanente programa de erradicación, han logrado establecerse. Erradicación absoluta sólo se ha logrado con la mosca de Queensland, Bactrocera (Dacus) tryoni (Froggat), ingresada a Isla de Pascua a comienzos de la década del 70. En cuanto al proceso de erradicación todavía en curso contra la polilla mediterránea de la vid, Lobesia botrana (Denis & Schiff.), plaga de origen europeo detectada durante la temporada 2007-2008, a juicio del autor ya constituye un hecho no posible debido a la gran dispersión que esta plaga ha alcanzado en más de ocho Regiones del país. Respecto al ingreso de plagas específicas de especies forestales, se destaca el caso de las últimas aparentemente monófagas ingresadas, en particular del gorgojo del eucalipto, Gonipterus scutellatus (Gyll.), o una especie del grupo, la cual, aparte del daño específico al eucalipto también se ha comportado como especie acompañante en la exportación de manzanas, especialmente en la 7ª y 8ª Regiones. Unos 40 casos de introducción de plagas en el período 1962-2011 son tratados con sus respectivos puntos geográficos de ingreso. También se incluyen las nuevas detecciones de plagas agrícolas ingresadas al país en material no vegetal ni alimentario como ha ocurrido muy recientemente con la chinche asiática Halyomorpha halys (Stal) (Hem.: Pentatomidae) detectada en el puerto de Iquique en embarques de automóviles y en los fardos de ropa usada procedentes de los Estados Unidos, país este último donde la plaga fue también detectada recientemente en 2001. Las acciones que el Servicio Agrícola y Ganadero está comunicando sobre esta curiosa plaga agrícola que también puede penetrar a los hogares, permitirían asegurar que no podrá establecerse en Chile. Otro problema ha sido recientemente visualizado en Santiago en bulbos de flores importados de Sud África con infestación del chanchito blanco Vriburgia amaryllidis (Bouché), (Hem.: Pseudococcidae), especie que hasta ahora no era conocida en nuestro país.
Investigación Agrícola, v.1(1), Abril 2012
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Abstract
Detections and monitoring of invasive arthropod primary plant pest introduced in Chile in the period 1962 – 2011were assessed with respect to its current establishment and agricultural and quarantine risk concerns. The starting year 1962 was chosen because a significative introduction of the medfly, Cerattis capitata (Wied.) was detected in the northern border of Chile in the 1961-62 season. The immigrant fauna affecting agricultural and forestry areas is therefore reviewed in the light of current pest situations and their means of entrance with plants in foods, logs and timber and in crating.
The 40 new exotic primary pests which have gained entrance in the past 50 years are reviewed in their terms of their pathways of entry, establishment and spreading in Chile. Human activities have been the primary force rearranging the natural, original distribution of plants and associated animal pests. The single entry case problem which has been eradicated (absolute eradication) is the Queensland fruit fly Bactrocera (Dacus)
tryoni (Froggat), which made its first entrance in Eastern Island being eradicated after a 3 year program. As
far as the medfly is concerned, this species has only been temporarily eradicated in several instances and current measures are being maintained to detect any further local pest appearance particularly in the northern part of Chile. With respect to the current eradication programs against the Mediterranean grape berry moth,
Lobesia botrana (Denis & Schiff.), first detected in 2007, in the author’s opinion, this is a difficult target pest to
be eradicated due to its presently wide geographical dispersal in 9 country Regions. A new forest pest problem, the eucalyptus weevil, Gonipterus scutellatus (Gyll.), or a nearest species which has recently entered into Chile probably from the Argentinian border, notwithstanding being a specific insect pest as a eucalyptus leaf feeder, it has also been found in two consecutive years in harvested apple containers thus becoming a problem of quarantine concern in the fruit exporting industry.
Among recently detected immigrants it is worth mentioning the Asiatic ching bug Halyomorpha halys (Stål) (Hem.: Pentatomidae) which was found by SAG, in maritime cargo in the northernmost seaport of Chile, Iquique, inside cars imported from the United States, a country where this agricultural pest had already been found spread in 2001. Other entrance outlet, imported flower bulbs being distributed by the retail sector, was also accidentally found in Santiago in small flower sacs exposed for sale. Bulbs imported from South Africa, were slightly infested with live mealybugs of a species not previously recorded in Chile, Vriburgia amaryllidis (Bouché), (Hem.: Pseudococcidae).
The arrival and establishment of immigrant species is presented in a geographic map showing their first pathways of entry. The old concept developed by naturalists of the late eighteenth century that Chile is a phytosanitary island must be excluded from now on to preclude further reliances on possible natural barriers which could assist in preventing the entrance of new exotic organisms of agricultural importance.
Introducción
La situación fitosanitaria relativa a insectos fitófagos /plantas cultivadas de un país, es un complejo, dinámico y cambiante esquema de relaciones tróficas que un ecosistema debe soportar ya que está siempre expuesto a la introducción de nuevos organismos exóticos. En el caso de Chile, no obstante el país cuenta con barreras naturales aparentemente imbatibles, ha sufrido la mayor parte de sus introducciones después de su período de colonización y conquista, oportunidades que permitieron el ingreso de los primeros organismos plagas que llegaron aisladamente o que ingresaron a través de alimentos o con nuevas especies vegetales. En el hecho, esta última situación es la que ha generado más problemas ya que en la mayoría de los casos, las especies exóticas han pasado a tener mayor importancia económica que las nativas. Este problema adquiere mayor relevancia en el caso particular de Chile como principal país exportador de fruta fresca del Hemisferio Sur, por lo cual la protección de sus fronteras es una acción permanente que el país debe mandatoriamente cumplir para así evitar el ingreso de nuevas plagas que posteriormente pudieran constituirse en problemas de cuarentena externa.
El concepto de aislamiento geográfico que el naturalista Claudio Gay propuso hacia mediados del siglo XIX, y que en realidad estaba referido a las especies de animales superiores, ha sido posteriormente también interpretado como la gran solidez otorgada al país por sus barreras naturales, montañas, océano y desierto para interferir, dilatar o evitar el ingreso de organismos fitosanitarios. En efecto, desde que Chile abrió sus fronteras a la necesaria introducción de nuevos ecotipos y en general de nuevas especies en todos los dominios de la producción vegetal y forestal, nuestro patrimonio fitosanitario ha sido y continúa siendo amenazado por el ingreso y establecimiento de organismos exóticos. La actividad humana ha sido la primera fuerza que ha desordenado la distribución natural que los organismos tenían en sus sitios de origen. Es así como cientos de organismos han sido accidental o intencionalmente transportados por el hombre a lugares donde eran presumiblemente incapaces de alcanzar por si mismos.
En cuanto al concepto de isla fitosanitaria, debe en realidad ser abandonado ya que el riesgo de introducción de plagas ha aumentado desde fines del siglo XIX, debido al intercambio comercial primeramente europeo y luego con Norteamérica. La mayor procedencia de nuevos organismos proviene de la Región Holártica (Paleártica + Neártica) del Hemisferio Norte más que de países neotropicales vecinos, en un período en el cual ingresó el mayor número de especies plagas comparado con las más recientes tratadas en esta revisión. En efecto, la gran adaptabilidad de especies paleárticas principalmente de la región mediterránea que se han hecho presente hasta hoy día, no obstante, la mayor aplicación de los principios cuarentenarios aplicados, indica que la dotación por nuevos ingresos continúa en aumento. Los insectos y ácaros de importancia agrícola primaria y de origen local o autóctonos, apenas constituyen un 22 por ciento de los organismos plagas contra un 27% de origen holártico (Europa y Norte América), 5% etiópico (africano), 17% neotropical (principalmente de países vecinos) y 4,5% de origen australiano; el resto es de origen cosmopolita. Es así como el mapa fitosanitario entomológico de Chile que se había consolidado principalmente a través del aporte de plagas exóticas a consecuencia de la conquista y colonización, permitiendo así el permanente ingreso de organismos principalmente establecidos en Europa hasta fines del siglo XIX, desde inicios del siglo XX cambió esa tendencia, ahora, con los principales aportes provenientes de la región neártica (Norteamérica) donde la mayor parte de los nuevos organismos ya se habían establecido desde terceros países por triangulaciones comerciales o de introducción de plantas hospedantes, proceso este último que en efecto ha sido más responsable del nuevo establecimiento de plagas. En cuanto al aporte de especies del Pacífico Sur, Australia y N. Zelanda, esta acción ya comenzó a manifestarse desde la segunda mitad del siglo pasado.
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Casos más relevantes al proceso de introducción a Chile, incluyen:
a) Por triangulación desde terceros países, muy distantes entre sí como ocurrió con plagas ingresadas en fechas previas a las aquí tratadas como la conchuela algodonosa de los citrus, Icerya purchasi (Maskell), desde Australia a California y desde esta última procedencia a Chile, en las primeras décadas del siglo pasado. Otro importante caso fue el de la Escama de San José, Diaspidiotus
perniciosus (Comst.) cuyo genocentro procede del Norte de China, no obstante la entidad fue descrita
como originaria de los Estados Unidos; según informaciones de la época, desde este último foco ya había ingresado a Chile a las actuales Región Metropolitana y 6ª, prácticamente a fines del siglo XIX junto con árboles frutales, no obstante, que su detección oficial sólo se formalizó hacia la década de 1930.
b) Triangulación por rutas mixtas como es el caso de especies originarias de la zona etiópica que se han movilizado, a través de varios países, alcanzando a Chile, desde una multiplicidad de otras fuentes, ej.: la polilla de la nuez, Apomyelois ceratoniae (Zeller), originaria del medio Oriente que finalmente se detectó en Chile en 1989 a través de varias etapas de establecimiento por diversos países de la zona etiópica y vecinos de nuestro continente. Otro caso más importante es la grafolita del durazno, Cydia molesta (Busck.), procedente del Lejano Oriente que invadió Europa y Estados Unidos, luego a Brasil-Argentina e ingresando a Chile en fecha relativamente reciente el año 1969. c) Por triangulación múltiple como es el caso de la mosca del Mediterráneo, Ceratitis capitata, la cual
abandonó su genocentro en el continente Africano para movilizarse y establecerse en la zona Mediterránea europea para luego extenderse a países de las regiones paleárticas y neárticas desde donde estableciéndose en varios países neotropicales. En Chile, no obstante, ha logrado penetrarlo en numerosas oportunidades en las 5 décadas de interacción debido a las medidas de erradicación y a las condiciones climáticas no del todo favorables para la especie, se encuentra actualmente fuera del territorio.
Desde 1896 a la fecha, y con el objetivo de vigilar el posible ingreso de la filoxera de la vid a Chile, el gobierno de la época creó los primeros servicios públicos encargados de velar por el patrimonio agrícola nacional, responsabilidad que permanece sobre el actual Servicio Agrícola y Ganadero. Durante el siglo pasado y con el paulatino ingreso de varios organismos plagas, muchas de las cuales se han actualmente transformado en problemas de cuarentena externa, (ej. polilla de la manzana para algunos mercados asiáticos; chanchitos blancos para varios mercados mundiales; escama de San José para Europa hasta comienzos de la década de 1990), el problema de las plagas exóticas se ha incrementado.
El mapa de introducciones de organismos agrícola en Chile concernientes al período aquí tratado y más recientemente las de interés forestal en particular del eucalipto, muestra los ingresos de plagas que han afectado principalmente el sector frutícola nacional se presenta en la Figura 1, el cual se refiere a detecciones producidas desde 1962, fecha que se considera el punto de partida de la más activa cuarentena interna y consecuente programa de erradicación llevado a cabo en Chile, contra la mosca del Mediterráneo, la cual ha tenido numerosas introducciones con muchas tentativas de establecimiento en Chile, lográndose al menos supresiones temporales aunque de carácter repetido. Es así como después de una supresión temporal de fines del año 2011, nuevamente apareció hacia febrero y durante marzo del 2012 en algunas localidades de Santiago (Pudahuel) y de la Región Metropolitana y en la Quinta Región (Viña del Mar, Concón).También este ejemplo es importante para dar a conocer la flexibilidad biológica de una especie de origen africano cuyo nombre común de “mediterráneo” sólo se le ha dado porque la especie se determinó cuando ya se había dispersado del África ecuatorial hacia el norte del continente y su confluencia con el sur de Europa. El mecanismo de sobrevivencia en otros ambiente climáticos como es el sur de Perú y norte de Chile fue dada a conocer por Harris & Olalquiaga en 1991. La historia de esta plaga en sus primeras tres décadas de continuas introducciones en Chile ha sido estudiada por Olalquiaga & Lobos (1993) y luego por González (2007).
Dentro del mismo orden de importancia, aunque con otro rango por tratarse de una plaga primaria de alto costo para el productor, es el ingreso de la grafolita Cydia molesta (Busck), sin duda procedente desde Argentina, país donde se había extendido rápidamente por ingresos vía Brasil. Esta especie fue primeramente detectada por el autor en l969 en la Región Metropolitana en la zona frutícola inmediata a
Santiago, la cual ha causado uno de los impactos económicos más importantes en la fruticultura nacional. Los países de la costa del Pacífico, ven con preocupación que la plaga se logre movilizar desde Chile hacia esa área, lo cual aun no ha ocurrido por razones geográficas que no permiten cultivos de esa naturaleza en las regiones colindantes con Perú. Si se compara con el caso de la principal especie de polilla de la fruta que existe en nuestro país desde la segunda mitad del siglo XIX, la carpocapsa o polilla de la manzana,
Cydia pomonella (L), especie que ha podido manejarse tanto del punto de vista de la productividad como de
la cuarentena internacional para los pocos países importadores de fruta que aún dicen no tenerla, como es el caso de Taiwán cercano al centro de origen de la plaga (China continental), en efecto se puede asegurar que ambas especies representan para nuestro país un mayor costo económico y ambiental en el diseño y aplicación de los respectivos mecanismos de control.
El ingreso de plagas a Chile introducidas en el período evaluado 1962-2011, puede juzgarse destacando los diferentes parámetros de interés económico que cada especie representa para los respectivos agrosistemas: a) Especies de importancia agrícola de mayor incidencia económica para el productor: Cydia molesta (Busck), grafolita o polilla oriental de los carozos, ingresada al país desde Argentina en 1969, con los problemas consiguientes por la posible difusión hacia los países de la vertiente del Pacífico de Sud América donde esta polilla de la fruta aún no se encuentra; trips de California, Frankliniella occidentalis (Pergande), especie detectada en 1995 que también precisa de un mandatario manejo fitosanitario en la vid y frutales de carozo. Otras especies ingresadas y establecidas en el país pero que requieren de un menor número de tratamientos específicos incluyen el psílido del peral, Cacopsylla bidens (Sulc.) (Figura 26) y la polilla del nogal, Apomyelois ceratoniae (Zeller), de origen etiópico e ingresada a Chile en 1989 desde Argentina.
b) Especies establecidas cuyo programa fitosanitario está recién afectando los cultivos, como el caso del eriófido de la flor de la vid, Calepitrimerus vitis (Nal.), recién detectado en 1995 pero seguramente ingresado al país varios años antes; y cuya incidencia deberá revelarse en cuanto a su verdadero rol ya que en el concierto europeo esta plaga es conocida desde inicios del 1900 y con pronósticos cada vez más graves en la floración de la vid. Otra plaga de origen europeo, tal vez menor en proyección económica pero por ocurrir en S. América, exclusivamente en Chile, debiera ser más conocida entre los productores de manzanas; se trata de la “mosca sierra de los frutos”, Ametastegia glabrata (Fallen) cuya primera detección fue dada a conocer por el autor a fines de 1993 en huertos de manzanos de la IX y X Regiones; es una especie muy distribuida en Europa, descrita del NE de los Estados Unidos, afortunadamente con bajo perfil económico, que produce galerías abiertas y muy profundas en los frutos y sus daños son esporádicos ya que convive también con malezas de la familia Polygonáceas. También debe mencionarse la mosquita blanca del fresno, Siphoninus phylleriae (Miller) (Figura 3), detectada en fresnos de áreas urbanas en la Provincia de Santiago hacia 1993 y actualmente constituyéndose en un problema de gran importancia económica en olivos desde la Tercera a la Sexta Regiones una situación de la cual habrá que preocuparse desarrollando anticipadamente programas de manejo que no lesionen la calidad del aceite de oliva.
c) Una especie en proceso de erradicación, la polilla mediterránea de la vid, Lobesia botrana (Denis & Schiff) (Figura 4), detectada en la Región Metropolitana en la temporada 2007-2008 pero probablemente, a juicio del autor, ingresada al menos una temporada antes de su detección oficial. Esta especie de alta connotación en la uva vinífera, particularmente por favorecer la infección de botritis, se encuentra ya muy difundida en Chile como para ser erradicada por lo cual el Estado no puede continuar con el costoso proceso de su extirpación del país, aunque debiera permitir a los productores familiarizarse más con este nuevo problema para conocer morfológica y biológicamente el desarrollo de la plaga y adoptar medidas de control propios para cada región (González, 2010).
d) Especies forestales de alta incidencia económica ingresados y establecidos, incluyen el taladrador del eucalipto, Phoracantha semipunctata Fab. especie cuya larva se alimenta primeramente de la corteza y si las secreciones de goma lo permiten penetrando a la zona de cambio donde producen numerosas galerías verticales. Ingresó a Chile probablemente desde Argentina en 1970, y debido a su capacidad de insecto volador rápidamente se diseminó desde la Cuarta a la Novena Regiones. Posteriormente en 1997, otra especie de taladrador, Phoracantha recurva Newman, apareció en eucaliptos de la Región Metropolitána (Figura 5). También debe agregarse otra nueva plaga forestal, el escolítido del pino insigne, Hylastes ater (Paykull), detectado en Valparaíso en 1981 y actualmente distribuido
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prácticamente en toda el área de plantación de pinos (Figura 6). La situación de otros escolítidos introducidos en la década de 1980, Hylurgus ligniperda (Fab.) y Orthotomicus erosus (Wall), no es bien conocida. En general, la importación de madera en forma de fustes o durmientes que se autoriza previsto su fumigación en puertos de salida, a veces proveen de ejemplares vivos procedentes de países vecinos. Ejemplares de Basilianus, Chrysobotris, Platypus sulcatus, son frecuentemente detectados por los servicios respectivos del Ministerio de Agricultura.
La polilla del pino, Rhyacionia buoliana (Denis & Schiff) (Figura 7), detectada “oficialmente” en 1985 en el sur de Chile frente a Bariloche, la cual ingresó a su vez en Argentina cerca de 1950 en la región del litoral (provincia de Entre Ríos, Santa Fé y norte de Buenos Aires), estableciéndose hacia 1981 en las provincias del sur. Otra especie, la avispa perforadora del pino, Urocerus gigas gigas (L) (Figura 8), detectado en la provincia de Concepción en 1972, es una plaga de menor consideración que los anteriores y que podría ser confundida con Sirex noctilio Fabricius (Figura 8A), también se encuentra establecida en Chile. Otras introducciones importantes de plagas forestales incluyen el escolítido de pelos rojizos de la corteza, Hylurgus
ligniperda (Fab.) el cual fue detectado hacia 1985 (ejemplares determinados en el Museo Entomológico de la
Facultad de Cs. Agronómicas, datan desde 1984). Este insecto que ataca árboles vivos y madera cortada es considerado de gran importancia económica en el manejo de especies forestales en Norteamérica; fue descubierto en la costa este de Estados Unidos el año 2000, con extensión posterior hacia la costa oeste afectando varios Estados de la Unión después de haber sido interceptado 169 veces en los puertos de ingresos de ese país entre 1985 y 1994, lo que reitera su gran período de expansión (USDA, 2002). Este insecto de origen europeo se ha establecido exitosamente en Sudáfrica, Japón, Australia, N. Zelanda, Brasil, Uruguay y Chile.
Por su parte la familia Psyllidae del Orden Hemípteros, ha aportado tres especies exóticas específicas del genero Eucalyptus que en la última década se han distribuido en varios países de ambos hemisferios. El psílido Glycaspis brimblecombei Moore (Figura 9), ingresada recientemente en Chile es una plaga que afecta seriamente el follaje de los eucaliptos; se encuentra principalmente a lo largo de la cara inferior de las hojas y están cubiertas por una secreción que forma un escudo protector cónico y de color blanco. Es una especie nativa de Australia, detectada por primera vez el año 2001 en Florida, Estados Unidos y en Argentina recientemente en la temporada 2004. La primera detección en Chile no está bien precisada, pero debe estar muy ligada a su primera cita para la República Argentina ya que en el país vecino fue encontrado ese año junto a otro psílido del eucalipto Blastopsylla occidentalis Taylor, especie descrita de Australia con distribución posterior en N. Zelanda, California, México y Brasil y que en nuestro país fuera recientemente detectado en la 5ª Región (Burckhardt & Elgueta, 2000).
La tercera especie de psílido del eucalipto en Chile corresponde a Ctenarytaina eucalypti (Maskell), ingresada hacia 1995 y establecida desde la I a la X Regiones del país (Burckhardt & Elgueta, 2000; Meza y Baldini, 2001, Olivares, 2000). Es una plaga importante de Eucalytus globulus afectando el follaje nuevo donde constituye colonias con alto número de individuos (Figura 10).
e) Una especie de reciente introducción que en un comienzo causó mucho daño por defoliación en sauces y álamos de la 5ª y Región Metropolitana fue una avispa de la familia Tendredínidos nativa de Argentina, Nematus desantisi Smith. En Chile fue detectada en la temporada 1983-1984 (Figuras 11-13) prácticamente en el mismo año en que fue descrita en el país vecino (Dapoto & Gigante, 1994). Es una pequeña avispa de cuerpo amarillo anaranjado, alas muy transparentes y de 1 a 1.2 cm. de expansión alar. Su larva de color verde azulado es muy voraz destruyendo el follaje de las dos especies de sauces más comunes de Chile, invernando en un capullo e iniciando su primera de las tres generaciones hacia fines de Octubre. Detalles biológicos para Chile han sido dados a conocer por el autor (González, 1989).
f) Otro caso que nuevamente compromete a los eucaliptos y que se desarrolla en una relación específica con el follaje, se refiere al gorgojo del eucalipto, identificado tentativamente el año de su primera detección (1997) como Gonipterus scutellatus (Gyll.), de nombre específico aun sujeto a confirmación (Figuras 14 a 16). Esta plaga de origen australiano, específica de eucaliptos, por primera vez detectado en el verano 1997-8 en Termas de Jahuel, es un insecto volador que inverna al estado adulto y que ha logrado establecerse desde la III a la X Región. Desde Australia fue detectado en N. Zelanda hacia 1890, extendiéndose por África y luego de Sudamérica desde 1925. En 1975 se detectó
en Italia y otros países de la Europa Mediterránea. Su notable dispersión se consolidó en 1994 en California, apareciendo luego en Chile, desde fines de 1997, aunque se estima que los focos de la V Región procedieron de Argentina donde se han detectado otras especies del complejo G. scutellatus (Elgueta, 2010). Está actualmente provocando mayores daños en las plantaciones de eucaliptos de las regiones V a VIII, donde larvas y adultos se alimentan prácticamente todo el año del follaje causando deformación de su porción terminal y desecamiento de las hojas. Lo más inédito de esta plaga es su reciente detección cuarentenaria en el proceso de exportación de manzanas en localidades de Talca, Angol, Renaico y otras vecinas desde las temporadas 2009-2010. Adultos del gorgojo han sido detectados en la fruta embalada y mantenida en frío provocando rechazos en la categoría de insectos acompañantes (Figura 15). Información aún no bien precisada también indica que el nombre G.
scutellatus ha sido asociado a manzanas en Sud África (ver Elgueta 2010). Lo más importante de esta
plaga es su detección en cajas de manzanas de exportación de la 7ª Región provocando varios rechazos por presencia de adultos, caso inédito en la historia cuarentenaria de Chile (Figura 15). Debe además indicarse que en 2004, se derogó la Resolución 2.447 sobre control obligatorio de esta plaga, dejándola sin status cuarentenario, ingresando al listado A-2, por lo cual habrá que continuar la vigilancia de esta nueva situación de manejo por contaminación de envases de pomáceas en algunas localidades de la 7ª Región. En cuanto a su situación cuarentenaria la EPPO (Organización Europea de Protección Vegetal) en su serie Data Sheets on Quarantine Organisms, señala que esta especie, es conocida en Argentina como
Gonipterus gibberus Boisd., y como G. scutellatus, en el resto de los países donde existe (Australia, N.
Zelanda, España, África, Argentina, Brasil y Uruguay). Los adultos y larvas se alimentan del follaje especialmente de las ramas terminales, acción que provoca la pérdida del eje de crecimiento. Los estados larvarios que crecen hasta unos 14 mm. son de un particular diseño ya que sobre el color amarillo del dorso existen dos líneas negras laterales aparte de numerosas manchas negras, realzadas y brillantes que se distribuyen transversalmente (Figura 16).
g) Especies detectadas en Isla de Pascua. La mosca de Queensland, Bactrocera (Dacus) tryoni (Froggat), de origen australiano y distribuida en todo el Pacífico Sur, considerada una de las moscas de la fruta no tropicales de mayor importancia por su grado de fitofagia, ocurrió en la posición insular en el período 1971-3, habiéndose ejecutado una eficaz campaña de erradicación. Debe asegurarse que es la única especie de importancia agrícola que ha sido erradicada definitivamente: el segundo enclave detectado en 1973, afortunadamente fue definitivamente erradicado en ese año.
Otras dos plagas importantes detectadas en la isla incluyen a) la escama Aspidiotus destructor (Signoret), plaga menor de palmeras y cocoteros identificada por primera vez (aunque ya se encontraba por muchos años en esa isla en 1975 y que, sin embargo, no existe en territorio continental) y b) el langostino de alas transparentes Homalodisca vitripennis Germar (Figura 17), primeramente detectado el año 2006 en la Isla de Pascua bajo el nombre de su sinónimo H. coagulata (Say) y tratado de erradicar durante 3 años, quedando actualmente establecida en Isla de Pascua y con riesgo de introducción al continente donde se perfilaría como un importante vector de la enfermedad de Pierce en la vid, provocado por la bacteria Xylella fastidiosa. Es una plaga distribuida en el sureste de los Estados Unidos y norte de México, California, Hawai y la Polinesia Francesa (Tahiti), lugar este último de donde se supone que ingresó a Isla de Pascua. Aparte de la vid, puede vivir en muchas plantas hospederas de Isla de Pascua donde ingresó, según lo indica la literatura americana ya en el año 2005, un año antes del anuncio oficial efectuado en Chile (Bol. U. Calif. 2005). La descripción, sinonimia y taxonómia del grupo ha sido recientemente tratada por Takiya et al. (2006).
h) De las introducciones de plagas en el norte de Chile provenientes de países vecinos, debe especialmente hacerse notar la “conchuela blanca móvil” del olivo Orthezia olivicola Beingolea, ya establecida en Azapa y otras localidades vecinas donde exhibe dos generaciones anuales. Pertenece a la familia Ortheziidae (Coccoidea) las cuales se denominan “conchuelas móviles”, porque contrario a los otros cóccidos, estas especies se movilizan levantando su saco ovígero de color blanco, alargado y ligeramente curvado hacia arriba (Figura 18). Las especies de Orthezia son muy comunes en la Región Neotropical y aquella descrita para Perú, se encuentra en olivos, citrus, Mimosáceas y en plantas herbáceas (Solanáceas, Verbenáceas) en los valles de Azapa y Lluta las cuales deberán ser taxonómicamente revisados para conocer si corresponden a la especie de Beingolea. La presencia de
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i) Otra plaga de origen asiático, muy distribuida en el norte de África y Golfo Pérsico, corresponde a la polilla minadora de las hojas de cítricos, Phyllocnistis citrella Stainton, (Lep., Phyllacnictidae) especie de microlepidóptero fitófago que primeramente ingresó a Sudamérica por Brasil, Argentina y probablemente desde Perú a la provincia de Arica con una primera detección en 1998. Se desconoce su actual grado de dispersión en la I Región. Tiene carácter de plaga cuarentenaria en Chile (listado SAG A-2). Su origen es del S.E. Asiático (India); hacia 1917 se detectó en Australia y numerosos países asiáticos, sur de Europa y últimamente en Florida, Cuba y Brasil. Recientemente ingresó al norte de Argentina en 1996. El adulto es una pequeña polilla de unos 3 mm. de largo (Figura 19) con alas blancas ligeras manchas negras lineales y una gran mancha cuadrangular negra que se observa en la parte terminar del ala. Su daño es muy particular ya que produce galerías simétricamente sinuosas y contorneadas a ambos lados de la cara inferior de las hojas terminales (Figura 20), donde puede encontrarse la pequeña larvita la cual es de color verde pálido apoda y con la cabeza de forma triangular. Debe notarse que esta especie no ataca la cáscara de la naranja, acción producida por otro minador no existente en Chile del género Marmara, que ha sido encontrado en una oportunidad en naranjas importadas de California en un supermercado de la ciudad de Santiago (Figura 21), caso reportado en su oportunidad al Servicio Agrícola y Ganadero.
j) Respecto a la I Región del país, también conviene referirse a una reciente y curiosa detección informada por el SAG, la cual correspondió a una población de insectos invernantes ocurrida en el norte del país en contenedores de automóviles exportados desde Estados Unidos. Se encontró un importante grupo de insectos vivos, pero en estado de receso invernal, correspondiente a la chinche
Halymorpha halys (Stål) de la familia Pentatomidae, plaga introducida en los Estados Unidos donde
está afectando plantaciones frutícolas. Esta plaga, conocida como chinche chupadora marmorada, es polífaga, la cual fue por primera vez detectada en nuestro Hemisferio en Pennsylvania, Estados Unidos durante el año 2001 y que actualmente se encuentra esparcida hasta la costa Oeste de ese país. Afortunadamente el SAG logró detectar la población invernante detectada en el puerto de Iquique. Como antecedente biológico debe informarse que estas chinches fitófagas, durante la temporada invernal pueden penetrar a habitaciones para entrar en diapausa, acción en la cual producen olores nauseabundos.
k) Otras plagas agrícolas de origen europeo, introducidas y establecidas en Chile como único país de este Hemisferio, incluyen el Lepidóptero de alta relevancia en Europa, la mariposa blanca de la col, Pieris
brassicae (L.), introducida en Valparaíso en 1969 y establecida en los primeros años en el Jardín
Botánico antes de esparcirse a las Regiones Quinta y Metropolitana y luego hasta la Décima Región (Figura 22). Su acción se confunde con otras polillas de crucíferas por lo cual su nombre no ha tenido mayor relevancia excepto para otros países de la zona neotropical y neártica. Debe también notarse que Chile es el único país de este Hemisferio donde esta especie existe (USDA, APHIS, 1984).
l) Entre las plagas de interés antrópica, la avispa “chaqueta amarilla”, Vespula germanica (Fab.), (Figuras 23A, B) es otro ejemplo de insecto, el cual por razones de mayores contactos comerciales con Europa Oriental, a fines de 1969 ingresó a Valparaíso expandiéndose rápidamente hacia la Décima Región desde donde pasó a la República Argentina, logrando allí alcanzar altos niveles poblacionales antes de diseminarse hacia el norte de ese país. Este es uno de los pocos casos de plagas introducidas a Chile que se han expandido a nuestro país vecino. Otro caso de ingreso de avispas, pero esta vez de procedencia argentina, ocurrió en 1969 con el ingreso de la avispa Polistes buyssoni, luego en 1986 con Polistes dominulus, (Figura 23A) y continuando con otra especie más agresiva para el hombre,
Polybia ruficeps, avispa nido de papel, ingresada el año 2003. Estas especies se encuentran bien
establecidas y ocasionalmente pueden atacar al hombre.
Plagas misceláneas y de importancia en cultivos específicos, incluyen una de reciente detección en Los Andes-San Felipe, el pulgón del nogal Cromaphis juglandicola (Kalt.), (Figura 24), grave plaga de este frutal detectado por el SAG durante la temporada 2008-9 y actualmente diseminada hasta la 6ª Región, donde se ha encontrado defoliando plantas jóvenes de nogales y, más preocupante, por manchar las nueces debido al chorreo de gran secreción mielosa producida por esta especie.
m) También deben agregarse casos de importancia urbana como ha ocurrido con la “vaquita del olmo”,
Xanthegalerucella luteola (Miller) (Figura 25), un crisomélido voraz devorador del follaje de olmos,
Ulmus spp. el cual se detectó primeramente en la ciudad de Los Andes en el verano de 1982,
observándose severos daños de este árbol ornamental en las temporadas siguientes. Actualmente se han verificado casos de defoliación total de olmos en varios sectores de Santiago, Rancagua y otros lugares de la 6ª Región. Presenta dos generaciones anuales, inverna en el tronco y al pie del árbol, y completar la primera hacia fines de Diciembre con defoliaciones completas que están produciendo grave daño al paisaje urbano. Las Municipalidades locales deberán preocuparse de controlar este coleóptero.
n) También de reciente introducción se incluye el ácaro eriófido Phyllocoptruta oleivora (Ashmed), ácaro del tostado de los cítricos, detectado en la Primera Región del país hacia 1996 y que también existe en menor grado en Isla de Pascua. La escama globosa del olivo, Pollinia pollini detectada en 1989 en la Tercera y Cuarta Regiones, tampoco es una plaga importante, excepto por su excesiva producción de melaza. Otro interesante caso es del psílido sud-europeo Cacopsylla bidens (Sulc), plaga que afecta el follaje del peral, por primera vez detectada en 1979 (Figura 26) en la 5ª y 6ª Regiones y cuya biología ha sido tratada por Sierra & González (1998). Otras plagas que deben ser igualmente evaluadas incluyen el pulgón de la alfalfa, Acyrtosiphon kondoi (Shinji), que tuvo gran despliegue inicial en los 3 a 4 años posteriores a su detección en 1978 y que aparentemente desapareció al emplear variedades de alfalfa no susceptibles a la plaga. Otras especies de pulgones como Diuraphis noxia (1987) y
Myzocallis coryli encontrado desde 1973, cuyos antecedentes sobre los daños que producen no han
sido evaluados ya que ambas especies no son bien conocidas entre los interesados (González, 1997). Un caso muy particular a analizar se refiere al de una especie fitófaga exótica introducida a Chile con autorización legal para propósitos industriales. Se trata de la “cochinilla de la grana o del carmín”,
Dactylopius coccus Costa (Hemiptera:Coccoidea:Dactylopiidae) (Figuras 34,35,36), la cual fue autorizada
por el Servicio Agrícola y Ganadero para su introducción desde un país vecino y lograr su establecimiento sobre “tunas” o “nopales”,Opuntia ficus-indica, en predios selectos de la 4ª Región hacia fines de la década de 1990. Dicha especie, conocida desde inicios de la conquista española en México fue llevada por los propios conquistadores a España para explotar la producción de ácido carmínico en ese país y luego repartida a otros países, entre ellos Perú, y utilizada como colorante natural en alimentos,bebidas, productos textiles y en la industria farmacéutica y cosmética (Méndez-Gallegos et al. 2010).
La Resolución Nº 3080 del Servicio Agrícola y Ganadero, emitida el 20 octubre, 2003, a 4 años de su ingreso al país, donde se había precisado que esa autorización era concedida para “producción regulada del carmín”, un producto que Chile ha exportado desde esa instancia, ya se ha detectado que la especie se encuentra fuera de los límites de ciertos predios beneficiados por la ordenanza, por lo cual para limitar su dispersión sobre poblaciones de la cactácea Opuntia ficus-indica , hacia comienzos del 2012 nuevamente debieron reiterarse las medidas precautorias sobre los riesgos de esta plaga y las nuevas medidas de contención a practicar.
En cuanto a la importancia cuarentenaria de plagas ya establecidas, un tópico que ocurre particularmente cuando una plaga introducida alcanza niveles de población peligrosos, transformándose en plagas primarias, como ha ocurrido con Cydia pomonella o con la escama de San José, Diaspidiotus perniciosus, las cuales deben ser permanente controladas aunque se encuentren a niveles medianos o bajos de población debido a que pueden adquirir importancia cuarentenaria , son los ejemplos que mejor ilustran la importancia de resguardar los territorios contra especies invasivas que han adquirido connotaciones de “riesgo cuarentenario” como obviamente es el caso de la mosca del Mediterráneo.
La experiencia habida con los casos de introducciones de plagas forestales a través de muestras o importaciones de madera, como es el caso de escolítidos, o bien de taladradores más profundos que dejan menos huellas en los estratos superficiales, o de individuos de alta capacidad de reproducción unido a lo críptico de sus ataques como ha ocurrido con insectos Coccoideos, en particular con Pseudocóccidos (chanchitos blancos) que fácilmente podrían internarse en fruta fresca, bulbos de flores y luego distribuirse en centros comerciales. Casos de introducción de estos insectos con capacidad reproductiva han sido conocidos recientemente en naranjas importadas de California que portaban individuos vivos de
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Los casos presentados sobre organismos exóticos detectados en Chile en el período 1962-2011, evidentemente incluyen las especies más fácilmente reconocibles o de mayor especificidad asociados a vegetales de interés agrícola o forestal. Especies cuyos daños son de menor relevancia, y que se semejan a entidades ya existentes en el país, podrían ser más tardíamente reconocidas, como es el caso de una plaga conocida en el sector cuarentenario internacional como el “gorgojo negro de la vid”, (black vine weevil), el curculiónido Otiorrhynchus sulcatus (Fabricius) (Figura 27), insecto comedor de follaje y radicícola de la vid, arándanos, frambuesas y otras no bien determinadas. Esta plaga originaria del Hemisferio Norte y ampliamente distribuido en los Estados Unidos, Australia y Nueva Zelanda, penetró a Chile desde fines de la década de 1950, con fecha no bien determinada ya que su ingreso no causó daños mayores y su presencia fue aparentemente confundida con la de otras especies de este mismo género existentes en Chile (Elgueta, M. 1993; Wibmer & O´Brien, 1968; Schread, J.C. 1960). En el Museo Entomológico de esta Facultad existen ejemplares de la especie colectadas atacando arándanos en la VIII Región y frutillas, Región VII.
Otra situación de ingreso referente a una plaga forestal, corresponde a la avispa de las latifoliadas, Tremex
fuscicornis (Fabricius), un sirícido que sólo fue detectado en Febrero de 2008 en la V Región y
Metropolitana. Se presume que su penetración al país se produjo en embalajes de madera proveniente de China, al menos 2 años antes de su hallazgo. Tremex fuscicornis ocurre en casi todo Europa, Rusia, Corea, Taiwán, Japón y China; ataca varias especies forestales latifoliadas y en Chile se lo ha encontrado en álamos y sauces, observándose orificios de salida provocados por la emergencia de los adultos desde bajo la corteza. Las hembras presentan un elongado abdomen de color anaranjado con bandas negras (Figura 28), mientras que el macho es más ancho y de color negro obscuro, (Klasmer, 2009).
Evidentemente no todos los casos de introducción de plagas conducirán a su establecimiento. Insectos vivos que se detectan en importaciones autorizadas de alimentos, los cuales son destinados a su inmediata comercialización como es el caso del minador de la cáscara de naranjas Marmara sp. procedente de California, el cual fue ocasionalmente detectado en supermercados de la ciudad de Santiago (ver Figura 21) o la detección de dos especies de Pseudocóccidos, una de las cuales no existe en Chile, Pseudococcus
maritimus, también encontrado en otra partida de naranjas procedentes de California (González, 2011), o un
tercer caso igualmente en frutos cítricos, de la misma procedencia en pomelos Star Ruby de Sunkist y correspondiente a una plaga común en Chile, la escama roja de los citrus Aonidiella aurantii (Maskell), (Hem., Diaspididae), detectado en mayo 2010 en otra cadena de supermercados (Figura 29). En este caso la introducción accidental de esta especie sésil ya conocida en Chile por más de 70 años, no involucraría problemas, no obstante, desde el punto de vista cosmético la presencia de las hembras adultas es fácilmente discernible como se aprecia en la Figura 29.
Otra aparente introducción accidental de plagas ocurridas recientemente ha sido conocida en bulbos de flores importados autorizadamente desde Sud África y distribuidos en pequeños contenedores en centros de comercialización. Se trató de infestaciones activas causadas por chanchitos blancos (Pseudococcidae) en bulbos de Amaryllidáceas e Iridáceas importados con tratamiento fumigatorio para su comercialización. La especie en cuestión, identificada en nuestro laboratorio como Vryburgia amaryllidis (Bouché), hasta el momento no era conocida en Chile (Figuras 30, 31 y 32).
Afortunadamente, según información posterior estas partidas fueron inmediatamente retiradas de los canales de comercialización.
Finalmente, en este análisis que da a conocer las especies introducidas y establecidas parcial o totalmente, no se ha incluido una grave plaga del tomate y otras hortalizas, Bemisia tabaci (Gennadius) (Hem.: Aleyrodidae) detectada oficialmente en 1999 pero que hasta la fecha el autor no la ha individualizado. Es posible que se encuentre diseminada junto con otra mosquita blanca, Trialeurodes vaporariorum, con la cual puede ser confundida pero que debe continuarse verificando en papas y tomates para no incluirla en la lista de especies introducidas y establecidas debido a su gran potencial de vector de enfermedades virosas. Se trata de un insecto de áreas subtropicales y tropicales, por lo cual su aclimatización en nuestro país sería un factor limitante para su desarrollo. En S. América se encuentra en forma limitada en cultivos de algodonero y tabaco. Su diferencia con la mosquita blanca de los invernaderos, T. vaporariorum se basa principalmente en la forma del “pupario”.
Chile, en su condición de país exportador de productos agrícolas hacia más de 70 países en el mundo, también podría provocar riesgos con algunas especies consideradas de alto riesgo cuarentenario. Entre ellas, la falsa arañita de la vid, Brevivalpus chilensis (Baker), la cual presenta una alta ponderación de riesgo
en exportaciones de uva chilena, no se ha establecido en ningún otro país, no obstante, sea detectable en racimos de uva, kiwi y frutos cítricos. Otras especies nativas de igual o mayor importancia en cuarentena exterior que tampoco se han establecido en el extranjero, incluyen las polillas nativas del género Proeulia, de las cuales existen en Chile 32 especies. Plagas con un cierto grado de endemismo aunque no sean nativas del país, se ilustra con el burrito de la vid, Naupactus xanthographus (Boheman) (Figura 33), especie inmigrante en Chile considerada autóctona, no obstante, fue descrita de la R. Argentina y aparentemente ingresada en el primer tercio del siglo pasado en la Quinta Región por Los Andes, gran puerta de acceso a nuevas plagas y luego movilizándose hacia el sur del país con todo el riesgo cuarentenario que se le asigna (USDA, 1985). Otra plaga de responsabilidad cuarentenaria asignada a Chile es el trips negro Frankliniella
australis (antes F. cestrum), especie que también fue primeramente descrita en la República Argentina. Las
escasas moscas de la fruta, Rhagoletis spp. (ej. R. tomatis), especies poco frecuentes pero que ya obran en el dominio informativo de las respectivas autoridades del sector en países importadores de fruta, obliga igualmente a mantener un monitoreo de rigurosa observación taxonómica. Las barreras comerciales de este tipo, y sus consecuentes problemas paliativos principalmente los riesgos de residuos tóxicos sobre las tolerancias internacionales han sido discutidas en diversos escenarios de orden técnico y comercial (González, 1995). En cuanto a especificaciones particulares de ciertos mercados para plagas locales que, aunque no sean autóctonas, tienen restricciones para la cuarentena exterior, debe mencionarse en caso ocurrido en la reciente temporada 2010-2011 respecto al “gusano blanco de la frutilla, Asynonychus cervinus (Boheman), un curculiónido no nativo, partenogenético, de gran distribución mundial en el Hemisferio Occidental y distribuido en todo el país desde la I a X Regiones (González 1989), el cual durante la presente temporada de exportación de frutos cítricos a Corea, ha producido rechazos de exportación de naranjas por aparentes oviposturas de esta especie sobre los frutos, un aspecto que precisa mayor investigación.
Debe reiterarse que los criterios para designar una especie en las categorías cuarentenarias que los diferentes países asignan, en general no son uniformes aunque todas debieran regirse por normativas internacionales elaboradas por la FAO. Estas normas sobre “risk assessments” respecto a riesgos por especies acompañantes encontradas en productos alimentarios deben ser juzgadas con pleno conocimiento taxonómico de las especies específicamente involucradas, y no solamente dar origen a un rechazo al detectar cualquier especie semejante. Es el caso de rechazos en carozos y pomáceas atribuidos a la escama de San José, Diaspidiotus perniciosus (Comst.) pero que en realidad son causados por la “escama del álamo” Diaspidiotus ancylus (Putman); últimamente también se han presentado otros casos de rechazos de uva atribuidos a la falsa arañita chilena de la vid, Brevipalpus chilensis (Baker), cuando en realidad se trató de Brevipalpus obovatus (Donnadieu), especie casi cosmopolita y establecida desde varias décadas en nuestro país.
Respecto al Servicio de Inspección de Salud Vegetal y Animal del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos, éste es el encargado de verificar y asignar las categorías de especies no permitidas en el dominio cuarentenario, conociendo previamente que especies ocurren ya establecidas en ambos países, o bien cuales serían las consecuencias de su introducción. Esto último no existe como procedimiento en nuestro país, ya que este tipo de estudios generalmente no se anticipan, de modo que los casos recién se enfrentan cuando se produce su primera detección, por lo cual los productores desconocen, en cuanto a la morfología y hábitos de vida a la nueva plaga, de modo que no puede arbitrar medidas de manejo. En el ámbito europeo, la información sobre introducciones en los países miembros de la Región pueden conocerse a través del servicio EPPO Reporting Service (www.eppo,org).
Se concluye reiterando que la capacidad de dispersión de artropodos de importancia agrícola es un proceso lento pero inevitable ya que no siempre depende de los medios propios de transporte que puedan poseer los organismos ni sus necesidades alimentarias o reproductivas inmediatas. Su transporte pasivo por vía distribución de alimentos o plantas, es la vía más rápida actualmente en curso, no obstante, las medidas de protección que adopten los países. El caso de la polilla mediterránea de la vid, Lobesia botrana, de origen italiano, reconocidamente dispersa desde más de 2 siglos en la mitad del continente europeo hasta el medio oriente y norte de África, y que sólo ahora, a fines de la última década fue casi simultáneamente detectada en tres países de este Hemisferio, Argentina, Chile y los Estados Unidos, lo cual es un índice de la capacidad de expansión de organismos fitófagos celosamente vigilados en su expansión.
Sin duda la mayor parte de las actuales plagas agrícolas de Chile ha estado ligadas a los países europeos involucrados con la colonización y luego con la provisión de especies vegetales no existentes en Chile, principalmente vid, frutales pomáceas, carozos, cítricos y berries, cereales y forrajeras, así como alimentos
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básicos portadores de insectos en semillas o productos como cereales o frutos secos. Esos ingresos han sido los que conformaron el nivel básico de nuestra historia fitosanitaria, proceso que aun sigue en curso, observándose una mayor velocidad de acceso cuando el proceso ocurre por triangulación como es el trinomio Europa – Argentina – Chile. En cuanto al posible aporte de Chile, o del Cono Sur de Sudamérica a la distribución de plagas endémicas de esta región a nuevas áreas, conviene citar a Sailer, (1983) autor de un estudio sobre plagas exóticas en la agricultura norteamericana quien concluye que “de 467 especies ingresadas de otras áreas, excluyendo las de origen Paleártico occidental, unos dos tercios proceden igualmente de la región neotropical no temperada (Chile excluido) y de la Región Oriental (cercano y lejano Oriente)”. Debe notarse que Sudamérica sólo ha contribuido con menos de un 2% de las especies exóticas introducidas a los Estados Unidos, ninguna de las cuales han sido aportadas por Chile.
Tampoco Chile ha aportado ninguna especie de plagas al continente europeo, no obstante que por un largo período a comienzos del siglo pasado nuestros servicios cuarentenarios ejercían menos acción de inspección sobre las exportaciones. Esto también podría indicar que, la presión cuarentenaria de un bajo número de ejemplares de un organismo inmigrante, no siempre resulta en su establecimiento en un nuevo territorio, particularmente cuando su ingreso ocurre en la estación invernal del sitio de destino. De las pocas especies inmigrantes aportadas por la zona temperada neotropical (Cono Sur) a Europa podría mencionarse las recientes introducciones del gorgojo acuático del arroz, Lissorriptus oryzophilus (Kuschel), encontrado por primera vez en Italia el año 2004. Otra reciente introducción de mayor seriedad de origen neotropical y que se encuentra al norte de la 5ª Región del país, la constituye la polilla del tomate Tuta absoluta (Meyrick), un Gelechido distribuido principalmente en la zona tropical de S. América, y alcanzando hasta la IV Región del norte sobre tomates. Se detectó primeramente en España el año 2006, probablemente proveniente de Marruecos o Algeria y luego extendiéndose a otros países mediterráneos, principalmente Italia y Sur de Francia. Estos pequeños aportes de nuestra región neotropical, aunque no logran balancear el gran número de especies ingresadas a nuestra Región por el natural proceso de colonización europea de los siglos anteriores, reitera la escasísima participación de organismos autóctonos en ese continuo proceso que está siempre activo en la natural vigilancia de la seguridad alimentaria mundial. Las normas internacionales para cumplir con las medidas fitosanitarias son actualizadas por la Secretaría Internacional de Protección Fitosanitaria de la FAO (ver Directrices para la Vigilancia, Public. Nº 6, Nov. 1997, Roma). Tales normativas regulan o previenen y al menos aminoran, el curso trófico que guía todos los organismos animales con capacidad de adaptación en regiones zoogeográficas homólogas.
Tal como Dowell & Gill lo han advertido (1989), la inmigración de organismos exóticos no puede ser detenida, por lo cual debemos prepararnos para la posible llegada de aquellos provenientes de regiones climáticas y tróficamente semejantes. En tal proceso de preparación debiera incluirse la anticipada transferencia de información biológica y de manejo al sector involucrado en caso de un posible ingreso así como también de diagnóstico taxonómico. Para también anticipar experiencia nacional en caso de un ingreso, debe una vez más sugerirse que los nuevos casos de introducción al país debieran ser ampliamente difundidos por todo el sector agrícola y de especialistas no estatales quienes pueden colaborar con los esfuerzos técnicos en la común campaña de manejo de la nueva plaga. La prácticamente simultánea introducción de Lobesia botrana en Chile y en el Estado de California ha sido rápida en su expansión geográfica en ambos territorios, lamentando sí, que desde el punto de vista de difusión de información sobre su comportamiento biológico y de manejo, Chile se ha quedado muy rezagado comparado con las medidas de información adoptadas en California. Es en ese sentido donde el concepto de difusión de información al sector interesado debiera ser primordial, ya que así se excluye su colaboración para participar en las medidas de apoyo posible y difícil proceso de erradicación de una nueva plaga.
Figuras
Figura 2: Ceratitis capitata (Wiedeman), Hembra
(Dibujo original).
Figura 3: Siphoninus phylleriae (Miller), mosquita
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Figura 4: Lobesia botrana (Denis & Schiff.) hembra,
polilla mediterránea de la vid, plaga de importancia y primaria en el sector de uva vinífera.
Figura 4A: Hembras Lobesia infestaciones
importantes detectadas en el período 2008-2009.
Figura 5: Taladradores del eucalipto, Phoracantha semipunctata (izq.) y Ph. recurva, plagas
ingresadas en un lapso de tres décadas.
Figura 7: Polilla del pino, Rhyacionia buoliana Den. & Schiff. en 1981.
Figura 8: Urocerus giga gigas (L)
Figura 8A: Sirex noctilio Fabricius. Figura 9: Glycaspis brimblecombei
Moore, psílido de eucaliptos rojos.
Figura 10: Ctenarytaina eucalypti (Maskell), psílido del eucalipto, primera detección hacia 1995-1996.
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Figuras 11: Sauce severamente
defoliado por Nematus desantisi detectado verano 1983 - 1994
Figuras 12: N. desantisi avispa
tendredinido del eucalipto. Figuras 13: Huevos y larva de N. desantisi.
Figura 14: Gorgojo del eucalipto, Gonipterus scutellatus (Gyll.).
Figura 15: Gorgojo del eucalipto en cajas
de manzanas de exportación, VIII Región.
Figuras 16: Gonipterus scutellatus: Larvas alimentándose de hojas terminales de eucalipto. Al centro se observa
Figura 17: Langostino de alas transparentes Homalodisca
vitripennis, actualmente sin información sobre su erradicación en
Isla de Pascua.
Figura 18: Conchuela blanca móvil del olivo,
Orthezia olivicola Beingolea, sobre aceitunas. Arica, 1969.
Figura 19: Polilla minadora de la
hoja de cítricos, Phyllocnistis
citrella.
Figura 20: Característico
daño del minador de la hoja.
Figura 21: Naranjas importadas de
California (en un supermercado de Santiago) afectadas por un minador
de la cáscara, Marmara sp., plaga no existente en Chile.
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Figura 23A: Avispas introducidas: Polistes dominulus (izq.) y Vespula germanica
(der.).
Figura 23B: Nido de P.dominulus.
Figura 24: Pulgón del nogal Cromaphis juglandicola (Kalt.), ataca exclusivamente el envés de las hojas.
Figura 25: Vaquita del olmo”, Xanthegalerucella luteola (Miller), grave defoliador del olmos, especie ornamental en ciudades de las regiones centrales
del país.
Psílido del peral, plaga secundaria del follaje
Figuras 27: Gorgojo negro de la vid Otiorrynchus sulcatus (Fab.).
Figura 28: Avispa taladradora de las latifoliadas, Tremex fuscicornis (Fab.),
hembra.
Figura 29: Hembra de la escama roja de los citrus, Aonidiella aurantii (Maskell) detectada en un supermercado en pomelos Star Ruby importados de
California (Mayo 2010).
Figura 30: Bulbos de Ornithogallum
importado de S. África con presencia de Vryburgia amaryllidis,
especie de chanchito blanco desconocida en Chile.
Figura 31: Hembra de Vryburgia amaryllidis detectada en supermercados en Santiago.
Figura 32: Características
microscópicas de la hembra de V. amaryllidis.
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Figura 33: Burrito de la vid, Naupactus xanthographus (Boheman). Plaga endémica de importancia primaria y cuarentenaria.
Figura 34: Dactylopius coccus Costa, Cochinilla del carmín sobre Opuntía
Figura 35: Dactylopius sp. Procedente de San Pedro
de Atacama
Figura 36: Dactylopius sp. Procedente de Peru