L A C E N T R A L I DA D D E L A PA L A B R A D E D I O S : V E R B U M D O M I N I AC O G E R, A N U N C I A R, C E L E B R A R

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(1)SALESIANOS-MADRID CURSO 2011-12. R E T I RO E S P I R I T UA L. L A C E N T R A L I DA D D E L A PA L A B R A DE DIOS: VERBUM DOMINI AC O G E R , A N U N C I A R , C E L E B R A R JESÚS ARAMBARRI, SDB.

(2) LA CENTRALIDAD DE LA PALABRA DE DIOS: VERBUM DOMINI ACOGER, ANUNCIAR, CELEBRAR Todos tuvimos noticias en su día, con más o menos intensidad, de que en octubre de 2008 se celebró un sínodo ordinario de los obispos sobre la PALABRA DE DIOS. El Sínodo duró tres semanas completas y concluyó con la elaboración de 55 proposiciones que se presentan al Papa con el ruego que tome en consideración tales proposiciones y se le ofrece la posibilidad de que pueda, en caso oportuno publicar una Exhortación Postsinodal. La EXHORTACIÓN POSTSINODAL se hizo esperar dos años enteros hasta el 30 de septiembre de 2010. La Santa Sede no da información sobre los procesos seguidos en la elaboración del documento, ya que todo ello depende directamente del Papa. Pero sabemos de las frecuentes reuniones de la comisión postsinodal y del esfuerzo inmenso para dar cabida adecuada a las 55 proposiciones que el Sínodo había presentado al Papa. El sínodo anterior había sido sobre la eucaristía, teología mucho más elaborada que el tema de la PALABRA DE DIOS. Benedicto XVI en Alemania En la penúltima semana de septiembre Benedicto XVI ha realizado una visita de estado a Alemania. Pero no ha dejado de subrayar que igualmente quería ser una visita pastoral. En Alemania todavía existen heridas abiertas entre las diversas confesiones en torno a la Palabra de Dios. Protestantes y católicos siguen a veces teniendo entonaciones algo diversas. Benedicto XVI ha querido seguir resanando esas posibles heridas, escogiendo como momento importante de su visita la ciudad de Erfurt, lugar esencial de la difusión de la doctrina de Lutero. Los conceptos de FE y de PALABRA han recibido nuevos tonos y nueva fuerza en las palabras del Papa. Y el Papa bien sabía dónde tenía que poner los acentos. Ritmos distintos en la Iglesia Católica A lo largo del siglo XX la Iglesia Católica ha ido realizando profundas transformaciones en torno a la ciencia y a la conciencia sobre la palabra de Dios. Después de una mirada importante que el Papa León XIII dirigió a la palabra de Dios en el año 1893 (Prov. Deus, 18 de noviembre de 1893), Pío XII escribió su encíclica Divino afflante Spiritu en el año 1943. Muchos la llaman la apertura a los estudios modernos en la Iglesia Católica. Muchas cosas hasta entonces imposibles, ya pudieron ser tratadas con libertad en las escuelas de reflexión religiosas en algunas universidades. Sin esta carta de Pío XII difícilmente el Concilio Vaticano II hubiera podido dar los pasos trascendentales que de hecho llegó a dar, a pesar de las serias dificultades dentro del aula conciliar. La Iglesia había dado pasos definitivos, pero estos pasos nunca llegaron a ser uniformes. Unos pocos habían entrado en la corriente más viva del estudio y de la investigación bíblica, pero por muchos años e incluso hasta nuestros días la trasmisión de conocimientos bíblicos ha sido muy desigual. El pueblo de Dios pudo gozar de traducciones mejores, realizadas a partir de los textos originales, muchos seminaristas y sacerdotes españoles pudieron gozar de la calidad de los grandes profesores en los diversos países de Europa, se multiplicó con cierta abundancia la edición de textos importantes de teología y de biblia escritos por autores de gran prestigio en estas ciencias, pero la transformación de las mentes siguió siendo muy lenta. Los sacerdotes bien formados en ciencias bíblicas no gozaron de la calma y tiempo necesarios para trasmitir a los seminaristas y a los jóvenes sacerdotes los conocimientos suficientes y la conciencia más profunda que esto requería. Las ciencias bíblicas quedaron siendo propiedad de unos pocos y la trasmisión al pueblo de Dios apenas llegó a ser una realidad. Las revistas bíblicas eran y son extremadamente especializadas y en ningún caso apropiadas al lector ordinario. Unos pocos andan en los espacios selectos del saber bíblico, mientras que el pueblo creyente alcanza a arañar algunas pequeñas generalidades. Esto se puede aplicar a casi todas las naciones, pero nosotros lo detectamos particularmente en España. Si esto es 2.

(3) así en España, en los demás países de lengua española la diferencia entre ciencia bíblica y el sentir bíblico del creyente puede ser, creo que es, mucho más pronunciado. Muchos de nosotros pudimos vivir en los años 40 y 50 el magnífico intento de la Universidad Pontificia de Salamanca de ofrecer al mundo hispano un comentario completo de la Biblia. Fue un magnífico intento, pero a aquellos profesores, armados de tan buena voluntad, les faltaban los instrumentos para una ciencia actualizada. Era demasiado pronto para las profundizaciones actualizadas. Con alguna pequeña excepción, los comentarios de Salamanca descansan sin ser leídos por lector alguno en los anaqueles de las bibliotecas. Mientras gozamos de algunas traducciones de bastante buena calidad, en España no existe una seria intención de publicar un comentario completo del AT y del NT. Sí se han dado buenas intenciones, elaboración de libros de texto para los seminarios, pero es todavía escaso el número de los estudiosos que sean capaces de dedicar a esta tarea toda su vida. El Vaticano II pide el estudio de las lenguas bíblicas en la formación de los sacerdotes. Naturalmente la adquisición de los instrumentos para el estudio de la biblia, como pueden ser las lenguas bíblicas, exige tiempo, esfuerzo y dedicación. . La DEI VERBUM en el Vaticano II A veces podemos pensar que la DEI VERBUM pudo ser un documento demasiado prematuro. La puesta en práctica de las grandes ideas de la Dei Verbum hubiera dado lugar al desarrollo de unas corrientes en el pueblo de Dios, que hubiera dado lugar a la puesta en práctica a la realización efectiva de las reflexiones que ahora el documente Verbum domini nos va ofreciendo a lo largo de sus 124 números. Podemos decir que los frutos esperados en su momento a través de la Dei Verbum ahora están al alcance de cada uno, si acrecentamos interés y esfuerzo con la lectura y el aprovechamiento de la Verbum Domini que nos reconduce ampliamente a los grandes pensamientos del Vaticano II. Una identidad entre la Dei Verbum y la Verbum Domini La conciencia respecto a la PALABRA DE DIOS El sentido de conciencia hacia la palabra de Dios . la Iglesia entera y el concilio que escucha la palabra, la palabra es la autoridad suprema . los pastores que escuchan la palabra . la palabra fuente de la fe y de toda teología . la palabra fuerza de toda vida espiritual verdadera son sentimientos y vivencias que se convierten en líneas guías sobre todo a través de toda la primera parte de la VERBUM DOMINI. Siendo la intención de la Verbum Domini de sentido pastoral, sin embargo la primera parte del documento asume fuertemente las líneas fundamentales de la teología de la PALABRA de la Verbum Dei. Algunos elementos esenciales LA SANTÍSIMA TRINIDAD Dios está cerca, Dios habla con nosotros, Dios está en diálogo con nosotros. Naturalmente el misterio central de la salvación es el misterio de Cristo. (n. 7).En consecuencia el misterio de la palabra llega a su plenitud en el misterio de la encarnación, muerte y resurrección. Ese misterio de la palabra, la Sagrada Escritura, esa palabra atestiguada en el Antiguo y Nuevo Testamento, es palabra atestiguada por Dios y palabra inspirada. Todo es obra de la Santísima Trinidad a través del Verbo Divino (n. 11). Es muy hermoso ver cómo todo el Antiguo Testamento se nos presenta ya como historia en la que Dios nos comunica su palabra, pero esta condescendencia de Dios se cumple de manera insuperable con la encarnación del Verbo. 3.

(4) VERBO ENCARNADO La palabra aquí no se expresa principalmente con un discurso, con conceptos o normas. La persona de Cristo en su historia única y singular es la palabra definitiva que Dios dice a la humanidad. No se comienza a ser cristiano por una decisión ética o una gran idea, sino por el encuentro con un acontecimiento, con una persona, que da un nuevo horizonte a la vida y, con ello, una orientación definitiva. La renovación de este encuentro y de su comprensión produce en el corazón de los creyentes una reacción de asombro ante una iniciativa divina que el hombre, con su propia capacidad racional y su imaginación, nunca habría podido inventar. Pensemos simplemente: La palabra divina se expresa verdaderamente con palabras humanas (n. 11). LA DIMENSIÓN DEL ESPIRITU La revelación que Dios hace de si mismo incluye siempre la dimensión del hijo y la dimensión del Espíritu. San Ireneo llama a esto ¨las dos manos del Padre¨ (n. 15). Podemos reflexionar sobre las acciones del Espíritu en el NT. La palabra de Dios se muestra en palabras humanas gracias a la acción del Espíritu Santo. El mismo Espíritu que habló por los profetas es el mismo que inspira a los autores de las sagradas Escrituras. Y es el único que a nosotros puede manifestarnos la verdad de la palabra y regalarnos el gozo de cumplir el mensaje de la salvación. Con San Ireneo podemos proclamar: ¨Los que no participan del Espíritu no obtienen del pecho de su madre (la Iglesia) el nutrimento de la vida, no reciben nada de la fuente más pura que brota de la fuente de Cristo¨ Igualmente San Juan Crisóstomo nos asegura que en la Escritura ¨necesitamos la revelación del Espíritu, para que descubriendo el verdadero sentido de las cosas que allí se encuentran encerradas, obtengamos un provecho abundante¨. Dos problemas a resolver: la inspiración y la verdad de la Biblia. El problema de la inspiración quedó como tema pendiente en el Vaticano II y así nos lo propone todavía la exhortación Verbum Domini. En cuanto a la verdad de la Biblia la profunda intuición de la Dei Verbum fue la siguiente: La verdad de la Biblia se refiere a verdades que conducen a la salvación. Este claro principio necesita todavía una mayor profundización. Pero hay que reconocer la necesidad actual de profundizar adecuadamente en esta realidad, para responder mejor a los contenidos de la palabra (n. 19). La respuesta del hombre al Dios que habla Nuestra actitud y consecuencia es la de crecer en la alianza con Dios. Cada hombre se presenta como el destinatario de la palabra, interpelado y llamado a entrar en este diálogo de amor mediante su respuesta libre. Dios nos ha hecho a cada uno capaces de ESCUCHAR y de RESPONDER a la palabra divina. Dialogar con Dios mediante sus palabras La palabra divina nos introduce a cada uno en el coloquio con el Señor: el Dios que habla nos enseña cómo podemos hablar con él. Pensamos espontáneamente en el LIBRO DE LOS SALMOS, donde se nos ofrecen las palabras con que podemos dirigirnos a él, presentarle nuestra vida en coloquio ante él y trasformar la vida misma en un movimiento hacia él (n. 24=. La palabra que el hombre dirige a Dios se hace también PALABRA DE DIOS, confirmando el carácter dialogal de toda la revelación cristiana. Fácilmente descubrimos que el Hijo nunca rompió esta dimensión dialogal con el Padre. Mientras 4.

(5) que el pecado del hombre es esencialmente desobediencia y ¨no escuchar¨. A este punto Benedicto XVI nos invita con júbilo y convencimiento a contemplar la actitud dialogal de María de Nazaret, la escucha creyente. Es necesario ayudar a los fieles de una manera más perfecta el vínculo entre María de Nazaret y la escucha creyente de la palabra divina. Exhorto también a los estudiosos a que profundicen más la relación entre MARIOLOGÍA y TEOLOGÍA DE LA PALABRA. De esto se beneficiarán tanto la vida espiritual como los estudios teológicos y bíblicos. Todo lo que sucedió a María puede sucedernos ahora a cualquiera de nosotros en la escucha de la palabra y en la celebración de los sacramentos (n. 28). La palabra de Dios leída en la Iglesia. San Jerónimo nos anima a no leer solos la Escritura, pues podemos encontrar demasiadas puertas cerradas. La Biblia ha sido escrita por el pueblo de Dios y para el pueblo de Dios, bajo la inspiración del Espíritu Santo. Solo con esta comunión con el pueblo de Dios podemos entrar realmente con el ¨nosotros¨ en el núcleo de la verdad que Dios mismo quiere comunicarnos. La Exhortación vuelve a repetirnos la frase de Jerónimo ya citada en el Vaticano II: Quien no conoce las Escrituras no conoce a Cristo. (n. 30). Alma de la teología ¨El estudio de la Sagrada Escritura ha de ser como el alma de la teología. Esta frase fue acuñada por León XIII, asumida por Benedicto XV, propuesta por la solemnidad de la Dei Verbum en el Vaticano II y predicada de nuevo por Benedicto XVI en esta Exhortación Sinodal. La misma se ha hecho cada vez más familiar en los últimos años. Y el Papa prosigue: Los estudios teológicos y exegéticos en los últimos años se han referido con frecuencia a dicha expresión como símbolo de un interés renovado por la Sagrada Escritura. No se puede negar la buena voluntad de parte de los profesores de Teología. Sin embargo el acercamiento más intenso a la Biblia exige la adquisición de algunos instrumentos como son las lenguas originales de los textos. A pesar de las buenas intenciones, sucede que no se dispone de los tiempos y oportunidades necesarios. Sin embargo, todo esfuerzo en este sentido será un gran beneficio para una evangelización en profundidad. El n. 31 concluye con una afirmación importante: La eficacia pastoral de la acción de la Iglesia y de la vida espiritual de los fieles depende en gran parte de la fecunda relación entre exegesis y teología. En el documento se asume una solemne afirmación que Benedicto XI hizo en París: «Porque, en la Palabra bíblica, Dios está en camino hacia nosotros y nosotros hacia él, hace falta aprender a penetrar en el secreto de la lengua, comprenderla en su estructura y en el modo de expresarse. Así, precisamente por la búsqueda de Dios, resultan importantes las ciencias profanas que nos señalan el camino hacia la lengua» La exégesis actual académica, también la católica, trabaja a un gran nivel en cuanto se refiere a la metodología histórico-critico. Pero esto no basta. Cuando la exégesis no es teología, la Escritura no puede ser el alma de la Teología y cuando la Teología no es esencialmente interpretación de la Escritura en la Iglesia, esta Teología ya no tiene fundamento (n. 35). Así pues: ** Al imprescindible sentido literal hay que juntarle el sentido espiritual ** La unidad intrínseca de la Biblia. Con Hugo de San Víctor tomamos la conciencia de que ¨toda la divina Escritura es un solo libro y este libro es Cristo, porque toda la Escritura habla de Cristo y se cumple en Cristo¨. 5.

(6) ** El Antiguo y Nuevo Testamento están íntimamente relacionados. Teólogos y pastores han de ser conscientes de las relaciones del Antiguo y del Nuevo Testamento. El Nuevo Testamento reconoce explícitamente esta relación (n. 40). Ver continuidad y diferencias. ** Originalidad de la lectura cristológica Las páginas ¨oscuras¨ de la Biblia Se explican por el contexto histórico, aunque llamen la atención al lector moderno. Ayudar a los fieles en la lectura de estos pasos, iluminándonos a través de Cristo. Lectura orante de la Sagrada Escritura LECTIO DIVINA – expresión latina Benedicto XVI prefiere definirlo o designarlo como: ACERCAMIENTO ORA NTE AL TEXTO SAGRADO o como LECTURA ORANTE DE LA BIBLIA LECTURA ESPIRITUAL DE LA BIBLIA LECTURA EN EL ESPÍRITU Importancia: FACTOR FUNDAMENTAL DE LA VIDA ESPIRITUAL DE TODO CREYENTE La preocupación fundamental de Benedicto XVI no es tanto la metodología de lo que llamamos con tanta insistencia lectio divina. Se trata más bien de la ocupación y preocupación de usar la palabra de Dios en profundo ambiente de oración Lectura orante de la Sagrada Escritura y «lectio divina» 86. El Sínodo ha vuelto a insistir más de una vez en la exigencia de un acercamiento orante al texto sagrado como factor fundamental de la vida espiritual de todo creyente, en los diferentes ministerios y estados de vida, con particular referencia a la lectio divina.[290] En efecto, la Palabra de Dios está en la base de toda espiritualidad auténticamente cristiana. Con ello, los Padres sinodales han seguido la línea de lo que afirma la Constitución dogmática Dei Verbum: «Todos los fieles... acudan de buena gana al texto mismo: en la liturgia, tan llena del lenguaje de Dios; en la lectura espiritual, o bien en otras instituciones u otros medios, que para dicho fin se organizan hoy por todas partes con aprobación o por iniciativa de los Pastores de la Iglesia. Recuerden que a la lectura de la Sagrada Escritura debe acompañar la oración».[291] La reflexión conciliar pretendía retomar la gran tradición patrística, que ha recomendado siempre acercarse a la Escritura en el diálogo con Dios. Testimonios de San Agustín y de Orígenes refuerzan abundantemente estos principios. Acercamiento al texto sagrado en la comunión eclesial Y antes de terminar este punto el Papa quiere advertirnos sobre un peligro a evitar: Se ha de evitar el riesgo de un acercamiento individualista, teniendo presente que la palabra de Dios se nos da precisamente para construir comunión, para unirnos en la Verdad en nuestro camino hacia Dios. Es una palabra que se dirige personalmente a cada uno, pero también es una Palabra 6.

(7) que construye comunidad, que construye la Iglesia. Por tanto, hemos de acercarnos al texto sagrado en la comunión eclesial. El lugar privilegiado es la liturgia En la lectura orante de la Sagrada Escritura, el lugar privilegiado es la Liturgia, especialmente la Eucaristía, en la cual, celebrando el Cuerpo y la Sangre de Cristo en el Sacramento, se actualiza en nosotros la Palabra misma. De esta forma se señala que la Palabra ¨prepara, acompaña y profundiza lo que la Iglesia celebra. En el n. 69 se presentará el método de la lectio divina como uno de los métodos posibles para este acercamiento espiritual a la Palabra de Dios, pero entendiendo como lo más fundamental ese acercamiento a la Palabra de Dios en todo tipo de oración verdadera. Dejamos, pues, como esencial y fundamental ese acercarse a Dios por la Palabra, usar la Palabra de Dios para crear un ambiente de diálogo que fundamente toda nuestra existencia. ¡Ojalá este pequeño encuentro en torno a la Exhortación apostólica postsinodal VERBUM DOMINI nos anime a una lectura detenida y continua del documento! Identificarnos con este documento significará encontrarnos vivencialmente con las esencias que el concilio Vaticano II nos ofreció en la Dei Verbum.. 7.

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