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Atención al paciente con sangrado digestivo alto en el Hospital Provincial General de Latacunga. año 2015

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(1)

UNIVERSIDAD REGIONAL AUTÓNOMA DE LOS ANDES

“UNIANDES”

FACULTAD DE CIENCIAS MÉDICAS

CARRERA DE MEDICINA

PROYECTO DE INVESTIGACIÓN PREVIO A LA OBTENCIÓN DEL TÍTULO DE

MÉDICO CIRUJANO

TEMA:

“ATENCIÓN AL PACIENTE CON SANGRADO DIGESTIVO ALTO EN EL

HOSPITAL PROVINCIAL GENERAL DE LATACUNGA. AÑO 2015”

AUTOR: OLIVO COELLO JAVIER EFRAÍN

ASESOR: DR. YULEXIS PORTAL GONZÁLEZ

(2)

APROBACIÓN DEL ASESOR DEL TRABAJO DE TITULACIÓN

CERTIFICACIÓN:

Quien suscribe, legalmente CERTIFICA QUE: El presente Trabajo de Titulación realizado

por el señor Javier Efraín Olivo Coello, estudiante de la Carrera de Medicina, Facultad de

Ciencias Médicas, con el tema “ATENCIÓN AL PACIENTE CON SANGRADO

DIGESTIVO ALTO EN EL HOSPITAL PROVINCIAL GENERAL DE LATACUNGA. AÑO

2015”, ha sido prolijamente revisado, y cumple con todos los requisitos establecidos en la

normativa pertinente de la Universidad Regional Autónoma de los Andes -UNIANDES-.

La investigación fue de gran relevancia, ya que abordó el manejo del sangrado digestivo

alto en el Hospital General de Latacunga, donde se presenta una gran incidencia de esta

afección y no existe un protocolo actualizado de atención a esta patología.

Por lo anteriormente expuesto, se aprueba su presentación.

Ambato, Septiembre de 2016

Dr. Yulexis Portal González

ASESOR

(3)

DECLARACIÓN DE AUTENTICIDAD

Yo, Javier Efraín Olivo Coello, estudiante de la Carrera de Medicina, Facultad de Ciencias

Médicas, declaro que todos los resultados obtenidos en el trabajo de investigación

“Atención al paciente con sangrado digestivo alto en el Hospital Provincial General de Latacunga. Año 2015”, previo a la obtención del título de MÉDICO CIRUJANO, son

absolutamente originales, auténticos y personales; a excepción de las citas, por lo que

son de mi exclusiva responsabilidad. De igual forma, autorizo a la Universidad Regional

Autónoma de los Andes, Uniandes, para que le dé a la Tesis, el uso que estime

pertinente.

Ambato, Septiembre de 2016

_____________________________

Javier Efraín Olivo Coello

(4)
(5)

RESUMEN EJECUTIVO

El sangrado digestivo alto (SDA) es una afección frecuente y peligrosa, que constituye un

reto diagnóstico y terapéutico, con elevada morbimortalidad, más allá del avance

científico-tecnológico. Se realizó un estudio observacional descriptivo transversal y

retrospectivo, perteneciente a la línea de investigación “Salud Pública”, sublínea “Emergencias Médicas”, con la totalidad de pacientes atendidos por SDA en la

emergencia del Hospital Provincial General de Latacunga durante el año 2015. Los

principales objetivos incluyeron la identificación de las causas de SDA en la muestra

estudiada y la propuesta de un protocolo y un algoritmo de atención al paciente con esta

afección en el servicio de emergencias de dicha institución. Predominaron los pacientes

mayores de 65 años y la relación hombre-mujer fue de 2,8:1. El consumo de alcohol, la

presencia de enfermedad ulceropéptica gastroduodenal y la presencia de hepatopatía

crónica fueron los principales antecedentes de riesgo. El 13,85% de los pacientes habían

tenido sangrados digestivos previos. La forma clínica de presentación más observada fue

la melena y el 15,38% de los pacientes se presentó en estado de shock hipovolémico. La

conducta médica que incluía una evaluación inicial del riesgo de muerte y la reposición de

líquidos antes de los exámenes complementarios y el ingreso, solo se tomó en los 10

pacientes con shock hipovolémico. A solo 2 pacientes (3,08%) se les realizó endoscopía

de urgencia. Las principales causas de SDA fueron la enfermedad ulceropéptica

gastroduodenal y las gastroduodenitis. El 12,3% de los casos sufrieron resangrado en las

primeras 48 horas del ingreso. Más de un cuarto de los pacientes (26,15%) fueron

referidos a otros centros asistenciales por necesidad de cirugía y de cuidados intensivos.

(6)

EXECUTIVE SUMMARY

The upper gastrointestinal bleeding (UGB) is a common and dangerous condition, which

is a diagnostic and therapeutic challenge, with high morbidity and mortality, beyond the

scientific and technological progress. A cross-sectional descriptive retrospective study,

part of the research line "Public Health", subline "Medical Emergency", was held, with all

patients treated by UGB in the emergency of Provincial General Hospital in Latacunga

during 2015. The main objectives included identifying the causes of UGB in the sample

studied and proposed a protocol and algorithm of care for patients with this condition in

the emergency department of that institution. It predominated patients older than 65 years

and the male to female ratio was 2.8: 1. Alcohol consumption, the presence of

gastroduodenal peptic ulcer disease and the presence of chronic liver disease were the

main background risk. 13.85% of patients had had previous gastrointestinal bleeding. The

most observed clinical form of presentation was melena and 15.38% of patients presented

in hypovolemic shock. Medical conduct including an initial assessment of the risk of death

and fluid replacement before further examination and income, was taken in only 10

patients with hypovolemic shock. Only 2 patients (3.08%) underwent emergency

endoscopy. The main causes of UGB were the gastroduodenal peptic ulcer disease and

gastroduodenitis. 12.3% of cases suffered rebleeding within the first 48 hours of

admission. More than a quarter of patients (26.15%) were referred to other health centers

by need for surgery and intensive care.

(7)

ÍNDICE GENERAL

APROBACIÓN DEL ASESOR DEL TRABAJO DE TITULACIÓN

CERTIFICACIÓN:

DECLARACIÓN DE AUTENTICIDAD

RESUMEN EJECUTIVO

EXECUTIVE SUMMARY

INTRODUCCIÓN ...1

I. ANTECEDENTES DE LA INVESTIGACIÓN ...1

II. PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA ...3

III. FORMULACIÓN DEL PROBLEMA CIENTÍFICO ...6

IV. DELIMITACIÓN DEL PROBLEMA...6

V. OBJETO DE INVESTIGACIÓN Y CAMPO DE ACCIÓN ...6

El objeto de estudio: ...6

Campo de acción ...6

VI. IDENTIFICACIÓN DE LA LÍNEA DE INVESTIGACIÓN ...6

Línea de investigación: ...6

Sublínea: ...6

VII. OBJETIVO GENERAL ...6

VIII. OBJETIVOS ESPECÍFICOS: ...7

IX. PREGUNTAS CIENTÍFICAS ...7

X. JUSTIFICACIÓN DEL TEMA ...7

XI. BREVE EXPLICACIÓN DE LA METODOLOGÍA EMPLEADA ...7

XIII. APORTE TEORICO...8

XIV. SIGNIFICACIÓN PRÁCTICA ...9

XV. NOVEDAD CIENTÍFICA. ...9

CAPÍTULO I ...10

MARCO TEÓRICO ...10

(8)

1.1.1 Conceptos básicos de paciente y de enfermedad ...10

1.2 Atención hospitalaria ...12

1.3. Hemorragias digestivas ...12

1.3.1. Concepto y clasificación ...12

1.3.2. Fisiopatología ...12

1.3.3. Hemorragia digestiva alta ...13

1.3.3.1. Concepto, etiología y clasificación endoscópica ...13

1.3.3.2. Cuadro clínico y diagnóstico ...15

1.3.3.3 Principios del tratamiento ...22

1.3.3.4. Indicaciones de tratamiento quirúrgico ...24

1.3.3.5. Pronóstico y mortalidad ...25

1.4. Protocolos terapéuticos ...28

1.4.1. Concepto y utilidad práctica ...28

Conclusiones parciales del capítulo ...28

CAPÍTULO II. MARCO METODOLÓGICO Y PLANTEAMIENTO DE LA PROPUESTA...30

2.1. Caracterización institucional del Hospital Provincial General de Latacunga donde se llevó a cabo la investigación ...30

2.2. Descripción del procedimiento metodológico para el desarrollo de la investigación ...31

2.3. Propuesta del investigador ...32

2.3.1. Objetivos de la propuesta ...32

2.3.2. Beneficiarios de la propuesta...32

2.3.3. Desarrollo de la propuesta ...32

Conclusiones parciales del capítulo ...38

CAPÍTULO III. EVALUACIÓN DE LOS RESULTADOS ...39

Tabla 1 y Gráfico 1...39

Tabla 2 y Gráfico 2...40

Tabla 3 y Gráfico 3...41

(9)

Tabla 5 y Gráfico 5...45

Tabla 6 y Gráfico 6...46

Tabla 7 y Gráfico 7...47

Tabla 8 y Gráfico 8...48

Tabla 9...49

Gráfico 9 ...50

Tabla y Gráfico 10...51

Tabla y Gráfico 11...52

Tabla 12. ...53

Resultados de la pregunta 1 de la encuesta ...53

Tabla 13. ...53

Resultados de la pregunta 2 de la encuesta ...53

Tabla 14. ...54

Resultados de la pregunta 3 de la encuesta ...54

Tabla 15. ...54

Resultados de la pregunta 4 de la encuesta ...54

Tabla 16. ...55

Resultados de la pregunta 5 de la encuesta ...55

Conclusiones parciales del capítulo ...56

CONCLUSIONES GENERALES...57

RECOMENDACIONES ...58

BIBLIOGRAFÍA

(10)

1

INTRODUCCIÓN

I. ANTECEDENTES DE LA INVESTIGACIÓN

Los registros más tempranos de hemorragia digestiva son tan antiguos como los primeros

textos médicos conocidos. Las descripciones clínicas datan de hace más de 5.000 años y

en el papiro de Ebers ya se mencionaba la hemorragia aguda como complicación de una

úlcera péptica. Las descripciones más tempranas datan de los antiguos manuscritos

chinos alrededor de 3000 años a.c., donde fue dibujada la anatomía del estómago y

fueron identificados 48 sitios de acupuntura para permitir al médico instituir una terapia.

Además, fueron descubiertos registros en Egipto 1500 años a.c. que incluían una

descripción de secreción sanguínea (1). Dichos registros sugieren que tanto la úlcera

péptica y las complicaciones hemorrágicas de sangrado existieron en ese tiempo. Las

palabras médicas de Hipócrates demuestran que las complicaciones de sangrado de

alteraciones de úlcera péptica fueron conocidas pero la etiología no fue definida. Esto

hace presumir que los griegos creían que el cuerpo humano no debía ser disecado. La

primera descripción de úlcera gástrica es atribuida a Diocles en el siglo 4 ac (2).

En 1795 P. Bozziani crea un instrumento para visualizar el interior de las superficies y en

1808 se realiza la primera gastroscopia en vivo por Kusmaul, quien construyó un

gastroscopio rígido de 43 cm de longitud. Alrededor de 1931 Schindler introdujo el

gastroscopio semiflexible y en 1958 Hirschawitz y colaboradores realizaron la primera

gastroscopia flexible (1).

En el siglo XVII comienza la cirugía gástrica, que en sus inicios fue por cáncer y es en

1881 Billroth crea una técnica que lleva su nombre. La primera cirugía por úlcera

duodenal, aparece en 1893 por Cadivilla. Smithwick y Farmer en Boston, 1946 realizan la

primera Vagotomía troncular más resección parcial del estómago (1).

El siglo 20 mostró marcados progresos con avanzados hitos en transfusión sanguínea,

cirugía, radiología y endoscopía. En las últimas dos décadas del siglo pasado, se llevaron

a cabo revolucionarias contribuciones en el entendimiento de las causas y epidemiología

de las úlceras, factores predictores de resultados y utilidades de la terapia endoscópica.

Estudios realizados informan que la incidencia global de la enfermedad ulceropéptica en

los países occidentales varía de 50 a 150 por cada 100 000 habitantes y representa

aproximadamente 50 hospitalizaciones por cada 100 000 pacientes internados, cifra que

no refleja la realidad porque un 50% de las hemorragias se producen durante la

(11)

2 20% requieren cirugía de urgencia, la mortalidad quirúrgica es de un 20%. Mientras el

resangrado es de un 20% a pesar del manejo endoscópico (4).

En un estudio de Laine, en 445 pacientes consecutivos que se presentaron con

hemorragia digestiva alta grave, se constataron como causas principales la úlcera

duodenal (27%), la úlcera gástrica (13%), las varices esofágicas (31%) y el síndrome de

Mallory-Weiss (6%). Se debe destacar que en el 7% de los pacientes no se pudo

identificar el sitio de sangrado (5).

En el estudio ASGE (Silversein y colaboradores), se evaluaron 2097 pacientes con

hemorragia digestiva alta mediante endoscopía. Las causas más frecuentes de sangrado

fueron: gastritis erosiva (29,6%), úlcera duodenal (22,8%), úlcera gástrica (21,9%),

varices esofágicas (15,4%), esofagitis (12,8%), duodenitis erosiva (9,1%) y síndrome de

Mallory-Weiss (8%) (6).

Actualmente se acepta que el 10% de la población de todo el planeta tiene o tendrá

úlcera péptica, con diferencias geográficas, por factores étnicos, económicos o de estrés.

La incidencia actual de úlcera péptica es de 2-3/100.000. Las hospitalizaciones por úlcera

péptica sangrante se han mantenido estables: 30-40/100000. Siendo el 70% de los

pacientes de más de 60 años (7).

Sin una adecuada comprensión de la fisiopatología del shock hemorrágico, las antiguas

recomendaciones terapéuticas, aun las de Hipócrates, resultaban contraproducentes.

Hasta el siglo pasado era común recomendar distintas formas de sangrías terapéuticas,

incluidas la flebotomía y la aplicación de sanguijuelas. La resucitación exitosa del shock

hemorrágico se hizo posible a partir de una mayor comprensión de la fisiología del

sistema circulatorio, la introducción de la terapéutica de infusión intravenosa y de técnicas

de hemoterapia. Los estudios radiológicos contrastados con bario y la anestesia general

fueron importantes contribuciones que permitieron al cirujano manejar efectivamente a los

pacientes con hemorragia digestiva. Las técnicas introducidas recientemente, como la

fibroscopía y la arteriografía selectiva de ramas viscerales, han expandido las

capacidades diagnósticas y terapéuticas del médico clínico.

A pesar de la proliferación de sofisticadas técnicas de diagnóstico y tratamiento, la

mortalidad global de la hemorragia digestiva ha permanecido sin cambios en un 8 a 10%.

La constancia de la tasa de mortalidad probablemente refleje un mejor cuidado general

de una población más longeva y en peores condiciones. Virtualmente todos los estudios,

(12)

3 menores de 50 años es una rareza. Además de la edad, se han identificado muchos otros

factores de riesgo para la morbimortalidad de la hemorragia digestiva (4).

Se estima que del 1 al 2 % del total de las internaciones hospitalarias por cuadros agudos

médicos o quirúrgicos se deben a hemorragia digestiva. La variedad en cuanto a etiología

y localización de la lesión hacen de la hemorragia digestiva un problema diagnóstico y

terapéutico que afecta a todas las edades, nacionalidades, grupos étnicos y niveles

socioeconómicos (8).

Si bien la mayoría de los casos de hemorragia aguda ceden espontáneamente, la

recurrencia es común. La morbilidad y la mortalidad de esta condición derivan de las

consecuencias del shock hipovolémico sobre el miocardio y el sistema nervioso central.

Dado que se observa preponderancia de la hemorragia digestiva en adultos y ancianos,

que requieren cuidados intensivos médicos y quirúrgicos, las consecuencias sociales y

económicas de la hemorragia digestiva son considerables. Es imperativo realizar en

todos los casos una evaluación rápida, económica, eficiente y un plan de tratamiento.

Esto, a su vez, requiere una detallada comprensión de las diferentes etiologías de la

hemorragia digestiva. Sin embargo, antes de hacer cualquier esfuerzo diagnóstico, se

debe estimar adecuadamente el volumen de sangre perdido y de la tasa de pérdida y sus

consecuencias sobre las condiciones hemodinámicas del paciente.

La Hemorragia Digestiva Alta (HDA) tiene una incidencia aproximada de 50 a 150 cada

100.000 hab./año, presenta una mortalidad del 11%, y del 33% en los pacientes

hospitalizados por otra razón (5-19). La mortalidad es menor en las unidades

especializadas en la atención y el manejo de la HDA, y esto no es debido a cuestiones

técnicas o inherentes a la especialidad, sino por la adherencia, de estas unidades

especializadas, a protocolos de trabajo.

II. PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA

El sangrado digestivo alto (SDA) o hemorragia digestiva alta (HDA) se define como toda

extravasación de sangre en el tubo digestivo en el tramo localizado entre el esófago y el

ángulo de Treitz (ángulo duodeno-yeyunal). Se expresa clínicamente por la presencia de

hematemesis, melena, hematoquecia, o sus combinaciones. Es un motivo de consulta

frecuente en urgencias y supone un número importante de ingresos hospitalarios (entre

50 y 140 ingresos por 100.000 habitantes cada año). La mortalidad por esta causa es

variable, entre el 2 y el 20%, y depende sobre todo de la edad de los pacientes y sus

(13)

4 riesgo. El SDA cesa de forma espontánea en el 80% de los casos. La causa más

frecuente es la hemorragia por úlcera péptica, que tiene una mortalidad del 2% (9).

La hemorragia digestiva es causa importante de morbilidad y mortalidad en el mundo,

cuyas incidencias son difíciles de determinar a pesar de la gran cantidad de reportes que

se encuentran en la literatura médica. Estudios poblacionales de las décadas del 60 y 70

estiman tasas anuales de hemorragia digestiva alta que van desde 48 a 144 episodios

por 100,000 habitantes. En los Estados Unidos de Norteamérica es responsable de cerca

de 300,000 admisiones al año. Estudios recientes sugieren que estas cifras no reflejan la

realidad ya que no consideran las hemorragias digestivas que se producen durante la

hospitalización; las cuales podrían alcanzar hasta el 50% de los episodios de hemorragia

digestiva.

Según datos de 2005, la incidencia de HDA en España fue de 47 casos por 10.000

habitantes y año con una mortalidad del 5,5%. Su coste es elevado (coste medio por

episodio 2.000-3.000 euros) (10).

Su etiología es variable, siendo las causas más frecuentes de HDA, la enfermedad

ulceropéptica que representa el 50% de los casos, seguida de las lesiones agudas de

mucosa digestiva, las várices esofágicas y por último el síndrome de Mallory-Weiss. La

mortalidad debido a hemorragia digestiva alta no ha variado en los últimos 50 años y

permanece entre 8 a 10%, a pesar de los avances en la terapia farmacológica,

intervención endoscópica y manejo en unidades de cuidado intensivo, lo que se atribuiría

a la cada vez mayor proporción de pacientes mayores de 60 años de edad, muchos de

los cuales se presentan con otras enfermedades concomitantes; aunque en las últimas

décadas se ha logrado una disminución significativa en las tasas de mortalidad con el

empleo de la terapia endoscópica en el caso de úlceras sangrantes (11).

La hemorragia digestiva baja, aquella que ocurre por debajo del Angulo de Treizt, es

menos frecuente que la de origen alto y aproximadamente ocasiona el 20% de las

hemorragias digestivas, aunque su incidencia, real no se conoce. El origen de la

hemorragia digestiva baja aguda está estrechamente asociada con la edad del paciente.

En la mayor parte de los casos la hemorragia se origina en el colon y el recto, de 5 a 10%

de los episodios son de intestino delgado. Hasta 80% de los episodios hemorrágicos

agudos cesan espontáneamente, sin embargo, la hemorragia es recidivante en 25% de

los pacientes. La tasa de mortalidad de la hemorragia digestiva baja, se estima alrededor

de 11% y puede llegar a 21% cuando es masiva (11). A pesar de los adelantos en las

(14)

5 casos. Un dato importante es que 5 a 10% de los pacientes que se presentan con

hematoquecia tienen una fuente de sangrado alto.

La patología digestiva del habitante de zonas de mayor altitud geográfica ha despertado

el interés de muchos investigadores, habiéndose hallado diferencias significativas con

respecto a la frecuencia de algunas enfermedades del tracto gastrointestinal superior

(TGIS), contrastando estos hallazgos, con lo que se observa a nivel del mar. En un

reporte publicado por Berrios en el año 1982 en Perú, en el cual se estudió de manera

comparativa la patología digestiva a diferentes niveles sobre el nivel del mar, se

determinó que el sangrado ocurría con una frecuencia cuatro veces mayor sobre los

4,000 metros de altura que lo observado a nivel del mar. Se resalta que, a mayor altura

sobre el nivel del mar, la úlcera gástrica como etiología se observa con mayor frecuencia,

lo que se atribuiría a una mayor secreción de ácido gástrico estimulada por la hipertonía

vagal inducida por la hipoxia y a la existencia de hipergastrinemia en los habitantes de la

altura (12).

La hemorragia digestiva alta, se constituye de éste modo, es una de las emergencias

médicas de mayor importancia en los hospitales de regiones de altura, y por lo tanto

implica una inmensa responsabilidad para el médico que la atiende, ya que se enfrenta

con el problema de determinar el volumen de la pérdida sanguínea, la localización del

sangrado y determinar las medidas terapéuticas correspondientes, para controlar

rápidamente la emergencia.

En Ecuador no existen estadísticas concluyentes respecto a la hemorragia digestiva a

pesar de que todo el personal que se desempeña en los servicios de emergencia se

enfrenta prácticamente a diario al problema diagnóstico y terapéutico que implica esta

patología. Con respecto a la hemorragia digestiva alta, diferentes series nacionales

colocan a la úlcera péptica duodenal como. primera causa, con porcentajes que varían de

33 a 40%, seguida por las lesiones agudas de mucosa gástrica con 21 a 28%,

coincidiendo sólo en parte con lo reportado por algunos autores extranjeros, en cuyas

series la úlcera gástrica ocupa el segundo lugar en frecuencia luego de la úlcera

duodenal. Otras series nacionales reportan lo contrario, colocando a las lesiones agudas

de mucosa gástrica como primera causa del sangrado, seguido de la úlcera péptica

duodenal. Las tasas de mortalidad reportadas oscilan entre 2,25% a 13% (12).

En el Hospital Provincial General de Latacunga, se presentan un elevado número de

casos de SDA, los que, por las características propias de la institución, son recibidos por

(15)

6 conducta a seguir hasta el ingreso y valoración por los tratantes especialistas, quedando

el estudio endoscópico relegado muchas veces para horas o días después del ingreso.

Cuando los casos llegan de noche, madrugada, o los fines de semana, el manejo médico

del paciente con SDA queda a merced de los conocimientos y la experiencia de personal

novel a cargo, ya que no se cuenta con un protocolo adecuado a las condiciones del

hospital, que paute como debe manejarse el paciente SDA en ese contexto institucional.

Todo lo anteriormente expuesto, fue la fuente de motivación para desarrollar una

investigación sobre la atención médica que reciben los pacientes con SDA en el Hospital

Provincial General de Latacunga.

III. FORMULACIÓN DEL PROBLEMA CIENTÍFICO

¿Las deficiencias en la atención médica a los pacientes con hemorragia digestiva alta,

eleva la morbimortalidad relacionada con esta afección en el Hospital Provincial General

de Latacunga?

IV. DELIMITACIÓN DEL PROBLEMA

La investigación se llevó a cabo en el Hospital Provincial General de Latacunga y abarcó

el período comprendido entre enero y diciembre de 2015.

V. OBJETO DE INVESTIGACIÓN Y CAMPO DE ACCIÓN

El objeto de estudio: Procesos de diagnóstico tratamiento del SDA en el Hospital Provincial General de Latacunga.

Campo de acción: Atención médica al paciente con SDA en el servicio de emergencias

VI. IDENTIFICACIÓN DE LA LÍNEA DE INVESTIGACIÓN

Línea de investigación: Salud Pública

Sublínea: Emergencias médicas

VII. OBJETIVO GENERAL

Proponer un protocolo de atención al paciente con sangrado digestivo alto para su

(16)

7

VIII. OBJETIVOS ESPECÍFICOS:

1. Enunciar referentes teóricos actualizados sobre el sangrado digestivo alto que

permitan manejar adecuadamente los pacientes en el servicio de emergencia.

2. Caracterizar clínicamente y epidemiológicamente a los pacientes de la serie.

3. Determinar las principales causas de sangrado digestivo alto durante el período

de estudio.

4. Organizar los elementos más relevantes que justifiquen la necesidad de

implementar la propuesta de la investigación.

IX. PREGUNTAS CIENTÍFICAS

¿Es adecuado el manejo médico de los pacientes con hemorragia digestiva alta en el

Hospital Provincial General de Latacunga?

¿Está protocolizado el manejo del paciente con sangrado digestivo alto en el Hospital

Provincial General de Latacunga?

¿Cómo puede mejorarse la atención médica y la sobrevida de los pacientes con

sangrado digestivo alto en dicha institución?

X. JUSTIFICACIÓN DEL TEMA

Esta investigación se llevó a cabo ante la necesidad de disminuir la morbimortalidad por

sangrado digestivo en el Hospital General Docente de Latacunga, así como de conocer

las principales causas que provocan este trastorno en la población que se atiende en

dicha institución. Era necesario comprender los factores relacionados con el paciente y

los factores ambientales que influyeron en la presencia de lesiones sangrantes en el

tracto digestivo superior, para poder emprender acciones preventivas de estas letales

afecciones. Resultó conveniente, ya que permitió evaluar con sentido crítico las

deficiencias en el manejo del paciente con SDA y proponer un protocolo de asistencia a

este tipo de pacientes. Presentó gran relevancia social e implicación práctica ya que

sirvió de punto de partida para trazar estrategias de mejoramiento de la calidad de las

acciones médicas en el servicio de emergencias del hospital. Al no existir publicadas

investigaciones recientes sobre este importante tema en dicha institución, también la

investigación cobra gran valor teórico.

XI. BREVE EXPLICACIÓN DE LA METODOLOGÍA EMPLEADA

Modalidad: La investigación se enmarcó en el paradigma cuali-cuantitativo, con

(17)

8 Tipo de investigación: Se realizó un estudio descriptivo observacional y transversal

retrospectivo, perteneciente a la línea de investigación “Salud pública”, Sublínea

“Emergencias médicas”, con la finalidad de proponer un esquema de atención al paciente

con sangrado digestivo alto en el Hospital Provincial General de Latacunga

Universo: Lo constituyeron todos los pacientes atendidos en el servicio de emergencias

del Hospital Provincial General de Latacunga, durante el período de enero de diciembre

de 2015.

Muestra: Se conformó de manera aleatoria con todos los pacientes que se presentaron

hemorragia digestiva alta durante el período de estudio.

Métodos de investigación: En una primera etapa se empleó el método histórico-lógico al

consultar la bibliografía disponible sobre el tema de la investigación. Posteriormente, se

recolectaron los datos correspondientes a las variables a investigar de las historias

clínicas y se depositaron en un formulario creado según la bibliografía consultada y los

objetivos de la investigación, el cual se convirtió en la fuente primaria de información.

Posteriormente se realizó el procesamiento estadístico de los datos aplicando de

estadísticas descriptivas, empleando medidas de resumen como promedios y sus

desviaciones estándar mediante fórmulas de un libro de Microsoft Excel. Para interpretar

los resultados se emplearán los métodos analítico-sintético e inductivo-deductivo.

XIII. APORTE TEORICO

El presente estudio aportó referentes teóricos actualizados sobre las hemorragias

digestivas en general y la hemorragia digestiva alta en particular. Por otra parte, aportó

estadísticas reales de pacientes atendidos durante el año 2015 en la institución, las que

incrementan el caudal de información científica local y regional y garantizan la

constratibilidad científica de futuras investigaciones sobre el tema. Ambos elementos

servirán de base para adecuar y proponer un protocolo de atención a este tipo de

pacientes en el Hospital Provincial General de Latacunga, donde no existe esta valiosa

(18)

9

XIV. SIGNIFICACIÓN PRÁCTICA

Desde el punto de vista práctico, la investigación fue de gran utilidad ya que dotará a los

internos y residentes del Hospital Provincial General de Latacunga, de un instrumento de

probado valor para establecer las prioridades en el manejo terapéutico de pacientes con

hemorragia digestiva alta, adecuado a las condiciones y el contexto de la institución,

elevando así las probabilidades de sobrevida y de disminución de la morbimortalidad en

este grupo de pacientes.

XV. NOVEDAD CIENTÍFICA.

La novedad científica de la investigación cobra valor en el contexto del Hospital Provincial

de Latacunga, donde, a pesar de atenderse un número considerable de pacientes con

HDA, no tenía establecido un protocolo de atención al paciente con sangrado digestivo

alto, y la asistencia a estos pacientes se realizaba en base a la experiencia de los

profesionales. Por otra parte, no se constataron publicaciones, ni investigaciones

recientes sobre esta afección, en dicho Hospital, lo que da a la presente investigación,

(19)

10

CAPÍTULO I MARCO TEÓRICO 1.1. Pacientes y enfermedades

1.1.1 Conceptos básicos de paciente y de enfermedad

Del latín “patiens” que significa “sufriente” o “sufrido”, el término paciente, se refiere a

toda persona que solicita asistencia médica por dolor, malestar, o que está sometida a

cuidados profesionales para mejorar su salud. La palabra paciente.

El individuo, cuando es considerado un paciente, pasa por una serie de etapas que van

desde la identificación de los síntomas y signos a través del interrogatorio y el examen

físico; el diagnóstico (corroborado a través de exámenes) y tratamiento, que puede ser

médico o quirúrgico.

Desde el punto de vista ético, el paciente tiene una serie de derechos como el derecho de

ser informado de su enfermedad y posibles tratamientos para su cura, elegir al médico y

a todo el equipo, recibir una asistencia médica eficaz y un trato digno por parte de los

médicos y auxiliares.

Algunos ejemplos de tipos de pacientes son:

 Paciente geriátrico: Debe de cumplir con ciertas características como: ser mayor

de 65 años, alto riesgo de dependencia, presencia de patología mental

acompañante o predominante; los mismos son atendidos por un geriatra, persona

especializada en prevenir, diagnosticar y tratar enfermedades en las personas de

tercera edad, pueden ser vistas en su residencia u hospital.

 Paciente cero: Indica a la primera persona confirmada de un nuevo virus o

epidemia, se puede deducir que fue el primer infectado y debido a que posee el

virus de forma más pura se puede hallar una cura o antivirus a la infección dada.

 Paciente ambulatorio: Es el individuo que acude a un centro de salud con el fin de

suministrar un tratamiento para la mejoría de la misma sin necesidad de ser

internado o pasar la noche completa en el centro de salud u hospital.

 Paciente internado u hospitalizado: Es aquel que debe de pasar toda la noche o

algunos días en el hospital debido al delicado estado de salud para el suministro

de ciertos tratamientos y, en caso de ser necesario realizar una intervención

quirúrgica.

 Paciente en estado crítico: Se caracteriza porque sus signos vitales no son

(20)

11

 Paciente paliativo: Indica que se encuentra en cuidados paliativos con el fin de

buscar mejoría en enfermedades graves que ya no tienen cura posible. Los

cuidados paliativos se presentan en enfermedades como: cáncer, sida,

cardiopatía, demencia, entre otras.

 Paciente en estado estuporoso: Identifica al individuo que presenta disminución

en la lucidez mental y agilidad mental, pérdida de la agudeza mental y cambios en

la consciencia.

Actualmente, la palabra paciente se busca sustituir por usuario debido a su relación con

la palabra paciencia. En virtud de ello, la palabra paciente se puede usar como adjetivo

para señalar a una persona que actúa de manera relajada y tolerante. El término paciente

es sinónimo de benévolo, pasivo, es por ello, que identifica a una persona que posee la

capacidad de soportar algo o saber esperar, por ejemplo: un paciente puede esperar de

forma paciente en el hospital por ser atendido por los médicos o enfermeros (23-25).

1.1.2. Concepto de enfermedad y su clasificación

El vocablo enfermedad proviene del latín infirmitas, que significa literalmente «falto de firmeza». La OMS define enfermedad como “Alteración o desviación del estado fisiológico

en una o varias partes del cuerpo, por causas en general conocidas, manifestada por

síntomas y signos característicos, y cuya evolución es más o menos previsible” (13).

La clasificación internacional de las enfermedades CIE-10 las divide en:

1. Enfermedades infecciosas y parasitarias

2. Neoplasmas

3. Enfermedades de la sangre y del sistema inmunológico

4. Enfermedades endocrinas

5. Desórdenes mentales

6. Enfermedades del sistema nervioso central y de los órganos sensoriales

7. Enfermedades de los sentidos

9. Enfermedades del sistema cardiocirculatorio

10. Enfermedades del sistema respiratorio

11. Enfermedades del sistema digestivo

12. Enfermedades de la piel

13. Enfermedades del aparato locomotor

14. Enfermedades del sistema genitourinario

15. Enfermedades del embarazo, parto y puerperio

16. Enfermedades del feto y del recién nacido

(21)

12 18. Síntomas y observaciones clínicas o de laboratorio anormales no clasificados en otras

partes (R00-R99)

19. Lesiones, heridas, intoxicaciones y otros factores externos (S000-S999)

20. Otras causas de mortalidad y morbilidad

21. Caídas, golpes, y accidentes diversos

22. Efectos secundarios

23. Factores que afectan el estado sanitario

1.2 Atención hospitalaria

La atención hospitalaria, constituye el segundo nivel de atención y se ha definido como la

que ofrece a la población los medios técnicos y humanos de diagnóstico, tratamiento y

rehabilitación adecuados que, por su especialización o características, no pueden

resolverse en el nivel de atención primaria. Incluye la asistencia prestada por los médicos

especialistas tanto en centros de especialidades como en hospitales. Son los médicos de

atención primaria quienes valoran la necesidad de asistencia especializada en cada caso.

Los hospitales y sus correspondientes centros de especialidades constituyen la estructura

sanitaria responsable de la atención hospitalaria programada y urgente, tanto en régimen

de internamiento como ambulatorio y domiciliario, desarrollando además funciones de

promoción de la salud, prevención de la enfermedad, asistencia curativa y rehabilitadora,

así como docencia e investigación, en coordinación con el nivel de atención primaria (14).

1.3. Hemorragias digestivas 1.3.1. Concepto y clasificación

Se entiende por hemorragia digestiva, la pérdida de sangre que se origina en cualquier

segmento del tubo digestivo, desde el esófago hasta el ano. Puede ser alta o baja. La

alta, es aquélla que se produce sobre el ángulo de Treitz, y la baja, la que tiene su origen

bajo él.

1.3.2. Fisiopatología

Las causas de la hemorragia digestiva son numerosas. Si se analizan los casos de

etiología comprobada en un hospital, se puede observar que aproximadamente en el 10%

de ellos, la hemorragia es secundaria a una enfermedad sistémica, ya sea un trastorno

hematológico o una septicemia. En el resto de los casos, se comprueban lesiones locales

del tubo digestivo, siendo éstas más frecuentes en las regiones más distales. En cambio,

(22)

13 origina casi siempre en lesiones locales del tracto gastrointestinal, aumentando el

porcentaje de ellas en el colon, recto y ano (80% de los casos).

Dependiendo del tiempo en que la sangre tenga contacto con el jugo gástrico y el

contenido intestinal, la hemoglobina será reducida a hematina, la que producirá el típico

color obscuro de la sangre eliminada. La presencia de hematemesis, indica que la lesión

es proximal al ligamento de Treitz, pudiendo estar localizada en el esófago, estómago o

duodeno. Deben tenerse presentes las causas extradigestivas, como la hemoptisis o la

epistaxis deglutidas y la deglución de sangre procedente del pezón materno en el niño

alimentado al pecho. La melena puede presentarse en forma aislada o acompañada de

hematemesis. Se origina habitualmente en los segmentos proximales al yeyuno, pero

puede provenir de regiones inferiores del intestino delgado y aún del colon derecho

(cuando el tránsito intestinal es lento). La hematoquecia (mezcla de sangre roja con

sangre negra), sugiere que la lesión se ubica distal al ángulo de Treitz, habitualmente en

el íleon o colon proximal. La rectorragia indica en general que la lesión es baja,

habitualmente de colon o recto. Sin embargo, excepcionalmente, la hematoquecia o la

rectorragia pueden originarse en un sitio proximal al ligamento de Treitz, lo que ocurre en

menos del 5% de los casos, cuando la hemorragia es masiva y provoca una

hiperperistalsis, con un tránsito intestinal muy rápido. Se calcula que la sangre

procedente del duodeno o yeyuno necesita de una permanencia de aproximadamente 8

horas en el tubo digestivo, para volverse negra. La eliminación de gotas o estrías de

sangre roja, que cubren la deposición, es propia de las lesiones ubicadas en la región

anorrectal. Si la sangre acompaña a la diarrea, hay que pensar en un cuadro inflamatorio

o infeccioso que compromete la mucosa intestinal (síndrome disentérico, colitis por

enfermedad inflamatoria crónica, invaginación intestinal). Por último, la hemorragia puede

no ser macroscópicamente visible, y sólo manifestarse clínicamente por una anemia

ferropriva (hemorragia oculta) (5).

1.3.3. Hemorragia digestiva alta

1.3.3.1. Concepto, etiología y clasificación endoscópica

La hemorragia digestiva alta (HDA) o sangrado digestivo alto (SDA), es la pérdida de

sangre causada por diversas enfermedades que afectan al tubo digestivo por encima del

ligamento de Treitz.

Se manifiesta generalmente en forma de hematemesis o melenas, aunque

ocasionalmente puede presentarse en forma de rectorragia (hematoquecia). Constituye

una urgencia potencialmente grave y sigue siendo una de las causas más frecuentes de

(23)

14 incidencia con relación al tratamiento de la infección por Helicobacter pylori, la HDA sigue

teniendo una incidencia y mortalidad importantes probablemente debido al

envejecimiento de la población asociado a un mayor consumo de AINE, antiagregantes y

anticoagulantes.

La mayoría de las HDA (80-90%) son de causa no varicosa siendo la úlcera péptica la

patología más frecuente (40-50%). En nuestro medio, más del 95% de las úlceras están

asociadas a la toma de AINE y/o a la presencia de H. pylori. Otras causas de HDA menos

frecuentes son las erosiones gástricas o duodenales, el síndrome de Mallory-Weiss, la

esofagitis péptica, las lesiones tumorales benignas y malignas y las lesiones vasculares

(lesión de Dieulafoy, angiodisplasia, fístula aortoentérica, etc.). Finalmente hay que

señalar que en un 5-8% de las ocasiones no se logra determinar la causa de la

hemorragia, a pesar de las exploraciones pertinentes. En este Capítulo nos centraremos

en la HDA de origen no varicoso, especialmente la causada por úlcera péptica.

En 80% de los casos de hemorragia digestiva alta (HDA) el sangrado es autolimitado, con

un bajo riesgo de mortalidad para estos pacientes. En el 20% restante, el sangrado es

recurrente o persistente con una mortalidad que puede alcanzar hasta el 30%. Detectar

precozmente este grupo de alto riesgo para focalizar adecuadamente las medidas

diagnósticas y terapéuticas, constituye un objetivo principal en el manejo de esta

afección.

Las principales características clínicas que permiten identificar a estos pacientes son la

edad, condición basal y la magnitud de la hemorragia expresada en la condición

hemodinámica y/o en la exteriorización de un alto volumen de sangrado (hematemesis,

hematoquecia). Se han desarrollado índices numéricos pronósticos basados sólo en las

características clínicas de los pacientes con HDA pero tienen un bajo valor predictivo

(12).

En este contexto, la evaluación endoscópica en un paciente con hemorragia digestiva

alta, no sólo permite realizar un diagnóstico preciso en un alto porcentaje de los casos si

se realiza precozmente, sino que, además, la observación de ciertas características de

las lesiones sangrantes permite en forma concomitante pronosticar el riesgo que esta

lesión tiene de resangrar y de esta forma dirigir la terapia endoscópica a los pacientes

con mayor riesgo (15).

En 1974, J.A.H. Forrest describió una clasificación que ha sido utilizada con mínimas

(24)

15 endoscópicas de úlceras pépticas gastroduodenales con sangrado activo o reciente, las

cuales se asocian a diferentes riesgos de sangrado recurrente o persistente (12).

El primer grupo, Forrest I, incluye a las úlceras pépticas con sangrado activo, pulsátil

(Forrest IA) o sangrado en napa desde el lecho ulceroso (Forrest IB). El segundo grupo,

Forrest II, incluye a úlceras sin sangrado activo al momento de su observación, pero con

signos o estigmas de sangrado reciente en el lecho ulceroso, como el vaso visible

(Forrest IIA) que se describe como una protuberancia pigmentada de superficie lisa, de

menos de 3 mm, la cual corresponde a un pequeño coágulo ubicado sobre el defecto de

la pared del vaso que originó el sangrado y que proporciona una hemostasia inestable, el

coágulo adherido (Forrest IIB) definido como una lesión amorfa, roja, café o negra, de

tamaño variable, en general mayor a 5 mm, adherida al lecho ulceroso y que no se

desprende con aspiración o lavado del coágulo, señal de una hemostasia algo más

avanzada y finalmente la mácula plana (Forrest IIC) la cual se describe como una

mancha pigmentada plana, sin relieve evidente en el lecho de la úlcera. Las lesiones tipo

Forrest III corresponden exclusivamente a las úlceras pépticas con fondo limpio fibrinoso,

sin ningún tipo de protuberancia o cambio en coloración (16).

En el Cuadro I se muestra la Clasificación de Forrest y su valor predictivo.

Fuente: (26).

1.3.3.2. Cuadro clínico y diagnóstico

Se debe realizar primero una adecuada historia clínica que incluya:

(25)

16 • Forma de presentación del sangrado (hematemesis, melenas, hematoquecia)

• Antecedentes personales y familiares

• Historia medicamentosa

• Pérdida de peso

• Síntomas obstructivos

En muchos casos con HDA, pueden encontrarse antecedentes de sufrimiento digestivo

crónico o diagnóstico casual previo. En más o menos el 40% de los casos se observan

signos que preceden por días al episodio hemorrágico; el 60% de pacientes sufren

hemorragias sin síntomas, prodrómicos. En otro grupo no existen antecedentes

digestivos crónicos o previos a la hemorragia, ésta es la primera manifestación de la

enfermedad.

La presencia de hematemesis generalmente sugiere que el origen del sangrado está

próximo al ligamento de Treitz. El aspecto de las heces, también informa la altura del

origen del sangrado, aunque es dependiente de la velocidad del tránsito intestinal.

Cuando la sangre ha permanecido por menos de 5 horas en el intestino, generalmente

sale de color rojo en las heces, mientras la sangre que ha permanecido por 20 horas es,

por lo general, melénica; por tanto, los pacientes con hematoquecia pueden haber tenido

un sangrado del colon izquierdo o del recto, pero dependiendo de la velocidad del tránsito

intestinal y de la magnitud de la hemorragia, puede suceder que un sangrado de origen

gastrointestinal alto abundante con un tránsito intestinal rápido, se manifieste por

hematoquecia, y viceversa.

Está bien documentado que en un paciente con sangrado digestivo oscuro, se debe

realizar una segunda esófago-gastro-duodenoscopia muy bien detallada y haciendo

énfasis en los sitios de mayor probabilidad de ser la fuente. Si el sangrado es activo se

puede realizar un estudio gamagráfico con tecnecio 99 o una angiografía, siendo éste

último de menor sensibilidad, pero puede permitir terapia. La gamagrafía para Meckel

puede ayudar. Cuando el paciente tiene sangrado subagudo o intermitente, se debe

buscar en el intestino delgado tumores y lesiones ectásicas vasculares, lo cual varía con

la edad. En menores de 25 años, el divertículo de Meckel predomina; entre los 30 y 50

años los tumores, y las ectasias vasculares en los mayores de 50 años.

(26)

17

 Hematemesis y/o melena: (Se debe tener en cuenta que existe un tiempo

intermedio entre la hemorragia endovisceral y su exteriorización según la

gravedad, pudiendo ser silenciosa o presentarse como una hipovolemia aguda.

 La ingesta reciente de alcohol en grandes cantidades o el uso de antiinflamatorios

hace la sospecha de gastritis erosiva. Si la ingesta de alcohol es crónica, la causa

más probable serán várices esofágicas.

 La ingesta de aspirinanos da gastroduodenitis, úlcera péptica y hemorragia.

 Una historia previa de hemorragia digestiva con historia familiar da sospecha de

enfermedad intestinal o diátesis hemorrágicas.

 La presencia de arcadas previas seguidas de hematemesis: síndrome de

Mallory-Weiss.

Interpretación del dolor:

 Si existe dolor asociado localizado o difuso: Úlcera aguda o crónica de reflujo.

 Tipo cólico: Diverticulitis, infecciones.

 Sangrado indoloro: lo más frecuente asociado a várices, enfermedad ulcerosa,

angiodisplasia.

 Dolor de inicio repentino, agudo, desproporcionado con relación a la palpación

abdominal: Descartar perforación visceral.

 Dolor en cuadrante superior derecho con hemorragia: Descartar úlceras y pensar

en hemobilia postraumatismo que ocasiona desgarro hepático.

Síntomas sistémicos:

Fiebre. Escalofríos que pueden asociarse a causa inflamatoria infecciosa. Disminución de

peso. Neoplasia.

Examen Físico

Componente anémico y de vasoconstricción reaccional, Palidez de piel y mucosas.

Palidez con tinte amarillento: Hemólisis e impregnación bilirrubínica tisular.

Déficit de perfusión cutánea: Frialdad distal. Retardo en el enrojecimiento del lecho

ungueal.

Hiperactividad simpática: Sudoración fría.

Trastornos circulatorios: Hipoperfusión encefálica: mareos, apnea, vértigo, visión borrosa,

(27)

18 Magnitud de la Hemorragia

Clase I:

Menos del 15% del volumen perdido: exploración normal.

Clase II:

Pérdida sanguínea del 20- 25%. Pulso más de 100/ minuto.

Frecuencia respiratoria más de 25/m. Presión del pulso disminuida.

Paciente sediento y ansioso.

Clase III:

Pérdida sanguínea del 30-35%. Pulso más de 120/m frecuencia respiratoria más de

30/minuto.

Presión Sistólica disminuida, oliguria y confusión, mental.

Clase IV:

Pérdida sanguínea del 40-50%. Pulso más de 140/minuto.

P.A.: Sistólica menos de 50 mmHg.

F.R.: más de 35/m.

Anuria, gran confusión mental, letargia y coma.

Las tasas de resangrado y de mortalidad son mayores en los pacientes con:

 Shock

 úlceras >1 cm

 sangrado visible en la endoscopia

 enfermedad crónica asociada

 edad >60 años

En tales circunstancias se recomienda intervención quirúrgica precoz.

El riesgo de resangrado es bajo en pacientes con:

 edad <60 años

 ausencia de enfermedad grave asociada

 no ascitis ni signos de hipertensión portal

(28)

19

 Presión arterial (PA) >100 mm Hg y ausencia de sangre en el aspirado gástrico en

la hora siguiente de la admisión

Pruebas diagnósticas:

Tránsito intestinal

Su sensibilidad para diagnóstico de sangrado gastrointestinal es cuestionable, pues su

capacidad diagnóstica puede ser de 0% (5). En pacientes con cuadro clínico sospechoso

de enfermedad de Crohn, este estudio puede ser diagnóstico hasta en 90%, pero para el

estudio del sangrado digestivo oculto tiene muy pocas posibilidades.

Enteroclisis

Es un tránsito intestinal modificado y su medio de contraste consiste en bario y aire, y

luego se administra agua o metilcelulosa a presión por una sonda nasoduodenal a 75 ml

por minuto, lo que permite una mejor distensión y visualización del intestino delgado,

elevando la posibilidad de diagnóstico en sangrado digestivo oscuro hasta en 21%. Sirve

más en el diagnóstico de tumores y enfermedades de Crohn con una sensibilidad de

95%y 93%.

Gamagrafía con tecnecio

2 tipos: 1- scan con glóbulos rojos marcados con tecnecio-99

2- scan con sulfuro coloidal marcado con tecnecio-99

El primero detecta sangrados hasta de 0,1ml/min, mientras que el segundo hasta de 0,05

ml/min. Sólo localizan el sangrado, pero no etiológicamente, ni el sitio específico,

tampoco es terapéutico, lo cual implica pasar a otro estudio como una arteriografía, o una

endoscopia. Podría reservarse para pacientes con sangrados inaccesibles a la

endoscopia y en centros que cuenten con angiografía. Los resultados de los estudios son

muy heterogéneos, con una sensibilidad de 8% para sangrado digestivo alto y 23% en

sangrado digestivo bajo. (17)

(29)

20 El divertículo de Meckel es la anomalía congénita más común del aparato

gastrointestinal; es un vestigio del conducto onfalomesentérico, y se encuentra a pocos

centímetros arriba de la válvula ileocecal y contiene mucosa gástrica heterotópica que se

ulcera y sangra. Es la causa de 50% de sangrado digestivo en niños menores de tres

años de edad. Se usa el scan con pernectato de tecnecio, el cual tiene afinidad por la

mucosa gástrica, alcanzando una sensibilidad de 81 a 90%. Esta sensibilidad es menor

en la edad adulta, debido a que el contenido de mucosa gástrica es menor. Por lo que es

muy útil en la búsqueda de la causa del sangrado oculto en la niñez (18).

Angiografía

Es útil en pacientes con sangrado activo, pero menos sensible que la gamagrafía, y más

invasiva. Puede demostrar extravasación del medio de contraste en sangrados mayores

a 0,5ml/min a 1 ml/min. También puede diagnosticar lesiones vasculares no sangrantes

por su patrón vascular. No identifica sangrado venoso. Su positividad diagnóstica es de

40%. Es un procedimiento que tiene riesgos importantes como falla renal, colitis

isquémica y disección arterial hasta de 11%. Con este método también se puede hacer

terapéutica con vasopresina o embolización. Requiere radiólogos muy bien entrenados.

Angiografía con tomografía computada: Su sensibilidad es mayor que la de la angiografía

simple.

Endoscopia digestiva

La esofagogastroduodenoscopia debe ser realizada tan pronto como sea posible, con el

propósito de identificar el lugar del sangrado y descartar la presencia de várices

esofágicas. Tiene un grado de certeza de 90%.

Este examen es necesario para la toma de decisiones y aporta información de tipo

pronóstico en cuanto al riesgo de resangrado. Además, permite realizar tratamiento

hemostásico efectivo, temporal o permanente.

Los signos endoscópicos, o estigmas, que caracterizan a una úlcera péptica sangrante

como de alto riesgo de resangrado, tienen un valor pronóstico grande y facilitan la toma

de decisiones en cuanto a tratamiento operatorio, su oportunidad y su modalidad.

Tales estigmas son, en el caso de úlceras pépticas, los siguientes:

vaso arterial sangrando en forma activa; sangrado leve o mancha oscura en la base del

(30)

21 La demostración de un vaso con sangrado pulsátil activo demanda intervención

quirúrgica inmediata o, en casos seleccionados y en aquellas instituciones donde existen

buenas facilidades de radiología intervencionista, la embolización transvacular. La

presencia de un vaso visible en la base de una úlcera demanda hemostasia endoscópica,

con el fin de prevenir resangrado.

La hemostasia endoscópica, como procedimiento terapéutico temporal o definitivo, ha

modificado en forma sustancial el manejo de la hemorragia gastrointestinal.

Los siguientes métodos han probado su eficacia:

Inyección local de un agente vasoconstrictor (epinefrina) solo o combinado con uno

esclerosante (polidocanol o etanol).

Cauterio térmico, electrocauterio monopolar o láser.

En los pacientes con várices esofágicas sangrantes, el procedimineto endoscópico

terapéutico es de dos clases: esclerosis de las várices y ligadura endoscópica de las

várices.

Repetir una endoscopia digestiva superior en un paciente con una endoscopia alta y

colonoscopia negativas, aumenta el diagnóstico de 25% a 64% (22, 23, 24), porque se

puede encontrar ectasias vasculares, pólipos, úlceras de Cameron y úlceras pépticas,

pero repetir una colonoscopia sólo eleva el diagnóstico en 6% (19).

Enteroscopia

Es un excelente examen para investigar el intestino delgado en pacientes con sangrado

digestivo oculto, con positividad diagnóstica de 13% a 78% en los diferentes estudios. Se

alcanza a examinar 50 a 150 cm. de intestino delgado; pero en 2001, Yamamoto introdujo

el enteroscopio de doble balón que puede avanzar más allá y parece dar mejor resultado,

pero se requieren más estudios al respecto para confirmarlo (20).

Cápsula endoscópica

Aprobada por la FDA en agosto de 2001 (GIVEN), se ha posicionado como el mejor

examen para evaluar la patología del intestino delgado, con una sensibilidad y

especificidad mayor que la enteroscopia, siendo en el sangrado digestivo oscuro de

55%a 70% (18).

(31)

22 Es la última opción en la evaluación del sangrado digestivo oculto. Puede realizarse la

laparotomía exploradora sola o con enteroscopia intraoperatoria, siendo más completa

ésta última modalidad. Se puede llegar al íleon terminal en 90% de los casos y a una

positividad diagnóstica de 50%a 100% (20).

1.3.3.3 Principios del tratamiento

En ausencia de hematemesis, melena o hematoquecia, el sangrado puede detectarse

mediante:

a) intubación y aspiración/lavado gástrico, y/o

b) examen rectal (sangre en las heces o en el guante).

El manejo inicial implica una evaluación ágil y sistemática, concomitante con medidas

eficaces de resucitación y de estabilización hemodinámica, basadas en la secuencia

siguiente:

a) Valoración del estado circulatorio y respiratorio

1) PA y frecuencia cardiaca en decúbito: ¿está el paciente en shock?

Cambios ortostáticos: descenso en la presión arterial de >10 mmHg o incremento en la

frecuencia cardiaca de >10/min. En presencia de estos cambios, se puede asumir una

pérdida de 1.000-1.500 ml de sangre (20-30% del volumen sanguíneo). Si hay

hipotensión o taquicardia en reposo y en decúbito (FC>PA sistólica) NO conviene

ejecutar maniobras ortostáticas. En este caso se puede asumir una pérdida de

1.500-2.000 ml de sangre (30%-40% del volumen sanguíneo).

¿Vasoconstricción periférica, palidez, sudoración?

2) ¿Es adecuado el volumen urinario horario (1 ml/kg/min)?

3) Estado mental: ¿alerta, agitado, obnubilado?

4) ¿Vía respiratoria libre y adecuada? ¿Aspiración?

El shock de por sí constituye un factor principal de pronóstico, indicativo de alto riesgo de

resangrado y de mayor mortalidad; en principio, la presencia de shock hipovolémico en

un paciente con sangrado gastrointestinal constituye una indicación para cirugía de

(32)

23

 Colocar una o dos vías I.V. periféricas de gran calibre: angiocatéteres en venas

periféricas mayores. El angiocatéter debe ser calibre 16 (18 en pacientes

estables).

 Colocar un catéter venoso central para monitoreo de la presión venosa central por

disección venosa periférica (la punción subclavia no debe ser realizada en

pacientes hipovolémicos).

 En pacientes inestables y con historia de enfermedad cardíaca, colocar un catéter

de Swan-Ganz.

 Iniciar resucitación y reemplazo de volumen con lactato de Ringer o solución

salina normal. Generalmente se administran en forma inmediata y muy rápida

entre 1 y 2 litros. La dextrosa en agua NO es una solución adecuada.

 La decisión de hemotransfusión debe individualizarse. Esta es una de las pocas

situaciones clínicas en las cuales hay indicación para sangre total. Si sólo se

dispone de concentrados de glóbulos rojos, éstos deben ser transfundidos junto

con lactato de Ringer o solución salina normal y NO con dextrosa en agua

destilada. Cada unidad de sangre total debe producir un aumento de 3% en el

hematocrito; si ésto no ocurre, debe sospecharse hemorragia continuada.

Asegúrese de la disponibilidad de sangre para transfusiones adicionales.

 Realizar intubación endotraqueal cuando la vía aérea se vea interferida por

depresión mental, secreciones abundantes o evidencia de aspiración, o cuando el

paciente presenta signos de falla respiratoria inminente.

 Colocar un catéter vesical de Foley para monitorear la diuresis horaria.

Manejo conservador

¿En qué situaciones puede justificarse el manejo conservador mediante tratamiento

médico y observación en pacientes con úlceras crónicas sangrantes?

En pacientes de bajo riesgo (jóvenes y en buen estado general) a pesar de tener un vaso

visible (lesión de alto riesgo de resangrado); pero si vuelven a sangrar se debe

emprender de inmediato el tratamiento quirúrgico. En paciente de bajo riesgo que sangra

por primera vez y que permanece hemodinámicamente estable. En pacientes en quienes

se demuestra una úlcera de base limpia y libre de sangrado activo, la cual tiene baja

(33)

24

1.3.3.4. Indicaciones de tratamiento quirúrgico

La indicación para la cirugía, se relaciona más con la velocidad y duración del sangrado

que con su causa específica. Una política racional de cirugía urgente resulta en reducción

de la mortalidad.

Se reserva la operación para los pacientes con:

 Presencia de shock (PA <90 mm Hg), que de por sí es factor pronóstico de alto

riesgo de sangrado recurrente; además, la persistencia de hipotensión e

hipoperfusión da lugar a falla renal, a elevadas tasas de infección postoperatoria y

al síndrome de falla orgánica múltiple.

 Hemorragia >1.500 ml/24 horas, o requerimiento de >5 transfusiones.

 Pacientes que presentan resangrado a pesar de buen manejo médico.

 Historia de úlcera péptica crónica con buen tratamiento anterior.

 Antecedentes de complicaciones de úlcera péptica (perforación, obstrucción,

hemorragia).

 Pacientes de alto riesgo quirúrgico o anestésico, cuya condición se puede

deteriorar aún más.

 Pacientes en mal estado general por enfermedad concomitante.

 Mayores de 60 años, cuya condición general se puede deteriorar rápidamente.

 Aquellos con signos o estigmas endoscópicos indicativos de una lesión ulcerosa

de elevada probabilidad de resangrado.

 Cuando la disponibilidad de sangre para transfusión sea precaria, lo cual ocurre

especialmente con sangre O-Rh negativa y de otros tipos infrecuentes.

El tratamiento quirúrgico implica una decisión de fondo en cuanto a su oportunidad y a la

clase de procedimiento operatorio que se debe emplear. Debe ser altamente

individualizado según la edad, la condición general del paciente y el tipo de lesión

causante de la hemorragia.

La determinación de llevar al paciente a cirugía debe ser tomada por un cirujano senior

en acuerdo con el internista gastroenterólogo, y sólo una vez que se haya descartado el

uso de terapia no operatoria, o de que ésta haya fallado.

La clase de operación varía de acuerdo con la causa de la hemorragia y las condiciones

del paciente. Un procedimiento inadecuado, o uno extemporáneo, puede resultar en altas

(34)

25

1.3.3.5. Pronóstico y mortalidad

Diversos scores han sido desarrollados para predecir la evolución de los pacientes que

acuden por hemorragia digestiva a los servicios de un hospital, entre los más conocidos

se encuentran los de Rockall y Blatchford, ambos tratan de predecir el riesgo de

resangrado, mortalidad y el grado de severidad de los pacientes con hemorragia digestiva

alta.

A diferencia del score de Rockall, la escala de Blatchford no utiliza parámetros

endoscópicos, siendo esto útil en un ambiente de cuidados primarios, pero teniendo una

gran limitación ya que no cuenta con la información que brinda un estudio endoscópico.

También se ha evaluado aplicar los criterios clínicos y no endoscópicos del score de

Rockall, con la idea de discriminar rápidamente qué paciente no tiene riesgo de eventos

adversos en el grupo de pacientes con hemorragia digestiva no variceal y que por lo tanto

no requiere de una endoscopia de urgencia.

Cuando se cuenta con endoscopia, el score de Rockall da información sobre la

posibilidad de mortalidad y en algunos estudios ha demostrado que también podría

predecir la posibilidad de resangrado. La tasa de mortalidad de los pacientes que acuden

a un hospital por hemorragia digestiva alta en diversas series varía entre el 5 a 10%,

siendo mayor en pacientes hospitalizados por otras causas que desarrollan sangrado

durante su internamiento, esto hace importante el identificar precozmente a los pacientes

que se encuentren con un alto riesgo de mortalidad para que de esta forma reciban un

cuidado médico adecuado, ya que el lograr rápidamente una recuperación de los

parámetros hemodinámicos, corrección del hematocrito en más de 28% y corrección de

la coagulopatía, incide en una menor mortalidad. También es deseable que se

identifiquen a los pacientes de bajo riesgo, para poder realizar un alta precoz de dicho

grupo.

Otra escala que ha mostrado eficacia pronóstica es la AIMS65.

Las escalas pronósticas mencionadas se muestran en los siguientescuadros.

(35)
(36)

27 Cuadro III. Escala de Glaswow-Blatchford

Cuadro IV. Escala AIMS-65

(37)

28

1.4. Protocolos terapéuticos

1.4.1. Concepto y utilidad práctica

Los protocolos, al igual que las guías de práctica clínica, constituyen una rama de la

revisión científica aplicada al cuidado de pacientes. Es un documento que describe en

resumen el conjunto de procedimientos técnico-médicos necesarios para la atención de

una situación específica de salud. Los protocolos pueden formar parte de las Guías de

Prácticas Clínicas (GPC) y se usan especialmente en aspectos críticos que exigen apego

total a lo señalado, como ocurre en urgencias (reanimación) o bien cuando hay

regulación legal, como en medicina forense.

Su producción sigue el modelo científico clásico: acumulación de la evidencia,

transparencia del método y replicabilidad y su objetivo fundamental se basa en mejorar la

calidad de la atención sanitaria. La filosofía para la elaboración y diseño de los protocolos

de práctica clínica debe contemplar la mejora de la calidad asistencial, permitir la elección

de alternativas de tratamiento (flexibilidad), facilitar las herramientas necesarias para la

toma de decisiones, potenciar el conocimiento médico y la educación al paciente,

centrarse en un caso concreto, pero teniendo en cuenta las necesidades de la población

general, y finalmente, considerar los aspectos éticos durante todo el proceso. En el caso

concreto de protocolo terapéutico tendrá un enfoque farmacológico o de aplicación de

una terapia farmacológica, promoviendo el uso de medicamentos eficaces y

desaconsejando los menos coste-efectivos para reducir la mortalidad, morbilidad y

aumentar la calidad de vida de los pacientes.

La utilidad práctica de los protocolos terapéuticos se resume en los siguientes aspectos:

 Limitar las variaciones de la práctica clínica que pudieran afectar a la calidad del

servicio.

 Eliminar o reducir costes innecesarios derivados de la variabilidad del cuidado.

 Conducir la atención médica y farmacéutica en la dirección científica,

contribuyendo al desarrollo de la cultura de la evidencia.

 Facilitar a los profesionales la accesibilidad a las mejores prácticas basadas en la

evidencia científica, en el formato adecuado.

 Dar a conocer las bases para la educación de los pacientes sobre los riesgos y

beneficios de los procedimientos diagnósticos y terapéuticos.

Conclusiones parciales del capítulo

En este capítulo se dio cumplimiento al primer objetivo de la investigación y se

(38)

29 sobre los principales aspectos clínicos y epidemiológicos de los politraumatismos en

general y del trauma abdominal en particular.

De igual forma, se hizo una breve alusión a la relevancia de empleo de los protocolos

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