r a f a e l c e r r at o
StePHeN cUrrY
la fUerZa Del taleNto
Colección Baloncesto para leer eDIcIoNeS Jc
diseño de Cubierta
Pepe Regidor
EDICIONES JC. Colección Baloncesto para leer
Primera edición: noviembre 2016
© Rafael Cerrato
© De la presente edición, Ediciones JC
© Rodríguez San Pedro, 2. 28015 Madrid (España).
© Tfno/Fax: 91 446 96 92
© www.edicionesjc.com
Reservados todos los derechos
Cualquier forma de reproducción, distribución, comunicación pública o transformación de esta obra sólo puede ser realizada con la autorización de sus titulares, salvo excepción prevista por la ley. Diríjase a CEDRO (Centro Español de Derechos Reprográficos, www.cedro.org) si necesita fotocopiar o escanear algún fragmento de esta obra.
ISBN: 978-84-15448-18-1 Depósito Legal: M-37.084-2016 Impreso en España – Printed in Spain Rigorma Gráfica, S. A.
Los Charcones, 18. Pol. Ind. Alparrache 28600 Navalcarnero (Madrid)
Índice
IntroduccIón . . . 9 InfancIayadolescencIa . . . 11 enlaunIversIdad . . . 23 enla NBA . . . 65 El draft de 2009 . . . 65 Rookie . . . 74 Las lesiones . . . 116 La recuperación . . . 129 La consolidación . . . 157 La gloria . . . 179 Los récords . . . 212 anexos . . . 251Texto de Stephen Curry acerca de su familia, su vida y sus creencias religiosas . . . 251
Informe de Aran Smith sobre Stephen Curry para el draft de la NBA . . . 254
Informe de Stevan Petrovic sobre Stephen Curry para el draft de la NBA . . . 255
Diario de Stephen Curry: la jornada de su primer partido en la NBA . . . 257
Diario de Stephen Curry: su primer partido fuera de casa . . . 261
BIBlIografía . . . 263
Textos con autor . . . 263
introducción
“No tengo el mejor físico para jugar ni he sido ben-decido con un salto vertical dominante ni mido 2,06, pero los fans se sorprenden de lo que puedo hacer pese a todo .”
stephen curry (Curry: “En mi mente…”, 2015)
enunmemoraBle artículo (RuBIo, 2016c), Juanma Rubio ha
planteado una cuestión que a todos los aficionados al balon-cesto, y en especial a los amantes de la NBA, nos ofusca: ¿por qué odiamos a LeBron y adoramos a Stephen Curry? Y es una pregunta que turba nuestro entendimiento porque es di-fícil contestar a ella de forma racional . Aunque numerosos jugadores y analistas insisten en señalar a Curry como el más grande de todos los tiradores de la historia de la NBA, este no puede ser el motivo principal de nuestra predilección . En realidad, si bien en distancias más cortas, LeBron también es una máquina encestadora . Por eso, la clave tiene que estar en otro sitio. Tal vez, como señala Rubio, LeBron “no está siendo mucho más de lo que pareció que sería cuando estaba en el instituto”, mientras que Curry no ha dejado de sorpren-dernos desde que era un crío esmirriado y conseguía encestar desde casi la mitad de la cancha . Tal vez, la expresión del ros-tro de LeBron podría equipararse a la del malvado gigante de
10
stephen curry
los cuentos de nuestra infancia; mientras que la de Curry nos recuerda a la de los angelitos pintados por Murillo . O, tal vez, lo que ocurre es que nos aburre el rey y nos intriga, desde lo más profundo de nuestro subconsciente, todo lo que el asesino
con cara de niño pueda mostrarnos . En todo caso, con este libro
intentamos aportar nuestro granito de arena en la búsqueda del quid de la cuestión .
11
infancia y adolescencia
en 2002, en lafInal del torneo organizado por el Mentor
College, un colegio privado de la ciudad de Mississauga, en Ontario, Canadá, se enfrentaban los dos equipos favoritos . Ambos estaban invictos y habían derrotado a sus contrin-cantes con relativa facilidad . Cuando apenas faltaba un mi-nuto para que terminara el encuentro, la Hillcrest Jr. Public School dominaba con 6 puntos de ventaja, y el entrenador del Queensway Christian College Saints, James Lackey, lejos de entregar la cuchara se afanaba en buscar un sistema que le permitiera romper la férrea defensa que sus rivales habían utilizado hasta entonces, que se basaba, fundamentalmente, en varios jugadores de elevada estatura . Era un conjunto muy disciplinado, sin grandes estrellas, que jugaba en bloque sin dejar fisuras. Había usado todos sus recursos contra ellos, y ya no sabía qué hacer; por ello, pensando que podría ser muy enriquecedor para sus jóvenes jugadores con vistas al futuro, se le ocurrió pedirles su opinión . Los chicos, un tanto sor-prendidos, se miraron entre sí sin responder, hasta que uno de los más bajitos (1,67 m de estatura), con aspecto frágil, aunque con una expresión que denotaba una gran confianza en sí mismo, le dijo: “Míster, deme el balón y ganaremos el partido” (Zarum, 2013). Era Stephen Curry (tenía trece años).
El entrenador dudó unos segundos, probablemente no por-que creyera por-que el crío era un presuntuoso al por-que se le iba la
12
stephen curry
fuerza por la boca (le había visto encestar más de 50 puntos en varios partidos), sino porque debió de pensar que era una solución que dejaba en entredicho su labor como preparador del equipo: ¿dónde se quedaban todas las horas de entrena-miento ensayando jugadas? Pero, ¡qué diablos!, ¿a quién no le gusta ganar? Indicó a sus jugadores que le pasaran la pelota a Stephen cada vez que la tuvieran en sus manos, y volvieron al terreno de juego dispuestos a dar la vuelta al partido . Así fue . Durante un minuto, Stephen fue un huracán desencadenado ante los atónitos ojos de sus adversarios: lanzó tiros de tres, robó balones y dio precisas asistencias, consiguiendo que su equipo obtuviera 12 puntos (9 anotados por él mismo) mien-tras sus rivales no lograban ninguno .
Seguramente, frente a tal demostración, algún especta-dor que conocía sus antecedentes familiares debió de pro-ferir el comentario que muchas veces se ha escuchado en las canchas en las que Stephen ha demostrado su enorme capacidad anotadora: “¡Lleva el baloncesto en sus genes!”. Con este comentario no se pretende simplemente alabar a un jugador poco común, sino que, de manera casi incons-ciente, se intenta explicar un portento, vinculando el don innato de Stephen con las cualidades de sus progenitores, Sonya y Dell, pues ambos fueron consumados atletas, como se puede comprobar examinando los datos más relevantes de sus carreras deportivas .
Sonya Adams nació el 30 de mayo de 1966 en Radford, Virginia. Mientras estudió en la Radford High School de Vir-ginia, formó parte de los equipos de baloncesto y voleibol del colegio, destacando en los dos deportes: ambos
conjun-13 InfancIa y adolescencIa
tos consiguieron ganar los campeonatos estatales . Gracias a sus notables cualidades como jugadora de voleibol, en 1984 obtuvo una beca para estudiar en la Universidad Estatal de Virginia, donde se convirtió en una de las mejores jugadoras del equipo durante cuatro años . Siendo júnior hizo 57 aces, la sexta mejor marca de la Universidad Estatal en una tempora-da, y fue elegida para el equipo de All-Metropolitan League.
Dell nació el 25 de junio de 1964 en Harrisonburg, Vir-ginia . Comenzó a interesarse seriamente por el baloncesto gracias a su padre, Jack, quien, para evitar que su hijo se mu-riera de aburrimiento en el pequeño municipio en el que pasó su infancia (Grottoes, en Virginia), instaló en el patio de su casa una canasta que hizo con sus propias manos, utilizando un viejo poste de electricidad, un tablero de fibra de vidrio y unos soportes de acero . Esta canasta tenía una peculiaridad: en el tablero, el balón daba unos botes muy vivos, por lo que era muy difícil encestar apoyándose en él . Debido a ello, Dell se acostumbró a lanzar directamente a canasta, y esta cos-tumbre le fue muy útil años más tarde, en el momento en que decidió que su destino era convertirse en uno de los mejores tiradores de la NBA . Esta decisión no fue fácil, ya que Dell era un atleta muy dotado que destacaba tanto como jugador de baloncesto como de béisbol; finalmente, su configuración física (1,95 m de estatura y 86 kg de peso) le convenció de que tenía más posibilidades de triunfar en el deporte de la canas-ta que en el del bate, jugando preferentemente como base . Así, en 1983 empezó a estudiar en la Universidad Estatal de Virginia y rápidamente se hizo con una plaza en el conjunto de los Hokies, con los que jugó cuatro temporadas, logrando