La Insularidad en Ilona llega con la lluvia, de Álvaro Mutis
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(2) Resumen. El presente estudio se dedica a realizar el análisis de los motivos de la insularidad que aparecen en la novela Ilona llega con la lluvia, de Álvaro Mutis. Para lograr dicho propósito fue necesario realizar una investigación científica en torno a las diferentes problemáticas existentes en el estudio de la literatura caribeña en su conjunto, dado a la presencia de ciertos escollos que hasta la actualidad permean la mayoría de las investigaciones. Por otra parte debe destacarse que se realizó un recorrido por diferentes regiones del Caribe, teniendo en cuenta los rasgos y motivos recurrentes de los discursos del Caribe anglófono, francófono e hispano; en vistas a enunciar las diferentes formas en que los escritores han tratado los mismos temas, aunque desde sus particulares perspectivas.. Ilona llega con la lluvia se presenta como una muestra del cosmos de la literatura caribeña, esta vez desde la perspectiva de la insularidad asumida por Álvaro Mutis, donde se encuentran puntos de contacto con la narrativa de otros escritores, no solo del Caribe colombiano, sino del resto de la variopinta geografía que compone el área. Para el análisis de los motivos insulares que aparecen en la novela se parte de diferentes criterios, entre ellos los de Álvarez y Margarita Mateo, los de Juan Carlos Gutiérrez, entre otros, que han sido eslabones importantísimos para el análisis que se realiza en el segundo capítulo..
(3) índice:. Introducción ........................................................................... Error! Bookmark not defined. Capítulo i: Reflexiones en torno a la literatura caribeña y la insularidadError! Bookmark not defined. i.i El Caribe, caso singular y extremo........................................Error! Bookmark not defined. i.ii.i La Insularidad: motivo unificador de la cultura caribeña .Error! Bookmark not defined. i.ii La literatura caribeña: tropiezos y posibles soluciones para la conformación de un corpus. ......................................................................................Error! Bookmark not defined. i.iii.i Colombia y su costa Caribe ...........................................Error! Bookmark not defined. Capítulo ii: Ilona llega con la lluvia: motivos de lo insular Error! Bookmark not defined. Conclusiones.......................................................................... Error! Bookmark not defined. Bibliografía ............................................................................. Error! Bookmark not defined..
(4) Introducción El Caribe, según el criterio de estudiosos como Luis Álvarez Álvarez, Emilio Jorge Rodríguez o Carlos Garayar Lilio, por solo citar algunos teóricos, es considerado como un área muy diversa, construida a grandes trazos irregulares. Sin embargo, a pesar de la situación caótica que esta región cultural atravesó, producto de los diferentes regímenes y estatus sociales a los que fue sometida; ha emergido en ella una fluctuación de carácter dialéctico y una cultura eminentemente sistémica a la cual no puede negársele su unicidad.. Partiendo de un punto de vista geocultural para su definición, el Caribe se halla estratificado en diferentes regiones. Entre ellas se encuentra el Caribe nodal, donde se incluyen las Antillas mayores y menores; la primera periferia, configurada por países pequeños rodeados por zonas donde se hablan lenguas diferentes (Belice, Guyana); en la segunda periferia están las costas del resto de los países continentales, de habla hispana y con escaso contacto tradicional con sus respectivos hinterland.1 Esta región central, el Caribe como texto, permanece limitado y en estrecho vínculo con tres contextos: el A, conformado por la costa sur de Estados Unidos (Luisiana, Florida, etc.) cuya actitud centrífuga lo apega cada vez más al centro de la cultura estadounidense;2 el B, en el cual se incluye el nordeste brasileño (Bahía), con una mirada centrípeta, pues se inclina cada vez más hacia un intercambio fructífero con el Caribe; y por último, el C, donde encontramos a El Salvador y los hinterland de los países continentales.3. 1. Espacio agreste, de difícil acceso, y que no permite cómodas comunicaciones entre el país y sus circunvecinos. 2 La conversión de Miami en uno de los centros más dinámicos y creativos de la cultura latina producida en Estados Unidos puede estar revirtiendo esta situación al menos en el sur de este estado. 3 Cfr. Luis Álvarez Álvarez y Margarita Mateo Palmer: El Caribe en su discurso literario. Santiago de Cuba. Editorial Oriente, 2005, p. 43 y s..
(5) Teniendo en cuenta la perspectiva histórica, deben destacarse tres periodos fundamentales que marcan el desarrollo de la cultura caribeña, y más específicamente la construcción de una identidad en la región. El primero de estos fue el Arauco, caracterizado fundamentalmente por el tráfico étnico sumado al inicio de un largo proceso de transculturación. El segundo fue el de la conquista, llevada a cabo por las grandes potencias europeas, España, Inglaterra y Francia; en él se comienzan a fundar las primeras villas y las zonas defensivas en el Caribe, proceso que tiene lugar a lo largo del siglo XVI. El tercer y más extenso periodo fue el Colonial que abarcó los siglos XVIII, XIX y la primera mitad del XX.4. La descripción y el estudio de estos periodos históricos además de dividir el Caribe en tres regiones culturales, entiéndase por esto el Caribe anglófono, francófono y el hispano, permite acercarse al concepto de lo caribeño desde una concepción histórica, procesual de su identidad. Los avatares sufridos por sus habitantes en estos cinco siglos generaron, al decir de Álvarez-Mateo, una cultura fractal, tendiente a la iteración o recurrencia de elementos. Hecho que implica que si nos asomamos a uno de sus componentes puede visualizarse el todo con una visión holística.. Lo cierto es que la cultura caribeña, como todas las demás, se encuentra sujeta a un proceso de transculturación dialéctica constante; y entre los diversos factores que deben discernirse en el estudio de este fenómeno cultural se encuentran el condicionamiento material de la cultura, los procesos de producción, socialización y disfrute de los productos culturales, la creación del mercado y consumismo de los. 4 Cfr. Ibidem. Aunque los autores no se refieran concretamente a un cuarto periodo, es evidente que este se abrió a mediados de la pasada centuria y que los hechos pivotes de ese tránsito son el triunfo de la revolución cubana y el amplio proceso de descolonización de la zona. Han sido años de consolidación de una conciencia identitaria y de la creación de instituciones que trabajan por la integración regional y la salvaguarda de la auctoctonía, además del desarrollo económico y social del área..
(6) mismos. El Caribe debe ser considerado no como un complejo entramado ni marítimo, ni terrestre, sino sociocultural.5. Un estudio sobre el Caribe debe partir primeramente de la no exclusión de las áreas que lo constituyen y que eventualmente han sido divididas en hispana, inglesa, y francesa. Actualmente se ha elevado el número de estudios crítico literario e históricos sobre la región, pero todavía son insuficientes. Lo mismo pasa con las traducciones al español, aspecto que hace inaccesible el conocimiento de gran parte de la literatura anglófona y francófona en el Caribe hispano. Este aspecto por su parte se une con el desconocimiento de los rasgos identitarios, así como de la mayoría de las tradiciones de estos países.. Para los estudiosos de la literatura caribeña existen grandes lagunas para la labor exegética, ya que su panorama es muy amplio y diverso; además han operado con numerosos tropiezos pues, todavía en los siglos XIX y XX, los estudiosos ingleses y franceses no reconocían a los escritores nativos de sus colonias como Claude Mckay, Louise Benneth o Hazel Dorothy, destacados poetas y narradores jamaicanos. Estos escritores se hacen notar durante The Harlem Renaissense, uno de los movimientos más importantes que marcaron no solo la literatura jamaicana, sino la caribeña en su conjunto. Esta explosión literaria de escritores y ensayistas del Caribe iniciada en los Estados Unidos en 1920 posibilitó la divulgación de ideas, costumbres y culturas, marcando una pauta decisiva en la definición de una literatura cuya identidad era eminentemente caribeña.. Otro de los obstáculos en el desarrollo de los estudios caribeños es el hecho de que no existe una larga tradición en el plano de la exégesis literaria en el caso del Caribe 5. Ibid.,p.48.
(7) anglófono y francófono. A diferencia de estas regiones culturales los colonizadores fundan en el Caribe hispano la Universidad de Santo Tomás de Aquino en 1538. Posteriormente en 1920 se funda la Universidad del Estado en Haití, la primera en el Caribe francófono. En 1949 se funda la Universidad de West Indies; y en 1968 se crea el primer centro de estudios superiores en el Caribe holandés, la Universidad de Surinam.. En una misma medida no es hasta 1968 que se editan en el Caribe de habla inglesa los primeros estudios de crítica literaria y por vez primera en 1969 se imparte el primer curso de literatura en la Universidad de Mona en Jamaica. Según el criterio de Margarita Mateo Palmer en su Narrativa caribeña: reflexiones y pronósticos, están por escribirse las primeras historias de la literatura barbadense, jamaicana o trini-tobaguense, así como el empeño mayor de una historia de la literatura anglófona en su unidad.6. Los elementos señalados anteriormente apuntan a una producción literaria caribeña que comienza en fechas diversas. En Cuba tenemos ya en la primera mitad del siglo XVII el poema épico Espejo de paciencia que muestra elementos autóctonos como las frutas y las diferentes etnias existentes. En una fecha mucho más temprana que esta puede destacarse la creación literaria de Elvira Mendoza, Leonor de Ovando y Cristóbal Llenera en Santo Domingo. En el caso del Caribe anglófono y holandés hubo de esperarse a bien entrados los siglos XVIII y XIX para la aparición de las primeras obras literarias.. Este desfasaje cronológico en el desarrollo de la literatura de las diferentes áreas del Caribe se convierte en un serio escollo cuando se abordan problemas de suma importancia para su estudio como la periodización. «La sincronía del discurso literario 6. La Habana. Editorial Pueblo y Educación. 1990..
(8) caribeño, motivado a su vez por el desigual avance histórico de sus distintas áreas, ha dado lugar a interesantes consideraciones acerca de la perspectiva de estudio para abordar un cuerpo literario tan complejo.» 7. Con todos los elementos históricos citados anteriormente debe tenerse mucho cuidado en pretender visualizar una definición geocultural errada ya que «el Caribe no es una suma mecánica de identidades esquemáticas, sino una unidad formada por conjuntos culturales cuyas esencias comunes se manifiestan, necesariamente, en resultados artísticos-literarios diversos y dotados de matices estilísticos específicos.»8. Aunque las problemáticas planteadas por Margarita Mateo anteriormente fueron expuestas a finales de los ochentas, hasta la actualidad no han sido resueltas consecuentemente; pero sí puede visualizarse un esfuerzo notorio en los estudios de teóricos cubanos como el libro a cuatro manos de la misma autora con Luis Álvarez Álvarez, o los ensayos de Nancy Morejón, Jorge Martínez Furé, Emilio Jorge Rodríguez y los revisitados trabajos de Severo Sarduy y Fernando Ortiz sobre el tema, criterios de los cuales debemos partir para el estudio de la literatura caribeña y preferentemente si se trata de rasgos conformados de un discurso literario propio.. Este es el contexto en el que se inserta la obra de Álvaro Mutis (1923), reconocido escritor colombiano nacido en Bogotá. Debido al oficio de su padre, que era un diplomático, residió en varios países como Bruselas y. Bélgica, donde cursó sus. primeros estudios. A partir del año 1956 comienza a residir en México, donde va alternando su oficio de escritor con varios trabajos. Desde el comienzo, Mutis aborda la realidad colombiana desde una de sus tantas vertientes: la costa Caribe, «traicionando» así su origen cachaco. 7 8. Ibidem.,p.3 Ibid.,p.7.
(9) Su carrera literaria en una misma línea que la de García Márquez se inicia con sus poemas y críticas publicadas en el suplemento literario del diario El espectador. Posteriormente publica su primer libro de poemas bajo el título La balanza, el cual realiza en 1947 en colaboración con Carlos Patiños, que aparece en la revista La Razón. Estos primeros trabajos tienen lugar en Bogotá. Luego, en 1953 publica en Buenos Aires Los elementos del desastre, donde presenta su conocido personaje Magroll el Gaviero, quien aparece prácticamente en toda su trayectoria narrativa y poética.. Posteriormente, en 1956 Mutis se exilia en México tras la demanda que levanta contra él la empresa petrolera Esso, donde trabajaba como jefe del departamento de relaciones públicas y se le acusa con los cargos de malversación de fondos. Estando en este país logra contactar con personalidades del Instituto del Arte como Octavio Paz, Carlos Fuentes, Luis Buñuel y Fernando Botero. Es a través de estos contactos que comienza a trabajar en una agencia de publicidad y en una productora de cine.. En 1956 aparecen sus primeras colecciones de poemas, donde se encuentra El diario de Lecumberri, donde hace un recorrido por las experiencias que marcan su vida durante la cárcel colombiana. Posteriormente escribe Reseña de hospitales de Ultramar (1959), Summa de Magroll el Gaviero (1973), en la que hace una recopilación de su obra poética desde 1948 hasta la fecha. Luego publica Caravansary (1981), Los emisarios (1984) y La muerte del estratega (1985). Se destacan entre sus relatos Los trabajos perdidos (1961), La mansión de Araucaima y Relato de tierra caliente (1973). En 1985 edita la Crónica regia alabanza del reino, colección poética cuyo motivo es el reinado de Felipe II..
(10) Su producción novelística se inicia en 1986, donde convierte a Magroll el Gaviero en el personaje protagónico de sus historias. En 1988 aparece su primera novela, La nieve del almirante y en España se publican Ilona llega con la lluvia (1988), Un bel morir (1989), Amirbar (1990) y Abdul Bashur, soñador de navíos (1991). En 1993 publica Tríptico de mar y tierra donde aparecen Razón verídica de los encuentros y complicidades de Magroll el Gaviero con el pintor Ricardo Obregón, Cita en Bergen y Jamil que más tarde se reúnen y publican en Empresas y tribulaciones de Magroll el Gaviero (1995).. Cuando se alude a la narrativa de Mutis se penetra en la plenitud del siglo XX colombiano, hispanoamericano y universal. Hace gala en su creación artística de un mundo moderno y a la vez tradicional, donde el hombre aparece frente a su destino lleno de grandes irregularidades, donde el misterio y la monotonía le acechan constantemente. Describe al hombre natural caribeño frente a diferentes situaciones, donde se prefieren los encuentros y desencuentros amorosos, las embarcaciones, la travesía marítima y la aventura.. Según el criterio de algunos críticos como Luz Mary Giraldo su obra constituye una suma de tradiciones y en ella se entrelaza lo clásico heroico y arquetipal, así como lo demoníaco romántico y lo lúcidamente absurdo del existencialismo. En el caso de su sistema de personajes, Magroll aparece como el arquetipo de joven viajero insaciable de aventuras, por lo que el motivo del viaje es elemento primigenio en la narrativa de Mutis.. Es capaz de proyectarse en la esencia de la tradición y en los estratos de la decadente historia moderna para consagrarse en la búsqueda de una identidad caribeña que nada en el cosmos tropical. Por esta vía trata de rescatar la tradición, la cultura, la historia, lo.
(11) interno, lo complejo, lo elemental del pensamiento del hombre caribeño en su cotidianeidad y en su trascendencia. Parámetros que han corroborado con la comprensión de la narrativa colombiana en el tránsito simultáneo del mito a la modernidad y a la posmodernidad.. En nuestro país la difusión de la obra de este escritor ha sido prácticamente nula. La revisión bibliográfica realizada no arrojó antecedentes directos de esta investigación en nuestro medio, por lo que esta tesis de grado se convierte en un primer acercamiento a su obra que aspira a inaugurar el análisis cabal de su extensa producción narrativa. Continuamos además el empeño del grupo de investigación del Departamento de Literatura y lingüística de la Universidad Central «Marta Abreu» de Las Villas: «Prácticas discursivas e identidad en América Latina», por estudiar esta problemática a la luz de las actuales técnicas de análisis textual.. La carencia antes descrita no quiere decir que Mutis sea un autor desconocido en el Continente. Han sido de gran utilidad para este trabajo los estudios de Gregorio Angelcos en su artículo «Literatura colombiana: voces que asombran y alertan al resto de América Latina»9 donde destaca el alto grado de subjetividad y rebeldía de la obra del autor como característica primigenia de la literatura colombiana que se caracteriza además por su complejidad intelectual y la creatividad de sus escritores. En el caso específico de Mutis apunta que su lenguaje está asociado preferentemente a la problemática social y a las costumbres que forman la tradición de su pueblo. Ariel Castillo Mier en su articulo «Álvaro Mutis, Colombia y el Caribe colombiano»10 asume que la obra del escritor, como pocas en el país, ha tenido la virtud de desatar pasiones. Otros críticos nacionales se han detenido en el estudio fecundo de su obra y 9 10. http://www.sech.cl/wed/index.com La Casa de Asterión, abril, mayo-junio V III, No. 9, 2002.
(12) entre ellos se encuentran Aurelio Arturo, Hernando Téllez, Ernesto Volkening, Fernando Charry Lara, Hernando Valencia, Fernando Cruz Kronfly, Oscar Collazos, David Jiménez, Oscar Torres Duques, entre otros que conforman la plana mayor de la crítica colombiana en la segunda mitad del siglo XX.. También se encuentra el artículo de Alejandro Hinds «Álvaro Mutis gana premio Cervantes»11 con motivo de la entrega del Premio Cervantes con el cual fue galardonado Mutis en el 2001 donde destaca la fecunda producción poética y narrativa del escritor y específicamente alude a su personaje Magroll. Por otro lado encontramos el texto «La narrativa colombiana y sus paradigmas del siglo XX: de Jorge Isaacs y José Eustasio Rivera a Gabriel García Márquez y Álvaro Mutis»12 de Luz Mary Giraldo. Se definen estos autores como los que representan ciertos momentos sociales, políticos y culturales de la historia y la literatura colombianas logrando con su escritura la identificación de una época, un periodo cultural y unas formas literarias que llegan a conformar verdaderos cánones.. Las consideraciones antes expuestas han orientado nuestro análisis hacia la descripción de la insularidad como uno de los motivos significantes de mayor trascendencia en el discurso narrativo-literario de Álvaro Mutis, específicamente en Ilona llega con la lluvia.. Un estudio como el que nos proponemos exige una visión hermenéutica que permita la exégesis cabal de la obra. Según los intereses de la investigación, los documentos escritos pueden ser analizados desde diversas perspectivas. Acá nos ocupan sus características internas para conocer los valores y principios en los que se basa la obra, así como la visión insular del autor. 11 12. http://www.aldeaeducativa.com http://www.javariana.edu.co.
(13) La investigación de la obra artística se concibe como una operación descodificante que se ejerce sobre una estructura abierta y polisemántica.»13 Por tal razón, el medio más directo para alcanzar este objetivo es el análisis de contenido:. (…) conjunto de procedimientos que tienen como objetivo la producción de un meta-texto analítico en el que se representa el corpus textual de manera transformada (…) ha de concebirse como un procedimiento destinado a desestabilizar la ininteligibilidad inmediata de la superficie textual, mostrando sus aspectos no directamente intuibles y, sin embargo, presentes.14 Para algunos autores el análisis de contenido no es un conjunto de procedimientos, sino una técnica de investigación, mientras que para otros es solo un método;15 nos afiliamos al concepto antes citado, seguros de que lo que importa es su aplicación adecuada a los intereses y necesidades de cada investigación, así como su objetividad y sistematicidad. Este «puente metodológico» debe condicionarse a su objeto de estudio, lo que garantiza una lectura científica y fijada a las peculiaridades de dicho objeto.. Álvarez Álvarez y Ramos Rico describen tres niveles sobre los que se basa el análisis textual: sintáctico, semántico y pragmático; el recorrido por estos niveles permite abarcar la obra artística en su integralidad, desde la organización de los factores de la comunicación en la misma, hasta su significación y funciones. Los investigadores explican además dos criterios que definen modalidades de análisis: el de cantidad/calidad y el discriminativo. Estos criterios no son los únicos que tributan al análisis de contenido, pero resultan muy apropiados para la investigación aquí. 13. Luis Álvarez Álvarez y Juan F. Ramos Rico: Circunvalar el arte. La investigación cualitativa sobre la cultura y el arte. Santiago de Cuba. Editorial Oriente, 2003, p. 81. 14 Capitolina Díaz y Pablo Navarro: Métodos y técnicas cualitativas de investigación en ciencias sociales. Madrid. Editorial Síntesis, 1998, p. 181 y 182. 15 Cfr. Flory Fernández Chavez: «El análisis de contenido como ayuda metodológica para la investigación», en: Ciencias Sociales. Vol. 2. No. 96. Junio de 2002. San José de Costa Rica. p. 36-37..
(14) realizada. Aunque postulan modalidades diferentes de investigación, no deben verse como irreductibles sino como complementarios.16. «El criterio de cantidad/calidad trabaja fundamentalmente en el campo intratextual, es decir, en la realidad específica de un texto determinado, y genera dos estrategias fundamentales: la extensiva y la intensiva.»17 Como el centro de la presente investigación es la descripción de la imagen de lo insular que yace en la obra de Álvaro Mutis, el análisis se ocupa básicamente de este campo con una estrategia extensiva. Dicha estrategia «parte de predeterminar un número reducido de elementos, los cuales serán la base de sustentación para el análisis del texto (…) se puede efectuar un análisis relativamente exhaustivo de los elementos seleccionados, y alcanzar un determinado grado de precisión».18. No obstante, resulta imprescindible, como se apuntaba anteriormente, atender a las relaciones intertextuales y extratextuales de la obra, por lo que se tiene presente el criterio discriminativo, ya que sus estrategias se dedican al estudio de este tipo de relaciones. Por otra parte, sería absurdo pensar en un estudio completo de cualquier texto al margen de la dinámica cultural que lo ha engendrado. «El análisis extratextual constituye un encuadre del texto en un panorama específico de carácter complejo y, desde luego, ampliamente social»19 que en este caso se corresponde con las circunstancias ideológicas20 y socioeconómicas en Colombia.. La elección de estas perspectivas teórico-metodológicas parte de la seguridad de que el análisis de contenido es medio, y no fin, para cumplir a cabalidad la misión 16. Cfr. Luis Álvarez Álvarez y Juan F. Ramos Rico: Op. cit., p. 135 y ss. Ibidem, p. 135-136. 18 Ibid., p. 136. 19 Ibid., p. 139. 20 Lo ideológico entendido aquí en su sentido más amplio, como el conjunto de ideas canonizadas y en gestación durante un periodo de tiempo que condicionan la conciencia colectiva. 17.
(15) hermenéutica de toda investigación. También del principio que Álvarez Álvarez y Ramos Rico enuncian al final del acápite dedicado a este método: «Las modalidades que se utilicen de él, están en fuerte interconexión con las decisiones que tome el investigador en relación con un texto concreto como expresión de un sistema textual complejo y polifuncional».21. Este informe de investigación cuenta además de la Introducción con un capítulo teórico referencial en el que abordamos los escollos que debe saltear el investigador para la comprensión adecuada del discurso literario en la región. Dedicamos un epígrafe especial al esclarecimiento de la categoría objeto de análisis, a saber, la insularidad, y otro a un panorama de la literatura caribeña y específicamente colombiana. En el segundo capítulo se procede al análisis de la novela desde los presupuestos trazados en el capítulo primero. Las Conclusiones reflejan, en consonancia con los objetivos, los resultados de la investigación.. 21. Op. cit., p. 151..
(16) Capítulo I: Reflexiones en torno a la literatura caribeña y la insularidad I .I. El Caribe, caso singular y extremo. El Caribe ha sido considerado desde el punto de vista euclidiano como una región de transe, donde escasean los recursos, así como el desarrollo espiritual. Pero realmente un análisis culturológico del Caribe apunta a lo contrario, pues no puede considerársele euclidiana a una cultura tan dinámica cuyos nexos espirituales la unen a Europa, África, Asia y América. Otra concepción. de la cultura caribeña es aquella. que tiende a. anunciarla como animi,22 denominación que aparece durante la formación de las culturas caribeñas postcolombinas. Teniendo en cuenta este criterio se considera a la naturaleza como salvaje, esto parte del propio desconocimiento del hombre sobre la misma.. Siguiendo la línea discursiva y teórica propuesta por Álvarez-Mateo en torno a los estudios caribeños, debe destacarse que las teorías propuestas hasta la fecha actual encuentran su génesis en el genocidio de las poblaciones nativas y en una misma proyección sostienen que no existe un discurso que aspire a conformar un punto de vista. genuinamente. nativo.. Pero. indistintamente,. los. procedimientos. teóricos. metodológicos del Caribe defienden la tesis de dar sentido a ciertos tipos de desarrollo cultural durante el periodo colonial y después de este.. A pesar de ser el Caribe un área tan diversa y de caótica configuración, no puede discutirse su unicidad, ya que aun siendo el resultado de un caos, su fluctuación evolutiva, así como su modo de funcionar, la confirman como un ente sistémico, postura imprescindible para (re)conocerlo desde el punto de vista científico. Un elemento histórico que bien corrobora este aspecto es por ejemplo que durante el siglo XVI la 22. Cfr. Luis Álvarez Álvarez y Margarita Mateo Palmer: El Caribe en su discurso literario. Santiago de Cuba. Editorial Oriente, 2005, p. 14 y ss..
(17) única colonización estable y característica fue la española y el resto de las colonizaciones que le sucedieron a esta se caracterizaron por su inestabilidad en las diferentes regiones ocupadas, sin embargo se operaron en estas a grosso modo procesos similares desde el punto de vista histórico y cultural.. Otra de las percepciones manejadas en torno a la cultura caribeña es según Álvarez la ciceroniana renacentista, que en una misma proyección que la animi se deja ver a través de finos matices en el Caribe; que comienza durante la gestación de las culturas caribeñas postcolombinas. En este caso el único valor viable de la cultura es el instrumental “la naturaleza ataca al hombre y él se defiende con un sistema estructural: la cultura.”23 De esta forma la noción de cultura vitae penetró muy temprano en la mentalidad caribeña, adquiriendo un relieve especial en el siglo de las luces; particularmente en el Caribe hispano la preocupación por el desarrollo económico alcanzó un singular interés ideológico y político, sobre todo en las Sociedades Económicas de Amigos del País.. Posteriormente, en el siglo XVIII el Caribe experimenta una transformación gradual de la cultura, según el criterio de Vico y Hender que anuncian el iluminismo, asumiendo la cultura como concepto-meta, permeado de un acérrimo acento político-emancipatorio. Entrado el siglo XX, el filósofo polaco Stanislas Lem plantea una nueva teoría donde asume la naturaleza ya no como un enemigo, sino como abismo entrópico que debe ser dirigido y organizado por el hombre. Se presenta la cultura como una gran maquinaria que debe ser manejada por el hombre ya no como instrumento de conquista. Esta tesis asume que la naturaleza no es el único elemento que presenta factores entrópicos, pues el hombre se considera extremadamente por su carácter destructor. 23. Cfr. Luis Álvarez Álvarez y Margarita Mateo Palmer: El Caribe en su discurso literario. Santiago de Cuba. Editorial Oriente, 2005, p.17..
(18) En un mismo sentido Iuri Lotman asume la tesis de que la naturaleza actúa como interlocutor para el ser humano y la cultura se asume como base de la existencia humana. Entonces, teniendo en cuenta todos estos criterios en torno a la cultura y desde la perspectiva asumida por Álvarez-Mateo según los antecedentes investigativos de Lotman, los autores lo asumen desde el punto de vista de su relación e integración a la realidad caribeña, la definen como espacio sociocultural que asume un multifacetismo extraordinario. Por su parte todos los elementos señalados corroboran con la formación de tres fases principales del desarrollo de la cultura caribeña a partir del siglo XIX:. La primera, se centró en la conformación y estabilización de códigos, claves y sistemas de referencias. Por ejemplo, en Cuba se presentan las leyendas, formas de vestir, modos de bailar. Debe destacarse que en el Caribe esta primera fase no comienza en un mismo momento en toda el área. La segunda fase se caracterizó por institucionalización de la cultura, donde tienen lugar la creación. la. de instituciones. culturales con personalidad propia como las Sociedades de Instrucción y Recreo en Cuba. La tercera se caracterizó por la interrelación de la cultura, donde se lleva a cabo la producción artística y folclórica, lo que conocemos como marketing cultural.. I.II.I La Insularidad:. motivo unificador de la cultura caribeña. Según el criterio de Luis Álvarez Álvarez y Margarita Mateo Palmer en El Caribe en su discurso literario, la insularidad “es un modo peculiar de enfrentar la existencia (…) una manera de encarar el cosmos”.24 Es uno de los tantos componentes de la cultura caribeña que muy bien se ciñe a la cuestión de la identidad. Los motivos recurrentes que aparecen en los textos literarios caribeños y aluden a esta problemática son. 24. Op. cit., p. 89..
(19) fundamentalmente la visión del mar, la noche antillana, en fin, el entorno de la isla y sus especificidades geográficas.. En este sentido las islas aparecen en los discursos literarios caribeños representadas como motivo de meditación y reflexión. Los criterios en torno a esta temática son diversos, en ellos ha jugado un papel preponderante las condiciones geográficas de las diferentes regiones caribeñas así como los elementos históricos y espirituales que caracterizan a cada región. Pero indistintamente ha estado asociada a la presencia de diferentes sentimientos que tienden a una condición rutinaria y estática, de “desidia mental”.. Los escritores caribeños han asumido este motivo desde diferentes perspectivas. Antonio Pereira en Insularismos (1934) vincula esta condición al aislamiento y a la situación particular de su Puerto Rico. Antonio Benítez Rojo en una de sus novelas, El mar de las Lentejas a través de una búsqueda en el pasado postcolombino americano produce una evocación a la cultura antillana en su etapa más floreciente. En el caso de María Zambrano, escritora de origen andaluz en La isla de Puerto Rico (nostalgia y esperanza de un mundo mejor) reflexiona sobre la base de las islas del Caribe en sus momentos históricos decisivos y sobre la condición virgen de las tierras en un pasado donde la naturaleza humana se encontraba en su estadio inicial, y no había sido corrompida por la colonización europea.. Desde la perspectiva anterior se asume la insularidad caribeña como elemento identitario de la cultura en su estrecha relación con las islas Canarias, por lo que se considera la influencia que ejercieron estas en el desarrollo de la cultura antillana. De esta relación y de la inmensa aureola de leyendas que permea a las islas se erige la vilipendiada concepción de la insularidad “refugio contra el asalto del mar de lo.
(20) inconsciente, coto de pureza y estabilidad frente a la marea de los instintos, centro de soledad y meditación donde la resaca de lo mundano podría trasmutarse en el secreto de la flor de oro”.25. También está la herencia de la tradición que asocia la insularidad con la utopía, base sobre la cual se inspiraron no solo escritores caribeños, sino también foráneos. Los colonizadores en parte se suman a la travesía del descubrimiento del nuevo mundo apoyando en la mayoría de los casos la existencia de La isla de la Fragancia, la de la Sirena, la Atlántida entre otras, que formaron parte de delirios de muchos escritores.. Otro de los elementos a los cuales se vincula la insularidad en el Caribe es la condición geográfica insular de las islas, de lo cual se desprende el sentimiento de lontananza como resultado de la infinidad del mar. En el caso particular de Álvaro Mutis, el autor parte de los límites de Colombia con el mar Caribe para dar rienda suelta a su creación artística condicionada por la geografía de la costa Caribe colombiana, que le impide visualizar el inmenso cosmos, característica primigenia de su narrativa, que muestra desde su particular perspectiva la condición insular del sujeto caribeño. Sobre esta cuestión medita Dulce María Loynaz en Un verano en Tenerife, donde asume el mar como una prisión, como un inmenso horizonte de naturaleza indomable que constantemente incita a las ansias de libertad. Se destaca también en su novela Jardín la visión paradisíaca de las islas que en su relación con la insularidad actúa como elemento irrefutable de la identidad caribeña.. También la insularidad ha sido representada a través de la noche insular en escritores como José Martí en poemas como “Dos patrias tengo yo: Cuba y la noche”; y por Lezama Lima en “Noche insular: jardines invisibles”. Esta cosmovisión lezamiana se 25. Ibidem., p. 92..
(21) asume desde una perspectiva edénica, sin embargo, otros escritores se han referido a este tópico pero desde una perspectiva mucho más concreta y sensual, donde la noche antillana adquiere un carácter simbólico, como ocurre en el caso de Alejo Carpentier y de José Balssa, o con una mirada airada y amante a un tiempo como en “La isla en peso” de Virgilio Piñera.. En un mismo sentido no puede desligarse la insularidad de la realidad social vista desde diferentes ángulos donde se destaca la “miseria, opresión, desigualdades sociales incontables, nulidad política, dominación imperial, son ángulos caleidoscópicos que se constituyen en jalones sucesivos del discurso caribeño”.26 Estas particularidades sociales suelen venir acompañadas de imágenes paradisíacas, de elementos míticos y bucólicos como ocurre en el caso de la lírica de Guillén, actuando como un vocero de denuncia social.. Otro de los factores que vinculan al Caribe con cierta tendencia a lo estático y monótono es el hecho del sistema de producción económico que se operó en la región, la economía de plantación. Elemento que tuvo como excepción la economía hatera de Santo Domingo y de las haciendas comuneras de Puerto Príncipe en Cuba. Según Álvarez-Mateo esta consecuencia bien podría figurar como una manera más de expresar el sentimiento de angustia en el Caribe.. En una misma proyección quisiera destacar el estudio del ensayista venezolano Juan Carlos Gutiérrez en su artículo «De imágenes insulares y de soledades, Derek Walcott, la fundación de una tradición»27. En este ensayo se destaca que en el caso de Walcott, la mayoría de sus poesías y las realidades insulares que esboza parten del sentimiento de la insularidad, qué significa y simboliza el hecho de vivir en una isla. Gutiérrez piensa 26 27. Ibid., p. 100. http://www.predicado.com/leer/articulo/231824.html.
(22) que no es necesario estar rodeado de agua para experimentar sentimientos análogos a la insularidad. En otras palabras expresa que no se necesita vivir en una situación geográfica específica para percibir la angustia que produce la insularidad, entonces esta aparecerá como una condición propia del ser humano.. Para el ensayista el hecho de encontrarse con las imágenes del mar en una poesía o en una narración lo remite a sus calles, a sus bulevares y a los paisajes de su propia isla, ajeno a lo que acontece en otros mundos. Sin embargo considera que esto no se trata de una simple cuestión de aislamiento sino que por medio de esta sensación se experimenta cierto regocijo a través de la evasión del mundo y sus realidades.. La licenciada Iveity Pérez Izquierdo en su trabajo de diploma La insularidad en las obras literarias La isla en Peso de Virgilio Piñera y Tuyo es el reino de Abilio Estévez, luego de realizar el análisis pertinente de ambas obras asume la insularidad como una condición que no debe limitarse solamente a la condición geográfica inherente del ser social caribeño cubano. Para la autora lo insular debe visualizarse desde una perspectiva más amplia, donde deben tenerse en cuenta los presupuestos simbólicos y culturales específicos de la creación artística en cuestión.. Debe tenerse en cuenta que en dicho análisis, que parte del microcosmos cubano que tañe La isla en peso y Tuyo es el reino se asume la insularidad para expresar también imágenes simbólicas que aluden a los deseos, miedos y esperanzas de los cubanos. Otro elemento que se destaca dentro del análisis de las obras es cómo interviene la insularidad en las zonas subjetivas del hombre, rebasando los límites de la geografía insular..
(23) Otro de los estudiosos preocupados por el motivo de la insularidad es el del crítico cubano Pedro Granados, esta vez en lo que se refiere a la poesía insular del Caribe hispano. El autor realiza en su artículo «Los nuevos caníbales: reciente poesía del Caribe insular hispano»28 un análisis de los principales presupuestos estéticos y temáticas de la creación lírica representativa de los poetas nacidos a partir de los años cincuenta y adscrita al sueño hostoniano de la identidad caribeña.. Teniendo en cuenta este discurso literario destaca que va desde una poesía de clara y legítima filiación realista y compromiso con lo cotidiano, hasta la experimentación y la disolución del discurso tradicional; desde una reescritura de la poesía política hasta los lindes más hondos de la subjetividad y el individuo. Alude a una poesía citadina que alcanza los supuestos de la naturaleza escrita, del clamor de la época hasta el ensimismamiento metafísico, la reflexión y lo confesional, del encantamiento a la asepsia; del entusiasmo a la ironía, de la muchedumbre a la soledad. Indistintamente aparecen estos elementos en toda suerte de creación literaria caribeña donde afloran los rasgos que aluden y llegan a la conformación de la insularidad, aunque debemos destacar que no figuran como exclusivos, sino que se van enriqueciendo con muchas otras marcas identitarias de la categoría que nos ocupa en el análisis de Ilona llega con la lluvia.. Teniendo en cuenta las diferentes perspectivas en torno a la insularidad de los autores que se han señalado en el epígrafe basaremos el análisis de Ilona llega con la lluvia, tratando de establecer cierta relación entre los presupuestos que se han venido anunciando en las obras referidas anteriormente; pero sin pretender encasillar el discurso en la percepción particular de cada uno de estos autores, sino teniendo en cuenta la particular percepción y aprovechamiento de Mutis en su novela. 28. http://www.alexisgomezrosa.com/complicidades/intro/barba-hispanica.htm.
(24) I.II. La literatura caribeña: tropiezos y posibles soluciones para la conformación de un corpus. En 1978 el historiador Franklin Knight en la Conferencia sobre Literatura Caribeña efectuada en la Universidad de Minnesota plantea que los estudios referentes al Caribe deben partir del método systadials y del sincrónico; refiriéndose a la comparación de los estadios culturales y no de las etapas cronológicas. Esto posibilitó un estudio más acabado sobre la literatura abolicionista que surge en Cuba en la primera mitad del XIX y en Jamaica a finales del XVIII, momentos paralelos aunque desde el punto de vista cronológico diferentes; cada uno de ellos presenta sus particularidades pero tienen como escenario el sistema social esclavista.. Es importante destacar que el desarrollo desigual que se opera en el Caribe corrobora con las diferencias en el plano supraestructural y parafraseando las ideas de Mateo Palmer en relación con la tesis sostenida por Knight, un elemento censurable en la misma sería la desestimación de la sucesión temporal de los hechos, de la cronología como expresión de la praxis.. Sin embargo, amén de las diferencias históricas de las áreas culturales que componen el Caribe, se aprecia cierta homogeneidad en el desarrollo literario que no se encuentra aislado del todo de los presupuestos estéticos universales. Si bien es cierto que la novela fue considerado un género tardío en el Caribe anglófono en comparación con el resto del espacio geocultural que nos ocupa, hoy día no debe subestimarse la creación literaria del área que cuenta con novelistas como Wilson Harris o George Lamming, por citar algunos ejemplos. La narrativa anglófona comienza a tener auge a principios del siglo XX, en el caso de otros países del área como Cuba comienza a desarrollarse a partir del segundo decenio del siglo XIX con el círculo del Monte. En otros países como México tenemos El Periquillo Sarniento de José Joaquín Fernández de Lizardi que.
(25) aparece en 1816. En el caso de Haití la literatura experimenta un notable desarrollo a partir de de la segunda mitad del siglo XIX, destacándose autores como Oswald Duran y Frederic Marcelin entre otros.. Las diferentes cuestiones analizadas indican el hecho de que no existe una periodización capaz de reflejar los rasgos identitarios del discurso literario caribeño adecuadamente; y esta es una de las problemáticas fundamentales con que entronca la literatura caribeña. Este problema se debe fundamentalmente a la diversidad de metrópolis que participaron en la conquista y dominación del Caribe en toda su extensión, dominación que en la mayoría de los casos tampoco se caracterizó por su estabilidad; en ocasiones la ocupación fue sumamente breve.” No es difícil, entonces, comprender por qué el tema de la identidad tiene un peso aparentemente tan desmesurado en las expresiones literarias caribeñas.”29. La pluralidad lingüística es otra de las problemáticas con que entroncan los estudiosos de la literatura caribeña. En la mayoría de los casos se aprecian no solo la vigencia de las lenguas metropolitanas, sino el nuevo lenguaje que ha ido surgiendo durante el proceso de transculturación y la relación de los conquistadores con los individuos oriundos o transplantados de las diferentes regiones caribeñas. En este caso tenemos el creole en el área francófona y anglófona con sus diferentes variantes dialectales dentro de una misma región y el sranantongo o papiamento en el Caribe holandés. Un ejemplo de ello es Surinam, país con una población estimada de 400 000 habitantes donde se hablan dieciséis lenguas.. Otro de los problemas que asoma ante dichos estudios y que enfrenta el Caribe es el de la pluralidad étnica, donde pueden encontrarse grupos de blancos, negros, aborígenes, 29. Cfr. Margarita Mateo Palmer: Reflexiones y pronósticos sobre el estudio de la Literatura caribeña. Editorial pueblo y educación, La Habana, 1990, p. 6..
(26) hindúes, chinos, javaneses y mestizos. Este elemento se debe a la notable fluctuación y tráfico de esclavos de diferentes continentes que fueron transplantados al Caribe. Sumado a esto tenemos diferencias en los procesos de obtención de independencia, por ejemplo, Haití logra emanciparse de la metrópolis y obtiene su libertad en 1804, Jamaica en 1962, Barbados en 1966, Belice en 1981, por citar algunos ejemplos.. En la actualidad se cuenta con numerosos centros de estudios sobre literatura caribeña, aspecto que ha ayudado en gran medida a la solución de algunas de las problemáticas planteadas. Sin embargo, pecan en la acción de dividir los estudios literarios por lenguas, lo que tiende a fragmentar cada vez más la literatura caribeña, un ejemplo fehaciente es el de los estudiantes de letras del país que no pueden acceder a la literatura del caribe anglófono y francófobo, en primer lugar porque las traducciones de los textos son escasas y en segundo porque los únicos idiomas que se imparten en la carrera además del español son el inglés y el latín, insuficientes desde el punto de vista en que no se puede realizar la lectura o mucho menos el análisis de un texto literario en una de estas lenguas. Debido a estos obstáculos desconocemos gran parte de la literatura caribeña.. Margarita Mateo Palmer señala en su Narrativa caribeña: reflexiones y pronósticos, las siguientes problemáticas, fundamentales en los estudios de la literatura caribeña: . La influencia posible de las traducciones en el nivel de difusión en el mercado caribeño del libro y su influencia en los creadores y críticos del área.. . Las relaciones de influencias mutuas, fuentes, referencias, continuidades y rupturas entre autores del Caribe.. . Un mayor interés por la obra de grandes figuras –lo cual es perfectamente comprensible- que por valoraciones de conjunto: qué géneros atraen la atención.
(27) preferencial,. qué. aspectos. ideotemáticos. se. valoran,. qué. elementos. composicionales se comentan. 30. Siguiendo la línea discursiva sobre la problemática de los estudios literarios caribeños debe destacarse que el estudio en torno a las homologías es aún incipiente, lo mismo ocurre en la relación de estos con las vanguardias europeas. Se ha prestado especial atención al tema del negro desatendiendo el resto de las temáticas así como especificidades del discurso literario caribeño. También debe insistirse en las relaciones ideotemáticas y estructurales entre los discursos narrativos de las diferentes áreas del Caribe para lograr un estrechamiento en el campo de estudios desde el punto de vista comparativista. Palmer destaca además la importancia del análisis de las relaciones interliterarias, ya que partiendo de una valoración cabal de estas puede obtenerse una profundidad científica en las investigaciones.. Según la investigadora una comparatística caribeña debe insistir en cuestiones tan fundamentales como la descripción de contactos y paralelismos, teniendo en cuenta la valoración de fuentes nutricias tan elementales como el valor estético e histórico que permean cada uno de los discursos literarios caribeños. Solo así los estudios literarios de este espacio geocultural alcanzarán la madurez científica requerida. En una misma proyección, la crítica deberá asumir una postura investigativa encaminada a la obtención de objetivos alcanzables a largo plazo, por supuesto, sin desatender las tareas inmediatas de la crítica (estudio de la obra, autores).. La búsqueda de las venas profundas de nuestras literaturas, no es un capricho filológico, sino una necesidad creciente de la época: el arribo a una madurez esclarecedora en los estudios literarios, no solo del Caribe,. 30. Ibidem., p. 11..
(28) sino de toda Latinoamérica en su conjunto, es el pronostico evidente del que da fe nuestro tiempo. 31 En la línea de estudios sobre literatura caribeña también se destacan las investigaciones de Emilio Jorge Rodríguez en su texto Literatura caribeña. Bojeo y cuaderno de bitácora.32 En el acápite «Pluralidad e integración en la literatura caribeña» destaca que a pesar de la diversidad de la literatura caribeña existen fuertes vínculos en las raíces de su formación histórica, lo cual evidencia un gradual proceso de integración de la cultura caribeña. Esto se debe en gran medida a que dicha cultura se conforma a partir de elementos de diferentes orígenes. «Por eso las palabras crisol, mosaico, encrucijada, mestizaje, suelen acompañar a la definición cultural de la región»33. El autor coincide con los criterios de Margarita Mateo Palmer y Knight, así como con el resto de los investigadores de la basta cultura caribeña en que en las diferentes zonas geográficas y culturales comprendidas en ella operaron momentos históricos comunes.. Destaca además que la cultura aborigen permeó desde el punto de vista lingüístico el discurso literario poscolombino, tanto la cultura como las lenguas aborígenes favorecieron el desarrollo del lenguaje y literaturas de las metrópolis. Esto es lo que usualmente suele llamarse proceso de transculturación34, donde una cultura civilizada encaminada a la dominación y extinción de otras menos desarrolladas termina retroalimentándose de estas y viceversa.. Ahora, paralelamente a este proceso tiene lugar en el Caribe el de la deculturación, pues con la extinción de los aborígenes se hace necesario traer nuevas etnias. 31. Ibíd., p.15. Editorial Letras Cubanas, La Habana, 1989. 33 Ibidem., p. 16. 34 El concepto de “transculturación” lo empleó por primera vez el sabio Fernando Ortiz en su obra Contrapunteo cubano entre el tabaco y el azúcar. Posteriormente ha sido universalmente aceptado por su contenido mas completo, que aculturación o inculturación. Se entiende como un proceso de mutuas asimilaciones culturales. 32.
(29) resistentes al duro trabajo de la colonia, es por esta vía que la geografía caribeña se nutre de componentes étnicos tan diversos, preferentemente procedentes de las culturas africanas. Por este camino se produce una fuerte interacción cultural pero sobre la base de la tolerancia, ya que cada cultura guarda de sí misma sus rasgos esenciales aunque existe una fuerte tendencia a acriollarlas.. Para Jorge Rodríguez algunos movimientos revolucionarios tan trascendentales en la historia como la Revolución Francesa, la Revolución de las Trece Colonias y la Revolución Haitiana jugaron un papel preponderante o influyeron en alguna medida en el desarrollo literario de Cuba, Puerto Rico y Santo Domingo. En esta literatura hispana que comienza a cobrar auge en las primeras décadas del siglo XIX, se pone de manifiesto un profundo interés en el tratamiento del tema de la identidad nacional, donde se alude a componentes de la flora y la fauna, así como a las costumbres y tradiciones heroicas que identifican a cada una de estas zonas geográficas.. Una de las actividades culturales de la época que contribuyó a estimular el desarrollo literario cubano fue la tertulia de Domingo del Monte, sin exclusión de razas, cultura o geografía, ya que acogió en su seno a mulatos como Plácido e incluso al esclavo liberto Juan Francisco Manzano. La primera novela de tema antiesclavista escrita en el Caribe surge como resultado de esta tertulia y su autoría se le acredita a Anselmo Suárez y Romero, quien tituló su obra narrativa Francisco.. En el caso del Caribe anglófono, francófono y holandés no puede hablarse todavía en la segunda mitad del siglo XIX de una creación literaria o más bien narrativa propiamente dicha, ya que los textos que datan de esa fecha se consideran muy descriptivos, además con acentuados matices esclavistas. Esto puede deberse en gran medida a que sus autores no se dedicaban íntegramente al oficio de escribir, además la clase.
(30) social a la cual pertenecían no les dejaba otra opción que describir el fenómeno de la esclavitud desde sus perspectivas de viajeros, comerciantes y funcionarios. Hamel, The Obeah Man (1827), logró escapar de esta crisis, ya que es un discurso literario cuyos presupuestos estéticos romanticistas posibilitan un mayor acercamiento a las relaciones humanas, siendo capaz de presentar al esclavo como un ente racional, como un componente más de la sociedad.. Otro de los obstáculos que encontró el Caribe en su desarrollo cultural y literario fue desde luego la discriminación racial latente, ya que la raza negra era considerada inferior según los colonizadores, tal fue el caso del jamaicano Francis Williams, enviado como experimento a Inglaterra para determinar si los negros tenían coeficiente de inteligencia para la asimilación de estudios superiores. Como resultado de esta prueba y para asombro de los colonizadores Williams usó odas latinas con cierto sentido de alabanza a los gobernadores coloniales. Otro ejemplo de creación literaria interesante en la etapa lo constituye Liife at Maripaston, la cual fue concebida en sranantongo por Johanes King, un cimarrón surinamés que esboza en su obra las costumbres que caracterizan su tribu, el texto también da fe de un acérrimo acento anticristianista, denunciando desenfadadamente la oposición de los negros al cristianismo.. En el caso específico de Haití, que da testimonio de una creación literaria propiamente dicha a partir de la primera década del siglo XIX, especialmente insertándose dentro de la tradición lírica, inspirada por el romanticismo francés, la poesía se caracteriza por su bilingüismo. Encontramos textos escritos tanto en francés como en creóle haitiano, que presentan sus fuentes europeas en los romanticistas Ignace Nau y Coriolan Ardouin. Según Rodríguez el punto más alto de este movimiento literario lo alcanzaron Oswald Durand y Massillon Coicou, que escribieron obras además de corte patriótico que muestran una fuerte oposición a la ingerencia extranjera. Otros discursos literarios.
(31) haitianos. que cobran gran importancia durante la época fueron los ensayos y. materiales historiográficos de Antenor Firmin, Hannibal Price y Jean-Joseph Janvier, quienes siguen los mismos postulados estéticos e ideotemáticos de la poesía romanticista.. Cuando en gran parte de las culturas metropolitanas no se había experimentado un desarrollo literario como tal, la mayoría de las grandes masas de esclavos que permeaban el Caribe de un extremo a otro ya contaban con una literatura propia, algo que los identificaba. Parten de la tradición oral de cuentos, leyendas, proverbios, refranes que constituyen elementos irrefutables del folclor caribeño. En este caso tenemos los cuentos del hombre- araña, Anancy en Jamaica, Curazao, Belice, Guyana, entre otros países donde coinciden los personajes del folclor, así como la cosmovisión estética de los discursos literarios. Uno de los rasgos comunes a esta tradición literaria es que en la mayoría de los casos se utiliza la variante dialectal desarrollada durante el proceso de transculturación y los personajes han sido transplantados de las culturas africanas y traídos ahora a la realidad caribeña.. «El desigual desarrollo de las literaturas caribeñas ha tenido una interacción dialéctica con el grado de sojuzgamiento colonial y la formación de las nacionalidades».35 Por medio del balance histórico de la cultura caribeña se deduce la pluralidad de la misma así como su exteriorización en la praxis literaria y el notable sincretismo que la caracteriza.. Ana Bringas López en su artículo «Una aproximación a la literatura caribeña en lengua inglesa»36 reflexiona sobre la obra de algunos escritores del caribe anglófono. Entre ellos Merle Collins (1950) escritora granadina que utiliza como temáticas fundamentales 35 36. Ibid., p. 16. Orbe Quince. Universidad de Vigo, La Coruña, España, 2007..
(32) de su obra escritural la historia del colonialismo, refiriéndose específicamente al tópico del genocidio de los pueblos nativos caribeños, la esclavitud de la que. fueron. protagonistas los africanos, la represión cultural en favor de la cultura metropolitana, impuesta a través del sistema educativo. Otros de los motivos que se destacan en su creación son la lucha por la colonización y la independencia, el neocolonialismo y la opresión del género, la preocupación por las tradiciones populares afrocaribeñas y por la dignificación del criollo como lengua literaria.. Entre los poemarios que aúnan la obra de la escritora se encuentran Daeun Breaks (1985) , Rotten Pomarack ( 1992 ) y Lady in a Boat ( 2003 ); y entre sus discursos literarios mayores se encuentran las novelas Angel (1987 ), The colour of Forgetting (1992 ) y la colección de cuentos Raing Darling (1990 ). En una misma proyección de revelar los horizontes de la literatura caribeña expuestos anteriormente se encuentran las obras de diferentes escritores del caribe anglófono como Grace Nichols (1950), escritora de origen guyanés, dentro del legado cultural caribeño que aborda estas temáticas se encuentra I is a long memoried woman (1983), donde se ofrece una reflexión de la esclavitud desde el punto de vista femenino. En ambos casos el Caribe es el eje principal de sus obras.. Erika Muller en su artículo «Silvio Torres – Saillant, Caribean Poetics. Toward and Aesthetic of West Indian Literatura»37 destaca que el crítico literario en su Estudio de motivos conceptuales recurrentes y métodos formales típicos de la región y el siglo XX sostiene conjuntamente a otros criterios manifestados en torno a la literatura caribeña, que la forma en que se concibe esta. dista de las tradiciones occidentales y. latinoamericanas, en busca de la afirmación de una autonomía ontológica de la escritura antillana. 37. Revista Mexicana del Caribe, Universidad Autónoma de Quintana Roo, Chetumal, México, 2000..
(33) Saillant reconoce la unidad de la literatura caribeña amén de los diferentes bloques lingüísticos que la componen por medio de un corpus regionalmente unificado por la historia y la cultura. Destaca que un análisis de ella debe partir desde el punto de vista de la perspectiva de la fragmentación del Caribe que se oriente en la búsqueda de una visión nativista de totalidad. En este sentido será perceptible la homogeneidad de los diferentes bloques lingüísticos, la inserción de estos como elementos de la cultura caribeña, posibilitando por esta vía la distinción de las literaturas isleñas respecto de las literaturas de los centros dominantes (Inglaterra, Francia, España o Latinoamérica).. En un mismo sentido destaca que en un estudio de esta índole debe partirse del análisis de la autoestima de estudiosos occidentales como Curtius, Auerbach, Lovejoy y Bloom, quienes se preocuparon por afirmar la unidad y características comunes de la literatura europea y que englobaron grandes unidades en tiempo y espacio para articular la entidad ontológica de su campo de estudio. Otros aspectos significativos a tener en cuenta serían el desarrollo divergente de la articulación de la identidad en la literatura hispana de Puerto Rico, República Dominicana y Cuba en la dificultad de aceptarla dentro del canon latinoamericano; y la visión de las mujeres en la conformación y construcción de la identidad caribeña desde el punto de vista de su relación con la masculina.. Saillant destaca que en el caso de escritores como Brathwaite el lenguaje expresa de un modo auténtico la ideología caribeña a través de la revelación de las posibilidades lingüísticas en la experimentación con sonidos locales, regionalismos, formas de créole o dialectos y tonalidades rítmicas que expresan la herencia africana. La presencia de estos elementos posibilita el enlace entre la identidad y el lenguaje formulado en la trilogía poética The Arrivants (1973), donde se describe el éxodo del emigrante desde el Nuevo Mundo hacia Europa y la búsqueda de sus raíces en África..
(34) Escritores como René Depestre en su poemario Entincelles (1945) y en su colección de cuentos Eros dans un train Chinois (1990) presentan como tema central de su discurso la religión. A través de este motivo literario se propone la construcción de una identidad pancaribeña a través del elemento de lo sagrado en la literatura, como expresión inseparable de la cultura caribeña. Este elemento pone de manifiesto además la relación entre la religión y el aislamiento cultural de la región. Otros escritores como Pedro Mir en sus Poesías completas (1994) destacan especial interés por la historia desde su perspectiva de instrumento que posibilita una mejor comprensión del presente.. A groso modo se distingue la literatura caribeña de las demás literaturas por su alto grado de hibidración de la forma, el empleo del lenguaje que oscila entra oratoria rebuscada y estilo coloquial; la habilidad para abarcar una variedad de géneros literarios (novela, poesía, cuento, ensayo critico, monografía y tratado histórico). Los escritores caribeños tratan los mismos temas como expresión de la unicidad entre compromiso artístico y social, donde recibe un especial énfasis el interés por la identidad cultural.. Luís Milleti en su artículo “Discursos utópicos y distópicos de amor y humor en la creación de la identidad caribeña”38 destaca que el amor, el humor y la otredad se han enlazado a través de los tiempos para demostrar la exclusión de minorías en el proyecto nacional. El teatro bufo y la parodia en la dramaturgia cubana surgen como consecuencia de la necesidad del choteo como expresión de rebeldía antijerárquica.. La literatura puertorriqueña de los años 30, elevó al campesino a un plano mítico, como esencia de la puertorriqueñidad. Abelardo Díaz Alfaro (1919–1999), escritor oriundo de esta colonia norteamericana en sus cuentos Santa Clo va a la cuchilla y Peye Marce enseña inglés, utiliza el humor en dos niveles, la mofa y la resistencia. Estos recursos 38. Atenea 495, Morehouse College, Georgia, USA, 1 sem, 2007..
(35) se ponen de manifiesto en ambos cuentos de la siguiente forma, el sufrimiento del maestro al enseñar una lengua que no domina y por otra parte la graciosa reacción en la fiesta escolar navideña de los estudiantes ante la irrupción de Santa Claus en la actividad. Con estos elementos se ponen de manifiesto dos grandes problemáticas del espacio geográfico caribeño en cuestión –situación de la cual fueron objeto la mayoría de las colonias en el caribe - la del colonialismo cultural y lingüístico del cual fue sujeto Puerto Rico en el Siglo XX y como subproducto de ello, la fuerte dicotomía entre lo nacional y lo foráneo.. Dulce María González Dorestre en “Señas de identidad en la literatura caribeña de expresión francesa”39 destaca que la producción literaria antillana no puede desmarcarse de la literatura negro – africana, pues aunque provienen de un medio geográfico y cultural diferente traducen una determinada forma de interpretar la vida, así como vivirla, sentirla y pensarla. Destaca que una gran parte de los hechos políticos e históricos que tuvieron como escenario las diferentes regiones del Caribe están en el origen y son decisivos en la formación de la sociedad antillana, repercutiendo decisivamente en su producción literaria.. La autora destaca que las primeras manifestaciones literarias caribeñas en cierta medida adolecen de la influencia de las metrópolis por mucho que describen el paisaje y la realidad caribeña aunque desde una perspectiva muy diferente. Se consideran Conde, Oruno, Sully Lara y Rene Maran como los primeros novelistas caribeños francófonos. El segundo de estos se destaca con su obra Quenstions de couleur (1923) y Blanches et Noirs (1925), novela. basada en una serie de reflexiones y. conversaciones sobre la cuestión del racismo. Generalmente en la creación literaria de estos escritores se pone de manifiesto el acentuado componente erótico. 39. Orbe Quince. Universidad de Vigo, La Coruña, España, 2007..
(36) En el caso particular del escritor martiniqueño Rene Maran, su novela Batouala (1921), denuncia la injusta situación de las colonias y presenta la vida cotidiana de una pequeña aldea, las penas y alegrías de sus habitantes, sus costumbres y tradiciones, pero sin llegar a caer en el exotismo. Es la primera obra en la cual los blancos aparecen de forma anecdótica; y se describen desde sus características más detestables.. Un suceso que marcó la historia de la literatura del Caribe francófono fue el Movimiento de la Negritud que, aunque nace en París en 1935, logra extenderse por las diferentes regiones del Caribe gracias al trabajo de sus principales voceros que provenían del conocido grupo L’ Etudient Noir. En este grupo se destaca la labor de Léopold Sengnor, Aimé Césaire y León Damas. Este movimiento para los africanos tuvo un significado existencial; sin embargo para los occidentales constituyó un modo de expresión vinculado a la danza, la música y la imaginería. En ambos casos marcó una pauta decisiva en el esfuerzo por la insaciable búsqueda de la afroidentidad.. La literatura caribeña dentro del contexto de la literatura mundial. La cultura del Caribe desde su marginalidad – y desde su relación de amor / odio con la cultura europea – articula, a través de un contradiscurso una constante duda acerca del discurso hegemónico occidental.. I.III.I. Colombia y su costa Caribe. La Región Caribe de Colombia es considerada como el área continental más septentrional del país y de Suramérica. Debe este nombre dado a que limita con el Mar Caribe. El área abarca una basta llanura que se extiende desde el norte de los Andes hasta la Sierra Nevada de Santa Marta abriendo paso a la Península de la Guajira..
(37) Dicho espacio geográfico se encuentra dominada por el delta del río Magdalena y posee un litoral que no presenta notables accidentes en lo que se extiende desde el Golfo de Urabá en dirección suroccidente – nororiente hasta el Golfo de Venezuela. Aunque la región Caribe es preferentemente plana se caracteriza por su notable variedad ecológica, pues sus ecosistemas comprenden desde el bosque seco de la guajira hasta la selva húmeda del Golfo de Urabá. En ella tienen cita las mayores alturas del territorio colombiano que se encuentran ubicadas en la Sierra Nevada de Santa Marta. La población por su parte se ubica en las ciudades principales de Barranquilla y Cartagena.. Entre los grupos étnicos que más predominan en la región se encuentran los blancos, mestizos e indígenas. Estos últimos representados generalmente por los wayúus, que se encuentran en La Guajira. Actualmente existen muy pocas tribus y para su subsistencia se dedican a la cría de ganado menor como cabras o chivos. En la Sierra Nevada se encuentran los grupos Ika (arauacos), koguis y arsarios.. En esta región del país la población es el resultado de una mezcla de todos los componentes raciales mencionados anteriormente, por lo que la cantidad de personas blancas es menor que en el interior del país. En algunas localidades el porcentaje de personas de raza negra es más significativo como sucede en Cartagena o Palenque.. Entre las celebraciones más importantes se encuentran Las Corralejas, muy concurridas en las poblaciones costeñas, el Reinado de la Belleza que se realiza durante la celebración de la Independencia de Cartagena, el Festival Porro en San Pelayo, Las Fiestas del Mar en Santa Marta y el Carnaval de Barranquilla, declarado como Patrimonio Oral e Inmaterial por la UNESCO en el año 2003, considerado por algunos como el segundo más importante luego del Carnaval de Río de Janeiro..
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