Arquitectura
tradicional
del "Chile
Viejo"
Raúl
de
Ramón
LA ARQUITECTURA
TRADICIONAL CHILENA
Cuanto
sediga
eneste
trabajo
sobre arquitecturatradicional
chilena,
sobre el espíritu quedesarrolló la
razay
sobre sustransfor
maciones
y
actualidades,
se refiere ala
región geográfica que seha
llamado
"Chile
Viejo"\
osea,
vallestransversales
y longitudinal hasta
aproximadamente
la
alturade
Chillan;
y lo
respectivo aarquitectura campesina especialmente al antiguoCorregimiento
de
Colchagua,
osea,
Colchagua,
O'Higgins
y
Curícó.
SU
ESPACIO,
ALDEANO Y CAMPESINO. SU CORRESPONDENCIA CON
EL CARÁCTER ACTUAL DE LOS CHILENOS. DESCRIPCIÓN.
ACTUA-LES COMPORTAMIENTOS EN RELACIÓN CON
LA
NATURALEZA.
Actualidad
santiaguina.—Si
algo puede contoda
claridad revelar elgrado
de desconcierto
espiritual por el que atraviesa elpaís,
es su arquitectura metropolitana.Santiago
es un vasto muestrariode
cuantos caminoshan
reco rridolos
chilenos
desde
que abandonaron el propio.También
esla historia de
una educaciónequivocada,
de
untosco
anhelode lo foráneo y de la
muertede lo
propio en manosde
una seudocultura.En
los días
que siguieron a nuestraIndependencia,
Chile
experimentóuna reacción antiespañola
bastante
natural;
pero enlugar de buscar
un moldepropio,
sedecidió
por cambiarde
modelo europeoy
se afrancesó.No
en elfondo,
porque esefondo
era aúnfirme,
sino enla
forma,
y
nuestros escritores escribían ala francesa ¡y
despotricaban
contraEspaña
ala
española!Fueron
estos afrancesadoshabitantes de
Santiago
los
que comenzaron atransformar
suscasas,
pegandocolumnas,
cornisasy
recuadroshechos
de
cartóny
yeso pintado sobrelos
lisos
y
sencillos murosdel
adobe,
paraformar
un escenario recordatoriode
susdías
enParís
y
quehabía de
proclamar un refinamientoadquirido
caro,
con eldinero de
un pasadode destripaterrones
queles
causabavergüenza
y
quedebía deslumhrar
al restode los
chilenos,
pueblerinos aún.Chile
se poblóde
personajesfacsímiles
de Agustín
Encina,
del
"Martín
Rivas"de
Blest
Gana.
Y
los
pegotesde
yesoy
cartónfueron
sobrepuestos a una casaque no cambió en su
esencia,
sino en suropaje;
¡ejemplojustísimo
del
valorde
todo
elafrancesamiento
de los
chilenos!Desgraciadamente,
elespecialista,
elarquitecto,
setomó
la
tarea
en serioy
terminó
por estudiar el asuntoy
reproducirla
arquitecturafrancesa
—en su más
triste
período— conbastante
aproximación.Y desde
ese primerpaso,
la
arquitecturade
los
pegotesinteriores
fue
evolucionandohasta
serla
actual,
de
pegotes exterioresy
enla
cual,
sinembargo,
los
interiores
luchan
porvolver
ala
sencillezprimitiva,
de
la
manode la
estrechez económicay del
funcionalismo
foráneo,
y
enlos
cuales nuestros serioscaballeros,
mucho menos cosmopolitas
y
modernosde lo
que ellos mismoscreen,
sedesorientan
y
miran condesconfianza,
antesde
sentarse,
los
sillones"murciélago"
o en
for
made
cestosde
mimbre,
para nohacer
elridículo.
La
casa setransformó
de la
casafamiliar
enla
casasocial,
la
cual pretende
impresionar
porfuera y
enla
cual seconservan,
cualquiera sea su estilo opresentación
externa,
los
mismos planos standards alos
que sirvende dis
culpalas leyes
restrictivasde la
construcción.En
un principio se perdióla
forma,
después
se perdió el espacioy
el resultado.La
casaterminó
por ser un pequeño castillofrancés
—dedimensiones
microscópicas— que saltóde las
verdes lomas
arboladas,
donde fue
creado,
a un espaciointertapias
con cinco metros
hacia
la
calle,
para gocede
los
peatones;
otros pocoshacia
elfondo,
paradesahogo
de la
cocina;
y
tres
más por cadalado. Este
espaciotrituró
las
urbanizaciones para encanto
de
susbeneficiarios,
se popularizó porlo
tanto
y
negógran
partede las
posibilidadesde
crear nuevamente una casa con espaciointerior.
Había
nacido el"estilo",
tal
cual es siempre en un país quedifícil
mente puede cambiar
demasiado:
con mezquindad sindigerir
y
conla
ventanade
unbaño haciendo
"pendant"
con
la de
unliving;
incluso
colocando puertas cocheras a un garageinexistente
para mayor representaciónde
prosperidad,
oequilibrando,
so pretextode
simetría,
unafalsa y
otra verdadera.Y
esto contodos
los
estilostomados
de los
países alos
cualeshemos
admirado sucesivamente
y
alos
cualeshemos
tratado
de
amoldar el paso.Igual
que un niño que vuelvedel
cine cada vez con una personalidaddistinta,
segúnla
película exhibida: undía
cowboy,
otro marinero opirata,
otro elhombre
callado
y
temible.
Así,
los
chilenos, tomando
un planotipo,
piden al arquitecto que en gran proporciónde los
casos seha
mostrado complaciente o condis
culpas pecuniarias:hágamelo
enfrancés,
entudor,
engeorgian,
enalemán,
en"americano"
—cuyos porches en
doble
altura en vezde dar
a un parquedan
a una calle— o en"moderno",
olo
que sedefinitivamente
pasadode
moda enEuropa,
con aquelsu ojode
buey
señalandoinexorablemente
elbaño.
En
resumen,
una arquitecturadel
estuco,
olvidadadel
concepto
empírico con respecto al modode
vivirde
la
gente que setuvo
por
siglos en
el país:la
casa es un espaciodelimitado
porla
arquitectura.Este
olvido
logró
confundir el espaciohasta
convertirlo ental
laberinto
—como en eledificio
de
la Bolsa
de
Comercio-que ni
la "Aguja de
Navegar
Cultos",
de
Quevedo,
podría valerle al que se extravía enla
marañade
sus pasillos.De
bemos
admitir quela
realidad actualde
nuestros arquitectosjóvenes
esdife
rente.
Se
abomina
francamente
de
este pasadoabsurdo;
pero seha
caído enun
purismo
formal
que noadvierte
queha hecho de él
unestilo,
ni que antesque
basarse
enla
realidad nacionalsigue,
comoantes,
mansamente,
los
avancesideológicos y
estéticos
europeos,
norteamericanos obrasileños.
¿Se podría culpar a
los
arquitectosde
semejantesatrocidades,
sidesde
los días
escolares seles ha
negadola
educacióndel "conócete
ati
mismo"?No;
tanto
comolos
arquitectos
actuales no pueden culpar a susclientes,
quienesse educaron en
la
escuela que sus mismos maestros contribuyeron aformar.
Y
es que entre nosotros el adagioinglés
quedice:
"a little
knowledge
makes most harm"—un poco
de
conocimientohace
el mayorde los
daños—,
debería
ser unafrase
sacramental.Hubo
también
untiempo
en quela desorientación llegó hasta buscar
como solución el refugiarse en
las
indicaciones
naturalesde la técnica,
comosi
la
arquitectura pudiese sustituirse conla
ingeniería.
Y
también
de
esto sehizo
estilo.Ausencia
de estudios fundamentales.—Pero
esteterror
alos
vanoscaprichos
del
pasadoha logrado
inquietar
alas
generacionesjóvenes y
logró
en un momentohacer
crisis.Se
ha
redescubierto el espacioy la
repugnancia alo
superfluoha llegado
allímite y
seha
hecho lema
con unafrase bien
significativa:
"no
sejustifica". Todo
tiene
una razónde
sery
seha
llegado
por ese camino aterribles arideces,
ya quelo decorativo
no pareceurgente,
y la
complacencia espiritualy
estética es postergada por elimperativo
de los
materiales.
Es
quelos
chilenos somos el colmode lo
exagerado —ala
española,
malque
les
pese a muchos—.Todo
tiene
que extremarsey
la
prudenciade "ni
muy
adentro que
te
quemes,
nimuy
afuera quete
hieles" parece una cobardía acomodaticia,
burguesa
y
cincuentona.La
habitación
es una máquinade
vivir,
seha dicho. Pero
malditala
gracia quehace
vivirdentro
de
unamáquina,
perfecta,
pulida eimperativa. Ella
sabeinexorablemente
cómodebemos
viviry
comportarnosy
nodebe dejarnos
ocasiónde
salimosde la línea.
Pero
elhom
bre
no es unahormiga
ni unacifra,
nidebe
aspirar a serlo.El
condimentode
la
vida es portarse un poquitomal, tomar
y
fumar
un pelito másde lo
que permite elmédico,
despotricar,
sacarselos
zapatosy
arañarlas
maderas.Y
una
arquitectura
tan pulidita,
perfecta einmaculada
no anima a sentirse cómodoy
resulta alhombre
suelto, individualista
y
colorido que es verdaderamente elchileno,
algo"inoneca",
comodirían
nuestrasbisabuelas. No
podemos sino re cordarlas frases de
Herbert
Müller
cuando,
por motivos que no vienen alcaso,
vetransformada,
pintaday
redecorada suhabitación: "Pero
si aquella no era más mihabitación:
ningúnrecuerdo,
por absurdo quefuera.
No
había
ni si quiera una mancha ni un rasguño ni una saltadura que me recordara a nada ni anadie."
Y
se pregunta si podrá volver a apoyarla frente
enlas
paredescuando esté
desesperado,
si volverá a calentar café en su anafe en el sueloy
si susamigos,
acostumbrados a echar ceniza portodos
lados
y
a sentarse en el suelo volverán a sentirse cómodos en ese ambiente estereotipado.Porque
aunque seha
redescubierto alhombre,
comobeneficiario de la
arquitectura,
no seha
visto al chileno sobre un espaciochileno,
contodo
lo
fundamental
que resulta para un arquitectonacional,
sino alhombre
básico,
universal.
No
sele ha
examinado en sus usosy
costumbresy
modalidadeshasta
descubrir
lo
permanentey desechar lo transitorio,
para edificar una arquitectura
no sólo apropiada sinodidacta;
que ayude al chileno a volver a serél
mismo,
enlo
quetiene
de
mejor.Esto
comoley
general.Después
deberá
venir el respeto alo
individual
y
particular.Porque
nada se saca con edificar un recibo magnífico a quien norecibe,
o undormitorio-estar
a quien sólolo
usa porla
noche para elescueto
oficiode dormir.
El
arquitectodebe
interesarse
por el modode
vivirde
quien va a usar su arquitecturay facilitarle
la
tarea,
embellecérselay
darle
alegría.No
gozar el oficio enforma
descarnada
y lu
cirseintelectual
y
materialmente a costade
quien quiere solamente vivir contento.
No
existen,
tampoco, dentro de la
preparaciónde los
arquitectos actuales, los
cursos quele
ayudenen
esta partede la tarea,
salvo quedescubra
las
cosas por ausencia.No
hay
cursosde
sociologíachilena,
nide
unaHistoria
que no sea un muestrario
de
personajes,
batallas y
fechas,
que analice el por quéde las
cosasy
midala
intervención
del
carácter nacional en eldesenvolvi
mientode
Chile,
en una verdadera curvade los
comportamientos,
ni un curso sobrela
evoluciónde
nuestraarquitectura,
donde
se puedan evaluar sus ele mentosy la
vigenciade
susvalores;
sólo así se puededeterminar fundamental
mentelos
pasosfuturos.
No
hay
futuro
sin pasadoy,
comodice
elfilósofo,
a veces vale casitanto
un salto atrás como unohacia
adelante.Es
claro quehay
que reconocerlas
mínimasfuentes
quehay
para estudiar
todo esto,
y
cuánto seha
errado sobrela
materia.Lo
que no es aventurado
afirmar esla
obligacióndel
arquitecto,
individuo
que usa como armade
trabajo
la
síntesisdel
conocery
del
comportarse -lahabitación-,
en participar
en un movimientode
renovacióny
recuperaciónde
lo
chileno.Para
ellono
debe
buscarse
la
hojarasca
del
tipismo
sinola
el
"no
se justifica" pero connuestra
mentalidad,
no siguiendo patronesforá
neos.Y
admitamos
que somostípicos,
osea,
quetenemos
una personalidad propia —que no esla
europea,
paradolor de
muchos— que noshace
caracteri zarnos comochilenos,
aunfuera
de
nuestrostan
definidos límites
naturales.Busquemos
la
esenciay
elespíritu
y
no eldetalle
y
la
moldura.Seamos
arquitectos
antes quearqueólogos,
aunque
debamos
conocerlo
quela
arqueología puedadarnos
y
podamos utilizar eldetalle;
pero comotal, y
sobre una carnadura
sóliday
propia.
Busquemos
el espacio chileno.—En
toda
nuestrahistoria
culturaly
políticadel
pasado
existe un personaje centraly
principalísimo,
ejede
todos
los
comportamientos
nacionales:
este personaje esla
tierra.
Y
nuestrahistoria
comenzó cuandolos hidalgos
españolesla
conquistaron parahacerla
solarde
susdescendencias.
Porque
no vinieronbuscando
oro,
niespecias;
vinierondesde
territorios
americanosdonde las
tenían
enabundancia,
buscando
tierra, y
lu
charonhasta la
muerte parahacerla
suya.Porque
elhidalgo,
deseoso de
fundar
linaje
centenario,
buscó
la
alianzade lo
que que permanece eternamente:la
tierra.
Y
siempre unhombre
ilustre
necesitósolar,
y
su conservación esla
historia
de
los linajes.
Por
esatierra
luchó
toda
su viday
en elladescansó
el cuerpo cuandolo
alcanzóla
muerte.Y
esafue
suhistoria
diaria:
luchar
por ellay
cultivarlay descansar
sobre ellala fatiga.
Sobre
ese suelohecho
propiotan
duramente fundó
la
familia,
y
fue
el primerjuguete
de
sushijos
y
el primerlecho
para sus amores.Si
el rigorde
las
estacionesle
hizo
buscar
refugiocubierto,
techó
partede
ese sueloy
su arquitectura sedesarrolló
entorno
del
espacio múltipledonde
se vivía adiario.
Y
este espacio primordialfue
el patiofamiliar.
Un
espacio que notuvo,
enlos
comienzos,
pretensionesde
finura,
porla
índole
mismade
su uso.También
porquela
mayoríade los
conquistadores era gentede
costumbres
sobriasy
acostumbrados alas
másheroicas
privaciones.Eran
segundones de
provinciade
muy
escasosrecursos,
ya quela
decencia,
dignidad
ehidalguía
no eran sinónimosde bienestar
económico.Esta
situaciónlos
empujóhacia
elOeste,
hacia la
aventura,
a conquistarla
tierra
conla
espada,
digna
mente,
en unaforma
que pueblo algunoha logrado
repetir: sinalcohol,
sindesprecio,
sinintrigas.
Con
una sedde
tierras
queha
quedado enla
sangrede
susdescendientes hasta
el presentedía,
con mayor o menorintensidad,
pero siemprelatente;
gozosa
de los árboles y
flores,
del
agua corriendo enlibertad,
del
olor atierra
mojaday
el contacto contra elfranco
suelo.La
obdenación del espacio.—La
casa chilena nació enla
aldea,
porqueésta fue la
primera organización queinspiró
la
necesidadde
defensa
y
mutua ayuda.La
aldea sesubdividió en solares empalizados en un principioy
amura-Hados
mástarde.
Y
en este solar elespañol
ordenó
el espacio en relación a suslabores y
privanzafamiliar.
El
patioprimordial
ofamiliar
sedividió
entres,
conservandogran
partede
sus atributosy desplazando las
actividades noestrictamente
familiares
hacia los
otrosdos,
quedando
comprendido entre ellos.Hacia
la
calletomó
un aspecto públicoy
masculino,
y
enél
se almacenaronlas
cosechastraídas
de la tierra,
seguardaron
las
cabalgadurasy
mástarde
los
carruajes,
y
el señor atendió sus negocios.Hacia
elfondo
sehizo
privadoy
femenino,
sedesarrolló
el servicioy habitó la
servidumbre.Allí
sehicieron las
labores de la
casa,
se prepararonlos
alimentos para elinvierno,
se cultivaronlos árboles
frutales,
las
verduras para el consumo caseroy
se mantuvo un pa rrón.Y
el agua corriólibre
porlos
surcosy la
tierra
mostró su cara soleaday
llana,
sin composturasgalanas
comolos
primerospatios,
sino que se mantuvo raspadade
malezasy
barrida de
polvo,
contoda
franqueza
através
de
todas
las épocas y las fortunas. El
patiofamiliar
retuvola
vida privadade la
familia,
en el centro mismode la
casa,
prolongándosehacia
lo
público por mediodel
primerpatio,
y hacia lo doméstico y lo
agrícola por mediodel
tercero.
Descripción
de la casa aldeana chilena.—La
casa se presentaba ce rradahacia
la
calle;
pues si en un ataqueindígena
cedíanlas
empalizadasde
la
ciudad,
las de la
casadebían
continuarla
resistencia.Pronto
la
empalizadadoméstica
se convirtió en muralla gruesay
elevada,
de
adobe o adobón.Este
altobaluarte
estaba perforado por un ancho portalóntechado
que,
por mediodel
zaguán,
daba
al primer patio.Las
hojas
mismasdel
portalón estaban construidas
congruesos
maderos afianzados con clavoslabrados
metálicosde
grandes
cabezas,
y flanqueadas
por pilastrasde
piedra generalmente.Sobre
eltím
panoy bajo la
sombradel
alerolas
armasde la
familia.
Este
techo
ados
aguas,
cuya cumbrera era perpendicular ala
calle,
protegíalas
maderasdel
portóny
los farolillos
de
hojalata
iluminaban
la
entrada cuando caíanlas
sombrasde
la
noche.Esta
alta muralla se vio con eltiempo
convertida en un cuerpotrans
versal que contenía porlo
generallas
cosechas en granerosy
bodegas. El
zaguán
quelo
perforaba era anchoy
empedrado,
para permitirla
entradade
los
carruajesy
carretas;
tenía
en unflanco bancos
de
piedra para servirde
esperay
en elotro,
un cuartito minúsculo para el portero.No
tenemos
noticiadel
porquéde
sus reducidasdimensiones;
pero recordamosla
anécdotadel
portero aquél que se opuso a quele
diesen
al cuarto una manode
pintura,
alegando
que ellabastaría
parahacerle
imposible introducirse
en su sitio acostumbrado.
Sobre
el zaguány
continuandola
alturade
toda
la
composiciónde
entrada, llamada
portada,
existía un altillo con unahabitación
sin más usogene-raímente
que elde
continuarla
techumbre
de la
portada atoda
la
anchurade
la
crujía primera.
En
elprimer
patio,
lugar
yaindicado
como públicoy
nexo entrela
casay
elfundo,
sedescargaban
las
carretas,
se ensillabanlos
caballosy
se aparejaban los
cochesy
calezas.Era
una ancha superficie empedrada conhuevillo,
en
composiciones
generalmente
abase de
cuadradosdivididos
por sus respectivas
diagonales.
Los
marcos seformaban
con piedras planasy
mayores,
realzados,
enocasiones,
porrótulas
de
vacunos otibias
de
cordero.Tenía
unbebe
dero
paralos
animales
y
una argollaempotrada
en el pavimento para amarrarlas
muías calecerás.El
señordirigía
todas
las
actividadesy los
negociosdesde
su
despacho.
Más tarde,
sehabilitaron
piezashacia
el exterior que se arrendaban
para negocio.La
esquina
fue la
máscaracterística,
porquela
puertarecortaba el
ángulo
endos hojas
perpendiculares
dejando
un vestibulillo cuadrado
apoyado en un pilarde
piedra,
como es solución corriente enLa
Mancha.
Este
pilar se mantuvoempotrado,
en muchascasas,
aún no existiendolas
puertas,
para protegerla
esquinade
adobedel
tránsito
y
los
carruajes.Formando
un cuerpotransversal,
entre el primer patioy
el segundo ofamiliar,
estabala
cuadray,
pasillo pormedio,
eldormitorio
principal;
este cuerpo constituyó el recibo.La
cuadra,
salónde
enormesproporciones,
era ellugar de la
tertulia
y de
las fiestas
o saraos.Tenía
en un costado unatarima,
que corría a
todo
lo largo
del
muro,
llamada
"estrado". Sobre
ella se sentabanlas
damas,
ala turca,
en cojines colocados sobre unalfombrado,
entorno
albrasero.
Las
sillas no se usaron sobre el estradohasta
comenzadala
primeramitad
del
sigloXIX,
y
hay
relatosde
viajeros en esaépoca,
que anotanla
tran
sición,
describiendo
sus visitas a casasdonde las
damas los
atendieron sentadasa
la
turca
¡sobre sofás recientementeimportados!
En
el restode
la
sala sedisponían
sillasy
sillones contralas
paredes,
normalmentelas
opuestas al estrado,
para usode
los
caballeros.En
las
paredesde
adobe enjabelgadas concal,
colgaban oscuros cuadrosfamiliares
o santos al estilo quiteño.El
suelo erade
tierra
apisonada cubierta con esterasde
totora.
Más
tarde
se cubrió conpastelones
de
greda,
y
sobrelas
esteras se usaronalfombras,
según el niveleconómico
de los habitantes. En los
cielos,
los
maderámenesde
la
techumbre
se usaron ala
vista contoda
franqueza,
llegando
aformar hermosos
arteso-nados,
y las
ventanas,
provistasde
un grueso alféizar ocasionado por el espesordel
adobey de
gran comodidad parasentarse,
se cubrieron con rejas sencillasen un comienzo
y
complicadasy
platerescas mástarde.
Fue
también
corriente enla
cuadra el usode
puertas-ventanas que se abríanhacia los
patios en ocasión
de
los
saraos,
sin mayor preocupaciónhacia
la
cantidadde
curiosos queinvadían
el primer patioy
se asomaban a ellas para seguirlas
incidencias de
El
dormitorio
principal,
situado,
como seha
dicho,
pasillo por medio conla
cuadra,
lo
quehacía
que esta comunicación con el segundo patiofuese
excéntrica en razón alas diferentes
superficies,
venía a sertambién
partedel
recibo.Era
usado porla
señora enlas
mañanas,
la
cual solía recibir a susamistades
encama,
con matey dulces
caseros.Contenía
mueblesseveros,
de
maderasoscuras,
y la
gran cama condosel,
que era considerada parteimpor
tantísima
de la
dote
ode
los
aportesdel
novio.Esto
especializó a algunos arte sanosy
talladores
quelograron
unafama
por sus"cujas"
que
llega hasta
eldía de hoy. Fueron
corrienteslos
arconesde
cueroy los
bargueños,
mueblesde
muchasgavetas
y
con puertas conlabores de
talla
otaracea,
dispuestos
sobre patas altas.
Su
nombre se origina en el pueblode Bargas
oVargas,
de
la
provinciade
Toledo,
enEspaña.
El
segundopatio,
familiar,
estaba rodeado por el restode las
habita
ciones que se abrían al corredor por mediode
ventanas opuertas-ventanas,
que ejercían ambasfunciones
reduciendola
superficiede
perforaciónde los
muros.Debemos
recordar que el miedo alos
temblores
—aún vivo en nuestras orde nanzas constructivas— notenía
el consuelode
poderse contrarrestar con uncálculo asísmico.
Estas
puertas-ventanas se abrían enla
parte superior pormedio
de
postigos sobre elhueco
balaustrado.
El
corredor corría entorno
atodo
el patioy
reunía,
porlo tanto,
todas
las
orientaciones.Esto
lo hacía tener,
segúnla hora del día
ola
estacióndel
año,
un sector sombríoy
otro soleado para elegir.Esta
disposición
hizo del
corredor un
lugar de
estarideal,
sobretodo
para generaciones menostemerosas
del
airelibre
quelas
presentes;
y la
familia
podía gozardel
sol en elinvierno
y
de la
sombra en elverano,
según su gustoy
capricho.El
patio mismo estaba adornado porflores
en recuadrosformados
por caminitosde
huevillo,
árboles
frutales
ode flor y
unafuente
central.Constituyó
un sectorde
naturalezado
mesticada a escala
humana,
y,
hasta
ciertopunto,
unadefensa
de los
primeros españolesfrente
a un mediodesconocido,
ya quetendieron
a cultivar enél
flores y
árboles de
su propiolugar de
origen.No
entendamos por ello quelos
españoles pretendieron españolizar nuestro medio enforma
similar a otras razasque
han
pretendidoimponer
sus usosy
costumbres en un absurdo coloniajedespreciador
de
todo
cuanto nole
sea propio.Nuestro
territorio
ha
sido afortunado
en esto: susdos
colonizadores,
incas
y
españoles,
tuvieron
elinteligente
criteriode
estudiarlas
costumbresy
la
naturalezadel
mediodominado,
apro vechandode él
cuantohabía
de útil
y
sólo cambiandolo
másindispensable.
No
podemos sino comparar esta actitud conla de
otras razas que paralelamentequisieron
implantar
en elCaribe
las
ropasde
abrigoy las
techumbres
empi nadasdefensoras
de
la
nievede
suslugares
de
origen.Entre
este patioy
eltercero
estuvo comúnmente elcomedor,
aunquesevera
como unrefectorio,
segúnlos
viajeros,
aunque a nosotros nolo
parecieratanto,
erade
generosasproporciones
y dotada
de
una mesafamiliar
bastante
larga,
en razón ala
numerosadescendencia,
alos
parientes alojadosy
allegadosy
alas
visitasabundantes.
Contra las
paredesiban
los
aparadores,
trinches
y
esquineros
enlos
ángulos,
decorados
conobjetos
de
usodel
comedor,
en platay loza.
El
tercer
patioestaba
rodeado
porconstrucciones
entres
de
suslados
y
alfondo lo
cerrabala
tapia
divisoria.
Era
la
partede la
casa querepresentaba eltrabajo
interno,
lo
doméstico,
así como el primer patio representaba el comercio,
el almacenajey la
relación con el mundo circundante: una especiede
ensanchamiento
propio
y
cercadode la
calle,
unaplazoleta;
y
elsegundo,
la
vida
familiar
privaday
eldescanso. En
este patio estaba elhuerto
conlas
verduras y legumbres
para el consumode
la
casa,
los árboles
frutales
traídos
y
adaptadosde España
y las
avesy
animales
de
corral.En él
sedesarrollaba
toda
la
vidade
servicio presidida porla
señorade la
casa,
no con el criteriovergonzoso
de
nuestropatiode
servicioactual,
lugar de la
casa quedebe
ocultarse
alas
miradasprofanas,
sino abiertay francamente
como unafunción
másde
la
vidadiaria
y, ciertamente,
nola
menosimportante.
Rodeando
el espacio portres
de
suslados,
cocina, repostero,
despensa,
bodega y habitaciones de
servicio.Amén de
todo
esto:
retrete,
gallineros,
y
elfamoso
cuartode
los
temblores,
que estaba aisladodel
resto,
alfondo del
sitioconstruido
de
materialligero.
Allí
serefugiaban
los habitantes
cuandolos
mo vimientos sísmicos amenazaban su seguridad.Debemos
recordar queéstos
suelen durar
ocasionalmente variosdías y
que en casos como elterremoto
de
Concepción,
la
gentealojaba,
pocos añosatrás,
enlas
callesy
plazasde la
ciudady
por muchosdías.
Esta inconveniencia
salvaba el cuarto mencionado.Conclusiones.—
Esta
Descripción,
ligerísima,
de la
casaaldeana,
de
muestra claramente
lo
antesdicho: fue
elsuelo,
la
tierra
y
el espacioabierto,
lo
másimportante
de la
casa,
lo
quela distingue de
otras solucioneshabita
cionales con elementos
definitivamente
propios,
hasta
el puntode
atrevernos adecir
que subsiste suprimiendola
arquitecturatechada
y
reemplazándola porsimples
tapias
y
mediaguas.Y
fue
el suelo el que setrató
con másdetalle,
encontraste con
la
construcciónmisma,
cuya simplicidadfuncional
toca
los
extremos
de lo
clásico.La
sobriedad característicade la
época,
raraflor
que produjo el espírituhispánico,
tanto
másfuerte
que sudócil
materiahumana,
hizo
posible una ar quitecturade
tal
modoexacta,
simple,
proporcionaday
funcional
que,
revisada con el criteriode los
conocimientosactuales,
resiste aúnla famosa frase del
"no
sejustifica".
Para
ello se conjugaron muchoselementos:
la
selección racial queindica
Encina,
en elsentidode haberse interesado
porla
conquistade
un país agrícolay
no minerolos
españoles másduros y
guerreros,
y
coninterés de
establecersedefinitivamente,
dando
solar a sufamilia,
enlugar de
procurar"hacerse
la Amé
rica"y
volver ala
península.Que
estos conquistadores
eran segundonesde
provincia,
cuyas costumbrespatriarcales,
sobriasy
orgullosas eran resabios medievales
en un mundo que sehacía
renacentistay
algodisipado;
y
que conservaban vivo el espíritu
libertario de los
viejos cabildos.Ello
hizo
posibleuna
gran
independencia
espiritual
y
costumbrista con respecto aEuropa
y
conservó
estas
cualidades mencionadas por varios siglos.Que
la
enormedespro
porción cultural
hizo
primarlo español,
en cuanto ahabitación,
sobrelo
in
dígena,
confluidez
natural.Además
los
picunches,
grupo mayoritario enla
población aborigencentral,
construían sus casas como un conjuntode
piezasrectangulares,
en quincha revocada enbarro,
contrariamente a otrosindígenas
que
tienden
ala
habitación
única;
y fue
natural para ellosir tomando
mejoreselementos
de
los
españoles,
como elcorredor,
hasta
cubrir una amplia gamaque
fue desde la
casa señorialde
patioshasta
elhumilde
ranchode
quinchay
tejado
de
paja.Esta
natural simplicidad másbien
sirvióde
apoyo alas
ideas
españolas
y
nohizo
posible elbarroquismo
indígena
notorio enMéxico y
Perú,
donde
el altísimo nivel culturaly
arquitectónicode las
razasdominadas
tenía
forzosamente
que abrirse camino enlo
español.Esta
sobriedad produjo unefecto
estético admirable.Los
muroslimpios
y blancos
contrastando conlos
pisos rojosde
greda,
los
maderámenesoscuros,
las
rejas negrasy los
exteriores verdes no necesitan mayor recomendación.Este
marco arquitectónicotan
simple resaltafavorablemente
muebles,
cuadrosy
objetosdecorativos,
de
modo quelos
objetos sencillos obtienencategoría,
y
los
complicados nohacen
pesar su complejidad.Resulta
un ambientede
granhermosura y
dignidad,
posiblede
obtener para una gran proporciónde
los
ha
bitantes de
un paísde
escasos recursos.Así
resultó ser una solución no sólobella
sinointeligente. Muchos
de
los
objetosdecorativos de la época
parecenhaberse
puestode
moda actualmente enChile,
llegando
el entusiasmo a conceder
categoría alas
máshumildes
piezasdomésticas.
Aperos
de
labranza
campesinos,
faroles
viejos,
espuelasy
herraduras,
molinos,
molinillos,
planchasy
hasta bacinicas
entran
enla decoración y
se proveende
pantallas.Se
ha des
cubierto súbitamente que
hubo
un pasadoen
el cualtodo
objetotenía
personalidad e
importancia
y
susúltimos
recuerdos son rescatadosde los
"cachu-reos".
También
en mueblería se vuelve al primitivismo.Se
aprecia eltoque
humano de la
imperfección
manualde los
artesanos.Se
desdeña lo hecho
enserie.
Pero,
desafortunadamente,
dos
factores
anulan en parte esteinteligente
de tal
modo
que es una sencillez costosísimay
sólo al alcancede los bolsillos
bien
provistos
—que aúnquedan,
para nuestra sorpresa—y
quela
moda, ini
ciada
poralgunos
sincerosapreciadores,
se entroniza sobre unabase
de
fal
sedades.
Así
seconstruyen
"antigüedades",
corroyendo,
patinandoy,
porúltimo,
ensuciando
los
objetos,
sin recordar que enlos
tiempos
de
su uso verdadero seles
apreciaba
limpios.
Si
se construye"viejo",
¿cómo será cuandollegue la
vejezverdadera?
No negamos,
sinembargo,
que nos place esta moda.Por
último,
sehace
apreciode
algo quees,
ofue,
nuestro.Y
los
ornamentos citadosy
el sencilloy
oscuro
mueblaje
español
claman por una arquitecturade
igual
sencillezy
propiedad,
ya quedispuestos
enlas
ridiculas casitasfrancesas y
georgian
seven,
comodicen
los
mejicanos,
"¡de
la
patadal"Vamos
virandohacia
lo
nuestrode
manode la
moda.Bien. Sólo
quelas
veleidades
de
ésta
y la falsedad
que parece necesaria para su subsistenciala
hacen
peligrosaguía.
No
olvidemos quelos
que profitan actualmentehaciendo
gastar
a su clientela en"cambios
de
decoración",
no van a retirarsedel
oficio,
y
que su estabilidad enél
se asegurará mástarde
con elabandono
de
esta moday
un nuevo"cambio
de
decoración".
En
todo caso,
el movimiento esmundial,
como casitodos
los
de la
actualidad.
Y
aunlos
Estados Unidos
sehan llenado de
negocios que anuncian susproductos —lo vimos con nuestros propios ojos— como
"antigüedades
reciénhechas".
Evolución
de la casa aldeana.—La
primeratransformación
fue
natural.
Empezó
adesaparecer
el primer patio cuandola
urbanizaciónde las fa
milias cortó
la
relacióndirecta
con el campo.Entonces
el segundo patio secorrió
hacia la
calle.En
un principio el primer patio se conformó con cambiarde
carácter;
pero mástarde
se suprimióy
la
casa se redujo ados
patios.Esta
supresiónhizo
quela
calle pesara suinterés
sobre el segundo patioy
lo hiciera
asomarse a ellapor mediode
ventanasy
mástarde, bajo la
influen
ciavasca,
empinado con un segundo piso sobre el primer cuerpotransversal,
mirándola
desde
unbalcón
corrido.Esto fue
el comienzode la
pérdidadel
patiofamiliar,
el cual era elcentro
de la
vidade
la
casa.Las
habitaciones
del
segundo piso carecieronde
la
relacióndirecta
conla
tierra,
que antestenían
por mediodel
corredor.Este
puedeverdaderamente clasificarse como una
delgada
secciónde
suelocubierta,
la
cual eraincorporada
al espacio por sus proporcionesy
unjuego
de
luz
y
sombras que
hacían
suslímites
másindefinidos.
También le hizo
perder sucarácter
la directa introducción
aél
del
movimientode
la
calle.Entrar
a unafa-milia,
ya que el primerode
ellos producía un aislamiento natural.Su
pérdidalimitó
la
antigua
privacidaddel
segundopatio,
en el cual cada cual vivía comose
le
daba
la
gana.
Con
eltiempo
—comienzosdel
sigloXX—,
el nuevo primer patio se cubrió
con unagran
claraboyade
vidrioy
setransformó
en un gran "hall"o
salón,
y
el patiofamiliar,
yaexclusivamente
patiode
flores,
se corriódefiniti
vamente
hacia
atrásy
perdióíntegramente
su antiguo carácter.Este
patio cubierto careciódel
airey
soldel
que gozaba antañoy
trans
mitía a
las
habitaciones,
tomando
el aspecto sombríoy
guardadode la época
"victoriana".
Los
salonesy
alcobas se cubrieronde
un sobrecargode
cortinas,
tapices,
alfombras,
bolillo y
porcelanasde
dudoso
gusto,
amparadorasdel
polvoy
poco
aseogeneralizado,
comotemerosas
de
exhibirlos
elementos naturalesde la
construcción,
acusados anteriormente contodo
clasicismo:muros,
pisos,
vanos
y
techumbre.
Lo
mejor quetenía
la
casatradicional
se perdió por completo con el maluso
de
los
patios,
así comola
simplicidady
purezade
su construcciónhabía
comenzado a perderse en el siglo
anterior.
El
patio que másha
perduradoen
sus
funciones,
aunque noen
superficie,
ha
sido eltercero.
Muchas
casas antiguas
lo
conservan,
sele
ve respirar enla
esperanzade
algún parróny
enla
huida
de los
santiaguinoshacia las
"casas
quintas"
de los
alrededores.Los
valiosos espaciosde
la
casachilena,
perdidos en general enla
ciudad,
han
conservado su significado en elcampo,
aunque ordenados conla li
bertad
que propicia unterreno
casi sinlímites y
sinlas
restriccionesde las
ordenanzas urbanas.
La
casa campesina.—La
casa campesina mantuvolos
espaciosde
la
casa
aldeana,
porqueéstos
respondían a unaforma
de
viday
a un criterio que semantuvo en el país
durante
centurias.Tanto
la
una como el otrotienen
características
folklóricas,
ya que nofueron
impuestos
porleyes
odictados
científicos,
sino por un empirismo acertado.
No hubo
arquitectos otécnicos
que reemplazaran el
libre
albedríode los
usuarios enla
determinación
de la forma
y
dis
tribución
de
las
viviendas.Su
funcionalismo,
sinembargo,
suencanto, dignidad
y
proporciónhumana,
se suelen apreciar enla
actualidadhasta
elentusiasmo,
aunque no es corriente que se considere su análisis con elfin
de
incluir,
aunque sea parcialmente, sus
logros
enla
vida contemporánea.Es difícil
reemplazarla
inocencia
conla
ciencia;
y la
aparición,
en elsiglo pasado
de los
arquitectos con su saberdesarraigado,
vanamenteforáneo
y
arrogantemente culturizador,resul-tados
tan
funestos
comola intrusión
de los
misioneros protestantes enla
culturaprimitiva
de
los
esquimales.
Afortunadamente
todavía
quedan
esperanzas:
nofaltan
en eldía de
hoy
arquitectos que se quedan extasiados antela
graciay
humanidad
del
pasado.Reconocen
quedifícilmente
podríanigualar
el encantoque
emana,
quefirmarían
suautoría
conorgullo.
Sólo
falta
queintenten
lo
primero.
Un
motivode importancia
enla
conservación
de los
espacios
de la
casa
aldeana en
las
solucionescampesinas,
esla
falta
de
divorcio
entrelas
costumbres de
ambosámbitos. Como dice
tan acertadamente
Spengler:
"La
aldea esla
confirmación
del
campo,
tanto
comola
metrópoli es sunegación."
En
la aldea, la
calle esla
continuacióndel
camino;
los
muros,
de las
ta
pias;
los techos, de los
cerros;
las
cunetas,
de las
acequias;
y los huertos y
jar
dines
son seccionesde
campo cultivadas mástupidamente.
La
gente
que
sepasea por sus calles conserva sus vestimentas propias
de lo
agrícolay
se sientea sus anchas.
Las
calles sonarboladas,
polvorientas en veranoy barrosas
eninvierno,
y
transitan
por ellaslos
caballosy los
rebañosde
paso como porlos
senderos serranos.La
metrópoli niega el campo: sus callesy
jardines
destruyen
la
naturaleza,
la
aprisionany
adaptan a su geometríainteligente
y
vacuade
espontaneidad.
Lo
campesino eslo
natural;
lo
citadinolo
inteligente,
conlo
que en estos
tiempos
sueletener
lo
inteligente
de
pocosano,
vitaly
generativo.
Santiago
fue
aldea—y
no pequeña—hasta
porlo
menosla
mitaddel
siglo
anterior,
y
esa esla
razón porla
quehemos denominado
sus casas comoaldeanas.
Sus
calles arboladas se regaban por mediode
una acequia central atajo
abiertoy
tenemos
fotografías
de la Plaza de Armas
cuando aúnjustificaba
su nombre
y
era un espacio abiertoy
pelado con un abrevadero en elcentro,
el cual se ve rodeadode
vendedores a caballo en pueblerina charla.Aún
notomaba
los
actuales caracteresde
metrópoli con su poblaciónde filiación
inter
nacionalista,
la
cualvive,
en cuantoainformación
y,
decimos
conpesar,
cadavezmás anímicamente en
la
cercaníade los
grandes
centros mundiales antes quede
su propia realidad.El
problema metropolitano enChile
esreciente,
así como el
de
no pocas ciudades que conhinchazón
provinciana aspiran ametro-polizarse.
Y
empleamos eltérmino
provincianopeyorativamente,
en suacep
ción
moderna.Que
del
provincialismo ala
antigua sólo renieganlos
siúticosamantes
de
lo
foráneo,
olos
nuevos ricos.Los
espaciosde la
casaaldeana,
primerpatio,
patiofamiliar y
huerto,
seconservan en
"las
de
los
fundos,
y
entono
menor en sus versiones másmodestas,
hasta
eldía de
hoy.
Se han
ordenado enforma
máslibre,
han
perdido
hermetismo,
y
el primer patio seha diversificado
en camino o avenidade
entrada
y
corralones,
denominación
que abarca patiosde
servicioagrícola,
copretensio-nes
de
pavimentos conformándose con superficiesde
maicillo ode
tierra
bien
apisonada
y barrida.
Los
elementosde
la
arquitectura sonlos
mismos,
aunquela
"cuadra"es escasa.
La
condición crecedorade las
casasde
campohace difícil
consultardesde
un comienzo un recibotan
amplio,
y
comolos
elementosbá
sicos arquitectónicos son
los
mismos —cualquiera seala
jerarquía
de la habita
ción
y la
subdivisiónde
tierras
las
hace
subir obajar
enla
escalade
suimpor
tancia— suele verse reemplazada por un sectorde
corredor que vidriándose seconvierte en
"galería".
Esta
solución confirmala
ley
general queindica
que en el campola
gente vive enlos
corredores.Estos
cobran mayorimportancia
en
extensión,
rodeandotodos
los
paramentos exteriores eintercomunicando
los
patios
que,
aunqueherederos de la
funcionalidad
aldeana,
se multiplicanhasta
alcanzar en ocasiones un número
exorbitante,
como es el casode las
casasde
la hacienda de
San José
del
Carmen de
los
Huiques,
comunade
Palmilla,
quecuenta con veintidós.
Don
Fernando Márquez de
la
Plata,
distinguido
arqueólogochileno,
consulta
tres
solucionesde
casas campesinas:la
casalarga,
la
casa en "U"y la
casa en alquería.Esta
clasificación nace naturalmentede la distribución de
los
volúmenesarquitectónicos,
y
la
mantendremos aunquedisminuya
su validez
al ser sometida a nuestro criteriode la
primacíade los
espacios exterioressobre
la
arquitectura misma.La
Casa
Larga
esla
expresión puradel
elementohabitacional
mástra
dicional
enChile:
el"cañón de
piezas".Bajo
untecho
continuoy
entredos
flancos
porticados se alineanlas
piezas en crujíasimple;
comunicadas generalmente a
todo
lo largo
por mediode
puertasinteriores. Esta
disposición,
muy
variable en el
largo,
divide
automáticamente el espacio circundante endos:
antejardíny
patiofamiliar
posterior asimilado alhuerto.
Los
corralones se ubi can normalmente en unextremo.
La
casalarga
puede considerarsejustifica
damente
como etapa corrientede
la
solución siguiente.En Colchagua
es pocoabundante en su
forma
pura,
y lo
usual es quederive
en undoble
martillocon
las
cabezas reducidasy formadas
por serviciosy
galpones,
los
que contribuyen
adeterminar
mejorlos
espacios
exteriores,
reduciendo suinfinitud. Este
doble
martillodebe
considerarse unainsinuación
primariade
un mayordesa
rrollo
de
las
alasperpendiculares,
aunque estedesarrollo
no se vea completado.Debemos
recordar quela
casatradicional
es crecedoray
que sudisposición lo
permite.
El
segundotipo,
en"U",
es el máspróximo
alaldeano,
pues mantiene como motivo principal el patiofamiliar y
elhuerto.
Una
de
sus soluciones conocidas proyecta sus
dos
alashacia
adelante —unade
ellascapilla,
muchas veces—y
cierra el espacio que resulta con un murode
defensa.
Este
muro se reemplazó mástarde
con variadostipos
de
verja o"reja",
como sedice
ala
chilena aunque nolo
sea,
o se perforó conventanas enrejadas.
Los
corralonesindicamos
como más corrientela
solucióndel doble
martiDo con sus cabezasdesarrolladas
hasta formar
una verdaderaH. Es
usualtambién
el quiebrede
una
de las
cabezashasta
formar
unaI—L. La
casa en "U"simple es
muy
corrienteen
Colchagua,
perola
mayor partede
sus ejemplostienen
las
alas vueltashacia
atrás,
endefensa del
patiofamiliar,
que es su elemento principal.La
tendencia
de los
antiguoshacendados
a mantenerbodegas,
talleres
y
pesebrerasbajo
sudirecta
vigilancia,
multiplicólos
cuerposde
edificiohasta
convertirlos en unaverdadera
ciudadela,
cuya pluralidadda
origen ala
denominación de 'las
casas"
para el grupo patronal.
En
suintríngulis
destaca,
sinembargo,
la H
originaria con su antejardín
y
su patiofamiliar.
Debemos
considerartambién
comotipo
muy
corrientela
casa en"L".
Pero
para considerar su posibilidad comotipo aparte,
basta
consultar conlos
usuarios
la
disposición de
una posible ampliación.Invariablemente
señalarán elcomplemento
de la
"U"en
defensa
del
patiofamiliar. Esto
sindica ala
casaen "L"
como etapa —que puede nunca completarse—
de
nuestro segundotipo
en
U
.El
tercer
tipo
de
casa señalado por el señorMárquez
de la
Plata
esla
"Alquería".
Es
la
elevaciónde la
casa a segundopiso,
dejando
los
granerosy
pesebreras en el primero.
Esta
solución, traída
posiblementede
las
provinciasvascongadas,
es solución corriente enSuiza
y
otros países centroeuropeosy
suprosapia es
muy
mezclada,
aunque reconociblemente reñida conla
greco-romana-árabe,
ala
que pertenecenlos dos
tipos
anteriores.En
sus paísesde
origen,
suele criarse elganado,
en número escaso perode
granfinura,
como sifuera
partede
la
familia,
y
su extraordinaria mantención ehigiene divergente
de
nuestrodescuido
popular —"chancholimpio
no engorda"— posibilita un sistema
poco naturalde
porsí,
que escasamentejustificaría
una escasezde
te
rreno cultivable aguda.
En
Chile,
donde
elganado,
aunlimpio,
atrae un verdadero
ejércitode
moscasy
las
cosechas otro similar —pero máscombatiente-de
ratones,
hace
quela
alquería sea una mala solución.Si
el segundo pisode la
casa aldeana es negativo con respecto al espacioformado
porla tierra,
la
alquería esla
negacióntotal
de
la
casade
campo:aleja
las
habitaciones
del
patiofamiliar
y
convierte el corredor enbalcón,
ha
ciéndolo un espacio contemplativo
del
jardín,
perodificultando
y
localizando
su acceso a
él.
La
alquería nodebe
considerarse untipo
de
casachilena,
sinouna excepción
de
una soluciónforánea
indigesta
eindigerible.
Todo
lo
español que
llegó
al país sehizo
netamente chileno através
del
gran
sentidode
adaptaciónde la
razay de
las
condicionesfuertes
queimpuso
el medio.La
alquería másfuertemente
europea que el restode
España
no se adaptó.No hemos
encontradotipos
de
verdadera alqueríaenlas
zonasestudiadas,
salvoun caso.