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Señales en El Camino Sayyid Qutb

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Señales en el Camino

Sayyid Qutb

Título en idioma Ingles MILESTONES

Índice

 Introducción

 Capítulo 1

o La Única Generación Coránica

 Capítulo 2

o La Naturaleza del Método Coránico

 Capítulo 3

o Las Características de la Sociedad Islámica y El Método Correcto de su Formación

 Capítulo 4

o Yihad en La Causa de Dios

 Capítulo 5

o La Ilaha Illa Allah-La Forma de Vida del Islam

 Capítulo 6

o La Ley Universal

 Capítulo 7

o El Islam es La Real Civilización

 Capítulo 8

o La Cultura y Concepto Islámico

 Capítulo 9

o La Nacionalidad Islámica y su Creencia

 Capítulo 10

o Cambios de Largo Alcance

 Capítulo 11

o El Triunfo de La Fe

 Capítulo 12

o Este es El Camino

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La humanidad hoy en día está al borde de un precipicio, no por el peligro de la completa aniquilación que pende sobre su cabeza-esto es solo un síntoma y no la enfermedad real-sino porque la humanidad esta desprovista de aquellos valores vitales que son necesarios no solo para su desarrollo saludable sino también para su progreso real. Aún el Mundo Occidental se da cuenta que la civilización de occidente es incapaz de presentar cualquier valor saludable para la guía de la humanidad. Sabe que no posee ninguno que satisfaga su propia conciencia y justifique su existencia.

La Democracia en poniente ha llegado a ser infértil hasta el punto que no es sino un préstamo de los sistemas del Bloque Oriental, especialmente en el sistema económico, bajo el nombre de Socialismo. Es igual con el Bloque Oriental. Sus teorías sociales, la principal entre ellas el Marxismo, en el inicio no solo atrajeron un gran número de personas del Este sino también del Oeste como una manera de vida basada en un credo. Pero ahora el Marxismo esta vencido en el plano del pensamiento, y, si está dicho que ni una sola nación en el mundo es verdaderamente Marxista, no será una exageración. En conjunto, esta teoría está en conflicto con la naturaleza humana y sus necesidades. Esta ideología solamente prospera en una sociedad degenerada o en una sociedad que ha llegado a acobardarse como resultado de alguna forma de dictadura prolongada. Pero ahora, aun bajo estas circunstancias, su sistema económico materialista está cayendo, aunque este fue el único fundamento en cuya estructura fue basado. Rusia, que es el líder de los países comunistas, sufre ella misma de escasez de alimentos. Aunque durante los tiempos de los Zares Rusia solía producir un superávit de alimentos, ahora tiene que importarlos del exterior y debe vender sus reservas de oro para este propósito. La razón principal de esto es el fallo del sistema de agricultura colectiva, o, alguien puede decir, el fallo de un sistema que está en contra de la naturaleza humana.

¡Es necesario para la humanidad tener un nuevo liderazgo!

El liderazgo de la humanidad por el hombre occidental está en decadencia, no porque la cultura occidental haya llegado a ser pobre materialmente o porque su poder económico y militar se haya debilitado. El periodo del sistema occidental ha llegado a un final ante todo porque esta privado de aquellos valores vivificantes que le permitan ser el líder de la humanidad.

Es necesario para el nuevo liderazgo preservar y desarrollar los frutos materiales del genio creativo de Europa, y también proveer a la humanidad de estos altos ideales y valores como lo han hecho hasta ahora permaneciendo no descubiertos por la humanidad, los cuales también informaran al género humano qué es harmonioso con la naturaleza humana, qué es positivo y constructivo, y qué es practicable.

El Islam es el único sistema que posee estos valores y esta forma de vida.

El periodo de resurgimiento de la ciencia ha llegado también a un final. Este periodo, que comenzó con el renacimiento en el siglo decimosexto después de Cristo y alcanzado su zénit en el decimoctavo y decimonoveno siglos, no posee un espíritu de reavivamiento.

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Todas las ideologías nacionalistas y chauvinistas que hicieron su aparición en tiempos modernos, y todos los movimientos y teorías derivadas de ellas, han perdido también su vitalidad. En resumen, todas las teorías hechas por el hombre han probado ser fracasos.

En esta desconcertante y crucial coyuntura, el turno del Islam y de la Comunidad Musulmana ha llegado –el turno del Islam, el cual no prohíbe las invenciones materiales. Por consiguiente, ello cuenta como una obligación en el hombre desde el mismo comienzo del tiempo, cuando Dios lo delegó como Su representante en la tierra, y consideró esto bajo ciertas condiciones, como la adoración de Dios y uno de los propósitos de la creación del hombre.

“Y cuando tu Señor dijo a los ángeles: Voy a poner en la tierra un representante Mío.”(Corán 2:30) “Y no he creado los genios y al hombre excepto para que Me adoren.”

Así el turno de la comunidad Musulmana ha llegado para completar la tarea para el género humano que Dios ha ordenado sobre él.

“Sois la mejor comunidad que se ha hecho surgir para los hombres. Ordenáis lo reconocido,

impedís lo reprobable y creéis en Alá.”(3:110)

“De este modo hemos hecho de vosotros una comunidad de en medio, para que dierais testimonio

de los hombres y para que el Mensajero lo diera de vosotros.”(2:143)

El Islam no puede completar su rol excepto tomando forma concreta en una sociedad, mejor dicho, en una nación. Porque el hombre, especialmente en esta época, no escucha una teoría abstracta que no se ve materializada en una sociedad viviente. Bajo este punto de vista, podemos decir que la comunidad Musulmana ha estado extinta por unos siglos, porque esta comunidad Musulmana no denota el nombre de un suelo en el cual el Islam reside, ni es la gente cuyos antepasados vivieron bajo el sistema Islámico en algún momento previo. Es el nombre de un grupo de personas cuyos modos, ideas y conceptos, reglas y regulaciones, valores y criterio, son todos derivados de la fuente Islámica. La comunidad Musulmana con estas características desapareció en el momento que las leyes de Dios llegaron a estar suspendidas en la tierra.

Si el Islam nuevamente va a desempeñar el papel de líder de la humanidad, entonces es necesario que la comunidad Musulmana sea restaurada en su forma original.

Es necesario revivir esa comunidad Musulmana sepultada bajo las ruinas de las tradiciones de varias generaciones hechas por el hombre y que esta aplastada bajo el peso de aquellas falsas leyes y costumbres que no están ni aun remotamente relacionadas con las enseñanzas Islámicas, las cuales, a pesar de todo esto, se llaman a sí mismas “Mundo del Islam”.

Soy consciente que entre la tentativa del “Resurgimiento” y la consecución del “Liderazgo” hay una gran distancia, ya que la comunidad Musulmana desapareció de la existencia y de la observancia hace mucho tiempo, y el liderazgo de la humanidad tiempo hace que ha pasado a

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otras ideologías y a otras naciones, otros conceptos y otros sistemas. Esta fue la época durante la cual el genio Europeo creó sus maravillosas obras en ciencia, cultura, leyes y producción material, tras lo cual la humanidad ha progresado a grandes alturas de creatividad y comodidad material. No es sencillo encontrar defectos con los inventores de semejantes maravillas, ante todo ya que lo que llamamos el “Mundo del Islam” está completamente desprovisto de toda esta belleza.

Pero a pesar de todo esto, es necesario revivir el Islam. La distancia entre el renacimiento del Islam y la realización del liderazgo mundial puedes ser vasta, y pueden existir grandes dificultades en el camino, pero el primer paso para su restablecimiento debe ser tomado.

Si estamos aquí para realizar nuestra tarea con visión y sabiduría, debemos conocer primeramente la naturaleza de esas cualidades en cuyas bases la comunidad Musulmana pueda completar su obligación como líder del mundo. Esto es esencial, de modo que no cometamos alguna torpeza en la primera etapa de su reconstrucción y resurgimiento.

La comunidad Musulmana hoy en día no es capaz, ni requerida, de presentar ante la humanidad grandes genios en invenciones materiales, que harán al mundo inclinar la cabeza ante su supremacía, y así restablecer una vez más su liderazgo mundial. La mentalidad creativa europea está más adelantada en este área, y al menos por algunos siglos no podemos esperar competir con Europa y alcanzar la supremacía sobre estos campos.

Por consiguiente debemos tener otra cualidad, aquella cualidad que la civilización moderna no posee.

Esto no significa que debamos descuidar el progreso material. Debemos prestar nuestra total atención y esfuerzos en esta dirección, no porque esta etapa sea un requerimiento esencial para lograr el liderazgo de la humanidad, sino porque es una condición esencial para nuestra propia existencia, y el Islam mismo, que eleva al hombre a la condición de representante de Dios en la tierra, y que, bajo certeras condiciones considera las responsabilidades de este representante la adoración de Dios y el propósito de las creaciones del hombre, hacen del progreso material tema obligatorio para nosotros.

Para lograr el liderazgo de la humanidad, debemos tener algo que ofrecer además del progreso material, y esta otra cualidad puede solamente ser una fe y un modo de vida que por un lado conserve los beneficios de la ciencia moderna y la tecnología, y por el otro satisfaga las necesidades humanas al mismo nivel de excelencia como la tecnología ha logrado ello en la esfera de la comodidad material. Y entonces, esta fe y este modo de vida, deben tomar forma concreta en una sociedad humana –en otras palabras, en una sociedad Musulmana.

Si observamos las fuentes y fundamentos de las modernas formas de vida, llega a ser claro que el mundo entero está dando pasos en la Jahiliya (Ignorancia de la guía Divina), y todas las maravillosas comodidades materiales e invenciones del más alto nivel no disminuyen esta ignorancia. Esta Jahiliya está basada en la rebelión contra la soberanía de Dios en la tierra. Esta

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transfiere al hombre uno de los grandes atributos de Dios, llamado soberanía, y hace a algunos hombres señores sobre otros. Ya no es ahora bajo la simple y primitiva forma de la antigua Jahiliya, sino que asume la forma de reclamar que el derecho de crear valores, de legislar reglas de comportamiento colectivo, y de escoger alguna manera de vida descansa en el hombre, sin considerar lo que Dios ha prescrito. El resultado de esta rebelión contra la autoridad Divina es la opresión de sus criaturas. En consecuencia, la humillación del hombre común bajo los sistemas comunistas y la explotación de individuos y naciones debido a la codicia por la riqueza y el imperialismo bajo el sistema capitalista no son sino el corolario de la rebelión contra la autoridad de Dios y la negación de la dignidad del hombre dada a él por Dios.

A este respecto, la manera de vida del Islam es única, porque en sistemas diferentes al Islam, la gente rinde culto a otros de una forma u otra. Solo en el modo de vida Islámico todos los hombres llegan a ser libres de la servidumbre de algunos hombres a otros y se consagran ellos mismos a la adoración de un Dios único, obteniendo guía solo de Él, e inclinándose solamente ante Él.

Aquí es donde los caminos se separan, y este es el nuevo concepto que nosotros poseemos y podemos presentar a la humanidad –esto y la manera de vida que este concepto organiza para todos los aspectos prácticos de la vida del hombre. Este es el mensaje vital que la humanidad no conoce. No es un producto de la invención Occidental ni del genio Europeo, ya sea oriental u occidental.

Sin duda, nosotros poseemos este nuevo pensamiento que es perfecto al más alto grado, algo que la humanidad no conoce acerca de él y no es capaz de ´producir´.

Pero como hemos dicho antes, la belleza de este nuevo sistema no puede ser apreciada a menos que tome una forma concreta. Por ello, es esencial que una comunidad arregle sus asuntos de acuerdo a ello y lo demuestre al mundo. Con el fin de llevar esto a cabo, necesitamos iniciar el movimiento del resurgimiento Islámico en algún país Musulmán. Solo tal movimiento de avivamiento eventualmente alcanzara el estatus de liderazgo mundial, ya sea la distancia cercana o lejana. ¿Cómo es posible empezar la tarea de restablecer el Islam?

Es necesario que exista una vanguardia que emprenda la marcha con esta determinación y siga caminando en el sendero, marchando a través del vasto océano de la Jahiliya que ha rodeado el mundo entero. Durante este trayecto, debe mantenerse a sí misma apartada de alguna manera de la total inclusión en la Jahiliya y mantener también algunos vínculos con ella.

Es necesario que esta vanguardia conozca los puntos de referencia y las señales del camino hacia la meta de tal manera que puedan reconocer el lugar de partida, la naturaleza, las responsabilidades y el propósito último de este largo viaje. No solo eso, sino que deben ser conscientes de su posición opuesta a esta Jahiliya, que ha arraigado sus estacas en toda la tierra, cuando cooperar con otros y cuando separarse de ellos, que características y cualidades deben cultivar, y con qué características y cualidades la Jahiliya que al instante los rodea esta armada,

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como dirigirse a la gente de la Jahiliya en el lenguaje del Islam, y que temas y problemas deben ser discutidos; y donde y como obtener dirección en todos estos asuntos.

Las señales en el camino necesariamente serán determinadas por la luz de la primera fuente de esta fe –el sagrado Corán- y de sus enseñanzas básicas, y del concepto que creó en el pensamiento del primer grupo de Musulmanes, aquellos a quienes Dios levantó para completar su voluntad, aquellos que una vez cambiaron el curso de la historia humana en la dirección ordenada por Dios.

He escrito “Señales en el camino” para esta vanguardia, la cual considero ser una realidad en espera, cercana de ser materializada. Cuatro capítulos (estos capítulos son “La naturaleza del Método Coránico”, “Cultura y Concepto Islámico”, “Yihad en el Camino de Dios” y “Resurgimiento de la Comunidad Islámica y sus Características”) son tomados de mi comentario, Fi Jilal al-Qur´an, (En las Sombras del Corán, un comentario en el Corán) que he cambiado aquí y allá ligeramente para adaptar el tema. La introducción y los otros capítulos los escribí en varios momentos. Al escribir estos capítulos he establecido las profundas verdades que capté durante mis meditaciones sobre la manera de vida presentada en el sagrado Corán. Estos pensamientos pueden parecer aleatorios y sin conexión, pero una cosa es común en todos ellos; esto es, estas reflexiones son señales en el camino, y es la naturaleza de los signos a lo largo del camino ser inconexos. Tomados juntos, estos escritos son la primera entrega de una serie, y con la ayuda de Dios espero escribir algunas colecciones más en este tema.

Y la guía es de Dios.

CAPÍTULO 1

LA ÚNICA GENERACIÓN CORÁNICA

Los que invitan al Islam en cada país y en cada época deben reflexionar en un aspecto en particular en la historia del Islam, y deben meditar sobre ello profundamente. Esto está relacionado al método de invitar personas al Islam y sus maneras de entrenamiento.

En el pasado este mensaje creó una generación –la generación de los Compañeros del Profeta, pueda Dios estar agradado con ellos- sin comparación en la historia del Islam, aún en la completa historia del hombre. Después de esto, ninguna generación de este calibre mereció ser hallada. Es verdad que encontramos algunos individuos de esta estatura aquí y allá en la historia, pero nunca de nuevo un gran número de gente semejante existió en una región como fue el caso durante el primer periodo del Islam.

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Esta es una verdad obvia y abierta de la historia y debemos considerar sobre esto profundamente para que podamos alcanzar sus secretos.

El Corán de este mensaje esta aun en nuestras manos, y los hádices del Mensajero de Dios –paz sea con él, i.e. su guía en asuntos prácticos y la historia de su sagrada vida están también en nuestras manos, como estuvieron en las manos de la primera comunidad Musulmana cuya misma historia no podría producirse nuevamente. La única diferencia es la persona del Mensajero de Dios –paz sea con él- pero ¿Es este su secreto?

¿Ha sido la persona del Profeta –paz sea con él- absolutamente esencial para el establecimiento y realización de este mensaje? Dios no habría hecho del Islam un mensaje universal, decretado como religión de toda la humanidad, dado el estatus de último Mensaje Divino para el género humano, y hecho de él una guía para todos los habitantes de este planeta en todos los asuntos hasta el final del tiempo.

Dios ha tomado la responsabilidad de preservar el Sagrado Corán sobre sí mismo porque Él sabe que el Islam puede ser establecido y puede beneficiar a la humanidad aún después del tiempo del Profeta –paz sea con él. Por ello, Él llamó de regreso a Su Profeta –paz sea con él- después de veintitrés años de mensajero y declaró esta religión para ser válida hasta el fin de los tiempos. Por lo tanto, la ausencia del Mensajero de Dios –paz sea con él- no es una causa real, ni explica, este fenómeno.

Por ello, por algunas otras razones, y para este propósito miramos en ese manantial de agua clara del cual la primera generación de Musulmanes sofocó su sed. Quizás algo se ha mezclado con ese manantial de agua clara. Debemos mirar la manera en la cual ellos recibieron su entrenamiento. Quizás algunos cambios han encontrado su camino en ello.

El manantial del cual los Compañeros del Profeta –paz sea con él- bebieron fue el Corán; solamente el Corán y los Hádices del Profeta, y sus enseñanzas fueron vástagos de esta fuente primigenia. Cuando alguien preguntó a la madre de los fieles, Aisha –pueda Dios estar agradado con ella- acerca del carácter del Profeta –paz sea con él- ella respondió, “Su carácter fue el Corán” (Al-Nisaa)

El Sagrado Corán fue la única fuente de la cual ellos apagaron su sed, y este fue el único molde en el cual ellos modelaron sus vidas. Esta fue la única guía para ellos, no porque no hubiera civilización o cultura o ciencia o libros o escuelas. En realidad, estaba la cultura Romana, su civilización, sus libros y sus leyes, que aún hoy en día son considerados el fundamento de la cultura Europea. Estaba la herencia de la cultura Griega, su lógica, su filosofía y sus artes, los cuales son todavía una fuente de inspiración del pensamiento Occidental. Estaba la civilización Persa, su arte, su poesía y sus leyendas, su religión y su sistema de gobierno. Habían muchas otras civilizaciones, cerca o lejos, tales como la cultura Hindú o China, etc. La cultura Romana y Persa fueron establecidas en el norte y en el sur de la península Arábiga, cuando los Judíos y Cristianos se asentaron en el corazón de la península Arábiga. En consecuencia creemos que esta generación no puso exclusiva dependencia en el Libro de Dios para el entendimiento de su religión en razón de

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alguna ignorancia de civilización y cultura, sino que fue todo de acuerdo a un plan y método bien pensados. Un ejemplo de este propósito es encontrado en el disgusto expresado por el Profeta de Dios –paz sea con él- cuando ´Umar -pueda Dios estar agradado con él- trajo algunas páginas de la Torá. El Mensajero de Dios -paz sea con él- dijo, “Por Dios, si aún Moisés estuviera vivo entre

ustedes hoy, él no tendría recurso excepto seguirme” (reportado por al-Hafidh Abu Yala de Himad,

de al-Shubi, de Jabir)

Es claro de este incidente que el Mensajero de Dios –paz sea con él- deliberadamente limitó a la primera generación de Musulmanes, la cual fue sometida a las etapas iniciales de entrenamiento, a una sola fuente de guía, y que fue el Libro de Dios. Su intención fue que este grupo debía dedicarse en sí mismo puramente al Libro de Dios y arreglar sus vidas solamente de acuerdo a sus enseñanzas. Esto es por lo qué el Mensajero de Dios -paz sea con él- estuvo enojado cuando U´mar -pueda Dios estar agradado con él- cambió a una fuente distinta del Corán.

A decir verdad, el Mensajero de Dios -paz sea con él- intentó preparar una generación pura en corazón, pura en pensamiento y pura en entendimiento. Su entrenamiento iba a estar basado en el método prescrito por Dios Quien dio el Corán, purificado de la influencia de todas las otras fuentes.

Esta generación, entonces, bebió solamente de este manantial y así alcanzó una distinción única en la historia. En tiempos posteriores sucedió que otros orígenes se mezclaron con ella. Otras fuentes usadas por posteriores generaciones incluyendo filosofía Griega y lógica, antiguas leyendas Persas y sus ideas, inscripciones Judías y tradiciones, teología Cristiana, y, por añadidura a esto, fragmentos de otras religiones y civilizaciones. Esto confundido con los comentarios sobre el Corán y teología escolástica, donde fueron mezclados con jurisprudencia y sus principios. Posteriores generaciones después de esta generación obtuvieron su entrenamiento de esta fuente revuelta, y por lo tanto el estilo de esta generación nunca se levantó de nuevo.

Así podemos decir sin ninguna reserva que la razón principal para esta diferencia entre el primer, único y distinguido grupo de Musulmanes y posteriores Musulmanes es que la pureza de la primera fuente de guía Islámica fue entreverada con otras varias fuentes, como hemos indicado.

Existe otra causa básica que ha contribuido en crear esta diferencia. Esta radica en el método de aprendizaje de esta generación única.

Ellos, los de la primera generación, no se aproximaron al Corán con el propósito de adquirir cultura e información, ni con el propósito de experimentar o disfrutar. Ninguno de ellos vino al Corán para incrementar la suma total de sus conocimientos por el bien del saber mismo o para resolver algún problema científico o legal, o remover algún defecto en su entendimiento. Más bien voltearon su rostro hacia el Corán para descubrir lo que el Todopoderoso Creador había prescrito para ellos y para el grupo en que vivían, para sus vidas y para la vida del grupo. Se aproximaron para poner por obra inmediatamente aquello que habían escuchado, tal como un soldado en el campo de batalla

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lee el “Boletín del Día” a fin de saber qué es lo que hay que hacer. No leían muchos versos del Corán en una sola vez, ya que entendieron que esto pondría una carga insoportable de deberes y responsabilidades sobre sus hombros. A lo sumo podrían leer diez versos, memorizarlos, y entonces actuar sobre ellos. Sabemos esto de una tradición reportada por Abdullah bin Mas´ood. Esta comprensión –el entendimiento que la instrucción es para la acción- abrió las puertas de la realización espiritual y del conocimiento. Si hubieran leído el Corán solamente con motivo de la información, aprendizaje y discusión, estas puertas no se hubieran abierto. Por otra parte, la acción resultó sencilla, el peso de las responsabilidades llegó a ser liviano, y el Corán se convirtió en parte de su personalidad, impregnando su carácter y vida de tal modo que llegaron a ser ejemplos vivientes de la fe –una fe no escondida en libros o intelectos, sino expresándose a sí misma en un movimiento dinámico que cambió las condiciones, eventos y el curso de la vida. En verdad, este Corán no abre sus tesoros excepto a aquel que lo acepta con este espíritu: El espíritu del conocimiento con la intención de actuar sobre él. No vino para ser un libro de contenido intelectual, o un libro de literatura, o para ser considerado como un libro de narraciones o historia, aunque tiene todas estas facetas. Vino para llegar a ser una forma de vida, un camino dedicado a Dios. Así Dios El Supremo lo impartió de una manera gradual, para ser leído a intervalos:

“Es un Corán que hemos dividido en partes para que lo recites a los hombres gradualmente. Y así lo

hemos hecho descender en revelaciones sucesivas.” (17:106)

El Corán no fue transmitido todo de una vez; más bien vino de acuerdo a las necesidades de la sociedad Islámica al encarar nuevos problemas, de acuerdo al crecimiento de ideas y conceptos, conforme al progreso de la vida social en general y conforme a los nuevos retos enfrentados por la sociedad Musulmana en su vida práctica. Un verso o unos pocos versos podían ser revelados de acuerdo a eventos y circunstancias especiales, y podían dar respuesta a interrogantes que aparecían en la mente de las personas, podían explicar la naturaleza de una situación en particular y podían exponer el modo de tratar con ello. Estos versos podían corregir sus errores, tanto de entendimiento como de práctica, podían acercarlos a Dios y podían explicarles la sabiduría de varios aspectos del universo a la luz de los atributos Divinos. En consecuencia, claramente entendieron que cada momento de sus vidas estaba bajo la guía continua y dirección del Todopoderoso Creador y que podían atravesar el camino de la vida bajo las alas de la misericordia Divina. En razón de este sentido de relación constante con Dios, sus vidas fueron modeladas de acuerdo a este sendero sagrado de vida que estaba siendo instruido por Él.

Así, la instrucción para ser traducida en acción fue el método del primer grupo de Musulmanes. El método de posteriores generaciones fue instrucción para discusión académica y disfrute. Y sin lugar a dudas este es el segundo factor mayor que hizo diferentes a las posteriores generaciones de la primera única generación del Islam.

Una tercera causa está en vigor también en la historia de los Musulmanes; debemos considerarla igualmente.

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Cuando una persona abrazaba el islam durante el tiempo del Profeta –paz sea con él- podía aislarse de la Jahiliya (El estado de ignorancia de la guía de Dios). Cuando caminaba en el círculo del Islam, podía empezar una nueva vida, separándose completamente de su pasada vida bajo la ignorancia de la Ley Divina. Podía mirar con recelo y miedo los actos durante su vida de ignorancia, con un sentimiento que estos fueron impuros y no podían ser tolerados en el Islam! Con este sentimiento, él podía cambiar de dirección hacia el Islam por una nueva guía; y si en algún momento las tentaciones lo vencían, o los viejos hábitos lo atraían, o si se volvía holgazan en llevar a cabo los mandatos Islámicos, se pondría inquieto con una sensación de culpa y sentiría la necesidad de purificarse a sí mismo de lo que había sucedido, y podía volver al Corán para moldearse conforme a su guía.

Así, habría un cambio entre el presente Musulmán Islámico y su pasada Jahiliya, y esto después de una bien pensada decisión, como resultado del cual todas sus relaciones con la Jahiliya podían ser interrumpidas y él podría unirse completamente al Islam aunque habría algún dar y recibir con los politeístas en actividades comerciales y negocios cotidianos; a pesar de todo las relaciones de comprensión mutua son una cosa y tratos diarios son algo más.

Esta renuncia al ambiente de la Jahiliya, sus costumbres y tradiciones, sus ideas y conceptos, procedían del remplazo del politeísmo por el concepto de la Unicidad de Dios, de la perspectiva Jahili de la vida y el mundo por la mirada Islámica y de la absorción dentro de la nueva comunidad Islámica bajo un nuevo liderazgo y dedicación a todos los compromisos y lealtades a esta nueva sociedad y a su nuevo liderazgo.

Esta fue la separación de caminos y el comienzo de un nuevo viaje, un viaje libre de las presiones de los valores, conceptos y tradiciones de la sociedad Jahili. El Musulmán no encontró nada gravoso excepto la tortura y la opresión; pero él ya había decidido en las profundidades de su corazón que enfrentaría esto con ecuanimidad y desde ahora ninguna presión de la sociedad Jahili podría tener algún efecto en su continua firmeza.

Estamos también rodeados de la Jahiliya hoy en día, que es de la misma naturaleza como fue durante el primer periodo del Islam, quizás un poco más profunda. Todo nuestro entorno, creencias e ideas de la gente, hábitos y arte, reglas y leyes son Jahiliya, aún al grado de lo que consideramos cultura Islámica, fuentes Islámicas, filosofía Islámica y pensamiento Islámico son también construcciones de la Jahiliya!

Esto es porque los verdaderos valores Islámicos nunca penetran nuestros corazones, porque nuestras mentes nunca son iluminadas por los conceptos Islámicos, y porque ningún grupo de personas que sean del carácter de esta primera generación del Islam se levanta entre nosotros. Es necesario por consiguiente -en el camino del movimiento Islámico- que en las primeras etapas de nuestro entrenamiento y educación debamos separarnos a nosotros mismos de todas las influencias de la Jahiliya en las que vivimos y de las cuales obtenemos beneficios. Debemos regresar a esa fuente pura de la cual aquellas personas obtuvieron su guía, la fuente que está libre de cualquier mezcla o contaminación. Debemos regresar a ella para sacar provecho en nuestros

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conceptos de la naturaleza del universo, la naturaleza de la existencia humana y de las relaciones de estos dos con el Perfecto, el Ser Real, el Supremo. De aquí debemos obtener nuestros conceptos de vida, nuestros principios de gobierno, política, economía y todos los aspectos de la vida.

Debemos retornar a ella con un sentido de instrucción para la obediencia y la acción, y no para simple discusión académica y disfrute. Debemos regresar a ella para descubrir qué clase de persona se nos pide ser, y entonces serlo. Durante este proceso también descubriremos la belleza artística en el Corán, las maravillosas narraciones en el Corán, las escenas del Día del Juicio en el Corán, la lógica intuitiva del Corán, y todos los otros beneficios que son mirados detenidamente por académicos y literatos en el Corán. Disfrutaremos todos estos otros aspectos, pero este no es el principal objetivo de nuestro estudio. Nuestro propósito primario es conocer qué modo de vida es demandado de nosotros por el Corán, la total perspectiva del universo que el Corán desea tengamos, cual es la naturaleza de nuestro conocimiento de Dios enseñado a nosotros por el Corán, el tipo de moralidad y costumbres decretado, y la clase de sistema legal y constitucional nos pide establecer en el mundo.

Debemos liberarnos a nosotros mismos del apretón de la sociedad Jahili, conceptos Jahili, tradiciones Jahili y liderazgo Jahili. Nuestra misión es no comprometernos con las prácticas de la sociedad Jahili, ni podemos ser leales a ellas. La sociedad Jahili, debido a sus características Jahili, no es digna para estar comprometido con ella. Nuestro objetivo es primeramente cambiarnos a nosotros mismos con el fin que podamos después cambiar la sociedad.

Nuestro objetivo principal es cambiar las prácticas de esta sociedad. Nuestra meta es cambiar el sistema Jahjili en sus mismas raíces –este sistema que está reñido fundamentalmente con el Islam y que con ayuda de la fuerza y la opresión, nos impide vivir la clase de vida demandada por nuestro Creador.

Nuestro primer paso será erigirnos a nosotros mismos ante la sociedad Jahili y todos sus valores y conceptos. No cambiaremos nuestros propios valores ni conceptos ni más ni menos para negociar con la sociedad Jahili. ¡Nunca! Nosotros y esta estamos en caminos diferentes, y si damos aún un paso en su compañía, perderemos enteramente nuestro objetivo así como nuestro camino. Sabemos que en esto enfrentaremos dificultades y pruebas, y tendremos que realizar grandes sacrificios. Pero si caminamos en los pasos de la primera generación de Musulmanes, mediante quienes Dios estableció su sistema y les dio la victoria sobre la Jahiliya, entonces no seremos dominados en nuestra propia voluntad.

Es por lo tanto deseable que debamos ser consientes en todo momento de la naturaleza de nuestro curso de acción, de la naturaleza de nuestra posición, y de la naturaleza del camino que debemos atravesar para salir de la ignorancia, como la distinguida y única generación de los Compañeros del Profeta -paz sea con él- salieron de ella.

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Capítulo 2

La Naturaleza del Método Coránico

La porcion de la Meca en el Sagrado Corán, revelado al Profeta –paz sea con él- sobre un periodo de trece años, trató solamente con una cuestión. La naturaleza de este problema no cambió, aunque la manera de su presentación varió de acuerdo al estilo del Corán, que se refiere a esta cuestión en nuevas formas, siempre como si hubiera sido puesto en relieve por primera vez. Esta fue la cuestión primaria, la gran pregunta, el problema fundamental de esta nueva religión --una cuestión de fe con dos aspectos principales, la Divinidad y el hombre, y las relaciones entre ellos.

Esta pregunta está dirigida al ´ser humano´ como un ser humano, y a este respecto el Árabe de una época o de cualquier otra, y el no Árabe, son iguales, así pertenezca a esta época o a épocas posteriores.

Este es el problema humano que no cambia; es una cuestión de la existencia del hombre en el universo, su meta última, y su posición y relaciones con el universo; y la cuestión de la relación entre él y el Creador del universo. Este aspecto de la vida del hombre no puede cambiar, ya que está relacionado a su mismo ser.

Durante el periodo de la Meca, el Corán explicó al hombre el secreto de su existencia y el secreto del universo que lo rodeaba. Le dijo quién es él, de donde había venido, con qué propósito y adonde iría al final, Quien lo trajo de la no existencia a la existencia, a Quien regresaría, y cuál será su disposición final. También le informó acerca de la naturaleza de las cosas que puede tocar y ver y de las cosas que puede sentir y concebir pero no puede ver, Quien creó y administra este maravilloso universo, Quien alterna el día y la noche, y Quien renueva y cambia las cosas. También le dijo como relacionarse con el Creador, con el mundo físico y con otros seres humanos.

Esta es la gran pregunta sobre la cual la existencia humana depende y continuara dependiendo hasta el fin del tiempo.

Y en consecuencia, los trece años del periodo de la Meca fueron usados en explicar y exponer esta cuestión fundamental, esta cuestión de la cual todas las demás preguntas y detalles pertinentes a la vida humana son deducidos.

El Corán hizo de esta cuestión el único tema de su mensaje durante el periodo de la Meca y nunca discutió otros asuntos inferidos y auxiliares. Estos tópicos subsidiarios no fueron mencionados hasta que Él Dios Que Todo lo Sabe decidió que los problemas pertinentes a la fe habían sido

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explicados completamente y que habían penetrado en el corazón de este grupo selecto de gente que iban a establecer Su religión e iban a darle forma práctica.

Aquellos que invitan hacia la Religión de Dios y quieren establecer la forma de vida prescrita por esta Religión deben considerar en longitud este hecho significativo, que por trece años el Corán exclusivamente expuso esta fe y no se desvió de este asunto para describir los detalles del sistema que iba a ser establecido en esta fe o cualquier ley para la organización de la sociedad Musulmana. Fue la sabiduría Divina quien dispuso que esta cuestión fundamental de fe y creencia debía ser hecha el tema central de la llamada del Profeta a su gente. El primer mensaje que el Mensajero de Dios -paz sea con él- trajo a su gente fue que ellos dieran testimonio que “No hay Dios excepto Alá” y él consagró sus esfuerzos en hacer conocer a la gente Quien es su verdadero Sustentador y que ellos deben adorarlo a Él solamente.

Desde el punto de vista del limitado entendimiento del hombre, no parece que esta fuera la manera más fácil de alcanzar los corazones de los Árabes. Ellos conocían bien su lenguaje y conocían bien el significado de ´Illah´ (Dios), y también conocían el significado de ´La ilaha illa Allah´ (no hay Dios excepto Alá). Ellos conocían que ´Uluhiyah´ significa ´soberanía´ y también entendieron que atribuir soberanía solamente a Dios significaba que la autoridad debía ser apartada de los sacerdotes, los líderes de las tribus, la riqueza y los gobernantes, y regresar a Dios. Esto significa que solamente la autoridad de Dios prevalecería en los corazones y las conciencias, en asuntos pertinentes a observancias religiosas y en los asuntos de la vida como los negocios, la distribución de la riqueza y la dispensa de justicia -en resumen, en las almas y corazones de los hombres. Ellos conocían muy bien que la declaración ´no hay Dios excepto Alá´ era un desafío a la autoridad terrenal, que había usurpado el más grande atributo de Dios, es decir, la Soberanía. Fue una rebelión contra todos los modos de conducta que habían sido planeados bajo esta usurpación y fue una declaración de guerra contra esta autoridad que legislaba leyes no permitidas por Dios. No era un secreto para los Árabes -que conocían muy bien su lengua y conocían el real significado del mensaje, ´La ilaha illa Allah´- que su significado estaba en relación a sus tradiciones, su autoridad y su poder. Por ello recibieron esta llamada -este mensaje revolucionario- con enojo y pelearon contra él con aquel vigor que es conocido por todos.

¿Porque esta llamada empezó de esta manera y porque la sabiduría Divina decidió que sea confrontada con adversidades en sus etapas iniciales?

En el tiempo de la llamada del Profeta como Mensajero, la tierra y la riqueza de los Árabes no estaban en las manos de los Árabes sino en manos de otra gente.

En el norte, Siria estaba bajo los Romanos, que designaron gobernantes locales Árabes. Similarmente, en el sur, Yemen estaba bajo la tutela del imperio Persa y estaba gobernada por Árabes bajo su dominio. Los Árabes solo eran señores del Hijaz, Tihama y Najd, que eran desiertos sin agua con unos pocos oasis aquí y allá.

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Es bien conocido que Muhammad -paz sea con él- era llamado ´al-Amin as-Sadiq´ (El Confiable y Veraz) por su gente. Quince años después que su Mensajería empezara los líderes de los Quraish habían hecho de él su árbitro en el incidente de la colocación de la Piedra Negra y habían quedado complacidos con su decisión. Su linaje era de los Banu Hashim, que era una de las ramas más nobles de los Quraish. Por tanto, puede ser dicho que Muhammad -paz sea con él- era capaz de atizar entre sus compañeros el fuego del nacionalismo Árabe y poder así unirlos. Ellos hubieran respondido alegremente a este llamado porque estaban cansados de las continuas guerras tribales y venganzas. Él entonces hubiera sido capaz de liberar las tierras Árabes de la dominación del imperialismo Romano y Persa y hubiera sido capaz de establecer un estado Árabe unido. Puede ser dicho que si el Profeta -paz sea con él- hubiera llamado a la gente de esta manera, en lugar de soportar suplicios durante trece años debido a la oposición de la gente en autoridad en la península, el total de Arabia lo hubiera aceptado.

Puede ser dicho que si Arabia hubiera estado así unida bajo su liderazgo y la autoridad hubiera sido devuelta a sus manos, él hubiera podido usar esto para hacerles aceptar la creencia en la Unicidad de Dios, para cuyo propósito había sido enviado y traer a la gente al sometimiento a su Sustentador después que se hubieran sometido a su propia autoridad humana.

Pero el Omnisapiente Dios no dirigió su Profeta -paz sea con él- en este camino. Él lo encauzó a declarar abiertamente que no hay Dios sino Alá, y a soportar pacientemente, con sus pocos Compañeros, cualquier adversidad que viniera a ellos.

¿Porque esto? Obviamente no fue por el motivo de sojuzgar a su Profeta -paz sea con él- y a los creyentes a la opresión. De hecho, Él sabía que no había otra manera. El camino no es liberar la tierra de la tiranía Romana o Persa a fin de remplazarlo con la tiranía Árabe. Toda tiranía es cruel! La tierra pertenece a Dios y debe ser purificada por Dios, y no puede ser purificada por Él a menos que el estandarte, “No hay Dios excepto Alá” sea desplegado a través de la tierra. El hombre es sirviente de Dios solamente, y puede permanecer así solo si despliega el estandarte ´no hay Dios excepto Alá´, -La Ilaha Illa Allah- tal que un Árabe con el conocimiento de su lengua lo entienda: No soberanía excepto la de Dios, no leyes excepto las de Dios, y no autoridad de un hombre sobre otro, ya que la autoridad bajo todas las consideraciones pertenece a Dios. El ´agrupamiento´ del hombre que el Islam proclama está basado solamente en la fe, la fe en la cual todas las gentes de cualquier raza o color –Árabes, Romanos o Persas- son iguales bajo la insignia de Dios.

Y este es el camino.

En el tiempo de la llamada del Profeta como Mensajero, la sociedad Árabe estaba desprovista de una adecuada distribución de la riqueza y vacía de justicia. Un pequeño grupo monopolizaba toda la riqueza y el comercio, que se incrementaba mediante la usura. La gran mayoría de la gente era pobre y hambrienta. Los ricos eran también considerados nobles y distinguidos, y la gente común no estaba solamente privada de riqueza, sino también de dignidad y honor.

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Puede ser dicho que Muhammad -paz sea con él- era capaz de empezar un movimiento social declarando la guerra contra la clase de los nobles y los ricos, repartiendo su riqueza y distribuyéndola entre los pobres.

Puede ser dicho que si hubiera el Profeta -paz sea con él- empezado semejante movimiento, la sociedad Árabe se habría dividido en dos clases, la gran mayoría apoyando el nuevo movimiento en razón que estaban enfermos de la tiranía de la riqueza, la nobleza y el poder y una pequeña minoría poseyendo estas cosas, en lugar de tener el Profeta que confrontar la sociedad con el mensaje de la Unicidad de Dios, que permanecía más allá del alcance de todos excepto unas pocas almas nobles.

Puede ser dicho que después la mayoría hubiera integrado su movimiento y le hubieran entregado a él el liderazgo, y posteriormente habría conquistado el control de la minoría de los ricos, Muhammad -paz sea con él- podría entonces haber usado su posición y poder para imponer la creencia de la Unicidad de Dios, para cuya tarea Dios lo había señalado como su Profeta. Así, primeramente logrando que los seres humanos se inclinen ante su autoridad, él podría haber logrado que ellos reverenciaran al Verdadero Dios.

Pero el Dios Que Todo lo Sabe no lo dirigió por este camino.

Dios conocía que esta no era la manera. Él sabía que la verdadera justicia social puede llegar a una sociedad solamente después que todos sus asuntos hayan sido sometidos a las leyes de Dios y la sociedad en su conjunto esté deseosa de aceptar la justa distribución de la riqueza prescrita por Él, y cada individuo de la sociedad, ya sea donante o un beneficiario, firmemente crea que este sistema ha sido legislado por Dios Todopoderoso, obedeciendo, con lo cual no solamente prosperara en este mundo sino que será recompensado en el próximo. La sociedad no debe estar en tal condición que algunos sean manejados por la codicia mientras otros son consumidos por la envidia, que todos los asuntos de la sociedad sean decididos por la espada y las armas, por el miedo y las amenazas, que los corazones de la población estén desolados y sus espíritus quebrados, como es el caso bajo sistemas que están basados en cualquier autoridad diferente de la Divina.

En el tiempo de la llamada del Profeta como Mensajero, el nivel moral de Arabia era extremadamente bajo visto desde cualquier punto de vista. Solo unas cuantas costumbres tribales prevalecían.

La opresión era la norma del día, como el famoso poeta Zuhair Salem ha descrito: “Quien no se defienda con armas perecerá,

Y aquel que no oprima será oprimido”

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“Ayuda a tu hermano, si él es el opresor o está siendo oprimido”

La bebida y el juego eran tradiciones de la sociedad y la gente se enorgullecía de esos hábitos. Toda la poesía de los Días de la Ignorancia gira alrededor del tema del vino y los juegos de azar. Turfah Abed dice:

“Si no hubiera habido tres cosas para el disfrute del hombre joven, entonces no habría importado nada excepto algún alimento.

Uno de ellos es, sobresaliendo a otros, la bebida de vino que es tan potente que si le adicionas agua, burbujea.

La bebida, el entretenimiento y el gasto han sido mi vida, y aún lo son.

Al final el tiempo ha llegado cuando toda la tribu me ha abandonado, como si fuera un camello con una terrible sarna”.

La fornicación era galopante en varias formas y era considerado algo de lo cual enorgullecerse, como es el caso entre todas las sociedades Jahili, antiguas o nuevas. Aisha –pueda Dios estar agradado con ella- describe la condición de la sociedad en los Días de la Ignorancia con las siguientes palabras:

“Existían cuatro tipos de matrimonio durante la Jahiliya. Uno era como lo tenemos hoy en día; esto es, un hombre podía pedir a una persona la mano de su hija, o su tutela en matrimonio, pagaría el regalo de matrimonio, y se casaría con ella. El segundo tipo consistía en que un hombre le pediría a su mujer, en medio de sus periodos menstruales, llamar a tal o cual hombre y llegar a estar embarazada por él. Su marido permanecería lejos de ella y no la tocaría hasta que los signos de embarazo aparecieran. Si él entonces deseaba, podría tener relaciones con ella. Se adoptaba este método para obtener un hijo de alto linaje. Una tercera forma de matrimonio era la poliandria. Un grupo de hombres, menos de diez, vendrían a una mujer y tendrían relaciones sexuales con ella. Si llegaba a estar embarazada y entonces daba a luz a un niño, y unas pocas noches pasaban después del nacimiento, ella podía llamarlos. Ninguno podía rehusar este llamado. Cuando estaban todos reunidos, ella podía decirles, ´Saben los resultados. He dado a luz a un niño´. Entonces ella podía señalar a uno de ellos y decir, ´Este es su hijo´. El niño podría entonces llevar el nombre de esta persona y ser considerado suyo, y él no podía resistirse a esto. Una cuarta forma de matrimonio era que muchos hombres iban a una mujer, y ella estaba dispuesta a aceptar a cualquiera, en realidad, estas eran prostitutas y ponían una bandera en frente de sus puertas como signo. Cualquiera que quisiera podría ir con ellas. Si semejante mujer llegaba a estar embarazada, después de la entrega mucha gente podría reunirse por ella y llamar a un experto en reconocimiento de semejanzas. A cualquiera se le atribuyera la paternidad del niño, el niño sería considerado suyo y él no podía rehusar esto.” (7 Bukhari, en el Libro del Matrimonio)

Puede ser dicho que Muhammad -paz sea con él- era capaz de iniciar un movimiento de reforma moral por el establecimiento de estándares morales, por la purificación de la sociedad, y por la autoevaluación. Como es el caso con cada reformador, él podría haber encontrado alguna gente recta y derecha quienes también estuvieran descontentos acerca de la degeneración moral de su sociedad. Esta gente podría ciertamente haber venido a él para unirse a su movimiento reformista.

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Así, uno puede decir que si el Profeta -paz sea con él- hubiera escogido este camino, él podría fácilmente haber reunido un considerable grupo. Por razón de su pureza moral y fortaleza espiritual, este grupo de gente, más que otros, hubieran aceptado la creencia en la Unicidad de Dios y asumido las responsabilidades pertinentes a esto. En consecuencia, la llamada del Profeta, “No hay Dios excepto Alá”, se habría ahorrado la vigorosa oposición que encontró.

Pero El Dios Más Alto sabía que este modo no era el camino. Él sabía que la moralidad puede ser construida solamente en fe, una fe que provea criterio, cree valores, defina la autoridad de la cual estos criterios y valores tienen que ser derivados, y prescriba las recompensas de quien acepta esta autoridad y el castigo de aquellos que se desvían o se oponen. Sin este tipo de creencia o el concepto de una autoridad más alta, todo lo valorado permanece inestable, y similarmente la moralidad basada en ellos permanece inestable –sin contabilidad, sin autoridad, sin recompensa! Cuando, después de un arduo trabajo, la creencia llegó a ser firme y la autoridad a la cual esta creencia se remite fue conocida, cuando la gente reconoció a su Sustentador y le rindió culto a Él solamente, cuando llegaron a ser independientes no solo de otros seres humanos sino de sus propios deseos, y cuando “La Ilaha Illa Allah” llegó a estar impreso en sus corazones –entonces Dios, a través de la fe y por medio de los creyentes, proveyó todas las cosas que se necesitaban. El Dios de la tierra llegó a estar libre de ´Romanos y Persas´, no con tal que la autoridad de los Árabes prevaleciera, sino solamente con tal que la autoridad de Dios pueda ser establecida y la tierra pueda ser purificada de todos los rebeldes contra Él, sean ellos Romanos, Persas o Árabes.

La sociedad fue liberada de toda opresión, y el sistema Islámico fue establecido en el cual la justicia fue la justicia de Dios y en el cual el equilibrio fue la ponderación de Dios. El estandarte de la justicia social fue levantado en el nombre de Un Dios y el nombre del estandarte fue Islam. Ningún otro nombre fue añadido a esto, y “La Ilaha Illa Allah” fue grabado en ello.

La moralidad se elevó, los corazones y las almas fueron purificados, y con la excepción de unos pocos casos, no hubo ocasión aún de hacer cumplir los límites y escarmientos que Dios había prescrito; por ahora la conciencia fue el agente de la ley, y la complacencia de Dios, la esperanza en la recompensa Divina y el miedo de la ira de Dios tomó el lugar de policía y castigos.

La humanidad fue edificada en su orden social, en su moralidad, en toda su vida, al zenit de la perfección que nunca había sido alcanzado antes y que no puede ser alcanzado después excepto por medio del Islam.

Todo ello fue posible porque aquellos quienes establecieron esta religión en la forma de un estado, un sistema, leyes y regulaciones, habían primeramente establecido esto en sus corazones y vidas bajo la forma de la fe, el carácter, la adoración y las relaciones humanas. Habían sido prometidos solamente una cosa por el establecimiento de esta religión -no victoria o poder, ni aún que esta religión seria establecida por sus manos, ni relacionada a cualquier cosa de este mundo- una promesa, la del Jardín. Esta fue la única promesa dada a ellos por todo su esfuerzo, por todas las penurias que habían soportado, por su firmeza en el enfrentamiento de la oposición de las

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fuerzas de la Jahiliya a este llamado, “No hay Dios excepto Alá”, que es aborrecido por aquellos que ostentan el poder en cualquier época y lugar.

Cuando Dios los probó y ellos demostraron firmeza, renunciando a sus deseos personales, y cuando El Dios Más Alto conoció que ellos no estaban esperando ninguna recompensa en este mundo, ahora deseosos de ver la victoria de este mensaje y el establecimiento de esta religión en la tierra por sus manos, cuando sus corazones llegaron a estar libres de orgullo de linaje, de nacionalidad, de país, de tribu, de familia -en resumen, cuando Dios El Más Alto vio en ellos ser moralmente puros- entonces Él les concedió la gran responsabilidad, la consiente presunción de ser los representantes de Dios en la tierra. Ya que ellos fueron puros en la fe, el requerimiento para la soberanía sola de Dios es que se extienda sobre sus corazones y conciencias en las relaciones humanas y la moralidad, en vidas y posesiones, en modos y maneras, El Dios Más Alto sabía que ellos serían verdaderos guardianes de la autoridad política, la cual podía ser encargada a ellos a fin que establecieran la ley y justicia Divinas. Él sabía que ellos no usarían esto en beneficio propio o de su tribu o nación, sino dedicarían esta autoridad puramente al servicio de la religión de Dios y sus leyes, ya que sabían que esta fuente verdadera de autoridad es Dios solo y que ellos eran solamente administradores.

Si la llamada del Islam no hubiera empezado de esta manera, descartando todas las banderas diferentes a “No hay Dios excepto Alá”, y si no hubiera tomado este camino que aparentemente era difícil y molesto sino que en realidad es cómodo y bendecido, entonces no hubiera sido posible establecer este sistema bendito con este alto estándar.

Si esta llamada hubiera llegado en sus fases iniciales como una llamada nacionalista o como un movimiento social o como un intento reformista, o si hubiera agregado otros rótulos a la llamada de “La Ilaha Illa Alá”, entonces este bendito sistema nunca hubiera sido por el motivo solamente de Dios.

El periodo de la Meca en el Corán ha tenido este glorioso atributo que estampa “No hay Dios excepto Alá” en corazones y mentes, y enseña a los Musulmanes a adoptar este método y no otro -a pesar del hecho que parece difícil- y a persistir en este método.

El Corán concentró todas sus enseñanzas en la cuestión de la fe solamente, no mencionando los detalles del sistema en el cual ha de basarse o las leyes que regularan sus asuntos. La gente que invita a otros a esta religión debe reflexionar sobre esto.

De hecho, esta es la naturaleza de esta religión que requiere este método particular, así como esta religión permanece en pie enteramente en la creencia de la Unicidad de Dios, y todas sus instituciones y leyes son deducidas de este gran principio. Una similitud para esta religión es un árbol fuerte y alto cuya sombra se extiende por todas partes y cuyas ramas alcanzan hasta el cielo. Semejante árbol pondría sus raíces en el fondo de la tierra y se extendería sobre un área amplia, en proporción a su tamaño. El caso de esta religión es similar. Su sistema se extiende dentro de

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todos los aspectos de la vida; discute todos los asuntos mayores y menores de la humanidad; ordena la vida del hombre –no solo en este mundo sino en el mundo por venir; da información acerca del No visto así como del mundo visible; no solamente trata de las cosas materiales sino también purifica las intenciones e ideas. Es en consecuencia como un árbol fuerte y alto de amplia extensión; claramente sus raíces deben hundirse en lo profundo y estar en proporción a su tamaño.

Este aspecto de la naturaleza del Islam define la manera en la cual está fundado y organizado: Por implantación y reforzamiento de la creencia de tal modo que se filtre dentro de las profundidades del alma humana. Esto es esencial para su correcto desenvolvimiento, porque mediante este método puede una relación ser afianzada entre la parte del árbol de la religión que se extienda hacia arriba y las raíces que están en lo profundo de la tierra.

Cuando la creencia en “La Ilaha Illa Alá” penetra en lo más profundo del corazón, también penetra en el sistema completo de la vida, que es una interpretación práctica de esta fe. Por estos medios, aquellos que creen, están ya satisfechos con el sistema que esta fe únicamente determina y somete en principio a todas las leyes y mandatos y detalles aún antes que sean declarados. De hecho, el espíritu de sumisión es la primera exigencia de esta fe. A través de este espíritu de sumisión los creyentes aprenden las leyes y regulaciones Islámicas con ansia y agrado. Tan pronto como una orden es dada, las cabezas se inclinan, y nada más es requerido para su implementación excepto escucharla. De esta manera, la bebida fue prohibida, la usura fue prohibida, y el juego fue proscrito, y todos los hábitos de los Días de la Ignorancia fueron abolidos –abolidos por unos pocos versos del Corán o por unas pocas palabras de los labios del Profeta –paz sea con él. Comparen esto con los esfuerzos de gobiernos seculares. En cada etapa ellos deben confiar en la legislación, en las instituciones administrativas, la policía y el poder militar, la propaganda y la prensa, y aún estos pueden a lo sumo controlar lo que es hecho públicamente, y la sociedad permanece llena de cosas ilegales y prohibidas. Remitirse a Fi Thilal al-Qu´ran (A la Sombra del Corán), Vol. 5, pp. 78-85, para ver como Dios prohibió la ingesta de alcohol. Además remitirse al libro de Sayed Abdul Hasan Ali Nadvi, “La Perdición del Mundo por la Decadencia de los Musulmanes”, citando tanqihat Abul ´Ala Maududi para ver como los Estados Unidos fallaron en sus esfuerzos por prohibir el alcohol.)

Otro aspecto de esta religión debe ser considerado. Esta es una religión práctica; ha venido para ordenar los asuntos prácticos de la vida. En consecuencia enfrenta el problema de las condiciones prácticas y determina si mantenerlas, modificarlas o cambiarlas completamente. Su legislación esta por lo tanto relacionada solo con esas condiciones que realmente existen en una sociedad en particular que ya ha aceptado la soberanía de Dios.

El Islam no es un “teoría” basada en “supuestos”; más bien es una manera de vida trabajando con “la realidad”. Por ello, es primeramente necesario que una comunidad Musulmana que cree que “No hay más Dios que Alá” llegue a la existencia, que se comprometa a si misma a obedecer a

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nadie sino a Dios, negando toda otra autoridad, y que desafíe la legalidad de cualquier ley que no está basada en esta creencia.

Solamente cuando semejante sociedad nace, enfrenta varios problemas prácticos, y necesita un sistema de leyes, entonces el Islam inicia la constitución de leyes y mandatos, reglas y regulaciones. Se dirige solamente a aquellas personas que en principio ya se han sometido a su autoridad y han repudiado todas las otras reglas y regulaciones.

Es necesario que los creyentes en esta fe sean autónomos y tengan poder en su propia sociedad, a fin de que puedan ser capaces de implementar este sistema y dar circulación a todas sus leyes. Además, el poder es también necesario para legislar leyes de acuerdo a las necesidades del grupo donde estas se presenten en sus asuntos día a día.

En la Meca los Musulmanes no eran autónomos, ni tenían alguna influencia en la sociedad. Su vida practica no había tomado una forma permanente tal que pudieran haberse organizado a si mismos de acuerdo a la ley Divina (al-Shari´ah); por lo tanto, no regulaciones ni leyes fueron dadas a ellos por Dios. Les fue enseñada solamente la creencia y aquellos principios morales que seguir de su fe después que penetrara su mente. Posteriormente, cuando un estado autónomo llegó a la existencia en Medina, las leyes generales fueron reveladas y este sistema que satisface las necesidades de la Comunidad Musulmana nació, y el poder del estado estuvo tras su aplicación. El Dios Más Alto no deseaba que todas las leyes y regulaciones sean reveladas durante el Periodo de la Meca a fin que los Musulmanes tuvieran un sistema ya listo para ser aplicado tan pronto ellos alcanzaran Medina; esto está fuera del carácter de esta religión. El Islam es más práctico que esto y tiene mayor previsión; no encuentra soluciones a problemas hipotéticos. Primeramente observa las condiciones imperantes, y si encuentra una sociedad viable, concordante a su forma, condiciones o temperamento, es una sociedad Musulmana, que se ha sometido a si misma a la ley de Dios y está cansada de leyes emanadas de otras fuentes, entonces de hecho esta religión provee un método para la legislación de leyes de acuerdo a las necesidades de tal sociedad. La gente que demanda del Islam que provea teorías, y que provea una constitución completa para su sistema, y que provea leyes, mientras ellos observan que no hay una sola sociedad en la tierra que haya rechazado los sistemas hechos por el hombre y convenido en hacer cumplir la Sharia, además de tener poder político para tal ejecución, muestran que son ignorantes del carácter de esta religión y la manera en que opera en la vida. Ellos también son ignorantes del propósito para el cual Dios reveló su religión.

Lo que esta gente desea es que el Islam cambie su carácter, su método y su historia y sea reducido al nivel de teorías y leyes humanas ordinarias. Ellos desean un atajo como solución para satisfacer sus deseos inmediatos, que son simplemente un producto de la mentalidad derrotista en sus espíritus ante la faz de leyes sin ningún valor hechas por el hombre. Desean que el Islam se convierta en una mera colección de abstracciones y teorías, el tema de cuya aplicación sean condiciones no existentes. Pero el curso prescrito por Dios para esta religión es el mismo como lo fue tempranamente. Primeramente, la creencia debe ser grabada en los corazones y las reglas

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sobre sus conciencias –esta creencia que demanda que la gente no se incline ante nadie excepto Dios o derive leyes de cualquier otra fuente. Entonces cuando semejante grupo esté listo y también alcance control directo de la sociedad, varias leyes serán legisladas de acuerdo a las necesidades prácticas de esa sociedad.

Esta es la intención que Dios ha tenido para esta religión. No puede ser otra cosa que lo que Dios quiere, sin importar lo que la gente desee.

Los llamadores al Islam deben entender que cuando invitan a las personas hacia el renacimiento de la religión, deben invitarlas a aceptar la creencia fundamental Islámica -aun cuando esta gente se auto nombre Musulmanes o su certificado de nacimiento los registre como Musulmanes. La gente debe conocer que Islam significa aceptar el credo “La Ilaha Illa Alá” en su más profundo sentido, cual es: Que cada aspecto de la vida debe estar bajo la soberanía de Dios, y que aquellos que se rebelan contra la soberanía de Dios y la usurpan para sí mismos deben ser combatidos; que esta creencia debe ser aceptada por sus corazones y mentes y debe ser aplicada en sus prácticas y sus modos de vida.

Cuando el avivamiento de esta religión empiece entre alguna gente, este aspecto debe tener prioridad. El primer llamado Islámico fue basado en esto; trece años completos del periodo de la Meca fueron dedicados a este mensaje. Cuando un grupo de gente penetra en esta religión en el verdadero sentido, solamente entonces puede ser considerado este un “grupo Musulmán”. Solo semejante grupo tiene, en su vida social, la capacidad de dar forma concreta al sistema Islámico, porque tal grupo ha acordado basar su vida entera en el Islam y obedecer a Dios en todos los aspectos de la vida.

Así, cuando esta sociedad nace y las enseñanzas básicas del Islam son su guía, procederá formular leyes y regulaciones porque la existencia práctica necesita estar conforme a las enseñanzas generales del Islam. Este es el orden correcto para producir un práctico, realista y acertado sistema Islámico.

Algunas personas sinceras que no entienden el carácter real de nuestra religión están en un apuro. No han entendido que esta es la forma prescrita por el Omnisapiente y Omnisciente Dios. Dijeron que si la gente era enseñada en los fundamentos y leyes Islámicas, entonces la manera de invitarlos al Islam llegaría a ser fácil y la gente automáticamente se volvería comprensiva al Islam. Este es su ilusionado pensamiento, debido a su impaciencia. Es parecido a la idea que pudo haber sido presentada al Profeta mismo -paz sea con él- y que describimos en páginas anteriores; esto es, que si el Profeta -paz sea con él- hubiera empezado su llamado como nacionalismo, o revolución económica o un movimiento reformista, su camino hubiera resultado más fácil.

Es esencial que los corazones estén dedicados exclusivamente solo a Dios, aceptando Su ley con completa sumisión y rechazando todas las otras leyes -desde el mismo principio, aun antes que los detalles sean expuestos para atraerlos.

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El amor a la ley Divina (al-Shari´ah) debe ser una consecuencia de la sumisión pura a Dios y de la libertad de no servir a nadie más, y no porque sea superior a otros sistemas en tales y cuales detalles.

No hay duda que la Sharia es lo mejor puesto que proviene de Dios; las leyes de sus criaturas pueden difícilmente ser comparadas a las leyes dadas por el creador. Pero este punto no es la base del llamado Islámico. La base del mensaje es que uno debe aceptar la Sharia sin ninguna pregunta y rechazar todas las demás leyes en cualquier forma y figura. Esto es Islam. No hay otro significado del Islam. Alguien que es atraído a este Islam básico ya ha resuelto este problema, no requerirá ninguna persuasión con motivo de mostrar su belleza y superioridad. Esta es una de las realidades de la fe.

Luego, debemos discutir como el Corán resolvió el problema de la creencia y la fe durante trece años de vida en la Meca. El Corán no presentó esto bajo la forma de una teoría o una teología, ni lo presentó en el estilo que es común a nuestros escritos escolásticos respecto al tema de la Unicidad de Dios.

Nada de esto; el Corán siempre apela a la naturaleza humana y atrae nuestra atención a los signos de Dios que están en el alma misma del hombre y que son todo lo que lo rodea. Libera la naturaleza humana de supersticiones, pule la innata inteligencia del hombre al mayor grado, abre las ventanas del mundo y hace al hombre apreciar el intrincado proceso de la naturaleza de Dios. Este es un aspecto general. Un aspecto particular es que el Corán, en la base de su creencia, inicio una lucha en la vida real contra las falsas ideas y tradiciones bajo las cuales la naturaleza humana se había convertido en impotente. Para confrontar estas circunstancias especiales, no hubiera sido deseable presentar el Islam en la forma de una teoría. Tomó la forma de una confrontación directa, con la determinación de rasgar las cortinas que habían caído en los corazones y mentes de la gente y romper en pedazos todos aquellos muros que permanecían en pie entre el hombre y la verdad. Similarmente, la argumentación intelectual, basada en la lógica verbal que era el contraste de la teología escolástica de posteriores tiempos, no fue un estilo apropiado para ello. El Corán estaba luchando contra la totalidad del ambiente humano como este existía. Fue dirigiéndose él mismo a la totalidad de la humanidad que estaba ahogada bajo el vasto océano de la corrupción. El estilo de la teología hubiera sido inútil para él porqué, aunque la fe Islámica es una creencia, su programa principal esta en la esfera de la vida; no permanece circunscrito a discusiones teóricas y especulaciones teológicas.

El Corán por un lado construye fe en los corazones de la comunidad Musulmana y por el otro ataca la Jahiliya circundante mediante su comunidad, que lucha para remover todas las influencias Jahili encontradas en las ideas, prácticas y moralidad de la comunidad Musulmana. La construcción de la creencia Islámica ocurrió bajo estas tormentosas condiciones, y no en la forma de una teoría o teología o argumento escolástico. Fue más bien como un movimiento activo, orgánico y vital; la concreta representación de lo que era la comunidad Musulmana. El crecimiento de la comunidad

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Musulmana, incluyendo sus ideas, moralidad, educación y entrenamiento, fue debido a su fe. La evolución de este movimiento fue totalmente la manifestación práctica de la evolución de sus creencias, y este es el verdadero método del Islam el cual refleja su naturaleza y su espíritu. Los portadores del mensaje Islámico deben conservar en la mente este método dinámico del Islam que hemos descrito arriba. Deben saber que la etapa de la construcción de la creencia de este modo, que se extendió sobre el largo periodo de la vida en la Meca, no estuvo separada de la etapa de organización práctica, bajo la cual la comunidad Islámica llego a la existencia. ¡No fue una etapa de enseñanza y aprendizaje de “la teoría”! Fue un único peldaño en el cual, al mismo tiempo, la semilla de la fe fue implantada y la comunidad fue organizada, dando una estructura practica a las enseñanzas Islámicas. Por eso en el futuro, cada vez que haya intentos de avivar el Islam, este método exhaustivo debe ser adoptado.

Así, la etapa de la construcción de la fe debe ser larga, y debe ser gradual. Cada paso debe ser asumido con firmeza. Este escalón no debe ser usado en enseñar la teoría de las creencias sino en traducir la creencia en una realidad viviente. Primeramente debe ser implantado en los corazones de los hombres; debe materializarse en un sistema social dinámico cuyo crecimiento interno como externo refleje la evolución de la creencia. Tiene que ser un movimiento dinámico que desafíe la Jahiliya tanto en la teoría como en la práctica, tal que se convierta en una fe viviente que aumenta mientras lucha contra las fuerzas circundantes.

Es un error y ¡Que error! -pensar que el Islam puede evolucionar en la forma de una teoría abstracta limitada al aprendizaje espiritual y al conocimiento cultural. Guárdense de este peligro, ¡Tengan cuidado!

El Corán no vino de una sola vez sino que tomó trece años construir y reforzar la estructura de la fe. Sí Dios hubiera querido, Él habría revelado el Corán completo de una vez y entonces dejado a los Compañeros aprenderlo por un periodo de aproximadamente trece años a fin que los creyentes pudieran dominar la “teoría Islámica”.

Pero El Dios Mas Alto no eligió este método. Él deseaba algo más. Quería colocar los fundamentos de una comunidad, un movimiento y una fe simultáneamente. Deseaba la comunidad y el movimiento para ser fundados en convicción, que con el progreso dinámico de la comunidad la fe también se desarrollara. Él quería hacer crecer la fe con el progreso de la comunidad, que la vida práctica de la comunidad sea al mismo tiempo un reflejo de la fe. Él Dios Mas Alto sabía que el hombre y las sociedades no son fundados durante la noche, sino que toma tanto tiempo construir y desarrollar una fe como toma organizar una comunidad, de manera que cuando la fe es completa, simultáneamente una comunidad fuerte también nace, lo cual es la verdadera representación e interpretación práctica de la fe.

Este es el carácter de nuestra religión, y el periodo de la Meca del Corán lo testifica. Debemos ser conscientes de este carácter y no tratar de cambiarlo siendo impacientes o cayendo bajo la

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