EXERCICIOS ESPIRITUALES
P A R A L O S S A C E R D O T E S .
POR EL ILÜSTRÍSIMO SEÑOR
D O N FR. M I G U E L D E S A N T A N D E R , O B I S P O A M I Z O N E N S E Y A U X I L I A R D E Z A R A G O Z A ,
D E L C O N S E J O D E S . M .
T O M O II.
S E G U N D A E D I C I Ó N .
M A D R I D
E N LA I M P R E N T A D E D O N B E N I T O CANO A Ñ O D E 1804.
. !
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D Í A S E X T O
P O R L A M A Ñ A N A .
C O N S I D E R A C I Ó N P R I M E R A
D E L A G L O R I A .
C o n t e m p l a alma m í a , con especial consuelo y gozo , en aquella patria celestial que Dios tiene pre-parada para los que le temen y aman. Levanta, ie-vanta tus potencias al cielo , y alégrate en el Señof que te ha prometido su posesión , si perseveras cons-tante en guardar sus mandamientos hasta la muerte. ¡ A y , alma mía ! verdad es de fe que ni el ojo vio, ni el oido o y ó , ni al corazón humano puede venir la idea justa de la inmensidad de bienes, del con-junto de felicidades que encierra aquel dichosísimo
lugar. Por mas que eleves tus pensamientos, por mas comparaciones que h a g a s , por mas que extiendas el poder de tus potencias para representarte hermo-suras, riquezas, d e l e y t e s , d u l z u r a s , dichas y feli-cidades, todo será un tosco diseño , todo será una obscura sombra de la gloria. Jardines , palacios, mú-sicas y quantaa cosas en la tierra nos podemos imaginar y fingir, todas son perspectivas sin
4 ExERClClOS ESPIRITUAIES.
dez, y apariencias sin substancia. N a d a de eso es el cielo. Sus bienes, ó alma mia , son para nosotros incomprehensibles. Son unos bienes en su multitud infinitos, en su excelencia divinos, en su duración perpetuos. Son unos bienes no sujetos á la inconstan-cia y vicisitud de las cosas humanas , sino estables, fixos, permanentes y eternos.
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fuerza de los elementos, el número de las estrellas, y la grandeza y movimiento de los cielos : entenderá todas las ciencias y artes , y verá en Dios t o -das las c o s a s , le amará con to-das sus fuerzas, y le gozará por todos los siglos. ¡ O vida dichosa y bien-aventurada! ¿Quieres , alma mia, poseerla? ¿Quieres alcanzarla ? ¿Pero con qué medios ? ¿Con qué obras? Piénsalo b i e n , y verás que no llevas buen camino para el cielo.
E X A M E N P R Á C T I C O
S O B R E L A A V A R I C I A .
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á sí m i s m o ; y mirándose casto , sobrio , estudioso, ayunador , puntual en pagar á Dios las divinas ala-b a n z a s , y a le parece q u e puede con segura concien-cia juntar doblones, amontonar dineros , figurándose unas necesidades inverificables ! Pero aun quando el Sacerdote, decia San Pedro Damiano , edificara igle-sias , predicara todos los d i a s , pacificara todos los enemistados , confirmara en la fe á los débiles , asis-tiera incansable á los divinos oficios, y se apartara de los negocios terrenos , mientras no ahogara en sí mismo el ardor de la avaricia , perderían todo su resplandor estas virtudes, y no se hallaría hombre mas perverso y abominable ( i ) .
Pidamos por tanto, venerables Sacerdotes, la ilus-tración de lo alto para examinar si en nuestro corazón crece el amor al dinero , al paso que este se aumenta; ¿Examinemos si la avaricia tuvo parte en nuestra en-trada al Sacerdocio?... ¿Hubiéramos abrazado este san-to estado, si el beneficio no hubiera sido tan
ni-so?... Si el curato no valiera tanto , ¿le hubiéramos recibido?... ¿Las súplicas, los empeños se dirigen mas á las rentas eclesiásticas, que á las cargas de los oficios?... ¿Fué nuestra vocación de renta ecle-siástica, ó de servir al Señor con todas las fuerzas y talentos en el clericato?... ¿Nos hallamos suspirando siempre por adquirir mas y mas?... ¿Por conseguir mayores empleos?... ¿Por alcanzar mayores rentas, sin querer persuadirnos á que todos los Reyes y S o beranos del mundo no pueden hacer rico á un v e r -dadero Sacerdote?... Podrán darle beneficios , digni. dades , obispados, es verdad; pero jamas le será l í -cito tomar de las rentas eclesiásticas mas de lo ne-cesario para su honesta sustentación: todo el sobran-t e , sea mucho ó sea p o c o , ni ha s i d o , ni es , ni será suyo en tiempo alguno, por mas que la maldad quiera mentirse á sí misma. Examinémonos sobre si j u n -tamos caudales para hacer magníficos regalos á los prelados, á los ministros y otros señores, para ganar su gracia, y conseguir mayores empleos y dignida-des.... ¿ Guardamos el dinero aparentando necesidad y pobreza, dándonos una vida triste y miserable pa-ra que no nos pidan los pobres ó los parientes?... ¿Reservamos los granos sin quererlos repartir entre los feligreses verdaderamente necesitados, aun quan-do los pidan para la sementera y ofreciénquan-dose á
i o E X E R C I C K > S E S P I R I T U A L E S ,
verlos?... i Los reservamos para que en el tiempo de la necesidad se acreciente el precio de los frutos, y hagamos con ellos mayor caudal?... ¿Para e x p o nerlos al juego?... ¿Para'prodigarlos en convites e x -cesivos?.... ¿Para edificar grandes casas?.... ¿Para enriquecer la familia?... ¿Para conquistar castida-des?.. ¿ Para sostener pleytos injustos?... ¿Para pres-tarlos á los pobres labradores , exigiéndoles des-pués varias creces y aumentos usurarios sobre e l empréstito?... ¡ O ! con quanta razón dixo el E c l e -siástico.: Si dives fueris, non eris immiinis á de-licio ( i ) . N o se hallará un Sacerdote m u y rico sin p e c a d o ; no porque las riquezas sean pecado , dice San Agustín , sino porque á las riquezas acompaña regularmente la codicia , y pocos llegan á ser ricos sin amor desordenado al dinero , lo qual es g r a v e -mente pecaminoso. Examinemos si este desordenado amor se halla en nosotros quando pretendemos nue-vos beneficios, sobre los que y a poseemos.... ¡ A y ! Transtórnase con la pluralidad de beneficios el de-recho n a t u r a l , atropéllanse el divino y eclesiástico, disminuyese el culto del Señor, defraudase la volun-tad de los fundadores, prívanselos vivos y difuntos vde muchos sufragios, pisanse los sagrados cánones
y los decretos Pontificios, menosprécianse las decla-maciones justas de los santos ; y con todo eso los Sa-cerdotes con gran frescura se mantienen con la plu-ralidad de beneficios en medio de un cierto y evi-dente peligro de su eterna condenación. ¡Extraña insensibilidad ! Saben que el que sirve á Dios, no de-be servir al dinero : sade-ben que el que sirve al dinero cae en los lazos del diablo : saben que el corazón es-tá donde eses-tá el tesoro : saben que es amarguísima la muerte de los que aman el dinero , y que este será p a r a ellos eterna p e r d i c i ó n ; y no obstante tantos di-vinos oráculos, ¡ellos trabajan cada dia por ser ri-cos , sin temor de ser sepultados en el infierno! Quie-ra Dios que no digamos en pecado esta cotidiana oración : Inclina cor meum Deus in testimonia tua^ et pon in avaritiam.
C O N S I D E R A C I Ó N S E G U N D A
' S O B R E L A G L O R I A Q U E T E N D R Á U N B U E N S A C E R D O T E ,
Considera, alma mía, que así como e,n el infier-no tendrá un Sacerdote malo penas muy particula-res y sobre excedentes á los demás condenados , por el menosprecio de sus gravísimas obligaciones ; tam-bién en el cielo tendrán los buenos Sacerdotes una
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D l A S E X T O . 13
dexaste todas las cosas por seguirme, por obedecer-me , y por amarobedecer-me ; ahora conocerán todos tu fe-licidad , y con mi bendición descenderán sobre tu
alma todos los bienes. Alégrate, pues , y regocíjate ministro m i ó , tú que fuiste fiel dispensador de los misterios de D i o s : que anduviste dignamente por los caminos de tu santa vocación : que sujetaste los miembros de tu cuerpo para hacer un agradable s a -crificio de todos ellos al Señor , y ofrecerle una hostia viva , santa é inmaculada; sabe que tengo p r e -sentes tus méritos, y ahora los premiaré en el cielo con un galardón eterno. Alégrate valeroso soldado mió , que fuerte en la fe peleaste contra mis enemi-gos , acabando felizmente la carrera de tu vida , y
confirmando las verdades de mi Iglesia con tu s u -d o r , con tus fatigas y tu sangre; ahora te -daré y o la corona de justicia, y te sentaré como R e y magní-fico sobre el trono de mi gloria. Alégrate ángel y
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la serpiente antigua : que lloraste tantas veces la perdición de las a l m a s : que te negaste á tí mismo, que llevaste tu cruz , y bebiste el cáliz que yo bebí; alégrate ahora que y a pasó el invierno, se acabaron las fatigas, se finalizaron los trabajos, pasaron los clamores , los sustos y sobresaltos , y desde este mo-mento todo será d i c h a s , todo felicidades, todo glorias. ¡O ! amigo mió, mira como un momento de p a -decer por mi a m o r , te ha acarreado un tesoro in-menso de gloria. Gustad y ved quán suave es el Se-ñor , y quán bueno para los que tienen un corazón recto y puro; y diciendo estas palabras se manifes-tará la divina Esencia á aquella alma dichosa que desde aquel feliz instante quedará absorta y anegada en aquel abismo inmenso de perfecciones, del que perpetuamente gozará por los siglos de los siglos.
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P L Á T I C A XI.
S O B R E L A C A S T I D A D D E L O S S A C E R D O T E S .
In ómnibus exhibectmus nosmetipsos, sicut Dei mi-nistros... in castitate, in scientia. E P I S T O L . P A U L ,
A D C O R . I I , c. v i . v. 4. et 6.
¿ C ó m o podremos componer , venerables Sacer-dotes, la obediencia que debemos á los preceptos y consejos que nos da en sus admirables cartas el
grande Apóstol San Pablo , con los freqüentes c l a -mores que oímos en los pueblos? E l Apóstol, desean-do en nosotros una pureza grande de alma y cuer-po , de acciones, palabras y pensamientos , nos en-carga en la carta á los fieles de E f e s o , que la for-nicación y toda inmundicia ni aun siquiera se nombre entre nosotros, como conviene á los que h a -cemos profesión de santidad ( 1 ) ; y los pueblos al mirar los desórdenes de algunos pocos de nuestro estado sacerdotal, levantan el grito contra su i n -continencia : abultan, censuran y'condenan sus extravíos , y en vez de ocultar con caridad sus c a i
d a s , las publican en sus concurrencias, y son el mas freqüente asunto de sus murmuraciones. ¿ C a -llaremos nosotros por obedecer á San Pablo? ¿Apadri-naremos con nuestro silencio los desórdenes de nues-tros hermanos ? N o señores. N o permita el Omnipo-tente que seamos tan ignorantes, que llamemos bueno á lo m a l o , y demos nombre de malo á lo que es bue-no. N o aprobamos la imprudencia é injusticia de los fieles en descubrir las faltas ocultas de sus pastores; pero tampoco dexaremos de condenar la conducta desordenada de los pastores que da ocasión á las c a -lumnias ó murmuraciones de los fieles. Entiendan es-tos que nosotros somos los primeros en desaprobar la incontinencia de los eclesiásticos ; pero sepan aque-llos al mismo tiempo que la caridad cubre la multi-tud de los pecados, y que son reos de muerte eterna, si imputan á los Sacerdotes delitos que no han come-tido, si descubren los que cometieron estando ocul-t o s , si aumenocul-tan los que cierocul-tamenocul-te comeocul-tieron, y
si interpretan en mal sentido sus acciones ó palabras lícitas ó indiferentes. Sepan que en esto vamos con-formes con la doctrina de San Pablo , que si nombra la fornicación , el adulterio, y las demás obras de la carne que son manifiestas, como dice el Santo , es para abominarlas, aborrecerlas y detestarlas; y quando encarga que no se nombren entre nosotros,
ir 8 E X E R C I C I O S E S P I R I T U A L E S .
se debe entender que no se nombren para aplaudirlas y apadrinarlas. V e d como el Santo no se contradice á sí mismo, ni nosotros siguiendo su doctrina. C o n -fúndanse los seculares que con una criminal osadía, y una injusticia manifiesta , levantan la voz contra el respetable y santo estado sacerdotal por el d e -fecto de unos p o c o s ; y entiendan estos _pocos el abis-mo de desdichas en que se sumergen por no vivir en pureza y castidad. Oigan unos y otros, y oigamos todos la santísima doctrina del Santo Apóstol que en su segunda carta á los de Corinto nos dice de esta manera:
" L o s ministros del Señor deben vivir tan irrepre-h e n s i b l e m e n t e que á nadie ofendan con su desorde-n a d a codesorde-nducta, para que desorde-no sea vituperado desorde- nues-t r o minisnues-terio. E n nues-todas las cosas deben pornues-tarse co-:»mo ministros del Señor, exercitándose en mucha pa-c i e n pa-c i a en las tribulapa-ciones, en las persepa-cupa-ciones,
*>í los necesitados. Como quien nada tiene , aunque «abunden en todo género de bienes ( 1 ) . "
¿ Habéis oido , venerables ministros del A l t í -simo , el prodigioso cúmulo de- virtudes que desea el Apóstol resplandezcan en los ministros del Señor, hu-yendo sus vicios contrarios como ágenos de la santi-dad délos que son luz del mundo, sal de la..tierra,, maestros de los pueblos, pastores de las almas, depo-sitarios de las misericordias de D i o s , y dispensadores fieles de los Sacramentos? ¿Habéis reflexionado que entre todas las virtudes hace especial mención de l a castidad y la ciencia, para que sepamos quanto de^ bemos resplandecer en ellas, y quán lejos debemos es^ tar de los vicios opuestos la impureza y la ignoran-cia ? In ómnibus exhibeamus nosmetipsos, sicut Dei ministros, in castitate, in scientict. Justo es que
trate-(1) Nemini dantes uílam offensionem , ut non vittiperetur ministerium nostrum; sed in ómnibus exhibeamus nosmet ijpsos, sicut Dei ministros , in multa patientia , in tribulationibus, in necessitatibas , in angustiis, in plagis, in carceribus, in sedi-tionibus 1 in laboribus , in vigiliis , in jejuniis, in castitate , in scientia, in longanimitate > in suavitate , in Spiritu Sancto, in charitate non ficta, in verbo veritatis, in virtute Dei... Quast tristes , semper autern gaudentes : sicut egentés , mullos autetn locupletantes : tamquam nihil habentes , et omnia possidentes-Epist. Baúl. 11. ad Corint. c. v i . v, 3. et seqq.
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María, con c u y o soberano patrocinio voy á demostrar brevemente el hermoso asunto que acabo de proponer.
Á todos es necesaria la castidad , decia San Agus-tín , pero principalmente á los ministros del altar, cuya vida debe ser enseñanza para los demás, y una continua predicación. Porque tales ministros debe te-ner Dios , dice el mismo S a n t o , que no sean corrom-pidos con el contagio del vicio de la lascivia (1). A las primeras reflexiones conoce la razón humana la exis-tencia de un Ser eternamente perfecto que sacó de la nada todas las criaturas, y exige de ellas unos m i -nistros puros de su culto , y una adoración verdade-ra. Muchos gentiles conocieron esta verdad, como Só-crates, Platón , Trimegistro , Aristóteles , Cicerón y otros ; pero la mayor parte de ellos, no atendiendo á los clamores de la razón , y entregándose al desorden de sus pasiones, fingieron innumerables divinidades, establecieron diferentes ministros para su culto, y or-denaron variedad de sacrificios. ¡Lastimoso extravío de la razón! ¡Lamentable desorden del corazón hu~
(1) In ómnibus castitas necessaria est, sed máxime minis-tris altaris, quorum vita alionan debet esse eruditio , et assi-dua salutis pradicatio. Tales enim decet habere Dominum mi-nistros, qui nidia contagione corrumpiantur. S. Aug. Serm. x u x .
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mano! Sin embargo, en medio de estas espesas tinie-blas , todavía percibimos el cuidado que ponian en que los ministros del culto fuesen unos hombres de probidad conocida, y adornados de una castidad ex-traordinaria. Parecerían increíbles las cosas que nos refieren de ellos, si los Santos mas ilustrados y ador-nados de una crítica la mas fina y severa no nos lo afirmasen. " V i m o s , dice el Padre San Agustín , en «varios pueblos d é l a Etiopia, que los Sacerdotes de ?>los ídolos tenían una vida retirada y austera: ellos «se apartaban del trato humano hasta con los h o m -»bres , y se abstenían cuidadosamente de todo des-borden de impureza: aumentaban esta vida peniten-c i e quando habían de ofrepeniten-cer sapeniten-crifipeniten-cios á sus dioses: » entonces no tomaban mas alimento que una mode-l a d a medida de agua cada dia , y de este modo per-amaneciendo en una inviolable continencia, se acer-c a b a n á saacer-crifiacer-car á sus ídolos ( i ) . " O granáis chris' tianorum miseria1, exclama el Santo. Ecce pagani
doc-(t) Vidimus in inferioriíws partibus ¿Ethiopice , quod Sa-cerdotes a conversationibus hominnm fugiebant, ab omni libí-dine carnis se abstinebant, máxime autem quando diis suis sa-crificia offerre debebant, tune enim nihil sumebant nisi metre-tam aquet per diem t et sic continentes manentes diis suis so.'
tores fidelium facti sunt, et peccatores et meretrices prcecedent nos tn regno Dei{i) \ ¡ O miseria grande la
de los christianos! ¡He aquí los paganos hechos maes-tros de los fieles, y los pecadores y meretrices pre-cediéndonos en el reyno de los cielos! N o con menor fuerza y elegancia habla San Gerónimo de los Sacer-dotes gentiles de Atenas. Dice que tomaban la bebida de la cicuta y otras yerbas para amortiguar con ella el cuerpo en sus naturales sentimientos, pensando que no podían ser Sacerdotes siendo deshonestos (2).Y hablando después de los Sacerdotes egipcios dice de ellos estas notables palabras: "Cuéntase en la vida de ?>los antiguos Sacerdotes de Egipto, que vivían apar-atados de todos los negocios del m u n d o , sin deseos «de las cosas de la tierra, y siempre encerrados en «sus templos, meditándolas obras maravillosas de la «naturaleza. Jamas se juntaban á las mugeres, nunca «visitaban á sus parientes desde el dia en que empe-g a b a n á ministrar en los sacrificios de sus ídolos: se «abstenian de vino y carnes para refrenar las pasio-«nes y contener los apetitos libidinosos. Raras veces «comianpan por no gravar el estómago: usaban de «aceyte y hortalizas , pero con grande parsimonia:
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» tampoco comían queso ni huevos: su cama se coni-»ponia de hojas de palma tendidas por el suelo, y su » almohada era el banquillo en que ordinariamente se «sentaban. Permanecían por dos y aun por tres dias ?»sin tomar alimento alguno, para que con un castigo »tan severo de su c u e r p o , se debilitasen sus brios , y ?>se enfriasen sus humores ( i ) . "
¿Estáis o y e n d o , venerables Sacerdotes, la vida de los Arsenios, los Pablos, los Pacomios ó las de algunos de aquellos otros que poblaron los desiertos, y llenaron el mundo con la fama de sus heroycas virtudes ? ¿Es-cucháis los portentos de la gracia, los hijos
tos de nuestra santa madre la Iglesia, los modelos de los verdaderos christianos y los discípulos fieles de Jesuchristo? N a d a de eso, señores, nada de eso. N o
habéis oido otra cosa que la conducta que observaban los Sacerdotes Egipcios, Atenienses y Etiopes, según nos lo refieren S. Agustín y San Gerónimo. ¡O grande miseria de los christianos, volveré á exclamar con San Agustín, al ver unos Sacerdotes gentiles mas con-tinentes que nosotros, mas retirados que nosotros, mas castos y mortificados que nosotros! ¿Qué r e s -ponderemos en el juicio de Dios quando su Magestad nos los confronte'? Viri Ninivitcc surgent, decia J e -suchristo á una nación mala y adúltera que pretendía señales de su poder ( 1 ) : los hombres de Ninive se l e -vantaran contra vosotros en el juicio, y os condena-rán. La Reyna de Sabá que vino desde los fines de la tierra á oir la sabiduría de Salomón, será un terrible testigo contra esta generación mala y adúltera, y la condenará. Palabras formidables que nos deben lle-nar de horror y espanto. Viri Ninivitce surgent: los Sacerdotes gentiles se levantarán contra nosotros en el juicio del Señor: ellos nos acusarán, ellos nos convencerán, ellos nos condenarán. Ellos sin fe di-vina , nosotros con e l l a : elios. Sacerdotes de unos
(1) Matth. c. X I I . T. 41.
£'5 ExERacros E S P I R I T U A L E S .
ídolos vanos y sin sentido, nosotros ministros de un Dios verdadero; ¿y ellos.castos y nosotros-deshones-tos ? Ellos continentes y mortificados ,. siendo minis-tros de unos sacrificios i m p u r o s , crueles y horribles; ¿y nosotros ofreciendo unos sacrificios puros, limpios
é inmaculados á un Dios santísimo y purísimo, nos dexaremos dominar de la impureza? Qbstupescite cceli super hoc, et portee ejus desolamini vehemen-tér (i.)! ¡ Asombraos cielos , y pasmaos puertas eter-nales de un desorden tan reprehensible! Pero si no nos: confunden bastante los Sacerdotes, de los genti-les , demos un paso mas para considerar la conduc-ta de los Sacerdotes de los judíos.
Nos haríamos- interminables, si pretendiéramos: reflexionar sobre cada una de las cosasque manda-ba Dios en los sacrificios de la antigua l e y ; pues to-das se dirigían á, infundir un temor reverencial en los Israelitas, y una pureza y santidad particular en los Sacerdotes. La augusta magnificencia del templo, delineado por el mismo D i o s : el arca del Testamen-to cubierta de oro , exterior é interiormente: el pro-piciatorio formado de oro purísimo , los querubines, la mesa sobre que se ponían los panes de la proposi-ción, la urna ó vaso en que conservaban el maná, la:
corona que cubría el arca, todo era de la misma pre-ciosa materia: los incensarios, los perfumes, los sacri-ficios , las aspersiones con la sangre , la variedad de sus pasquas y festividades, la multitud de sus c e r e -monias , y otras innumerables cosas que mandaba el Todopoderoso á su p u e b l o , le infundían un pavor santo, y enseñaban el respeto con que habían de entrar y permanecer en el t e m p l o , y la adoración r e -ligiosa con que habían de venerar su santo y terrible nombre. Los baños repetidos., los freqüentes l a -vatorios , la abstinencia de sus propias mugeres en el tiempo de los sacrificios, la prohibición de sa-lir del templo por todo el tiempo que duraba su mi-nisterio , las vestiduras de lino que interior y exte-riormente prescribía á los Sacerdotes , sus purifica-ciones, sus postrapurifica-ciones, sus orapurifica-ciones, ¿qué nos de-muestran mas clara y terminantemente sino la casti-dad , la continencia, la pureza que debían observar los ministros del Señor? Mundamini,qui fertis vasa fiomini , les decía freqüentemente el Señor (1). Lim-piaos , purificaos los que tocáis los sagrados vasos del Santuario. N o , mis venerados señores, no nos detengamos mas en esta asombrosa variedad de c o -sas , por no hacernos, como he dicho, interminables.
(1) Isai. c. t u . v. i r .
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Bástenos saber para nuestra edificación, que quanto percibían los sentidos, y quanto el alma meditaba en el t e m p l o , en los Sacerdotes y en los sacrificios, todo era pureza. Pureza en el lugar del sacrificio, pureza en los panes ofrecidos en el sacrificio , reza en los vestidos y ministros del sacrificio , pu-reza en los vasos que servían al sacrificio , y pure-za hasta en la familia de los Sacerdoies sacrifican-tes ( i ) . Tanta pureza mandaba D i o s , tanto retiro prescribía á los Sacerdotes : Ne polluat Sanctua-rium Dei sui, quia oleum sanctee unctionis super eum est (2). Se lo mandaba por no verse precisado á quejarse por su Profeta E z e q u i e l , de que sus Sacer-dotes habían manchado sus templos , sus altares y sus sacrificios : Sacerdotes ejus polluerunt Sanctua~ ria mea (3). ¡ O Dios justo é inmortal! Si tanta pu-reza mandabas á los Sacerdotes d e la ley antigua, quando todo era sombras-, representaciones y figu-ras de la realidad , de la v e r d a d , y d e la santidad de nuestros sacrificios, ¿quánta pureza prescribirás á nuestros sacrificantes? Si mandabas santificar á aquellos Sacerdotes para tocar los vasos de oro,
ame-{1) Levít. c. s x i . v. i f .
(2) Ibid. T. 12.
Razándoles con pena de muerte si se atrevían á mi-nistrar inmundos en tu templo ( 1 ) , ¿quánta santifi-c a santifi-c i ó n pressantifi-cribirás á nuestros Sasantifi-cerdotes , no ya pa-ra tocar los vasos del Santuario , sino las carnes vir-ginales del Hijo d é l a Virgen? ¿las carnes inmacula-das del cordero de Dios , que es la pureza suma? Si allí amenazabas con pena de muerte á los inmundos, ¿qué castigo darás aquí á los deshonestos? Proh do-lor \ Exclama lleno de asombro el Padre San Bernar-do , omninb audent agni immaculati sacras contingere carnes, et intingere in sanguine Salvatoris manus ne-farias, quibus paulo ante carnes meretricias attrec-taverunt (2). N o h a y voces con que reducir á nues-tro idioma las dolorosas palabras de este Santo , sin ofender los oidos piadosos; como ni tampoco las h a y p a r a ponderar el execrable atrevimiento de quien lle-ga á tocar el cuerpo de Jesuchristo con manos man-c h a d a s de l a torpeza. Si imponías pena de muerte, ó Dios mió , mandando quemar viva á la hija del Sa-cerdote, que estando en la casa de su padre mancha-b a su honestidad (3), quia nomen patris sui violavit-,
(1) Sacerdotes queque qui accedunt ad D'ominum sanctifi-centur , nepercutiam eos. Exod. c. xix. v. 22.
(2) S. Bernard. ad Ugon. in c. x x n . Ezech.
QO EXERCICIOS ESPIRITUALES.
c o m o dice la divina Escritura, ¿con qué fuego cas-tigarás la culpa , no ya de la hija del Sacerdote de la ley antigua, sino del Sacerdote mismo de la ley de g r a c i a ? ¡ A.y señores! el fuego temporal castigaba aquella culpa, esta la castigará el fuego eterno. E l in-fierno castigará por todos los siglos la lengua,las ma-nos , los pies, los ojos, los oidos, el cuerpo y el alma de los Sacerdotes impuros , que debiendo usar de sus sentidos y potencias para el culto del Señor,utilidad d e sus próximos y su propia santificación,se valieron de ellos para los feos y torpes desordenes de su lascivia. Y no extrañéis que yo añada con S, Juan C h r i -sóstomo, que esta pena del pecado de los Sacerdotes, será mayor que la que corresponde á los pecados del pueblo; porque por Jo mismo que la dignidad es emi-nente , respetable y s a n t a , su profanación merece que su castigo sea mas formidable y mas severo ( i ) . Castigo que expresaba San Pablo con unas palabras notables y terribilísimas, que yo os suplico escuchéis
y comprehendais con el justo pavor que se merecen:
Irritam quis faciens Iegem Moysi, absque ulla mi-ser at ione , duobus vel tribus tesiibus moritur. Si el que por dos ó tres testigos es declarado infractor de la ley de M o y s e s , muere irremisiblemente , sin que tengan de él compasión alguna ,. ¿quánto mayores y mas terribles suplicios merecerá el que pisa al Hijo de D i o s , el que ensucia la sangre del testamento con que se habia de purificar, y afrenta al espíritu de la gracia con que^ habia de justificarse? Quanto magis putatis deteriora mereri supplici a, qui filium Dei conculcaverit, et sanguìnem testamenti' pollutuin duxerit, in quo sanctificatus est,. et spirìtui gratice eontumeliam fecerit (1)? Notabilísima sentencia que podemos.concluir con las palabras del mismo A p ó s -tol , exhortándoos á pelear contra las rebeldías de vuestra carne, con aquel mismo espíritu y fuerza con que las resistíais en los primeros dias de vuestro Sa-cerdocio : Kememor•amini autem prístinos dies in qui-bus illuminati r magnum certamen sustinuistis
passio-num (2). Si entonces iluminados con la luz de la fe vi-víais en continencia peleando valerosamente contra el exército de las pasiones de vuestro c u e r p o , haced.
(1) Epist. Paul, ad Hebr. c. x. v, 29..
32 E X E R C I C I O S E S P I R I T U A L E S .
ahora lo mismo , y seréis dignos de ser contados 'en-tre los Sacerdotes castos de la ley de gracia.
Si los Sacerdotes gentiles para dar culto á sus ídolos procuraban vivir en continencia , en retiro y mortificación , por parecerles ageno de razón acer-carse á ministrar en los altares de los que tenían por divinidades , en un estado de desorden y de i m -pureza de costumbres: si los Sacerdotes del testa-mento antiguo por obedecer á los preceptos de la ley , usaban tantas purificaciones , tantos vestidos limpios , tantas ofrendas limpias , y se apartaban de los sacrificios y de comer de las ofrendas, aun quan-do inculpablemente les hubiera aconteciquan-do alguna fluxión inmunda ( i ) ; ¿ 1U^ deberán hacer , y cómo
deberán vivir los Sacerdotes de la ley de gracia? ¿los Sacerdotes de una ley tan pura que manda la pureza en las obras , la pureza en las palabras, y la pureza hasta en los mas ligeros pensamien-tos (2)? " ¿ E n u n a 1 CUY° Legislador divinó qui-¡»so, dice Santo Tomas de Villanueva , que todas las «cosas fuesen limpias, puras y castas ( 3 ) ? Limpia y
(1) Levlt, in c. x x i . et xxix.
(2) Qui vidtrit mniierem ad concupiscendum earn f Jam
moechatus est earn in corde . Matth. e - V . y. %%.
issi-«purísima Virgen la muger que elige por madre:
pu-r>ro y virgen el discípulo que ama con preferencia á »los demás : pura y limpia la sábana en que fué en-» vuelto su cuerpo difunto: puro y nuevo el sepulcro »en que fué enterrado: puras las almas que le han de » v e r , y puros los cuerpos que le han de recibir." E n esta ley de tanta pureza vivimos , tanta pureza h e -mos profesado: pureza que el Apóstol San Pablo reco-mendaba á todos los fieles quando les decia : sepa ca-da uno que debe mantener su cuerpo en santica-dad y honor, sin dexarse dominar de las pasiones de sus malos deseos, como los gentiles que no conocen á D i o s ( i ) . Pureza que encargaba m u y particularmente á los Tesalonicenses y Corintios, quando decia á los primeros : ¿ no sabéis que vuestros cuerpos son tem-plos del Espíritu Santo que habita en vosotros (2)? y
mam matretn elegit , virginem discipulum pree ceteris dilexit, manda et nova sindone invaivi voluti , mundo in tumulo, in quo nondum quisquam positus fuerat, tumulatus est : ab his qui sunt mundo corde videtur, et ab his qui sunt mundo corpore possidetur. S. Thom. à Villan. Serm. 111. de Sacramento altaris. (1) Ut sciai unusquisque vestrum vas suum possidere in sanctificatione , et honor e ; non in passione desideriit sicut et
gentes, qu¡e ignorant Deum. Epist. Paul. 1. ad Thessal. c. iv. v.4. (2) Nescitis qwìiiavì corpora vestra templum sunt Spiritus
34 E X E R C I C I O S E S P I R I T U A L E S .
quando repetía á los segundos: si alguno violase, mánchase, ensuciase con el pecado el templo de Dios, perecerá. ¿No sabéis que vuestros cuerpos son miem-bros de Jesuchristo? ¿Arrancaremos los miemmiem-bros de Jesuchristo para convertirlos en miembros de una muger perdida? ¿de una meretriz (1)? Formidable ex-presión con que procuraba el grande Apóstol apartar á todos los christianos del pecado de lascivia, acordándoles la pureza y santidad de la religión que p r o -fesaban. Y si de este modo hablaba el Santo á los fie-les en c o m ú n , ¿cómo hablada á los Sacerdotes en
particular ? N o encuentro p a l a b r a s , no hallo térmi-n o s , y mis petérmi-nsamietérmi-ntos sotérmi-n muy limitados para ex-plicarlo. Apartad,Señor y Dios altísimo, por vuestra infinita misericordia tan feo y abominable desorden de vuestros Sacerdotes.Enviad no un diluvio de agua c o m o en los dias de N o e , para lavar las manchas de la impureza: no un torrente de fuego material como en el tiempo de Loth , para castigar los desórdenes
Sancíi qui in vobis est... et non .estis vestri? Epist. i . ad C o -rint. c. TI. y. 19.
(1) Si quis autem templum Dei violaverit disperdet illum Deus. Ibid. c. i n . v. 17. Nescitis quoniam corpora vestra mem-bra sunt Christi.? Tollens ergo membra Christi, faciam
de Sodoma; sino un rio de divino fuego, de aquel fuego con que el Espíritu Santo limpió y purificó los
cuerpos y las almas de vuestros primeros Sacerdotes. S í , Dios mió : Ure igne Sancti Spiritus renes nostros et cor nostrum, ut tibi casto corpore serviamus, et mundo cor de place amus.
Así convendria que fuese, venerables Sacerdotes; pero no solo convendria recibir los dones del Espíritu Santo para vivir continentes, sino que así era necesa-rio para serlo. P e r o , ¡ay! ¡quánto siente el Señor que los Sacerdotes impuros abusen de estos divinos d o -nes! ¡ Quánto siente que abusen de los santos Sacra-mentos, de las inspiraciones y gracias del Señor, del templo y habitación de D i o s , que son sus cuerpos y sus almas! ¡Quánto siente que abusen de los sacrifi-cios tan puros de la religión christiana, que abusen d é l a sacrosanta víctima que ofrecen, y que abusen del mismo Dios haciéndole servir á su maldad! ¡O Dios eterno y soberano, qué juicio tan¡formidable se-rá el de los Sacerdotes impuros, quando Dios les pida cuenta de tantos abusos! ¡quándo Dios los confronte con muchos Sacerdotes de los gentiles sumergidos en el infierno, sin embargo de haber sido mas continentes y castos que ellos, mas retirados, morigerados y -edificantes que ellos! ¡quando Dios los compare con los Sacerdotes de los judíos, mas modestos que ellos,
36 EXERCICIOS ESPIRITUALES.
mas castos que ellos, mas obedientes á los mandatos del Señor que ellos, é infinitamente menos perjudicia-les y menos escandalosos que ellos! ¡quando Dios perjudicia-les presente innumerables Sacerdotes de los christianos que vivieron humildes, desinteresados, caritativos, pe-nitentes, puros y castos! ¡O Dios! ¡ y qué juicio tan ter-rible será verse un Sacerdote impuro confundido por los Sacerdotes del gentilismo , por los Sacerdotes del judaismo , por los Sacerdotes del christianismo! Quod judicium erit de te, exclamaba horrorizado San Pedro
Damiano , qui corpus tuum, quod utique sanctificatum est per consecrationis accessum, non canibus sed ¿upa-narìbus tradis (1)? ¿ Qué juicio será el t u y o , que en-tregas tu cuerpo , no á los perros , sino á las meretri-ces, estando santificado por la consagración del espí-ritu de Dios? Por la imposición de tus manos
descien-(1) Quod judicium erit de te, qui corpus iman, quod utique sanctificatum est per consecrationis accessum , non canibus sed lupanaribus tradis ì Ad impositionem manus tuce descendit •Spìritus Sanctus , et tu eam adhibes genitalìbus meretricum?
D Í A S E X T O . 07 de el Espíritu Santo sobre las a l m a s , ¿y no te a v e r
-güenzas de aplicarlas á los cuerpos de.... ¡Me estre-mezco, señores , tiemblan mis huesos, y mi corazón palpita sin atreverse á proseguir con las palabras del Santo! Omitámoslas por la reverencia debida á aquel Dios sacramentado , á su purísima M a d r e , á las imá-genes de los Santos, al honor del templo en que nos hallamos congregados, y al respeto que infunden vuestras venerables personas. Omitámoslas , y con-cluyamos proponiendo algunos remedios contra tan funesta pasión.
mila-q8 ExERCICIOS ESPIRITUALES.
gro que el de los niños que estaban, sin que los abrasa-se el fuego, dentro del horno de Babilonia. Pero es un sabio... Mas lo era Salomón, y c a y ó miserablemente. Es un espíritu fuerte... ¿Y qué? ¿Sansón era cobar-de? Es un Sacerdote justo... No lo era ménosNDavid,
y amancilló su virtud. Crede experto, os vuelve á decir San Agustín , cree á los soldados viejos y acu-chillados : si no te apartas del p e l i g r o , perecerás en él.
E l segundo remedio es la mortificación interior y exterior : la mortificación de las potencias del a l -m a , de las pasiones del c u e r p o , y de todos los sen-tidos ; pero muy particularmente del tacto y de la vista. E l que toca la p e z , se mancha: el que mira con atención la muger a d o r n a d a , contraviene al mandato del Señor ( i ) . L a muerte entra por las ven-tanas de los ojos: miró E v a la manzana , y murió: miró la muger de Putifar á Josef, y feamente le soli-citó: miró Sichén á D i n a , y p e c ó : miró David á Ber-sabé, Sansón á Dálila , Salomón á las mugeres aliení-genas, y pecaron: ¿quién pues de nosotros mirará se-guro? Digamos á Dios con verdad todos los dias esta oración\Averte oculos meos, ne videant vanitatem(¿t),
E l tercer remedio es la oración. Y o no puedo ser continente, decia Salomón, si Dios no me concede esta gracia. Pedidla, y se os dará : buscadla, y la ha-llareis. Si falta la oración , sobrarán las ocasiones de ofender á Dios , se multiplicarán los peligros , y h a -llándonos el demonio desarmados sin oración y mor-tificación , nos vencerá seguramente.
40
D Í A S E X T O
P O R L A T A R D E .
C O N S I D E R A C I Ó N P R I M E R A
S O B R E E L J U I C I O U N I V E R S A L .
pe-cadores.Día de tribulación y angustia , dice el P r o
feta Sofonías, sobre las mas soberbias ciudades, y
sobre los extremos de la tierra. D i a cruel y lleno de
indignación , dice el Profeta Isaías , para confundir
los pecadores. Dia encendido como un rio de fuego,
dice Malaquías , en que todos los malos serán c o n
fundidos y abrasados. Dia en fin del Señor, paraj u z
gar en el valle de Josafat todas las generaciones á la
presencia delos cielos y la tierra. Pero antes que lle
gue este dia grande y p a v o r o s o , enseña el E v a n g e
lio que habrá señales espantosas en los cielos , en la
tierra y en todos los elementos. E l sol se obscurece
r á , aparecerá un color triste de sangre en la luna,
caerán las estrellas, y se turbarán los elementos: el
a y r e con torbellinos, el agua con b r a m i d o s , la tier
ra con temblores , y el fuego con horrorosos volca
nes. A l acercarse aquel dia verán los pecadores que
las mismas criaturas que se emplearon en servirlos,
formarán exércitos para arruinarlos : Et pugnabit
pro eoorbis terrarum contra insensatos. E l sol a r m a
do de tinieblas presentará la batalla: la luna ensan
grentada , y las estrellas con su movimiento empeza
rán la guerra. Nosotras,dirán con sus señales, alum
bramos al pecador indigno de nuestras luces : fuimos
relox para las h o r a s , dias , m e s e s , a ñ o s , tiempos y
edades del m u n d o : le enseñamos con nuestro с о д
42 E X E R C I C T O S E S P I R I T U A L E S .
cierto á obedecer á Dios ; mas puesto que él no qui-so sino seguir al demonio, ya se le acabaron nuestras luces, ya no experimentará benignas nuestras influen. c i a s : todo será eclipses, tinieblas y horrores. Verá en la obscuridad del sol las eternas tinieblas que le amenazan en castigo de haber sido rebelde ala luz de la divina ley, á las inspiraciones y consejos.Verá enlo ensangrentado de la luna la indignación de D i o s , que tomará justa venganza de los agravios que le hizo el pecador. Verá en la caida de las estrellas la misera-ble caida que dará hasta el profundo del infierno, porque él se despeñó desde la altura de la gracia, hasta la profundidad de la culpa. V e r á en fin á todas las criaturas contra s í , pues él se levantó contra Dios: Armabit creaturam ad ultionem inhnicorum.
¿Cómo estarán los hombres en esta tribulación, la m a y o r que vieron los siglos .desde el principio del mundo? Estarán pálidos, secos, tristísimos , y como
de la tierra ? ¡O qué horror! Un fuego terrible , un fuego inmenso, un mar de fuego que va á consumir el mundo. ¿Adonde irás ? ¿En dónde te esconderás? H u y e al oriente , y encontrarás con el fuego: vuelve al occidente, y te saldrá al encuentro el fuego: pasa al septentrión y al mediodía, y te verás en todas partes rodeada de fuego. Allí será arder los campos con todos sus frutos, yerbas y animales: arderán las ciudades y demás poblaciones con todos sus pala-cios , huertas y jardines : arderá el o r o , la plata, las perlas, los diamantes, las joyas, y las demás preciosi-dades que tanto arrebatan los corazones: se redu-cirá en fin á cenizas todo viviente, los anímales de la tierra , los peces del m a r , las aves del a y r e , y los hombres y mugeres que hallare este fuego con vida; porque t o d o s , todos han de morir para poder todos resucitar: Sic transit gloria mundil ¡O cenizas indig-namente olvidadas! ¡Así acabará el mundo! ¡Este se~ rá el fin de todas las cosas de la tierra! ¿Y serás tú tan imprudente, alma mia , que pongas tu afición en este mundo ? ¿Y vivirás tan ciega que pierdas una eter-nidad de cielo por unas figuras terrenas que mañana desaparecerán? N o : n o , alma mia. Razón es ya que te desprendas de todo lo temporal. Mira que el mun-do pasa, y con él todas las cosas. Mira que en breve te dexarán, ó tú las dexarás á ellas. Piensa esto bien;
44 E X E R C I C I O S E S P I R I T U A L E S .
y pues todo se ha de acabar, trata de conseguir el cielo que durará para siempre.
E X Á M J E N P R Á C T I C O
S O B R E L A O R A C I Ó N M E N T A L .
46 EXERCICIOS ESPIRITUALES.
des-pues de tantos años de Sacerdocio , nos evidencia los innumerables defectos de nuestra oración. Es una máxima indisputable que el que hace mucha y bue-na oración , es muy buen Sacerdote : el que hace poca oración, tiene poco de buen Sacerdote, y el que nada hace de oración , nada tiene de buen Sacerdo-te. Miremos las virtudes que acompañan al carácter de nuestro Sacerdocio , y con solo esto examinare-mos de un golpe toda la serie de nuestra oración. Pues á lo menos y a que tan poco hayamos adelanta-do en tan obligatorio como santo exercicio, ¿hemos siquiera buscado un padre espiritual que nos dirija y encamine en él?... ¿Le hemos consultado nuestras d u d a s , propuesto nuestras dificultades , y practica? do sus resoluciones?... ¿O vivimos enteramente aban-donados al desarreglo de nuestras pasiones sin que--rer practicar la oración , ni aun confesar su necesi-dad y obligación ?,.. ¡Ay! ¡Esto seria hallarnos aban-donados de Dios , y en el estado mas infeliz y miser
48 E X E R C I C I O S E S P I R I T U A L E S .
C O N S I D E R A C I Ó N S E G U N D A
S O B R E E L J U I C I O U N I V E R S A L .
cuer-D Í A S E X T O . 49 po en el sepulcro. Y a por divina virtud se habrán o r
-ganizado suí podridos m i e m b r o s , y estará esperan-do que le animes entranesperan-do en él. Pero tú al verle tan sucio , feo, horrible y hediondo , y al pensar que has de estar en su compañía por toda la eternidad, ; qué ansias, qué agonías, qué tormentos sentirás! ¿ Es p o -sible, d i r á s , que he de estar para siempre tn esta cárcel hedionda? ¡ O cuerpo desventurado! ¿Eres tú aquel que yo tanto amé , á quien tanto s e r v í , y por quien perdí la gloria para que Dios me crió? ¡O malditos sean los deleytes que te di , y qué caros me han costado! ¡Maldito seas saco de estiércol, que por darte á tí gusto , no se le di á Dios, y me c o n -dené! Tú tienes la culpa , alma infeliz, responderá tu c u e r p o , tú tienes la culpa ; pues pudiendo sujetarme con la razón y la ley , no lo hiciste. ¿ Quánto mejor hubiera sido no tenerme entonces lástima , que no precisarme ahora á unos tormentos eternos? ¡O quién nunca te hubiera conocido , alma desventurada! A n -da , vete de a h í , vuélvete á los abismos, y déxame con mis gusanos en la obscuridad de mi sepulcro. N o hay remedio , replicarás tú , alma mia , porque asilo manda Dios; y entrando llena de desesperación en tu desdichado cuerpo, le dexarás todo feísimo , es-pantosísimo , y como un hierro encendido, arrojan-do fuego por los ojos, los oiarrojan-dos, la boca y los demás
go E X E R C I C I O S E S P I R I T U A L E S .
sentidos, y empezando á experimentar desde aquel momento las eternas penas del abismo. ¡ A y ! ¡ a y ! ¿Quién podrá explicar los despechos ,los furores del alma contra el cuerpo, y del cuerpo contra el alma?
sol. Quedará á los ojos de todos graciosísimo T
her-mosísimo y amabilísimo. Quedará con el dote de cla-ridad mas transparente que un cristal, y mas brillan-te que las estrellas del cielo : con ei dobrillan-te de agilidad se moverá con mas presteza que el viento : con el dote de sutileza podrá á manera de espíritu pene-trarse sín embarazo por ios montes, y qualesquiera otros cuerpos ; y con el dote de impasibilidad que-dará incapaz de dolor , enfermedad, corrupción y muerte ; y así volando por esos ayres , acompañado de otras almas santas, y de los celestiales espíritus concurrirá al valle de Josafat; al mismo tiempo que las almas que hayan subido del infierno irán con sus cuerpos fierísimos, horribles y abominables, en com-pañía de los demonios y de los demás infelices con-denados arrastrando por la tierra como serpientes, para hallarse con todas las generaciones en el juicio universal. ¡O qué suertes tan opuestas y encontradas! ¡ O qué estados tan diferentes y diversos! ¿Quál será el tuyo , alma mia ? No hay medio entre los dos. O has de ser acompañada de los ángeles ó de los demo-nios : ó caminarás gloriosa ó desdichada. Uno de es-tos dos extremos te ha de caber precisamente. ¿ Q u á l
será? Reflexíonalo con juicio*
P L Á T I C A X I I .
S O B R E L A C I E N C I A D E L O S S A C E R D O T E S .
Labia enim Saeerdotis custodient scientiam, et legem requirent ex ore ejus : quia angelus Domini
exer-cituum est, M A L A C H , C . I I . V . 7.
La ignorancia , aquella fuente emponzoñada d e todos los errores , y aquella madre fatal de todos los vicios, como la llama San Isidoro de Sevilla (1). L a Ignorancia , aquel grande mal que no conoce lo que conviene y es necesario s a b e r , como dice San C l e mente Papa (2). Aquel defecto intolerable en los l e -gos é insufrible en los Sacerdotes, que no merece •excusa ni perdón en ellos, como dice San Leon P a
-pa (3) : que los a-parta -para siempre del ministerio d e la Iglesia, según las disposiciones santas de las
{1) Ignoran tia ma'ter errorwm est, ignorando, vitiorum nu~ irix. S. Isid. lib. M . Sinod,
(2) Grande malum- est ìgnor-Mitia 3 non enim aliud est
ìgnorantia ; nisi non xognovisse -quod expedit. Cíem. Pap. Epist. i n . de officio Saeerdotis.
reglas canónicas de ella (1 ), no menos que á los gran-des pecadores*, porque así como estos con sus malos exemplos corrompen las costumbres de los buenos, así aquellos con su ignorancia no pueden corregir á los malos en sus desórdenes (2), Esta fea ignorancia condenaba Dios en los Sacerdotes de la antigua ley quando les decia por su Profeta Malaquías : á voso-tros, ó Sacerdotes, dirijo este precepto. Si no quisie-reis oirle , ni ponerle sobre vuestro corazón para dar gloria á mi nombre, yo descargaré sobre - vosotros toda pobreza y maldición : arrojaré á vuestro rostro el estiércol de vuestras solemnidades, y no seréis co -mo mi amada tribu de Levi que vivia con espíritu de paz y de verdad : que observaba con todos equidad y justicia , y sacaba á muchos de sus iniquidades:
Labia enim Sacerdotis custodient scientiam , et le gerii requirent ex ore ejus : quia angelus Domini
exerci-(1) Quod quidem non est mirum , idpraafisse vi'os eccle-siastica disciplina ignaros, quod -est canoniche regida contra-rium , S. Leo Papa , Epistol. L X X X V I I I .
54 E X E R C I C T O S E S P I R I T U A L E S .
tuum est. E l Sacerdote debe ser sabio : su lengua sea el depósito de la ciencia , en donde la hallen los pue -blos que la busquen, y él se la comunicará como án-gel del Señor Dios de los exércitos. Et nutic ad vos mandatum boc, ó Sacerdotes! A. vosotros , ó Sacer-dotes , os intimo este mandamiento dice el Señor : á vosotros que os habéis apartado por vuestra igno-rancia de este camino r e c t o , y habéis escandalizado á muchos. A vosotros que habéis cometido el grande mal de omitir vuestras obligaciones, y que ciegos por falta de verdadera l u z , de sólida y santa doctrina, os habéis constituido guias de otros c i e g o s ; y ambos -habéis caido en la caverna de vuestra perdición: Vos
autem recessistis de via , et scandalizastis plurimos in lege. Considerad, venerables Sacerdotes i estas
pa-labras de vuestro Dios, y hallareis en ellas una solem-ne condenación de la ignorancia en sus ministros, y un precepto muy claro y terminante de adquirir aquella ciencia que necesitamos para cumplir nues-tras obligaciones con D i o s , c o n los próximos, y con
nosotros mismos.
D l A S E X T O . 55 tanto afán por los bienes temporales, tanto guardar
lo superfluo á su decente manutención : tantos deseos de ser nombrados tutores,curadores y testamentarios para manejar caudales y negociar á la sombra de estos frivolos pretextos : tanta ansia por vestir el t r a ge .secular y desnudarse del eclesiástico : tanta c o n -currencia ,á los teatros, á los juegos de suerte y otros innumerables desórdenes, prohibidos severísimamen-te por los sagrados C á n o n e s ; ¿de qué otro principio
pueden dimanar sino de la ignorancia, madre de t o -dos los vicios y tutora de to-dos los errores? De cle-ricis quid dicam"1. Así se lamentaba á este propósito el Padre San Bernardo, escribiendo al Papa E u g e -nio (r): ¿Qué diré de los clérigos? Una cosa son, otra dicen y otra quieren parecer- En adquirir bienes temporales son legos : en obtener prebendas son S a c e r -dotes: en las plazas son como militares, y en los
ves-(i) De clericis quid dicam J Nam aliud sunt ¿ aliud dicunf>
ñliud videri volunt. In habendis temporalibus , .sunt .ut laici: in habendis frabendis , sunt ut cler.ici; in plateis ,.sunt.ut mili-tes : in vestibus , sunt ,ut mulleres. Non laborant , ut laici: wn pr tedie ant, ut .clerici.: non fructificant ,ut midieres. Cu-jus ergo ordinis sunt? Nullius. Sed credo esse ordinandos ubi
g 6 ExERCICIOS E5PIR1TÜAI/ES.
tidos como mugeres. Sin e m b a r g o , ellos no trabajan como los l e g o s , ni predican como los clérigos, ni dan fruto como las mugeres , ni pelean como los mi-litares, i A qué clase pues pertenecen? A ninguna. Y
en caso de colocarlos , seria ubi nullus est ordo , sed sempiternus horror inbabitat* Así concluye el Santo su lamentación , y nosotros debemos concluir t a m -bién que si no queremos ser contados en esta clase desgraciada de los que habitan el lugar del
sempiter-no horror y espanto, hemos menester adquirir una ciencia competente, y hacer un buen uso de ella. Necesitamos la ciencia , porque nos está mandada. N e -cesitamos la ciencia, porque sin ella no podremos cumplir nuestras obligaciones. V e d ahí dos proposi-ciones que abrazan quanto deseo deciros en esta bre-ve plática»
1
b
En qualquiera parte que fixemos nuestra conside-ración , sea en el cielo ó en.la tierra, en el Criador ó las criaturas, en las leyes divinas y humanas, halla-remos expresamente mandada la ciencia á los Sacer-dotes. Reflexionad un poco sobrevesta grande verdad, y la veréis encomendada por las divinas Escrituras, por los sacrosantos Concilios , por los Sumos Pontífices , por los sagrados cánones, y por los Santos P a -dres de la Iglesia. Vámoslo viendo con la posible bre-vedad.
En el principio me oísteis que mandaba Dios por su Profeta Malaquías, que los labios del Sacerdote fuesen el depósito de la sabiduría , y que él la c o m u -nicase á los pueblos como ángel del Señor. Por el Pro-feta Ageo encarga á los pueblos qne busquen la ley, y
su inteligencia en los Sacerdotes, en quienes necesaria-mente supone la ciencia y conocimiento de la ley (1). Y por el Profeta Oseas amenaza el Señor privar del Sacerdocio al que no tuviere y buscare la ciencia (2). Con no menor claridad y expresión vemos este mandato en el nuevo Testamento, en donde Jesuchris-t o , Dios y hombre verdadero, llama luz á los
Sacer-(1) Interroga Sacerdotes legem. A g g x i c . 11. v. 12. (2) Quia tu scientiam repulisti, regellam te ne Sacerdstk. fungaris mihi ¡ Ose* ? c. iv. v. 6.
58 E X E R C I C I O S E S P I R I T U A L E S .
cerdotes por la que han de comunicar á todo el mun-d o , sacánmun-dole mun-de sus ignorancias, y enseñánmun-dole el Evangelio , con todas las demás cosas que su divina Magestad les inspirase ( i ) . El mismo Señoríos cons-tituye maestros de las gentes, sal de la tierra , pas-tores de su g a n a d o , médicos de las almas y guias de los pueblos; y nada de esto podrán ser con acier-to los Sacerdotes ignorantes. Por esta causa encarga-ba tan expresamente San Pablo á los fieles de Corin-to que procurasen adquirir entre las otras virtudes la castidad y la ciencia: In castitatein scientia; y á su amado discípulo Timoteo le decía : no quieras omitir la gracia que se te ha comunicado por la i m -posición de las manos de los Presbíteros. Medita, aprovecha en la perfección: Atiende enim tibi et doc-trina : insta in Mis (o.). Permanece firme en procu-rar tu propio bien y enseñar á los demás. Haciendo esto te salvarás, y conseguirás la salvación de los
que te oigan.
N o solo las divinas Escrituras, también los sacrosantos Concilios nos recomiendan la ciencia. A m o -nesten los Obispos á los clérigos, de qualquier orden
(1) . Vos estis.lux -muncU*..jMattB.c**v. -t, 14. Docete omnes ¿entes. Matth.c. XXVIII. v. 19.
D Í A S E X T O . C;Q que sean, dice el santo Concilio de Trento ( 1 ) , sepan
que se han de aventajar á los demás del p u e b l o , no solo en el exemplo de la vida, trato y p a l a b r a s , sino también en su ciencia. Lo mismo estaba y a mandado por el Concilio general Lateranense en tiempo de Inocencio III. Y en el Concilio Romano estableció San Gregorio VII. que los Sacerdotes fuesen hombres de l e t r a s , diciendo , que de otra suerte ¿cómo p o -drían ser maestros los que no hubiesen sido discípu-los ? ¿ó cómo podían enseñar á discípu-los puebdiscípu-los, y exhortarlos sin la ciencia (2)? En esta misma doctrina i n -sistieron los Sumos Pontífices; pues San Clemente Papa dice:
Sacerdotes doct lores es se oportere ca?teris.
Pópalos docebat Christus, dicens : quia si ccecus
COBCQducatum prcestet, ambo in foveam cadunt
(3): que á
los Sacerdotes enseñó Chrísto como se habian de aventajar en la ciencia á los demás del pueblo quando
(1) Monebunt propterea episcopt suos clericos , in quocutn-que ordine fuerint, ut convers alione, sermone, el scientia, com-misso sibi populo praeanf. Concil. Trid. Ses. xiv. de Refor-matione In Prosemio.
(2) Presbyteri sint litterati: aliter enim quomodo erunt ma* gistri qui non fuerunt discipuli ; aut qualiter scienf doceregre-gem sibi commissum} et hortari ? Concil. Rom. sub
Gre-gor. VII.
6o EXERCICIOS ESPIRITUALES.
dixo : que si un ciego guiaba á otro ciego ' ambos caerían en el hoyo. Y S. AnacletoPapa decía: que con„
viene sean enseñados ios Sacerdotes para que puedan instruir á los pueblos y aprovecharse á sí mismos ( i ) .
Los sagrados Cánones están conformes con lo que vamos explicando ; pues en el capítulo
Illitteratos,
dice la Iglesia :
Illitteratos nullus prcesumat ad
cleri-catum ordinem promoveré ; quia litteris carens, sacris
nonpotest es se aptus officiis
(2). Esto es: que ningunoque no esté adornado con las letras pueda ser orde-nado ; porque el que carece de la ciencia no es apto para los oficios sagrados. Dificultosamente encontra-reis, venerables Sacerdotes, regla mas clara y termi-nante en^todo el derecho canónico. Con no menor ex-presión nos manifiesta esta verdad el capítulo Si vix,
quando nos dice, como y a insinué en el principio: Si
vix in laicis videtur tolerabais inscitict, quanto
ma-gis in bis qui prcesunft Nec excusatione est digna, nec
venia •
que si apenas en los legos se puede sufrirla-ig-norancia , ¿quánto mas intolerable debe ser en los eclesiásticos , en quienes esta ignorancia ni puede t e ner excusa , ni es digna de perdón? L o mismo se r e -pite en todos los capítulos que contiene esta
D Í A S E X T O . 6 I cion , y en los mas de las dos antecedentes.
Siguen los Santos Padres enseñándonos lo mismo; pues San Gerónimo dice ( i ) : que en el racional que traia sobre su pecho el sumo Sacerdote de la ley a n -tigua, estaba escrito Doctrina y verdad, para enseñar-nos que el Sacerdote debe ser docto. Y San Lorenzo Justiniano decia : que son descrédito de la iglesia los Sacerdotes ignorantes en la ciencia que deben saber para cumplir con las obligaciones que tienen de ense-ñar á los pueblos (2); y en lo mismo convienen S. Isi-doro, S. Agustin y otros Padres (3).
¿Pero qué adelantaríamos con quedar plenamente convencidos por las divinas Escrituras, por los sacro-santos Concilios, por los Sumos Pontífices , por los sagrados Cánones, y por los Santos.Padres de la igle-sia , de qué nos mandan todos tener una ciencia competente, si por desgracia ignoráramos qué
cien-(1) In Sacerdotis pectore Rationale est, et, in Rationall doctrina et veritas , nt discamus Sacerdotem .doctum esse de-fiere. In c. 11. Malach.
{2) Nam ecclesia quoddam est dedecus inscium viderepresby-•terum, cid utique convenit erudire populum, et ad se cotifluen-tibus mónita propinare salutis? S. Laur. Justin. de spirit. et
anim. . . . (.3) D. Isidoras lib. 11. de Officüs, c. v n . S. August. in lib. iv.
Ó2 EXERCICIOS ESPIRITUALES.
cia es la que se nos manda, y de qué maestros debe-remos aprenderla? Ciertamente ambas cosas hemos menester saber,
Podriamos para satisfacer á lo primero explicar l o que declaran en esta parte la séptima Sínodo general , el Concilio Cartaginense I V . , el Concilio T o l e -dano I V , , el Concilio Mediolanense, San Celestino Papa y otros Padres ; pero nos basta dar solamente la sagrada determinación del santo Concilio d e T r e n -to,que reduxo á breves palabras quanto hemos menes-ter en el asunto. Nos dice , pues., que esta ciencia ha de ser aquella que sea bastante para enseñar al pue-blo todo lo necesario para que pueda conseguir la sa-lud eterna, y para administrar los santos Sacramen-tos, en lo que se encierra la ciencia y noticia de todos íos misterios y dogmas de nuestra santa fe, y tal no-ticia que sea bastante para poder instruir á los
pue-blos en ella : Ad populum docendum ea quev se iré om*
nibus necessarium est ad saiutem, et administrando,
sacramenta
( i ) : con la ciencia también de todas lasmaterias morales, como necesaria para la recta a d -ministración de los santos Sacramentos.
Esta ciencia de la fe y de las costumbres inculca el Santísimo Pontífice Inocencio XII. en su bula, que em«
D l A S E X T O . 6 3
pieza :
Speculatores domus Dei
( 1 ), donde dice: que los Sacerdotes se crian para maestros de la piedad, y por tanto deben ser admitidos á esta dignidad los que por mucho tiempo hayan aprendido lo que después han de enseñar; de suerte que no solo puedan instruir y edificar á los próximos con la ciencia de la fe, esto es, con la noticia de los dogmas y misterios de nutra católica religión, sino también con la noticia y es-tudio délos ritos y ceremonias eclesiásticas, las mate-rias-y formas de los Sacramentos, y el modo de admi-nistrarlos debidamente : ciencia , en fin , de las leyes divinas y eclesiásticas, y de la teología moral, que es todo lo que comprehenden estas b r e v e s , pero muysignificativas palabras: Scientia fidei, como la llama
en su bula Inocencio XII.
Esta es la ciencia'que se nos manda poseer á t o -dos los Sacerdotes sin distinción alguna. Una ciencia pura, pacífica^ modesta, comunicable, decia el Após-tol Santiago (2): una ciencia que se acomoda
fácil-(1) Innocent. Pap. in Bulla Speculaiores domus Dei, ait: Magistri fietatis creantur : ii tantum ad sacrorum adminis-trationem promove.antur., qui multo tempore didicerint, qux postmodum olios docere tenentur.*. Qui praesse valeant corrí-gendis, ac cedificent cunetas in fidei .scientia...
64 EJERCICIOS ESPIRITUALES.
méate con los buenos, llena de misericordia, y que fructifica admirablemente sobre las almas: una cien-c i a , en fin , venida del cien-cielo. Quis sapiens, et disci-plinatus inter vos ? pregunta el mismo Santo A p ó s -tol. Si alguno de vosotros la posee , muéstrelo con las obras, muéstrelo con sus palabras , y muéstrelo con una conducta irreprehensible. Si h a y entre vos-otros disensiones, si vuestro corazón no está anima-do de un mutuo amor , si tenéis un zelo amargo , no queráis gloriaros en su posesión , ni mentir al Espí-ritu Santo >.oponiéndoos á la verdad : esta sabiduría no baxó del c i e l o , es de la tierra, es una ciencia animal y diabólica. Con tan terribles palabras nos e n -seña este Santo Apóstol el carácter y condiciones de esta divina ciencia. Y ciertamente bien c o n o ciamos nosotros que no tiene entrada en un c o r a -zón corrompido con el pecado ( i ) . Y que si alguno piensa orgullosamente que la p o s e e , no ha
D Í A S E X T O . 6$ cido , dice el Apóstol S . P a b l o , como conviene el
sa-berla ( i ) . ¡Tristes de los prelados! ¡Qué desgracia tan grande para el pueblo christiano , s i , lo que Dios no permita, ellos promoviesen á los sagrados órdenes á los eclesiásticos ignorantes por la importunidad de los parientes , por el empeño de los a m i g o s , por el afec-to de los paysanos, por los ruegos de los pretendien-t e s , ó por opretendien-tros respepretendien-tos pretendien-temporales! ¡Infelices de los eclesiásticos que con una mal estudiada gramática, y á fuerza de importunaciones , y de no dexar piedra por m o v e r , se intrusaron en el orden sacerdotal, pa-reciéndoles saber bastante para cumplir sus funcio-nes , y no aplicándose á un estudio diario de la teo-logía moral en autores de sana doctrina! ¡Infelices de ellos, y de quantos Sacerdotes simples errónea-mente se persuaden á que no teniendo á su cargo el cuidado d é l a s almas , ni la obligación de predicar y confesar , les basta entender el latin , y lo que p e r -tenece á la misa y oficio divino! Oigan lo que sobre estoles dice el Obispo Ruthenense, varón grande eij santidad y ciencia , haciéndose cargo de esta r e s -puesta : í f Engáñanse , dice , todos aquellos que j u z
-gan que al simple Sacerdote que no tiene cargo d e alguna parroquia , ni [predica ni confiesa, le basta
(i) Ad Cormth. i. c. viit. T. 2.
66 EXERCICIOS ESPIRITUALES.
saber la lengua latina , y aquello que toca y p e r t e -nece á la misa y rezo divino ; pues el santo Concilio ( el de Trento) absolutamente excluye del Sacerdo-cio á todos aquellos que no sepan lo bastante para poder enseñar á todos lo que les es necesario para la salud eterna, y para administrar los santos Sacra-mentos ( i ) . " ¿ Qué importa, mis venerados Señores, que un Sacerdote no predique ni confiese , quando e s t o , por su estado y oficio , lo debiera h a c e r , como claman todos los sagrados Cánones y Concilios? Esto lo saben quantos no están sumergidos entre las espe-sas tinieblas de la ignorancia. V e d ahí uno de los er-rores que produce la falta de ciencia, y una de las prue-bas que demuestran hasta la evidencia su necesidad. ¿ Pero en dónde deberemos aprenderla? Presto 1Q
(I) TJnde manifestum est, plerosque decipi existimantes simplici Sacerdoti j qui nec curam animar uní suscipere , ñe-que divinum verbum predicare ñeñe-que audiendis confessioni-bus , aut aliis sacramentis .administrandis vacare intendii, sufficere , si linguam latinam utcumque intelligat, et ea qutct ad missam celebrandam officiumque divinum recitandum ex-pectant, didicerit. Cum tamen Concilium absolute nidios ad
D Í A S E X T O . 6? sabré mos oyendo á los Santos Padres. San Gerónimo
escri hiendo á su amado Nepociano le instruia en esta verdad , diciéndole: Scriptaras seepius le
ge, i ritmo
de manibus tuis nunquam sacra lecilo depcnatur* w Leemuchas v e c e s , l e d e c i a , estudia freqüentemente las santas Escrituras; ó para decirlo mejor , no las suel-tes jamas de las manos. Aprende en ellas lo que de-bes enseñar, hasta que poseas aquel idioma fiel, que es,según la doctrina de Dios, según aquella doctri-na sadoctri-na , digo, con que se i n s t r u y e , se confunde y se hace callar á los rebeldes. N o quiero que seas un mero declamador y un fantástico parlero, sino un hombre instruido en los misterios de la religión, y un Sacerdote sabio en los Sacramentos de Dios." Be-llísimas palabras con que este gran Santo instruia á su buen discípulo , y nos enseña á nosotros á buscar la verdadera ciencia en las divinas Escrituras. E n ellas se encuentran aquellas palabras s a n a s , como las llama San Pablo escribiendo á Timoteo ( t ) : aque-; lia sana doctrina, como la nombra el mismo Apóstol en la carta á su amado Tito (2): aquella doctrina que
(/) Formam'habe sanorum verborum, qucs a me audisth Epist. ad Timoth. "11. c. iv. 13.
(2) Tu autem loquere qucg decent sanant doctrinam..* Epist. ad Tit. c. 11. v. r. ;
6~8 EXERCICÍOS ESPIRITUALES.
es útil para enseñar, para argüir, para convencer, para iluminar , para mover los corazones, y h a c e r -los apartase del pecado, é inclinar-los á la virtud.
Pero como esta divina Escritura no debamos en-tenderla según nuestro particular espíritu , sino se-gún el espíritu de nuestra santa madre la Iglesia , y de los hombres ilustres que vivieron virtuosamente en ella, resulta la necesidad de estudiar en las re-glas ó Cánones de la santa Iglesia, y en los escritos de los Santos Padres que la misma Iglesia ha reci-bido. Por esta causa decia el Padre San Agustin es-tas notables p a l a b r a s :
Quod invenerunt in
Ecclesia,tenuerunt: quod didicerunt , docuerunt : quod á
pa-tribus acceperunt, hoc flli-is tradiderunt
( i ) . " L o s
fieles ministros del Señor no se gobiernan por su es-píritu privado : ellos mantuvieron con firmeza lo que hallaron recibido por la Iglesia: lo que de ella apren-dieron , eso enseñaron : lo que les comunicaron sus padres , eso mismo dieron á sus hijos." N o hay len-gua tan eloqüente que pueda explicar con exactitud la grande y solidísima verdad que contienen estas palabras.
Las divinas Escrituras pues, los sagrados C á n o -nes , los Santos P a d r e s , y los autores católicos que
D Í A S E X T O . 6g han escrito acertadamente , esas son las fuentes de la