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Nuestros niños olvidan los juegos venezolanos

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Academic year: 2020

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(1)Universidad Católica Andrés Bello Centro de Investigación de la Comunicación Red Venezolana de Comunicación y Cultura. Sala Virtual de Investigación Carmen Clemente Travieso. Autor: Clemente Travieso, Carmen Título: Nuestros niños olvidan los juegos venezolanos Publicación: El Nacional Fecha: martes 30 de agosto de 1949. NUESTROS NIÑOS OLVIDAN LOS JUEGOS VENEZOLANOS. Rica es nuestra tradición de divertimientos (sic) o juegos para niños. Algunos se preguntan entonces: ¿por qué los infantes de las recientes generaciones ya no se divierten volando un papagayo; o bailando la zaranda o el trompo; o jugando el gárgaro malojo, o el ladrón librado, como era la costumbre venezolana hasta hace escasos años. La pregunta es fácil de contestar: cuando en Venezuela no había sido descubierto el petróleo, es decir, antes de la penetración extranjerizante (sic) que ha invadido el país, todavía los niños venezolanos se entretenían en cualquier plaza o parque cantando sus rondas y jugando. Pero junto con nuestra economía intervenida la explotación de nuestro oro negro y el mercado de dólares llegaron también los juegos extranjerizantes (sic), los cabarets, el cine, que constituyen hoy las modernas diversiones. Fué así como los niños venezolanos llegaron a olvidar totalmente sus juegos tradicionales para ocuparse solamente de estos juegos impuestos desde fuera. Y tenemos hoy que nuestros niños lejos de divertirse en los parques con sus juegos tradicionales, asisten al base-ball, al basket-ball, al 5 y 6, al boxeo, que es una de las expresiones más negativas de la civilización, o al cine, es decir, a las diversiones impuestas por el llamado "modernismo". Es curioso observar como en las mismas escuelas y concentraciones escolares los maestros hoy no siempre cuidan en fomentar los juegos venezolanos.. NUESTROS JUEGOS NACIONALES El gran sabio alemán Alejandro de Humboldt durante su viaje a Venezuela efectuado por los años de 1799 a 1800 habla del juego de "la pelota" que era una de las diversiones de los indios "Otomacos". También se tiene el conocimiento que numerosos pueblos indígenas realizaban juegos en conjunto, algunos de los cuales, aunque con ligeras variaciones, permanecieron en la Colonia; y hasta hace. UCAB/CIC/RECOM/SVI/Carmen Clemente T.. Página 1 de 5.

(2) escasos años los jugaban nuestros niños. Según nuestros indigenistas e investigadores son numerosos los juegos venezolanos cuyo origen se pierde en el pasado remoto. Muchos de ellos han logrado una gran difusión y otros han sufrido modificaciones al correr de los tiempos al ser adaptados por pueblos distintos. Muchos de ellos se presentan con distintas modalidades en un mismo país, pero lo cierto es que estos juegos populares son elementos culturales de gran valor no solo para los folkloristas y estudiosos de nuestras riquezas autóctonas, sino porque ellos son permanente fuente de salud de nuestro pueblo. LA ZARANDA: La Zaranda de calabaza es un juguete indígena fabricado con una tapara pequeña de totuma, o camasa. La zaranda es muy conocida en toda Venezuela, especialmente en Guayana y en el interior y campos del Estado Bolívar; más particularmente en las pequeñas poblaciones o hatos y especialmente en los barrios donde se encuentran jugadores que a veces ocupan las calles públicas con sus partidas. En Ciudad Bolívar y en los campos se la juega en los días de Semana Santa generalmente las mujeres y muchachas. La Zaranda se baila brincando o dando saltitos. Cuando no silba se la llama "tataratera". Se juega la "partida" lanzando una muchacha su Zaranda al suelo e inmediatamente le caen encima tres o más lanzadas por otras jugadoras a fin de romper la primera; todo en medio del vocerío de los espectadores que se animan al ver el interés que los jugadores ponen en su afán de destruir al contrario; es un verdadero juego de guerra. A veces se presenta un jugador varón con un trompo, quien toma parte en el torneo, y lo lanza contra la Zaranda que está en el suelo para romperla, lo que sucede a menudo. JUEGO DE TROMPO: El nombre de trompo o peonza está destinado a los que son torneados en masa sólida con punta de metal. Lo juegan hombres y muchachos. Los jugadores trazan una circunferencia en el suelo empleando como centro el dedo pulgar, y el mediano hace el círculo girando de derecha a izquierda, en el sentido de las agujas del reloj. Se coloca en el centro una guaratara y hacia ella disparan los jugadores su trompo. El que pique más lejos de la medida está obligado a servir de "aguantador". A distancia como de cuatro o cinco metros se traza una raya que marca el final de la partida. El primer jugador sale al combate tratando de pegar al trompo yacente y grita: "¡Troya!" El dueño del aguantador contesta: "Al trompo, ni frío ni arrempujao, que el que pique una cuarta fuera del trompo, pierde". Si el lanzador no llega a tocar el trompo del suelo para no perder y colocar el suyo en su lugar, lo coge en la mano bailando y da un empujón al trompo tratando de empujarlo hacia la raya; pero no debe rozarlo con la mano porque perdería y pondría el suyo a aguantar. De esta manera continúa la partida hasta que llevan un trompo a la raya o más allá de ella con sucesivos empujones. El dueño del último trompo arrastrado es el "perdidor", quien paga según sus posibilidades económicas: un real, o un bolívar, un vaso de chicha o una cerveza... Se da el caso de que jugadores experimentados han rajado el trompo servidor en la fuerza del lanzamiento; en otros casos el jugador lanza su trompo al aire y lo recibe en la mano derecha después de lo cual se dirige al trompo aguantador y le da su batacazo hacia la meta de la partida. EL GUATACO: El Guataco es un juego de origen indígena y hasta hacen (sic) pocos años lo jugaban nuestros niños en las plazas. Un niño hace de viejo y se sienta en el centro del grupo armado de un palo del cual se agarran todos los demás niños. El que hace de jefe pone una adivinanza que los demás niños tienen que adivinar. El que logra atinar a ella corre tras los otros a darles una zurra con una de "guaritoto" o una correa. Cuando el que hace de viejo lanza el grito: "¡Guataco!", el portador de la rama regresa y dice el nombre de la adivinanza. Si se ha olvidado todos le halan las orejas.. JUEGOS CORRIENTES YA OLVIDADOS POR NUESTROS NIÑOS UCAB/CIC/RECOM/SVI/Carmen Clemente T.. Página 2 de 5.

(3) Hace unos escasos años cualquier persona que pasaba frente a una plaza de Caracas se entretenía viendo los juegos de los escolares. Los varones jugaban el "gárgaro malojo" o al Ladrón y policía" (sic). Las niñas formaban sus juegos aparte con: "A la víbora, a la víbora de la mar". Los más pequeños sentados en el suelo comenzaban: "pico pico, solorico, la gallina la jabada, puso un huevo en la manada..." Era un enjambre de belleza. Las niñas más creciditas jugaban sentadas en las escalinatas de los monumentos de los héroes nacionales "El Angel o El Diablo", o la "Sortija vaya venga sin que nadie la detenga, ni la deje de tener..." También jugaban: "Hilito, hilito de oro, yo jugando mi ajedrez encontre (sic) a una gran señora: ¡qué lindas hijas tenéis..." De repente se oía un canto: "Vamos a la vuelta (sic) del tontorojil (sic) a ver a Doñana cortar el perejil..." O a una chiquilla que repetía con su vocecita débil "A mi gato, a mi gato le dolía la cabeza, mi madre le hizo hacer un gorro de cereza..." Los más pequeños jugaban "El panderito, el panderito, el panderito de María Juana. Ella lo toca por la mañana..." En otro grupo de niños y niñas gritan a todo pulmón: "De dónde viene el venao? (sic) Del cerro pelao... ¿Qué traen (sic) en el rabo? El rabo quemao..." Un niño y una niña dan vueltas en el medio: "Serení, serenao, tieso con tieso, plátano tieso, arepa con queso..." Entre los juegos de los adolescentes existen muchos que también están siendo olvidados: el trompo, juego de varones, lo mismo que las metras y el vuelo del papagayo; el gurrufío, la perinola, la garrocha, el reloj, el juego de bolos y la zancadilla, que es un juego indígena. Los juegos preferidos por las niñas eran: La cebollita, El ángel y el diablo, arroz con leche, Matarí-lerí, lerón, de origen español. Las muchachas y jóvenes se reunían en las casas para jugar los llamados "Juegos de prendas". Llegaban en grupos y por parejas acompañados de una persona de respeto. Reunidos en la sala daban comienzo a los juegos: "La sortija vaya y venga", "La niña en la berlina", "El espejo", "La gallina ciega", "El palito mantequillero", "Estira y encoge", "De La Habana ha venido un buque cargado de..." En ocasiones los jóvenes eran sometidos a hacer una pública declaración amorosa a una muchacha. Pero donde se veían las cuatro ocurrencias era en la "sacada de las prendas". El objeto de estos juegos era la sociabilidad.. UN JUEGO DE PRENDAS EN UNA CASA DE FAMILIA Aquella noche llegó la invitación temprano: "Doña Amalia que no deje de llevar a las niñas porque esta noche hay juego de prendas..." Desde temprano las muchachas comenzaron a rizarse el cabello con los "bigudit" y a alisar los vestidos de muselina. Mentalmente se preguntaban si habría sido invitado el objeto de sus inquietudes; porque si estaban "fulanito" y "perencejito", era una garantía de que pasarían una noche feliz. Entonces los jóvenes se divertían con inocentadas que a nuestra juventud moderna, tan sabida, parecerían tonteras. Pero eran los tiempos aquellos... No había hecho su aparición el petróleo ni los dólares; ni las casas. UCAB/CIC/RECOM/SVI/Carmen Clemente T.. Página 3 de 5.

(4) tenían refrigeradoras, ni había automóviles por las calles empedradas de Caracas. Solo una que otra "lechuza" se dejaba oír por las calles silenciosas. Eran los tiempos en que los jóvenes y las muchachas se iban trepados en una carreta tirada por una pareja de bueyes hasta el vecino burgo de Los Dos Caminos a comer mangos durante la temporada, y regresaban exclamando: "Hemos gozado un platal..." Eran aquellos tiempos... Aquella noche la quintica, perdida entre un boscaje espeso, lucía iluminada con bombillas multicolores. Las sillas de la sala habían sido colocadas en forma de círculo al centro. En medio la silla que ocuparía "la niña en la berlina". Generalmente se tomaba para este juego a la muchacha más bella; y allí iban saliendo las cualidades físicas, y también los defectos, cuando hacían a una la pregunta: "¿Por qué está Lola en la berlina?" - Por ambiciosa, decía una. - Porque es la más hermosa, exclamaba un joven. - Por orgullosa, decía la vecina. O jugaban el "Palito mantequillero" que era escondido en sitios donde no llegaba la imaginación más despierta. Y así transcurrían las horas. Pero la parte más divertida era la "sacada de prendas". Los que no habían dado prenda por hábiles, se los hacía perder en el "estira y encoge". - En estira y encoge perdí mi caudal; en estira y encoge lo volví a encontrar... Estira, encoge, encoge... Y la premura le hacía estirar el pañuelo. Allí la prenda... Al fondo de la sala se oía una voz femenina: - Prenda de joven: una pitillera de plata! - Que se declare a Clara Rosa... Las muchachas todas se acercaban a la víctima que comenzaba a balbucear, rojo como una amapola: "señorita, desde que la conocía (sic) siento en mi pecho un volcán de amor..." - No! (sic) eso no vale, no es original... Eso lo dicen las cartas de amor. Queremos algo original... El joven trata de echar mano a su pitillera. ¡Que ocurrencia! Una declaración formal a Clara Rosa. Si tiene tres meses que su recuerdo lo persigue noche y día... Todavía si fuera a Mercedes... - Pedimos una declaración formal... Si no, no hay prenda... Y el joven se acerca al oído de Clara Rosa y le susurra un "te quiero" dicho con voz acariciadora que prende un par de rosas rojas a sus mejillas. - No hemos oído, no ha sido pública, exclaman las muchachas. - Pero ya cumplí mi castigo, argumenta el galán. Y le era entregada la prenda. Un suspiro de alivio salía de su pecho y al mismo tiempo una nueva inquietud se prendía a él: "¿Creerá mañana Clara Rosa que la quiero de verdad?" Y la incertidumbre prendía un nuevo incentivo al enamorado galán. A la luz de la luna, el jardín se ha hecho propicio a la confidencia. Las parejas se pierden por las avenidas del parque sombrío. A lo lejos suenan las notas del piano y en el silencio de la noche se oye la canción que entona una joven enamorada.. UCAB/CIC/RECOM/SVI/Carmen Clemente T.. Página 4 de 5.

(5) Al golpe de las doce se abre el comedor y aparece la mesa servida: bull, sangría, sandwiches (sic), tortas, dulces... A la hora del regreso ya la luna estaba alta en el cielo. Las parejas, acompañadas de sus familiares se dirigen a sus casas. Eran sí, reuniones sencillas, plenas de contenido de sociabilidad, en que la juventud se sentía dichosa. Hoy las jovencitas asisten solas a cualquier cabaret nocturno, toman whisky y fuman cigarrillos extranjeros. Oyen música antillana y ven mujeres desnudas... Por ello no es extraño oír decir a cualquier joven oficinista: - Hoy me siento muy mal para trabajar, porque tengo un ratón... Cuando no asisten a estos centros de corrupción, se dirigen al cine donde ven películas inmorales o fastidiosas, en idioma extranjero. El escritor soviético Ilia Ehremburg llamó al cine americano "Fábricas de sueños", donde una humanidad desorientada, fatigada, va a aburrirse un rato antes de acostarse para volver al día siguiente al trabajo, al desaliento, a la angustia.... UNA CAMPAÑA PARA REVIVIR NUESTROS JUEGOS Y DEPORTES Se impone en nuestro medio la necesidad de realizar en las escuelas una campaña para revivir estos juegos venezolanos que son juegos verdaderamente sanos; en los cuales no priva ningún interés ni se despierta el vicio o los malos instintos. Son estos juegos y distracciones que contribuyen al bienestar físico y moral de nuestros jóvenes pues no es lo mismo para un niño jugar al aire libre el gárgaro malojo, que meterse en un cine cerrado a ver películas malsanas, donde se incita al odio, al crimen, al robo... (Walter Dupouy: Noticias preliminares sobre la distribución geográfica del juego de la Zaranda de calabaza en Venezuela. "Acta Venezolana" N°3).. © El Nacional. UCAB/CIC/RECOM/SVI/Carmen Clemente T.. Página 5 de 5.

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