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EDICI ÓN DE LETRA GRANDE

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34567

N OVI E M B R E D E 2 0 19 EDICI ´

ON DE LETRA GRANDE

ART´

I CULOS QUE SE ESTUD IAR ´ AN DE L 3 0 DE DICI E M BRE DE 20 19

(2)

ART´

ICULO

DE ESTUDIO

44

Hagamos amistades fuertes antes del fin

“El verdadero amigo ama en todo momento” (PROV. 17:17).

CANCI ´

ON 101

Sirvamos a Dios en unidad

AVANCE

Puesto que el fin se acerca, todos debemos fortalecer la amistad con nuestros hermanos en la fe. En este art´

ıcu- lo, analizaremos qu ´

e nos ense ˜

na el ejemplo de Jerem´ ıas y c ´

omo nos ayudar´

a en tiempos dif´

ıciles hacer amistades fuertes ahora.

(3)

AL ACERCARNOS a la parte final de “los ultimos´ dıas”, es posible que suframos graves adversidades´ (2 Tim. 3:1). Por ejemplo, despues de una campa-´ na electoral, la violencia y los disturbios desgarra-˜ ron un paıs de´ ´

Africa occidental. Durante mas de´ seis meses, nuestros hermanos que estaban atrapa- dos en la zona de conflicto corrieron peligro. ¿Que´ los ayudo en esta situaci´ on tan complicada? Algu-´ nos se refugiaron en los hogares de otros cristia- nos que vivıan en un lugar m´ as seguro. Un herma-´ no explico: “En aquellos momentos, me sent´ ı feliz´ de contar con amigos. Nos dabamos´ animo entre´ todos”.

2 Cuando estalle “la gran tribulacion”, daremos´ gracias de tener amigos que nos quieran (Apoc.

7:14). Por eso es tan importante que hagamos amis- tades fuertes ahora (lea 1 Pedro 4:7, 8). Aprende- mos mucho de lo que le sucedio a Jerem´ ıas, que re-´ cibio la ayuda de sus amigos durante el periodo que´

1, 2. De acuerdo con 1 Pedro 4:7, 8, ¿qu´

e nos ayudar´

a a hacer fren- te a las adversidades?

(4)

desemboco en la destrucci´ on de Jerusal´ en.´ 1 ¿C ´omo podemos seguir su ejemplo?

APRENDAMOS DEL EJEMPLO DE JEREM´ IAS

3 Al menos durante cuarenta anos, Jerem˜ ıas vivi´ o´ rodeado de personas desleales, entre ellas sus veci- nos y quizas algunos familiares de su ciudad natal,´ Anatot (Jer. 11:21; 12:6). Pero no se aislo. De hecho,´ le confio a su leal secretario, Baruc, sus sentimien-´ tos, los cuales quedaron registrados y han llegado hasta nosotros (Jer. 8:21; 9:1; 20:14-18; 45:1). Se- guro que los momentos que pasaron juntos mientras Baruc ponıa por escrito todo lo que le hab´ ıa pasado´ a Jeremıas hicieron que llegaran a sentir un gran ca-´ rino y respeto el uno por el otro (Jer. 20:1, 2; 26:7-˜ 11).

4 Jeremıas hab´ ıa advertido con valent´ ıa a los is-´ raelitas de lo que le sucederıa a Jerusal´ en (Jer.´ 25:3). En un intento mas por motivar a la gente a que´ se arrepintiera, Jehova le dijo a Jerem´ ıas que escri-´

1 El libro de Jerem´

ıas no narra los sucesos en el orden en que ocurrie- ron.

3. a) ¿Que pudo haber hecho que Jerem´ ıas se aislara? b) ¿Qu´ e le´ confi ´

o Jerem´

ıas a su secretario, y cu´

al fue el resultado?

4. ¿Que le dijo Jehov´ a a Jerem´ ıas que hiciera, y por qu´ e fortaleci´ o´ esta misi ´

on la amistad entre Jerem´

ıas y Baruc?

(5)

biera sus advertencias en un rollo (Jer. 36:1-4). ´ El y Baruc colaboraron hombro a hombro probablemen- te durante varios meses para realizar esta labor que Dios les habıa encomendado. Sin duda, durante ese´ tiempo mantuvieron conversaciones que fortalecie- ron su fe.

5 Cuando llego el momento de dar a conocer el´ contenido del rollo, Jeremıas le confi´ o esta labor a´ su amigo Baruc (Jer. 36:5, 6). Este fue valiente y cumplio con la peligrosa misi´ on. ¿Nos imaginamos´ lo orgulloso que debio sentirse Jerem´ ıas cuando su´ amigo fue al patio del templo y leyo el rollo ante´

5. ¿Por qu´

e sabemos que Baruc fue un buen amigo de Jerem´ ıas?

Necesitaremos buenos amigos durante “la gran tribulaci ´ on”.

(Vea el parrafo 2).´

(6)

el pueblo? (Jer. 36:8-10). Cuando los prıncipes de´ Juda se enteraron de lo que Baruc hab´ ıa hecho, le´ ordenaron que les leyera el rollo (Jer. 36:14, 15). En- tonces, decidieron contarle al rey Jehoiaquim lo que Jeremıas hab´ ıa dicho. Con consideraci´ on, le dieron´ a Baruc un consejo muy oportuno: “Vayan y escon-´ danse, tu y Jerem´ ıas; que nadie sepa d´ onde est´ an”´ (Jer. 36:16-19).

6 Cuando el rey Jehoiaquim escucho lo que Jere-´ mıas hab´ ıa escrito, se enfureci´ o tanto que quem´ o el´ rollo y mando arrestar al profeta y a su secretario.´ Pero Jeremıas no se asust´ o. Tom´ o otro rollo, se lo´ dio a Baruc y le dicto el mensaje de Jehov´ a. As´ ı que´ Baruc escribio “todas las palabras del rollo que el´ rey Jehoiaquim de Juda hab´ ıa quemado en el fuego”´ (Jer. 36:26-28, 32).

7 A menudo, suele formarse un vınculo especial´ entre las personas que viven juntas una prueba. Ası´ que, cuando Jeremıas y Baruc volvieron a escribir´ juntos el rollo que el malvado rey Jehoiaquim ha- bıa quemado, es l´ ogico que su amistad se hiciera´ mas fuerte. ¿Qu´ e aprendemos de estos dos hombres´ fieles?

6. ¿Como reaccionaron Jerem´ ıas y Baruc ante la oposici´ on?´

7. ¿Que es probable que les sucediera a Jerem´ ıas y Baruc cuando´ trabajaron juntos?

(7)

COMUNIQU ´

EMONOS CON FRANQUEZA

8 Si alguna vez alguien nos ha hecho dano, tal vez˜ nos resulte difıcil sincerarnos con otros (Prov. 18:´ 19, 24). Tambien puede ocurrir que nos parezca que´ no tenemos ni el tiempo ni las energıas para cultivar´ amistades ıntimas. Pero no debemos darnos por´ vencidos. Si queremos que nuestros hermanos nos apoyen cuando lleguen las pruebas, tenemos que aprender a confiarles ahora lo que pensamos y sen- timos. Esto es clave para hacer amigos verdaderos (1 Ped. 1:22).

9 Jesus demostr´ o que confiaba en sus amigos al´ comunicarse libremente con ellos (Juan 15:15). Po- demos copiar su ejemplo si hablamos con otros de nuestras alegrıas, preocupaciones y desilusiones.´ Por otro lado, debemos escuchar con atencion cuan-´ do alguien nos habla, pues de ese modo es posible que veamos que comparten nuestra manera de pen- sar y sentir, y que tenemos muchas metas en comun.´ Veamos el caso de Cindy, una hermana de 29 anos.˜ Entablo amistad con una precursora de m´ as de 60´

8. ¿Que podr´ ıa dificultar que hici´ eramos amigos verdaderos, y por´ que no debemos darnos por vencidos?´

9. a) ¿Como demostr´ o Jes´ us que confiaba en sus amigos?´ b) ¿Como puede ayudarnos la buena comunicaci´ on a reforzar nues-´ tra amistad con otros? Mencione un ejemplo.

(8)

llamada Marie-Louise. Todos los jueves por la mana-˜ na, salen a predicar juntas y hablan de distintos te- mas. Cindy dice: “Me encanta tener conversaciones profundas con mis amigos, porque esto me ayuda a conocerlos y comprenderlos mejor”. Cuando hay buena comunicacion, las amistades se estrechan.´ Por ello, seamos como Cindy y demos el primer paso para tener conversaciones sinceras y afectuo- sas (Prov. 27:9).

PREDIQUEMOS JUNTOS

10 Como sucedio en el caso de Jerem´ ıas y Baruc,´ cuando predicamos con nuestros hermanos y obser- vamos sus buenas cualidades, aprendemos de ellos y nuestra amistad se hace m ´

as estrecha (lea Prover- bios 27:17). Por ejemplo, si salimos al ministerio con un hermano y lo escuchamos defender con valentıa´ su fe o hablar con total conviccion de Jehov´ a y´ sus promesas, es probable que sintamos mas cari´ no˜ por el.´

11 Veamos dos casos que nos demuestran como´ une a los cristianos salir a predicar juntos. Adeline es una hermana de 23 anos que le pidi˜ o a su amiga´

10. Seg ´

un Proverbios 27:17, ¿qu ´

e puede suceder cuando predica- mos con nuestros hermanos?

11, 12. De un ejemplo de c´ omo une a los cristianos salir a predicar´ juntos.

(9)

Candice que se fueran juntas a un territorio donde rara vez se predica. Adeline cuenta: “Querıamos´ sentirnos mas motivadas y disfrutar m´ as de la pre-´ dicacion. Las dos necesit´ abamos recargar nuestras´ baterıas espirituales”. ¿C´ omo las benefici´ o predicar´ juntas? Adeline responde: “Al final del dıa, habl´ a-´ bamos de como nos sent´ ıamos, c´ omo nos hab´ ıan´ animado las conversaciones que habıamos tenido´ con la gente y como hab´ ıamos visto la gu´ ıa de Jeho-´ va. A las dos nos encantaba tener estas conversa-´ ciones profundas, y llegamos a conocernos aun´ mejor”.

12 Laıla y Marianne son dos hermanas solteras de¨ Francia que fueron a predicar durante cinco sema- nas a Bangui, la bulliciosa capital de la Republica´ Centroafricana. Laıla recuerda: “Marianne y yo tu-¨ vimos algunos problemas, pero gracias a la buena comunicacion y el cari´ no sincero nuestra amistad se˜ fortalecio. Mi admiraci´ on por ella aument´ o cuando´ vi su flexibilidad, su amor por las personas del paıs´ y su entusiasmo en el ministerio”. No es necesario que vayamos a otro paıs para tener estos beneficios.´ Cada vez que salimos a predicar en el territorio de nuestra congregacion con un hermano o una herma-´ na, tenemos la oportunidad de conocerlo mejor y de afianzar nuestra amistad.

(10)

CENTR ´

EMONOS EN LO POSITIVO Y PERDONEMOS

13 A veces, cuando predicamos con los hermanos, no solo vemos sus virtudes, sino tambien sus defec-´ tos. ¿Que puede ayudarnos en este caso? Volvamos´ al ejemplo de Jeremıas. ¿Qu´ e lo ayud´ o a´ el a ver lo´ bueno en los demas y a pasar por alto sus errores?´

14 Jeremıas escribi´ o el libro que lleva su nombre y´ probablemente tambien los libros de 1 y 2 Reyes. Sin´ duda, gracias a esta asignacion vio lo misericordio-´ so que es Jehova con los seres humanos imperfec-´ tos. Por ejemplo, supo que, cuando el rey Acab se

13. ¿Qu ´

e puede ocurrir cuando predicamos con los hermanos?

14. ¿Qu´

e aprendi ´

o Jerem´

ıas de Jehov´ a, y c ´

omo lo ayud ´

o esto?

Los buenos amigos predican juntos, se perdonan con generosidad y se ayudan en momentos de necesidad.

(Vea los p´

arrafos 10, 16 y 18).

(11)

arrepintio de sus malas acciones, Jehov´ a dijo que´ no serıa testigo de la aniquilaci´ on de toda su familia´ (1 Rey. 21:27-29). Tambien se enter´ o de que, aunque´ Manases ofendi´ o a Jehov´ a mucho m´ as que Acab,´ Jehova lo perdon´ o cuando se arrepinti´ o (2 Rey. 21:´ 16, 17; 2 Cron. 33:10-13). Estos relatos debieron ayu-´ dar a Jeremıas a imitar la paciencia y la misericor-´ dia de Dios al tratar con sus amigos (Sal. 103:8, 9).

15 Pensemos en lo que hizo Jeremıas cuando su´ amigo Baruc se distrajo por un tiempo de su labor.

En vez de darlo por perdido, Jeremıas lo ayud´ o´ transmitiendole el mensaje franco pero cari´ noso de˜ Jehova (Jer. 45:1-5). ¿Qu´ e lecciones aprendemos?´

15. ¿C´

omo imit´

o Jerem´

ıas la paciencia de Jehov´

a cuando Baruc se distrajo?

(12)

16 Siendo realistas, no podemos esperar que nues- tros hermanos sean perfectos. Por tal razon, esfor-´ cemonos por mantener fuertes las amistades que ha-´ gamos. Si un amigo comete un error, es posible que tengamos que hablarle con franqueza pero con cari- no y darle un consejo basado en la Biblia (Sal. 141:5).˜ Y, si nos hace dano, debemos perdonarlo. Una vez˜ hayamos perdonado, evitemos la tentacion de sacar´ a relucir la ofensa en el futuro (lea Proverbios 17:9). Es de suma importancia que en estos tiempos difıciles nos centremos en las virtudes de nuestros´ hermanos y no en sus defectos. De este modo, se fortaleceran nuestros lazos de amistad. Y es esencial´ que lo hagamos porque necesitaremos buenos ami- gos en la gran tribulacion.´

MOSTREMOS AMOR LEAL

17 El profeta Jeremıas fue un amigo de verdad en´ tiempos de angustia. Por ejemplo, veamos como ayu-´ do a´ ´

Ebed-Melec. Este era un funcionario de la cor-´ te que lo salvo de una muerte segura en una cisterna´ llena de fango. Pero, despues de rescatarlo,´ ´

Ebed- Melec sinti´ o miedo de que los pr´ ıncipes le hicieran´

16. Como muestra Proverbios 17:9, ¿qu´

e debemos hacer para man- tener fuerte una amistad?

17. ¿Por qu ´

e sabemos que Jerem´

ıas fue un amigo de verdad en tiempos de angustia?

(13)

dano. Cuando Jerem˜ ıas se enter´ o, no se qued´ o ca-´ llado esperando a que su amigo se las arreglara de al- guna manera. Aunque estaba preso, hizo lo que pudo por el transmiti´ endole una tranquilizadora promesa´ de parte de Jehova (Jer. 38:7-13; 39:15-18).´

18 Hoy dıa, nuestros hermanos afrontan un sinn´ u-´ mero de dificultades. Por ejemplo, muchos sufren los efectos de desastres naturales o desastres causa- dos por el hombre. En esos casos, quizas algunos po-´ damos recibir a estos hermanos en nuestro hogar.

Otros tal vez puedan ayudar economicamente. Pero´ lo que todos podemos hacer es pedirle a Jehova que´ los ayude. Si nos enteramos de que un hermano esta´ desanimado, quizas no sepamos qu´ e decirle o c´ omo´ reaccionar. Pero todos podemos hacer mucho. Por ejemplo, podemos pasar tiempo con el, escucharlo´ con atencion cuando nos habla y mencionarle un´ texto que a nosotros nos consuela (Is. 50:4). Lo mas´ importante es que estemos al lado de nuestros ami- gos cuando nos necesiten (lea Proverbios 17:17).

19 Debemos estar decididos a hacer y mantener amistades fuertes con nuestros hermanos ahora.

18. De acuerdo con lo que dice Proverbios 17:17, ¿qu´

e podemos ha- cer cuando un hermano sufre?

19. ¿C´

omo nos ayudar´

an en el futuro las amistades que hagamos ahora?

(14)

¿Por que? Porque nuestros enemigos tratar´ an de se-´ pararnos con sus mentiras e informacion err´ onea.´ Intentaran hacer que dejemos de apoyarnos y de´ confiar unos en otros. Pero fracasaran. No podr´ an´ romper los lazos de amor que nos unen. Nada de lo que hagan lograra acabar con las amistades que he-´ mos forjado. De hecho, estas amistades duraran´ no solo hasta el fin de este mundo, sino toda la eter- nidad.



DESCRIPCI ´

ON DE LAS IM ´

AGENES. P´

agina 5: Esta imagen muestra lo que podr´

ıa suceder durante “la gran tribulaci´

on”. Un grupo de hermanos se refugia en el ´

atico de una casa. Estar en compa˜ n´

ıa de otros cristianos les da consuelo en esos momentos de adversidad. P´

aginas 10 y 11: Es- tos mismos hermanos hicieron amistades fuertes antes del inicio de la gran tribulaci´

on.

¿C ´

OMO NOS AYUDAN LOS SIGUIENTES PUNTOS A HACER AMISTADES FUERTES?

˛ Comunicarnos con franqueza.

˛ Predicar juntos. ˛ Ayudarnos en mo- mentos de nece- sidad.

CANCI ´ ON 24

(15)

ART´

ICULO

DE ESTUDIO

45

C ´

omo nos ayuda el esp ´

ıritu santo

“Tengo fuerzas para todo gracias a aquel que me da poder”

(FILIP. 4:13).

CANCI ´

ON 104

El esp´

ıritu santo es un regalo de Dios

AVANCE

Este art´

ıculo explica c ´

omo nos ayuda a aguantar el esp´ ıri- tu santo de Dios. Tambi ´

en analiza lo que podemos hacer para beneficiarnos totalmente de ´

el.

(16)

TRAS pasar por una prueba, muchos de nosotros he- mos pensado que no hubieramos podido hacerle fren-´ te solos. Tal vez nos hemos expresado ası despu´ es de´ reflexionar en como logramos sobrellevar una enfer-´ medad grave o la muerte de un ser querido. Sentimos que pudimos salir adelante un dıa tras otro solo gra-´ cias a que el espıritu santo de Jehov´ a nos dio “el poder´ que va mas all´ a de lo normal” (2 Cor. 4:7-9).´

2 Tambien necesitamos la ayuda del esp´ ıritu san-´ to para resistir la influencia de este mundo malvado (1 Juan 5:19). Ademas, tenemos que luchar contra “las´ fuerzas espirituales malvadas” (Efes. 6:12). Teniendo en cuenta todas estas presiones a las que nos enfrenta- mos, vamos a ver de que dos maneras nos ayuda el es-´ pıritu santo. Despu´ es, analizaremos lo que podemos´ hacer para beneficiarnos plenamente de el.´

EL ESP´

IRITU SANTO NOS DA FUERZAS

3 El espıritu santo de Jehov´ a nos ayuda d´ andonos el´ poder, o las fuerzas, para cumplir con nuestras obliga- ciones a pesar de los problemas. El apostol Pablo pen-´ saba que podıa seguir sirviendo a Jehov´ a a pesar de las´ dificultades gracias al “poder del Cristo” (2 Cor. 12:9).

Durante su segundo viaje misionero, no solo se esfor-

1, 2. a) ¿Qu´

e nos ayuda a salir adelante un d´

ıa tras otro? Explique.

b) ¿Que vamos a ver en este art´ ıculo?´

3. ¿Cual es una manera en que el esp´ ıritu santo nos ayuda a sopor-´ tar los problemas?

(17)

zo mucho en la predicaci´ on, sino que tambi´ en trabaj´ o´ para cubrir sus necesidades. En Corinto, se alojo en el´ hogar de ´

Aquila y Priscila, que hacıan tiendas de cam-´ pana. Como Pablo ten˜ ıa el mismo oficio, trabajaba con´ ellos varios dıas a la semana (Hech. 18:1-4). El esp´ ıritu´ santo le dio las fuerzas tanto para hacer este trabajo como para llevar a cabo su ministerio.

4 (Lea 2 Corintios 12:7b-9). ¿A que se refer´ ıa Pablo´ cuando dijo que luchaba con “una espina en la carne”?

Si se nos clavara una espina en alguna parte del cuer- po, nos dolerıa much´ ısimo. As´ ı que Pablo quiso de-´ cir que estaba sufriendo por culpa de una prueba de caracter personal. La llam´ o “un´ angel de Satan´ as”, que´ seguıa abofete´ andolo (o golpe´ andolo, seg´ un la nota).´ Puede que Satanas y sus demonios no le hubieran cla-´ vado esa espina, es decir, que ellos no le hubieran pro- vocado su angustia. Pero, cuando esos espıritus mal-´ vados vieron que Pablo tenıa esa “espina”, tal vez´ intentaran clavarsela m´ as, por decirlo as´ ı, para causar-´ le mas sufrimiento. ¿Qu´ e hizo el ap´ ostol?´

5 Al principio, Pablo quiso librarse de la “espina”.

Dijo: “Le suplique tres veces al Se´ nor [Jehov˜ a] que me la´ quitara”. Pese a sus ruegos, la espina en la carne no de- saparecio. ¿Significa esto que Jehov´ a no respondi´ o sus´ oraciones? Claro que no. ´

El sı las contest´ o. Aunque no le´

4. De acuerdo con 2 Corintios 12:7b-9, ¿que lucha ten´ ıa Pablo?´ 5. ¿C ´

omo respondi ´

o Jehov´

a las oraciones de Pablo?

(18)

quito el problema, le dio las fuerzas para soportarlo. Y le´ dijo: “Mi poder se demuestra plenamente en la debili- dad” (2 Cor. 12:8, 9). Gracias a la ayuda divina, Pablo lo- gro mantenerse feliz y en paz (Filip. 4:4-7).´

6 ¿Le hemos rogado alguna vez a Jehova que nos li-´ brara de una prueba, igual que hizo Pablo? Si pese a ello el problema no desaparecio o incluso se agrav´ o, tal vez´ llegamos a pensar que habıamos perdido la aprobaci´ on´ de Jehova. Pero recordemos el ejemplo de Pablo. Tal´ como Dios contesto sus oraciones, tambi´ en responder´ a´ las nuestras. Aunque es posible que no nos quite el pro- blema, mediante su espıritu nos dar´ a las fuerzas para´ aguantar (Sal. 61:3, 4). Quizas se nos derribe, pero´ Jehova no nos abandonar´ a (2 Cor. 4:8, 9; Filip. 4:13).´

EL ESP´

IRITU SANTO NOS IMPULSA A SEGUIR SIRVIENDO A JEHOV ´

A

7 ¿De que otra manera nos ayuda el esp´ ıritu santo?´ Tal como los vientos favorables llevan a buen puerto a un barco que se encuentra en medio de un mar agita- do, el espıritu santo nos ayuda a superar las tormentas´ de la vida para que podamos llegar al nuevo mundo que Dios promete.

8 Como el apostol Pedro era pescador, estaba fami-´

6. a) ¿C ´

omo puede responder Jehov´

a nuestras oraciones? b) ¿Qu´ e promesas de los textos que aparecen en el p´

arrafo nos fortalecen?

7, 8. a) ¿En qu´

e sentido es como el viento el esp´

ıritu santo?

b) ¿C ´

omo explic ´

o Pedro la manera en que act´

ua el esp´

ıritu santo?

(19)

liarizado con la navegacion. Quiz´ as por eso utiliz´ o una´ expresion que por lo visto se relaciona con la navega-´ cion para explicar c´ omo act´ ua el esp´ ıritu santo. Escri-´ bio: “Nunca se ha hecho una profec´ ıa por voluntad del´ hombre, sino que los hombres hablaron de parte de Dios impulsados por espıritu santo”. La palabra grie-´ ga que se traduce “impulsados” significa literalmente

“arrastrados”, “llevados” (2 Ped. 1:21; nota).

9 ¿Que imagen quiso transmitir Pedro al usar la ex-´ presion “llevados”? Lucas, el escritor del libro de He-´ chos, uso una forma parecida de la misma palabra grie-´ ga para referirse a un barco que se deja llevar por el viento (Hech. 27:15). Ası que, cuando Pedro dijo que´ los escritores de la Biblia fueron “llevados”, utilizo´

“una fascinante metafora mar´ ıtima”, como se´ nal˜ o cier-´ to biblista. En realidad, quiso decir que, tal como el viento impulsa a un barco para que llegue a su destino, el espıritu santo dirigi´ o a los profetas y escritores b´ ı-´ blicos para que cumplieran con su labor. El mismo bi- blista dijo: “Los profetas alzaron las velas, por decirlo ası”. Jehov´ a hizo su parte d´ andoles “el viento”, es de-´ cir, su espıritu. Y los escritores de la Biblia hicieron la´ suya siguiendo la guıa de ese esp´ ıritu.´

10 Claro, hoy dıa Jehov´ a ya no usa su esp´ ıritu santo´

9. ¿Qu ´

e imagen quiso transmitir Pedro al usar la expresi ´

on “lleva- dos”?

10, 11. ¿Qu´

e dos pasos debemos dar para asegurarnos de que contamos con el esp´

ıritu santo? Ponga un ejemplo.

(20)

para que se escriban libros de la Biblia. Pero lo sigue utilizando para guiar a sus siervos. Ası que Jehov´ a si-´ gue haciendo su parte. Ahora bien, para beneficiarnos de la guıa de su esp´ ıritu, debemos asegurarnos de ha-´ cer nuestra parte. ¿Como lo logramos?´

11 Pensemos en el siguiente ejemplo. Si un marinero quiere aprovechar el viento, debe hacer dos cosas. Pri- mero, tiene que llevar el barco hasta donde sopla el viento, ya que no se movera si se queda en el puerto.´ Segundo, tiene que alzar y desplegar las velas todo lo que pueda, pues el barco solo se movera si el viento las´ hincha por completo. De modo parecido, solo podre- mos seguir sirviendo a Jehova si contamos con la ayu-´ da de su espıritu. Para ello, debemos dar dos pasos.´ Primero, ponernos donde sopla el viento, es decir, par- ticipar en actividades que nos permitan recibir la guıa´ del espıritu de Dios. Segundo, “alzar las velas” al m´ a-´ ximo participando en esas actividades todo lo que po- damos (Sal. 119:32). Si damos estos pasos, el espıritu´ santo nos impulsara para que sigamos sirviendo fiel-´ mente a Jehova a pesar de las olas de la oposici´ on y las´ pruebas, y lleguemos al nuevo mundo de Dios.

12 Hasta ahora, hemos visto de que dos maneras nos´ ayuda el espıritu santo. Nos da fuerzas y nos ayuda a´ ser fieles cuando pasamos por pruebas. Tambien nos´ impulsa a seguir sirviendo a Jehova y nos ayuda a man-´

12. ¿Qu ´

e analizaremos a continuaci´ on?

(21)

tener el rumbo hacia la vida eterna. A continuacion,´ analizaremos cuatro cosas que debemos hacer para be- neficiarnos por completo del espıritu santo.´

C ´

OMO BENEFICIARNOS PLENAMENTE DEL ESP´

IRITU SANTO

13 Primero, estudiemos la Palabra de Dios (lea 2 Timoteo 3:16, 17). El termino griego que se traduce´

“inspirada por Dios” significa literalmente “insuflada por Dios” o “soplada por Dios”. Jehova us´ o su esp´ ıritu´ para “insuflar” o poner sus ideas en la mente de los es- critores de la Biblia. Cuando leemos la Palabra de Dios y meditamos en ella, las ensenanzas divinas entran en˜

13. a) De acuerdo con 2 Timoteo 3:16, 17, ¿qu ´

e pueden hacer por nosotros las Escrituras? b) ¿Qu´

e debemos hacer nosotros?

PASO 1:

Participar en actividades espirituales con regularidad.

(Vea el p´

arrafo 11).

PASO 2:

Participar en estas actividades todo lo que podamos.

(Vea el p´

arrafo 11).

(22)

nuestra mente y corazon. Esas ideas inspiradas nos mo-´ tivan a vivir de acuerdo con lo que Dios desea (Heb.

4:12). Pero, para beneficiarnos por completo del espı-´ ritu santo, debemos dedicar tiempo regularmente a es- tudiar la Biblia y a pensar con detenimiento en lo que leemos. De ese modo, la Palabra de Dios influira en´ todo lo que digamos y hagamos.

14 Segundo, adoremos a Dios con sus siervos (Sal.

22:22). En cierto sentido, podemos decir que en nues- tras reuniones “esta soplando el viento”, puesto que el´ espıritu de Jehov´ a est´ a en ellas (Apoc. 2:29). ¿Por qu´ e´ lo decimos? Porque, cuando nos reunimos, pedimos en oracion el esp´ ıritu santo, cantamos canciones basadas´ en la Palabra de Dios y escuchamos instruccion b´ ıblica´ presentada por hermanos que han sido nombrados por espıritu santo. Y este mismo esp´ ıritu ayuda a las´ hermanas a preparar y presentar sus demostraciones.

Ahora bien, si queremos beneficiarnos plenamente de este espıritu, tenemos que ir a las reuniones prepara-´ dos para participar. De esa manera, asistiremos a ellas con “las velas desplegadas”.

15 Tercero, salgamos a predicar. Cuando leemos de la Biblia en nuestra obra de predicar y ensenar, dejamos˜

14. a) ¿Por que decimos que “el viento est´ a soplando” en nuestras´ reuniones? b) ¿Qu ´

e podemos hacer para asistir a las reuniones con

“las velas desplegadas”?

15. ¿Como logramos que el esp´ ıritu santo nos ayude en la predica-´ ci ´

on?

(23)

que el espıritu nos ayude en el ministerio (Rom. 15:´ 18, 19). Pero tenemos que salir a predicar con regulari- dad y utilizar la Biblia siempre que sea posible para be- neficiarnos al maximo de ese esp´ ıritu. Algo que nos ayu-´ dara a tener mejores conversaciones con las personas es´ emplear las ideas para conversar que aparecen en la Gu ´ıa de actividades para la reuni ´on Vida y Ministerio Cristianos.

16 Cuarto, oremos a Jehova (Mat. 7:7-11; Luc. 11:13).´ La manera mas directa de conseguir esp´ ıritu santo es´ pidiendoselo a Jehov´ a en oraci´ on. Nada —ni los muros´ de una prision ni Satan´ as mismo— puede impedir que´ nuestras oraciones le lleguen a Jehova o que el regalo´ del espıritu santo nos llegue a nosotros (Sant. 1:17).´

¿Como debemos orar para beneficiarnos totalmente´ del espıritu santo? Para responder a esta pregunta, va-´ mos a analizar con mas detalle el tema de la oraci´ on´ examinando un ejemplo que solo se encuentra en el Evangelio de Lucas.1

OREMOS CON INSISTENCIA

17 (Lea Lucas 11:5-9, 13). Esta parabola de Jes´ us´

1 Lucas es el evangelista que mejor nos ayuda a ver que la oraci´ on era muy importante en la vida de Jes´

us (Luc. 3:21; 5:16; 6:12; 9:18, 28, 29;

18:1; 22:41, 44).

16. ¿Cu´

al es la manera m´

as directa de conseguir esp´

ıritu santo?

17. ¿Qu´

e nos ense ˜

na sobre la oraci´

on la par´

abola de Jes´

us que se encuentra en Lucas 11:5-9, 13?

(24)

Necesitamos que el esp´

ıritu nos impulse para seguir sirviendo a Jehov ´

a a pesar de las olas de la oposici ´

on y las pruebas.

El esp´

ıritu nos guiar´

a si participamos en estas cuatro importantes actividades. (Vea los p´

arrafos 13 a 16).

Benefici ´

emonos plenamente del esp ´

ıritu santo

ESTUDIAR LA BIBLIA

ASISTIR A LAS REUNIONES

SALIR A PREDICAR

ORAR A JEHOV´

A

(25)

muestra como debemos pedir el esp´ ıritu santo. En ella,´ el hombre recibio lo que necesitaba “por su insistencia´ y atrevimiento”. No tuvo miedo de pedirle ayuda a su amigo aunque era medianoche (vea la nota de estudio

“persistencia atrevida”, de la Gu ´ıa de actividades para la reuni ´on Vida y Ministerio Cristianos de julio de 2018).

¿Como relacion´ o Jes´ us este ejemplo con la oraci´ on?´ Dijo: “Sigan pidiendo y se les dara, sigan buscando y´ encontraran, sigan tocando a la puerta y se les abrir´ a”.´ De modo que lo que aprendemos es que, para recibir la ayuda del espıritu santo, debemos pedirlo en oraci´ on´ con insistencia.

18 Este ejemplo tambien nos ayuda a entender por´ que Jehov´ a nos dar´ a esp´ ıritu santo. El hombre del que´ hablo Jes´ us quer´ ıa atender bien al visitante que hab´ ıa´ llegado tan tarde. Se sentıa obligado a darle algo de´ comer, pero no tenıa nada. Jes´ us dijo que su vecino le´ dio pan debido a su insistencia y atrevimiento. ¿Que´ querıa ense´ narnos? Que, si un ser humano imperfecto˜ esta dispuesto a ayudar a un vecino insistente, con mu-´ cha mas raz´ on nuestro cari´ noso Padre celestial dar˜ a´ espıritu santo a quienes se lo pidan una y otra vez.´ Por lo tanto, podemos pedirle a Jehova su esp´ ıritu´ con la confianza de que nos respondera (Sal. 10:17;´ 66:19).

18. ¿Por que podemos estar seguros de que Jehov´ a nos dar´ a esp´ ı-´ ritu santo?

(26)

19 Pese a que Satanas no parar´ a de intentar derrotar-´ nos, tenemos la seguridad de que saldremos victorio- sos. ¿Por que? Porque el esp´ ıritu santo nos ayuda de´ dos maneras. Primero, nos da el poder para superar las pruebas. Y, segundo, es la fuerza que “hincha nuestras velas” y nos impulsa a seguir sirviendo a Jehova hasta´ que alcancemos el nuevo mundo. Por lo tanto, resolva-´ monos a beneficiarnos al maximo de la ayuda del esp´ ı-´ ritu santo.

19. ¿Por que tenemos la seguridad de que saldremos victoriosos?´



DESCRIPCI ´

ON DE LAS IM ´

AGENES. P´

agina 21: PASO 1: Un matrimonio cristiano llega al Sal ´

on del Reino. Al reunirse con sus hermanos, realizan una actividad en la que est´

a presente el esp´

ıritu de Jehov´

a. PASO 2: Es- t´

an preparados para participar en la reuni ´

on. Los mismos dos pasos son necesarios en las dem´

as actividades analizadas en este art´

ıculo: estu- diar la Palabra de Dios, salir a predicar y orar a Jehov´

a.

¿QU ´

E RESPONDER´ IA?

˛ ¿De qu ´

e dos ma- neras nos ayuda el esp´

ıritu santo?

˛ ¿Qu´

e pasos debemos dar para beneficiar- nos por completo del esp´

ıritu santo?

˛ ¿C´

omo debemos pedir en oraci´

on esp´

ıritu santo?

CANCI ´ ON 41

(27)

ART´

ICULO

DE ESTUDIO

46

¿Est ´

a en buen estado nuestro “escudo

grande de la fe”?

“Agarren el escudo grande de la fe” (EFES. 6:16).

CANCI ´

ON 119

Necesitamos una fe fuerte

AVANCE

El escudo proteg´

ıa a los soldados en la batalla, y por eso trataban de mantenerlo en buen estado. La fe es para no- sotros como un escudo. As´

ı que tenemos que mantenerla en buen estado. En este art´

ıculo, se analizar ´

a lo que po- demos hacer para que nuestro “escudo grande de la fe”

est ´

e en buenas condiciones.

(28)

¿TENEMOS un “escudo grande de la fe”? (Lea Efesios 6:16). Seguro que s´

ı. Igual que un escudo grande pro- tege la mayor parte del cuerpo, la fe nos protege de las cosas malas de este mundo, como la inmoralidad, la violencia o cualquier otra cosa que no est ´

e de acuerdo con las normas de Dios.

2 No obstante, vivimos en “losultimos d´ ıas”, y nues-´ tra fe va a seguir pasando por muchas pruebas (2 Tim.

3:1). Por tanto, ¿como podemos saber si nuestro es-´ cudo de la fe esta fuerte? Y ¿qu´ e debemos hacer para´ llevarlo agarrado con fuerza? Analicemos las respues- tas a estas preguntas.

EXAMINEMOS NUESTRO ESCUDO CON ATENCI ´

ON

3 Los escudos de tiempos bıblicos estaban cubiertos´ de cuero. Los soldados los engrasaban para conservar el cuero y para que las partes metalicas no se oxida-´ ran. Si un soldado se daba cuenta de que su escudo estaba danado, se aseguraba de repararlo, y as˜ ı esta-´ ba listo para la siguiente batalla. ¿Que tiene que ver´ esto con nuestra fe?

1, 2. a) Seg ´

un Efesios 6:16, ¿por qu ´

e necesitamos el “escudo grande de la fe”? b) ¿Qu ´

e preguntas vamos a analizar?

3. ¿C ´

omo cuidaban los soldados su escudo, y por qu ´ e?

(29)

4 Como hac´

ıan los soldados de la antiguedad, debe-¨ mos examinar con frecuencia nuestro escudo de la fe y mantenerlo en buen estado. Nadie puede hacerlo por nosotros. Ası siempre estaremos listos para la ba-´ talla, pues los cristianos tenemos que luchar contra los esp´

ıritus malvados (Efes. 6:10-12). ¿C ´

omo nos ase- guramos de estar preparados para afrontar las prue- bas? Primero, pidiendole ayuda a Dios. Luego, tene-´ mos que acudir a su Palabra a fin de vernos como ´

el nos ve (Heb. 4:12). La Biblia dice: “Confıa en Jehov´ a´ con todo tu corazon y no te apoyes en tu propio en-´ tendimiento” (Prov. 3:5, 6). Con esta idea presente,

¿por que no analizamos algunas de nuestras´ ulti-´ mas decisiones? Por ejemplo, si tuvimos un problema economico grave, ¿nos acordamos de la promesa de´ Jehov´

a de Hebreos 13:5? All´

ı dice: “Nunca te dejar ´ e y jamas te abandonar´ e”. ¿Nos hizo confiar esta prome-´ sa en que Jehova nos ayudar´ ıa? Si as´ ı fue, entonces´ nuestro escudo de la fe est ´

a en buen estado.

5 El resultado del examen de nuestra fe puede sor- prendernos. Tal vez descubramos algunas debilidades que no sabıamos que ten´ ıamos. Por ejemplo, quiz´ as´ nos demos cuenta de que las preocupaciones excesi- vas, las mentiras o el des ´

animo han da ˜

nado nuestra

4. a) ¿Por que debemos examinar nuestro escudo de la fe?´ b) ¿C ´

omo debemos hacerlo?

5. ¿Qu´

e puede revelarnos el examen de nuestra fe?

(30)

fe. Si ese es el caso, ¿qu ´

e podemos hacer para evitar danos mayores?˜

CUID ´

EMONOS DE LAS PREOCUPACIONES EXCESIVAS, LAS MENTIRAS Y EL DES ´

ANIMO

6 Es normal que nos preocupemos por ciertas co- sas, como por ejemplo agradar a Jehova y a Jes´ us´ (1 Cor. 7:32). Si hemos cometido un pecado grave, nos importa mucho recuperar nuestra amistad con Dios (Sal. 38:18). Tambien es normal que los casados quie-´ ran agradar a su conyuge, y a todos nos preocupa el´ bienestar de nuestra familia y de los hermanos (1 Cor.

7:33; 2 Cor. 11:28).

7 Por otro lado, las preocupaciones excesivas pueden da ˜

nar nuestra fe. Una de ellas es pensar demasiado en tener ropa y comida suficiente (Mat. 6:31, 32). Esa inquietud podrıa hacer que nos centr´ aramos en con-´ seguir cosas materiales y hasta que lleg ´

aramos a amar el dinero. Entonces, nuestra fe en Jehova se debilita-´ rıa y sufrir´ ıamos graves da´ nos espirituales (Mar. 4:19;˜ 1 Tim. 6:10). Tambi ´

en podr´

ıa preocuparnos demasia- do lograr la aprobacion de los dem´ as. Eso podr´ ıa re-´ sultar en que llegaramos a temer m´ as las burlas o la´

6. ¿Por qu ´

e cosas es normal que nos preocupemos?

7. a) ¿Como pueden da´ nar nuestra fe las preocupaciones excesi-˜ vas? b) Teniendo en cuenta lo que dice Proverbios 29:25, ¿por qu ´

e no debemos temer a los hombres?

(31)

persecuci ´

on que desagradar a Dios. ¿C ´

omo nos prote- geremos de este peligro? Rogandole a Jehov´ a que nos´ de la fe y la valent´ ´

ıa que necesitamos (lea Proverbios 29:25; Luc. 17:5).

8 Satanas, “el padre de la mentira”, utiliza a quienes´ tiene bajo su control para difundir mentiras sobre Jehova y sobre nuestros hermanos (Juan 8:44). Por´ ejemplo, los apostatas mienten y distorsionan la ver-´ dad sobre la organizaci ´

on de Jehov´

a en Internet, la television u otros medios de comunicaci´ on. Estas´ mentiras forman parte de las “flechas encendidas”

que emplea Satanas (Efes. 6:16). ¿Qu´ e debemos hacer´ si alguien nos habla de esas mentiras? Rechazarlas.

¿Por que? Porque tenemos fe en Jehov´ a y confiamos´ en nuestros hermanos. De hecho, evitamos todo con- tacto con los ap ´

ostatas. No permitimos que nada ni nadie nos lleve a discutir con ellos, ni siquiera la cu- riosidad.

9 El desanimo puede debilitar nuestra fe. En ocasio-´ nes, los problemas nos desaniman. Claro, no podemos pasarlos por alto. Eso ser´

ıa irresponsable por nuestra parte. Lo que no debemos hacer es pensar constan- temente en ellos, pues podrıamos perder de vista´ la maravillosa esperanza que nos ha dado Jehov´

a

8. ¿Que debemos hacer si alguien difunde mentiras sobre Jehov´ a´ y sobre nuestros hermanos?

9. ¿C´

omo puede afectarnos el des´

animo?

(32)

(Apoc. 21:3, 4). El desanimo puede agotarnos tanto´ que dejemos de servir a Dios (Prov. 24:10). Pero eso no tiene por qu ´

e ocurrirnos a nosotros.

10 Veamos lo que hace una hermana de Estados Uni- dos para conservar su fe en buen estado mientras cui- da de su esposo, que esta muy enfermo. Escribi´ o una´ carta a la central mundial en la que decıa: “A veces, la´ situacion nos ha causado mucho estr´ es y nos ha desa-´ nimado, pero nuestra esperanza es fuerte. Me impre- siona mucho la informaci ´

on que recibimos para for- talecer la fe y mantener el animo. Necesitamos de´

10. ¿Qu´

e aprendemos de lo que escribi ´

o una hermana?

Unos soldados se aseguran de reparar sus escudos despu´

es de la batalla.

(Vea el p´

arrafo 3).

(33)

verdad esos consejos. Nos ayudan a seguir adelante y a aguantar las pruebas de Satan ´

as”. Las palabras de esta hermana nos ensenan que podemos vencer el de-˜ sanimo. ¿C´ omo? Viendo lo que nos sucede como una´ prueba de Satanas, confiando en que Jehov´ a nos con-´ solara y valorando el alimento espiritual que nos da.´

11 ¿Necesita nuestro escudo de la fe alguna repara- cion? Pensemos en lo que hemos hecho durante los´ pasados meses: “¿He evitado preocuparme demasia- do?, ¿me he negado a escuchar las mentiras de los

11. ¿Qu´

e preguntas debemos hacernos para ver si nuestra fe est ´ a en buen estado?

¿Mantenemos en buen estado el “escudo grande de la fe”?

(Vea los p´

arrafos 8 y 11).

(34)

ap ´

ostatas y a discutir con ellos? y ¿he logrado sobre- llevar el desanimo?”. Si la respuesta es afirmativa,´ nuestra fe esta en buen estado. Ahora bien, debemos´ mantener la guardia, porque Satanas tiene otras ar-´ mas contra nosotros. Veamos una de ellas.

PROTEJ ´

AMONOS DEL MATERIALISMO

12 El materialismo puede resultar en que nos distrai- gamos y descuidemos el escudo de la fe. El apostol Pa-´ blo dijo: “Ningun soldado se envuelve en los asuntos´ comerciales de la vida si quiere agradar a quien lo re- cluto” (2 Tim. 2:4). De hecho, a los soldados romanos´ no se les permitıa tener negocios. ¿Qu´ e pod´ ıa ocurrir´ si un soldado pasaba por alto aquella norma?

13 Imaginemos la siguiente situacion. Todos los sol-´ dados de una compan˜ ıa pasan la ma´ nana practicando˜ con la espada, menos uno de ellos, que esta en la ciu-´ dad abriendo una tienda de alimentaci ´

on. Esa tarde, los soldados examinan la armadura y afilan las espa- das. Sin embargo, el que tiene la tienda se dedica a preparar los alimentos que vendera al d´ ıa siguiente.´ Por la manana, el enemigo lanza un ataque por sor-˜ presa. ¿Que soldado actuar´ a como debe y ganar´ a la´ aprobaci ´

on de su comandante? Y ¿a qui ´

en nos gusta- rıa tener al lado? ¿A uno de los que estuvieron prepa-´

12. ¿En qu´

e puede resultar el materialismo?

13. ¿Por qu ´

e no ten´

ıan negocios los soldados?

(35)

r ´

andose para la batalla, o al que se distrajo con su ne- gocio?

14 Al igual que un buen soldado, nosotros no nos dejamos distraer de nuestro objetivo principal: ganar la aprobaci ´

on de nuestros comandantes, Jehov´ a y Cristo. Lo consideramos m ´

as valioso que cualquier cosa que el mundo de Satanas nos ofrezca. Nos ase-´ guramos de tener el tiempo y las energıas que necesi-´ tamos para servir a Jehov´

a y mantener en buen esta- do el escudo de la fe y el resto de nuestra armadura espiritual.

15 Jamas debemos bajar la guardia. ¿Por qu´ e?´ El ap ´

ostol Pablo advirti ´

o que “los que est´

an decididos a ser ricos” seran “desviados de la fe” (1 Tim. 6:9, 10).´ La expresion “desviados” indica que podemos dis-´ traernos si tratamos de conseguir posesiones inne- cesarias. Nuestro coraz ´

on podr´

ıa quedar expuesto a “muchos deseos insensatos y daninos”. As˜ ı que´ no permitamos que esos deseos entren en nuestro co- razon. Debemos verlos como lo que son: armas que´ pueden da ˜

nar nuestra fe.

16 Pero supongamos que tenemos el dinero para

14. ¿Qu´

e consideramos valioso los soldados de Cristo?

15. ¿Qu´

e advertencia nos dio Pablo, y por qu´ e?

16. Tras leer el relato de Marcos 10:17-22, ¿en qu´

e preguntas debe- mos meditar?

(36)

comprar muchas cosas materiales. ¿Hacemos algo malo si adquirimos cosas que deseamos pero que en realidad no nos hacen falta? No necesariamente. Sin embargo, meditemos en estas preguntas: Aun si pode- mos comprar algo, ¿tenemos el tiempo y las energıas´ necesarios para usarlo y mantenerlo? Ademas, ¿po-´ drıamos llegar a encari´ narnos demasiado con nues-˜ tras posesiones? ¿Podrıa ese sentimiento llevarnos a´

Una hermana lleva bien agarrado su escudo de la fe leyendo la Biblia, asistiendo con regularidad a las reuniones

y saliendo a predicar todo lo que puede.

(Vea el p´

arrafo 19).

PREOCUPACIONES EXCESI

VAS

MENTIRAS DES ´

ANIMO

MATERIALISMO

(37)

actuar como el joven que rechaz ´

o la invitaci ´

on de Je- sus de hacer m´ ´

as en el servicio a Dios? (Lea Marcos 10:17-22). Es mucho mejor que llevemos una vida sen- cilla y dediquemos nuestro valioso tiempo y energıas´ a hacer la voluntad de Jehov´

a.

LLEVEMOS AGARRADO CON FUERZA EL ESCUDO DE LA FE

17 Nunca debemos olvidar que estamos en guerra y que tenemos que estar preparados para la batalla to- dos los dıas (Apoc. 12:17). Los hermanos no pueden´ llevarnos nuestro escudo de la fe. Somos nosotros los que debemos llevarlo agarrado con fuerza.

18 En la antiguedad, se honraba al soldado que de-¨ mostraba valor en la batalla. Pero era una humillaci ´

on regresar sin el escudo. El historiador romano Tacito´ escribi ´

o: “Dejar abandonado el escudo es su mayor verguenza”. Esta era una raz¨ on por la que los solda-´ dos procuraban llevarlo agarrado con fuerza.

19 Para llevar agarrado con fuerza el escudo de la fe, debemos asistir con regularidad a las reuniones y ha- blar a la gente sobre el nombre de Jehova y sobre su´

17. ¿Qu´

e no debemos olvidar nunca?

18. ¿Por qu´

e agarraban el escudo con fuerza los soldados de la an- tig ¨

uedad?

19. ¿Qu´

e tenemos que hacer para agarrar con fuerza el escudo de la fe?

(38)

Reino (Heb. 10:23-25). Adem ´

as, tenemos que leer la Biblia a diario y pedirle en oracion a Jehov´ a que nos´ ayude a poner en pr ´

actica su gu´

ıa y sus consejos en todo lo que hacemos (2 Tim. 3:16, 17). Ası, ning´ un´ arma de Satanas nos causar´ a da´ no permanente (Is.˜ 54:17). El “escudo grande de la fe” nos protegera. Es-´ taremos firmes, sirviendo a Jehova hombro a hombro´ con nuestros hermanos. Y no solo ganaremos las ba- tallas diarias, sino que tendremos el honor de estar del lado de Jesus cuando consiga la victoria sobre Sa-´ tanas y los suyos (Apoc. 17:14; 20:10).´



DESCRIPCI ´

ON DE LAS IM ´

AGENES. P´

agina 33: Una familia apaga de inmediato la televisi´

on cuando empieza un reportaje sobre unos ap´ osta- tas que dicen mentiras acerca de los testigos de Jehov´

a. M´

as tarde, durante la noche de adoraci ´

on, el padre utiliza un relato b´

ıblico para for- talecer la fe de la familia.

¿C ´

OMO PODEMOS PROTEGERNOS DE LAS SIGUIENTES ARMAS DEL DIABLO?

˛ Preocupaciones excesivas.

˛ Mentiras y des´

animo. ˛ Materialismo.

CANCI ´

ON 118

(39)

ART´

ICULO

DE ESTUDIO

47

Lecciones

del libro de Lev ´

ıtico

“Toda la Escritura est ´

a inspirada por Dios y es ´ util”

(2 TIM. 3:16).

CANCI ´ ON 98

Las Escrituras est ´

an inspiradas por Dios

AVANCE

El libro de Lev´

ıtico contiene leyes que Jehov ´

a le dio al an- tiguo Israel. Los cristianos no estamos obligados a obe- decer esas leyes, pero podemos beneficiarnos de ellas.

En este art´

ıculo, vamos a analizar algunas lecciones valio- sas que podemos aprender de Lev´

ıtico.

(40)

EL AP ´

OSTOL Pablo le recordo a su joven amigo Ti-´ moteo que “toda la Escritura esta inspirada por´ Dios y es util” (2 Tim. 3:16). Una parte de esta “Es-´ critura” es el libro de Levıtico. ¿Qu´ e opina usted de´ el? Para algunas personas, es solo un libro lleno de´ normas que no son utiles para nuestro d´ ıa. Pero los´ cristianos verdaderos lo vemos de manera distinta.

2 Levıtico se escribi´ o hace unos tres mil quinien-´ tos anos, pero Jehov˜ a lo ha conservado “para nues-´ tra ensenanza” (Rom. 15:4). Este libro inspirado˜ nos ayuda a comprender la manera de pensar de Dios, ası que deber´ ıamos tener mucho inter´ es en´ examinarlo. De hecho, podemos aprender muchas lecciones de el. Veamos cuatro.´

C ´

OMO CONSEGUIMOS LA APROBACI ´

ON DE JEHOV ´ A

3 Primera leccion: necesitamos la aprobaci´ on de´ Jehova para que acepte nuestros sacrificios. En la ce-´ lebracion anual del D´ ıa de Expiaci´ on, la naci´ on de´ Israel se reunıa y el sumo sacerdote ofrec´ ıa sacrifi-´ cios de animales. Estos recordaban a los israelitas que debıan estar libres de pecado. Pero hab´ ıa algo´

1, 2. ¿Por que deber´ ıa interesarnos el libro de Lev´ ıtico a los cristia-´ nos de la actualidad?

3. ¿Por qu´

e se ofrec´

ıan sacrificios el D´

ıa de Expiaci´ on?

(41)

que el sumo sacerdote tenıa que hacer ese d´ ıa antes´ de entrar en el Santısimo con la sangre de los sacri-´ ficios; de hecho, era algo mas importante que el per-´ don de los pecados de la naci´ on.´

4 (Lea Lev ´ıtico 16:12, 13). Imaginemonos la es-´ cena. El sumo sacerdote entra en el tabernaculo.´ En una mano lleva un recipiente con incienso perfu- mado y en la otra un braserillo de oro lleno de bra- sas. Se detiene delante de la cortina que oculta la entrada al Santısimo. Con sumo respeto, entra por´ primera vez ese dıa (lo har´ a dos veces m´ as) y se para´ frente al Arca del Pacto. En sentido simbolico, est´ a´ ante la mismısima presencia de Jehov´ a. Entonces,´ echa el incienso sobre las brasas, y la sala se llena de un agradable aroma.1 M ´as tarde, volver ´a a entrar en el Santısimo con la sangre de las ofrendas por el´ pecado. Fijemonos en esto: quema el incienso an-´ tes de presentar la sangre de las ofrendas por el pe- cado.

1 En el antiguo Israel, el incienso que se quemaba en el tabern´

aculo se consideraba sagrado y solo se usaba en la adoraci´

on a Jehov´ a ( ´

Ex. 30:

34-38). No hay registros de que los primeros cristianos usaran el in- cienso para adorar a Dios.

4. Como vemos en Lev´

ıtico 16:12, 13, ¿qu´ e hac´

ıa el sumo sacerdo- te la primera vez que entraba en el Sant´

ısimo el D´

ıa de Expiaci ´ on?

(Vea el dibujo de la portada).

(42)

5 ¿Que aprendemos del uso del incienso el D´ ıa de´ Expiacion? La Biblia compara a incienso las oracio-´ nes de los siervos fieles de Dios (Sal. 141:2; Apoc.

5:8). Recordemos que el sumo sacerdote llevaba el incienso ante la presencia de Jehova con much´ ısi-´ mo respeto. De modo similar, cuando nos dirigimos en oracion a Dios, lo hacemos con un profundo res-´ peto. Valoramos mucho que el Creador del universo nos permita acercarnos a el, como hace un hijo con´ su padre (Sant. 4:8). Nos acepta como sus amigos (Sal. 25:14). Este es un honor tan grande para no- sotros que no queremos hacer nada que le desa- grade.

6 Tengamos presente que el sumo sacerdote debıa´ quemar el incienso antes de ofrecer los sacrificios.

Ası se aseguraba de que contaba con la aprobaci´ on´ de Jehova. ¿Qu´ e aprendemos? Cuando Jes´ us estuvo´ en la Tierra, tuvo que hacer algo importante antes de poder ofrecer su vida en sacrificio, algo mas im-´ portante que salvar a la humanidad. A fin de que Jehova aceptara su sacrificio, tuvo que obedecerle´ lealmente durante toda su vida. De ese modo, de- mostro que lo correcto es vivir como Jehov´ a nos´

5. ¿Qu´

e aprendemos del uso del incienso el D´

ıa de Expiaci´ on?

6. ¿Qu ´

e nos ense˜

na sobre Jes ´

us el que el sumo sacerdote quema- ra el incienso antes de ofrecer los sacrificios?

(43)

manda. Jesus prob´ o que la soberan´ ıa de su Padre es´ recta y su manera de gobernar es justa.

7 Jesus obedeci´ o a la perfecci´ on las normas justas´ de Jehova durante toda su vida en la Tierra. Ningu-´ na tentacion ni prueba, ni siquiera la perspectiva de´ una muerte horrible, debilito el deseo que ten´ ıa de´ defender la manera de gobernar de su Padre (Filip.

2:8). Jesus or´ o con “fuertes clamores y l´ agrimas”´ cuando se enfrento a las pruebas (Heb. 5:7). Sus´ sinceras oraciones procedıan de un coraz´ on leal y´ fortalecieron su deseo de ser obediente. Estas ora- ciones fueron para Jehova como el agradable olor´ del incienso. Todo lo que hizo Jesus durante su vida´ agrado a su Padre y vindic´ o la soberan´ ıa divina.´

8 Podemos imitar a Jesus haciendo lo posible´ por obedecer las leyes de Dios y por ser leales a el. Cuando pasamos por pruebas, le suplicamos a´ Jehova que nos ayude porque deseamos agradarle.´ Haciendo todo esto, demostramos que apoyamos su modo de gobernar. Sabemos que no aceptara´ nuestras oraciones si hacemos algo que condena.

En cambio, si vivimos como Dios quiere, pode- mos tener la confianza de que nuestras oraciones

7. ¿Por que le agrad´ o a Jehov´ a todo lo que hizo Jes´ us durante su´ vida en la Tierra?

8. ¿C´

omo podemos imitar a Jes ´ us?

(44)

sinceras seran para´ el como el agradable olor del in-´ cienso. Y podemos estar seguros de que nuestra lealtad y obediencia complacen a nuestro Padre ce- lestial (Prov. 27:11).

LA GRATITUD Y EL AMOR

NOS MOTIVAN A SERVIR A JEHOV ´ A

9 Segunda leccion: servimos a Jehov´ a porque es-´ tamos agradecidos a el. Analicemos otro aspecto´ importante de la adoracion a Dios en Israel: las´ ofrendas de paz o de comunion.´ 1 En el libro de Le- vıtico, aprendemos que los israelitas pod´ ıan ofrecer´ un sacrificio de paz como “una muestra de agrade- cimiento” (Lev. 7:11-13, 16-18). No presentaban esta ofrenda porque tuvieran que hacerlo, sino porque deseaban hacerlo. Ası que se trataba de una ofren-´ da voluntaria que hacıan por amor a su Dios, Jeho-´ va. Quien hac´ ıa la ofrenda, su familia y los sacerdo-´ tes comıan la carne del animal sacrificado. Pero´ ciertas partes del animal eran solo para Jehova.´

¿Cuales?´

1 Encontraremos m´

as informaci ´

on sobre las ofrendas de comuni ´ on o de paz en el libro Perspicacia para comprender las Escrituras, volu- men 2, p´

agina 523.

9. ¿Por qu´

e se ofrec´

ıan los sacrificios de paz?

(45)

10 Tercera leccion: le damos lo mejor a Jehov´ a por-´ que lo amamos. Jehova consideraba que la grasa era´ la mejor parte del animal. Tambien especific´ o que´ algunos organos vitales, como los ri´ nones, ten˜ ıan´ un valor especial (lea Lev ´ıtico 3:6, 12, 14-16). Ası´ que a Jehova le hac´ ıa particularmente feliz que un´

10. ¿Que nos ense´ nan los sacrificios de paz de los que habla Lev˜ ı-´ tico 3:6, 12, 14-16 sobre los motivos de Jesus para hacer la volun-´ tad de su Padre?

El amor a Jehov´

a nos motiva a darle lo mejor.

(Vea los p´

arrafos 9 a 12).

(46)

israelita le ofreciera de manera voluntaria los orga-´ nos vitales y la grasa. El israelita que hacıa esa´ ofrenda demostraba su profundo deseo de darle a Jehova lo mejor. De modo parecido, Jes´ us le ofre-´ cio lo mejor a su Padre sirvi´ endole de toda alma por´ el amor que le tenıa (Juan 14:31). Para Jes´ us, era´ un placer hacer la voluntad de Dios, y amaba pro- fundamente su ley (Sal. 40:8). ¡Cuanto debi´ o agra-´ darle a Jehova ver con qu´ e disposici´ on le serv´ ıa su´ Hijo!

11 Los sacrificios de paz eran voluntarios y una muestra de amor a Dios. Nuestro servicio a Jehova´ es como esos sacrificios, pues le demostramos de manera voluntaria lo que sentimos hacia el. Le da-´ mos lo mejor, y lo hacemos porque lo amamos con todo el corazon.´ ´

El debe sentirse muy contento al ver a millones de personas servirle porque sienten un profundo amor por el y por sus normas. Nos con-´ suela recordar que el ve y valora no solo lo que ha-´ cemos, sino por que lo hacemos. Por ejemplo, si la´ edad avanzada no nos permite hacer todo lo que nos gustarıa, podemos tener la seguridad de que Jeho-´ va no se centra en nuestras limitaciones. Tal vez´ pensemos que tenemos poco que ofrecerle, pero el´

11. a) ¿En qu´

e se parece nuestro servicio a Dios a los sacrificios de paz? b) ¿C ´

omo puede consolarnos esto?

Referencias

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