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N OVI E M B R E D E 2 0 19 EDICI ´ON DE LETRA GRANDE
ART´
I CULOS QUE SE ESTUD IAR ´ AN DE L 3 0 DE DICI E M BRE DE 20 19
ART´
ICULO
DE ESTUDIO
44
Hagamos amistades fuertes antes del fin
“El verdadero amigo ama en todo momento” (PROV. 17:17).
CANCI ´
ON 101
Sirvamos a Dios en unidad
AVANCE
Puesto que el fin se acerca, todos debemos fortalecer la amistad con nuestros hermanos en la fe. En este art´
ıcu- lo, analizaremos qu ´
e nos ense ˜
na el ejemplo de Jerem´ ıas y c ´
omo nos ayudar´
a en tiempos dif´
ıciles hacer amistades fuertes ahora.
AL ACERCARNOS a la parte final de “los ultimos´ dıas”, es posible que suframos graves adversidades´ (2 Tim. 3:1). Por ejemplo, despues de una campa-´ na electoral, la violencia y los disturbios desgarra-˜ ron un paıs de´ ´
Africa occidental. Durante mas de´ seis meses, nuestros hermanos que estaban atrapa- dos en la zona de conflicto corrieron peligro. ¿Que´ los ayudo en esta situaci´ on tan complicada? Algu-´ nos se refugiaron en los hogares de otros cristia- nos que vivıan en un lugar m´ as seguro. Un herma-´ no explico: “En aquellos momentos, me sent´ ı feliz´ de contar con amigos. Nos dabamos´ animo entre´ todos”.
2 Cuando estalle “la gran tribulacion”, daremos´ gracias de tener amigos que nos quieran (Apoc.
7:14). Por eso es tan importante que hagamos amis- tades fuertes ahora (lea 1 Pedro 4:7, 8). Aprende- mos mucho de lo que le sucedio a Jerem´ ıas, que re-´ cibio la ayuda de sus amigos durante el periodo que´
1, 2. De acuerdo con 1 Pedro 4:7, 8, ¿qu´
e nos ayudar´
a a hacer fren- te a las adversidades?
desemboco en la destrucci´ on de Jerusal´ en.´ 1 ¿C ´omo podemos seguir su ejemplo?
APRENDAMOS DEL EJEMPLO DE JEREM´ IAS
3 Al menos durante cuarenta anos, Jerem˜ ıas vivi´ o´ rodeado de personas desleales, entre ellas sus veci- nos y quizas algunos familiares de su ciudad natal,´ Anatot (Jer. 11:21; 12:6). Pero no se aislo. De hecho,´ le confio a su leal secretario, Baruc, sus sentimien-´ tos, los cuales quedaron registrados y han llegado hasta nosotros (Jer. 8:21; 9:1; 20:14-18; 45:1). Se- guro que los momentos que pasaron juntos mientras Baruc ponıa por escrito todo lo que le hab´ ıa pasado´ a Jeremıas hicieron que llegaran a sentir un gran ca-´ rino y respeto el uno por el otro (Jer. 20:1, 2; 26:7-˜ 11).
4 Jeremıas hab´ ıa advertido con valent´ ıa a los is-´ raelitas de lo que le sucederıa a Jerusal´ en (Jer.´ 25:3). En un intento mas por motivar a la gente a que´ se arrepintiera, Jehova le dijo a Jerem´ ıas que escri-´
1 El libro de Jerem´
ıas no narra los sucesos en el orden en que ocurrie- ron.
3. a) ¿Que pudo haber hecho que Jerem´ ıas se aislara? b) ¿Qu´ e le´ confi ´
o Jerem´
ıas a su secretario, y cu´
al fue el resultado?
4. ¿Que le dijo Jehov´ a a Jerem´ ıas que hiciera, y por qu´ e fortaleci´ o´ esta misi ´
on la amistad entre Jerem´
ıas y Baruc?
biera sus advertencias en un rollo (Jer. 36:1-4). ´ El y Baruc colaboraron hombro a hombro probablemen- te durante varios meses para realizar esta labor que Dios les habıa encomendado. Sin duda, durante ese´ tiempo mantuvieron conversaciones que fortalecie- ron su fe.
5 Cuando llego el momento de dar a conocer el´ contenido del rollo, Jeremıas le confi´ o esta labor a´ su amigo Baruc (Jer. 36:5, 6). Este fue valiente y cumplio con la peligrosa misi´ on. ¿Nos imaginamos´ lo orgulloso que debio sentirse Jerem´ ıas cuando su´ amigo fue al patio del templo y leyo el rollo ante´
5. ¿Por qu´
e sabemos que Baruc fue un buen amigo de Jerem´ ıas?
Necesitaremos buenos amigos durante “la gran tribulaci ´ on”.
(Vea el parrafo 2).´
el pueblo? (Jer. 36:8-10). Cuando los prıncipes de´ Juda se enteraron de lo que Baruc hab´ ıa hecho, le´ ordenaron que les leyera el rollo (Jer. 36:14, 15). En- tonces, decidieron contarle al rey Jehoiaquim lo que Jeremıas hab´ ıa dicho. Con consideraci´ on, le dieron´ a Baruc un consejo muy oportuno: “Vayan y escon-´ danse, tu y Jerem´ ıas; que nadie sepa d´ onde est´ an”´ (Jer. 36:16-19).
6 Cuando el rey Jehoiaquim escucho lo que Jere-´ mıas hab´ ıa escrito, se enfureci´ o tanto que quem´ o el´ rollo y mando arrestar al profeta y a su secretario.´ Pero Jeremıas no se asust´ o. Tom´ o otro rollo, se lo´ dio a Baruc y le dicto el mensaje de Jehov´ a. As´ ı que´ Baruc escribio “todas las palabras del rollo que el´ rey Jehoiaquim de Juda hab´ ıa quemado en el fuego”´ (Jer. 36:26-28, 32).
7 A menudo, suele formarse un vınculo especial´ entre las personas que viven juntas una prueba. Ası´ que, cuando Jeremıas y Baruc volvieron a escribir´ juntos el rollo que el malvado rey Jehoiaquim ha- bıa quemado, es l´ ogico que su amistad se hiciera´ mas fuerte. ¿Qu´ e aprendemos de estos dos hombres´ fieles?
6. ¿Como reaccionaron Jerem´ ıas y Baruc ante la oposici´ on?´
7. ¿Que es probable que les sucediera a Jerem´ ıas y Baruc cuando´ trabajaron juntos?
COMUNIQU ´
EMONOS CON FRANQUEZA
8 Si alguna vez alguien nos ha hecho dano, tal vez˜ nos resulte difıcil sincerarnos con otros (Prov. 18:´ 19, 24). Tambien puede ocurrir que nos parezca que´ no tenemos ni el tiempo ni las energıas para cultivar´ amistades ıntimas. Pero no debemos darnos por´ vencidos. Si queremos que nuestros hermanos nos apoyen cuando lleguen las pruebas, tenemos que aprender a confiarles ahora lo que pensamos y sen- timos. Esto es clave para hacer amigos verdaderos (1 Ped. 1:22).
9 Jesus demostr´ o que confiaba en sus amigos al´ comunicarse libremente con ellos (Juan 15:15). Po- demos copiar su ejemplo si hablamos con otros de nuestras alegrıas, preocupaciones y desilusiones.´ Por otro lado, debemos escuchar con atencion cuan-´ do alguien nos habla, pues de ese modo es posible que veamos que comparten nuestra manera de pen- sar y sentir, y que tenemos muchas metas en comun.´ Veamos el caso de Cindy, una hermana de 29 anos.˜ Entablo amistad con una precursora de m´ as de 60´
8. ¿Que podr´ ıa dificultar que hici´ eramos amigos verdaderos, y por´ que no debemos darnos por vencidos?´
9. a) ¿Como demostr´ o Jes´ us que confiaba en sus amigos?´ b) ¿Como puede ayudarnos la buena comunicaci´ on a reforzar nues-´ tra amistad con otros? Mencione un ejemplo.
llamada Marie-Louise. Todos los jueves por la mana-˜ na, salen a predicar juntas y hablan de distintos te- mas. Cindy dice: “Me encanta tener conversaciones profundas con mis amigos, porque esto me ayuda a conocerlos y comprenderlos mejor”. Cuando hay buena comunicacion, las amistades se estrechan.´ Por ello, seamos como Cindy y demos el primer paso para tener conversaciones sinceras y afectuo- sas (Prov. 27:9).
PREDIQUEMOS JUNTOS
10 Como sucedio en el caso de Jerem´ ıas y Baruc,´ cuando predicamos con nuestros hermanos y obser- vamos sus buenas cualidades, aprendemos de ellos y nuestra amistad se hace m ´
as estrecha (lea Prover- bios 27:17). Por ejemplo, si salimos al ministerio con un hermano y lo escuchamos defender con valentıa´ su fe o hablar con total conviccion de Jehov´ a y´ sus promesas, es probable que sintamos mas cari´ no˜ por el.´
11 Veamos dos casos que nos demuestran como´ une a los cristianos salir a predicar juntos. Adeline es una hermana de 23 anos que le pidi˜ o a su amiga´
10. Seg ´
un Proverbios 27:17, ¿qu ´
e puede suceder cuando predica- mos con nuestros hermanos?
11, 12. De un ejemplo de c´ omo une a los cristianos salir a predicar´ juntos.
Candice que se fueran juntas a un territorio donde rara vez se predica. Adeline cuenta: “Querıamos´ sentirnos mas motivadas y disfrutar m´ as de la pre-´ dicacion. Las dos necesit´ abamos recargar nuestras´ baterıas espirituales”. ¿C´ omo las benefici´ o predicar´ juntas? Adeline responde: “Al final del dıa, habl´ a-´ bamos de como nos sent´ ıamos, c´ omo nos hab´ ıan´ animado las conversaciones que habıamos tenido´ con la gente y como hab´ ıamos visto la gu´ ıa de Jeho-´ va. A las dos nos encantaba tener estas conversa-´ ciones profundas, y llegamos a conocernos aun´ mejor”.
12 Laıla y Marianne son dos hermanas solteras de¨ Francia que fueron a predicar durante cinco sema- nas a Bangui, la bulliciosa capital de la Republica´ Centroafricana. Laıla recuerda: “Marianne y yo tu-¨ vimos algunos problemas, pero gracias a la buena comunicacion y el cari´ no sincero nuestra amistad se˜ fortalecio. Mi admiraci´ on por ella aument´ o cuando´ vi su flexibilidad, su amor por las personas del paıs´ y su entusiasmo en el ministerio”. No es necesario que vayamos a otro paıs para tener estos beneficios.´ Cada vez que salimos a predicar en el territorio de nuestra congregacion con un hermano o una herma-´ na, tenemos la oportunidad de conocerlo mejor y de afianzar nuestra amistad.
CENTR ´
EMONOS EN LO POSITIVO Y PERDONEMOS
13 A veces, cuando predicamos con los hermanos, no solo vemos sus virtudes, sino tambien sus defec-´ tos. ¿Que puede ayudarnos en este caso? Volvamos´ al ejemplo de Jeremıas. ¿Qu´ e lo ayud´ o a´ el a ver lo´ bueno en los demas y a pasar por alto sus errores?´
14 Jeremıas escribi´ o el libro que lleva su nombre y´ probablemente tambien los libros de 1 y 2 Reyes. Sin´ duda, gracias a esta asignacion vio lo misericordio-´ so que es Jehova con los seres humanos imperfec-´ tos. Por ejemplo, supo que, cuando el rey Acab se
13. ¿Qu ´
e puede ocurrir cuando predicamos con los hermanos?
14. ¿Qu´
e aprendi ´
o Jerem´
ıas de Jehov´ a, y c ´
omo lo ayud ´
o esto?
Los buenos amigos predican juntos, se perdonan con generosidad y se ayudan en momentos de necesidad.
(Vea los p´
arrafos 10, 16 y 18).
arrepintio de sus malas acciones, Jehov´ a dijo que´ no serıa testigo de la aniquilaci´ on de toda su familia´ (1 Rey. 21:27-29). Tambien se enter´ o de que, aunque´ Manases ofendi´ o a Jehov´ a mucho m´ as que Acab,´ Jehova lo perdon´ o cuando se arrepinti´ o (2 Rey. 21:´ 16, 17; 2 Cron. 33:10-13). Estos relatos debieron ayu-´ dar a Jeremıas a imitar la paciencia y la misericor-´ dia de Dios al tratar con sus amigos (Sal. 103:8, 9).
15 Pensemos en lo que hizo Jeremıas cuando su´ amigo Baruc se distrajo por un tiempo de su labor.
En vez de darlo por perdido, Jeremıas lo ayud´ o´ transmitiendole el mensaje franco pero cari´ noso de˜ Jehova (Jer. 45:1-5). ¿Qu´ e lecciones aprendemos?´
15. ¿C´
omo imit´
o Jerem´
ıas la paciencia de Jehov´
a cuando Baruc se distrajo?
16 Siendo realistas, no podemos esperar que nues- tros hermanos sean perfectos. Por tal razon, esfor-´ cemonos por mantener fuertes las amistades que ha-´ gamos. Si un amigo comete un error, es posible que tengamos que hablarle con franqueza pero con cari- no y darle un consejo basado en la Biblia (Sal. 141:5).˜ Y, si nos hace dano, debemos perdonarlo. Una vez˜ hayamos perdonado, evitemos la tentacion de sacar´ a relucir la ofensa en el futuro (lea Proverbios 17:9). Es de suma importancia que en estos tiempos difıciles nos centremos en las virtudes de nuestros´ hermanos y no en sus defectos. De este modo, se fortaleceran nuestros lazos de amistad. Y es esencial´ que lo hagamos porque necesitaremos buenos ami- gos en la gran tribulacion.´
MOSTREMOS AMOR LEAL
17 El profeta Jeremıas fue un amigo de verdad en´ tiempos de angustia. Por ejemplo, veamos como ayu-´ do a´ ´
Ebed-Melec. Este era un funcionario de la cor-´ te que lo salvo de una muerte segura en una cisterna´ llena de fango. Pero, despues de rescatarlo,´ ´
Ebed- Melec sinti´ o miedo de que los pr´ ıncipes le hicieran´
16. Como muestra Proverbios 17:9, ¿qu´
e debemos hacer para man- tener fuerte una amistad?
17. ¿Por qu ´
e sabemos que Jerem´
ıas fue un amigo de verdad en tiempos de angustia?
dano. Cuando Jerem˜ ıas se enter´ o, no se qued´ o ca-´ llado esperando a que su amigo se las arreglara de al- guna manera. Aunque estaba preso, hizo lo que pudo por el transmiti´ endole una tranquilizadora promesa´ de parte de Jehova (Jer. 38:7-13; 39:15-18).´
18 Hoy dıa, nuestros hermanos afrontan un sinn´ u-´ mero de dificultades. Por ejemplo, muchos sufren los efectos de desastres naturales o desastres causa- dos por el hombre. En esos casos, quizas algunos po-´ damos recibir a estos hermanos en nuestro hogar.
Otros tal vez puedan ayudar economicamente. Pero´ lo que todos podemos hacer es pedirle a Jehova que´ los ayude. Si nos enteramos de que un hermano esta´ desanimado, quizas no sepamos qu´ e decirle o c´ omo´ reaccionar. Pero todos podemos hacer mucho. Por ejemplo, podemos pasar tiempo con el, escucharlo´ con atencion cuando nos habla y mencionarle un´ texto que a nosotros nos consuela (Is. 50:4). Lo mas´ importante es que estemos al lado de nuestros ami- gos cuando nos necesiten (lea Proverbios 17:17).
19 Debemos estar decididos a hacer y mantener amistades fuertes con nuestros hermanos ahora.
18. De acuerdo con lo que dice Proverbios 17:17, ¿qu´
e podemos ha- cer cuando un hermano sufre?
19. ¿C´
omo nos ayudar´
an en el futuro las amistades que hagamos ahora?
¿Por que? Porque nuestros enemigos tratar´ an de se-´ pararnos con sus mentiras e informacion err´ onea.´ Intentaran hacer que dejemos de apoyarnos y de´ confiar unos en otros. Pero fracasaran. No podr´ an´ romper los lazos de amor que nos unen. Nada de lo que hagan lograra acabar con las amistades que he-´ mos forjado. De hecho, estas amistades duraran´ no solo hasta el fin de este mundo, sino toda la eter- nidad.
DESCRIPCI ´
ON DE LAS IM ´
AGENES. P´
agina 5: Esta imagen muestra lo que podr´
ıa suceder durante “la gran tribulaci´
on”. Un grupo de hermanos se refugia en el ´
atico de una casa. Estar en compa˜ n´
ıa de otros cristianos les da consuelo en esos momentos de adversidad. P´
aginas 10 y 11: Es- tos mismos hermanos hicieron amistades fuertes antes del inicio de la gran tribulaci´
on.
¿C ´
OMO NOS AYUDAN LOS SIGUIENTES PUNTOS A HACER AMISTADES FUERTES?
˛ Comunicarnos con franqueza.
˛ Predicar juntos. ˛ Ayudarnos en mo- mentos de nece- sidad.
CANCI ´ ON 24
ART´
ICULO
DE ESTUDIO
45
C ´
omo nos ayuda el esp ´
ıritu santo
“Tengo fuerzas para todo gracias a aquel que me da poder”
(FILIP. 4:13).
CANCI ´
ON 104
El esp´
ıritu santo es un regalo de Dios
AVANCE
Este art´
ıculo explica c ´
omo nos ayuda a aguantar el esp´ ıri- tu santo de Dios. Tambi ´
en analiza lo que podemos hacer para beneficiarnos totalmente de ´
el.
TRAS pasar por una prueba, muchos de nosotros he- mos pensado que no hubieramos podido hacerle fren-´ te solos. Tal vez nos hemos expresado ası despu´ es de´ reflexionar en como logramos sobrellevar una enfer-´ medad grave o la muerte de un ser querido. Sentimos que pudimos salir adelante un dıa tras otro solo gra-´ cias a que el espıritu santo de Jehov´ a nos dio “el poder´ que va mas all´ a de lo normal” (2 Cor. 4:7-9).´
2 Tambien necesitamos la ayuda del esp´ ıritu san-´ to para resistir la influencia de este mundo malvado (1 Juan 5:19). Ademas, tenemos que luchar contra “las´ fuerzas espirituales malvadas” (Efes. 6:12). Teniendo en cuenta todas estas presiones a las que nos enfrenta- mos, vamos a ver de que dos maneras nos ayuda el es-´ pıritu santo. Despu´ es, analizaremos lo que podemos´ hacer para beneficiarnos plenamente de el.´
EL ESP´
IRITU SANTO NOS DA FUERZAS
3 El espıritu santo de Jehov´ a nos ayuda d´ andonos el´ poder, o las fuerzas, para cumplir con nuestras obliga- ciones a pesar de los problemas. El apostol Pablo pen-´ saba que podıa seguir sirviendo a Jehov´ a a pesar de las´ dificultades gracias al “poder del Cristo” (2 Cor. 12:9).
Durante su segundo viaje misionero, no solo se esfor-
1, 2. a) ¿Qu´
e nos ayuda a salir adelante un d´
ıa tras otro? Explique.
b) ¿Que vamos a ver en este art´ ıculo?´
3. ¿Cual es una manera en que el esp´ ıritu santo nos ayuda a sopor-´ tar los problemas?
zo mucho en la predicaci´ on, sino que tambi´ en trabaj´ o´ para cubrir sus necesidades. En Corinto, se alojo en el´ hogar de ´
Aquila y Priscila, que hacıan tiendas de cam-´ pana. Como Pablo ten˜ ıa el mismo oficio, trabajaba con´ ellos varios dıas a la semana (Hech. 18:1-4). El esp´ ıritu´ santo le dio las fuerzas tanto para hacer este trabajo como para llevar a cabo su ministerio.
4 (Lea 2 Corintios 12:7b-9). ¿A que se refer´ ıa Pablo´ cuando dijo que luchaba con “una espina en la carne”?
Si se nos clavara una espina en alguna parte del cuer- po, nos dolerıa much´ ısimo. As´ ı que Pablo quiso de-´ cir que estaba sufriendo por culpa de una prueba de caracter personal. La llam´ o “un´ angel de Satan´ as”, que´ seguıa abofete´ andolo (o golpe´ andolo, seg´ un la nota).´ Puede que Satanas y sus demonios no le hubieran cla-´ vado esa espina, es decir, que ellos no le hubieran pro- vocado su angustia. Pero, cuando esos espıritus mal-´ vados vieron que Pablo tenıa esa “espina”, tal vez´ intentaran clavarsela m´ as, por decirlo as´ ı, para causar-´ le mas sufrimiento. ¿Qu´ e hizo el ap´ ostol?´
5 Al principio, Pablo quiso librarse de la “espina”.
Dijo: “Le suplique tres veces al Se´ nor [Jehov˜ a] que me la´ quitara”. Pese a sus ruegos, la espina en la carne no de- saparecio. ¿Significa esto que Jehov´ a no respondi´ o sus´ oraciones? Claro que no. ´
El sı las contest´ o. Aunque no le´
4. De acuerdo con 2 Corintios 12:7b-9, ¿que lucha ten´ ıa Pablo?´ 5. ¿C ´
omo respondi ´
o Jehov´
a las oraciones de Pablo?
quito el problema, le dio las fuerzas para soportarlo. Y le´ dijo: “Mi poder se demuestra plenamente en la debili- dad” (2 Cor. 12:8, 9). Gracias a la ayuda divina, Pablo lo- gro mantenerse feliz y en paz (Filip. 4:4-7).´
6 ¿Le hemos rogado alguna vez a Jehova que nos li-´ brara de una prueba, igual que hizo Pablo? Si pese a ello el problema no desaparecio o incluso se agrav´ o, tal vez´ llegamos a pensar que habıamos perdido la aprobaci´ on´ de Jehova. Pero recordemos el ejemplo de Pablo. Tal´ como Dios contesto sus oraciones, tambi´ en responder´ a´ las nuestras. Aunque es posible que no nos quite el pro- blema, mediante su espıritu nos dar´ a las fuerzas para´ aguantar (Sal. 61:3, 4). Quizas se nos derribe, pero´ Jehova no nos abandonar´ a (2 Cor. 4:8, 9; Filip. 4:13).´
EL ESP´
IRITU SANTO NOS IMPULSA A SEGUIR SIRVIENDO A JEHOV ´
A
7 ¿De que otra manera nos ayuda el esp´ ıritu santo?´ Tal como los vientos favorables llevan a buen puerto a un barco que se encuentra en medio de un mar agita- do, el espıritu santo nos ayuda a superar las tormentas´ de la vida para que podamos llegar al nuevo mundo que Dios promete.
8 Como el apostol Pedro era pescador, estaba fami-´
6. a) ¿C ´
omo puede responder Jehov´
a nuestras oraciones? b) ¿Qu´ e promesas de los textos que aparecen en el p´
arrafo nos fortalecen?
7, 8. a) ¿En qu´
e sentido es como el viento el esp´
ıritu santo?
b) ¿C ´
omo explic ´
o Pedro la manera en que act´
ua el esp´
ıritu santo?
liarizado con la navegacion. Quiz´ as por eso utiliz´ o una´ expresion que por lo visto se relaciona con la navega-´ cion para explicar c´ omo act´ ua el esp´ ıritu santo. Escri-´ bio: “Nunca se ha hecho una profec´ ıa por voluntad del´ hombre, sino que los hombres hablaron de parte de Dios impulsados por espıritu santo”. La palabra grie-´ ga que se traduce “impulsados” significa literalmente
“arrastrados”, “llevados” (2 Ped. 1:21; nota).
9 ¿Que imagen quiso transmitir Pedro al usar la ex-´ presion “llevados”? Lucas, el escritor del libro de He-´ chos, uso una forma parecida de la misma palabra grie-´ ga para referirse a un barco que se deja llevar por el viento (Hech. 27:15). Ası que, cuando Pedro dijo que´ los escritores de la Biblia fueron “llevados”, utilizo´
“una fascinante metafora mar´ ıtima”, como se´ nal˜ o cier-´ to biblista. En realidad, quiso decir que, tal como el viento impulsa a un barco para que llegue a su destino, el espıritu santo dirigi´ o a los profetas y escritores b´ ı-´ blicos para que cumplieran con su labor. El mismo bi- blista dijo: “Los profetas alzaron las velas, por decirlo ası”. Jehov´ a hizo su parte d´ andoles “el viento”, es de-´ cir, su espıritu. Y los escritores de la Biblia hicieron la´ suya siguiendo la guıa de ese esp´ ıritu.´
10 Claro, hoy dıa Jehov´ a ya no usa su esp´ ıritu santo´
9. ¿Qu ´
e imagen quiso transmitir Pedro al usar la expresi ´
on “lleva- dos”?
10, 11. ¿Qu´
e dos pasos debemos dar para asegurarnos de que contamos con el esp´
ıritu santo? Ponga un ejemplo.
para que se escriban libros de la Biblia. Pero lo sigue utilizando para guiar a sus siervos. Ası que Jehov´ a si-´ gue haciendo su parte. Ahora bien, para beneficiarnos de la guıa de su esp´ ıritu, debemos asegurarnos de ha-´ cer nuestra parte. ¿Como lo logramos?´
11 Pensemos en el siguiente ejemplo. Si un marinero quiere aprovechar el viento, debe hacer dos cosas. Pri- mero, tiene que llevar el barco hasta donde sopla el viento, ya que no se movera si se queda en el puerto.´ Segundo, tiene que alzar y desplegar las velas todo lo que pueda, pues el barco solo se movera si el viento las´ hincha por completo. De modo parecido, solo podre- mos seguir sirviendo a Jehova si contamos con la ayu-´ da de su espıritu. Para ello, debemos dar dos pasos.´ Primero, ponernos donde sopla el viento, es decir, par- ticipar en actividades que nos permitan recibir la guıa´ del espıritu de Dios. Segundo, “alzar las velas” al m´ a-´ ximo participando en esas actividades todo lo que po- damos (Sal. 119:32). Si damos estos pasos, el espıritu´ santo nos impulsara para que sigamos sirviendo fiel-´ mente a Jehova a pesar de las olas de la oposici´ on y las´ pruebas, y lleguemos al nuevo mundo de Dios.
12 Hasta ahora, hemos visto de que dos maneras nos´ ayuda el espıritu santo. Nos da fuerzas y nos ayuda a´ ser fieles cuando pasamos por pruebas. Tambien nos´ impulsa a seguir sirviendo a Jehova y nos ayuda a man-´
12. ¿Qu ´
e analizaremos a continuaci´ on?
tener el rumbo hacia la vida eterna. A continuacion,´ analizaremos cuatro cosas que debemos hacer para be- neficiarnos por completo del espıritu santo.´
C ´
OMO BENEFICIARNOS PLENAMENTE DEL ESP´
IRITU SANTO
13 Primero, estudiemos la Palabra de Dios (lea 2 Timoteo 3:16, 17). El termino griego que se traduce´
“inspirada por Dios” significa literalmente “insuflada por Dios” o “soplada por Dios”. Jehova us´ o su esp´ ıritu´ para “insuflar” o poner sus ideas en la mente de los es- critores de la Biblia. Cuando leemos la Palabra de Dios y meditamos en ella, las ensenanzas divinas entran en˜
13. a) De acuerdo con 2 Timoteo 3:16, 17, ¿qu ´
e pueden hacer por nosotros las Escrituras? b) ¿Qu´
e debemos hacer nosotros?
PASO 1:
Participar en actividades espirituales con regularidad.
(Vea el p´
arrafo 11).
PASO 2:
Participar en estas actividades todo lo que podamos.
(Vea el p´
arrafo 11).
nuestra mente y corazon. Esas ideas inspiradas nos mo-´ tivan a vivir de acuerdo con lo que Dios desea (Heb.
4:12). Pero, para beneficiarnos por completo del espı-´ ritu santo, debemos dedicar tiempo regularmente a es- tudiar la Biblia y a pensar con detenimiento en lo que leemos. De ese modo, la Palabra de Dios influira en´ todo lo que digamos y hagamos.
14 Segundo, adoremos a Dios con sus siervos (Sal.
22:22). En cierto sentido, podemos decir que en nues- tras reuniones “esta soplando el viento”, puesto que el´ espıritu de Jehov´ a est´ a en ellas (Apoc. 2:29). ¿Por qu´ e´ lo decimos? Porque, cuando nos reunimos, pedimos en oracion el esp´ ıritu santo, cantamos canciones basadas´ en la Palabra de Dios y escuchamos instruccion b´ ıblica´ presentada por hermanos que han sido nombrados por espıritu santo. Y este mismo esp´ ıritu ayuda a las´ hermanas a preparar y presentar sus demostraciones.
Ahora bien, si queremos beneficiarnos plenamente de este espıritu, tenemos que ir a las reuniones prepara-´ dos para participar. De esa manera, asistiremos a ellas con “las velas desplegadas”.
15 Tercero, salgamos a predicar. Cuando leemos de la Biblia en nuestra obra de predicar y ensenar, dejamos˜
14. a) ¿Por que decimos que “el viento est´ a soplando” en nuestras´ reuniones? b) ¿Qu ´
e podemos hacer para asistir a las reuniones con
“las velas desplegadas”?
15. ¿Como logramos que el esp´ ıritu santo nos ayude en la predica-´ ci ´
on?
que el espıritu nos ayude en el ministerio (Rom. 15:´ 18, 19). Pero tenemos que salir a predicar con regulari- dad y utilizar la Biblia siempre que sea posible para be- neficiarnos al maximo de ese esp´ ıritu. Algo que nos ayu-´ dara a tener mejores conversaciones con las personas es´ emplear las ideas para conversar que aparecen en la Gu ´ıa de actividades para la reuni ´on Vida y Ministerio Cristianos.
16 Cuarto, oremos a Jehova (Mat. 7:7-11; Luc. 11:13).´ La manera mas directa de conseguir esp´ ıritu santo es´ pidiendoselo a Jehov´ a en oraci´ on. Nada —ni los muros´ de una prision ni Satan´ as mismo— puede impedir que´ nuestras oraciones le lleguen a Jehova o que el regalo´ del espıritu santo nos llegue a nosotros (Sant. 1:17).´
¿Como debemos orar para beneficiarnos totalmente´ del espıritu santo? Para responder a esta pregunta, va-´ mos a analizar con mas detalle el tema de la oraci´ on´ examinando un ejemplo que solo se encuentra en el Evangelio de Lucas.1
OREMOS CON INSISTENCIA
17 (Lea Lucas 11:5-9, 13). Esta parabola de Jes´ us´
1 Lucas es el evangelista que mejor nos ayuda a ver que la oraci´ on era muy importante en la vida de Jes´
us (Luc. 3:21; 5:16; 6:12; 9:18, 28, 29;
18:1; 22:41, 44).
16. ¿Cu´
al es la manera m´
as directa de conseguir esp´
ıritu santo?
17. ¿Qu´
e nos ense ˜
na sobre la oraci´
on la par´
abola de Jes´
us que se encuentra en Lucas 11:5-9, 13?
Necesitamos que el esp´
ıritu nos impulse para seguir sirviendo a Jehov ´
a a pesar de las olas de la oposici ´
on y las pruebas.
El esp´
ıritu nos guiar´
a si participamos en estas cuatro importantes actividades. (Vea los p´
arrafos 13 a 16).
Benefici ´
emonos plenamente del esp ´
ıritu santo
ESTUDIAR LA BIBLIA
ASISTIR A LAS REUNIONES
SALIR A PREDICAR
ORAR A JEHOV´
A
muestra como debemos pedir el esp´ ıritu santo. En ella,´ el hombre recibio lo que necesitaba “por su insistencia´ y atrevimiento”. No tuvo miedo de pedirle ayuda a su amigo aunque era medianoche (vea la nota de estudio
“persistencia atrevida”, de la Gu ´ıa de actividades para la reuni ´on Vida y Ministerio Cristianos de julio de 2018).
¿Como relacion´ o Jes´ us este ejemplo con la oraci´ on?´ Dijo: “Sigan pidiendo y se les dara, sigan buscando y´ encontraran, sigan tocando a la puerta y se les abrir´ a”.´ De modo que lo que aprendemos es que, para recibir la ayuda del espıritu santo, debemos pedirlo en oraci´ on´ con insistencia.
18 Este ejemplo tambien nos ayuda a entender por´ que Jehov´ a nos dar´ a esp´ ıritu santo. El hombre del que´ hablo Jes´ us quer´ ıa atender bien al visitante que hab´ ıa´ llegado tan tarde. Se sentıa obligado a darle algo de´ comer, pero no tenıa nada. Jes´ us dijo que su vecino le´ dio pan debido a su insistencia y atrevimiento. ¿Que´ querıa ense´ narnos? Que, si un ser humano imperfecto˜ esta dispuesto a ayudar a un vecino insistente, con mu-´ cha mas raz´ on nuestro cari´ noso Padre celestial dar˜ a´ espıritu santo a quienes se lo pidan una y otra vez.´ Por lo tanto, podemos pedirle a Jehova su esp´ ıritu´ con la confianza de que nos respondera (Sal. 10:17;´ 66:19).
18. ¿Por que podemos estar seguros de que Jehov´ a nos dar´ a esp´ ı-´ ritu santo?
19 Pese a que Satanas no parar´ a de intentar derrotar-´ nos, tenemos la seguridad de que saldremos victorio- sos. ¿Por que? Porque el esp´ ıritu santo nos ayuda de´ dos maneras. Primero, nos da el poder para superar las pruebas. Y, segundo, es la fuerza que “hincha nuestras velas” y nos impulsa a seguir sirviendo a Jehova hasta´ que alcancemos el nuevo mundo. Por lo tanto, resolva-´ monos a beneficiarnos al maximo de la ayuda del esp´ ı-´ ritu santo.
19. ¿Por que tenemos la seguridad de que saldremos victoriosos?´
DESCRIPCI ´
ON DE LAS IM ´
AGENES. P´
agina 21: PASO 1: Un matrimonio cristiano llega al Sal ´
on del Reino. Al reunirse con sus hermanos, realizan una actividad en la que est´
a presente el esp´
ıritu de Jehov´
a. PASO 2: Es- t´
an preparados para participar en la reuni ´
on. Los mismos dos pasos son necesarios en las dem´
as actividades analizadas en este art´
ıculo: estu- diar la Palabra de Dios, salir a predicar y orar a Jehov´
a.
¿QU ´
E RESPONDER´ IA?
˛ ¿De qu ´
e dos ma- neras nos ayuda el esp´
ıritu santo?
˛ ¿Qu´
e pasos debemos dar para beneficiar- nos por completo del esp´
ıritu santo?
˛ ¿C´
omo debemos pedir en oraci´
on esp´
ıritu santo?
CANCI ´ ON 41
ART´
ICULO
DE ESTUDIO
46
¿Est ´
a en buen estado nuestro “escudo
grande de la fe”?
“Agarren el escudo grande de la fe” (EFES. 6:16).
CANCI ´
ON 119
Necesitamos una fe fuerte
AVANCE
El escudo proteg´
ıa a los soldados en la batalla, y por eso trataban de mantenerlo en buen estado. La fe es para no- sotros como un escudo. As´
ı que tenemos que mantenerla en buen estado. En este art´
ıculo, se analizar ´
a lo que po- demos hacer para que nuestro “escudo grande de la fe”
est ´
e en buenas condiciones.
¿TENEMOS un “escudo grande de la fe”? (Lea Efesios 6:16). Seguro que s´
ı. Igual que un escudo grande pro- tege la mayor parte del cuerpo, la fe nos protege de las cosas malas de este mundo, como la inmoralidad, la violencia o cualquier otra cosa que no est ´
e de acuerdo con las normas de Dios.
2 No obstante, vivimos en “losultimos d´ ıas”, y nues-´ tra fe va a seguir pasando por muchas pruebas (2 Tim.
3:1). Por tanto, ¿como podemos saber si nuestro es-´ cudo de la fe esta fuerte? Y ¿qu´ e debemos hacer para´ llevarlo agarrado con fuerza? Analicemos las respues- tas a estas preguntas.
EXAMINEMOS NUESTRO ESCUDO CON ATENCI ´
ON
3 Los escudos de tiempos bıblicos estaban cubiertos´ de cuero. Los soldados los engrasaban para conservar el cuero y para que las partes metalicas no se oxida-´ ran. Si un soldado se daba cuenta de que su escudo estaba danado, se aseguraba de repararlo, y as˜ ı esta-´ ba listo para la siguiente batalla. ¿Que tiene que ver´ esto con nuestra fe?
1, 2. a) Seg ´
un Efesios 6:16, ¿por qu ´
e necesitamos el “escudo grande de la fe”? b) ¿Qu ´
e preguntas vamos a analizar?
3. ¿C ´
omo cuidaban los soldados su escudo, y por qu ´ e?
4 Como hac´
ıan los soldados de la antiguedad, debe-¨ mos examinar con frecuencia nuestro escudo de la fe y mantenerlo en buen estado. Nadie puede hacerlo por nosotros. Ası siempre estaremos listos para la ba-´ talla, pues los cristianos tenemos que luchar contra los esp´
ıritus malvados (Efes. 6:10-12). ¿C ´
omo nos ase- guramos de estar preparados para afrontar las prue- bas? Primero, pidiendole ayuda a Dios. Luego, tene-´ mos que acudir a su Palabra a fin de vernos como ´
el nos ve (Heb. 4:12). La Biblia dice: “Confıa en Jehov´ a´ con todo tu corazon y no te apoyes en tu propio en-´ tendimiento” (Prov. 3:5, 6). Con esta idea presente,
¿por que no analizamos algunas de nuestras´ ulti-´ mas decisiones? Por ejemplo, si tuvimos un problema economico grave, ¿nos acordamos de la promesa de´ Jehov´
a de Hebreos 13:5? All´
ı dice: “Nunca te dejar ´ e y jamas te abandonar´ e”. ¿Nos hizo confiar esta prome-´ sa en que Jehova nos ayudar´ ıa? Si as´ ı fue, entonces´ nuestro escudo de la fe est ´
a en buen estado.
5 El resultado del examen de nuestra fe puede sor- prendernos. Tal vez descubramos algunas debilidades que no sabıamos que ten´ ıamos. Por ejemplo, quiz´ as´ nos demos cuenta de que las preocupaciones excesi- vas, las mentiras o el des ´
animo han da ˜
nado nuestra
4. a) ¿Por que debemos examinar nuestro escudo de la fe?´ b) ¿C ´
omo debemos hacerlo?
5. ¿Qu´
e puede revelarnos el examen de nuestra fe?
fe. Si ese es el caso, ¿qu ´
e podemos hacer para evitar danos mayores?˜
CUID ´
EMONOS DE LAS PREOCUPACIONES EXCESIVAS, LAS MENTIRAS Y EL DES ´
ANIMO
6 Es normal que nos preocupemos por ciertas co- sas, como por ejemplo agradar a Jehova y a Jes´ us´ (1 Cor. 7:32). Si hemos cometido un pecado grave, nos importa mucho recuperar nuestra amistad con Dios (Sal. 38:18). Tambien es normal que los casados quie-´ ran agradar a su conyuge, y a todos nos preocupa el´ bienestar de nuestra familia y de los hermanos (1 Cor.
7:33; 2 Cor. 11:28).
7 Por otro lado, las preocupaciones excesivas pueden da ˜
nar nuestra fe. Una de ellas es pensar demasiado en tener ropa y comida suficiente (Mat. 6:31, 32). Esa inquietud podrıa hacer que nos centr´ aramos en con-´ seguir cosas materiales y hasta que lleg ´
aramos a amar el dinero. Entonces, nuestra fe en Jehova se debilita-´ rıa y sufrir´ ıamos graves da´ nos espirituales (Mar. 4:19;˜ 1 Tim. 6:10). Tambi ´
en podr´
ıa preocuparnos demasia- do lograr la aprobacion de los dem´ as. Eso podr´ ıa re-´ sultar en que llegaramos a temer m´ as las burlas o la´
6. ¿Por qu ´
e cosas es normal que nos preocupemos?
7. a) ¿Como pueden da´ nar nuestra fe las preocupaciones excesi-˜ vas? b) Teniendo en cuenta lo que dice Proverbios 29:25, ¿por qu ´
e no debemos temer a los hombres?
persecuci ´
on que desagradar a Dios. ¿C ´
omo nos prote- geremos de este peligro? Rogandole a Jehov´ a que nos´ de la fe y la valent´ ´
ıa que necesitamos (lea Proverbios 29:25; Luc. 17:5).
8 Satanas, “el padre de la mentira”, utiliza a quienes´ tiene bajo su control para difundir mentiras sobre Jehova y sobre nuestros hermanos (Juan 8:44). Por´ ejemplo, los apostatas mienten y distorsionan la ver-´ dad sobre la organizaci ´
on de Jehov´
a en Internet, la television u otros medios de comunicaci´ on. Estas´ mentiras forman parte de las “flechas encendidas”
que emplea Satanas (Efes. 6:16). ¿Qu´ e debemos hacer´ si alguien nos habla de esas mentiras? Rechazarlas.
¿Por que? Porque tenemos fe en Jehov´ a y confiamos´ en nuestros hermanos. De hecho, evitamos todo con- tacto con los ap ´
ostatas. No permitimos que nada ni nadie nos lleve a discutir con ellos, ni siquiera la cu- riosidad.
9 El desanimo puede debilitar nuestra fe. En ocasio-´ nes, los problemas nos desaniman. Claro, no podemos pasarlos por alto. Eso ser´
ıa irresponsable por nuestra parte. Lo que no debemos hacer es pensar constan- temente en ellos, pues podrıamos perder de vista´ la maravillosa esperanza que nos ha dado Jehov´
a
8. ¿Que debemos hacer si alguien difunde mentiras sobre Jehov´ a´ y sobre nuestros hermanos?
9. ¿C´
omo puede afectarnos el des´
animo?
(Apoc. 21:3, 4). El desanimo puede agotarnos tanto´ que dejemos de servir a Dios (Prov. 24:10). Pero eso no tiene por qu ´
e ocurrirnos a nosotros.
10 Veamos lo que hace una hermana de Estados Uni- dos para conservar su fe en buen estado mientras cui- da de su esposo, que esta muy enfermo. Escribi´ o una´ carta a la central mundial en la que decıa: “A veces, la´ situacion nos ha causado mucho estr´ es y nos ha desa-´ nimado, pero nuestra esperanza es fuerte. Me impre- siona mucho la informaci ´
on que recibimos para for- talecer la fe y mantener el animo. Necesitamos de´
10. ¿Qu´
e aprendemos de lo que escribi ´
o una hermana?
Unos soldados se aseguran de reparar sus escudos despu´
es de la batalla.
(Vea el p´
arrafo 3).
verdad esos consejos. Nos ayudan a seguir adelante y a aguantar las pruebas de Satan ´
as”. Las palabras de esta hermana nos ensenan que podemos vencer el de-˜ sanimo. ¿C´ omo? Viendo lo que nos sucede como una´ prueba de Satanas, confiando en que Jehov´ a nos con-´ solara y valorando el alimento espiritual que nos da.´
11 ¿Necesita nuestro escudo de la fe alguna repara- cion? Pensemos en lo que hemos hecho durante los´ pasados meses: “¿He evitado preocuparme demasia- do?, ¿me he negado a escuchar las mentiras de los
11. ¿Qu´
e preguntas debemos hacernos para ver si nuestra fe est ´ a en buen estado?
¿Mantenemos en buen estado el “escudo grande de la fe”?
(Vea los p´
arrafos 8 y 11).
ap ´
ostatas y a discutir con ellos? y ¿he logrado sobre- llevar el desanimo?”. Si la respuesta es afirmativa,´ nuestra fe esta en buen estado. Ahora bien, debemos´ mantener la guardia, porque Satanas tiene otras ar-´ mas contra nosotros. Veamos una de ellas.
PROTEJ ´
AMONOS DEL MATERIALISMO
12 El materialismo puede resultar en que nos distrai- gamos y descuidemos el escudo de la fe. El apostol Pa-´ blo dijo: “Ningun soldado se envuelve en los asuntos´ comerciales de la vida si quiere agradar a quien lo re- cluto” (2 Tim. 2:4). De hecho, a los soldados romanos´ no se les permitıa tener negocios. ¿Qu´ e pod´ ıa ocurrir´ si un soldado pasaba por alto aquella norma?
13 Imaginemos la siguiente situacion. Todos los sol-´ dados de una compan˜ ıa pasan la ma´ nana practicando˜ con la espada, menos uno de ellos, que esta en la ciu-´ dad abriendo una tienda de alimentaci ´
on. Esa tarde, los soldados examinan la armadura y afilan las espa- das. Sin embargo, el que tiene la tienda se dedica a preparar los alimentos que vendera al d´ ıa siguiente.´ Por la manana, el enemigo lanza un ataque por sor-˜ presa. ¿Que soldado actuar´ a como debe y ganar´ a la´ aprobaci ´
on de su comandante? Y ¿a qui ´
en nos gusta- rıa tener al lado? ¿A uno de los que estuvieron prepa-´
12. ¿En qu´
e puede resultar el materialismo?
13. ¿Por qu ´
e no ten´
ıan negocios los soldados?
r ´
andose para la batalla, o al que se distrajo con su ne- gocio?
14 Al igual que un buen soldado, nosotros no nos dejamos distraer de nuestro objetivo principal: ganar la aprobaci ´
on de nuestros comandantes, Jehov´ a y Cristo. Lo consideramos m ´
as valioso que cualquier cosa que el mundo de Satanas nos ofrezca. Nos ase-´ guramos de tener el tiempo y las energıas que necesi-´ tamos para servir a Jehov´
a y mantener en buen esta- do el escudo de la fe y el resto de nuestra armadura espiritual.
15 Jamas debemos bajar la guardia. ¿Por qu´ e?´ El ap ´
ostol Pablo advirti ´
o que “los que est´
an decididos a ser ricos” seran “desviados de la fe” (1 Tim. 6:9, 10).´ La expresion “desviados” indica que podemos dis-´ traernos si tratamos de conseguir posesiones inne- cesarias. Nuestro coraz ´
on podr´
ıa quedar expuesto a “muchos deseos insensatos y daninos”. As˜ ı que´ no permitamos que esos deseos entren en nuestro co- razon. Debemos verlos como lo que son: armas que´ pueden da ˜
nar nuestra fe.
16 Pero supongamos que tenemos el dinero para
14. ¿Qu´
e consideramos valioso los soldados de Cristo?
15. ¿Qu´
e advertencia nos dio Pablo, y por qu´ e?
16. Tras leer el relato de Marcos 10:17-22, ¿en qu´
e preguntas debe- mos meditar?
comprar muchas cosas materiales. ¿Hacemos algo malo si adquirimos cosas que deseamos pero que en realidad no nos hacen falta? No necesariamente. Sin embargo, meditemos en estas preguntas: Aun si pode- mos comprar algo, ¿tenemos el tiempo y las energıas´ necesarios para usarlo y mantenerlo? Ademas, ¿po-´ drıamos llegar a encari´ narnos demasiado con nues-˜ tras posesiones? ¿Podrıa ese sentimiento llevarnos a´
Una hermana lleva bien agarrado su escudo de la fe leyendo la Biblia, asistiendo con regularidad a las reuniones
y saliendo a predicar todo lo que puede.
(Vea el p´
arrafo 19).
PREOCUPACIONES EXCESI
VAS
MENTIRAS DES ´
ANIMO
MATERIALISMO
actuar como el joven que rechaz ´
o la invitaci ´
on de Je- sus de hacer m´ ´
as en el servicio a Dios? (Lea Marcos 10:17-22). Es mucho mejor que llevemos una vida sen- cilla y dediquemos nuestro valioso tiempo y energıas´ a hacer la voluntad de Jehov´
a.
LLEVEMOS AGARRADO CON FUERZA EL ESCUDO DE LA FE
17 Nunca debemos olvidar que estamos en guerra y que tenemos que estar preparados para la batalla to- dos los dıas (Apoc. 12:17). Los hermanos no pueden´ llevarnos nuestro escudo de la fe. Somos nosotros los que debemos llevarlo agarrado con fuerza.
18 En la antiguedad, se honraba al soldado que de-¨ mostraba valor en la batalla. Pero era una humillaci ´
on regresar sin el escudo. El historiador romano Tacito´ escribi ´
o: “Dejar abandonado el escudo es su mayor verguenza”. Esta era una raz¨ on por la que los solda-´ dos procuraban llevarlo agarrado con fuerza.
19 Para llevar agarrado con fuerza el escudo de la fe, debemos asistir con regularidad a las reuniones y ha- blar a la gente sobre el nombre de Jehova y sobre su´
17. ¿Qu´
e no debemos olvidar nunca?
18. ¿Por qu´
e agarraban el escudo con fuerza los soldados de la an- tig ¨
uedad?
19. ¿Qu´
e tenemos que hacer para agarrar con fuerza el escudo de la fe?
Reino (Heb. 10:23-25). Adem ´
as, tenemos que leer la Biblia a diario y pedirle en oracion a Jehov´ a que nos´ ayude a poner en pr ´
actica su gu´
ıa y sus consejos en todo lo que hacemos (2 Tim. 3:16, 17). Ası, ning´ un´ arma de Satanas nos causar´ a da´ no permanente (Is.˜ 54:17). El “escudo grande de la fe” nos protegera. Es-´ taremos firmes, sirviendo a Jehova hombro a hombro´ con nuestros hermanos. Y no solo ganaremos las ba- tallas diarias, sino que tendremos el honor de estar del lado de Jesus cuando consiga la victoria sobre Sa-´ tanas y los suyos (Apoc. 17:14; 20:10).´
DESCRIPCI ´
ON DE LAS IM ´
AGENES. P´
agina 33: Una familia apaga de inmediato la televisi´
on cuando empieza un reportaje sobre unos ap´ osta- tas que dicen mentiras acerca de los testigos de Jehov´
a. M´
as tarde, durante la noche de adoraci ´
on, el padre utiliza un relato b´
ıblico para for- talecer la fe de la familia.
¿C ´
OMO PODEMOS PROTEGERNOS DE LAS SIGUIENTES ARMAS DEL DIABLO?
˛ Preocupaciones excesivas.
˛ Mentiras y des´
animo. ˛ Materialismo.
CANCI ´
ON 118
ART´
ICULO
DE ESTUDIO
47
Lecciones
del libro de Lev ´
ıtico
“Toda la Escritura est ´
a inspirada por Dios y es ´ util”
(2 TIM. 3:16).
CANCI ´ ON 98
Las Escrituras est ´
an inspiradas por Dios
AVANCE
El libro de Lev´
ıtico contiene leyes que Jehov ´
a le dio al an- tiguo Israel. Los cristianos no estamos obligados a obe- decer esas leyes, pero podemos beneficiarnos de ellas.
En este art´
ıculo, vamos a analizar algunas lecciones valio- sas que podemos aprender de Lev´
ıtico.
EL AP ´
OSTOL Pablo le recordo a su joven amigo Ti-´ moteo que “toda la Escritura esta inspirada por´ Dios y es util” (2 Tim. 3:16). Una parte de esta “Es-´ critura” es el libro de Levıtico. ¿Qu´ e opina usted de´ el? Para algunas personas, es solo un libro lleno de´ normas que no son utiles para nuestro d´ ıa. Pero los´ cristianos verdaderos lo vemos de manera distinta.
2 Levıtico se escribi´ o hace unos tres mil quinien-´ tos anos, pero Jehov˜ a lo ha conservado “para nues-´ tra ensenanza” (Rom. 15:4). Este libro inspirado˜ nos ayuda a comprender la manera de pensar de Dios, ası que deber´ ıamos tener mucho inter´ es en´ examinarlo. De hecho, podemos aprender muchas lecciones de el. Veamos cuatro.´
C ´
OMO CONSEGUIMOS LA APROBACI ´
ON DE JEHOV ´ A
3 Primera leccion: necesitamos la aprobaci´ on de´ Jehova para que acepte nuestros sacrificios. En la ce-´ lebracion anual del D´ ıa de Expiaci´ on, la naci´ on de´ Israel se reunıa y el sumo sacerdote ofrec´ ıa sacrifi-´ cios de animales. Estos recordaban a los israelitas que debıan estar libres de pecado. Pero hab´ ıa algo´
1, 2. ¿Por que deber´ ıa interesarnos el libro de Lev´ ıtico a los cristia-´ nos de la actualidad?
3. ¿Por qu´
e se ofrec´
ıan sacrificios el D´
ıa de Expiaci´ on?
que el sumo sacerdote tenıa que hacer ese d´ ıa antes´ de entrar en el Santısimo con la sangre de los sacri-´ ficios; de hecho, era algo mas importante que el per-´ don de los pecados de la naci´ on.´
4 (Lea Lev ´ıtico 16:12, 13). Imaginemonos la es-´ cena. El sumo sacerdote entra en el tabernaculo.´ En una mano lleva un recipiente con incienso perfu- mado y en la otra un braserillo de oro lleno de bra- sas. Se detiene delante de la cortina que oculta la entrada al Santısimo. Con sumo respeto, entra por´ primera vez ese dıa (lo har´ a dos veces m´ as) y se para´ frente al Arca del Pacto. En sentido simbolico, est´ a´ ante la mismısima presencia de Jehov´ a. Entonces,´ echa el incienso sobre las brasas, y la sala se llena de un agradable aroma.1 M ´as tarde, volver ´a a entrar en el Santısimo con la sangre de las ofrendas por el´ pecado. Fijemonos en esto: quema el incienso an-´ tes de presentar la sangre de las ofrendas por el pe- cado.
1 En el antiguo Israel, el incienso que se quemaba en el tabern´
aculo se consideraba sagrado y solo se usaba en la adoraci´
on a Jehov´ a ( ´
Ex. 30:
34-38). No hay registros de que los primeros cristianos usaran el in- cienso para adorar a Dios.
4. Como vemos en Lev´
ıtico 16:12, 13, ¿qu´ e hac´
ıa el sumo sacerdo- te la primera vez que entraba en el Sant´
ısimo el D´
ıa de Expiaci ´ on?
(Vea el dibujo de la portada).
5 ¿Que aprendemos del uso del incienso el D´ ıa de´ Expiacion? La Biblia compara a incienso las oracio-´ nes de los siervos fieles de Dios (Sal. 141:2; Apoc.
5:8). Recordemos que el sumo sacerdote llevaba el incienso ante la presencia de Jehova con much´ ısi-´ mo respeto. De modo similar, cuando nos dirigimos en oracion a Dios, lo hacemos con un profundo res-´ peto. Valoramos mucho que el Creador del universo nos permita acercarnos a el, como hace un hijo con´ su padre (Sant. 4:8). Nos acepta como sus amigos (Sal. 25:14). Este es un honor tan grande para no- sotros que no queremos hacer nada que le desa- grade.
6 Tengamos presente que el sumo sacerdote debıa´ quemar el incienso antes de ofrecer los sacrificios.
Ası se aseguraba de que contaba con la aprobaci´ on´ de Jehova. ¿Qu´ e aprendemos? Cuando Jes´ us estuvo´ en la Tierra, tuvo que hacer algo importante antes de poder ofrecer su vida en sacrificio, algo mas im-´ portante que salvar a la humanidad. A fin de que Jehova aceptara su sacrificio, tuvo que obedecerle´ lealmente durante toda su vida. De ese modo, de- mostro que lo correcto es vivir como Jehov´ a nos´
5. ¿Qu´
e aprendemos del uso del incienso el D´
ıa de Expiaci´ on?
6. ¿Qu ´
e nos ense˜
na sobre Jes ´
us el que el sumo sacerdote quema- ra el incienso antes de ofrecer los sacrificios?
manda. Jesus prob´ o que la soberan´ ıa de su Padre es´ recta y su manera de gobernar es justa.
7 Jesus obedeci´ o a la perfecci´ on las normas justas´ de Jehova durante toda su vida en la Tierra. Ningu-´ na tentacion ni prueba, ni siquiera la perspectiva de´ una muerte horrible, debilito el deseo que ten´ ıa de´ defender la manera de gobernar de su Padre (Filip.
2:8). Jesus or´ o con “fuertes clamores y l´ agrimas”´ cuando se enfrento a las pruebas (Heb. 5:7). Sus´ sinceras oraciones procedıan de un coraz´ on leal y´ fortalecieron su deseo de ser obediente. Estas ora- ciones fueron para Jehova como el agradable olor´ del incienso. Todo lo que hizo Jesus durante su vida´ agrado a su Padre y vindic´ o la soberan´ ıa divina.´
8 Podemos imitar a Jesus haciendo lo posible´ por obedecer las leyes de Dios y por ser leales a el. Cuando pasamos por pruebas, le suplicamos a´ Jehova que nos ayude porque deseamos agradarle.´ Haciendo todo esto, demostramos que apoyamos su modo de gobernar. Sabemos que no aceptara´ nuestras oraciones si hacemos algo que condena.
En cambio, si vivimos como Dios quiere, pode- mos tener la confianza de que nuestras oraciones
7. ¿Por que le agrad´ o a Jehov´ a todo lo que hizo Jes´ us durante su´ vida en la Tierra?
8. ¿C´
omo podemos imitar a Jes ´ us?
sinceras seran para´ el como el agradable olor del in-´ cienso. Y podemos estar seguros de que nuestra lealtad y obediencia complacen a nuestro Padre ce- lestial (Prov. 27:11).
LA GRATITUD Y EL AMOR
NOS MOTIVAN A SERVIR A JEHOV ´ A
9 Segunda leccion: servimos a Jehov´ a porque es-´ tamos agradecidos a el. Analicemos otro aspecto´ importante de la adoracion a Dios en Israel: las´ ofrendas de paz o de comunion.´ 1 En el libro de Le- vıtico, aprendemos que los israelitas pod´ ıan ofrecer´ un sacrificio de paz como “una muestra de agrade- cimiento” (Lev. 7:11-13, 16-18). No presentaban esta ofrenda porque tuvieran que hacerlo, sino porque deseaban hacerlo. Ası que se trataba de una ofren-´ da voluntaria que hacıan por amor a su Dios, Jeho-´ va. Quien hac´ ıa la ofrenda, su familia y los sacerdo-´ tes comıan la carne del animal sacrificado. Pero´ ciertas partes del animal eran solo para Jehova.´
¿Cuales?´
1 Encontraremos m´
as informaci ´
on sobre las ofrendas de comuni ´ on o de paz en el libro Perspicacia para comprender las Escrituras, volu- men 2, p´
agina 523.
9. ¿Por qu´
e se ofrec´
ıan los sacrificios de paz?
10 Tercera leccion: le damos lo mejor a Jehov´ a por-´ que lo amamos. Jehova consideraba que la grasa era´ la mejor parte del animal. Tambien especific´ o que´ algunos organos vitales, como los ri´ nones, ten˜ ıan´ un valor especial (lea Lev ´ıtico 3:6, 12, 14-16). Ası´ que a Jehova le hac´ ıa particularmente feliz que un´
10. ¿Que nos ense´ nan los sacrificios de paz de los que habla Lev˜ ı-´ tico 3:6, 12, 14-16 sobre los motivos de Jesus para hacer la volun-´ tad de su Padre?
El amor a Jehov´
a nos motiva a darle lo mejor.
(Vea los p´
arrafos 9 a 12).
israelita le ofreciera de manera voluntaria los orga-´ nos vitales y la grasa. El israelita que hacıa esa´ ofrenda demostraba su profundo deseo de darle a Jehova lo mejor. De modo parecido, Jes´ us le ofre-´ cio lo mejor a su Padre sirvi´ endole de toda alma por´ el amor que le tenıa (Juan 14:31). Para Jes´ us, era´ un placer hacer la voluntad de Dios, y amaba pro- fundamente su ley (Sal. 40:8). ¡Cuanto debi´ o agra-´ darle a Jehova ver con qu´ e disposici´ on le serv´ ıa su´ Hijo!
11 Los sacrificios de paz eran voluntarios y una muestra de amor a Dios. Nuestro servicio a Jehova´ es como esos sacrificios, pues le demostramos de manera voluntaria lo que sentimos hacia el. Le da-´ mos lo mejor, y lo hacemos porque lo amamos con todo el corazon.´ ´
El debe sentirse muy contento al ver a millones de personas servirle porque sienten un profundo amor por el y por sus normas. Nos con-´ suela recordar que el ve y valora no solo lo que ha-´ cemos, sino por que lo hacemos. Por ejemplo, si la´ edad avanzada no nos permite hacer todo lo que nos gustarıa, podemos tener la seguridad de que Jeho-´ va no se centra en nuestras limitaciones. Tal vez´ pensemos que tenemos poco que ofrecerle, pero el´
11. a) ¿En qu´
e se parece nuestro servicio a Dios a los sacrificios de paz? b) ¿C ´
omo puede consolarnos esto?