IDENTIFICAR AL AUTOR DE UN DISPARO POR LOS RESIDUOS
El disparo de un arma de fuego produce una cantidad de subproductos como conse-cuencia de la deflagración de la pólvora y del paso del proyectil a gran presión y velocidad por el ánima. Principalmente son partícu-las de metal y residuos químicos que los gases calientes dejan al enfriarse.
Estos residuos impregnan no solo al arma (todo el mundo tiene una idea intuitiva de la necesidad de limpiar las armas después de haberlas usado) sino
también al tirador y, como se sabe, los alrededores del punto de impacto. En este segundo caso los residuos nos sirven para calcular o estimar la distancia desde la que se produjo el dispa-ro, pero en este punto que nos ocupa hablaremos de como el tirador queda impregnado por los restos mencionados.
Ante todo hay que dejar sentado que no existe forma de rela-cionar inequívocamente un arma disparada con el tirador. Solo podemos afirmar que una persona tiene sobre partes de su cuerpo y ropa unos residuos determinados, compatibles con haber disparado un arma de fuego, pero la no existencia de ta-les residuos no puede exculpar a la persona de haberlo hecho, dado que estos han podido ser removidos con o sin intención, se ha podido evitar la impregnación o el tiempo entre el disparo y el análisis ha sido tan largo que no es posible encontrar los dichos restos con la precisión y seguridad necesaria.
Obviaremos hablar de los procesos producidos durante la deflagración de la pólvora y la salida del proyectil por haberse tratado en otras partes. Se puede afirmar que la nube de gases que acompaña al disparo deja unos residuos cuya composición se conoce, en mayor cantidad cuanto mayor es el calibre del arma y la can-tidad de pólvora usada, y que se trata de nitritos y ni-tratos acompañados de restos carbonosos y partículas de Plomo, Estaño y Antimonio procedentes del proyec-til, de Cobre y Zinc de su camisa, de Bario, Mercurio, Antimonio y cristal procedentes del pistón, entre otros menos frecuentes.
Estos restos pueden depositarse en las manos, la ropa, los brazos, la cara, las muco-sas y el pelo del tirador y existen métodos químicos que detectan la presencia de ta-les restos. Si bien es cierto que muchas personas pueden tener restos de nitratos o incluso partículas de Estaño sin haber disparado un arma, la presencia conjunta de todos o muchos de los elementos citados, es la base de la seguridad en afirmar que el sujeto disparó un arma. En la actualidad las pruebas raramente producirán un falso positivo aunque, como se ha dicho, el negativo no puede tomarse como exculpación. Las pruebas de que disponemos actualmente son:
Prueba de la parafina
Prueba del Rodizonato de Sodio
Análisis por activación de neutrones
Espectroscopia de Absorción Atómica con horno de Grafito
Emisión atómica acoplada inductivamente a plasma
Microscopía electrónica de barrido acoplada a difracción por rayos X
Técnica de Walker
Prueba de la parafina
Es una de las primeras técnicas que se desarrollaron si bien está en desuso por la alta cantidad de falsos positivos. Se introducían las manos del sospechoso en parafina ca-liente que, al enfriarse, se desprendía de la piel en formas de capas extensas.
Se rociaba entonces la parafina con una solución al 25% de N, N7-difemilamina en SO4H2 concentrado lo que producía un color azul si se detectaba la presencia de nitra-tos. Si el sujeto trabajaba con oxidantes fuertes, disolventes, fertilizantes cosméticos y otros existían nitratos en su piel que invalidaban la prueba.
Prueba del Rodizonato de Sodio
La prueba del Rodizonato Sódico solo detecta Plomo y Bario (proyectil y fulminante) y también Antimonio y aunque es de aplicación limitada para determinar si una persona disparó un arma, es muy útil en la apreciación de distancias de dis-paro y en comprobación de que un disdis-paro atravesó una de-terminada prenda de ropa
El procedimiento de la prueba es como sigue:
Se frota la zona de interés con una tela de algodón humedecida en ClH
Se dejaba secar la tela de nuevo
Se rocía entonces con una solución saturada de RdNa. Si se aprecian
man-chas de color rojo escarlata tenemos plomo o bario en la muestra.
Añadiendo entonces ClH diluido si las manchas tornan a morado se confirma
la presencia de plomo.
Las reacciones que ocurren en la tela de algodón son las siguientes Plomo
Pb + 2 ClH = Cl2Pb + H2
Cl2Pb + RdNa = RdPb que es de color rojo Bario
Ba + 2 ClH = Cl2Ba + H2
Cl2Ba + RdNa = RdBa que es de color rosa marrón
La espectroscopia por absorción atómica ha desplazado este test para la determi-nación de restos en la persona del sospechoso.
Para el uso de este test, como se ha mencionado más arriba, en las prendas de ropa el protocolo es el siguiente:
La tela de algodón se humedece con dos gotas de ClH diluido al 1%
Esta tela se frota en las ropas y, de ser conveniente, en las manos y pelo de
la frente del sospechoso, incluso con un bastoncillo en el interior de la nariz
Se colocan las telas en un portaobjetos
Se añaden a cada muestra 2 gotas de la solución Buffrer
Se añaden 2 gotas de RdNa en agua al 0,2% preparada muy recientemente
y mantenida a salvo de la luz, a cada zona de estudio
Si la coloración amarilla de RdNa se vuelve rosa marrón tenemos Bario. Si se vuel-ve rojo escarlata, tenemos Plomo. Si se aprecian ambos colores, tenemos ambos metales. Si no hay cambio del color de RdNa, la prueba es negativa.
Hay que añadir que una prueba negativa no sería exculpatoria pues hay muchos factores que podrían influir en que los restos o no se hayan depositado o hayan ya desaparecido en el momento de la recogida de restos. Sin embargo la detección conjunta de Bario, Plomo y Antimonio en las manos de un sospechoso se considera prueba aceptada de haber disparado un arma.
Análisis por activación de neutrones
Se utiliza para la detección de Bario y Antimonio. También por el método de la parafi-na caliente se obtienen las muestras del sujeto. Se bombardea entonces esta con neutrones procedentes de un reactor nuclear. Los elementos Ba y Sb se transmutan en sus isótopos radioactivos de los que se pueden medir con precisión sus emisiones Gamma. Tiene como inconvenientes la necesidad de obtener los neutrones de alta energía a partir de un reactor y que no puede detectar plomo al no tener isótopos ra-dioactivos y hay que complementar la prueba con la detección específica de este. Espectroscopia de Absorción Atómica con horno de Grafito
A diferencia de, como se verá en el siguiente punto, la emisión atómica, la absorción atómica es la absorción por parte de los electrones libres de un elemento de una de-terminada radiación, lo que los hace cambiar de estado cuántico para posteriormente volver a su estado fundamental devolviendo esa energía en forma de radiación.
Lo que se mide en este caso no es la energía devuelta sino la absorbida ya que la cantidad de energía, emitida como forma de onda de una determinada frecuencia, absorbida será proporcional a la cantidad de masa de ese elemento que haya en una determinada mezcla.
Dentro de un horno de grafito: un cilindro hue-co de este, abierto por ambos lados, sumergido en un gas inerte con un orificio lateral para in-yectar la muestra a analizar se coloca una lámpara electrónica con el ánodo de Wolframio y el cátodo del mismo material que se quiere analizar. Se en-ciende la lámpara pudiéndose medir en el interior del horno la cantidad de radiación emitida. Se introduce entonces la muestra en análisis que, al ser iluminada con la ra-diación de la lámpara absorbe parte de la energía lo que, de nuevo, se puede medir con precisión determinando la cantidad que de ese elemento hay en la muestra. Es una técnica lenta, como todas las que precisan de un horno, pero puede detectar cantidades ínfimas de un elemento:
Plomo 450 partes por billón
Espectrógrafo de emisión atómica acoplado inductivamente a plasma de Ar-gón
La espectroscopia de emisión atómica es un método instrumental de análisis químico, que se fundamenta en el estudio de la radiación emitida por átomos en todas las re-giones del espectro. Cuando estos absorben energía, se excitan y en dicho estado permanecen un tiempo muy corto, como una millonésima de segundo, luego el átomo vuelve a su estado fundamental o no excitado emitiendo el sobrante de energía en forma de luz o cuantos luminosos
El estudio de la fre-cuencia de emisión de estos cuantos de luz permiten determinar el tipo de átomo que había en la muestra ya que esta frecuencia de emisión es caracte-rística de la situación energética de los elec-trones de las capas “libres” de cada ele-mento.
El Plasma de Argón (gas Argón, en forma de iones a elevadísima temperatura) se uti-liza, por medio de un intenso campo magnético, para excitar los átomos de la mues-tra como se ha dicho.
El Espectrógrafo de Emisión Atómica con Plasma de Argón acoplado inductivamente parece ser el más útil en el laboratorio por su capacidad para
Detectar hasta seis elementos: Antimonio, Cobre, Arsénico, Bismuto, Plata y
Estaño
Detectar bajas cantidades de material, basta un nano gramo (10-9 gramos)
Resistencia a la interferencia espectral
Velocidad en obtener los resultados
Manejo sencillo
Buena presentación de resultados
Microscopía electrónica de barrido acoplada a difracción por rayos X
El microscopio electrónico de barrido, en inglés SEM ( Scanning Electron Microscope),
produce una imagen usando un haz de electrones en lugar de un haz de fotones, el consabido haz de luz visible que se usa en el micros-copio convencional.
La resolución de una imagen está limitada por la longi-tud de onda de la radiación que se utiliza para “ver”, esto es, un haz de radiación se hace chocar con el ob-jeto y se recoge una vez rebotado en este.
Con fotones de frecuencias visibles se puede llegar hasta 1.000 aumentos mientras que el microscopio con haz de electrones (SEM) se puede llegar a más de 150.000 aumentos.
La muestra debe estar alojada en un receptáculo con alto vacío para que la presencia de partículas de aire no desvíe o perturbe el haz. El haz de electrones se puede
enfo-car muy finamente gracias a potentes campos magnéti-cos de un modo semejante a como se hace con el tu-bo de rayos cató-dicos.
En el impacto de los electrones con la muestra se pro-ducen algunos efectos indesea-dos: parte de los electrones rebotan en ella como lo ha-rían los fotones pero algunos de ellos consiguen arrancar partículas
sión secundaría de radiación, principalmente Rayos X. El tratamiento de estas radia-ciones permite seleccionar la imagen más conveniente según la muestra.
Dado que diferentes partes de la muestra tiene diferente capacidad para esta emisión secundaria la imagen del SEM suele tener un aspecto tridimensional que ayuda a la perfección de la imagen.
Sin embargo, los electrones carecen de color visible al ojo humano aunque el trata-miento digital de la imagen puede colorear artificialmente los resultados.
Las muestras en un caso sospechoso de disparo se toman de las manos, frente y ro-pas de este mediante una cinta adhesiva de doble cara aplicándola de 50 a 100 veces sobre la superficie de interés cuidando de aislarse mediante guantes de látex y de no manipular en exceso ni bruscamente para evitar el posible desprendimiento de resi-duos valiosos. Se toman cuatro muestras por sospechoso.
Los restos a detectar han de ser tales que solos o en asociación no se encuentren en situaciones de la vida normal lo que provocaría un dictamen rechazable. Las trazas que se buscarán en el microscopio son:
1. Pb, Sb, Ba
2. Ba, Ca, Si con restos de S
3. Ba, Ca con restos de Pb pero que estén exentos de Cu y Zn
4. Sb, Ba
Existen otras composiciones también consistentes pero no únicas:
1. Pb, Sb
2. Pb, Ba
3. Pb
4. Ba con ausencia de S
5. Sb (raro)
También se pueden encontrar como residuos de disparo Si, Ca, Al, Cu, Fe, S, P (raro), Zn si va acompañado de Cu, Ni si va acompañado de Cu, y Zn, K y Cl.
El microscopio electrónico es una herramienta muy conveniente para detectar con se-guridad cantidades mínimas o mezcladas de los residuos. Y los ensayos no son com-pletamente destructivos lo que permite a las partes pedir nuevos análisis. Sin embar-go el coste del equipo es considerable y la preparación de las muestras en alto vacío es laboriosa y lenta.
Técnica de Walker
En la actualidad no es una prueba específica para determinar si un sospechoso dispa-ró un arma. Esta técnica detecta nitritos en la ropa alrededor del orificio de entrada, lo que no es origen de tantos falsos positivos como en la detección de nitratos y se usa para determinar si la distancia de disparo fue próxima o a una distancia superior por lo que no quedan restos de pólvora. Detecta Nitrito de Potasio y se utiliza una hoja de papel fotográfico ya fijado al que después de aplicarlo sobre la zona de ropa de interés se rocía con ácido acético para formar ácido nitroso y la sal de Potasio co-rrespondiente.
El papel fotográfico se tiñe de rojo en cantidad proporcional a la cantidad de nitrito encontrado. El perito puede realizar pruebas con el arma dubitada disparando a dife-rentes distancias y comparando los distintos test de Walker obtenidos puede deducir la distancia de disparo.