• No se han encontrado resultados

Prácticas de gobierno y liberalismo en Michel Foucault

N/A
N/A
Protected

Academic year: 2017

Share "Prácticas de gobierno y liberalismo en Michel Foucault"

Copied!
98
0
0

Texto completo

(1)
(2)

TÍTULO TRABAJO DE GRADO: Prácticas de gobierno y liberalismo en Michel Foucault

AUTOR O AUTORES

Apellidos Completos Nombres Completos

Dueñas Ocampo Sebastián

DIRECTOR (ES) TESIS DOCTORAL O DEL TRABAJO DE GRADO

Apellidos Completos Nombres Completos

Conforti Rojas María Cristina

ASESOR (ES) O CODIRECTOR

(3)

TRABAJO PARA OPTAR AL TÍTULO DE: FILÓSOFO

FACULTAD: FILOSOFÍA

PROGRAMA: Carrera X Licenciatura ___ Especialización ____ Maestría ____ Doctorado ____

NOMBRE DEL PROGRAMA: PREGRADO EN FILOSOFÍA

NOMBRES Y APELLIDOS DEL DIRECTOR DEL PROGRAMA: María Cristina Conforti Rojas

CIUDAD: BOGOTÁ

AÑO DE PRESENTACIÓN DEL TRABAJO DE GRADO: 2011

(4)

4 RESUMEN

El siguiente trabajo se concentra en una línea de investigación bien determinada que se extiende en la obra del autor francés de 1975 a 1979. Busca abrir una reflexión sobre la naturaleza de la libertad en la tecnología de gobierno liberal, al preguntarse por la relación entre el liberalismo y la biopolítica. Este trabajo muestra como la reflexión de Michel Foucault durante este periodo de su obra lleva a mostrar la libertad como un aspecto de la vida de los seres humanos que depende de múltiples factores externos manipulables. En efecto, la libertad es la base que permite el funcionamiento del sistema liberal pero a la vez es algo construido, algo fabricado. La libertad dentro de la tecnología de gobierno liberal desde este punto de vista se transforma en una herramienta para la gestión de los gobernados.

Palabras clave: Liberalismo, biopolítica, libertad, población, prácticas de gobierno

Abstract

The aim of this work is a research line that is between 1975 and 1979 in the author´s work. It wants to open the question about the nature of freedom in the liberal technology of government asking for the relation between liberalism and biopolitics. This work explains how the reflection of Michel Foucault during this period of his work takes him to show the freedom as an aspect of human been life that depends of multiple external manipulable factors. Indeed, freedom is the base that allows the liberal system works but at the same time is something build, something made. The freedom inside liberal´s technology from this point of view becomes a management tool to control the governed.

(5)

5

PRÁCTICAS DE GOBIERNO Y LIBERALISMO EN MICHEL

FOUCAULT

SEBASTIÁN DUEÑAS OCAMPO

PONTIFICIA UNIVERSIDAD JAVERIANA FACULTAD DE FILOSOFÍA

PREGRADO EN FILOSOFÍA BOGOTÁ

(6)

6

PRÁCTICAS DE GOBIERNO Y LIBERALISMO EN MICHEL

FOUCAULT

SEBASTIÁN DUEÑAS OCAMPO

Trabajo de grado para optar al título de

FILÓSOFO

Directora

Dra. MARÍA CRISTINA CONFORTI ROJAS

PONTIFICIA UNIVERSIDAD JAVERIANA FACULTAD DE FILOSOFÍA

PREGRADO EN FILOSOFÍA BOGOTÁ

(7)

7

TABLA DE CONTENIDO

CARTA DE LA DIRECTORA……….8

NOTA DEL TRABAJO………9

AGRADECIMIENTOS………10

INTRODUCCIÓN………11

1. LA BIOPOLÍTICA Y EL DISPOSITIVO DE SEXUALIDAD: EL LUGAR DE LA POBLACIÓN EN LA TRANSFORMACIÓN DE LAS PRÁCTICAS DE GOBIERNO ……….15

1.1 La verdad y el dispositivo de sexualidad………. 30

1.2 La superación de una hipótesis represiva………... 33

1.3 ¿Cómo surge el concepto de población?……….35

1.4 Anatomopolítica y biopolítica……….. 41

2. HACIA UNA HISTORIA DE LA GUBERNAMENTALIDAD: LA PREGUNTA POR EL LUGAR DE LA LIBERTAD EN LA TECNOLOGÍA DEL GOBIERNO LIBERAL………50

2.1 La gubernamentalidad………...54

2.2 Un plano de análisis de la razón gubernamental………...61

2.3 Liberalismo y libertad: población, mercado, sociedad civil………. 70

2.4 La libertad no es más que una palabra……….. 86

CONCLUSIÓN………....92

(8)
(9)
(10)

10

Agradecimientos

Gracias a la filosofía que ha abierto mis horizontes; me ha mostrado que no hay límites. Gracias a mi madre que es la luz de mi vida. Gracias a mi padre a quien debo en parte el amor por la filosofía. Gracias a mi hermano por su apoyo en todos los momentos.

A Cristina quien con su apoyo y confianza hizo posible este trabajo.

(11)

11

Introducción

La extensa obra de Michel Foucault dio lugar a múltiples líneas de investigación que van desde una preocupación por la forma en que fue posible la formación de algo como la locura, pasando por el impacto e importancia que toma la sexualidad a partir del siglo XIX hasta la centralidad en su trabajo de la pregunta por cómo llegamos a ser los sujetos que somos. Hacia 1978 Foucault en sus cursos del Collège de France aborda el problema de la configuración del Estado y parte de lo que él denomina como una historia de la gubernamentalidad. En efecto, dicha historia finalmente lo lleva a analizar las rupturas de una razón de Estado constituida desde el siglo XVI hasta el siglo XVIII y esto implica finalmente un análisis de las diferentes singularidades que dieron lugar al liberalismo. El siguiente trabajo es un esfuerzo por examinar el trabajo de este autor desde la perspectiva de esa línea de investigación que él denominó con el nombre de gubernamentalidad. Este concepto de gubernamentalidad empieza a ser parte de su producción intelectual a partir de 1978 año en el cual dicto el curso Seguridad, territorio y población en el Collège de France y toma una relevancia central en su curso el

Nacimiento de la biopolítica de 1979. El concepto de gubernamentalidad es importante en este periodo debido a que facilita la superación de un modelo de comprensión sobre el poder que se limitaba a la lucha de fuerzas y a la represión. El problema de la gubernamentalidad o de la gubernamentalización del Estado es útil en el sentido de que permite concebir el poder como la posibilidad de generar conductas en los individuos. Lo anterior, posibilita a la vez la entrada en el juego del poder de la libertad, la libertad como contraposición del poder, punto de partida del poder, herramienta del poder, etc.

(12)

12

cómo la libertad dentro de la tecnología de gobierno liberal, entendida desde la perspectiva foucultiana, tomó la forma de una herramienta de gestión a través de la cual se determinan las condiciones en que los gobernados son libres. Es decir, que según este punto de vista, la libertad es creada, fabricada, en las prácticas de gobierno liberales y es a la vez, el punto de partida que posibilita la existencia de las mismas.

Este trabajo no pretende hacer un análisis exhaustivo de la obra Foucultiana sino que pretende limitarse a una línea de investigación propuesta desde 1976 con su curso

Defender la sociedad y su libro publicado La historia de la sexualidad (vol. I) y que es desarrollada en su curso Seguridad, territorio y población y el Nacimiento de la Biopolítica1. Este trabajo tampoco pretende hacer un análisis exhaustivo del liberalismo y no lo entiende como ideología o movimiento político sino como un conjunto de prácticas que configuran una racionalidad de gobierno. Es expresamente en este sentido que se comprende el liberalismo y se pretende analizarlo2

En el curso de 1976 Defender la sociedad así como en su libro La historia de la sexualidad (Vol.1) Foucault propone la posibilidad de una estrategia política que a través de un conjunto de mecanismos puede establecer un control ya no sobre los individuos sino sobre las poblaciones y sus fenómenos lo cual denominó con el nombre de Biopolítica

.

3

1 El trabajo de un análisis de la biopolítica nunca fue terminado, sin embargo en 1979 Foucault dio un giro investigativo que lo llevó a proponer al liberalismo como el marco de inteligibilidad de esa biopolítica: “y por ende, si se comprende con claridad de qué se trata en ese régimen que es el liberalismo, opuesto a la razón de Estado o que, antes bien, la modifica de manera fundamental sin cuestionar quizá sus fundamentos-, una vez que se sepa qué es ese régimen gubernamental denominado liberalismo, se podrá, me parece, captar qué es la biopolítica (Foucault, 2008a, p. 41).

2 Foucault ya expresaba la delimitación de su análisis sobre el liberalismo la cual es sumamente útil al expresar que: “Desde luego no se trata aquí de una interpretación que se pretenda exhaustiva, sino de un plano de análisis posible, el de la razón gubernamental, es decir, de esos tipos de racionalidad que se ponen en acción en los procedimientos por cuyo intermedio se dirige la conducta de los hombres a través de una administración estatal” (Foucault, 2008ª, p364).

. Esta línea de investigación sobre el gobierno de las poblaciones o mejor

(13)

13

aún de los seres humanos ahora entendidos como especie humana, toma una mayor profundidad en las primeras tres clases del curso Seguridad, territorio y población donde se indaga por el surgimiento y funcionamiento de lo que Foucault llamó mecanismos de seguridad y donde a la vez profundiza en el efecto que tuvo sobre las prácticas de gobierno, el surgimiento del concepto de población.

El primer capítulo del presente trabajo parte de algunos elementos fundamentales contenidos en La historia de la sexualidad y Seguridad territorio y población para mostrar la relevancia de un concepto como el de biopolítica y el de población dentro del análisis que Foucault hace de las singularidades que permitieron rupturas en la forma como se pensaba el arte de gobierno hasta la primera mitad del siglo XVIII. Este primer capítulo igualmente introduce algunos de los conceptos de La voluntad de saber para mostrar cómo la libertad lejos de ser la contracara del poder que permitió el surgimiento de algo como la sexualidad es una herramienta de sus instrumentos. Finalmente, este primer capítulo pretende mostrar cómo el problema del gobierno se hace cada vez más relevante en el análisis de Foucault en este periodo de tiempo.

El segundo capítulo de este trabajo intenta mostrar de manera sintética cómo el poder pastoral y la policía alemana influyen en el desarrollo del concepto de gobierno a través de los siglos. Posteriormente, se intenta hacer algunas aclaraciones metodológicas sobre el modo en que Foucault ha propuesto una historia de la gubernamentalidad. Finalmente, se aborda con mayor detalle la centralidad de una filosofía utilitarista en esa tecnología naciente del gobierno liberal y se muestra cómo surge la sociedad civil como una esfera de independencia al ejercicio del poder público que servirá como el correlato perpetuo de esas prácticas de gobierno liberal. A partir de estos puntos el segundo

(14)

14

capítulo termina haciendo una descripción de la naturaleza de la libertad en la tecnología de gobierno liberal y por qué sirve como una herramienta de gestión en el desarrollo de los objetivos estratégicos del Estado.

(15)

15

Capítulo 1:

La Biopolítica y el dispositivo de sexualidad: el lugar de la población

en la transformación de las prácticas de gobierno

Desde la idea de que el Estado tiene su propia naturaleza y su propia finalidad, a la idea de que el hombre es el verdadero objeto del poder del Estado, tan pronto como él produce un superávit de fuerza, tan pronto como es un ser hablante, un trabajador viviente, tan pronto como constituye una sociedad, y tan pronto como él pertenece a una población en un ambiente, nosotros podemos ver la incremental intervención del Estado en la vida del individuo.

Michel Foucault

(16)

16

dificultad para luego dar un giro donde pueda verse con claridad algunos asuntos fundamentales que me permitirán realizar un análisis de la libertad en la tecnología de gobierno liberal.

Las particularidades de las transformaciones en lo que Foucault ha llamado las racionalidades de Estado; es decir, el modo en que las prácticas de gobierno sustentadas en redes de individuos y no en sujetos particulares, que sirven para manipular, direccionar, dirigir la conducta de los gobernados, se han transformado, es el punto central de referencia para la realización de este trabajo. Dentro de las transformaciones de la racionalidad del Estado específicamente lo que se ha denominado como liberalismo vemos una salida al modelo bélico que Foucault implementó hasta su curso

Defender la sociedad (1976). Se intenta superar en esta incursión dentro de los modelos de gobierno la relación bidireccional poder-saber y se deja ver con claridad como entra a jugar parte fundamental de la reflexión la variable subjetividad; la verdad y el espacio de la libertad. Esta nueva variable es parte fundamental de esa salida al modelo poder-saber y empieza a ser parte de la reflexión desde La Voluntad del Saber cuando Foucault nos dice que “…donde hay poder hay resistencia y no obstante (o mejor: por lo mismo), ésta nunca está en posición de exterioridad respecto del poder” (Foucault, 2002, p. 116) y continua “Eso sería desconocer el carácter estrictamente relacional de las relaciones de poder. No pueden existir más que en función de una multiplicidad de puntos de resistencia…” (Foucault, 2002, p. 116). Lo cual implica que dada la lógica relacional del poder y su falta de centro específico los puntos de resistencia se encuentran presentes en todas partes y por lo tanto estas resistencias se imponen como el límite y posibilidad de modificación de esa imposición del poder; se introducen como espacios de construcción de la verdad; es decir, como apertura de las subjetividades.

(17)

17

los gobernados específicamente dentro de la racionalidad del liberalismo; esta racionalidad liberal la cual Foucault ha llamado el marco general de la Biopolítica. “…una vez se sepa qué es ese régimen gubernamental denominado liberalismo, se podrá, me parece, captar qué es la biopolítica”. (Foucault, 2008a, p. 41).

La pregunta que surge inmediatamente es: ¿Por qué el modelo liberal y no otro tipo de racionalidad gubernamental que articule un conjunto diferente de tecnologías de gobierno en una forma estratégica? Consideramos que la razón esencial es que dentro del análisis de nuestro autor, dentro de la racionalidad liberal, vemos una transformación única de la relación del gobernado con el Estado; se genera una transformación fundamental en la manera de comprender la libertad del gobernado.

El liberalismo no se limita a ofrecer la simple garantía de libertades (libertad de mercado, de propiedad privada, de expresión, etcétera) que existen independientemente de la práctica gubernamental. Muy por el contrario: organiza las condiciones bajo las cuales los individuos pueden y deben ejercer estas libertades. En este sentido, la libertad no es la contraparte del gobierno liberal, sino su sesgo necesario; no es un recurso natural sino un producto creado artificialmente y un instrumento de prácticas gubernamentales (Lemke, 2010, p. 253)

La racionalidad liberal se articula con la libertad del gobernado, parte de dicha libertad, como condición de posibilidad en el desarrollo y direccionamiento de las conductas, en el planteamiento de las políticas de Estado sus limitaciones y sus objetivos. La práctica liberal de gobierno construye la libertad y en ese esquema, así mismo “consume libertad” (Foucault, 2008a, p. 83; Bannafous-Boucher, 2001).

(18)

18

dominación y las tecnologías del yo. Por eso, en tanto que conjunto de técnicas de subjetividad, el liberalismo es más una experiencia que una ideología: es capaz de crear un modo de vida, una forma concreta de “estar-en- el- mundo” (Castro, 2010, pp. 41-42).

Por su relación intrínseca con la libertad las prácticas del gobierno liberal ofrecen una oportunidad única dentro del análisis de nuestro autor para entender cómo diferentes tecnologías de gobierno se han articulado con la libertad de los individuos y a la vez para poder abrir el espectro teórico del análisis que hasta el momento tanto en La voluntad del saber cómo en Seguridad, territorio y población había mantenido sobre el concepto de Biopolítica. Este abordaje político emprendido por Foucault en sus cursos de 1978 y 1979 señala un giro en relación con su obra precedente.

El desplazamiento teórico proviene de una autocrítica a su análisis de la biopolítica como unidimensional y reduccionista, en el sentido en que se centra principalmente en la vida biológica y física de una población y en las políticas del cuerpo. La introducción de la noción de gobierno ayuda ampliar el horizonte teórico, ya que vincula el interés en una anatomía política del cuerpo humano con la investigación de los procesos de subjetivación y formas de existencia morales o políticos. Desde esta perspectiva, la biopolítica representa una constelación particular dinámica que caracteriza al gobierno liberal (Lemke, 2010, p. 252).

Esta nueva dirección en la investigación de Foucault que intenta analizar el desarrollo de las practicas y mecanismos que dan lugar a algo como el Estado moderno nos permite enfocar nuestro trabajo en la dirección de los puntos clave que generaron rupturas en el arte de gobierno y finalmente dieron lugar a una tecnología específica como la liberal4

(19)

19

finalmente posibilita abordar el problema de la libertad dentro de dichas prácticas. Por supuesto, he comenzado por lo que debería ser el final de este trabajo con la intención de ilustrar de manera resumida la centralidad que adquiere el desarrollo de la tecnología liberal y su relación estructural con la libertad. Sin embargo, es ahora necesario regresar al punto a partir del cual inició la indagación que intentará construirse en este escrito y las razones por las cuales el problema de la libertad toma relevancia.

El punto de partida de nuestro trabajo surge a partir de una inquietud con respecto a la clase del 25 de enero de 1978 (Foucault, 2006) que emerge de la afirmación de comprender el deseo como el medio que muestra al gobernante la naturalidad de la población, aquello que es común a toda ella y que esencialmente se constituye en “la búsqueda de interés para el individuo” (Foucault, 2006, p. 96). Las preguntas derivadas de aquel interrogante son variadas pero esencialmente dos son importantes dentro de nuestro análisis: ¿Cuál es el papel del deseo entendido como interés de los individuos dentro de esa historia de la gubernamentalidad planteada por Foucault y en especial en la racionalidad liberal? ¿Cuál es el vínculo que existe entre el perfeccionamiento de las prácticas meditadas de gobierno, el mercado y la sociedad civil teniendo en cuenta como eje al deseo de los individuos? Para profundizar en este tema y desarrollar las respuestas a estas dos preguntas durante la primera y segunda parte de este trabajo, intentaremos entender el lugar que tiene el interés y la racionalidad de los gobernados

(20)

20

en la historia de la gubernamentalidad. La intención es profundizar en la comprensión de liberalismo como un conjunto de prácticas de gobierno y marco de inteligibilidad de la biopolítica, pero centrándose en lo que implica para la determinación de este tipo de gobierno la racionalidad de quienes son gobernados, sus deseos, sus intereses.

Se pretende plantear a partir del problema central de la libertad en el liberalismo y como punto de partida para responder a los interrogantes planteados anteriormente, que si el deseo se entiende como el interés de los individuos y es aquello que le es natural a toda la población, necesariamente todos los mecanismos y tecnologías de poder que quisieran establecer patrones de normalización sobre dichas poblaciones necesariamente tendrían que pasar de manera trasversal, directa o indirectamente por este deseo que es el interés de los individuos. Una razón gubernamental que intentara perfeccionar sus prácticas de gobierno y optimizar sus resultados, tendría necesariamente como medida de ajuste la racionalidad y los intereses de aquellos que son gobernados. En este sentido, se puede observar un giro donde la práctica de gobierno no se centra en el cálculo y conocimiento del gobernante sino en los datos y conocimiento de las razones y naturaleza de aquellos que son gobernados. Debemos, así mismo, entender por la palabra gobierno y sus prácticas el uso dado por nuestro autor que se centra específicamente en el perfeccionamiento y reflexión del buen gobierno, la meditación y el cálculo de su práctica y no el gobierno de una u otra situación determinada. “En suma, es el estudio de la racionalización de la practica en el ejercicio de la soberanía política” (Foucault, 2007, p. 17). No es por lo tanto el arte de gobierno comprendido como medio de dirección en todas sus formas y mucho menos como una ideología.

(21)

21

mismo funcionamiento hace implícito el uso de la libertad no ya como contracara del poder sino como su herramienta y punto de partida5

Tal vez, en ese momento, lo que Foucault encontró más fascinante y perturbador en la historia de las prácticas gubernamentales de occidente y sus racionalidades es la idea de un tipo de poder que toma a la libertad en sí misma y el alma del ciudadano, la vida y la conducta de la vida de un sujeto éticamente libre, en algún sentido como el objeto correlativo de su propia capacidad persuasiva (Gordon, 1991, p. 5)

. El segundo objetivo de este primer capítulo es entender las relaciones entre el surgimiento de la economía política, el desarrollo del concepto de población y la forma como dichas transformaciones históricas y discursivas generan cambios determinantes en la manera como se produce las prácticas gubernamentales que se codifican en el Estado moderno.

Todo lo anterior se encuentra en estrecha relación con nuestra pregunta por la libertad al interior de las practicas de gobierno liberal, debido a que es precisamente, ese tipo de poder que tiene como base a la libertad, como límite y punto de articulación aquello que más fascinó a nuestro autor.

6

En La Voluntad de Saber (1976) se va a construir un conjunto de lazos muy complejos entre esas micropolíticas y macropolíticas del poder. En ese eje de unión precisamente, la sexualidad aparece como centro. La investigación de Foucault lo llevará a mostrar cómo estas uniones entre anatomopolítica y biopolítica están ligadas directamente con el

5 Es importante aclarar que por una parte en este escrito se usará el término mecanismo y dispositivo como sinónimos. La palabra dispositivo en Foucault implica “(…) un conjunto decididamente heterogéneo que comprende discursos, instituciones, instalaciones arquitectónicas, decisiones reglamentarias, leyes, medidas administrativas, enunciados científicos, proposiciones filosóficas, morales y filantrópicas” (Foucault, 1991, p. 128). Sin Embargo, no son estos elementos los que definen el dispositivo sino la manera en que dicho conjunto de elementos generan una resonancia por una racionalidad que los articula. “Al hablar, por tanto, de la racionalidad del dispositivo debemos entender que se trata de una racionalidad eminentemente práctica. Los dispositivos aparecen en un momento dado de la historia para responder a una urgencia (…) Esto quiere decir que los dispositivos se inscriben en relaciones de poder y juegan allí como operadores prácticos orientados a la readecuación de ciertas relaciones de fuerza con el fin de rellenar espacios vacios. El encarcelamiento para tomar otro ejemplo, no pertenece al proyecto de reforma de la penalidad del siglo XVII, sino que aparece para llenar el espacio vacío que dejó el surgimiento de una delincuencia muy diferente a la conocida por las sociedades europeas del siglo XVIII. (Castro, 2010, p. 65)

(22)

22

problema del gobierno pues la capacidad de la población en su sentido productivo determina hasta donde puede expandirse el poder del Estado el cual representaba hasta el siglo XVIII el objetivo del Estado:

Foucault ya había empezado a desarrollar su punto de vista sobre los lazos entre las microfísicas y las macrofísicas del poder en el capitulo final de la Historia De La Sexualidad, volumen 1 (1976). Allí él había introducido el termino “biopoder” para designar formas de poder ejercidas sobre las personas específicamente en tanto que son pensados como seres vivientes: una política preocupada por sujetos como miembros de la población en la cual los asuntos individuales, sexuales y de conducta reproductiva se interconectan con asuntos de política nacional y poder. Foucault reintroduce este tema del biopoder o la biopolítica en sus clases de 1978, en una forma que se conectan íntimamente con su aproximación al tema del gobierno. (Gordon, 1991, p. 4)7

Así como las practicas gubernamentales se han direccionado e incrementado en sí mismas hacia la vida, en la forma del detalle individual sobre la vida sexual de los individuos, los individuos han empezado a formular las necesidades e imperativos de esa misma vida, en la forma del detalle individual de la conducta sexual de los individuos, los individuos han empezado a formular las necesidades e imperativos de esa misma vida como la base de las demandas políticas cuantificables (Gordon, 1991, p. 5).

Precisamente, una de esas conexiones capitales se centra en el hecho de que la biopolítica y su desarrollo en la modernidad, trae consigo el surgimiento de un nuevo tipo de política que se formará como contrapunto del intento de las prácticas de gobierno por invadir en una forma cada vez más atómica los espacios de la vida de los individuos y de la especie humana. En efecto, en la medida que las prácticas de gobierno se esfuerzan por invadir la vida de aquellos que son gobernados y ese núcleo se hace más complejo y difícil de agotar, las personas toman esas mismas necesidades e imperativos para asegurar la supervivencia como el elemento fundamental para sus exigencias y medición de una práctica gubernamental correcta:

8

7

Foucault had already begun to develop his view of the links between the microphysics and the macrophysics of power in the final chapter of The History of Sexuality, Volume 1 (1976). Here he had introduced the term “biopower” to designate forms of power exercised over persons specifically in so far as they are thought of as living beings: a politics concerned with subjects as members of a population in wich issues of individual sexual and reproductive conduct interconnect with issues of national policy and power. Foucault reintroduced this theme of bipower or bipolitics in his 1978 lectures, in a way linking it intimately with his approach to the theme of government (Gordon, 1991, p. 4).

8

(23)

23

El análisis de este escrito comienza por una revisión del primer volumen de La Historia de la Sexualidad debido a que nuestro autor encuentra en el surgimiento de dicha sexualidad un centro de unión, “de cruce de dos ejes a lo largo de los cuales se desarrolló toda esa tecnología política sobre la vida” (Foucault, 2002, p. 176). El sexo como pozo de esa apuesta política que surge y se desarrolla sobre los individuos y las poblaciones a partir del siglo XVIII por una parte depende de todas las técnicas anatomopolíticas del cuerpo humano y su intento por generar individuos determinados con unas capacidades y objetivos bien trazados. De otro lado, el sexo es parte fundamental de esa regulación de las poblaciones, esa biopolítica, por todos los efectos que se pueden generar a partir del control sobre la sexualidad de las poblaciones.

Se inserta simultáneamente en ambos registros; da lugar a vigilancias infinitesimales, a controles de todos los instantes, a arreglos espaciales de una meticulosidad extrema, a exámenes médicos psicológicos indefinidos, a todo un micropoder sobre el cuerpo; pero también da lugar a medidas masivas, a estimaciones estadísticas, a intervenciones que apuntan al cuerpo social entero o a grupos tomados en conjunto. El sexo es, a un tiempo, acceso a la vida del cuerpo y a la vida de la especie. Es utilizado como matriz de las disciplinas y principio de las regulaciones (Foucault, 2002, p.176).

En efecto, el sexo hace parte fundamental de la matriz que une a través de mecanismos de control sobre los individuos y las poblaciones, a la economía y a las prácticas de gobierno, es precisamente, por dicha unión, que es útil para entender esa transformación de las racionalidades gubernamentales. Sin embargo, para poder comenzar un análisis más detallado de la evolución de estas tecnologías y la multiplicidad de discursos es necesario desandar algunos pasos de Foucault en el desarrollo de su Historia de la sexualidad.

(24)

24

El intento de Foucault por entender por qué Occidente ha construido un sin número de discursos con respecto al sexo en términos de represión lo llevó lentamente a entender que estos discursos son sólo parte de un dispositivo muchísimo más grande y complejo, el dispositivo de sexualidad. Este será el punto de partida de La voluntad de saber.

Foucault quiere mostrar cómo esa hipótesis represiva sólo es un elemento táctico dentro de una gigantesca y compleja producción discursiva.

Dicho dispositivo es parte de esa puesta en discurso que hace parte de las múltiples tecnologías de poder y discursos que se articularon hasta llegar a las conductas más tenues y personales del ser humano. Según Foucault entre el siglo XVII y el siglo XVIII nace un discurso sobre el sexo que sobrepasa la moralidad, es un discurso racional, nace lo que podemos describir como un artefacto para la producción de discursos: “Nace hacia el siglo XVIII una incitación política, económica y técnica a hablar de sexo y no tanto en forma de una teoría general de la sexualidad, sino en forma de análisis, contabilidad, clasificación y especificación, en forma de investigaciones cuantitativas o causales”. (Foucault, 2002, p. 33)

El desarrollo histórico de este complejo artefacto que subyace a la totalidad de este nuevo discurso racional es analizado por Foucault no buscando un punto de origen o de llegada sino tratando de ver las relaciones de fuerza implícitas; por donde pasan las ideas, a través de quienes y cómo se dan esas relaciones de fuerza. Así, Foucault mantiene un análisis no lineal de la historia, el cual permite ver cómo se articulan las múltiples relaciones de poder con la construcción de saberes.

(25)

25

La población representa todo un paradigma nuevo de gobierno, pues, por primera vez, la soberanía sobre individuos sometidos a unas responsabilidades y unos derechos empieza a ser transformada en una soberanía que se dedica a administrar y a gestionar un conjunto de fenómenos cuantificables en el tiempo, dicha soberanía no se dedica a mantener al gobierno del monarca sino que es una soberanía que justifica su existencia en la población misma, el gobierno existe desde el surgimiento de la noción de población por el bien y la supervivencia de la población misma y no del monarca. El destino de las naciones ahora se encuentra ligado al destino de su población; de la población dependen todas las demás variables que un gobierno debe considerar y tener en cuenta. Nace en este punto también una constelación de análisis sobre el sexo; determinaciones y controles que ya no versan sobre las simples prohibiciones sino que se desarrollan en el límite entre lo biológico y lo económico, se controla la natalidad, la morbilidad, duración de la vida, fecundidad, frecuencia de enfermedades, formas de alimentación y de vivienda. Ahora los Estados no se propagan en razón de su industria, de sus producciones y de las distintas instituciones. De aquí que surjan y se desarrollen en este siglo un gran conjunto de técnicas natalistas o antinatalistas.

(26)

26

Pero Foucault nos advierte que este crecimiento discursivo no sólo es cuantitativo sino cualitativo. Es fundamental ver cuáles son los imperativos que dichos discursos van imponiendo al sexo. En este punto, es importante recalcar cómo Foucault vuelve una vez más al problema poblacional y su relación con la economía; pues lo que dichos discursos intentan generar es una desaparición de todas las sexualidades no sometidas, todas aquellas que no obedezcan a una productividad, a una economía estricta. Lo anterior, implica en síntesis desarrollar una sexualidad que sea altamente eficiente y útil para la economía y que a la vez sea políticamente conservadora.

Hasta el siglo XVIII se podría decir que tres grandes códigos explícitos regían las prácticas sexuales: el derecho canónico, la pastoral cristiana y la ley civil. Dichos códigos fijaban la línea de lo lícito y lo ilícito. Con la explosión discursiva del siglo XVIII se da lugar a dos modificaciones fundamentales en el sistema central de la alianza9, la primera de estas modificaciones tiene que ver con un movimiento centrifugo

que de por si ya refleja una transición entre los mecanismos disciplinarios y los dispositivos de seguridad10

9 Con la alianza central nos referimos por supuesto a al núcleo matrimonial como eje y centro a través del cual se articula el uso de los tres grandes códigos explícitos que regían las prácticas sexuales en el siglo XVIII: derecho canónico, pastoral cristiana y ley civil (Foucault, 2002, pp.48-49)

10 En este punto me parece de capital importancia recordar algunas de las diferencias entre disciplina y seguridad frente al espacio y el acontecimiento. Mientras los mecanismos disciplinarios son centrípetos, aíslan, cierran espacios, los dispositivos de seguridad son centrífugos; es decir, tienen una tendencia a ampliarse y a integrar nuevos elementos sin cesar. La disciplina lo reglamenta todo, nada se puede escapar. El dispositivo de seguridad normaliza, permite hacer, apoyándose en los detalles no valorados que están aparentemente al margen de los fenómenos pero que de hecho forman parte de su naturaleza. La disciplina centra su esfuerzo en distribuir las cosas de acuerdo a un código de normas cada vez más refinado y preciso, el orden es lo que queda una vez se ha impedido todo lo prohibido. Los dispositivos de seguridad por su parte toman distancia para captar donde las cosas van a producirse de manera que se logre entender el plano de su realidad efectiva (Foucault, 2006, pp. 66-68).

(27)

27

consideradas diferentes como la sexualidad de los locos, los niños, la homosexualidad, la necrofilia, etc. tienen que ser confesadas y explicar así mismo qué son. Estas transformaciones convierten a dichas prácticas en algo que es diferente, vemos que ante una disminución de la norma legal, la medicina entra con una fuerza espectacular desarrollando toda una construcción sobre la “patología, orgánica, funcional o mental que ha nacido de las practicas sexuales incompletas, ha clasificado todas las formas anexas de placer; las ha integrado al desarrollo y a las perturbaciones del instinto; y ha emprendido su gestión” (Foucault, 2002, p. 54).

Ahora es fundamental escuchar, clasificar, determinar en fin definir. El poder que se aplica es completamente nuevo y consiste en cuatro operaciones bien definidas. Primero, ya no sólo es control, vigilancia, seguimiento; todo se constituye en un soporte para poder saber, para poder entender. El poder se multiplica, sus estaciones de enlace, sus efectos y sobre todo y lo más importante sus blancos parecen diseminarse. El ejemplo perfecto que nos transmite Foucault son los niños y la multiplicidad de dispositivos que parecen estar montados como elementos de contención, pero que en realidad generan un sin número de líneas de penetración indefinida sobre la sexualidad de los infantes.

Segundo, esta clasificación igualmente genera una incorporación de las perversiones y una nueva especificación de los individuos. Así estas múltiples clasificaciones que se desarrollan alrededor de la pareja heterosexual definirán que es lo normal y que es lo anormal:

(28)

28

En tercer lugar, esta nueva manera de proceder del poder se da a través del control y el seguimiento continuo, los acercamientos; esto se logra a través de un intercambio prolongado de discursos, a través de las confesiones y de un eterno comunicar de aquel que lentamente se vuelve un paciente cuya verdad hay que sacar e interpretar: la medicalización de lo insólito es, a un tiempo, el efecto y el instrumento de todo ello. Internadas en el cuerpo, convertidas en carácter profundo de los individuos, las rarezas del sexo dependen de una tecnología de la salud y de lo patológico. (Foucault, 2002, p. 58).

(29)

29

Precisamente esto último es lo que más interesa a nuestra hipótesis de trabajo pues si existen medios de control que forjan y alteran la conducta de los cuerpos es posible prever -y lo confirmará Foucault- medios de control sobre las poblaciones y no sólo sobre los cuerpos. ¿Pero cómo es posible dar este paso entre los individuos y las masas poblacionales o articular dichos mecanismos? Dicho paso sólo es posible dentro de las relaciones de la economía y el poder donde el elemento esencial es cómo se ha transformado lo que Foucault llama la razón gubernamental y la codificación de múltiples tecnologías a través del Estado moderno.

Foucault nos recuerda que la articulación de esos mecanismos anatomopolíticos que se desarrollaron durante el final del siglo XVII y biopolíticos desarrollados durante la segunda mitad del siglo XVIII no encuentran su articulación en discursos especulativos sino en construcciones concretas fundamentadas en redes múltiples de individuos, donde una multiplicidad de prácticas operará sobre los individuos y las poblaciones a través de multiplicidad de instituciones como la cárcel, el manicomio, la escuela, la iglesia y la evolución de su mecanismo confesional.

Las codificaciones de esas prácticas se entrelazarán en el Estado moderno y se articularán en la metamorfosis de las prácticas de gobierno, en esa transformación de la gubernamentalidad11; de ahí que el poder se empieza a desarrollar de manera unificada sobre todas las capas sociales, formado individuos y un conjunto social regulado desde el nacimiento hasta la muerte. Los mecanismos anatomopolíticos y biopolíticos componentes de ese bio-poder encontrarán su unión en varios puntos, pero el desarrollo de ese dispositivo de sexualidad será fundamental en dicha unión.

(30)

30

1.1 La verdad y el dispositivo de sexualidad

Foucault nos mostrará la manera tan singular como en Occidente se ha establecido una relación entre el sexo y la verdad. A diferencia de zonas del planeta como India, China, Japón o Roma donde se dio la relación entre sexo y verdad a través de un arts erotica;

pues la extracción de la verdad se daba sólo por medio de un maestro, a través de la práctica recogida como experiencia. “Nuestra civilización no tiene un arts erotica pero como desquite, es sin duda la única en practicar una scientia sexualis” (Foucault, 2002, p. 73). Una forma de saber rigurosamente opuesta al arte de las iniciaciones que precisamente tendrá su fundamento en el perfeccionamiento de la confesión, pues es claro que dicho ritual hace parte central de nuestra sociedad desde la edad media.

(31)

31

poder” (Foucault, 2002, p. 76). La libertad no es más entonces, al parecer, que una construcción bien esforzada de nuestra civilización que siempre nos ha dicho qué pensar, qué creer, lo que uno es o no es, lo que piensa y lo que se esconde o uno esconde, lo que uno debería pensar y lo que no pensará. Es necesario haberse construido una noción completamente invertida del poder para no ver “la inmensa obra a la cual Occidente sometió a generaciones a fin de producir -mientras que otras formas de trabajo aseguraban la acumulación del capital- la sujeción de los hombres; quiero decir: su constitución como sujetos en los dos sentidos de la palabra” (Foucault, 2002, p. 76). En efecto, en el interior de esta tradición, vemos como un punto esencial a la confesión, un punto donde Occidente liga la verdad y el sexo. Pues la confesión exige una relación de poder, no tiene lugar sin la presencia de un otro aunque sea de manera virtual. La verdad discursiva ha sido presa durante siglos de este tipo de trasmisión. A partir del siglo XVII la confesión es utilizada en todas las relaciones y se refuerza a partir de la contra reforma, ya no se trata de decir sólo lo que se hizo como por ejemplo hablar del acto sexual, sino que el centro de búsqueda exhaustiva se traslada al deseo individual, aquello privado y personal, aquellos indicios del por qué y el objetivo de mis fantasías,

aquello que me moviliza a hacer las cosas. Se construyó así un archivo enorme en los enlaces de la confesión cristiana que no salieron a la luz pero que precisamente la medicina, transformada ahora en una de sus ramas en psiquiatría sacará a la luz solidificando dicho repertorio y creando así a partir del siglo XIX una ciencia de la confesión.

(32)

32

Tercero: por el principio de una latencia intrínseca de la sexualidad, pues su funcionamiento es oscuro y es su naturaleza siempre escapar; su poder causal es clandestino. Sin embargo, al hacer de la confesión parte de un proyecto científico, ésta ya no versa sobre lo que el sujeto desearía esconder sino sobre lo que está escondido para él mismo y que por supuesto ahora se entenderá que no puede salir a la luz sino poco a poco en un trabajo de aquel que interroga y aquel que es interrogado. Cuarto: por el método de interpretación; la verdad ya no pasa sólo por el sujeto sino que también lo hace por la relación con el confesor. Es decir, que sólo puede completarse dicha verdad en aquel que realiza el trabajo de recolección de la misma. Ahora la confesión más que una prueba es un signo que debe ser interpretado. Quinto: por la medicalización de los efectos de la confesión, pues ésta se encuentra ya configurada clasificada y determinada entre patrones y patologías de lo normal y lo anormal, de manera que se hace una transposición donde esta verdad de la confesión se relaciona con la fragilidad de los individuos y de las enfermedades. La confesión entonces se vuelve parte del diagnostico medico y a la vez de la curación.

Vemos en este punto una clara construcción que intenta fusionar la confesión con los discursos científicos. La conclusión de Foucault será entonces que como tal existe un dispositivo que une la vieja orden de la confesión a través de los siglos con la clínica y precisamente fue a través de dicho dispositivo que surgió algo como la sexualidad:

En todo caso desde hace casi ciento cincuenta años, está montado un dispositivo complejo para producir sobre el sexo discursos verdaderos: un dispositivo que atraviesa ampliamente la historia puesto que conecta la vieja orden de confesar con los métodos de la escucha clínica. Y fue a través de ese dispositivo como, a modo de verdad del sexo y sus placeres, pudo aparecer algo como la sexualidad (Foucault, 2002, p. 85-86).

(33)

33

la verdad de aquel quién se le confiesa, la verdad que tendrá que decir. Todo este proceso por supuesto no se pudo realizar en razón de alguna propiedad mística o secreta del sexo sino específicamente y únicamente por medio de las técnicas de poder inmanentes a tales discursos. Precisamente, ese será el punto que aprovechará nuestro autor, pues su propuesta radicará en definir estas estrategias de poder inmanentes a la voluntad de saber. Será intentar constituir la economía política de una voluntad de saber.

1.2 La superación de una hipótesis represiva

Foucault nos explica en La Voluntad de Saber que quiere construir una analítica del poder más que como tal una teoría. Pero esto implica entender ciertos puntos de método, periodización y antes que nada, exige abandonar la perspectiva jurídico- discursiva que nos dice el autor está implícita y media en todas las relaciones discursivas y de poder con el sexo desde la edad media. Al entender una mecánica del poder con respecto al sexo que sólo lo reprime, nuestro autor nos muestra las limitaciones de dicha perspectiva y esto en razón de que dicha lógica del poder sobre el sexo sería ahorrativa, limitativa, es decir no produciría nada:

Foucault no está intentando cubrir las leyes de la historia, ni tratando de negar la importancia del capitalismo, el está tratando de demostrar la importancia que la sexualidad ha conseguido tener en nuestra civilización, precisamente por sus relaciones con el poder. Así, como podremos ver, él no piensa que hay una sexualidad transhistorica, cross-cultural y se verá en dificultades para mostrar que nuestra sexualidad está ligada a algo más. Este “algo más” se muestra, al menos en parte, como formas específicas de poder (Dreyfus y Rabinow, 1983, p. 129)12

Su intención es precisamente mostrar el papel de esta hipótesis represiva en la historia y porque ha llegado a tener un papel tan central dentro del desarrollo de ciertos tipos de

.

(34)

34

poder, sin embargo la analítica detallada y la operatividad de esta hipótesis represiva quedan inconclusas en el trabajo de Foucault:

Foucault toma seriamente las posiciones que eran, en su tiempo, tomadas seriamente por sus adeptos; su objetivo es dar una genealogía de cómo la hipótesis represiva llego a ser y qué funciones ha cumplido en nuestra sociedad. Él lee los variados componentes de la hipótesis represiva no como evasiones, sino como partes fundamentales de la moderna interacción entre verdad y poder que el busca diagnosticar. Sin embargo, la dimensión analítica no está aún desarrollada en la Historia de la Sexualidad. Presumiblemente los contornos serán aclarados después de la publicación de volúmenes posteriores (Dreyfus y Rabinow, 1983, p.131)13

Y si es verdad que lo jurídico sirvió para representarse (de manera sin duda no exhaustiva) un poder centrado esencialmente en la extracción (en sentido jurídico) y la muerte, ahora resulta absolutamente heterogéneo respecto de los nuevos procedimientos de poder que funcionan no ya por el derecho sino por la técnica, no por la ley sino por la normalización, no por el castigo sino por el control, y que se ejercen en niveles y formas que rebasan el Estado y sus aparatos. Hace ya siglos

.

A pesar de estas limitaciones, el esfuerzo de Foucault por sacar a la luz las múltiples practicas y discursos que han surgido alrededor del sexo si muestran en esencia una multiplicidad de producciones; creación de articulaciones entre el poder y el saber que contradicen una lógica puramente represiva. Pero este paso no sólo se refleja en dichos mecanismos sino en una evolución esencial en la forma de gobernar, pues toda la estructura de gobierno hasta el siglo XVIII desde el Medioevo se controlaba a través de un aparato jurídico que decía si o no a los siervos. Con el desarrollo de las poblaciones dicho manejo fundamentado en una estructura jurídica evoluciona, cambia al análisis y manejo de un conjunto de fenómenos que varían en el tiempo. Estos mecanismos ya no funcionan por la simple extracción de la verdad o la muerte sino por medio de la técnica, no por la ley sino por la normalización y por el control:

(35)

35

que entramos en un tipo de sociedad donde lo jurídico puede cada vez menos servirle al poder de cifra o de sistema de representación. (Foucault, 2002, p.109)

He tenido que insistir en este paso de un régimen jurídico del soberano a un arte de gobernar debido a un concepto que siempre retorna a nuestro análisis y es el concepto de población y los fenómenos que le atañen; dicho concepto en mi opinión se vuelve de hecho el eje central y articulador que le permite a Foucault mostrar como en su analítica del poder sobre el dispositivo de sexualidad unos elementos surgidos para la reivindicación y mantenimiento de la clase burguesa se trasmiten a la gente en general, pues es precisamente en los fenómenos propios de la población como la convivencia, la escasez o la enfermedad que se da esa transición. Así nos dice Foucault: “Hay que construir una analítica del poder que ya no tome al derecho como modelo y como código”. (Foucault, 2002, p. 110) pero lograr abandonar este régimen jurídico discursivo -entendiendo que nunca ha desaparecido- sino evolucionado tiene como condición esencial el desarrollo de la población y la multiplicidad infinita de articulaciones entre poder y saber que acompañan el surgimiento de dicho concepto.

1.3 ¿Cómo surge el concepto de población?

(36)

36

palpable la entrada de un nuevo personaje político que no había sido bien definido, bien recortado, este es la población. Inicialmente la población era un concepto entendido como el contrario de la despoblación, este concepto generalmente se hacía patente durante las grandes catástrofes o enfermedades. Por otra parte, el sentido positivo del concepto población aparece desde el siglo XVI caracterizándose como uno de los elementos propios que hacían de un soberano, un monarca poderoso. El soberano se medía por su territorio, sus tesoros y su población la cual era equivalente a la cuantía de sus tropas. En el siglo XVIII esta noción empieza a sufrir un conjunto de transformaciones, pues gracias a los cameralistas y los mercantilistas surgen nuevas maneras de plantear los problemas de gobierno. Para los mercantilistas la población es parte de una dinámica, es un elemento que condiciona todos los otros, pues de ésta dependen prácticamente todas las actividades como lo son la agricultura, la manufactura e incluso el mantenimiento de los bajos precios y los bajos salarios en relación con la producción. Empieza a entenderse la población como una fuerza productiva. Sin embargo, los cameralistas y mercantilistas sólo consideraron a la población en su relación con el soberano; para ellos la población seguía siendo un súbdito al cual el soberano podía imponerle leyes reglamentos etc.

A diferencia de los mercantilistas y los cameralistas serán los fisiócratas y los economistas del siglo XVIII quienes identifiquen en el concepto de población una relación mucho mas compleja que la que se establecía entre los soberanos y sus súbditos. Los fisiócratas y este grupo de economistas “consideraban a la población como un conjunto de procesos que es menester manejar en sus aspectos naturales y a partir de ellos” (Foucault, 2006, p. 95). Esta nueva concepción de lo que es la población trae profundas consecuencias que Foucault mostrará dentro del marco de lo que él ha llamado la naturalidad de la población.

(37)

jurídico-37

política de sujetos, sino como una especie de objeto técnico-político que es gestionable. En primer lugar, la naturalidad de la población se manifiesta en el hecho de ser dependiente de muchísimas variables. Es decir, la población varía de acuerdo a innumerables factores como el clima, el entorno material, la intensidad del comercio entre otros. Esto implica que la relación entre el soberano o el gobierno frente a la población no sea de mero orden u obediencia. Recordemos que inicialmente la relación entre el soberano y los súbditos se definía por la acción concreta de obedecer o no obedecer, cumplir o no cumplir, estar o no estar dentro de los parámetros de lo que la norma establecía como normal, legal o correcto.

Entender a la población como un conjunto de procesos que se desenvuelven en una dinámica, no la hace inaccesible, por el contrario lo que implica esto es que la relación del soberano o del gobierno con la población será mucho más matizada pero incluso más efectiva. Precisamente aquí es donde Foucault nos muestra que el análisis de los fisiócratas se hace mucho más interesante, pues la población si es accesible a “agentes y técnicas de transformación siempre y cuando sean ilustrados, meditados, analíticos, calculados y calculadores”. (Foucault, 2006, p. 95) ¿Pero qué es lo que quiere decir esto? Implica que al ser la población un fenómeno de la naturaleza, se puede a través de la manipulación de diversos factores como las importaciones, las exportaciones, el flujo de moneda, el flujo migratorio entre muchísimos otros, actuar efectivamente sobre ella:

Como ven, entonces, se perfila una técnica muy distinta: no obtener la obediencia de los súbditos a la voluntad del soberano, sino influir sobre cosas aparentemente alejadas de la población, pero que, según hacen saber el cálculo, el análisis, la reflexión, pueden actuar en concreto sobre ella. Esta naturalidad penetrable de la población constituye, me parece, una mutación muy importante en la organización y la racionalización de los métodos de poder. (Foucault, 2006, p. 95)

(38)

38

invariante, que hace que toda la población en su conjunto, solo pueda tener un motor de acción. “este motor de acción es el deseo” (Foucault, 2006, p. 96). “El deseo es el motor que va a impulsar la acción de todos los individuos y contra él no se puede hacer nada” (Foucault, 2006: 96). El juego espontáneo y regulado a la vez de este deseo, puede generar la producción de un interés, una producción del interés colectivo y esto en definitiva marcará “al mismo tiempo la naturalidad de la población y la artificialidad posible de los medios que se instrumentaran para manejarla” (Foucault, 2006, p. 96).

El punto anterior es determinante dentro de nuestro análisis pues los mecanismos gubernamentales de control de la población se pueden realizar a partir de la naturalidad de su deseo. Esto implica una transformación en la concepción ético-jurídica de lo que era parte el gobierno y el ejercicio de la soberanía. Pues en esencia el soberano era quien decía no al deseo, tratando de hacer legítima tal negación fundamentándola sobre la voluntad misma de los súbditos. Ahora se va a dejar que el deseo juegue un papel esencial, que radicará en llevar a los individuos, a la población donde el juego del deseo los lleve; decir sí al deseo será la cuestión que debe ser calculada y meditada. Es decir, sacar provecho de ese deseo, para que los individuos y la población logren ciertos resultados.

(39)

39

para darse cuenta de que no son irregulares, son regulares. Ese fue el gran descubrimiento del inglés Graunt14

La operación por la cual el género humano pasa a ser la especie humana, insertando a los hombres entre todos los demás seres vivos demarcará una dimensión, donde la población, se reduce a una unidad sistemática. “El hombre se presenta entonces en su inserción biológica primordial” (Foucault, 2006, p. 102). Por un lado, la población es lo que llamamos la especie humana y por el otro lado lo que Foucault llama público

(Foucault, 2006, p. 99).

Estos elementos de la naturalidad de la población y su dependencia de diferentes variables, el motor que en ella representa el deseo, la nueva capacidad de registrar como regulares unos fenómenos que durante siglos se pensaron cuestiones de azar o contingencia, nos muestran a la población ya no como una colección de sujetos jurídicos en relación a la autoridad de un soberano, sino como un conjunto de elementos donde se puede señalar patrones regulares:

Hay una población cuya naturaleza es tal que dentro y con la ayuda de ésta, así como con referencia a ella, el soberano debe desplegar procedimientos meditados de gobierno. En otras palabras con la población tenemos algo muy distinto de una colección de sujetos de derecho diferenciados por su status, su localización, sus bienes, sus responsabilidades, sus oficios; tenemos un conjunto de elementos que, por un lado, se inscriben en el régimen general de los seres vivos, y por otro ofrecen una superficie de agarre a transformaciones autoritarias, pero meditadas y calculadas (Foucault, 2006, p. 101).

15

La población en consecuencia, es todo lo que va a extenderse desde el arraigo biológico representado en la especie hasta la superficie de agarre presentada por el público. De la especie al

.

14 Graunt fue el primer demógrafo y puso las bases de una estadística científica, realizando un trabajo a partir de las tablas de mortalidad de la ciudad de Londres en 1662 y su texto Natural and Political Observations Mentioned in a Following Index, and Made upon the Bills of Mortality. With Reference to the Government, Religion, Trade, Growth, Ayre, Diseases, and the Several Changes of the Said City, es considerado como la base de la demografía moderna y es revolucionario al encontrar una relación constante a través del tiempo entre ciertas enfermedades y el número de fallecimientos causado por las mismas.

(40)

40

público tenemos todo un campo de nuevas realidades, nuevas en el sentido de que, para los mecanismos de poder, son elementos pertinentes, el espacio pertinente dentro del cual y con respecto al cual se debe actuar (Foucault, 2006, p. 102).

De esta manera observamos que el problema político moderno está directamente ligado a lo que llamamos población, entendida como fenómeno natural, como un conjunto de elementos que se desenvuelven en una dinámica multivariable. Frente a esta población y en relación con ella, la función del soberano, la función del gobierno se vuelve extremadamente compleja.

Foucault nos traslada al ámbito de los saberes con la intención de mostrarnos cómo el problema de la población también está relacionado con estos saberes. De hecho, se hace patente la fuerza de la población como transformadora de los saberes. El primer caso que elige nuestro autor es el paso que se realiza del análisis de las riquezas a la economía política16

16 Este desarrollo y transformación de los saberes ya había sido trabajado desde otras perspectivas con profundidad en Las Palabras y las Cosas (1966) donde el autor intentó mostrar cómo dichas mutaciones en el conocimiento hacen parte esencial, de lo que fue su objeto primordial durante casi veinte años de trabajo, entender cómo nos hemos convertido en los sujetos que somos. “En primer lugar me gustaría decir cuál ha sido el propósito de mi trabajo durante los últimos veinte años. Mi propósito no ha sido analizar el fenómeno del poder, ni tampoco elaborar los fundamentos de tal análisis, por el contrario mi propósito ha sido elaborar una historia de los modos por los cuales los seres humanos son constituidos en sujetos. (Michel Foucault, 1983, p 3)

(41)

41

tercer caso al que se refiere nuestro autor es el paso de la gramática general a la filología clásica. “La gramática general era el análisis de las relaciones entre los signos lingüísticos y las representaciones de cualquier sujeto hablante en general.” (Foucault, 2006, p. 107). La filología nace cuando un conjunto de investigaciones determinan que la población como sujeto colectivo y de acuerdo a un conjunto de regularidades, puede transformar la lengua propia, la lengua que hablaban en el transcurso de su historia. Las clases dirigentes al reconocer la importancia de la población orientaron en una dirección determinada, los naturalistas, los hacendistas o los gramáticos, tal dirección suponía la incorporación y la problematización de la población. El resultado fue economistas, biólogos, filólogos.

Un juego incesante entre las técnicas de poder y su objeto recortó poco a poco en lo real y como campo de realidad la población y sus fenómenos específicos. Y a partir de la constitución de la población como correlato de las técnicas de poder pudo constatarse la apertura de toda una serie de dominios de objetos para saberes posibles. Y a cambio, como esos saberes recortaban sin cesar nuevos objetos, la población pudo constituirse, prolongarse, mantenerse como correlato privilegiado de los mecanismos modernos de poder. (Foucault, 2006, p. 107)

La consecuencia directa de todo esto es que el análisis temático del hombre a través de las ciencias humanas, como ser viviente, individuo o sujeto que en general vive y está condicionado a unas maneras de hacer, debe realizarse “a partir del surgimiento de la población como correlato de poder y objeto de saber” (Foucault, 2006, p. 108). Vemos así cómo se ha formulado la naturalidad de la población en relación directa con el deseo como el interés de los individuos y ahora podremos comprender de una manera más articulada cómo es que el dispositivo de sexualidad sirve también como herramienta fundamental a esa nueva racionalidad política que se está constituyendo.

1.4 Biopolítica y anatomopolítica

(42)

42

quiere, en el cual lo que vale la pena analizar son las articulaciones entre poder y saber. “Poder y saber se articulan por cierto en el discurso. Y por esa misma razón, es preciso concebir el discurso como una serie de segmentos discontinuos cuya función no es uniformé ni estable” (Foucault, 2006, p. 124). Es necesario entonces entender estos discursos en su productividad táctica: la cual radica en los efectos de poder y de saber que asegura. Y así mismo, la integración estratégica de dichos discursos: ¿qué relación de fuerzas vuelve necesaria su utilización en tal o cual episodio de los diversos enfrentamientos que se producen? Esta manera de analizar es precisamente la pista de la que hablamos pues Foucault indica que dicho giro en la manera de comprender estas articulaciones del poder y del saber en los discursos sobre la sexualidad exige un cambio del privilegio de la ley por el punto de vista del objetivo del análisis de las relaciones. Pero -y esto es lo más importante- este cambio no es por preferencia teórica, sino porque esta multitud de relaciones poco a poco se habilitarán en el orden del poder político.

Este dispositivo de sexualidad del cual nos habla Foucault tiene como característica primordial la superación de la alianza la cual se centraba en el matrimonio y traspaso de bienes, así como la descendencia17

17 En este punto es fundamental recordar el paso que Foucault advierte entre el siglo XVIII y el siglo XIX, entre una simbólica de la sangre a una analítica de la sexualidad, pues precisamente lo que está buscando comprender es por qué inicialmente se conforman un conjunto de prácticas sin precedentes para controlar, perseguir y entender el sexo hasta sus detalles más ínfimos y posteriormente se revaloriza el sexo como núcleo fundamental de lo que somos, sucintándolo y poniéndolo en el centro del interés de nuestra sociedad. En este paso de una simbólica de la sangre a una analítica de la sexualidad se refleja objetivamente como en un espejo, la relación entre el Estado y sus prácticas. Esa simbólica de la sangre es el reflejo de todo el conjunto de mecanismos disciplinarios, mientras la analítica de la sexualidad está ligada a las prácticas de normalización. “Los nuevos procedimientos de poder elaborados durante la edad clásica y puestos en acción en el siglo XIX hicieron pasar a nuestras sociedades de una simbólica de la sangre a una analítica de la sexualidad. Como se ve, si hay algo que esté del lado de la ley, de la muerte, de la transgresión, de lo simbólico y de la soberanía, ese algo es la sangre; la sexualidad está del lado de la norma, del saber, de la vida, del sentido, de las disciplinas y las regulaciones (Foucault, 2002, p. 179). Con la superación de dicha alianza no se supone la desaparición de las técnicas disciplinarias sino la articulación de las mismas a nuevos y complejos mecanismos de normalización que se centran en el manejo sutil de complejos fenómenos y procesos económicos, pero que siguen teniendo su centro en el cuerpo.

(43)

43

noción de población y los múltiples saberes que permiten la cuantificación de sus fenómenos, ya no fue suficiente como soporte. “Perdió importancia a medida que los procesos económicos y las estructuras políticas dejaron de hallar en él un instrumento adecuado o soporte suficiente” (Foucault, 2002, p. 129).

El dispositivo de sexualidad al igual que el de la alianza se encuentra articulado con la economía, pero el dispositivo de sexualidad ya no se dirige sólo a la reproducción sino a la intensificación del cuerpo y aquí vemos la relación implícita entre esta analítica del poder sobre la sexualidad y una nueva razón gubernamental: “El dispositivo de sexualidad no tiene como razón de ser el hecho de reproducir, sino el de proliferar, innovar, anexar, inventar, penetrar los cuerpos de manera cada vez más detallada y controlar las poblaciones de manera cada vez más global” (Foucault, 2002, p. 129). El dispositivo de sexualidad toma a la familia como centro a través del cual refleja y difracta una realidad, es decir se presenta como un dispositivo que absorbe los fenómenos dejándolos ser y la vez interviniéndolos en múltiples variables que los afectan de manera directa o indirecta18

Es claro en todo caso que el dispositivo de sexualidad no anula el dispositivo de alianza sino que nace en él y se le sobrepone. El dispositivo de sexualidad a la vez encuentra sus posibilidades de intervención en la potencia de ser de los cuerpos, en su posibilidad de transformación, cuerpos que trabajan, se perfeccionan, producen y son de nuevas e infinitas maneras, pero que en especial se constituyen en cuerpos que consumen,

.

(44)

44

cuerpos sobre los cuales se debe invertir para que tengan las condiciones necesarias y la movilidad que se requiere en la naciente economía de libre mercado.

Se pensaría entonces que el objetivo de esta multiplicidad de técnicas y tecnologías de poder que constituyen el dispositivo de sexualidad tendría como blanco a la clase obrera, pero es precisamente en la burguesía donde surgen en primer lugar sus efectos. La burguesía como clase social pujante, interesada en la prolongación y perfeccionamiento de sus núcleos familiares empieza un proceso, donde problematiza el sexo y lo vuelve un elemento fundamental; pues la descendencia, el status social, los bienes, en fin, lo que constituye la posibilidad del asenso social es en esencia determinado por el factor de la reproducción. Esta transformación se constituyó en un arreglo sobre la vida misma y la afirmación de una clase de sí misma, la burguesía entonces en primer lugar terminó aplicando estas múltiples tecnologías de poder sobre sí misma. Fue entonces, la burguesía la primera clase social que determina al sexo como un elemento fundamental que hay que cuidar, proteger y preservar; no es una clase que se auto reprime, sino que es una clase empecinada en darse una sexualidad y a través de dicha sexualidad lograr un cuerpo específico. La aplicación de este dispositivo de sexualidad que nace en la burguesía sólo será posible encontrarlo en el proletariado a raíz de una multiplicidad de fenómenos derivados de la convivencia de las poblaciones y su surgimiento:

(45)

45

Se ha tratado de entender hasta este punto que lo que Foucault ha llamado dispositivo de sexualidad ha surgido y se ha articulado a través de diferentes discursos en la medicina, la educación, la economía y que el concepto de población ha sido central en su desarrollo histórico.

Igualmente, hemos señalado el paso a una soberanía que se fundamenta en el derecho a un tipo de gobierno que maneja múltiples técnicas y tecnologías de normalización y de control sobre los fenómenos propios de las poblaciones. ¿Pero qué es lo que realmente implica dicho paso? Foucault nos mostrará que entre los siglos XVII y XVIII el gobierno ya no solo versa sobre el derecho, sino que se centra en aquello que tienen de más material los cuerpos, la vida. De manera más exacta desde el siglo XVII se desarrollan una infinidad de mecanismos y tecnologías de invasión de los cuerpos concibiéndolos como maquinas. Maquinas dignas de ser alteradas, manipuladas, transformadas; dichas técnicas se centran en sus posibilidades, sus aptitudes. Ahora la capacidad de los cuerpos, sus condiciones, quedarán aseguradas por procedimientos de poder:

Uno de los polos, al parecer el primero en formarse, fue centrado en el cuerpo como maquina: su educación, el aumento de sus aptitudes, el arrancamiento de sus fuerzas, el crecimiento paralelo de su utilidad y su docilidad, su integración en sistemas de control eficaces y económicos, todo ello quedo asegurado por procedimientos de poder característicos de las disciplinas: anatomopolítica del cuerpo humano. (Foucault, 2002, p. 168).

Pero es en el siglo XVIII precisamente con el surgimiento de este nuevo tipo de gobierno que se centra en las poblaciones, que el poder soberano ya no se fundará en su privilegio de dar muerte sino sobre la vida, hacer vivir. Lo biológico y lo histórico se tocarán por primera vez de una manera profunda, mediada por múltiples articulaciones de poderes, discursos y tecnologías. El gobierno de las poblaciones empieza a ser necesario por la supervivencia de las mismas poblaciones:

(46)

46

longevidad, con todas las condiciones que pueden hacerlos variar; todos esos problemas los toma a su cargo una serie de intervenciones y controles regulares: una Biopolítica de la población. (Foucault, 2002, p. 168).

Precisamente estos dos polos serán el marco de una nueva organización del poder que ahora se centra en la vida, este biopoder tiene la función ya no de matar sino de invadir milimétricamente la vida. Es ahora, la capacidad de dar muerte de los soberanos disfrazada bajo complejos mecanismos administrativos y la gestión de la vida en todas sus manifestaciones.

La filosofía de los “ideólogos” -como teoría de la idea, del signo, de la génesis individual de las sensaciones, pero también de la composición social de los intereses, la Ideología como doctrina del aprendizaje, pero también del contrato y la formación regulada del cuerpo social- constituye sin duda el discurso abstracto en el que se buscó coordinar ambas técnicas de poder para construir su teoría general. En realidad, su articulación no se realizará en el nivel de un discurso especulativo sino en la forma de arreglos concretos que constituirán la gran tecnología del poder en el siglo XIX: el dispositivo de sexualidad es uno de ellos, y de los más importantes (Foucault, 2002, p. 170).

La conclusión es que este dispositivo de sexualidad que gira alrededor de todas las formas de deseo como placer, es dinámico y productivo. Está supeditado a una forma del deseo más general que es precisamente la que Foucault ha definido como el interés de los individuos; es a través de este tipo de deseo más general que se podrán ver algunos de los alcances del amplísimo marco en el cual actúa el biopoder. El lugar para hacer esta reflexión rebasará a los mecanismos del Estado y hallará su lugar en el mercado y en el desarrollo del capitalismo.

Referencias

Documento similar

La coalición Herri Batasuna, tras el bache sufrido en 1980, en que pierde 35.000 votos respecto a las elecciones provinciales de abril de 1979, recupera en estos dos últimos años

Industrial concentrado Industrial disperso Agrícola-Secano Agrícola-Regadío Otros usos rurales Forestal. Infraestructuras: carreteras Infraestructuras: ferrocarriles

El Tribunal Electoral del Estado (TEDGO) es un organismo autónomo, de carácter permanente, dotado de personalidad jurídica y patrimonio propio y máxima

La vida real, no obstante, proporciona la certidumbre de que, en multitud de ocasiones, el interés de cada uno se satisface con el concurso propio y de otro u otros portadores

Críticas: inexistencia de una verdadera preocupación por la democratización de la administración (preocupados por la productividad y la eficacia, el papel del

(...) la situación constitucional surgida tras la declaración del estado de emergencia es motivo de preocupación para la Comisión de Venecia. La declaración en sí misma no definió

Se consideran aprobadas con anterioridad las materias cursadas de acuerdo con el currículo regulado por la LOE con una calificación igual o superior a 5, que tengan

Gilíes Deleuze ha entendido las últimas manifestaciones del pensamiento de Foucault —expresadas en L'usage des plaisirs y Le souci de soi (1984)— como el intento de proteger su