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Así, muchas organizaciones que

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INTRODUCCION

b-

I El problema de la participacibn de organizaciones sociales en el sistema de partidos o, más

especificamente, como aliadas de partidos políticos identificados con tendencias izquierdistas o centro- izquierdistas

fue

importante punto de disputa ideol6gica desde la decada de los 70, lo mismo en el interior de tales organizaciones que entre los diferentes grupos y tendencias.

Sin

embargo, aparentemente la disputa ideolbgica &e -en buena medida zanjada por el embate de los acontecimientos mismos, ya que las grandes transformaciones políticas y econ6micas que han tenido lugar en nuestro país, sobre todo desde mediados de la decada de los 80, a s i como la coyuntura política abierta por la elecci6n para

presidente de la reptiblica en 1988, empujaron a las dirigencias de mfiltiples organizaciones a adoptar una postura que les acercb a participar en el sistema de partidos.

Así, muchas organizaciones que otrora eran reacias, incluso decididamente contrarias, a cualquier contacto o relaci6n con los partidos politicos (cualquiera que fuera su orientacih ideolbgica) se vieron involucradas en un proceso que ha cambiado de manera significativa sus pdcticas y sus concepciones acerca de tales relaciones. Desde entonces, la participacih de las organizaciones sociales en los partidos polfticos es crecientemente importante. No cabe duda de que esta participacibn influye de manera determinante en alsformas de hacer política, tanto de los partidos como de las organizaciones sociales involucradas; asimismo, plantea problemas para ambas partes.

Tal como ha sido sefíalado en un estudio reciente': en la actualidad pr&ticamente no hay organizaci6n importante, de las que integran el llamado Movimiento Urbano Popular (MUP), que se encuentre al margen de los procesos electorales y, en este mismo sentido, el problema de la definición ante el sistema de partidos y de la participacibn en los comicios electorales -que antes era capaz de dividir cualquier organizacibn popular-

no

representa m&

una

preocupaci6n. Siguen existiendo expresiones antipartidistas o abstencionistas (como el Movimiento Proletario Independiente y el Frente Nacional Democrtitico del Pueblo), pero no logran influir de manera determinante en la vida política del

pais y en

las

orientaciones de cambio predominantes entre

las

organizaciones populares.

La relacibn entre organizaciones sociales y partidos politicos ha sido

muy

poco estudiada, las referencias bibliogrhficas de la decada pasada acerca del "P utilizan

un

enfoque marxista m y general y un esquema conceptual poco desmollado, las investigaciones son hdamentalmente descriptivas e incluso un tanto parciales por cuanto se percibe una abierta simpatía de los autores hacia su objeto de estudio2; tambi6n encontramos trabajos que presentan diferentes grados de teorizacilbn, pero se centran sobre todo en las problemtiticas planteadas por el crecimiento

de

la poblacibn urbana?.

Sin

embargo, hay dgunafi aproximaciones metodol6gicas de Juan Manuel Ramirez Sdiz4, y dos trabajos de Javier Farrera' que Manespecfficamente el tema

1

Regalado Santill&l, Jorge, "Lo que quedb del M U P " , en Castillo, Jaime y Patiflo, Elsa (Coords.), culfwapolffica de las

organriacionesy movimientos soc&s La Jornada Ediciones / CIICH

-

UNAM, México, 1997, Pdg. 1 17.

Cfr. Hernandez S., Ricardo, La Coordinadora Nacional del Movimiento Urbano Popular ( C U N M P ) : su historia 1980- 1986, Equipo PuebloDraxis, grhfica editorial, Mbxico, 1987. También puede encontrarse este enfoque en M o c t e m a , Pedro, "La C O N A " ' en Rev. de Esfucijos Polftticos, Nva. Epoca, Vol. 4 -5, Núms, 4

-

1, Oct. 1985

-

Marzo 1986; y en

M o c t e m a , Pedro, "Del MlTp a los movimientos comunitarios: el espejo desenterrado", Rev. El Cotdiano, No. 57, Up;" Cfr. Diversos trabajos de Jorge Alonso y Juan Manuel Ramirez Sáiz realizados hacia finales de la decada del 80

Cfr. Ramírez Shiz, Juan Manuel, ¿Son politicos los movimientos urbano - populares? Un pkznteamienfo tebrico

metodolbgico, Centro de Investigaciones sobre los Movimientos Sociales de la Universidad de Guadalajara,Mexico, 1992

Cfr. Farrera Araujo, Javier, "El Movimiento Urbano Popular, la organizaci6n de pobladores y la transici6n política en

ci&adanfa, Siglo XXI

-

Instituto Latinoamericano de Estudios Transnacionales, México, 1994; y "Movimiento Urbano Azcapotzalco, Agto.

-

sept. 1993, Ano 1 o.

Mhioo" en I3urmd Ponte, Viet.orMnnus1 (Comd.), La ~on.~t-idn do k sfpnapraek ~ ~ M & k a . M a v i m M n 6 a e sapialoey

(3)

Las

implicaciones que se derivan de la relacibn entre organizaciones sociales y partidos polfticos esthn por evaluarse. Algunos especialistas han sefialado “la necesidad de estudios que sometan a balance

los resultados para el N I U P , tanto de su relacibn con los [partidos] existentes o la formacibn de sus propios partidos, como del hecho de que varios de sus dirigentes se hayan convertido en diputados, asambleístas, regidores, presidentes municipales o importantes dirigentes partidarios nacionales o estatales.’”

Debido a las limitaciones de tiempo y acceso a la informacibn, el trabajo de tesis que desarrollaremos aquí serti un estudio de caso acerca de las relaciones que constryen y establecen entre si una organizacibn social (la Unibn Popular Revolucionaria Eaniliano Zapata) y un partido político (el Partido de la Revolucibn Democdtica) en el Estado de Mbxico, relaciones basadas en la participacibn polftica partidaria de los miembros de la primera en las actividades propias del partido político. El punto de inter& en este caso es bhicamente la organizacibn social, aunque no ignoramos que tambidn para el partido politico se presentan consecuencias importantes.

L o s objetivos de la investigacibn son dos:

a) identificar la naturaleza y la lbgica de las relaciones que construyen y establecen entre si la

b) descubrir y describir las consecuencias de esta relacibn para la U P R E Z .

Las interrogantes a las que intentamos dar respuesta son principalmente als siguientes: ,$a organizacibn social es capaz de mantener su autonomía e identidad polftica respecto de un partido politico en un contexto de fbertes relaciones entre ambos?, Lcuziles fueron las causas internas que llevaron a la

UPREZ

a modificar su postura inicial acerca de su participacibn en el sistema de partidos?,

d q d clase de intercambio politico se verifica en la relacibn entre ambas entidades?, ¿bajo que condiciones se lleva a cabo actualmente la relación entre la organizacibn social y el PRD?, ¿cud es la naturaleza y la lbgica de esta relacibn?, ¿cbmo, y en qub sentido, la orientacibn de la accibn polftica y social de la UPREZ se ha visto determinada, limitada o estimulada, por los lineamientos y los compromisos partidarios?, ~ q u b nuevas redes de interaccibn política, expectativas y problemas plantea a la dirigencia y los miembros de base este contacto con el sistema de partidos a travbs del PRD?

Desde ahora es posible adelantar dos hipbtesis que guiarirn nuestra investigacibn:

1) Entre ambas entidades se establece una relaci6n de intercambio politico, donde la UPREZ y el PRD en el Estado de Mbxico;

organizacibn social aporta una estructura organizativa ya creada, que apoya el trabajo del partido político en zonas donde no tiene trabajo previo, y tambih aporta votos m& o menos asegurados; pero, una aportacibn m L importante y relevante que los votos asegurados -que en realidad son poco significativos en terminos cuantitativos- es la capacidad de convocatoria como grupo de presibn y su iduencia circunscrita a un territorio7. A cambio, la organizacibn social obtiene la posibilidad de participar en el sistema de partidos con candidaturas, y la de posicionarse en las estructuras de los gobiernos municipales e incluso en las c h a r a s de diputados (local y federal).

En el curso de tal relaci6n política, la organizacibn social -originalmente creada para articular los esfberzos de alspersonas en tomo a la satisfaccibn de demandas inmediatas o necesidades cotidianas- parece convertirse en “correa de transmisibn” de los lineamientos del partido

Popular y democracia: reclamo y practicas internas”, en Alonso, Jorge y Ramirez SBiz, Juan Manuel (Coords.), La

democracia de los de & Q ~ O en M i i c o , La Jornada Ediciones / Consejo Electoral del Estado de Jalisco / CIM

-

WAM, MCxico, 1997

Ibid, pbg. 118. El autor del trabajo de referencia expresa su coincidencia con Juan Manuel Ramírez Sbiz, quien es investigador del Departamento de Estudios sobre Movimientos Sociales de la Universidad de Guadalajara.

(4)

político; en otms palabras: de acuerdo con la manera en que la orientacibn de la accibn política y social de la UPREZ est& determinada por los compromisos políticos adquiridos en

su relaci6n con el PRD, es posible afirmar que la organizaci6n social obtiene ventajas políticas, pero muestra una creciente tendencia hacia subordinarse a la 16gica del partido político, lo cual vuelve problemhtico el sostenimiento de su autonomía e identidad política Por otro lado, la naturaleza y la prohdidad de la relaci6n entre

UPREZ

y PRD e s t h determinadas por un alto grado de verticalidad de la dirigencia (quizá podría hablarse de una dirigencia no controlada) en el interior de la organizacibn social, lo cual no significa la ausencia de problemas indditos para la propia dirigencia, debido a las nuevas redes de interaccibn política y a las expectativas que trae consigo este contacto con el sistema de partidos y con la posibilidad de acceder al poder político. En resumen, se

trata de

un

cambio de orientacihn en la forma de hacer política, desde el predominio de la gestibn social hacia el de la actividad política electoral y todo lo que ella implica En este sentido, estudiaremos los antecedentes y la experiencia de una organizaci6n social en el h b i t o de la participaci6n politica partidaria, en su intento por trascender la condici6n de organizacibn puramente reivindicativa, y ampliar su alcance y sus oportunidades para incidir no sblo en la distribucibn y aplicacibn de los recursos materiales por parte de las instancias de gobierno, sino tambi6n -y fundamentalmente- en la creaci6n de politicas ptiblicas que mejoren las condiciones de vida para toda la poblacibn.

Una de las razones de por que en la UPREZ hay la intencibn de participar en la lucha por el poder para convertirse en gobierno,

u

ocupar puestos de representacibn popular,

es

el inter6s de pasar de “la demanda exigida al derecho ejercido, politizando de esta forma nuestro actuar cotidiano

[...I

nuestras demandas al poder generalizarlas a la ciudadania, adquieren el nivel de propuesta política; es decir, solicitar vivienda para

un

gsupo de 100 solicitantes por ejemplo, es sblo una demanda que puede ser o no ser satisfecha segtín la capacidad de gesti6n del grupo; pero el plantear el derecho a la vivienda de todos aquellos que la necesiten, implica elaborar una política general que toca la planificacibn de las ciudades, 10s programas econbmicos, la legislaci611, las formas constructivas y el proyecto de ciudad que

queremos.”* EM0 es, segtín SUS propios tdrminos, no hacer política en abstracto sino políticas especificas a partir de experiencias de organizacibn.

En cuanto a la limitaci6n espacial y temporal de la investigacih: en el primer aspecto, nos centramos en la UPREZ Estado de Mdxico, pese a que esta organizacibn tambibn tiene presencia importante en el Distrito Federal, la raz6n principal de esta decisi6n consiste en que -ah cuando ostentan las mismas siglas de identificaci6n- existen fbertes diferencias organizativas, de concepciones,

e incluso de identidad, entre ambas instancias debidas principalmente a la naturaleza de los adversarios politicos que

han

d e n t a d o y enfi-entan.

En lo que se refiere al aspecto temporal, el periodo que investigaremos va de 1987 a 1997; o sea que abarca desde la h d a c i h n de la organizacibn social hasta finales de 1997, cuando se efectlra el congreso de la

UPREZ

Estado de Mdxico con vistas al congreso nacional, mismo que se efectub en los últimos tres días del mes de enero de 1998.

En

h c i b n de la evolucibn que entre los miembros de la organización &en las concepciones y las practicas referentes a la relación UPREZpartidos políticos, identificamos

tres

etapas principales:

a) la fimdaci6n de la organizaci6n social, 1987;

b)

el primer acercamiento al sistema de partidos, 1988

-

1993; c) la crisis de identidad y las victorias electorales 1994

-

1997.

(5)

La forma en que presentaremos la exposicibn de los resultados de la investigacibn consta de cinco capítulos: en el primero, intentamos fijar una serie de conceptos y elementos tebricos cuya interrelacibn nos permite conshir un modelo con el que ordenamos e interpretamos l a i n f o m i b n obtenida en las entrevistas y en las consultas bibliogrsficas; el modelo de interpretacibn esta configurado con base en 10s conceptos que adoptamos para la delimitacibn de las relaciones y las diferencias entre organimibn social (en cuanto agente cuyo origen y campo de accibn es el Qmbito de “lo social”) y partidos p~liticos (en cuanto parte i n t e m t e del sistema politico o de la política institucional). Examinamos dos enfoques generales sobre movimientos sociales: el norteamericano, basado en la nocibn de actor estdegico,

Y

el europeo, basado en la nocibn de identidad colectiva; tal revisibn tiene como finalidad el fundamentar la pertinencia de un enfoque sintdtico, que acepte los aspectos estratbgico individual y de identidad colectiva, pero que pueda explicar los movimientos sociales en tanto agentes de acción política, es decir, corno sustentadores de una estrategia política Finalmente, delineamos las relaciones de intercambio entre organizacibn social y partido político a partir de la nocibn de “vínculo”.

En

el segundo capítulo abordamos algunos temas que, si bien son A n generales, debemos tener presentes para comprender el sentido de los siguientes capítulos; así, exponemos brevemente los argumentos esgrimidos en el interior de la

C O N A ”

por las dos posiciones antagbnicas acerca de la participaci6n de organizaciones sociales en los partidos políticos, tambidn describimos las bases de lo que en la OIR-LM llamaban “mdtodo linea de masas” y que los miembros fimdadores de la

UPREZ

consideran parte de su identidad como orgaaizacibn orientada hacia el cambio, examinamos tambidn el problema del clientelismo en las organizaciones sociales y la evolucibn de la concepcibn acerca del “partido movimiento” entre los militantes del PRD.

En el capitulo tercero hacemos

una

descripcibn general de la estructura, los objetivos y el desarrollo de la UPREZ como organizacibn social específica

El cuarto capítulo examina la relacibn entre la UPREZ y el

PRD

en sus aspectos m& significativos y relacionados con las formas en que aquella afecta la diniimica propia de la organizacibn de nuestro interds; tambih tratamos algunos problemas relacionados con la diferenciada participacibn política partidaria de bases y dirigencia

Finalmente, en el quinto capítulo proponemos algunas conclusiones en tomo a la participacibn política de la organizacibn social; principalmente los problemas relacionados con las formas de hacer politica, la identidad colectiva, la autonomía, el proceso de institucionalizacibn y las perspectivas de la relacibn entre la

UPREZ

y el PRD.

Los indicadores para determinar si la relacih de intercambio politico que existe entre el PRD y la UPREZ resulta en subordinacibn o adhesibn son: la autonomia y la identidad política Ambos presentan algunos problemas que s e r h tratados en su momento, pero por ahora diremos que la primera serd observada en la toma de decisiones acerca de la estrategia politica de la organizaci6n y en lasprhticas de gestibn social. La identidad se observara a traves de los cambios que &ieron la “estrategia revolucionaria” y el “metodo línea de masas”, a partir del contacto de la organizacibn social con la actividad política partidaria

especificado, hemos tenido que crear fuentes primarias a traves de entrevistas de profUndi&d. Así, obtuvimos informacibn para reconstruir las percepciones que dirigentes y miembros de base tienen acerca de los resultados, y de la conveniencia, que la relación entre su organhcibn y un partido político les reporta

€31 reconocimiento de una serie de relaciones básicas nos ayudaron a determinar a quienes y por qu6 se aplicaron entrevistas, tales relaciones son:

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bienes y recursos públicos que benefician a sus bases de apoyo y, al mismo tiempo, ayudan a mantener la cohesibn y la unidad interna

La UPREZ como aliado e interlocutor con el PRD. La relación organización social

-

partido político es bbicamente de intercambio politico, y en ella se pone a prueba la estrategia política revolucionaria que mantuvieron los dirigentes fimdadores durante su militancia en la OR-LM,

a s i como puede observarse la transfonnaci6n del “mbtodo linea de masas” en el curso de su actividad como organización social.

La UPFEZ como organizaci6n en sí misma y sus dinslmicas propias. Las relaciones entre dirigentes, militantes y bases en el interior de

la

organizaci6r4 para tomar decisiones, afi-ontar tareas y compromisos políticos.

Los infor&mtes- h r o n previamente seleccionados por su posicibn en la red de relaciones ya esquematizada El universo de entrevistas qued6 como sigue:

Entrevistas aDirigentes

a) Quienes participan con el PRD (como candidatos, funcionarios del partido, de gobierno municipal

u

ocupan puestos de representaci6n en c h a r a s legislativas).

b) Quienes sblo ocupan puestos de dirigencia dentro de la organizacibn. c) Qurenes no e& de acuerdo con la participaci6n de la UPREZ en el

PRD.

m

Entrevista con miembros de la WREZ que, sin ser dirigentes, ahora ocupan puestos de elección popular, cargos de gobierno en los municipios o se desempefian en a l g h puesto de la estructura del partido.

m

Entrevistas y aplicacibn de cuestionario con miembros de base de la

UPREZ,

que asisten a

las

asambleas y participan en las movilizaciones promovidas por la organizacibn, y tambien a miembros de base de la

UPREZ

que no son asiduos participantes.

(7)

CAPITULO I. El modelo de

interpretacibn

Este capitulo se concentra en la tarea de fijar algunos elementos tebricos para configurar una p i a explicativa que nos permita ordenar y encontrar sentido a la infonnacibn empírica sobre el caso particular que nos ocupa

Es dificil determinar si acaso no cometemos el error de crear una simple suma de conceptos, con diversos niveles de abstraccibn o profimdidad analitica, que no nos ayuden a entender de manera m& p r o h d a el fenómeno singular que investigamos; pero q u i d los aspectos que pueden dar coherencia a lo que sigue son: primero, la caracterizacibn de lo que entenderemos por cada uno de los conceptos centrales, cuya relacibn nos permite describir y analizar el problema de investigacibn.

En segundo lugar, la identificación y delimitacibn de los Smbitos diferentes en, y desde, los que una organizacibn social y un partido político se constituyen en actores de una relacibn mutua, esto es, el h b i t o de “lo social” (como espacio propio de la participaci6n de los hombres comunes, y donde se generan iniciativas de cambio social) y el Smbito de “la política institucional” (que implica, obviamente, la cercania con el Estado y la integracibn plena en el orden politico vigente).

En tercer lugar, el planteamiento de un concepto (“el vínculo”) que nos permite ensayar un acercamiento a las formas que adopta la relacibn entre individuos y organizacibn social, entre organizacibn social y partido politico, y entre partido politico y sistema politico.

A) Partidos politicos, sistema de partidos y sistema politico

El tema de esta secci6n es importante para nuestra investigacibn porque la transformacibn gradual del sistema de partidos en M6xic0, y la consecuente redefmicibn del papel de los partidos políticos en el sistema politico mexicano, ha propiciado y acelerado una transformacibn -tambi6n importante- en las concepciones y actitudes que los grupos politicos de izquierda radical, de las décadas del 70 y del 80, tenian acerca de la participación política partidaria

Pese a que, en el principio, esta gradual y creciente apertura política &e controlada y dirigida por el gobierno, es claro que no puede decirse que su desarrollo ha sido unilateral; ha sido con el concurso de todas las fuerzas política y sociales, formales e informales, que se est& configurando un h b i t o de participación política m& amplio. En esta construccibn política, esas fberzas configuran el sistema político, pero -a su vez- se ven conflguradas por este último.

La transformacibn a

que

hacemos referencia sirvib para quitar a los grupos políticos radicalizados un importante argumento, que les permitia justificar el por que no había que participar en el juego del partido oficial, el cual fingía competencia electoral con la única finalidad de legitimar su perpetuidad en el poder. Poco a poco ha desaparecido el sustento de tal posicih, ahora son m& las razones que la hacen insostenible; para algunas organizaciones ha implicado un cambio de postura al respecto, toda vez que su propia sobrevivencia como organizaciones con capacidad de convocatoria se pone en juego al persistir en mantenerse al margen del sistema politico.

En nuestros días la existencia y la actuación de los partidos políticos son parte integrante y condicibn de los sistemas politicos basados en la democracia representativa, misma que actualmente es considerada como la forma de organizaci6n política m& id6nea para el desarrollo de cualquier sociedad.

En

casi todos los países del mundo la existencia de partidos con principios, ideologías y organizaciones diferentes es parte del orden institucional vigente.

Asi, es posible afirmar, con cierta raz6n que

“...

el Estado moderno es un Estado de partidos por el lugar central que ocupan no sblo en la integracibn de los brganos de representacibn

y

de gobierno, sino también por sus funciones de intermediación entre el Estado y la sociedad civil

..,

Por su importancia, los

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partidos polfticos son organizaciones que crean y sustentan muchas de las instituciones del Estado-

Desempefian firnciones sociales y políticas imprescindibles en una democracia, al grado de que no hay en este momento entidades capaces de sustituirlos.”

Los partidos politicos juegan

una

serie de funciones muy importantes para la soci~dad

Y

el Estado: procesos electorales donde se ofiecen diversas opciones de proyectos

Y

programas politicos, i n t e ~ i b n de instituciones de representacibn y de gobierno, socializaci6n politica, formaci6n de opinibn pública, articulaci6n y aglutinaci6n de intereses sociales.

Una primera qroximaci6n al concepto de partido politico es la que lo caracteriza como agrupacibn de hombres, que e s t b a favor o en contra de determinadas acciones. Burke 10 define como “un cuerpo de hombres unidos para promover, mediante su labor conjunta, el inter& nacional sobre la base de al@ principio particular acerca del cual todos estan de acuerdo.” Asf, los partidos son medios para que sus integrantes logren “poner en ejecucibn sus planes comunes, con todo el poder y toda la autoridad del Estado.””

Los partidos políticos son, entonces, asociaciones voluntarias cuya finalidad bbica es acceder al poder político, convirtihdose en gobierno.

Entendemos por partido a un grupo cuyos elementos se proponen actuar concertadamente en la lucha competitiva por el poder politico. En este sentido, los partidos políticos son organizaciones políticas que tratan de influir principalmente en las elecciones de los miembros componentes del gobierno mediante la presentaci6n de candidatos a tales cargos. Asimismo, tratan de influir en la creacibn

y orientacibn de políticas gubernamentales, codorme a algunos principios o tendencias sobre las que la mayoría de sus miembros estan de acuerdo.

Esta

aproximaci6n del concepto hace referencia a cualquier grupo politico identificado por un emblema oficial que se presenta a las elecciones, y puede proponer

en

elecciones (libres o no) candidatos a cargos públicos. Así que el t6rmino puede definirse en funci6n de:

a) los actores: lider, grupo de dirigentes, miembros activos (cuadros);

b) lamovilizacibn social en demandas de intereses politicos, econ6micos o sociales; c) los objetivos;

d) los hbitos.

Del mismo modo, los partidos políticos pueden definirse por su firnci6n, como estructuras políticas intermedias e intermediarias entre los individuos y el Estado, entre la sociedad y el gobierno. Entonces, los partidos políticos son instancias de mediacibn, de organizacibn y de expresi6n.l’

Decir que los partidos politicos son conductos de mediacihn, es decir que hacen posible el contacto de los ciudadanos dispersos con el sistema politico institutional; son instancias de organizacibn porque son capaces de trascender la atomizacibn de la vida social, y, finalmente, conductos de expresi6n porque, al pertenecer al h b i t o la represen&i6n7 se convierten en instrumento para representar las demandas y exigencias de la sociedad, el aspecto de intermediacih que nos interesa resaltar del concepto “partido politico”.

Los

partidos políticos

forman

parte del sistema político, son 6rganos o instituciones del Estado y, por ende, acthan siempre dentro del orden establecido.

~ ~~~~

Cdrdenas c)arcía, Jaime F., P C Z ~ ~ ~ ~ O S políticos y democmcia, Cuadernos de divulgacidn de la cultura dcmocrdtica No. 8,

Instituto Federal Electoral, Mbxico, 1996, pág. 1 1

lo Citado por G. Sartori en Partldosy sistemas departidos. Marcopara m anrilisis, Vol. I, AlianzaEditorial, Madrid, 1980,

pBg. 26

(9)

ash

&om

hemos utilizado el t w i n 0 poco comprometedor de “organizaci6n social” para referirnos a una clase de acci6n colectiva que, quizh obrando sin cautela, fbilmente llamarfamos movimiento social; con el fin de evitar la confUsi6n con que en M6xico se ha utilizado tal concepto, intentaremos proponer una definici6n operativa de lo que entenderemos por or anizacih social.

Para tal efecto, retomamos el trabajo de Juan Manuel Ramírez en torno a 10s de presi6n y movimientos sociales.

El autor referido explora el enfoque del pragmatismo norteamericano (representado por Arthur F.

Bentley, D. Easton y D. ‘Ihman) y el de la sociología de la acci6n (basado en la obra de ~ ~ b e r t o Melucci) para comparar los conceptos de grupo de presibn y movimiento social, encuentra algunas semejanzas y diferencias entre ambos, pero nos puede ayudar a caracterizar la organizaci6n de la que nos ocupamos.

El concepto de grupo de presih, dice Ramirez Sziiz, es definido por los pragmatistas como la asociacibn voluntaria de individuos que se agrupan para defender sus intereses” y otros aclaran que SU

objetivo es obtener decisiones favorables, a traves de un regateo efectivo. Sin embargo, G. Pasquino14 (ajeno al pragmatismo) introduce dos precisiones que ponen 6nfasis en los recursos utilizados por el grupo. Seghn 61, la presi6n es “la actividad del conjunto de individuos que, unidos por motivaciones comunes, tratan de influir, a traves del uso o de la amenaza del uso de sanciones, en las decisiones que toma el poder político, ya sea con el fin de cambiar la distribucih prevaleciente de bienes, servicios, cargos y oportunidades, o con el fin de conservarla ante las amenazas de intervenci6n de otros grupos o del poder politico mismo.”

El propio Pasquino subraya que “no es tanto la posibilidad de tener acceso al poder político, como la posibilidad de recurrir a sanciones negativas -castigos- o posicibn de los valores sociales atraves del poder político”. De acuerdo con esta definici6n, únicamente las organizaciones que cuentan con el poder suficiente (econ6mico o politico) como para aplicar dichas sanciones y que hacen uso de 61 pueden ser consideradas como grupo de presi6n. Estos grupos no suelen estar institucionalizados y son poco visibles pero importantes en el proceso político. El objetivo primero y último de estos grupos de presibn es obtener del gobierno decisiones favorables. Y su h c i 6 n o rol es el de ser intermediarios entre las agencias gubernamentales decisorias y los individuos y subgrupos cuyos intereses representan y defienden.

En lo que se refiere a la relaci6n grupos de presi6n

-

gobierno, los pragmatistas establecen desde el principio una diferencia entre Estado y gobierno por ser este último m b exacto y concreto; en la noci6n de gobierno incluyen las instituciones y actividades administrativas y politicas, las cuales, a su ve% pueden tener sus intereses propios.

La relaci6n de los grupos de presi6n con el gobierno es doble: por una parte, aceptan las reglas de juego del sistema y, en este sentido, lo afirman; pero, por otra parte, actúan constantemente sobre 61 para influir en sus decisiones. Y en este terreno, los diferentes grupos compiten entre si para incidir en el proceso gubernamental. Esta presibn se canaliza a los diferentes poderes y agencias del gobierno. La politics pdctica se materializa en esta reiacih que 10s -0s de presibn establecen con el gobierno. resumen, la política de la administración y de SUS personajes oficiales se halla almente influenciada por

10s grupos de presi6n. Esta influencia puede ser resultado de una intervenci6n dire& de 10s grupos 0

l a Ramírez Sbiz, Juan Manuel, op. cit. pbgs. 5

-

30

l 3 Inter& es definido como “el deseo consciente de que la política gubernamental o la asignacibn de valores por parte de las

autoridades competentes, vaya en una determinada direccibn*. J. L. Orozco, “Bentley, notas sobre una ciencia de 10s grupos de presi6n” citado por Ramfrez Sáiz, op. cit. pag. 1 1

l 4 G. Pasquino ‘‘Grupos de presi6n” , en N. Bobbio y N. Mateucci, Diccionario depoiltim, citado por Ramírez Sbiz, ibid, pbg,

(10)

“adelantada” por las propias agencias del gobierno.

De entre 10s enfioques que han hecho un desarrollo sistem&ico del tdrmino movimiento Social, Ramirez Saiz llama la atencibn sobre la concepcibn de Alberto Melucci.

aportaciones que A. Melucci hace a la sociología de la accibn son relevantes. l?recisa el concepto de accibn colectiva de la siguiente rnanem “la accibn colectiva, en sentido estricto, est& determinada por la presencia de una solidaridad, es decir, por un sistema de relaciones sociales que liga e identifica a aquellos que participan en 61, y ademb por la presencia de un ~ o n f l i c f o ~ ~ ’ ~ . El conflicto viene

dado por la lucha entre dos actores colectivos (de los cuales uno se identifica como adversario) que se exdi-entan por la apropiacibn y el destino

de

los valores o recursos sociales.

Por lo tanto, Melucci conceptualiza a los movimientos sociales como “una

forma

de acci6n colectiva que: primero, e s a basada en la solidaridad, segundo, estir inmersa en el desarrollo de un conflicto y, tercero, está rompiendo los límites del sistema en el cual ocurre la acci6n. Esta definición tiene la ventaja de que ubica a los movimientos sociales separ6ndolos de otros tipos de acciones colectivas que fi-ecuentemente se confimden con

ello^.^''^

De esta manera, Melucci establece una diferenciacibn importante entre movimiento social y accibn conflictiva, ya que 6sta lfltima es una acci6n colectiva que se desarrolla en un conflicto pero dentro de los límites del sistema sin poner a discusibn las normas de la organizacibn o institucibn, cuestionando la utilizacibn de los procesos decisionales pero dentro de las reglas de juego.

Se entiende como conjZicto “una relacibn entre actores opuestos, luchando por los mismos recursos a los cuales ambos dan un valor.

La

solidaridad es la capacidad de los actores de participar en una identidad colectiva (esto es, la capacidad de reconocer y ser reconocido como una parte de la misma unidad social).los limites del sistema indican el espectro de variaciones tolerado dentro de su estructura e~istente”.’~

Sobre la base común de solidaridad y conflicto, la diferencia entre acddn cmflidivu y movimiento

social estriba en que la primera manifiesta la presencia de un conflicto en el interior de los límites del sistema político, mientras que movimiento social implica un conflicto que tiende a superar esos límites.

Por otra parte, la sociología accionalista parte del supuesto de la existencia de relaciones de clase para explicar tanto el conflicto como la accibn social.

En la acci6n conflictiva es posible distinguir dos tipos de acci6n:

a) la accibn conflictiva reivindicativa, que se refiere a conflictos colectivos que ataca los mecanismos de fimcionamiento de una organizacibn sin que todavía sean puestas en discusibn las normas de la organizacibn misma

b) la acci6n conflictiva política, en la que la competencia entre grupos de intereses opuestos se refiere a la utilizacibn de los procesos decisionales del sistema político en el interior de las reglas del juego.

De acuerdo con estas definiciones, muchas de alsacciones sociales y polfticas que son tipificdas como movimientos sociales, no tendrfan el carhter de tales sino de acciones conflictivas reivindicativas O politicas. Este asunto tiene importantes implicaciones tebricas y politicas.

En cuanto a 10s movimientos sociales en sentido estricto, Melucci los diferencia en:

a) movimiento social reivindicativo, se sibla al nivel de la organizacibn social y lucha contra

el

Poder que garantiza las normas y los roles, un movimiento de este tipo tiende a una redistribucibn de los recursos y a una reestructuracibn de los roles. La lucha ataca, sin embargo, las re¿$= mismas de la organizaci6n saliendo de los procedimientos institucionalizados.

Is Melucci, Alberto, “Sistema politico, partiti e movimenti socialin, citado por Ramírez Shiz, op. cit. phg. 25

(11)

b) Movimiento pditico, actúa para transformar los canales de la participaci6n política O para desplazar las relaciones de fuerza en los procesos decisionales. Su acci6n tiende a romper las reglas del juego y los limites institucionalizados del sistema, impulsando la participacibn mfis all6 de los limites previstos.

C) Movimiento de clase, es una accibn colectiva dirigida contra un adversario, para la apropiacibn,

el control y la orientacibn de los medios de produccibn social.

Son claras las h c i o n e s que cumplen respectivamente las acciones conflictivas y los movimientos sociales. Las primeras provocan ajustes en el sistema, contribuyen a la aflrmacibn de la sociedad civil, a la democratizacibn y politizacibn de la vida cotidiana, y a la formacibn de la opinibn pública, y asimismo facilitan la organizacibn de la poblacibn y el surgimiento de lfderes. Respecto de los segundos, y en concordancia con la definición de Melucci, se ha afírmado que los grandes cambios que se han producido en el orden social del mundo durante los dos 6ltimos siglos son, en gran medida, la consecuencia directa o indirecta de los movimientos sociales.

Para el logro de estos objetivos, en el caso de las acciones conflictivas, se recurre principalmente a la accibn polftica legal pública o a la persuasibn privada; y, sin que se descarten ambos medios, los . movimientos sociales utilizan preferentemente la accibn directa

L a sociología accionalista mantiene la distincibn entre gobierno (conjunto de 6rganos y personas a los que institucionalmente les está confiado el poder y lo ejercen) y el Estado (condensacibn real del poder). Por lo ya expuesto, las acciones conflictivas e& constituidas por grupos y fuerzas extraparlamentarias que pueden producir ajustes en los dos ambitos pero mantenihdolas hdamentalmente, mientras que los movimientos sociales intentan rebasar el sistema; por ello, estos movimientos constituyen exigencias socialmente compartidas por efectuar transformaciones en

determinadas instituciones gubernamentales o crear un orden socioeconbmico y político nuevo, incluida la distribucibn del poder.

El tipo de sociedad al que responde la emergencia y teorizacibn de acciones conflictivas y de movimientos sociales es aquella que se halla, por una parte, atravesada por contradicciones estructurales y, por otra, sometida a cambios acelerados debido tanto a su trhsito de la fase rural y agrfcola a la industrial y urbana, como de las formas de desarrollo capitalista avanzado a la etapa llamada postindustrial. Estas transformaciones son decisivas no s610 en la base econbmica sino también en las formas de organizacibn social y polftica a s f como en las expresiones ideolbgicas y culturales.

La comparacibn entre los conceptos de grupo de presibn y de movimiento social nos muestra diferencias que se enmarcan en las respectivas corrientes te6ricas en que nace cada termino: pragmatismo

y accionalismo. Tenemos que la mayoría de las caracteristicas de los grupos de presibn y de los movimientos sociales son distintas y, en algunos casos, opuestas. Es decir, predomina la relacibn de exclusibn sobre la de complementariedad entre ambos conceptos. Sin embargo, entre los grupos de presi6n y las acciones conflictivas (reivindicativas o políticas) existen varios puntos de contacto (objetivos, formas de lucha relacibn con el gobierno y los partidos politicos); en este caso puede considerarse que, a pesar de las diferencias (carhcter, relaciones sociales, modelo de sociedad

subyacente), los conceptos pueden ser complementarios en algunos aspectos.

De acuerdo con las caracterfsticas de la organizacibn de nuestro inter& parece que la definici6n m& adecuada de ella tiende a ser la de accibn conflictiva, aunque tambih muestra rasgos que la acercan a lo que los pragmatistas llamaron grupos de presi6n. Proponemos, entonces, que el término “organizaci6n social” quede definido como un grupo organizado que, en la consecusibn de sus objetivos, adopta estrategias de accibn colectiva propias tanto de los grupos de presibn como de lo que Melucci denomina accibn conflictiva Asimismo, es un grupo que transita desde una prhctica polftica no partidaria hacia una relacibn cada vez miis significativa con el sistema de partidos.

(12)

participan del movimiento social que en MBxico se ha llamado Movimiento Urbano Popular, mismo que puede entenderse como un tipo de acci6n colectiva orientada hacia el cambio. Por lo que la definicidn operativa que proponemos es

una

manera de delimitar las caracteristicas de la UPFEZ como unidad organizativa; sin embargo, en el siguiente apartado continuamos hablando de movimientos sociales, en el entendido de que tambi6n atafie anuestro objeto de estudio.

Cuando utilizamos el concepto de movimiento social, lo hacemos en coincidencia con la nocibn de Melucci, que reconoce una pluralidad de conflictos y por lo tanto una pluralidad de movimientos sociales dentro de una sociedad. En cambio, no nos resulta 6til la concepcibn de Touraine, en la cual argumenta que cada sociedad tiene un conflicto central. Por lo anterior, el concepto de movimiento social lo aplicamos para indicar cualquier tipo de fberza para el cambio o para la accibn colectiva, y no solamente para los “conflictos verdaderamente centrales, aquellos que ponen en cuestibn el control social de la historicidad, de los modelos para la elaboracih de las relaciones entre una sociedad y sus contornos+>.’8

C) Estrategia e identidad colectiva en el estudio de los movimientos sociales (estrategia politica)

El

anidisis de los movimientos sociales, como

‘?m

tipo de acci6n colectiva orientada hacia el cambio por una masa descentralizada encabezada, de una manera no jerhquica, por un actor s ~ c i a l ” ’ ~ ,

ha

sido abordado desde dos importantes enfoques: la escuela norteamericana y la escuela europea.

Basadas

en als nociones de estrategia e identidad, respectivamente, ambos enfoques han sido vistos recmentemente como contrarios.

Sin embargo, hay algunos investigadores (como Gerardo L. Munck y Joe Foweraker) que han sefíalado la importancia de sintetizar los elementos centrales de ambos enfoques con la finalidad de avanzar en el anhlisis de todas las dimensiones clave de los movimientos sociales.

La importancia de combinar las contribuciones de ambos enfoques tiene que ver con “la

comprensih de los desaflos y dilemas asociados a la característica orientacih hacia el cambio que define, en parte, a un movimiento social

...v

es que parte del] problema es que los movimientos sociales contribuyen al cambio mediante sus incursiones en la arena polftico - institucional y a kv& de sus elaboraciones de una estrategia políticax”

Ha sido poco lo que se ha teorizado sobre alsconexiones entre los movimientos sociales y las instituciones polfticas nacionales. Es por esto que Gerardo L. Munck plantea la necesidad de configurar un marco tebrico que subraye la nocibn de movimientos sociales como actores estratbgicos (recalcado ya por el edoque estadounidense) y, a la vez, elabore una conceptualizacibn de la accibn estratdgica a partir de la noci6n de identidad colectiva (elaborada en el ellfoque europeo).

En el estudio de los movimientos sociales surgen tres problemas centrales que deben ser confi-ontados por el investigador: la formacibn de actores, la coordinacih social y la estrategia politica

L o s te6ricos europeos han contribuido de manera importante

a

la

comprensibn del primer problema, mientras que los estadounidenses lo

han

hecho para el segundo; sin embargo, dice Munck, el problema de la estrategia política permanece

fuera

del alcance tebrico de ambos enfoques.

Así,

‘<una sfntesis superadora de las contribuciones de los estudiosos estadounidenses y europeos puede aportar los elementos necesarios para avanzar en nuestro maisis de la estategia polftica que deben encarar los

(13)

movimientos sociales.21

El privilegio que cada enfoque otorgó a las nociones de estrategia y de identidad reflejaba los .debates sobre la relacibn entre agente y esfnrctura, y la conexi6n entre niveles micro y macro de

anaisis.n

Los estudios norteamericanos sobre movimientos sociales articularon la noci6n de estrategia a traves de la teoria de la “movilizaci6n de recursos”, que entendian a los movimientos sociales en términos del problema de la accibn colectiva propuesta por la teoría de la eleccidn racional. L o s movimientos sociales eran estudiados en tdrminos de los individuos que estratdgicamente comparaban los costos y los beneficios de su participacihn en la acci6n colectiva; era la birsqueda del fundamento a nivel micro (individual) de un fenbmeno macro (social).

Por su lado, en los estudios europeos se explicaba el fenbmeno

de

los movimientos sociales comenzando desde una nocibn estructural de identidad colectiva, dejando de lado el aspecto de actores estrat4gicos seflalado por los norteamericanos. La identidad de un movimiento social se constituye, se@n este enfoque, dentro de la estructura de conflicto de una sociedad particular.

Los movimientos sociales han sido concebidos en Europa, desde finales de los 60 y principios de los 70, como una forma altemativa de hacer política; altemativa respecto de los partidos politicos, los cuales parecian estar en crisis y dominados por la ley de hierro de la oligarquia y la burocratizacibn descrita por R. Michels. La participaci6n y la movilizacibn era un valor central, por cuanto significaba la

intervencibn del ciudadano corntin en los problemas sociales, en contraste con la politica institucional.

Así, los movimientos sociales se presentaron como un medio de hacer política por otros medios.

Los tebricos europeos, sin embargo, no concebían los movimientos sociales como procesos sin actores. Los movimientos sociales eran definidos como un tipo de acci6n colectiva, lo que necesariamente presuponfa la existencia de un actor. Así es que los te6ricos europeos, como sus contrapartes estadounidenses, discutían los desafios que enti-entaban los organizadores de los

movimientos sociales. Pero esta dicusi6n acerca de los actores y sus estrategias no se lleva a cabo, como en Estados Unidos, desde la perspectiva del actor.

M&

bien, la discusibn de los actores se realiza apartir de la nocibn de identidad colectiva. Tal ancilisis, por lo tanto, acenth la observacibn de que estos actores esthn esttucturalmente constituidos y deben ser entendidos, en primer lugar, en t6rminos de la e m c w a de conflicto de la sociedad, y en segundo, en t6nninos de las estrategias que estos actores e s ~ o p n . ~ ~ S610 con una clara visi6n de la manera en que los actores e s t h estructuralmente constituidos y arraigados en los conflictos que expresan, es posible evitar que el ancilisis estmt6gico desemboque en el volmtarismo del actor.

Es

así como la “

...

vía m& promisoria para considerar las dimensiones de identidad y estrategia

de un movimiento social conjuntamente se encuentra en los t6rminos elaborados por los europeos. Porque la noci6n europea de identidad colectiva no 9610 no excluye

un

antdisis de actores esbrat&gicos, sino que provee los elementos necesarios para conceptualizar correctamente el problema de

l a s

estrategias...,’24

La sfntesis propuesta por Gerardo Munck “...puede ser organizada alrededor de los tres problemas centrales que un estudioso de los movimientos sociales debe cor&-ontar: la formaci6n de actores, la coordinacibn social, y la estraiegia política La importancia de abordar estos tres problemas es doble. Por

’’

Ibid. phg. 18

I2 Cfr. Knorr - Cetina y A. Ciccourel, Advances in social theory and mehdology. T m r d s an integration at micro and

macro sociology, Routledge, Londres, 1981 ; y Alexander, J., B. Giesen et. al. (eds.) n e micro -macro link, University of California Press, 1987.

Wlunck, Gerardo L., “Algunos problemas , , a ” , op. cit. pag, 22

Ibid, p8g. 23

(14)

un lado, e& directamente ligados a la definicibn de movimiento social como un tipo de accibn colectiva orientada hacia el cambio por una masa descentralizada o grupo de personas encabezadas de manera no jerhrquica por un actor social. Esto es, mientras que el problema de la formacibn de actores atafie a la emergencia de los fundadores

u

organizadores de un movimiento social, o, en otras palabras, el actor social que organiza y orienta al movimiento social, el problema de la coordiaci6n social tiene que ver con la constitucibn de un movimiento social como movimiento, o el desaflo de organizar a una masa descentralizada o a un grupo de personas de manera no j&quica; y el problema de la estrategia política est& ligado con la orientacibn hacia el cambio de un movimiento social. Por lo tanto, una explicacibn de estos tres problemas constituye conjuntamente la explicacibn completa de

un

movimiento ~ocial.”~

La emergencia de los fundadores de un movimiento social es, en t6rminos analíticos, el punto de partida para el anhlisis de los movimientos sociales, porque sus fundadores son, literalmente, el actor social que organiza a la masa descentralizada que constituye la base de un movimientos social y lo orienta hacia el cambio; en este papel, constituye SU centro o núcleo. La diferencia entre el enfoque norteamericano y el europeo es que, mientras el primero, centrado en el actor, toma a los fundadores de un movimiento social como un supuesto, el enfoque europeo insiste en que el anhlisis no debe comenzar con los actores, pero sí, en cambio, con una explicacibn de la emergencia de estos actores. Así, pese a la centralidad de los actores en el enfoque norteamericano, este nada tiene que decir acerca de su origen; se encuentra incapacitado para conceptualizar y explicar la formaci6n de actores en tbrminos del actor mimo. Es solamente con base en el enfoque europeo, dice Munck, que este problema puede ser abordado.

Según alsteorías europeas, la emergencia de los fundadores de un movimiento social puede analizarse en tbrminos de

“...la

experiencia compartida que tiene un

grupo

de personas, en el contexto de una crisis estmctural, que los lleva a ver que ‘las cosas podrían ser diferentes’. Los fundadores de un movimiento social emergen, pues, dentro de la estructura del viejo orden como portadores de lavisibn de un nuevo orden y, en este sentido, la experiencia compartida que constituye al grupo como tal no ocurre en un vacio, sino tanto dentro como en conflicto con un orden estructuralmente definido.”26

“Hay dos implicaciones clave que se desprenden de esta conceptualizacibn del proceso de formacibn de actores: por un lado, afecta la forma en que pensamos acerca de alsidentidades colectivas. Porque en l a emergencia de los fimdadores de un movimiento social, que representa el verdadero nacimiento de un movimiento social, estA una experiencia compartida de la posibilidad de que alscosas sean diferentes; esta visibn de un nuevo orden esth presente en los fundadores de un movimiento social desde el mismfsimo principio. En otras palabras, un movimiento social nace con una identidad colectiva Por otra parte, de esta conceptualizaci6n

se

desprende que se debe dar

m

explicaci6n de la emergencia de los h d a d o r e s de un movimiento social en t h i n o s de la estructura de conflicto de una sociedad particular. Por esto, los estudiosos europeos de los movimientos sociales han incorporado a su anhlisis varias teorías que dan cuenta de la estructura de los conflictos sociales

...

para explicar la emergencia y la propia identidad de los actores de los movimientos ~ o c i a l e s . ” ~

Sin

embargo, el surgimiento de los actores sociales o fundadores de

un

movimiento social no es garantía de que este se desarrollar& plenamente; “,..hay dos problemas

m&:

constitucibn de

un

movimiento social como tal y la orientación hacía el cambio. Estos dos problemas

...

suscitan problemas analíticos distintos de los que ataflen al proceso de fonnacibn de actores, Si@ific&rmente, como 10s actores y SUS estrategias desempefian un papel central en el d h i s de estos dos problemas, la bibliografia estadounidense, al destacar a los lideres de los movimientos sociales, es m& directamente pertinente.” [Munck, pag. 261

“La contribucibn de la bibliografia estadounidense es particularmente pertinente al maisis del

25 hid, pág. 24

26 %id, p ~ g , 25

’’

Ibid, pAg. 26

(15)

proceso mediante el cual un movimiento social es constituido como movimiento, es decir, el proceso mediante el cual sus h d a d o r e s coordinan, en una manera no jeriirquica, a una masa descentralizada o un grupo de personas. Este proceso suscita un desafio distintivo. Como sefiala Tarrow

...,

como los fundadores de un movimiento social no tienen la capacidad de controlar a sus seguidores por medio de sanciones obligatorias, deben dar coherencia a un movimiento y coordinar las acciones por otros medios

(Tarrow, 1994: 16 - 17,189). Gran parte del e a e r z o de Tarrow

...,

se ha concentrado en mostrar cbmo los hdadores de Cstos encaran el problema de la coordinación social mediante ‘otros medios’, y construir una explicacihn alrededor de recursos tales como los repertorios de contencibn o disputa,

las

redes sociales y los marcos culturales [cultural frames] que los hdadores de los movimientos sociales tienen a su disposicibn

...”

[Munck, pag. 271

Aim cuando el enfoque norteamericano permite una comprensibn clara del problema de la coordinacibn social y destaca el hecho de que los movimientos sociales son algo m& que organizaciones, “no ha dado cuenta de cbmo tienen que manejar los hdadores las relaciones con las instituciones politicas nacionales con alsque entra en contacto dada la orientacibn hacia el cambio de los movimientos sociales. La naturaleza de este d e s d o es bastante singular. A diferencia del desafio de construir un movimiento a partir de una masa descentralizada y organizada en forma no jerkquica, una tarea que gira en tomo a la capacidad para coordinar las acciones de los seguidores, la orientacibn hacia el cambio crea un desafio que pone a prueba la habilidad de los hdadores para relacionarse estratbgicamente, como actores sociales, con una arena politico - institucional. Ademb del problema de la coordinacibn social, pues, los fundadores de movimientos sociales deben confi-ontar el distinto y singular problema de la estrategia politica” [Munck, pag. 281

El problema de la estrategia política no ha sido considerado en sus aspectos singulares por ninguno de los enfoques aquí examinados.

“Los tebricos europeos han subrayado, correctamente, dos factores. Por un lado, han hecho hincapie en la especificidad de los movimientos sociales en tCrminos de su identidad caracteristicamente social. En los argumentos que presentan sobre la formacibn de actores, describen a los hdadores de los movimientos sociales cuando e& surgiendo, y el movimiento cuando se va formando dentro de una arena social ... dentro de un campo de relaciones sociales que posee su propia dintimica, es decir, una d i n h i c a que es autbnoma de la arena politico -institutional. Los movimientos sociales son vistos, en suma, como constituidos dentro de la sociedad civil. Por otra parte, han subrayado, correctamente, la importancia de la identidad colectiva de los movimientos sociales y las implicaciones de esta nocibn de identidad colectiva para un anidisis de las acciones estratbgicas. No obstante, la contribucibn de los europeos al entendimiento del problema de la estrategia política ha sido bastante reducida, porque han tendido a destacar los objetivos sociales y culturales de los movimientos sociales, mostrando menos preocupacibn por entender su relacibn con la arena politico - institucional

...

Han hecho relativamente poco, por lo tanto, para entender a los movimientos sociales en tanto son encabezados por un actor social que actha estratbgicamente en la arena politico

-

institucibn.

“La bibliografía estadounidense, en cambio, se ha concentrado explícitamente en los objetivos politico - institucionales de los movimientos sociales y ha considerado bastante extensivamente la relacihn entre &tos y las instituciones politicas

... Sin

embargo, esta bibliografia no puede reconocer la especificidad del desafio politico

-

estrategico que confi-ontan los fimdadores de los movimientos sociales. Su primera limitacibn es la falta de claridad con respecto a la dimensih propiamente social de los movimientos sociales.” [Munck, pag. 28 - 291

(16)

consideraciones estratbgicas pertinentes al problema de la coordinacibn social con las consideraciones político - estratégicas ligadas a la orientaci6n hacia el cambio de los movimientos sociales.

“La segunda limitaci6n es la falta de claridad respecto de la conceptualizaci6n de los movimientos sociales en tanto actores estratégicos. El problema es que los ctilculos estratégicos presuponen una definici6n de ciertos fines u objetivos, por lo cual es solamente sobre la base de una noci6n como la identidad colectiva de los actores que tiene sentido una discusi6n de estrategias. Como escribe Alessandro Pizzorno,

las

explicaciones en términos de cálculos estratégicos requieren atencibn previa al proceso de formaci6n de identidades colectivas, porque para ‘evaluar intereses -es decir, para calcular costos y beneficios- el actor calculador tiene que tener garntizada una colectividad identificadora’ (Pizzorno, 1985; citado por Munck). Una discusi6n sobre los movimientos sociales como actores estrategicos debe, por lo tanto, anclar la consideracibn de los asuntos estrategicos en lanoci6n de identidad colectiva, que establece la irreductibilidad de medios y fines o, para ponerlo en otras palabras, que establece que la tendencia de los líderes de los movimientos sociales a actuar estratégicamente y a negociar nunca puede invalidar un dato fundamental: que el tipo de acci6n colectiva que define a los movimientos sociales no puede ser analizado solamente en terminos de ctilculo de costos y beneficios o de

una

racionalidad instrumental ( m e , 1985; Touraine, 1988; Melucci, 1988 y 1989)

...”

[Munck, pag.

‘(Por consiguiente, si la insistencia en los lideres de los movimientos sociales pareceria indicar su

pertinencia desde el punto de vista del problema de la estrategia política, los límites de

una

perspectiva centrada en el actor impiden una clara conceptualizaci6n de un problema que va al coraz6n de la

orientacibn hacia el cambio de los movimientos sociales. Esta tarea s610 puede ser completada, por lo

tanto, a traves de una sintesis que se basa en, pero que tambibn va miis all& de la conceptualizaci6n europea de los movimientos sociales como constituidos en la sociedad civil e investidos de una identidad colectiva

En

resumen, si los autores europeos iluminan el problema de la formacibn de actores y los

autores estadounidenses hacen lo mismo con el problema de la coordinaci6n social, el problema de la estrategia política solamente puede ser abordado por medio de nuevas intuiciones generadas a través de una combinaci6n de factores extraídos de estas dos escuelas.” [Munck, pag. 301

301

Etl la última parte de su trabajo, Munck discute, en primer lugar, la cuesti6n de la acción estratdgica desde la perspectiva de la orientaci6n hacia el cambio de los movimientos sociales; en segundo lugar, profbndiza esta discusi6n al agregar una segunda perspectiva: la de la naturaleza especfficamente social de los movimientos sociales.

“Las

limitaciones de los enfoques te6ricos parciales que destacan, por

un

lado, la constituci6n estructural de la identidad de un movimiento social y, por otra parte, la posibilidad de su acci6n estratggica, aparecen cuando nos aproximamos a los movimientos sociales en t b i n o s de lo que es probablemente su característica definitoria

más

ampliamente aceptada, es decir, que son un tipo de acci6n colectiva orientada hacia el cambio ... Esta orientaci6n hacia el cambio obliga a los fundadores u

organizadores

a

actuar,

por

un

lado, como actores estrategicos.

Es

decir, en su relaci6n con el medio circundante político, deben orientarse hacia fines

o

metas y considerar

las

consecuencias

de

sus

acciones

...

Pero, por otra parte, la orientación hacia el cambio de un movimiento social sólo puede realizarse si afirma y mantiene

la

naturaleza no negociable de

su

identidad y si se rehusa a actuar puramente como

un

actor estrat6gico. Por lo tanto, el antdisis de la orientacibn hacia el cambio de un movimiento social no puede llevarse a cabo ni en tenninos de su habilidad para realizar una acci6n estmk6gica

...,

ni en tgrminos de la identidad con la cual un movimiento social surge

,..,

sino 8610 en t6rminos de la interaccibn entre estas dos dimensiones.” [Munck, pag. 3 11

“Al elaborar esta interaccibn entre identidad y estrategia, el problema de la estrategia politica puede ser reformulado, inicialmente, de la forma siguiente. Si los movimientos sociales no tienen que

51. G&O 1~151. n ~ c i h catrt&gicn, pues de esta. forma. mmifi&an ;511 orienta.ci6n hacia. e1 cambio, la

(17)

prhctica de la acci6n estratkgica introduce una tensibn hdamental entre m identidad y SU dirnensibn

estratbgica que, de acuerdo a como se maneje, posibilita o impide el desarrollo pleno de un movimiento social.

El resultado es negativo cuando la conexibn entre la identidad y la estrategia se rompe Esto puede ocurrir, por un lado, cuando las consideraciones estratbgicas sobrepasan y pervierten la identidad del movimiento social.

esta

es una de las variantes de riesgo que Roberto Unger llama ‘el problema demoniaco de la política: la tendencia de los medios a crear sus propios fines, o la dificultad de realizar [...I objetivos escogidos por medios que generan resultados [indeseables]’ (Unger, 1987).

Ea

esta situacibn puede decirse que el movimiento social h a s a porque, al entrar en contacto con su medio circundante político, en vez de transformarlo es transformado por 61. La visi6n de cambio, la identidad no negociable del movimiento social, se pierde, ya que Bste se toma parte del sistema al que originalmente quería transformar y deja así de encamar la promesa de una nueva forma de hacer política” [Munck, pag.

La conexibn entre la identidad de un movimiento social y su estrategia puede romperse, por otra parte, cuando las consideraciones estratbgicas son desatendidas en nombre de la identidad del movimiento. En esta situaci6n, el movimiento social reacciona a la tendencia de que cuestiones estrathgicas dominen a expensas de la visi6n que lo encarna, desatendiendo la accibn estratbgica y rehgihdose en la actividad puramente expresiva de su identidad. El d e s d o de entrar en contacto con el medio circundante político y la necesidad de desarrollar

m

orientacih hacia el cambio son simplemente ignorados. En ambas situaciones, entonces, aunque por distintas razones, el problema de la estrategia política es desatendido, y la búsqueda de medios adecuados para alcanzar los objetivos del movimiento es abandonada Incapaz de llevar a cabo su orientacibn hacia el cambio, el desarrollo pleno del movimiento social es impedido.” [Munck, pag 31 -321

“El manejo exitoso del problema de la estrategia politica depende, pues, de la habilidad de los

organizadores de un movimiento social para confi-ontar el peligroso problema de los medios y los fines al llevar a cabo acciones estratbgicas, de tal manera que los medios escogidos sean consistentes con la identidad y alsmetas del movimiento. El desafio es mantener un cuidadoso equilibrio entre la necesidad de afirmar aquellos objetivos no negociables que hacen que las demandas de cambio se transformen en conflictos sobre objetivos y que eliminan la posibilidad de una acci6n puramente instrumental, con la igualmente apremiante necesidad de lleva a cabo una acci6n instrumental y actuar como un actor estratbgico, de acuerdo con una racionalidad instrumental. La orientacih hacia el cambio sblo puede ser realizada, en fin, mediante la adaptacibn entre la identidad del movimiento, y una estrategia apropiada. Lo que distingue a un movimiento social, a fin de cuentas, es que promueve una lucha sobre cuestiones de principios de tal manera que su acci6n estratkgica esth siempre subsumida debajo de su identidad o, en

otras palabras, lo que mantiene una relaci6n ‘consistente’ entre su identidad y su dimensibn estrat6gica” [Munck, pag. 321

“Para abordar el problema de la estrategia política, entonces, es necesario evitar un enfoque que destaque o bien la dimensibn de identidad o bien la dimensibn estratBgica, y considere, en cambio, la interaccicin entre estas dos dimensiones

___

Pero lo que distingue a un movimiento social es que esta tensión nunca lleva, ni a una acción motivada puramente por razones estrathgicas, ... ni

a

una actividad puramente expresiva de su identidad,

...

El problema de la estrategia polftica de los movimientos sociales, pues, debe ser abordado en t h i n o s que trasciendan un debate centrado en la contraposici6n de las nociones de identidad y estrategia” m c k , pag. 32J

“Si el problema polftico - esfraf6gico que deben confrontar los movimientos socides a rafi de: su

urientaci6n hacia el cambio puede ser analizado gen6ricament.e en los t.&rminos recibn expuestos, es

necesario tarnbjh aprehender 10s aspectos singulares de ]a e M Q j c a de movjmjento Social con f a arena politico - instituciod, en tanto que los movimientos sociales son constifuidos y

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