Estamos especialmente interesados en la publicación de trabajos que ex-tienden el rango de aplicación delpensamiento y las intervenciones relaciona-1es-sistémicas,ya sea enforma deinformes; relatos de formas particulares de práctica; análisis sistérnicos de diferentes situaciones operador-usuario en el trabajo organizacional; comentarios sobre posibles requerimientos particulares en sistemas de características específicas; cuestiones que emergen de las dife-rencias intercultura1es en situaciones concretas terapeuta-paciente, operador-usuario.
Por último, no nos cabe duda de que el éxito de una publicación como ésta depende de la adecuación recíproca de los intereses de sus diversos au-tores, distribuidores, colaboradores y lectores. Con eseespíritu, y conscien-tes deque nunca la elección del nombre de una revista fue menos casual, lan-zamos un mensaje de participación dirigido a quienes, a la vista de todo lo expuesto, sientan que les concierne: ¡¡No nos dejéis solos: REDES es vues-tra! !
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Perturbaciones mentales graves
y distorsión de la realidad
MAnEoSELVINI Psicólogo
Nuovo Centro per lo Studio della Famiglia (Milán)
El autor de este artículo revé en clave relaciona] elconcepto clásicode idealización reformulado como distorsión dela realidad. La idealizacián dela propia familia de origen y de sí mismos (negación del sufrimiento) por parte delos
padres del paciente psicótico oculta la disfunción (daño) enla relación entre padres ypaciente. La distorsión delarealidad sepropone como concepto puente para
integrar ladimensión individual yfamiliar en laterapia familiar.
ABSTRACT
The A. of this paper reuisits in a relational way the classicalconcept of
idealization, restated as«distorsion ofreality». The parents o/ a psychotic patient' s idealizing their[amily oforigin and themselves (negation ofsuffering)
conceal the disfunction (damage) in the rapport betuieen parents andpatient. Distorsion ofreality is proposed as a bridge-concept to integrate individua! and
relational dimensions infamily tberapy. .
psicoeducación, provocan un efecto estresante, agudizando problemas bio -lógicos ya existentes; en cambio, de los trabajos de Bateson (1956), Lidz (1957) y delos denuestro propio gru-po (Palazzoliet al., 1988), se despren-de que su papel es máscentral, sustan-cialmente etiológico.
El terapeuta familiar debe abor-dar sin duda el estudio en profundidad de los factores relacionales familiares. INTRODUCCIÓN
8 Este articulo trata de reflexionar sobre uno de los posibles factores de ries-go familiar: ladistorsión (ocultamiento)
de la realidad concerniente sobre todo a las relaciones afectivas esenciales para la supervivencia psíquica del individuo y para su evolución. Un ejemplo típico de tal distorsión lo tenemos en la idea-lización positiva de padres manifiesta-mente inadecuados y dolientes.
El examen de este factor de riesgo se sitúa en elcontexto de una hipóte-sis más general que vincula los facto-res familiafacto-res con las perturbaciones mentales graves en los términos de un proceso trigeneracional de trans-misión del sufrimiento caracterizado por defensas masivas de negación y proyección de tales sufrimientos. Su -ponemos que determinados procesos defensivos adaptativos en la segunda generación (padres) pueden resultar por desgracia deletéreos en la rela-ción con la tercera generación, de la que uno o más miembros manifesta-rán una perturbación mental grave.
LA CULPABILIZACIÓN DEL PACIENTE
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Históricamente, nuestra investiga-ción actual prolonga una larga, aun -que bastante controvertida y con -tradictoria, tradición interpretativa. Si-guiendo entre otros a Bowlby (1989), apelamos explícitamente al Freud an-terior al giro de 1898, más concre -tamente a su teoría de la seducción (trauma real) en la infancia de las pa -cientes histéricas. Esta teoría freudiana puede considerarse punto de partida de un filón de la investigación sobre las perturbaciones mentales que fun-damentalmente arranca de la idea de una falta de competencia de los padres y, por lo tanto, del tema primario del paciente como víctima, aunque no t¡...,
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ciertamente pasiva, de malos tratos psi-cológicos.
A partir de 1898 Freud comenzó a desarrollar el modelo pulsional que, con lahipótesis de los instintos prima-rios de tipo libidinoso yagresivo, con-virtió aquella tesis primaria de alianza con elpaciente en una culpabilización sustancial de éste. El paciente era, en todo caso, víctima de sus propias car-gas instintivas. El papel patogenético de las deficiencias paren tales quedaba así puesto en entredicho y se esfumaba. Tales laconcepción del hombre culpa-ble que Kohut (1981) ha sabido con-traponer genialmente con su concep-ción del hombre trágico.
Un ejemplo emblemático de esta culpabilización del paciente nos lo ofrece el caso Schreber (Schatzman, 1971), F reud atribuye la paranoia de este individuo auna pulsión homose-xuallatente, sin mencionar en ningún momento las prácticas sádicas preten-didamente pedagógicas utilizadas en su día por el padre del paciente. Por otra parte, la culpabilización del pa-ciente, implícita en todo el modelo pulsional y edípico, seha visto prolon-gada sustancialmente en la teoría de Klein (1948-1964), con los conceptos de la envidia ydel lactante cruel.
Existe, pues, una cierta semejanza entre el modelo pulsional y el biológi-co en el hecho de partir de la hipóte-sis de una carencia (defecto o déficit) fundamental estructural del paciente (justamente en términos instintivos, o de vulnerabilidad, o de disfunción or-gánica genético/ cerebral).
EL FILÓN DELAINCOMPETENCIA
DE LOS PADRES
En la historia dela psicoterapia, en especial a partir de los años 50, ha
sido fundamental una línea de investi-gación que apela explícitamente a la idea de una cierta incompetencia pa-terna como causa de la patología de los hijos. Entre los representantes de la terapia individual (y de la perspecti-va diádica) podemos citar a Frieda Fromm Reichmann (1965) (con su fa-moso concepto de la madre
esquizo-frenogénica), Lidz (1957), Bowlby
(1989) (con sus estudios fundamenta-les sobre la interacción madre-hijo), Arieti (1963), Kohut (1981) y, más re-cientemente, Alice Miller (1981).
Las teorías ylas observaciones clíni-cas de estos autores constituyen otras tantas piedras miliares en la investiga-ción sobre las psicosis, aunque por desgracia presenten algunos errores teóricos de fondo. Nos referimos so-bre todo a la epistemología de tipo mecanicista que deja entrever una es-pecie de causalidad directa del tipo <da patología individual de uno o de los dos padres es causa de la patología del hijo».
Este modelo lineal ha sido des-mentido por la práctica clínica, ya que no ha sido capaz de explicar con suficiente claridad dos fenómenos comunes yfundamentales:
1. La presencia en la misma fami-lia de hijos esquizofrénicos y de hijos relativamente sanos.
2. El hecho de que padres aparen-temente normales hayan tenido hijos esquizofrénicos, mientras que padres evidentemente perturbados han teni-do hijos normales.
Arieti y Kohut, por ejemplo, ya ha-bían comprobado en el estudio de pa-cientes narcisistas yfronterizos pato-logías de los padres de tal gravedad que nos obligaban a pensar que, para explicar patologías todavía más
devas-tadoras como la esquizofrenia, era ne-cesario recurrir a otros factores causa-les, además del representado por la patología de los padres.
Históricamente, la investigación sobre la familia recibe un fuerte im-pulso justamente de este callejón sin salida. El grupo de Bateson, en el fa-moso ensayo del56 -paralelamente a las investigaciones del grupo de Wyn-ne (1963)-, defiende la idea de un nexo etiopatogenético entre esquizo-frenia y determinadas modalidades de la comunicación intrafamiliar. La con-cepción triangular de Bowen (1979) y
Haley (1969), según la cual el hijo no reacciona tanto a cada uno de los pa-dres cuanto a la relación que media entre ambos, representa un salto ge-nial. En ella se fundamenta teórica-mente la terapia familiar sistémica, con el paso fundamental del modelo lineal almodelo circular.
LA CRISIS DE LA INVESTIGACIÓN FAMILIARSOBRE LA ESQUIZOFRENIA
Es un hecho histórico que las ' in-vestigaciones perdieron vitalidad en el filón familiar «etiológico», Todas las publicaciones más significativas pertenecen al período que va de 1950 a 1960. La terapia familiar tiende su-cesivamente a distanciarse de la in-vestigación sobre la esquizofrenia. De hecho, sus mentores principales, renegando de su pasado, empezaron a teorizar sobre el rechazo del diag-nóstico como punto de partida y fon-deadero de la terapia. Haley, por ejemplo, sostendrá que «el lenguaje clínico es el del diagnóstico, y tallen-guaje no sólo es irrelevante para la te-rapia sino que termina inhibiendo el pensamiento del terapeuta» (1987, pág. 25).
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La terapia familiar se convierte en una especie de antipsiquiatría, enton
-cesenboga. Es la fasedelencontrona
-zo frontal (desafortunadamente, más
ideológico que científico) con el psi
-coanálisis ylapsiquiatría tradicional.
Por desgracia, se trató de una batalla
en buena parte perdida, incluso ani
-velinstitucional.
Dentro deesteúltimo período his
-tórico, el grupo dirigido por Mara Sel
-vini Palazzoli publicó, en 1975, con
Paradosso e controparadosso, una e
x-perimentación sobre la terapia fami
-liarde lospsicóticos; dicho trabajo se
mantiene dentro del campo espec
ífi-camente clínico y en la óptica de la
investigación. Sin embargo, ese libro
testimonia también unaprofunda cri
-sis,tal vez emblemática, delasdificul
-tades por que atraviesa el conjunto del movimiento dela terapia familiar como movimiento científico dei
nves-tigación acerca del proceso familiar
que conduce al síntoma.
La dificultad de fondo reside de
hecho en la elaboración de hipótesis
relacionales que expliquen adecuada
y convincentemente la aparición de
perturbaciones psíquicas graves en
unmiembro de la última generación.
Enel libro citado, las hipótesis clín
i-co-etiológicas son de hecho muy va
-gas: continúan ancladas alfilón sisté
-mico que prescribe mantenerse en el
aquí y ahora, más bien que reconstruir
unproceso. Alo único que sellegaes a
una reelaboración delasya por enton
-cesestériles hipótesis comunicaciona
-listas (M.Selvini, 1985) (laparadoja),
ala vieja ideadel tabú dedefinir la r
e-lación, al oscuro concepto de bybris.
En realidad, parece que, frente a una
dificultad dramática de comprender y
explicar, el equipo de Paradosso e
con-troparadosso se estuviese deslizando
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de técnicas para cambiar las familias,
incluso sin comprender el funciona
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A nivel de comprensión/explica -ción conserva, sin embargo, su utili
-dad clínica fundamental el concepto
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vamente en nuestra investigación clí -nica enel concepto de pareja en tablas
(stallo di coppia) (Palazzoli etal., 1988).
La lógica clínico-teórica era del si-guiente estilo: a diversos tipos de in -volucración deloshijos corresponden
diversos tipos de patología. Sin
em-bargo, lashipótesis explicativas al res-pecto continuaban siendo demasiado vagas y genéricas. Podemos señalar cuatro límites defondo:
1. La excesiva importancia atribui -da a lavariable «relación de pareja».
Esto, por una parte, llevaba a infrav
a-lorar el posible daño que,
experimen-tado por cadauno delos padres en la
propia familiadeorigen, era transmi -tido inconscientemente por el intere -sado al hijo.Por otra parte, esto com
-portaba el riesgo de dar por sentado
una especie de fenómeno causal de
tipo mágico, en el sentido de que la
pareja entablas, descrita en susaspe
c-tos desagradables y malévolos pero no ilustrada en cuanto a sus dolorosos
móviles,quedaba concretizada en una
especie de entidad perversa con una
fascinación perniciosa.
2. El holismo sistémico, que imp
e-día el reconocimiento dela diversidad
de cada uno delos miembros dela
fa-milia. De hecho, las hipótesis explica -tivas tendían aun «colectivismo» g e-nérico: el mito familiar, lahomeostasis rígida, las reglas disfuncionales, et cé-tera.
3. El neutralismo circular, en vir
-tud del cual secontinuaba poniendo
sobre el mismo plano tanto la
in-fluencia de los padres sobre los hijos
como la influencia de los hijos sobre
los padres. Éstos eran responsables
de haber involucrado al hijo en sus
problemas, mientras que a su vez el
hijo se había mostrado «estúpido» al
dejarse involucrar (Palazzoli et al.,
1988. El neutralismo llevaba además
a la incomprensión de las diferencias
de poder y de género en la familia,
sobre todo ala falta de atención
acer-ca de los efectos negativos de las
vio-lencias y sujeciones que continúa
imponiendo a la mujer la estructura
sociocultural de la familia cont
empo-ránea.
4. El dogma del aquí yahora, que
impedía comprender el síntoma en
términos evolutivos como desenlace
de un proceso relacional disfuncional
que sedesarrolla en el tiempo.
bién al paso del concepto de sistema a lametáfora del juego, que concilia el conjunto del juego con lasjugadas s e-cuenciales de cada uno de losjuga
do-res).Con los conceptos deinstigación
ysobre todo de enredo, secomienza a
abandonar (aunque le costarálo suyo
morir) el viejo neutralismo circular.
Se desarrolla un enfoque basado en la
alianza con el paciente, inspirado al principio en sentimientos demasiado claramente contrarios a los padres. Por este motivo, muchos criticarán ásperamente el uso, aunque sólo sea dentro de la jerga del equipo, de ex -presiones como dirty games (juegos sucios) o brazen líes (mentiras
desca-radas) aplicadas a las modalidades re
-lacionales características de los padres de los psicóticos.
Todavía se debe contar, sin em
-bargo, con otro límitede fondo: lare
-construcción del proceso evolutivo
familiar tiene como punto de partida la pareja en tablas, más bien que las características específicas de la evo
-lución del paciente desde la primera
infancia.
LA DISTORSIÓN DE LA REALIDAD:
UN GIRO C¡jNICO-TEÓRICO
A partir de 1987-1988, casi coinc i-diendo con elenvío al editor del ma -nuscrito de 1 giochi psicotici nella[am
i-glia, el nuevo equipo deMara Selvini
Palazzoli empieza aabandonar el e
n-foque pragmático-estratégico de tera -pia breve (a saber, el uso sistemático de la prescripción invariable) para dar
-le a la terapia un método complet
a-mente nuevo: una alianza en primer
lugar con el paciente, pero también
con las demás personas de la familia,
para comprender juntos cómo un su
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:il NUESTRA TENTATIVA DE RELANZAR
LA INVESTIGACIÓN RELACIONAL
En 1985, Mara Selvini Palazzoli
pone enmarcha la tentativa de relan
-zar una investigación sobre la pato
-génesis relacional de las psicosis. Lo
hace con la conferencia (más tarde
convertida en artículo) en que
pro-pone «un modelo general de los ju
e-gos psicóticos en la familia» («Verso
un modello generale dei giochi psico
-tici nella famiglia») (Palazzoli, 1986).
Es un paso fundamental porque,
con la formulación de un modelo
evolutivo en seis estadios, se aban
do-na el enfoque basado en el «aquí y
ahora», para adoptar una perspectiva
diacrónica de tipo procesal. Conter
n-poráneamente, se produce el desc
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La terapia familiar se convierte en
una especie de antipsiquiatría, enton
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Paradosso e controparadosso, una ex
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fi-camente clínico y en la óptica de la
investigación. Sinembargo, ese libro
testimonia también una profunda cri
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un miembro de la última generación.
En ellibro citado, las hipótesis
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(stallo di coppia) (Palazzoli etal., 1988).
La lógica clínico-teórica era del si
-guiente estilo: a diversos tipos de
in-volucración deloshijos corresponden
diversos tipos de patología. Sin em
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s-pecto continuaban siendo demasiado
vagas y genéricas. Podemos señalar
cuatro límites de fondo:
1. La excesivaimportancia atri
bui-da ala variable «relación de pareja».
Esto, por una parte, llevaba a infrava
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men-tado por cada uno delos padres en la
propia familia deorigen, era transmi
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tipo mágico, en el sentido de que la
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de cadauno delos miembros de la fa
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-nérico: el mito familiar,la homeostasis
rígida, las reglas disfundonales,
etcé-tera.
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sobre el mismo plano tanto la
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que se desarrolla en el tiempo.
NUESTRA TENTATIVA DE RELANZAR
LAINVESTIGACIÓN RELACIONAL
En 1985, Mara Selvini Palazzoli
pone en marcha latentativa de
relan-zar una investigación sobre la
pato-génesis relacional de las psicosis. Lo
hace con la conferencia (más tarde
convertida en artículo) en que
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unmodello generale dei giochi psico
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Es un paso fundamental porque,
con la formulación de un modelo
evolutivo en seis estadios, se
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ahora», para adoptar una perspectiva
diacrónica de tipo procesal. Con
tem-poráneamente, se produce el desc
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conjunto deljuego con lasjugadas
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ysobre todo deenredo, se comienza a
abandonar (aunque lecostará lo suyo
morir) el viejo neutralismo circular.
Se desarrolla un enfoque basado en la
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claramente contrarios a los padres.
Por este motivo, muchos criticarán
ásperamente el uso, aunque sólo sea
dentro de la jerga del equipo, de
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sucios) o brazen lies (mentiras
desca-radas) aplicadas a las modalidades re
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Todavía se debe contar, sin
em-bargo, con otro límite de fondo: la re
-construcción del proceso evolutivo
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la pareja en tablas, más bien que las
características específicas de la evo
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LA DISTORSIÓN DELA REALIDAD:
UN GIRO CdNICO-TEÓRICO
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neracion ha producido involuntaria-mente un sufrimiento todavía mayor y,
psiquiátricamente evidente en la terce
-ra (M.Selvini, 1991).
Sólo desde hace algunos años,y sin duda también por influjo de los escri
-tos deAlice Miller (1981),ha empeza
-do a adquirir un peso decisivo, desde
el punto de vista clínico-teórico, la
ob-servación del fenómeno recurrente de la idealización delos padres por parte del hijo. En una serie de casos, la
alianza del terapeuta con el paciente ha ayudado a éste arebelarse, de ma
-nera sana,contra padres anteriormen-teidealizados. El cuestionamiento de tales padres, su depresión
constructi-va" ('~con esta expresión nos
referi-mos a la adquisición de la capacidad deauto criticarse ydecomunicar, a los otrosyal hijo paciente, la propia
auto-crítica, no sólo de manera verbal o
formal, sino también decidiendo y,
por consiguiente, cambiando el pro-pio comportamiento emotivo), parece ir acompañado de excelentes progre-sos terapéuticos del paciente.
Con impresionante frecuencia y
claridad emerge una característica de los padres de estos muchachos grav
e-mente perturbados: su negación de importantes sufrimientos personales y depareja.
Tal es el caso, por ejemplo, del padre de Antonio, un hebefrénico
grave de veintitrés años, el cual se presenta como hombre sólido yequi-librado, columna que sostiene una familia desastrada, en la que incluso
la esposa es una deprimida psicótica.
Se desenmascara un secreto familiar (secreto solamente para Antonio) concerniente al suicidio del padre,
acto preparado minuciosamente y llevado a cabo, unos veinte años an-tes, lanzándose alvacío con el coche.
El padre sobrevivió milagrosamente,
con heridas gravísimas. Los signos del sufrimiento psíquico negado por el padre emergen con toda claridad en la sesión de terapia. A pesar de
todo, él continúa negando cualquier nexo entre su suicidio y un sufri
-miento intolerable (iabandonaba de-jando embarazada ala mujer, y con Antonio, de apenas un año!). Terca y absurdamente, explicaba el int eresa-do su acción invocando únicamente la dificultad de pagar ciertas deudas. Por su parte, su mujer, refiriéndose alperíodo en que el esposo había me-ditado ydespués llevado acabo el in-tento de suicidio, afirmaba no haber notado, intuido ni presagiado nada del trágico estado de ánimo del con-sorte. «Amí me parecía contento ...»,
repetía candorosamente. Y añadía que aquélla había sido para ella
mis-ma la época más feliz de su vida. El bloqueo afectivo de estos pa-dres, centrado en la negación de su sufrimiento relacional, es,pues, real
-mente masivo y de tal naturaleza que
puede generar verdadera
y
propiadistorsión de la realidad. Y, en cual
-quier caso, lo quepara elpadre es un remedio parcial (represión del ma l-estar) se convierte en un poderoso engaño para el hijo: Antonio cree po
-der confiar plenamente en un padre
amante y seguro; en cambio, es inc
a-paz de vedo como un ser profunda
-mente débil, atormentado y lastrado por terribles rencores. El autoengaño del padre se convierte en un lío afe cti-vo para el hijo.
El concepto dedistorsión de la rea-lidad puede así ayudamos a supe-rar aquel callejón sin salida a que se vieron abocados Fromm-Reichmann, Arieti y otros investigadores: en el
proceso familiar no cuenta sólola pa-tología del progenitor, sino también
el ocultamiento del sufrimiento.
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se, por ejemplo, un caso expuesto por Arieti en su libro Interpretaz
io-ne della scbizofrenia (1963). En tér-minos narrativas describe este autor un caso de esquizofrenia que le contó un neurótico, hermano del paciente, al que él trataba. Se extiende
amplia-mente sobre la patología sádica del padre, que se desfogaba
especialmen-te sobre los hijos. Y como por
casua-lidad, de paso, Arieti refiere que su
paciente había sabido en fecha relati -vamente temprana que su padre, a
quien la familia había mitificado como
un héroe de la resistencia antinazi, ha -bía sido en realidad un pobre embos-cado. En cambio, el her- mano esqui -zofrénico, que jamás había estado al
corriente de estos hechos, había v
ivi-do con la perturbadora idea de un
padre grandioso.
LA DISTORSIÓN NO ES LA CAUSA
DELAS PERTURBACIONES MENTALES
Los secretos familiares que
exclu-yen al paciente, incluso los part
icu-larmente «tóxicos», no pueden ser en
sí mismos la causa delas perturbacio
-nes mentales. El secreto familiar sólo
es un síntoma relacional muy
impor-tante. Del tema de los «secretos» me
ocuparé en un artículo posterior, que
ahora estoy preparando. Ni siquiera
la distorsión puede ser, en sí misma,
un factor causal en las psicosis.
Perso-nalmente la definiría más bien como
un factor potencial de riesgo
psicó-tico. Todos han tenido experiencias,
incluso enun contexto no clínico, de
hijos que manifiestan una visión
alta-mente idealizada, o en cualquier caso
desfigurada, de los propios padres,
pero que sin embargo no son de
he-chopsicóticos.
Hemos de ser capaces de adquirir
unavisión compleja y multifactorial de los mismos factores relacionales fami
-liares. La presencia simultánea de va
-riosfactores de riesgo parece constituir
un rasgo esencial. Todavía hemos de
señalar dos factores de tipo familiar:
1. Una deformación global delc
ur-so evolutivo a partir de las basilares relaciones de apego. El paciente ter
-mina encontrándose así, dentro del proceso familiar, en una posición di-fícil o traumática, en la que se ven
frustradas necesidades psicológicas fundamentales. Como ejemplo, podría-mos citar aquí la destructividad del padre, como en el caso Schreber, o como en el caso -que veremos más
adelante- de Franco (Selvini,1992), enel queel padre ataca al hijo movido por una rivalidad inconsciente por la posesión de la madre. En este factor de riesgo podemos incluir todas las posibles disfuncionalidades parenta-les: negligencia, abuso, explotación, etcétera.
2. La intensidad emotiva de tales
procesos relacionales y, por lo mismo,
su destructividad, es muy elevada. Volviendo al ejemplo de la rivalidad padre-hijo, es evidente la universali
-dad de esa dinámica. Para que resulte peligrosa es necesario que asuma una forma intensificada, que sobrepone
claramente el apego positivo -y to-davía más fisiológico y universal-que une al padre y alhijo.
En nuestra investigación clínica, un indicio cuantitativo y lineal que apoya este factor de riesgo podría ofrecérnoslo una comparación de la preponderancia de las perturbacio-nes psíquicas graves en los proge-nitores de los esquizofrénicos con referencia a los progenitores de las anoréxicas o anoréxicas/bulímicas. De hecho, esta preponderancia es tres o
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cuatro veces superior entre los proge-nitores de los esquizofrénicos.
Diversas investigaciones han de-mostrado ampliamente (Fava Vizziello
etal., 1991) que muchos progenitores que sufren perturbaciones mentales importantes tienen hijos que no mues-tran perturbaciones serias. Esto con-firma la inutilidad de las tentativas de aislar un único factor de riesgo. De he-cho, en nuestra opinión es posible so-brevivir psicológicamente a situacio-nes muy negativas desde el punto de
vista de la traumaticidad de las re lacio-nes y de la intensidad emotiva de éstas precisamente cuando simultáneamen-te no aparece el otro factor de riesgo del que tratamos aquí: la distorsión de la realidad. Si el trauma le resulta claro al paciente, si importantes «tes-timonios afectivo s» le han mantenido debidamente abiertos los ojos, nin-gún malestar inevitable adquirirá en él dimensiones psicóticas.
Este discurso nos conduce a un ul-terior factor de riesgo, específico y ex-trafamiliar: la presencia simultánea de las tres variables familiares citadas (traumaticidad, intensidad y distor-sión) puede no producir fenómenos psicóticos en ausencia de un ulterior factor de estrés externo a la familia (un
fracaso escolar o laboral, una crisis sentimental, etcétera). Un apoyo afec-tivo,oal menos una confirmación de valor, externa a la familia nuclear, puede compensar lasituación y preve-nir la descompensación psicótica; o, recíprocamente, dar lugar a una rea-parición, al menos parcial, de la sinto-matología, aunque todas las variables familiares permanezcan idénticas. El acontecimiento que produce el estrés, además de ser la gota clásica que ha-cer rebosar el vaso, puede obligar a un hijo a enfrentarse con la eventual dis-percepción de sus padres.
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Tales hipótesis familiares multifac-toriales parecen confirmadas también por el hecho comprobado de cómo diferentes grupos de hermanos pue
-den compartir las mismas ilusiones idealizadoras con respecto a sus pro-genitores y,no obstante, presentar pa-tologías completamente diferentes en su gravedad. Este hecho lo podremos explicar reconstruyendo las demás va-riables, de tipo familiar y no familiar.
Los PROCESOS DE DISTORSIÓN:
ESQUEMA EN CINCO NIVELES
Más allá del hecho de que los proce-sos de distorsión no son en sí mismos la causa de las psicosis, nos parece inte-resante analizarlos en profundidad.
Como ya se ha dicho antes, el con-cepto de distorsión procede de una generalización del concepto de idea-lización. Este último es un concepto psicodinámico clásico,puesto de nue-vo en primer plano por Alice Miller.
Esta investigadora, en efecto, traduce el concepto de idealización en senti-do relacional, yensenti-do así más allá de la acepción tradicional intrapsíquica de tipo kleiniano.
De hecho, para Klein la idealiza
-ción es un mecanismo de defensa que utiliza el paciente para mantener a raya sus instintos agresivos frente al objeto. Por nuestra parte, no quere
-mos negar este aspecto, a saber, la necesidad del paciente de salvar a los propios progenitores; pero, con Mi
-ller, nos gustaría subrayar la vertiente relacional: el paciente se ve objetiva
-'mente sumido en la confusión por parte de progenitores que se idealizan (o, si queremos, se mitifican) y, ocul-tándose en primer lugar a sí mismos el propio sufrimiento, ocultan también las consecuencias de semejante
ma-lestar en la relación diádica con el hijo.Así, en la madre de una
anoréxi-ea (de tipo A) (Palazzoli et al., págs.
189-191) la negación del sufrimiento por haber permanecido siempre es-clavizada a merced de las necesida-des afectivas del cónyuge le impide percibir su propia ausencia,e indis-ponibilidad en la relación con la hija.
Así, pues, por idealización entende
-mos aquella visión deuno mismo o de los demás que es uniforme yexagera
-damente positiva, sin conciencia algu-na de defecto y, por lo tanto, sin nin-guna capacidad crítica (o autocrítica), en forma de reproche o deironía y hu-mor. Los fenómenos de este tipo nos habían impresionado mucho, tanto en nuestros pacientes como en sus pa-dres. Piénsese, por ejemplo, en el au
-téntico desconcierto o en la aparente sordera total de muchos
esquizofréni-cos frente a nuestro esfuerzo por escla-recer comportamientos inaceptables de sus progenitores. Se trata de una
especie de auténtico bloqueo del pen
-samiento en sujetos que, en otras cir
-cunstancias, parecían dotados de ca
-pacidades intelectuales normales o incluso notables. Pero también nos ha-bían impresionado algunos fenóme
-nos, más raros en nuestra casuística y aparentemente opuestos, de airado desprecio de los pacientes psicóticos con respecto a sus progenitores. De to
-dos mo-dos, estas críticas parecían ideo-lógicas, o absurdas (del tipo «me das asco, como todos los cristianos», diri-gida a una madre por lo demás escasa
-mente practicante).
En última instancia, comprobar la existencia de pacientes que oscila-ban rápidamente entre la
demoniza-ción de los progenitores y la ideali
-zación opuesta, nos ayudó a integrar tales fenómenos bajo el denominador común de la distorsión, es decir, de la
incapacidad de una percepción cog-nitiva y afectiva verosímil y no este-reotipada de sí mismos y de las fi-guras relacionales más significativas. Empezamos así a preguntamos si
es-tos fenómenos de idealización o dis-torsión eran episodios aislados o una constante recurrente observable en todos los casos de perturbación psí-quica grave. Tal fue el punto depar -tida de nuestra investigación.
El requisito es el de un contexto de psicoterapia en el que toda la fa-milia es objeto de una atención inten-sa y prolongada. De hecho, se tra-ta de comprobar cómo los diversos
miembros de la familia se presentan a símismos y sus principales relaciones
familiares al empezar la consulta
psi-coterapéutica, para luego comparar-lo con cuanto emerge, con el paso del tiempo, a través de un proceso tera
-péutico que implica a toda la familia. El presupuesto de un trabajo de
este tipo es que el investigador debe guardarse muy bien de caer en una estúpida indignación por la aparente insinceridad de las familias.Éstas nos «mienten» a nosotros de la misma manera que se mienten a sí mismas.
Naturalmente, no incluimos aquí los casos de falsa motivación o de envío bajo coacción y,por lo tanto, de men-tira deliberada.
Emprendimos así una observación sistemática (Cambiaso et al., 1993; Cutrufello, 1991-1992), que nos ha conducido a una primera esquemati-zación. Los fenómenos de la distor-sión pueden observarse y describirse en cinco niveles diferentes.
Primer nivel: la distorsión relativa a
cómo consideran los progenitores a las propias familias de origen
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Los fenómenos repetitivos de este
tipo que nos han impresionado pode
-mos esquematizados en dos categorías:
1. La idealización total de
situa-ciones de grave malestar oincluso de
malos tratos.
La madre de Sandra, una anoréxi-ca en situación de extrema gravedad, nos habla en las primeras sesiones de su propia madre con gran
admira-ción. Fue su madre la que se encargó
de la crianza de sus hijas, por tener
ella que atender el negocio del mar
i-do. La hija, que ahora recibía
trata-miento psicoterapéutico, había
inclu-so crecido hasta los seis años en casa
de la abuela, a la cual se sentía fuerte
-mente unida. Sólo después de un año
deterapia ineficaz, esta madre estuvo
en condiciones de comunicarnos al
-gunos recuerdos increíbles. Su
ma-dre, que había quedado embarazada
de ella antes de contraer matrimonio
con un hombre que la hacía infeliz,
tras las peleas que periódicamente
mantenía con él,la había arrastrado a
veces, ala edad de 7-8 años, hasta un
rincón oscuro de lacasa, donde,
po-niendo en sus manos un gran
cuchi-llo, la incitaba a que la matase. «¡Es
todo culpa tuya!» -le gritaba. «¡Tu
nacimiento ha supuesto mi ruina!» La evocación de estos hechos nos
permitió comprender que la aparen
-te generosidad de esta abuela hacia
su hija representaba en realidad una
difícil tentativa de redención y
repa-ración de una maternidad
trágica-mente fracasada. Tal tentativa de
re-paración terminó, sin embargo, en
un nuevo fracaso: tras el que había
tenido con su hija, la historia se repi
-tió trágicamente con su nieta.
2. Un segundo fenómeno que nos
impresiona es la negación del sufri
-miento y de lasinevitables distorsio
-nesde laevolución normal de niños y
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adolescentes provocadas por las dra-máticas condiciones familiares.
En sus Principi di psicoterapia (1965)
escribió F. Fromm Reichmann (re
-firiéndose a sus pacientes, aunque
creemos que sus palabras son perfec-tamente aplicables a la generación
an-terior): «A menudo no son los hechos
y los acontecimientos reales de su
vida anterior lo que olvidan los pa-cientes, sino más bien las reacciones
emotivas concomitantes o derivadas
de ellos» (pág. 94). «En el curso de la vida de los pacientes, algunas
ex-periencias demasiado dolorosas, o
que al recordadas suscitarían
excesi-vas ansiedades, se han visto disocia
-das o reprimi-das, de forma que ha sido imposible integrarlas. Represión
o disociación no significan, sin
em-bargo, la desaparición de este mate
-rial, sino únicamente que se evita su recuerdo.»
El padre de Paolo, un
esquizofré-nico cróesquizofré-nico grave; recuerda ciertas
extravagancias de su madre, que en realidad habían sido manifestaciones
de una psicosis postpuerperal, pero
que élinterpreta siempre en sentido
positivo para él.Experiencias que le
han divertido y han avivado su creati-vidad. En otros casos, los hijos de pa-dres alcohólicos y responsables de in-fligir malos tratos se presentan como reforzados o indiferentes (invulnera-bles) frente a ciertas vicisitudes in-fantiles dramáticas.
Segundo nivel: la distorsión de sí mis
-mos por parte de los padres
1. Como persona. De este caso ya
hemos hablado. El padre de Antonio
se presenta como un contrafuerte,
como la única persona digna de
aten-ción y válida en una familia desast
ra-da: la madre de Antonio es una de
-presiva crónica psiquiatrizada; la tía
paterna es una ex esquizofrénica
re-cogida en un hospital psiquiátrico; la hermana de Antonio es inmadura e infan tilizada.
Como ya hemos señalado, después de algunas sesiones familiares insatis-factorias, otra tía paterna nos informó por teléfono de cómo su hermano, cuando Antonio era muy pequeño y
la esposa había quedado nuevamente
embarazada, había programado
mi-nuciosamente el suicidio y con poste
-rioridad se había arrojado con el
co-che por un barranco, acción suicida
de la que se salvó de puro milagro, sin
haber aducido jamás una razón
creí-ble de aquel gesto.
2. Como miembro de una pareja conyugal. Los padres de Franco, un psicótico crónico grave con tenden-cias suicidas, se presentan como una pareja excepcional por la intensidad y creatividad de su relación. Pero, curio-samente, resulta que, desde siempre, el padre había mantenido numerosas y
largas relaciones extraconyugales que
habían pasado totalmente
desaperci-bidas a la esposa.
3. Como progenitor. La madre de
Cada, una joven de veintitrés años con secuelas de una grave psicosis in-fantil, se presenta como una madre
abnegada y plenamente dedicada a
su tarea. Sólo después de dos años de
tratamiento será capaz de confesar
ciertos malos tratos despiadados y
sá-dicos infligidos por ella misma a su
hijita; a veces conseguía evitar estas
acciones hirviendo vivos en secreto
pequeños animales (ratones,
coba-yas),cuyos chillidos aplacaban su
fu-ror angustioso.
Lo verdaderamente notable de
estos fenómenos de distorsión es la
triple faceta del engaño (frente al
hijo), del autoengaño (del
progeni-tor hacia sí mismo) y de colusión en
el engaño/ autoengaño por parte del
cónyuge.
¿Por qué la madre de Antonio no desenmascara la fachada de perfec-ción del marido (a quien, por otra parte, parece odiar)?
¿Cómo ha podido la madre de
Franco dejar de percibir los indicios de la doble vida del marido?
Por lo que al padre de Carla se re
-fiere, quedó claro que él había
pre-senciado a veces los actos de sadismo infligidos por su esposa a la niña.
¿Por qué él los minimizó o incluso
olvidó?
T ereer nivel: la distorsión de la
ima-gen de los proima-genitores por parte del
paciente y de sus hermanos
Hemos podido observar cuatro si-tuaciones diferentes:
1. Idealización. Antonio ve en el
padre (el suicida frustrado) un punto de referencia esencial; confía en él para todo, como cuando todavía mu-chacho se le colgaba del brazo para ver
los partidos por televisión.No aparece
en él ningún atisbo decrítica, ni verbal
ni gestual, en relación con el padre. 2. Demonización. Sandra, la
ano-réxica que creció en casa de la abuela,
manifiesta ún rencor confuso e
indife-renciado frente a ambos progenitores.
Éstos son «un asco», pero el discurso es plenamente ideológico (apegados
al dinero, materialistas...). No aparece
ninguna crítica realista y concreta, es
-pecialmente en la relación personal.
3. Oscilación entre demonización e idealización. Pedro, un
esquizofréni-co cróniesquizofréni-co grave, oscila entre actitudes
absolutamente opuestas hacia ambos
progenitores: el ataque destructivo to
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18 tal (<<¡Soisunos criminales!») oel re- gía tiene su matriz en la misma pre- LAINTERCONEXIÓN DE LOS DIVERSOS sin el paciente) a las que se debe
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conocimiento absoluto por su bondad sunción de las generaciones anterio- NIVELES DE «DISTORSIÓN» rrir en segunda instancia, porque de
ydisponibilidad (<<¡Nopodría sobre- res de su grupo, enelsentido deque
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suyo la estrategia ideal es siempre lavivirsin vosotros!»), manifiestan lamisma distorsión de la En el plano clínico nos ha impre- de actuar de modo específico y que se
4. Situaciones, muy raras en nues- realidad». sionado especialmente la intercone- comprometa al máximo a todas las
tra casuística, enque el paciente pare- ó xión que aparece entre estos diferen- personas de la familia, en la perspe
cti-ce estar en condiciones de describir tesniveles de distorsión de la realidad va de una conexión entre trabajo
fa-de forma realista, aunque sea de ma- Quinto nivel: ladistorsión del pacien- (Cambiaso el al., 1993). Hemos com- miliar y atención individual.
nera parcial, a sus progenitores su- tepor parte delosprogenitores
¡ probado que a menudo, cuando se Franco (Selvini, 1992) hacía años
brayando algunas desus cualidades o
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consigue romper uno de los niveles de que rechazaba toda terapia y sólo condefectos específicos. El proceso de distorsión delarea- I distorsión, se producen importantes mucho esfuerzo entró en la consulta
Nuestra impresión es que los pa- lidad no puede por menos deafectar
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cambios también enlos demás, como familiar.En la segunda sesión se pro
-cientes tienden sobre todo afundir la también ala percepción que los pro- por una especie de reacción en cade- dujo laclamorosa revelación delas re
-imagen de ambos progenitores, con genitores tienen del hijo. Así, a me- naoEsta observación es fundamental laciones extraconyugales del padre.
tanta mayor intensidad cuanta mayor nudo podremos observar de hecho
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para el estudio de las indicaciones o Franco reaccionó aceptandoinmedia-es su gravedad. En los casos menos actitudes hipercríticas y desvalori
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delas estrategias para hacerse cargo de tamente un tratamiento farmacol
ógi-comprometidos se rastrea, en cam- ciones extremas o, por el contrario, las familias en las psicosis. No sólo co y una psicoterapia individuales.
bio, una mayor capacidad de diferen- sobrevaloraciones increíbles de la ea- porque confirma la utilidad de hacerse Estas conexiones entre los
diver-ciar a los progenitores. pacidad de funcionar demanera ade
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cargo de todos los miembros de la fa- sos niveles de distorsión son de
ex-En algunos casos graves, la dife- cuada. Giacomo, un pobre mucha- milia, especialmente en los casos más traordinaria utilidad clínica.
renciación entre ambos progenitores cho de quince años encerrado en sí graves, sino también porque nos ayu- Enel caso de Franco no reviste par
-parece producirse únicamente a tra- mismo y aislado, interesado única- daa encontrar estrategias flexibles de ticular interés en sí mismo el hecho de
vés de los gestos convulsos. Pedro, mente en lalectura deloshorarios de acceso para el cuestionamiento de las que el padre hubiese mantenido siem
-por ejemplo, golpea sobre todo al pa- trenes, había sido enviado a la con- t distorsiones de cada uno de los miem- pre largas relaciones extraconyugales.
dre; Antonio insulta y molesta única- sulta de forma poco menos que for- bros de la familia. En cambio,era interesante el hecho de
mente alamadre. zada por los servicios territoriales; en La experiencia nos ha demostrado queel padre pudiese conciliar,en
per-En este sentido, hemos compro- la percepción de susprogenitores era quela autocrítica constructiva, aunque fecta buena fe, talesrelaciones con un ....•
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bado en los hermanos del paciente sólo un chico algo tímido einmaduro sea de un único miembro de la fami- sincero amor hacia la esposa, con la r-,..;
una mayor capacidad para discrimi- que, sin duda, sehabría adaptado a lia, puede dar lugar a cambios signi- cual se entendía perfectamente a nivel ,~
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'-nar las imágenes de ambos progeni- los niños de su edad con elpaso del ficativos, incluso en ausencia de una sexual. Esta contradicción específica "~'"
tiempo, La sola mención de los tér- participación activa en la terapia de :.:::
tores yuna más realista percepción mostró lo enorme que era su distor- ~
de éstos. minos impedimento o enfermedad todas las demás personas de la familia. sión de la realidad: Y, en paralelo, re- -s
suscitaba lasfuriosas protestas delos Porejemplo, cuando lamadre de San- sultó significativa la absoluta certi- ~
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progenitores, a pesar de que Giaco- dra, dela que ya hemos hablado, em- dumbre de la esposa de la perfección ~~e~
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Cuarto nivel: la distorsión delpacien-
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de su relación de pareja. Por este moti- ~terespecto de sí mismo escolarmente ycada mañana lo tuvie- modificó la actitud crítica ynegativ~ vo concreto, en este caso revelarel se- '"
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~ se que vestir ylavar completamente hacia suhija anoréxica, y ésta a su vez "
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~ fenómenos de negación o minimiza- En el extremo opuesto sedebe co- (<<Estoyperfectamente»), a simpatizar progenitores. Esto, naturalmente, no ~
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20 PERDÓN, COMPASIÓN Y EMPATÍA
Para el terapeuta familiar, la co-rrección de la distorsión de la rea li-dad no constituye un objetivo final, sino sólo una etapa del proceso de cambio. El hecho de que el paciente se limite adesplazarse del polo de la idealización al de la demonización constituye un riesgo objetivo, porque
de esamanera lo único que consigue
es sentirse más solo, furioso ydeses -perado. Para eléxito de laterapia es importante desarrollar la capacidad del paciente de meterse en la piel del progenitor, deexperimentar unac ier-ta compasión por sus sufrimientos como hijo y como adulto; para, fina l-mente, poderle perdonar todo el mal que involuntariamente leha causado. Se trata de un recorrido terapéutico ya descrito por muchos autores, ycon especial claridad por N. Paul (1970).
La terapia de la familia se iden-tifica precisamente por integrar es -trategias terapéuticas dirigidas al
paciente con otras destinadas apr o-ducir cambios reparadores de los padres. Ayudar a los progenitores a
descubrir, aceptar e integrar sus pro-pias distorsiones de la realidad es, según esto, una etapa importante para que ellos mismos puedan
ade-lantarse o corresponder con la e
mpa-tía, la compasión y el perdón para sus hijos.
CONCLUSIONES
Con lasuperación de importantes límites del modelo sistémico (el tabú del individuo y deladíada),la terapia familiar se ha lanzado ala búsqueda de conceptos capaces de ayudar al t e-rapeuta aconjugar ladimensión indivi -dual con ladimensión relaciona l-fami-liar (Terapia Familiare, 1985y 1989). Espero que estareelaboración del co n-cepto clásico deidealización como di s-torsión de la realidad, también resulte de cierta utilidad.
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