z
“
Las 3R en la comunidad intra-institucional
de los colegios públicos de zona Norte de Comodoro
Rivadavia
”
Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco
Facultad de Humanidades y Ciencia Sociales
Licenciatura en Gestión Ambiental
ALUMNO
CAMILO ERNESTO GATTI
DIRECTORA
SONIA RUIZ
CO-DIRECTORA:
IRMA KUNDT
Camilo Gatti, Noviembre de 2015 2 A. RESUMEN
Camilo Gatti, Noviembre de 2015 3 B. ÍNDICE DE CONTENIDO
A. RESUMEN ... 2
B. ÍNDICE DE CONTENIDO ... 3
C. ÍNDICE DE ANEXOS ... 3
1. INTRODUCCIÓN ... 4
1.1 HIPÓTESIS Y OBJETIVOS ... 6
1.2 ANTECEDENTES ... 7
2. MARCO TEÓRICO Y CONCEPTUAL ... 12
2.1 El desarrollo y los problemas ambientales ... 12
2.2 Los residuos sólidos urbanos y la participación social en su gestión ... 15
2.3 Gestión de RSU en las Instituciones Educativas ... 18
2.4 La educación y las actitudes ambientales ... 21
3. METODOLOGÍA ... 29
3.1. Promoción de actitudes ambientales dirigidas a los alumnos por parte de las instituciones educativas ... 30
3.1.1. Las Instituciones y la información brindada asociada a las 3 R ... 31
3.1.2. Gestión de RSU a nivel institucional ... 33
3.1.3. El contexto educativo y sus implementaciones ... 33
3.2. Las Actitudes ambientales de los alumnos ... 37
4. RESULTADOS ... 41
4.1. Promoción institucional de actitudes ambientales dirigida a los alumnos de 3° año ... 43
4.1.1. Las instituciones educativas en el desarrollo de las capacidades de los alumnos43 4.1.2. La gestión de RSU en las instituciones educativas ... 50
4.1.3. El desarrollo del contexto educativo para favorecer actitudes ambientales ... 53
4.2. Las Actitudes ambientales de los alumnos hacia las 3 R ... 69
5 PROCEDIMIENTO DE GESTIÓN DE RESIDUOS ... 75
6 CONCLUSIONES ... 95
7 BIBLIOGRAFÍA ... 97
C. ÍNDICE DE ANEXOS ANEXO I: ENCUESTA ... 100
Camilo Gatti, Noviembre de 2015 4 1. INTRODUCCIÓN
En el transcurso de la historia, la humanidad ha mantenido interrelaciones con su entorno, sin embargo, en las últimas décadas, estas se han intensificado y caracterizado por mantener un claro desequilibrio. Estos desequilibrios, son producto de una intensificación de uso y desuso de los recursos naturales sin previa consideración de los impactos ambientales que acarrean sus acciones, y están sustentados en una lógica individual de beneficio inmediato.
Varios de los problemas que ocurren en el ambiente son producto de la incidencia humana, entre ellos podemos mencionar: incendios que se propagan por miles de hectáreas contribuyendo a la erosión y desertización del suelo, contaminación del agua, suelo y atmosfera, pérdida de biodiversidad... etc. Los impactos asociados a los problemas ambientales son en algunos casos irremediables, y escasamente tienen límites concretos, convirtiéndonos a todos en responsables de la reducción de los mismos.
Algunos de los problemas ambientales crecientes en las aglomeraciones urbanas se encuentran asociados a la acumulación de residuos sólidos urbanos (RSU) sin respetar un procedimiento de gestión de residuos y sin consideraciones ambientales (exceso en la generación de residuos, manejo ineficiente de los objetos). Y la ciudad de Comodoro Rivadavia no está ajena a esta problemática, (basurales clandestinos, falencias en la disposición inicial de los residuos y escasa concientización de las personas) siendo evidenciados los efectos, en la modificación del paisaje costero, la contaminación de la población en general por la emanación de olores, proliferación de plagas y enfermedades e impactando en los ciclos de los ecosistemas etc.
Camilo Gatti, Noviembre de 2015 5 Es real que la información asociada a los RSU y temática ambiental en general, adquiridas por la población en las últimas décadas a partir de los medios de comunicación, instituciones y campañas de concientización es creciente. Además sabemos que a través de procesos de concientización y participación ciudadana, en los que se favorezcan comportamientos proambientales, como por ejemplo Reducir, Reutilizar, Reciclar, se logra un manejo eficiente de los bienes, y con ello atenuar la magnitud del problema. Sin embargo cabe aclarar que, a pesar de existir información, teorías y prácticas, para llevar a cabo una gestión de los residuos de forma sustentable, existen contradicciones en la puesta en práctica. Esto puede entenderse, ya que no es lo mismo desarrollar una conciencia sobre los problemas ambientales, que cambiar las pautas de consumo o el estilo de vida.
Considerando que algunas de las causas involucradas en la proliferación de basurales clandestinos de zona Norte de Comodoro Rivadavia son la falta de educación ambiental de la población en general y de gestión integral de los residuos por los entes competentes y sosteniendo que la nueva normativa de gestión de residuos establece que será necesario brindar educación ambiental a la población en general y que es una obligación legal que las instituciones educativas comiencen a establecer un plan de reducción de residuos, surgen algunos interrogantes propicios para entender cuáles son los propósitos de las instituciones educativas en la gestión de residuos y la predisposición de los alumnos en el trato de los residuos de forma responsable.
¿De qué manera las instituciones educativas influyen a los alumnos en las acciones de reducir, reutilizar y reciclar de los residuos? ¿Están los alumnos dispuestos a participar en el manejo responsable de los mismos? ¿Existe alguna relación entre las actitudes de los alumnos y la promoción de la reducción, reutilización y reciclado de los RSU por parte de las instituciones? ¿Se puede implementar un procedimiento de gestión de RSU participativo en las instituciones educativas?.
Camilo Gatti, Noviembre de 2015 6
1.1 HIPÓTESIS Y OBJETIVOS
HIPÓTESIS
Las actitudes ambientales favorables hacia la reducción, reutilización y reciclado de los Residuos Sólidos Urbanos (RSU) por parte de los alumnos de 3° año de los colegios secundarios públicos del ciclo básico de la zona Norte de Comodoro Rivadavia, está asociada parcialmente a la promoción de estas actividades por parte de las instituciones educativas.
OBJETIVO GENERAL
Determinar el grado de asociación que existe entre las actitudes ambientales favorables de los alumnos de educación secundaria básica con la reducción, reutilización y reciclado de los Residuos Sólidos Urbanos (RSU) y el nivel de promoción de las mismas por parte de los colegios públicos de la zona Norte de Comodoro Rivadavia
OBJETIVOS ESPECÍFICOS
Indagar la existencia de mecanismos utilizados por los colegios públicos de zona Norte de Comodoro Rivadavia para promover la reducción, reutilización y reciclado de los RSU, y establecer el nivel de promoción de estas actividades.
Evaluar las actitudes que poseen los alumnos de 3° año de educación secundaria básica de los colegios públicos de la zona Norte de Comodoro Rivadavia para colaborar con la reducción, reutilización y reciclado de los RSU.
Camilo Gatti, Noviembre de 2015 7
1.2 ANTECEDENTES
En la búsqueda de información de temas asociados al problema a abordar, se han encontrado distintas perspectivas que permiten tratar la investigación pero que sin embargo no están específicamente orientadas a la temática del presente trabajo. Entre las mismas se encuentra:
El trabajo de Benegas J. y Marcén C. (1995) el cual pone de manifiesto la estrecha relación existente entre los conocimientos y las actitudes. Intenta evidenciar la incidencia de las escuelas de Madrid y lo nuevos diseños curriculares en el desarrollo de las actitudes hacia el entorno, y demostrar las relaciones existentes entre los niveles de conocimiento, las actitudes y los comportamientos ambientales de los sujetos. Plantea que a pesar de haber proliferado programas y actividades, enmarcadas como educación ambiental no se registran cambios conductuales notables.
La investigación realizada por García-Mira y Eugenio Real (2001) a partir del estudio de dos modelos predictivos de comportamiento intenta determinar la importancia que tienen los valores, la actitudes y creencias generales y específicas en la configuración de las normas personales y de las intenciones conductuales, determinando que las escalas de actitudes son de los mejores predictores de las intenciones conductuales.
Otro de los trabajos de investigación es el de Otero M. (2005) quien estudió las actitudes y comportamientos tanto de los estudiantes como las del profesorado hacia el ambiente, con el objeto de buscar una explicación a las mismas. En este trabajo concluye que a pesar que las instituciones educativas desempeñan una importante labor en la construcción de actitudes y comportamientos, entre ellos los ambientales, la Educación Ambiental como tema transversal en el currículo escolar no ha demostrado ser efectiva, por diversas causas, entre ellas la falta de profesores capacitados para abordarla.
Camilo Gatti, Noviembre de 2015 8 información relevante sobre la problemática de los RSU en Comodoro Rivadavia y la falta de Educación Ambiental en la población en general.
De la investigación realizada en Sánchez C. y Rosas M. (2011), para evidenciar como favorece un programa de educación ambiental (PEA) sobre el manejo de los residuos sólidos urbanos en las actitudes más positivas hacia la problemática ambiental vinculada a los RSU, se concluyó que los PEA, deben ser estrategias de enseñanza para un aprendizaje significativo de la problemática ambiental. Para medir las actitudes utilizaron un cuestionario tipo Likert, el cual fue utilizado como estructura para la presente investigación.
Otro de los trabajos relacionados con la educación, es la investigación realizada por Villadiego Lorduy, J, Cardona, C, Ortiz, R et al. (2011). En el cual se realizó un análisis de la implementación de los Proyectos Ambientales Escolares (PRAE) en las instituciones educativas del departamento de Córdoba, Colombia. De este análisis se obtienen datos no muy favorables, ya que no se reconocen cambios conductuales de la población beneficiada con estos proyectos. Entre los resultados obtenidos se evidencian problemas de carencia de conciencia, sensibilidad y compromiso frente al uso racional de los recursos. Los docentes carecen de formación en la temática ambiental, y se concluye que no se considera el PRAE como una verdadera herramienta de cambio sino más bien como un requisito académico.
El trabajo realizado por Piedad A. y Laura Y. (2011) realizado en la unidad educativa Darío Guevara, parroquia Cunchibamba, consistió en elaborar un manual de manejo de desechos y realizar un diagnóstico para establecer la realidad de Educación Ambiental y del manejo de residuos sólidos. Dando como resultado que se generan 30Kg día de residuos y que a razón del 30% de la comunidad educativa posee un bajo conocimiento sobre el manejo de residuos sólidos.
Camilo Gatti, Noviembre de 2015 9 generación excesiva de residuos sólidos, causa un pérdida en el presupuesto de las instituciones educativas, y que, por ende, se debe aumentar la inversión en los planes de gestión integral de residuos sólidos para poder darle un manejo sostenible, pero al incorporar la venta de residuos se generan ingresos en el presupuesto de la institución. Sin embargo, para implementar un plan de gestión integral de residuos sólidos que sea eficiente se necesita que la tasa de inversión sea acorde a la población institucional.
El trabajo de investigación Torres N. (2011), el informe realizado por IATASA Ingeniería (2011) y el trabajo de investigación Ayroldi Chenot M. (2012) permitieron evidenciar el problema de Comodoro Rivadavia con los RSU y el estado en el que se encuentran los sectores vulnerables de Comodoro Rivadavia en cuanto a la problemática de los residuos peligrosos domiciliarios y la intervención humana en la generación de RSU en las inmediaciones de los espacios costeros.
El trabajo de investigación realizado por Ortega M, Mendez S, García D, et al (2013) realizado en los colegios: Distrital Ofelia Uribe de Acosta y San Gregorio Hernández, ambos ubicados en la comunidad de Usme de Bogotá, Colombia, consistió en realizar una línea de base y un análisis comparativo de la composición de los residuos generados como así también de las redes de comunicación internas y externas conformadas por los distintos actores. En ambos colegios se identificaron contenedores de residuos sólidos urbanos divididos en reciclable y no reciclables, además de encontrarse puntos ecológicos con contenedores para almacenar plástico, desechos orgánicos y otro para inorgánicos. A pesar de las diferencias poblacionales en cada institución, no presentan diferencias considerables entre las cantidades de residuos generados, siendo los predominantes el papel, cartón y plástico. Además se evidenció que la eficiencia en la separación de los residuos es baja a pesar de realizarse campañas de concientización periódicas y de los contenedores existentes con su correcta identificación. En el mismo se destaca la importancia de los colegios frente la formación de ciudadanos responsables y la repercusión en sus núcleos familiares.
Camilo Gatti, Noviembre de 2015 10
el objetivo de disminución de los residuos sólidos, y que es inevitable la conformación de un comité ambiental que participe en la toma de decisiones. El diagnóstico dio como resultado que los residuos orgánicos, papel y cartón son en general los más frecuentes, pero son los residuos orgánicos los que presentan mayor dificultad para su almacenamiento y tratamiento, y que el tamaño del colegio influye en gran medida en los residuos generados.
Cuadro 1: Recopilación de antecedentes
Autor/es Año Título
Benegas J. y Marcén C. 1995 La Educación Ambiental como desencadenante del cambio de actitudes ambientales
García-Mira y Eugenio Real 2001 Valores, actitudes y creencias: hacia un modelo predictivo del ambientalismo. Medio ambiente y comportamiento humano
Otero, M. 2005 Psicosocial para la explicación del comportamiento pro ambiental a partir de la La educación ambiental en el currículo de la enseñanza obligatoria: un modelo competencia en la acción
Sánchez, M. 2009 necesidad de incorporar a la Educación Ambiental como herramienta para su gestión Basurales clandestinos en la zona Norte de la ciudad de Comodoro Rivadavia y la
Piedad, A. y Laura, Y. 2011 Manual para el Manejo de Desechos Sólidos en la Unidad Educativa Darío Guevara, Parroquia Cunchibamba, Cantón Ambato, Provincia de Tungurahua
Ibarra D y Redondo J. 2011 Modelo Sistémico para el Manejo de Residuos Sólidos en Instituciones Educativas en Colombia.
Sánchez C. & Rosas M. 2011 Programa de Educación para incidir en la actitud del manejo de Residuos Sólidos Urbanos (RSU) de estudiantes de nivel medio superior Villadiego Lorduy J, Cardona C, Ortiz
R, et al. 2011
La Educación Ambiental en el Departamento de Córdoba: El caso de los proyectos ambientales escolares (PRAE)
Torres N. 2011 Residuos peligrosos de origen domésticos en sectores vulnerables de Comodoro Rivadavia
IATASA Ingeniería 2011 Informe Final: Plan de Gestión Integral de los residuos sólidos urbanos para el municipio de Comodoro Rivadavia, Chubut.
Ayroldi Chenot, M. 2012 Residuos Sólidos en áreas costeras. El caso del frente costero del barrio Stella Maris. Comodoro Rivadavia. Chubut
Ortega, M, Méndez S, García D et al. 2013 Promoción de la gestión responsable de residuos como estrategia de educación ambiental en ingeniería
Camilo Gatti, Noviembre de 2015 11 Cuadro 2: Marco legal e institucional
Normativa Año Alcance Titulo Descripción general
Ley
Nº 2430 1994 Argentina
Constitución de la Nación Argentina
En su artículo 41 consagra el derecho de los habitantes a un ambiente sano, equilibrado, y apto para el desarrollo humano y para que las actividades productivas satisfagan las necesidades presentes sin
comprometer a las generaciones futuras y establece la obligación de la autoridad de proveer educación ambiental.
Ley N°
25.675 2002 Argentina Ley General del Ambiente Establece las políticas y requisitos ambientales generales dispuestas a implementarse en el ámbito nacional. Ley
25.916 - 2004 Argentina Gestión de Residuos Domiciliarios
Establece las políticas y requisitos para la gestión integral de residuos domiciliarios a efectos de proteger el ambiente y la calidad de vida de la población.
Ley XI
Nº35 2005 Chubut Código Ambiental de la Provincia del Chubut
Tiene por objeto la preservación, conservación, defensa y mejoramiento del ambiente de la provincia, estableciendo los principios rectores del desarrollo sustentable.
Ley
26.206 2006 Argentina Ley de Educación Nacional
Establece la estructura del sistema educativo, haciendo alusión a todos los niveles y modalidades del sistema educativo nacional; determina la extensión de la obligatoriedad escolar y plantea las
responsabilidades y obligaciones del estado nacional en relación a la educación. Ley XI
N° 50, 2010 Chubut
Exigencias básicas de protección ambiental para la gestión integral de los residuos sólidos urbanos en el ámbito de la provincia del Chubut.
Establece las exigencias básicas de protección ambiental para la gestión integral de los residuos sólidos urbanos en el ámbito de la provincia del Chubut.
Decreto
N° 350/12 2012 Chubut Plan de Educación Ambiental Permanente efectos a contribuir a la conservación del ambiente y a la capacitación de los docentes y alumnos. En el se exponen varios objetivos a implementar para el desarrollo de la educación ambiental a
Diseño curricular 2013 Chubut Diseño curricular secundario
Incorpora el “espacio para la integración de saberes” el cual pretende establecer relaciones internas
entre las áreas conceptuales y en el interior de ellas. Este espacio no es una área conceptual más, sino que tiene por objeto incluir a través de un trabajo multi e interdisciplinario para promover la construcción de saberes integrados sobre un tema o un problema vinculándolo al contexto en que se
producen y utilizan. Ordenanza
11.638/14 2014 Comodoro Rivadavia Residuos Sólidos Urbanos Establece los estándares de protección ambiental para la gestión integral de los RSU para los generadores dentro del ámbito del ejido urbano de Comodoro Rivadavia. Decreto
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2. MARCO TEÓRICO Y CONCEPTUAL
En este apartado se establece conceptualmente el eje estructural de la presente investigación, presentando la problemática ambiental asociada a la falta de gestión de los residuos y la necesidad de un replanteamiento en el trato responsable de los RSU; así mismo se tiene en cuenta la importancia de la Educación Ambiental en las instituciones educativas como desencadenante de actitudes y comportamientos proambientales.
2.1 El desarrollo y los problemas ambientales
La humanidad a través del tiempo ha intentado de diversas formas dar respuesta a las necesidades de sobrevivir en el medio y utilizar los recursos que éste le proporcionaba. Según Voigt, 1971 “siempre el hombre, en el curso de la historia, intervino en la estructura viva de
su ambiente, conformándolo y destruyéndolo, vulneró reiteradamente una ley que rige para él
como para todos los seres vivos: la ley del equilibrio” (Martín Molero, 1996:45). A partir del desarrollo de la urbanización y de la industrialización, como así también con la evolución de la ciencia, técnica y tecnología, se potenció la ocupación y la manipulación de los espacios naturales y consecuentemente las modificaciones de los ecosistemas. Desde una perspectiva amplia estas sociedades modernas, producto de un modelo depredador de crecimiento, identifican al desarrollo como al mero crecimiento económico y la mayor adquisición de bienes; y las prácticas necesarias para alcanzar niveles de crecimiento acorde a este desarrollo, se caracterizan por producir impactos en el ambiente (Novo, 1998; Vitale, 1998; Pardo Díaz, 1996; Leff, 1994).
Sabemos que ciertos comportamientos de la sociedad contemporánea (consumismo a ultranza, armamentismo, agresividad, hacinamiento, degradación ambiental etc.) evidencian una desmoralización de nuestra época (Martín Molero, 1996).
Novo (1998) plantea que es en la sociedad del siglo XX: “cuando la incidencia humana
Camilo Gatti, Noviembre de 2015 13 1998:78). Interpretando a Novo (1998) se podría considerar que los desequilibrios ambientales producidos en nuestra época son producto del aumento en el consumo, en donde se ha producido una intensificación en la relación consumo-naturaleza priorizando las cadenas económicas sobre los ciclos naturales de la materia.
Para comprender los desajustes producidos se deberá considerar a Pardo Diaz (1995) que establece que el ser humano se encuentra inmerso en una red constituida por sistemas que mantienen múltiple interrelaciones entre sí, de los cuales podemos identificar a la Biósfera, Sociosfera y Tecnosfera. La Biosfera está conformada por todos los seres vivos que forman parte del inferior de la atmósfera, el estrato superior de la litosfera y la hidrosfera, cada una de estas cumple funciones determinadas y están interrelacionadas entre sí. La Sociosfera es el conjunto de instituciones sociopolíticas, socioeconómicas y socio culturales, conformadas por los seres humanos para gestionar las relaciones de la comunidad y con otros sistemas. La Tecnosfera es un sistema creado por los seres humanos y al dominio de ellos (ciudades, centros industriales, redes de transporte y comunicación, explotaciones agrícolas etc.) (Pardo Díaz 1995).
A estos tres sistemas Biosfera, Sociosfera y Tecnosfera podríamos considerarlos como
parte de un sistema mayor, denominado “ambiente” o “Medio ambiente”, según Pardo Díaz
“el medio ambiente aparece como el resultado de la interacción en el tiempo y en el espacio de una serie de factores biológicos, físicos, económicos, sociales y políticos. Su comprensión requiere, por consiguiente, el estudio de los elementos que integran y de las interacciones que se producen entre ellos” (Pardo Díaz 1995:99). La problemática ambiental actual es producto de los desajustes entre las interrelaciones de estos tres sistemas, en donde la Sociosfera presiona a la Biosfera con excesos de uso de recursos, generación de residuos, contaminándola, etcétera (Pardo Díaz 1995). Siguiendo los lineamientos de interrelaciones planteado por Pardo Diaz e interpretando la concepción de problema ambiental de Plaza M (2007) se puede entender como problema ambiental aquellas interrelaciones entre sistemas que generan directa o indirectamente impactos negativos, presentes y/o futuros en el ambiente (Plaza, 2007).
Camilo Gatti, Noviembre de 2015 14 aun conociendo el origen de los problemas, resulta difícil o imposible ponerle frontera a sus efectos (Pardo Díaz, 1995, Martín Molero, 1996). Otra cuestión de importancia concerniente a la desvinculación del hombre de la problemática “es que la globalidad de los problemas
ambientales tiende a ocultar las relaciones causa-efecto de los mismos, como los impactos en los patrones de vida y formas de consumo sobre el efecto invernadero, la concentración de
dióxido de carbono, el problema de la capa de ozono o la generación de residuos” (Pardo
Díaz, 1995:42).
Uno de los problemas ambientales producto de estas interrelaciones ambientales y la desvinculación causa-efecto está asociado de la generación de residuos. El gran crecimiento de las ciudades, acompañado de un incremento del consumo origina un grave problema respecto del procedimiento de gestión de los mismos, entendiendo por esta al “conjunto de operaciones encaminadas a dar a los residuos producidos el destino global más adecuado desde el punto de vista medioambiental, de acuerdo con sus características, volumen, precedencia, coste de tratamiento, posibilidades de recuperación y de comercialización”
(MOPTMA, España, 1994 en García, 1999:22). Basta solamente con conocer los métodos de disposición final, los tiempos de degradación de los elementos que consumimos, los impactos ambientales y la pérdida de energía vinculadas a las prácticas de gestión de residuos actuales, para comprender la problemática ambiental asociada a éstos.
Estos problemas ambientales, producto de un modelo de desarrollo en detrimento de la calidad del ambiente plantean la necesidad de un replanteamiento de las concepciones hasta ahora vistas, adquirir una nueva concepción en el trato de los residuos y mejorar las relaciones hombre-ambiente; como iniciativa para poder racionalizar comportamientos humanos en distintas situaciones, considerando que:
“Las transformaciones ambientales futuras, dependerán de la inercia o transformación de un conjunto de procesos sociales que determinaran las formas de apropiación de la naturaleza y sus transformaciones tecnológicas a través de la participación social en la gestión de recursos
ambientales” (Leff, 1994:19).
Camilo Gatti, Noviembre de 2015 15 unas pre-concepciones de tipo ético que se explicitan en los valores y criterios morales que
aplicamos al actuar” (Novo, 1998:79). Modificando los sistemas de conocimiento y valores que suscitan el desarrollo inadecuado, despilfarro de recursos naturales etcétera; y reconsiderando determinadas orientaciones económicas y tecnológicas que pudieran tener impactos negativos sobre la calidad del medio ambiente y su conservación, se podría favorecer a relaciones realmente equilibradas del hombre en el ambiente y hallar soluciones adecuadas a los problemas del medio ambiente (UNESCO, 1994).
Sin embargo la inducción de nuevas perspectivas no serán asumidas automáticamente. El replanteamiento solamente será el punto de partida y el camino hasta producirse las transformaciones es largo y sujeto a desórdenes. Y el objetivo final de éste cambio de perspectiva será conseguir actitudes y comportamientos proambientales asociados al trato de los residuos, comprendiendo por comportamiento proambiental:
“aquella acción que realiza una persona, ya sea de forma individual o en un escenario colectivo, en favor de la conservación de los recursos naturales y dirigida a obtener una mejor
calidad del medio ambiente, siendo estas acciones de carácter deliberado y competente y
formando parte de un estilo de vida, implicando intenciones previas de realizarlo” (De Castro, 2010:344).
Estas concepciones deberán estar influidas por los objetivos del desarrollo sostenible, dejar atrás los intereses individuales, respetar al ambiente, garantizar el derecho al acceso a los recursos, dejar a un lado las concepciones de beneficio a corto plazo y de progreso indefinido (Novo, 1998, Leff, 1994). Se entenderá por desarrollo sostenible a aquel desarrollo
“que satisface las necesidades de la generación presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades” (Novo, 1998:151).
2.2 Los residuos sólidos urbanos y la participación social en su gestión
Inicialmente se define a residuo sólido como “todo lo que sobra o resta en estado sólido, luego de usar un bien, objeto o materia prima en un tipo de actividad. Estos restos o desperdicios han tenido una utilidad y valor en un tipo de actividad original, y luego han
Camilo Gatti, Noviembre de 2015 16 comerciales e institucionales, y por el aseo del espacio público, los RSU incluyen los residuos originados en las industrias y establecimientos de salud, siempre que no tengan características
tóxicas ni peligrosas” (Esteves, Arhex, et al, 2012:8).
Además se tendrá en consideración lo establecido en la ordenanza 11.638/14, que
establece en su artículo Nº 3 como Gestión Integral de Residuos Sólidos Urbanos “al conjunto de actividades interdependientes y complementarias entre sí, que conforman un proceso de acciones para el manejo de residuos sólidos urbanos, con el objeto de proteger el ambiente y
la calidad de vida de la población”. La gestión integral de RSU involucra las siguientes
etapas: Generación, disposición inicial, recolección, transferencia, transporte, tratamiento y disposición final. Se entenderá por disposición inicial a la acción de abandonar los residuos por el generador, esta puede ser general o selectiva, la disposición inicial selectiva involucra la clasificación y separación de residuos a cargo del generador y la disposición inicial general es aquella disposición sin clasificación ni separación de residuos por parte del generador, siendo el generador toda persona que produzca residuos.
Considerando la afirmación de Clicsky y Pirez (1991) “Los residuos indican el (grado
de) no aprovechamiento de algunos recursos y ponen en riesgo la capacidad natural para metabolizar los desechos, convirtiéndose en elementos contaminantes del ambiente
urbano-rural en especial en las cercanías de las ciudades” (Clicsky y Pirez 1991 en García, 1999:22) y que desde el punto de vista técnico-económico los residuos están constituidos parcialmente por elementos útiles con valor de cambio como insumo (Sabaté, 1999).
Se puede incorporar a la definición de residuos mencionada, que los mismos intrínsecamente tienen un valor de uso potencial dispuesto a ser utilizado y que según como se manipulen estos en las diferentes etapas (circuito de producción, circulación, distribución y consumo de bienes y servicios) pueden o no conducir a la degradación del ambiente. Por lo tanto algunos de los residuos, luego de haberles realizado las modificaciones necesarias, pueden ser reincorporados al circuito de producción, sin embargo debido al costo y a la tecnología existente no todos los residuos pueden ser reutilizados o reciclados (Sabaté, 1999; García, 1999).
Camilo Gatti, Noviembre de 2015 17 RSU son: La creciente densidad poblacional, incremento del páckaging comercial, falencia en nuestros hábitos de uso y de consumo, la falta de asimilación por el ambiente, las deficiencias en la gestión de estos residuos por las autoridades competentes, entre otros. Entre las efectos asociados a la acumulación de RSU se encuentran: La dispersión de RSU por el viento, emanación de olores, contaminación visual por residuos expuestos, proliferación de enfermedades y de plagas, etc.(Sabaté, 1999; García, 1999).
Los RSU son un problema ambiental en primera medida por que ocasionan impactos ambientales negativos, ya que:
“la presencia del ser humano implica el consumo de productos y la producción (generación) de desechos sólidos…. de los que de alguna manera tienen que desprenderse vertiéndolos en
los tres únicos medios disponibles: el aire, el agua y el suelo. Debido a que estos están interconectados, contaminar a uno de ellos, significa la mayor parte de las veces, contaminar
los otros dos” (García, 1999:19).
Los RSU son un problema ambiental vinculado al contexto urbano, ya que son las aglomeraciones sociales un foco de generación de residuos. Y es que la acumulación de residuos impacta en el entorno de la ciudades generando problemas: estéticos, sanitarios, ambientales y económicos-sociales (García, 1999).
La falta de colaboración en el manejo de residuos por parte de los generadores, incrementa las problemáticas asociadas a la acumulación de residuos. Debido a que las ciudades cada vez generan más desechos que dificultan su gestión, surge la necesidad de participación de la sociedad, no sólo como generadora y demandante de la gestión de los residuos sino como colaboradora en esa gestión. (García, 1999).
Los ciudadanos pueden colaborar responsablemente a través de la reducción, reutilización y reciclado de los RSU en el procedimiento de gestión de residuos.
Camilo Gatti, Noviembre de 2015 18 adquirir productos con poco o ningún empaque, preferir la adquirir la cantidades adecuadas, comprar envases retornables, reducir o rechazar el uso de bienes descartables con el objeto de minimizar la generación de residuos. Además cabe agregar que reducir incluye reutilizar y reciclar ya que estas acciones influyen en la reducción de residuos como mero desperdicio (Esteves, Arhex, et al, 2012; González, 2008).
Se entenderá por reutilizar a darle un nuevo empleo a un objeto-mercadería que ha cumplido con su función primaria. Esto involucra en muchos casos un rediseño o adecuación del objeto. Para la reducción se requiere conciencia y decisión, pero para reutilizar además de esto se necesita proporcionar las herramientas para el desarrollo de la creatividad (Esteves, Arhex, et al, 2012; González, 2008).
Por reciclarse entenderá al proceso por el cual algunos residuos son recuperados, luego de una clasificación y un acondicionamiento, en plantas industriales de reciclaje, para luego ser reutilizados como materia prima en un siguiente proceso productivo, modificando las características físicas y en algunos casos las propiedades químicas de los materiales (Esteves, Arhex, et al, 2012; González, 2008).
2.3 Gestión de RSU en las Instituciones Educativas
En base a lo enunciado en el decreto N° 149/15 y la ordenanza N° 11.638/14, se reconoce a los centros educativos públicos provinciales en todos sus niveles como generadores especiales de residuos. Estos tienen la obligación de realizar una separación, el acopio transitorio y la disposición inicial de los RSU, los cuales deberán realizarse de forma tal de prevenir y minimizar los posibles impactos negativos sobre el medio ambiente. La separación debe ser efectuada como mínimo Residuos Húmedo y Residuos secos y para garantizar la correcta disposición inicial de los residuos, los establecimientos deberán disponer de la cantidad necesaria de recipientes claramente identificados. Los Residuos
húmedos reúnen a todos los desechos “orgánicos fermentables” como por ejemplo restos de
Camilo Gatti, Noviembre de 2015 19 Debido a la gran variedad, tipo y complejidad de los desechos generados esta clasificación de RSU es considerada acotada a los efectos del presente trabajo. Por esto se toma la clasificación de RSU García (1999), la cual hace una distinción de RSU según su grado de aprovechamiento y grado de peligrosidad, clasificándolos en: Residuos, Basura y Residuos Peligrosos o Patógenos. La siguiente clasificación será en función de la posibilidad de reciclado de los RSU y teniendo en cuenta la participación de la comunidad educativa intra-institucional en la separación de los RSU susceptibles de ser encontrados en estas instituciones educativas, previendo el fácil almacenamiento y evitar condiciones insalubres e inseguras.
A) Residuos
Según esta clasificación, los desechos que pueden ser reutilizables, recuperables o reciclables por alguna vía se clasifican en residuos. A partir del reciclado y la reutilización de los desechos urbanos, pueden retrasar la eliminación o disposición final de los residuos generados. Se establecen al papel, al plástico y a los metales como desechos susceptibles de ser encontrados en las instituciones educativas y factibles de ser almacenados en el interior de estas.
El papel se encuentra compuesto básicamente de fibras de celulosa. La materia prima de la fibra de lo que lo que compone al papel, se puede obtener de madera, bagazo de caña de azúcar, bambú, paja de arroz, esparto, cáñamo, etc. Por lo que fomentar el reciclado y la reutilización permitiría reducir la tala de estas especies. Existen varios tipos de papeles (para escribir, de impresión, de embalaje, para fines sanitarios, cartón, cartulina etc.), según su función están fabricados de manera distinta, para cumplir con la finalidad a la cual se destinan; dependiendo de las características del papel y del uso que se le ha dado, algunos papeles resultan no reciclables. Entre los papeles que no son reciclables podemos mencionar: el vegetal (papel cebolla), carbónico, aquellos que se encuentren sucio o contaminado con productos químicos, o impregnado con sustancias impermeables (laminas plásticas o metálicas, silicona resina sintética alquitrán, etc.), papel sanitario usado (higiénico, servilletas y pañuelos) (Arocena, 1998).
Otros materiales que conforman a los residuos que pueden ser encontrados en las
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(polímero) sintéticas que proceden de recursos naturales, principalmente el petróleo”
(Arocena, 1998:220). Los plásticos por su naturaleza química se caracterizan por presentar una gran resistencia a la biodegradación, por lo que la disposición incorrecta de estos es más perjudicial para el ambiente (Arocena, 1998).
¿Por qué es importante separar los plásticos? Debido a su composición química, los plásticos, luego de ser destinados al lugar de almacenamiento de residuos, pueden ser quemados generando gases tóxicos que pueden impactar en la salud de las personas y en el ambiente, además los plásticos dispuestos en los vertederos o rellenos sanitarios dificulta la compactación de los residuos y produce una capa impermeable que afecta a la biodegradación de los materiales (Arocena, 1998).
La clasificación de los plásticos resulta compleja ya que estos se elaboran a partir de más de un tipo de resina. A grandes rasgos existen dos grandes tipos de plásticos, los
termoplásticos y los termofijos. “Los termofijos o termoestables, son plásticos que una vez
moldeados por uno de los procesos usuales de transformación, no pueden ya modificar su forma, lo cual impide un nuevo procesamiento” (Arocena, 1998:221). Estos materiales a pesar
de no poder ser moldeados nuevamente pueden utilizarse de forma combinada con otros elementos como por ejemplo acondicionadores de asfalto (Arocena, 1998).
Por otra parte tenemos a los termoplásticos que son ampliamente utilizados son materiales que pueden ser procesados varias veces según el mismo o un diferente proceso de transformación. Cuando se someten a temperatura y presiones adecuadas se funden y pueden moldearse otra vez. Por nombrar algunos tenemos al polietileno de alta densidad (PEAD) y al polietileno baja densidad (PEBD), el cloruro de polivinilo (PCV), el poliestireno (PS), el poliestireno expandido (EPS), el polipropileno (PP), el polietilenotereftalato (PET), las poliamidas (PA), etcétera (Arocena, 1998).
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sólidos urbanos. “En el caso de las latas de aluminio para bebidas, si el proceso de reciclaje es
el correcto, con el aluminio que contiene una lata vacía se puede fabricar una nueva”
(Arocena, 1998:222).
B) Basura
Según García (1999) se puede clasificar a la “basura” como aquellos “desechos que,
mediante las tecnologías desarrolladas actualmente, no es posible reutilizarlo o reciclarlo; o que debido a que su proceso de recuperación resulta antieconómico o ambientalmente
desfavorable no conviene reciclarlo” (García, 1999:18). Además en esta clasificación cabe
agregar que forman parte aquellos desechos que pueden ser reciclables, pero que su almacenamiento en las instalaciones o su clasificación resulta complejo por generar un ambiente peligroso.
C) Residuos Peligrosos o Patógenos
Los RSU clasificados como Residuos peligrosos o patógenos por García (1999) son
aquellos “desechos que requieren de un tratamiento especial a fin de que no degrade o
deteriore la calidad de al ambiente” (García, 1999:18). Estos desechos “crean la necesidad de tomar medidas o técnicas de tratamiento y posterior disposición especial” (García, 1999:19).
Debido a la complejidad para su almacenamiento en las instituciones educativa, este tipo de desecho no será considerado en el presente trabajo.
2.4 La educación y las actitudes ambientales
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“el instrumento para permitir que toda la sociedad tome conciencia de los grandes problemas del Planeta Tierra, ayude a comprender el funcionamiento de los ecosistemas y capacite a los ciudadanos para aportar soluciones a los problemas que se planteen, desarrollando actitudes y
comportamientos adecuados al mantenimiento y mejora del entorno, aceptando las responsabilidades que esto implica, conscientes de los derechos de la igualdad, la equidad y la
sustentabilidad” (Decreto Provincial N° 350/12:4).
A la definición de Educación Ambiental mencionada con anterioridad cabe incorpórale lo enunciado por Novo (1998) que reconoce a ésta como un tema transversal porque:
“No aparece asociada a alguna área de conocimiento concreta, sino a todas ellas en particular; se presenta como un movimiento innovador cuyos principios afectan al sistema educativo;
gira en torno a problemas que afectan al sistema educativo y social en su conjunto, en la medida en que estos se relacionan con otros sistemas (ecológicos, económicos, etc.)” (Novo,
1998:221).
Además se incorpora lo establecido en la Ley General del Ambiente (Ley N° 25.675) del año 2002, en su artículo N° 15 expresa que la: “la educación ambiental constituirá un proceso continuo y permanente, sometido a constante actualización que, como resultado de la orientación y articulación de las diversas disciplinas y experiencias educativas, deberá facilitar la percepción integral del ambiente y el desarrollo de una conciencia ambiental”.
Teniendo en cuenta que los problemas ambientales ocasionados por arrojar basura en la vía pública sin consideraciones ambientales, pueden reducirse mediante técnicas de reforzamiento (uso de cartelería, contenedores de residuos identificados, etc.) (Holahan, 1996); se considera que “la educación es la clave, en cualquier caso, para renovar los valores
y la percepción del problema, desarrollando una conciencia y un compromiso que posibilite el cambio, desde las pequeñas actitudes individuales, y desde la participación e implicación en
Camilo Gatti, Noviembre de 2015 23 personas, para favorecer un desarrollo de la moral que involucre el cuidado del entorno, con el objeto de contrarrestar los valores hasta hoy adquiridos (Benegas y Marcén, 1995).
Cuando nos referimos a las actitudes de un sujeto nos referimos a una serie de escala de valores internas. Esta escala de valores es un sistema de referencia que actúa como núcleo, que determina su forma de pensar, opinar y actuar. Sin embargo hasta el momento no existe instrumento que permita medir los valores internos de las personas. Cualquier predisposición o creencias ambientales solo se podrán inferir indirectamente de opiniones verbales o escritas (Benegas y Marcén, 1995).
Según Katz y Stotland (1959) y por Krech y colaboradores (1962) las actitudes están formadas por tres componentes: cognoscitivo, emocional y la tendencia a la acción o disposición a responder. El componente cognoscitivo incluye todas las creencias positivas, neutras o negativas que el individuo posea del objeto a evaluar, como así también como tratar a los objetos lo cual dependerá de información que posea el sujeto y de la complejidad del objeto. Cada individuo posee conocimientos distintos de los objetos y existen objetos más o menos complejos, que poseen más o menos información. El componente emocional o también conocido como afectivo, se refiere a las emociones o sentimientos que tiene el sujeto con el objeto, estos pueden ser amor-odio gusto-disgusto etc. El tercer componente, tendencia a la acción, no es la acción manifiesta sino la disposición conductual del individuo a responder ante un objeto (Summers, 1978).
Dentro de las vastas definiciones de actitud Summers (1978) reconoce que existen algunas coincidencias entre ellas:
Las actitudes son la predisposición a responder ante un objeto, y no la conducta efectiva hacia él.
No se nace con las actitudes, tampoco son productos de la maduración fisiológica, sino que las actitudes son adquiridas y/o aprendidas.
La actitud es persistente pero no inmutable, por lo que las actitudes se pueden alterar.
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La actitud tiene una cualidad direccional o lo que es lo mismo, las actitudes establecen preferencias entre las impresiones (positiva -neutral- negativa) dadas por el objeto.
Según Berkowitz (1975) la actitud “se refiere a los sentimientos favorables o
desfavorables que inspira un objeto o situación. De esta manera, las actitudes implican sentimientos evaluativos: indican que tanto agrada o desagrada algo a un individuo”
(Holahan, 1996: 115). Kretch, Crutchfield y Ballachey (1962) reconocen a las actitudes como un “sistema perdurable de evaluaciones positivas o negativas, sentimientos y técnicas de
acción a favor o en contra de objetos sociales” (Reich y Adcock 1980:30). En base a las definiciones de actitud se entenderá por actitud ambiental a “los sentimientos favorables o
desfavorables que se tiene hacia alguna característica del ambiente físico o hacia un problema
relacionado con él” (Holahan, 1996:115).
Según Holahan, (1996), algunos investigadores que han desarrollado técnicas para medir actitudes ambientales y que han realizado estudios correspondientes, coinciden en que:
“La crisis que amenaza al mundo es consecuencia de la conducta inadaptada de la gente con
respecto al ambiente físico. Aseguran que solo cuando mejoren las actitudes del público hacia el uso de la tierra, la eliminación de la basura y el consumo, surgirán conductas más positivas
y adaptativas” (Holahan, 1996:125).
A pesar de que las actitudes son solo un indicador de la conducta y no la conducta en sí, la importancia de actitudes radica en que existen relaciones entre estas con los comportamientos que mantenemos entorno a los objetos. Se aceptará de forma general que hay un lazo entre los componentes cognoscitivo y emocional, y la tendencia a la acción que
tiene un individuo al objeto. Por ejemplo “si mi actitud hacia el aborto es desfavorable,
Camilo Gatti, Noviembre de 2015 25 considera que ciertas actitudes específicas bajo determinadas condiciones pueden determinar un comportamiento. (Hernandez Sampieri, Fernández-Collado, y Baptista-Lucio, P. 1991, Summers, 1978).
Según Stern (2000) en Hernández e Hidalgo (2010) además de los factores actitudinales, hay otras variables causales que influyen en el comportamiento proambiental, estas son: los factores contextuales, las capacidades personales y los hábitos (Hernández e Hidalgo, 2010).
Los factores contextuales hacen referencia tanto al contexto físico como al social, entre ellos podemos mencionar de barreras ambientales (como por ejemplo presencia/ausencia contenedores para reciclaje). Para Stern (2000) “cuanto más difícil y costoso es un
comportamiento proambiental, menor es su dependencia de los factores actitudinales y mayor
de los contextuales” (Hernández e Hidalgo 2010:287). Por lo que la presencia o ausencia de contenedores de residuos en los establecimientos al alcance de los alumnos puede influir en el comportamiento de los mismos.
Las capacidades personales hacen referencia a los conocimientos y destrezas necesarias para actuar. Las capacidades para la acción implican estar informado sobre las cuestiones ambientales y conocer una variedad de habilidades de acción (Hernández e Hidalgo 2010).
Los hábitos son aquellas acciones llevadas a cabo de forma automática, sin previa planificación o sin estar guiadas por un razonamiento previo elaborado. Estos se manifiestan en comportamientos poco relevantes y cotidianos, sin embargo el carácter automático de los hábitos no impide que se puedan reflexionar sobre ellos y decidir en cambiarlo o formar otro nuevo, por lo que “un cambio en este tipo de comportamiento requiere una ruptura con los
viejos hábitos y la creación de otros nuevos, lo que a su vez implica la necesidad de dejar de
ejecutar la conducta de forma automática y hacerse consciente de ella” (Hernández e Hidalgo 2010:287).
Camilo Gatti, Noviembre de 2015 26 fundamentales para la promoción de actitudes coherentes con ésta perspectiva. Entendiendo por promociónal conjunto de acciones previamente planificadas, dispuestas a implementarse en el tiempo, con el objeto de cumplir con algún fin determinado. El reto a alcanzar en la promoción de un comportamiento proambiental, está en buscar una conexión entre el contexto, los hábitos, las capacidades, las actitudes, y la conducta, en un modelo eficiente. (Hernández e. Hidalgo 2010).
Para esto se tendrá en consideración que la Educación Ambiental puede desarrollarse en diferentes ámbitos y con estrategias distintas. Estas distintas formas educativas no son excluyentes entre sí, sino que son complementarias, no compiten entre sí y pueden usarse de forma combinada (De Castro, 2010, Novo, 1998).
Las estrategias de Educación Ambiental pueden clasificarse en dos categorías: directa e indirecta. Las directas son aquellas que ponen a la persona en contacto directo con la situación ambiental, posibilitando una acción de investigación y de mejora de calidad del medio, incluyendo la participación en la resolución de problemas y priorizando el protagonismo del que aprende. Y las indirectas abordan los problemas ambientales brindando información y capacitando (De Castro R., 2010).
Entre los distintos ámbitos en donde se puede desarrollar la educación ambiental podemos mencionar a los: no formal, formal e informal.
La educación ambiental no formal se encuentra asociada a grupos y organizaciones comunitarias. Esta educación no se implementa en instituciones educativas oficiales, sino que se desarrolla de forma libre y complementaria de una actividad principal, y normalmente no conducen a una certificación. Además, a pesar de presentar una intencionalidad educativa no se enseña en la escolaridad obligatoria y no se encuentra institucionalizada (Novo, 1998).
La educación ambiental formal es “aquella que se realiza a través de las instituciones y
planes de estudios que configuran la acción educativa -reglada-, desde la educación infantil,
pasando por la primaria y secundaria, hasta la universidad” (Novo, 1998:212). La
Camilo Gatti, Noviembre de 2015 27 integrar el tema ambiental a las actividades globales que desarrolla la institución. La
“intencionalidad de los procesos educativos plantea la necesidad de un referente complejo que
dé cuenta de todas las variables e interacciones presentes en tales procesos, a la vez que sirva
de elemento orientador” (Novo, 1998:216), a este referente se lo puede denominar currículo (Novo, 1998).
Con respecto a la educación ambiental informal, el aprendizaje se obtiene en las actividades de la vida cotidiana, relacionadas con los ámbitos laborales, familiares o de ocio. Este aprendizaje no se encuentra estructurado y se caracteriza porque el emisor y el receptor, no se reconocen explícitamente como participantes de una acción educativa, sino más bien forman parte de la comunicación. Este aprendizaje puede ser intencional, pero en la mayoría de los casos no lo es. Por lo tanto este tipo de educación es mayormente no planificado y no organizado, por lo que tampoco existen horarios ni reuniones específicamente educativas entre quienes forman y quienes aprenden (Novo, 1998).
Para la implementación de la Educación Ambiental en el ámbito formal se tendrá en consideración los tres objetivos para los programas de cambio de actitudes y comportamientos proambientales que delimita De Castro (1994), los cuales serán tomados e interpretados para comprender qué es lo que se entiende por promoción de actitudes ambientales en las instituciones educativas (Suarez, 2010).
Ayudar a comprender la dinámica ambiental y sus problemas.
Facilitar la adopción actitudes de respeto hacia el entorno.
Propiciar conductas proambientales y modificar las actividades perjudiciales.
Camilo Gatti, Noviembre de 2015 28 la comprensión de las interrelaciones que se llevan a cabo en el ambiente (Novo, 1998). Incorporar actitudes proambientales para el trato responsable de los RSU involucra que los alumnos reconozcan a los residuos como contenedores de recursos y la necesidad de realizar una separación inicial para su útil reciclado. Y la formación docente es esencial para el proceso de desarrollo de Educación Ambiental, y solo será posible poner en práctica, la incorporación de actitudes ambientales en el trato responsable de los RSU si los docentes están formados en esta temática (Pardo Díaz, 1995).
El segundo objetivo involucra el acceso a valores y creencias alternativas vinculadas a reducir, reutilizar y reciclar los RSU. La temática ambiental plantea problemáticas controversiales, el educador debería poder plantear la investigación del problema, empleando una metodología didáctica donde se reflexione a partir de datos, argumentos y valores sociales. No generando una actitud determinada sino construir a partir de la confrontación de opiniones la clarificación de los diferentes valores ambientales (Benegas y Marcén, 1995). Además los docentes deben poder programar actividades que involucren situaciones de problemas ambientales a través de procesos en los que se pongan en juego todas las capacidades de las personas (Pardo Díaz 1995).
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3. METODOLOGÍA
Considerando las problemáticas asociadas a los RSU y sosteniendo que las instituciones educativas son un epicentro para renovar los valores, por ser una educación de asistencia obligatoria y por su potencial para implementar técnicas de reforzamiento en los hábitos de reducir, reutilizar y reciclar los residuos; para la presente investigación se decide tomar la educación formal para evidenciar la predisposición de los alumnos a colaborar con la reducción, reutilización y reciclado de RSU y el lugar que ocupan las instituciones educativas en la promoción de estas actitudes.
Para la presente investigación se seleccionaron las instituciones educativas secundarias públicas de la zona Norte de la ciudad de Comodoro Rivadavia, localizada en el departamento Escalante de la provincia de Chubut. De acuerdo a la Ley de Educación Nacional N° 26.206 en su artículo 33° se determina que el nivel de educación secundaria se divide en dos ciclos: básico y orientado. El primero de ellos es de carácter común a todas las orientaciones y está conformado por tres años: 1º 2º y 3º. El estudio de investigación estará centrado en el ciclo orientado, particularmente con la comunidad educativa intra-institucional del 3° año ya que esta constituye la bisagra entre ambos ciclos. Se entenderá por comunidad educativa intra-institucional a la conformada por todas las personas que tienen relaciones internas directas en las instituciones educativas, más específicamente a los directivos, alumnos, docentes y no docentes (personal administrativo, personal de limpieza, cantinero) del 3° año de estas instituciones.
Camilo Gatti, Noviembre de 2015 30 trabajo se realizó con cursos completos, la muestra supero el número siendo un total de 348 sobre una población de 647 alumnos (Hernandez Sampieri, Fernández-Collado y Baptista-Lucio, 1991).
Antes de realizar el trabajo de campo, se identificaron las variables para poder englobar y de esta manera dar un diagnóstico de las mismas. A continuación se detallan las variables asociadas al trabajo de investigación: Promoción de actitudes ambientales dirigidas a los alumnos por parte de las instituciones educativas (apartado 3.1) y Actitudes ambientales de los alumnos (apartado 3.2) asociadas al trato responsable de los RSU.
3.1. Promoción de actitudes ambientales dirigidas a los alumnos por parte de las instituciones educativas
Para evidenciar la existencia de acciones implementadas por parte de la comunidad educativa intra-institucional, a efectos de fomentar en los alumnos actitudes y comportamientos proambientales hacia la reducción, reutilización y reciclado de RSU, fue necesario evaluar si las instituciones educativas:
Desarrollan las capacidades de los alumnos en la reducción, reutilización y reciclaje de RSU, a través de información asociada al trato de residuos (apartado 3.1.1).
Propician hábitos a los alumnos a traves de uno procedimiento de gestión de RSU a nivel institucional (apartado 3.1.2).
Intervienen en el contexto educativo a través de contenedores y cartelería informativa (apartado 3.1.3).
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3.1.1.Las Instituciones y la información brindada asociada a las 3 R
Desarrollo de las capacidades de los alumnos
Para comprobar si desde las instituciones se desarrollan las capacidades de los alumnos de 3° año en cuanto al trato responsable de los residuos, se realizaron entrevistas orientadas a indagar la existencia o no de: implementación de proyectos específicos, capacitaciones al personal institucional e incorporación de temas y problemas en los espacios curriculares de enseñanza asociados a reciclar, reducir y reutilizar.
En el cuadro N° 3 se presentan los cuatro niveles de desarrollo de las capacidades de los alumnos con los sus distintos requisitos. El criterio para determinar la valoración fue el nivel de incorporación de las temáticas de RSU por parte de directivos y docentes en la dinámica diaria del desarrollo educativo.
Cuadro 3: Niveles de desarrollo de las capacidades de los alumnos por parte de las instituciones educativas
Desarrollo de las capacidades de los alumnos
Nivel Proyectos Capacitación Curriculares Espacios
Alto SI SI SI
Medio NO SI SI
Bajo NO NO SI
Nulo NO NO NO
Fuente: elaboración propia
A continuación se detallan los requisitos para cada uno de los niveles:
El nivel “alto” se corresponde con aquellas instituciones que implementan proyectos, realizan capacitaciones e incorporan temas asociados al trato responsable de RSU en los espacios curriculares.
El nivel “medio” es para aquellas instituciones que realizan capacitaciones al personal e incorporan en los espacios curriculares temáticas asociadas al trato responsable de RSU.
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El nivel “nulo” es para aquellas instituciones que no priorizan ninguna de las acciones a indagar para promover actitudes hacia el trato responsable de los residuos.
Concepción de los alumnos de la información recibida
Para identificar la concepción que tienen los alumnos de la información brindada por las instituciones educativas se les realizó una encuesta en la que debían optar por SI o NO (ver modelo de encuesta en anexo I “Encuesta”). Las preguntas realizadas a los alumnos en la encuesta fueron:
1- ¿La institución da información sobre el trato de los residuos? 2- ¿Cree que debería dar más información sobre los residuos?
En función de las respuestas de los alumnos a las preguntas N° 1 y N° 2 mencionadas con anterioridad, se realizaron las combinaciones posibles y se determinaron cuatro niveles, que fueron definidos en función de la información de residuos que da la institución a los alumnos: Suficiente, insuficiente o escasa, nula e innecesaria. En el cuadro que se presenta a continuación se puede observar en detalle cada uno de los niveles.
Cuadro 4: Concepción de los alumnos de la información brindada por las instituciones.
P
re
gu
ntas 1 2 Los alumnos que consideran a la información asociada al trato de residuos brindada por las instituciones educativas como:
Re
sp
ue
sta
s
SI NO Suficiente, ya que consideran que la institución si brinda información y que no deberían dar más.
SI SI Insuficiente o escasa, ya que consideran que la institución si brinda información pero que deberían brindar más.
NO SI Nula, ya que considera que la institución no brinda información y que debería dar más información.
NO NO Innecesaria, ya que considera que la institución no brinda información sobre los residuos y tampoco debería brindarla. Fuente: elaboración propia
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3.1.2.Gestión de RSU a nivel institucional
En el cuadro N° 5 se esbozan los cuatro niveles de implementación del procedimiento de gestión de residuos en las instituciones educativas, que permitirán identificar si la instituciones promueve hábitos a los alumnos, asociado al trato responsable de los RSU. Los criterios que se utilizaron para determinar dichos niveles fueron las acciones realizadas por la institución en la gestión RSU y la participación de la comunidad educativa intra-institucional en esta gestión.
Cuadro 5: Niveles de implementación de procedimiento de gestión de residuos.
Procedimiento de gestión de residuos
Nivel Control de Residuos Separación Reducir Reciclar Reutilizar
Alto SI SI Si
Medio NO SI Si
Bajo NO NO SI
Nulo NO NO NO
Fuente: elaboración propia
A continuación se detallan los requisitos para cada nivel:
Nivel “Alto” es para aquellas instituciones que realizan controles de los residuos generados, fomentan la separación, reducción, reutilización o reciclaje.
Nivel “Medio” es para aquellas instituciones que fomentan la separación, reducción, reutilización o reciclaje.
Nivel “Bajo” es para aquellas instituciones que sólo participan en alguna actividad de reciclaje, reutilización o reducción.
Nivel “Nulo” es para aquellas instituciones que no realizan acciones para
promover hábitos que involucren el trato responsable de los RSU.
3.1.3.El contexto educativo y sus implementaciones
Camilo Gatti, Noviembre de 2015 34
“Planilla de relevamiento Institucional” (ver modelo en Anexo II “Planilla de relevamiento institucional”) y a través de un relevamiento fotográfico.
Para determinar el nivel de desarrollo del contexto educativo de cada institución se tomaron en consideración: el estado de los sectores, presencia y distancia de contenedores de Residuos/basura y presencia o usencia de cartelería informativa, recursos que fueron considerados necesarios para acondicionar las instituciones, a efectos de facilitar actitudes y comportamientos proambientales, y permitir una disposición inicial responsable de los RSU.
A continuación se explicará la metodología empleada para el análisis de cada uno de ellos.
Estado de los sectores
Para evidenciar el estado de los sectores se hizo especial énfasis en aquellos en los que los alumnos podrían realizar sus actividades de recreación, no siendo tomados en cuenta los patios externos debido a que la acción del viento (dependiendo de la ubicación de la institución) puede modificar su estado influyendo negativamente en los resultados. La valoración para cada institución será en función de la cantidad y dispersión de los residuos hallados:
a- Alto: Si el mayor % de espacios relevados se encontraba sin presencia de residuos. La valoración será de 10 puntos.
b- Medio: Si el mayor % de espacios relevados se encontraba con una concentración de 1 a 5 residuos en áreas focalizadas (menor a 2 concentraciones por sector). La valoración será de 5 puntos.
c- Bajo: Si el mayor % de espacios relevados se encontraba con más de 10 residuos dispersos por sector. La valoración será de 0 puntos.
Camilo Gatti, Noviembre de 2015 35 Cuadro 6: Valoración del estado de limpieza de las instituciones
Estado de la institución
Nivel Alto medio bajo
valoración 10 5 0 Fuente: elaboración propia
Presencia y distancia de contenedores de Residuos/basura
a- Contenedores para disposición inicial selectiva: Estos contenedores serán aquellos destinados a almacenar residuos de sólo un tipo de material (ya sea papel, plástico metal, etc.). Para la valoración se tendrá en cuenta la presencia (20 puntos) y/o ausencia (0 puntos) de contendores clasificadores como así también se aumentará la puntuación (10 puntos) cuando se evidencien más de un contenedor por institución. Cuadro 7: Valoración para la presencia y/o ausencia de contenedores para disposición inicial selectiva de residuos.
Disposición inicial selectiva
Estado Presencia Más de Uno Ausencia
valoración 20 10 0 Fuente: elaboración propia
b- Contenedores para disposición inicial general: Para la valoración de los contendores de residuos/basura por institución, los criterios adoptados serán: la distancia en pasos entre cada contenedor y la presencia o ausencia de contendedores clasificadores húmedos y secos.
- Si la institución cuenta con contenedores clasificadores de residuos húmedos y secos la valoración para la institución suma más de 20 puntos.
- Si el mayor % de contenedores se encuentra a menos de 15 pasos de distancia la valoración para la institución será de 20 puntos.
- Si el mayor % de contenedores se encuentra entre 15 y 30 pasos de distancia la valoración para la institución será de 10 puntos
- Si el mayor % de contenedores se encuentra a más de 30 pasos de distancia la valoración para la institución será de 1 punto.
Camilo Gatti, Noviembre de 2015 36 Cuadro 8: Valoración para la institución en función de los contenedores para disposición inicial general
Disposición inicial general
Distancia en pasos
Separación húmedo y
seco + 20
Contenedor
Pasos 0-15 (20 puntos) 40 20
Pasos 15-30 (10 puntos) 20 10
Pasos más de 30 (1 punto) 21 1
ausencia (0 puntos) 0 0
Fuente: elaboración propia
Presencia o ausencia de cartelería informativa
En el relevamiento se tuvo en cuenta la presencia y ausencia de cartelería informativa, que pueda servir como portadora de significado para los alumnos en el trato responsable de los RSU. Las instituciones con presencia de cartelería suman 10 puntos, la ausencia de cartelería es 0 puntos.
Cuadro 9: Valoración para la presencia o ausencia de cartelería
Cartelera
Estado presencia ausencia
Valoración 10 0 Fuente: elaboración propia
A partir de las valoraciones máximas y mínimas del estado general, presencia de contenedores de Residuos/basura y cartelería informativa se establecieron los niveles alto, medio y bajo de desarrollo del contexto educativo para propiciar actitudes y comportamientos proambientales. Para establecer los niveles al valor máximo se le resto el valor mínimo y al total se lo dividió por la cantidad de rangos.
Camilo Gatti, Noviembre de 2015 37 Cuadro 10: Niveles de desarrollo del contexto educativo
Nivel Rango
Alto 60-90
Medio 30-60
Bajo 0-30
Fuente: elaboración propia
Además, con el objeto de identificar la concepción que tienen los alumnos vinculada a la cantidad de contenedores de residuos existente en los colegios, se realizó una encuesta con la siguiente pregunta (ver modelo de encuesta en anexo I “Encuesta”):
1- ¿La cantidad de tachos de residuos que hay en el colegio son suficientes?
3.2. Las Actitudes ambientales de los alumnos
Las actitudes no son susceptibles de ser observadas directamente, sino que deben ser inferidas de lo que puede ser observable. Lo que se ha utilizado tradicionalmente como base de inferencia de forma general son las creencias, sentimientos y/o intenciones, con respecto a determinado objeto (Summers, 1978). Con el objetivo de evidenciar las actitudes ambientales asociadas al reciclado, la reutilización y la reducción de los RSU que tienen los alumnos, se utiliza la metodología cuantitativa que ha sido empleada ampliamente en psicología. De los varios métodos para realizar inferencia de actitudes el que mayormente se ha empleado, es solicitar al individuo que revele sus creencias, sentimientos, la forma en la que se comporta o comportarían, su opinión sobre cómo se deberían tratar los objetos. Estas aseveraciones simbolizan las actitudes y pueden medirse a través de desarrollo de escalas (Summers, 1978;
Hernandez Sampieri, Fernández-Collado y Baptista-Lucio, 1991).