Francisco J. BORGE reseña a: J. Rubén VALDÉS MIYARES (ed. ytrad.), Baladasde Robin Hood. Ediciones Akal, 2009.
El 14 de mayode 2010, Ridley Scott , unodelos másdestacados directoresdecinedel momentoactualydesobrasconocidopor susincursionesen elcine (pseudo-) histórico, planeaestrenarla penúltimaentregadeun gran clásicodelatradición anglosajona:
el proscrito habitante del bosque, enfundado en verde atavío,
gorro triangular tocado con pluma de ave silvestre, y, por supuesto, inconfundiblesarcoy flechas encargadosderestituir en lasociedadunaspautasde justicia quelaautoridadvigente ha osado quebrar. Deigual modo queel Robin Hooddefi nalesdel siglopasado quedó inmortalizadocinematográficamentecon el rostrodelactor máspopulardel momento, Kevin Costner, ycomo anteriormentelo habían sidootrosdelcalibrede Errol Flynn, en
losalboresdel nuevo sigloserá Russell Croweelencargadode impersonaralaventurero medievalinglésporexcelencia. Sialgo destaca en la campaña promocional de Universal Pictures que yasepuedeencontrarcirculandoporla web, apartedelreclamo obviodela mención asuprotagonista, eslaaseveración de que estaversión delclásico, en contraposición asuspredecesoras, está
otragran tradición dela Inglaterra medieval, laartúrica? ¿existió
alguien, con éseuotro nombre, querespondieraalosatributos del que hoyen díaconocemoscomo Robin Hood?, y, por último, ¿cómoevolucionó laleyenday qué factoresexplican o justifican
superdurabilidadatravésdelossiglos? A estaspreguntastratade darrespuestalaedición ytraducción quedelasbaladasinglesas de Robin Hood haelaborado J. Rubén Valdés Miyares, profesor de literatura medieval inglesa de la Universidad de Oviedo. Publicado en Ediciones Akal, Baladas de Robin Hood ofreceuna selección de hasta quincebaladas que Valdés Miyares haescogido comolas másrepresentativasdelgénero en Inglaterray que ha traducido por vez primera al castellano permitiendo así que lectores desconocedores de la lengua inglesa puedan apreciar cómo este celebrado personaje, tradicionalmente datado en el siglo XII, adquirió status legendario sobre todo a partir de los siglos XV y XVI, quedandoyaestablecidoslosrasgosprincipales
que hoy conocemosa partirdelas novelizacionesde Sir Walter
Scott en elsiglo XIX.
En una ilustrativa, sucintay a lavez brillante introducción, Valdés Miyares hace uso de labibliografía más relevante tanto en loreferentea laleyenday a laliteraturasobre Robin Hood,
comoalgénerodelabaladaysusorígenes. Así, Valdés Miyares apoyasudiscusión sobredela relevancia delgénero baladesco en latransición entrelaliteraturadecarácteroralyla tradición
escritaen los trabajos previos de F. J. Child, G. H. Gerould, M. J. C. Hodgart, D. C. Fowler, A. Bold, y F. G. Andersen, yusalos estudiosde R. B. Dobson y J. Tayloryde S. Knightparadiscutir específicamentelafigurade Robin Hoodcomopersonaje histórico olegendario. Según Valdés Miyares, ydeacuerdocon la mayoría delas fuentesconsultadas, elauténtico misterio queenvuelveal
mitoesloinexplicabledesusupervivencia atravésdeltiempo. Comoescribeen suintroducción (refiriéndosealacontribución
Elbandolero quetomala justiciaporsu mano, en un
entornocaóticoeinjustodondeimperan la fuerzay laastucia, esun figuraprácticamenteinviableen una sociedaddemocráticaactual. (9)
Sin embargo, al menos desde el punto de vista literario y cinematográfico, la figura sigue siendo viable, atractiva—y altamente rentable, se supone—incluso en nuestros días. Los argumentos que Valdés Miyares ofrece no difieren en exceso delosempleadosparaexplicarlaatemporalidaddeotrasobras como el Quij ote, o de personajes tales como el rey Arturo o el
mismo Cid Campeador: sucaráctertransicional. Valdés Miyares
huye de polémicas acerca de la posible existencia o no de un Robin histórico, o de un compendio de personajes de carne y
hueso que en la época medieval pudieron haber prestado su popularidad paraconformarasí la “persona” que llegó a a ser
“Robin Hood”. Lo queleinteresa esanalizarcómo apartir del siglo XIII comienzan asercadavez más frecuenteslasreferencias aun personajedeeste nombreen el ámbitodelaculturapopulary cómo, sobretodoapartirdelsiglo XV, estasreferenciasiniciales—
en funciones teatrales, proverbios, y festejos populares—al proscrito que habita un bosque cercano a una villa gremial emergentey quesecaracterizaporsucelebración delavidaen
libertadysuoposición alvasallaje feudaldan lugaralaaparición
debaladascuyoscontenidos másadelantecuajarán en obrasde teatro del gran repertorio isabelino. A la infructuosa y vacua identificación del “verdadero” Robin Hood, Valdés Miyaresopone el mucho másgratificanteanálisisdelaevolución delaleyenda,
estudiandocómoypor quééstase haidoadaptandoen función
de los gustos, intereses, e incluso necesidades “nacionales” de cada momento histórico. Lasbaladasde Robin Hood muestran
ylabarbarie, la justiciaylacrueldad, laleyendayla historia, la culturapopularylaacadémica.
Las quincebaladasincluidasen lacolección muestran nosólo aspectosdel Robin Hood que hoy todos conocemos, sino otros
muy alejados de la figura del injustamente proscrito y amable aventurero. El Robin de muchas deestas baladas (Robin Hood y el monje, Robin Hood y Guy de Gisborne, Robin Hood y el sheriff ), casi siempre acompañado de sus inseparables Pequeño Juan, Fraile
Tuck o Will Scarlett , suele comportarse de manera violenta, casi a mododeun “gángster”, sin mostrar ningún tipodeescrúpulo
hacia susenemigos. Latraición y elengaño son monedade uso común entrelos personajes, tantoen elbandode Robin comoen
eldesuscontrarios. Sin embargo, lacrueldadyelanticlericalismo
quecaracterizan al Robin decasi todaslasbaladasconviven sin
complejoscon lapiedadreligiosadela queelpersonaje hacegalaen
loreferenteala Virgen María. Peroen lasbaladastambién hallamos dispersaslaspiezas quealapostredarían lugaralpuzzlellamado
“Robin Hood”. Así, en El nacimiento de Robin Hood (Willie y la hij a del Conde Ricardo) seapunta haciaelorigen noblede Robin, aspecto éste mucho másdesarrolladoen Un cuento verdadero de Robin Hood
yfi nalmenteasentadoen las novelasde Scott . En Robin Hood y los guardabosques I seda explicación a la condición deproscrito de
Robin, siendo elorigen de éstasuenfrentamiento violento con
losguardabosquesdeltítulo. Robin Hood y la doncella Marián nos detalla el encuentro entre el héroe y su dama; y Robin Hood y Pequeño Juan ilustra, de modosimilar, elorigen deunaamistad de leyenda. Finalmente, dos de las baladas, Una gesta de Robin Hood y La muerte de Robin Hood, retratan elambientede misterio y fatalidaden el quesedesarrollala muertedel héroe medieval inglés, traicionadoporaquéllos que, en un principio, debían curar sus heridas. También son de destacarlas referencias a detalles inseparablesdel mito, tales comosu constanteparticipación en
torneosconsistentesen ver quién esel mejorarquero, eldisparo desu última flecha para fi jarel lugarexactode su tumba, o el
Losargumentosdelasbaladassuelen sersimples, con poca atención al detalle y huyendo de la complejidad narrativa, y siempregiran en tornoaestructurasdeltipo “Robin seenfrenta ala hormadesuzapato, vence asucontrincanteyloincorpora a su grupo de proscritos”. Esta línea argumental permite la incorporación a la tradición de personajes pertenecientes a diferentes grupos gremiales (alfareros, corraleros, monjes y
frailes, guardabosques) que, alapostre, constituirán lasociedad en la queel héroe llevará a cabosus gestas. En ocasiones, tales como Una gesta de Robin Hood, Un cuento verdadero de Robin Hood,
o Adam Bell, Clim del Clough y William de Cloudesly, síencontramos cierta complejidad narrativa con diferentes relatos que se entrelazan y personajes que terminan confluyendo a partir de orígenesdispares. Peroinclusoen loscasosen los quelabalada se acerca a manifestaciones literarias más elaboradas (como el cuento o el teatro mismo), el carácter oral de la composición
se transluce en detalles tales como las constantes llamadas de atención alpúblico (a mododerecordatorio) oen lainclusión de cantos quesugieren pausasrecitativas.
Las traducciones de Valdés Miyares sin duda están a la altura de los originales ingleses. Inspirándose en elromancero castellano, eltraductorrealizaun excelentetrabajo haciendo que los contenidos del original se transmitan de un modo claro e inalteradoalavez queelritmo, lacadencia, yelauradeoralidad también sepreservan en un idiomadecaracterísticastan distintas a las del inglés. Son de destacar algunas de las decisiones adoptadas por Valdés Miyares a la hora de traducir términos puramenteingleses, dealtocontenidocultural, cuyoequivalente castellano difícilmente escaparía a la mera paráfrasis. Es éste el caso del término “yeoman”, fundamental hasta el punto de
mi modo de ver) el conflictoal traducir “yeoman”, en función
del contexto en el que aparece en las baladas, bien como
“montero” (con resonancias delbosque, la caza, laaventura), o como “hidalgo” (apelando al orgullo de este nuevo estamento social). Decisionescomoésta, asícomoloacertadodelaselección
en sí misma, por los contenidos y la atmósfera que presentan
en loreferente a esteclásicode la tradición anglosajona, hacen quela obrade Valdés Miyares sea muy aconsejablepara todos aquellos que, bien desde una perspectvaacadémica o bien por
meroentretenimiento, algunavezse hayan sentidoatraídospor lasandanzasdelcélebreproscritoinglés.
Referencias bibliográfi cas
Andersen, F. G., Commonplace and Crerativity: The Role of formulaic Diction in
Anglo-Scott ish Traditional Balladry (1985)
Bold, A., The Ballad (1979).
Child, F. J., ed., The English and Scott ish Popular Ballads (1965 [1888]).
Dobson, R. B. y J. Tayor, eds. , Rymes of Robin Hood: An Introduction to the English
Outlaw (1997 [1976]).
Fowler, D. C., A Literary History of the Popular Ballad (1968). Gerould, G. H., The Ballad of Tradition (1932).
Hodgart, M. J. C., The Ballads 1962).