Eficacia de un programa de tratamiento para mujeres víctimas de violencia de pareja con estrés postraumático: resultado de un estudio piloto
Texto completo
(2) EFICACIA DE UN PROGRAMA DE TRATAMIENTO PARA MUJERES VÍCTIMAS DE VIOLENCIA DE PAREJA CON ESTRÉS POSTRAUMÁTICO: RESULTADOS DE UN ESTUDIO PILOTO TESIS DE MAESTRIA. ARIADNA CARVAJAL ZÚÑIGA, PS Cód. 460118. EDUIN CÁCERES ORTIZ, PH.D Director. UNIVERSIDAD CATOLICA DE COLOMBIA FACULTAD DE PSICOLOGIA MAESTRIA EN PSICOLOGIA ENFASIS ADICCIONES Y VIOLENCIA Bogotá, D.C. Julio 2015.
(3)
(4)
(5) ―Las opiniones expresadas en éste trabajo son responsabilidad de sus autores, la Facultad de Psicología solo ha verificado el cumplimiento de las condiciones mínimas de rigor científico y de manejo ético‖. Reglamento Interno Artículo, 65.
(6) Agradecimientos Agradezco a Phd. Olga Lucia Valencia quien fue mi tutora en primer momento del estudio y por ende me asesoro y guío en la estructura del proyecto investigativo. Al CAVIF quienes confiaron en el proyecto de investigación y remitieron al grupo de investigadores las mujeres y parejas que llevan proceso con ellos. A la Dra. Leonor Walker por permitirnos aplicar y ajustar la entrevista ―Síndrome de la mujer maltratada‖, y por supuesto al coordinador del grupo investigativo en violencia de pareja de la Universidad Católica quien es mi tutor Phd. Eduin Cáceres y a los estudiantes que hacen parte del grupo. Así mismo, agradezco a mi familia y amigos que estuvieron impulsándome en cada momento..
(7) Dedicatoria Dedico este estudio a cada una de las mujeres que hicieron parte del mismo, quienes desean y luchan cada día por tener una vida sin violencia para ellas y para sus hijos. Que esa luz de esperanza y su valentía sea acompañada cada vez más por la sociedad y las instituciones que deben fortalecerse y ser más firmes con quienes usan la violencia contra otro ser..
(8) Tabla de Contenido. Justificación, 17 Marco Teórico, 20 Violencia de Pareja, 20 Tipos de violencia, 26 Dinámica de la violencia, 29 Factores de riesgo, 31 Factor de riesgo relacionado con la situación de desplazamiento forzado, 37 Mantenedores de la violencia de pareja, 44 Consecuencias de la violencia de pareja, 46 Trastorno por Estrés Postraumático, 54 TEPT y sintomatología concomitante de ansiedad y depresión, 59 Técnicas para tratamiento psicológico del TEPT, 60 Programa de Tratamiento, 75 Planteamiento del Problema, 79 Pregunta de investigación, 82 Objetivos, 83 General, 83 Específicos, 83 Variables, 83 Variable Dependiente, 83 Sintomatología concomitante, 85 Variables Independientes, 88 Control variables extrañas, 89 Hipótesis, 90 Método, 91 Diseño, 91 Participantes, 91 Fuentes de derivación, 93 Instrumentos, 93 Procedimiento, 101 Aspectos éticos, 104 Análisis de Resultados, 105.
(9) EFICACIA DE UN PROGRAMA DE TRATAMIENTO Caracterización de la muestra, 106 Submuestras, 108 Diagnóstico presencia y gravedad de síntomas, 109 Características de las mujeres participantes con historia de violencia de pareja, 113 Equiparación de las submuestras según características socio demográficas, 142 Análisis de fiabilidad de los instrumentos, 144 Comparación en puntajes pretest, 145 Eficacia del tratamiento comparación pretest, 151 Percepción del cambio y satisfacción con el tratamiento, 157 Tamaño del efecto, 160 Significancia clínica, 162 Discusión, 166 Participantes con violencia de pareja: características y funcionamiento de la relación, 167 Consecuencias de la violencia de pareja, 176 Eficacia del programa del intervención, 178 Consideraciones y recomendaciones personales, 183 Limitaciones del estudio, 185 Referencias, 186. 9.
(10) Lista de Tablas. Tabla 1. Consecuencias en la salud y de autocuidado de la violencia de pareja, 52 Tabla 2. Resumen de las investigaciones sobre tratamientos para víctimas de violencia de pareja con TEPT, 63 Tabla 3 Programas de tratamiento para mujeres víctimas de violencia de pareja, 68 Tabla 4. Criterios de inclusión y exclusión para el programa de tratamiento, 92 Tabla 5. Estadísticos descriptivos, 106 Tabla 6. Prueba de Kolmogorov-Smirnov para una muestra, 107 Tabla 7. Correlaciones, 107 Tabla 8. Presencia sintomatología TEPT por subgrupo (Pretest), 110 Tabla 9. Presencia de criterios B, C, D Y E del TEPT por subgrupo (Pretest), 110 Tabla 10. Presencia de sintomatología de ansiedad por subgrupos (Pretest), 112 Tabla 11. Presencia sintomatología de depresión por subgrupos (pretest), 113 Tabla 12. Indicadores complementarios del la muestra, 116 Tabla 13. Estado de salud, 120 Tabla 14. Historia de la infancia, 121 Tabla 15. Relación de violencia más significativa, 122 Tabla 16. Poder y control, 124 Tabla 17. Sexualidad, 125 Tabla 18. Consumo de SPA, 128 Tabla. 19. Violencia psicológica en incidentes de violencia general, 133 Tabla. 20. Violencia física en incidentes de violencia general, 137 Tabla. 21. Violencia sexual en incidentes de violencia general, 140 Tabla 22. Pruebas robustas de igualdad de las medias, 143 Tabla 23. Comparaciones múltiples de variables demográficas (HSD de Tukey), 143 Tabla 24. Coeficientes de Fiabilidad PCL-5 -Coeficientes de Fiabilidad BAI-BDI, 145 Tabla 25. Pruebas robustas de igualdad de las medias, 145 Tabla 26. Comparaciones múltiples para factores del PCL-5 (HSD de Tukey), 146 Tabla 27. Pruebas robustas de igualdad de las medias, 149 Tabla 28. Comparaciones múltiples - Ansiedad y Depresión (HSD de Tukey), 149 Tabla 29. Estadísticos de muestras relacionadas, 150 Tabla 30. Prueba de muestras relacionadas - Factores del PCL-5, 153.
(11) Tabla 31. Estadísticos de muestras relacionadas, 154 Tabla 32. Prueba de muestras relacionadas - Ansiedad y Depresión, 154 Tabla 33. Pruebas de contrastes intra-sujetos, 155 Tabla 34. Pruebas de contrastes intra-sujetos, 157 Tabla 35. Descriptivos del PCL-5 en dos medidas repetidas, 158 Tabla 36. Descriptivos del BAI y BDI en dos medidas repetidas, 160 Tabla 37. Comparación entre fase pretest y postes 1, 161 Tabla 38. Comparación entre fase pretest y postes 2, 162 Tabla 39. Significancia TEPT, 162 Tabla 40. Significancia ansiedad y depresión, 162 Tabla 41. Descriptivos del instrumento en dos medidas repetidas, 163 Tabla 42. Prueba de muestras relacionadas, 163 Tabla 43. Calidad del servicio recibido, 165 Tabla 44. ¿Encontró la clase de ayuda y servicio que buscaba?, 165 Tabla 45. ¿El programa ha satisfecho sus necesidades?, 165 Tabla 46. ¿Recomendaría nuestro programa?, 165 Tabla 47. ¿Está satisfecha con el tipo de ayuda recibida?, 165 Tabla 48. ¿Le ha ayudado el servicio a hacer frente más eficazmente a sus problemas?, 166 Tabla 49. ¿Está satisfecha con el servicio recibido?, 166.
(12) Lista de Figuras. Figura 1. Mantenedores de la violencia de pareja, 46 Figura 2. Dimensiones, Componentes y técnicas del programa de tratamiento, 78 Figura 3. Histograma - Distribución de la variable edad, 106 Figura 4. Presencia de escala global de TEPT en la muestra, 109 Figura 5. Presencia de criterios de TEPT en la muestra, 110 Figura 6. Presencia y Gravedad de sintomatología de ansiedad en la muestra, 111 Figura 7. Presencia y Gravedad de sintomatología de depresión en la muestra, 113 Figura 8. Estado Civil, 114 Figura 9. Escolaridad, 115 Figura 10. Víctima del conflicto, 115 Figura 11. Actividad económica, 117 Figura 12. Vinculación laboral, 118 Figura 13. Porcentaje aportado al hogar, 118 Figura 14. Autonomía económica, 119 Figura 15. Tiempo que dura la relación, 122 Figura 16. Medidas de protección solicitadas, 126 Figura 17. Prueba de violencias anteriores, 127 Figura 18. Denuncias por violencia contra hijos y familiares, 127 Figura 19. Frecuencia violencia de pareja, 128 Figura 20. Cambios en la violencia a través del tiempo, 129 Figura 21. Gravedad de lesiones, 130 Figura 22. Presencia de diferentes formas de violencia psicológica, 131 Figura 23. Presencia de diferentes formas de violencia psicológica, 132 Figura 24. Presencia de diferentes formas de violencia psicológica, 132 Figura 25. Presencia de diferentes formas de violencia física, 135 Figura 26. Presencia de diferentes formas de violencia física, 136 Figura 27. Presencia de diferentes formas de violencia física, 136 Figura 28. Presencia de diferentes formas de violencia sexual, 138 Figura 29. Presencia de diferentes formas de violencia sexual, 139 Figura 30. Presencia de diferentes formas de violencia sexual, 140 Figura 31. Comparaciones en factores de TEPT medidos por el PCL-5, 148 Figura 32. Comparación del total de la escala PCL-5 según grupo, 148.
(13) EFICACIA DE UN PROGRAMA DE TRATAMIENTO Figura 33. Diferencias entre grupos para las variables Ansiedad y Depresión, 150 Figura 34. Tendencias de cambio en las variables del PCL-5, 153 Figura 35. Tendencias de cambio en las variables ansiedad y depresión, 155 Figura 36. Tendencias de cambio en las tres mediciones con el PCL-5, 156 Figura 37.Tendencias de cambio en las tres mediciones con el BAI y BDI, 157 Figura 38. Tendencias del PCL-5 en dos medidas repetidas, 159 Figura 39. Tendencias del BAI Y BDI en dos medidas repetidas, 160 Figura 40. Tendencias observadas en los ítems de percepción del cambio, 164. 13.
(14) Lista de Apéndices. Apéndice A. Criterios para el diagnóstico de trastorno por estrés postraumático DSM – 5, 207 Apéndice B. Protocolo de evaluación y psicoeducación para entrega de resultados, 210 Apéndice C. Resumen de programa de tratamiento, 257 Apéndice D. Descripción de las sesiones del programa de tratamiento: Manual para terapeutas, 267.
(15) EFICACIA DE UN PROGRAMA DE TRATAMIENTO. 15. EFICACIA DE UN PROGRAMA DE TRATAMIENTO PARA MUJERES VÍCTIMAS DE VIOLENCIA DE PAREJA CON ESTRÉS POSTRAUMÁTICO RESULTADOS DE UN ESTUDIO PILOTO. Ariadna Carvajal Zúñiga y Eduin Cáceres Ortiz Universidad Católica de Colombia Resumen El objetivo de éste estudio fue evaluar la eficacia de un programa de tratamiento para mujeres víctimas de violencia de pareja. El tratamiento es breve, grupal e implementa técnicas cognitivo – conductual y multicomponente. 8 participantes en el programa de tratamiento y 4 participantes en grupo control. El diseño fue cuasi experimental, se utilizaron instrumentos validos para medir TEPT, depresión y ansiedad y el Cuestionario Síndrome de la Mujer Maltratada. Se evidencia reducción de la sintomatología de la escala global del TEPT ( subescalas reexperimentación (. =11,4 -. cognición y estado del ánimo ( reactividad (. =13,4 -. =14,4 -. 44,9 -. 21,4) y tres de las. = 4,87), Alteraciones negativas en la 5,9). y alteración de la alerta y. =6,75) y de la sintomatología de ansiedad (. =12,3) y depresión ( =19,2 -. =25,6 -. =6,1). Estos resultados se mantienen a los tres meses. En conclusión, el estudio piloto fue eficaz en la reducción de estrés postraumático y la ansiedad, pero es importante revisión de la guía para criterio de evitación. Una de las limitaciones es el tamaño de la muestra. Palabras Clave: Violencia de Pareja (Sc 26373), Estrés Postraumático (Sc 39727), Ansiedad (Sc 03310), Depresión (Sc 13650)..
(16) EFICACIA DE UN PROGRAMA DE TRATAMIENTO. 16. EFFICACY OF A TREATMENT PROGRAM FOR WOMAN VICTIMS OF INTIMATE PARTNER VIOLENCE WITH POSTTRAUMATIC STRESS RESULTS OF A PILOT STUDY Ariadna Carvajal Zúñiga y Eduin Cáceres Ortiz Universidad Católica de Colombia Abstract The aim of this study was to evaluate the efficacy of a treatment program for women victims of intimate partner violence. The treatment is brief, group, implements cognitive - behavioral techniques and multicomponent. There were 8 participants in the treatment program and 4 participants on control group without treatment program. The design was quasi-experimental, valid for measuring PTSD, depression and ansiedad and translated and adjusted the questionnaire Battered Women Syndrome instruments were used. In the application pretest - posttest reducing symptoms of PTSD global scale ( =11,4 –. 44,9 -. 21,4) and three subscales re-experiencing (. = 4,87), negative alterations in cognition is found and mood ( =14,4 -. 5,9) and impaired alertness and reactivity ( symptoms ( =25,6 –. =13,4 -. =12,3) and depression ( =19,2 –. =6,75) and anxiety. =6,1). These results were. maintained at three months. In conclusion, the pilot study was efficacy in reducing PTSD, anxiety and depression, but it is important to review the guidance for avoidance criteria. One of the limitations is the size of the sample. Keywords: Intímate Partner Violence (Sc26373), Postraumatic Stress Disorder (Sc39727), Ansiety (Sc03310), Depression (Sc13650)..
(17) EFICACIA DE UN PROGRAMA DE TRATAMIENTO. 17. Justificación La violencia de pareja en los últimos años, ha comenzado a tener mayor visibilidad y relevancia, no solo por la magnitud de la problemática sino también por las consecuencias que conlleva a nivel individual, familiar, social, económico y jurídico. Las estadísticas realizadas en los últimos años en diferentes países, muestran que la violencia y el maltrato en la pareja es un fenómeno cada vez más frecuente (Archer, 2000). En el informe sobre los primeros resultados del estudio multi-pais de la Organización Mundial de la Salud (OMS) realizado en 10 países, en su mayoría en desarrollo, se evidencia que el porcentaje de mujeres entre los 15 a 49 años, que habían sufrido violencia física o sexual, o ambas, por parte de su pareja, a lo largo de su vida, oscilaba entre el 15% y el 71%, aunque en la mayoría de los entornos se registraron índices comprendidos entre el 24% y el 53%. (OMS, 2005). En el mismo sentido, cifras alarmantes y similares se evidencian en análisis reciente hecho por la OMS, la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres y el Consejo de Investigaciones Médicas de Sudáfrica, basado en los datos de más de 80 países, cerca de un tercio (30%) de las mujeres que han tenido una relación de pareja han sufrido violencia física y/o sexual por parte de su pareja. En algunas regiones la cifra es mucho mayor. Así mismo, visibiliza que el 38% de los asesinatos de mujeres que se producen en el mundo son cometidos por su pareja (OMS, 2013). En Colombia, la Encuesta Nacional de Demografía y Salud (ENDS) de 2010 establece que el 37% de las mujeres colombianas alguna vez unidas manifiestan haber sido víctimas de violencia física por parte de sus parejas al menos una vez. Esta encuesta reporta expresiones como los golpes con la mano, patadas, ―zarandeos‖, golpes con objetos, amenazas con armas e intentos de estrangulamiento, entre otras. Según el Instituto Nacional de Medicina Legal y Ciencias Forenses (INMLCF, 2013) la violencia intrafamiliar se presenta como la segunda causa de violencia en el país. Para el 2013 se reportaron en el sistema médico-legal 68.230 casos de este tipo de violencia. En 2013, el INMLCF clasifica la violencia intrafamiliar, en cuatro diferentes contextos, a saber, violencia contra niños, niñas y adolescentes, violencia contra la pareja, violencia contra el adulto mayor y violencia entre otros familiares. Mediante esta clasificación se identifica que la violencia de pareja tuvo mayor número de valoraciones médico legales, en el 2013 se registraron 44.743 casos representando el.
(18) EFICACIA DE UN PROGRAMA DE TRATAMIENTO. 18. 65,58%, seguida de la violencia entre otros familiares con el 18,20%, la violencia contra niños, niñas y adolescentes con 14,23%, y por último, la violencia contra personas mayores con 2,00% (INMLCF, 2014). En todos los contextos, se observa que la mujer fue la más victimizada, en el caso de violencia de pareja el 87,21% de los casos fueron víctimas las mujeres, mientras que para los hombres el porcentaje fue de 12.79%, lo cual según el instituto es un comportamiento similar a los años anteriores. Así mismo, se evidencia en este informe, que en Bogotá, Medellín (Antioquia), Cali (Valle del Cauca), Villavicencio (Meta) y Neiva (Huila), fue donde se registraron más casos de violencia contra la pareja (4, 2014). Barón (2010) señala que es más probable para una mujer de Bogotá experimentar violencia física por parte de su esposo o compañero que para otra mujer en otras regiones del país, aspecto que también se evidencia en la Encuesta Distrital de Demografía y Salud de 2011 realizada con base en 3.604 hogares de las 20 localidades de Bogotá, 72% de las mujeres respondieron que su esposo las controla, aspecto que supera en el 6% al promedio nacional. El 25% de las bogotanas afirman que su marido les ha dicho frases como ―usted es ruta‖ o ―no sirve para nada‖, este mismo grupo es el m s amenazado por parte de sus parejas. El 23. de las ogotanas. declar ha er sido tocada o manoseada sin su consentimiento, lo cual supera en 6 puntos el promedio nacional (EDDS, 2011). Para el 2013 según información del INMLCF (2014), se reportaron 44.743 mujeres víctimas de violencia de pareja a nivel nacional. En el informe de violencia intrafamiliar y delitos sexuales Bogotá D.C del Centro de Estudio y Análisis en Convivencia y Seguridad (CEACSC, 2013), de la Secretaría de Gobierno de Bogotá D.C, se identifican 5,994 casos reportados de violencia de pareja, donde las víctimas son en un 63.8% mujeres y 36.2% hombres. Evidenciando de esta manera que en Bogotá continua con un alto porcentaje de la población víctima de violencia de pareja. Teniendo en cuenta la magnitud de la problemática, algunas organizaciones internacionales y nacionales en pro de los derechos humanos, derechos de las mujeres, salud pública y desarrollo en general, han brindado apoyo a investigaciones y proyectos con el propósito de visibilizarla, para que de esa manera deje de ser un asunto de la vida privada y sea considerada como un problema social y de salud pública, y por ende los países generen los mecanismos requeridos para la protección.
(19) EFICACIA DE UN PROGRAMA DE TRATAMIENTO. 19. de los derechos de las mujeres y niñas; pues a pesar que dicha problemática no es reciente, es desde hace poco que se visibiliza. En Colombia, la prohibición legal de la violencia intrafamiliar es relativamente reciente, no supera los veinte años, pues aunque en la Constitución política del 1991 en el artículo 42 manifiesta que ―… las relaciones familiares se basan en la igualdad de derechos y deberes de la pareja y en el respeto recíproco entre todos sus integrantes. Cualquier forma de violencia en la familia se considera destructiva de su armonía y unidad, y ser sancionada conforme a la ley‖; es en 1996 mediante la Ley 294 que se desarrolla éste artículo y se dictan normas para prevenir, remediar y sancionar la violencia intrafamiliar. Es a partir de ésta fecha que Colombia tiene una serie de avances políticos y legislativos en torno a la violencia intrafamiliar y en la última década avanza en el reconocimiento de los derechos de las mujeres desde las diferentes instancias, promoviendo la equidad entre hombre y mujer e igualdad en oportunidades. Aunque se observa una serie de avances políticos y legislativos en torno a la violencia de pareja, en donde se castiga al maltratador, ha ha ido dificultades para facilitar la operativizaci n de esos avances en la oferta efectiva, eficiente y eficaz de servicios para la asistencia, detección, diagnóstico, atención y seguimiento integral de las víctimas, así como para sus hijas e hijos quienes también sufren consecuencias negativas en su salud y bienestar psicológico. Falta una comprensión más holística de la problemática, para prevenirla y atender las consecuencias que se generan de ésta tanto físicas, psicológicas y psicosociales. Podría deducirse que aunque es una problemática que se vivencia desde hace mucho tiempo, es desde hace poco que se reconoce, enfrenta y se busca aportar a su solución. Por lo tanto se hace necesario profundizar en la investigación sobre las nuevas dinámicas, dificultades y necesidades de la población, los procesos de evaluación y los instrumentos psicológicos para establecer un diagnóstico o valoración de los casos que permita plan de tratamiento ajustado a las necesidades de la víctima, diseñar e implementar programas terapéuticos específicos que respondan efectivamente y los correctivos o complementos necesarios para ser más efectivos en la respuesta de asistencia, lo cual permita consolidar la capacidad de las instituciones que atienden y promover procesos que tiendan a la sostenibilidad de la atención brindada, en cuanto a la recuperación emocional y al fortalecimiento de los procesos familiares y sociales..
(20) EFICACIA DE UN PROGRAMA DE TRATAMIENTO. 20. El presente estudio pretende evaluar la eficacia de un programa de intervención psicológica en mujeres víctimas de violencia en pareja con estrés postraumático, con el propósito de aportar en la atención de las consecuencias de la violencia de pareja, brindar herramientas para mejorar el quehacer profesional y el compromiso ético en la actualización del conocimiento y aprendizajes de técnicas y procedimientos avalados y basados en la evidencia. Siendo ésta una parte de la investigación del grupo de investigación del macro proyecto sobre violencia de la Facultad de Psicología de la Universidad Cátolica, sobre la problemática de violencia de pareja, donde también se tiene en cuenta el diagnóstico y atención terapéutica del maltratador, ya que es necesaria una comprensión holística de la misma.. Marco Teórico Es necesario comprender el fenómeno de la violencia de pareja, con el propósito de brindar una atención integral que permita a las mujeres que la vivencian, afrontar la situación actual, viabilizar de nuevo un proyecto de vida y restablecer sus derechos. Teniendo en cuenta lo anterior, este proyecto de investigación se centra en tres temas: la violencia de pareja como eje, el desplazamiento forzado como factor de riesgo en el contexto colombiano y el estrés postraumático como consecuencia. La violencia de pareja se explora para definirla, comprenderla y establecer factores de riesgo y consecuencias. El fenómeno de desplazamiento se examinara en lo general haciendo referencia a sus consecuencias psicosociales, y en lo especifico a la estructura y dinámica familiar. Dado que el objeto de este trabajo es proponer un programa de tratamiento para la población afectada, se hará énfasis en las consecuencias referentes a la salud mental, y, en especial, en aquella que la estadística evidencia es recurrente: el estrés postraumático.. Violencia de Pareja En la mayoría de los casos la violencia de pareja se da en el contexto familiar, de ahí que se haya confundido muchas veces la violencia de pareja como violencia intrafamiliar y se presente una serie de sinónimos que dependen de la perspectiva profesional que se tome y de la forma como se asuma la relación víctima -.
(21) EFICACIA DE UN PROGRAMA DE TRATAMIENTO. 21. maltratador. Al revisar las investigaciones que se han realizado sobre la violencia de pareja cabe mencionar la dificultad que se tiene en la conceptualización de la problemática y su delimitación; así como también en la claridad del concepto de familia y la diferencia entre conflicto y violencia. Por lo tanto se hace necesario, antes de avanzar en el tema, aclarar estos conceptos. Con este fin, se define a la familia como una red compleja donde intervienen distintas formas de relaciones, interacciones, vínculos y dinámicas. Tahon y Pesloûan (1993, citado por Rubiano, Hernández, Molina & Gutiérrez, 2003), definen la familia como: Organización social básica, está constituida por el conjunto de personas que se encuentran ligadas entre sí por vínculos de sangre y erótico afectivos, en virtud de los cuales establecen vínculos económicos, jurídicos y sociales definidos y regulados socialmente. En cuanto comparte estos vínculos es una comunidad de intereses. Así, la familia se entiende como una forma particular de relaciones e interacciones de distinto orden entre los individuos y no como un lugar en el que sólo se juegan relaciones entre los sexos. Éstas son una de las formas de relacionamiento además de las relaciones de clase, económicas, políticas, sociales y jurídicas (p.26). Además de esta compleja red de relaciones e interacciones entre los miembros de la familia que plantea ésta definición debe cumplir unas funciones, que según Rubiano y otros (2003) son: reproducción biológica, mediante la gestación; reproducción cotidiana, mediante la producción, distribución y consumo cotidiano de bienes y servicios, garantía de la sobrevivencia diaria y el bienestar; protección física y social, previniendo las dificultades y subsanando los riesgos; de reproducción social, mediante transmisión de conocimiento, tradiciones, entre otros; de regulación y satisfacción psicoemocional y afectiva, mediante la identificación del otro como un significativo y asignándole importancia; de control y regulación social, de manera que se ajuste a los comportamientos y normas socialmente deseables. Desde la Constitución Política de Colombia de 1991 Artículo 42. La familia es el núcleo fundamental de la sociedad. Se constituye por vínculos naturales o jurídicos, por la decisión libre de un hombre y una mujer de contraer matrimonio por la voluntad responsable de conformarla. Para los efectos de la ley 294 de 1996, integran la familia: los cónyuges o compañeros permanentes; el padre y la madre de.
(22) EFICACIA DE UN PROGRAMA DE TRATAMIENTO. 22. familia, aunque no convivan en un mismo hogar; los ascendientes o descendientes de los anteriores y los hijos adoptivos; y todas las demás personas que de manera permanente se hallaren integrados a la unidad doméstica. Así mismo, la pareja se considera como un vínculo afectivo y relacional entre dos individualidades diferentes, quienes establecen un proyecto vital común, en el que confluyen las voluntades de quienes aportan una historia particular resultante de procesos de socialización también específicos. En la pareja convergen los imaginarios y prácticas derivados de las relaciones de género, e influyen en su dinámica factores de tipo económico, social, político y religioso (Ley 294, 1996). Estos factores pueden en algunas ocasiones generar contradicción entre los intereses de la pareja y por ende conflictos, estos últimos hacen parte sustancial de la vida cotidiana. Margolin (1987), Margolin y Burman (1993), consideran que el conflicto es inevitable en cualquier relación íntima y que inclusive tiene una función constructiva, aunque para algunas parejas sea destructiva. El conflicto es una situación que se puede regular mediante la concertación y negociación para la solución o búsqueda del beneficio mutuo, lo cual es una respuesta positiva; contrario a esto se encuentra el mal manejo o respuesta negativa que se caracteriza por el empeoramiento y detrimento de la situación y puede conllevar a la violencia de pareja. En cuanto a lo conceptual de la violencia de pareja, la diversidad de perspectivas y definiciones es debido tanto a la complejidad del fenómeno como a las diferentes áreas que están interesadas en el estudio para la comprensión de esta problemática. En éste estudio se utilizan conceptos universales y promulgados por entidades que representen gran parte de los países miembros de organizaciones o reunión de expertos y científicos en el área de la violencia, y tiene en cuenta el desarrollo que se ha tenido alrededor del tema, en donde se ha diferenciado fenómenos que tienen relación pero que son diferentes, como lo son la violencia: familiar, doméstica, de género y contra la mujer. Éste avance se puede evidenciar de la siguiente manera: En 1993, la Organización de las Naciones Unidas planteaba que la violencia contra la mujer era ―todo acto de violencia asado en la pertenencia al sexo femenino que tenga o pueda tener como resultado un daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico para la mujer, así como las amenazas de tales actos, la coacción o la.
(23) EFICACIA DE UN PROGRAMA DE TRATAMIENTO. 23. privación arbitraria de la libertad, tanto si se producen en la vida pública como en la vida privada‖ (ONU, 1993), éstos actos a arca an tam ién aquella violencia física, sexual o psicológica que se presentaba en la familia. En el siguiente año, la ONU hace otras aclaraciones respecto a la violencia familiar y doméstica; por la primera, entiende el maltrato o violencia que se da entre miembros de una misma familia, por lo que se incluye no sólo la violencia conyugal, sino también la violencia que puede darse entre hermanos, el maltrato infantil y el maltrato a mayores de edad (Lanzos, 2001). En relación con lo doméstico se alude, literalmente, al maltrato o violencia que se da entre personas que comparten un domicilio o morada, tengan o no relación de parentesco, se de e recordar que proviene del latín ―domus‖ que significa casa u hogar (Lanzos, 2001). Como se evidencia, este otro concepto permite incluir todos los casos de violencia que se puedan dar entre personas que conviven. En los últimos años, investigadores sobre la violencia de pareja como Rincón y Labrador (2001); Amor, Echeburúa, De Corral, Zubizarreta, y Sarasua, (2001, 2002), encontraron en los resultados de sus estudios que en algunos casos de mujeres el maltrato continuaba a pesar de haberse separado, en este sentido, se empieza a evidenciar que no es imprescindible que convivan en el mismo domicilio, lo importante es que se tenga o haya tenido un lazo afectivo como pareja en algún momento. Rubiano, et. al (2003) identificaron en las parejas que presentaban agresión que el 4.3% eran cónyuges que no convivían, el 10% eran separados y el 13% eran uniones libres que no convivían. Además en algunas ocasiones se agrava hasta el punto de ser mortal para la mujer. En el Estudio sobre las Medidas Adoptadas, por los Estados Miembros de la Unión Europea, para Luchar contra la Violencia hacia las Mujeres, se pretendió reunir una variedad de definiciones al respecto, resultando como violencia de pareja aquella violencia ejercida sobre la/el cónyuge o la persona que está o haya estado ligada al agresor por una relación de afectividad, ésta violencia tiene lugar por la necesidad de poder y control del agresor, ya sea, física psicológica y/o sexual, producida de forma reiterada (Díaz-Aguado & Martínez, 2002, p. 12). Así mismo, Díaz-Aguado & Martínez (2002), del Instituto de la Mujer de España, plantean que cualquier definición de violencia de pareja debe contener los.
(24) EFICACIA DE UN PROGRAMA DE TRATAMIENTO. 24. siguientes elementos: Ejercicio de violencia física, sexual y/o psicológica. Practicada por la/el cónyuge o ex-cónyuge, pareja de hecho, ex-pareja o cualquier otra persona con la que la víctima forme o haya formado una unión sentimental. El agresor está en una situación de dominio permanente, en los casos en que la víctima es la mujer. Habitualidad en el caso de la violencia psicológica, es decir, reiteración de los actos violentos. Además de lo anteriormente expuesto, con el tiempo se ha hecho más visible que este tipo de violencia no solo es perpetrado contra las mujeres, y por tanto, el grupo de trabajo en Violencia y Familia de la Asociación Americana de Psicología APA define la violencia de pareja como ―Un patr n de conductas a usivas que incluye un amplio rango de maltrato físico, sexual y psicológico, usado por un miembro de la pareja hacia el otro, para ganar poder o para mantener el abuso de poder, control y autoridad so re esa persona‖ (Walker, 1999, p. 23), así como el acoso cometidos por un miembro de la pareja contra el otro. Por lo tanto, la tendencia de considerar la violencia de pareja como violencia de género, según Sanmartín (2007) es imprecisa, puesto que generalmente se considera el género femenino. Así mismo, las relaciones violentas en el seno de las parejas ya no se restringen a las relaciones heterosexuales patriarcales (hombre violento/mujer víctima), sino que también se producen bidireccionalmente y entre mujeres y hombres en relaciones homosexuales (Cantera, 2004, Leventhal & Lundy, 1999, citado por Talego, Florido & Sabuco, 2012) En este sentido, la violencia de pareja se debe diferenciar de la violencia de género (así sea comprendida de manera integral como aquella que se dirige a individuos o grupos sobre la base de su género), y de la violencia contra la mujer, ya que se extiende la mirada hacia otros actores y contextos, se presenta en lo laboral, académico, social – comunitario, entre otros. La violencia de pareja se enmarca dentro de uno de los tipos de violencia que se presenta en la familia, teniendo en cuenta que esta última; hace referencia también a otros miembros de la familia entre hermanos, maltrato infantil, violencia al adulto mayor, etc..
(25) EFICACIA DE UN PROGRAMA DE TRATAMIENTO. 25. En conclusión, éste tipo de violencia se presenta entre parejas que tienen o tuvieron un rol definido y que compromete o no la misma vivienda. Es aquella donde uno de los miembros de la pareja protagoniza una acción u omisión para infringir intencionalmente en el otro daño físico, psicológico y/o sexual; violando los derechos fundamentales del otro. Éste tipo de violencia se caracteriza porque la relación maltratador – víctima es emotiva, y están o estuvieron juntos por la satisfacción de al menos alguna necesidad, se cruzan tanto los sentimientos positivos como los negativos, entre estos últimos se desarrolla la culpa (acusaciones y auto culpa), la vergüenza, el resentimiento pero al mismo tiempo hay un alto grado de dependencia. Así mismo, presenta unas características específicas: a) es una conducta que no suele denunciarse, y si se denuncia, la víctima probablemente perdonará al agresor antes que el sistema penal sea capaz de actuar; b) es una conducta continuada en el tiempo: el momento de la denuncia suele coincidir con algún momento crítico para el sistema familiar (por ejemplo, la extensión de la violencia a los hijos); y c) como conducta agresiva, se corre el riesgo de ser aprendida de forma vicaria por los hijos, garantizando parcialmente una transmisión cultural de los patrones de conducta aprendidos (Echeburúa & De Corral, 1998; Sarasua y Zubizarreta, 2000, citado por Echeburúa, Amor y De Corral, 2002). Ésta primera característica también fue planteada por Farmer y Tiefenthaler (1996: 1997, citados por Sánchez y Ribero, 2004) quienes al estudiar la reacción de la mujer ante el maltrato, y encuentran que aunque las mujeres maltratadas por su esposo / compañero buscan refugio temporal con familiares o en el Estado, regresan a convivir con el agresor después de un tiempo la mayoría de las veces muy breve. Otras características señaladas por el (Carreño, 2010; Forero, 2010; Holder y otros, 2009 citados por Cáceres, 2012) son: a) La violencia de pareja es cíclica, no es un episodio aislado. Por lo general, se registran varios acontecimientos de violencia de pareja en contra de la misma persona por parte del mismo maltratador, ya sea de forma física, psicológica o sexual. b) La violencia se manifiesta en diferentes traumatismos físicos (tanto politraumatismos y como traumatismos a escala facial). c) El domingo es el día más habitual en el que se da la violencia de pareja y, en general, el fin de semana, ya que se asocia con el consumo de alcohol y otros factores de riesgo..
(26) EFICACIA DE UN PROGRAMA DE TRATAMIENTO. 26. Tipos de violencia. Como se ha mencionado, la violencia de pareja se presenta cuando alguno de los miembros que conforma la pareja, en su mayoría el hombre, transforma en maltratante la relación causando daño físico, psicológico y/o sexual. Violencia física: es el tipo de maltrato más evidente y el más fácil de identificar, es la ―forma de agresión producida por la aplicación de la fuerza física no accidental, caracterizada por lesiones variables sobre el cuerpo de la persona agredida, como consecuencias leves o graves, incluso la muerte, pero que siempre tienen efectos traumáticos de orden psicológico o emocionalidad, ya que es generada con una intencionalidad específica‖ p. 3 (Ministerio de Salud, 1999). Dicha violencia ―produce enfermedad, dolor, heridas, mutilaciones o muerte‖ p. 7 (Defensoría del Pueblo, 1995). Se manifiesta mediante conductas ―activas‖, por ejemplo, a ofetear, empujar, golpear, escupir, dar puñetazos, patadas, estrangular, utilizar objetos, armas o sustancias químicas con el fin de causar una lesi n, etc., con conductas ―pasivas‖, entre ellas la negligencia, la privación de cuidados médicos durante una enfermedad o lesión. La ENDS (2010) evidencia el 37% de las mujeres alguna vez casadas o unidas reportaron haber sufrido agresiones físicas por parte de su esposo o compañero. El 85 por ciento de las mujeres que han sido objeto de agresiones por parte de su esposo o compañero, se quejó de lesiones o secuelas físicas o psicológicas como consecuencia de las golpizas. A pesar de éstos resultados tan altos sobre lesiones personales o secuelas de las golpizas, solamente el 21 por ciento (una quinta parte) acudió a un médico o establecimiento de salud para recibir tratamiento e información. Violencia Psicológica: Este tipo de violencia es difícil de identificar y evaluar (McAllister, 2000; Walker, 2009), y según O’Leary (1999), suele preceder a la violencia física, otros autores plantean que la acompaña como una forma de control a través del miedo y la degradaci n. La violencia psicol gica ―se refiere a todo tipo de agresión a la vida afectiva lo cual genera múltiples conflictos, frustraciones y traumas de orden emocional, en forma temporal o permanente‖ (Ministerio de Salud, 1999, p. 7). En este sentido, es la subvaloración y descalificación del otro por medio de un trato intimidante. Se manifiesta de tres formas: mediante el lenguaje tanto verbal como gestual, ausencia de expresiones afectivas y chantajes afectivos. Últimamente a estas formas de expresión se han añadido el aislamiento económico y social, es decir la coerción de.
(27) EFICACIA DE UN PROGRAMA DE TRATAMIENTO. 27. la movilidad, el uso personal del tiempo, relaciones sociales y manejo de su propia economía. Se busca la dominación y sumisión mediante presiones emocionales y agresivas. Este tipo de violencia ―invisi le‖ e insidiosa puede causarle trastornos psicológicos, desestructuración psíquica, agravar enfermedades físicas o, incluso, el suicidio (Asensi, 2008). La violencia psicológica, por sí sola, puede provocar numerosas secuelas, tanto a nivel físico como emocional. La ENDS (2010) evidencia que el 65% de las mujeres a quienes se les realizo la encuesta, manifestaron que sus esposos o compañeros ejercían situaciones de control sobre ellas. El 26% de las mujeres contestó afirmativamente que sus esposos o compañeros se expresaban en forma desobligante contra ellas. El 32% de las mujeres alguna vez unidas contesto que sus esposos o compañeros ejercían amenazas contra ellas. Violencia Sexual: Es una violencia poco reconocida por la creencia de que es un ―de er‖ u o ligaci n‖ consumar conductas sexuales en una relaci n de pareja. ―Se refiere a obligar a una persona a tener contacto físico o verbal, de tipo sexual, o a participar en otras interacciones sexuales mediante la fuerza, la amenaza, el chantaje, el soborno, la intimidación o cualquier otro medio que anule o limite la voluntad del otro‖ (Consejería Presidencial para la Política Social, Haz Paz, 2000, p. 26). Además de obligar a tener relaciones sexuales con quien amenaza o con otra persona, también se encuentra la humillación respecto a la capacidad sexual o deseos sexuales, herir a la otra persona durante el acto sexual o negarse a utilizar los medios adecuados de protección de enfermedades de transmisión sexual. Desde un punto de vista médicosocial (no jurídico) se refiere a todas las conductas que atentan contra los derechos sexuales y reproductivos de una persona. La ENDS (2010) evidencia que la violencia sexual por parte de la pareja se presenta como el cuarto tipo de manifestación de la violencia física en un 10 %. Se debe tener en cuenta que estos tipos de violencia se pueden presentar simultáneamente, lo cual dependerá de la dinámica y del tiempo de la relación. Así mismo, se evidencia en la revisión de Alhabib, Nur & Jones (2010) de 134 estudios sobre la prevalencia de los tipos de violencia que se presentaban en muestras de todo los continentes, siendo el más frecuente la violencia psicológica..
(28) EFICACIA DE UN PROGRAMA DE TRATAMIENTO. 28. La anterior tipología, da cuenta de la forma de ejercer violencia; sin embargo también es importante tener en cuenta que algunos autores plantean el tipo de violencia según el objeto, haciendo referencia al sujeto a quien es ejercida la violencia. Según Ibaceta (2011) hay que considerar que la violencia de pareja en términos relacionales, no es un fenómeno que toma solo una forma determinada. Es decir, habría situaciones de violencia al interior de la pareja que siguen una pauta de relación claramente de víctima -victimario, donde el diferencial de poder y el daño potencial ameritan plenamente una intervención desde la mirada que se ha denominado predominante. Sin embargo, habría otras situaciones de violencia en la pareja en donde la pauta de relación se caracterice por que cada miembro de la pareja es victima y agresor paralelamente. En un estudio de revisión histórica sobre las intervenciones sobre violencia de pareja, realizado por Barner y Carney, 2011 (como se citó en Cáceres, 2012) tienen en cuenta el género y la direccionalidad de la violencia de pareja, señalando que desde 1990 en la Encuesta nacional de los Estados Unidos sobre violencia en la familia mostraban que la mayoría de la violencia física en la pareja era bidireccional. El reconocimiento de dicha bidereccionalidad es importante al momento de realizar atención psicológica, por eso es necesario identificarlo en el momento de la evaluación. Johnson (2008) plantea tres tipos de violencia en el marco de las relaciones de pareja, teniendo en cuenta la naturaleza y el motivo del maltratador: terrorismo íntimo (el objetivo es el control de la pareja por el miedo), resistencia violenta (violencia perpetrada por las víctimas como autodefensa y expresión de ira contra una pareja violenta) y situacional (violencia ocasional ejercida por ambos miembros de la pareja a causa de un conflicto, la cual tiende a incrementarse si el conflicto no se resuelve). Desde una mirada holística, es importante destacar que la violencia de pareja constituye un fenómeno complejo donde convergen diferentes dimensiones, referenciando a Galtung, él describe tres: la violencia directa es la violencia manifiesta, es el aspecto m s evidente de esta. Su manifestaci n puede ser por lo general física, verbal o psicológica. La violencia estructural se trata de la violencia intrínseca a los sistemas sociales, políticos y económicos. La violencia cultural son.
(29) EFICACIA DE UN PROGRAMA DE TRATAMIENTO. 29. aquellos aspectos de la cultura, que es de carácter simbólico que afecta las identidades y da origen al machismo, el racismo, y por ende puede utilizarse para justificar o legitimar la violencia directa o estructural. En este sentido, se requiere profundizar en la violencia de pareja desde sus expresiones cotidianas con el fin de orientar las acciones tendientes a la erradicaci n de esta pro lem tica tanto en el m ito pú lico como privado. Dinámica de la violencia. Aunque cada caso de violencia de pareja es diferente en su manera de aparecer y de desarrollarse, en los estudios que se han realizado al respecto se han identificado características comunes como: una vez se presente un episodio de violencia tiende a repetirse y a progresar con el tiempo, y algunos sucesos y actitudes desencadenantes de la misma. Walker (1989) plantea que la violencia pareja se da en un ciclo comprendido por tres fases: a) acumulación o construcción de tensión; b) explosión o agresión, y c) reconciliación. La primera, se caracteriza por cambios repentinos de estado de ánimo por parte del agresor que inciden en maltrato psicológico y la víctima en intentos por calmar al maltratador se comporta de manera sumisa minimizando lo que está sucediendo, lo cual hace que el maltratador aprenda que la otra persona tolera la violencia, se cree con derecho a maltratar y constata que es la forma de conseguir que la persona haga lo que desea. Cuando ésta tensión llega a cierto límite, aparece la segunda fase que se caracteriza por pérdida de control y descarga en otros tipos y niveles de agresión produciendo mayor daño, llegando a causar gran impacto en la salud física pudiendo llegar a causar la muerte e impacto a nivel psicológico. Para que por último, llegue la fase de arrepentimiento en donde el agresor pide perdón y la víctima se lo concede excusando la situación. Es importante anotar que en los estudios se ha evidenciado que éstas fases aparecen de manera repentina y no tienen un ritmo regular (depende de cada dinámica de pareja) y que. la respuesta de sumisión, indefensión y minimización de los. episodios por parte de la víctima facilitan la repetición de las conductas violentas. En el estudio de Rubiano y otros (2003) hallaron que la violencia intrafamiliar (VIF), específicamente la de pareja, es múltiple, diversa y con el tiempo tiende a volverse repetitivo y crónico. Describen la escalada del conflicto de la siguiente manera: en un 46.8% el evento se inicia por un reclamo o queja sobre el.
(30) EFICACIA DE UN PROGRAMA DE TRATAMIENTO. 30. comportamiento del otro, las cuales se agravan con el tiempo si no existe una buena comunicación entre la pareja pues se van acumulando cargas y tensiones de conflictos anteriores no resueltos, conllevando a respuestas violentas. Estas al comienzo son gritos, insultos, humillación para seguir o combinarse con la agresión cuerpo a cuerpo. Finalmente alguien se retira del evento, lo cual da inicio a la fase del post evento, en donde el otro la sigue pidiendo disculpas (15%), aceptando la violencia como una sanción merecida (3%) o también abandonando el lugar (22.8%). Además encontraron que los involucrados reconocen como causas directas del evento violento conflictos no resueltos y tensiones acumuladas (48.6%), lo cual se relaciona con el tipo de afrontamiento. Una de cada tres casos la frustración en relaciones de pareja y el 14% atribución a celos, falta de comunicación en un 16% y el incumplimiento de responsa ilidades en 12 . ―En cuanto a los factores del contexto socio económico que pesan en la configuración del hecho violento, todos, según los involucrados, están relacionados con la carencia de recursos, las dificultades para su producción y administración y la pérdida de recursos como resultado del desplazamiento, la violencia y la delincuencia‖ p.79. Cáceres (2012) encontró en su estudio que el grupo de mujeres, que asistieron al tratamiento atribuía los problemas y causa de violencia de pareja a la infidelidad del hombre (42,5%) mientras el grupo de mujeres que no asistieron al tratamiento le atribuían los problemas al alcohol (37,5%). Johnson & Ferraro (2000) citados en el informe mundial de la OMS (2003) plantean que las formas de violentarse de las parejas no son las mismas para todas y se pueden encontrar dos modalidades: ―Una modalidad grave y cada vez m s frecuente de violencia es la caracterizada por muchas formas de maltrato, amedrentamiento y amenazas, aunadas a una conducta posesiva y un comportamiento dominante paulatinos por parte del agresor. Otra, es una forma más moderada de violencia en las relaciones íntimas, en que la frustración y la ira continuas ocasionalmente estallan en forma de agresi n física‖ p. 101. En éste mismo informe se evidencian las siguientes sucesos como desencadenantes de la violencia de hombre en la pareja: no obedecer al hombre; contestarle mal; no tener la comida preparada a tiempo; no atender adecuadamente a los hijos o el hogar;. preguntarle al hombre por cuestiones de dinero o de sus. enamoradas; salir sin el permiso del hombre; negarse a mantener relaciones sexuales con el hombre; sospechas, por parte del hombre, de infidelidad de la mujer..
(31) EFICACIA DE UN PROGRAMA DE TRATAMIENTO. 31. Según Haz Paz (2001) se ha identificado que cuando el ciclo se ha repetido varias veces, la fase del arrepentimiento va desapareciendo con el tiempo y se cambia por amenazas, presiones y chantajes afectivos; los agresores sienten remordimiento al inicio de la relación pero creen que sus actos son provocados por la compañera, lo cual, se lo manifiestan, generando de esta manera sentimientos de culpa y auto culpa que hacen más difícil salir de éste ciclo de violencia. Walker y otros (2009b) (como se citó en Cáceres, 2012) compara sus propuestas y estudios con otros modelos como, por ejemplo, el modelo de la ansiedad de Lewis (1981), el de coste-beneficio de Gelles, (1983) y el de desesperanza aprendida de Seligman (1975). A partir de esta comparación se evidencia que lo modelos coinciden en que con el tiempo es más común la acumulación de la tensión que la reconciliación y que no hay control ni predicción. De igual forma, con el paso del tiempo la mujer modifica su patrón de comportamiento o táctica para responder a la violencia: al principio se muestra más pasiva, tolerante y permisiva, si bien posteriormente se enfrenta más a la violencia de pareja y prefiere afrontar las agresiones de forma inmediata y no calmar al maltratador, usando también alguna forma de violencia, circunstancia que la hará más vulnerable a la violencia grave (Cáceres, 2012). Por lo anterior, se evidencia que la violencia de pareja es un fenómeno complejo, ya que en su origen y mantenimiento se ven implicados factores personales, socios económicos y culturales. Así mismo, es una violencia continuada, en la que el objetivo no es una lesión, sino el sometimiento, y su pronóstico es de perpetuación. (Baca, Echeburúa &. Tamarit, 2006); y afecta emocionalmente y de manera grave a los otros miembros de la familia.. Factores de riesgo. En la violencia de pareja existen unos factores y situaciones que favorecen su aparición y mantenimiento, a estos, se les ha denominado factores de riesgo. Estos factores son de suma importancia tanto en la atención a víctimas como en la prevención y por eso ha surgido un gran interés por estudiarlos. Hilton y Harris (2005) (como se cito en Cáceres, 2012), plantean que los riesgos de violencia de pareja se han evaluado de tres formas: a) identificando los factores correlacionados con los comportamientos violentos, b) evaluando riesgos.
(32) EFICACIA DE UN PROGRAMA DE TRATAMIENTO. 32. derivados racionalmente mediante la estructuración de ítems para los mismos, y c) llevando a cabo evaluaciones empíricas de riesgos basadas en análisis estadísticos. Además, es frecuente que los estudios sobre factores de riesgo que predicen y correlacionan con la violencia de pareja sean transversales y se centren en comparar individuos expuestos y no expuestos a violencia de pareja (Riggs, Caulfield, Fair, 2009, citados por Cáceres, 2012). A partir de la pregunta sobre cuáles factores influyen para que las personas deciden involucrarse en relaciones violentas y toleré durante tanto tiempo el maltrato, se han desarrollado diferentes estudios, que han permitido plantear modelos teóricos que tiene como propósito combatir esta problemática (Ehrensaft, 2009). En el presente estudio, al definir los factores que probablemente influyen en la aparición de conductas violentas en la pareja, se acepta la naturaleza multicausal del fenómeno. Rigg y otros (2009) y Walker y otros (2009a) proponen un modelo de factores de riesgo compuesto por: los factores de riesgo proximales y los distales. Los primeros se centran en la relación de pareja y en los miembros de ésta. En este sentido, son las características tanto de la víctima como del victimario, por ejemplo: la personalidad; las características aprendidas y procesamiento de la información del entorno familiar, social y cultural en cuanto a formas de afrontamiento, comunicación, control de impulsos, roles de género, entre otros, que se constituyen en creencias y comportamientos que facilitan y/o toleran la violencia de pareja; antecedentes en la historia personal en cuanto a la vivencia de otras violencias; antecedentes de los patrones de comportamiento violentos; consumo de sustancias psicoactivas y características psicopatológicas del agresor. Los factores de riesgo distales, son todos aquellos aspectos familiares y culturales que influyen de manera directa en los riesgos proximales. La familia desempeña un papel importante e influyente para que se presente o no la violencia de pareja, ya que puede funcionar como aprendizaje de formas de violencia y creencias sobre roles de género donde prima la inequidad, o por el contrario, favorecer aprendizajes de formas de resolución de conflictos dentro del proceso de socialización y la equidad de derechos entre las personas, en éste caso entre hombres y mujeres. Los factores sociales, al igual que los familiares, constituyen los factores distales de la violencia de pareja, estos a su vez, contextualizan los aprendizajes de los riesgos personales y de la relación, e interactúan entre sí para explicar las diversas formas de.
(33) EFICACIA DE UN PROGRAMA DE TRATAMIENTO. 33. tolerancia y creencias sobre la violencia de pareja. Sánchez y Ribero (2004) en su revisión empírica hacen referencia a otros estudios Colombianos como los de Palacio y Castaño (1994), Uribe y Uribe (1990) y Klevens, Bayon y Sierra (2000), donde se identifican los factores de riesgo asociados a la presencia, frecuencia, tipo y gravedad del maltrato, ya sea físico, psicológico y el sexual del hombre hacia la mujer. Entre los factores de tipo endógeno se incluyen patrones culturales como el patriarcalismo o el machismo, y entre los factores denominados exógenos se cuentan los que generan estrés y que influyen en la vida familiar, como la mala situación económica o el desempleo. En cuanto a estos factores de riesgo para que se presente la violencia, se considera los estudios de Rubiano, Hernández, Molina y Gutiérrez (2003), Cáceres (2012) por ser de los estudios más recientes en Colombia sobre la violencia de pareja, y Sánchez y Ribero (2004) quienes hacen una revisión de investigaciones empíricas de Colombia; así mismo se complementa estos resultados y análisis con autores y estudios de otros países. La violencia de pareja es un fenómeno que, entre otros, tiene un carácter histórico-social, es decir, que tiene una alta influencia en los comportamientos, actitudes, acciones e imaginarios colectivos, en este sentido si existe en una cultura patriarcal, se facilita y/o promueve los actos violentos y perpetua los estereotipos sociales, los mitos, los valores y las creencias que a su vez contribuyen a mantener relaciones abusivas e inequitativas. Lorente (2001), plantean que los estereotipos sociales acerca del papel de la mujer y de las relaciones de pareja desempeñan un papel determinante en el mantenimiento de este tipo de violencia, esto es debido a que estos se constituyen en pensamientos y creencias que facilitan y toleran la violencia de pareja. En esta misma línea, Akar, Aksakal, Demirel, Durukan, y Özhan (2010) y Walker y otros (2009a) en sus trabajos investigativos, evidencian que, una de los principales factores que conllevan al maltrato hacia la mujer es la presencia de roles estereotipados en la pareja. Carreño (2010) encontró que el 21% de las víctimas de violencia de pareja manifiestan la presencia de creencias machistas sobre el rol de género y patrones desiguales. Por su parte, Sánchez y Ribero (2004) aplicaron una encuesta a cerca de 2300 mujeres en tres ciudades colombianas obteniendo en los resultados que la violencia contra la mujer está asociada al hecho de que ésta haya sido víctima o testigo de.
(34) EFICACIA DE UN PROGRAMA DE TRATAMIENTO. 34. violencia en su hogar materno, así como el estar casada o unida a un hombre que consume alcohol de manera frecuente y elevada. En su estudio, hacen referencian a Pollack (2002) y Farmer y Tiefenthaler (1996) por sus teorías y estudios sobre la violencia intrafamiliar (VIF). Pollack desarrolla un modelo teórico de transmisión intergeneracional de la violencia de pareja, en donde las estrategias de comportamiento son transmitidas de padres a hijos. Es decir, que los hombres que vivieron en un hogar donde su padre tenía comportamientos violentos con los miembros de la familia tienen mayor probabilidad que en su adultez reproduzca estos en su hogar; así mismo, las mujeres crecieron en hogares violentos son más propensas a aceptar y permanecer en una situación de víctimas. Ésta teoría se relaciona con los planteamientos de Strauss, Gelles, Steinmetz (1980), Huesmann y otros (1984), Widom (1989) citados por Sánchez y Rivero (2004) quienes presentan evidencias sobre una mayor probabilidad de ser víctima (en el caso de las mujeres) como de ser agresor (en el caso de los hombres) por haber sufrido violencia intrafamiliar en el hogar paterno. Retomando a Heise (1999), se destaca que existen tres explicaciones de la relación entre las condiciones de la victimización en la infancia y sus efectos en la reproducción de la agresión en la vida adulta: el aprendizaje de la violencia y su normalización; las cicatrices emocionales y los daños ocasionados en el desarrollo del niño/a; y la configuración de rasgos de personalidad específicos que derivaron en trauma como los problemas de regulación de las emociones, miedo a la soledad y dependencia de las relaciones, entre otros. En cuanto a estudios colombianos, Klevens y otros (2000) compararon un grupo de hombres que habían sido acusados de maltrato físico ante Medicina Legal o Comisarias de Familia con un grupo control, encontrando que el maltrato en el hogar materno del que fueron víctimas los agresores fue más severo que el experimentado por el grupo de control. Resultados similares fueron encontrados por Rubiano y otros (2003) en el estudio realizado en Bogotá donde se entrevistaron directamente a 525 personas. Así mismo como factores desencadenantes del maltrato identificaron el consumo de alcohol, seguido por celos o infidelidad reconocida. En tercer lugar, evidenciaron los problemas económicos y la pérdida de control. Incorporaron en su análisis factores socioculturales, psicoemocionales y dinámicas familiares, relacionados con las.
(35) EFICACIA DE UN PROGRAMA DE TRATAMIENTO. 35. situaciones de riesgo o vulnerabilidad que se asocian con aparición y cronicidad de la VIF, concluyendo en sus planteamientos que se trata de identificar y comprender las interacciones entre estas tres dimensiones y como se conjugan para dar como resultado una situación crítica, es decir que aunque existen unos factores de riesgo como los ya mencionados, es la conjugación de varios factores de varias dimensiones humanas las que causan el ciclo violento en la pareja. Los resultados encontrados en el estudio fueron: en cuanto a la dimensión familiar de riesgo predominan el estilo de comunicación inadecuada con el 31%, el estilo rígido o caótico en el manejo autoridad con el 13% y las dificultades en la capacidad de adaptaci n general del grupo, definida ésta como la ―ha ilidad de la familia o pareja para cambiar su estructura de poder, las relaciones entre los roles y las reglas de las relaciones en respuesta a los cambios del entorno y los que se asocian con su propia evoluci n‖ p.138 (Ru iano y otros 2003). Competencia que se ve afectada por la situación de desplazamiento. En la configuración de riesgo sociocultural evidenciaron, como se planteó anteriormente, haber sido víctima de maltrato en la familia de origen en un 31%, vulnerabilidad sociocultural (salida forzada del hogar, violencia, desplazamiento, embarazo no deseado, desempleo, entre otras) en un 23%.. El análisis de. correspondencia mostró que la configuración sociocultural explica el 37% de las situaciones de VIF y que la asociación entre la vulnerabilidad familiar y la probabilidad de sufrir eventos de VIF es alta y estadísticamente significativa. ―Cuando un conjunto de situaciones de riesgo se combinan en una familia y éstas desbordan su capacidad de respuesta o los escasos recursos de que dispone para hacer frente a las múltiples emergencias, el conflicto se exacerba y la violencia se instaura fácilmente. La vulnerabilidad se torna mayor cuando la solución de la crisis no depende de las decisiones o acciones de la misma familia, por ejemplo, altas tasas de desempleo, situación de violencia y desplazamiento forzoso o muertes cercanas. En estos casos, las familias, no podrán superar la crisis y la violencia que conlleva, sin un apoyo externo importante‖ p.117. En cuanto a la configuración de riego en la dimensión psicoemocional se encontró que el 39% de los casos presentaba una alta vulnerabilidad emocional, dos veces más que los casos sin VIF. Los factores más representativos fueron el manejo.
(36) EFICACIA DE UN PROGRAMA DE TRATAMIENTO del miedo, el manejo inadecuado de la sexualidad, dificultades,. 36 no control de. impulsos, consumo de sustancias y alcohol y el bajo autoconcepto. Black citado por OMS (2002) revisaron estudios realizados en los Estados Unidos y el Canadá acerca de los factores de riesgo de agredir físicamente a la pareja. De este análisis surgieron varios factores demográficos, de antecedentes personales y de personalidad vinculados de manera uniforme con la probabilidad de que un hombre agrediera físicamente a su pareja. Entre ellos, se encontró sistemáticamente que la edad joven y los ingresos bajos eran factores vinculados con la probabilidad de que un hombre fuese violento con su compañera. El nivel socioeconómico y la pérdida del empleo del agresor asociado al riesgo de mayor perpetración de la violencia fue también identificado por Riggs, Caufield y Street (2000); al igual que, características psicológicas como poca asertividad, hostilidad, irritabilidad; características psicopatológicas como trastornos de estado de ánimo, trastorno límite de personalidad y depresión psicótica, trastorno de estrés postraumático, abuso de sustancias psicoactivas y el trastorno límite de personalidad; características de la relación como mayor número de interacciones negativas, conflictividad y tensión en su relación; patrones conductuales de violencia que se desarrollan durante la fase de noviazgo, y daño cerebral. Labrador, Paz, De Luis y Fernández (2004) plantean que aunque varios autores relacionan como factor de riesgo la experiencia previa de violencia no se correlaciona consistentemente con la victimización como adulto. El análisis de los datos recogidos en la encuesta sugiere que las condiciones adversas de la salud pueden, en algunos casos, incrementar la violencia de pareja; y hacen referencia a una investigación conducida por Brownridge (2006) donde encuentra que las mujeres con discapacidad sufren más de dicha violencia a comparación con quienes no tienen discapacidad. Además autores como Campbell, J., Webster, D., Koziol-McLain, J., Block, C., Campbell, D. y otros (2003) plantean el abuso de droga como un factor de riesgo para que la violencia termine en un homicidio. Ésta revisión empírica muestra que aunque existen unos factores de riesgo como los ya mencionados, el problema no es si la persona o familia presenta determinado factor de riesgo, sino que es la conjunción de varios de estos lo que conllevaría a la violencia de pareja, lo cual muestra la complejidad de éste fenómeno. Existe un circuito de retroalimentación entre una dinámica familiar inadecuada, la.
(37) EFICACIA DE UN PROGRAMA DE TRATAMIENTO. 37. vivencia de altos niveles de estrés, de experiencias familiares tempranas de maltrato y abuso y la mayor vulnerabilidad sociocultural; en cuanto a la cronicidad y la severidad de la violencia. Así mismo, se constituye en riesgo las influencias ideológicas culturales y familiares que facilitan y toleran la violencia de pareja. En Colombia además de lo descrito anteriormente, se evidencia que encontrarse en situación de desplazamiento forzado tiene afectaciones y efectos psicosociales y biopsicosociales sobre la persona y la familia, que se convierten en factores de riesgo para que se presente o se agrave la violencia de pareja.. Factor de riesgo relacionado con la situación de desplazamiento forzado. Colombia ha vivido procesos de conflicto armado interno a lo largo de su historia como las guerras civiles en el siglo XIX y la época de la violencia de finales de los años 40 del siglo XX. En ésta última se origina el actual conflicto, con dinámicas cada vez más complejas, que han traído como consecuencias impactos políticos, económicos y socio demográficos entre los cuales se encuentra el desplazamiento forzado, clara violación de los Derechos Humanos y que aparece hoy como una de las más crueles estrategias de guerra de los actores armados. La persistencia en ésta crisis ha conllevado según CODHES (2007) a que la comunidad internacional catalogue a Colombia como el segundo país del mundo con mayores niveles de desplazamiento forzado interno. Las personas que han sido desplazadas forzosamente comparten aspectos como la vulneración de los derechos a la vida, a la integridad personal, a la propiedad, a la opinión, y al ejercicio de los derechos civiles y políticos, entre otros; y el deterioro de su calidad de vida, que en alguna de las fases de este proceso puede llegar hasta la imposibilidad de satisfacer necesidades básicas como la alimentación, vivienda y salud. Según las investigaciones sobre el desplazamiento forzado y ayuda humanitaria (Ager, 1995, citado por Beristain, 2004) se identifican varias fases en este proceso: el periodo anterior a la salida, la salida, el asentamiento provisional, el reasentamiento y el proceso de retorno; en cada una de éstas las necesidades y efectos psicosociales son particulares. En la primera fase, periodo anterior a la salida, predomina la opresión política de los grupos. En esta situación, las personas experimentan hechos violentos directos o indirectos que generan miedo e impulsa a las personas a salir de su lugar de.
(38) EFICACIA DE UN PROGRAMA DE TRATAMIENTO. 38. residencia para proteger su vida renunciando a sus pertenencias, forma de vida y a su entorno a partir de los cuales se había fundado un proyecto de vida tanto personal como familiar y su identidad cultural. Según el estudio que realizó la Fundación de Atención al Migrante (FAMIG), CODHES y la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) en el 2007 con familias en situación de desplazamiento procedentes de 29 de los 33 departamentos que tiene Colombia en siete localidades de Bogotá y en el municipio de Soacha, las situaciones que motivan la salida en orden de frecuencia son: las amenazas directas (82.2%) relacionadas con reclutamiento forzado del jefe de hogar y/o los hijos e hijas mayores de 11 años de edad; acusaciones de ser colaboradores de algún grupo legal o ilegal contrario que haya pasado antes por sus tierras; por resistirse o no poder cumplir con alguna cuota extorsiva; por desaparición forzada de algún miembro de la familia; por el asesinato de vecinos; el temor a los enfrentamientos y el despeje de la zona por uno de los actores armados. En un segundo orden, las amenazas indirectas (27.8%), se encuentran relacionadas por las personas con: combates, situaciones de tensión, alteraciones del orden público, miedo generalizado, masacres, asesinatos y desapariciones en lugares cercanos a su lugar de vivienda. Estas situaciones de violencia que anteceden al desplazamiento generan sentimientos de pérdida y hechos como por ejemplo, el cambio en la estructura familiar por la ausencia de algún familiar por causa de asesinato o por la obligatoriedad impuesta a la persona de pertenecer a algún grupo armado y/o por las diferencias en las opiniones en el momento de tomar la decisión de huir del lugar de residencia, pues unos tienen mucho miedo y lo entienden como la forma para sobrevivir y otros se quieren quedar con sus pertenencias que han sido el resultado de años de esfuerzo. Según Beristain (2004) la segunda fase del desplazamiento ―de salida‖ se caracteriza principalmente por el peligro del trayecto y la separaci n, en donde ―la población se encuentra más vulnerable frente a la violencia y a las condiciones precarias de la huida que pueden producir sufrimiento extremo e incluso muertes por enfermedad o ham re‖(p.314). Al superar el trayecto empieza la fase de asentamiento provisional que se caracteriza por el encuentro con la población receptora, en donde las personas desplazadas experimentan tensión por factores como a) el miedo a ser identificados o.
Figure
Outline
Documento similar
Proporcione esta nota de seguridad y las copias de la versión para pacientes junto con el documento Preguntas frecuentes sobre contraindicaciones y
[r]
Como medida de precaución, puesto que talidomida se encuentra en el semen, todos los pacientes varones deben usar preservativos durante el tratamiento, durante la interrupción
Y tendiendo ellos la vista vieron cuanto en el mundo había y dieron las gracias al Criador diciendo: Repetidas gracias os damos porque nos habéis criado hombres, nos
Entre nosotros anda un escritor de cosas de filología, paisano de Costa, que no deja de tener ingenio y garbo; pero cuyas obras tienen de todo menos de ciencia, y aun
Por lo tanto, en base a su perfil de eficacia y seguridad, ofatumumab debe considerarse una alternativa de tratamiento para pacientes con EMRR o EMSP con enfermedad activa
o Si dispone en su establecimiento de alguna silla de ruedas Jazz S50 o 708D cuyo nº de serie figura en el anexo 1 de esta nota informativa, consulte la nota de aviso de la
Las manifestaciones musicales y su organización institucional a lo largo de los siglos XVI al XVIII son aspectos poco conocidos de la cultura alicantina. Analizar el alcance y