Tendencias en la cotización en Chile : hacia dónde vamos?
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(2) PONTIFICIA UNIVERSIDAD CATOLICA DE CHILE INSTITUTO MAGISTER EN. DE ECONOMIA ECONOMIA. Tendencias en la Cotización en Chile: Hacia dónde vamos?. Manuela María Errázuriz Dell´Oro. Comisión Gert Wagner Claudio Sapelli. Santiago, mayo de 2014.
(3) Tendencias en la Cotización en Chile: Hacia donde vamos? Manuela Errázuriz D. 5 de Marzo de 2014 Resumen Este trabajo analiza el cambio en el comportamiento de los individuos en cuanto a la decisión sobre cotizar al sistema de pensiones en Chile, a través de las generaciones. Para ello, se utiliza como base de datos la historia de afiliados al seguro de cesantı́a; programa que fue implementado en 2002 y que forma parte de las cotizaciones obligatorias impuestas por el Estado. Se aplica la metodologı́a de Deaton(1997), la cual consiste en una descomposición de los efectos año, edad y cohorte, para explicar la evolución de la densidad de cotización entendida como el porcentaje de meses cotizados durante la vida laboral de un individuo. Se encuentra que los individuos de mayores ingresos presentan un efecto cohorte positivo, es decir, las generaciones más nuevas estarı́an cotizando cada vez más, ocurriendo lo contrario en el caso de los individuos de menores ingresos, mientras que los individuos con ingresos medios, presentarı́an un efecto cohorte negativo hasta la cohortes de 1970, para luego volverse positivo. Posibles explicaciones a esto estarı́an dadas por el cambio en las expectativas de vida como un aumento de los ingresos reales, mientras que en el sentido contrario, las pensiones mı́nimas y los beneficios focalizados estarı́an explicando la situación de los sectores de menores ingresos. Por último, la reversión para los individuos de ingresos medios, serı́a explicada por el efecto de una serie de programas introducidos para incentivar la cotización de los jóvenes, como parte de la reforma al sistema de pensiones en 2008. Resumen This paper analyzes the change in the behavior of individuals regarding the decision about contributing to the pension system in Chile, across multiple generations. It uses as database the history of the unemployment insurance affiliates program, which was implemented in 2002 and is part of the compulsory contributions in Chile. This paper employs the Deaton methodology (1997 ), which is a decomposition of year, age and cohort effects, to explain the evolution of the contribution density defined as the percentage of contributions month during the working life of an individual. Results indicate that individuals with higher incomes have a positive cohort effect, ie , the newer generations would be contributing increasingly through the generations, while in the case of lower-income individuals the opposite occurs. Moreover in the case of middle-income individuals the results evidence the existence of a negative cohort effect until the cohorts of 1970, when the cohort effect become positive. Possible explanations for this would be given by the change in life expectancy and an increase in real income. 1.
(4) , while in the opposite direction, minimum pensions and conditional benefits explain the situation of low-income sectors. Finally, the reversion in the case of middle-income individuals would be explained by the effect of a series of programs introduced to boost the contribution of young people, as part of the pension system reform in 2008.. 2.
(5) Índice 1. Introducción. 4. 2. Literatura. 6. 3. Datos 3.1. Revisión de los datos . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. 9 10. 4. Metodologı́a y Resultados 4.1. Resultados . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. 15 18. 5. Explicación a los resultados 5.1. Ingreso salarial real . . . . . . . . . . . 5.2. Expectativas de vida . . . . . . . . . . 5.3. Subsidios focalizados . . . . . . . . . . 5.4. Reforma al sistema de pensiones 2008 5.4.1. Reforma: Pilar Contributivo . . 5.4.2. Reforma: Pilar Asistencial . . . 5.5. Conclusión Resultados . . . . . . . . .. 25 27 28 28 29 30 35 37. . . . . . . .. . . . . . . .. . . . . . . .. . . . . . . .. . . . . . . .. . . . . . . .. . . . . . . .. . . . . . . .. . . . . . . .. . . . . . . .. . . . . . . .. . . . . . . .. . . . . . . .. . . . . . . .. . . . . . . .. . . . . . . .. . . . . . . .. . . . . . . .. . . . . . . .. . . . . . . .. . . . . . . .. 6. Conclusión 7. Anexo 7.1. Anexo: 7.2. Anexo: 7.3. Anexo: 7.4. Anexo: 7.5. Anexo: 7.6. Anexo: 7.7. Anexo: 7.8. Anexo:. 37 Afiliados . . . . . . . . . . . . . . . . . Revisión detallada de los datos . . . . . Evolución del PIB . . . . . . . . . . . . Construcción de quintiles . . . . . . . . Resultados Metodologı́a Deaton . . . . Edad de retiro del panel . . . . . . . . . Cambio tendencia efecto cohorte . . . . Efecto cohorte sobre ingreso por quintil. Bibliografı́a. . . . . . . . .. . . . . . . . .. . . . . . . . .. . . . . . . . .. . . . . . . . .. . . . . . . . .. . . . . . . . .. . . . . . . . .. . . . . . . . .. . . . . . . . .. . . . . . . . .. . . . . . . . .. . . . . . . . .. . . . . . . . .. . . . . . . . .. . . . . . . . .. 39 39 43 45 45 46 73 74 77 79. 3.
(6) 1.. Introducción. En Chile, como en muchos otros paı́ces, los individuos al trabajar deben imponer de forma obligatoria parte de su sueldo al sistema de pensiones. Este capital, será invertido por una administradora de fondos de pensiones, para luego ser entregado como pensión al momento de jubilar. Dicho de otro modo, el gobierno establece un ahorro obligatorio para la vejez, el cual será complementado o suplido por el mismo gobierno en el caso de que el monto alcanzado por un individuo sea menor al mı́nimo definido por el Estado. Sin embargo, pese a la obligatoriedad del sistema, los individuos pueden dejar de imponer ya sea no trabajando como empleándose en el sector informal. En el caso de que los individuos opten por trabajar en el sector informal, recibirán el sueldo completo mes a mes, pero si parte de ese sueldo no es ahorrado para la vejez de forma voluntaria, los trabajadores carecerán de una pensión adecuada al momento de jubilar. Varios estudios han demostrado un preocupante nivel de cotización en Chile, particularmente en el caso de las mujeres, los jóvenes y los sectores de menores ingresos1 , lo que ha repercutido en bajas pensiones para quienes hoy jubilan y por ende en un amplio debate nacional. Con el objetivo de generar un aporte a la discusión y al desarrollo de polı́ticas adecuadas, a lo largo del siguiente estudio se propone un nuevo enfoque en cuanto al análisis sobre los determinantes de la tendencia a cotizar, el cual consiste en comprender por qué los individuos cotizan o no durante su vida laboral, a partir de las tendencias generacionales. De este modo, la contribución de este estudio consiste en mirar los datos de otra forma a lo que se ha hecho hasta ahora; identificando el efecto de las cohortes, grupos de individuos nacidos un mismo año, sobre la tendencia a cotizar. Al desarrollar una explicación sobre la tendencia a cotizar en base a caracterı́sticas generacionales, algo que hasta ahora no se ha desarrollado en la literatura, surgen particularmente dos ventajas. En primer lugar, se obtiene un conocimiento dinámico de lo que está ocurriendo con el comportamiento de los individuos, ya que al conocer el comportamiento de una generación tenemos información sobre como será el comportamiento a futuro más allá de los hechos especı́ficos que ocurran, de modo que podremos anticiparnos a comprender como evolucionará el ahorro previsional y por ende como serán las pensiones. En segundo lugar, al analizar en base a generaciones una decisión compleja de estudiar como lo es el cotizar o no hacerlo, decisión que se encuentra enlazada a un conjunto amplio de determinantes como lo son el salario y la demanda laboral, somos capaces de contribuir al estudio sobre los determinantes de la tendencia a cotizar, al encontrar causalidades entre las caracterı́sticas que destacan a una generación de otra y las tendencias generacionales en cuanto a la cotización. Para la realización del estudio, en primer lugar se estima el efecto cohorte para los hombres nacidos entre 1950 y 1985, utilizando como base de datos la historia de afiliados al seguro de cesantı́a; programa que fue implementado en 2002 y que forma parte de las 1. Apella et al. (2011), Bernstein, Larrain y Pino (2011).. 4.
(7) cotizaciones obligatorias impuestas por el Estado2 . Dado que los trabajadores realizan una contribución conjunta al sistema de pensiones y al seguro de cesantı́a, al conocer la historia de cotizaciones al seguro de cesantı́a entre 2002 y 2012, podemos estudiar el comportamiento de los individuos en cuanto a la cotización al sistema de pensiones, corrigiendo por ciertas excepciones de individuos que participan únicamente en el sistema de pensiones. Para la realización del estudio, aplicamos la metodologı́a de Deaton(1997), la cual consiste en una descomposición de los efectos año, edad y cohorte, con el fin de explicar la evolución de la densidad de cotización entendida como el porcentaje de meses cotizados durante la vida laboral de un individuo. Además, se divide la población en quintiles de ingreso y se estima el efecto cohorte por quintil, de modo de comprender cómo cambia el comportamiento de los individuos según nivel de ingresos. En segundo lugar, una vez obtenidos los resultados, se plantea una posible explicación a estos en base a las caracterı́sticas generacionales y los hechos especı́ficos que han marcado a una generación u otra. En primer lugar, encontramos que los sectores de mayores ingresos presentan un efecto cohorte positivo en cuanto a la tendencia a cotizar, es decir, las generaciones más nuevas estarı́an cotizando cada vez más. Por el contrario, los sectores de menores ingresos presentan un efecto cohorte negativo, es decir las cohortes más nuevas estarı́an cotizando cada vez menos. Mientras tanto, los sectores de ingresos medios presentan un quiebre en la tendencia; en un comienzo presentarı́an un efecto cohorte negativo lo que serı́a revertido para las cohortes de individuos nacidos a mediados de los setenta, es decir, las generaciones más nuevas a partir de las cohortes nacidas a mediados de los setenta estarı́an cotizando cada vez más. Como explicación a los resultados, se plantea que frente al aumento de las expectativas de vida, como al aumento de los ingresos reales como respuesta a una mejora en la educación, las cohortes más nuevas presentarı́an una mayor preferencia por ahorro para la vejez, con lo que la tendencia a cotizar serı́a mayor. Sin embargo, pese a la mayor preferencia por ahorro para la vejez, los sectores de ingresos medios y bajos tomarı́an sus decisiones en base a los incentivos introducidos por el gobierno a través del desarrollo de subsidios y polı́ticas focalizadas, por medio de los cuales los individuos experimentarı́an un efecto ingreso, a través del aumento del valor final de las pensiones, como un efecto sustitución, a través del aumento o la disminución del costo de oportunidad de cotizar. De este modo, la decisión final de los individuos dependerá tanto de la magnitud como del sentido de los efectos mencionados, y por ende del efecto final. En cuanto a los sectores de menores ingresos, el efecto cohorte negativo serı́a explicado por un aumento sucesivo de los subsidios focalizados, aumentando el costo de oportunidad de cotizar3 , como un aumento de 2. Los trabajadores dependientes es decir, aquellos que prestan servicios a un empleador a través de un contrato de trabajo, deben realizar cotizaciones previsionales de forma obligatoria, las que son descontadas de su remuneración. Dentro de las cotizaciones obligatorias, un 10 por ciento se destina al sistema de pensiones, un 7 por ciento a salud, y un 0,6 por ciento al seguro de cesantı́a. 3 Los subsidios focalizados, como se explicará más adelante, son beneficios condicionados a un grupo de individuos, quienes para calificar al subsidio deben demostrar su pertenencia a tal grupo. La gran. 5.
(8) la pensión asistencial durante la reforma al sistema de pensiones en 2008, aumentando el valor final de las pensiones y generándose por ende, en conjunto, un efecto negativo sobre la cotización. Mientras tanto, el quiebre en los sectores medios serı́a explicado por la introducción, como parte de la reforma al sistema de pensiones en 2008, de una serie de programas orientados al empleo de los más jóvenes y su consecuente efecto positivo sobre la cotización a través de un aumento del costo de oportunidad de no cotizar. Los resultados llaman la atención en dos sentidos. En primer lugar, se encuentra que la brecha en las pensiones auto financiadas no solo está presente hoy en dı́a, sino que irı́a en aumento a futuro. Es decir, encontramos que más allá del ciclo económico, los sectores de mayores ingresos tendrán cada vez mejores pensiones como respuesta a una mayor cotización durante su vida laboral, mientras que los sectores de menores ingresos tendrán cada vez menores pensiones, y que, de no ser suplidas por el Estado, llegarán a niveles muy bajos. En segundo lugar, encontramos que la reforma habrı́a tenido un efecto positivo sobre la cotización en los sectores medios, mientras que no habrı́a tenido los resultados esperados en los grupos de menores ingresos. Este último punto es particularmente interesante en nuestro estudio debido a que a través de un enfoque de cohortes, se ha identificado en parte, el efecto sobre la cotización de una de las principales reformas llevadas a cabo durante los últimos años en el paı́s, concordando en parte, con los resultados de estudios previos a la misma reforma como el de Attanazzio et. al. (2011), quien identifica una baja en el empleo formal como consecuencia de la reforma. Es decir, hemos utilizado el enfoque de cohortes no solo para identificar tendencias y quiebres en éstas, sino también para evaluar el efecto de polı́ticas a partir de las tendencias generacionales encontradas. El trabajo se desarrolla de la siguiente forma: en la sección 2 se realiza un revisión de la literatura sobre cotización y estudio de cohortes, con el fin de describir el aporte que busca ser el estudio. En la sección 3 se realiza una revisión de los datos, de modo de dilucidar la existencia de un efecto cohorte sobre la tendencia a cotizar. En la sección 4 se describe y utiliza la metodologı́a de Deaton(1997) para despejar el efecto cohorte a nivel poblacional y por quintil de ingresos. En la sección 5 se plantea una posible explicación a los resultados encontrados en la sección 4, la cual es en parte testeada econométricamente. Por último, en la sección 6 se concluye el estudio, planteando posibles lı́neas de estudio a seguir.. 2.. Literatura. Los sistemas de pensiones privados, fueron implementados por primera vez a comienzos de los ochenta, con la pionera reforma llevada a cabo en Chile, mediante la cual se transformó el sistema de reparto en un sistema de capitalización individual. Años más mayorı́a de los beneficios focalizados están destinados a los grupos más vulnerables de la población, quienes para obtener los beneficios deben demostrar su condición de vulnerablidad. De esta forma, los subsidios focalizados introducen incentivos a esconder recursos de modo de calificar a ellos, siendo una de las formas mas usuales la no cotización, a través de la elección del sector informal.. 6.
(9) tarde, surge particularmente en los paı́ces en desarrollo, una gran preocupación por los bajos niveles de cobertura que ha alcanzado el sistema, considerando la importancia que esto significa en el contexto de un sistema de capitalización individual. En Amércia Latina, estudios como Lucchetti y Rofman (2006), Bertranou, Grushka y Rofman (2003), Arza y Cruces (2003) y Bucheli (2004) muestran niveles preocupantes de cobertura, que a su vez no estarı́an mejorando con el paso de los años. Sin embargo, los estudios mencionados consideran cobertura, como la proporción de afiliados al sistema sobre la fuerza laboral. Estudios más recientes, a partir de las historias laborales de los afiliados, han construido indicadores de densidad de cotización, entendida como frecuencia de aportes al sistema, identificando que no solo la cobertura es preocupante, sino también la frecuencia de aportes durante la vida laboral de un individuo, lo que explicarı́a las bajas pensiones alcanzadas al jubilar. Forteza et al (2011) estudia los niveles de densidad de cotización de Argentina, Uruguay y Chile, encontrando niveles preocupantes, desde 50 a 60 por ciento en promedio, y altamente heterogéneos dentro de la población. Por su lado, tanto Langomarsino y Lanzilotta (2004) como Bertranou y Sánchez (2003), además de identificar bajos niveles de densidad de cotización para Uruguay y Argentina, respectivamente, analizan los determinantes de la frecuencia de aportes, encontrando ambos que los hombres de mayor edad y mayores ingresos son quienes mayor densidad de cotización presentan. En el caso de Chile, Bernstein, Larrain y Pino (2005) estiman niveles de cotizacion de 56 por ciento para los hombres y de 48 por ciento para las mujeres, similar a lo encontrado por Forteza et al. (2011) con un 58 y un 43 por ciento para hombres y mujeres respectivamente. Sin embargo, en el caso de Chile, no existen estudios que hayan investigado los determinantes de la frecuencia de aportes al sistema de pensiones. Algunos estudios que podrı́an aproximarse a esto, serı́an el estudio de Contreras el al. (2009) junto al de Amuedo Dorantes (2004), con respecto a los determinantes del empleo informal, o estudios como el de Bravo et al. (2008) y Landerretche y Martı́nez (2011), con respecto a los determinantes del ahorro previsional voluntario. Contreras et al. (2009), a partir de un modelo de doble selección, analiza los determinantes del trabajo informal, medido como no contribución al sistema de seguridad social, encontrándose que a mayor educación, mayor probabilidad de contribuir al sistema de pensiones, lo que también estarı́a explicado por un menor número de hijos y ser jefe de hogar, resultado que concuerda con lo encontrado por Amuedo Dorantes (2004). Por otro lado, existe literatura reciente que analiza los determinantes del ahorro voluntario en Chile, lo que permite comprender qué tipo de individuos son los que más valorarı́an la contribución al sistema de pensiones debido a que estarı́an cotizando más allá de lo impuesto por el Estado. Los estudios mencionados, encuentran que a mayores ingresos y mayor edad, mayor probabilidad de tener ahorro voluntario (Bravo et al. (2008)), como también un mayor conocimiento del sistema financiero tendrı́a un efecto positivo sobre el ahorro previsional (Landerretche y Martı́nez (2011)). El presente trabajo pretende ser un aporte en cuanto al estudio sobre los determinantes de la tendencia a cotizar, lo que no ha sido estudiado de forma directa en Chile, pero a. 7.
(10) partir de una perspectiva que no ha sido utilizada en la literatura4 ; el enfoque por cohortes. La ventaja de este enfoque, y por ende el aporte que se realiza a la literatura, consiste entre otras cosas, en que permite una mirada dinámica5 sobre los determinantes de la decisión de cotizar, sin la necesidad de poseer un panel balanceado lo que es altamente costoso, y solucionando el problema de pérdida de representatividad del panel en el tiempo6 . De este modo, la construcción de un panel a partir de la confección de cohortes sintéticas en base a una serie de encuestas de corte transversal, permite suplir los problemas que supone un panel7 . Por otro lado, al despejar los efectos del ciclo economómico como del ciclo de vida, del efecto cohorte, es posible identificar no solo las caracterı́sticas generacionales que puedan afectar la decisión sobre cotizar y por ende contribuir al análisis de los determinantes de la tendencia a cotizar, sino también identificar el efecto que ciertas polı́ticas o reformas dirigidas a ciertas generaciones especı́ficas puedan tener sobre la tendencia a cotizar. De este modo, el enfoque de cohortes no solo contribuye al análisis sobre los determinantes de la tendencia a cotizar, sino que provee una forma novedosa de analizar el efecto de reformas y polı́ticas, a partir de analizar como cambia el comportamiento generacional. En la literatura, el análisis de cohorte ha sido ampliamente utilizado, particularmente para estudiar consumo y ahorro. En cuanto al ahorro, contexto en el cual se enmarca el estudio sobre la tendencia a cotizar, Attanazio (1993), con el objetivo de explicar la baja de los ahorros personales en los ochenta en Estados Unidos, utiliza el enfoque de cohortes para estimar el cambio de los perfiles de ahorro por edad para las diferentes generaciones. Del mismo modo, Deaton y Paxson (1994), estudia el perfil de ahorro a lo largo del ciclo de vida en Taiwan y sus implicancias en la calidad de vida durante la vejez, analizando como cambia el ahorro como respuesta a los cambios demográficos como al crecimiento del ingreso. Otro ejemplo es Gibson y Scobie (2001) en donde se estudia el efecto cohorte sobre el ingreso, consumo y ahorro de los hogares en Nueva Zelanda. En Chile, el enfoque de cohortes se ha utilizado para analizar fenómenos como el desempleo y los ingresos salariales, la tasa de participación en el mercado laboral y la desigualdad. Paredes y Larrañaga (1999) analizan la evolución del desempleo y los salarios para las cohortes, encontrando un efecto cohorte negativo en los salarios y un efecto cohorte positivo en cuanto al desempleo para las cohortes nacidas desde 1940 en adelante. Contreras et al. (2005), analiza la tasa de participación femenina en base a cohortes, encontrando que las generaciones más jóvenes presentan mayores tasas de participación. Sapelli(2007) encuentra que el efecto cohorte sobre la desigualdad habrı́a aumentado hasta las cohortes de 1950, mientras que desde las cohortes de individuos nacidos desde 1960 en adelante, el efecto cohorte sobre la desigualdad 4. Hasta lo revisado. A través de seguir a los individuos en el tiempo. 6 Deaton, 1997. 7 Como se verá más adelante, la base de datos de afiliados al seguro de cesantı́a constituye un panel desbalanceado debido a que los individuos entran a lo largo de todo el panel, lo que genera pérdida de observaciones. De este modo, se realiza la construcción de cohortes sintéticas por cada año, en donde muchos individuos estarán de forma repetida en las distintas cohortes, sin embargo cada cohortes comprenderá a los nuevos afiliados en un perı́odo. Esto se discute con más detalle en la sección de metodologı́a. 5. 8.
(11) irı́a diminuyendo para las cohortes más nuevas. La explicación al aumento de la desigualdad vendrı́a por un aumento en la calidad de la educación, mientras que por el contrario, la baja en la desigualdad, estarı́a explicado por una disminución de los retornos a la experiencia. Sin embargo, el análisis en base a cohortes en cuanto a la tendencia a cotizar o más aún en cuanto al ahorro de los hogares, no se ha realizado aún en Chile, como tampoco en otros paı́ces de América Latina, hasta lo revisado. De modo que este estudio pretende no solo ser un aporte en cuanto a ilustrar la situación de Chile en relación al comportamiento generacional sobre la tendencia a cotizar, sino una propuesta a nivel internacional.. 3.. Datos. Los datos utilizados en este estudio se obtienen de la base de datos de afiliados al seguro de cesantı́a administrada por la Superintendencia de Pensiones. La muestra representa un 5 por ciento del total de afiliados al seguro y consiste en un panel que comienza en octubre de 2002, con la implementación del programa, y finaliza en marzo de 2012. En el contexto de nuestro estudio, en el cual nos interesa comprender cómo ha cambiado la tendencia a cotizar al sistema de pensiones a través de las generaciones, el utilizar el panel de afiliados al seguro de cesantı́a nos permite obtener información tanto sobre lo que ocurre a nivel individual en cuanto a las cotizaciones al sistema de pensiones, como sobre las caracterı́sticas socioeconómicas de estos individuos. Esto se debe a que los individuos asalariados y que poseen contrato se ven obligados por ley a cotizar al sistema de pensiones como al seguro de cesantı́a, entre otras obligaciones 8 . Pese a lo anterior, existen dos excepciones a la cotización conjunta a ambos programas. En primer lugar encontramos la posibilidad de que el individuo no posea contrato y cotice de forma voluntaria como independiente o trabajador del sector informal. Sin embargo, Poblete (2011) cruza los datos del seguro de cesantı́a con los del sistema de pensiones, encontrando que tan solo el 6 por ciento de los individuos que no cotizan en un mes para el seguro de cesantı́a lo hacen para el sistema de pensiones. Dado el bajo porcentaje de individuos que cotizan en el sistema de pensiones y no en el seguro de cesantı́a, entonces pareciera ser que quienes cotizan de forma voluntaria son muy pocos, lo que no generarı́a un problema para nuestro estudio. En segundo lugar, existe la posibilidad de que el individuo no se encuentre afiliado al seguro de cesantı́a debido a que posee un contrato firmado de forma previa a octubre de 2002, caso en el cual el individuo si estará cotizando para el sistema de pensiones, pero no para el seguro de cesantı́a. La fecha de afiliación constituirı́a un problema en el caso de que aquellos individuos que se afilian antes o después presenten un comportamiento 8. Sólo se ven obligados a cotizar por ley al seguro de cesantı́a aquellos individuos que han iniciado un contrato de forma posterior a octubre de 2002. Quienes poseen contrato previo a esa fecha, pueden cotizar de forma voluntaria, sin embargo el número de individuos que ha accedido de forma voluntaria es muy bajo, alcanzando tan solo un 3 por ciento según lo reportado por Fajnzylber y Reyes (2005) para los primeros años del seguro.. 9.
(12) distinto en cuanto a la cotización. En el anexo9 , se realiza un análisis sobre el cambio en el comportamiento de los individuos según fecha de afiliación al seguro, encontrando que el comportamiento no presenta una relación lineal con la fecha de afiliación, es decir aquellos individuos que se afilian antes no cotizarı́an más o menos, lo que se observa para cohortes de todas las edades, es decir se rechazarı́a la hipótesis planteada por Fajnzylber y Reyes (2005) en cuanto a que los individuos que se afilian en un principio serı́an más inestables, debido a que al rotar más con mayor probabilidad firmarı́an un nuevo contrato al implementarse el seguro de cesantı́a en 2002. Una explicación a esto serı́a que pese a que son individuos que rotan más, son contratados con mayor facilidad, es decir poseen menores perı́odos de desempleo. Por último, de los resultados encontrados, llama la atención que en general se ve una mayor tendencia a cotizar para los afiliados en 2002 y 2010, para ver como afecta esto nuestros resultados, se estiman regresiones considerando estos años y no considerándolos. Finalmente, de la muestra total de afiliados, se considera únicamente a los hombres afiliados entre 2003 y 2010, excluyendo a los afiliados en 2002 debido a que presentan una tendencia a cotizar mayor que sesgarı́a los resultados del análisis en cohortes 10 y, que pertenezcan a las cohortes de individuos nacidos desde 1950 hasta 1985. No se considera a los individuos nacidos de forma previa, debido a que constituyen un grupo pequeño de individuos 11 y que por lo mismo no son representativos del comportamiento de los individuos de la misma cohorte a nivel del sistema de pensiones. Junto a esto, se considera únicamente a las cohortes nacidas hasta 1985, con lo que son quienes comienzan el perı́odo de análisis con 18 años, de modo que podemos observarlas a lo largo de todo el perı́odo.. 3.1.. Revisión de los datos. Nuestra variable de interés consiste en la densidad de cotización por individuo, entendida como el porcentaje de tiempo que un individuo ha cotizado durante su vida laboral y se define como el total de meses efectivos en que el individuo cotizó, sobre los meses potenciales de cotizar. Los meses potenciales consisten en aquellos en que el individuo es mayor de 18 años y menor de 65 años, encontrándose vivo. En la literatura que analiza la densidad de cotización de los individuos, existen dos posibilidades en cuanto a la forma de calcular esta medida. Una primera posibilidad consiste en considerar como vida activa o potencial de un individuo el perı́odo desde el primer mes en que el individuo cotizó hasta el último mes en que lo hizo (Berstein, Larrain y Pino 2011), mientras que una segunda forma consiste en considerar como potencial de cotizar la vida laboral establecida por ley, que en Chile comienza a los 18 y finaliza a los 65 años de edad, en el caso de los hombres. Para la realización de nuestro estudio se considera adecuado utilizar la segunda metodologı́a particularmente por el hecho de que nuestra base de datos, al comenzar en 2002 y finalizar 9. Anexo 1. No se considera a los afiliados en 2011 o 2012, debido a que poseemos muy pocas observaciones, y constituyen un pequeño grupo del total, al rededor de un 4 por ciento. 11 Figura 7.8, Anexo 2. 10. 10.
(13) en 2012, no nos permite saber qué es lo que ocurrió con el individuo de forma previa y posterior al panel, de modo que obtendrı́amos que los individuos que desaparecen del panel estarı́an retirados existiendo la posibilidad de que hayan dejado de cotizar por un perı́odo de tiempo, lo que afectarı́a particularmente a los individuos más jóvenes. Al considerar como potencial el perı́odo de 18 a 65 años de edad, pese a que también existirán errores de medición como el caso de los individuos que jubilan después de los 65 años, nos permite tener una visión más completa sobre el comportamiento de los individuos a lo largo de su vida laboral. A continuación se analiza la densidad de cotización y su evolución en el tiempo y por edad. Para realizar el análisis, se definió la densidad de cotización anual como el porcentaje de meses cotizados sobre meses potenciales de cotizar durante un año por individuo afiliado12 . En la figura 3.1 se observa la evolución de la densidad de cotización anual para toda la muestra de individuos, encontrándose que la densidad de cotización, a exepción de lo ocurrido entre 2003 y 2004, sigue un comportamiento similar a la evolución del PIB, 13 lo que era de esperar debido a que el crecimiento económico del paı́s explicarı́a el nivel de empleo y consecuentemente el nivel de individuos trabajando en el sector formal. En relación a lo observado para los años 2003 y 2004, la baja en la densidad de cotización se explicarı́a por el hecho de que quienes se afilian en 2003 presentan una menor densidad de cotización anual que quienes se afilian en 2002 como se mencionó previamente 14 . Los resultados encontrados en la figura indicarı́an que entre 2004 y 2007 la densidad de cotización anual pasó de 62 a 64 por ciento, bajando a menos de 60 por ciento en 2009. Sin embargo, al mirar el total de individuos afiliados, solo obtenemos una media para la población. Siguiendo la propuesta de este estudio, la cual consiste en analizar la tendencia a cotizar a través de las generaciones, en la figura 3.2 se presenta la densidad de cotización anual promedio para varias cohortes observadas entre 2003 y 2011. Por ejemplo, para el caso de la cohorte de individuos nacidos en 1980, que en 2003 poseı́an 23 años, se calculó la densidad de cotización anual media para el año 2003, considerando únicamente quienes se habı́an afiliado en 2002, y se obtuvo el primer punto de la lı́nea correspondiente a la cohorte. Luego, para el segundo punto de la lı́nea, se calcula la densidad de cotización anual media para los individuos de la misma cohorte que en 2004 poseı́an 24 años, considerando todos los individuos afiliados entre 2002 y 2003, y ası́ sucesivamente. En la figura se presentan únicamente algunas cohortes de modo de hacer más visibles los resultados. 15 12. Se descartó de la muestra la densidad de cotización anual para el año en que el individuo se afilió debido a que al no tener las observaciones para los 12 meses de ese año, la densidad anual no es posible de calcular. Se podrı́a calcular la densidad de cotización únicamente por los meses cotizados, pero al haberse afiliado el mismo año, con alta probabilidad la densidad serı́a cercana a uno debido a que el individuo recién comienza a trabajar, obteniendo una medida sesgada. Es decir, para el caso de un individuo que se afilia en 2004, tendremos 7 observaciones anuales, correspondientes a los años 2005 hasta 2011. 13 Anexo 3. 14 Anexo 1 figura 7.7. 15 La realización de este gráfico sigue lo ralizado por Deaton (1997) para el ingreso por cohortes en Taiwan.. 11.
(14) Al mirar la figura 3.2 se observa que tanto el nivel como la evolución de la tendencia a cotizar entre cohortes varı́a, es decir lo observado en la figura 3.1 es tan solo un promedio de muchas generaciones. Como se observa, al comparar las cohortes de 1955 a 1975, la cohorte con menor nivel de cotización es la de 1955 seguida por la de 1965, y por último la de 1975, es decir las generaciones más nuevas presentan un mayor nivel de densidad de cotización anual. Por otro lado, a diferencia de las cohortes anteriores, las cohortes de 1980 y 1985 presentan un tendencia creciente en cuanto a la densidad de cotización, a exepción del año 2009, con la cohorte de 1980 por sobre la de 1985. Sin embargo, es importante considerar que lo observado no es solo resultado de un cambio en el comportamiento de las generaciones, sino también de que las cohortes son observadas a diversas edades. Es decir, si miramos la cohorte de 1980 entre los años 2003 y 2011, entonces lo observado en 2003 consiste en el comportamiento de los individuos cuando poseı́an 23 años, en 2004 cuando poseı́an 24 años y ası́ sucesivamente hasta los 31 años, mientras que si miramos la cohorte de 1955, observamos el comportamiento desde los 48 a los 56 años de edad. En nuestro estudio nos interesa analizar, despejando el efecto explicado por la edad, que parte de los cambios en el comportamiento son explicados por los cambios generacionales. Por último al mirar la figura 3.2, encontramos que posterior al año 2009, quienes más crecieron en su tendencia a cotizar son las cohortes más nuevas. Este resultado llama particularmente la atención debido a que se esperarı́a que los individuos más jóvenes sean quienes más afectados se vieron por la crisis, como se evidencia a nivel internacional, lo que no se observa en la figura (Farber, 2004). En nuestro estudio nos interesa comprender cuanto de este comportamiento es explicado por un efecto cohorte más allá de un efecto edad. En la figura 3.3, se presenta la evolución de la densidad de cotización por edad. Como se observa en la figura, durante la primera etapa de la vida laboral, la densidad de cotización aumenta por cada año más de edad alcanzando su peack a los 35 años, lo que es seguido de una gradual caı́da hasta los 60 años. Sin embargo al considerar que el perı́odo de estudio consiste en los años desde 2003 hasta 2011, nuevamente encontramos que el cambio en el comportamiento no es explicado únicamente por un efecto edad, sino por el hecho de que las cohortes utilizadas para calcular la edad promedio varı́an. A modo de ejemplo, las cohortes que presentan 30 años en el panel son aquellas compuestas por individuos nacidos entre 1973 y 1981, mientras que las que presentan 50 años en el panel son las cohortes de individuos nacidos entre 1953 y 1961. Es decir, no sabemos cuanto de la menor cotización a los 50 años en relación a los 30 años de edad, es explicada por un cambio en el comportamiento a lo largo del ciclo de vida, o por un cambio en el comportamiento de las cohortes. En la figura 3.4, se observa la evolución de la densidad de cotización media para el perı́odo 2003-2011, desagregando la población por quintil de ingresos 16 . Para definir los quintiles se dividió la población muestral en 5 según el ingreso medio recibido por individuo, 16. Anexo 4.. 12.
(15) en pesos del año 2012 17 . Los quintiles definidos presentan un ingreso medio de al rededor de 132.000, 206.000, 273.000, 407.000 y 1.032.000 pesos respectivamente. Como se observa en la figura, la evolución anual de la densidad de cotización se comporta de forma similar para todos los quintiles, a exepción del quintil de menores ingresos que presenta una caı́da gradual de la densidad de cotización anual a lo largo del perı́odo. Por otro lado, al comparar la densidad de cotización inicial y final, encontramos que al igual que el quintil de menores ingresos, el quintil 2 termina con una menor densidad de cotización que con la inicial, mientras que el quintil 3 termina el perı́odo casi al mismo nivel que al inicio. Por el contrario, los dos quintiles de mayores ingresos presentan un aumento de la densidad de cotización. Por último, en relación al nivel de cotización, se observa que el quintil de menores ingresos se encuentra muy por debajo del resto, con una densidad de cotización promedio cercana al 35 por ciento, seguido del quintil 2 y luego del 3. Entre el quintil 4 y 5 se encuentra que la diferencia es muy leve, con una densidad promedio de alrededor de 75 por ciento. Es decir existe una gran brecha entre quienes reciben mayores y menores ingresos. En nuestro estudio nos interesa comprender cómo se comportan los individuos en cuanto a su decisión sobre cotizar y contribuir al sistema de pensiones. En este contexto la revisión de los datos dilucida una serie de factores que motivan la estimación a continuación. En primer lugar, encontramos que la densidad de cotización no solo varı́a a través de los años como respuesta a las condiciones macroeconómicas del paı́s, sino también varı́a a través de cohortes y a lo largo del ciclo de vida de un individuo, encontrando que las cohortes más nuevas y los individuos a edades más tempranas cotizarı́an más. Sin embargo nos preguntamos hasta qué punto el cambio en el comportamiento de los individuos es explicado por un cambio generacional y hasta qué punto, por un cambio de comportamiento a lo largo de la vida. Por otro lado, continuando con la revisión de datos, hemos observado la existencia de una brecha entre los individuos de menores y mayores ingresos en cuanto a la densidad de cotización anual, la cual estarı́a aumentando en el tiempo, nos preguntamos entonces qué parte de esta evolución estarı́a explicada por un cambio en el comportamiento de las generaciones para entender si más allá de la evolución del crecimiento económico, la brecha seguirá creciendo en el tiempo. Y por último nos interesa comprender como se explica, a nivel de cohortes, el hecho de que los individuos nacidos más recientemente no se hayan visto afectados por la crisis de 2008 a nivel de cotización. 17 Para obtener los ingresos medios se estimó el ingreso medio anual en UF, de modo de eliminar el efecto de la inflación en los salarios. En el cuadro 5 del anexo 4, se presenta el rango de ingresos por quintil en pesos del año 2012, es decir una vez obtenido el salario en UF, se multiplicó por la UF del 2002.. 13.
(16) Figura 3.1. Figura 3.2. 14.
(17) Figura 3.3. Figura 3.4. 4.. Metodologı́a y Resultados. Como se mencionó en la sección anterior, nos interesa estudiar cómo el cambio en la densidad de cotización es explicado por un cambio en el comportamiento de individuos 15.
(18) nacidos en distintos perı́odos. Una generación o cohorte se define como un grupo de individuos nacidos un mismo año y que poseen caracterı́sticas especı́ficas que influyen en su comportamiento tales como nivel y calidad de la educación, caracterı́sticas demográficas y hechos especı́ficos en el tiempo que hayan ocurrido en momentos determinantes del ciclo de vida. Ejemplos de esto son el efecto del denominado baby boom en Estados Unidos sobre el ahorro (Attanazio 1993), el efecto de la mejora en la calidad de la educación sobre la desigualdad y los salarios (Paredes y Larrañaga 1999) y el efecto de los sucesos ocurridos en 1973 en Chile en cuanto a liberalización del mercado y la apertura de la economı́a sobre la educación y, por ende, sobre la desigualdad (Sapelli 2007). Sin embargo, para comprender la evolución de la decisión sobre cotizar o no hacerlo como respuesta a los cambios generacionales, es necesario distinguir tres efectos; edad, año y cohorte. El efecto edad consiste en la incidencia del ciclo de vida sobre la evolución de la tendencia a cotizar, el efecto año en el ciclo económico y su efecto en la tendencia a cotizar y el efecto cohorte en las diferencias en la tendencia a cotizar entre las generaciones de individuos nacidos un mismo año. Para el estudio de cohortes se sigue la metodologı́a de Deaton(1997)18 , la cual consiste en una descomposición de los efectos año, cohorte y edad, asumiendo independencia de estos efectos entre sı́, y la cual, por medio de suponer que el efecto año explica sólo efectos cı́clicos que en total suman cero, permite solucionar el problema de identificación de los tres efectos ampliamente discutido en la literatura 19 . Lo esencial de esta metodologı́a consiste en asumir que todas las cohortes poseen un perfil de ciclo de vida común en relación al comportamiento sobre la tendencia a cotizar, y que por ende cualquier desvı́o de éste perfil será entendido como un efecto cohorte sobre la tendencia a cotizar. Para la construcción del ciclo de vida común, dado que ninguna cohorte es observada a lo largo de toda su vida, se observa el comportamiento de diversas cohortes a través de distintas fases del ciclo de vida y luego se estima el perfil etario de forma semi paramétrica a partir de los coeficientes de la regresión de las variables dummies por edad sobre la densidad de cotización de las cohortes. De la misma forma, el efecto cohorte o el desvı́o de una cohorte con respecto al perfil de ciclo de vida común, se estima como los coeficientes de las variables dummies por cohorte de la misma regresión sobre la densidad de cotización. Por último, la tendencia a cotizar también se ve afectada por shocks cı́clicos que mueven temporalmente a las cohortes del perfil de ciclo de vida común, los cuales son entendidos como efecto año. Al igual que el efecto edad y cohorte, el efecto año se obtiene a partir de los coeficientes de las variables dummies por año de la misma regresión sobre la densidad de cotización. 18. La metodologı́a fue propuesta por primera vez en Deaton(1985) y luego en Deaton y Paxson(1994), sin embargo fue descrita en detalle en Deaton(1997), de modo que al hablar de Deaton(1997) a lo largo del estudio, nos referimos a la serie de publicaciones recién descrita. 19 Al pretender distinguir el efecto cohorte de los efecto edad y año, tal como nos interesa en el estudio, la literatura ha enfrentado un problema de identificación serio. La edad es entendida como el tiempo desde que nació el individuo, el perı́odo como el tiempo desde una fecha especı́fica y la cohorte como la fecha en que nació un individuo, pese a que conceptualmente no es difı́cil comprender la diferencia entre ellos, estadı́sticamente existe dependencia entre los tres efectos introduciendo un problema de multicolinealidad lo que impide atribuir un efecto único a cada una de las tres variables.. 16.
(19) La representación de esta metodologı́a se describe a partir de la siguiente ecuación: yct = β + αα + γc + φt + uct. (1). en donde αα es el efecto edad para la edad a, γc es el efecto cohorte para la cohorte c, y φt es el efecto año para el año t. Es decir, la densidad de cotización media de una cohorte c, durante el año t, es explicada por los tres efectos, de modo que el objetivo consiste en identificarlos. Los efectos podrı́an ser representados tanto por variables dummies como también podrı́an ser modelados como polinomios de distinto orden en el caso del efecto edad o de forma lineal en el caso del efecto cohorte, sin embargo Deaton(1997) recomienda utilizar dummies de modo de capturar los efectos de forma semi paramétrica, con lo que la ecuación a estimar serı́a: Y = B + Aα + Cγ + T φ + u. (2). en donde Y es la variable de interés, A es una matriz de variables dummies por edad, C una matriz de variables dummies por cohorte y T una matriz de variables dummies por cada perı́odo. El panel esta compuesto por observaciones correspondientes a una cohorte particular, durante un año dado. De modo que el número de filas para cada matriz de variables dummies consiste en el número de cohortes por el número de años, mientras que el número de columnas de las matrices A,C y T depende del número de grupos etarios, cohortes y años respectivamente. Sin embargo, como se mencionó previamente, existe un problema de linealidad de los tres efectos. Por ejemplo, si conocemos la edad de una persona y el año de la encuesta, sabremos a que cohorte pertenece. De este modo, el problema de identificación se define como: Asa = T st − Csc. (3). con s, vectores de secuencias de la forma (1, 2, 3, ...), con un largo igual al número de columnas de cada matriz. Para solucionar este problema de identificación y estimar α, γ y φ, en primer lugar, como en toda regresión con variables dummies, debemos botar una columna de cada matriz, pero además Deaton(1997) propone una restricción la cual consiste en una normalización del efecto año de modo que en total, los efectos año sumen cero, y por ende se atribuye el crecimiento a los efectos edad y cohorte, mientras que el efecto año captura únicamente las fluctuaciones del ciclo, las cuales promedian cero en el largo plazo. Para esto, define la matriz T como ortogonal a C, obteniendo la siguiente restricción; Dt = Dt − (t − 1)D2 − (t − 2)D1. (4). t = 1, ..., T. (5). 17.
(20) en donde Dt es la dummy correspondiente al año t, con lo que las variables dummy de año deben sumar cero. Como se menciona en Deaton (1997), por medio de esta metodologı́a se construye un panel en base a cohortes sintéticas, definidas a partir de una serie de encuestas de corte transversal, lo que permite solucionar problemas como attrition o error de medición presentes en los paneles a nivel individual y por otro lado, al construir un panel, es posible despejar el efecto cohorte de los efectos recién mencionados. Sin embargo, para obtener resultados coherentes se debe asegurar que la representatividad de las cohortes a través del tiempo se mantenga estable, de modo que las cohortes no cambien significativamente. Pese a que la base de afiliados al seguro de cesantı́a consiste en un panel, éste se caracteriza por ser en primer lugar un panel desbalanceado lo que se genera con la entrada de individuos a lo largo de todo el panel, y en segundo lugar, solo poseemos las caracterı́sticas socioeconómicas de los individuos al final del perı́odo. Por estos motivos, se considera adecuado la realización del método de Deaton, la cual permite, a través de la construcción de cohortes sintéticas solucionar el problema de attrition mencionado y utilizar las dummies por cohortes como un instrumento a los cambios en las caracterı́sticas generacionales y su consecuente efecto sobre la tendencia a cotizar. Al hablar de cohortes sintéticas nos referimos a que pese a que la mayorı́a de los individuos permanecen en el panel entre un mes y otro, de modo que forman parte de la cohorte muestral en ambos perı́odos, el total de individuos que compone la cohorte mes a mes, varı́a debido a que cada perı́odo entran nuevos individuos. Considerando la construcción de cohortes sintéticas, debemos asegurar que los nuevos individuos que entran no poseen caracterı́sticas especiales de modo que afecten la representatividad de las cohortes. Sin embargo, como se mencionó previamente, al no haber una relación directa entre fecha de afiliación y densidad de cotización, las cohortes son representativas, y las tendencias estarı́an explicadas por otros factores.. 4.1.. Resultados. Aplicando la metodologı́a de Deaton(1997), obtenemos los resultados para los efectos edad, año y cohorte, en donde los efectos consisten en los coeficientes de las dummies por edad, año y cohorte obtenidos de la regresión, respectivamente. El efecto edad se refiere a la relación que existe entre el ciclo de vida y la tendencia a cotizar de los individuos, medida como la densidad de cotización anual. En la figura 4.1 se presentan de manera gráfica los coeficientes para las variables dummy edad, obtenidos al estimar la regresión para los tres efectos, considerando como edad base los 19 años20 . Como se observa en la figura, la tendencia a cotizar aumenta con la edad alcanzando su peack entre los 35 y 38 años, para luego comenzar a descender de forma gradual hasta los 60 años de edad. Al comparar, por ejemplo, dos individuos de 40 y 60 años, controlando por efecto año y cohorte, tendrı́amos que el individuo de 40 años cotiza un 20 por ciento más que el de 60. Al observar el comportamiento a lo largo del ciclo de vida, llama la atención el hecho 20. Los resultados de la estimación son presentados en el anexo 5 en el cuadro 6.. 18.
(21) de que mientras más cerca se encuentran los individuos de la jubilación, menos cotizan, sin embargo, esto se explica por la forma que utilizamos de medir la densidad de cotización de los individuos al definir como edad de retiro los 65 años. Considerando que hay individuos que se retiran antes de los 65 años del panel, ya sea por jubilación temprana o porque simplemente dejaron de cotizar por un perı́odo de tiempo, a edades más tardı́as tendremos con mayor probabilidad individuos que no cotizan, lo que generará resultados menores. Para comprobar que se da el efecto, reestimamos la regresión considerando como edad de retiro el momento en que el individuo deja de cotizar. Encontramos que efectivamente a mayor edad, mayor tendencia a cotizar. Pese a que podrı́a parecer más razonable continuar el análisis asumiendo la edad de retiro voluntario, consideramos que en un panel tan corto el problema de salida por un tiempo del mercado formal toma mayor peso, lo que se evidencia al ver la distribución de la edad de retiro de los individuos del panel 21 , en donde una gran cantidad de los individuos se retira antes de los 40.. Figura 4.1 En la figura 4.2, se presenta el efecto año, es decir las variables que afectaron el comportamiento de todas las cohortes en cuanto a la tendencia a cotizar por cada perı́odo22 . Los resultados presentados comienzan en 2005, debido a que al realizar la normalización de Deaton para el efecto año, las variables dummy para los años 2003 y 2004, se eliminan. Por otro lado, como se mencionó, al realizar la metodologı́a de Deaton (1997), se asume que los coeficientes de las dummies en total suman cero, lo que se comprueba en la figura. Al observar la figura, encontramos que entre los años 2005 y 2009 la tendencia a cotizar 21 22. Anexo 6, figura 7.11 Los resultados de la regresión se presentan en el cuadro 6 del anexo 5.. 19.
(22) aumenta, con una fuerte caı́da el año 2009, lo que se explica por la crisis experimentada en el paı́s y su consecuente efecto en el desempleo.. Figura 4.2 El efecto cohorte se refiere al cambio en el comportamiento de los individuos como respuesta a los cambios generacionales. En la figura 4.3 se presentan los resultados del efecto cohorte sobre la tendencia a cotizar, entendida como la densidad de cotización anual media por cohorte para el perı́odo 2003-2011, en donde la cohorte base consiste en la cohorte de los individuos nacidos en 1950 23 . En la figura encontramos representados los coeficientes para cada una de las variables dummy por cohorte, es decir por año de nacimiento y su intervalo de confianza a un 5 por ciento de significancia. Al mirar la figura, encontramos resultados significativos desde la cohorte de 1954 hasta la cohorte de 1974; entre las cohortes de 1954 y 1970 se logra observar una caı́da en la tendencia a cotizar, seguido de una pequeña alza para las cohortes más nuevas. Sin embargo, la tendencia es poco clara y con bastantes oscilaciones. Como vimos en la sección de revisión de datos, el comportamiento en cuanto a la tendencia a cotizar es altamente heterogénea entre los individuos de diversos ingresos, por lo cual nos preguntamos si el efecto cohorte encontrado es tan solo un promedio de comportamientos heterogéneos dentro de una misma cohorte, o si efectivamente no hay una tendencia clara en cuanto al efecto cohorte. Para responder a ello, analizamos el efecto desagregando la población por nivel de ingresos en los quintiles ya definidos. Los resultados se presentan de forma gráfica en las figuras 4.3 a la 4.8, mientras que los resultados obtenidos de la regresión para cada uno de los quintiles son presentados en los cuadros 14 al 18 del 23. Los resultados de la regresión se presentan en el anexo 5 en el cuadro 6.. 20.
(23) anexo24 . Como se observa en las figuras, el efecto cohorte presenta una tendencia negativa y significativa para los quintiles de menores ingresos, siendo esto particularmente evidente en el caso del primer quintil. En este caso, al comparar dos individuos a una misma edad, se encontrarı́a que un individuo nacido en 1960 cotiza aproximadamente un 10 por ciento más que un individuo nacido 20 años más tarde. En el caso de los quintiles 3 y 4, la tendencia no es clara, y particularmente en el caso del quintil 3, en el cual los efectos son no significativos, sin embargo se logra observar que para las cohortes de individuos nacidos a mediados de los setenta, la tendencia se revierte y vuelve claramente positiva. Por último, en el caso de los individuos de mayores ingresos, la tendencia cambia completamente, encontrándose que las cohortes más nuevas estarı́an cotizando cada vez más. Es decir en este caso, al comparar un individuo nacido en 1960 con uno nacido en 1980, encontrarı́amos que el segundo cotiza alrededor de un 30 por ciento más. De este modo encontramos que sobre cierto nivel de ingresos, los individuos nacidos más recientemente estarı́an cotizando de forma más intensa, mientras que bajo cierto ingreso, las cohortes más nuevas presentarı́an una menor tendencia a cotizar, sin embargo entre medio de estos grupos encontrarı́amos un quiebre en el comportamiento para las cohortes de individuos nacidos a mediados de los setenta. Para ver desde que nivel de ingresos los individuos se comportan de una u otra forma, analizamos el efecto cohorte para distintas brechas de ingresos como se observa en el anexo25 . Como se observa en el anexo, para los individuos con ingresos menores a 100 mil pesos no hay una tendencia clara en cuanto a la cotización, sin embargo para los individuos con ingresos entre 100.000 y 200.000 pesos, se encuentra que las cohortes más nuevas estarı́an cotizando cada vez menos. Para los individuos con ingresos entre 200 y 400 mil pesos, se observa un claro cambio de tendencia para las cohortes de individuos nacidos al rededor de los setenta, desde donde las cohortes más nuevas cotizan cada vez más. En el caso de los individuos que obtienen ingresos entre 400 y 500 mil pesos, la tendencia no es clara, ya que se podrı́a hablar de un cambio de pendiente para las cohortes más nuevas, pero al generarse el cambio para la cohorte de 1980, hay pocas observaciones que permitan decir que realmente hubo un cambio de tendencia. Luego, para los individuos con ingresos mayores a 500 mil pesos se encuentra un efecto cohorte creciente para las cohortes más nuevas, lo que se hace más evidente para los individuos de mayores ingresos. Hemos utilizado la metodologı́a planteada por Deaton (1997) para explicar el comportamiento de los individuos en cuanto a cotizar, a partir de una mirada de cohortes. Como hemos visto, los resultados son concluyentes; en los sectores de mayores ingresos se evidencia un aumento en la tendencia a cotizar para las generaciones más nuevas, lo que a futuro les permitirá tener mejores pensiones, mientras que por el contrario, las generaciones más nuevas de los sectores de menores ingresos evidencian una menor tendencia a cotizar, lo que a futuro generará una constante caı́da en las pensiones. De este modo, el realizar un análisis 24 25. Anexo 5. Anexo 7.. 21.
(24) en base a cohortes nos ha permitido obtener una mirada dinámica de lo que ocurre en el sistema de pensiones, ya que al comprender como se comportan las generaciones podemos anticipar qué es lo que ocurrirá a futuro con la acumulación de capital para la vejez. En el mismo sentido, no solo hemos evidenciado una brecha en cuanto a la acumulación de capital de los individuos de mayores y menores ingresos para el perı́odo en análisis, sino que hemos podido anticipar como evolucionará esa brecha en el tiempo, la cual irá aumentando en la medida que las cohortes más nuevas de mayores ingresos sigan cotizando más y las cohortes más nuevas de menores ingresos sigan cotizando menos.. Figura 4.3. 22.
(25) Figura 4.4. Figura 4.5. 23.
(26) Figura 4.6. Figura 4.7. 24.
(27) Figura 4.8. 5.. Explicación a los resultados. El presente estudio busca en primer lugar, analizar el cambio en el comportamiento de los individuos en cuanto a la decisión sobre cotizar al sistema de pensiones, a través de las generaciones. En segundo lugar, junto con identificar qué es lo que ha ocurrido, se pretende dar una explicación a los cambios en las tendencias encontrados. En relación a lo primero, utilizando la metodologı́a de Deaton (1997), encontramos que las generaciones más nuevas, dentro de los sectores de mayores ingresos, estarı́an cotizando cada vez más, ocurriendo lo contrario para los sectores de menores ingresos. Mientras que en el caso de los sectores de ingresos medios la tendencia presentarı́a un quiebre para las cohortes de individuos nacidos a mediados de los setenta; en un comienzo la tendencia en cuanto a la cotización serı́a negativa, para luego del quiebre volverse positiva. A continuación nos interesa comprender qué factores podrı́an explicar esta situación. Definimos como cohorte o generación un grupo de individuos nacidos un mismo año y que por ende, poseen caracterı́sticas comunes que influyen en su comportamiento tales como nivel y calidad de la educación, caracterı́sticas demográficas y hechos especı́ficos en el tiempo que hayan ocurrido en momentos determinantes del ciclo de vida. De este modo, para identificar las posibles razones que puedan explicar las tendencias o cambios en estas tendencias en cuanto al efecto cohorte sobre la cotización, es necesario conocer los hechos que pueden haber marcado a una generación u otra. Al revisar los resultados, encontramos sectores de ingresos en donde el efecto cohorte presenta una tendencia lineal, como en el caso de los sectores de mayores y menores ingresos, y sectores en los cuales el efecto cohor-. 25.
(28) te presenta quiebres en la tendencia. Como se puede ver, las tendencias lineales, ya sea crecientes o decrecientes, serı́an explicadas por caracterı́sticas generacionales que evolucionan de forma constante en el tiempo, mientras que los cambios de tendencias, o quiebres, serı́an explicados por hechos especı́ficos, como por ejemplo polı́ticas que afectan a ciertas generaciones, cambiando la tendencia. En conclusión, nos interesa identificar cómo ciertos factores que han cambiado en el tiempo, podrı́an explicar las tendencias y los cambios en las tendencias a cotizar a través de las generaciones. Para comprender de mejor forma el problema, nos situamos en el contexto de un agente representativo que decide si cotizar o no hacerlo a través de optar por trabajar en el sector formal o en caso contrario, por el sector informal. En un primer perı́odo de su vida, el agente trabaja recibiendo un salario, mientras que al final de su vida deja de trabajar, de modo que con el objetivo de suavizar consumo en el tiempo, el individuo debiese ahorrar un porcentaje de su sueldo para financiar su vejez26 . En el caso de que decida trabajar en el sector formal, se ve obligado a imponer parte de su salario27 , lo que no ocurre en el sector informal. Por su lado, el sistema de pensiones, con el objetivo de asegurar un nivel de vida adecuado durante la vejez, se compone por una tasa de contribución al sistema de pensiones definida por el Estado, una pensión mı́nima asignada por el Estado para quienes, participando del sector formal, obtienen una pensión menor a ella, y que por ende complementa la pensión acumulada por el individuo, y una pensión asistencial que consiste en una pensión asignada por el Estado para todos quienes no participan del sector formal y que por lo tanto, no acumulan capital para la vejez. Junto a esto, el Estado asigna una serie de subsidios a quienes participan del sector formal como premio a la cotización, como también asigna una serie de subsidios a quienes no cotizan28 . De este modo la decisión del agente, más allá de los factores relacionados con el ciclo económico y la edad, dependen por un lado de su preferencia por ahorro para la vejez en relación a la tasa de ahorro obligatoria impuesta en el sector formal y por otro lado de los incentivos a la cotización, es decir de los beneficios y costos de cotizar. En cuanto a la preferencia por ahorro para la vejez, dos factores determinantes son el valor presente de los ingresos recibidos y las expectativas de vida. Con el objetivo de suavizar consumo en el tiempo, a mayor valor presente de los ingresos recibidos, mayor preferencia por ahorro para la vejez, ocurriendo lo mismo al aumentar las expectativas de vida, frente a la necesidad de financiar un perı́odo más largo de jubilación. En segundo lugar, en cuanto a los incentivos, a través de la entrega de subsidios el Estado puede generar un efecto ingreso, al aumentar la pensión esperada, disminuyendo los incentivos a la cotización, como también un efecto sustitución aumentando o disminuyendo el valor de trabajar y cotizar en relación 26. Teorı́a del ciclo de vida (Modigliani y Brumberg 1954) e Hipótesis del Ingresos Permanente (Friedman 1957). 27 Lo que se entiende como un ahorro obligatorio para la vejez. 28 Muchos de los subisidios focalizados entregados por el Estado asumen como situación de vulnerabilidad la no cotización, con lo que al no cotizar hay mayor probabilidad de recibir subsidios destinados a los individuos en situación de vulnerabilidad.. 26.
(29) a no hacerlo29 . El resultado final, en cuanto a la cotización, dependerá de la magnitud y dirección de los efectos. A continuación se analizan los determinantes de la cotización recién mencionados. Antes de seguir, es importante mencionar que no se descarta la existencia de otros factores que puedan explicar la tendencia a cotizar, sin embargo en la presente sección interesa desarrollar una hipótesis que entregue una explicación a lo encontrado en los datos, para lo cual será necesario acotar el análisis, planteando los factores que se cree son de mayor relevancia.30. 5.1.. Ingreso salarial real. En el contexto de la teorı́a del ciclo de vida, los individuos optimizan suavizando consumo en el tiempo, de modo que frente a un aumento de los ingresos durante la vida laboral, los individuos responderán aumentando el ahorro para la vejez y por ende aumentando la preferencia por cotizar. En Chile, la educación media por cohorte ha aumentado sostenidamente desde las cohortes de individuos nacidos a principios de los cuarenta (Sapelli 2007), tanto en cobertura como en calidad, resultando en mayores ingresos permanentes durante la vida laboral, lo que como mencionamos, genera mayores tasas de ahorro (Butelmann y Gallego 2001). Con el objetivo de ver si el aumento en los ingresos es en parte explicado por un efecto cohorte, se analiza si efectivamente las cohortes más nuevas reciben mayores ingresos salariales, para lo cual estudiamos el efecto cohorte sobre el ingreso salarial declarado por los individuos afiliados al seguro de cesantı́a utilizando la metodologı́a de Deaton (1997). Se utilizó como variable dependiente el logaritmo del ingreso real medio por cohorte, en pesos de 2012, de forma anual. En la figura 5.1 se observa que el efecto cohorte es positivo, es decir las cohortes más nuevas reciben mayores ingresos salariales. Más aún, al descomponer el resultado por quintiles 31 , se encuentra que para todos los quintiles, el efecto cohorte es positivo, es decir a todo nivel de ingresos, las cohortes más nuevas reciben mayores ingresos reales. 29. El efecto sustitución que se genera depende del tipo de subsidio. En el caso de un subsidio a la cotización, el costo de oportunidad de no cotizar aumenta y por ende debiese aumentar la tendencia a cotizar. En caso contrario, existen subsidios que tienen como requisito la no cotización, lo que aumenta el costo de oportunidad de no cotizar. Esto se explica con mayor detalle más adelante. 30 Al desarrollar la hipótesis como explicación a los resultados encontrados, se espera generar una discusión teórica y empı́rica de lo ocurrido. En el estudio se plantea una primera hipótesis, la cual en parte se demuestra económetricamente. 31 Anexo 8.. 27.
(30) Figura 5.1. 5.2.. Expectativas de vida. Nuevamente en el contexto de la teorı́a del ciclo de vida, al aumentar las expectativas de vida, aumenta la necesidad de una mayor acumulación de recursos para la vejez de modo de suavizar consumo a lo largo de un perı́odo más largo de jubilación. A lo largo del último siglo, en virtud del avance tecnológico y cientı́fico y por ende de las mejoras en el área de salud, los individuos han tenido la posibilidad de ampliar su horizonte de vida. Como se estima según datos del banco mundial, la esperanza de vida al nacer habrı́a pasado de 69 a 77 años entre 1980 y el año 2000. Sin embargo, es importante mencionar, que debido a que los individuos de mayores ingresos tienen mayor acceso a salud, la expectativa de vida estimada para quienes poseen mayores ingresos es mayor que la de los individuos de menores ingresos. Es decir, con el aumento de las expectativas de vida, o dicho de otro modo de la probabilidad de vivir por un perı́odo más extenso, se esperarı́a que los individuos aumenten sus preferencias por ahorro para la vejez y por ende por cotizar.. 5.3.. Subsidios focalizados. Al hablar de subsidios focalizados, nos referimos a los beneficios entregados por el Estado a un grupo particular de individuos. La gran mayorı́a de los subsidios focalizados, tienen como grupo objetivo la población más vulnerable, de modo que para asignar tales recursos es necesario verificar la situación de vulnerabilidad de las familias. En este contexto, el no cotizar implica una forma de esconder los ingresos salariales recibidos y por ende ser elegible para el beneficio. En Chile, esta situación ocurre de forma constante, ya que los. 28.
(31) individuos para calificar como del 10 por ciento más pobre, por ejemplo, deben certificar que sus ingresos son bajos o nulos, o en ciertos programas simplemente deben certificar que no cotizan. De modo que, al decidir si trabajar o no en el sector formal, los individuos deben considerar la pérdida de beneficios. Si los beneficios de no cotizar aumentan, se genera un efecto sustitución y se esperarı́a una menor cotización por parte de los individuos, lo cual toma mayor importancia para los individuos que reciben menores ingresos32 . Actualmente los subsidios focalizados consisten en un 87,2 por ciento de los subsidios totales recibidos por los hogares de menores ingresos, pero además estos subsidios han aumentado en el tiempo. Como se documenta en Henoch, Troncoso y Valdivieso (2010), al analizar la evolución de los subsidios monetarios entre 1990 y 2009, estos son mas que seis veces mayores que lo que eran en un principio, para los individuos más pobres. El efecto cohorte consiste en que al ser beneficios focalizados, no es la población completa quien se ve beneficiada, sino un grupo de individuos especı́fico. Por ejemplo, los subsidios focalizados más importantes, están destinados a las familias 33 , de modo que quienes reciben el ingreso son los jefes de hogar. Luego, un individuo que como jefe de hogar enfrenta una mayor oferta de subsidios, tendrá más incentivos a no cotizar.. 5.4.. Reforma al sistema de pensiones 2008. Hasta ahora hemos analizado factores que han evolucionado de forma constante en el tiempo, sin embargo quisiéramos explicar el quiebre encontrado para las cohortes de ingresos medios en cuanto a la tendencia a cotizar. En 2008, en Chile se llevó a cabo la mayor reforma al sistema de pensiones luego de su creación a principios de los ochenta. Como parte de la reforma, en primer lugar se realizó una serie de cambios al pilar asistencial34 concluyendo en un aumento de las pensiones esperadas al jubilar y por otro lado, se mejoró el pilar contributivo35 a través de la introducción de una serie de incentivos a la cotización, con el objetivo de aumentar el auto financiamiento de las pensiones. Esto último particularmente destinado a jóvenes y mujeres, quienes previo a la reforma presentaban preocupantes niveles de cotización. Attanazzio et al. (2011) realiza un estudio sobre los efectos de la reforma de 2008 en el mercado laboral formal. Tal como se menciona en el estudio, la reforma introdujo dos efectos; un efecto ingreso correspondiente al aumento de la pensión esperada lo que disminuye la probabilidad de trabajar en el sector formal y un efecto sustitución el cual 32. Por el mismo lado se encuentra lo que ocurre con FONASA, en donde los individuos por cotizar suben de tramo, lo que los deja en una peor situación. 33 Dentro de los subsidios focalizados los más importantes en Chile son el ingreso básico solidario, bono de apoyo a la familia, subsidio único familiar, aporte previsional solidario, bono protección familia y egreso, subsidio de agua potable y subsidio eléctrico. 34 Aportes que realiza el Estado con el objetivo de financiar las pensiones de quienes se encuentran en situación de vulnerabilidad durante la vejez. 35 Consiste en el pilar principal del sistema, ya que se refiere a la acumulación de capital que realizan los mismos afiliados durante su vida laboral y la consecuente pensión que reciben de estos ahorros.. 29.
(32) corresponde al aumento de la tasa de acumulación de capital al trabajar, lo que aumentando el costo de oportunidad de no trabajar en el sector formal, aumentarı́a la probabilidad de optar por el sector formal. De este modo, el efecto final en la participación en el mercado formal dependerá tanto de la dirección como de la magnitud de ambos efectos, lo que a su vez dependerá de la situación en que se encontraba el individuo previo a la reforma, o dicho de otro modo de su nivel socio económico. Como resultado en el estudio mencionado se encuentra que la reforma, además de aumentar tanto la pensión esperada como la tasa de acumulación de capital previsional, disminuyó levemente la participación en el mercado laboral formal para los trabajadores mayores de 40 años36 . Siguiendo lo anterior, encontramos que una posible explicación al quiebre encontrado en nuestros datos, consiste en el efecto de la reforma sobre la cotización, la que actuó de diversas formas según grupo económico y etario. A continuación analizamos en base a los incentivos creados por la reforma, el efecto que tuvo ésta sobre la tendencia a cotizar, para los distintos grupos. Revisamos de forma independiente la reforma sobre el pilar contributivo y el pilar asistencial. 5.4.1.. Reforma: Pilar Contributivo. El pilar contributivo o segundo pilar del sistema de pensiones, “está compuesto por las prestaciones de jubilación y seguro que autofinancian los propios afiliados a partir de contratos obligatorios que la Ley les obliga a cumplir”37 . Desde los inicios del sistema previsional en 1980, todo trabajador que participe del mercado formal debe cotizar por obligación un 10 por ciento de su sueldo al sistema de pensiones, capital que será administrado por una AFP38 para, al momento de jubilar, comenzar a recibir una pensión. De este modo, el nivel de la pensión depende directamente del capital que es ahorrado durante la vida laboral, lo que a su vez depende tanto del salario como de la frecuencia con que se cotiza al sistema de pensiones. Junto a esto, la pensión dependerá no solo del monto ahorrado, sino también de la rentabilidad de los fondos en los cuales se ha invertido, razón por la cual la cotización a edades tempranas toma mayor importancia que a edades tardı́as. Pese a lo anterior, previo a la reforma de 2008, los trabajadores jóvenes presentaban bajos niveles de cotización, como también ocurrı́a con las mujeres, de modo que uno de los principales objetivos de la reforma consistı́a en apuntar a tales grupos introduciendo un conjunto de incentivos a la cotización39 . De este modo, como parte de la reforma, se creó el subsidio a la contratación de jóvenes en conjunto al subsidio a la cotización, ambos orientados a jóvenes desde 18 a 35 años, con ingresos menores a 1,5 veces el salario mı́nimo. Mientras el primero se entrega a los 36. El estudio considera únicamente adultos. A 25 años de la Reforma del Sistema Previsional Chileno, Favre, Melguzi, Muños y Vial, BBVA, Provida, 2006, pp.36. 38 Administradora de Fondos de Pensiones. 39 A diferencia de Attanazio et al(2011) en este trabajo analizamos el grupo de jóvenes, no ası́ las mujeres, a quienes dejamos de lado en nuestro estudio. 37. 30.
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