Ejemplar 25. Julio-diciembre de 2021. 1
LA IMPORTANCIA DE ENTRENAR A LA MEMORIA OPERATIVA
Mireya Rosas Haro
Escuela Superior de Ingeniería Mecánica y Eléctrica -Zacatenco [email protected]
María Alba Mejía Contreras
Escuela Superior de Ingeniería Mecánica y Eléctrica -Zacatenco [email protected]
María Angélica Ramírez Cruz
Escuela Superior de Ingeniería Mecánica y Eléctrica -Zacatenco [email protected]
Resumen
La memoria operativa o de trabajo es de importancia para varios eventos, ya sea adquisición de nuevo conocimiento o para resolver cualquier tipo de problema. Estos procesos son de pocos segundos de duración, por lo que el cerebro al igual que los músculos, debe ejercitarse y estimularse para evolucionar y mantenerse alerta. Es una investigación cualitativa bibliográfica entre artículos, libros y publicaciones científicas de investigación del tema, así como varias herramientas y consejos para fomentar la plasticidad y la sinapsis para los procesos cognitivos de la memoria a corto plazo.
Palabras clave: Memoria a corto plazo, memoria operativa, neurociencias.
La memoria operativa es un apoyo para la adquisición de nuevo conocimiento, así como la solución a problemas y toma de decisiones. Esta función cognitiva se le considera de esencial importancia, sobre todo en las funciones ejecutivas del cerebro, por lo que me di a la tarea de investigar herramientas para mejorarla.
Esta información está más orientada a los estudiantes, aunque cualquier persona
interesada en el tema puede utilizarla para su desarrollo personal.
La Memoria
La memoria nos provee de una historia, nos da la información de quiénes somos, del registro de nuestra vida; lo que hemos aprendido, de lo que hemos sido, etcétera. El pasado provisto por la memoria nos da identidad, carácter y
presencia en el mundo. Nos permite tener experiencia, razonamiento y decisiones para el futuro. La memoria es el proceso por el que retenemos lo que aprendemos, y las habilidades adquiridas para ser utilizadas posteriormente.
También se encuentra nuestro sistema de creencias con las que crecimos. Tal como lo dice Kundera: “Somos la suma de nuestros recuerdos, y los recuerdos compartidos nos unen a nuestros seres queridos. Si perdemos la memoria, quedamos a la deriva en un mundo ajeno”.
La memoria nos proporciona los conocimientos para comprender el entorno en que vivimos. Conserva los recuerdos y actualiza la información con lo que se va viviendo en nuestro día a día.
De acuerdo con Sousa (2019), las investigaciones sobre los mecanismos neuronales para los diferentes tipos de aprendizaje tratan sobre las interacciones de la memoria y los cambios en la estructura cerebral.
Uno de los puntos importantes sobre el cambio de estructuras es que éstas se deben en parte a que el cerebro mejora con el uso de ejercicios mentales.
Claro está que el desarrollo cerebral no significa que se produzcan nuevas células, lo que realmente ocurre es que se generan redes neuronales llamadas sinapsis. Y entre más se entrene al cerebro, estas redes serán cada vez más complejas. Durante este proceso, el cerebro tiene cambios físicos y químicos. El almacenamiento de la información es uno de los factores que provoca estas nuevas conexiones.
En forma general, de acuerdo con el tiempo de almacenaje de la información en el cerebro, la memoria se divide en dos grandes áreas y a su vez, éstas en otras más especializadas:
1. Memoria a corto plazo.
• Memoria sensorial.
• Memoria operativa.
2. Memoria a largo plazo.
• Memoria declarativa (Memoria semántica y Memoria episódica).
• Memoria no declarativa (Memoria
procedimental, Priming y
Condicionamiento físico).
Memoria a largo plazo
La memoria a largo plazo también se le conoce como memoria secundaria o memoria diferida. La información que almacena permanece de manera inactiva y solo recuperamos una fracción de ella cuando se le requiere. Se considera que la capacidad de almacenaje es ilimitada.
Este tipo de memoria tiene tres fases de funcionamiento, estos son: Codificación, Almacenamiento y Recuperación.
La memoria declarativa es aquella información vinculada a las palabras o nuestro vocabulario (la semántica) y a los recuerdos de lo que se ha vivido (memoria episódica).
La memoria no declarativa, es esa información de la que no se habla, es decir es la acción, nuestros movimientos y/o reacciones relacionadas con los hábitos y destrezas (memoria procedimental).
El Priming es la activación de conceptos por actividades o palabras previas en nuestro actuar.
El condicionamiento físico hace referencia a la asociación de los estímulos buscando una reacción incondicionada.
3 Memoria a corto plazo
La memoria a corto plazo, también se le conoce como la memoria mediata. Tiene muy breve duración, algunos investigadores le dan una duración máxima de treinta segundos, mientras que otros solo diecisiete. La capacidad de retención que está comúnmente aceptada es la cifra de 7 ± 2 elementos, o como lo denomina George Miller: “El mágico número siete, más menos dos”.
La memoria sensorial son las entradas sensoriales (por medio de los sentidos: gusto, oído, etcétera) por un breve tiempo. Se calcula de aproximadamente un segundo. La memoria operativa que es nuestro caso de estudio trabaja y manipula la nueva adquisición de conocimiento e información, así como la recuperación de esta para comprender, analizar y razonar de la misma para resolver situaciones y/o problemas.
Memoria operativa
La memoria operativa también conocida como memoria de trabajo, es una capacidad cognitiva de las llamadas “ejecutivas” ya que interactúa con información nueva y con la que ya está almacenada con procesos cognitivos complejos. Nos da la capacidad de mantener los elementos necesarios para realizar las actividades en el momento en que se estén ejecutando.
Nos permite integrar hasta siete elementos que tengan una proximidad temporal, como recordar y/o responder datos en una conversación, asociar la información nueva con la anterior para aprender, recordar números que nos han dictado, hacer cálculos matemáticos, transcribir lo que leemos en un pizarrón al cuaderno, entender las oraciones que leemos, etcétera.
La memoria operativa se encarga de crear representaciones mentales para entender un problema, buscando todas las soluciones adecuadas y quizá construir nuevos significados para mejorar y/o ampliar lo que ya se conocía.
La memoria operativa para el procesamiento de la información se divide en tres subsistemas según Baddley y Hitch:
• Sistema ejecutivo central. Sistema que dirige y controla todas las operaciones.
• Bucle fonológico. Sistema de almacenamiento verbal.
• Agenda visoespacial. Sistema de almacenamiento para la información visual y espacial.
El sistema de la memoria operativa tiene un área de trabajo y también un componente de almacenaje. Es aquí donde se hace el razonamiento y la recuperación de la información almacenada. Este lugar depende del bucle fonológico y del sistema ejecutivo central. El primero se le ve como un espacio de almacenamiento de capacidad limitada para la información y el sistema ejecutivo se encarga de la configuración de las rutinas fonológicas.
De acuerdo con Vila (2011) uno de los aspectos más destacados de este modelo, es la explicación de las diferencias individuales en la ejecución cognitiva, desde el punto de vista evolutivo como desde un punto de vista más general.
En estos estudios se detectaron algunos problemas más comunes en los estudiantes relacionados con la memoria operativa:
• Lento desarrollo de aprendizaje.
• Olvido de instrucciones.
• Problemas con actividades que requieren almacenamiento y procesamiento de información.
• Pérdida de la secuencia en la ejecución de tareas complejas.
• No retener los aprendizajes a largo plazo.
• Poca participación en el aula de clase.
• No monitorean su trabajo en clase.
• Problemas de atención.
Entrenamiento de la memoria operativa La investigación de Siua (2021) habla del entrenamiento de la memoria operativa y sus beneficios con relación a la comprensión lectora. En donde narran que el desarrollar la capacidad de la memoria operativa y su velocidad de procesamiento, esta va adquiriendo estrategias para un mejor desempeño.
Las diferentes investigaciones demostraron que el entrenamiento de la memoria operativa tiene beneficios para las actividades ya sea de índole académica, profesional o de desarrollo personal. Esto sin importar si la persona tiene o no un trastorno de memoria.
Existen diferentes técnicas, hábitos y estrategias para reforzar o mejorar la memoria operativa. Primero veamos los buenos hábitos que debemos conseguir:
1. Comer saludablemente. Es el número uno porque las neuronas están compuestas de proteínas y químicos. Una dieta sana y equilibrada nos dará todas las vitaminas, minerales, antioxidantes y proteínas necesarias para nutrir a las neuronas y todos sus procesos químicos.
2. Hacer ejercicio. Ya sea practicar algún deporte, correr, caminar o ir al gimnasio, toda actividad física nos ayuda a oxigenar el cuerpo y a mantener en buen estado la sinapsis.
3. Evitar el estrés. El estrés es culpable de muchas enfermedades ya que produce sustancias glucocorticoides las cuales son
secretadas en la corteza suprarrenal, como son el cortisol, la cortisona y la cortocosterona. La más dañina es la llamada cortisol la cual afecta la capacidad de ubicar y relacionar los objetos en el espacio. El estrés crónico puede provocar disminución en la corteza prefrontal, la amígdala y el hipocampo.
4. Tener vida social. Ayuda a crear creencias, lazos, emociones, recuerdos y aprendizaje de la sociedad del entorno.
Mantiene el cerebro muy ocupado. Se trabajan todos los sentidos.
5. Salir de la rutina. La novedad agrega motivación al aprendizaje de nueva información.
Estos buenos hábitos son los primeros pasos que debemos seguir no solo para mejorar nuestra memoria, sino todos nuestros sistemas del cuerpo para una mejor calidad de vida.
La memoria operativa que es el tema que nos ocupa, puede ser mejorado siguiendo las siguientes:
Estrategias para mejorar la memoria
• Disminuir el uso de la memoria. Divide y vencerás; realizar una tarea a la vez. Se puede dividir en diversas maneras: oral, escrita, con imágenes, etc., uso de material sensorial.
• Repetir la información. Repetir en voz alta o parafrasear, usar de manera visual los recordatorios y leerlos mentalmente o en voz baja, ya sea con posters o etiquetas, usar rimas o canciones.
• Asistencia para concentrarse. Quitarse el estrés ya sea con juguetes o asientos cómodos o usar los ambientes de trabajo cómodos.
5 Para terminar con el entrenamiento, he aquí
algunos ejemplos para tonificar la memoria operativa.
• Representaciones mentales.
• Explicar situaciones.
• Entrenar la memoria visual.
• Jugar a las cartas.
• Aprender métodos de estudio.
• Dividir la información.
• Aprender con los sentidos.
• Conectar la información.
• Hacer listas.
• Enfrentar una cosa a la vez.
• Crear rutinas.
• Personalizar las metodologías.
• Encontrar la mejor estrategia.
• Practicar un deporte.
• Viajar.
• Organizar reuniones.
Conclusiones
La memoria a corto plazo y la memoria operativa se pueden ver como herramientas necesarias para lograr el aprendizaje significativo, el aprender a estimular la memoria operativa puede ayudar a las personas a lograr una mejor memoria a largo plazo. Si aprendemos a cuidar de nuestras funciones cognitivas lograremos potenciar la capacidad de la memoria para retener información.
El aprendizaje de manera constante ayuda a crear nuevas redes neuronales. La plasticidad del cerebro la podríamos ver como trazar un camino, que empieza con un sendero pequeño y entre más se transita, se va haciendo cada vez más grande hasta lograr a construir toda una autopista para la información.
El secreto de lograr un buen entrenamiento del cerebro es al igual que cualquier otro
entrenamiento, se debe ser constante, entre más se ejercite, mayor plasticidad y conexiones entre las neuronas. No hay que dejar de darle ese pequeño entrenamiento. Si bien no es posible hacerlo diario, hay que tratar de hacerlo por lo menos tres veces a la semana. Y así evitaremos perder redes neuronales.
Referencias
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Universidad Estatal a distancia. Discover scientific knowledge and stay connected to the world of science.
Sigua Pacho, Edisson e Idrovo Campoverde, Christian. (2021). La incidencia de la memoria operativa en la comprensión lectora. Ecuador.
Sousa, David A. (2019). Cómo aprende el cerebro.
Ediciones Obelisco. Primera edición.
Vila Chávez, José Oscar. (2011). Memoria operativa, inteligencia y razonamiento.
Tesis doctoral. Madrid, España.