UNIVERSIDAD DE COSTA RICA
SISTEMA DE ESTUDIOS DE POSGRADO
ANÁLISIS PRAGMÁTICO DE LOS APELATIVOS
EMPLEADOS POR JÓVENES UNIVERSITARIOS
EN EL ESPAÑOL DE COSTA RICA
Tesis sometida a la consideración de la Comisión del Programa de Estudios de
Posgrado en Lingüística para optar al grado y título de Maestría Académica en
Lingüística
MARIANELA CAMACHO ALFARO
Dedicatoria
Me gustaría dedicar esta tesis a toda mi familia.
Para mis padres Flory y Gerardo, por su comprensión y ayuda en momentos malos y menos malos. Juntos me enseñaron a encarar las adversidades sin perder nunca la dignidad ni desfallecer en el intento. Me han dado todo lo que soy como persona, mis valores, mis principios, mi perseverancia y mi empeño, y todo ello con una gran dosis de amor y sin pedir nunca nada a cambio.
Para mis hermanos, sobrinos y amigos, por su paciencia, por su comprensión, por su empeño, por su fuerza, por su amor... Porque los quiero.
Agradecimientos
Dos tipos de deuda he contraído en el tiempo que ha durado la realización de esta investigación; una de tipo científico y otra de tipo afectivo. En el primer caso, debo agradecer al Dr. Jorge Murillo Medrano su valioso apoyo, instrucción y exigencia. Igualmente, a la Dra. Annette Calvo Shadid y a M.A. Ximena del Río Urrutia, asesoras del Comité de Tesis. De ahí parte este trabajo y el éxito que a su fin pudiera tener.
En el aspecto afectivo, desde luego, mi familia y mis amigos han sido un apoyo en todo momento, siempre. Con mis padres, hermanos, sobrinos, amigos y demás familiares mantendré hasta el fin un débito infinitamente hermoso.
“Esta tesis fue aceptada por la Comisión del Programa de Estudios de Posgrado en
Lingüística de la Universidad de Costa Rica como requisito parcial para optar al grado y
título de Maestría Académica en Lingüística”.
_____________________________
M.L. Anita Arrieta Espinoza
Representante de la Decana
Sistema de Estudios de Posgrado
_____________________________
Dr. Jorge Murillo Medrano
Director de Tesis
_____________________________
Dra. Annette Calvo Shadid
Asesora
_____________________________
M.A. Ximena del Río Urrutia
Asesora
_____________________________
Dr. Jorge Antonio Leoni de León
Director
Programa de Posgrado en Lingüística
_____________________________
Marianela Camacho Alfaro
Resumen
Este trabajo de tesis se realizó con el objetivo de analizar los apelativos empleados por una muestra estadísticamente representativa de jóvenes universitarios en el español de Costa Rica como estrategia de cortesía verbal.
La investigación se caracteriza por enfocarse desde una perspectiva descriptiva-explicativa y exploratoria del objeto lingüístico en estudio. El punto de partida es el marco teórico de la Pragmática, así como los estudios de cortesía verbal.
El análisis de los apelativos se realizó desde la valoración lingüística de la diversidad y no desde la comparación con la variedad estándar o norma culta, esto es, desde la adecuación discursiva frente a la corrección gramatical.
Con este análisis encontramos que se construye una identidad lingüística juvenil, personal y grupal, y es desde ella que se debe entender la actuación lingüística y las estrategias de cortesía empleadas en el acto comunicativo por los jóvenes universitarios costarricenses.
Índice de contenidos
Dedicatoria………...………ii
Agradecimientos……….……….iii
Hoja de aprobación……….………iv
Resumen……….………..ix
Índice de cuadros…….………..…x
Índice de gráficos…….……….………xiii
Capítulo I. Introducción y objetivos
……..……….……….………..…1
1. Introducción……..……….………….….………..2
1.1. Justificación……..……….……….………….….……….5
1.1.1. Limitaciones……..……….……….………….….………6
1.2. Objetivos….……..……….……….………….….……….7
1.2.1. Objetivos específicos……..…..……….……….………….….………7
Capítulo II. Estado de la cuestión
………..……….………..………...8
2. Estado de la cuestión..…………...……….………….….……….9
2.1. Estudios pragmáticos……..………...……….………….….………9
2.2. Estudios sobre cortesía verbal……..………...…..………….……….………..11
2.3. Estudios sociolingüísticos……..………...…..………….……….………..13
2.4. Estudios lexicográficos……..………...…..……….……….………16
Capítulo III. Marco teórico
………..……….………..……….23
3. Marco teórico……....…………...……….…...…….….………24
3.1. Pragmática: la lengua en uso……..………...………..………...24
3.1.1. Aproximación al fenómeno de la deíxis……..…..……….……….……….26
3.1.2. Estudios de cortesía verbal……….……..…..……….……….………29
3.2. Lenguaje y género……..………...………..………37
3.5. A modo de resumen……..………...…..……….……….……….………..39
Capítulo IV. Metodología
………..………...…….………..………..41
4. Metodología……....…………...………..…….…...…….….……….42
4.1. Tipo de investigación……..………...………...…..……….…..42
4.2. Variable social……..……..………...………...…..………42
4.3. Fuente de datos: población y muestra……..………...………..……….…43
4.3.1. Recolección de datos………..……….……….………..44
4.3.2. Instrumento de investigación……….….……….………...45
4.4. Tabulación o interpretación de los datos……..………...………...………..47
4.5. Sobre la escogencia de las lexías del cuestionario……..………...……...………48
Capítulo V. Análisis de los datos
………..………...…….………..………...50
5. Análisis de los datos……....…………...………..……….….……….51
5.1. Análisis cuantitativo de los apelativos por frecuencia de uso y situación
comunicativa………..51
5.1.1. Situación 1a: Usted conversando con un amigo íntimo a solas……..……...………….52
5.1.2. Situación 1b: Usted conversando con una amiga íntima a solas……..……...………...56
5.1.3. Situación 2a: Usted conversando con un grupo de amigos en su propia casa………59
5.1.4. Situación 2b: Usted conversando con un grupo de amigas en su propia casa………62
5.1.5. Situación 3a: Usted hablando con compañeros de trabajo o estudio durante sus
actividades cotidianas………..………..66
5.1.6. Situación 3b: Usted hablando con compañeras de trabajo o estudio durante sus
actividades cotidianas………..………..69
5.1.7. Situación 4a: Usted hablando de sus tareas universitarias con un hermano/primo
(de una edad similar a la suya)….………..………72
5.1.8. Situación 4b: Usted hablando de sus tareas universitarias con una hermana/prima
(de una edad similar a la suya) ….………..………...75
5.1.9. Situación 5: Usted hablando con su novio o novia en compañía de personas
conocidas….………..……….……79
5.1.10. Situación 6a: Usted preguntándole en la calle una dirección a un desconocido (de
una edad similar a la suya)…….………..………..82
5.1.11. Situación 6b: Usted preguntándole en la calle una dirección a una desconocida (de
una edad similar a la suya) ….………..…….………85
5.1.12. Síntesis de las situaciones de uso y la mayor frecuencia de uso de ciertos
apelativos….………..………87
5.2. Análisis del nivel morfoléxico-semántico………..92
5.2.1. Sufijación……….93
5.2.2. Truncamiento léxico………95
5.2.3. Disfemismo………..96
5.2.4. Préstamos (anglicismos)………..98
5.2.5. Valores semánticos………..…99
5.3. Análisis del nivel pragmático………....102
5.3.1. Función fática de los apelativos y deíxis………...102
5.3.2. Las situaciones de habla y el lenguaje coloquial………...104
5.3.3. Estrategias de cortesía y uso de los apelativos………..107
5.3.3.1. Variables de contextualización: poder vs. solidaridad………108
5.3.3.2. Cortesía positiva y cortesía negativa………...109
5.3.3.3. Imagen social: autonomía y afiliación………111
5.3.3.4. Lenguaje juvenil: descortesía o anticortesía………...115
5.3.3.5. Imágenes de roles y género……….118
5.3.3.6. Premisas socioculturales de la imagen básica de los jóvenes costarricenses…..120
Capítulo VI. Conclusiones
…………...…..………...…….…..…..………123
6. Conclusiones……....…………...………..…………...….….………...124
Bibliografía……....…………...………..…………...….……...………..138
Anexos……....…………...………..…………...….……...………145
Anexo 1……....…………...………..…………...….……...………..146
Anexo 3……....…………...………..…………...….……...………..152
Anexo 4……....…………...………..…………...….……...………..153
Índice de cuadros
Cuadro 1 Constitución del universo relativo ……….………...…42
Cuadro 2 Constitución del universo relativo por centro de estudio ..……….………...………..43
Cuadro 3 Apelativos utilizados por los hombres cuando se conversa con un amigo íntimo
a solas……….……….………...……….50
Cuadro 4 Apelativos utilizados por las mujeres cuando se conversa con un amigo íntimo
a solas……….……….………...……….51
Cuadro 5 Apelativos utilizados por los hombres cuando se conversa con una amiga
íntima a solas……….……..…...…….52
Cuadro 6 Apelativos utilizados por las mujeres cuando se conversa con una amiga íntima
a solas……….……….………...……….54
Cuadro 7 Apelativos utilizados por los hombres cuando se conversa con un grupo de
amigos en su propia casa………..……….……..…...…….55
Cuadro 8 Apelativos utilizados por las mujeres cuando se conversa con un grupo de
amigos en su propia casa………..……….……..…...…56
Cuadro 9 Apelativos utilizados por los hombres cuando se conversa con un grupo de
amigas en su propia casa………..……….……..…...…….58
Cuadro 10 Apelativos utilizados por las mujeres cuando se conversa con un grupo de
amigas en su propia casa………..……….……..…...…….59
Cuadro 11 Apelativos utilizados por los hombres cuando se conversa con compañeros de
trabajo o estudio………..………….……….……..…...…….61
Cuadro 12 Apelativos utilizados por las mujeres cuando se conversa con compañeros de
trabajo o estudio………..………….……….……..…...……..62
Cuadro 13 Apelativos utilizados por los hombres cuando se conversa con compañeras de
trabajo o estudio………..………….……….……..…...……..64
Cuadro 14 Apelativos utilizados por las mujeres cuando se conversa con compañeras de
trabajo o estudio………..………….……….……..…...…….65
Cuadro 15 Apelativos utilizados por los hombres cuando se conversa de sus tareas
universitarias con un hermano/primo………..………….………...…...…..66
Cuadro 16 Apelativos utilizados por las mujeres cuando se conversa de sus tareas
universitarias con un hermano/primo………..………….………...…...…..68
Cuadro 17 Apelativos utilizados por los hombres cuando se conversa de sus tareas
universitarias con un hermana/prima………..………….………...…...…...69
Cuadro 18 Apelativos utilizados por las mujeres cuando se conversa de sus tareas
universitarias con un hermana/prima………..………….………...…...…...71
Cuadro 19 Apelativos utilizados por los hombres cuando conversa con su novia en
compañía de personas conocidas………..………….……….…...…...72
Cuadro 20 Apelativos utilizados por las mujeres cuando conversa con su novio en
compañía de personas conocidas………..………….……….…...…..72
Cuadro 21 Apelativos utilizados por los hombres cuando se le pregunta en la calle una
dirección a un desconocido…….………..………….……….…...…..75
Cuadro 22 Apelativos utilizados por las mujeres cuando se le pregunta en la calle una
dirección a un desconocido…….………..………….……….…...…..75
Cuadro 23 Apelativos utilizados por los hombres cuando se le pregunta en la calle una
dirección a un desconocida…….………..………….……….…...…...78
Cuadro 24 Apelativos utilizados por las mujeres cuando se le pregunta en la calle una
dirección a un desconocida…….………..………….……….…...…...79
Cuadro 25 Corpus completo de apelativos clasificado según los papeles de
hablante-destinatario y género……….……….……....………..80
Cuadro 26 Frecuencia relativa de los apelativos más empleados por hombres, según
género……….…….………...…81
Cuadro 27 Frecuencia relativa de los apelativos más empleados por mujeres, según
género……….…….………...………82
Cuadro 28 Rasgos secundarios en relación con las situaciones de habla del
cuestionario……….…….………...………..96
Cuadro 29 Comparación de uso de apelativoscon mayor frecuencia de uso en general
frente a los de la situación 6a y 6b, según género………...…101
Cuadro 30 Uso de apelativos y afiliación de grupo por género……….…...……….104
Cuadro 31 Apelativos del corpus clasificados según impliquen actos corteses o actos
anticorteses……….………..……....……….107
Índice de gráficos
Gráfico 1 Apelativos utilizados por los hombres cuando se conversa con un amigo íntimo
a solas……….……….………...……….50
Gráfico 2 Apelativos utilizados por las mujeres cuando se conversa con un amigo íntimo
a solas……….……….………...……….52
Gráfico 3 Apelativos utilizados por los hombres cuando se conversa con una amiga
íntima a solas……….……..…...…….53
Gráfico 4 Apelativos utilizados por las mujeres cuando se conversa con una amiga íntima
a solas……….……….………...……….54
Gráfico 5 Apelativos utilizados por los hombres cuando se conversa con un grupo de
amigos en su propia casa………..……….……..…...…….56
Gráfico 6 Apelativos utilizados por las mujeres cuando se conversa con un grupo de
amigos en su propia casa………..……….……..…...…….57
Gráfico 7 Apelativos utilizados por los hombres cuando se conversa con un grupo de
amigas en su propia casa………..……….……..…...…….59
Gráfico 8 Apelativos utilizados por las mujeres cuando se conversa con un grupo de
amigas en su propia casa………..……….……..…...……60
Gráfico 9 Apelativos utilizados por los hombres cuando se conversa con compañeros de
trabajo o estudio………..………….……….……..…...……61
Gráfico 10 Apelativos utilizados por las mujeres cuando se conversa con compañeros de
trabajo o estudio………..………….……….……..…...……63
Gráfico 11 Apelativos utilizados por los hombres cuando se conversa con compañeras de
trabajo o estudio………..………….……….……..…...…….64
Gráfico 12 Apelativos utilizados por las mujeres cuando se conversa con compañeras de
trabajo o estudio………..………….……….……..…...…….66
Gráfico 13 Apelativos utilizados por los hombres cuando se conversa de sus tareas
universitarias con un hermano/primo………..………….………...…...…..67
Gráfico 14 Apelativos utilizados por las mujeres cuando se conversa de sus tareas
universitarias con un hermano/primo………..………….………...…...…..69
Gráfico 15 Apelativos utilizados por los hombres cuando se conversa de sus tareas
universitarias con un hermana/prima………..………….………...…...…..70
Gráfico 16 Apelativos utilizados por las mujeres cuando se conversa de sus tareas
universitarias con un hermana/prima………..………….………...…...…..71
Gráfico 17 Apelativos utilizados por los hombres cuando conversa con su novia en
compañía de personas conocidas………..………….……….…...…..73
Gráfico 18 Apelativos utilizados por las mujeres cuando conversa con su novio en
compañía de personas conocidas………..………….……….…...…..74
Gráfico 19 Apelativos utilizados por los hombres cuando se le pregunta en la calle una
dirección a un desconocido…….………..………….……….…...…..76
Gráfico 20 Apelativos utilizados por las mujeres cuando se le pregunta en la calle una
dirección a un desconocido…….………..………….……….…...…..77
Gráfico 21 Apelativos utilizados por los hombres cuando se le pregunta en la calle una
dirección a un desconocida…….………..………….……….…...…..78
Gráfico 22 Apelativos utilizados por las mujeres cuando se le pregunta en la calle una
dirección a un desconocida…….………..………….……….…...…..80
CAPÍTULO I
1. INTRODUCCIÓN
La lengua, concebida desde disciplinas como la Pragmática y la Sociolingüística, se define como un instrumento de interacción social, cuyo propósito o función principal es propiciar la comunicación entre los individuos que componen una comunidad de habla. Así pues, se estudia el lenguaje como un fenómeno sociocultural y su análisis se realiza tomando en consideración el contexto social específico en el cual se desarrollan las diversas estructuras lingüísticas correlacionado con la intención (fines u objetivos comunicativos) expresada por el hablante en un determinado enunciado.1
Desde este paradigma, se puntualiza la interdependencia que existe entre la cultura, la sociedad y el lenguaje, pues, por ejemplo, la lengua posibilita reflejar la cohesión de una comunidad y su identidad, su visión de mundo, lo que constituye su “realidad”, sentimientos de pertenencia a un grupo, su experiencia, entre otros elementos. No obstante, la forma como se interpreta la relación entre la sociedad y el lenguaje difiere en virtud de la ciencia, marco teórico o disciplina desde la que se plantee, pues como afirma Moreno (1998: 67) “los diferentes modos de entender la organización y el funcionamiento de la sociedad, así como las diversas formas de interpretar la lengua, llevan, lógicamente, a formas distintas de concebir las relaciones entre estructuras sociales y estructuras lingüísticas”. Fue así como la necesidad e inquietud de relacionar hechos sociales con los lingüísticos
–
estudios de aspectos del código lingüístico en relación con los hablantes y su papel en el proceso de comunicación–
promovió el surgimiento, en primera instancia, de la Sociolingüística y, luego, de la Pragmática.Ahora bien, tanto dentro de los estudios sociolingüísticos como dentro de los pragmáticos, ocupa un lugar destacado el análisis de los tratamientos (también llamados vocativos o fórmulas de tratamiento), los cuales sirven para apelar al interlocutor y, por ello, evidencian los diversos tipos de relaciones establecidas por los hablantes. Las fórmulas de tratamiento son, entonces, “todas aquellas estructuras
1 Para una referencia más detallada de la conceptualización de la Pragmática y la Sociolingüística, así como de la relación lengua-cultura-sociedad, ver Hernández y Almeida (2005), Bravo y Briz (2004), Escandell (2004), Escavy (2004) y Moreno (1998).
basadas en la combinación de elementos léxicos y gramaticales que los hablantes de una determinada lengua utilizan para apelar a sus semejantes” (Molina 2002: 97).
En español, el sistema de tratamientos o vocativos se clasifica en fórmulas de tratamiento pronominal, con un paradigma cerrado: usted, tú y vos, y fórmulas de tratamiento nominal o apelativos, cuyas formas representan un paradigma abierto con un amplio inventario y diferentes tipos de elementos.
En esta investigación, el análisis se centrará concretamente en los apelativos como objeto lingüístico de estudio, producidos en situaciones coloquiales informales. Estos se analizarán desde la perspectiva teórica de la pragmática (que incluye la teoría de la cortesía verbal,2 esta última definida por Diana Bravo (1999 y 2003) como un fenómeno sociocultural pues enfoca las relaciones del lenguaje con la sociedad).
En el español de Costa Rica, encontramos, dentro de los vocativos referidos al interlocutor que se emplean en la conversación, ejemplos como compa, corazón, mae, cariño, bróder, amigo, jefe, etc. Levinson (1989) señala que estos son “sintagmas nominales que se refieren al destinatario” (63), esto es, expresiones de función fática que refuerzan el contacto entre los hablantes, empleados por estos para denotar y connotar determinados tipos de relaciones interpersonales.
Dado que los apelativos son los que nos interesan en esta investigación, debemos aclarar que se caracterizan por aparecer “naturalmente” al principio del enunciado y, por lo regular, por iniciar la conversación; aunque también se presentan en otras posiciones; de acuerdo con Leech (citado por Jørgensen 2008: 393), se clasifican de la siguiente manera:
2 Moreno (1998: 149) señala con respecto a la viabilidad de aplicar el análisis de la cortesía a los apelativos que “Formas de tratamiento y cortesía son nociones que se exigen mutuamente y que, por lo tanto, no pueden explicarse de forma independiente”.
Función de los apelativos según su posición en el enunciado
Inicial Media Final
1. Llamar la atención 2. Identificar al apelado
2. Identificar al apelado 3. Mantener y reforzar las relaciones sociales
2. Identificar al apelado 3. Mantener y reforzar las relaciones sociales
Además, los apelativos son constituyentes típicamente extraoracionales, es decir, que no se encuentran sintáctica o semánticamente incorporados con los argumentos de un predicado. En consecuencia, al ser los vocativos fórmulas empleadas por los hablantes para iniciar un diálogo o para establecer contacto con el interlocutor, se caracterizan por evidenciar comportamientos sociales (como ser cortés, adecuado, apropiado, oportuno y sus contrapartes), por lo cual son distintos en las diferentes culturas; además, existe un alto grado de variación en lo que respecta a las estrategias utilizadas por los hablantes en la interacción verbal, dada a la variabilidad en lo que respecta a los recursos lingüísticos empleados. De ahí, la importancia de estudiarlos desde el marco de la pragmática para describir sus funciones, contextos de uso, entre otros.
Ahora bien, desde este enfoque de análisis, estas formas lingüísticas se pueden analizar como elementos representativos de las relaciones interpersonales establecidas entre los hablantes, pues como señala Moreno con respecto a las formas de tratamiento en general, dentro de las cuales se incluyen los apelativos, estas
(…) se usan de acuerdo con sistemas que a veces encierran una gran complejidad, derivada, en primer lugar, de las diversas clases de vínculos personales que se pueden establecer, en segundo lugar de la posibilidad de que las formas de tratamiento no sean recíprocas y, por último, de la convivencia de sistemas de tratamiento diferentes dentro de una misma comunidad (1998: 151).
De tal modo, podría afirmarse que, a la luz del análisis de los usos de ciertos elementos lingüísticos –como los apelativos– y a partir de un marco teórico interdisciplinario como el propuesto por la pragmática y la cortesía verbal, se puede vislumbrar o intentar (re)construir los componentes básicos de la imagen social3 que tiene el costarricense y cómo se evidencia dicha imagen en una parcela del español de Costa Rica, esto es, en el lenguaje juvenil4 empleado por una muestra representativa de estudiantes universitarios costarricenses.
1.1. Justificación
El análisis de la correspondencia existente entre la estructura lingüística y la estructura social se debe a la interacción de valoraciones sociales con las estructuras lingüísticas (Labov 1983). De esta manera, la lengua forma parte de un complejo sistema cultural, el cual mantiene una estrecha relación con la organización social, las relaciones sociales funcionales, los valores, las creencias y las pautas de conducta y conocimiento que se transmiten de generación en generación, a través de procesos de socialización y culturización (Moreno 1998: 201).
De este modo, un marco teórico como la pragmática, dentro del cual se incluyen los estudios de cortesía verbal (descortesía y anticortesía), ofrece herramientas de análisis propicias para dilucidar la concordancia antes expuesta entre la lengua y la sociedad. Así, en términos generales, esta teoría presupone y al mismo tiempo permite corroborar que en el uso de ciertas formas lingüísticas y en la escogencia de diferentes estrategias discursivas –empleadas por lo hablantes de una determinada lengua–
3 La noción de imagen social (face) fue, en primera instancia, propuesta y conceptualizada por Goffman (1977), quien señala a partir de este concepto la importancia de las reglas sociales y de las relaciones entre los participantes en la interacción verbal, pues básicamente face se refiere a las percepciones de los otros acerca del hablante. Posteriormente, Brown y Levinson retoman dicho concepto para plantear su modelo de cortesía verbal. Bravo (1999) amplia y sistematiza el concepto de imagen social (face) para proponer la existencia de una imagen básica que resulta ser una especie de “personalidad social ideal” con la que los hablantes de una comunidad sociocultural de identifican (para más detalles ver el apartado 3.1.2.).
4 El término lenguaje juvenil “designa un conjunto de rasgos lingüísticos presentes en las manifestaciones lingüísticas de los jóvenes, producidas de forma oral (o por escrito como reflejo de lo oral), en situaciones coloquiales informales” (Guerrero 2002: 68). Asimismo, el ser joven se relaciona con el concepto de edad social (“clase de edad”: niñez, juventud, adultez, vejez), que se entiende, desde la sociología, como el papel que cumplen en la sociedad las personas según condiciones típicas asociadas a la edad. Cabe aclarar que dichas condiciones varían históricamente, están definidas por las actividades, intereses, formas de actuar de los individuos y “reflejan los efectos de las normas que rigen [sus] comportamientos” (Palazzo 2005: 17).
concurren condiciones de producción de sentido (semiosis) relacionadas directa o indirectamente con representaciones o fenómenos sociales. Así pues, el estudio de los apelativos cobra gran importancia debido a las distintas valoraciones pragmáticas que reciben estos elementos lingüísticos.
En consecuencia, con este estudio se pretende realizar un aporte en la investigación lingüística al aplicar e implementar un enfoque pragmático a una dimensión del español de Costa Rica –los apelativos– que aún no ha sido estudiada ni desde estas perspectivas teóricas ni desde otras. Finalmente, el estudio del lenguaje juvenil también constituye una contribución a los estudios lingüísticos costarricenses, especialmente si se toma en cuenta el hecho de que el estudio de este sociolecto se llevará a cabo desde la valoración lingüística de la diversidad y de sus características disímiles frente a la variedad estándar de la lengua, en oposición a los estudios tradicionales que comparan ambas variedades –juvenil y estándar– para establecer normas adecuadas o de corrección de uso del lenguaje; en otras palabras, en esta investigación se promueve el análisis de los apelativos empleados por los jóvenes universitarios desde la perspectiva de la adecuación discursiva frente a la corrección gramatical (Rodríguez 2002).
En definitiva, es importante destacar que al constituirse esta en una investigación pionera sobre el uso de los apelativos en el lenguaje juvenil y en relación con los estudios de cortesía verbal y de género, en el ámbito lingüístico puede emplearse como un marco base para desarrollar investigaciones similares en nuestro país y para desarrollar estudios comparativos con otras variedades del español; además, en el ámbito social, como un instrumento complementario del análisis sobre la composición de la imagen social de los jóvenes universitarios costarricenses, así como de los estudios de género.
1.1.1. Limitaciones
Dentro de las principales limitaciones, se debe señalar que no es factible realizar un análisis de los apelativos según la posición que ocupan en el enunciado, porque el instrumento empleado para recopilar los datos, descrito en el apartado de la metodología, no aporta ese tipo de información.
Del mismo modo, los apelativos recopilados constituyen un corpus limitado y los datos extraídos – en el análisis– no cubren, en su totalidad, los fenómenos lingüísticos relacionados, por lo cual no se pretende aquí desarrollar un estudio exhaustivo del que se puedan extraer conclusiones generales, pero sí es una muestra representativa que permite delimitar algunas particularidades del uso de los apelativos en el lenguaje coloquial de los jóvenes universitarios costarricenses, en correlación con la variable género y en el marco de los estudios de cortesía verbal.
1.2. Objetivos
1.2.1. General: Analizar los apelativos empleados por una muestra estadísticamente representativa de jóvenes universitarios en el español de Costa Rica como estrategia de cortesía verbal.
1.2.2. Específicos:
• Recopilar un corpus, a partir de un cuestionario, de los apelativos empleados por jóvenes universitarios en la interacción verbal en el español de Costa Rica.
• Analizar la frecuencia de uso de los apelativos y los procesos léxico-semánticos presentes en su formación.
• Estudiar la función y las estrategias de cortesía verbal presentes en el uso de los apelativos, al tomar en consideración los factores que determinan su empleo en correlación con la situación comunicativa y el contexto.
• Describir e interpretar la variabilidad en la selección y uso de los apelativos, desde la perspectiva de género.
• Contribuir, a partir del estudio específico de los apelativos, a la definición de los componentes básicos de la imagen social de los jóvenes universitarios costarricenses.
CAPÍTULO II
2. ESTADO DE LA CUESTIÓN
Debido a que el enfoque de esta investigación es pragmático y que esta es una disciplina lingüística relativamente reciente, solo se encuentra una tesis y un artículo de revista realizados en nuestro país que analizan los pronombres de tratamiento (voseo, tuteo y ustedeo) y algunas formas nominales de tratamiento, e implican además, de alguna manera, el análisis de la cortesía verbal. No obstante, también se revisaron investigaciones sociolingüísticas que ofrecieran datos relevantes sobre las formas de tratamiento.
2.1. Estudios pragmáticos
Leyla Hasbún Hasbún (2003) investiga en el artículo “¿Qué le vendemos, reina? El uso de vocativos en la Feria del Agricultor” el uso “no recíproco de vocativos cariñosos entre extraños en lugares públicos” (201), para lo cual se grabó un total de 99 transacciones en una Feria del Agricultor en San José con el fin de determinar el uso y la frecuencia de estos vocativos supra mencionados. Los resultados obtenidos por Hasbún Hasbún indican que casi en la mitad de los diálogos no se usó ningún vocativo, mientras en la otra mitad “hubo aproximadamente el mismo número de diálogos donde se usaron vocativos de respeto o deferencia que de diálogos donde se utilizaron vocativos cariñosos” (208). Esta investigación propone posibles motivos subyacentes al uso de los vocativos cariñosos entre extraños; por ejemplo, el hecho de que el hablante desea congraciarse con su interlocutor para realzar su imagen social positiva y cumplir con un fin comunicativo de persuasión; igualmente, se explica dicho empleo como una simple muletilla:
(…) supuestamente esta vinculación hará que la transacción sea exitosa: que el cliente compre sus frutas y verduras porque se siente bien. Igualmente podemos plantear la hipótesis de que el vendedor utiliza vocativos cariñosos como muletilla y que no hay motivo ulterior, no hay propósito definido [en su uso] (210).
Además, se concluye en este artículo que los datos revelan el uso de tres tipos de tratamiento para “una compradora de mediana edad” en las transacciones comerciales examinadas: “la ausencia de
vocativo, el uso de vocativos de deferencia y el uso de vocativos que tradicionalmente han sido asociados con relaciones de intimidad” (Ídem). Con respecto a este último caso, Hasbún señala que a la compradora se le asigna automáticamente un estatus social más alto; no obstante, los interlocutores también emplean en muchos casos formas de tratamiento que no reflejan distancia social. En virtud de lo anterior, la autora refiere como principal conclusión que el empleo de estos apelativos cariñosos puede ser considerado, a partir de la teoría propuesta por Brown y Levinson, como cortesía positiva o, en su defecto, como una imposición o abuso por parte del vendedor.
En cuanto a la tesis, Carolina Arias (2002) realizó una investigación sociopragmática del uso de tratamientos en el área metropolitana de San José. Para ello diseñó una encuesta a partir de un corpus de 40 lexemas aportados por la misma investigadora y recogió datos de 30 personas de tres generaciones diferentes. Para el análisis del corpus, se tomaron como parámetros sociolingüísticos el sexo y la edad y como parámetro pragmático el tipo de relación que se establece entre el hablante y el oyente (simétrica, formal, de poder). En esta tesis se presentan datos de muy diversa índole; por ejemplo, se mencionan algunos vocativos dirigidos hacia personas que prestan servicios, conocidos, desconocidos y a su interlocutor.
Arias establece dos dimensiones en cuanto al tipo de relación social: la de solidaridad y la de poder. En la primera analiza formas de tratamiento dirigidas a hermanos (a), hijos (a), novio (a), esposo (a), el/la mejor amigo (a), compañero (a) de estudio y trabajo, las cuales representan relaciones de cercanía o confianza. Dentro del análisis de esta dimensión, se establece la siguiente consideración con respecto a la variable género y la variedad de uso de las formas de tratamiento:
Aunque las mujeres señalaron más variedad de uso, esto no significa que usen más formas que los hombres, sino que, mientras ellos son más estandarizados y repetitivos en cuanto a ciertas formas específicas, ellas varían los términos usados; no obstante en porcentajes bajos (…) las mujeres establecen tratos más neutros con sus interlocutores de confianza, pues privilegia el uso del nombre [por encima de vocativos] (Arias 2002: 71) (El subrayado es nuestro).
Con respecto a la otra dimensión citada, en esta tesis se analizan tratamientos para el jefe (a), chofer de bus, desconocido en el bus, vendedor (a) de tienda, mesero (a) de restaurante, señor (a) mayor en la calle, las cuales representan relaciones distantes. Ahora bien, este análisis le permite afirmar a la investigadora, en oposición, por ejemplo, a lo señalado por Haverkate (1994), que no es cierto que los hablantes sean más corteses dentro de la dimensión del poder, pues en sus resultados se verifica “que los hablantes se preocupan por ser tan corteses en un contexto como en otro, aunque con intenciones distintas cada dimensión tiene, entonces, sus propias formas de cortesía” (Arias 2002: 74).
Por otro lado, en lo referido a algunas de sus conclusiones, Arias considera que todas las formas de tratamiento “están directamente relacionadas con la imagen y la cortesía positivas, pues (…) la mayoría de ellos busca que el interlocutor se sienta bien, apreciado por el hablante” (2002: 20). Además, estima que todos los vocativos cariñosos reportados son manifestaciones de cortesía, pues los califica como formas empleadas para congraciarse con personas del sexo opuesto.
2.2. Estudios sobre cortesía verbal
A continuación, se reseñarán dos artículos investigativos sobre la cortesía verbal en el español de Costa Rica escritos por Jorge Murillo Medrano. En primer lugar, “La cortesía verbal en el español de Costa Rica”, publicado en la revista Káñina. Este artículo es un primer estudio general sobre la pragmática en el español del Valle Central, en el cual se elabora una breve reseña de los estudios pragmáticos más importantes realizados en el extranjero. Además, resume algunos de los conceptos más relevantes del marco teórico de esta disciplina lingüística que se relacionan con la cortesía verbal y, finalmente, analiza someramente algunos ejemplos de cortesía verbal en el uso de las formas de tratamiento, la atenuación y en el empleo de los diminutivos en el español vallecentraleño. Inclusive, Murillo (2002: 113) señala con respecto a los apelativos que estos, usados deícticamente, evidencian una relación social entre hablante y oyente y, al mismo tiempo, “codifican información relevante para el análisis de la cortesía verbal, pues se
convierten en estrategias que los hablantes usamos para lograr ciertos propósitos”. Asimismo, emite las siguientes conclusiones sobre el aporte de la disciplina pragmática al estudio del español de Costa Rica:
Los conceptos de imagen social y de cortesía verbal (…) pueden arrojar resultados satisfactorios para el estudio del español de Costa Rica, especialmente en aspectos no tratados, poco estudiados o no muy bien explicados por otros marcos teóricos. (…) se evidencia, en el español de Costa Rica, una inclinación de los hablantes por la filiación y la solidaridad, la cual se manifiesta en estrategias de cortesía que tienden a fortalecer la imagen social de los hablantes en la interacción verbal. (…) Acercarse al estudio del español de Costa Rica desde esta perspectiva abre una veta de estudio riquísima, totalmente inexplorada [la cual] posibilitaría el comprender parte de nuestra identidad manifestada en los comportamientos verbales (…) (Murillo 2002: 115-116).
En segundo lugar, en las actas del Primer Coloquio del Programa EDICE se publica la ponencia “La cortesía verbal en situaciones de habla en Costa Rica: hacia la comprensión de la imagen social en su contexto sociocultural”. Resulta relevante mencionar que en dicho artículo primero se problematiza acerca de la constitución del marco teórico de la cortesía verbal. Así, se explicita el modelo de Brown y Levinson –pionero en esta área– y posteriores estudios que cuestionan aspectos constitutivos de este modelo. Luego, a partir de las propuestas de Diana Bravo, Murillo Medrano postula dos premisas socioculturales5 (hipotéticas) para el estudio de la cortesía en el español de Costa Rica, basado en la idea de que
(…) no se puede partir del hecho de que la imagen social sea un asunto solo de competencia individual, sino que más bien debe concebirse desde una perspectiva más amplia: considerando las sociedades particulares y sus dinámicas internas. Es decir, que los estudios sobre la cortesía verbal de determinada comunidad lingüística deben estar más orientados a buscar una correlación entre lo sociocultural y las nociones de imagen y cortesía verbal (2003: 130).
A continuación, en el artículo se señala la importancia de que ciertos aspectos lingüísticos del español de Costa Rica sean (re)tomados para su análisis desde una perspectiva pragmática con el objetivo de “ser mejor estudiados” y, al mismo tiempo, contribuir con la descripción del sistema de cortesía verbal de esta variedad lingüística.
5 Premisas ligadas a la autonomía y a la afiliación. La primera valora la originalidad del costarricense, la diferencia respecto al otro y la autosuficiencia. La segunda señala que el costarricense se caracteriza por ser pacífico, cordial y humilde (Murillo 2003: 134).
De tal modo, por ejemplo, Murillo propone realizar nuevos estudios tanto del sistema pronominal como de los apelativos. Estos últimos son descritos como piezas deícticas que constituyen por sí mismas “actos de habla cuya función primordial es hacer evidente una relación social entre hablante y oyente” (2003: 138). Además, se ilustra por medio de un ejemplo la relevancia de su estudio:
Por ejemplo, cuando llegamos a una estación de gasolina, no es lo mismo que un comprador varón le diga al que atiende (varón también, por lo general) Caballero, deme cinco mil que Mae, deme cinco mil (Ídem) (El subrayado es nuestro).
Aunque Murillo no se detiene a analizar este ejemplo, a partir de la frase “no es lo mismo” se puede intuir que en el español de Costa Rica el empleo de los apelativos caballero y mae denotan el establecimiento de un vínculo personal diferente.
Finalmente, Murillo propone tomar en cuenta algunos conceptos medulares para realizar estudios de este tipo específicamente en el español de Costa Rica: a) los conceptos de imagen social y de cortesía verbal y b) la caracterización hipotética del costarricense como humilde, respetuoso del otro y pacífico, esta última es el resultado de una encuesta de hábitos sociales, y se basa en el imaginario del costarricense, esto es, como el “tico” se percibe o caracteriza a sí mismo.
2.3. Estudios sociolingüísticos
Existen varios artículos y tesis que parten del marco teórico y metodológico de la sociolingüística para abordar la problemática de los pronombres de tratamiento como el tuteo, el voseo y el ustedeo, pero como estas últimas corresponden a formas lingüísticas que difieren bastante de las que se pretende estudiar en esta investigación, solo se mencionarán algunos aspectos pertinentes de dos de esas investigaciones.6
El primer artículo es el “Análisis de los usos asimétricos de las formas de tratamiento pronominal en una comunidad costarricense”, elaborado por Leyla Hasbún y Mayra Solís (1997). En dicha
6 En este apartado se reseñan dos artículos cuyo objeto de estudio son las formas de tratamiento. Dicha inclusión se justifica en el hecho de que estos estudios analizan aspectos de interés en relación con los interlocutores, para la presente investigación, principalmente, a) la influencia de las características del hablante y oyente en la escogencia de las formas de tratamiento, b) la constitución de las relaciones sociales: eje simetría-asimetría, c) la relación vivencial: de solidaridad o poder, d) el marco de interacción (que en estos estudios siempre es cotidiano) y e) consideraciones preliminares acerca de la correlación entre la variable género y la escogencia de las formas pronominales de tratamiento.
investigación se analiza, en una comunidad universitaria costarricense constituida por 94 sujetos, la influencia ejercida por las características de los interlocutores en la forma en que los sujetos se dirigen a ellos; esto con el fin de determinar si el uso de las formas de tratamiento es simétrico o asimétrico.
En definitiva, esta investigación subraya la existencia de una asimetría considerable condicionada más por la edad de los receptores que por su nivel social o estatus; así, para las autoras el uso de usted no necesariamente indica distancia social, sino más bien respeto (1997: 145), lo cual indica un uso dual de esta forma de tratamiento en el español de Costa Rica –tal y como lo había señalado, en 1974, Carlos Vargas en el artículo “El uso de los pronombres “vos” y “usted” en Costa Rica”–; el pronombre vos se emplea en circunstancias de intimidad, solidaridad, afecto e informalidad (para indicar condescendencia); mientras el tú, para marcar distancia social, deferencia, respeto, cortesía y formalidad; así pues, estas formas de tratamiento reflejan dos dimensiones de la vida social: solidaridad, la primera y poder, la segunda. Finalmente, en apariencia, el género es una variable importante en la escogencia de las formas de tratamiento, cuya evidencia se verifica en el hecho de que los hombres tienden a recibir un trato más formal o de mayor respeto en comparación con las mujeres (1997: 148).
En suma, las autoras establecen tres conclusiones principales:
a) Existe una gran asimetría entre los interlocutores, la cual se presenta tanto en situaciones esperadas como en inesperadas (por ejemplo, cuando una persona prestataria de servicios se dirige a su interlocutor con el vos, aunque este último lo haya interpelado por medio del
usted).
b) La edad y el género del interlocutor son más relevantes en la escogencia de la forma pronominal que el estatus.
c) El papel social de las mujeres continúa siendo de subordinación, sin resultar relevante para la escogencia de las diferentes formas pronominales su estatus en el grupo social, pues en situaciones en las que interactúan un hombre y una mujer de edades y estatus similares, suele
tratarse al hombre con la forma “usted” con mayor frecuencia que a la mujer (Hasbún y Solís 1997: 150-151).
El otro estudio reseñado es “Efectos producidos por el género, la edad, el estatus y el lugar de residencia de los hablantes en su escogencia de las formas de tratamiento diádico”, de Hasbún y Solís, el cual busca complementar el artículo anterior y, al mismo tiempo, “incrementar el conocimiento sobre el uso de las formas de tratamiento diádico en Costa Rica” (1999: 164). Este estudio toma en cuenta cuatro variables sociolingüísticas en el análisis, a saber, género, edad, estatus y lugar de procedencia.
En cuanto a la variable género, se menciona que “las mujeres usan “usted” significativamente más que los hombres” (1999: 166); por ejemplo, se advierte que a los hombres las normas sociales les permiten establecer un mayor número de relaciones igualitarias (167). Para las investigadoras, dicha diferenciación en el uso de este pronombre se debe a que las mujeres emplean el pronombre formal “para protegerse de un posible trato familiar no deseado; esta motivación tiene mayor sentido cuando el trato familiar proviene de una persona del sexo opuesto” (Ídem). No obstante, Hasbún y Solís afirman, en contraposición a lo antes expresado, que el uso hecho por las mujeres de este tratamiento hacia personas del área de servicios, de cualquiera de los dos sexos, en condiciones igualitarias, pareciera indicar que “usted” no marca distancia social, en este ejemplo específico, sino respeto o cortesía.
Por otra parte, la variable edad no arrojó resultados significativos para el análisis, aunque se resaltan algunas preferencias; por ejemplo, que los hablantes de la primera y segunda generación (de 16 a 19 años y de 20 a 29 años, respectivamente) tienden a presentar un estilo menos formal cuando se dirigen a personas del área de servicios, en especial si son jóvenes. De ahí, que las investigadoras propongan la necesidad de investigar este aspecto, pues podría ser evidencia de la flexibilidad de las normas sociales (Hasbún y Solís 1999: 167-169).
Con respecto al estatus, se refuerza el hecho de que las mujeres emplean más el pronombre formal y no solo con el superior jerárquico. Mientras tanto, los hombres del área de servicios emplean significativamente más el pronombre informal con el superior jerárquico (Hasbún y Solís 1999: 169-170).
Finalmente, en relación con el lugar de residencia, se propone que quienes viven en áreas rurales usan el pronombre formal significativamente más que quienes habitan en los centros urbanos (Hasbún y Solís 1999: 170-171).
2.4. Estudios lexicográficos
Es preciso señalar algunos estudios lexicográficos, los cuales han delimitado y definido de manera parcial el uso de las formas de tratamiento pronominal y de algunos vocativos. Por ello, debemos remitirnos, a manera de reseña bibliográfica, a las obras lexicográficas más sobresalientes e importantes de autores costarricenses. Así pues, en primer lugar, se encuentra Carlos Gagini, con el Diccionario de
barbarismos y provincialismos de Costa Rica, publicado en 1892, el cual se publicó en una segunda
versión, desde otra perspectiva teórica, como Diccionario de costarriqueñismos (1918). En segundo lugar, aparece el Nuevo diccionario de costarriqueñismos de Quesada Pacheco, el cual consta de cuatro ediciones (1985, 1991, 1996 y 2001), aunque las modificaciones no han sido realmente sustanciales más que en la inclusión de nuevos lemas y también en la corrección de algunas acepciones. En 1996, aparece el
Diccionario de costarriqueñismos de Agüero Chaves. Posteriormente, en el 2002, se publica Mil y tantos tiquismos (Costarricensismos) de Luis Ferrero. Finalmente, encontramos el Nuevo diccionario del español de Costa Rica, publicado a manera de manuscrito también en el 2002 y elaborado por el equipo de
ELEXHICÓS, a cargo del Dr. Víctor Sánchez Corrales.7
De tal manera, resulta preciso apuntar, en términos generales, una serie de imprecisiones o deficiencias halladas en la descripción lexicográfica de algunos de los diccionarios antes mencionados,
para lo cual se buscaron cuatro apelativos, a saber, cabrón, culiolo, güevón y mae, incluidos todos ellos en el corpus que más adelante se analizará.
En primer lugar, algunos apelativos de uso común en el español de Costa Rica aparecen en unos diccionarios y en otros no; así, culiolo no se consigna en el diccionario de Sánchez Corrales, ni güevón en el de Ferrero.
En segundo lugar, no existe uniformidad en la descripción lexicográfica con respecto a las instrucciones de uso de los apelativos, pues en unos casos se dice que son apelativos o vocativos, también se tratan como muletillas o, en otros casos, como tratamiento o forma de tratamiento.
En tercer lugar, la información pragmática proporcionada es escasa y en las acepciones en las que se emplea no es consistente; por ejemplo, con respecto a la marca del registro de uso en la conversación, se utilizan términos como “familiar”, “vulgar”, “coloquial” o sin marca –para el mismo apelativo–; también se describen con frases como voz vitanda, despectiva u ofensiva, tratamiento amistoso, entre otros; y en relación con el sociolecto, se utilizan palabras y frases como jergal, jerga juvenil, jerga de hampones y estudiantes, juvenil, término usado por el vulgo o por los menores, etc.
Por último, otro problema es la inconsistencia en la marca de categoría nominal. Así, algunos apelativos aparecen descritos únicamente como adjetivos o se marcan solo como masculinos, cuando en realidad son utilizados por hombres y mujeres, dirigidos hacia ambos géneros.
Con la finalidad de ilustrar más claramente lo antes señalado, a continuación se proporciona un somero análisis de la descripción del apelativo mae, cuya selección responde a que es empleado por la mayor parte de la población costarricense y también porque aparece en todos los diccionarios publicados después de 1990.
Agüero Chaves (1996) define el término en cuestión de la siguiente manera:
maje adj. vulg. Bobo, tonto, simple (jerga de hampones y estudiantes; se ha convertido en muletilla como vocativo.)
De la definición anterior se desprende que Agüero califica el término únicamente como un adjetivo, lo cual se aleja mucho del uso que se le da hoy en día, pues en realidad se emplea como un sustantivo y, en otros casos, especialmente en las formas pluriverbales, como adjetivo. Agüero menciona que la palabra puede ser empleada como vocativo, pero no lo define como su uso básico; no obstante, se debe resaltar el hecho de que se muestra un indicio del cambio en el uso de la palabra al indicar que “se ha convertido en muletilla como vocativo”. Además, aunque se remite al término mae, dicho término no aparece en las entradas del diccionario.
En segundo lugar, se encuentra el Nuevo diccionario de costarriqueñismos de Quesada Pacheco, el cual consta de tres ediciones. Entonces, veamos lo que se señala en las diferentes ediciones:
(1985) maje m. deriv. de majo “tipo popular español que afecta elegancia y valentía”: “muchacho”, “joven”, “tipo”. Úsase como vocativo (¡maje!) para interpelar a un varón. Usado por jóvenes varones (…)
(1991): maje m. (Jerga de los varones) Muchacho, joven. // 2. Vocativo para dirigirse a un varón (Mae: Jerga juvenil). // 3. adj. Tonto, bobo. // 4. hacerse el ~: (...)
(1996): Idem.
(2001): maje m. {jergal} muchacho, joven. // 2. {jergal} vocativo para dirigirse a un varón y pronunciado ¡mae!. // 3. adj. Tonto, bobo. // 4. hacerse el ~: (...)
En las definiciones anteriores, se puede observar cómo se describe el uso del término mae solo referido a un varón como sustantivo y como vocativo; además, se menciona que es una expresión empleada de forma exclusiva en la jerga juvenil. Igualmente, la definición se da a partir de la forma maje, tal y como lo hace Agüero, y para el vocativo se especifica el empleo de mae.
Luego, encontramos la definición incluida en la obra Mil y tantos tiquismos (Costarricensismos), de Luis Ferrero (2002):
maje (Derivado de majo, guapo). m. Úsase como vocativo, ¡maje!, para interpelar a un varón. / adj. Tonto, bobo. Hacerse el maje (…)
En esta definición se refiere igualmente como entrada el término maje, el cual se describe como masculino, es decir, para referirse a un varón; además, no se especifica la existencia ni el uso de la forma
mae.
Finalmente, el Nuevo diccionario del español de Costa Rica (Sánchez 2002), da las siguientes definiciones:
Maje I m/f 1. coloq. juv. Persona indeterminada. II sust./adj. 2 coloq. juv. desp. Persona tonta ingenua. III ¡~! Coloq. juv. Forma de tratamiento de camaradería y confianza entre jóvenes, especialmente usado por los varones, aunque su uso se está difundiendo entre las mujeres. La pronunciación más frecuente es ¡mae! IV Se emplea como muletilla a lo largo de una conversación para garantizar el éxito de una comunicación (función fática) [*entradas pluriverbales]
Esta última definición parece estar más acorde con lo que se aprecia en la actualidad, pues, por un lado, en las instrucciones de uso se señala que la palabra se emplea tanto para hombres como para mujeres y, además, ya se marca claramente como una forma de tratamiento, lo cual le proporciona carácter de apelativo.
Habida cuenta de lo anterior, se pueden determinar varios aspectos relevantes:
1) A partir de la primera edición del diccionario de Quesada Pacheco y en el diccionario de Sánchez Corrales aparece la forma sincopada de maje, es decir, mae, la cual se emplea en la actualidad como vocativo (forma de tratamiento).
2) Los diccionarios de Agüero, Quesada Pacheco, Ferrero y Sánchez Corrales utilizan como entrada la forma maje en la descripción lexicográfica, lo cual parece indicar que es más frecuente su empleo por encima de mae; no obstante, dicha selección parece responder a la descripción de la evolución que ha experimentado el término.
3) Todas las obras descritas caracterizan el uso de mae (o maje) como jergal, ya sea en el léxico de los hampones (Agüero) o de los jóvenes (Agüero, Quesada Pacheco y Sánchez Corrales), pero su uso, tanto como sustantivo o adjetivo, se extiende más allá de esas jergas.
4) Únicamente Sánchez Corrales caracteriza en las instrucciones de uso la forma mae como sustantivo masculino y femenino, es decir, solo él constata su uso por y para mujeres; incluso se menciona que “su uso se está difundiendo entre las mujeres”. Además ofrece información pragmática en la descripción del término, pues se refiere a “forma de tratamiento de camaradería y confianza” y “función fática”.
2.5. A modo de resumen
A manera de balance crítico de las investigaciones antes reseñadas se puede mencionar que: a) Del sistema de formas de tratamiento del español de Costa Rica, los estudios lingüísticos
elaborados en nuestro país se han interesado más por el análisis de las formas pronominales. b) Desde una perspectiva lingüística, la categoría de los apelativos ha sido poco o casi nada
estudiada para el caso del español de Costa Rica.
c) Para el análisis de los vocativos propuesto en estas investigaciones, se ha partido de variables sociolingüísticas como el sexo y la edad, las cuales han arrojado datos relevantes en cuanto a que los hombres son más estandarizados y repetitivos en sus usos frente a la mujer que tiende a presentar más variedad de uso y a seleccionar formas “neutras” aún con interlocutores de confianza (Arias 2002: 171). También Hasbún y Solís (1999) señalan que los hablantes de entre 16 a 29 años tienden a emplear un estilo menos formal cuando se dirigen a personas del área de servicios, especialmente si son jóvenes, lo cual podría evidenciar “cierta flexibilidad de las normas sociales” (167-169). Asimismo, el análisis de otras variables sociales no ha suministrado datos significativos.
d) También se ha empleado en el estudio de estas formas de tratamiento como parámetro pragmático el tipo de relación que se establece entre hablante y oyente, a partir, principalmente, del modelo de cortesía verbal de Brown y Levinson. Así, las dimensiones de
poder y solidaridad han sido fundamentales a la hora de analizar los datos y, por supuesto, de establecer las conclusiones.
e) Los datos y conclusiones de las investigaciones de Arias (2002) y Hasbún (2003) permiten suponer un empleo mayoritario, por parte de los hablantes, de vocativos “solidarios”, cuya finalidad es congraciarse o hacer sentir apreciado al interlocutor, aún en aquellos contextos en los cuales se esperaría un uso formal que refleje distancia social cuando esta existe. De tal modo, las investigadores, siguiendo la teoría de Brown y Levinson, describen el uso de dichas formas en relación con la imagen y la cortesía positivas en los contextos esperados o como cortesía negativa (imposición o abuso); esta última apreciación corresponde al estudio de Hasbún.
f) Arias (2002) señala un aspecto muy importante relacionado con la elección de los vocativos en la dimensión del poder: los hablantes no se preocupan por ser tan corteses (tal y como afirman investigadores como Haverkate o Briz Gómez), pues para ella cada dimensión –de
poder y de solidaridad– posee sus propias formas de cortesía (74), esto es, los hablantes son corteses, aunque usando diferentes mecanismos, en las dos dimensiones.
g) Los estudios de Murillo puntualizan la relevancia de estudiar los apelativos desde el marco teórico de la pragmática y de los estudios de cortesía verbal y, al mismo tiempo, desde una perspectiva sociocultural para poder establecer correlaciones entre lengua y sociedad.
h) Las obras lexicográficas relacionadas con el español de Costa Rica no son uniformes en cuanto a la descripción de los apelativos, especialmente en lo relacionado con la poca información pragmática proporcionada y la inconsistencia de criterios para desarrollar las instrucciones de uso, por lo cual no aportan datos suficientes para esta investigación.
Ahora bien, en términos específicos, las investigaciones descritas difieren de la que me propongo realizar, pues en ellas se analizan los vocativos en términos generales, mientras aquí se propone estudiar
únicamente la categoría de los apelativos en el lenguaje de los estudiantes universitarios del Valle Central de Costa Rica. Del mismo modo, tanto la metodología empleada en la recolección de los datos y la población, los contextos comunicativos y socioculturales que se analizan, así como los objetivos de estos estudios difieren significativamente de los aquí planteados.
En conclusión, se puede indicar que los estudios realizados hasta el momento en nuestro país relacionados con el análisis de las formas de tratamiento pueden servir como un punto de partida para plantear algunas correspondencias con el análisis propuesto en esta investigación; no obstante, como lo afirma Murillo (2002), los estudios pragmáticos apenas se inician en nuestro país, por lo que hemos de valernos, en muchos casos, de principios y conocimientos empíricos y del acervo cultural y la competencia lingüística del investigador para el desarrollo del estudio.
CAPÍTULO III
3. MARCO TEÓRICO
En el marco de esta investigación sobre el uso de los apelativos en el español de Costa Rica es preciso describir los conceptos o postulados del enfoque teórico de la pragmática, los cuales, a posteriori, posibilitarán un adecuado desarrollo del análisis de dichas formas lingüísticas.
3.1. Pragmática: la lengua en uso
La pragmática estudia las condiciones de adecuación al contexto y la interacción entre el hablante, el destinatario y el mundo en el que se producen los enunciados o actos de habla, esto es, “la pragmática es el estudio de la comunicación lingüística en contexto” y su objeto de estudio “son tanto los procesos como los productos de la comunicación, incluyendo su inserción en la cultura y las consecuencias sociales” (Blum-Kulka 2000: 67).
Esta disciplina ocupa hoy un lugar relevante en los estudios lingüísticos, pues le proporciona a los investigadores de habla hispana, por un lado, un marco teórico muy bien definido y conceptualizado por una gran variedad de autores y, por otro, un ámbito de estudio que aún se encuentra en ciernes y del cual queda aún mucho por decir e investigar.8 A tono con lo antes mencionado, por ejemplo, Julio Calvo reflexiona sobre los aportes que pueden ofrecer los estudios pragmáticos en relación con otras disciplinas lingüísticas:
La pragmática es la ciencia destinada a servir de conexión entre el lenguaje y el mundo. No existen soluciones gramaticales perfectas a los problemas que tradicionalmente han planteado los gramáticos, si no es a través de la pragmática, de la relación armónica entre el lenguaje y el contexto. Aunque los actos de lengua son infinitos, cabe una sistematización en la mayoría de los casos, sobre todo aquellos que la mera lingüística formal es incapaz de explicar (1994: 20).
8 A pesar de que existe toda una teoría pragmática bastante desarrollada, la investigación en este campo se ha llevado a cabo principalmente en Estados Unidos, y no es sino hasta en los últimos años que se ha utilizado como punto de partida de los estudios del español general. Además, es importante destacar que, como disciplina lingüística, la pragmática es relativamente joven, especialmente en lo que respecta a los temas de investigación formal, pues esta surge a raíz de los problemas o cuestionamientos acerca de la lengua que otras ramas de la lingüística no habían logrado resolver, tales como la relación de la sintaxis y el contexto, la identificación del referente y la interpretación de la deíxis, principalmente.
También Escandell Vidal (2004: 1) se pronuncia en términos similares a Calvo al afirmar que parte de los beneficios de adoptar una perspectiva pragmática ha sido “arrojar nueva luz sobre diversos fenómenos, y así se han propuesto enfoques esclarecedores en muchas áreas (…) también se ha puesto de relieve la necesidad de tomar en cuenta a los participantes y su entorno para poder ofrecer una caracterización [más cercana a la realidad] de los fenómenos” lingüísticos.
Además, es relevante mencionar que la pragmática ha tomado como punto de referencia en el desarrollo de su marco conceptual, fundamentalmente, las teorías de los actos de habla (propuestas por Austin y Searle), las máximas conversacionales y de cortesía (formuladas por Grice y Leech), la cortesía verbal (basada en los principios de Brown y Levinson) y la teoría de la relevancia (de Sperber y Wilson).
Ahora bien, la disciplina pragmática centra su interés, principalmente, en la relación existente entre la estructura de la lengua y los contextos en los cuales se actualizan los usos que los hablantes realizan de ella, es decir, la dimensión pragmática describe la manera como los individuos emplean el lenguaje en los contextos sociales; entonces, la pragmática define los significados –de las palabras, frases, oraciones, etc.– considerando los contextos en los cuales se presentan las situaciones de usos lingüísticos. De ahí que esta disciplina considere las condiciones de adecuación contextual e interacción entre el hablante, el oyente y el mundo en que se realizan efectivamente los enunciados. En consecuencia, el analista se enfrenta al problema de la interpretación del significado pragmático de una expresión lingüística; de tal modo, se debe esclarecer cuál es la intención ilocutiva (fuerza o valor) que subyace en lo expresado por el hablante y también cuál es la interpretación realizada por el oyente de dicho acto; todo lo anterior correlacionado con el análisis de la situación específica en la cual se presenta el intercambio