Med
Digitized
by
the
Internet
Archive
in
2016
PARA
USO
MANUAL
PARA eso
DE TODA
CLASEDE
PERSONAS,y dedicado especialmente
A
LA
JUVENTUD
POR
uanív1
MEXICO.
Imprenta de M. Murguía, Portal del Aguila deOro
{.zoo
Siendo este Manual propiedad del autor, nadie podrá •
reimprimirlo sin su consentimiento, advirtiendo que cada
ejemplar irá firmado por el mismo.
WEILCC^ÍE
INSTITUTE
LiBRARY
Coll. [WelMOnwc
Coi!. No.Echemos
una ojeada sobre la condición fisiológicade la especie
humana
en general, ymuy
particularmentesobre la de las personas en quienes
mas
raicesha
echadola civilización, y se notará la falta de los conocimientos
rudimentales de la higiene, para hacer el mejor uso delos
elementos que mantienen lavida. Las personas estrañas
á las ciencias médicas, que son la
mayor
parte de losindividuos que forman la sociedad,
han
considerado quelaconservación de la vida solo depende del alimento y la
4 bebida; que el mantenimiento de la salud no está sujeto á reglas invariables, y su pérdida es un accidente casual
pormotivos enteramente desconocidos.
Para
persuadirsede lo contrario de esta creencia, no hay
mas
quecompa-rarel estado fisiológico de los habitantes de lugares
leja-nos de las grandes ciudades, ó mejor dicho, de puntos en
donde
la vida está exenta de las exageraciones decomo-didad y de lujo, y en donde el trabajo es continuado
y
los alimentos
mas
sencillos, para verse quehay
mas
resi-_IV
de el centro de la civilización. Esto
no
quiere decir queella sea
un
obstáculo para elmantenimiento
de la salud;todo lo contrario, lo que quiere decir es, que la
civiliza-ción
no
seha
comprendido, y que en vez de seguirla enel
camino
que nos traza, nos extraviamos, confundiendola observancia de las reglas que la naturaleza nos tiene prescritas para la mejor conservación, con los preceptos
que
lamisma
civilización nos indica.La
una
nos enseñaá
viviry conservar la salud, la otra nos indica los
medios
de hacer la vidamas
agradable en sociedad; demodo
quenuestras acciones
y
usos en vez de ocasionar disgusto álos demas,
pueda por
el contrario, hacer que nuestrapre-sencia si
no puede
ser útil, sea por lomenos
agradable.Si, pues, la civilización
no
es un elemento sinoun
verda-dero correctivo: si los elementos de vida están en nuestra
mano
y
podemos
usar de ellos ámedida
de la necesidad:si las modificaciones introducidas en los usos naturales
han
corrompido
la primitiva sencillez de las costumbres;y por
último, sitenemos
un
testimonio de losinconve-nientes de los refinamientos en la
comparación
quehace-mos
realmente del estadomorboso
de los habitantes delas grandes ciudades con el de los de las poblaciones en
donde
elmodo
de vivir esmas
natural,muy
racionalpa-rece que se adopten-los
medios
de conservación que nosaconseja la ciencia,
dando
su verdadero valor á lacivili-zación; á las exigencias naturales,
y
poniendo bajo suver-dadero
punto de vista la conveniencia de los usosy
delas costumbres que son consecuenciadeaquella'.
Las
engen-V
dran en el que tenga conocimientos, aunque no sean
muy
profundos, en las ciencias naturales, la idea de hacer el filantrópico servicio de poner en
manos
de la generalidad,un
Manual
de Higiene privada que sirva de guia en laconducta doméstica, para prevenir, no solo los males
físi-cos sino también los morales que se perpetúan en
genera-ciones enteras por falta de conocimientos en la materia
que nos ocupa, y que tanto mal hacen á toda la sociedad:
porque, ¿qué servicios puede prestar un individuo débil,
enfermizo, cuyas fuerzas están agotadas ó no llegaron á
vigorizar su físico por falta de desarrollo, á consecuencia
de una
mala
higiene?Muchos
testimonios vivos tenemosde las grandes ventajas que se obtienen adoptando las
re-glas que son necesarias para la conservación de la salud;
pero
como
por desgracia el buen estado físiológico deun
individuo se atribuye á la casualidad y no á la influencia
de los elementos de vidatan abundantes en la naturaleza,
ninguno se ocupa en investigar las causas que han coope-rado á la salud de la persona en quien se
admiran
lasbuenas condiciones de su físico; antes por el contrario, es
común
cdnformarse con el resultado de la comparación,resignándose á sufrir las molestias que se atribuyen á la
desgracia ó á la fatalidad, \o cual, repetimos, consiste en
la ignorancia de las influencias,
como
la del aire, de latemperatura y sus transiciones, la clase de alimentos,
pe-riodos en que se toman, &c., &c., que ejercen sobre el
or-ganismo de los animales.
No
se ha tratado de inculcardesde la niñez ni en ninguna edad, el conocimiento de la
naturaleza, de los agentes físicos
in-VI
fluencia es tan benéfica bien manejados, y perniciosa
usa-dos
con
indiscreción.No
se ha cuidado de hacer conocer lanaturaleza del aire, del calor, del frió, el
mecanismo
dela digestión,
cómo
ésta se hace mejor, lo esencialque
esla Ocupación constante relativamente al movimiento,
cuán-to influye la sobriedad para el desarrollo de los
indivi-duos, &c., ¿re., para
que
á lamedida
de la necesidad sehicieran las oportunas aplicaciones.
En
consecuencia, laconducta privada con respecto á higiene en lo general
no
es otra cosa que
una
série de aberracionesque dan por
resultado
un
malestar inesplicable;enfermedades
incura-bles las
mas
veces; la infecundidad; y por último, arras-traruna
vida sin goces, quepuede
llamarseverdadera-mente
vejetativa.He
aquí los únicos motivos queme
han
movido
á publicarun
Manual
de
higienerudimen-tal
privada, en unos cuantos capítulos, en el estilomas
sencillo para que esté al alcance de todas las capacidades;
aunque
sobre esta ciencia hay tanto escritoy
tan bueno,que si hubiera pretendido escribir
un
tratado elemental,cierto es que á los ojos de las gentes sensatas
me
habria hecho aparecercomo
unhombre
debuena
intención,guia-do
por elamor
á mis semejantes; pero almismo
tiempo habrían consideradomi
pretensióncomo
una
temeridadsin resultados; pues, ¿qué
mas
podria haber dicho de loque
escritores tan ilustreshan
consignadocomo
doctrinasinfalibles, sentadas en principios tan sólidos
como
inva-riables.
La
enseñanza de la higiene debe figurar en elrango de
VII
de la
misma manera
que la doctrina cristiana en la pri“maria, pues ésta nos da el conocimiento de las relaciones
que tenemos con la Divinidad, que es Dios, las reglas á que debemos sujetar nuestra conducta respecto de él,
res-pecto de nuestros semejantes y respecto de nosotros
mis-n^s; y aquella nos da el conocimiento de las relaciones
que tenemos con la naturaleza, la influencia de los cuer-pos esteriores sobre nuestra organización, y
sustancial-mentela
manera
deconservarla salud en provecho nuestroy de nuestros semejantes.
La
moral y la higienetie-nen entre sí talrelación, que aun para ser buen observante
se necesita la higiene.
En
primer lugar, la religión nosmanda
que cuidemos nuestra salud, y en segundo unhom-bre ó
muger
no pueden ser buenos observantes sidescui-dan el precepto, y sin salud es imposible qué pueda ser
htil á los
demás
ni á símism
o, ymenos
puede ocuparsede los beneficios que recibe de Dios si
no
goza de ellospor la imposibilidad en que se encuentra, atribuyendo las
mas
veces este mal á un castigo inmerecido del Criador.¡Cuántas blasfemias oimoscon motivo de
un
padecimiento!¡Qué conceptos tan equívocos han llegado á nuestro
co-nocimiento con respecto al origen de los malos fisicos
basados en la ignorancia de la moral y de la higiene.
Es
evidente que Dios hamandado
sobre los pueblospla-gas
mas
ómenos
destructoras; es evidente tapibien quelas
manda
en lo particular á individuos que les ocasionanpadecimientos
mas
ómpnos
graves, pero esto no es lo queacontece do ordinario y son estos casos tan esoepcionales
espe-VIII
cial con el carácter
común
de la salubridad en lanatu-raleza. Dios
ha
queridoque
elhombre
viva y viva feliz,y
por esto leha
dado
inteligencia para que valorice elmérito de cada
uno
de los objetos de la creación,y
leha
dado
sentidos para palpar, ver y gustar, y dirigirse hacialos objetos de su deseo; al
mismo
tiempo leha prodigado
los principios de la vida para
que pueda
gozarpor
estemedio
de los deleites de todaespecie queha
puesto á sudis-posición.
Y
sinembargo
de la realidadque
estasreflec-ciones nos revelan,
¿podremos aún
atribuir elno
gozar,á
una
premeditada intención del que tan pródigo escon
nosotros!
¿Podremos
creer quehemos
sido criados enmedio
de la magnificencia de la naturalezapara
no
podergozar y
menos
admirar?
Creer esto seriano un
error,seria
una
criminal profanación de la idea de Dios.Pues
bien, si
no
gozamos, si nosomos
felices, es por lainobser-vancia de la higiene,
porque
por esta inobservancia nos sustraemos de todo loque
directamente nos hacebien:rehusamos
el trabajo,rehusamos
la sobriedad,contraria-mos
las indicaciones naturales de nuestro fisico que nospide aire y se lo negamos, nos pide sueño y le forzamos á
que
esté en vigilia, nos indica conuna
instintivarepug-nancia que
no
leespongamos
á transiciones violentas de temperatura yno
le obedecemos; por último,hacemos
to-do
aquelloque
tarde ótemprano
da
fin con nuestra salud,y consiguientemente nos
pone
en estado de no poder gozar de los deleites lícitos quehan
sido criados para nosotros.Para
concluir este prólogoharemos
advertir, que siper-IX
Bonas parezcan prolijas, ha sido con el noble fin de poner
de manifiesto no solo el )íerror, sino el por qué es error,
adonde
nos puede conducir éste, cuáles son los medios deprevenirlo y cuáles son los beneficios que
podemos
sacarde la observancia natural de la higiene.
De
aquíha
na-cido la necesidad de entrar en esplicaciones profundas,
haciendo conocer los fenómenos que pasan en el
organis-mo,
asícomo
los que son el resultado de lasmismas
fun-ciones de la vida orgánica.De
estamanifestacióndeben
nacer dos grandes intereses: primero, el de adquirir
un
conocimiento
mas
ómenos
profundo de las materias queincidentalmente tocamos, y el segundo, alejar las causas
que dan origen al estado patológico en que por la igno-rancia de la higiene se cae con frecuencia.
Además,
unadoctrina sobre conocimientos
humanos no
tiene fuerza nipuede persuadir desnuda de demostraciories palpables
y
pierden su mérito exigiendo fé sobre la palabra del autor;
y cuando el que aprende encuentra la- razón de
lo que se
le enseña, no tiene la
menor
dificultad encomprender
laverdad de la doctrina.
Otra razón tenemos para esto, y es la de que estamos
convencidos de que hay una necesidad de encaminar al
vulgo por el sendero de la ciencia en toda materia que se
le inculque,
y
de este modo, gradualmentey
sinrepug-nancia se inclina al estudio
y
al análisis de las teorías.Si nos limitáramos simplemente
á aconsejar que tal cosa
no es bueno hacer, no quedarla satisfecha ni la necesidad
ni la curiosidad del que aprende y ni sabria en donde
po-dría encontrar ía aclaración de
X
fundan
los consejos. Este es el grave defecto deque
seresienten
muchas
de las teorías sobre todas las materiasde enseñanza rudimental,
y
es la causa delpoco
fruto quehan
producido particularmente en el antiguo sistema deenseñanza los trabajos de
hombres animados
de la mejorintención.
Por
último, la pazy
el engrandecimiento de lospue-blos
depende
de los progresos que la ciencia hace enellos,
y
esto lo encontramosdemostrado
en la historia delas naciones civilizadas, así
como
en la diferencia quere-sulta de la
comparación
hecha de las diversas épocaspor
las cualesha
atravesado laEuropa.
En
su época de barbárie la guerra era continua, y todaella estaba
sembrada
de pequeñísimas naciones cuyaexistencia
no
ofrecía síntoma ninguno de progreso:mas
cuando
los conocimientoscomenzaron
á difundirse, lospue-blos principiaron á
tomar
creses y la paz fué elmas
apete-cido
don
para los hombres; vino la irupcion de losbárba-ros
y
con ella la pérdida de los conocimientos, y entoncesla guerra
y
la diminución de los pobladores hicieronpro-gresos espantosos.
El
restablecimiento de las ciencias y su progreso,y
ladifusiónde los conocimientos, hicieron que el orden, la paz
y
labuena
inteligencia se asentáran en aquellos pueblosen
donde
antes loshombres
viviancomo
fierasdestruyén-dose unos á otros, desconociendo hasta los
mas
sagrados derechos y obligaciones que lamoral
universal prescribe.PARA
LA
MEJOR
INTELIGENCIA DE
ESTE
MANUAL
Cuerpo
simple
esaquel
de
que no
sepuede
es-traer
mas
que
una
sola sustancia: á estoscuerpos
se
ha
dado
elnombre
de elementos,
de
entre
es-tos los
hay
sólidos, líquidosy
gaseosos.Los
ele-mentos
hasta
hoy
son sesenta
y
uno.
Se
dividen
en dos
clases,metaloides
y
metales.
Lo
que
losdistingue es la
propiedad
que
losprimeros
tienen
de
no
foimar
bases salificablescon
eloxígeno,
mientras
que
lossegundos
sí.No
creemos
nece-sario
mencionar
susnombres,
y
síhacer
advertir
que
eloxígeno, hid/ógeno,
ázoe,carbono,
que
figu-ran
en
estecatecismo, son
delnúmero
de
losele-mentos
ó
cuerpos
simples;que
todos
XII
visibles é invisibles
que
existen
en
la naturaleza^son
compuestos
de
dos
ó
mas
de
estoselementos.
Como
el aire (deoxígeno y
ázoe), elagua
(deoxí-geno
é hidrógeno),
elyeso
(de calcio,oxígeno
y
azufre), la
carne
(deoxígeno, hidrógeno, carbono,
ázoe
y
algunas
sales), elácido
carbónico
(deoxí-geno
carbono
[*], &c.,&c.)
Estas
ligerasnociones
lashemos
puesto
al prin-cipiode
estaobrita
por
juzgarlas indispensables
para
lamejor
inteligencia
de
laspersonas
que
sinconocimiento alguno
de
las cienciasnaturales lean
su
contenido,
y
encontrándose con
nombres
ente-ramente
desconocidos
no
puedan
niformar
idea
de
lanaturaleza
delobjeto
nominado.
Igualmente
hemos
creído necesario
hacer
co-nocer
laacepción
ó
significadode
algunos
otros
términos
técnicos,cuyo
conocimiento ha
de
serde un grande
auxiliopara
elque
antes
no
losco-nociera;
y
asidiremos que condensación
es lapro-piedad
que
tienen
losgases
de
reducirse
ámenos
volumen,
ya
seapor
una
fuerza
mecánica, ya
por
un
efectoquímico.
[*] El carbono se distingue del carbón, en que el primero es puro sin mezcla ni combinación de ningún otro elemento, y elsegundo
con-tiene sales, gases, &c. El diamante es el ejemplar del carbono, y el carbón común el delsegundo.
XIII
Ejemplo
deuna
fuerza mecánica.
Metiendo
un
émbolo
perfectamente
ajustadoen
un
cañón
de
fierro,
cuyo
estremo
inferior estéperfectamente
tapado,
senotará
desde luego
la resistenciaque
opone
el aireque
estáen
el interior del tubo’,for-zando
elémbolo
secomprime
el airey hay
con-densación;
éstapuede
llegará
talpunto
que
sedesprenda
tantacantidad de
calor,que
pueda
en
el interior
encenderse
un
pedazo
de
yesca.Ejemplo
deun
efectoquímico.
Tómese
un
pe-dazo
de
platacuyo
peso
seaconocido,
póngase á
fundir
y cuando
lo estévuélvase
ápesar
y
seen-contrará
que
elpeso
ha aumentado;
esteaumento
del
peso
consisteen
que
una
cantidad
deloxíge-no
del aire seha unido
á
la plataquímicamente,
y
por consiguiente
seha condensado
esteoxíge-no
reduciéndose á
un
volumen
infinitamente
me-nor
que
elque
tenia antesde
estaoperación.
. .Los
efectosde
lacondensación son despren
derse
mayor
cantidad
de
calorque
laque
antes
seper-cibiera
en
elcuerpo condensado,
en
razón
de
laaproximación
de
susmoléculas.
Combustión.
Esta palabra
ha
estado
sujetaá
controversias.
Desde
laépoca en
que
por
primera
XIV
significado, la
combinación
deloxígeno
con
losdemas
cuerpos,
ya
activa,ya lentamente.
Se
di-ce
que
lacombustión
esactiva
cuando
produce
luz
y
calor,y
lentacuando
soloproduce
calor.En
elcarbón
cuande
arde,tenemos
un
ejemplo
de
lacombustión
activa;y
en
elcambio
que
su-fren
la superficiede
losmetales
y
loscuerpos
or-gánicos
tenemos
un
ejemplo de
lacombustión
len-ta,pues
estosfenómenos
consisten
en
lacombi-nación
deloxígeno
con
losmetales
[*]ó
con
loselementos
de
loscuerpos
orgánicos.
Mas
hay
combinaciones
de
cuerpos
entre
sí,que
sin serninguno
de
ellos eloxígeno producen
luz
y
calor,por
loque
puede
haber
combustión
sin laconcur-rencia
deloxígeno.
Fluido
estodo
cuerpo que
no
es sólido niblan-do,
y
que
necesita
para
estar sercontenido por
un
vaso
ó
cavidad,
cuyas paredes
no
lepermitan
derramarse; por
tantodebemos
considerar
elagua
y
el airecomo
ejemplares de
loscuerpos
fluidos,y
todo
loque
tenga
laconsistencia
delagua
ó
del
aire
llamarlo
cuerpo
fluido.Hay
otras definiciones
mas
conformes
con
lasreglas
áque
las definicionesestán
sujetas;pero
laXV
anterior la
hemos
consignado,
porque
como
nos
dirigimos
átoda
clasede
personas,
puede
serpa-ra
algunas
mas
comprensible
la anterior,para
otras la
que
sigue,y
para
muchas pueden
serau-xiliares la
una
de
la otra.Fluido
estodo
cuerpo cuyas
partesceden
fácil-mente
ácualquiera
fuerza,y
habiendo
cedido
secomunican
entre sícon
facilidad elmovimiento
que
han
recibido.Fisiología
es elconocimiento
de
los seresor-ganizados, funciones
y
colocación
de
susdíganos;
y
tratándose
de
losanimales,
elconocimiento
también
de
sus facultades.Seres organizados
son
losque
senutren
y
se
reproducen
como
las plantas,y
teniendo
mo-vimientos
voluntarios y sensibilidad,como
losanimales.
Seres
inorga::icos
son
losque
carecen
de
laspropiedades de
los anteriorescomo
las piedras,la arena, la sal, el
agua,
los metales,&c.
Patología
es elconocimiento
de
lasI
.^
i
-80K
oih.v^ jíipv)^-6tJ r.‘- iíj^ ,i»-S^a. ’U Oí'i^o
kOtflí^ílfS^
Í
-¿itiq :víii jjí!íi «¡^d:^i«A9’»qífíoo <i ui bi,2^
I'ji^ iSíib^‘Uí} ati ;?m
cTsq
y>“í
4 .^. .'.^'iio íil S>h fíUf fci ít>HlÍlÍK
» rf-r/no
oq
jvir» e»ho'£íj r¿ai’=r.i í>^ \>bíbi^' V
.íisw/t^ni'íiuLÍ-B
^j^
•Oí.
h
•H.bifri^v ' •^
1
^
^iir;
•IbT
-í'p i-it) •'•>* ‘‘•' -at'!' ^;iii'rí4v--- r;: »^*-‘‘ -y^ .-•
Í4jui^ii
.<- 4 '>•' aOí0iiq)(iíí»,T>#ií''
i>ni ^
^
i í>r;.7Tt'' j!-.> «<»1nai
J-oói'ol'iuUuT'í
,'íJ‘'í>!y ?a‘‘»«'’'
*®’Ít,-.^ .iiu>5^ ,'.:;íatí(Jí?a.^>
v. .níí.’liiül«v wl''“'rr!Í'.
^
'
.í^'lnííiiíüJ'
’er -^;; íiy»0-, v4
pj¿
aOÍ* '"3
^01
^
?.oI ,PUí^r. Io'Jíuí ?j
r . - , , íf>,i?>-^ l•>,^ S"í '-r y$t>i.
^
. VV' 3(tn 'm^ r •lí**MANUAL
DE
HI3IESE
FRITABA.
PRIMERA
PARTE.
AIRE ATMOSFÉRICO.
El
aire atmosférico escompuesto de oxígeno y de ázoeen proporciones fijas de 20,8 del primero, y T9,2 del
se-gundo; se encuentra constantemente en él otro cuerpo
ae-rooforme queesel ácido carbónico,también vapor de
agua
en proporciones variables.
La
cantidad de ácidocarbó-nico que contiene el aire es insignificante para que
pueda
de
modo
alguno influir sensiblemente en la respiración.RESPIRACION.
La
respiración en los animales tieneun
objeto para mantener la vida de tal importancia, que de*
jsLndo do rftspirar se deja de vivir: la respiración se hace
en dos actos, el de la inspiración y el de la expiración: el
primero introduce el aire necesario para la combustión,
el segundo lo devuelve descompuesto trasformado en
aci-do
carbónico,vapor
deagua
y
ázoe. Estefenómeno
severifica absorviéndose el oxígeno del aire en la sangre
venosa
ue pasa por elpulmón
en el acto de lainspira-ción; el oxígeno se fija en el carbono y el hidrógeno de la
sangre, ó también de los tejidos vivientes,
formando
desdeluego ácido carbónico y agua.
La
sangre antes dereci-bir el beneficio de
que
hablamos, su composición químicadifiere de la beneficiada en que contiene en solución ácido
carbónico resultante de la asimilación, y siendo
dañoso
este
compuesto
es indispensable para elbuen
estado de lasangreeliminarlo,y esto soloel aire
bueno
puedeverificarlo.Dos
beneficios importantes recibimos de la introduccióndel aire en el
pulmón
(inspiración), el primero es lacon-versión de la sangre de primer beneficio
llamada
venosa,en sangre arterial; en cuyo estado es
como
se necesitapa-ra
desempeñar
sus funciones en el aparato circulatorio.Una
vezformada
esta especie de sangre recorre todo elcuerpo y sus visceras, repara las pérdidas y vuelve de
nuevo
alterada en unión de laque
esformada
denuevo
áconsecuencia de la digestión, á pasar por el
pulmón
para
BU depuración.... este es el beneficio de la reparación.
El
segundo beneficioque
recibimos esel de la calorífica- ‘ cion: cuando el oxigeno del aire introducido secombina
con
el carbono é idrógeno de la sangre por el solo hechode combinarse,
hay
producción de calor, produceíonque
Be está verificando
no
solo en elpulmón
sino en todas laspartes del cuerpo por
donde
pasa lasangre q*e haEsta es la fuente principal de donde
tomamos
constan-temente el calor de que está
animado
nuestro cuerpo, es el principio que mantiene la fluidezde la sangre; encom-binación de otras causas, el que da elasticidad á los ner-vios
y
á los músculos, sirve de agente protector de ladi-gestión, y por último, es un principio de vida que sufre
pocas alternativas, y en el caso de tocar algún estremo
caracteriza el estado de enfermedad.
Demostrado
de unamanera
tan clara que el aire es elprincipal elemento de vida, ya porque á la sangre le da
el último beneficio para dejarla en el perfecto estado en
que los animales la necesitan, ya porque funciona de
agen-te calorífico
dando
al cuerpohumano
la temperatura quenecesita, nos ocuparemos de la necesidad precisa en que
está todo ser viviente, de procurarse el aire
mas
puro yevitar respirar el que ha servido para otras combustiones ó se encuentre mezclado con gases
mal
sanos ó enmucha
cantidad.
Renovación
del
aire.Como
queda dicho, entrandoel aire al
pulmón
fija allí su oxígeno en otros principios,y aunque vuelve saliendo por el acto de la expiración, pe,
ro ya
no
propio para desempeñar lamisma
función, puesviene convertido en otros compuestos cuyas propiedades
son
muy
distintas de las del aire bueno, los productos dela respiración siendo
como
son, impropios á esta función,es indispensable alejarlospara que venga á reemplazarlos
el aire nuevo.
¿De
quémanera
puede hacerse estareno-vación'?
De
lamas
fácil que pueda imaginarse. Nótese bien que los fluidos cuando en algún punto de sumasa
seaumenta
la temperatura, inmediatamenteaumentan
devo-lumen
en el punto calentado,y
tienden á ocupar la partesuperior del espacio que ocupa el todo en virtud de su
menor
peso;aumentado
elvolumen
la capacidad del con-tinente esmenor
y por consiguiente se hace indispensa-ble que este fluido busquemayor
espacioque
lo contenga:pues
supongamos un
cuarto ódepartamento
lleno de aire»teniendo
una
puerta abierta y dentrouna
ómas
personas:supuesta la temperatura del aire, por ejemplo, á
+
15® yla de la persona ó personas á
+
30°, claro es que todaslasporciones de aire que toquenal cuerpo ó cuerpos cuya
tem-peratura es
mayor
que
la del aire,aumentan
detempera-tura
y por
consiguiente de volumen, el aire caliente sedi-rige á la parte superior del aposento, se encuentra con el
obstáculo insuperable del techo y busca la salida por don.
de
hay
menos
resistencia,que
es la parte superiorde
lapuerta: esta salida es al
mismo
tiempo impulsada por lascapas de aire esterior frió que se introduce por la puerta incesantemente á
medida
de
la dilatación del aire interior.Esta
esplicacion la creo tan fácil de comprender,que
aña-diendo
mas
podria desvirtuarse,y
sin embargo, paracon-firmación de lo
que
llevo dicho, tómeseuna
velaencendi-da y
colóqueso en la parte superior de la puerta,y
seve-rá
que
la flamatoma
una
infleccioncuya
punta se inclinahacia afuera: colóquese al
mismo
tiempo otra velaen
laparte inferior,
y
se advertirá elmismo
fenómeno
ensenti-do
contrario, esto es, la puntade
la flama dirigida háciaadentro. Esta es
una prueba
queno
admite observacconstante-monte y el frió entra de la
misma
manera.En
el aire caliente va mezclado el producido de la respiración y losde cualquiera otra combustión que se verifique en el apo-sento que
hemos
puesto por ejemplo.Ahora pongamos
otro ejemplo que nos demuestre los inconvenientes de la
falta de renovación del aire de los aposentos.
Supongamos
una pieza erméticamente cerrada por lasvidrieras
y
una ómas
personas dentro: las porciones deaire que,
como
hemos
dicho, se enrarecen por el contactodel cuerpo viviente, y el calor que consigo llevan los
pro-ductos de la respiración, se convierten en
mas
ligeras,ocu-pan la parte superior del aposento,
y no
encontrandosa-lida inmediatamente se enfrian por el contacto
prolonga-do
de las paredes y el techo, se condensan, y siendocomo
es el ácido carbónico
mas
pesado que el aire en igualdad de temperatura, enfriado este ácido carbónico desciende•y ocupa la parte inferior del continente; en este caso
te-nemos una
capa de aire impuroabundando
en ácidocar-bónico que ocupa la parte inferior del continente, otro de
aire
menos
impuro que ocupa la parte media, y porúlti-mo, otra de aire impuro
mas
caliente que las anteriores. que ocupala parte superior. Si por
mucho
tiempo sees-tá en el aposento respirando, por el hecho de respirar
van
consumiéndose incesantemente eloxígeno del airey
llega-un
momento
en que éste es inrespirable y produce ú oca-siona vahidos, fuertes dolores de cabezay
aun la asfixia.La
formación del ácido cai'bónico se produceno
solo porla respiración sino también por
muchas
causas quehombre.
Nosotros necesitamos para las necesidades dela vida de multitud de objetos
y
operaciones, que si parasu uso
no
se observan ciertas reglas y condiciones, setor-nan
en agentes destructores de nuestra saludy
aun
denuestra vida.
Muchos
son los objetos que para la vida ensociedad hasta cierto punto se hacen necesarios, y para
no
enumerar
nos concretaremos áuna
regla general.Propiedad
destructora
del
oxigeno.El oxígeno
tiene
una gran
tendencia á combinarse con todos loscuer-pos que existen en la naturaleza, modificando esta
tenden-cia elestadodeloscuerpos, así
como
latemperatura, lapre-sencia del
agua
ó su ausencia, &c., pero en general losve-getales y anímales sin vidasufrengrandes alteraciones por
la facilidad
con
que el oxígeno secombina
con ellos, y en algunos casostambién
el ázoe dedonde
resultan elconsu-mo
del oxígenoy
la formación de otros principios,faltan-do
el primero para la respiración, é influyendo lossegun-dos según su naturaleza, de
un
modo
mas
ómenos
peli-groso.
Muy
conocidos son losfenómenos
quepasan
enun
cadáver á consecuencia dela falta de la vida,y
se veque
después de algunas horas de haber dejado de vivir elindividuo se perciben los efectos de la fijación del
oxíge-no, produciéndose el
mal
olor que exhalan los cadáveres^á lo
que
se llama putrefacción; lomismo
pasa con los V(>getales muertos.
Pues
bien: de la demostración anteriordebemos
deducirque
las sustancias animalesy
vegetales,no
estando convenientemente preservadas de la influencia del aireno
deben
tenerse en los aposentos;tampoco
debe7
la influencia del sol exhalan gas ácido carbónico. El alumbrado de noche y el fuego de las cocinas son dos
ob-jetos de primera necesidad, y sin embargo, son la causa
no solo de accidentes sino de verdaderas desgracias.
Una
vez conocido el
modo
con que se forma el gas carbónicopor medio de la respiración y de la combustión lenta,
no
resta
mas
que saber que de las lámparas, velas y todo loque produce luz y calor ó solo calor,
como
también elfue-go producido por el carbón, son otros tantos manantiales
de gases impropios á la respiración, y si en todas
ocasio-nes debe darse paso libre al aire, con
mucha mas
razóncuando se verifica la combustión activa, pues el
despren-dimiento del ácido carbónico (*
) es en grande
abundan-cia al
mismo
tiempo que la diminución del aire bueno,pues el combustible necesita precisamente del oxígeno del
aire para convertirse en ese fluido tan pernicioso, y la re»
novación del aire trae dos ventajas: la primera, que
ten-gamos
material bueno que respirar; y la segunda, echarfuera de las habitaciones el producto de la combustión.
Por
iiltimo, la ventilación es conveniente en todos casos,en todas circunstancias y condiciones, porque faltando el
aire bueno falta la regularidad en larespiración, faltando
ésta, la salud se altera y es la causa de enfermedades
in-curables.
Malos
efectos del aire impuroen general.
Las
que
mas
frecuentemente se desarrollan son escrófulas,tu-[*1 El óxido de carbono es de los productos de la combustión e|
bérculos en el
pulmón
y otras afecciones de ésto órgano,(Leblanc), y
además
padecimientosmas
ómenos
gra-ves de la cabeza y principalmente laalteración de la
san-gre, estando por esto predispuestas las naturalezas á
mul-titud de enfermedades.
Las
personas que se habitúan ápermanecer
pormucho
tiempo enuna
atmósfera cargadade
gas carbónico sin proporcionarseuna
ventilacióncon-veniente, están sujetas al
mismo
tiempo á estarsiempre demuy
mal
color.Revivificación
de
la
sangre.
La
sangre esun
lí-quido que circula por todas las partes del cuerpo por
me-dio de conductos que se conocen con los
nombres
dearte-rias y venas.
Las
arterias llevan la sangre del centro ála periferia,
y
las venas la devuelven al centro después de haber dejado los elementos reparadores en cadauna
delas diversas partes de que consta el
mecanismo
animal.La
formación de la sangre es debida á los productos dela digestión, y para ser sangre arterial es indispensable
que
llegue al pulmón, endonde
recibe la necesariacanti-dad
de oxígeno, por el acto de la inspiración, paraquedar
convertida en sangre arterial.
En
este estado vuelve alcorazón y de aqui se distribuye á todas laspartes del cuer-po. '
En
cada
una
de estas deja los elementos necesariospara la reparación de las pérdidas
que
sufren los nervios,los músculos, los huesos, los cartílagos, <fec.
La
concurrencia del oxígeno que penetra por elpulmón
y
se mezcla con la sangre,no
esun
hecho casual ni depo-ca importancia; es
uno
de los actos de la vida animalque
9
mantener un buen estado fisiológico, sino precisamente
pa-ra la existencia de losindividuos; y para probarlo solo di-remos que un animal privado de respiración por algunos
minutos, dejade vivir.
Puede
un animal estar privado dealimento por
muchas
horas y aun por algunos dias, y sinembargo
vivir, y en este caso, esto es, en el de estarun
animal sin alimento se va alejando de la vida por grados
y la existencia lo
abandona
pausadamente y no con laprecipitación que cuando
muere
por asfixia.Esta demostración prueba evidentemente que la
respi-ración es la función
mas
importante que se verifica en losanimales, y al
mismo
tiempo que los resultados de ellason de todo punto necesarios para la realizaciónde un
he-cho fisiológico de primera importancia. Este hecho esel
de la reposición de las partes de los tejidos que
continua-mente
se están eliminando en fuerza de la continua acciónde estos
mismos
tejidos.He
aquí puesto bajo un puntode vista el objeto de la respiración, en que se puede
for-mar
unjuicio esacto de la necesidad en que estamos deministrar á la respiración los elementos necesarios para
que las funciones del órgano de la respiración llene su
ob-jeto con la
mayor
perfección posible.Dejamos
dicho que elame
esel que provee en larespi-ración del principio necesario (oxígeno) para el
perfec-cionamiento de la sangre: y este aire consta de elementos
que
como
queda asentado en la primera parte, sonsiem-pre los
mismos
y en unamisma
proporción.En
estees-tado es
como
puede realizar esa función tan principal quecoo-peracion se reparen los deterioros
que
incesantementesu-fre la
economía
de los seres organizados.Mas
si quitamos almedio
en que vivimosuna
parte desus principios constituyentes ó si disminuimos en
cualquie-ra proporción su cantidad, es claro
que no ha
de dar losmismos
resultados que se obtienen cuando setoma
en suestado natural.
De
lamisma
manera
que si alagua que
tomamos
la despojamos deuna
parte cualquiera de susele-mentos
no dará losmismos
resultados asi en la digestióncomo
en losdemás
oficios que desempeña. Sucederáuna
cosa análoga si
mezclamos
almismo
líquido otro queno
posea las
mismas
propiedades por diferir en sucomposi-ción.
El
agua talcomo
laencontramos
en la naturalezaes
un
agente necesario para la digestión, puesque
suin-fluencia comienza desde fluidificar el bolo alimenticio, en
seguida hacer parte constituyente del quimo, después del
quilo y por último, dar á la sangre la consistencia
necesa-ria para
que pueda tomar
el curso'^que leimprime
esemo-vimiento que
llamamos
circulación: ámas
de los oficios quehace
en
las funciones de la secreción en las diversaspar-tes del
mecanismo.
De
donde
se infiere que loselemen-tos naturales que sirven para el
mantenimiento
de la vida,deben
ser en su estado natural para que obren con lare-gularidad
y
precisión para que están destinados.La
atmósfera se encuentra en su composición químicaen
un
estadonormal
cuyas propiedades físicas son lasmismas
en toda su estension,haciendo abstracciónde lain-fluencia calorífica y siempre está
como
el agua dispuesta á11
gas cualquiera viene á alterar la pureza del aire, pierde
sus propiedades vivificantes en proporción de la cantidad
de gas estraño que se le mezcla.
COMBUSTION.
Cuando
el carbón arde,cuando estáuna
vela ó una lámpara encendidas, se están verificando
fenó*-menos
muy
importantes y que deben llamar la atenciónde todo el mundo.
El
sebo, los aceites, el espíritu detre-mentina (llamado impropiamente gasJ el petróleo &c.
tie-nen ensu composición una gran cantidad de carbón
(car-bono) el carbón que sirve en las cocinas y otras oficinas
para producir el fuego, casien su totalidades carbonopues
apenas tiene en su composición
una
cantidadmuy
inferiorá su
masa
de sales diferentes. Estas sustanciascuando
arden se
consumen
y de algunascomo
el sebo, aceites, gasy
petróleo, nada queda por residuo*¿En
qué sehan
con-vertido estos cuerpos? ¿ádonde se han ido?Todo
elcar-bón
que contienen los líquidos ó sólidos que arden seunen íntimamente con uno de los elementos del aire,
y
forman un gas que se mezcla con él haciéndolo impropio
para la respiración.
Putrefacción.
La
combustión, ya sea lenta ya activano es el hnico fenómeno por el cual se altera el aire; la
putrefacción es otro de los enemigos de la vida y del cual
los animales deben alejarse.
La
putrefacción se verifica de unmodo
imperceptible álos ojos del vulgo, quien no ve el principio ni la
marcha
de este fenómeno y solo sabe apreciarlo en su último
pe-riodo.
En
este hecho químico natural se realiza laelemento, cual es el oxígeno: este se
combina
con los ele'mentOB
de las materias en putrefacción, yforma
compues-tos que mezclándose al aire disminuyen bu cantidad.
El
otro gas
que
con el oxígeno constituye el aire (el ázoe) seune á otro de los principios del cuerpo orgánico y
da
origen á
un compuesto que combinándose
con otro en elcual entra el azufre, resulta
un
gas cuyas propiedadesfi-siológicas son tan fatales á los que la respiran.
No
sonsolo estos compuestos que
dejamos mencionados
el pro-ducto de la putrefacción, sonmuchos y
muy
variados losque
resultan de la descomposición de la materia orgánica,y
enumerarlos seria impropio del objeto de este manual.Mas
el haber hechomención
delcompuesto
quedejamos
asentado,
ha
sido para exhibiruna
muestra de lo quepa-sa en casos
como
el que nos ocupa.Lo
mismo podemos
decir de la combustión activa y
aun
de la lenta,no
esso-lo ácido carbónico el que se
forma
en ella, otroscompues-tos
también
resultany queno
hemos
mencionado.Depuración
de la
sangre.El
mismo
compuesto queresulta de la combustión del carbón, se
forma
en las pro-fundidades delorganismo
ámerced
del oxígenodel aire,éste se
combina
con la parte de nuestros tejidosque deben
quedar
eliminadosdel mecanismo, convirtiéndose en gasesy
en principios fijos que se arrojan pormedio
de laexpi-ración y en los escrotos: estos
no
son el objeto de estetrabajo y aquellos incesantemente están saliendo por las
narices
y
porlaboca y
remplazándolos el oxígeno del aire.Por
este hecho la sangre adquierenueva
viday
ayudada
13
qu6 va á dejar á las diversas partes del inecaaismo.
Por
tanto la depuración de la sangre esindispensable; pero no puede realizarse cuandoel aire quese inspiraestá alterado.
Cuando
el oxígeno falta al aireque se respira, la sangreno se depura y esta es la cansa de una alteración en su
naturaleza que es el principio de perturbación en la
cir-culación. Esta función pierde su regularidad en virtud
de que su consistencia varia,
y
de líquida que en estadosnormales se corvierte en viscosa y espesa; motivo por el
cual su
marcha
es lenta é irregular.Llegando el caso de faltar al aii'e
mucha
parte de su oxígeno, la sangre suspende su curso en los vasoscapila-res que es por
donde
comienza la paralización delmovi-miento circulatorio y continuando á respirarlo terminala
vida por asfixia. Este es el último resultado del
envene-namiento por la ausencia del oxígeno enla sangre, y
pue-de ser que por la introducción de un gas estraño en el
torrente circulatorio.
Los
síntomasmas
perceptibles de la asfixia semanifies-tan
por
sensaciones demas
enmas
desagradables ypeno-sos; dando principio por
un
sentimiento de angustiaines-plicable que se manifiesta por bostezos, suspiros y violen-tos esfuerzos por llamar al
pulmón
el aire que hace falta. El segundo periodo es la turbación de la vista ydesvane-cimientos, la cara y especialmente loslabios
toman un
co-lor azulado.En
el tercer periodo lasfacultades intelec-tuales se nulifican; los músculos que sirven para darmo-vimiento á las diversas partes del cuerpo especialmente
in-voluntariamente en
un
estado de muerte aparente.El
único signo de vida que se percibe es el^movimiento cir*
culatorio, pero este
va
disminuyendo deafuera paraaden-tro.
En
las-partes endonde
se encuentran los vasosca-pilares que sonlas
mas
esternas, la cesación de circulaciónes absoluta, en razón de la viscosidad y espesura de la
sangre.
Por
ultimo, desaparecen los batimientos delco-razón y en seguida el calor.
Hemos
entrado enpormenores
quizá traspasandoIos-límites de
un
manual
vulgar, perohemos
creido necesariohacerlo así por la convicción en que estamos: primero de
que lo que dejainos dicho es tan fácil de
comprender
que nadiepodrá
dar por escusa el queno
sabe el significadode algunas palabras,
porque
demasiado
hemos
esplicadolos puntos que por ser científicos los
juzgamos
nuevos á laimaginación de algunos lectores; segundo,
porque
estamos convencidos de quecuando
se formulauna
prohibición,no
se logra persuadir de la necesidad de su observanciasino se
dan
á conocer las causas que la motivan; y porúl-timo,
porque
creemos también que esnecesario que la cien-cia se vulgarice.Fenómenos
especiales.—
Apreciaciones
importan-tes.
He
querido hacermención
de algunos trabajos de químicos notables, conmotivo
de la infección de la at-mósfera por lavolatilidad de los cuerpos, y con estaauto-ridad dar
mas
fuerza ámi
argumento.Gay-Lussac
dice:‘‘Los minerales y
muchos
metales emiten constantementesea al aire, al vacío ó en cualquiera gas, materias
reacti-16
vos,’^ y en apoyo de esta verdad citaré una experiencia
hecha por Faraday; este químico puso hojas de oro sus*
pendidas bajo la influencia del aire, de
un
frasco quecon-tenia un poco de mercurio, y vió después de algunos me-ses blanqueado el oro, debido á laformación de
una
amal-gama
de los dos metales.Dupasquier dice:
“Que
seformaalrededor de cadacuer-po,y lo
mas
frecuente sin que pierdanada
en su peso,una
atmósferaparticular
mas
ómenos
estensa segúnsugrado devolatilidad, atmósfera queel olfato sabe reconocer y
distin-guir/’
En
otro lugar: “Generalmentelos olores, efluviosy
miasmas,aunque en realidadhacen partede la materia
pon-derable yqueejercen sóbrelos cuerpos vivientesinfluencias
las
mas
vecesmuy
enérgicas y dañosas, no son del do*minio de la química.” Se han hecho
muchos
esfuerzospa-ra llegar á conocer y distinguir las emanaciones
pernicio-sas
como
las de los pantánosy
otras,valiéndose para ello de medios al parecer de alguna eficacia, ocupándose deesto varios químicos, entreellos Moscati, Rigaut-deLisie»
Vauquelin, Julia Fontenelle, Boussingault
y
otros; y esteultimo fué
amenazado
de muerte en sus indagaciones ennuestro continente, pues á consecuencia de haber
inspira-do por algún tiempo los
miasmas mal
sanos de lugarespantanosos, fué atacado de fiebre que le privó por algún
tiempo de continuar sus trabajos inquisitivos.
Y
loúni-co que se ha llegado á encontrar es
una
sustanciaorgáni-caazoada y aire atmosférico
mas
oxigenado que el de laatmósfera, con ácido carbónico, cloruro de calcio
y de só-dio, un sulfato y carbonato de cal. (Análisis de
Julia-Foütenelle).
Eu
vista de lo dicho,oBcUma
Dupasquier,¿es esta materia realmente el principio miasmático, cuya
influencia es tan á
menudo
prontamente mortal?¿Cómo
pensarlo
cuando
se ve elagua
de lluviay
la del rocío depaíses salubres, conducirse con los reactivos
como
el lí-quido obtenido del rocío de los pantanos?La
cantidad de ácido carbónicoque
convierte al aireen inrespirable, esto es asfixiante, es de 9 á 10 por 100,
según Dupasquier, pero antes dellegar á este punto
va
re-corriendo, á
medida
de su formación,una
escalaascenden-te,
que
por grados lo hace pernicioso, ocasionandopor
lafrecuencia de inspirarlo, la alteración del
organismo
ani-mal.
Se
estimaen
cosa de 1,700 (*) cuartillos de oxígeno loque
un
hombre
consume
enun
día, dedonde
resulta que desoxigena ó vacíacompletamente
cosa de 5 varascúbi-cas de aire; se considera por tanto que
un
solohombre
al-tera ó hace insalubre en
24
horas cosa de 26 varascúbi-cas de aire,
contando
con la cantidad de ácido carbónicoque
exhala. (Dupasquier).La
ventilaciónpuede
y
debe
estar espedita en todosca-sos
y
circunstancias,aunque
en los de v-rciinedad debetomarse
el consejo delmédico
paraque
éste indiquede
qué
manera
debe hacerse la provisión.Parece que no quedará
lamenor duda
sobre laimpor-[*] No se extrañe que nos valgamos de la palabra cuartillo y de la de vara, en lugar de la de litro [que son dos cuartillos casi] y metro [que es poco mas de una vara], pero lo hacemos en raíon de que
n
tancia del aire después de haber visto lo que
queda
dicho con respecto á este alimento de la vida, sin el cual ningúnser viviente puede existir; es de
mas
importancia lainha-lación de este fluido, que satisfacer cualquiera otra de las
necesidades de la vida, pues éstas puedenemplazarse para
después de algunas horas, de algunos dias ó de
muchos
[y deestotenemos ejemplos referidos por
hombres
de gran nota], y la respiración no puede emplazarse ni parades-pués- de algunos minutos: queda igualmente demostrado
que el aire debe ser siempre puro para que produzca sus
efectos saludables, que para lograrlo es indispensable que
en los alojamientos haya siempre uno ó
mas
puntos pordonde
se introduzca el aire, almismo
tiempo que paraque
salga el impuro quehemos
dejadocomo
residuo.SEGUNDA
PARTE.
, '
ifesí ,
TEMPEHATUKA.
Si
echamos una
ojeada sobre la posición geográfcaque
ba
tocado á cada iuno de los puntos del globo terrestre,con
relación á las zonas ó fajas imaginarias que dividenel
mundo
y
sus climas, se verácon
sorpresa que difcren-* tes temperaturasdominan
en las regiones polarescompa-radas con las del Ecuador; en aquellas
hay
puntos endonde
eltermómetro
centígradomarca
32 yaun
mas
gra-dos
bajo 0, esto es, un frió 32 gradosmayor
que el delhielo, mientras que bajo el
Ecuador
la temperatura es de-f
30
grados sobre 0.A
los que vivimosbajo lazonatór-rida nos parece
muy
extraño quepueda haber
seresvi-vientes en regiones tan frías
como
las australes, asícomo
á
los habitantes de estas regiones el que bajo la líneaequinoccial
puedan
existir seres de sumisma
especie: perocomo
la vida animal tiene el privilegio de nacer ysubsis-tir independientemente de las vicisitudes de toda especie,
19
individuos de la especie racional,
una
creaciónespecial-mente provista do todos los medios de conservación;
no
necesitan
mas
que hacer uso de su inteligencia parado-minar ó superar los obstáculos; por esto es que el
hombre
cuando se encuentra molestado por el frió busca y hace uso
del abrigo, y cuando porel calor, se despoja de todo lo que
puede aumentar la intensidad del calor ambiente. Esta
propiedad instintiva del
hombre
es la prueba irrecusablede que la naturaleza lo conduce siempre á la observancia
de reglas adecuadas á su conservación: así es, que cuando
el
hombre
solicita abrigo, es porque sin pensarlo obedeceá la naturaleza en la observancia de sus leyes, y una de
estas leyes es la de la uniformidad, ley que si en todos los actos de la vida tiene su aplicación,
muy
especialmente enel de mantenerse el
hombre
en un estado de temperaturauniforme.
Para
demostrar la necesidad de launiformi-dad
en el caso de que nos ocupamos,me
he servido de lasconsideraciones que anteceden, deduciéndose de ellas que
el
hombre
puede vivir en todos climas, en todas regiones,con condición de modificar sus alimentos, con objeto de
procurarse el calor que falta en las regiones frías, ó de
disminuir el exceso en los climas calientes.
Pero
paramayor
claridad y mejorcomprender
lo que nospropone-mos
esplicar,haremos
conocer qué cosa es calor animal,y
qué temperatura atmosférica.
Calor
animal y
sü origen. El calor animalconsis-te en la condensación del oxígeno del aire al combinarse
con el carbono
y
con el hidrógeno de lasangre despuésdeoxígeno
68mucho mayor
que
el de estos últimos, alunir-se á ellos
forma un compuesto cuyo volúmen
esmucho
menor
que el que antes afectaba el oxígeno.En
este casopierde este fluido el calor
que
lo hacia tan voluminoso, ycalienta todos los puntos inmediatos á él, en que se
veri-fica el fenómeno.
Mas
como
esta operación se verifica en toda lamasa
de la sangre,y
en las profundidades,delor-ganismo, en las cuales se verifica la reparación, la
pro-ducción del calor se efectúa en toda la estension en don-de la sangre funciona, que es en todo el cuerpo de los
ani-males.
Ademas
de esta causa del calor animalhay
otras,co-mo
elmovimiento y
la acción de algunosfluidos dena-turaleza desconocida
como
elgalbanismo
y laelectri-cidad; pero nos basta con lo dicho, para dar
una
ideadel origen de calor animal. El calor animal es la
pre-sencia de
un
moderado
calor,uno
de los agentesvivi-ficadores de los animales, y
merece
una grande
atenciónpor
hacerun
papelmuy
importante en la série defenóme-nos
que
constituyen la vida de los animales: el calorque
anima
la naturaleza de éstos,emanado
principalmente dela respiración, es
un
elemento de vida,y por
esto es queen la
primera
partehemos
hecho ver cuán necesario esque
el aire
que
se respira seabueno, para que al convertirse enlos compuestos
que
hemos
mencionado, prodúzcalacanti-dad
de calor necesaria á la vida orgánica animal. Estecalor de que
hablamos
es precisamente en cada individuode
una
misma
intensidad,y
está distribuido deuna
que desempeñar, que no solo está en la
masa
del cuerpo,sino que en ciertos casos
aumenta
en ciertos órganos, enciertos miembros, según que tienen que efectuar alguna de
sus funciones; también se presentan casos en que el calor
aumenta
en alguno de estos puntos independientemente dela voluntad, pero entonces este
aumento
trae consigo elcarácter de una alteración, deun padecimiento en el
pun-to en
donde
hay ese aumento de calor.Calor
atmosférico. Esteriormente á todos loscuer-pos rodea un fluido que los físicos
han
llamado atmósfera,compuesta de aire atmosférico y calor; éste está en
mas
ómenos
cantidad en el aire, constituyéndolo por estomas
ómenos
denso, demodo
que cuando haymas
calor en elai-re, la
masa
de éste esmas
rara, y cuandohay
menos
can-tidad de este principio el aire esmas
denso, dedonde
seconcluye que la densidad del aire está en razóninversa de
la cantidad de calor; por consiguiente, el aire es
mas
ca-liente mientras
menos
densidad presenta, ymas
friócuan-to
mayor
es su densidad, esto es lo que establece lateo-ría de las temperaturas atmosféricas; estas modificaciones
de la atmósfera siendo con poca diferencia constantes,
constituyen los diversos climas que con tanta variedad se
encuentran en la superficie del globo terrestre,
y
el ori-gen del calor de que hablamos es el sol.Una
vezcono-cido el origen del calor animal
y
el del aire atmosférico,volveremos á nuestro propósito, cual es el de demostrar
las vicisitudes á que se espone la salud por la no obser-vancia de la regularidad en la temperatura esterior,