Julizzet Estrada / www.gigeired.net
RONDA DE DOHA: MOMENTO DECISIVO
PARA LA INTEGRACIÓN DEL COMERCIO MUNDIAL
JULIZZET ESTRADA
Abstract
After 8 frustrating rounds, increases the pressure to achieve to end a round that achieves a truly consensus that helps to boost the global economy, for this reason the rond that is celebrating since the end of 2001 in the capital of Qatar is one of events that the international community follows with great interest because of their failure or success will depend largely the guidance that takes the global economy, especially in the field of agriculture; interest is increasing as lengthening meetings without shedding any satisfactory agreement.
Descriptors: Doha Round, subsidies, global economy.
RÉSUMÉ
Après huit rondes frustrantes, la pression augment pour la réussite d’une ronde qui parvienne à un véritable consensus qui contribue à stimuler l'économie mondiale. Pour cette raison, les rondes qui se célèbrent depuis 2001 dans la capitale du Qatar sont des événements que la communauté internationale suit avec un intérêt croissant. En effet, de leur échec ou de leur succès dépendra dans une large mesure l'orientation que prendra l'économie mondiale, en particulier dans le domaine de l'agriculture. Paradoxalement, l’intérêt s’accentue lorsque les réunions se prolongent sans aboutir à des accords satisfaisants.
Mots-clés: Ronde de Doha, les subventions, l'économie mondiale.
Resumen
Tras 8 frustrantes rondas, aumenta la presión por lograr culminar una Ronda en la que se alcance un verdadero concenso que ayude a impulsar la economía global; por esta razón la Ronda que se celebra desde fines de 2001 en la capital de Qatar es uno de los acontecimientos que la comunidad internacional sigue con mayor interés pues de su fracaso o éxito dependerá en gran medida la orientación que tome la economía global, especialmente en el ámbito agrario; interés que se acrecienta conforme se prolongan las reuniones sin arrojar ningún acuerdo satisfactorio.
Descriptores: Ronda de Doha, subsidios, economía mundial.
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Luego de la Ronda de Uruguay, que se prolongó desde 1986 hasta 1993 –tres años
más de lo previsto-, pocos resultados satisfactorios se habían alcanzado en las sucesivas
reuniones de los países participantes (que hacia el final de la Ronda llegaron a 123); por lo
que se hizo evidente la necesidad por numerosas propuestas de una nueva serie de
negociaciones, que lograra avances en las metas planteadas y encontrar soluciones a los
temas más apremiantes en lista; siendo esta petición además uno de los puntos que habían
sido acordados en la Ronda de Uruguay, que había propuesto una nueva “revisión” de los
temas de la agenda al iniciar el nuevo siglo; temas que empezaron a adicionarse desde
1996 y que constituyeron más de 30 tópicos de variada naturaleza pendientes de solución.
Su inicio se debió, en parte, al imperativo de la política exterior de realizar un trabajo
mancomunado (situación que cristalizó el apoyo mundial a la medida de iniciar la Ronda
de Doha, aún tan sólo dos meses después de la destrucción de las torres gemelas del 11 de
septiembre de 2001), espíritu que se ha ido apagando conforme se suceden los
desacuerdos mientras la presión pública por resultados se incrementa.
La Ronda
Así, nace la Ronda de Doha, propiciada igualmente por la Organización Mundial
de Comercio (OMC de aquí en adelante), y que recibe este nombre por haberse iniciado en
la capital de Qatar, Doha, en noviembre del 2001, y pautada para culminarse
(inicialmente) hacia mediados-fines de 2006.
El marco normativo de Doha abarca desde los lineamientos dados por la OMC,
hasta su propia declaración, del 14 de noviembre de 2001, donde se establece el mandato
de las negociaciones sobre una variedad de temas (mencionados más abajo) y de otras
materias como la aplicación de los acuerdos vigentes para ese entonces; el Texto
Ministerial de Cancún, del 14 de septiembre de 2003, que constata las diferencias (por
demás obvias) que existen entre los miembros e insta a los países participantes a actuar en
pro del logro de los objetivos de Doha; y el "Paquete de julio", que surge por decisión del
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que los Miembros puedan adoptar las modalidades de las negociaciones, sobre todo en
relación a la agricultura y el acceso a los mercados.
En esta Ronda participan 142 países (observar anexo para la lista completa), de los
que cabe destacar los países con las economías más fortalecidas del mundo: Estados
Unidos, Japón, China, India y el bloque conformado por la Unión Europea, así como las
organizaciones que han intentado agrupar a los países en desarrollo, como el G-20 y el
NAMA-11.
Bajo la premisa de lograr la liberalización del comercio mundial y lograr la
unificación de los mercados. Originalmente incluyó 8 temas: las cuestiones relativas a la
aplicación de los convenios adoptados, agricultura, servicios, acceso a los mercados para
productos no agrícolas, comercio y medio ambiente, derechos de propiedad intelectual (en
cuestiones relativas al comercio), el dumping (incluyendo medidas antidumping, subsidios
e impuestos compensatorios) y solución de controversias, destacando la cuestión del
comercio agrícola pues este es uno de los temas que no cosechó logros en la anterior
Ronda, por lo que se ha convertido en el tema central de esta nueva serie de reuniones,
irónico pues es también el tema que ha resultado más difícil de trabajar y en el cual no se
han logrado acuerdos concretos hasta la fecha, vale recordar después de 8 años de
iniciadas las negociaciones.
Primeros años, primeros obstáculos
Debido a las divergencias entre los participantes de Doha, que lograron muy pocos
o ningún acuerdo luego de los primeros años de discusión, como muestra el colapso de la
Conferencia Ministerial de Cancún (celebrada en 2003), cuya tarea fue evaluar justamente
el progreso de Doha; seguida dos años después por la Conferencia Ministerial de Hong
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lamentable ruptura de negociaciones en el 2006, año en el que originalmente debía haber
culminado la Ronda, ruptura ocurrida cuando Brasil y la India anunciaron su retiro de las
conversaciones que sostenían con Estados Unidos y la Unión Europea (UE) en la ciudad
de Postdam, Alemania, pues consideraban inútiles las discusiones en torno a los subsidios
para los productos agrícolas e industriales y las importaciones de países en desarrollo.
Entonces Estados Unidos culpó a Brasil y a la India por el colapso en las conversaciones,
y tras este fracaso, el director general de la Organización Mundial del Comercio (OMC),
Pascal Lamy, pidió a la UE, EEUU, Brasil e India que contribuyeran al proceso
negociador, pues de no llegarse a un acuerdo en Potsdam, el proceso de negociación
podría demorarse años.
Quizá la mejor manera de ilustrar el porqué de la falta de éxito y constante
prolongación de esta Ronda sin que arroje resultados, sería la siguiente cita de Álvaro
Vargas Llosa (2006), extraída de un artículo escrito para El Instituto Independiente:
“Los burócratas tienden a hacer que las cosas sean difíciles de comprender, pero lo que está en juego es extremadamente sencillo de explicar. Los países pobres desean exportar más productos agrícolas a los países ricos que actualmente protegen a sus agricultores y los países ricos quieren exportar más manufacturas y servicios a los países pobres que actualmente ponen trabas a su acceso. En el medio están aquellos que, como China, se ponen del lado de los países ricos en las cuestiones industriales (desean fabricar automóviles en los países en desarrollo) y de los países pobres en las cuestiones agrícolas (desean menos obstáculos para sus exportaciones a la Unión Europea), al tiempo que quieren mantener algunas de sus propias barreras comerciales.”
Vemos entonces que el primer inconveniente que aparece es la oposición de
intereses entre el norte y el sur, los países ricos y los países pobres. Y esta oposición de
intereses gira en torno a una cuestión particular, los desacuerdos sobre los subsidios
agrícolas y las tarifas de importación: los países en desarrollo han estado presionando para
que se eliminen los subsidios agrícolas en los países desarrollados, mientras que estos
buscan un mejor acceso al mercado industrial de las economías emergentes. Diferencias
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Doha hoy
Aprovechando el foro económico mundial celebrado en 2007 en Davos, Suiza; las
potencias comerciales del mundo decidieron una vez más reanudar las negociaciones de
Doha, que habían quedado estancadas desde julio 2006 por la ausencia de acuerdos entre
los principales negociadores: EEUU, Brasil, India, Japón, Australia y la UE.
Sin embargo, hasta la fecha siguen presentes las grandes diferencias en temas como
la agricultura y las protecciones arancelarias, debido a que los países en desarrollo
reclaman mayores accesos a los mercados de los países más ricos (mientras que Estados
Unidos y Europa continúan luchando sobre el tema de los subsidios), elementos que no
han permitido avanzar sustancialmente en los acuerdos. Sin embargo, desde la reunión de
Davos parece que los países participantes han aplacado sus ánimos para ir a la mesa de
negociaciones con una visión un poco más flexible sobre los aspectos que están aún en
discusión.
Propuestas no han faltado. Según cálculos del Banco Mundial, un posible acuerdo
podría ser la reducción de aranceles por parte de los países ricos de 10% en agricultura y
5% en manufacturas, a lo que correspondería una reducción en los países pobres de 15% y
10% en las mismas materias. Sin embargo, estos últimos no pueden aceptar este acuerdo
pues la eliminación de sus barreras comerciales ocasionaría la inundación de sus mercados
con productos aún mucho más baratos que su propia producción interna, al tiempo que el
acceso de sus exportaciones a los países ricos seguiría obstaculizado por el proteccionismo
a los agricultores; por lo que los países pobres exigen que, para cumplir con esta propuesta
de descenso de aranceles, las grandes economías tendrían que disminuir sus subsidios; el
problema central de la nueva Ronda.
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A esto tiene que añadirse el roce que han venido protagonizando Estados Unidos
(EUA) y la Unión Europea (UE), pues es intuible que ninguno se ha de aventurar a ceder
en cuanto a la eliminación, o siendo realistas al menos al descenso en la cantidad de
subsidios otorgados a los agricultores, hasta no haber asegurado una actitud similar en los
otros implicados, cosa que no se ha logrado pues Estados Unidos insiste en que la UE debe
disminuir sus aranceles al menos en un 75%, una cifra nada despreciable y menos si
tenemos en cuenta que los subsidios de la UE llegan a casi el doble de los otorgados por
EUA a sus agricultores, cosa que no acepta la UE, al tiempo que señala que los EUA no
presentan ninguna propuesta para disminuir sus propios subsidios. De hecho, en 2002 el
presidente de los Estados Unidos elevó el presupuesto para subsidios para los próximos 10
años a 190mil millones de dólares.
Varios factores propiciaron una aceleración en las negociaciones: uno de ellos fue
la expiración del “fast track” el TPA (Trade Promotion Authority por sus siglas en inglés,
la Autoridad de Promoción Comercial) que permite hasta julio del 2008 al presidente de
los Estados Unidos una especie de vía rápida para aprobar acuerdos comerciales sin que
estos tengan que pasar por la discusión del Congreso, el cual solo los aprueba o no, en su
totalidad. Ahora, para la Ronda de negociaciones la expiración del TPA constituirá un
obstáculo en el sentido de que EEUU no podrá actuar sin que antes el Congreso discuta y
sancione los posibles acuerdos de comercio; cosa que ocasionará más demoras en la
concreción de convenios; y tiempo es justo el elemento del que menos disponen los países
negociadores.
En parte, porque podría llevar a la Ronda de Doha a u prolongamiento indefinido
(su culminación estaba originalmente pautada para diciembre de 2006), o incluso podría
significar su fracaso de no lograr concluir los asuntos pendientes y saldar las diferencias
entre los países que participan. En lo que si concuerdan los participantes entonces es que
éste es un momento clave para el futuro de la OMC, y que para lograr un acuerdo lo antes
posible, hace falta una gran voluntad política para que esto ocurra. Respecto a esto, el
canciller brasileño Celso Amorim propuso la concreción de los asuntos pendientes para
junio de 2008, el año en curso.
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Sin embargo estos asuntos son la fibra sensible de la Ronda, pues buena parte de
las diferencias radican en que por un lado las naciones más pobres reclaman mayores
concesiones agrícolas a los países ricos, como Estados Unidos y la Unión Europea,
mientras estos buscan que los países en desarrollo abran más sus mercados a los bienes
industriales y los servicios.
Así las cosas, hasta el momento la propuesta del G-20 supone un recorte de los
aranceles agrícolas del 54% por parte de los países ricos, frente a un 39% ofrecido por la
Unión Europea y un 75% solicitado por Estados Unidos. En tanto, los países en desarrollo
deberán recortar sus aranceles en un promedio máximo de un 36%.
Aparte de esta cuestión, es grato decir que se han logrado acuerdos en otras
materias tratadas a lo largo de la Ronda, así como algunos tratados en materia comercial
que ayudarán a la apertura de los mercados en el marco de la economía global. Tenemos
por ejemplo, la implementación del CAFTA-RD, acuerdo logrado entre Estados Unidos y
Centroamérica, con la adición de República Dominicana; una especie de Tratado de libre
comercio que regula materias como la producción higiénica y protección al medio
ambiente, respeto a los derechos de propiedad intelectual e inversión pública y privada, así
como toda la legislación laboral en los Estados de la zona CAFTA.
Hay que reconocer que las diferencias entre el bloque de la UE y los Estados
Unidos se han entibiado, en gran parte gracias a las negociaciones del G-4; lo que ha
hecho posible que ambas partes flexibilicen sus demandas, reduciendo sus exigencias
respecto a lo que debe cumplir cada uno: El límite acordado para el nivel global de ayuda
interna total (subsidios) se encuentran en 17mil millones de dólares, según su último
ofrecimiento; y se están realizando reuniones para intentar llevar esa cifra hacia los 15mil
millones que demanda la UE. Por su parte, el bloque europeo está disminuyendo el nivel
de exigencia de sus mercados para favorecer la penetración de EEUU.
Algunos acuerdos se han establecido. Por ejemplo en materia de subvenciones a la
exportación, todas las partes han insistido en el cumplimiento del año 2013 como fecha
para su eliminación. Indudablemente, el área más complicada en Agricultura sigue estando
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arancelaria. Aún la UE y los estados unidos están discutiendo los cortes a los porcentajes
que se asignarán a cada banda (cuatro en total) de aranceles.
Siguiendo la posición comunitaria, aranceles actuales del 100% en Agricultura,
bastante frecuentes en la banda superior, se reducirían en 20 o 25%, para el fin del período
de implementación en 2013-2014.
En otros aspectos, aún se sostienen negociaciones para lograr convenios en materia
de desvíos y elasticidad respecto a los productos que se han de comerciar, sobre todo una
vez más en materia agrícola, donde se están produciendo negociaciones activas entre la
UE, Estados Unidos, el grupo CAIRNS y el G-20 (que agrupa a las 20 naciones con
economías más potentes del mundo). Así mismo están proyectadas otras negociaciones,
como la posibilidad de otorgar cortes promedios de dos tercios del arancel acostumbrado
en beneficio de los países en desarrollo.
Críticas y proyecciones
Todos los participantes deben tener plena conciencia de que esta Ronda no
significa sólo una negociación comercial, cosa que de por sí es un asunto bastante
importante; sino que otras implicaciones están en el ojo del huracán, una de ellas la
eficiencia de la OMC como organización que ayude al correcto balance y al desarrollo de
los países; premisas que –esperemos- parecen haber despertado la conciencia de los
negociadores, más aún en vista de que ésta puede ser la última oportunidad que tengan de
demostrar que reuniones de este tipo pueden favorecer el libre comercio mundial, sin
afectar negativamente los intereses de los bloques que participan en las negociaciones.
Es por ello que hasta que no se logre ese verdadero concenso entre los países que
participan en esta Ronda, seguirán produciéndose infructuosas reuniones sin resultados
que aplaudir. Por ello es necesario que ambos bloques lleguen a un acuerdo sobre el
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los países más ricos tendrán que hacer mayores sacrificios, pero eso no funcionará sin el
compromiso de los países en desarrollo de disminuir las barreras de sus mercados para así
contribuir a una mayor fluidez en el comercio.
Es importante para todos los países participantes que se llegue a un acuerdo, más
aún después de las críticas que ha recibido la OMC en los últimos años, llegando a
calificarla de obsoleta, pues, ¿qué beneficios otorga una organización de comercio que no
logra que los países establezcan acuerdos comerciales? Tan así, que se los resultados
arrojados hasta el momento por la Ronda de Doha han fracasado en aumentar la
credibilidad de la OMC y la confianza de sus miembros, provocando una gran reacción de
la opinión pública en su contra, manifestándose en contra de estas negociaciones por no
consolidar lo que habían prometido hace ya 8 años atrás, y muestra de ellos son ya las
críticas que recibe esta ronda de la opinión pública. Por ejemplo, las declaraciones de
organizaciones como el grupo ambientalista Amigos de la Tierra, uno de cuyos integrantes
Joe Zacune, declaró que "el colapso de estas conversaciones secretas es una buena
oportunidad de desarrollar una aproximación alternativa al comercio, una que sirva tanto
para los países en desarrollo como al medio ambiente".
Sin embargo, si los países participantes muestran en verdad una disposición en las
negociaciones y logran suavizar las grandes diferencias que existen entre sus miembros,
puede vislumbrarse una luz al final del camino. Y ciertamente para el éxito de la Ronda,
son necesarios recortes sustanciales tanto en los aranceles (por parte de la Unión Europea,
Japón y otros países) como en los subsidios agrícolas (principalmente por Estados
Unidos). Sólo bajo ese escenario optimista, en donde todas las partes estén dispuestas a
ceder, la Ronda de Doha podría llegar a su fin y lograr un acuerdo para liberar el comercio
mundial, sin más retrasos.
A grandes rasgos, el mayor desafío sigue siendo cómo poner término a los
desequilibrios económicos mundiales (considerando las bajas en Estados Unidos, entre
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lado del mundo los repuntes en países como China y la India, factores que afectan
directamente a los países que dependen de estas economías, sobre todo a los países en
desarrollo), pero es que nadie dijo nunca que sería fácil cumplir los ambiciosos objetivos
de la Ronda de Doha, cosa que se ha vuelto más complicada por el ambiente cambiante en
que se ha desenvuelto, así como a la forma en que se han conducido las negociaciones.
Claro, los países que resultan más beneficiados con la Agenda de Desarrollo de
Doha son, también, los que deben hacer frente a los cambios más drásticos. Es por ello que
deben mantener un nivel de vigencias realistas en cuanto a lo que esperan obtener, y en lo
posible apresurar la implantación de los acuerdos conseguidos, por ejemplo en materia de
la reducción de aranceles, para propiciar la fluidez de los acuerdos y seguir adelante con
reformas de facilitación del comercio en pro de lograr con éxito la culminación de la
Ronda.
Así mismo, todos los países miembros deben comprometerse a ejecutar a la mayor
brevedad acuerdos complementarios a Doha, por ejemplo fortaleciendo la estructura
económica de cada uno y sus respectivas capacidades administrativas. Pero para que esta
Ronda sea realmente exitosa, debe mejorar su organización y la manera en que ha estado
dirigida, pues el desorden derivado de las diferentes propuestas venidas hora de países
individuales, hora de coaliciones regionales (como el NAMA-11, un Grupo informal de
países en desarrollo que comparten intereses en cuanto al acceso a los mercados de los
productos no agrícolas, conformado por Argentina, Brasil, Egipto, India, Indonesia,
Namibia, Sudáfrica, Filipinas, Túnez y Venezuela; o el G-4, conformado por los 4 países
fundadores del G-20, que son Brasil, Sudáfrica, China e India), dificultan la tarea de que
todos los países miembros, 142 representaciones que necesitan ser escuchadas, y
generalmente no ofrecen las condiciones que estas naciones requieren para llegar a un
acuerdo. También se insiste en la necesidad de que los países clave de la Ronda
(principalmente EEUU y la UE) flexibilicen sus posturas en la mesa de negociaciones,
pues esta falta de acuerdo es la responsable en parte por los sucesivos aplazamientos sin
logros de la Ronda.
Volviendo a las coaliciones, hace falta señalar que algunas no logran ni llegar a un
acuerdo entre quienes las conforman, el caso de las coaliciones que agrupan a los países
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proyectar su imagen como bloque y presentar propuestas efectivas y razonadas de sus
necesidades y de lo que ellos ofrecen a cambio, sino que se difuminan en el intento de
defender cada uno de sus miembros sus propios intereses puntuales. Esta actitud, a pesar
de ser válida, trae retrasos a las negociaciones que terminan diluidas en un contrapunteo
donde cada uno trata de poner el acento en sus necesidades específicas en lugar de
concentrarse en el bien común. Y hablando de actitudes, se ha observado a lo largo de la
ronda la tendencia de los países participantes de “echar culpas” (el publicitado “blame
game”) a los otros por los fracasos y contratiempos que vayan surgiendo, cosa absurda
desde todo punto pues en lugar de enfocarse en las negociaciones se destina tiempo y
dinero a ofrecer ruedas de prensa de todas las partes tan sólo para hacer acusaciones, o
para defenderse de ellas, consecutivamente. Todo ello está fuera de lugar, en reuniones
donde uno de los objetivos, al parecer olvidado, era sostener negociaciones recíprocas y
honestas.
Hay que pasar de la generalidad a los asuntos puntuales. Los miembros no han
pasado de exigir o cuando mucho decir lo que ofrecerán a cambio de, pero no se ha
observado la implementación efectiva de los acuerdos alcanzados. Se debe presionar a los
participantes para que esto ocurra, es hora de ver resultados: hay problemas concretos que
exigen solución, y que se van aplazando conforme cada participante se deshace en excusas
que derivan en aplazamientos de la Ronda, una y otra vez. Pasar de la negociación a la
acción, ya.
Fuentes
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http://news.bbc.co.uk/hi/spanish/business/barometro_economico/newsid_6309000/6
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S/A (2007). El G4… menos 2 [Documento en línea]. Disponible en:
http://news.bbc.co.uk/hi/spanish/business/newsid_6227000/6227918.stm [Consulta:
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S/A (2007). La ronda de Doha de la OMC ha muerto [Documento en línea]. Disponible
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S/A (s/f). OMC-Ronda de Doha: El NAMA-11 hace un llamado para el mantenimiento del
camino hacia el desarrollo. [Documento en línea]. Ministerio del poder popular para
las relaciones exteriores. Disponible en:
http://www.mission-venezuela.org/index.php?option=com_content&task=view&id=77&Itemid=2
[Consulta: 2008, marzo 23]
Schott, J. (2006). Finalización de la Ronda Doha: qué se debe hacer y quiénes deben
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http://64.233.169.104/search?q=cache:C6ixSnBnxrwJ:idbdocs.iadb.org/wsdocs/getd
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Stancanelli, N. (2007). Situación de la Ronda Doha a junio de 2007 [Documento en línea].
Disponible en:
http://64.233.169.104/search?q=cache:-frCyqaf-4QJ:cei.mrecic.gov.ar/revista/08/parte%25203%2520a.pdf+ronda+de+doha+2007&
hl=es&ct=clnk&cd=1&gl=ve&client=firefox-a [Consulta: 2008, febrero 08]
Anexo
Tabla con los miembros de la OMC hasta el año 2001, los mismos participantes de la Ronda Doha.
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Alemania Angola
Antigua y Barbuda Argentina Australia Austria Bahrein Bangladesh Barbados Bélgica Belice Benin Bolivia Botswana Brasil Brunei Darussalam Bulgaria Burkina Faso Burundi Camerún Canadá Chad Chile Chipre Colombia Comunidad Europea Congo Corea Costa Rica Côte d'Ivoire Croacia Cuba Dinamarca Djibouti Dominica Ecuador Egipto El Salvador
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