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Ritualización de la agresión en las barras bravas de Bogotá

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Academic year: 2020

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(1)RITUALIZACIÓN DE LA AGRESIÓN EN LAS BARRAS BRAVAS DE BOGOTÁ. ANDREA GOMEZ MANTILLA. UNIVERSIDAD DE LOS ANDES FACULTAD DE CIENCIAS SOCIALES DEPARTAMENTO DE ANTROPOLOGÍA BOGOTÁ, D.C. 2004.

(2) RITUALIZACIÓN DE LA AGRESIÓN EN LAS BARRAS BRAVAS DE BOGOTÁ. ANDREA GOMEZ MANTILLA. Monografía para optar el título de Antropología. Director DANIEL AGUIRRE Profesor de Antropología. UNIVERSIDAD DE LOS ANDES DEPARTAMENTO DE ANTROPOLOGÍA BOGOTÁ, D.C. 2004.

(3) AGRADECIMIENTOS Le doy mis más sinceros agradecimientos a mis padres, Carmenza y Alvaro, por su apoyo y comprensión durante la consecución de mi carrera y en especial en la realización de esta tesis. A mi hermano Camilo ya que me impresionó lo fuerte de su amor por el fútbol, pero en especial le agradezco por todas las historias del “aguante” que hace mucho me hizo participe. A Daniel Aguirre le agradezco el apoyo en la última etapa de la consecución de este trabajo, por hacerme entender que todo trabajo debe tener una finalidad. Estoy muy agradecida con todas las demás personas que me apoyaron en algún momento de este trabajo, a Jorge por creer en que todo esto podría realizarse..

(4) CONTENIDO Pág INTRODUCCIÓN. 10. 1. FÚTBOL. 14. 1.1. DEPORTE VS. JUEGO. 14. 1.2. FÚTBOL Y VIOLENCIA, ALGUNAS APROXIMACIONES. 17. 1.2.1. Teoría sociológica de Taylor y Clarke. 17. 1.2.2. Psicología social de los grupos de hinchas. 20. 1.2.3. Aproximación etológica al comportamiento de los hinchas. 23. 1.2.4. Escuela de Leicester. 25. 1.3. ANTECEDENTES DE LA VIOLENCIA EN LOS ESTADIOS. 27. 1.4. TIPOLOGÍA DEL HINCHA. 29. 1.4.1. Un mundo de fuerzas, la hinchada. 31. 1.4.1.1. La afiliación. 32.

(5) 1.4.1.2. Los grupos de hinchas. 34. 1.4.1.3. Identidad. 35. 1.5. ESTUDIOS SOBRE VIOLENCIA ENTRE LOS HICHAS DE AMÉRICA LATINA. 37. 1.5.1. Los hooligan ingleses. 37. 1.5.2. Casos Latinoamericanos. 39. 1.5.2.1. Aguante argentino. 39. 1.5.2.2. Las torcidas. 40. 1.5.2.3. Caso chileno. 41. 2. COMUNICACIÓN NO VERBAL, LA KINESIS. 43. 3.1. ESTUDIOS SOBRE EL GESTO. 43. 3. RITUALIZACIÓN DE LA AGRESIÓN, APORTES DE LA ETOLOGÍA ANIMAL Y HUMANA. 47. 3.1. AGRESIÓN ANIMAL. 48. 3.1.1. Funcionalidad individual y algunos datos generales. 48.

(6) 3.1.2. Unidad de comportamiento agonal. 49. 3.1.3. Sistema agonal y la convivencia social. 51. 3.2. RITUALIZACIÓN DE LA AGRESIÓN ENTRE PRIMATES SUPERIORES. 53. 3.3. CONSIDERACIONES SOBRE LA RITUALIZACIÓN DE LA AGRESIÓN HUMANA. 55. 3.3.1. Comportamiento individual. 56. 3.3.1.1. Situaciones desencadenantes de la agresión. 56. 3.3.1.2. Patrones de movimiento y conflictos de tensiones. 56. 3.3.1.3. Mecanismos disparadores internos. 58. 3.3.2. Ritualización social de la agresión. 59. 3.3.2.1. Figuras de poder y neutrales. 60. 3.3.2.2. Agresión simbólica a través de la palabra. 61. 3.3.2.3. Comparación con otros deportes. 61. 4. EL FÚTBOL EN COLOMBIA. 63. 4.1. HISTORIA DEL FÚTBOL COLOMBIANO. 63.

(7) 4.2. HISTORIA DEL FÚTBOL EN BOGOTÁ. 65. 4.2.1. Las primeras barras de los equipos. 67. 4.3. CARACTERIZACIÓN DE LA HINCHADA ACTUAL. 69. 4.3.1. Comportamiento agonal de los hinchas. 70. 4.3.1.1. Los ritmos del partido, los coros, el tambor y las expresiones corporales. 72. 4.3.1.2. Entre la imitación y la originalidad. 73. 4.3.2. Incidencia del programa “Goles de paz”. 74. 4.3.2.1. Organización y seguridad en el estadio. 75. 4.3.2.2. Limitación del contacto en el partido. 77. 4.3.2.3. Acercamiento entre barras y concertación. 78. 5. CONCLUSIONES. 79. BIBLIOGRAFÍA. 81. ANEXOS. 86.

(8) LISTA DE ANEXOS Pág Anexo A Consideraciones sobre el comportamiento animal y humano, y algunos. 86. datos sobre el sistema orgánico. Anexo B Reglamentación del Código de Policía que regula los espectáculos. 89. Anexo C Canciones y Grafittis. 95.

(9) LISTA DE FIGURAS Pág FIGURA 1 Chimpancé usa objetos para provocar miedo entre adversarios.. 54. FIGURA 2 Gestos de primates que demuestran las disposiciones individuales.. 54. FIGURA 3 Graderías del estadio Nemesio Camacho “El Camping”. 76.

(10) INTRODUCCIÓN Un deporte como el fútbol concentra cantidades de aficionados en muchas partes del mundo, ya que es una actividad que propicia el desborde de las pasiones y emociones fundamentales del ser humano, fundamento de conductas violentas realizadas por los diversos actores que participan en este espectáculo (tanto aficionados como entes de control, policía, etc.). Desde sus orígenes, la violencia ha acompañado al fútbol y solo hasta los procesos de profesionalización de este deporte se concretaron normas y reglas de uso general para minimizar el daño entre jugadores. Sin embargo, cuando la proporción de aficionados se multiplicó, a través de los procesos de globalización, tanto las directivas como los entes de control no adecuaron normas efectivas que previnieran los desbordes “emotivos” del público1. La posibilidad del “desborde” en las tribunas permitió la conformación de los llamados hinchas bravos o aficionados “radicales”, quienes sustentan su verdadero afecto a un equipo en cuanto lo hacen respetar a través de la violencia, y han llegado a estar implicados en el asesinato de decenas de personas, como ocurrió en el estadio de Heysel en 1985, o en nuestro país durante la confrontación en el Atanasio Girardot en 1982. La permisividad del desborde emotivo en los estadios no es explicación de la violencia de los hinchas, pues este fenómeno se sustenta en una serie de características individuales y sociales particulares que serán tomadas en cuenta de forma general en este trabajo.. 1. Cagigal, 1990; Elías, 1992..

(11) El nivel de violencia entre los diversos actores que participan en el espectáculo futbolístico en la actualidad es menor al que se presentaba en los inicios de este deporte, pero puede afirmarse que entre muchos de estos individuos hay una alta disposición hacia la agresión y la violencia que se alimenta de los discursos de las comunidades a las cuales pertenecen, y en el fútbol la representación de la confrontación entre un “nosotros” y un “ellos” hace propicio que se desborden los odios en comportamientos destructivos hacia el rival. A nivel individual, actuar de forma agresiva es funcional y en cierto modo “lógico” (sea como una forma de defensa o como medio para alcanzar cierto bienestar), pero la supervivencia de los grupos y la tolerancia entre individuos que conforman una unidad social depende de cierto equilibrio entre las tendencias egoístas y altruistas, tanto entre el hombre como entre las especies animales. Konrad Lorenz afirma que el comportamiento agresivo es tan funcional como destructivo para las unidades sociales de los animales, y aunque la evolución privilegie la disposición tanto hacia la lucha como hacia la sumisión de los individuos, la complejidad de las estructuras sociales depende del incremento de la agresividad entre individuos de la misma especie, tendencia que se equilibra a través de la efectividad de la ritualización de la agresión. Norbert Elías ha enfocado una perspectiva similar a la de Lorenz en el campo del estudio de la violencia en el fútbol, y considera que aunque es necesario que un espectáculo como el deportivo genere altos niveles de tensión que pueden llegar a desembocar en una serie de conflictos entre los distintos actores involucrados, los procesos “civilizatorios” de la sociedad en general tienden a privilegiar las acciones pacíficas entre los individuos que se reconozcan como partícipes de una comunidad. Según Peter Marsh, el fútbol como deporte aggro canaliza la violencia de los participantes en comportamientos ritualizados, lo que quiere decir que la tensión de los individuos (jugadores y aficionados) no se desencadena en comportamientos destructivos pues se privilegia la resolución de las rivalidades a través de una conducta simbólica, pero solo es aceptado en una comunidad donde se acostumbre al individuo a la resolución “caballeresca” del conflicto. 11.

(12) Eric Dunning critica las anteriores perspectivas, pues considera que hay una serie de discursos que sustentan el comportamiento agresivo de los aficionados, lo que hace que la reacción ante cualquier medida represiva siga siendo la violencia (sea abierta o de forma velada), y critica que se considere que el espectáculo futbolístico genera “catarsis” de las tensiones de los espectadores, pues lo que hace esta actividad es actualizar y acostumbrar a los individuos a liberar su tensión a través de una conducta agresiva. Aunque se argumenta por los diferentes actores que la violencia por parte de los aficionados del fútbol tiende a transformarse en acciones no destructivas, sea como rituales o en comportamientos simbólicos, en la actualidad es difícil determinar si el control del conflicto en los estadios no se traslada a los barrios o a la periferia de las ciudades, donde la presencia de las autoridades puede ser mínima. En todo caso, la manifestación violenta, tanto abierta como simbólica, es un rasgo fundamental de los hinchas del fútbol. El objetivo general de este trabajo es demostrar que el fútbol es un deporte que tiende ha generar altos niveles de violencia entre los espectadores, y ha sido una actividad propicia para la aparición de grupos de aficionados que se manifiestan agresivamente, como los barras bravas o hinchas “radicales”. Los objetivos específicos son: profundizar el conocimiento de la etología sobre las formas de ritualización de la agresión animal, lo cual me servirá para plantear algunos aspectos sobre la agresión y control entre los hinchas al fútbol; aplicar la propuesta del sistema figuracional de Norbert Elias, acerca de la mutua influencia entre todos los actores que se congregan alrededor del fútbol, y determinar el conflicto que resulta durante el proceso de transformación de las conductas violentas entre los hinchas; y por último, determinar como se controla la violencia en el fútbol, a través de una serie de ritualizaciones durante el espectáculo.. 12.

(13) La metodología de este trabajo parte de la observación a distancia de los grupos de hinchas de los equipos Santa Fe y Millonarios de la ciudad de Bogotá, para medir sus conductas a través de sus actividades (cantos, manifestaciones, agresiones). Además, se utilizarán observaciones realizadas por anteriores investigadores sobre las mismas barras para vislumbrar posibles transformaciones de la conducta agresiva. Se tomará en cuenta las diversas estrategias institucionales y policivas que puedan intervenir en la transformación de las conductas de los hinchas, como las nuevas normas del Código de Policía.. 13.

(14) 1. FÚTBOL La agresión y la violencia de los hinchas del fútbol es un fenómeno extendido, y para muchos investigadores sociales y culturales aquellas manifestaciones que generan daño tienden a transformarse en manifestaciones de agresión simbólica. La hipótesis de trabajo es que la posibilidad de manifestarse emotivamente en los estadios lleva a que los jóvenes se unan a las barras, pero en el contexto que posibilita el espectáculo futbolístico se crean una serie de conflictos entre los diferentes actores que tienden tanto hacia la continuidad de comportamientos espontáneos (como la agresión) y al mismo tiempo hacia el control. Para mostrar como se presenta en el fútbol un equilibrio de fuerzas, este capítulo se divide en varias partes: en la primera se presenta una comparación etimológica y funcional entre deporte y juego, con el fin de determinar la relación entre el acontecimiento deportivo y el comportamiento de los espectadores que éste congrega; en la segunda parte, se reseñan las teorías generales sobre la violencia entre los hinchas al fútbol; en la tercera parte se caracteriza a los hinchas (en comparación con los aficionados y los espectadores) quienes se agrupan en barras y usan la practica de la violencia física como simbólica. 1.1. DEPORTE VS. JUEGO En nuestra sociedad cada individuo invierte su tiempo en actividades productivas y recreativas, aunque el tiempo libre puede usarse en actividades que generan satisfacción como el descanso, la sexualidad y otras. La distinción entre el ocio y el trabajo se ha convertido en axioma científico, aunque la esfera productiva y la placentera son puntas de una sola cuerda sobre la cual pende el bienestar social2. En el caso de las actividades recreativas, los individuos que las practican suplen muchas necesidades emocionales reprimidas durante otras actividades cotidianas y altamente 2. Elias, 1992. 14.

(15) rutinarias; también estas actividades permiten el disfrute de sensaciones placenteras a corto plazo, de forma profunda y casi espontánea. Ahora, las actividades recreativas también se rutinizan, pues se dispone de un tiempo y un espacio específicos para su desarrollo, los individuos deciden practicarlas de forma libre y muchas veces sin tener en cuenta algún objetivo o interés. Las actividades recreativas como los deportes se han desarrollado paralelamente a las condiciones históricas, sociales y culturales de las comunidades que las practican; son actividades importantes que posibilitan el desfogue de las tensiones, fomentan valores y la asociación de sentimientos humanos. La práctica deportiva desarrolla en los individuos hábitos saludables, recreativos y competitivos, mejora la calidad de vida y promueve la igualdad entre los sujetos; por lo tanto, es una actividad fundamental en las sociedades modernas. La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda la práctica de ejercicio diario en las escuelas y colegios, iniciativa que hace parte del esfuerzo por fortalecer la actividad física ante el incremento de enfermedades asociadas al sedentarismo. Para introducir al lector en la diversidad de aspectos relacionados con la actividad deportiva, es indispensable distinguir entre los significados de deporte y juego. La palabra “deporte” nos remite a una actividad física organizada mediante reglas, puestos, etc., por tanto a los aspectos instrumentales de la práctica. Por otro lado, el concepto de. “juego”. representa un estado del ser más general alrededor de las diversas actividades por las cuales un individuo se divierte y recrea; además, nos remite a unos participantes, figuras, símbolos, reglas e instrumentos necesarios para realizar la actividad. Como bien lo describe Huizinga, un componente esencial de todo juego es la obsesión que genera:. 15.

(16) “el juego es una acción u ocupación libre, que se desarrolla dentro de unos límites temporales y espaciales determinados, según reglas absolutamente obligatorias, aunque libremente aceptadas, acción que tiene su fin en sí misma y va acompañada de un sentimiento de tensión, alegría y de la conciencia de ‘ser de otro modo’ que en la vida corriente3” .. El juego produce entre los individuos que participan sensaciones de goce, de disfrute, se relajan las tensiones, aunque se puede presentar una ansiedad por vencer al posible rival. Caillois hace referencia al juego aggon como el tipo de competencia donde se enfrentan dos individuos o equipos,. prima la rivalidad y para vencer al rival se depende de. cualidades individuales tales como la rapidez, la resistencia, la memoria y la habilidad, cualidades que determinan el éxito o fracaso de este tipo de confrontación4. La competencia entre dos equipos define una serie de relaciones muy especiales en juegos como el fútbol, que podrían ser comparables con las condiciones que se manifiestan en situaciones de guerra. En muchas sociedades guerreras son importantes las prácticas competitivas como los juegos, pues en ellas se educa a los individuos alrededor de valores fundamentales como el honor, la fraternidad, la lealtad, el heroísmo, y otros; además se fomentan capacidades físicas y mentales eficientes con el fin de vencer al oponente, como un mayor soporte al dolor y la maximización del esfuerzo personal5. Ahora, es difícil asociar a una sociedad guerrera con una mayor proporción de actividades competitivas, ya que estas actividades también son funcionales para las comunidades donde se privilengian comportamientos pacíficos, pues a través de estas prácticas se logra habituar al individuo a respetar al rival y la autoridad, también promueve el autocontrol de “espontáneas”6.. 3. Huizinga, 1943; pag 53. Caillois, 1997. 5 Elias, 1992. 6 Eibesfelt 1995 y 1987. 4. 16. acciones.

(17) El fútbol es un juego aggon que congrega diversos tipos de asistentes, que se distinguen unos de otros por los grados de compromiso (entre el disfrute estético y la pasión) y las manifestaciones alrededor del acontecimiento deportivo (desde la pasividad hasta las formas de manifestación individual y colectiva a través de cánticos y comportamientos cargados de emotividad); sin embargo, llama la atención que muchos asistentes conciban y manifiesten formas tan radicales alrededor del juego, como el comportamiento violento que caracteriza algunos aficionados. A continuación, algunos resultados de las diferentes investigaciones sobre la violencia entre los aficionados radicales. 1.2. FÚTBOL Y VIOLENCIA, ALGUNAS APROXIMACIONES Las actividades deportivas y recreativas se conciben de formas diferentes durante la historia de la humanidad. Solo hasta mediados del siglo XX estas prácticas se convirtieron en problema sociológico en razón de la participación popular masiva, las manifestaciones violentas de algunos participantes y la permisividad que existía en los espacios recreativos para conjurar las inconformidades y afectos tanto individuales como sociales. 1.2.1. Teoría Sociológica de Taylor y Clarke.. Para la escuela marxista. los. comportamientos violentos entre los aficionados al fútbol tienen origen en las transformaciones estructurales de este deporte y de la sociedad en general7. Ian Taylor se concentra en los cambios ocurridos en la organización futbolística y relaciona la agresividad de los grupos de aficionados (en especial de los jóvenes trabajadores) con un intento de revalorar la práctica amateur8 de este deporte. La profesionalización del fútbol 7. Durán, 1996 Vocablo francés empleado en la lengua española para hablar del aficionado, remitirse a la tipología de los espectadores. 8. 17.

(18) fue un proceso durante el cual se. estableció y estandarizó las reglas de juego, se. organizaron los clubes y se consolidaron campeonatos donde solo se permitía participar a clubes reconocidos legalmente. El establecimiento de estos nuevos requisitos en la práctica deportiva provocó la reacción por parte de los sectores populares ante el “aburguesamiento” de la actividad y su transformación en espectáculo9. La perspectiva de Taylor resalta el raigambre popular de la práctica deportiva, en especial porque la actividad futbolística no requiere que el jugador presente cualidades físicas o materiales especiales (pues un buen jugador se caracteriza por su “berraquera” o por la habilidad con que maneje un balón), lo que hace que esta práctica se conciba como altamente democrática. Los individuos de clases obreras y de sectores menos favorecidos de la sociedad puedan practicar en “igualdad” de condiciones el fútbol, además pueden llegar a tener el reconocimiento y la admiración que no les es posible alcanzar en otras actividades. Una crítica a la perspectiva de Taylor está en la historia misma de un deporte “popular” como el fútbol, que en sus orígenes se practicaba en las public schools aristócratas y en las universidades de Inglaterra a mitad del siglo XIX, como una forma de fortalecimiento del carácter. Con el proceso de industrialización se introdujo la práctica del fútbol como una actividad que copaba los tiempos de ocio de los obreros de las fábricas, por tal razón comenzó y se extendió este deporte de acuerdo con el desarrollo tecnológico de los pueblos, en especial, al avance de las compañías británicas a través del comercio y la construcción de vías férreas.. 9. Durán , Op. cit., p. 16. 18.

(19) Ahora, en la etapa de profesionalización se patrocinó a aquellos jugadores con aptitudes para el deporte; los dueños de las fábricas que fomentaban este deporte pasaron a ser organizadores de torneos y consolidaron clubes deportivos; y durante este proceso surgió una población de espectadores, extendiéndose el fenómeno a la población en general10. Es difícil argumentar que la transformación de un deporte amateur a uno profesional generara un fuerte choque para aquellos que lo practicaran (pues si un individuo jugaba bien, esto podría convertirse en su forma de sustento), más bien este proceso concentró una población masiva y heterogénea a su alrededor. Además, es innecesario buscar en los inicios del fútbol la raíz de la violencia actual entre los hinchas. Pero debe anotarse que Taylor señaló algunas características de la práctica de este deporte (actividad democrática, que permite cierta libertad e identidad de sus jugadores) que refuerzan los fuertes lazos con la población que se ve representada en el espectáculo. Por otro lado, Clarke y Critcher “relacionan el comportamiento violento de los aficionados con las transformaciones sociales que ocurrieron durante la década de los años sesenta y que afectaron a los estratos menos favorecidos de la clase trabajadora, en especial los jóvenes”11 y que de alguna forma repercutieron en otros espacios sociales como la familia. Algunos fenómenos, como la aparición de subculturas juveniles, la ruptura generacional, el menor control de los adultos hacia los jóvenes, representan para estos autores los indicios a seguir para comprender la conducta agresiva de los aficionados fanáticos. Por ejemplo, el afianzamiento de una identidad en las denominadas tribus urbanas (grupos de jóvenes que se reúnen alrededor de actividades, que comparten un espacio cotidiano o que tienen gustos afines), permite mantener relaciones de afecto y el establecimiento de jerarquías alrededor de características como la agresividad. Una característica de los nuevos grupos juveniles es el descontento hacia la transformación de condiciones estructurales, el cual se manifiesta en la violencia cotidiana, y en un espacio particular como el que posibilita el fútbol 10 11. Elías, Op. cit. Duran, Op.cit., p.16. 19.

(20) espectáculo fue posible asociar la expresión de una inconformidad (con un rival, con las condiciones de la sociedad en general) con un sistema de agrupación. Entonces, el fenómeno de los aficionados radicales o hinchas, es un intento del joven por tener una identidad grupal propia, que además le genere sentido a su existencia. La perspectiva de Clarke y Critcher toma en cuenta una serie de factores estructurales más amplios para explicar la conformación de grupos juveniles. Aunque el análisis de las pasiones en esta teoría se reduce a una racionalidad instrumental o a una simple lógica de dominio que no alcanza a desarrollar el papel que cumplen las manifestaciones emotivas en el fútbol, donde pasiones y tensiones encuentran una válvula de escape. 1.2.2. Psicología Social de los Grupos de Hinchas. Después de esta perspectiva sociológica de las manifestaciones de hinchas o aficionados fanáticos, una nueva perspectiva puso más énfasis en las características psicológicas de los individuos y su relación con la dinámica social interna de los grupos de hinchas. En esencia, la conducta agresiva de un individuo es una reacción ante una serie de circunstancias que se perciben como la causa de un desbalance físico o mental, y la finalidad de esta conducta es retornar al individuo a un estado de seguridad o normalidad. Ahora, aquellas circunstancias que pueden provocar este “desbalance” van desde la percepción de estímulo extremos (como una alta temperatura) hasta aquellas de carácter situacional como la frustración12. En cierta forma, para el individuo y una comunidad pueden llegar a ser “justificables” los comportamientos agresivos y violentos si se realizan en cuanto hay peligro a la vida o integridad personal o grupal, pero en nombre de la continuidad de muchas causas justas (defensa de un grupo, un país, una religión, supremacía de una raza) se han llegado ha realizar actos de violencia. Ahora, aunque algunas circunstancias subjetivas pueden incidir en el uso “justificado” de un acto violento por parte de un individuo, para Eric. 12. Berkowitz, 1996. 20.

(21) Fromm13 ciertas propensiones de la psiquis individual sustentan el uso de acciones violentas tanto a nivel individual como social (pues allí se ven representados o sublimados esos deseos internos del individuo), que para el autor son los altos niveles de narcisismo (tanto individual como social), los fuertes lazos con la figura materna (u otra figura como el líder, un Dios, etc.) y algunas tendencias necrófilas (la preferencia de las acciones violentas como forma de resolución de problemas). El narcisismo es la sobredimensión de la propia persona, que puede conllevar a que el individuo perciba de forma especial la realidad en la cual se es el centro del mundo y todo lo que ocurra tiene que ver de una u otra forma con él. Esta sobredimensión de sí mismo es paralela a la falta de identidad e independencia del individuo, lo que conlleva a que sustente su necesidad de reconocimiento en la asociación con grupos que recreen esos elementos con los cuales desea equiparase (en especial aquellos que manifiesten disponer de poder y superioridad). Ahora, el sentimiento narcisista de los integrantes de un grupo es una característica indispensable para la supervivencia de toda asociación, pues es necesario que los individuos crean que el grupo es tan o más importante que sus propias vidas (que Lorenz identificó en el hombre con un “entusiasmo militante” o una propensión innata para hacer parte de un grupo y reaccionar ante cualquier cosa que ponga en peligro los ideales defendidos)14. Este sentimiento narcisista es mayor entre aquellos individuos de la sociedad que tengan menos oportunidades de sobresalir, y solo este sentido de pertenencia con un grupo “poderoso” les da sentido de existencia a sus vidas, ya que no están del “lado equivocado” pues su verdad se sustenta por todos aquellos que son como él y participan de la misma identificación (entonces se está en lo correcto mientras se diferencie de todos aquellos que manifiesten otras identidades territoriales, raciales, religiosas, políticas, etc.). Pero esta identificación alrededor de un sentimiento narcisista del grupo conlleva a que el individuo 13 14. Fromm, 1985. Cagigal, 1990. Pag. 42. 21.

(22) pierda su identidad e independencia, ya que éste se funde en unidad con la colectividad y puede llegar a girar su vida alrededor de las cosas que le generen superioridad al grupo. Por ejemplo, si el narcisismo en grupo es herido (por ejemplo cuando hay la violación del territorio propio, los insultos al Dios o al jefe, la pérdida de una guerra), el individuo siente cualquier daño como si hubiese sido provocado en su propio cuerpo, y solo encuentra retribución en la venganza, o sea, cuando utilice la violencia para castigar la ofensa del rival o se le aniquile. Otra cualidad importante y que influye en el comportamiento de los individuos es el anhelo de un líder con quien se identifiquen por sus cualidades especiales (carisma, tendencia hacia la violencia, cierta inobservancia de las reglas), además mantienen relaciones de subordinación y admiración. No solo el individuo admira a su líder de barra, también encuentra admiración en aquellos jugadores que utilizan la agresión durante la competencia, tanto de forma abierta como solapada, y encuentran su comportamiento como adecuado y hasta "justo", de acuerdo con la idea negativa que se mantenga del rival. Entonces, el uso de la violencia por parte de un hincha puede permitirle llegar a recuperar su autoestima y la de su grupo, también es una forma de ser admirado y confiere cierta sensación de poder y superioridad. Estas tres tendencias se ven de una u otra forma representadas en las cualidades de los individuos que componen los grupos de hinchas. Se ha argumentado que muchos de estos aficionados han sido violentados en su infancia, y encuentran en la afición a un equipo de fútbol cierto sentido de pertenencia. Otros aspectos que varían a nivel personal y pueden reforzar la implicación emocional de los aficionados con un equipo o el grupo de hinchas son: los bajos niveles de satisfacción sexual, el grado de felicidad que resulte de las relaciones sentimentales, el nivel de estudio y la insatisfacción con la actividad productiva15.. 15. Dunning, 2003. 22.

(23) Al sentir un vació en diferentes niveles y una baja autoestima, el individuo intenta compensar su sentido de sí mismo al participar dentro de escalas de valores más generales (pues considera que solo no lograría incidir en algún cambio), en especial las que se refuercen en el círculo social cercano de los aficionados (familia, amigos) y que pueden tener identificación con modelos más amplios (los modelos masculinos y los valores guerreros de una sociedad paternalista, los grupos de hinchas). Entre más negativa sea la percepción de si mismo y de su condición, el individuo mantendrá una mayor identificación con su equipo de fútbol y sus compañeros de hinchada, en especial encontrará al líder de la barra como un modelo de conducta. Entonces, el uso de la violencia será “justificable” para los hinchas en cuanto se vulnere de alguna forma la imagen “superior” del grupo o equipo de fútbol que se adore, sea como una forma de venganza o simplemente para mantener el status de poderío frente al rival. La psicología social caracterizó a estos individuos en el prototipo de personalidad autoritaria, aunque se diferenció entre aquellos con capacidad para realizar una acción violenta de forma autónoma (activa) o aquellos que se dejaban llevar por otros (pasiva). El hincha común es del tipo de personalidad autoritaria pasiva: “se somete a la autoridad y es fácilmente sugestionable, se adhiere al cuadro por lo que la gente que lo rodea dice de él, respeta la opinión reinante sin formularse dudas ni reflexiones sobre la calidad del mismo....Es incapaz de ir contra la corriente, por falta de voluntad y de imaginación. Es intolerante y susceptible, orgulloso y con un sentimiento de irresponsabilidad surgido de la ilusión de poder que le da su pertenencia a un club”16. La falta de identidad de estos aficionados consigo mismos se compensa con una relativa identificación con un equipo de fútbol, con quien pueden llegar a fundirse como una unidad de sentido y elevar así su concepción personal. 1.2.3. Perspectiva Etológica. Peter Marsh plantea que la conducta agresiva de los seres humanos es similar a la observada por la etología sobre la conducta entre individuos de la 16. Sebreli, 1998. pag. 39. 23.

(24) misma especie animal (comportamiento intraespecifico), entre quienes se tiende a transformar la conducta “destructora” en un comportamiento “ritualizado”. Marsh define el comportamiento agresivo o aggro de los aficionados al fútbol como una actitud más simbólica que real, y opina que las manifestaciones simbólicas de la agresión tienden a sustituir aquellas conductas que generan daño. Varias críticas atacan la propuesta de este autor, en especial el uso acrítico de las opiniones de Lorenz, como la presunción sobre la carencia de luchas sangrientas o asesinatos entre individuos de la misma especie (algo que se refuta en la observación del comportamiento entre chimpancés y humanos). Este autor al concentrarse en los conceptos de la etología se olvida que las formas de lucha no hostil se rigen por reglas muy estrictas de origen cultural, además tiende a concentrarse en las formas desviadas de la conducta sin llegar a considerar la conducta violenta como parte de una lógica17. Marsh en su análisis sobre la falta de aficionados “radicales” al fútbol en Norte América (que es paralelo a una violencia extrema y generalizada en diferentes espacios) considera que este fenómeno es el resultado de un proceso histórico con aspectos particulares (muy diferente al europeo), pues no se desarrolló una tradición de confrontaciones o torneos de corte “caballeresco”. Esta carencia de ritualizaciones de la violencia en la sociedad norteamericana, para el autor, son indicios del carácter menos “civilizado” del país, en especial porque se permite a la población el uso de una violencia generalizada y no canalizada. Esta posición se confronta con la multiplicación de los brotes de violencia entre los fanáticos del fútbol en distintas partes del mundo (especialmente en Europa), lo que lleva a replantear la perspectiva de Marsh sobre el papel de la violencia “simbólica” como inhibitoria de la acción abierta y destructora. Se profundizará más adelante en la perspectiva etológica sobre la violencia entre los hinchas.. 17. Dunning, Op., cit., p. 36. 24.

(25) 1.2.4. Escuela de Leicester. Norbert Elías, principal representante de esta escuela, planteó que en el desarrollo de las sociedades hay una clara tendencia hacia la reducción de la agresividad individual mientras los Estados legitiman el uso de la violencia; a este proceso lo denominó “proceso civilizador”. Según Elías, la tendencia del “proceso civilizador” se impondrá sobre el proceso histórico del fútbol y la fluctuante agresividad entre los aficionados. Elías plantea que el uso de la violencia por parte de los actores que participan en esta actividad (jugadores, aficionados, policías) depende de cuatro aspectos generales: los elementos sociohistóricos de la actividad deportiva, las características sociodemográficas de los jóvenes, el papel de los medios de comunicación y las iniciativas políticas y deportivas frente al problema. En el “Ensayo sobre el deporte y la violencia”18, Elías elabora una génesis sobre el deporte y encuentra asociaciones entre la práctica deportiva y la actividad guerrera, en especial alrededor de características como la violencia y la agresividad. Este autor pone énfasis en los periodos durante los cuales se conformaron los Estados nacionales, especialmente en los procesos de legitimación del uso de la violencia y la restricción del uso de la fuerza física entre la población a través de diversas estrategias, como el desplazamiento del placer que se experimentaba en la comisión de la violencia por el goce de la violencia como espectáculo. Aunque una cualidad importante del deporte es su efecto liberador, ya que sirve de catarsis de las tensiones sin recurrir a algún daño o muerte, y la violencia física se “ritualiza” a través de la imposición de reglas, entes de control, y sanciones a las transgresiones, pero la tensión entre los aficionados se desencadena en una violencia física cada vez más velada y lejos del control policial.. 18. Elias, 1992. 25.

(26) En cuanto a la caracterización de los aficionados (principalmente europeos) se reseñó un constante componente de clase. Se identificó a individuos jóvenes de clase obrera como el grupo mayoritario asistente a las confrontaciones futbolísticas19. Los espacios socializadores de la población que integra los grupos de aficionados radicales son las zonas menos favorecidas social y económicamente, donde surgen grupos de barrio y pandillas con valores y reglas propias, que privilegian cualidades individuales como la agresividad y la valentía. Los jóvenes, al integrarse en un grupo, se identifican, crean alianzas, se protegen unos a otros, y hay posibilidad de subir en el nivel jerárquico según los méritos propios. Los medios de comunicación hicieron visibles públicamente las manifestaciones de estos aficionados radicales desde finales de los años cincuenta y principios de los años sesenta, proceso que generó dos consecuencias: el alejamiento por parte de los espectadores ante el peligro representado por los estadios y el acercamiento de los jóvenes atraídos por la violencia. Aunque los aficionados se convirtieron en parte importante del espectáculo futbolístico, a través de los medios de comunicación también se llamó la atención de la comunidad sobre el desborde del público en estos espacios y se inició el debate sobre las estrategias públicas para la reducción de la violencia. El enfoque de esta escuela comprende diversos aspectos que configuran la actividad deportiva, pero Norbert Elías parte del presupuesto positivo del “proceso civilizador” sobre la disminución de la agresión en la población. Sin embargo, es difícil determinar que la “pacificación” sea la tendencia evolutiva del ser humano, y aunque ha disminuido el nivel de violencia entre los diversos actores durante el espectáculo futbolístico, la agresión se ha vuelto velada o la confrontación se traslada a otros escenarios.. 19. Dunning, 1992. 26.

(27) 1.3. ANTECENTES DE LA VIOLENCIA EN LOS ESTADIOS La violencia es un fenómeno paralelo al nacimiento del fútbol, pero algunos accidentes ocurridos en los estadios donde se comprometían aficionados “radicales” al juego lograron llamar la atención de la población y de los Estados. La siguiente tabla nos remite a incidentes en estadios de fútbol anteriores a los ocurridos en el estadio de Heysel de Bruselas en 1985.. Tabla 1. Número de muertos y heridos por incidentes durante los partidos de fútbol20 (>: más de la cifra indicada; +: incidentes debidos a actos de violencia) Año. Lugar. Muertos. Heridos Año. Lugar. Muertos. Heridos. 1902. Glasgow. 25. 350. 1979. Hamburgo. 1. 15. 1946. Bolton (UK). 33. 500>. 1979. Lagos (Nig)+ 24. 27. 1957. Florencia. -. 120. 1980. Calcuta+. 16. 100. 1959. Nápoles. -. 65. 1981. Atenas+. 21. 54. 1961. Chile. 5. 300>. 1982. Moscú+. 60. -. 1964. Lima. 318. 500>. 1982. Colombia+. 24. 50>. 1964. Estambul. -. 84. 1982. Algeria. 8. 600>. 1966. Cairo. -. 300. 1985. Pekin+. ?. ?. 1967. Kayseri (TR)+ 48. 602. 1985. Bradford. 53. ?. 1968. Buenos Aires+ 72. 113. 1985. México+. 10. 30. 1971. Glasgow. 66. -. 1985. Heysel+. 38. 200>. 1974. Cairo. 48. 47. En general, se considera como origen del fenómeno de la violencia por parte de aficionados radicales la tragedia del estadio de Heysel en Bruselas, donde antes de iniciarse la final de la Copa de Europa de clubes entre los equipos Liverpool y Juventus, se televisó a una cuadrilla de aficionados británicos que se agolparon en la zona ocupada por los aficionados. 20. Dunning, 2003. 27.

(28) italianos, incursión que dejó 38 muertos y algunos cientos de heridos. Estas imágenes generaron un impacto en el público, y a partir de allí se consideró la violencia en los estadios como un problema social y político en Europa21, que aún no ha sido resuelto por las autoridades e instituciones en diversos países (en especial entre los hinchas ingleses). Ahora, este fenómeno que en sus inicios fue exclusivo de ciertos países como Inglaterra, se expandió a través de diversos procesos de globalización que incidieron en la reproducción de una estética para "animar". Esta estética se readecua a contenidos y racionalizaciones propias de cada contexto social donde aparezcan los nuevos aficionados “radicales”. La principal característica de las manifestaciones de los aficionados “radicales”, que los diferencia de los demás asistentes del fútbol, es el uso de acciones violentas como forma de expresión de una serie de afectos alrededor de un equipo específico, y con el grupo de hinchas con quienes comparte identificaciones. Es tan importante este tipo de comportamiento agresivo que los hinchas llegan a proclamarse como los “verdaderos” aficionados al manifestar abiertamente su “adoración” hacia cierto equipo (opuesto a las formas de comportarse de los aficionados comunes). En general, esta nueva estética depende de varios factores como la escisión de los nuevos grupos de aficionados compuestos por jóvenes y su interés por llamar la atención, lo que genera la toma de las graderías más visibles de los estadios (visible quiere decir que desde allí pueden ser vistos por todos los asistentes al estadio, aunque no quiere decir que puedan ver bien lo que ocurre en cada partido) y la necesidad de distanciarse de los grupos de aficionados tradicionales22. Los grupos de aficionados que se manifiestan de forma agresiva son diversos, entre los más representativos se encuentran los hooligans ingleses, los tifosis de Italia y las barras bravas o hinchas radicales en Latinoamérica, aunque han surgido nuevos grupos en otros países.. 21 22. Durán, 1996. pág. 57. Ibid. 28.

(29) Estos grupos de aficionados con tendencias hacia la violencia, en la mayoría de los casos, son conformados por individuos que no superan los 25 años y que se ubican en un nivel bajo de la escala social. Generalmente son desempleados. Es característico de estos grupos el uso de diversas formas de violencia, desde el desborde de las manifestaciones en los estadios y sus alrededores, hasta el chantaje y la extorsión23. Es común que los siguientes aspectos se consideren, por parte de los medios de comunicación y durante los discursos políticos, como “disparadores” de la violencia en los estadios: el consumo de drogas y alcohol de los aficionados; incidentes violentos durante el juego por parte de los jugadores de equipos rivales; la deficiente actuación arbitral; el desempleo; el comportamiento opulento y la permisividad. Es claro que esta diversidad de aspectos puede influir en un momento dado para servir como desencadenantes de la tensión de los aficionados, pero no pueden considerarse como “causas” generales de la disposición a actuar de forma violenta por parte de un individuo y un grupo. Aproximarse a la violencia de los aficionados nos remite: a la “lógica” que subyace a los comportamientos de estos individuos;. al interés social por delimitar y controlar los. espacios de desborde; a la violencia que cumple con diversas funciones sociales, y que permite a los individuos expresar algunas concepciones fundamentales (concepciones como las de identidad); a la participación y la libre asociación de los individuos, fuera de los espacios políticos o religiosos; a una serie de elementos del contexto de interacción que el conflicto expresa, pues la violencia en la vida cotidiana es un medidor de las condiciones reales de los individuos. 1.4. TIPOLOGÍA DEL HINCHA Aunque anteriormente defino superficialmente los aficionados “radicales” como distintos a. 23. Sebreli, 1998. 29.

(30) los demás individuos que participan en el estadio, es necesario definir los conceptos con los cuales de ahora en adelante se nombrará el objeto de estudio de este trabajo. La gran masa de individuos que asisten al fútbol se puede dividir, según la tipología que identifica. espectadores, aficionados y “aficionados apasionados” o hinchas. Estos. conceptos se utilizan con frecuencia entre los investigadores sociales para denominar tres grandes clases de individuos con manifestaciones y compromisos específicos hacia el fútbol. La etimología de estos conceptos podría darnos ciertas luces sobre los significados que comportan en un contexto de uso. La palabra “espectador” proviene del latín spectätoris y se refiere a aquel que mira con atención un objeto, que asiste a un espectáculo público. Por espectáculo (del latín spectacülum) se entiende: diversión pública que se celebra en un teatro o circo; es aquello que se ofrece a la vista o a la contemplación intelectual y es capaz de atraer la atención y mover diversos afectos del ser humano; también se refiere a la acción que causa escándalo (en algunos diccionarios se habla de una ocasión de pecar que causa mal ejemplo, un alboroto)24. Para Vicente Verdú, los tres tipos de asistentes al fútbol representan tres formas generales que tiene la población para relacionarse alrededor de un espacio común. Estas formas de relación dependen de la asociación de cada individuo con el espectáculo y con los demás. Así, los espectadores son aquellos individuos que se congregan alrededor de la confrontación deportiva de acuerdo al “goce estético”, la contemplación sensible y el disfrute. El juego, para estos individuos, es un espectáculo que les permite disfrutar sin tener que involucrarse de forma personal y, aunque pueden tomar posiciones, su goce no depende 24. Diccionario de la Real Academia, 1970. 30.

(31) del resultado de la competencia25. El término “aficionado” (proviene del latín affectio-önis, afección), hace referencia a aquel que tiene. afecto a una cosa, que cultiva una especialidad. “Afición” significa una. inclinación a alguna persona o cosa, eficacia y entusiasmo26. Los aficionados del fútbol son seguidores de algún jugador o equipo, y su goce gira alrededor de un objeto de adoración específico, por tal razón solo asisten al espectáculo cuando el objeto de admiración participa en la confrontación futbolística. Por “hincha” se hace referencia a un sujeto fastidioso partidario de un equipo, de alguien o de algo. Las palabras “hinchar” y “henchir” se derivan del latín conflare el cual se refiere a soplar, llenar. La palabra “hincha” se relaciona con odio, encono y enemistad27. El verbo “hinchar” se ha popularizado en nuestro contexto cotidiano y también a través de los estudios sobre la violencia entre aficionados. En Argentina, el término se relaciona con las palabras “hinchada” e “hinchar pelotas”. En el uso popular la palabra “hincha” significa fastidiar, importunar (la cual es una abreviación de “hinchar los testículos”); alentar, estimular a alguien, particularmente a un equipo de fútbol (representa el cruce entre la anterior acepción y cinchar, hacer fuerza); se usa en expresiones tales como “hinchar la cara” o “hinchar un ojo” (como uso metafórico). 1.4.1. Un mundo de fuerzas, la hinchada. Los “aficionados apasionados” toman diversos nombres según el contexto lingüístico (hincha en Argentina, Uruguay y España; tifosi en Italia; supporter en Francia; torcedor en Brasil; hooligan en Inglaterra; etc.). Se distinguen de los demás asistentes que participan en el acontecimiento deportivo, pues se identifican. 25. Verdu, 1980. Corominas, 1980. 27 Gobello, 2003. 26. 31.

(32) con un equipo de una forma particular y manifiestan su afiliación a través del uso de símbolos, de un comportamiento emotivo y espontáneo, muchas veces agresivo. Como afirma Durán, los nuevos grupos de hinchas se diferencian de los demás pues: “en dichos espacios y debido a su afán diferenciador y legitimador de su “rebelión” no tardan en autoproclamarse como los únicos y verdaderos hinchas del equipo, no dudando en desprestigiar las “peñas ancianas” y por supuesto al público “selecto” incapaz siquiera de animar”28.. 1.4.1.1. La afiliación. Un hincha se afilia a un solo equipo esgrimiendo razones subjetivas, tanto coyunturales como irracionales. Muchas veces la elección tiene que ver con una herencia de su padre o hermano mayor (sea para continuar con la tradición o para ir en contra de ella); algunas veces se elige a un equipo de acuerdo con la influencia del círculo de amistades; es muy posible que se escoja un equipo de la misma localidad o que tiene su sede en el barrio, por la admiración de un jugador; sin embargo, es el poder que el equipo sustente en el momento lo que pesa en gran medida a la hora de escoger. Entonces el azar, la herencia y la ilusión de poder son razones suficientes para establecer la adhesión de un hincha con su equipo y, aunque el individuo cree que ha elegido de forma libre y espontánea, el contexto social influye de forma importante en su decisión. Generalmente un individuo puede alternar de afiliación a varios equipos de fútbol en la niñez o la juventud, pero es poco probable que cambie su decisión en la edad adulta, lo que hace su afiliación para toda la vida. Otra circunstancia que influye en la continuidad de la adhesión a un equipo es la intervención del grupo de amigos con quienes se comparte la afiliación, ya que cambiar de equipo es reprochable, pues se le considera una falta tanto más grave que cambiar de religión29. El hincha hace parte de unidad de sentido, pues no solo ES hincha porque existe un equipo a quien se ha adherido como seguidor, también considera que el equipo ES porque él. 28 29. Duran, 1997. pag. 56. Oliver y Damo, 2003. 32.

(33) le apoya, porque él mantiene la superioridad del equipo, y su ausencia puede llegar a desencadenar la derrota. No solo los aficionados se conciben en unidad con el equipo de fútbol, en los discursos del periodismo televisivo es común oír la referencia a los espectadores como “jugadores número doce”, a quienes se tiene en cuenta y se convierten en protagonistas del espectáculo. Además, las directivas deportivas le dan cierta importancia a los hinchas, muchas veces se les permite la entrada a las preparaciones físicas de los jugadores; hay representantes de las barras que hacen parte de los consejos directivos de los equipos, y tienen “voz y voto” en ciertas decisiones, como contratar y expulsar jugadores o cuerpo técnico; también hay patrocinio económico para algunos grupos cuando los equipos van a participar fuera de la ciudad, y hasta les financian los precios de las entradas a los estadios30. Aunque se sustenta la importancia de los aficionados por parte de los medios de comunicación y las directivas deportivas, el aficionado cree que es parte indispensable del juego, pues su ausencia o presencia determina la fuerza de su equipo de fútbol. Cuando se gana en la cancha es una victoria que le concierne a él, y ese éxito puede proveerle de cierta ilusión de superioridad que manifiesta en las demás actividades que realice cotidianamente. Para un aficionado el sentido de “poder” de su equipo puede generarle todas las razones tanto para afiliarse como para continuar apoyándolo, y aunque este equipo pueda mantener una larga racha de derrotas, los hinchas refuerzan su afición por medio del “aguante”, el valor de soportar en las “buenas y en las malas” al equipo como un medidor del carácter de los hinchas. La relación unívoca y simbiótica entre hincha y equipo ha sido replanteada; algunos investigadores creen que estos individuos se interesan más por los acontecimientos que ocurren en las gradas antes que lo que sucede en el juego, quizás tenga que ver con la 30. Sebreli, 1998. 33.

(34) transformación de la actitud de los hinchas (de una pasiva a una activa), y el papel que cumplen sus manifestaciones como parte importante del espectáculo televisivo31. 1.4.1.2. Los grupos de hinchas. La elección de un equipo es un proceso paralelo a la asociación del individuo a un grupo de hinchas. Es importante resaltar la afiliación que realiza el hincha con una barra o grupo organizado donde se establecen relaciones jerarquizadas y se exige el cumplimiento de una serie de compromisos (asistencia, porte de los símbolos, apoyo en las manifestaciones, etc.). La relación entre el hincha y la barra va más allá del mero compromiso, ya que los individuos sustentan su participación en estos grupos por una serie de razones, como el afecto común alrededor de un solo equipo que se refuerza en una serie de identificaciones compartidas con los demás miembros de una barra. El grado de identificación del hincha con su equipo puede representarse en la identificación de algún crack, o también del seguidor de la barra con un líder, quien la sustenta de cierto sentido de seguridad. Agruparse para acompañar a un equipo se relaciona con la creencia de que el sentimiento común representa cierto “poder” (imaginario) que puede llegar a influir en la victoria del equipo (una circunstancia real)32. Esta ilusión de poder es un elemento fundamental, de ella depende la elección de un hincha; la participación constante de estos individuos en los compromisos deportivos; aunque un hincha va a ver a su equipo ganar, hay suficientes razones para “aguantar” las derrotas, pues son consecuencia de una serie de razones incontrolables al grupo (mala suerte, compra de árbitros, errores en las directivas, etc). El “poder” es mayor en cuanto el equipo juega de local, no solo porque habrían más seguidores acompañándoles, sino por cierta disminución del “poder” de los equipos extraños al transgredir este territorio al cual no pertenecen.. 31 32. Ibid. Verdu, 1980. 34.

(35) Es importante la participación del hincha y la barra en su territorio, tanto dentro del estadio como fuera de él. El grupo de hinchas tiene una zona en las graderías donde siempre se ubica, además, otras zonas se conciben como extensiones del territorio, como los sitios donde transitan o en aquellos donde se reúnen (y donde se dejan algunos marcadores como los graffitis). 1.4.1.3. Identidad. El hincha, cuando va al estadio, expresa su identificación a través de una serie de símbolos, establece un territorio o espacio simbólico que parte del estadio y llega hasta la cotidianidad de los individuos. Algunas hipótesis concuerdan en que entre más reducido sea el territorio que un equipo de fútbol representa (un barrio, por ejemplo), los niveles de identificación por parte de los fanáticos son más altos que entre aquellos equipos que representan unidades más extensas (una ciudad, una nación), y se refleja tanto en la forma de agruparse los grupos de hinchas como en las manifestaciones físicas y simbólicas33. Por ejemplo, si los hinchas son seguidores de un equipo que representa un barrio o una ciudad, las razones por las cuales se afilian estos individuos tienen que ver más con la herencia o la pertenencia compartida a un territorio, mientras que la identidad hacia un equipo que represente unidades más grandes está asociada con símbolos como la camiseta o el color. Esta relación entre el territorio que representa un equipo y las manifestaciones de los aficionados puede deberse a que los lazos de socialización de los grupos de hinchas comienzan en su núcleo cotidiano (sus amigos de la cuadra, los vecinos, con los que comparte en el colegio, etc.), y la asociación depende de elementos comunes (gustos, territorio, tradición). La identificación con aspectos como el territorio o la clase social entre los hinchas, además de la socialización de la afición a través de una serie de relaciones, representa un indicio. 33. Sebreli, 1998; Alabarces y otros, 2000. 35.

(36) claro de la importancia de las redes sociales entre estos aficionados, que podría ser incompatible con la hipótesis sobre la personalidad antisocial de estos individuos34. Generalmente, un grupo organizado o barra de un equipo local refuerza sus lazos de socialización y tiene la posibilidad de congregar a sus participantes para planear con anticipación las formas de manifestación en el estadio. Mientras que alrededor de los equipos que representan unidades territoriales más amplias, la asociación con sus aficionados depende de identificaciones generales, que se refuerzan a través de los medios de comunicación. Esta diferenciación entre los equipos “internacionales” y los de carácter “local” refuerza el discurso de raigambre popular y de pertenencia por parte de los hinchas de aquellos equipos locales35. Los grupos de hinchas sustentan una identidad a partir de la oposición, que se materializa en el acontecimiento deportivo y la actividad de las barras antes, durante y después de cada partido. Durante cada confrontación esta identidad se expresa a través de manifestaciones lúdicas como los cánticos, las banderas, los colores, los ritmos corporales que acompañan todo el acontecimiento. Gran parte de estas manifestaciones son abiertamente violentas y están influidas por valores guerreros que la estructura del juego permite y fomenta (a diferencia de lo que argumenta la propuesta de Elías). En los cánticos se maneja un lenguaje soez, cargado sexualmente, prolífico en estereotipos propios al contexto social y que tiene como finalidad agredir al contrincante. Esta agresividad hacia el contrario (en quien se concentra todo lo repudiable) es paralela a la solidaridad del hincha con los propios, quienes representan todas las cualidades positivas. El hincha participa con su pasión alrededor de su tribu, con sus héroes y su idiosincrasia guerrera. “Aunque el equipo no pueda ser el puntero ni el mejor, nada le puede restar fuerza. 34 35. Oliven y Damo, 2003. Alabarces y otros, 2000; Oliven y Damo, 2001. 36.

(37) a su pasión, ningún otro equipo puede rescatarlo o provocarle mayor desdicha”36. El fútbol no es la única actividad humana que genera desbordes, pues la práctica de la violencia es un medio de expresión de inconformismos, de sentimientos reprimidos, y puede llegar a convertirse en una forma de supervivencia (en los altos niveles de agresividad juvenil y estudiantil, en la consolidación de bandas urbanas, en la conformación de fuerzas armadas guerrilleras o paramilitares), por lo tanto hay que buscar las razones y las soluciones de este problema en las condiciones sociales, económicas y culturales de un contexto dado. 1.5. ESTUDIOS SOBRE LA VIOLENCIA ENTRE HINCHAS DE INGLATERRA Y AMÉRICA LATINA La violencia de los hinchas del fútbol es un fenómeno que podría considerarse global, no solo por la influencia de los mass media, sino como una forma de reacción ante la transformación de las condiciones económicas, políticas y culturales de los contextos locales. La violencia de los hinchas se fundamenta en las condiciones de la sociedad en general, en los ritmos de cada partido y en los aspectos personales. Desde antes se han considerado algunas causas generales tanto psicológicas como sociales de la violencia en el fútbol, pero cada contexto local o nacional presenta una serie de condiciones especiales que fundamentan el comportamiento agresivo de estos aficionados. A continuación retomo algunos estudios contemporáneos sobre la violencia de los hinchas, para remitirme a la relación de este comportamiento con la lucha de identidades y la transformación de la violencia activa en una simbólica. 1.5.1. Los hooligan ingleses. Dunning desarrolla una aproximación a la violencia de los 36. Oliven y Damo, 2003. 37.

(38) hooligan ingleses desde la teoría “figuracional” de Elías, de tal forma que las manifestaciones agresivas de estos individuos hacen parte de un engranado espacio social, con relaciones específicas, valores y comportamientos. Este autor hace una relación entre la clase obrera o baja y un determinado tipo de socialización violenta que corresponde a un tipo de “segmentación ordenada”, donde los diversos círculos de relaciones a los que pertenecen los individuos se acostumbran a manejar valores asociados con la masculinidad. Es determinante en las formas de identificación entre los hinchas ingleses elementos como la clase social, que pueden llegar hasta la adhesión a espacios más extensos como los de los skinheads, quienes también encontraron en el fútbol un medio para hacer propaganda a su ideología xenófoba y racista. Aunque se percibe que progresivamente. ha disminuido la violencia en los estadios. europeos, Dunning afirma que las campañas publicitarias e institucionales han ocultado el problema real (pues los planes son disminuir la visibilidad de los hinchas, además de emplear diversas estrategias de represión y control), ya que no se han centrado esfuerzos en transformar las normas sociales que soportan el comportamiento agresivo tanto de los aficionados como de los grupos37. Para los hinchas ingleses la violencia es consustancial al fútbol, es una conducta espontánea y sujeta al ánimo individual, además es una forma planificada de manifestarse. Entonces, ante las. medidas policiales alrededor de los estadios ingleses, los hinchas. planean con anticipación sus manifestaciones violentas, además se ha consolidado una especie de camaradería como forma de defensa ante el control policial. Esto se ve reflejado en varias estrategias, como no delatarse ante la población a través de los símbolos que les caracterizan (colores, camisetas, demostración de tatuajes, determinado peinado, una serie de accesorios) para pasar desapercibidos y ocultarse en la masa que conforman los espectadores. 37. Dunning, 2003. 38.

(39) Ahora, las formas de agredir por parte del hooligan versan sobre la masculinidad, el territorio y las emociones fuertes. Para Dunning, el hooliganismo es “un patrón de agresividad masculina característica de la clases más “duras” y una forma como se produce y reproduce es en la experiencia de vida en lo más bajo de la escala social38. Es interesante anotar que las normas de comportamiento que consolidan la imagen ideal del inglés son opuestas a las manifiestas por los hooligan, quienes en su mayoría hacen parte de sectores “excluidos” que mantienen fuertes lazos sociales que parten de la familia, los amigos, los vecinos, la gente del barrio. Las formas de organizarse tienen que ver con las anteriores relaciones concéntricas, que representan una organización donde “el amigo de mi amigo es mi amigo, y el amigo de mi enemigo es mi enemigo”, lo cual permite la asociación más extensa entre grupos de acuerdo con la rivalidad común a otro grupo con quien se enfrente. 1.5.2. Casos Latinoamericanos. A propósito de las consideraciones sobre las causas de la violencia y la agresión entre los hinchas, a través de los estudios en diversos países de América Latina se han planteado condiciones especiales que resaltaré a continuación. 1.5.2.1. Aguante argentino. La violencia en el fútbol argentino ha tenido una escasa atención especializada. La violencia, sin embargo, transita por innumerables discursos periodísticos y políticos, y no se apartan de interpretaciones con un tono estigmatizador y esquemático. Hay excepciones, como las de dos importantes investigadores sobre el fútbol en Argentina, Eduardo Archetti y Amilcar Romero. Para estos autores la violencia no debe tratarse como una expresión de los conflictos sociales, sino como una “arena simbólica” donde pueden leerse características generales de la sociedad en general39.. 38 39. Ibid. Alabarces y otros, 2000. 39.

(40) Los autores resaltan algunas características de la sociedad argentina, que influyeron en la conformación de grupos de hinchas “radicales”, como la crisis de representatividad, la mediatización, los mecanismos de inclusión y exclusión por parte de los regímenes neoconservadores40. Entonces, la violencia entre los hinchas es más que un fenómeno social, el uso de la violencia es un ritual de resistencia y de alteridad, es funcional en la apropiación del territorio y de la identidad, es la aceptación de jerarquías, es una forma de hacerse visible, de participar, y puede proveer de cierto poder simbólico. Para estos autores, la violencia en Argentina se practica en la vida cotidiana, en la política, en la economía, además del fútbol. Un elemento que puede ejemplificar lo anterior es la dictadura militar, que racionalizó el comportamiento violento como natural a los individuos de las clases populares, e intensificó los mecanismos de exclusión de éstas a través del uso de la fuerza. Pero en la actualidad, el uso de la fuerza por parte de la policía hacia los hinchas todavía se percibe como la que aplica cualquier grupo de choque, que debe asegurar su poder y superioridad a través de la violencia (la violencia deja de ser “legal” y se vuelve extrema y represora). Para Archetti la violencia en el fútbol se puede organizar en: acciones organizadas o protagonizadas por “barras”; acciones producidas por y en reacción a la violencia policial; y enfrentamientos entre rivales por la disputa de una supremacía simbólica o como reacción a una injusticia deportiva. 1.5.2.2. Las Torcidas. La pasión del fútbol en Brasil tiene características particulares, pues ser aficionado a un equipo es un acontecimiento determinante en el crecimiento de todo varón.. 40. Ibid. 40.

(41) Algunos autores señalan la diversidad social, edad, estado civil, y la imposibilidad para comprobar si un individuo apasionado radical tiene una personalidad autoritaria o si es un inadaptado social, quien encuentra en el fútbol una forma de liberar su carga de frustraciones y poder al menos a aspirar a cierto estatus social41. La identidad con determinado equipo tiende a ser una herencia familiar, pero en las ciudades cosmopolitas como Säo Pablo, los jóvenes encuentran en sus amigos o en los medios de comunicación el canal a través del cual socializan una afición, por tal razón es difícil afirmar que estos individuos son solitarios o inadaptados sociales. El sentimiento de identidad que se construye entre los que hacen parte de las torcidas se relaciona con una serie de elementos como la raza, el género y la clase, los cuales se caracterizan por participar de una lógica de exclusión e inclusión. Por tanto la identidad se relaciona con un número finito de posibilidades, aunque su reafirmación depende del antagonismo con otros grupos rivales42. Los rituales de fútbol, a través de sus símbolos y prácticas, promueven la división entre un “nosotros” y un “ustedes”. La tensión entre los bandos se “resuelve” por el uso de cierto poder que le permita a uno u otro sentirse superior (esto lo realiza por medio del discurso y el comportamiento agresivo), para ello se utiliza una serie de estigmatizaciones del medio social para opacar al contrincante, en especial aquellas de origen racial y social. 1.5.2.3. El Caso chileno. Recasens muestra algunos rasgos fundamentales de los hinchas en su estudio sobre las barras bravas de “Los de Abajo” seguidores del equipo de la U. de Chile y “La Garra Blanca” que alientan al equipo Colo Colo. Para este autor, los jóvenes que participan como hinchas al fútbol no solo sufren de carencias económicas y culturales, también tienen carencias físicas pues su entorno es árido y aburrido, lo que justifica que el. 41 42. Oliven y Damo, 2003. Ferreiro, 2003. 41.

(42) acontecimiento futbolero sea un espacio ideal para vivir en un mundo creado por ellos mismos, en el cual se generan emociones y sorpresas que no encuentran en su cotidianidad43. Este autor encontró en sus observaciones algunos detonantes de la violencia durante cada partido como son: la incidencia del árbitro al estimar un mal juicio; el juego “sucio” por parte del equipo contrario; si se considera que el equipo propio no intenta reponerse ante las constantes derrotas; si se producen roces con la fuerza pública; cuanto ha sido violado el territorio de alguna de las barras; si se arremete contra los símbolos del club (el clásico robo de banderas). Estos detonantes pueden llegar a ser razones suficientes para desencadenar por parte de los hinchas una serie de actos violentos durante cada partido de fútbol, pero otros actores y sucesos también influyen en que se genere cierto estado de tensión. Es común que los hinchas “bravos” consuman drogas y alcohol, tanto antes como durante cada partido, situación que genera cierta disposición individual para actuar de forma violenta. Con anterioridad a cada partido es común que en los medios de comunicación se incentive la confrontación a través del lenguaje guerrerista, se muestren las opiniones de jugadores o directivas de equipos contrarios, lo que va ubicando en cierto nivel de “peligrosidad” a cada partido.. 43. Recasens, 1999 42.

(43) 2. COMUNICACIÓN NO VERBAL En términos generales podemos definir la comunicación no verbal como la comunicación mediante expresión o lenguaje corporal desprovisto de palabras. La comunicación no verbal se divide en paralenguaje (las cualidades de la voz) y kinesia, esta última estudia los “movimientos. corporales. y. posiciones. resultantes,. concientes. o. inconcientes,. somatogénicos o aprendidos, de percepción visual, auditiva, táctil o cinestésica que junto a las demás estructuras verbales y paralinguísticas poseen un valor comunicativo” (Poyatos, 1994) La kinesica distingue varios tipos de movimientos corporales: los gestos son los movimientos realizados con la cabeza, la cara y las extremidades; las maneras son aquellas coordinaciones corporales aprendidas o ritualizadas en un contexto situacional; las posturas son coordinaciones más estáticas y menos utilizadas como formas de repertorio comunicativo, aunque pueden comunicar la identidad social, sexual y cultural. 2.1. ESTUDIO DEL GESTO Desde que en 1872 Charles Darwin sorprendiera a la comunidad científica con su trabajo “Expresión de las emociones en el hombre y en el animal”, verdadero germen de los estudios modernos sobre la comunicación no verbal, los expertos han identificado alrededor de un millón de claves y señales que transmitimos tanto consciente como intuitivamente a través de expresiones faciales y gestos. La importancia del componente no verbal es incuestionable, según la mayoría de los investigadores de la comunicación. Un estudio del antropólogo Albert Mehrabian indica que las palabras sólo influyen un 7% en el impacto total de un mensaje, mientras que los matices, sonidos y el tono de la voz suponen el 38% y las posturas y ademanes, el 55%. Entonces, el canal verbal se usa básicamente para transmitir datos, mientras que el no verbal se utiliza para expresar sentimientos y actitudes personales. Ahora, la comunicación. 43.

Referencias

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