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Cuba, Prío y Batista

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Academic year: 2020

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(1)Universidad Católica Andrés Bello Centro de Investigación de la Comunicación Red Venezolana de Comunicación y Cultura. Sala Virtual de Investigación Ramón José Velásquez. Autor: Velásquez, Ramón J. Título: Cuba, Prío y Batista Publicación: Signo Fecha: lunes 07 de abril de 1952 CUBA, PRÍO Y BATISTA Panorama del 9 de abril, en Cuba Este año la agitación política era especialmente intensa en la República de Cuba. El primero de junio iban a concurrir a las urnas, todos los cubanos hábiles para el ejercicio del voto con el fin de elegir el Presidente y el Vicepresidente de la República, así como al Poder Legislativo y a los Gobernadores de las Provincias. El Partido Revolucionario Cubano, quien desde el año de 1944, mantenía el control del poder público, había seleccionado como candidato presidencial para la cercana batalla al ingeniero Carlos Hevia, hijo de un héroe de la independencia, ingeniero de gran competencia, antimachadista de acción y quien al frente de la Comisión Nacional de Fomento había realizado excelente obra. Hevia es un hombre seco, trabajador, honrado. Carece de "sex-appeal" político. No es orador, ni periodista. No tiene grupo propio y es hombre ajeno totalmente al conocimiento de la mecánica electoral. El Presidente Prío lo creyó ideal como sucesor y lo impuso como candidato sacrificando los nombres de Félix Lancías, Tony Varona y Oscar Gans, estos sí políticos avezados, hombres con capital político propio en las provincias y expertos en el manejo de asambleas y votaciones. Para apoyar esta candidatura había logrado estructurar después de muchos inconvenientes una alianza de seis partidos: el propio Partido Revolucionario Cubano, el Partido Liberal, el Partido Demócrata, el Partido Republicano y el Partido de la Cubanidad. No obstante esta poderosa alianza, muchas personas predecían la derrota electoral de Hevia. El Partido del Pueblo u ortodoxista fundado por Eduardo R. Chibás, llevaba como candidato al doctor Roberto Agramonte, sociólogo y catedrático de gran fama. Batista que desde hacía tres años había fundado su propio partido ACCIÓN UNITARIA y quien había recorrido una y otra vez todos los pueblos de la isla haciendo propaganda a sus programas políticos, era el candidato de su grupo. Las alianzas que pensó soldar se las había destruido el Presidente Prío, quien había ofrecido a sus presuntos cooperadores, mejores y más inmediatas posiciones y prebendas. Esto era el 9 de abril. Todos los surveys realizados daban el triunfo al candidato de la ortodoxia, profesor Roberto UCAB/CIC/RECOM/SVI/Ramón José Velásquez. Página 1 de 11.

(2) Agramonte. El segundo lugar, lo ocupaba el General Fulgencio Batista y Zaldivar. El tercer lugar, el ingeniero Carlos Hevia, candidato del Gobierno. "Fórmula para la conquista" Ahora, cuando los problemas de reconocimiento internacional del gobierno de facto se han liquidado con el visto bueno de los Estados Unidos y de la mayoría de los países americanos y cuando el problema de la resistencia interna es menos grave, Batista se ha dispuesto a contar por vez primera a un periodista americano Francis L. Carthy, los detalles íntimos de los antecedentes del golpe militar del diez. Son algo nuevo e interesante, algo distinto de las miles y miles de palabras que se han escrito sobre estos acontecimientos. "La idea del golpe militar -dice Mc Carthy- no nació de Batista, sino que se fomentó en lo profundo de las filas de las fuerzas armadas. Batista, cosechó la fruta de la revolución. El resultado era inevitable. Hace ocho meses, el General Batista fue entrevistado secretamente por los oficiales jóvenes del ejército en relación con su disposición de encabezar un golpe de estado militar". "La respuesta del General fue en ese entonces un no rotundo. El gobierno constitucional había nacido bajo su último período presidencial y no quería precipitar su destrucción. El General miró los rostros de los jóvenes oficiales y les dijo que ni siquiera discutiría el asunto con ellos". "Entonces, tres semanas antes del golpe del 10 de marzo -tras meses de tranquilidad- un grupo de seis capitanes y tenientes se acercó de nuevo al General Batista. En esta reunión secreta efectuada en una zona aislada del Country Club, esos oficiales revelaron a Batista que los oficiales viejos estaban proyectando un golpe para el mes de abril, y que el General Ruperto Cabrera, el hombre que sustituyó a Pérez Dámera como jefe de las fuerzas armadas, era el seleccionado para hacerse cargo del gobierno. La única dificultad estaba en que Cabrera se negaba a encabezar el movimiento, dijeron, y que un General más joven estaba siendo estudiado por los oficiales más viejos". "La media docena de conspiradores en esta reunión secreta constituía una representación muy variada. Uno era un agente del Buró de Investigaciones, otro era un Ayudante de un destacado General. Un tercero era el teniente de una perseguidora de policía, otro pertenecía a la sección motorizada de la jefatura de policía. Otro más era un joven Capitán del ejército perteneciente al Estado Mayor. Estos eran los hombres que concibieron el movimiento revolucionario que más tarde había de ser tan brillantemente ejecutado por el General Batista. "'Lo que ese grupo hizo, en efecto, fue entregar un ultimátum a Batista. Póngase al frente de nosotros, expresaron, o nos levantaremos de todas maneras, sin la fuerte dirección que necesitamos". "La decisión le fue impuesta en las próximas 48 horas. Durante ese tiempo, dos grupos distintos de conspiradores se aproximaron al General Batista, cada uno de ellos desconocedor de la existencia del otro, que vinieron con relatos similares al que había traído el primer grupo con el cual el General se entrevistó, y le instaron a actuar". "De los tres grupos que se reunieron con el General, los conspiradores hacían un total de 15 hombres. Todos estaban de acuerdo en un punto que los oficiales viejos proyectaban un coup d' etat". "Realmente ellos no necesitaban a Batista para ayudarnos a realizar el golpe, dijeron, porque creían que tenían suficiente respaldo en las fuerzas armadas para llevar a cabo la revuelta con éxito. Lo que dijeron al General fue que deseaban ser encabezados por un hombre de experiencia política y administrativa". "La gran tarea del General era, desde luego, tener la seguridad de que el golpe seria sin derramamiento de sangre. Cualquier derramamiento, sabía Batista, provocaría una inmediata reacción UCAB/CIC/RECOM/SVI/Ramón José Velásquez. Página 2 de 11.

(3) del pueblo. El golpe debía ser rápido y decisivo. Los principales hombres de las fuerzas armadas habían de ser detenidos y silenciados, más no lastimados". "La parte principal de los complicados detalles en torno a la ejecución del golpe fue personalmente preparada y dictada por el propio Batista. Debido a que el Campamento Columbia y otros puestos militares de La Habana representan las dos terceras partes del potencial armado de la nación, el General dedicó poco tiempo a preocupaciones de los mandos provinciales. Según progresase La Habana, sabía Batista, así progresaría el resto de mandos militares de la nación". "Al fin llegó el día de la gran reunión. Batista lo dispuso todo para que ésta se efectuase en una oscura residencia del Country Club y fue allí en donde los conspiradores se conocieron unos a otros por vez primera. Era sábado, 8 de marzo por la noche". "Las quince personas presentes eran tenientes y capitanes del ejército, la marina y la policía. La reunión duró toda la noche. El plan maestro preparado por Batista fue sometido y discutido por los conspiradores". "El plan maestro, en sus bases era simple: Disponía la captura de cada uno de los oficiales principales. La ocupación armada de los servicios de comunicación". "El único riesgo que podía haber dado al traste con todo el plan era que el secreto fuese revelado. Pero Batista había previsto esta posibilidad'. "Antes de abandonar la residencia del Country Club en la cual celebraron la reunión, los 15 conspiradores hicieron un juramento de no revelar los planes so pena de muerte. Se estipuló que cualquier filtración de los planes por uno o más de ellos significaba la ejecución inmediata por los otros. De este juramento surgió lo que ahora se conoce como el más guardado secreto de la historia cubana, el golpe del 10 de marzo". Los conspiradores fueron advertidos por Batista que debían mantener sus actividades habituales durante el día. El propio Batista como ejemplo principal, partió el domingo, día del golpe, a una gira señalada por la provincia de Matanzas. Regresó apresuradamente en las últimas horas de la noche, a su residencia campestre de "Kuquine". Cambiemos de máquina Capitán Robaina La noche en "Kuquine" había sido de inquietud y desvelo. Grupos de hombres permanecían agazapados en la sombra. A la media noche llegó el dueño de la casa, quien dos horas atrás había pronunciado un discurso de propaganda electoral en Matanzas. Pasada la una de la madrugada, dos automóviles abandonaban la finca y enfilaban por la carretera que conduce a la ciudad militar de Columbia. En el segundo de los vehículos iba Batista; vestía guayabera blanca y pantalones grises. Cuando ya se divisaban cercanos los edificios de la fortaleza militar, Batista mandó detener la marcha y bajando del vehículo le dijo al conductor del primer automóvil: - Capitán Robaina, vamos a cambiar de máquina. - El interpelado se atrevió a responder: - Lo convenido, General, es que usted entre en el automóvil que lleva. - Si, capitán, pero lo mejor es que cambiemos de máquina. Así se hizo y continuaron el camino. Llegando ya a las puertas de Campo Columbia, Batista ordenó: - Por la posta número 4.. UCAB/CIC/RECOM/SVI/Ramón José Velásquez. Página 3 de 11.

(4) El Capitán respondió: - Por la posta No 6 es lo convenido, General. - Sí, respondió Batista, pero lo mejor es evitar celadas. A las puertas de la fortaleza lo recibe el Capitán Dámaso Soto, quien le da cuenta de que la Junta Militar Revolucionaria integrada por capitanes y tenientes, ha tomado el control militar del país y que todos los altos jefes Generales, Coroneles y Comandantes han sido detenidos en sus respectivos domicilios. A medida que avanza por los corredores de la ciudad castrense, los soldados y clases lo aclaman y saludan. Se encamina al despacho del Regimiento número 6 y entra en el primer contacto público con los otros miembros de la Junta Militar: 6 capitanes y cuatro tenientes por Campo Columbia; 5 capitanes y 3 tenientes por la Fortaleza de La Cabaña; 2 capitanes y 4 tenientes de Marina por la Armada y el Teniente Rafael Salas, jefe de la Sección de Perseguidoras, por la Policía. La Junta Militar informa al General Batista que todos los objetivos tácticos de la acción han sido cumplidos sin resistencia, ni pérdidas y que el control de todos los sitios estratégicos y sistemas de comunicación han sido tomados por la Policía bajo la dirección del comprometido Teniente Rafael Salas. "Que se tome el más estricto control de la red de comunicaciones", es la primera orden que dicta Batista. Los miembros de la Junta le responden que todas las previsiones están tomadas en este campo. La Junta decide entregar al General Fulgencio Batista y Zaldivar, la totalidad del mando para que actúe desde el principio en calidad de Jefe del Estado y de Jefe del Ejército y al hacerlo, uno de los triunfantes tenientes, lee emocionado un Manifiesto a las Fuerzas Armadas y a la nación: "Los miembros del Ejército, la Marina y la Policía que suscribimos este Manifiesto constituido en Junta Militar Revolucionaria, informamos a Cuba que hemos gestado este movimiento para evitar a Cuba la vergüenza del régimen de peculado y sangre que ha desintegrado las instituciones cubanas". Y concluía: "No tenemos ningún agravio que vengar, ni ambición personal que satisfacer. Queremos a la Patria como soldados leales de la República. Por eso hemos puesto el destino de esta revolución en manos del General Batista y Zaldivar, a cuyas honorables órdenes quedamos". "Hubiéramos querido que nuestro General Batista, pudiera hablar continuado su patriótica labor política, pero estimando que es entre las ilustres figuras de Cuba, la más jerárquica de la patria por su historia, depositamos en él, como Jefe del Estado e indiscutible Jefe supremo de las fuerzas armadas, todas nuestras prerrogativas y toda nuestra confianza en su dirección y responsabilidad". La profesión de Salvador Otra vez, como en 1933, como en 1939, como en 1940 está Fulgencio Batista y Zaldivar con el timón en la mano, desempeñando su complicada profesión de Salvador de Cuba. Son las 3 y 30 de la mañana del 10 de marzo. El Palacio Presidencial en La Habana vieja, no es más que una casa oscura y abandonada. Todos los meridianos de la vida cubana empiezan a pasar por un pequeño cuarto subterráneo en la fortaleza militar de Columbia. Todavía las sombras nocturnas cubren el cielo habanero y ya está citando a su despacho a cuantos doctores lo han acompañado en sus anteriores aventuras. Ahora los necesita urgentemente para que le den estructura jurídica, vestidura legal a su último acto caprichoso. Por teléfono se ha comunicado con todos los puestos de policía de la capital para cerciorarse de la realidad de las adhesiones y lo mismo ha hecho con todas las Jefaturas de las Guarniciones del interior de la isla. El Coronel Marín Elena de la guarnición de Matanzas, le responde: UCAB/CIC/RECOM/SVI/Ramón José Velásquez. Página 4 de 11.

(5) "Yo estoy con la ley" y Batista le replica imperativo: "Obedezca; nosotros somos la Ley". Ya están llegando a Columbia los doctores que muy pronto constituirán el Gabinete del Gobierno revolucionario. El General Batista arenga a las clases y soldados. Al terminar su proclama, éstos lo vivan. Cada soldado se mira en el sargento Batista. En Palacio se encienden las luces En Palacio comienzan a encenderse las luces. De todos los rumbos van llegando automóviles veloces que traen pálidos madrugadores. Son los Ministros del Presidente Prío Socarrás, a la mayoría de los cuales los ha sorprendido, en sus casas, llamada telefónica de algún amigo participándoles lo que está sucediendo. Uno de los últimos en comparecer es el Ministro de Defensa, Rubén de León, quien interroga a porteros y ascensoristas: ¿qué sucede?, ¿qué sucede? A las cinco de la madrugada llega Prío, quien recibe la noticia en la suntuosa residencia rural de "La Chata". El Presidente está confundido. Las noticias son contradictorias, difícil determinar el alcance exacto de los acontecimientos. Los altos jefes militares, quienes se encontraban descansando en su casa de La Habana y han concurrido a Palacio, le informan que antiguos oficiales de Batista, desplazados de sus rangos militares y en posición de retiro desde hace ocho años, han penetrado en los cuarteles aprovechando las sombras de la noche y han logrado su control con la colaboración de tenientes y capitanes. El Presidente trata de comunicarse con las guarniciones del interior. Rodeando al Presidente está casi todo el Gabinete, los altos jefes de los partidos que forman la condición gubernamental, altos oficiales y algunos periodistas. Todos hablan, todos opinan, todos proponen soluciones. El Presidente como aturdido, no acierta a escoger un camino, a tomar una decisión, a inspirar seguridad. Sonríe como en sus mejores días, oye, va, vuelve y los minutos pasan. Le pregunta al Jefe de la Marina, Contralmirante Pedro Pascual Borges, si se puede contar con la Marina. Borges permanece silencioso, pero el Comodoro Casanova responde: "Hay muchos barcos por la costa sur, pero no tenemos noticias de ellos". Los teléfonos no dejan de repicar, las noticias más inverosímiles empiezan a circular por los pasillos. Lancís y Varona, altos jefes del partido permanecen hundidos en sus butacas, como abatidos por el golpe. El Presidente va de grupo en grupo: "¿qué hay?", "¿qué se sabe?", "¿cómo está la calle?", "si contamos con las guarniciones del interior, ¿qué haremos?" Un coronel llama desde una guarnición de provincia y Prío le ordena: "Ponga un telegrama a Columbia diciendo que usted está en la Constitución". A las siete y media de la mañana llega una delegación de la Federación Universitaria Estudiantil a ponerse a la orden del Presidente. "Lo hemos atacado, le dicen, pero en este momento estamos a su lado, porque usted representa el civilismo, la cultura, la ley". El Presidente agradece la adhesión y agrega: "Desde Palacio es una tontería resistir, yo me iría a una de las guarniciones del interior y desde allí comenzaría la lucha". Pero no es un plan definitivo. Los Ministros y los palaciegos siguen hablando. Unos piensan marchar hasta el Capitolio y esperar allí el ataque. En los alrededores de Palacio se oye un tiroteo y la gente que rodea al Presidente cree que ya se inicia la toma del palacio. Eusebio Mujal, el estrepitoso líder sindical del autenticismo, autor de tantas situaciones difíciles que a la postre irían a influir en el descrédito del Gobierno, se lo ha tragado la tierra. No llega ninguna delegación sindical. Tampoco ninguna delegación de la base de los partidos que forman la poderosa y amenazante coalición de partidos del Gobierno. Sólo los estudiantes universitarios que tan violentas campañas han librado contra Prío y su gobierno se presentan a ofrecer sus vidas en defensa de la institucionalidad. 3 años y 5 meses A las ocho de la mañana, uno de sus hermanos, Francisco Prío le dice al Presidente: "Tú no puedes permitir que maten a toda esta gente". El ánimo de Prío no está como para esperar en Palacio la temida invasión. Se deja convencer, toma su sombrero y abandona el Palacio desde donde durante 3 años y 5 meses ha gobernado a Cuba. Por lo pronto no volverá allí. En un automóvil que no es el. UCAB/CIC/RECOM/SVI/Ramón José Velásquez. Página 5 de 11.

(6) presidencial, marcha rumbo a Matanzas en unión de Diego Vicente Tejera y Sergio Mejías, jefes políticos de aquella región. El grupo de Ministros y amigos se dispersa. Unos van directamente a solicitar refugio en Embajadas amigas, otros a buscar escondite seguro. Todos esperan el inmediato estallido de una violenta represión. El Administrador de la Lotería de La Habana, el primero en lograr asilo en la Embajada de México, preguntaba aquella mañana, lleno de sobresalto al Embajador: "¿Y usted está seguro de que aquí no me pasará nada?" En Matanzas, el Coronel Martín Elena se niega en las primeras horas a plegarse al movimiento triunfante de Batista y una y otra vez manifiesta que él se encuentra al lado de la ley. El Coronel Acosta de la Hoz de Camagüey, también se expresa en igual término. Mientras el Presidente Prío viaja hacia Matanzas, la oficialidad subalterna y los soldados de la guarnición matancera han desconocido al Coronel Elena y han proclamado su adhesión a Batista. A pesar de que en Camagüey y en Santiago de Cuba la gente se ha lanzado a las calles proclamando su respaldo militante al Gobierno de Prío y no obstante de que el Jefe del Partido Ortodoxo lo invita a trasladarse a Camagüey, el Presidente decide regresar a La Habana. Y a las nueve de la noche, fatigado y serio, penetra en la sede de la Embajada de México, dando término a siete años y medio de gobierno del Partido Auténtico. Método de consolidación Las primeras declaraciones de los voceros del nuevo gobierno sorprendieron, pues rompían la mayoría de las normas clásicas establecidas como indispensables para la consolidación de los regímenes de "facto" en América. Los acuerdos tomados por Batista eran los siguientes: a) Ninguno de los altos funcionarios del Gobierno o del Ejército depuestos serían detenidos ni una sola hora y a quienes solicitaran salvoconducto para abandonar el país se le concedería sin dilaciones, ni problemas. b) Los alcaldes y gobernadores de provincia, todos funcionarios de elección popular y cuyas candidaturas emanan de las listas de los partidos, permanecerían en sus puestos hasta el término normal de sus períodos. c) El funcionamiento de los institutos autónomos no se alteraría y su personal directivo y de administración cumpliría su período, aceptando la renuncia a aquellos que consideraran incompatible su colaboración con el nuevo régimen. d) No se disolverá ningún partido político. e) Se suspendían las garantías por el plazo de 45 días, quedando por tanto severamente castigado el derecho de huelga. f) Mantenimiento de la libertad de prensa y de radioemisión, sin censura, ni control de ninguna especie. g) Cumplimiento de todos los pactos, tratados y convenios de carácter internacional suscritos por los gobiernos anteriores. h) Suspensión de los fueros del Congreso, pero pudiendo sus miembros, funcionarios y empleados seguir percibiendo sus emolumentos legales. i) Respeto a la organización del poder judicial. j) Plazo de cinco días para que entreguen las armas quienes las posean ilegalmente, y k) Continuación de todas las obras públicas que se encuentran en vías de ejecución, contratadas o decretadas.. UCAB/CIC/RECOM/SVI/Ramón José Velásquez. Página 6 de 11.

(7) Los Presidentes de los Bancos de Fomento Agrícola, Nacional y de Estabilización Tabacalera renunciaron en documento colectivo manifestando que le era imposible permanecer al frente de sus cargos por ser incompatibles sus principios con el origen del nuevo Gobierno. El Comité directivo del Partido Ortodoxo consideró "vejaminosa" para el Congreso la declaración del Gobierno sobre pago de sueldos a los parlamentarios, concluyendo que "sólo percibiremos nuestros emolumentos en un Congreso en plenitud de funciones al servicio del pueblo y de los intereses nacionales". La batalla de la opinión La circunstancia muy especial de que la libertad de prensa haya sido respetada en esta primera etapa del gobierno de Batista, ha permitido que el problema de las responsabilidades se esté discutiendo y que con igual violencia se critique a Batista y se censuren los actos de Prío Socarrás y de sus colaboradores. Entre otros, Ramón Vasconcelos, el más vehemente de los polemistas cubanos, Ministro sin cartera en el Gabinete de Prío hasta hace apenas un año y hoy miembro del Partido Ortodoxo, en una columna titulada "Hombre sin Talla" se refiere en esta forma a la caída de Prío. "Se cayó como una fruta podrida, casi por su propio peso, víctima de sus intrigas políticas, de sus desapoderadas ambiciones y de su desprecio a la opinión pública, base del régimen democrático... Como otros trepadores más o menos vivaces de su generación, no concebía el cargo público más que como escala de enriquecimiento rápido y el papel de sus colaboradores más cercanos sino como parte de un plan encaminado, invariablemente, a la acumulación de una fortuna. Palabrero en el momento de la acción, tortuoso en sus relaciones privadas, superficial en sus afectos, inepto para el crimen aunque condescendiente con los criminales más empedernidos... Jamás el nepotismo alcanzó proporciones tan escandalosas ni disfrutó de franquicias tan exageradas..." "En resumen, la caída de Prío, sin resistencia real, sin un gesto, sin imponerse el sacrificio de una molestia física, es una caída sin dignidad. Y por si fuera poco, sobre los despojos de su recuerdo, deja la corona de trapo de un documento ridículo que pudiera firmar un reportero de cuarta clase". Y al analizar la acción de Batista, la enjuicia así: "Recurrir el golpe de Estado, en perjuicio de la nación para castigar a unas docenas de defraudadores y contrabandistas, o derrocar al régimen constitucional con el pretexto de las actividades pandilleras, que es asunto de policía, no puede convencer y mucho menos regocijar a ningún cubano que haya vivido la tragedia de la patria en estas últimas dos décadas y haga un balance de los progresos realizados, a despecho de la serie de males, localizados en ciertas zonas políticas, fáciles de desarraigar con enérgicas inyecciones de civismo". "Si el General Batista hubiera tenido la seguridad de ganar con votos, a buen seguro que habría esperado el transcurso de los dos meses y medio que nos separan del primero de junio. Pero las exploraciones hechas en fechas sucesivas, evidenciaban la posibilidad del triunfo de dicha candidatura. Y sin aguardar la verdad de las urnas, se adelantó a los acontecimientos, colocándonos prácticamente en el punto de partida: en el golpe militar y el derrumbe del régimen, cuando ya tocábamos con las puntas de los dedos el día, que debió haber sido venturoso, del Cincuentenario". "Dice que vuelve a lanzarse a la senda del sacrificio y del trabajo. ¿Qué sacrificio, si la República lo paga espléndidamente?". "BOHEMIA", la revista de mayor prestigio y circulación en la isla también refleja en sus notas editoriales, la impresión de salto en el vacío que en todos los cubanos ha producido tanto la violencia de Batista como la debilidad de Prío. "Cayeron sin Gloria" se titula uno de los comentarios y en. UCAB/CIC/RECOM/SVI/Ramón José Velásquez. Página 7 de 11.

(8) algunos de sus párrafos dice así: "Avergonzada hondamente, como publicación de insobornable estirpe cubana, por la claudicación del gobierno entero de Carlos Prío Socarrás, BOHEMIA se hace eco del sentir popular, que al par que mira con inquietud el golpe de Estado triunfante, condena la cobardía de los mandatarios civiles que lo hicieron posible". "En ese breve de lo que se dirimió el lunes 10 de marzo, la opinión recibió la más penosa de las sorpresas. No podía negarse que los gobernantes constitucionales provenían de una larga y honrosa tradición revolucionaria; que su ascenso en la jerarquía pública debíase a la entereza con que, en diversas y difíciles épocas, habían resistido a poderosas tiranías. Y si a ello se unía la facilidad que mostraron, en el ejercicio del poder, para volcar amenaza sobre la oposición, escenificando controversias negativas con destacadas figuras políticas adversarias, cabía esperar de ellos una actitud más digna y honrosa en defensa de las instituciones civiles". "Esa postura, ese gesto de incalculable proyección histórica y de limpio y estricto deber ciudadano fue lo que no tuvieron los integrantes del gobierno de Carlos Prío Socarrás, empezando por él mismo. Ningún cubano sensato podía pedirles una actitud quijotesca, desproporcionada a la realidad de sus medios de defensa y al impacto sorpresivo del cuartelazo; pero si había derecho a exigirles que cayeran con honor, con gallardía, sin arrastrar por el suelo la bandera de la civilidad". "Por eso, los acontecimientos del 10, han abierto un vacío en el alma popular. No han sido las instituciones civiles las que han fallado, sino los hombres encargados de respaldarlas y los que debieron rendirles el respeto debido". "Frente a la realidad de un gobierno de "facto" lo primero que se ha preguntado el pueblo cubano es si existen razones históricas, motivos fundamentales para esta desviación del camino democrático que veníamos recorriendo. Hasta ahora esta interrogante no ha sido contestada. No pretendemos defender, ni mucho menos justificar, una situación de gobierno que tan enérgicamente combatimos. El Gobierno del Presidente Prío, por sus errores capitales, por su venalidad por su falta de autoridad moral, es en gran parte responsable de los sucesos que ahora tendremos que soportar no sabemos por cuanto tiempo. Pero creemos que los vicios de un régimen no se remedían con la solución violenta que se le ha dado, máxime cuando el gobierno que acaba de ser depuesto por la violencia, iba a serlo, de todos modos, por la vía del voto popular". "No se lleva a cabo un movimiento de esta clase, trastocando todo el orden constitucional republicano, solamente por acabar con el "gangsterismo" y restaurar la paz ciudadana, perturbada tan solo por unas partidas de delincuentes contra las cuales cualquier cuerpo policiaco, medianamente organizado, puede actuar con éxito. Todo el daño causado no puede tener excusa tan pequeña; y el lógico temor de la ciudadanía es que un hecho al que sus autores califican de provisional, tienda a perdurar más de la cuenta, dando lugar a un retorno al pasado, con sus dramáticas secuelas de hambre, sangre y lágrimas. Eso es lo que todos debemos evitar". "La experiencia le dice al General Batista que nuestro pueblo es eminentemente democrático y no sabe vivir más que una atmósfera de plena libertad. El líder septembrino ha actuado lo bastante en nuestra vida pública para estar convencido de que en Cuba no se puede gobernar de espaldas a la Constitución y a las leyes sin que el país entre en una situación de inquietud, de inseguridad, de caos moral y material. Las provisionalidades trepidantes, de zozobra constante, de depresión económica, de disturbios callejeros, de hondo malestar colectivo, que se sucedieron en el país durante siete años, cuando él era el hombre de uniforme que tenía en sus manos todos los resortes del Poder, constituyen la prueba más evidente de que la nación cubana no soporta en paz ningún gobierno que no sea el producto de la voluntad general manifestada en las urnas". UCAB/CIC/RECOM/SVI/Ramón José Velásquez. Página 8 de 11.

(9) ¿Dónde está Carlos Prío? A medida que los días pasan y la gente se repone de la tremenda sorpresa, todos se preguntan qué pasó en el ánimo de Carlos Prío Socarrás, el temerario antimachadista que anónimo y fanático hacía de cada hora una cita con la muerte. Herminio Portell Vilá en su columna "Cuento y Recuento" recoge y expresa esa pregunta de la gente cubana: "Actor y testigo presencial que soy, de muchos de los acontecimientos políticos cubanos de los últimos treinta años, el estudiante Carlos Prío Socarrás, apuesto, simpático, denodado y calavera, de 1930, me parece completamente distinto de este otro Carlos Prío Socarrás, que sube al avión abrazado a una de sus nenas, bien vestido, bien protegido, rico y sin un solo gesto de aquellos que en 1930 tuvo en los más difíciles momentos, cuando se enfrentaba con los esbirros de Machado como si se dedicase a su deporte favorito". "...Le sigo con la imaginación, año tras año, y el recuerdo valiente hasta la temeridad hasta cuando estaba equivocado o cuando los riesgos no merecían el gesto". "¿Qué te ocurrió ese 10 de marzo; qué le había ocurrido en los días o los años anteriores, desde que dejé de verle de cerca, para que cambiase de esa manera? ¿Será posible que la riqueza fácil, el lujo corruptor, la desmoralización y el abandono de todos los ideales puedan cambiar tan decisivamente a un hombre?". "El Carlos Prío de antaño se habría ido a la Ciudad Militar, a las cuatro de la madrugada del 10 de marzo, cuando se entero del cuartelazo, le habría ordenado al centinela que se cuadrase ante el Presidente de la República, le habría ultimado ante el menor gesto de desobediencia, y se habría personado ante los sublevados para disputarle a Batista, de hombre a hombre, el derecho de Cuba a continuar su vida democrática. Los cubanos nos habríamos sentido orgullosos, por los siglos de los siglos, de un gobernante que se había jugado la vida en defensa de la Constitución y del gobierno legal. Le habríamos perdonado todos sus errores y todas sus culpas por una media hora de viril determinación". Donde menos se piensa Guillermo Alonso Pujol es entre los políticos cubanos, el personaje más discutido y temido. Se le cree capaz de todas las maniobras, frío, inescrupuloso, calculador. Desde la caída de Machado ha logrado mantenerse en primer plano, consolidando una poderosa posición económica y política y determinando la mayor parte de las veces, el rumbo final de las elecciones. A pesar de todos sus pecados, logró en 1948 que el Partido Revolucionario Cubano (autenticismo) lo colocara como candidato a la Vicepresidencia en su boleta triunfante. Ahora lo ha sorprendido el golpe del 10, al lado del vencido. Cosa rara. Y ha renunciado a la Vicepresidencia en un documento que por sus consideraciones ha llamado la atención y que ha hecho exclamar a muchos: "donde menos se piensa salta la liebre". Entre otras cosas Pujol dice: "La rebelión del 10 de marzo representa la transformación en un Partido más, del Ejército llamado a defender y respetar siempre los fueros de la Constitución y de las leyes. Y, por otra parte, tales hechos a mi juicio, carecen de rango revolucionario, en el noble sentido del vocablo". ¡El Rey ha muerto!... Viva el Rey... La alianza gubernamental de partidos organizada con tanta paciencia y sacrificios por Prío Socarrás y que integrada por seis grupos iba a concurrir a los comicios el próximo 1 de junio, no resistió los primeros embates de la adversidad. De la Séxtuple Alianza ya se han desprendido categórica y públicamente para pasar al bando del vencedor, argumentando razones de patriotismo y salvación UCAB/CIC/RECOM/SVI/Ramón José Velásquez. Página 9 de 11.

(10) nacional, dos partidos: el Nacional Cubano y el Republicano. La Cubanidad de Grau y el Demócrata guardan un silencio lleno de señales e insinuaciones. Miguel Suárez Fernández, quien regresó apresuradamente de un viaje de placer por los países europeos y fue recibido en el aeropuerto por delegados personales de Batista, pretende abrir brecha en los propios campos del autenticismo, en favor, si no de una abierta colaboración con el nuevo régimen, si al menos de la adopción por su grupo de una actitud benevolente hacia Batista. Pero la actitud que mayores comentarios y menos explicación ha encontrado entre todas, por su oportunismo de la peor ley, la adoptada por el líder sindical auténtico Eusebio Mujal, Secretario General de la Confederación de Trabajadores de Cuba y primera Figura del Partido derrocado. Uno de los personajes que mayor daño causó al autenticismo fue este Eusebio Mujal, con sus actitudes escandalosas y cínicas. Líder obrero del PRC, al llegar el partido al poder se convirtió en uno de los magnates de la política cubana, suerte de Morones cubano, rico, temido y halagado. Asumió con su grupo y bajo el amparo de Prío Socarrás, entonces Ministro del Trabajo, el control de toda la maquinaría sindical cubana, la cual había estado durante el gobierno de Batista (1940-1944) bajo el comando comunista. Persiguió a los rojos, desconoció las directivas legales de los sindicatos, dividió la CTC, se adueño del Palacio de los Trabajadores y participó en toda clase de negocios deshonestos dando buena cuenta de los fondos del movimiento sindical. Hace apenas dos meses, con la orden de un paro total de la ciudad de La Habana por la muerte de Surí Castillo, -paro absurdo- contribuyó notablemente al exacerbamiento de los ánimos. En la tarde del 10 de marzo, dio la orden de huelga general. Pero al día siguiente se negó a firmar un documento de su partido en el cual se condenaba el golpe militar. Y horas más tarde solicitaba entrevistas con el Ministro del Trabajo del nuevo gobierno y con el propio Fulgencio Batista. Llevado ante los nuevos dueños del poder, Mujal les dijo: "ustedes y yo tenemos un enemigo común: los comunistas. El Partido Acción Unitaria (el partido de Batista) carece de base obrera y de líderes sindicales. En estas condiciones de quitarnos el control sindical tendría que pasárselo a los comunistas. No hay tercera solución". Batista aceptó la proposición de Mujal y su grupo de mantenerlos en el control del movimiento sindical y de entregarles en seguida el Palacio de los Trabajadores y todos los locales que durante el primer día del nuevo gobierno ocupaban las tropas. Pero puse dos condiciones que en seguida aceptó Mujal: 1a) dar término inmediato y por todo el tiempo de la emergencia, a la ola de huelgas que para ese instante existían o se preparaban en Cuba; 2a) aplazar indefinidamente la campaña de aumento de salarios. Por todo responso ante la tumba política del priato, Mujal le dijo a un periodista: "Yo se lo advertí muchas veces a Prío que no acorralara a Batista". Hipótesis y verdades La rapidez y facilidad del movimiento, la forma casi mágica como se disolvió el poderío del Gobierno y la forma como el nuevo régimen ha tratado a los políticos desplazados del poder, ha hecho pensar a muchos en las verdaderas causas de estos raros sucesos. Periodistas y políticos informados resuelven así el interrogante. El Gobierno de Prío estaba de antemano derrotado, sabía que en las elecciones del 1 de junio próximo su candidato Hevia no obtendría la mayoría y que el gobierno iría a manos del Partido del Pueblo Cubano (Ortodoxo), pues el pueblo elegiría al profesor Roberto Agramonte, Presidente de Cuba. El ortodoxismo había logrado alcanzar la adhesión mayoritaria de las masas cubanas prometiendo la liquidación enérgica e inmediata de las prácticas del nepotismo y del peculado, en las cuales tan pródigos fueron los auténticos. Había anunciado la inmediata creación de tribunales especiales y la iniciación de juicios de responsabilidad administrativa a fin de examinar el origen y monto de las fortunas de Fulgencio Batista, Ramón Grau San Martín, Carlos Prío Socarrás y los demás personajes. UCAB/CIC/RECOM/SVI/Ramón José Velásquez. Página 10 de 11.

(11) civiles y militares que durante los últimos veinte años, desde el 4 de septiembre de 1933, han usufructuado el poder en la isla. Eso significaba la pérdida temporal de todos los privilegios, negocios y fortunas acumulados con tanta facilidad como desvergüenza. La amenaza electoral de junio era igual para Prío, hombre de gobierno y para Batista, aspirante al retorno. "El autenticismo veía en un golpe de estado dirigido por el grupo de militares que habían sido sus amigos, durante los dos períodos de gobierno (1944-1952), la única forma de detener la derrota de Hevia y de prolongar su mando. Batista también se encontró frente a una salida única: el golpe militar, pero no a favor del autenticismo, sino de sus propios intereses". Se evitaba así la derrota de Hevia y de Batista a manos del ortodoxismo y la aplicación inmediata de las medidas de profilaxia política y administrativa anunciadas por Chibás primero y luego por Agramonte. Y de paso se permitía que Batista, sin la impopularidad del gobierno auténtico reagrupara las fuerzas políticas que acompañaron al gobierno depuesto como liberales, nacionalistas, republicanos, demócratas, etc., etc., dispersando y confundiendo las fuerzas ortodoxas para realizar luego unas elecciones ganadas desde un principio. Por el momento se alejaba el fantasma de los juicios de peculado. El real poderío de Batista Otra pregunta que los interesados en el destino cubano se hacen una y otra vez es la siguiente: ¿cuál es el real poderío de Batista?, ¿lo continuará acompañando por mucho tiempo de su buena estrella? Y estas preguntas se las hacen por varias razones, entre ellas las siguientes: el movimiento militar triunfante no fue inspirado, sino aprovechado por él. Sus nuevos aliados le expresaron muy claramente la razón de la alianza: necesitaban un hombre de experiencia política y administrativa que los enseñara a actuar desde los primeros planos de la vida pública, que les solucionara los problemas inmediatos de consolidación interna y reconocimiento internacional. El los solucionó, pero al propio tiempo nombró como Jefe del Ejército a un hombre de la vieja guardia batistera, de 62 años de edad, Francisco Tabernilla y Dolz; en varias zonas militares estratégicas colocó a sus hombres de 1933, desplazados del Ejército desde hacía ocho años e integró su gabinete, de manera exclusiva, con su vieja clientela política, sin participación alguna en el mismo, de los creadores militares de la situación. El partido de Batista, paupismo, está ocupando todas las casillas burocráticas. "Los hombres del 4 de septiembre de 1933, lo mismo Grau que Batista ya no dan más, los liquidó el tiempo", le decía un comentarista político a un redactor de "El Tiempo" de Bogotá, en La Habana. Y agregaba: "antes de muy poco tiempo surgirá un nuevo caudillo". Ante la vaguedad y pobreza del programa oficial, Rafael Estengér añadía: "Hacen falta señales en la encrucijada". © Copyright Ramón J. Velásquez Todos los derechos reservados. UCAB/CIC/RECOM/SVI/Ramón José Velásquez. Página 11 de 11.

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