HISTORIA DE LANGREO
Cándido Fernández Riego
Langreo
INDICE
PROLOGO ... 7
EL AUTOR Y SU OBRA ... 10
NOTA PRELIMINAR ... 15
CAPITULO II: EL CONCEJO DE LANGREO ... 17
1. Datos geográficos, geológicos y topográficos ... 17
2. Nombres con que fue conocido en la antigüedad ... 17
3. Descripción geográfica histórica de las parroquias del concejo de Langreo ... 18
3.1. Santa María de Blimea ... 19
3.2. San Martín del Rey Aurelio ... 20
3.3. San Andrés de Linares ... 21
3.4. San Esteban de Ciaño ... 22
3.5. Santa Eulalia de Turiellos ... 26
3.6. San Miguel de Lada ... 28
3.7. Santa María Magdalena de Barros ... 29
3.8. San Martín de Riaño ... 29
4. Escudo de Langreo ... 31
5. Escudo de San Martín del Rey Aurelio ... 31
6. Obras de arte, caudal bibliográfico y objetos valiosos .. 31
SEGUNDA PARTE: HISTORIA DE LANGREO ... 33
CAPITULO III: PRIMEROS TIEMPOS ... 33
1. Los primitivos tiempos de Langreo ... 33
2. La dominación romana ... 34
3. Vías de penetración ... 34
4. Fundación del Castillo de Tudela ... 35
5. Castillos que defendieron las márgenes del río Nalón .... 36
6. Las luchas contra los romanos ... 36
7. Monedas antiguas romanas ... 37
8. Costumbres que en la época de los romanos tenían los Langreanos ... 37
9. El oro de Asturias y el laboreo minero en época romana .. 38
CAPITULO IV: LA INVASION ARABE ... 40
1. La dominación árabe en Langreo ... 40
2. El municipio árabe ... 41
3. Los moros entraron en Asturias por el puerto de Tarna ... 41
4. ¿Dónde fue vencido y muerto Munuza cuando huía de Gijón? 41 CAPITULO V: EL REINO DE ASTURIAS ... 44
1. Langreo en tiempos de la Reconquista y del Reino de Asturias ... 44
2. El rey Aurelio ... 44
3. ¿Hubo un Monasterio dedicado a San Cosme y San Damián en tiempos del rey Aurelio? ... 46
4. El tributo de las cien doncellas ... 47
5. Divergencias de opiniones sobre los siervos ... 48
6. El precio de la vida en el reino Astur-leonés hace mil años ... 49
7. Otros reyes relacionados con Langreo en la Alta Edad Media ... 49
CAPITULO VII: EL FUERO DE LANGREO ... 51
1. Langreo, concejo de obispalía ... 51
2. Encomiendas del obispo de Oviedo ... 52
3. Carta de encomienda del Obispo don Gutierre ... 52
4. Los derechos señoriales de los Obispos ... 53
5. Obispos que gobernaron el concejo de Langreo ... 53
6. Fuero o Carta Puebla dado al Concejo de Langreo ... 55
CAPITULO VIII: BAJA EDAD MEDIA ... 60
1. Participación en los alborotos y revueltas que hubo en Asturias cuando D. Enrique dio muerte al rey Don Pedro el Cruel ... 60
2. Las turbulencias, andanzas y conflictos promovidos por Alfonso Enríquez, Conde de Noreña y Gijón ... 60
3. El castillo de Tudela en la Baja Edad Media ... 62
4. Las Peregrinaciones Jacobeas ... 62
5. Los arrieros van a Castilla ... 63
6. Cotos de Señorío que limitaban con el concejo de Langreo 63 6.1. Coto de Villoria ... 63
6.2. Coto de Tiraña ... 64
6.3. Coto de Tabayes, en Bimenes ... 64
6.4. Coto de Melendreros, en Bimenes ... 64
6.5. Coto de Arenas o Areñes ... 64
6.6. Coto de la Paranza ... 65
6.7. Coto de Cabaña en el Concejo de Tudela ... 65
6.8. Coto de Cortina en el Concejo de Tudela ... 65
6.9. Villa, concejo y coto de Olloniego ... 65
6.10. Villa y jurisdicción de Mieres del Camino ... 65
6.11. Fin de los cotos señoriales ... 65
CAPITULO IX: LOS REYES CATOLICOS ... 66
1. En tiempos de los Reyes Católicos ... 66
2. Concesión de Privilegios ... 67
3. Los representantes del Concejo de Langreo ante la Junta General del Principado ... 67
CAPITULO X: REDENCION DEL CONCEJO DE LANGREO ... 71
1. Langreo en el reinado de Felipe II ... 71
2. Documentos de compra al rey por los moradores de Langreo para redimirlo del Obispado de Oviedo ... 72
3. Asiento que su Majestad mandó tomar sobre su exención y libertad ... 74
4. Para averiguar las rentas jurisdiccionales de los tres cuartos del dicho concejo. ... 79
5. Copia de las Alcabalas ... 80
6. Auto e información sobre los maravedis del encabezamiento ... 82
CAPITULO XII: LOS ORIGENES DE LA MINERIA DE CARBON ... 87
1. Desenvolvimiento histórico de la minería del carbón ... 87
2. Datos geológicos del carbón de Langreo ... 87
3. Historia del transporte y conducción del carbón ... 88
3.1. La conducción del carbón a cuestas, en caballerias y en carros del país ... 88
3.2. Canalizacion del Nalón ... 90
3.3. La construcción de la carretera carbonera. ... 99
3.4. La construcción del Ferrocarril de Langreo ... 103
CAPITULO XIV: SISTEMA POLITICO EN LA EDAD MODERNA ... 116
1. El gobierno municipal o local ... 116
2. Representación de Langreo en la Administración regional y estatal ... 120
CAPITULO XV : VIDA COTIDIANA, TRADICIONES Y COSTUMRES ... 122
1. Filorios, andechas y esfoyazas ... 122
2. Las lloronas o plañideras ... 123
3. Las comedias de guirrios ... 123
4. La pandorga o cencerrada ... 123
5. Las quimeras o palizas ... 123
6. Supersticiones ... 124
7. El cortejar ... 126
8. Adivinanzas ... 126
9. Los juegos de niños ... 126
10. El magüestu ... 126
11. Las romerías ... 126
12. El traje es un importante elemento histórico ... 128
13. Variedad, modismos y giros del bable ... 129
14. Cantares, danzas y bailes ... 129
19. Leyenda de Peña Corbera ... 131
20. Cofradías ... 131
CAPITULO XVII: EL PASO A LA SOCIEDAD INDUSTRIAL ... 133
1. Cambios y evoluciones (1800-1900) ... 133
2. La propiedad de la tierra ... 133
3. En los albores de la industria minera ... 135
4. El cambio social a través de la literatura ... 136
5. Langreo a mediados del siglo XIX ... 139
6. Vida cotidiana de los langreanos ... 142
CAPITULO XIX: EVOLUCION POLITICA LANGREANA DEL S. XIX ... 145
1. La invasión de los franceses y la Guerra de la Independencia en Langreo ... 145
2. Los generales asturianos que lucharon en nuestro concejo ... 145
3. Escaramuzas y combates en Sama y La Oscura ... 145
4. La Junta General del Principado en la guerra contra los franceses ... 146
5. Los langreanos que murieron en Madrid con Daoiz y Velarde ... 146
6. Separación y formación del concejo de San Martín del rey Aurelio en 1837 ... 147
7. Cambios en la administración local ... 148
8. Evolución política del XIX ... 149
9. La Guerra Civil Carlista ... 150
CAPITULO XX: DIVERSOS ACONTECIMIENTOS DEL S. XIX ... 153
1. Efemérides langreanas del ochocientos ... 153
2. Hechos y sucesos ocurridos en la segunda mitad del siglo XIX ... 156
3. El juego a la barra ... 164
4. La torga ... 164
7. El minero ... 165
8. La escuela de capataces de Sama ... 166
CAPITULO XXI: LOS CAMBIOS DEL SIGLO XX ... 167
1. Nuevas reformas, progresos y mejoras ... 167
2. La población ... 167
3. La red de transportes ... 168
CAPITULO XXIII: DOTACION DE SERVICIOS URBANOS ... 169
1. Reformas urbanas ... 169
2. Edificios y obras públicas ... 169
3. Parques y jardines ... 173 4. Hospitales ... 174 5. Casas de socorro ... 175 6. Abastecimiento de aguas ... 175 7. Alcantarillado ... 177 8. Alumbrado público ... 177 9. Los transportes ... 178
10. Correos, telégrafos y teléfonos ... 178
CAPITULO XXIV: CULTURA, ARTE Y MUSICA ... 180
1. La enseñanza ... 180
2. Ateneo Popular ... 181
3. La biblioteca circulante ... 181
4. La biblioteca pública "Jerónimo González" ... 182
5. La prensa periódica ... 182
6. El poeta langreano "Antón el Chiova" ... 182
7. Langreo y la música ... 184
8. La banda de música ... 185
9. Otras agrupaciones musicales: los orfeones ... 185
10. Pasodoble "La Montera" ... 186
11. El Coro Santiaguín ... 186
12. Sociedad Filarmónica de Langreo ... 187
13. Radio Langreo ... 187
14. Himno a Langreo ... 187
15. El himno a la Virgen de El Carbayu ... 187
CAPITULO XXV: FIESTAS Y ACTIVIDADES RECREATIVAS ... 189
1. Fiestas religiosas y profanas ... 189
2. Las fiestas de Santa Bárbara ... 189
3. Actividades culturales y recreativas. Teatros ... 190
4. Sociedad de festejos de Santiago ... 190
5. Sociedad de Festejos de San Pedro ... 192
6. Sociedad la Montera ... 193
7. Actividades deportivas. Club Langreano, Círculo Popular 193 8. Toros ... 195
CAPITULO XXVIII: BIOGRAFIAS DE PERSONAJES ILUSTRES DE LA HISTORIA DE LANGREO ... 196
1. Hijos notables y distinguidos ... 196
2. El rey Aurelio y la reina Doña Constanza ... 196
3.Noticias de los siglos XVII y XVIII ... 197
5. Jueces del concejo de Langreo ... 198
6. Dos curas mineros ... 199
7. El Marqués de Camposagrado ... 199
8. Don Manuel González Laguna ... 200
9. Don Jesús Fernández Duro ... 201
10. Don Jerónimo González ... 201
11. Tres médicos naturales de nuestro concejo ... 203
12. Los que se distinguieron como expertos en asuntos de minas ... 203
13. Don Guillermo Schultz ... 204
14. Don Adriano Paillette ... 204
15. Diego Cayón ... 204
16. Don Pedro Duro ... 204
17. Don Gregorio Aurre ... 205
18. Don Eustaquio Lecue ... 205
19. Don Francisco Gascúe ... 206
20. Don Matías Fernández Bayo ... 206
21. Don Antonio Velázquez Duro ... 206
22. Don Luis Adaro ... 206
23. El Conde Sizzo ... 207
24. Don Wenceslao González ... 207
25. Don Antonio Herrero ... 207
26. Doña Pepita Fernández Duro ... 208
27. Don Juan Alvarez Miranda ... 208
28. Don Salustio Regueral ... 208
29. El Marqués de San Feliz ... 208
PROLOGO
En primer lugar es, a mi juicio, obligado poner en relieve el hecho de que la obra a cuyo Prólogo procedo no está elaborada por un profesional de la Historia sino de la Medicina. En efecto, su autor, Cándido Fernández Riesgo, pertenece a ese elenco de profesionales cuyo saber médico está enraizado en una sólida base humanista, lo cual, aparte de configurar un peculiar talante personal, genera un notorio interés por disciplinas del campo de las Humanidades. Acaso el individuo, a cuyas dolencias procuran alivio, les remita a la persona humana en toda su integridad y ésta, a su vez, al colectivo social, del cual pretenden conocer y explicar los avatares. Y como las claves del entendimiento del presente tienen profundas raíces en el pasado, frecuentemente la Historia goza de gran estima entre este colectivo de médicos– humanistas del que es cumplida muestra el autor de la presente obra sobre Langreo.
* * * * *
Cándido Fernández Riesgo, tras hacer explícita su consideración acerca del valor didáctico y pragmático del conocimiento histórico, realiza el esfuerzo de recuperar la memoria del pasado social langreano para ofrecérsela a los habitantes del valle, tanto a los coetáneos como a las generaciones venideras.
El objeto de su estudio lo constituye, pues, la colectividad humana que a través de los siglos ocupa un espacio delimitado, Langreo, y el marco cronológico se fija entre la época antigua y la contemporánea, ambas inclusive. Para llevar a cabo tal propósito, el autor recopila cuantas noticias encuentra en escritos históricos precedentes, a lo que añade la b?squeda, con fructíferos resultados, de documentos custodiados enarchivos.
Respecto a las fuentes historiográficas, la obra contiene numerosas menciones a los distintos historiadores de los que se obtuvo alguna información; de hecho podría confeccionarse una larga relación en la que estarían incluidos desde autores romanos hasta otros contemporáneos, sin la ausencia de humanistas e ilustrados. En cuanto a las fuentes documentales, tienen sobre todo importancia los documentos que, referidos a Langreo, se encuentran en el Archivo de la Catedral de Oviedo y en el General de Simancas. El mérito de esta utilización documental tiene el valor añadido del carácter de inéditos que entonces tenía la mayor parte de tales documentos.
A los datos historiográficos y documentales se suman las noticias etnográficas obtenidas de escritos como los de Jove y Bravo, Constantino Cabal, Jovellanos y Aramburu, entre otros. De igual modo, las fuentes literarias constituyen un recurso para ilustrar sobre algunos aspectos de la sociedad langreana, a la que el autor pretende describir en todas sus facetas; por ejemplo, en las novelas de Armando Palacio Valdés encuentra detalles acerca de los cambios que la industrialización produjo en la vida aldeana del valle; también la poesía en asturiano es considerada por nuestro autor como evidencia de la lengua y costumbres de los langreanos.
La abundante información reunida es sometida a un tratamiento cuya línea metódica más sobresaliente es la erudición del positivismo, a la par de la b?squeda de la certidumbre y objetividad características de este método; así consta el expreso deseo de aportar datos veraces, siguiendo en ésto el autor, de manera explícita, a Menéndez Pelayo. Mas también pueden apreciarse ciertas influencias de las plurales corrientes del pensamiento histórico, pues la deudaromántica es clara en párrafos como el alusivo a los primitivos habitantes de Langreo y a su entorno físico, la ilustrada en el uso del término "feudalismo" para la referencia a la sociedad medieval, y también la influencia del pensamiento liberal puede entreverse en las consideraciones, ya sean implícitas o explícitas, sobre la importancia de las clases medias.
* * * * *
Asimismo ha de tenerse en cuenta que se trata de una obra póstuma; el autor no tuvo oportunidad de proceder a revisiones, unificación de criterios, ni a igualar el grado de elaboración de las distintas partes del trabajo; acaso no procedió a ello en su día ante la carencia de perspectivas de publicación. También es obvio que, al tratarse de una obra finalizada en los años cincuenta (1954), no incluye el ?ltimo estado de la cuestión de algunos de los temas tratados.
Por ejemplo, Cándido Fernández Riesgo accede, en gran medida, a las épocas antigua y medieval a través de la obra Antigüedades y cosas memorables del Principado de Asturias, publicada en el siglo XVII, bastantes años después de su elaboración por parte del jesuita asturiano Luis Alfonso de Carvallo.
Es evidente que nuestro historiador langreano toma del Padre Carvallo muchas cosas, incurriendo, de su mano, en afirmaciones que hoy consideramos erróneas. Etimologías propuestas y localizaciones (cual es el caso de Lancia junto al actual Soto de Rey) constituyen una prueba de ello.
Por otra parte, nuestro autor tiene también en cuenta investigaciones de los historiadores coetáneos, entre otros, Menéndez Pidal y Sánchez Albornoz. Ello nos lleva a considerar un aspecto de su método. En realidad las épocas más tempranas suelen ser las peor documentadas, por lo que Cándido Fernández Riesgo llena vacíos informativos mediante una general inferencia que no lleva a resultados correctos. Conocedor de lahistoriografía referida a los antiguos pobladores de Hispania, colonización romana, establecimiento de los godos y posterior conquista musulmana, todo ésto que acontece en el ámbito peninsular lo aplica al valle objeto de su estudio. De así asertos, hoy considerados incorrectos, como que Langreo fue un municipio romano e incluso musulmán.
Mas ello no resta mérito al trabajo, pues el conocimiento histórico, como todo sabor científico, se forja en una proceso acumulativo, de continua superación, dado que la advertencia de error implica el avance. Por eso los ejemplos aducidos pretenden tan sólo mostrar cómo el lector ha de establecer ciertas cautelas ante las afirmaciones vertidas sobre Langreo antiguo y medieval. Actualmente a?n están por precisar muchos extremos de la historia asturiana en general, como el alcance de la romanización, grado y tiempos de la influencia visigoda y formas de la dominación musulmana. De igual modo, sobre la época de la Monarquía Asturiana tenemos un sistema de preguntas a?n sin respuestas, pero que constituyen una vía de investigación que promete ser fecunda.
En lo que a la época moderna concierne, el autor nos ofrece importantes documentos como son los confeccionados a efectos fiscales. Y en cuanto a la época
contemporánea, es de sumo interés lo referente a los inicios de la siderurgia y de la explotación minera, así como lo relativo a la creación del sistema de comunicación entre Langreo y la costa, tanto por tierra como por la vía fluvial del Nalón.
* * * * * *
En conclusión, este escrito histórico sobre Langreo constituye un obligado punto de partida para la investigación que acostumbrábamos a llamar "historia local" y que, actualmente la historiografía francesa gusta denominar "microhistoria", reducción del campo de observación para proceder a un fino análisis de losdatos, con el fin de verificar parcialmente hipótesis, o falsearlas, y de resolver problemas planteados a nivel teórico y, por ende, general.
Y para los langreanos tiene también un interés añadido, dadas las circunstancias difíciles que hoy vive nuestro valle. Cierto que el conocimiento histórico no aporta soluciones concretas, pero las propuestas sin él acaso no sean soluciones. Glosando a Goethe me atrevo a recordar la condena a ser efímero, a durar un solo día, que le aguarda a quien "de un milenio no sepa dar cuenta". Y es que, cuando modelos presentes parecen agotados, el saber quienes y cómo somos nos permite saber a donde queremos y somos capaces de ir. De hecho es la colectividad humana del presente la que forja el futuro, no éste el que viene a su encuentro ya conformado en un incógnito lugar.
* * * * *
La investigación histórica sobre Langreo permanece abierta y esta obra constituyen su primera referencia global. Es el resultado del esfuerzo intelectual de un hombre de bien que amó a sus semejantes y amó a Langreo.
Por todo ello, los langreanos hemos de congratularnos profundamente por la publicación de la Historia de Langreo de Cándido Fernández Riesgo, y que este gozo disipe el pensar de que este trabajo no haya visto la luz ya en los días de su autor.
ISABEL TORRENTE FERNANDEZ
AREA DE HISTORIA MEDIEVAL
EL AUTOR Y SU OBRA
Langreo es un pueblo que en menos de 150 años experimentó una completa transformación. De un conjunto de pequeñas aldeas surgió un importante centro minero e industrial, alterándose profundamente las propias esencias del concejo. Los 7.800 habitantes de 1857 se incrementaron hasta los 56.602 en 1985, gracias prioritariamente a una inmigración especialmente voluminosa en las dos primeras décadas del siglo y en el período 1940–551. Por todo ello y por la propia evolución
social, económica y política del concejo, fue y quizá siga siendo débil la conciencia de una identidad (social, política, administrativa) propia en Langreo; de esta manera los localismos, los deportes y las fiestas se manifiestan como aglutinadores de la formación social langreana, sin base cultural, social o histórica suficientemente definida y formulada.
Hasta ahora Langreo no contaba con ninguna obra referida a su historia local2, a
pesar de ser varios los autores que han realizado aproximaciones a la misma, desde Bernardo Díaz Paniagua hasta José María Jove y Canella3, pero sin tratarse de
elaboraciones históricas en sentido estricto (recogida de datos para circunstancias puntuales como fue el interrogatorio destinado a la elaboración del Catastro para la ?nica contribución de Ensenada), o de obras algo más elaboradas, pero sin el necesario carácter globalizador.
Todas estas circunstancias traen como consecuencia que la Historia de Langreo de Cándido Fernández Riesgo tenga para los langreanos un indudable valor, pues trata de recoger, desde los períodos más antiguos, los orígenes del colectivo de personas que habitaron en diferentes momentos de la historia el territorio que integran los concejos de Langreo y San Martín del Rey Aurelio, debiendo constituirse en un imprescindible punto de referencia para el pueblo langreano, y más enel momento en que los cimientos sobre los que se asienta el Langreo actual comienzan a temblar bajo la amenaza del cierre de la minería, después de la reciente, y a?n no superada, quiebra industrial.
* * * * *
Cándido Fernández Riesgo nació en La Parte (La Carrera, Siero) el 16 de Enero de 1890, y a los tres años se transladó a vivir a Sama, donde pasaría la mayor parte de su vida. Una vez finalizados los primeros estudios se fue a Madrid a estudiar la carrera de Medicina, donde se licenció en 1912. Mientras, en 1911, había sido clasificado
1 Ver FERNANDEZ GARCIA, A.: Langreo. Industria, población y desarrollo urbano, Ayto. de Langreo,
1980, Segunda Parte
2 Excepción hecha del análisis realizado en una perspectiva geográfica por Aladino FERNANDEZ
GARCIA en Langreo: industria, población y desarrollo urbano para la Edad Contemporánea del concejo.
como excedente de cupo, quedando exento del Servicio Militar. En 1915 es nombrado médico de la ambulancia de la Cruz Roja en Langreo, y en 1916 se embarca como médico del buque "S.S. México", de la Compañía General Transatlántica de París, realizando el trayecto entre España, La Habana, Nueva Orleans y Le Havre.
No obstante, pronto regresa a Langreo, ingresando en 1917 en el Colegio de Médicos de Asturias e incorporándose como médico de empresa a "Carbones de La Nueva S.A.", cargo que ocupará hasta su jubilación.
Republicano durante toda su vida, sus convicciones políticas le acercaron a las posturas pequeño burguesas del Reformismo, simpatizando con el partido Melquiadista hasta la guerra civil.
Con todo, hay que destacar como rasgo fundamental de su biografía un profundo langreanismo, que le llevó a estar vinculado y comprometido con la problemática de su tierra de adopción, lo que puso de manifiesto durante su activa y continua participación en la vida social y cultural langreana.
Así, entre Abril de 1927 y Febrero de 1928 fue Alcalde de Langreo en un período de cierta inestabilidad bajo la dictadura de Primo de Rivera. Hubo de abordar en su breve mandato los dos principales problemas del momento: de una parte los durosenfrentamientos localistas entre Sama y La Felguera, y de otra la dotación de infraestructuras urbanas básicas del concejo, y en concreto las necesidades más urgentes, relacionadas con el abastecimiento de aguas y la extensión del alcantarillado.
Respecto a los choques localistas, su actuación consiguió armonizar los intereses de ambos pueblos, tal como queda plasmado en las actas de la corporación4. Ya
anteriormente había tenido una activa y decisiva intervención en el mantenimiento de la unión del Concejo, cuando La Felguera inició a partir de 1924 su intento segregacionista por vía judicial, adoptando una postura decidida, principalmente junto a Jerónimo González y Manuel Llaneza, para conservar la integridad del mismo5.
En lo relativo a las infraestructuras, impulsó los proyectos, entonces paralizados, para que se llevase a cabo la traída de aguas desde el exterior del concejo, debido a la insalubridad y escasez de las propias, como consecuencia de la intercepción de los manantiales por las explotaciones mineras; por otra parte también impulsó la instalación de un alcantarillado moderno en Ciaño, Sama y La Felguera. No obstante, y a pesar de tales iniciativas, las obras no habrían de culminarse hasta unos años después, durante la década de los años treinta.6
Tras su salida del Ayuntamiento y la llegada de los inestables años de la Rep?blica, la Guerra Civil y la Dictadura, se alejó definitivamente de la política activa, centrando su iniciativa en otras actividades sociales, en las que participó durante toda su vida; así, fue presidente de la Sociedad de Festejos de Santiago, la Rondalla Langreana, el Racing de Sama, el Ateneo Popular, la Sociedad La Montera, la Asociación de Caridad de Langreo y del distrito del Colegio de Médicos, además de participar en diversas comisiones, como la encargada de restaurar la iglesia parroquial de Sama, etc.
4 Libro de Actas de Plenos del Ayuntamiento de Langreo, nº 61, página 76
5 FERNANDEZ GARCIA, A., op. cit., pág. 279
Obtuvo la Medalla de la Orden de Sanidad; en 1947ingresó como miembro correspondiente en el Instituto de Estudios Asturianos, y se jubiló en 1960, siendo nombrado por el Ayuntamiento Cronista Oficial de Langreo. Falleció en Sama el 11 de Mayo de 1974. Posteriormente el Ayuntamiento dio su nombre a una calle en Sama.
* * * * *
Nos interesa destacar aquí, en relación con su ya aludido langreanismo, su quehacer como historiador local. El mismo se consideraba un historiador aficionado, sabedor de sus limitaciones, lo cual no fue obstáculo para que su labor alcanzase una importante repercusión en los ambientes culturales langreanos. Así, son muy numerosos los diversos artículos que publicó referidos a la historia de Langreo, principalmente en los portfolios de la Sociedad de Festejos de Santiago (donde escribió prácticamente de forma ininterrumpida todos los años entre 1925 y 1967), en los de la Sociedad de Festejos de San Pedro de La Felguera (años 34, 48, 52), en los de las fiestas de Barros, El Puente, Ciaño, etc., así como otros artículos en el Boletín del Instituto de Estudios Asturianos. Pero sin ninguna duda, su principal obra es la Historia de Langreo, culmen de su labor como historiador e intento globalizador de la historia del pueblo langreano que, aunque nunca la consideró acabada del todo, concluyó en 1954.
En esta obra, y sobre todo en su introducción, el autor nos informa sobre su intención y la finalidad del texto: parte de una concepción profundamente pragmática del conocimiento histórico, dándole un valor didáctico, aspecto que queda muy patente a lo largo de todo el libro. Pero si hay que caracterizar de alguna manera el objetivo del autor a la hora de escribir su historia es, al igual que toda su labor histórica, la de realizar un canto de alabanza de Langreo, siendo una verdadera oda al concejo. No se trata, pues, de unestudio de un historiador profesional que metodológica y objetivamente indaga sobre una localidad cualquiera; se trata de una obra comprometida, no exenta de sentimiento, y que busca la exaltación de su pueblo. De esta forma debe de ser comprendida. Partiendo de estas premisas, y teniendo en cuenta que nos encontramos ante un historiador aficionado, desconocedor de la metodología de la Historia, de las ciencias auxiliares de esta disciplina y de los avances históricos de su momento, carente de unas bases histórica e historiográfica adecuadas, y teniendo en cuenta los enormes avances que las ciencias humanas han experimentado desde 1954 hasta hoy, es fácil comprender que en la obra aparezca una serie de afirmaciones que hoy no pueden ser asumidas, pero que deben ser comprendidas en el contexto en que fueron escritas: para nosotros son errores, pero errores justificables. Por todo lo anteriormente dicho, no podemos recoger acríticamente el contenido de la obra, ya que son bastantes los aspectos hoy superados; pero ello, lejos de quitarle valor e importancia reclaman y exigen una explicación o aclaración de su contenido.
Bajo el punto de vista historiográfico la Historia de Langreo puede calificarse como historia erudita; el interés por el dato concreto, su temática y el recurso a las autoridades o historiadores reconocidos y a su renombre son, quizá, los elementos más característicos del texto. En concreto hay que destacar el constante uso que hace, para los períodos comprendidos hasta la edad moderna, de la obra Antigüedades y cosas memorables del Principado de Asturias, escrita en 1695 por el P. Luis Alfonso de Carvallo, verdadero pionero de la historiografía asturiana. Fernández Riesgo
asume de aquél no solamente importantes partes de su contenido (heredando muchos de sus errores), sino incluso aspectos estilísticos (como las exageraciones, la grandilocuencia y multitud de términos), o metodológicas (como el empleo de ciertas inferencias incorrectas, etc.), al igual que m?ltiplescitas de otros autores (Sandoval, Garibay, Estrabón,...) o documentos. Asimismo recurre a otras autoridades historiográficas como Tirso de Avilés, Risco, P. Flórez, Jovellanos, Trelles, Menéndez Pelayo, Menéndez Pidal, Sánchez Albornoz, C.M. Vigil, F. Canella, etc.
Así pues, todos estos planteamientos iniciales, unido a sus lagunas metodológicas, se traducen en una obra caracterizada por la presencia de abundantes errores tomados de otros autores que utiliza como fuente de información; por ser escasamente sistemática; por carecer de un esquema cronológico lineal como hilo argumental; por contener una temática muy reducida, a pesar de la declaración de una intención globalizadora; y por dar una visión extremadamente localista de la historia de España conducida mediante trasposiciones simplistas y exageradas. A lo que hay que añadir la falta casi total de aparato crítico, que se traduce en citas deficientes; además de la variación en los criterios de transcripción de los documentos, que provoca la existencia de desigualdades.
Se trata, por tanto, de un texto limitado por un conjunto de deficiencias que hay que analizar, no pudiendo aceptarlo tal cual, sino mediante el contraste con la bibliografía actualizada. Cabe, en su descargo, decir que el autor no es el culpable de que una obra acabada en 1954 tarde 37 años en salir a la luz.
No obstante, y a pesar de lo expuesto, no es un texto carente de valores, con importantes y valiosas aportaciones de alcance diverso. Por otra parte, tiene una gran importancia para los investigadores, ya que, además de tratarse de una monografía sobre una zona muy poco estudiada, reproduce un conjunto de documentos, casi todos inéditos, que, pese a sus deficiencias de transcripción7, aparecen recogidos de
manera íntegra, por lo que la obra será de consulta obligada para trabajos posteriores. Entre la documentación aportada cabe destacar el Fuero de Langreo8, la
referida a la redención del concejo respecto del Obispado ovetensepor la compra de sus "moradores" a Felipe II en el siglo XVI, así como las Respuestas Generales al Catastro de Ensenada, documento imprescindible para conocer la situación del concejo a mediados del siglo XVIII.
Por otra parte, el autor aporta puntos de vista muy interesantes y originales sobre diversos aspectos del proceso histórico local, como por ejemplo cuando se refiere al hecho más trascendental y destacado de la historia de Langreo: la revolución industrial que desde inicios del XIX, aunque sobre todo desde el tercer cuarto del siglo pasado, transformó profundamente el concejo. La caracterización del mundo rural preindustrial y el fabril y minero posterior, así como el proceso de transición, quedan magníficamente plasmados en esta obra, recurriendo incluso a fuentes literarias, como la narrativa realista de A. Palacio Valdés, debiendo considerarse a este respecto como un verdadero pionero.
7 Ya hemos advertido la falta de criterios homogéneos para la realización de las transcripciones,
apareciendo al menos dos paleógrafos distintos.
8 El Ayuntamiento de Langreo acaba de publicar recientemente la obra La Carta Puebla de Langreo.
652 años de historia local, en la que se incluye el texto íntegro de este documento así como un estudio diplomático.
Pero, sin ninguna duda, el aporte principal y más importante va referido a la valoración del propio pueblo de Langreo, verdadero destinatario de la obra.
"Langreo tiene al menos 652 años de historia documentada desde su fundación como unidad administrativa territorial. Sólo unos pocos estudios aportan un conocimiento de nuestro pasado más inmediato, convirtiéndose en puntos obligados de consulta. Pero entre el s. XIV y el XIX tal parece que la historia local estuviese cubierta de una niebla impenetrable, y más a?n si retrocedemos a etapas anteriores. Aprehender el pasado a través de los testigos que el discurso histórico ha ido dejando contribuirá sin duda a recobrar la identidad que como pueblo tiene Langreo."9
El texto anterior, escrito muy recientemente, precisa cuál es la situación actual de la historiografía local de Langreo y por tanto laimprescindible necesidad de paliar las deficiencias. Como ya se ha señalado, la conciencia colectiva de Langreo carece de una base histórica fundamentada, lo que deja debilitada la propia identidad local del concejo, ocultando, tras la ignorancia y las interpretaciones interesadas, las bases de la propia esencia de Langreo como pueblo. Ante este vacío el trabajo de Fernández Riesgo tenía que ser necesariamente dado a conocer.
Concluyendo, no es una obra exenta de faltas y errores, pero tampoco el autor la consideró acabada, por lo que no hace sino abrir una ruta, un camino a seguir por futuros investigadores, y crear una base que contribuya a recuperar la identidad de Langreo como pueblo. El conocer y el escribir sobre el pasado es un ineludible compromiso de la formación social langreana con vistas a crear "un arma para sus combates de hoy y una herramienta para la construcción de su futuro"10. De otro
lado, el silencio y el olvido de esta obra durante casi 40 años, así como las circunstancias que lo han provocado, es un error mucho mayor de los que, a causa de su situación, pudo haber cometido Fernández Riesgo en la elaboración de su canto a Langreo, y eso tiene peor explicación y ninguna disculpa. Por todo ello bienvenida sea, al fin, la Historia de Langreo de Cándido Fernández Riesgo.
JUAN ANTONIO QUIROS CASTILLO
DICIEMBRE 1991
9 VELASCO ROZADO, J.: Prólogo de La Carta Puebla de Langreo. 652 años de historia local,
Ayuntamiento de Langreo, 1991, pág. XIII
NOTA PRELIMINAR
Para la divulgación de la Historia de Langreo de Cándido Fernández Riesgo se ha realizado una labor previa de revisión del manuscrito original, tomando como criterio fundamental la conservación en todo lo posible del texto, y hasta el mantenimiento de evidentes errores de contenido presentes en el mismo, pues ellos también forman parte de esta historia, y como tales deben ser asumidos: de una parte nos hablan de la personalidad y del pensamiento del autor; y de otra, de la sociedad langreana de mediados de este siglo.
No obstante, las correciones del texto original son abundantes, particularmente en lo referido a la forma. Con ello se pretende darle a la obra una expresión más acabada, así como más clara, suprimiendo descuidos relativos a puntuación, ortografía y errores de mecanografiado y transcripción, actualizando, asimismo, algunas expresiones fuera de uso, que el autor introdujo influido por el lenguaje de los historiadores precedentes.
En lo referente al contenido se ha procurado, como se ha dicho antes, optar por la conservación de la obra del autor, limitándose en este sentido a la simple transcripción del manuscrito. Solamente se han corregido algunas inexactitudes referidas a los parámetros espacio y tiempo (equivocaciones en fechas o en topónimos), pero sin alterar o romper el relato del autor y el desarrollo lineal de la obra. Así, a pesar de la existencia en ella de un importante número de errores factuales o de interpretaciones incorrectas, se ha preferido conservarlos con la intención de mantener el espíritu y el esqueleto que el autor le confirió en su día; actualizar los datos, enriquecer o suprimir algunos aspectos, no significaría otra cosa que escribir una nueva historia de Langreo partiendo de este trabajo, cuando lo que se pretende es dar a conocer la obra de Cándido Fernández Riesgo.
La mayoría de los cambios se han realizado en lo referido a la estructura de la obra y la ordenación de capítulos y epígrafes. Así, la estructuración que presenta esta versión no es sino una de las posibles, distinta de la original. Vista la amplitud temática y cronológica que pretende el autor, recogiendo la historia de Langreo desde sus orígenes, y tratando todos los aspectos posibles de la realidad del concejo (especialmente referido a los tiempos contemporáneos a Fernández Riesgo), es fácil comprender la dificultad de esta ordenación.
Por todo lo dicho hemos creído oportuno dividir el texto en cuatro partes: -Una primera introductoria en la que el autor hace la presentación de la obra (cap. I) y se describe el concejo (cap. II).
-La segunda parte constituye el cuerpo central del trabajo, en donde se relata la historia de Langreo desde sus comienzos (cap. III) hasta la contemporaneidad del autor (cap. XXVI). La organización de los epígrafes en este bloque ha seguido, primero, una ordenación cronológica, y, luego, temática.
-La tercera parte va referida a las genealogías de las casas nobilarias langreanas (cap. XXVII) y a biografías de personajes que se han destacado en la historia langreana (cap. XXVIII).
-La cuarta parte, por último, se refiere a las fuentes y bibliografía empleadas en la realización de la obra.
Con todos estos cambios se ha pretendido exclusivamente transmitir la obra, respetando en la medida de lo posible el texto original, actuando sobre él únicamente
cuando cabía no sólo mejorar su coherencia interna, sino también facilitar su lectura y comprensión.
CAPITULO II: EL CONCEJO DE LANGREO
1. Datos geográficos, geológicos y topográficos
La hermosa y dilatada comarca que forma el valle de Langreo desde la legendaria Peña Corbera hasta la estrecha garganta que forma el río Nalón, entre el arroyo de Ricabo y la Peña de Barripiés tiene topografía muy desigual y quebrada, formada por montes, picos, peñas, cordales, colladas, cañadas de terreno accidentado: revueltos peñascales en sus laderas y abrigaños se acogen multitud de caserías y lugares tendidos entre praderías, pomaradas y sembrados, y abajo en los valles, "las huerias, huertos y llerones" de feraz vegetación y fértiles vegas.
Sus montes más altos son Peña Mayor, que se alza por detrás de los cerros con su fantástica crestería y que es la cumbre más elevada del valle del Nalón; el Pico de los Tres Concejos, que mide 1.200 metros sobre el nivel del mar; la Peña Urán, que da vista al concejo de Bimenes, y el Pico Polio, que domina la vertiente con el concejo de Mieres; la loma de San Justo, que limita con el de Siero, y la Sierra de la Paranza, que le separa y divide del de Oviedo.
Es digno también de mencionarse aquí la legendaria Peña Corbera, que además de servir de límite al concejo de Laviana era uno de los parajes sospechosos o preferidos por los ladrones, y de su famosa cueva se cuentan leyendas, sucesos y fantasías; de cuando en la Edad media los señores feudales de horca y cuchillo del inmediato coto de Tiraña tiraban al fondo de la cueva, para que los comieran vivos "les gafures", a los que se revelaran contra su dominio y poderío.
El concejo tiene geográficamente dos características: cimas y depresiones, o sea, que todo en él son montañas y valles, con el verdor de sus praderías, al exterior, que contrasta con el negro de sus escombreras; y en lo geológico, la riqueza de sus minas al interior, con la abundancia del carbón del subsuelo.
2. Nombres con que fue conocido en la antigüedad
Langreo, que llegó a ser corte de la monarquía asturiana con el rey Aurelio, fué conocido en la Edad media bajo los nombres de Lagniam, Lagueyo y Lagneo, y según Jovellanos se le llamó también Lancritus en documentos antiguos.
Dice el Padre Carvallo: " Y el nombre parece que se le puso de propósito por su apacibilidad, porque Lageyo, como se llama en las escrituras viejas, quiere decir "tierra apacible y deleitosa" en lengua griega, que antiguamente se hablaba en esta tierra por sus moradores".
En algunos documentos antiguos se le llamó también Lagredo "El camino real", que se supone que ya era una vía romana antigua, va a Langredo por el cordal de Nava y Bimenes".
En tiempos de los romanos se le llamó Langiciati, según el obispo Gerundense declara, y también D. Alonso de Cartagena.
El famoso pleito de los infazones de Langreo con el rey Alfonso que figura en el Libro Gótico de la catedral de Oviedo, y principia con las letras marguinales: "agitio vel pactus de Lagueio".
C. Cabal en su obra La Asturias que venció Roma dice a este propósito: " La batalla en que fueron derrotados tuviéronla los Astures en las Vegas de Lanego, que hoy se dicen las Vegas de Olloniego. De allí corrieron a Lancia (aún recuerda su nombre pico
Lancia) y el castillo de Tudela, es decir, el castillo de tutela, se levantó después junto a las ruinas de la ciudad inmortal..."
El Padre Argaiz basaba en Ptolomeo una reducción más propia. En una edición de Ptolomeo en vez del nombre de Lancia, había visto el de Langiato, que en su opinión equivale a Lanciati, nombre de
Lancia también. Y ya no había que buscar, ya era evidente: la reducción de Langiato que venía a ser la reducción de Lancia, era Langreo para el Padre Argaiz.
Respecto al origen del nombre de Langreo citaremos la opinión autorizada del Señor Don Félix de Aramburu, que fue rector de la Universidad de Oviedo, el cual en su obra Monografía de Asturias dice: " problemas oscuros, sobre toda ponderación, los linguísticos, suelen resultar aventurados y aún risibles, pero sin embargo, no hemos de negar que aquella mencionada pretensión de que el euskera haya sacado de pila (si vale la frase) a la región asturiana, no va fuera de camino, toda vez que el caso lejos de estar aislado se reproduce en el nombre que llevan diferentes pueblos como Avilés, Gorfolí, Nava, Navia, Caranga, Caravia, Langreo, Pella Ullán, Celorio, Trubia, Sama, Orandi, etc."
3. Descripción geográfica histórica de las parroquias del concejo de Langreo
Langreo. Antiquísama población, que en la antigüedad le servían de límite por un lado la legendaria Peña Corvera, y por el otro el famoso Castillo de Tudela. Después ya era desde Peña Corvera hasta el arroyo Ricao y Peña de Barripies la divisoria del concejo de Tudela.
Dista poco más de dos leguas de la ciudad de Oviedo, dos al puerto de Gijón, dos a Pola de Siero y otro tanto aproximadamente a Noreña y a la villa de Mieres y a la Pola de Laviana; diez leguas al puerto de San Esteban de Pravia y diecisiete a la ciudad de León.
Confina al Norte con los concejos de Siero y Bimenes, al sur con los de Aller y Lena, al Este con el de Laviana y al Oeste con el concejo de Tudela y Coto de Olloniego. Es un gran valle, que lo atraviesa en toda su extensión el río Nalón, entre montañas que forman cordillera, y de aquellas arrancan y descienden varios montes, y de estos altozanos y colinas se forman valles más o menos extendidos, pero siempre abrigados y amenos, a beneficio de arroyos, riachuelos, y "guerias" que serpentean por ellas. En las márgenes del Nalón se ven las fértiles vegas, de los numerosos y variados pueblos que están situados en su ribera.
La quebradura a través de la que sigue su curso el río Nalón, se estrecha y se ensancha alternativamente, y en sus inclinadas orillas hay terrenos labrantíos y praderías y pomaradas; otros, cortados a pico, áridos y pedregosos, sólo son accesibles para las cabras y cubiertos de robles, avellanos, fresnos, hayas, nogales y castaños.
Toda la importancia que tuvo en la antigüedad fue debida a la abundancia de su caza y de su pesca.
Vamos a continuación a ir describiendo las parroquias una a una, dando tanto los datos de carácter geográfico, extensión, límites, etc., como las noticias históricas que le sean propias.
Cuando era concejo de obispalía estaba dividido en cuatro jurisdicciones; la primera compuesta de las feligresías de Blimea, Linares y Rey Aurelio; la segunda, Ciaño y Lada; la tercera Turiellos y Barros y la cuarta Riaño.
Para la descripción de dichas parroquias tomamos como fuente de información la de D. Francisco García Ciaño, escrita en el año 1.805 en el Diccionario histórico-geográfico de Asturias de Martínez Marina, en la Academia de la Historia, y también la de D. Eladio García Jove, en la obra Asturias de Canella y Belmunt, de fines del siglo pasado.
3.1. Santa María de Blimea
Esta parroquia comprende Blimea, La Cabezada, Las Quintanas, Sienra y San Mamés. Antiguamente se llamaba San Julián Chirimis, y aún se hallan allí vestigios, de tal forma que hace pocos años se halló un sepulcro que deshizo un aldeano por inútil. La divide el río por el medio; en la mitad Norte está situada la iglesia actual, y en la otra hay dos puentes, el uno llamado La Cerezal y el otro de Lavalos. En la parte Norte hay otro que se llama de Las Galleras y Faya de los Lobos; comprende además dos valles, llamado el uno de La Cabezada y el otro de San Mamés; linda por el Este con el concejo de Laviana, por el Norte con la parroquia de San Emeterio, con el concejo de Bimenes y por el Mediodía con montes de los concejos de Laviana, Aller y Lena; por el Poniente con la parroquia de San Martín del Rey Aurelio, del mismo concejo.
Descienden al Nalón del monte dos riachuelos, que aquí se llaman güerias, y ambos dan truchas y anguilas; es el de las Galleras por el Norte y el de Caballos por el Mediodía.
En el valle de la Cabezada hay dos capillas: la de San Julián de Chirimis y la de Santa Teresa de Jesús, fundada por D. Sancho García Ciaño a principios del siglo pasado; en la primera se dice que residió un obispo de León llamado Vicente, el cual había venido cuando los musulmanes entraron en España e hicieron de curas en estas montañas de Asturias; no se halla papel que lo acredite, pero lo tienen por cierto los actuales vecinos.
En el valle de San Mamés hay otras dos capillas, una del mismo santo y propiedad del vecindario, como lo es igualmente la de San Julián antes nombrada, y la otra se intitula de San Miguel de Sienra, fundada por el Doctor D. Mauricio de Paza a principios del siglo pasado.
Sólo hay una iglesia dedicada a Santa María de las Nieves, servida por su párroco y su presentación es del Rey. Los frutos que se cogen en ella son de pan, maíz, habas, avellanas, y dan de diezmo trescientas fanegas. El número de sus vecinos es de ciento cincuenta y de Oeste a Este tiene media legua y una desde el Norte al Mediodía. En las postrimerías de la Edad Media y en los comienzos de la Moderna existían varias casas solariegas, conservándose algunas de ellas reconstruidas y en buen estado. Una de las más antiguas es la del Brabial en Blimea, cuyas paredes están cubiertas de yedra, y cuyos gastados peldaños de su escalera de piedra denotan el largo paso del tiempo. Esta casa fue habitada por los Fernández Miranda, de carácter primitivo, pues presenta severa fachada coronada de almenas y escudos indicadores de los nobles enlaces de estos moradores, habitación un día de los condes de San Pedro y de los Pilares y otros encumbrados personajes.
Próxima a esta casa se halla la de los García Ciaño, rama de los Buelga, airosamente situada, con su torre y vieja capilla, pero reedificada a la moderna.
Una de las casas solariegas más antigua, conocida comunmente por el castillo de Blimea, fue habitada en los siglos lejanos por los Fernández Miranda. Su fachada, coronada de almenas y bello escudo, es indicadora de los nobles enlaces de esta
morada. Fué habitación un día de los condes de San Pedro, de los Pilares y otros encumbrados personajes. Ella nos da la medida y el tono de la "vivienda señorial" de otros tiempos que, como dijo el inmortal poeta Zorrilla:
"hoy no cobija su recinto mudo
más que silencio, soledad y sombra..." 3.2. San Martín del Rey Aurelio
Comprende las localidades de Sanfrechoso, Miera, San Martín, La Florida y Sotrondio
Pertenece al obispo de Oviedo, y se compone de aldeas y montes; por el medio de su ribera y en dicho río Nalón hay un puente de madera mal construido para el tránsito de a pie de una parte a otra para sus vecinos. Su situación es entre dos montes; uno de ellos llamado Escripta linda con la referida parroquia de San Emeterio del concejo de Bimenes y una parte de la de San Andrés de Linares; por Sur el monte nombrado Texido, que confronta con la parroquia de San Martín de Turón, concejo de Lena, y por el Oeste y Poniente con las expresadas de Blimea y San Andrés. Tiene dos iglesias y la nombrada de San Martín, situadas al Norte del Nalón. Está servida por su propio párroco y la situada al Mediodía es hijuela de ésta, llamada Santa Bárbara, que está servida por un vicario cuyo nombramiento corresponde al expresado párroco, pero no su expulsión; es de presencia laical correspondiente a cuatro familias descendientes de cuatro casas: San Frechoso, Lay, Sienra y Pumarabín. Hay una capilla en el lugar de San Frechoso, propia del vecindario, que es muy antigua y ha sido hijuela de la parroquia de Blimea. Hay otras tres de casas particulares llamada una de San Emeterio, otra San Antón, y la última San José; la propia de los vecinos está dedicada a San Fructuoso.
Existe en la pared de la iglesia un sepulcro con su arco y tumba, sin que se perciba inscripción alguna, y aunque no consta que se halle reservado, sin embargo, según escribe Mediano, historiador de los Reyes de Asturias, está enterrado el rey Aurelio en el valle de Langreo y capilla del Rey Aurelio; pero según las crónicas de Ambrosio Morales reescritas por D. Benito Cano en el año pasado de 1791, en el tomo séptimo, capítulo número 22, folio 105, citando al obispo Sebastián de Salamanca y al Señor Pérez de Astorga, escritores del siglo octavo, tiempo en que reinó y murió este rey, no queda duda de que es aquel su sepulcro.
"Muerte y sepultura del Rey D. Aurelio. Fué sepultado en el valle de Langreo en la Iglesia de San Martín a cuatro o cinco leguas de la ciudad de Oviedo, donde le cogió la muerte y a donde tenía su principal residencia". Esto escribe el obispo de Salamanca, que pudo ser testigo de vista, y le sigue también el de Astorga; y es conforme a la tradición que hay en la misma parte de haberse enterrado allí este rey; y es otro bastante fundamento el nombre del mismo Aurelio, que desde entonces hasta nuestros tiempos se conserva en el mismo lugar, llamándose la Iglesia de San Martín del Rey Aurelio. Es muy creible que este rey y los más de aquellos tiempos, residiesen y tomasen sus recreaciones en el valle de Langreo, por ser uno de los más amenos y regalados del Principado; y el nombre parece se lo puso de propósito por su apacibilidad, porque Lagueyo, como se llama en todas las escrituras viejas, quiere decir tierra apacible y deleitosa en lengua griega, que antiguamente se hablaba en estas tierras por sus moradores", Padre Carvallo, Antigüedades de Asturias.
La actual iglesia no indica un origen muy remoto y la primitiva debió ser una reducida capilla. La tradición dice que el cadáver del rey Aurelio fué colocado en el
altar mayor, pero después de las mil evoluciones y transformaciones del tiempo es muy difícil señalar y reconstruir el verdadero perímetro que comprendía el primitivo templo; el hecho histórico ábrese paso, no obstante, a través de las generaciones, y no cabe negar a la iglesia de San Martín el ser el lugar venerado de la tradición que han señalado todos los siglos.
Dice Caveda que la primitiva parroquia fue fundada por el rey Don Aurelio, pero que nada se conserva de su antigüedad.
La antigua iglesia de San Martín, antes de término, fue de asilo y es de patronato de las casas de San Frechoso, Pumarín y Lay. Tiene una capilla, la más antigua, del Santísimo Cristo del Socorro, de la que eran patronos Don Santiago García-Jove, descendiente de los infanzones de San Frechoso, casado con doña Marquesa Velázquez, moradores de la casa solariega situada próxima a la iglesia.
En San Martín están en primer término las antiguas casas solariegas de los San Frechoso, situadas en la capital del actual concejo y de las que procedían los infanzones del mismo apellido. Estas casas, aunque destruidas en gran parte, aún conservan aspecto solariego por su gran portón y ventanas de vetusta piedra, donde se hallan sus escudos.
En Baracea, próximo a San Martín, y donde dice la tradición existió el palacio del Rey D. Aurelio, hay restos de antiquísimos solares pertenecientes a los García Riaño, y otro en Lloreo con un escudo.
Hay más casas solariegas, en ruinas unas, reedificadas otras, como las de Miera, Peña Tejera, Carrocera, La Laguna, Goriego, La Noval, Lay y Pumarín, etc., muchas de ellas, con sus correspondientes capillas y pertenecientes a los Buelgas, Bernaldo de Quirós, Riaño, García Argüelles, García Bernardo, y otros ilustres apellidos.
Produce esta parroquia de frutos maíz, habas, centeno, etc, más de tres mil fanegas, y su vecindario es de ciento setenta y cinco vecinos.
Su cosecha de castañas, avellanas y otras frutas es muy abundante. 3.3. San Andrés de Linares
Comprende San Andrés, La Vega, Carrocera, Perlada, Lantero, La Laguna y San Vicente.
Pertenece al concejo y arciprestazgo de Langreo, archidiócesis de Gordón; situada a una y otra ribera del río Nalón, en terreno montañoso y reducida a pequeños valles formados por los montes y arroyuelos que descienden de los collados, que por Sur y Norte corren la feligresía. La porción llana y de vega es de setecientas varas en latitud y media legua de longitud, casi toda a la izquierda y Sur del río; la dimensión total de la parroquia es de una legua cuadrada. Confina por el Norte con la de Suárez, del concejo de Bimenes y toca con la de Turiellos; por el Sur con términos del concejo de Lena, por el Este con la de Blimea y San Emeterio de Bimenes, y por el Oeste con la de Turiellos y Ciaño.
Su población es de trescientos diez vecinos; esto es, mil cuatrocientas personas. Su industria está reducida a la agricultura, y cogen de todos los frutos comunes en el concejo, siendo su cosecha de mil novecientas fanegas de trigo y
escanda, tres mil de maíz, trescientas veinte de habas blancas, ciento veinte de centeno, quinientas cuarenta de avellanas, setecientas de castañas y ochocientos carros de hierba. Habitan en los lugares y las aldeas siguientes: San Andrés, Carrocera, Perlada, Llantero, Llagunas, y La Vega. Las tres primeras están situados a la derecha y cerca del río grande, donde tiene sus veguitas; y frente de San Andrés
hay un puente sobre el río; a su izquierda Llagunas y la Vega. Se llama vega de Linares por la villa de este nombre que existió en ella a orilla del río, y que quedó destruida por la extraordinaria y violenta crecida del río el 29 de septiembre de 1676, llamada comunmente la llena de San Miguel.
La iglesia parroquial se halla en el valle de Llantero y está dedicada a San Andrés Apóstol y servida por un cura con su teniente, percibe la mitad de los diezmos y la otra mitad corresponde a cuatro beneficios simples. Así éstos como el curato son de presentación del Marqués de Camposagrado y de los vecinos. Hay además derramadas por la feligresía las ermitas de la Purificación, Angel de la Guarda, San Ildefonso, San Miguel, Santa María Magdalena, Santo Toribio y San Vicente Mártir, que se cree ha sido parroquia.
Esta parroquia es la más importante y más poblada, y también de antiquísima fundación. La primitva iglesia estaba situada abajo, en la villa de Linares, en la margen derecha del Nalón, y fue destruida, lo mismo que el pueblo, por la gran crecida del río. La iglesia actual fue construida en la montaña a la entrada del valle de Llantero sobre el pueblo de la Oscura, huyendo precisamente del río. Fue del patronato del Marqués de Camposagrado, que era el que nombraba al párroco, que solía ser además mayordomo y administrador general para el cobro de las rentas y ventas de terrenos de la casa de Camposagrado de Villa y las Caserías, que también tenían en Ciaño, San Martín del Rey Aurelio y en Villoria.
En el mismo valle de Lantero y en la cumbre del monte hállase la capilla de Villacedré, santuario de antigua nombradía, cuya multitud de devotos llegó a constituir verdaderas peregrinaciones; esta ermita disfrutó de muchas rentas y fue robada varias veces. La imagen de esta capilla es una escultura en actitud sentada, como la de los primitivos tiempos del cristianismo.
En el último arreglo parroquial fue creada la hijuela de Santo Toribio de Cocañín, y en este pueblo se inauguró en 1895 una iglesia costeada por los vecinos y personas piadosas, entre ellos el P. Laviana, sabio agustino, rector que fue del monasterio del Escorial, y D. Juan Cocañín, ingeniero industrial, distinguidos hijos de aquella localidad.
La feligresía de Santa Bárbara es también de la última división parroquial, y la iglesia es ampliación de una antigua capilla perteneciente a la rica casa de los Orviz, de Perabeles.
3.4. San Esteban de Ciaño
Comprende las localidades de Sama, Las Piezas, La Canga, Las Codes, El Carbayo, Otones, Vereda de Villar y de Samuño.
Nada se halla escrito de su fundación; es del mismo arciprestazgo, concejo y obispado que las demás y de la misma jurisdicción.
Confronta por el Este con la predicha de San Andrés, por el Norte con la parte de la misma y parte de la de Santa Eulalia de Turiellos, por el Mediodía con parte de la referida de San Martín y con la de San Martín de Turón y San Juan de Mieres, ambas del concejo de Lena, y con parte de la de San Miguel de Lada; y por el Poniente con la de Santa Eulalia de Turiellos y la misma de Lada, ambas de este concejo.
Hay en el medio de ella un lugar donde se halla situada la iglesia que se llama Ciaño, a orillas del río Nalón hacia el Mediodía; en éste existe una torre al Poniente junto a una casa antigua, y dicha torre es redonda de fuerte arquitectura y decente altura
desde sus cimientos hasta su techumbre, sin unión con la casa; tiene antes desde ésta a áquella un pasadizo sobre un arco labrado de buena arquitectura en forma de puente, con sus dos guarniciones de la misma cantería y buenos remates de piedra, labrada y redonda la superficie, que sirve de pasamanos y tiene dos pisos; el primero con tres troneras. No se halla inscripción ni razón clara del principio de esta anticualla, aunque en la iglesia se halla un tumbo de mucha obra laboreado por todas partes de molduras delicadas y armas de las que pintan en este concejo los que se apellidan Buelgas, que son Castillos, un brazo con una lanza, un pino con un león atado y las ondas del mar bien figuradas, que promete haber sido del señor que antiguamente según tradición pública hubo en este lugar, llamado Alberto García de Ciaño, general de mar y tierra. Esta es una notoria tradición que ha tenido muchos hijos que han mudado desde el principio el apellido de su padre en el de Buelga y han tomado en este país las mayores y mejores posesiones, y existen en el día dos casas principales que conservan este apellido, y además por haber caído en hembras sus vinculaciones tienen en el día otros diferentes, según los varones con quienes se han enlazado, y por esta razón tan antigua como creida en el concejo se da por supuesto que dicho túmulo, torre y casa que hoy se halla en el apellido de Solís, como igualmente otras tres que desde otro apellido de Buelga, pasaron en el siglo próximo pasado al de Valdés Sorribas y al de Argüelles Quiñones y al de Llano Ponte, en este lugar y en el de San Martín del Rey Aurelio, del mismo modo por haber ya dos siglos y medio que los señores del apellido Solís se hallan en esta posesión. Se supone haber habido el mismo motivo, porque a dicha casa de Solís corresponde desde dicha época la regalía de ser regia, alférez mayor de la ciudad de Oviedo, el primogénito con el timbre de enarbolar el mayor estandarte en las coronaciones de reyes y el lúgubre en las funciones de esta naturaleza; no podemos dar más razón que a la suposición pública.
La siguiente inscripción estaba colocada en la escalera de la Iglesia Parroquial de Ciaño. Su copia, poco fiel, está en la Real Academia de la Historia por donativo de Martínez Marina.
16 EAVIARTEE
S HFLXII I3 METFECRE
No se halla en dicha casa de Solís más inscripción ni epitafio porque, aunque en una tronera de la citada torre se hallaba una lápida con algún escrito, fue hecha por unos oficiales. Son las armas actuales de esta casa un sol pintado, una cabeza con su morrión y un brazo con una bandera.
Hasta el año 1887 la villa de Sama, capital de concejo de Langreo, siempre había pertenecido a la parroquia de Ciaño.
Cuando fue nombrado obispo de Oviedo fray Ramón Martínez Vigil, una de sus primeras gestiones fue la creación de la parroquia de Sama bajo la advocación de San Eulogio. Se comenzaron las obras por el ensanche de una capilla en 1882, hasta convertirla en varios años en una airosa y esbelta iglesia de estilo gótico. Fue obra debida en su estudio y proyecto al inteligente artista y sacerdote Don Juan Alvarez Miranda, y con la aportación económica de los vecinos, y muy especialmente de D. Antonio Herrero, gran amante de esta región langreana.
Tenía veinticuatro ventanas góticas con preciosas vidrieras. Estaban en el altar Mayor San Eulogio y el Cristo de la Misericordia, imagen de indiscutile mérito artístico. El retablo era gótico, y en él estaban colocados los cuatro lienzos que con
destino al mismo pintó el notable artista de Madrid D. Félix Granda, representando pasajes de la vida de San Eulogio.
En el centro de la villa de Sama existía una capilla dedicada a San Juan de gran mérito por su antigüedad, que fue destruida en el año 1892.
La casa solariega de notoria antigüedad, en esta villa era la casa de los Argüelles, en cuya puerta principal se leía este singula epígrafe:
MEISMAEAEZEV
ACBALA MEREEDIFICABI + IVSDE.
La siguiente inscripción figuraba en el dintel de la puerta de la casa de los Argüelles en la parroquia de Ciaño, y se encuentra también en la Real Academia de la Historia, Tomo VI, Langreo:
MEIS MAEDEZEV
AGDALA MEREEDIFIC ABI + IVSDE Por copia.
Sólo hay una iglesia dedicada al glorioso San Esteban protomártir, servida por su párroco y teniente; a media legua de la parroquia está la suntuosa capilla dedicada a nuestra Señora con el nombre de El Carbayu, por ser tradición generalmente creída el haberse aparecido esta imagen de Nuestra Señora en un roble, en donde se fundó este templo; actualmente en el mismo retablo tiene por trono un medio roble figurado. Es de gran devoción entre los naturales, y en un nicho hay una piedra que completamente figura un queso principiado, se dice que un peregrino pidió a unos trabajadores que estaban comiendo queso y pan un poquito para su alimento, y por haber éstos respondido que aquello no era queso sino una piedra se les convirtió en ella.
Hay en el distrito otras capillas: en la villa de Sama la de San Juan Bautista, con presentación de los señores de la casa de la Cabezada que se apellidan García Argüelles, y cerca de ésta hay otra nuevamente reedificada con presentación de los señores de Bernaldo de Quirós, de la misma villa (aún no se halla consagrada); otra se halla en dicho lugar de Ciaño dedicada a San Pedro, con presentación de los señores de Valdés Sorribas; otra dedicada a San Blas, otra a San Roque y otra a Santa Apolonia. Estas sirven para ganar las indulgencias de la Bula, y hay otra dedicada a Santa Ana para el mismo fin, e igualmente otra de presentación de los señores García Argüelles de Sama, sita en la misma villa dedicada a San Javier; otra en la casa de La Buelga para oir misa sus dueños.
Los frutos de esta parroquia son pan, maíz, habas, centeno, etc, que ascienden a seis mil fanegas poco más o menos; sus vecinos son cuatrocientos, que componen un total de mil seiscientas personas.
Continuando el curso el río Nalón hacia Oeste por espacio de mil varas se halla en su orilla izquierda la Villa de Sama, capital del Concejo, situada a los 43 grados, 16 minutos, cuarenta y cinco segundo de latitud, y 2 grados, tres minutos y 42 segundos de longitud occidental de Madrid. La bañan corriendo de Sur a Norte dos riachuelos, de los cuales el primero lo llaman Agüeria de Sama, y se pierden luego en el Nalón.
La iglesia parroquial está situada en el lugar de Ciaño dedicada a San Esteban Protomártir, y está servida por un párroco con su teniente; percibe una cuarta parte de los diezmos, y las tres restantes el Cabildo de la Santa Iglesia de Oviedo. El curato