• No se han encontrado resultados

Egoland Sargeos.pdf

N/A
N/A
Protected

Academic year: 2021

Share "Egoland Sargeos.pdf"

Copied!
48
0
0

Texto completo

(1)

El mensaje de Whatsapp ante Gimena

Posted by: egoland Posted date: enero 17, 2014 In: Experiencias Propias, Slider | comment : 5

Absolutamente satisfecho, me dirijo a casa tras una de las sesiones prácticas del Plan Integral

Personalizado. Los chicos han hecho maravillas. Teléfonos, besitos, enamoramientos y los más nuevos han sexualizado con esfuerzo. Pero todos sin excepción proclaman una victoria honda y clamorosa contra sus miedos o hábitos corregibles.

Tras los abrazos, y últimas carcajadas, enciendo mi último cigarro ya con las botas en

movimiento,satisfecho por ellos y por mí. Estamos haciendo algo muy grande y es indiscutible. La oscuridad de la noche se cierne sobre Valencia con contundencia. Son las 03,45 y los coches se ponen en marcha solo con dos posibles opciones: retirarse o seguir persiguiendo la energía lúdica del sexo y el cortejo.

Tarereo Born Into This de The Cult y aunque el cansancio se torna detectable, la sonrisa aparece palpitante en mi boca y mi corazón.

En la acera de enfrente camina en dirección contraria una chica alta, ataviada con una minifalda vaquera, pelo liso y unas facciones ampulosas. Pelirroja ella. Su altura, estilo y cuerpo despertaría el instinto cazador hasta de un caracol jubilado. Así que la miro y llevo mi mano hasta mi sien. La saludo con un saludo militar que devuelve con una sonrisa.

Sigo andando mirando al frente pero algo me parece oír junto a una risa… Me giro entonces… y se gira. SUFICIENTE.

-Chica, Espera…

Entonces el estribillo mi canción suena con más volumen en mi mente y camino hacia ella

más flamenco yrockero que Ian Astbury. Al acercarme, detiene su paso y me recibe con una sonrisa de mueca inteligente.

-Perdona. ¿Se puede saber por qué diablos has tenido que aparecer a estas horas de la noche? -Eso mismo digo yo – Responde con una voz intencionadamente segura de sí misma.

-¡Mírala!… ¿Quién eres, la chica más molona y segura de todo el Barrio del Carmen? -Seguramente – contesta conteniendo el juego.

-En ese caso estoy muy enfadado contigo. Yo tengo más años que un loro y a estas horas yo ya no estoy tan seductor…

-Ese no es mi problema – responde ahora sí con una risa sonora.

-Sí que es tu problema. Estás ligando conmigo por algo y para algo. Igual que yo.

En ese momento se gira escondiendo una carcajada muda. Antes de que le de tiempo a contestarme le pregunto el nombre.

-Gimena.

-Gimena? ¡Qué nombre más inspirador! -¿Sí? ¿Te lo parece?

-A mí es que me va mucho el rollito medieval. De hecho el verano pasado estuve en un monasterio de clausura durante una semana.

-¿Tú?

-Ya sé que tengo más pinta de protagonista de Sons of Anarchy pero las apariencias engañan. Por cierto yo me llamo Luis.

-Encantada.

(2)

-¡Qué maravilla de momento! ¿No te parece, Gimena? Cuando parecía que nos íbamos a dormir nos encontramos, nos gustamos y encima nos ponemos tontitos…

-¡Ja ja ja! Pues sí.

En ese momento suena mi teléfono. Mensaje de whatsapp. Al leer la primera parte del mensaje me acuerdo de un pequeño detalle…

―Tejón…‖

-Gimena, créeme que si me hubieras pillado en otro momento de mi vida ahora nos iríamos a buscar un lugar tranquilo para husmear en nuestras historias y encontrar vínculos y utilidades mutuas… Pero…- ella frunce el ceño esperando alguna mala noticia- me tengo que ir sin tu teléfono y sin nada de lo que parecía que iba a pasar. Es que resulta que soy muy feliz. Ciao

Gimena se queda quieta, sin hablar un par de segundos, y tras tres de mis pasos la oigo mover sus tacones a un ritmo acelerado. Soy despistado, sí. Pero soy feliz siendo fiel en este momento.

Siempre vuestro, egoh

La chica de la Biblioteca

Posted by: egoland Posted date: julio 08, 2013 In: Experiencias Propias | comment : 3

A las diez de la mañana de una biblioteca pública en época de exámenes solo hay jovencitas y jovencitos con ganas de estudiar. Es por ello que eso de acercarse a compartir un cubata con esa persona que te mantiene desatento en tus tareas no parece una buena idea.

El tema es el siguiente: Llevo encerrado casi más de un mes como un hámster repleto de folios, apuntes, libros, y hace tiempo que no veo mandanga callejera ni en postales.

A mi derecha. Casi a dos metros hay una chica con gafas, morenita, de pelo rizado y brillante. Parece realmente interesada en sus quehaceres intelectuales. Yo, sinceramente, estoy hasta las narices. Si me acercara no me sentiría culpable. Ni por ella ni por mí. No debe molestarle que un chico bastante más mayor que ella la moleste para hacer algo distinto de estudiar.

Además lo recomiendan los médicos. Un poco de mandanga cada equis tiempo mejora la atención. Seguro que lo dicen, y si no lo dicen, sinceramente, no tienen ni puta idea.

Me levanto sin tener la menor idea de que voy a decir. Pero con una cosa clara. Mi intención y la utilidad para ambos.

-Hola.

-Hola- me dice con gesto inexpresivo.

-Estoy harto de estudiar. Estoy seguro de que tú casi también. Ella sonríe algo ruborizada.

-Sí bueno.

-He pensado lo siguiente, cada 45 minutos podemos acercarnos y quejarnos de nuestras asignaturas, eso seguro que nos ayuda a despejarnos y de paso nos conocemos.

-jajaja Bueno. Vale.

-Vale, por donde quieres empezar por conocernos o por quejarnos? -Ja j aja.. Por conocernos, mejor.

(3)

-Yo soy Soraya.

-Soraya es un buen nombre para una chica con el pelo rizado. Muy bien elegido. Felicita a tus padres. -jajaja Gracias. A mí no me gusta mucho.

-¿Cuál te gusta?

En seguida nuestra amiga Soraya decide volcarse al noble arte del descubrimiento mutuo. Se deja guiar en una conversación abierta, con humor y coqueteo poco agresivo pero clamoroso. Un toque de ingenuidad en la conversación que sinceramente echaba de menos.

-Nos estamos cayendo bien, ¿eres consciente, Soraya? -Sí, claro.

-Y nos estamos gustando, Soraya, ¿eres consciente? -JAJAJA Bueno, eso no está tan claro.

-Yo hablo por mí. Nos estamos gustando. ¿Hablas tú por ti o me hago tu portavoz? -Me caes bien.

-¿Si te empezara a gustar ahora me lo dirías o lo dejarías entrever camufládamente entre frases como ―si nos estamos cayendo bien‖?

-Supongo que lo segundo. -Ok. Me dejas más tranquilo.

Con ese gratificante premio, me recuerdo que tengo que aprobar sí o sí. Ha sido un buen descanso y una forma de recordarme quién soy.

-Bueno Soraya, este primer paréntesis ha estado bien. Ahora voy a seguir y tú también. Hagamos un gran esfuerzo en concentrarnos. Nada de recordar lo que ha pasado ni en si nos estamos gustando. Ok? -JJAJAJA ok.

Vuelvo a mi silla sonriente. ¡Qué bonica es esta nena y qué poco me apetece ponerme con PSICOLOGÍA SOCIAL DEL TRABAJO!

Pero bueno, hoy ya me puedo recordar a mi mismo con una sonrisa…

Seduciendo de día (I)

Posted by: helio Posted date: mayo 05, 2011 In: Experiencias Propias | comment : 0

Nunca he sido un genio de los ordenadores. No es mi punto fuerte. Así que con lo de la nueva web y demás nos atrincheramos el equipo de Egoland Seducción en el despacho de tejedorpublicitario que resolvía nuestra duda de cada dos minutos. Una semana dedicándole todas las horas que existen a mejorar la página, aprender a manejar las opciones de mi blog, subir los audios, patatín, patatan… La casa del diseñador está en una zona muy céntrica, rodeada de restaurantes y garitos muy pijos. Justo debajo suyo hay un restaurante de comida vegetariana que tiene a una chica informando de precios y demás. Lógicamente, está muy arreglada y han elegido a una chica muy atractiva. Alta, morena, pelo rizado y unos rasgos faciales muy andaluces que a mí personalmente me encantan.

La cuestión es que yo estaba andando por la acera para llegar a casa de mi amigo diseñador cuando la vi trabajando. Cuando nuestras miradas se cruzaron puse una cara cómica, en plan “te entiendo, estar currando ahora no te apetece nada”. Ella sonrió y miro al suelo antes de volver a mirarme. Yo aproveche para pararme enfrente de ella y devolverle la sonrisa.

(4)

EJEMPLO DE SEDUCCIÓN DE DÍA

- Qué bien nos hemos caído ¿eh?

Ella asintió con un poco de vergüenza y volvió a mirar el suelo. Quería no ser demasiado agresivo así que corte un poco la tensión manteniendo la sonrisa y le pregunté por los precios de su restaurante.

-Pues el menú son 15 Euros. Tienes de primero XXXXX y de segundo XXXX. Postre y café. -¿Y cómo te llamas?

Ella se rió. -Me llamo B.

Le dije mi nombre y le di dos besos.

-Pues verás B. estoy currando en casa de un amigo que está aquí al lado. Ahora va a ser mucho más interesante seguir viniendo. La emoción de saber si estarás tu aquí currando y todo eso…

B se lo estaba pasando bien. -Ven cuando quieras. Así me divierto.

Asentí sonriendo e hice ademán de que me iba a marchar. Entonces añadió: - Yo estoy aquí de 8 a 11

La chica conscientemente o no me había dado mucha información. Eso, merecía que la premiase comunicándole interés en ella de nuevo:

“Vale, pues a las 11 menos cinco me paso por aquí que estaré en este edificio y hablamos otros cinco minutos, a ver si nos hemos caído tan bien”

La mire a los ojos. Ella estaba nerviosa. A mí su frase ―a qué hora acababa‖ me había tranquilizado mucho.

Pasaron un par de horas de trabajo en casa de mi amigo. Y cuando estaba devorando mi segundo trozo de pizza fungí me acordé de mi nueva amiga B y como estaba literalmente a quince metros bajé a saludarla. Me pareció más importante que mi pizza.

Cuando baje la encontré poniéndose los patines donde la había dejado. Su cara cambió cuando me vio. Sonrió mucho y se puso un poco nerviosa. Estaba sentada en una silla de la terraza del restaurante y yo m senté en una cercana.

-Hola B. No me digas que te vas a tu casa en patines- lo dije exagerándolo un poco, bastante teatral. Así que ella se rió.

-Sí. Es más rápido.

-¡Que guay! Como en las series americanas ¿no?

Ella se reía de todas las cosas que decía. Estaba aprobando con su actitud todo lo que pasaba. -Creía que no ibas a venir a verme. – me dijo

-¿Y te ha hecho un poco de ilusión? Lo digo porque a mi sí. -Sí claro. Eres un tío, no se…diferente.

Ella estaba invirtiendo mogollón, probablemente por que yo había sido fresco, divertido y no la estaba comprometiendo aún a nada. Era el momento de comunicarle mi interés sexual en ella. Por supuesto de forma gradual, solo con decirle que su pelo me gustaba mucho habría servido. Pero no hizo falta.

-Pero es que, yo tengo novio…

Quería ver mi reacción y me miraba directamente a los ojos. A mí se me escapo una pequeña risita. Una posibilidad era que la chica ya me había percibido como un problema para su relación con su novio. La otra era que quería ver de qué pasta estoy hecho.

Así que sonriendo le pregunte:

-¿Y eso que tiene que ver conmigo?‖

(5)

Yo no le había dicho nada de quedar, ni mostrado interés sexual en ella. A veces no hay forma de que me vean como un corderito.

-O sea, que nos hemos caído tan bien que ya has pensado en la posibilidad de quedar. Pues B, si nos conocemos de dos frases y los dos hemos pensado en eso…Ahora sí que estoy seguro de que tenemos

que quedar para un café o un algo.

Estaba haciendo única su actitud. Creando una conexión entre nosotros un poco mas íntima que la de dos desconocidos.

-Tienes razón. ¿Por qué no? -Eso digo yo, ¿Por qué no?

Ella entretanto se había abrochado los patines.

-¿Me acompañas un poco o aún tienes que currar en casa de tu amigo?

-Mira, B, me apetece mucho acompañarte y que me cuentes quien eres. Peeeeero (también un poco teatral) tengo que seguir currando ahí arriba. Así que ya nos vemos cuando me cruce por aquí o…

-¿Te apuntas mi móvil?

Ella me cortó ofreciendome su número de telefono. Caí en la cuenta de que debí estar bastante flamenco Me apunte su móvil. Ella me pidió que le hiciese una perdida. Nos dimos dos besos y me preguntó cuando le llamaría. B desde luego era muy bonica. Sonreí y toque al timbre de mi colega. Ella se despidió y se marcho en patines. Últimamente ando muy liado y hay un par de chicas que me gusta bastante quedar con ellas. No tengo mucho tiempo. No sé si la llamaré pero si no lo hago fue una preciosa historia de una tarde.

Seduciendo de día / Valenbisi

Posted by: helio Posted date: agosto 09, 2011 In: Experiencias Propias | comment : 0

A veces hay que saber sacarle partido a nuestros defectos. Yo, por ejemplo, soy la persona mas torpe que conozco. Muchos animales de compañía podrían instalar el Windows XP en un ordenador en menos tiempo que yo. Pues bien, a veces mi absoluta torpeza me sirve de ayuda.

En mi ciudad han instalado un servicio de bicicletas que se aparcan y desaparcan de una forma muy sencilla. Tienen un pitorro y las estaciones un agujero. Tan sencillo como acertar el pitorro en el agujero. Pues bien. Cómo os podeís imaginar cada vez que tengo que aparcarla para que no pase el tiempo límite y me multen necesito pedir ayuda a algún buen ciudadano que haya cerca.

Había quedado con unos amigos en el río para ver una película al aire libre, eran las 9 y algo de la noche y había encontrado una estación. Hasta ahí todo bien. Primer intento. No se oye pitidito. Segundo intento. No se oye pitidido y un grupo de ingleses que pasaba por ahí parece descojonarse de mi forma de intentarlo.

Sus risas anglosajonas hacen que me entren ganas de fumar. Me enciendo un cigarro y pienso que en seguida llegará alguien mas inteligente que yo que pueda ayudarme. Los ingleses siguen riendose mientras se alejan. Para que no me afecte demasiado pienso en el gol de Iniesta en la final del Mundial y hago un tercer intento. No consigo que suene el pitidito. De pronto, una flaquita con gafas y una colega muy bien hecha llega con su bici a la estación y en menos de lo que canta un gallo ha conseguido aparcar.

-Hola, perdona, me da un poco de vergüenza pedirtelo, pero no consigo meter mi bici.

Sonrió y ella se acerca. Sin mirarme, coge mi bici y la mete. Yo pienso ―muy lista amiga, pero aquí no ha sonado nada‖

(6)

-¿No tiene que sonar un pit..? Pip Pip

-Ahi tienes tu pitido. Y los dos sonreimos. -Eres una crack. Choca.

Chocamos. Tenía un acento extranjero. Le pregunte y me contó que era francesa. Que estaba aquí de vacaciones. Llegaba el momento de justificar mi interés en ella de una forma sincera.

―Hablaba castellano mejor que muchos de mis amigos. Le dije que la gente que aprende idiomas con facilidad es porque se quiere sentir mas libre. Nos presentamos. Le dije que me gustaban mucho las chicas atractivas que no estaban pendientes de demostrar lo atractivas que son‖ Yo ya me estaba enamorando un poquito. No tenía mucho sentido seguir allí parados hablando, le dije que tenía que irme. Ella me dijo que tambien. Intente hacer un silencio de esos que cuando has jugado bien hacen que ellas te digan algo sobre que les pidas el teléfono. Pero no. Nada de pedirme el telefono. Se giró y dijo que encantada.

-Oye, S, me gustaría que nos viesemos otro día. -A mi tambien. Pero no se yo…

Sonreí. Ahora la podía entender mucho mejor. Probablemente le guste un chico mucho. O tenga novio allí en Francia. Una conversación espontanéa, por muy fresca y natural, no le había servido para olvidarse de algo importante. Me acerque otra vez hacia ella.

-Te entiendo. Podemos hacer dos cosas; podemos dejar esta conversación aquí y que sea una anecdota super pequeñita por culpa de cosas que nos afectan en otros ratos del día, o podemos dar una vuelta un día y ver si la anecdota se convierte en super anecdotaza. Que a lo mejor no. Por que yo de día soy super aburrido.

Los dos sonreímos y nos intercambiamos facebooks y moviles. Seguí mi camino hacia mi cita con colegas y ella caminó en sentido contrario. Pase lo que pase, lo que si es seguro, es que me ayudo a salvarme de la multa por no aparcar bien la bici

Seduciendo de día / Malabares en la biblioteca

Posted by: helio Posted date: julio 18, 2011 In: Experiencias Propias | comment : 2

La psicología me gusta tanto que en verano me toca estudiarla. Septiembre, mes protagonista de muchas canciones me espera con exámenes. Total, que os voy a contar una cosa, no tanto por el nivel de seducción que muestro, sino más que nada porque a mi me resulta graciosisíma.

El jueves había dormido en casa de una amiga y mis horas de sueño habían sido bastante pocas. Así que ahí estaba, en la cafetería de enfrente de la biblio acabándome mi café, pensando en lo maravillosamente que mis amigos lo estarían pasando en sus camas soñando con probablemente historias sobre piratas o aventuras en el espacio.

Había una chica con el pelo rubio, melena de anuncio y piel bronceadísima que estaba en la mesa de al lado subrayando apuntes. Yo me imaginaba con mi cara de sueño y me reía de que la pobre chíquita iba a tener que soportarme intentando conocerla. Era la excusa perfecta para no entrar aún a estudiar. -Hola, ¿que tal? – dije sonriendo.

-Hola, buenos días – me contestó. Tengo suerte, pensé. Esta chica es un amor. Si me hace caso con estas pintas debe ser la persona mas educada del mundo.

(7)

-Verás, yo soy Helio, y este verano me lo voy a pasar encerrado en esta biblioteca. Necesito hacer amigos por aquí cerca- exageración, sentido del humor.

La conversación fue amena, duro unos cinco minutos, ¿qué estudias? ¿has aprobado muchas? no se qué…Nada del otro mundo. Conociendo nuestro contexto. Ella me dijo que venía todos los días de lunes a viernes y que ―claro que podíamos ser amigos‖. D estudiaba veterinaria y tenía que aprobar no se cuantos mil creditos este septiembre para poder irse de prácticas a no sé donde. A esas horas no soy un gran receptor de información.

-D, ha sido un placer, mañana nos tomamos el café juntos, que se está haciendo tarde y aún no he entrado a la biblioteca.

Ella me hizo un comentario sobre una perdida al móvil, posiblemente para que le pidiese su número, pero sabéis que yo soy un romántico y me gusta dejar algunas cosas al azar así que me hice el sueco. Estaba claro que nos íbamos a encontrar en la biblioteca en un par de días como mucho. Así que entre en la biblioteca, busque la sala de CIENCIAS y me senté en la mesa de una chica que ocupaba dos sillas con sus libros. Me senté enfrente. Una chica con el pelo corto, rizado, moreno, una espalda triangular preciosa y le dije que ―muy buenos días‖. Ella asintió.

Estuve un ratito estudiando a Likert, McGregor y señores bastante mas listos que yo. De pronto me descubrí preguntándome si acertaría con el bolígrafo en la calva de un señor que había a unos veinte metros. Luego dedique un rato a preguntarme si existen los peces con problemas de sobrepeso. Así que decidí darme una tregua y tirarle un poco los trallos a la chica guapísima que tenía enfrente.

Tenía libros de etología y de plantas.

-Perdona, me he fijado en tu pelo y me parece super currado. Me gusta la gente que para estudiar se pone guapa.

Se me quedó mirando. Me sonrió y bajo la vista a sus libros. No me apetecía pensar mucho así que utilicé una frase de Egoh que me hizo mucha gracia.

-¿Te llamas Ana? -No

-Yo tampoco, ya tenemos algo en común encantado soy Álvaro. Recordad de que si lo que ofreces es diversión y una sonrisa la gente os recibirá por lo general con una sonrisa.

La cosa mejoró bastante. Se presentó. E era veterinaria, pensé que era una casualidad muy divertida. Le pasé una notita con un comentario gracioso sobre el tipo que estaba sentado dos mesas mas allá. Poco a poco justificando mi interés en ella de un modo físico. Ella me pasó una notita que ponía que no sabía que los chicos guapos también podían ser graciosos. Mi reacción a su apatía me había mostrado como un tipo atractivo. Es alucinante cómo nuestra actitud dice tanto de nosotros. Yo, como podeís imaginaros, cada vez estaba más flamenco y pasándomelo pipa. Había MANDANGA

¡Sorpresa! D, la chica de la cafetería llegó y nos saludó a los dos. -¡Ah!, ¿que también conoces a Helio?

D, que tonta no es, vió las notitas y sonrió. “Me parece que esté es un listo”. Se ponía interesante mi verano en la biblioteca. Las primeras chicas con las que flamenqueo y resulta que son amigas y que recogen juntas los apuntes y se despiden de mí con una sonrisa de “te hemos pillado”

Pero, no sólo eso, hoy Lunes, llegó a la biblioteca un poco tarde, entro por la puerta y me encuentro con D y Y (que ya tendrían su particular conversación sobre el chico que les entró a las dos el mismo día) con nada más y nada menos que L, una chica armenia con la que estuve quedando durante un

(8)

par de meses. Las saludo a las tres, se quedan extrañadísimas todas, yo el que más y nos despedimos con un ―mañana nos vemos por aquí, que hoy no has madrugado‖

Me muero de la risa imaginándome la conversación de despues de salir: ―¿Y tú de qué lo conoces?‖ Me muero de la risa del azar y sobretodo me muero de la risa de que aún tengo mes y medio para gestionar todo este lío que tengo entre manos. La vida, salvo noticia de última hora, sigue siendo

maravillosa. Os dejo con una canción de un grupo de origen gitano, afincado en Nueva York que canta ―Start wearing purple‖ Egoland seducción somos violeta también. ¿No son ya muchas coincidencias?

Seducción en el trabajo/Hotel

Posted by: helio Posted date: junio 13, 2011 In: Experiencias Propias | comment : 1

Un fin de semana da para mucho. Puedes irte de acampada, puedes empezar a estudiar un idioma, puedes dar un concierto o ir al estreno de una película croata. En mi caso, me ha servido para recordar que aún hay mujeres que me estimulan y no conozco. En un mundo donde las cosas son cada vez mas predecibles y mas homogéneas, llevarte sorpresas sirve para que las sonrisas te salgan más

naturales. De todo eso hablaremos otro día. Hoy os hablaré de mi historia con R:

Sería Septiembre o Octubre del año pasado. Estaba trabajando como DJ en uno de los hoteles mas prestigiosos de Valencia. La noche no prometía mucho. Era una cena de empresarios de un sector y la gran mayoría eran matrimonios que superaban los cuarenta. Yo ponía Caetano Veloso, Marisa Monte, algo de Chill Out, mientras observaba como cenaban. Esa noche era especial, me había quitado los pendientes y recogido el pelo. Esa cena era de nivel. El tiempo pasaba y yo me enviaba sms con una amiga para ver si cuando acabase me recogía.

Serían las doce y media cuando el maitre me dijo que la cena ya se había acabado, que empezaba la barra libre y que comenzase con mi discomóvil. Los comensales empezarón a levantarse y a acercarse a la barra. Del fondo de la sala apareció una rubia, alta, fina y con una cara que inspiraba belleza y frío. Una pasada. No me podía creer que no la hubiese visto antes. Se estaba sirviendo una copa. No se cuanto tiempo pasé mirándola, pero el maitre me hacía gestos para que empezase a sonar la música: La perdí de vista, volvió al fondo de la sala.

Maitre – Hey H! A esa chica ni te acerques que te conozco. Es hija de alguien importante. Ni te acerques. Durante un par de canciones intentaba acertar con la canción que le hiciese levantarse y venir a la sala de baile, parecía que no tenía amigos allí. No había forma. Así que busqué la canción mas larga que tuviese y puse PLAY. Salí de la cabina y comencé a andar hacia su mesa. Estaba casi vacía. Había tantas objeciones que no se me ocurría ninguna frase con la que empezar a comunicarme. Así que me dije “Helio, tu eres bueno en esto, algo te saldrá”

Llegué a su mesa. Estaba sentada con dos señoras muy mayores y muy arregladas.

Helio – Buenas noches señoras. Soy el DJ y quería preguntarles si la música esta siendo de su agrado, pueden pedirme lo que quieran

La reacción fue un unísono

Ellas:―sí, sí, chico, muy amable‖.

¡Ni me habían mirado! Se me escapó una risita, desde luego, no había generado en ella el mas mínimo interés, así que tenía que jugar mi principal arma, el sentido del humor:

(9)

Helio: ―Menos mal, porqué ¿saben una cosa? En realidad soy el dueño de este hotel, y es la primera vez que pincho música‖

Por fín había captado su atención. Las señoras ponían cara de que no les había hecho ninguna gracia. La rubia gigante entendió que lo que yo estaba haciendo era mostrar interés en ella, cosa por otra parte, a la que está muy acostumbrada.

Helio: Les invito a que pasen por cabina y pongan cada una de ustedes la canción que mas ilusión les haga. Ahora, si me permiten vuelvo a cabina que hoy soy DJ y si deja de sonar la música, tendré que

despedirme a mi mismo.

Sabía que iba a ser díficil, pero yo había jugado mis cartas. Tras una miradita del maitre seguí concentrado con mi trabajo. R no venía a cabina. Las dos señoras tampoco. R se acercó a la pista de baile cuando faltaba media hora para que se acabase la discomóvil. Bailaba con un hombre muy atractivo y muy elegante.

Decidí jugar mi última carta. Cogí el micro y me arranque:

Helio: Ahora, por favor, ¡todos juntos cantémosle Cumpleaños Feliz a la señorita del traje blanco, que hoy es su Cumple!

Empezó a sonar la versión de Parchís de Cumpleaños Feliz. Todo el mundo cantaba. Menos ella que miraba hacia la cabina. Su cara estaba roja. Estaba demostrándole interés, que estaba dispuesto a jugar y que era un tipo diferente, o al menos, que hacía cosas diferentes.

Las caras de las señoras que estaban sentada con ella eran de total incredulidad. Así que tras acabarse la canción entró en cabina.

R- Tu eres muy malo

No os podeis imaginar lo nervioso que me puse al ver a esa mujer entrar con ese vestido, con esa elegancia y con ese TODO a la cabina, que tiene los cristales tintados y desde fuera no se ve nada de lo que hay dentro, pero de dentro si que se ve lo de fuera. La cara del metre cambiaba de color, morado, rojo, blanco, amarillo…

Helio – Vale, soy malo, pero no te chives, por qué, no te lo vas a creer, pero no soy el dueño del hotel(Sonreí. Ella sonrió.) Vamos a ver, ¿como quieres que no haya intentado conocerte?”

R – ¿Tu sabes quien soy yo?‖ (y dio media vuelta, haciendo ademán de irse).

Helio – Si te vas, seguro que no lo sabré. Y no sólo eso, si no que tu también te quedarás sin saber quien es el chico que ha hecho que un montón de empresarios desconocidos te canten cumpleaños feliz. Su actitud era evidentemente examinadora, estaba muy acostumbrada a tíos interesantes. Tenía que

jugar aún más fuerte.

R – Eres listo, pero eso para mi no es suficiente

Su contestación era un rechazo. Muestra de apatía. Pero también me había premiado. Estaba especulando con mi reacción. Yo no había justificado aún mi interés y era el momento de hacerlo, y

además tomar una actitud examinadora.

Helio – Y que tu estés buenísima tampoco es suficiente para mí. Por eso quiero que te quedes y elijas una canción tú. Para saber que más hay.

Todo eso lo dije con una sonrisa enorme. Esforzándome por no creale ninguna tensión. Ella se quedó durante un par de canciones en cabina. Nos dijimos que estudiábamos, a que nos dedicábamos y que sentíamos con lo que hacíamos.

R- Helio, yo me voy a ir que he quedado para ir a MYA, cuando acabes, pasate, a lo mejor aún estaré allí.

Su invitación era muy indirecta y me daba poco valor. Se notaba que estaba pendiente de las señoras que le acompañaban en la mesa. La bronca que le caería por estar en la cabina del DJ tanto tiempo sería

(10)

Helio – Mira, R, hoy no puedo ir a MYA, pero dame tu móvil y otro día nos seguimos contando cosas.

La cosa había salido muy bien y disfrute mucho en la interacción, los dos disfrutamos mucho.

Ahora comparto una amistad preciosa con R, que además se esta pensando muy mucho participar de forma activa en el blog de forma anónima.

La chica que cruza I

Posted by: egoland Posted date: junio 03, 2011 In: Directo Examinador, Experiencias Propias | comment : 0

Yo estaba preparando mi coche para la actuación del viernes. Miraba el maletero: Piano portátil, cables, ukelele, pies, etc. Mi amigo apuraba un cigarro que yo ya no echaba de menos y me avisó que tenía que subir a casa a por algo…

Así que aproveché el momento de soledad para repeinarme delante de un cristal de banco. Pero entonces….

Wow!!! Pasó ella.

Una de esas ―chicas especiales que le gustan a Egoh sin pasar por taquilla‖… Y me quedé helado. Noté un amasijo de nervios caníbales en el estómago y casi me pongo a temblar cuando me miró. Me

miró y no me dejaba de mirar.

Yo estaba petrificado, sintiendo ese torrente de emoción que te inunda cuando hay algo tan poderoso que

te bloquea hasta al punto de parar el tiempo.

Pero ella avanzaba y se iba marchar para siempre.

Entonces, en una décima segundo, me di cuenta de que yo era Egoh. Yo representaba todo lo que enseñaba, eldirecto examinador, a EGOH, a mí mismo a todos mis alumnos y no podía dejar pasar a esta chica sin morir con las botas puestas.

Hizo un esfuerzo notable y abrí mis brazos enseñando ligeramente la palma de mis manos.

-Oye, disculpa…- le dije temblando..- te podría decir algo más normal pero… me he quedado alelado mirándote… y…

Ella sonrió sin dejar de mirarme. Parecía como si disfrutara de su poder pero me estuviera animando a que yo lo tuviera actuando, como dice Santi en la Dramaturgia egolandiana, en su papel de la película.

-… y quiero saber quién eres, volver a verte, conocerte, casarme contigo… esas cosas jajajajaj…!

No pude evitar reírme. Además, sabía que reírme de mi mismo iba a ser percibido como algo valioso, valiente

Ella se me quedó mirando unos segundo que me pareció enterno. Y luego sonrió. -Yo no quiero casarme. Lo siento.

Esa frase tan lógica y natural, me la tomé como si realmente me hubiera rechazado a mí. Así que estoy seguro de que me cambió la cara. Entendía perfectamente las emociones que me han trasladado muchísimos alumnos al sentirse rechazados. Pero utilizando el espectador de la película y subtitulada me di cuenta de que esa chica que a mí me parecía una diosa, estaba sonriéndome

(11)

diciéndome lo único que me podía decir para jugar.

“Yo no quiero casarme”.

Estaba jugando.

Al darme cuenta entendí que, como en los momentos más adversos de mi vida, solo tenía que confiar en mí. En mi historia, carisma, experiencia y apelar al Luis que devora lo que le pongan por delante cuando creé en él.

-Pues si tú no te quieres casar y yo sí, se me ocurre una cosa intermedia para tenernos a los dos contentos. Seamos novios.

-¡Ja ja ja ja!- Rió ella.

Ya la tenía. Había superado la barrera de no control y no dominio que me hacía sentirme un gusano ante ella. Estaba riéndose y la había metido en mi juego de ligar sincero, crudo, desnudo y directo. Estábamos ligando y los dos lo sabíamos.

-Pues es una solución que no tengo muy clara- me dijo ella.

-Hagamos lo siguiente, me tengo que ir, pero voy a pensar en ti lo que queda noche. Dame tu número y mañana te llamo para negociar.

Ella dudó un instante mordiéndose el labio.

-No te voy a dar el número y no me preguntes por qué. Pero casi todos los viernes suelo tomarme algo por el local “X”.

-Entiendo. Pues puedes estar segura de que el próximo viernes nos tomaremos algo juntos. Y que sepas… ¿Cómo te llamas?

-C.

-Pues que sepas C, que voy a pasar toda la semana muy ilusionado. -Me alegro- dijo C moviendo el bolso para en ademán de irse. - Y que sepas que tú también vas a estar ilusionada aunque no me lo digas.

-¡Ja ja ja! Tienes razón. No te lo voy a decir. -¡Ciao!.

Mirándome en el espejo me he sonreído involutariamente.

¡Dios! ¡Qué maravilla! Todo ha vuelto a salir bien.

¿Tendría novio? ¿Si yo no hubiera tenido prisa podría haberle sacado más información, conocernos, etc? Lo que sé es que una vez más, una de esas chicas de rostro y mirada poderosa, de esencia magnética ha vuelto a parecer en mi vida, como ha vuelto a aparecer en mi vida Ynés. La modelo de ésta foto que se ha prestado a ser mi musa. Nuestra musa. La imagen de mis artículos. Gracias Ynés. Ahora me gusto

mucho más a mi mismo contigo en mi página.

¿Por qué?

¿Qué tendrán en común Ynés y la chica del próximo viernes?

La chica que cruza (II)

Posted by: egoland Posted date: junio 24, 2011 In: Directo Examinador, Experiencias Propias | comment : 0

Ayer entré en un local sobre las once de la noche. Iba solo.

Tenia en mente a la chica que cruza, ¿y para qué negarlo? Quería sustancia para vosotros, mis lectores. Para poneos en antecedentes os recomiendo que leais el artículo ―la chica que cruza”.

(12)

Ayer era jueves y no tocaba encontrarme a esa titán de las perturbaciones emocionales. Según ella no podia darme el teléfono pero me informaba de que los viernes nos podríamos ver justo donde yo entraba por la puerta.

Era la primera vez que entraba en aquel lugar.

Poca gente, cálido, agradable y decorado de forma ibicenca. Música rollito chill out pero con gracia. Una rápida mirada bastó para darme cuenta de que no estaba.

-Hola- me dijo una camarera rubia con una sonrisa bastante espontánea. -¿Qué quieres tomar?

Le devolví la sonrisa. Era muy guapa pero irradiaba una alegría contagiosa muy cotizada en los tiempos que corren. Y más entre las camareras.

-¿Qué tomarías tú si fueras yo?

-¿Si fuera tú? Con esa barba tomaria cerveza Judas.

-Ja ja ja- reí sin poder evitarlo.-No me gustan las motos. Para que lo sepas.

-¿Pero te gusta la cerveza judas?

-Sí. Eres una chica con reflejos- le contesté refozarndo su conducta y premiando su actitud.

-Gracias. La chica sabía relacionarse con la gente. A mi ahora me tenia contento, intrigado, satisfecho y mirándole el culo. Me había colado la cerveza más cara y ya tenia que esforzarme por recordar a qué había ido yo allí. En el local habian dos mesas de chicas, unas cuantas parejas y tres o cuatro grupos

mixtos. Ni rastro de nuetra amiga.

La cosa estaba clara: Si la chica que cruza me había recomendado que fuera los viernes alli es porque era una asidua o porque trabajaba de camarera. La rubia entonces sería su compañera. Si empezaba a mandanguear con la rubia podría quedarme sin mi primer objetivo. Pero era ella la que tendría que suministrarme información sobre la segunda.

-Disculpa. Busco a una chica morena, muy alta atractiva con cara de ser modelo de ropa parisina. Suele estar aquí los viernes.

-¿Alejandra?

-Podría ser.

-Pelo liso, por los hombros, ojos grandes y una voz muy característica.

-De momento encaja.

-Olvídate de ella. Tiene novio.

-Tiene novio. Ok. Mientras me olvido, dime, ¿trabaja aquí?.

-Sí. Trabaja aquí.

-¿Camarera?

-Copropietaria.

-Eso la hace más atractiva. ¿Y te cae bien o mal?

-Si yo soy camarera y ella es mi jefa solo me puede caer bien, ¿no?- me dijo arrugando las cejas en una clara expresión de apelar a mi inteligencia y entender su código de ironía.

-Oye, me está gustando hablar contigo. Tienes tu punto gracioso irónico… Pareces una monologuista.

-¿Eso es bueno o es malo?

-Bueno, sin duda. Además sabes perfectamente como te quedan esos pantalones. Así que todo suma.

-Gracias. Hacía teatro y la noche te espabila mucho. Tienes que aguantar a muchos pesados. Pero hasta que consigo trabajo de lo mío es lo que hay.

Estaba empezando a cualificarse. Ella quería que yo supiera que ―Hacía teatro, los hombres la acosan y que tenia proyectos‖.

-¿Y lo tuyo es?

(13)

-¿Logopeda? ¡Mira que bien! Una vez conocí a una logopeda. Acabamos dándonos besos… -y es que por mucho que intente planificar u organizarme para ir a por la tal Alejandra, no puedo contener mis avances ante una chica guapa al que empiezo a afectar. Ella me miró con una sonrisa. y me aplicó, ella

solita, ―el espectador de la película subtitulada‖. Y es que las mujeres lo tienen integrado.

-¿Tú no has venido a por Alejandra?

-Si. ¿Pero qué tendrá que ver una cosa con la otra? Yo vengo a por Alejandra, pero me encuentro una chica como tú, logopeda, con un cuerpo explosivo, inteligente, e intuitiva, y qué pretendes que haga?

¿Que no intente ligar contigo?

-¡Ja ja ja!… ¡¡Hombres!!- Dijo coquetamente mientras se daba la vuelta para atender a otras personas de la barra.

La estaba empezando a envenenar. Ella había asumido que yo iba a ligar con ella y ella sonreía. Aplicando el espectador estaba claro. Mi actitud, directa, sincera y transparente pero exigente le gustaba.

Pero lo que creo que más le gustaba es que había captado en seguida algo que ella se valoraba mucho de sí misma. Su inteligencia.

Volvió a los dos minutos a la zona donde yo me encontraba. Se había soltado el pelo. Lo tenia rubio amechado pero natural y estaba preciosa. O sea… HABÍA MANDANGA. En ese momento miró hacia la puerta y me dijo seria y con cierta expresión decepcionante.

-¡Mira! Ha llegado tu amiga Alejandra.

Al girarme vi a un chica muy atractiva y guapa. Seria y altiva. No era la chica que cruza. -No es ella.- le dije.

-¿Ah no?- dijo muy sorprendida. Tras unos minutos en los que Alejandra charlaba con mi nueva camarera rubia, volvió a acercarse a mi.

-Hay que hacerle caso a la jefa.

-Desde luego- contesté. La cosa estaba clara. Si la chica que cruza no era la jefa, esta preciosidad debía ser mía.

-Tengo un plan. Te voy a preguntar el nombre en otro sitio. Eres una chica inteligente y por tanto estoy seguro de que valiente. (le apliqué la herramienta del directo examinador A o B). O me voy y que nos

hayamos conocido no ha servido para nada, o ya que somos atractivos, guapos, perspicaces y que sabemos valorar lo bueno, mañana quedamos por la tarde antes de que entres a trabajar a tomarnos algo

y a comprobar lo inteligentes que somos los dos…. Ella me miró un segundo y dijo ..

-Mañana no trabajo.

-¿Eso lo convierte en una cena? pregunté… -Bueno. -Una chica inteligente. Apunta tu número y te llamo mañana. Ella apuntó su número en mi movil bajo el nombre de Raquel y me despedí con una sonrisa.

-Puedes estar seguro de que solo me has caído bien y que mañana no va a pasar nada entre tú y yo.

-No me cabe la menor duda.- le dije con una sonrisa. Al girarme susurré sin que me oyera… ―lo mismo que dijo mi última logopeda”.

Salí por la puerta con una sonrisa. No había encontrado a la chica que cruza, pero me había cruzado con una chica preciosa, divertida y valiente. Y es que si es inteligente, la herramienta A o B no falla. Os contaré que pasará esta noche… pero antes, aprovechando que Raquel no trabaja hoy en el local, seguiré intentando encontrarla….

(14)

La chica que cruza (III)

Posted by: egoland Posted date: julio 15, 2011 In: Experiencias Propias | comment : 1

Queridos amigos,

Me quedé a medias con una historia que había añadido protagonistas. ―La chica que cruza‖.

Si recordáis, al ir a por ella me encontré con una animada y pizpireta chica que me aconsejaba productos de importación por mi barba y que aceptó una invitación para cenar conmigo.

Así pues, no hace muchos días ocurrió esa cita.

Yo llegué bastante flamenco. Tenía una confianza ciega en que esa chica y yo íbamos a disfrutar de nuestra cita de una forma clamorosa y que la cosa iba a acabar bien. ¿Por qué? Porque ella había demostrado ser inteligente e ingeniosa. ¿Y eso qué quiere decir? Que iba a saber valorar mi ingenio, iba a inspirarme e iba a hacerme reir. Combustible perfecto para alimentar las llamas de mi fogosidad y de mi comunicación fogosa.

Al llegar me la encontré con un vestido rojo y de falda corta. Un recogido en el pelo tipo antiguo y un maquillaje tan ligero como efectivo.

Era obvio que admiraba a Audrey Hepburn. Eso confirmaba mis sospechas.

Inteligente, refinada, culta y con un alto de concepto de sí misma. En la cama sería fogosa, abierta pero con la necesidad de tener un papel coprotagonista. Querrá tener su momento de mando.

-Hola.

-Hola. El vestido te queda de muerte. -Gracias. Tú también estás bien.

-No mientas. Mi operación bikini está siendo más costosa de lo que yo creía. Pero te aseguro que para cuando tengas que presentarme a tus padres ya estaré delgado.

Ella rió y me dijo que a sus padres les gustan con pasta. Que lo demás les dá igual. Lo que me llevó a corroborar que estaba delante de una chica especial. No había dicho lo típico de ―vas muy rápido‖. Nos sentamos en una terraza y utilicé el espectador de la película para corroborar lo que se avecinaba. Entonces hice un narrador…

-Nos conocemos una noche, quedamos, vienes preciosa yo vengo precioso… ¿Te das cuenta de cómo nos lo vamos a pasar?

-¿Te das cuenta tú de que aquí no va a pasar nada esta noche?

Esa frase implicaba una afirmación clamorosa de que sí iba a pasar algo por el matiz de

la TEMPORALIDAD. Ella había dicho ―esta noche‖. Eso me hizo sonreir y relajarme más todavía. Todo era cuestión de minutos… más o menos… pero minutos. Así que quise disfrutar de lo que tenía delante. Una de las técnicas de las que os hablaré en mi libro para que viváis de forma rabiosamente intensa es fotogafriaros mentalmente con ella en las escenas más representativas de cada momento. Ásí como grabad los audios en una grabadora invisible para que empiece a formar parte de vuestra memoria a cortoplazo y poco a poco la incorporéis a la de largo plazo. De esa forma dispondréis de un sin fin de recuerdos con ella y os permitiráAPRENDER DE ELLA. Tema abordado también en este blog y de importancia vital en el libro.

-Cierto, esta noche no va a pasar nada. Pero quiero que sepas que es probable que esta noche vaya creciendo en mi unas ganas intensas de que pase algo. Todo irá en función de si eres una chica abierta, inteligente y divertida. Ya te digo yo, que físicamente me encantas.

Ella rió con cierta incredulidad. Y es que yo me encontraba tan transparente y conectado con la energía que me imaginaba envolviéndonos que la interacción me parecía coser y cantar. Aunque en mi caso, lo de coser no está tan claro…

(15)

Hablamos de nuestras vidas de una forma intensa, divertida, yo dirigía la conversación hacia donde necesitaba, hacia donde me interesaba, y apenas hacía falta cortar hilos porque realmente a ella le interesaban las mismas cosas de mi que a mi de ella. Una hora después utilicé de nuevo el espectador de la película subtitulada para comprobar que estaba pasando. Era perfectamente coherente la escena con el texto. Esto iba como lo seda.

-¡Si esta noche no es maravillosa que me aspen! Te conozco, comparto tres de tus hobbies, a los dos nos flipan los Foo Fighters, eres rápida y fluída como el agua, ese vestido te queda de miedo y encima te estoy atrayendo… ¡Que maravilla de noche!

Ella volvió a reir e intentó repetir mi frase..‖te estoy atrayendo―… le impactaba mi actitud tan segura y a la vez cómica.

-¿Pero tú de donde has salido, Luis?

-No te centres en mi origen´. Céntrate en el papel que puedes tener en mi camino. -Eres un chico distinto- me dijo…

Eso me obligó a besarla.

Entonces ella me apartó con una mano.

-Por favor… - me dijo algo incómoda. Estaba claro que ella me deseaba, así que había que averiguar ese otro problema.

-¿Demasiado rápido? -Estoy casada.

La chica que cruza (IV)

Posted by: egoland Posted date: julio 29, 2011 In: Experiencias Propias | comment : 1

Si recordáis la historia (os invito a leer el transcurso de los sucedido en el apartado de Historias de seducción anteriores) ella había roto el diálogo e interrumpido nuestro beso por un motivo sorprendente.

-Estoy casada.

En ese momento me quedé helado. Y tras pasar unos segundos… reaccioné como suelo en situaciones de estres…

-¡Como en las películas!-dije. Y sin poder contenerme me reí algo incrédulo y resignado.

Ella al verme, se desconcertó y sonrió sonrojada. Hasta que no pudo evitarlo y rió unos segundos conmigo.

La situación era la que era. Y había que aceptarla. Como os decimos siempre en esta casa, el humor es un forma de aceptarse, aceptar las situaciones más incómodas para convertirlas en cómodas y sin las presión de las soluciones express. Por otra parte, mi experiencia en la vida, con alumnos y sobre todo con las mujeres, me ha hecho darme cuenta de que quitarle hierro y gravedad a lo que la persona que tiene delante es infalible.Desdramatizar una situación de carencia, inferioridad o vergüenza va a facilitar que se sienta a gusto contigo.

Ella nos había jodida la fiesta por estar casada, pues la mejor demostración de que no ha hecho nada grave ni me debe nada es que compruebe que ni me ha hecho daño, ni la situación va implicar ninguna ofensa a nadie.

No podéis imaginaros como me lo agradeció sin palabras.

-Eso quiere decir que si acabamos siendo novios será mucho más densa la historia de como nos conocimos… ¿‖eres consciente‖?

(16)

Ella esta soltó una carcajada desconcertada. Ya se había solucionado la situación presente. Ahora había que solucionar la futura.

-Soy consciente. Lo siento.-dijo de nuevo bajando la mirada.

-Entiendo que lo sientas. No me parece ni el momento nio el lugar para estar casada. Ella volvió a reir. Y yo también.

Pedimos otra ronda.

Me contó algunas diferencias entre ella y su marido sin entrar en detalles. Me habló de su momento. Muchas veces he oído en la comunidad de seducción que escuchar cosas relacionadas con su vida con otros hombres supone ―tragarse su basura‖ y que eso no había que consentirlo.

Es una de las cosas más peligrosas que he escuchado como norma en esto de la seducción. DEPENDE.

Ella me estaba explicando su situación y necesitaba de mi la comprensión de un hombre y un confidente. Es la respuesta NATURAL de un seductor.

Y por supuesto, así lo hice.

Poco a poco, os iré revelando técnicas de escucha y guía que utilizamos en la psicología para que os sientan personas interesadas y empáticas con la historia de los demás.

Yo, por supuesto le conté mi situación sentimental y como me sentía en este momento de mi vida. Ella me propuso cambiar de sitio. Y así lo hicimos.

Durante el camino le propuse pararnos en una esquina.

La apoyé contra la pared. Me acerqué en silencio milímetro a milímetro.

Ella no dijo nada. Volví a besarla y esta vez no hubo brazos en medio. Estaba asumiendo lo que estaba pasando y yo asumía mis riesgos. Me hubiera podido rechazar de nuevo.

¿Y qué?

Éramos un hombre y una mujer en un momento sensible, emocionalmente voraz, sincero e inmersos en una historia de cómplices.

Llegamos a nuestro destino excitados pero serenos. Ella sentía que conmigo no tenía nada que esconder y que yo me mostraba tal y como yo era.

Hablamos de cine, de música, de planes cada uno por su cuenta. Y tras una hora de descubrimiento mútuo me dijo:

-Quiero intentarlo con mi marido. Lo amo.

Yo la miré en silencio. Con cierta resignación.

-Lo entiendo.

Volvimos a besarnos. Dió un trago a su vino, cogió el bolso y se levantó.

-Gracias, Luis. Ya sé lo que quiero.

Entonces se fue con una sonrisa mirando hacia abajo. Acabé mi vino pensando en lo sucedido.

Me sentía tristemente bien.

Había ayudado a una mujer a tener claro algo: Después de probar a ser infiel o jugar con ello, iba a tomar las riendas de su relación. Amaba a un hombre con el que tenía un problema. Había probado lo que le pedía el cuerpo y el alma. VIDA y PASIÓN. Como todos, había cometido un error y se dió cuenta de que quería luchar por su relación porque yo le había hecho recordar por qué se enamoró de él.

LLamé a mi amigo Winnie. Compañero infatigable de mandanga. -Winnie, ¿esta noche salimos?

-¿Estás ―flamenco‖?

(17)

Seduciendo de día (III): Usa

Posted by: helio Posted date: mayo 30, 2011 In: Experiencias Propias | comment : 4

Seducir. Para mí seducir es equivalente a comunicar. Pero, revisando mis aventuras y anécdotas varias, he caído en la cuenta de que no ha sido ni una ni dos veces en las que he seducido sin compartir idioma con la otra persona. ¿Como seducir en situaciones en las que no controlas el medio de

comunicación? Os voy a contar mi historia con llamémosla Chan Hoo Wing.

Era Julio del 2010. Pasaba probablemente el mejor mes de mi vida en Orlando, trabajando para la Universidad de Florida y disfrutando de la compañía de gente de alrededor de todo el mundo. Para conseguir esa oportunidad exageré en la entrevista un poco mi nivel de inglés. Exagerar es un verbo más bonito que otros que podría utilizar.

La cuestión, lo había conseguido. Estaba en USA, la cuna del rock, del baseball, viviendo en un

apartamentito propiedad de la Universidad y disfrutando como nunca. La seducción era parte de mi día a día, mujeres de todos los países estaban en el mismo programa que yo; compartía tiempo y disimulaba mi carencia del idioma ante nacionalidades diversas. Os contaré muchas historias de ese mes, pero hoy me centraré en mi amiga Chan.

Llevaba dos semanas en USA y poco sabía de ella. Sólo que era taiwanesa y que allí tenía un novio taiwanes. Su edad, veintisiete años no correspondía con su físico, que aún guardaba un aire adolescente. Su profesión era la de administrativa. Habíamos cruzado un par de palabras tímidas y sinceramente, ella ya había cautivado mi atención, por exotismo, por sensualidad y por un físico que llamaba mi atención.

Estábamos de excursión en algún parque temático de esos que tanto gustan a los estadounidenses y una rusa ya estaba echándome broncas como si de mi pareja se tratase. Así que necesitaba un cigarro (horripilante hábito que tengo que dejar). La vi sola, sentada en un banco y con mi pauperrimo inglés la invité a acompañarme. ―I don´t smoke‖ ―I know, but I want to talk with you about something‖ (Lo sé, pero quiero hablar contigo sobre algo). Mi reacción no le dejaba opción a no venir.

Anduvimos hasta el rincón que tenían para fumadores. Allí ella se me quedó mirando con apatía. Y allí intente explicarme como pude. ―Well, the last days I was looking at you and…‖ Su expresión era parecida a ―Tío, no entiendo nada de lo que me dices‖

Segundo intento. ―So, I´m a boy, and you are a girl, a very special girl…‖ Su cara ni se inmutaba. Si quería conseguir algo no sería con mi famosa habilidad verbal. Así que vencí todas las barreras que mi cuerpo y cerebro podían tener y la besé en la boca. Eso demostró mi interés en ella de una forma directa. Fue un beso corto. Ella se quedó paralizada. Volvió la tranquilidad a mí. Lo había hecho. Sonreí y le dije que ya podíamos volver. En silencio caminamos hasta donde se encontraba el grupo.

Durante el resto del día nos cruzábamos miradas y yo le sonreía. Le hice un par de comentarios graciosos sin referirme a lo que había pasado horas antes. La diversión conmigo la tenía asegurada. Me sentía cómodo con la tensión, eso muestra seguridad y resulta atractivo.

Al final del día un autobús nos dejó en los apartamentos donde yo vivía. Ella se acercó a su coche para dirigirse a otra zona donde ella dormía. Cuando me aseguré de que la gente ya no estaba delante, me fuí hacía ella. ―¿Por qué no te quedas un rato en la piscina?‖ ―¿Por qué me has besado antes?‖

(18)

―Porque era lo que realmente quería hacer‖ . Ella dudó y se metió en su coche. Yo seguía

sonriéndole, con actitud comprensiva, sin inmutarme, sin reactividad, sabía que iba a ser difícil. Mi sonrisa se amplió cuando antes de irse me dijo ―Voy a por el bañador y vengo‖.

Cuando ella llegó, yo estaba en la piscina. Estaba preciosa. Se metió en el agua. La gente jugaba y reía alrededor, pero yo y ella estábamos hablando de nuestras emociones en USA; dedicamos media hora a conocernos. Yo hablaba de todo lo que estaba sintiendo, de la magia del rock, de la increible energía que sentía. Ella sobre la oportunidad de conocer un mundo tan distinto como el occidental. La invité a mi cuarto para enseñarle las fotos de mi ciudad y demás. Estaba justificadísimo, por el hecho de que estábamos mostrándonos quienes éramos y de donde veníamos.

Ella accedió. Una vez en mi cuarto volví a besarla. ―Álvaro, no creo que debamos hacer esto‖. “Es una pena, porqué desde que te he dado el beso yo creo todo lo contrario”. El resto podeís imaginaroslo. Las siguientes semanas ella me ayudó mucho con mi inglés. Compartimos nuestras culturas y muchas más cosas. Chan Hoo Wing. ayudó y mucho a que mi experiencia en USA sea inolvidable y espero algún día poder volver a verla.

El espectador de la pelicula subtitulada (II): La exnovia

Posted by: egoland Posted date: mayo 17, 2011 In: Experiencias Propias, Herramientas | comment : 3

Estoy en una terraza de verano.Saboreo un té al limón helado escribiendo para mi revista. Unas ocho personas comparten mi escenario. Mi objetivo era bajarme escribir sobre los celos y voy utilizar mi presente para acabar haciéndolo sobre el espectador de la pelÌcula subtitulada de nuevo.

Hace veinte minutos, al pedir la consumición ha pasado por la acera. Teresa. Y digo Teresa porque es un nombre propio completamente distinto al nombre real. Teresa, es una exnovia de feliz vida emparejada, que desde hace dos años ignora mi existencia de una forma, creo, que demasiado exagerada. Nunca he entendido esa necesidad que tienen algunas de romper cualquier vínculo con exparejas, e incluso de reescribir la historia para no tener ninguna justificación que permita charlar algún día, llamarse para preguntarse cómo va todo, o incluso recordar viejos tiempos en la cama si no hay nuevas parejas de por medio.

Para un profesional de la psicología como yo, acostumbrado a analizar conductas, el espectador de la película subtitulada es la VÍA para poder sacar conclusiones.

¿Qué pinta una persona que me ha

dicho sucesivas veces que me ama

ignorando mi existencia hasta niveles

ridÌculos?

-Hola Teresa.

-Vaya. ¡Qué sorpresa! Luis. ¿Qué tal?

Estaba algo más delgada que la última vez que la vi. Nerviosa y sonriente. El encuentro parecía haberle roto los planes fueran los que fueran.La he invitado a sentarse conmigo. Primero tenía mucha prisa, luego la estaban esperando hasta que finalmente y por mi insistencia ha accedido compartir mi mesa.

(19)

-Bla bla bla bal…. Estoy viviendo con mi novio… bla bla bla… -Estupendo Teresa. Yo estoy soltero.. bla bla bla bla… mi trabajo bla bla bla… La conversación giraba en torno a nuestras vidas desde una exposición objetiva radical de hechos y acontecimientos. Y por eso, tras unos minutos después he querido romper la dinámica llevándola al abismo de las emociones vinculantes. ¡Era Teresa! La misma chica con la que he planificado épocas, coqueteado con diseños de casas y saboreado sus recovecos.

-Teresa. Te mandé dos emails y dos sms. Y no me contestaste a nada. -Sí. Es que no pude. Estaba liada y tal y bla bla bla bla

-¿Sigues pensando en mi?

-¿Yo? Pero qué dices, Luis? Soy muy feliz. Oscar me da todo lo que necesito.. bla bla bla… No pude evitar utilizar el espectador de la película subtitulada: Si tenía todo lo que necesitaba, ¿por qué huía de mí? ¿Por qué no era capaz de contestar mis mensajes como alguien que se alegra de las buenas noticias de una persona de la que sabes sus inquietudes?

¿Por qué si el texto dice LO TENGO

TODO, la escena dice HUYO DE

VERTE?

Una vez más, el texto y la escena no eran congruentes. Ella intentaba rehacer su vida con el lastre de un reproche por nuestra ruptura. En el pasado yo no accedí dar un paso más vinculante, y ella no estuvo dispuesta a asumir que nuestro nivel de implicación en la pareja era asimétrico.

-¿Me tienes miedo, Teresa? ¿Me echas de menos?

-Luis. ¿cómo puedes decir esa memez? Tengo a un hombre que me hace feliz, que me demuestra† diariamente que soy la mujer de su vida. No tengo tiempo ni para echarte de menos ni para tenerte

miedo.

-Me alegro de verdad por ti. Pero, ¿sabes? que no contestes un mensaje tan cordial o poco amenazante para tu relación como ¿Cómo estás?”, parece que me percibas como una amenaza o que pretendas

castigarme. -Eso es una tontería.

-Yo solo quiero saber si quieres recibir mis mensajes de cuando en cuando o prefieres que me olvide de que existes.

-Luis. No quiero recibir tus mensajes. Aunque sean cordiales. - Entiendo.

El espectador de la pelÌcula subtitulada me lo decÌa claramente. Su expresión, esta vez, mucho á·s sincera, relajada y transparente transmitía su verdadero mensaje: No te he olvidado” “Necesito más

tiempo para poder ser tu amiga porque mi relación no ha conseguido fulminar mis reproches hacia ti.”Antes de levantarse, me ha mirado con los ojos humedecidos, apretado la mano y me ha dicho ―cuídate―.He soltado sus dedos aceptando los designios del destino y la he visto marcharse sin poder

evitar un suspiro en mi pecho. Teresa…

La chica del tren (I)

(20)

Tras un maravilloso taller en Madrid, donde los alumnos progresaron como águilas imperiales, me disponía a subir al tren para volver a Valencia.

Al sentarme en mi asiento, me dí cuenta de que estaba absolutamente rodeado de parejas. Jóvenes y treintañeras con pinta de regresar a sus casa tras visitar ARCO. La muestra de arte contemporáneo que se celebraba este finde en Madrid. Por una parte me daban cierta envídia, dormirían juntitos, abrazados y tendrían más cosas que contarse en su vida parejil.

Yo en cambio, volvía cargado de un montón de recuerdos, sonrisas y rechazos superdivertidos, del tallerGESTIÓN DEL RECHAZO, además de una aventura nocturna con una amiga valenciana que me encontré en Madrid. Sorpresas de la vida.

Había sido intenso, y me merecía sin lugar a dudas, una cerveza en la cafetería del tren. En frente de mi se sentó una mujer sola. De unos 40 muy bien llevados. Era elegante, de piel tersa y sumamente exquisita en sus complementos.

-Buenas- le dije para que viera que no iba a consentir que no nos saludáramos.

Ella sonrió y me contestó con cierto tono de disculpa. Cogió su móvil y se puso a Whatsapear . Era la única no emparejada que tenía alrededor y no tenía mucha gracia aquel plan.

-Perdona, cuando acabes con el móvil estaría bien que nos diéramos conversación. Nos ha tocado enfrente y tenemos dos horas de viaje. ¿Lo ves viable?

Ella se quedó sorprendida.

-Claro- pronunció con una sonrisa incrédula. -Me llamo Luis ¿y tú?

-C.

Nos contamos qué habíamos hecho cada uno en Madrid. Yo dije que hacía cursos sobre psicología y ella tenía una galería en Valencia. A los diez minutos de conversación ella se quitó la chaqueta y me

sorprendieron dos pechos verdaderamente sugerentes. Grandes y altos. Y aquello me cambió por dentro y en seguida por fuera.Interrumpí su discurso sobre las nuevas tendencias pictóricas para decirle algo claro y conciso.

-C, perdona que te interrumpa, pero quisiera que no hubieran malos entendidos. Me pareces una mujer muy atractiva. Por si pareciera que no me lo resultas.

Ella se puso roja y miró a su alrededor. Todas las parejas del tren nos miraban pendientes de su respuesta. Fué divertido.

-¿Estás ligando conmigo?

-Pues desde luego, lo voy a intentar. Pero es un problema mío. ¿Tú que harías si se te sentara enfrente una mujer alta, elegante, de ojos claros y con un cuerpo tan escultural? (HERRAMIENTA PONTE EN MI

PIEL)

-¡Ja j aja! Pues no sé…

-Pues yo sí que lo sé. ¿Nos vamos a la cafetería? Te invito a tomar algo. Había que modificar nuestro entorno. Tanta gente delante me iba a estropear la mandanga. En la cafetería pedí una cerveza.

-¿Qué quieres tomar?

-Un ron con cola-dijo.

-¡Vaya! No pudimos evitar reírnos ambos.

-No siempre intentan ligar contigo en un tren.- contestó justificándose.

Era obvio que ella quería eliminar sus disonancias, quería divertirse y sabía que tomarse una copa la ayudaría a quitarse vergüenzas e timideces de encima. El espectador de la película lo decía claro. ¿Qué hace una mujer pidiendo un ron cola en la cafetería de un tren con un tipo de barba diabólica confeso pretendiente?MANDANGUEAR!!!

(21)

-Me gusta tu respuesta.

-Pero te advierto que no soy una mujer fácil.

-Pues yo te advierto que en eso nos parecemos. Así que olvídate de conocernos, tomarnos una copa en una cafetería y acabar haciendo el amor en algún lugar de estos vagones.

Ella rió de forma impulsiva.

La conversación se había tornado explícitamente sexual y la cosa tenía muy buena pinta.

-¿Tienes pareja?- me preguntó.

Antes de contestar me paré un momento para observarla. Esa pregunta y con ese tono, me sonó distinta que otras veces. ¿Realmente a ella le importaba? Podría ser. Quizá se estuviera planteando una proyección de futuro , ¿pero tan rápido? Era una mujer de edad. Elegante y culta, con lo que no parecía que estuviera planteándose una futura relación conmigo. Y dado que había pedido un ron cola, percibí que quizá lo preguntaba para saber el nivel de complicidad que había entre ambos. Así que me la jugué DOBLE O NADA y me inventé algo que se pareciera a lo que creía que ella tenía.

-Se podría decir que no estoy completamente solo. Ella sonrió y sorbió su copa.

-Yo tampoco.

Ahí lo teníamos. El plan era una infidelidad de igual a igual. Los dos infieles mejor que uno solo. Ahora estaba claro que los mensajes bilaterales surgirían solos.

La chica del tren (2)

Posted by: egoland Posted date: febrero 23, 2012 In: Experiencias Propias | comment : 31

-¿Qué es lo que más te gusta de tu personalidad?

-Creo que soy bastante intuitiva.

-¿Y qué intuyes que va a pasar entre nosotros en este tren?

Tras otro trago, me contestó que intuía que podía pasar algo que no tenía planeado, a lo que le contesté que coincidía con ella en el análisis.

-¿Y tú?

-Pues antes de hablar de mí quisiera decirte que me gusta de ti es que vives el momento. Eres una mujer aventurera. ¿Me equivoco?

-No. Me gusta vivir el presente.

-Se agradece encontrarse personas que se parezcan a uno.

-Y qué es lo que más te gusta de ti?-preguntó con interés.

-Yo diría que me gusta comunicarme con todo lo que me rodea, sobre todo con las personas que se parecen a mí.

-Sí. Conmigo desde luego te has comunicado muy bien.

-Se hace lo que se puede. Pero aún puedo comunicarme mejor.

-Ah ¿sí?

Me dí cuenta de que estábamos sólos en la cafetería y que la camarera estaba de espaldas. En ese momento la besé en los labios. Tenía una boca espléndidamente carnosa con una lengua que se movía lenta y densa.

Al acabar el beso ella pidió otra copa. Sabía la que se le avecinaba. Y yo estaba encantado de la vida. De hecho, durante la conversación, ella no hacía el menor esfuerzo en que conocieras sus datos personales. Y todo lo que no es normal es anormal. Parecía evidente que estaba casada y quería darse

(22)

una fiesta. Yo podía suministrarle emociones fuertes pero apenas quedaba una hora de trayecto. No tenía pinta de que una mujer en pareja pudiera retrasar su llegada a casa. Así que lo tuviera que pasar habría que intentar que sucediera en el tren.

Entonces creí conveniente empezar a enterarse de qué sitios dispone un tren para la pasión. Lo primer que pensé es en el servicio. No iba a ser muy romántico pero sí podría ser morboso. Quizá hubiera algún cuarto de limpieza…

C. Volvió con dos copas. Una para mí y otra para ella.

La cosa estaba clara. Quería algo cañero, mandanguero y sin romanticismos de por medio. -¿ Y qué es lo que más te gusta de ti físicamente?

-Yo creo que mi boca.

-Preciosa, por cierto. ¿Pero qué me dices de tus pechos?

-Dicen que están muy bien.

-Entiendo. Eso me confirmó mi idea de su cuerpo.

Le pedí entonces que se desabrochara un botón de su camisa. Ella miró a su alrededor y lo hizo. Tenía un escote absolutamente hipnótico.

-¿Qué harías tú si fueras yo y tuvieras a una mujer como tú con tan buen gusto para elegir la ropa?

-Pues pasarlo mal. Porque estamos en un tren.

Entendí las ganas que tenía de jugar su poder sobre mí. Por lo visto llevaba tiempo sin sentirse un objeto de deseo explícitamente codiciado. Y lo cierto es que conmigo lo estaba consiguiendo. Me imaginé casado con una mujer como ella y se hizo complicado entender a su marido, si es que estaba en lo cierto. Tanto aroma y tanta curva me podría tener enganchado a su lado mientras estuviera vivo.

-Pues sí. La verdad es que me lo puedes hacer pasar muy mal. ¿Sueles hacéselo pasar mal a la gente o sólo es a mi?

Ella rió y me contestó que hacía mucho tiempo que no. Durante más de dos minutos nos miramos hablando de el tipo de hombres y mujeres que solemos encontrarnos en la vida. Ella me dijo que se suele encontrar hombres muy tímidos que la miraban con deseo de forma incómoda. En cambio otros

expresaban sus deseos muy poco acertadamente. Y que jamás ninguno le había dicho algo así en un tren.

Yo le dije algo parecido a una media verdad, que me sonó a mentira, porque me recordaba una historia parecida en un tren dirección Sevilla con una chica más jovencita, eso sí, con menos pecho.

-Pues tú debes ser la primera mujer con semejante boca, semejante escote y con tanto misterio sobre su vida, que me inspira tanto en un tren. De hecho, te daría otro beso.

Recuerdo a mi pene en una actitud muy bélica. Ella me negó con un dedo delgado y un anillo verde.

-Ahora aquí hay gente.

-Sí, un señor leyendo un periódico y la camarera. Al primero se le vé muy concentrado, y la camarera no va a poder moverse de su sitio.

Ella se divertía con sus negaciones. De hecho, parecía una cría disfrutando de sus primeros momentos de tonteo.

-Ya. Y ¿qué posibilidades crées que tengo para que al llegar a la estación te vengas a mi casa? -Ningunas.

-¿Ningunas? ¡Joder! Esto ya no mola tanto, C. Quiero que lo sepas.

-¿Tú no eras como yo, hombre de vivir el presente?

Esa frase sólo indicaba algo: Había que buscar un puto vagón, camarote, habitáculo o como se le llame técnicamente en menos de 10 minutos.

(23)

-Nos vamos de paseo, C. No te cojo la mano pero imagínate que estamos cogidos.- le dije para evitar incomodarla ante la gente.

Sus ojos brillaron por un momento más de lo habitual. Era una mujer verdaderamente atractiva. Decenas de caras dormían, leían o se entretenían con la película de las pantallas. Eran completamente ajenos a la escena bélico-emocional-sexual en la que C. y yo nos encontrábamos. Atravesamos pasillos y en cada línea negra que había en las paredes, yo rascaba como si hubiera una puerta. Todo estaba cerrado y aquello a ella le hacía gracia.

-Estamos teniendo muy mala suerte, C.

-O buena. Depende de cómo lo miremos.

-Yo lo veo mal. ¡jajajaja! Y tú deberías verlo igual, C.

-Es muy divertido.- me dijo.

Ella solita nos hacía los NARRADORES. Y vedaderamente era divertido. Pero yo estaba más cachondo que un orangután keniata, y aquello, estaba convencido se podría convertir en algo más divertido todavía si cualquier de esas puertas de plástico se abrieran.

Entonces volví a besarla.

Nos dirigimos al servicio más cercano. Estaba ocupado.

Por un instante nos dimos cuenta de que la excitación era mútua. Esperamos una eternidad, pero al final se abrió la puerta del baño y salió una señora de la cual no recuerdo su cara.

Justo a punto de entrar me dijo con un tono de voz de disculpa que tenía el periódo pero que me podía hacer feliz de todas formas.

-Tengo el periodo.

Un cuarto de hora después, C. me dijo que no iba a darme el teléfono ni ninguna forma de

contacto. Llegamos a la estación y se aseguró de salir por una puerta distinta a la mía.Mientras arrastraba mi maleta, la vi con un hombre alto, mayor y bastante guapo.

Seguramente su marido.

Me sentí confuso. Una mezcla de paz y de placer. Una mezcla de tristeza y de haberme sentido utilizado.. ¡Cómo nos parecemos las mujeres y los hombres! Algo bello al fin y al cabo.

La chica de la tienda de animales I

Posted by: egoland Posted date: diciembre 26, 2011 In: Experiencias Propias | comment : 2

Hace exactamente una semana me encontraba paseando por mi ciudad tras despedir a un alumno de un taller personalizado. Había sido un éxito y como tras cada taller, me sentía extenuado. De pronto ví una tienda de animales que no conocía. Está bien que la gente emprenda negocios en los tiempos que corren. Me acerqué al escaparate y me quedé petrificado:

Ante mi, dos tortugas geocleone pardalis de más de un palmo cada una. Tortugas terrestres leopardo. La gente que me conoce sabe que si hay cuatro cosas en la vida que me encantan son las chicas, el rock, las tortugas y leer filosofía. Las cuatro siguientes cosas que más me gustan podrían ser perfectamente quejarme de las chicas, quejarme del rock, quejarme de las tortugas y criticar a los filósofos. Aunque las cuatro siguientes serían criticar a los que se quejan de las chicas, a los críticos de rock, a los que se quejan de las tortugas y a esos tipos que leen a filósofos para luego criticarlos.

El caso es que eran preciosas. Entré ilusionado a la tienda para encontrarme con una chica delgada y castaña. De rasgos atractivos y piel lechosa. Iba con una especie de bata verde. Como si fuera una veterinaria.

Referencias

Documento similar

Si tiene alguna pregunta sobre este medicamento, hable con el médico de su hijo, enfermera, farmacéutico u otro proveedor de atención médica. Si cree que ha habido una sobredosis,

Si tiene alguna pregunta sobre este medicamento, hable con el médico de su hijo, enfermera, farmacéutico u otro proveedor de atención médica. Si cree que ha habido una sobredosis,

Digamos que uno tiene un cuerpo y que puede disponer de él como quiera (salvo por unos parámetros impuestos que en honor a aquello que se denomina “sentido común” uno no

La Normativa de evaluación del rendimiento académico de los estudiantes y de revisión de calificaciones de la Universidad de Santiago de Compostela, aprobada por el Pleno or-

pintorescas para el turista; ataúdes en las calles porque en la pandemia no se da abasto con los entierros; muertos por el virus circundante que se llevan sentados en un auto

Los doce leones originales han pasado un complejo proceso de restauración antes de volver a su lugar en la base de la fuente.. Los restauradores han eliminado las

Gastos derivados de la recaudación de los derechos económicos de la entidad local o de sus organis- mos autónomos cuando aquélla se efectúe por otras enti- dades locales o

Si tiene alguna pregunta sobre este medicamento, hable con el médico de su hijo, enfermera, farmacéutico u otro proveedor de atención médica. Si cree que ha habido una sobredosis,