• No se han encontrado resultados

Cesar Moro - Obra poetica 1980.pdf

N/A
N/A
Protected

Academic year: 2021

Share "Cesar Moro - Obra poetica 1980.pdf"

Copied!
272
0
0

Texto completo

(1)

César Moro

OBRA POÉTICA

1

Prefacio de André Coyné

Edición, prólogo y notas de

Ricardo Silva-Santisteban

I n s t i t u t o N a c i o n a l de C u l t u r a

(2)

869.56 Q73Z9S

[Quíspez Asín, Alfredo] 1903-1956.

César Moro [seud ] Prefacio: André Coyné. Prólogo Ricardo Silva-Santisteban. Lima, Instituto Nacional de Cultura,

1980-t. 21 cm.

Publicación bilingüe de su obra escrita en francés.— Cf. "Agrade' cimiento".

Bibliografía por Miguel Ángel Rodríguez Rea: 1.1.

Contiene 1.1. Obra poética.— 1. Poesías peruanas - Siglo XX

2. Escritores peruanos - Biobibliografías (Quíspez Asín) I. Coyné, André

n. Silva-Santisteban, Ricardo comp. BN80-01

( c ) de esta edición

Instituto Nacional de Cultura

(3)

AGRADECIMIENTOS

Este primer volumen de la O b r a p o é t i c a de César Moro recopila los textos que el propio poeta organizó en coleccio­ nes (con excepción de la segunda y la última) aunque al­

gunos no llegó a publicar en vida. Así, este libro pretende

cumplir varios cometidos: coleccionar lo que el propio poe­ ta seleccionó de una obra más vasta, dar una imagen cabal de su obra poética, ofrecer un acceso amplio a su poesía, gracias a la publicación bilingüe de su obra escrita en francés, y dejar dispuesto el camino para la edición de las poesías sueltas con las que habrá de completarse la publicación de la obra poética. Nunca se agradecerá en forma suficiente a André Coyné, su albacea literario, la publicación postuma de buen número de estos textos. Gracias a él se tuvo acceso, tras la muerte del poeta, a

L a t o r t u g a e c u e s t r e , las C a r t a s , A m o u r á m o r t y , con el presente

libro, a P i e r r e d e s s o l e i l s .

Américo Ferrari nos ha pedido dejar constancia de su deuda de gratitud con André Coyné por su preciosa ayuda en la revisión de las traducciones de A m o u r á m o r t . Eleonora Falco, a la ayuda de Javier Sologuren y de Nanou Truel en su traducción de T r a

-f a l g a r S q u a r e .

Por mi parte, no puedo dejar de mencionar la invalorable ayuda de Javier Sologuren en todas mis versiones de la poesía

(4)

de MOTO. A André Coyné por sus minuciosas y acertadas obser-vaciones a mi traducción de L e c h á t e a u d e g r i s o u , que permitie-ron superar los errores de una primera publicación, y el documen-tado artículo que precede esta edición. Igualmente, a Patricia Pinilla, estudiosa de la obra de Moro, sus acertadas sugerencias a la versión de P i e r r e des s o l e i l s . A Américo Ferrari y a Eleonora Falco debo agradecerles el haber respondido con tanto entusias-mo coentusias-mo prontitud con sus versiones de los libros más difíciles de Moro. A Emilio Adolfo Westphalen el haber permitido la reproducción de su versión ya clásica de L e t t r e d ' a m o u r . A Ma-nuel Moreno limeño debo agradecerle él haber puesto en mis manos, siempre con generosidad, tantas publicaciones periódicas, prácticamente inaccesibles, con textos de Moro, así como varias de sus primeras ediciones que me ha venido prestando a través de los últimos años. Ha sido una suerte contar en forma irrestricta con su estupenda biblioteca. A Miguel Ángel Rodríguez Rea, una vez más, por la preparación del trabajo bibliográfico sobre Moro.

Por último, no menos, pues a su empeño se debe la realiza-ción de este volumen, a los directores del Instituto Nacional de Cultura, el haberme confiado la delicada labor de su preparación.

(5)
(6)
(7)

CESAR MORO E N T R E LIMA, PARÍS Y MÉXICO

Una vez desaparecido Bretón, y disperso el grupo que no podía darle la razón a la muerte, a su muerte, pero que tampoco podía permanecer mucho tiempo sin sacar las conclusiones de dicha muerte, tal vez pueda uno hablar de un d e s p u é s del Surrea-lismo sin incurrir en la sospecha de estar llevando agua al mo-lino, o al gaznate —de todos modos seco— de los eternos sepul-tureros que, desde 1930, se desgañifan abucheando un cadáver al que nunca nada correspondió en la realidad. Un d e s p u é s del Surrealismo en el sentido en que hubo un a n t e s , y en que Bau-delaire, por ejemplo, fue según Bretón "surrealista en la moral", sin que las "ideas preconcebidas" por las que también (tsentía algo" nos parezcan (como le parecían a Bretón, que sólo consi-deraba incólumes a quienes la "voz surrealista" le iba apuntando) falsear, cuando se interponen, el juego de ecos que su poesía —su moral, por consiguiente— despierta en nosotros. Efectivamente, ¿quién puede obligarme a pensar que Baudelaire supiera al res-pecto menos que Bretón? Lo supo de modo distinto, a su manera, tan sensible a la irrisión del destino que nos toca como al poder que, sin embargo, tenemos, de oponerle en cada caso la pureza de nuestros rechazos o de nuestros delirios.

Debería bastar el acuerdo sobre estos dos puntos, pues excluiría a quienes es preciso excluir: a los realistas, aquellos que tratan de

(8)

tú y voz al ídolo —bastante gente en suma—, preservando al mis-mo tiempo la oscuridad que atañe al "punto supremis-mo" y alas "pre-misas fundamentales del Surrealismo" en sus relaciones con las "tradiciones"; o a aquel "espíritu" que animó primero a Nerval (quien no obstante se movía dentro de un universo de culpa y sal-vación, cuya imaginaria verdad acogía cualquier ortodoxia al lado de cualquier herejía) y asimismo a aquellos "signos en el Pensa-miento" a los que un Artaud o un Daumal sacrificaron la actividad colectiva y la apariencia misma de la actividad poética.

Sin duda, el problema no era aún aquél para el joven perua-no que llegó a París en 1925 ostentando el magnífico perua-nombre que acababa de elegir: César Moro, y que luego descubrió el m á s a l l á

d e l o s d í a s surrealistas como el más allá de sus propios días, la

sede de un desenfreno espiritual al que estaba de antemano pre-parado. No por ello dejaría de manifestar su insolencia, ya fue-ra escapándose de su cuarto de hotel pafue-ra reunirse con sus ami-gos rusos blancos del Schérazade, ya interrumpiendo una discu-sión política en el seno del grupo para señalar que, si bien el ministro burgués ese día puesto en el banquillo era un señor ho-rrible, debió, no obstante, haber sido un hombre bello. Poesía, amor, rebelión: sí; en el cielo del deseo, el incendio del corazón y de los sentidos, ¡pero que ningún deseo vacile en darse a conocer! Moro nada abjurará cuando llegue a admirar el M o n s i e u r G o d e a u

i n t i m e y, por sobre todo, E n b u s c a d e l t i e m p o p e r d i d o . Me

per-mitiré citar, a propósito, estas líneas escasamente leídas, que sur-gen directamente de Proust y son de Crevel, a quien su fervor por Bretón no le impidió frecuentar a Jouhandeau:

Mientras las terceras personas crean en un vicio,

mientras esperen espectáculos bien montados o, en todo caso, una diseminación de gestos que se complacen en considerar tan culpables y tan raros como las orquídeas de Osear Wilde: respetuoso interés. Pero que venga el sufrimiento al que ninguna extravagancia revela, y al que no. aumenta ninguna persecución social, ningún calabozo, ni el boato del peor esteticismo, que venga el sufrimiento sin palabras, el sufrimiento

(9)

silenciosa-mente corrosivo, y aquellos que habían esperado deco-rados curiosos, anécdotas picantes y crónicas escanda-losas no perdonarán a la pasión su dolor demasiado simple.

De los años de Moro en París dan testimonio su firma en

L e s u r r é a l i s m e a u s e r v i c e d e l a R é v o l u t i o n ; luego, en el

home-naje a Violette Noziéres, as\ como también la nota al pie del ma-nifiesto L a m o v i l i z a c i ó n c o n t r a l a G u e r r a n o e s l a P a z (1933), donde se denuncia

la abominable sentencia que acaba de ser lanzada

contra los marinos de los cruceros peruanos A l m i r a n t e

G r a u y C o r o n e l B o l o g n e s i , que se rebelaron el 8 de

mayo pasado para protestar contra la mala alimenta-ción y los excesos en la disciplina.

Entretanto, el francés se ha convertido en el idioma natural

de Moro, del mismo modo que la poesía, esta flor venenosa cuyos pétalos habrán de marchitarse casi todos en sus maletas y en sus cajones; a tal punto le interesaba más respirar su olor que sacar partido de ellos para lucirse.

Cuando regresa a Lima, en 1934, comprueba el atractivo que el Surrealismo ejerce a la larga distancia sobre los más jóvenes. Así por ejemplo, en Emilio Adolfo Westphalen, poeta que enmu-deció demasiado pronto, pero que sigue siendo hasta el momento un crítico de excepcional lucidez. En 1935, Moro organiza una exposición en que las tres cuartas partes de las obras —pinturas, dibujos, collages— son suyas. Desde 1928 habían aparecido en Buenos Aires dos números de la revista Q u e dirigida por Aldo Pellegrini, y ciertas tendencias surrealistas se habían abierto paso no sólo en Argentina, sino también en Chile. Sin embargo, aún no se había visto en el continente una explosión de imágenes plásticas tan expresamente ligada al Surrealismo, y cuyo catálogo, henchido de fórmulas insólitas dentro del propio grafismo —a partir del enunciado liminar de Picabia: "El arte es un producto farmacéutico para imbéciles"— propendiese así a provocar a los

(10)

defensores de los academismos de todo tipo, comenzando —o ter-minando— por el academismo supuestamente revolucionario del

i n d i g e n i s m o , que Moro no tardaría en calificar de última ola de

la barbarie artística, recuperando de paso la palabra "arte" para hacerla designar, desde entonces, aquello que "empieza donde acaba la tranquilidad": "Por el arte q u i t a - s u e ñ o , contra el arte adormidera".

Un apéndice del catálogo arremetía contra Vicente Huido-bro, cuya poesía, en la época de N o r d - S u d , había reflejado la de Reverdy, y que por entonces, en E l á r b o l e n c u a r e n t e n a acababa de parodiar U n a j i r a f a de Buñuel, publicada en L e s u r r é a l i s m e

a u s e r v i c e d e l a R é v o l u t i o n . El chileno, indignado, trató de llevar

la discusión al terreno de las costumbres. De Lima le respondie-ron en un libelo colectivo: V . H . o el o b i s p o e m b o t e l l a d o , en que el aporte de Moro —escrito en francés— s e titula " L a P a t e e d e s

c h i e n s " (La bazofia de los perros).

Moro y Westphalen habrían de colaborar pronto en un bole-tín clandestino a favor de la República Española, antes de lanzar, en vísperas de la gran conflagración mundial, el primer y único número de E l u s o d e l a p a l a b r a .

Contra las aves negras del oscurantismo, los

cuer-vos sombríos del imperialismo fascista de sesos descol-gados en descomposición, de los imperialismos demo-cráticos de lengua de hormiguero y cola de ratón, de la burocracia stalinista con una colmena de moscas en cada ojo, oponemos nuestra confianza en el destino del hombre y en su próxima liberación. En 1925 sitúan los surrealistas el fin de la era cristiana. E L U S O D E

L A P A L A B R A pretende recordar que estamos en 1939.

En 1938, Moro vuelve a salir de Lima y se establece en

México, donde, con motivo de la estancia de Bretón, presenta en

L e t r a s d e M é x i c o y en P o e s í a algunos poemas traducidos de los

surrealistas franceses: "El Surrealismo es el cordón que une la bomba de dinamita con el fuego para hacer volar la montaña".

(11)

en la guerra, Moro y Wólfgang Paalen montan la exposición que habían preparado junto con él, y que abre sus puertas en febrero de 1940, en la Galería de Arte Mexicano. El propio Moro escri-bió las palabras de presentación, publicadas en español y en inglés.

Por otro lado, un primer enfrentamiento había ya opuesto a Moro con Bretón: lo señalo porque sirve para explicar lo que sigue. Por razones de orden táctico, el pintor Diego Rivera se encontró asociado al manifiesto P o r u n a r t e r e v o l u c i o n a r i o i n d e

-p e n d i e n t e , redactado -por Bretón y Trotsky; Moro conocía al -

per-sonaje, con su vanidad "megalo-mito-paranoica", y desconfió de antemano de una causa que sentía la necesidad de movilizarlo.

A la hora en que la más siniestra de las catástrofes se abatía sobre el mundo, él invocaba a los pueblos de Inglaterra, Francia, Alemania, Polonia, etc., "contra los siniestros antropófagos: Cham-berlain el Provocador, Hitler el Demente Paralítico, Mussolini el Gran Comendador del excremento, Daladier el Inaugurador TV? 2 del monumento a los muertos", repudiando al mismo tiempo los slogans cacoquímicos de la "Tercera Cloaca Internacional". ¿Qué crédito ya entonces otorgaba a la Cuarta? Trotsky recibía del exilio un aura que habría de aumentar con su, martirio. Su adhesión u una forma de revolución que establecería "desde el comienzo [. . . ] para la creación intelectual [. . . ] un régimen a n a r q u i s t a de libertad individual", ¿sería de verdad mucho más que un deseo piadoso? El poder obliga, y Trotsky en el poder había realizado la feroz represión de Cronstadt y el cobarde asesinato de los Makhnovistas. Además, la lectura de S u m o r a l y l a n u e s t r a con-duciría pronto a Bretón a declarar su estupor ante el hecho de que hasta Trotsky apelara al viejo concepto jesuítico: "El fin justifica los medios", y a pedir que "ciertos aspectos del pensamiento de Le-nin y hasta del de Marx, sean sometidos a una crítica atenta". En adelante el autor de N a d j a insistiría cada vez más en Fourier y en "su interpretación jeroglífica del mundo, fundada en la analogía entre las pasiones humanas y los productos de los tres reinos de la naturaleza".

No es mi tarea argüir de Bretón contra Bretón. Otros se encargarán de discernir en sus escritos lo que sólo es producto de la fatalidad de la época, y contra lo cual Artaud quiso prevenirlo.

(12)

Regreso a Moro. Cuando yo hablaba de un d e s p u é s del Surrealis-mo que correspondiese a su a n t e s , tenía en mente más bien algún

al l a d o . En la Exposición Internacional de México, los pintores

propiamente surrealistas —algunos a largo plazo, otros a uno más o menos corto— eran confrontados, no sólo con objetos de arte mexicano antiguo y de "arte salvaje", sino también con las obras de pintores mexicanos vivos, que contribuían a crear la atmósfera sin someterse totalmente a ella. Provenían en general de los

C o n t e m p o r á n e o s que, alrededor de 1930, habían leído más a

Coc-teau y a Max Jacob (ya Superviélle, Giraudoux y al Jouhandeau de A s t a r o t h ) que a Bretón y a Péret. Dos de ellos, Agustín Lazo, insigne conocedor de la cocina pictural, y Xavier Villaurrutia, poeta de verbo sonámbulo y de una esplendente precisión, eran ya para Moro los amigos admirables que compartía con Wolfgang y Alice Paalen, Leonora Carrington, Remedios Varo, y aquellos surrealistas a quienes la tormenta fijaba o fijaría en las alturas del Anahuac. Hubo allí apertura recíproca.

En México, tierra elegida, el Surrealismo, cuya verdad era defendida por Péret, se convirtió más bien en el lugar predilecto de una múltiple amistad, en la que respiraba un núcleo de seres que había reconocido, de una vez para siempre, su entera libertad frente a la obsesión de los abandonos o de las adhesiones. Paalen, en forma totalmente independiente, se preguntaba: "¿qué pin-tar?", y proponía como nuevo objeto del arte la "visualización directa de las fuerzas que nos mueven y que nos conmueven", una verdadera "cosmogonía plástica". El funda y dirige D y n , mientras que en Nueva York, Bretón funda y dirige V V V , Moro colabora en D y n , pero no en V V V , y cuando aparece el número 4 de esta última revista, se siente obligado a expresar su desacuerdo —voluntariamente sereno, moderado y sin rencor— con un mo-vimiento que había constituido su razón de ser, sin que pudiera imaginar que algún día habría de alejarse de él. Cuando aparece

A r c a n e 1 7 , tendrá la oportunidad de reafirmar su decepción, ya

que la atracción siempre viva del lirismo de Bretón no le parece suficiente para paliar los límites del análisis o de la incertidum-bre del juicio:

(13)

La afirmación de que todo ser humano busque

( s i c ) un único ser de otro sexo nos parece tan

gratui-ta, tan oscurantista que sería necesario que el estudio de la psicología sexual no hubiera hecho los progresos que ha hecho para poder aceptarla, o pasarlo por alto siquiera. ¿Acaso no sabemos, por lo menos teórica-mente, que el hombre persigue a través del amor la satisfacción de una fijación infantil más o menos bien orientada, más o menos aceptada por el super-yo, por la sociedad? ¿No lo enriquece más bien con una es-pecie de fatalidad dramática determinándolo ya desde la infancia?

Tendría que citar enteramente el largo reproche que Moro

le hizo al Surrealismo de los años de la guerra, en el sentido de que no exploraba suficientemente el aporte de Freud tanto en el campo personal como en el colectivo, y, muy a menudo, se contentaba —en lo que al sueño se refiere— con ciertas banali-dades que no pasaban de ser agradables, descuidando por com-pleto —pese a la evidencia de las catástrofes— la toma de con-ciencia efectiva de los líderes de un mundo loco, líderes que, no habiendo resuelto sus propios problemas y no poseyendo por lo tanto "sino una visión parcial y ferozmente individual, condicio-nada por su propia carencia frente a la realidad", no pueden concluir ningún acuerdo válido ni, mucho menos, lanzarse a la tarea de podar "las ramas inútiles del bosque frondoso de los pre-juicios". El arte y a su vez la estructura social, la estructura social y a su vez el arte, dependen del grado de lucidez psicológica: "¡Quién no ha experimentado el terrible desierto estéril que a veces nos ofusca impidiendo toda manifestación a pesar del oleaje tempestuoso que hierve interiormente!".

Moro no se atribuía ningún papel de director, pero lo iban ganando las secretas convicciones originarias por la pérdida de convicción en el siglo "en que tenemos la fatigosa dicha de vivir

y en donde cada cual se halla para siempre privado del derecho

(14)

¿No era él acaso quien afirmaba: "Sólo los bandidos son gente convencida"?

Escandalizado por los "acercamientos inauditos" que el con-flicto mundial conllevaba, Moro reaccionó invocando "la guerra civil contra la guerra de fronteras, [. . . ] la fraternización de los ejércitos en lucha en contra de las propias burocracias y de los líderes traidores a la causa de la liberación humana". Pero al mismo tiempo traducía las páginas de Baudelaire sobre la prensa: "todo periódico, de la primera línea hasta la última, no es sino un tejido de horrores. . .", para concluir diciendo:

Algunos hombres vivimos todavía, oscuros,

ham-brientos, llenos de rabia, de la rabia insaciable del hombre por las condiciones infames que lo mutilan y lo arrojan, muñeco sangriento, en las manos terri-bles del sueño que desconocen las bestias intelectua-les, los famosos bueyes que halan a la gran carroza en que se pudre y aniquila dialécticamente el mun-do occidental.

El llamado a Baudelaire es significativo, y a Nietzsche, tan

maltratado en V V V por cierto señor Duthuit "siniestramente oportunista", y a Sade y al Gobineau de las P l é y a d e s , que tomó del Oriente su idea de los "calenders, hijos de Rey" y también —mal que les pese a ciertos "incorruptibles guardianes de la llama revolucionaria"— al oVAnnunzio de la H i j a d e l o r i o , esta obra maestra en la que tanto se han nutrido, sin vergüenza al-guna, los García horca y otros ídolos del "joven teatro republi-cano de la vieja España".

El artículo sobre V V V concluye con estas líneas:

Sabemos lo que debemos al Surrealismo, sabemos

aún que nuestra expresión en el terreno poético le debe más que mucho al Surrealismo. Raramente se reunie-ron en grupo alguno tales capacidades poéticas, tal sentido de humanidad en lo que éste tiene de dinámico y rebelde. Pero las circunstancias actuales son tan

(15)

agudamente apremiantes que ya no es posible aceptar que antes pudo parecer más que suficiente para las circunstancias de entonces. Ahora es imprescindible mayor cualidad. A una revista que no añade nada al prestigio del surrealismo, preferiremos siempre un li-bro de Bretón o de Péret, una actividad que correspon-de menos al correspon-deseo correspon-de a c t u a l i d a d .

Ya he señalado que, en realidad, el siguiente libro de Bretón

— A r c a n e 1 7 — había de decepcionar a Moro, quien creyéndose

con derecho a esperarlo todo, se creía también con derecho a juz-gar lo que respondía o no a su espera. Para reconstruir "esta atmósfera apasionante de revelación" en la que se hallaban inmer-sos sus libros anteriores, Bretón tendrá que rectificar y enriquecer "su d i s p o n i b i l i d a d frente a la vida, frente al amor", origen de todo "conocimiento tangible".

La actitud de Moro, que vivió las ricas horas de un surrea-lismo heroico, nada tiene de abjuración. Por el contrario, pone de relieve todo lo que, en la aventura de los años 25 ó 30, había de compromiso total en un "set" enlazado en primer término por las afinidades extralúcidas de sus miembros. Probablemen-te, el problema estuvo mal planteado. Si bien la guerra marca una ruptura desde todo punto de vista, sanciona también en pri-mer lugar aquello que nos vemos obligados a denominar —por más repugnancia que nos cause dar importancia a la edad—, un relevo generacional. Por más que hasta entonces, el "set" pri-mordial se abriera y cerrara, expulsara a uno y admitiera al otro, las variaciones cronológicas no lo habían afectado sustancialmente. En contra de las opiniones de los manuales, Bretón fue menos el papa que la conciencia de un movimiento en que todos los que venían o se quedaban, marchaban al mismo paso, e inspiraban tanto como ellos se inspiraban. Las cosas empezaron a cambiar poco antes de 1939. El conflicto mundial precipita un término y aisla en cierto modo a Bretón —al margen de lo que le dicte su modestia—* en un magisterio al que le es cada vez más difícil renunciar.

(16)

la misma luminosidad que antes, si insiste en la necesidad de un análisis más riguroso de los fantasmas de todos y de cada uno, es porque piensa en el excedente de poesía que de ello derivaría para todos y cada uno en el seno del horror que los devora. La exigencia que plantea respecto de la calidad sólo puede compren-derse en función de ese horror y no de cualquier otra tentación estética. Moro nunca dejó de ponerse a prueba —de probarse— por la escritura, sin preocuparse en lo más mínimo de publicar y, por otro lado, a medida que el tiempo lo iba alejando de París, seguía escribiendo más y más en francés, en un francés cada vez más personal que, cuando en 1948 regresó a Lima —ciudad don-de habría don-de morir en 1956-— literalmente casi nadie compren-día en torno suyo.

"La Poesía no perdona"; hay quienes la adulan creyendo que ella los adulará: pero es en vano. En Nueva York, Bretón se dejó sorprender incluso dentro de una estricta perspectiva surrea-lista. V V V recibió, por ejemplo, a dos miembros peruanos, el primero de los cuales, Juan Ríos —mediocre rival del García Lorca del C a n c i o n e r o y del Neruda de la O d a a S t a l i n — , habría de convertirse en r e w r i t e r , igualmente mediocre, de Medea, d e Don Quijote, etcétera, y el segundo, Xavier Abril, después de algu-nos "elogios de la locura" del tipo: "La locura es mi constante existencia. Vivo de mi locura. La locura es mi clima. Por todas partes yo voy a la locura", habría de voltearse contra el Surrea-lismo con el más vil de los enconos. Moro, mientras tanto, no hizo sino sentirse más libre para saludar a la poesía dondequiera que se le apareciese, arbitraria y alada, suntuosa, con esa suntuo-sidad ardiente y glacial que conviene a las esfinges y a los apa-recidos. El humor iniciático y la búsqueda perdida de la mara-villa bastan para calificar aquel S u r r e a l i s m o e s e n c i a l al que se había entregado en cuerpo y alma desde su primera juventud y del que hará, en su "juventud madura", la doble condición del poeta a su antojo, diurno y nocturno, que sueña y escribe: que ama, que vive.

En 1949, rendirá un ferviente homenaje a Reverdy, el "más grande de los poetas vivos". Entre quienes lo precedieron en el Perú, sólo reconocía a José María Eguren, el poeta-hada de la

(17)

C a n c i ó n d e l a s f i g u r a s , tan al abrigo en su castillo de cristal que

la crítica aún no ha valuado el fulgor que proyecta sobre el ho-rizonte simbolista americano. La mejor explicación dada por Moro de aquello que a partir de los años cuarenta él consideró su verdad definitiva, se encuentra en estas líneas acerca de Xavier Villaurrutia, quien lo precedió en la muerte:

No sé si la Poesía deba situarse en el presente, en

el futuro o en el pasado. Sola, se sitúa en el tiempo barriendo con las pueriles antinomias que quieren se-pararla de la vida como si precisamente en Ella no estuvieran contenidas y resueltas de antemano todas las reivindicaciones humanas, desde las más elemen-tales hasta las más elaboradas y complejas. Fuera de Ella —hilo de Ariadna—, la desesperación, el fra-gor estéril de las simulaciones, la ceguera que inmo-viliza dentro del Laberinto.

Hoy, más que nunca, la ciencia se revela incapaz de

ofre-cer una solución al problema humano. La mayoría de la gente sale de apuros, o trata de salir aturdiéndose "con los viajes, la radio, el cine, la política y la prensa"; pero ocurre a veces que un libro, silencioso, discreto "vuelve a colocar bajo la luz de la urgencia vital los eternos enigmas que exaltan y torturan al hom-bre: el amor, la muerte la expresión poética":

Que la vida —la admirable, la pavorosa vida—

continúe desenvolviendo sus hilos. . . ¿Cómo no seguir en los sitios de peligro donde no caben ni salvación ni regreso?

Tanto peor si la realidad vence una y otra vez y convence a los eternos convencidos trayendo entre los brazos verdaderos despojos: el hierro y el cemento o la hoz y el martillo como argumentos definitivos para jus-tificar la prodigiosa bestialización de la vida humana. Ese mundo no es el nuestro.

(18)

N o definitivo a la realidad de los realistas que — y es algo que

puedo asegurar en base a nuestro trato cotidiano a partir de di-ciembre de 1948— Moro mantuvo indeclinablemente desde esa terraza sobre el mar, en Barranco, cerca de Lima, desde la cual, más allá de los ficus y palmeras, contemplaba las islas del Callao que dormían como grandes tortugas divinas. En efecto, su desa-cuerdo con el mundo humano —cada día más inhumano— era el signo de un acuerdo de otro orden con otro mundo dentro de éste, un mundo que la mirada pone al descubierto a través del ''muro de agua" del h o r r o r , señalándolo —como en un poema de Villaurrutia— con las "cinco letras del DESEO". Pues —según reza un aforismo de Reverdy que Moro se apropiara— la "verdad no emerge del pozo, sino que arrastra a quien la busca al fondo del mismo"; igualmente "en la calma del atardecer, los peces saltan fuera del agua, se zambullen en el aire, se bañan", o —di-cho con otras palabras, éstas del propio Moro— "Damos todo para no tener nada. Volver a comenzar siempre. Es el precio de la vida maravillosa".

El "llegará algún día" de la poesía se cumple así cada vez que el poeta contempla "desde tiempo inmemorial a Dios ante

s u puerta, que no [es] una detrás de él que no [ e s ] tal".

El alejarse del Surrealismo de Bretón reflejaba la experien-cia adquirida de la soledad, a la usanza de Baudelaire. En sus últimos años Moro había trazado la frontera más precisa entre aquellas horas que perdía para ganarse la vida dando clases de francés en los cuatro rincones de una ciudad extraviada, y aque-llas en que, una vez que se quitaba la máscara, atravesaba "tem-pestades maravillosas", "muy ufano de sumergirse en la desespera-ción", en cuanto algún sol recorría la noche, le sonreía "triturando su corazón".

No éramos muchos los que nos dábamos cuenta de que, le-jos de la escena en que los historiadores multiplican sus muecas, él seguía llevando una existencia magnífica y escandalosa, de la que el riesgo nunca estuvo ausente. Westphalen había salido del Perú en 1949. Enrique Molina, el a m a n t e a n t í p o d a de las b e l l a s

f u r i a s , y no menos instruido en poesía, estaba siempre de paso,

(19)

guar-ciaban una parte del secreto. Otros, amigos y amigas, suponían que algún secreto había. Fueron ellos, y ellas, quienes me ayu-daron luego a editar la poesía y la prosa española: L a t o r t u g a

ecuestre y L o s a n t e o j o s d e a z u f r e , así como los textos franceses de A m o u r á m o r t — q u e continúan a L e c h á t e a u d e g r i s o u , a las

plaquettes L e t t r e d ' a m o u r y T r a f a l g a r S q u a r e , publicados en vida del autor—, pero que distan mucho de conformar la totalidad de los poemas y otros textos escritos por Moro en francés.

¿Qué más? En 1940, Moro señalaba especialmente, entre los imperialismos que había que destruir, al imperialismo japonés. Diez años más tarde, interrumpía a los imbéciles lanzando un "¡Viva nuestro padre el Mikado!". Y a quienes no entendían, les explicaba —con humor, pero también ¿quién sabe con qué se-gunda y doble intención?—; " S o y un nacionalista japonés". Tal fue sin duda su único nacionalismo. Bien podría ser tam-bién el nuestro.

ANDRE COYNE

El texto de André Coyné, originalmente escrito en francés, ha sido tra-ducido por Juan del Solar y revisado por el autor.

(20)
(21)
(22)
(23)

LA POESÍA COMO FATALIDAD

La Poesía sigue proyectando su luz mortal y lacrimó-gena; luz vivificante del devenir humano dentro de sí mis-mo y no orientado hacia la conquista de nuevos metales cuya fusión dosificada estalle asolando tierras de cultura, teso-ros anímicos penosamente acumulados, segando el más preciado, el más rutilante de los tesoros: la vida humana.

CESAR MORO S i e n d o l a p o e s í a a l g o i n a p r e n s i b l e , todo a c e r c a m i e n t o l i t e -r a -r i o a l a p o e s í a d e C é s a -r M o -r o ( 1 9 0 3 - 1 9 5 6 ) t e n d e -r á a l f -r a c a s o p o r q u e é s t a f u e c o n c e b i d a , d e s d e u n p r i n c i p i o , p o r d e s t e l l o s , e x -p l o s i o n e s , c a r n a l i d a d , -p a s i ó n . P o r o t r o l a d o , M o r o n o s -p l a n t e a el p r o b l e m a d e s u b i l i n g ü i s m o . L a m a y o r p a r t e d e s u o b r a f u e e s c r i t a e n f r a n c é s y, a u n q u e h a m e r e c i d o s e r s e l e c c i o n a d o e n a l g u n a s a n t o l o g í a s d e l s u p e r r e a l i s m o f r a n c é s , c i e r t a m e n t e p a r a n o s o t r o s n o e s u n p o e t a f r a n c é s s i n o u n p o e t a p e r u a n o c u y a o b r a q u e r e m o s r e s c a t a r e i n s c r i b i r en n u e s t r a t r a d i c i ó n . U n p o e t a p e -r u a n o p e -r o u n p o e t a e x i l i a d o , no s o l o d e s u i d i o m a m a t e -r n o o p o -r hnber p e r m a n e c i d o u n a l a r g a t e m p o r a d a e n E u r o p a d u r a n t e 1 9 2 5 y 1 9 3 3 ( e n q u e p a r t i c i p ó en a l g u n a s d e l a s j o r n a d a s i n i c i a l e s del s u p e r r e a l i s m o ) y l u e g o e n M é x i c o p o r u n l a p s o d e d i e z a ñ o s e n t r e 1 9 3 8 y 1 9 4 8 , s i n o , s o b r e todo, por h a b e r s e s e n t i d o a i s l a d o y d i s

(24)

-c o n f o r m e e n s u p r o p i a t i e r r a a l a q u e s i e m p r e v i o -c o m o h o s -c a y s a l v a j e . M o r o e r a , p u e s , u n p o e t a r e b e l d e . y s e g r e g a d o d e n t r o d e l a s o c i e d a d q u e l e t o c ó v i v i r y e s t o s s e n t i m i e n t o s l o s m a n i f e s t ó v a r i a s v e c e s a m p l i a d o s a l a t r a g e d i a t o t a l d e l h o m b r e c o n t e m p o -r á n e o : " a l g u n o s h o m b -r e s v i v i m o s t o d a v í a , o s c u -r o s , h a m b -r i e n t o s , l l e n o s d e r a b i a , d e l a r a b i a i n s a c i a b l e d e l h o m b r e p o r l a s c o n d i -c i o n e s i n f a m e s q u e l o m u t i l a n y l o a r r o j a n , m u ñ e -c o s a n g r i e n t o , e n l a s m a n o s t e r r i b l e s d e l s u e ñ o q u e d e s c o n o c e n l a s b e s t i a s i n t e -l e c t u a -l e s , -l o s f a m o s o s b u e y e s q u e h a -l a n -l a g r a n c a r r o z a e n q u e se p u d r e y a n i q u i l a d i a l é c t i c a m e n t e el m u n d o o c c i d e n t a l " . S i b i e n s u s p r i m e r o s p o e m a s f u e r o n e s c r i t o s e n e s p a ñ o l , a p e n a s l l e g a d o a F r a n c i a c o m e n z ó a e s c r i b i r e n f r a n c é s . E s t o ú l t i m o p o d r í a e x p l i c a r s e c o m o u n e j e r c i t a m i e n t o e n d i c h o i d i o m a m o t i v a d o p o r l a b r i l l a n t e z d e l a c u l t u r a f r a n c e s a o u n a v e -l a d u r a d e -l a f u e r t e c a r g a s e x u a -l d e a -l g u n o s t e x t o s d e a m o r u r a n i s t a . L o i n e x p l i c a b l e o , m e j o r d i c h o , d i f í c i l d e e x p l i c a r e s el q u e M o r o c o n t i n u a r a e s c r i b i e n d o s u o b r a p o é t i c a c a s i e x c l u s i v a -m e n t e e n f r a n c é s l u e g o d e t e r -m i n a d a s u o b r a -m a e s t r a , La tortuga ecuestre, y q u e , e n v i d a , s e p r e o c u p a r a s o l o p o r e d i t a r e s t o s t e x t o s . P o d r í a e x p l i c a r s e s u c o n d u c t a p o r s u a i s l a m i e n t o e n s u p r o p i a t i e r r a o e n M é x i c o , p a í s e s t e ú l t i m o t a m b i é n m á g i c o y d e r a í c e s m i l e n a r i a s c o m o e l P e r ú , q u e f u e p a r a M o r o u n a e x t e n s i ó n d e l s u -y o . E s t e a i s l a m i e n t o q u e , a l c o m i e n z o , p u e d e h a b e r s i d o m e n o s t r á g i c o , c o n el t i e m p o n o h i z o s i n o a g u d i z a r s e , p r o f u n d i z á n d o s e c o n f o r m e c r e c í a s u a n g u s t i o s a s o l e d a d y p o r e l m o d o a b s u r d o c o -m o se g a n ó l a v i d a d u r a n t e s u s ú l t i -m o s a ñ o s . S u p r e p a r a c i ó n c o m o p o e t a l a t e n e m o s e n d o s g r u p o s d e p o e m a s d e v a l o r d e s i g u a l e s c r i t o s e n e s p a ñ o l y e n f r a n c é s e n t r e 1 9 2 4 y 1 9 3 7 . S i n e m b a r g o , d e b e m o s t e n e r p r e s e n t e q u e m u c h o s d e esos textos s o n s o l o b o r r a d o r e s f a l t o s d e u n a c o r r e c c i ó n f i n a l . S e r í a el a m o r , e n M é x i c o , l o q u e h a r í a e s t a l l a r s u p r o p i a p o e s í a e n u n p o e m a r i o d e s l u m b r a n t e , La tortuga ecuestre. D i g o e s t a l l a r p o r q u e es el v e r b o q u e m á s s e a c e r c a a e s t a p o e s í a d e t o n a n t e . I n s c r i t o en l a s f i l a s d e l s u p e r r e a l i s m o , M o r o u t i l i z a l a t é c n i c a d e l a e s c r i t u r a a u t o m á t i c a q u e e s l a m á s c a r a c t e r í s t i c a d e l m o v i m i e n t o . L a e s c r i t u r a , a u t o m á t i c a e s u n f o r z a r l a i n s p i r a c i ó n l i -b e r á n d o l a d e l o c o n c e p t u a l y d e l a r a z ó n p a r a e x p r e s a r s e p o r

(25)

i m á g e n e s ; e s l a c o p i a t a q u i g r á f i c a d e l m e c a n i s m o d e l p e n s a m i e n t o , es decir d e l c a o s p s í q u i c o e x p r e s a d o e n i m á g e n e s l i g a d a s p o r el v u e l o i m a g i n a t i v o d e l p o e t a . E l p r i n c i p i o d e l a u t o m a t i s m o e s t á sintetizado a m a r a v i l l a e n l a f a m o s a d e f i n i c i ó n d e A n d r é B r e t ó n en el Manifesté du surréalisme d e 1 9 2 4 : " S u p e r r e a l i s m o : s u s t a n t i v o m a s c u l i n o . A u t o m a t i s m o p s í q u i c o p u r o p o r c u y o m e d i o s e i n t e n t a e x p r e s a r y a s e a v e r b a l m e n t e , p o r e s c r i t o o d e c u a l q u i e r o t r o m o d o , el f u n c i o n a m i e n t o r e a l del p e n s a m i e n t o . E s u n d i c t a d o d e l p e n ­ s a m i e n t o , s i n l a i n t e r v e n c i ó n r e g u l a d o r a d e l a r a z ó n , a j e n o a toda p r e o c u p a c i ó n e s t é t i c a o m o r a l " . E s t á d e m á s d e c i r q u e e s t a e s c r i t u r a y l a p r á c t i c a d e e s t a f o r m a d e e s c r i b i r , c o m o l a d e c u a l q u i e r o t r a , s e r á d e l e z n a b l e s i n o v i e n e a y u d a d a p o r l a i n s ­ p i r a c i ó n d e u n p o e t a v e r d a d e r o . P i e n s o , s i n e m b a r g o , q u e n o nos i n t e r e s a t a n t o e n M o r o s u f i l i a c i ó n s u p e r r e a l i s t a s i n o , m á s bien, i n d a g a r c u á l f u e s u a p o r t e a d i c h o m o v i m i e n t o . M o r o a b r a z ó el s u p e r r e a l i s m o n o c o m o u n s i m p l e d i s c í p u l o s i g u i e n d o c o n s i g n a s , s i n o t o m a n d o l a s l e c c i o n e s y c o n d i c i o n e s d e l i b e r t a d q u e el g r u p o s u p e r r e a l i s t a p r o p a l a b a . N o t u v o q u e a d a p t a r s e a l s u ­ p e r r e a l i s m o , p u e s f u e el s u p e r r e a l i s m o l o q u e m e j o r s e a v e n í a con s u e s p í r i t u r e b e l d e , l i b r e , s i n t r a b a s . B u e n a p a r t e d e l a l a b o r crítica d e M o r o , a t r a v é s d e a r t í c u l o s y t r a d u c c i o n e s , e s t u v o d e d i ­ c a d a a d i f u n d i r l a s o b r a s d e los p o e t a s y p i n t o r e s a f i l i a d o s a l s u p e r r e a l i s m o . E n s u o b r a c r e a t i v a , e l s u p e r r e a l i s m o n o n a c e d e e s t í m u l o s l i t e r a r i o s s i n o d e u n a h o n d a y p o d e r o s a a c t i t u d v i t a l q u e p u g n a p o r l o g r a r u n a e x p r e s i ó n q u e t o m ó c a u c e e n s u p o e s í a y en s u p i n t u r a . S u o b r a a p o r t a a l s u p e r r e a l i s m o u n i n n e g a b l e calor h u m a n o d e l q u e m u c h a s v e c e s c a r e c i e r o n l o s p o e t a s del m o v i m i e n t o , a l e s c r i b i r t e x t o s m e d i a n t e l a t é c n i c a d e l a u t o m a t i s ­ m o en f o r m a m e c á n i c a o p o r e s t a r f a l t o s d e u n a v i s i ó n del m u n d o q u e d i e r a f o r m a y v e r t e b r a c i ó n a s u p o é t i c a . P o r o t r o l a d o , e n el d e b a t i d o t e r r e n o d e l a s i n f l u e n c i a s s o l o s o n v á l i d a s a q u e l l a s n p a r t i r d e l a s c u a l e s u n p o e t a o u n e s c r i t o r c r e a u n a o b r a p r o p i a , a p a r t i r d e a q u e l i m p u l s o i n i c i a l q u e d e s e n c a d e n a v i d a y p o e s í a . E s fácil s u p o n e r , p o r otra p a r t e , q u e s i e l p o e t a n o e s t á i n s p i r a d o ( i n s p i r a c i ó n q u e s i e m p r e e s p r o d u c i d a p o r u n a f u e r t e v i v e n c i a o u n a m ú s i c a a p r e n s i b l e d e l f o n d o d e l a m e n t e ) l a a s c e s i s n o s e p r o d u c i r á . S i el p o e t a s e f u e r z a a s í m i s m o , p u e d e p r o d u c i r

(26)

u n p o e m a d e e s c r i t u r a m e c á n i c a q u e s o l o t e n d r á , t a l v e z , el v a l o r d e u n e j e r c i c i o q u e l e s i r v a a l g ú n d í a p a r a e n c o n t r a r u n a voz v e r d a d e r a . C r e o q u e esto o c u r r e e n l a o b r a d e M o r o q u i e n d e j ó i n é d i t o s b u e n n ú m e r o d e s u s p o e m a s q u e s e e n c u e n t r a n s u e l t o s y a l a e s p e r a d e s u p u b l i c a c i ó n . F r e n t e a los p o e m a s o r g a n i z a d o s e n c o l e c c i o n e s , t e n e m o s otros q u e n o a l c a n z a n u n a c a l i d a d s o s t e n i d a p o r e s t a r faltos d e u n h i l o c o n d u c t o r q u e l o s o r g a n i c e . E l a s p e c t o d e l a m o r y d e l e r o t i s m o e n l a o b r a d e M o r o e s f u n d a m e n t a l , p u e s s u a c c e s o e s t á l i g a d o a r e m i n i s c e n c i a s o n í r i c a s y a l a c r e a c i ó n d e u n m u n d o m a r a v i l l o s o y a l u c i n a t o r i o q u e s o l o p o d r í a c o m p a r a r s e a l a s v i s i o n e s d e c i e r t o s p i n t o r e s s u p e r r e a l i s t a s c o m o E r n s t , M a g r i t t e , B r a u n e r . D e b e e n t e n d e r s e q u e M o r o e s -c r i b í a -c o m o l o h a -c í a n l o s m í s t i -c o s , s a l v a d a s t o d a s l a s d i s t a n -c i a s , l l e n o d e p a s i ó n p o r l a v i d a , c o n r e b e l d í a c o n t r a u n m e d i o i n h ó s p i -to q u e l o a h o g a b a , c o n t r a u ñ a s o c i e d a d i n j u s t a y c o n s e r v a d o r a c u y a e s c a l a d e v a l o r e s d e b í a s e r a r r a s a d a p a r a i n s c r i b i r e n ella l a u t ó -p i c a l i b e r t a d , q u e s o l o l o g r a b a e n el e s -p a c i o d e s u s -p o e m a s a t r a v é s d e l a p o s e s i ó n d e l a m o r . La tortuga ecuestre ( 1 9 3 8 - 3 9 ) e s u n c o n j u n t o d e t r e c e p o e m a s e n q u e l a i m a g i n a c i ó n s o l a r y e s p l e n d o r o s a d e M o r o d e s e n c a d e n a u n f l u j o d e i m á g e n e s v i b r a n t e s e s c r i t a s a l d i c t a d o d e l a a t r a c c i ó n d e l o s s e n t i d o s e n u n m u n d o e n el q u e s o l o p u e d e e x i s t i r , l i b e r á n d o l o d e s u c a r g a t e r r e n a , el a m o r , l a p o s e s i ó n c o r -p o r a l , l a -p a s i ó n . M o r o e s u n -p o e t a -p a s i o n a l a l a vez q u e c a r n a l p e r o e s t a c a r n a l i d a d , a l i g u a l q u e e n B a u d e l a i r e , e s t á l o g r a d a p o r e s a m e z c l a i n d i s o l u b l e d e c a r n e y e s p í r i t u . E l l e n g u a j e , e s -c r i t o e n u n e s p a ñ o l i n -c a n d e s -c e n t e y e x p l o s i v o , q u e s e r í a ú n i -c o e n n u e s t r o i d i o m a s i n o e x i s t i e r a l a obra e j e m p l a r d e f í c e n t e A l e i x a n - " d r e , r o m p e l o s l i g a m e n t o s d e l a l ó g i c a p a r a c o n m o v e r l a e s t r u c t u r a d e l i d i o m a a l i g u a l q u e l a f i g u r a c i ó n d e l a n a t u r a l e z a e i n t e n t a r , a l a v e z , v i o l e n t a r el o r d e n c ó s m i c o e n b a s e a a s o c i a c i o n e s q u e e n t r e s í s e r e c h a z a n . E l c a o s a p a r e n t e d e e s t o s p o e -m a s e s s u o r d e n . E n b a s e a l a a c u -m u l a c i ó n d e i -m á g e n e s s e l i b e r a a l o s l i g a m e n t o s l ó g i c o s d e l d i s c u r s o , o b t e n i é n d o s e u n s a c u d i m i e n t o v e r b a l y u n a v e r t e b r a c i ó n e n b a s e a l c o n j u n t o , n o d e s u s p a r t e s a i s l a d a s . " L a i m a g e n e s u n a c r e a c i ó n p u r a d e l e s p í r i t u [ . . . ] c u a n

(27)

-to m á s l e j a n a s y j u s t a s s e a n l a s c o n c o m i t a n c i a s d e d o s r e a l i d a d e s o b j e t o d e a p r o x i m a c i ó n , m á s f u e r t e s e r á l a i m a g e n , m á s f u e r z a e m o t i v a y m á s r e a l i d a d p o é t i c a t e n d r á . . . " , a f i r m a b a P i e r r e R e -v e r d y , c i t a d o p o r B r e t ó n e n e l m a n i f i e s t o d e 1 9 2 4 , u n p o e t a a q u i e n M o r o a d m i r ó y a q u i e n t r a d u j o a d m i r a b l e m e n t e . P e r o , p o r o t r o l a d o , c a d a v e r s o d e l o s p o e m a s d e La tortuga ecuestre p o s e e v a l o r e n s í m i s m o , e n c o n t r a m o s e n ellos a "la palabra

designando él objeto propuesto por su contrario". L o s v e r s í c u l o s a l t e r

-n a -n c o -n l o s v e r s o s c o r t o s , e x i s t e u -n u s o m a g i s t r a l d e l a d j e t i v o , u n l e n g u a j e q u e s e t r i z a o s e a l a r g a e n i m á g e n e s d e f u e r t e i m p a c t o s e n s o r i a l , u n a f a u n a c o n l a t e n c i a s e x u a l ; e x i s t e p r o t e s t a , c o n c r e -c i ó n , v u e l o i n -c a n d e s -c e n t e d e i m á g e n e s , i n -c o n t e n i b l e -c o r r i e n t e v e r b a l : Apareces L a v i d a e s c i e r t a E l olor d e l a l l u v i a e s c i e r t o L a l l u v i a t e h a c e n a c e r Y g o l p e a r a m i p u e r t a O h á r b o l Y l a c i u d a d el m a r q u e n a v e g a s t e Y l a n o c h e s e a b r e n a t u p a s o Y e l c o r a z ó n v u e l v e d e l e j o s a a s o m a r s e H a s t a l l e g a r a t u f r e n t e Y v e r t e c o m o l a m a g i a r e s p l a n d e c i e n t e M o n t a ñ a d e o r o o d e n i e v e C o n el h u m o f a b u l o s o d e t u c a b e l l e r a C o n l a s b e s t i a s n o c t u r n a s e n l o s o j o s Y t u c u e r p o d e r e s c o l d o C o n l a n o c h e q u e r i e g a s a p e d a z o s C o n los b l o q u e s d e n o c h e q u e c a e n e n t u s m a n o s C o n e l s i l e n c i o q u e p r e n d e a t u l l e g a d a C o n el t r a s t o r n o y el o l e a j e C o n el v a i v é n d e l a s c a s a s Y el o s c i l a r d e l u c e s y l a s o m b r a m á s d u r a Y t u s p a l a b r a s d e a v e n i d a f l u v i a l T a n p r o n t o l l e g a s y te f u i s t e Y q u i e r e s p o n e r a f l o t e m i v i d a

(28)

Y s ó l o p r e p a r a s m i m u e r t e Y e l m o r i r d e v e r t e l e j o s Y l o s s i l e n c i o s y el e s p e r a r el t i e m p o P a r a v i v i r c u a n d o l l e g a s Y m e r o d e a s d e s o m b r a Y m e h a c e s l u m i n o s o Y m e s u m e r g e s e n el m a r f o s f o r e s c e n t e d o n d e a c a e c e t u e s t a r Y d o n d e s ó l o d i a l o g a m o s t ú y m i n o c i ó n o s c u r a y p a v o r o s a d e t u s e r E s t r e l l a d e s p r e n d i é n d o s e e n el a p o c a l i p s i s -Entre b r a m i d o s d e t i g r e s y l á g r i m a s D e g o z o y g e m i r e t e r n o y e t e r n o S o l a z a r s e e n e l a i r e r a r i f i c a d o E n q u e q u i e r o a p r i s i o n a r t e Y r o d a r p o r l a p e n d i e n t e d e t u c u e r p o H a s t a t u s p i e s c e n t e l l e a n t e s H a s t a t u s p i e s d e c o n s t e l a c i o n e s g e m e l a s E n l a n o c h e t e r r e s t r e Q u e te s i g u e e n c a d e n a d a y m u d a E n r e d a d e r a d e t u s a n g r e S o s t e n i e n d o l a f l o r d e t u c a b e z a d e c r i s t a l m o r e n o A c u a r i o e n c e r r a n d o p l a n e t a s y c a u d a s

("Vienes en la noche con el humo fabuloso de tu c a b e l l e r a " )

Paralelamente y dentro del ámbito de La tortuga ecuestre,

s e e s c r i b i e r o n l a s Cartas ( 1 9 3 9 ) , p l e n a s d e a n g u s t i a y p a ­ s i ó n a v a s a l l a d o r a , q u e v a c i l a n e n t r e el d o c u m e n t o y el p o e m a . N o e x e n t a s d e u n v o c a b u l a r i o d e n o b l e r e t ó r i c a , l a s Cartas s e c a ­ r a c t e r i z a n p o r u n t o n o g r a n d i l o c u e n t e y a b i s a l . A l a v e z q u e u n h e r m o s o d o c u m e n t o s o b r e u n a p a s i ó n , l a s Cartas s o n u n a o b r a d e a r t e y e n e l l a s e s t á n d e s n u d a d o s l o s s e n t i m i e n t o s q u e a c u c i a r o n a M o r o p o r u n a m o r t o t a l y e s t r e m e c e d o r e n q u e el p o e t a d e v e l a l a s c o n f e s i o n e s m á s í n t i m a s a l a s q u e p u e d e l l e g a r u n a m o r h o -m o s e x s u a l . P o r e s t a r e s c r i t a s e n p r o s a , l a e s c r i t u r a es -m á s r a c i o n a l q u e a q u e l l a d e La tortuga ecuestre, p e r o s u s v u e l o s s o n d e v a s t a s r e ­ s o n a n c i a s c ó s m i c a s y h u m a n a s . M o r o t r a n s p o r t a el a m o r a l p l a n o

(29)

a n a l ó g i c o d e l u n i v e r s o y el d e s e o d e ser p o s e í d o p o r el s e r a m a d o c o n s t i t u y e u n t e m o r a l a v e z q u e u n a n h e l o c ó s m i c o . L a p o s e s i ó n d e e s e i d e a l e s , p o r o t r o l a d o , u n a r e b e l i ó n c o n t r a el o r d e n , l a m o r a l y e l c o n c e p t o d e l a m o r e s t a b l e c i d o s . C o m o d o c u m e n t o , e s t a s c a r t a s n o s s i r v e n p a r a c o m p r e n d e r m e j o r l a o b r a d e M o r o , s a b e r a q u i é n n o m b r a , d e q u é c l a s e e s s u a m o r y el m o t i v o d e l p o r q u é e s t o r r e n c i a l y d e s t r u c t o r :

Te quiero con tu gran crueldad, porque apareces

e n m e d i o d e m i s u e ñ o y m e l e v a n t a s y c o m o u n d i o s , c o m o u n a u t é n t i c o d i o s , c o m o el ú n i c o y v e r d a d e r o , c o n l a i n j u s t i c i a d e l o s d i o s e s , todo n e g r o d i o s n o c t u r n o , t o -d o -d e o b s i -d i a n a c o n t u cabeza -d e -d i a m a n t e , c o m o u n p o t r o s a l v a j e , c o n t u s m a n o s s a l v a j e s y t u s p i e s d e oro q u e s o s t i e n e n t u c u e r p o n e g r o , m e a r r a s t r a s y m e a r r o -j a s a l m a r d e l a s t o r t u r a s y d e l a s s u p o s i c i o n e s . N a d a e x i s t e f u e r a d e ti, s ó l o el s i l e n c i o y el e s -p a c i o . P e r o t ú e r e s el e s -p a c i o y l a n o c h e , el a i r e y el a g u a q u e b e b o , el s i l e n c i o s o v e n e n o y el v o l c á n , e n c u -y o a b i s m o c a í h a c e t i e m p o , h a c e s i g l o s , d e s d e a n t e s d e n a c e r , p a r a q u e d e l o s c a b e l l o s m e a r r a s t r e s a m i m u e r -t e . I n ú -t i l m e n -t e m e d e b a -t o , i n ú -t i l m e n -t e p r e g u n -t o . L o s d i o s e s s o n m u d o s ; c o m o u n m u r o q u e s e a l e j a , a s í r e s -p o n d e s a m i s -p r e g u n t a s , a l a s e d q u e m a n t e d e m i v i d a . ¿ P a r a q u é r e s i s t i r a t u p o d e r ? P a r a q u é l u c h a r c o n t u f u e r z a d e r a y o , c o n t r a t u s b r a z o s d e t o r r e n t e ; s i a s í h a d e s e r , s i e r e s el p u n t o , el p o l o q u e i m a n t a m i v i d a . T u h i s t o r i a e s l a h i s t o r i a del h o m b r e . E l g r a n d r a m a e n q u e m i e x i s t e n c i a es el z a r z a l a r d i e n d o , el o b j e t o d e t u . v e n g a n z a c ó s m i c a , d e t u r e n c o r d e a c e r o . T o d o s e x o y t o d o f u e g o , a s í e r e s . T o d o h i e l o y todo s o m b r a , a s í e r e s . H e r m o s o d e m o n i o d e l a n o c h e , t i g r e i m p l a c a b l e d e t e s t í c u l o s d e e s t r e l l a , g r a n t i g r e n e g r o d e s e m e n i n a g o t a b l e d e n u b e s i n u n d a n d o el m u n d o . G u á r d a m e j u n t o a ti, c e r c a d e tu o m b l i g o en q u e p r i n c i p i a el a i r e ; c e r c a d e t u s a x i l a s d o n d e s e a c a b a

(30)

el a i r e . C e r c a d e t u s p i e s y c e r c a d e t u s m a n o s . G u á r -d a m e j u n t o a t i . S e r é t u s o m b r a y el a g u a d e t u s e d , c o n o j o s ; en t u s u e ñ o s e r é a q u e l p u n t o l u m i n o s o q u e s e a g r a n d a y l o c o n v i e r t e t o d o e n l u m b r e ; e n tu lecho a l d o r m i r o i r á s c o m o u n m u r m u l l o y u n calor a t u s p i e s s e a n u -d a r á q u e i r á s u b i e n -d o y l e n t a m e n t e se a p o -d e r a r á -d e t u s m i e m b r o s y u n g r a n d e s c a n s o t o m a r á t u c u e r p o y a l e x t e n d e r t u m a n o s e n t i r á s u n c u e r p o e x t r a ñ o , h e -l a d o : s e r é y o . M e -l -l e v a s en t u s a n g r e y en t u a -l i e n t o , n a d a p o d r á b o r r a r m e . E s i n ú t i l t u fuerza p a r a a h u y e n -t a r m e , -t u r a b i a e s m e n o s f u e r -t e q u e m i a m o r ; y a -t ú y y o u n i d o s p a r a s i e m p r e , a p e s a r t u y o , v a m o s j u n t o s . E n el p l a c e r q u e t o m a s l e j o s d e m i h a y u n sollozo y t u n o m b r e . F r e n t e a t u s o j o s el f u e g o i n e x t i n g u i b l e . ( C a r t a s , I I I ) P o é t i c a m e n t e , l a e t a p a m e x i c a n a d e M o r o es l a m á s a c c e s i b l e y f e l i z . S u s i g u i e n t e c o l e c c i ó n , Le cháteau de grisou ( 1 9 3 9 -4 1 ) , e s u n c o n j u n t o d e p o e m a s c o n u n a e s t r u c t u r a m e d i t a d a y d e e s c r i t u r a m á s d i á f a n a . S i e n a l g o s e resiente por m o m e n t o s l a b r i l l a n t e i m a g i n e r í a t a n t o v e r b a l c o m o v i s u a l , M o r o s a b e d a r s i e m p r e l a n o t a l í r i c a a d e c u a d a p a r a s u u n i v e r s o onírico i r r e a l o, m á s b i e n , s u p r a r r e a l . L a p a s i ó n b r u t a l y e x p l o s i v a d e La tortuga

ecuestre y d e l a s Cartas e n c u e n t r a u n r e m a n s o en esta n u e v a c o

l e c c i ó n . L a e s c r i t u r a a u t o m á t i c a , q u e le s e r v í a a M o r o p a -r a d i s l o c a -r el o -r d e n c ó s m i c o , c e d e a n t e los dones l í -r i c o s e n l a e s t r u c t u r a c i ó n d e l p o e m a y l a b u s c a i n s i s t e n t e d e lo m a r a v i l l o s o . E l u n i v e r s o d e Le cháteau de grisou es u n u n i v e r s o e n c a n t a d o f u e r t e m e n t e v i s u a l e n q u e e l a m o r n o l o e n c e g u e c e t o d o a c o n -s e c u e n c i a d e q u e , e n c a d a p o e m a , -s e a d i v i n a l a a u -s e n c i a del -s e r a m a d o . H a y l u g a r p a r a l a n a t u r a l e z a , b i e n q u e m á g i c a , y p a r a l a m e d i t a c i ó n d e l f e n ó m e n o d e l l e n g u a j e y d e l a p o e s í a :

Face á face le réve et l'arc-en-ciel déchirent mot p a r m o t l a p a r o l e

(31)

U n a p o é t i c a d e l a a u s e n c i a l e p e r m i t e a l p o e t a a c e r c a r s e a l a g r a c i a d e l a s c o s a s e n u n m u n d o p o b l a d o d e u n a b o t á n i c a y zoología f a n t á s t i c a s d o n d e l o s s e r e s e v o c a d o s p o r l a m a g i a d e l v e r b o o b t i e n e n u n h e c h i z o e n s u r e i n o f a b u l o s o . L a a n g u s -t i a q u e e n v u e l v e l o s p o e m a s d e L e chá-teau de grisou r a d i c a e n l a l e j a n í a del s e r a m a d o . E s t e p e r m a n e c e i n a l c a n z a b l e e i d e a l y los p o e m a s s e b a ñ a n e n u n c h o r r o i m a g i n a t i v o c a r e n t e d e los e x c e -sos s e x u a l e s d e La tortuga ecuestre. E s q u e l o s p o e m a s d e Le

cháteau de grisou s o n d e m á s b r e v e e x t e n s i ó n , m á s c o n t e n i d o s y d e v e r s i f i c a c i ó n m á s r e g u l a r . P o r o t r o l a d o , p o s e e n u n a p l a s t i c i d a d y colorido n o t a b l e s y s e e n c u e n t r a n i n m e r s o s e n l o m a r a v i l l o s o . P e r o , m á s q u e l a p a s i ó n , s e d i r í a q u e e s el a m o r lo q u e r e s a l t a e n este l i b r o . E l t í t u l o e s u n a m e t á f o r a ; e l g r i s ú e s u n g a s m o rt t a l q u e s e e s c a p a e n l a s m i n a s d e h u l l a , y s e ñ a l a t a n t o a l a m a d o c o m o a l a m u e r t e q u e h a d e s o b r e v e n i r a s u c o n t a c t o . Le cháteau de grisou s e i n s c r i b e c o m o e l l i b r o m á s h e r m o s o y s o s t e n i d o d e

toda l a obra d e M o r o , con l o c u a l n o q u i e r o d e c i r q u e e s el m e j o r . E l d i b u j o d e los p o e m a s es n í t i d o . A u n q u e d e f u l g o r e s m o d e r a d o s . los p o e m a s t i e n e n u n a i n t e n s a v i b r a c i ó n p l á s t i c a d i s e m i n a d a c o m o visiones d e u n m u n d o s u p r a s e n s i b l e . P e r o q u i z á l o s p o e m a s q u e m á s nos e m o c i o n e n , s e a n a q u e l l o s e n q u e el p o e t a s e d e s p o j a del l u j o verbal p a r a h a b l a r n o s d e l a s i n c e r i d a d d e l c o r a z ó n :

Toi comme moi avons l'oeil terne pierre

C o m m e m o i t u r e v é s d ' u n c a t a c l y s m e

P a r m i l ' h u m i d i t é l a s é c h e r e s s e o u l a t e m p s indifférent U n e m é m e soif n o u s a c c a b l e

P a r e i l d e s t í n : l a t e r r e l ' e n n u i

De trop t'avoir fixé ó pierre

M e v o i l á d a n s l ' e x i l

P a r l a n t u n l a n g a g e d e p i e r r e A u x o r e i l l e s d u v e n t

Dans le temps infini

L e s l a r m e s o n t s é c h é M a i s q u e l l e p l a i e R e n f e r m e n o t r e m o n d e

(32)

S e u l e l a n u i t n o u s a i m e D a n s s a f r a i c h e u r t u te r e p o s e s C ' e s t l e m o m e n t o ü j e p e u x te r e j o i n d r e E t a b a n d o n n e r m a v i e et ce q u i e n r e s t e A t o u t e s l e s d a m n a t i o n s é t e r n e l l e s ("Pierre mere")

El habla está volcada hacia el centro de lo poético. La ana­

l o g í a d e l a c t o a m o r o s o c o n v e r g e h a c i a a q u e l l a d e l a c t o p o é t i c o : Pour en finir L i m i t e l o u r d e D ' a b o r d j ' a i p l e u r é L a g r a n d e i n g é n u i t é v e n u e L e s f i l s t e n d u s D e s t é n u i t é s p h y s i q u e s A l a d e r i v e M o n c o e u r á l ' a v e n a n t Pour en finir V o u l a n t b r i s e r l e c h a r m e U n d i v i n v i s a g e d u r E s t f i x é á h a u t e u r i n v a r i a b l e

Dans le tonnerre ou dans la pluie L ' é t o i l e a r b o r e s c e n t e

L e s v é t e m e n t s c h a n g e a n t s d u t e m p s S o u m i s á r e v e n i r d e l ' a m o u r

("Le palais blessé")

El amor es el sentimiento más constante en la obra de Moro;

a p a r e c e r e i t e r a t i v o y e s i n d u d a b l e q u e l o s m e j o r e s p o e m a s d e M o r o s o n l o s p o e m a s d e a m o r . Lettre aVamour ( 1 9 4 2 ) , s u i n s ­ t a n c i a p o é t i c a s i g u i e n t e , e s , q u i z á , s u p o e m a m á s c o n o c i d o y u n a o b r a m a e s t r a d e n u e s t r a p o e s í a c o n t e m p o r á n e a . E l a m a n t e i d e a l

(33)

d e L e cháteau de grisou a p a r e c e d e f i n i t i v a m e n t e p e r d i d o . L a f e l i c i d a d , q u e s e e n c u e n t r a d o n d e e s t á el a m a d o , s e h a p e r d i d o y é s t e a p a r e c e o c u l t o en u n c ú m u l o d e i m á g e n e s q u e y a n o m e a t r e v e -r í a a l l a m a -r s u p e -r -r e a l i s t a s p u e s , a u n q u e el u n i v e -r s o s e a u n l u g a -r d o n d e h a b i t a l o m a r a v i l l o s o y el s u e ñ o , u n a v i v e n c i a m á s f u e r t e y p r o f u n d a g u í a l a a r q u i t e c t u r a del p o e m a p o r c a m i n o s m á s s e -g u r o s q u e a q u e l l o s d e l a e s c r i t u r a a u t o m á t i c a :

Je pense á ton corps faisant du lit le ciel et les mon-t a g n e s - s u p r é m e s d e l a s e u l e réalité a v e c s e s v a l l o n s et ses o m b r e s a v e c l ' h u m i d i t é et les m a r b r e s et l ' e a u n o i r e r e f l é t a n t toutes l e s étoiles d a n s c h a q u é oeil

Ton sourire n'était-il pas le bois retentissant de mon e n f a n c e n ' é t a i s - t u p a s l a s o u r c e l a p i e r r e p o u r des siécles c h o i s i e p o u r a p p u y e r m a t e t e ? J e p e n s e ton v i s a g e i m m o b i l e b r a i s e d ' o ü p a r t e n t l a v o i e l a c t é e et c e c h a g r í n i m m e n s e q u i m e r e n d p l u s f o u q u ' u n l u s t r e d e toute b e a u t é b a l a n c é d a n s l á m e r

Si en el comienzo de la Lettre d'amour se advierte un tono

q u e q u i e r e s e r m e s u r a d o , c o n f o r m e a v a n z a m o s e n l a l e c t u r a d e s u s v e r s o s , é s t o s s e v a n h a c i e n d o m á s tensos y a n g u s t i a d o s . P e -n e t r a m o s e -n u -n c a l l e j ó -n si-n s a l i d a s e -n t i m e -n t a l y , -n u e v a m e -n t e , l a p é r d i d a d e l s e r a m a d o nos l l e v a a l conflicto d e E r o s y T a n a t o s . L a s c r u e l e s i m á g e n e s d e u n a m o r q u e y a n o e x i s t e c o n c l u y e n el e s p a c i o d e l p o e m a e n l a a n g u s t i a del a m a n t e q u e h a p e r d i d o l a d i -c h a y s u v e r d a d -c e n t r a l : el a m o r - p a s i ó n .

Vainement je demande au feu la soif

v a i n e m e n t j e b l e s s e les m u r a i l l e s

(34)

á b o u t d e f o r c e s

d e v a n t l e p a y s a g e t o r d u d a n s l a t e m p é t e

Todo está dedicado al recuerdo del amado perdido dentro

d e los versos d e l a Lettre q u e p e r d u r a c o m o u n t e x t o c a p i t a l d e la p o e s í a d e M o r o .

E l ú l t i m o l i b r o escrito e n M é x i c o p o r M o r o f u e Pierre des

soleils ( 1 9 4 4 - 4 6 ) . L u e g o d e l a s u c e s i ó n d e s l u m b r a n t e d e l o s textos de La tortuga ecuestre, Le cháteau de grisou y Lettre d'amour, Pierre des soleils c o n s t i t u y e u n a c o l e c c i ó n l u s t r a l d e n t r o d e l a

v i d a del p o e t a a l a vez q u e e s c l a r o a d v e r t i r u n d e s c e n s o e n l a fuerza d e l a s i m á g e n e s y d e l a i n s p i r a c i ó n c o n r e l a c i ó n a l a o b r a p r e c e d e n t e . P a r e c i e r a c o m o q u e , h a b i e n d o p e r d i d o el p o e t a el objeto d e s u s d e s e o s , ello h u b i e r a m e l l a d o l a f r e s c u r a o l a f u e r ­ za con q u e a c o s t u m b r a b a a a z o t a r r í t m i c a m e n t e c o n s u s v e r s o s a n ­ teriores. Pierre des soleils es u n a c o l e c c i ó n e n cierto m o d o s u b s i d i a ­ ria d e Le cháteau de grisou y d e Lettre d'amour; s u s c u a t r o p a r t e s tienen u n a e s t r u c t u r a m e n o s c o h e r e n t e y g u a r d a n m e n o s u n i d a d q u e el p r i m e r o y s u s v e r s o s n o s o n t a n s e n t i d o s c o m o l o s d e l s e g u n ­ d o . Pierre des soleils a n t i c i p a d e a l g u n a m a n e r a s u p o e s í a p o s t e r i o r y p u e d e c o n s i d e r a r s e c o m o u n a o b r a d e t r a n s i c i ó n d e n t r o d e u n c o n j u n t o m a y o r . S e a d v i e r t e , i g u a l m e n t e , c i e r t o d e s g a s t e poético como c o n s e c u e n c i a del d e s g a s t e e x i s t e n c i a l . S e i n i c i a el r e b u s ­ c a m i e n t o fónico d e l q u e M o r o a b u s a r á p o s t e r i o r m e n t e y q u e a p e ­ nas se i n d i c a b a e n l a p o e s í a a n t e r i o r . L a s a l i t e r a c i o n e s e m p i e z a n a obseder l a e s c r i t u r a d e M o r o . L a b r e v e d a d d e los p o e m a s , sobre todo los d e l a p r i m e r a p a r t e , l e s d a a l o s t e x t o s c i e r t o s a b o r de e s t a d o e m b r i o n a r i o . Y e s q u e e l v u e l o e s c o r t a d o y d e b r e v e d e s p l i e g u e .

Toujours l'eau dans sa rumeur idéale

E c h o m e u r t r i d u m u r t r a n s p a r e n t L a i s s e a l l e r v e r s ton v i s a g e s e s r a m u r e s L i r e l a m u s i q u e L i e r e n r a m a s s a n t s o n s o u f f l e L ' h i s t o i r e a n c i e n n e L e s b r i q u e s é m a i l l é e s

(35)

E t ce p e n c h a n t q u e l e s é t o i l e s a v o u e n t D e h a u t e lisse

P o u r ton o m b r e c h a n t a n t e

(L'eau la nuit, III)

Sin embargo, aunque prefiramos otras obras de Moro,

de-b e m o s d e c i r e n favor del p o e t a q u e l a o p c i ó n d e e s t a e s c r i t u r a i m p l i c a a q u e l l a d e l a a u s t e r i d a d p o r l a q u e d i s c u r r e u n c r e a d o r q u e t o m a c o n c i e n c i a del c a m b i o q u e d e b e s e g u i r s u t r a y e c t o r i a , h a c i a u n a e x p r e s i ó n m á s d e s n u d a y d e l i c a d a , c u a n d o h a c o m e n -z a d o s u l u c h a con el t i e m p o . E n m a r c a d o s e n u n p a i s a j e m a r i n o , l o s p o e m a s d e Amour á mort ( 1 9 4 9 5 0 ) , escritos l u e g o d e l r e g r e s o a s u p a t r i a , c o n v e r -g e n e n l a d e n s i d a d y el h e r m e t i s m o . E l d i b u j o d e l o s p o e m a s e s t á r e a l i z a d o con cierta r i g i d e z d e l í n e a s y c o n t e n c i ó n p l á s t i c a e n f a v o r d e l s o n i d o . E x i s t e u n a c i e r t a s e q u e d a d e n e l l e n g u a j e q u e es m á s s o m b r í o y s i n r e s p l a n d o r e s . A u n q u e e l t í t u l o d e -n u -n c i a l a p e r s i s t e -n c i a del a m o r y d e l a c t o a m o r o s o , c o m o u -n a d e l a s f i n a l i d a d e s s u p r e m a s d e l a v i d a h a s t a a l c a n z a r é s t a s u e x t i n -c i ó n , u n f u e r t e d e j o d e s o l e d a d e m b a r g a a l p o e t a p e r d i d o e n s u d e a m b u l a r p o r u n a c i u d a d m a r i n a , g r i s y m o n o c o r d e . S i n e m b a r g o , los s í m b o l o s contenidos es s u e s p a c i o y el m i t o l a t e n t e p e r m a n e c e n v e l a d o s . M u c h a s a l u s i o n e s s o n c r í p t i c a s y n o l l e g a n a c o -m u n i c a r p l e n a -m e n t e a l lector o a e n c a n t a r l o c o n s u c a r g a e -m o t i v a . A p a r t i r d e estos p o e m a s el u n i v e r s o p o é t i c o d e M o r o s e r e p l i e g a s o b r e sí m i s m o y l a a u d a c i a c o n q u e f ó n i c a m e n t e u t i l i z a el f r a n -c é s n o -c o m p e n s a l a p é r d i d a del t e m b l o r p o é t i -c o . P e r o a l a vez q u e en cierto m o d o es i n a b o r d a b l e , e s t a p o e s í a s e d e s p l i e g a en m ú l t i p l e s h a c e s d e s i g n i f i c a c i ó n . E s l a c a r a c t e r í s t i c a p r i m o r d i a l d e l a e s c r i t u r a h e r m é t i c a , el t e x t o e s a l a v e z m u c h o s t e x t o s . P e -n e t r a r a f o -n d o el s e -n t i d o d e e s t o s p o e m a s s e r í a p e -n e t r a r e -n l a b i o g r a f í a d i a r i a del p o e t a . Y a q u í p o d r í a m o s f o r m u l a r n o s l a p r e -g u n t a q u e c o n t i n u a m e n t e s e h a c e u n l e c t o r , ¿ h a s t a q u é p u n t o u n p o e m a d e b e necesitar del c o m e n t a r i o o l a e x p l i c a c i ó n p a r a s e r p l e n a m e n t e g o z a d o ?

Referencias

Documento similar

Gastos derivados de la recaudación de los derechos económicos de la entidad local o de sus organis- mos autónomos cuando aquélla se efectúe por otras enti- dades locales o

Sabemos que, normalmente, las ​cookies deben ser almacenadas y enviadas de vuelta al servidor sin modificar; sin embargo existe la posibilidad de que un atacante

1. LAS GARANTÍAS CONSTITUCIONALES.—2. C) La reforma constitucional de 1994. D) Las tres etapas del amparo argentino. F) Las vías previas al amparo. H) La acción es judicial en

El tercero tiene notas bajas pero la mayor es estadística, una de las temáticas trabajadas de forma más mecánica, asimismo el último arquetipo muestra que, aun con notas buenas,

En cuarto lugar, se establecen unos medios para la actuación de re- fuerzo de la Cohesión (conducción y coordinación de las políticas eco- nómicas nacionales, políticas y acciones

D) El equipamiento constitucional para la recepción de las Comisiones Reguladoras: a) La estructura de la administración nacional, b) La su- prema autoridad administrativa

b) El Tribunal Constitucional se encuadra dentro de una organiza- ción jurídico constitucional que asume la supremacía de los dere- chos fundamentales y que reconoce la separación

Volviendo a la jurisprudencia del Tribunal de Justicia, conviene recor- dar que, con el tiempo, este órgano se vio en la necesidad de determinar si los actos de los Estados