El románico en los
caminos de León
Versión 0.5
ÍNDICE.
1. INTRODUCCIÓN ... 8
2. MARCO GEOGRÁFICO ... 10 2.1. La montaña. 2.2. Las tierras llanas. 2.3. El Bierzo. 3. MARCO HISTÓRICO ... 13 4. CAMINOS Y CALZADAS ... 19 4.1. El Camino de Santiago. 41.1. Origen. 4.1.2. El descubrimiento de Santiago. 4.1.3. Consolidación y desarrollo. 4.1.4. Consecuencias del desarrollo del Camino de
Santiago sobre los reinos peninsulares. 4.1.5. El románico en el Camino de Santiago. 4.1.6. El Camino de Santiago en León. 4.2. La Vía de la Plata. 4.2.1. La Vía de la Plata en León. 4.3. El camino a San Salvador de Oviedo. 4.4. Caminos secundarios.
5.PRIMER ROMÁNICO ... 35 5.1. Fernando I de León y la iglesia vieja de San Isidoro de León.
5.1.1. Primeras reformas en el reino. 5.1.2. Síntesis de la tradición y el nuevo arte: la iglesia
vieja de San Isidoro de León. 5.2. Nueva etapa: Urraca y el Panteón, comienzo del
nuevo templo. 5.3. Las artes menores hasta Doña Urraca. 5.3.1. Marfiles.
5.3.2. Orfebrería. 5.4. Resumen y conclusiones.
6. ROMÁNICO PLENO ... 55 6.1. La provincia de León. 6.2. Primer periodo: de nuevo la infanta Urraca y San Isidoro. 6.3. Las misteriosas pinturas del Panteón de los Reyes. 6.4. Última etapa de construcción: Pedro Deustamben,
arquitecto de Alfonso VII. 6.5. A la estela de San Isidoro: los talleres de la provincia.
6.5.1. Condicionantes para el desarrollo románico
de la provincia. 6.5.2. El núcleo sahagunino: San Facundo y Primitivo
y las primeras iglesias mudéjares. 6.5.2.1. El monasterio de los Santos Facundo
y Primitivo. 6.5.2.2. El románico de ladrillo: San Pedro de las
Dueñas y San Tirso. 6.5.3. Dos ejemplos en la capital: el palacio de Alfonso VII
y la iglesia del Mercado. 6.5.4. El comienzo del románico rural berciano: San
Esteban de Corullón.
7. TARDORROMÁNICO ... 86 7.1. El arte culto.
7.1.1. El tardorrománico en el Camino de Santiago. 7.1.1.1. Culminación del Cluny español: el
monasterio de los Santos Facundo y Primitivo. 7.1.1.2. La ciudad de León: San Isidoro y la
catedral tardorrománica. 7.1.1.3. La interminable construcción de la
catedral vieja de Astorga. 7.1.1.4. Los caballeros hospitalarios de San Juan de Jerusalén en León: San Juan de Montealegre. 7.1.2. En los aledaños del Camino de Santiago: San Miguel
de Escalada y el románico de cabecera plana. 7.1.3. El románico en la ruta de la Plata leonesa: San
7.1.4. Al pie del puerto de Pajares: el monasterio de Santa María de Arbás. 7.1.5. En el confín del Bierzo: San Pedro de Montes. 7.2. El arte rural.
7.2.1. Bajo los designios de Sahagún: el románico
de ladrillo. 7.2.1.1. San Lorenzo de Sahagún. 7.2.1.2. El resto del románico de ladrillo leonés. 7.2.2. El románico de cabecera plana. 7.2.2.1. El románico en la zona de riberas. 7.2.2.2. La montaña de Boñar. 7.2.2.3. Montaña de Riaño. 7.2.3. El taller de Astorga. 7.2.4. Camino de Santiago. 7.2.4.1. Las iglesias de Corullón. 7.2.4.2. El núcleo de Villafranca. 7.2.4.3. A la vera del Camino de Santiago.
8. ARTE CISTERCIENSE ... 131 8.1. El arte cisterciense en España. 8.2. El Císter en León.
8.2.1. Santa María de Carracedo. 8.2.2. Nuestra Señora de la Asunción de San Miguel
de Dueñas. 8.2.3. Santa María de Sandoval. 8.2.4. Santa María de Carrizo. 8.2.5. Santa María de Gradefes.
9. CONCLUSIONES ... 152
1. INTRODUCCIÓN.
Para acercarnos al arte románico en León como es el propósito del presente trabajo no podemos limitarnos a estudiar las manifestaciones conservadas en la geografía leonesa sin ocuparnos del resto del entorno, tanto físico como cultural que rodea a estos productos, tanto ahora como en el momento de su realización.
La división más tradicional del arte románico es la que diferencia el románico culto, propio de las ciudades más importantes, de las cortes, las diócesis y los grandes monasterios y el rural, característico de pequeños núcleos agrícolas que crean un arte a imitación del que se está haciendo en las ciudades. Este arte rural presenta un anquilosamiento de las formas y los motivos debido a la escasa formación de los artesanos que realizan estas obras ya que son aquellos desechados en los grandes núcleos por su impericia y sus menores conocimientos técnicos, lo cual se une a la menor capacidad económica de los que requieren estas obras y la función para la que se crean, la de hacer de iglesia parroquial, dando lugar en la mayoría de las ocasiones al llamado románico rural, con más o menos influencias del arte culto.
Existe también una distinción de tipo cronológico dentro del románico que aunque en ocasiones se muestra algo estrecha debido a la imposibilidad de adscribir una obra determinada a un momento concreto nos servirá de base muchas veces para poder determinar la forma de expansión de este arte y así dilucidar las posibles influencias, su procedencia y, el que es el objetivo primordial de este trabajo, ver el desenvolvimiento de este nuevo modo de ver la vida más que su mera descripción en los elementos mínimos de las diferentes obras, porque en cuanto a la provincia de León se refiere contamos con una serie de trabajos básicos que aportan los datos necesarios para el estudio concreto de las obras en su carácter meramente artístico.
Estas obras, de valor incalculable para cualquier estudioso del tema nos permiten tener una visión de conjunto palpable sobre la que poder trabajar para establecer unas tesis históricas referidas a este arte como manifestación de una nueva forma de pensar que se introduce en la provincia de León desde mediados del siglo XI y se mantiene en núcleos rurales más alejados, incluso hasta el pleno apogeo del arte gótico a mediados del siglo XIV, momento en que el arte que una vez fue punta de lanza del renacer europeo se ha convertido en símbolo del arcaísmo y lo tradicional.
De todos modos, esta división tan simple entre románico culto y rural y en función de su marco cronológico se nos antoja corta para explicar el porqué surge el románico en tierras leonesas y la manera en que se articula. Ese el principal objeto de estudio de este trabajo, intentar dar una visión general del románico leonés pero de una manera que pretende explicar a que se debe su aparición en un determinado lugar, de
donde proceden las influencias que recibe y a qué lugar van los elementos proyectados por su influjo.
Para llevar a cabo esta pretensión, hemos comprobado la vital importancia que las vías de comunicación juegan en este sentido y por ello hemos titulado el presente trabajo, “El románico en los caminos de León”. Estos caminos determinan por completo la vida de las gentes que viven a su vera. Las principales ciudades se unen por ellos y por ellos transcurre el flujo económico y comercial que será el germen de donde brotará el arte románico, primero en las ciudades y luego, siguiendo las principales vías de comunicación, en el resto de la geografía.
Por ello, antes de intentar interpretar el sentido del arte románico en cada momento, hemos dedicado un capítulo a describir y definir los principales caminos que trillan la provincia. Aunque es uno de los capítulos más cortos, sobre él que basa toda disertación posterior y sin él, no podríamos hacer este estudio.
Cómo olvidar los caminos de León. El Camino de Santiago atraviesa la provincia de un extremo a otro, la ruta de la Plata uniéndonos con las tierras del sur, el camino a la Cámara Santa de Oviedo comunicando tierras asturianas y el resto de calzadas que permiten a las tierras leonesas algún tipo de relación con el resto por pequeña que esta sea.
La mayoría de estos caminos como veremos, y la distribución del arte románico también, se hallan determinadas además por la geografía como ocurre en la actualidad, por ello necesitamos conocer el medio que conforma la actual provincia para comprender mejor porqué un camino pasa por un determinado lugar y no por otro.
Otro punto reseñable, será el marco histórico, aunque conocido parece ser que no se han puesto demasiado de manifiesto sus relaciones con el arte, la influencia que una crisis puede tener sobre el mismo, como será el caso de las guerras civiles de principios del siglo XII entre la reina Urraca y Alfonso I el batallador que sumirán al país casi en la ruina, lo cual, como no podía ser de otra manera tendrá su fiel reflejo en unclaro retroceso artístico.
Por último, la visión que pretendemos establecer del arte románico leonés es una visión holística que permite utilizar a este no como un mero producto final de las realizaciones materiales, sino como un documento más para interpretar la historia y los hombres que poblaron estas tierras en unos momentos cruciales para la historia del reino de León, y por tanto, para la provincia actual.
2. MARCO GEOGRÁFICO.
El lugar que hemos escogido para enmarcar el presente trabajo es la actual provincia de León. La justificación no es otra que plantear un cierto límite que no resulte ni demasiado estrecho ni muy amplio para abarcarlo en un trabajo de estas características que además permita apreciar
diferencias regionales entre unas zonas y otras.
Si hubiéramos elegido estudiar el conjunto del reino de León en un determinado momento, habríamos de abarcar un espacio demasiado amplio y cambiante por las realidades políticas del momento ya que partes del reino de león en el siglo XIII anteriormente se hallaban bajo manos musulmanas o habían pasado a formar parte de los territorios castellanos tiempo atrás.
De hecho, la provincia de León, abarca una superficie de 15.468 kilómetros cuadrados, lo cual supone ya de por sí una extensión considerable, que en ocasiones impedirá penetrar todo lo que sería conveniente en los detalles más pequeños de las diferentes
manifestaciones del arte románico que salpica el territorio.
La importancia geográfica de la provincia de León es manifiesta en la actualidad ya que en ella podemos encontrar tanto terrenos llanos similares a la meseta castellana, como estribaciones montañosas muy destacadas como es el caso de los Picos de Europa. De ahí su importancia, que permite apreciar las diferencias que se establecen a la hora de la distribución del arte románico en función del terreno en que se halle.
Posee además una importante red fluvial, la mayor de toda España, que facilita las comunicaciones naturales sobre las cuales se articulará la red viaria medieval.
Si tuviéramos que hacer una división de todo el territorio lo haríamos en tres zonas fundamentales: las tierras llanas, la montaña y el Bierzo, que es una región con unos caracteres propios que la
individualizan del resto de la provincia.
2.1. La montaña.
Abarca toda la banda norte de la provincia y rodea además el Bierzo, situado al oeste, con lo que cubren también el flanco occidental. La parte norte se compone de la Cordillera Cantábrica, donde podemos distinguir tres zonas: la montaña occidental, que abarcaría el ángulo oriental de la provincia, con los valles de Sajambre y Valdeón, abiertos hacia el Cantábrico. Se le unen también los valles altos del Valderaduey Cea y Esla con la montaña de Riaño. Es la zona más abrupta de la provincia al comprender parte de los Picos de Europa, donde se llegan a alcanzar alturas de hasta 2500 metros.
A su izquierda se halla la montaña central, que comprende los valles altos de los ríos Curueño, Porma, Torío y Bernesga con la montaña
situada al norte de ellas frontera con Asturias. Son montañas algo más bajas, pero también superan los 2000 metros. Es la zona de paso más tradicional entre Asturias y León, sobre todo por el puerto de Pajares.
La montaña occidental agruparía las zonas de Omaña y Babia, de montañas algo más chatas comenzando en su ángulo oeste con la comarca de Ancares, aislada del resto de la provincia, abrupta e
inaccesible, a medio camino entre el propio Bierzo y el resto de las tierras leonesas.
Al sur del Bierzo nos encontramos con otra zona prácticamente inaccesible, la Cabrera, rodeada de montañas del primario que llegan a alcanzar más de 2000 metros.
2.2. Las tierras llanas.
Abarca más o menos la mitad de la provincia. En ellas se hallan las dos capitales históricas, León y Astorga.
La parte que enlaza más directamente con la meseta castellana será la Tierra de Campos, con capital en Sahagún, en el ángulo sudeste. Sus terrenos son similares a una zona característica de León y limítrofe a esta, el Páramo, que se extiende por el sur hasta la altura de Astorga, donde cambia de nombre y comienza a elevarse poco a poco haciéndose cada vez más accidentada, es la Maragatería, las tierras que rodean a Astorga y sus inmediaciones hasta chocar con el Bierzo en el oeste y la Cabrera en el sur.
En estas tierras llanas, también se encuentra la zona de riberas, donde el terreno algo más ondulado se ve reverdecido por los márgenes de los ríos que cruzan la provincia de norte a Sur: El Cea, el Esla gran colector de los ríos leoneses, el Torío, el Bernesga, el Órbigo. Son verdaderos corredores verdes utilizados tanto por la fauna como por el hombre para comunicar unas zonas con otras. En esta zona se encuentran las tierras de León y sus alrededores.
2.3. El Bierzo.
Una región distinta al resto de León, con personalidad propia. Se halla al oeste de la provincia, rodeada por montañas, al norte Ancares, al sur, Cabrera, las cuales se cierran también por el este y oeste. Por tanto el Bierzo queda desgajado, comunicado por pasos de montaña, aunque no tan complicados como los que llevan a Asturias siguen dificultando el tránsito.
El clima se hace diferente, más suave al estar resguardado de los grandes fríos continentales pero sin llegar a tener la humedad de Galicia, similar al clima mediterráneo lo cual favorecerá la aparición de muchos núcleos pequeños de población a pesar de que las tierras cultivables no son demasiado extensas. En la actualidad el núcleo de población más
importante es Ponferrada, donde se unen los caminos bercianos aunque no siempre fue así, pues en época medieval, las poblaciones más
destacadas eran Villafranca, Cacabelos y Corullón, cuya importancia quedará de manifiesto en los siguientes capítulos.
Brevemente esta es la fisonomía de la provincia leonesa, montañas. llanos y ríos que determinarán la vida, las costumbres y por supuesto, los caminos y la cultura, los ejes primordiales sobre los que se moverá nuestra atención a partir de aquí.
3. MARCO HISTÓRICO.
Cómo definir el periodo en que se da la revolución románica en tierras leonesas. Es el momento del segundo renacer del reino de León tras la apatía en que el reino había caído en los albores del año 1000. Su segunda edad de oro, cuando comienza la apertura a Europa y con ella el intercambio cultural que hará evolucionar al reino de León desde su aislacionismo tradicional a un dinamismo que le convertirá en el más poderoso de los reinos peninsulares.
Por poner un límite inicial diremos que este periodo tendrá su inicio con la subida al trono de Alfonso V en el año 999, momento en que la dinastía astur reinante en León comienza su lento pero seguro declive. Durante el reinado de Alfonso, las incursiones de Almanzor llegan a su fin, el califato independiente terminará poco después, y con él llegan los reinos de taifas que favorecen la coyuntura para que el reino de León comience a prosperar.
Pero será a la muerte de Vermudo III en 1037 cuando comience éste renacer.
A partir de la desaparición del califato la situación es la contraria, son los cristianos del norte los que pasan de tener una situación primero de sumisión, pasan a ser ellos los que protegen a los reinos de taifas y piden prestaciones económicas para el protectorado de los reinos del norte a los reinos de taifas. En este contexto llegamos a la figura de Fernando I que gobierna entre 1035-1065 Castilla. Es el hijo segundo de Sancho III el Mayor. Una vez que consolida su poder en Castilla se anexiona nuevas tierras e impone su supremacía militar sobre los reinos de taifas. Por carecer de recursos económicos tiene que limitarse a exigirles tributos: las parias, tributo que pagan los reyes musulmanes a cambio de auxilio.
Fernando I es conde desde 1035 de Castilla. En 1037 derrota a su cuñado Vermudo III en Tamarón. Como consecuencia de que su cuñado no tiene descendientes se proclama rey de León. En 1043 un rey taifa de Toledo Al -Mamum huye ante un ataque de un rey taifa de Zaragoza. Fernando I lo repone de nuevo al frente de la taifa toledana. Esto le permite intervenir en Toledo y Zaragoza e imponer taifas a uno y otro reino. Al mismo tiempo Fernando I hace lo mismo con Badajoz y Sevilla. Fernando I demuestra que hay una superioridad clara del reino de León desde el punto de vista militar sobre Al-Andalus. Pronto se pasó a la conquista de territorios musulmanes. Fernando I se apodera de Lamege, Viseo y por último de Coimbra. Son las tres ciudades portuguesas más importantes que anexiona a su reino.
A Fernando I le sucede su hijo Alfonso VI (1065-1109) aunque hay un periodo que es solo rey de Castilla y no de León. Alfonso VI durante los primeros años de su reinado incrementa su presión sobre los reinos de taifas, aumenta las parias que llegan periódicamente a su reino. Esa política debilita a los musulmanes económicamente y provoca una crisis en Toledo donde facciones intransigentes musulmanas se revelan contra
su rey a pagar parias a Fernando I, una situación similar se produce en Badajoz. Estas tensiones constantes en los reinos de taifas provocan que Alfonso VI se apodere de Coria, perteneciente al rey de Badajoz, en 1081 asedia Toledo y en 1085 toma la ciudad.
La toma de Toledo en 1085 es una toma emblemática para los cristianos. Desde el punto de vista estratégico es un desastre para los musulmanes. Los leoneses se encuentran en situación muy favorable para dirigirse a Sierra Morena y Córdoba y también a Valencia, Levante, Córdoba, Murcia.
El reinado de Fernando I significa el comienzo del fortalecimiento de las líneas fronterizas que van a avanzando al sur. Se incorporan a Castilla y León: La Rioja, Álava, Vizcaya y una parte de Guipúzcoa. Con Alfonso VI la supremacía leonesa es total sobre Navarra y en gran medida sobre Aragón.
Con la conquista de Coria se produce un avance espectacular hacia los cauces del Tajo medio y hacia las zonas del Guadiana, Talavera, Madrid aparte de Guadalajara, que queda bajo los reinos de León y Castilla. Los ejércitos de Alfonso VI siguen combatiendo al reino de Zaragoza, imponiéndoles unas parias elevadas. Durante el s. XI hay todo un proceso de consolidación que funciona en León.
A finales de los años 30 se unifican el conjunto de tierras del primitivo reino asturleonés. León y Castilla desde 1037 a 1157 están unidas. En estos 120 años los protagonistas serán Fernando I, Alfonso VI, Alfonso VII y doña Urraca. Todos los reyes se hacen ungir con el óleo sagrado en la iglesia de Santa María de León, como hace Fernando I en 1038, que va a titular "rex imperator", aunque solo en la última década de su vida asume la ideología imperial y trata de fusionar la idea del rey emperador leonés con la más moderna de reino vasco-aragonés.
Fernando I vence a su hermano en la batalla de Atapuerca 1054, el cual trataba de hacerse con Castilla. Atapuerca es un hito importante en la idea imperial porque se convierte en el poseedor de derechos
hegemónicos sobre el viejo imperio de Sancho, Castilla, León, Navarra se leonizan. Se impone a Castilla una sujeción a León y la promoción de una ideología neogoticista de un "reinum hispaniae" dependiente del reino de León.
Con Fernando I la unidad política de Castilla y León es un hecho, pero a raíz de su testamento se van las tendencias centrífugas de las regiones que componen el reino. Fernando divide el reino entre sus hijos.
A Sancho le da Castilla y las parias de Toledo. A su hijo segundo Alfonso le da el reino de León y las parias de Zaragoza. A García le da Galicia y las parias de Zaragoza y Toledo. A sus hijas Urraca y Elvira le da todos los monasterios del reino.
Este testamento provoca enfrentamientos entre los hijos de Fernando I que terminan con el exilio de García y Alfonso y el asesinato de Sancho en Zamora por Vellido Dolfos en 1072.
Alfonso VI reunifica los diferentes dominios de León, Castilla y del norte de Portugal. Alfonso VI en 1072 vuelve a unir a León y Castilla,
agrupa en su persona todos los dominios de su padre y se titula pocos días después de la unificación "rexhispaniae" o " imperator totius hispaniae".
Utiliza una expresión jurídica que expresa la supremacía de Alfonso en los reinos. Es reconocido como rey superior por Gregorio VII y en 1081 exalta su gloria y le declara imperator. El título de imperator se había otorgado a los reyes asturleoneses desde Alfonso III. El título de
"imperator" es utilizado por primera vez en el 906 por Alfonso III hay que conectarlo con el mundo carolingio. Esa conexión hace que sea un título que se use más o menos por los distintos reyes leoneses. Ordoño II se titula
"imperator", "magnus imperator". En el siglo X aparece con frecuencia en la documentación regia de la época.
Menéndez Pidal hace arrancar de Alfonso VI la tesis de imperio hispánico, con pretensiones de superioridad sobre los restantes reinos hispánicos. Alfonso VI en 1085 conquista Toledo y esto constituye un excelente pretexto porque dicha ciudad representaba el símbolo máximo de unidad del imperio que habían conseguido los visigodos.
El "imperium hispaniae" se mantiene y continua la idea imperial española que nace ahora. En el fondo es leonesa y comienza con Alfonso VI que es el “imperator totius hispaniae”. Esta teoría es defendida por Sánchez Candeira, por García Gallo y Menéndez Pidal. Se viene a
reconocer que hay un título imperial utilizado por los reyes de León pero para algunos medievalistas es muy probable que se generalice el título imperial de León para contraponerlo al título de califa que se usa en la España del sur. Esta idea imperial continua con Alfonso VI al que le sustituye su hija Urraca que plantea gravísimos problemas al reino de Castilla y León.
No encaja la idea de un imperio recogido por una mujer en el siglo XI, aunque ella transmite también la idea de imperio a su hijo Alfonso VII. En 1107 muere Raimundo de Borgoña, esposo de la infanta Urraca, hija de Alfonso VI. En 1108 muere en la batalla de Uclés el infante
heredero de Alfonso, Sancho. En 1109 tiene lugar el matrimonio de Urraca con Alfonso el Batallador. Teóricamente el matrimonio de Urraca con Alfonso el Batallador significa que todos los reinos cristianos están unidos. La reina Urraca se titula emperatriz.
Se desatan enfrentamientos civiles que van de 1109-1126, enfrentamientos que pueden clasificarse en los siguientes grupos: dinástico-políticos. Derivados del tormentoso matrimonio de Urraca y Alfonso el batallador. Urraca con Raimundo de borgoña tuvo un hijo: Alfonso Raimundez, futuro Alfonso VII, emperador de León. Con él se introduce la dinastía de Borgoña y acaba la Navarra. Urraca tiene 29 años cuando es viuda y se casa en el castillo de Monzón con Alfonso. Su
incapacidad de concebir un hijo pronto es causa del mal matrimonio. Una reina de voluntad firme era mal visto por los cronistas de la época
achacándoles a ella no tener un hijo. También se apuntó que el monarca aragonés era homosexual o misógino. Cuando se casa con Urraca tenía 36 años, no volvió a contraer matrimonio cuando se separó de Urraca, no tuvo concubina ni ningún hijo bastardo. El carácter de ambos y las
imposibilidades hacen que el matrimonio se disuelva poco después de realizarse. Esto provoca enfrentamientos bélicos entre León y Aragón. Urraca debió de morir de un parto extrauterino.
Hay también conflictos derivados de que extensos territorios de Galicia tienen a Alfonso Raimundez como auténtico rey. El conde de Traba y el obispo Gelmírez coronan a Alfonso VII como el rey viviendo su madre y estando casada. Para el conde de Portugal y su esposa Teresa, hermana de Urraca, terminó el conflicto declarándose Portugal independiente.
Hay otras luchas antiseñoriales que afectan a linajes enfrentados entre sí y este panorama se completa con enfrentamientos eclesiásticos. Bernardo de Toledo se enfrenta con el arzobispo Gelmírez. Hay
enfrentamientos entre las sedes de braga y Compostela.
Hay conflictos antiseñoriales producidos por grupos de burgueses en ciudades del Camino de Santiago (Sahagún, Lugo, Santiago). En estos conflictos disminuyen unos y aumentan otros a partir de que Alfonso de Aragón abandona a Urraca. Cuando se separan Alfonso el Batallador logra el apoyo de los burgueses de las ciudades del Camino de Santiago.
La separación de ambos reyes tiene lugar en 1114. Entre 1114- 1116, fecha en que muere Urraca, se caracteriza por la disminución de los conflictos burgueses apoyados por Alfonso el batallador. Los conflictos de Santiago y Sahagún son muy virulentos y crean un confuso panorama político desde la muerte de Urraca hasta la coronación de Alfonso VII en la catedral de León en 1135.
Alfonso Raimúndez se dedica a la recuperación e los enclaves aragoneses en Castilla se dedica a someter a los magnates portugueses, se apodera de Nájera y la Rioja y sofoca revueltas en Asturias, dirigidas por el conde asturiano Mariano Peláez.
Cuatro años después de la coronación de Alfonso VII, Alfonso Enríquez, hijo de Enrique de Borgoña y de Teresa de Portugal decide tomar el nombre de rex Portugalense. Hasta 1139 solo se consideraban él y su padre princeps o infans del territorio portugués, bajo la supremacía del rey de Castilla y León. Esta situación de rex Portugalense se consolida en 1158 cuando muere Alfonso VII, repartiendo el territorio entre sus hijos Fernando II y Sancho III. A la muerte de Alfonso VII quedan configurados tres reinos: Castilla, León y Portugal.
Son tres reinos separados. La historia de Portugal está vinculada al reino de León desde finales del siglo X las tierras entre el Miño y el
Mondego son unas tierras más del reino de León y se llama a ese territorio ya Portugal y tiene condes de un mismo linaje procedentes de
Ermenegildo Gutiérrez. En ese condado desde la segunda mitad del siglo XI se produce un proceso de tendencias separatistas que se inician en 1071 y que tienen en 1097 una fecha fundamental. En 1097 Alfonso VI concede el territorio portugalense a su hija Teresa, casada con Enrique de Borgoña, y que significa el reconocimiento de hecho de una situación separatista de un condado. Entre 1130-1140 Portugal es independiente
de hecho y a partir de 1140 se puede hablar de rex Portugalensium en la figura de Alfonso Enríquez.
Es un proceso feudal: primero se reconoce el vasallaje al rey de León y luego se reconoce la independencia del mismo.
Los obispos de Braga intentan convertir en metropolitana a la su diócesis. En 1099 Braga es reconocida arzobispado. Los obispos de Braga quieren conseguir que los obispos de Oporto, Lamego, Viseo y Zamora formen parte de la metrópoli bracarense. A partir de los años 40 el reino de Portugal se consolida como reino independiente sobre todo con Alfonso I que reconquista la zona entre Coimbra y el Algarve, primero conquista Santarem y en 1147 conquista Lisboa.
El reinado de Alfonso VII, más conocido como el emperador, debido en parte a la “Crónica Adefonsi imperatorii”, relata cómo se celebra en León la coronación de Alfonso VII, quienes acudieron, arzobispos, magnates, reyes, el conde de Barcelona Ramón Berenguer IV, los condes de Tolosa, de Gascuña y otros condes del mediodía francés. Se pasó de una situación de crisis profunda a un reino unificado en la persona del
emperador pero por poco tiempo.
A la muerte de Alfonso VII como consecuencia de un régimen feudal a Sancho le da las tierras castellanas, a Fernando las leonesas. A partir de Alfonso VII nos encontramos con una España cristiana fragmentada en León, Castilla, Portugal, Navarra y Aragón-Cataluña (estos dos unidos). Con la desaparición de Alfonso VII desaparece la idea imperial leonesa o hispánica. El reparto que efectúa Alfonso VII inaugura un largo periodo, el último de la separación política de los reinos de León y Castilla.
En León reinarán Fernando II (1157-1188) y Alfonso IX (1188-1230).
Poco diremos del reinado de los reyes privativos de León. Por su parte, Fernando II tomará la ciudad de Alcántara en el año 1165 y en el 1169 desalojará a Alfonso I de Portugal de Badajoz que se la había arrebatado a los almohades.
Ambas ciudades serán perdidas en 1174 ante la ofensiva almohade que llegará hasta Ciudad Rodrigo.
Estas ofensivas y retrocesos en el proceso de reconquista hemos de entenderlos dentro del toma y daca que produce el progresivo desgaste de los musulmanes que acabará con la conquista de Sevilla en tiempos de Fernando III el Santo.
Fernando será sucedido por su hijo Alfonso, que será el último rey de León el cual destacará por convocar las primeras cortes de la historia de Europa en el año 1188.También será el encargado de consagrar en 1211 la catedral de Santiago de Compostela.
Entre sus logros militares se encontrará la conquista de Cáceres en 1227, Mérida y Badajoz en el año de su muerte 1230, lo cual dejará a su hijo el camino expedito para la conquista de Sevilla poco después.
Podemos decir que el marco histórico del románico leonés queda marcado así por dos hechos fundamentales, la llegada al trono leonés de
la dinastía navarra en 1037 con Fernando I y el final de la monarquía leonesa en 1230, doscientos años de desarrollo que serán los de mayor auge del reino leonés, lo que quedará de manifiesto en los trabajos y fundaciones a lo largo y ancho de su geografía.
Ponemos como límite final el año 1230 por intentar aquilatar en algo el tiempo del románico leones aunque es bien cierto que después de esa fecha llegarán los últimos coletazos de este arte, sobre todo en diócesis astoricense.
Hablamos aquí por supuesto del tiempo del arte culto, porque el rural no puede ser tan fácilmente mensurable, ya que ajeno en parte a cambios y modas seguirá unos modelos practicante imperturbable hasta el siglo XIV como tendremos ocasión de comprobar en capítulos
sucesivos, pero será a partir de 1230 cuando la chispa de un arte que había iluminado un reino se apagará para no volver a resurgir a no ser en brazos del gótico en brazos de Alfonso X.
4. CAMINOS Y CALZADAS.
Durante la edad media, la actual provincia de León estaba tapizada por una red de caminos que la cruzaban de norte a sur y de este a oeste. La funcionalidad de estos caminos era múltiple. De un lado eran las arterias comerciales que penetraban en los puntos más alejados de la geografía, de otro, las transmisoras de las corrientes artísticas y del pensamiento que llegaban desde Europa y Al-Andalus. Será este sobre todo el punto de vista que nos interesa para el presente trabajo ya en función de estas vías de comunicación se extenderá el primer arte común del continente, el románico.
Con la llegada del año 1000, en la Península Ibérica se produce un cambio radical en sus relaciones con el resto de Europa. Desde el reinado de Sancho Garcés, se comienza a potenciar el Camino de peregrinación a Santiago de Compostela, el cual será la principal calzada del norte peninsular, la cual, articulará los diferentes reinos desde un primer momento dándoles un nuevo lazo de unión de características económicas, comerciales y religiosas.
A la vez que se potencia definitivamente hacia Europa este camino, otros no menos importantes como la Ruta de la Plata comienzan a tener una renovada importancia a medida que la reconquista avanza hacia el sur, lo cual analizaremos más adelante.
La función de los caminos en esta época es determinante para el trasiego de ideas desde un lado al otro de los Pirineos. Con el desarrollo de las peregrinaciones a Compostela, un nuevo pulso entra en la Península, se comienza a abandonar el viejo mundo mozárabe, la liturgia, la letra, la forma de vida y de pensar de los antiguos pobladores del reino de León, el cual, resurgirá poco a poco de la decadencia en la que había caído en la última parte del siglo X con las invasiones de Almanzor.
El flujo monetario que proporcionaran las parias a los reyes de León será el principal aliciente para que Europa se interese por el reino que se situaba al final del mundo conocido. Los caminos que enlazan estos reinos y de este modo, las ciudades y los monasterios que se situaban sobre ellas serán los principales beneficiados de este intercambio de dinero,
mercancías y personas que se produce en tierras del norte peninsular a partir de la mitad del siglo XI sobre todo. Este influjo mutuo, hará que el reino de León llegue a su momento de mayor esplendor en estos siglos, y todo en función de una vía, el Camino de Santiago, el pulmón con el que respiraran los reinos de la antigua Hispania.
4.1 El camino de Santiago.
El camino de caminos en la edad media española. Por él entrará el arte románico en nuestro país, en él se hallan los ejemplos más
al resto del territorio, posiblemente sin él, el panorama que se presenta actualmente ante nuestros ojos, sería bien distinto.
4.1.1. Origen.
El inicio de su historia es bastante anterior al descubrimiento del sepulcro de Santiago en Compostela. Asentado en buena parte de su trazado en una antigua calzada romana, la “Vía Traiana”, que toma su nombre del emperador Trajano, que la restauró durante su reinado, a principios del siglo II de nuestra era. Esta calzada, en sus orígenes era una de las que articulaba la administración y el comercio en la Hispania romana. Iba desde Bracara Augusta, la actual Braga hasta Caesaraugusta, Zaragoza. Unía todo el norte de la Península pasando por Chaves, tras la que se hallaba Asturica Augusta, (Astorga), de ahí iba hacia Carrión de los Condes, Segisama, Vitoria, Pamplona y Zaragoza.
Este sería su trazado básico, pero durante la edad media, usando como base esta calzada se modificó su trazado para tomando dirección norte desde Astorga fuera por la calzada que llegaba primero al alto del Cebreiro, pasando luego al sur de Lugo hacia Santiago. También se harían modificaciones en el camino para que este pasara al sur de los territorios vascos hasta llegar a Estella. Al final, el trazado que quedaría plasmado como camino francés tendrá también otra desviación medieval, ya que se desviará hacia el norte para pasar por León, la capital del reino, antes de dirigirse a Astorga.
En el mapa que presentamos abajo, podemos ver el que es considerado como trazado más tradicional.
4.1.2. El descubrimiento de Santiago.
El imperio romano cayó y con él, toda su estructura, pero sus caminos continuaron existiendo, continuaron utilizándose como vías comerciales o invasión durante los siguientes siglos, aunque cada vez eran más inseguros y menos transitados. Poco a poco se fueron deteriorando y nadie se preocupó de repararlos. Llegaron los musulmanes y con ellos, el total abandono de los caminos en el norte mas no en el sur. Poco a poco se formaron una serie de pequeños reinos cristianos en el norte. En la zona que nos ocupa, el reino de Asturias era pequeño, débil, aislado durante sus primeros siglos de vida. En este reino altomedieval nos encontramos con el caldo de cultivo ideal en que aparecerá un hecho milagroso, la aparición del sepulcro de Santiago el Mayor.
La leyenda cuenta que Santiago el Mayor había evangelizado sin gran éxito la Península tras abandonar Asia. Años después, regresó a Judea dónde murió martirizado y dónde sus seguidores tomaron su cuerpo y embarcando en Haffa regresaron por mar hasta el puerto de Iria Flavia en las cercanías del cual enterraron su cuerpo, el cual fue olvidado durante siglos hasta su descubrimiento por parte de un ermitaño llamado Pelayo en torno a los años 812-814. Este, creyó ver estrellas que le revelaron donde esta enterrado Santiago Cebedeo, primer obispo de Jerusalén.
Tras esto, avisado Teodomiro, obispo de la diócesis iriense que comienza las excavaciones en el lugar que le ha sido mostrado a Pelayo. Aparece un sepulcro de mármol en que se dicen que se hallan los restos del apóstol.
En un primer momento, esto se convierte en un objeto de culto local aunque ya Alfonso II el Casto comunica el hallazgo a Carlomagno con lo que la noticia comienza a difundirse lentamente por todo el occidente cristiano.
Las rutas que ahora se encuentran cortadas a Roma y Jerusalén son sustituidas por Santiago. A partir del siglo XI solo al que camina en dirección a la casa de Santiago recibirá el nombre de peregrino. Peregrino es el que se dirige a Santiago para visitar su tumba.
4.1.3. Consolidación y desarrollo.
Antes del año 1000 existían dificultades para acceder a Roma, donde había rivalidades entre el papa y el emperador. Llegar a Jerusalén era un viaje muy duro, caro y peligroso. En el siglo X Santiago
experimenta un gran crecimiento en el número de peregrinos. Su peregrinación se realiza por una vía de origen romano. Es una ruta favorecida por los monarcas y la iglesia. Así nace el camino francés. Hay otros caminos como el de la costa o el que por las rutas portuguesas se dirige a Santiago pero el camino por antonomasia a Santiago es el francés.
En el 950 el obispo de Le Puy (Aquitania) peregrina solemnemente a Santiago, poco después obispos catalanes y nobles franceses siguen la misma ruta. La corriente peregrinatoria se incrementa en el siglo XI con Sancho el mayor de Navarra y sobre todo con Fernando I y Alfonso VI que
patrocinan y reparan la ruta. No solo es promocionado por los reyes de León sino también por los de Aragón y Navarra siendo este el caso de Alfonso Ramírez, coetáneo de Alfonso VI.
Poco después del año1000 el califato de Córdoba se hunde y fragmenta en pequeños reinos taifas facilitando la posibilidad de explotar a los musulmanes por los cristianos del norte. El oro y la plata acuden a la España cristiana del norte como tributo pagado por los andalusíes. Esto suscita la envidia de una Europa deseosa de riqueza rápida.
Muchas gentes europeas van a al camino para participar en esos beneficios como colaboradores militares, artesanos o negociantes. Los monarcas reinantes juegan un papel decisivo, impulsando a todas estas personas que vienen a la Península en busca de beneficio. Necesitan para sus conquistas apoyo militar para lo cual pagan buenas soldadas
utilizando las parias musulmanas. Los grandes linajes de la Galia llegan a la España cristiana para visitar el sepulcro de Santiago, que preside la guerra contra el musulmán, galopando con la espada en un corcel blanco contra el musulmán. Con ello nace la imagen de un Santiago matamoros que perdura en parte de la edad media sobre todo en la iconografía.
En este siglo XI es cuando la vieja tradición visgótica-mozárabe, la liturgia y la cultura específicas de la iglesia cristiano leonesa se
encuentran sometidas a la presión de sectores del clero. Tanto Roma como Cluny juegan un papel fundamental en el proceso. Ahora la legislación visigótica se sustituye por la romana. Cluny juega un papel fundamental en el proceso de reforma gregoriana.
El camino de Santiago queda estructurado y conocido cruzando los reinos de Navarra, Aragón, La Rioja para llegar a Galicia. Esa
peregrinación a partir del siglo XI está perfectamente organizada. Existe una gran propaganda del culto Jacobeo realizada por el papado y los cluniacenses, que tiene en el siglo XII como protagonista destacado al obispo de Santiago, Diego Gelmírez.
A partir del siglo XII hay una movilización de la economía
mercantil. Hay una constante circulación de moneda. Se está creando una infraestructura viaria y asistencial que posibilita y permite que el Camino de Santiago sea un espacio acogedor, urbanizado que sostiene a una abundante masa de peregrinos desde el punto de vista asistencial y médico.
Los distintos reinos protegen el camino y conceden exenciones al peregrino. El peregrino se encuentra fuera del ámbito de las leyes de su país y por ser extranjero se encuentra fuera de las del reino que visita. Una de las primeras fórmulas protectoras aparecen en el concilio de Santiago de 1114 presidio por Diego Gelmírez. Se establece que los peregrinos circulen libremente por los caminos. Esta protección incrementa la corriente peregrinatoria a Santiago.
Los caminos rurales son reparados en gran medida en le siglo XII. Se construyen caminos, regueros, se eliminan portazgos y pontazgos. Se toman medidas jurídicas: la legislación castellana se dirige contra los salteadores de peregrinos y caminos que pululan por la ruta.
Otro factor a considerar es que los papas, sobre todo Urbano II y Calixto II animan más si cabe el espíritu peregrinatorio. En tiempos de este último tiene lugar la aparición del “Liber Sancti Iacobi” o “Codex calixtinus”. Es un códice copiado por un monje del monasterio de Ripoll (Gerona) entre 1172-1173. Un monje que va a Santiago en peregrinación y curioseando en los libros de la catedral compostelana descubre el libro. El autor del códice es un monje francés llamado Aymeric de Picaud. Está formado por cinco libros de los cuales el quinto es el más importante. Se conoce como la guía del peregrino. Escrita entre 1120-1130 se adelanta en siete siglos a las actuales guías turísticas.
Este clérigo detalla al viajero los caminos a Santiago. De las cuatro rutas que cruzaban Francia y que convergían en los pasos pirenaicos tres se dirigían a Roncesvalles y la cuarta a Somport. Esa guía relata como las dos rutas se funden en una sola a partir de Puente la Reina pasando por Estella, Logroño, Santo Domingo de la Calzada, Burgos y León. Relata las jornadas del viaje, los nombres de las tierras, las costumbres de los hombres, los hospitales que se encuentran.
El “Liber Sancti Iacobii” a partir de la segunda mitad del siglo XII es muy conocido en la Europa occidental. A partir del siglo XIII la corriente de peregrinación se incrementa por la llegada de cruzadas de nobles suecos, hanseáticos del norte, duques ingleses, alemanes pobres. Viene Isabel de Portugal, San Francisco, y peregrinan también los propios Reyes Católicos. La mayoría son europeos próximos, de la Europa occidental pero también hay que incluir a flamencos, polacos, suecos, etc. También llegan peregrinos de otro continente como un etíope y dos armenios que alcanzan Compostela en el siglo XV. Resulta muy difícil calcular cuanta gente realiza la peregrinación, pero produjo un auténtico movimiento de masa en Europa. Tomando los datos de pernocte de los peregrinos se llegan a evaluar en 200.000 anuales los que llegan a Santiago.
Se puede distinguir a los peregrinos que iban a pie y caminan lentamente de dependencia social baja u media. Los peregrinos de manto son señores, nobles, caballeros, jinetes en doctas cabalgaduras llevados algunos en sillas de mano. Los nobles sueles ir acompañados de grandes séquitos sirvientes y juglares.
4.1.4. Consecuencias del desarrollo del Camino de Santiago sobre los reinos peninsulares.
Nos hallamos con que el trazado del camino de Santiago va
transformando una serie de espacios rurales en villas y ciudades a lo largo del tiempo. Los principales ejemplos son Estella, Jaca, León o Belorado. Aunque la vida agraria tenga en la edad media un gran peso específico, las tareas artesanales y mercantiles, las ferias periódicas se documentan en todas las villas del Camino de Santiago.
Estas villas son las que poseen con más intensidad núcleos de gentes de procedencia ultrapirenaica. En un primer momento la palabra franco significa el origen étnico de una persona. El orden jurídico libre del franco se aplicó pronto a los hispanos que habían logrado esta situación.
La rua, el “vicum francorum”, el “burgo nuevo”, la “renueva”, son topónimos de barrios mayoritariamente exógenos que tienen lugar en el Camino de Santiago.
Barrios con estatuto privilegiado, que tienen sus propias
autoridades como es el caso de León. Esas villas urbanas tienen grandes poblaciones de francos. Hay también en todo ese proceso una constante renovación de las infraestructuras unas constantes construcciones de caminos y fuentes. El mantenimiento de puentes es frecuente en las villas del Camino de Santiago.
También existe un desarrollo de nuevas devociones a Santa María la Blanca, la Virgen de la Encina. Hay cultos en las poblaciones francas a San Saturnino, a San Martín o a San Nicolás. Se difunden fuera de nuestras fronteras devociones españolas como el culto a Santa Marina, San Juan de Ortega a San Salvador de Oviedo. Aparecen nuevas devociones hispanas, como la de San Isidoro, cuyo cuerpo se traslada a León en 1063, el culto a San Zoilo en León o a Santo Domingo de la Calzada o San Facundo y Primitivo, que dará origen a Sahagún.
Por último, cabe destacar el auge de instituciones dedicadas a una función asistencial. Existe una beneficencia que es debida a las
dificultades del camino. Las iniciativas de ciertos monarcas, las
exenciones fiscales favorecen la construcción de hospitales, la reparación de calzadas. Hay preocupación social por atender al peregrino.
Desde el siglo XII la iglesia mantiene la tradición de acogida al enfermo y al vagabundo. Los reyes son los pioneros de la labor asistencial al peregrino. Desde Alfonso VII la monarquía busca crear hospitales, como es el caso de la Colegiata de Arbás, al pie del puerto de Pajares para acoger a los peregrinos que se dirigieran a San Salvador de Oviedo.
En las diócesis de León y Astorga hay alrededor de veinte hospitales, muchos de ellos fundados por los reyes y la iglesia aunque algunos de ellos son de origen nobiliario o monasterial.
4.1.5. El románico en el Camino de Santiago.
La relación existente entre el arte románico y el camino de Santiago es fundamental. En este se hallan situados los principales núcleos de población, como es el caso de Jaca en Aragón, que aparte de ser la ciudad más importante es capital de este reino hasta la conquista de Zaragoza además de sede episcopal. En ella, al igual que en León, capital también además de sede episcopal tenemos junto con Frómista y Santiago, sede los ejemplos más destacados del arte románico peninsular.
En cuanto a la cronología de las primeras manifestaciones de este arte, será justamente las urbes por las que discurre el Camino de Santiago las primeras que manifiestan este despertar de un nuevo arte, con lo que hemos de referirnos de nuevo a Jaca y a León, una con su catedral y la otra con el Panteón de los reyes del que hablaremos en apartados posteriores.
La primera pregunta que surge al ver esta relación entre arte y una vía de comunicación como el Camino de Santiago es el por qué de esta
unión, a lo cual hemos de observar el panorama que se presenta en los reinos cristianos de mediados del siglo XI.
Las principales ciudades del norte se hallan unidas por este camino, y las que no, como puede ser, en el reino de León de la antigua capital regia, Oviedo, se hallan en franca decadencia durante estos siglos a pesar de seguir contando con una destacada sede episcopal. El renacimiento del mundo urbano en el norte de España viene propiciado por el fomento del comercio y el de la economía en todas sus manifestaciones. Las parias que se comienzan a cobrar a raíz del desmembramiento del califato de
Córdoba son el principal sustento de las monarquías peninsulares y es en este flujo de oro en el que se funda la prosperidad de los reinos, el
florecimiento del comercio y las relaciones con los territorios
extrapeninsulares, que se interesan en comerciar con los reinos más ricos, para lo cual, se hará necesaria una infraestructura viaria que pueda mantener la corriente de personas que se dedican al comercio o que emigran desde Francia para asentarse en los territorios reconquistados por los reinos cristianos peninsulares. Es la promesa de una tierra de las oportunidades para el hombre medieval. Es un territorio en el que pueden conseguir tierras para trabajar, mejores condiciones jurídicas un mercado nuevo y emergente en el que poder comerciar.
Todos estos factores hacen que el Camino de Santiago, protegido por los distintos reyes se potencie a sí mismo con las nuevas poblaciones que se van estableciendo en sus márgenes que van creciendo
progresivamente, como es el caso de la villa de Sahagún, que se multiplica al amparo del monasterio de los Santos Facundo y Primitivo y que llegará a ser mayor que la propia capital del reino contando con unos ocho mil habitantes.
Es en esta coyuntura favorable en la que hemos de analizar la aparición del románico en estas tierras, las más dinámicas y pujantes de la época. Son estos centros, tanto reales, episcopales o monásticos en los que se está acumulando el poder y la riqueza, y por tanto, donde ha de surgir el nuevo arte, en parte importado desde Francia pero que hunde sus raíces en el pasado mozárabe del territorio.
La acumulación de capital permite la creación de grandes talleres que producirán las primeras obras como es el caso de la iglesia vieja de San Isidoro, el primer edificio propiamente románico del reino de León, consagrándose la iglesia en el año 1065, al final del reinado de Fernando I de León.
Con el tiempo, el Camino de Santiago será la franja más poblada dentro de la península, la primera en recibir cualquier novedad tanto política, como económica o artística llegada del exterior. Es la ventaja que produce una comunicación fluida y constante fomentada desde todos los ámbitos, ya que favoreciendo las peregrinaciones se favorece la economía de los reinos.
Serán los cluniacenses los que durante el siglo XII fortalecerán la peregrinación con todo lo que esto conlleva. Son el principal apoyo de la monarquía leonesa desde tiempos de Alfonso VI y esto redundará
beneficiosamente en el censo que les era pagado desde tiempos de Fernando I y que Alfonso VI duplicará para convertirlo en 2.000 áureos. Esto, además de las numerosas donaciones que harán los reyes leoneses a Cluny hará que la abadía borgoñona se interese cada vez más en la promoción y patrocinio de la estructura que sustentaba en parte a su vez a los reyes peninsulares, el Camino de Santiago.
Los centros de poder real se hallaban sobre el Camino de Santiago, las principales diócesis, los monasterios más importantes, las poblaciones más destacadas, los centros del pensamiento de la época, todos los poderes de la concentrados en su órbita geopolítica, por ello, no es de extrañar que en torno al Camino de Santiago aparezca el arte románico y sea el lugar donde mayor difusión, importancia, variedad y duración tenga ya que es en función de éste donde se concentran los grupos pudientes que patrocinaran las diferentes obras, los únicos con capacidad suficiente como para mantener un ritmo constructivo tan importante y continuado, para definirlo en pocas palabras es el pulmón que alimenta la edad media española, y más concretamente, la leonesa.
4.1.6. El Camino de Santiago en León.
Es la provincia española por la que discurren más kilómetros del Camino de Santiago. Casi doscientos kilómetros de recorrido que atraviesa la provincia de este a oeste pasando por los principales centros de
población de la provincia durante la edad Media. Entra por Sahagún y se dirige hacia Mansilla de las Mulas, de allí, llega a León desde donde continua hasta Astorga, a la salida de esta, se bifurca en dos: la ruta principal va por el monte Irago hasta Foncebadón para internarse en el Bierzo hasta Ponferrada, donde se le une de nuevo el otro ramal que iba por el puerto del Manzanal haciendo parada en Bembibre antes de llegar a Ponferrada. Continua el camino hasta otra importante población desde el siglo XII en que nace, Villafranca del Bierzo, y de allí, remontando el curso del río Valcarce sube el puerto del Cebrero para salir en Piedrafita a Galicia.
Este es en síntesis el periplo del Camino de Santiago en la provincia de León, ahora pasaremos a detallar los edificios románicos más
destacados que se hallan en él o en sus cercanías.
Comenzamos nuestro recorrido en Sahagún, la primera villa
leonesa del Camino de Santiago. Tiene su origen en el monasterio fundado por Alfonso III el Magno con monjes mozárabes refugiados de los árabes en el año 872, aunque los orígenes legendarios señalan a Carlomagno como su fundador tras una victoria en las márgenes del río Cea. Este monasterio será beneficiado por los distintos monarcas leoneses que le harán grandes donaciones. En tiempos de Ramiro II les será concedido un coto monástico que abarcaba más de 118 kilómetros, lo cual debe ser una exageración, aunque podemos suponer que de todas maneras sería bastante extenso.
El Camino de Santiago, la Vía de la Plata y el camino a San Salvador de Oviedo en tierras leonesas.
Las razzias de Almanzor lo arrasarán y durante el reinado de Fernando I se hallará en franco declive hasta el reinado de Alfonso VI, el cual confirmará todos los privilegios y exenciones anteriores en el año 1068. Es en este momento cuando empezará el renacer del monasterio y con este, el de la villa, aunque no se tiene constancia documental de que existiese en esos momentos pero lo más probable es que existiese algún núcleo pequeño de población autóctona que dará origen a la población posteriormente aunque esta fuera poblada principalmente con francos venidos tras la concesión de los fueros de Sahagún en los años 1085 y 1087.
Se convertirá Sahagún en una villa rica basada en el comercio y la agricultura regida por el abad del monasterio. Será Sahagún uno de los principales focos del románico en León con los talleres de su monasterio y la aparición del románico de ladrillo que tendrá su primera manifestación en la iglesia de San Tirso, difundiéndose primero este estilo por los
alrededores como es el caso del monasterio de San Pedro de las Dueñas y luego hacia las provincias limítrofes.
La siguiente villa de importancia que nos encontramos en el camino será Mansilla de las Mulas, la cual será reorganizada en tiempos de Fernando II, concretamente en 1181, aunque en esa época ya contaba con un recinto amurallado coronado por una torre, probablemente la de la actual iglesia de San Martín, el cual será ampliado en épocas posteriores.
Poco después de Mansilla, no podemos olvidar mencionar uno de los principales enclaves cistercienses de la provincia de León, el
monasterio de Santa María de Sandoval, el cual se halla situado en la confluencia de los ríos Esla y Porma que en tiempos de Alfonso IX, cuando
fue construido era una zona pantanosa que los monjes blancos se cuidaron de desecar y hacer una de las más productivas de la ribera medieval leonesa.
Tampoco se halla demasiado lejos del Camino de Santiago el monasterio de San Miguel de Escalada, mozárabe en su origen pero con una parte de sus dependencias de época románica y del que hablaremos al referirnos a los caminos que recorren la margen del Esla ya que su estructura será modelo a imitar en el románico rural de la cuenca de este río.
Tras estas estaciones se llega a León, capital del reino, diócesis y centro cultural por excelencia durante los siglos XI y XII. Se entraba en ella por el barrio de Santa Ana viniendo por el castro del puente habitado por los judíos. Nos encontramos este barrio antes de traspasar la cerca romana pero tras la medieval que será construida e mediados del siglo XIV con la primera edificación románica que se conserva, la iglesia de Santa María del Mercado. Luego, ya intramuros los peregrinos habían de visitar por un lado la catedral, tardorrománica, relacionable con la catedral vieja de Astorga y de la cual no conservamos más que escasos vestigios románicos.
Pero el hito más importante de toda la provincia será la iglesia de San Isidoro: panteón real, iglesia palatina, cabeza del Infantado afamado escriptorio, primer románico español y la culminación del estilo en la provincia. También habrá que destacar el taller de eboraria que trabaja en León desde el reinado de Fernando I y del que aún hoy podemos
contemplar algunas muestras, crucifijo de Fernando y doña Sancha, Cristo de Carrizo, arqueta de los marfiles o el arca de las
bienaventuranzas.
La imagen que vemos del León de esta época es la de una ciudad que se reconstruye y crece, donde llegan primero las corrientes
innovadoras procedentes de Francia o de Al-Andalus. Maestros de obras, un gran taller de canteros que exportará cuadrillas por toda la provincia que plasmarán lo aprendido en sus obras. Hay un mercado semanal floreciente que es documentado desde el año 997.
Se conservan aún restos del que fue posiblemente el palacio imperial de Alfonso VII de mediados del siglo XII, prácticamente el único resto de arquitectura civil que se conserva en el reino.
Saliendo de León a poco más de cuarenta kilómetros nos
encontramos de nuevo con una ciudad de importancia durante la edad media, Astorga, en la que siempre destacó su sede episcopal, una de las más antiguas de España y que circunscribe sus dominios en las provincias de León, abarcando todo el Bierzo, la parte norte de Zamora y el este de Orense.
Desde la segunda mitad del siglo XI recibe el impulso del Camino de Santiago. El camino, procedente de san Justo, seguía la ruta romana, y después de salvar el río Tuerto, atravesaba el puente de la Moldería, para acercarse al barrio de San Feliz y entrar en la ciudad por la puerta del Sol. Recorría la calle de San Francisco, Plaza Mayor y continuaba por la rua
El Camino de Santiago a su paso por la Astorga medieval.
Nueva, hoy Pío Gullón, siguiendo hasta la era de San Martín a Puerta Obispo y a San Pedro de Rectivia ya a extramuros donde se enfila a Valdeviejas dejando a su derecha la antigua vía romana.
Como consecuencia, hay un incremento de población. A sus murallas se adosan arrabales, con lo cual se une el factor mercantil al religioso en las peregrinaciones.
Durante toda la edad media la ciudad experimenta cambios en su fisonomía urbana. El recinto ve rellenar su espacio occidental con la primitiva catedral a mediados del siglo XI, y más adelante, en el siglo XII, con la residencia y palacio episcopal, que ocupará un solar próximo y colindante a la muralla septentrional, donado por la reina Urraca. Las cofradías y el cabildo crearon hospitales para los pobres y peregrinos que llegarán al número de 22. Algunos conventos irán completando el cuadro eclesiástico, destacando San Dictino, (más tarde Santo Domingo), el de Sancti Spiritus, y los de Santa Clara y San Francisco más tarde.
Es por tanto a partir de las peregrinaciones a Santiago cuando la antigua ciudad queda renovada en todos los sentidos: demográfico, profesional y topográfico.
Demográfica y funcionalmente con comerciantes y artesanos de diversas procedencias que se asientan en la ciudad y topográficamente, al adosarse a su recinto amurallado los nuevos arrabales, los cuales tendrán una función triple: comercial, artesanal y agrícola. La yuxtaposición de estos nuevos habitantes y de estos barrios a la ciudad y a la sede episcopal
imprime a la ciudad y un mayor dinamismo, una apertura económica, un carácter más complejo y por lo tanto, más propiamente urbano.
Aunque la ciudad de Astorga va perdiendo importancia, sobre todo a partir de finales del siglo XII, conserva parte del esplendor e
importancia de época romana en el taller de su catedral y la iglesia de San Julián en la ciudad y en la cantidad de maestros que realizaran las obras por toda la diócesis con un estilo muy definido que permitirá adscribirlos a la escuela que se forma en los talleres catedralicios.
A la salida de Astorga, como podemos ver en el mapa, el camino se ramifica en dos vías, una principal que va por Foncebadón y la otra secundaria que va por el puerto del Manzanal. Ambos caminos se unen de nuevo en la ciudad de Ponferrada, para continuar hasta Villafranca del Bierzo pasando en las cercanías del monasterio de Carracedo, uno de los más importantes en el noroeste peninsular a finales del siglo XII.
Villafranca del Bierzo es la población más importante de la época en la zona. Tiene su origen en los asentamientos monásticos de finales del siglo XI de Santa María de Cluny y los hospitales de San Lázaro y
Santiago. Su nombre proviene de la llamada Villa Francorum ya documentada en el año 1120. Teresa de Portugal y Fernando II la
repoblarán en el último tercio del siglo XII, recibiendo fueros de manos de Alfonso IX en el año 1196. Hemos de destacar la Iglesia de Santiago y la de San Juan Fiz a la salida de la localidad, en el camino de Corullón, donde se ubicaba el monasterio de Santa Marina de Valverde que será de gran importancia en la historia del monasterio de Carracedo como veremos y donde aún se conservan las iglesias de San Esteban y San Miguel.
Desde Villafranca no restan más que poco más de veinte kilómetros hasta el alto del Cebrero donde se establece el límite de la provincia de León con la de Lugo.
4.2. La Vía de la Plata.
Será una de las vías de comunicación más importantes del reino leonés durante la edad media. Vertebró las relaciones del eje norte-sur del reino durante la reconquista. Será el camino de peregrinación hacia Santiago de Compostela para los peregrinos que vienen del sur aunque nunca llegó a tener la importancia como espacio sacro que tuvo el camino francés.
La función principal de este camino fue siempre comercial y militar. Tal como la conocemos es la vía de origen romano que queda establecida desde el siglo II a.c. como calzada principal del oeste hispano. Unirá en época romana las ciudades de Mérida y Astúrica, pero su origen es el de uno de los caminos más antiguos de la península. Fue en estos comienzos un camino minero por el que se traían desde tiempos de Tartessos el estaño proveniente de las minas del noroeste, lo cual aprovecharán los romanos para penetrar en la zona norte durante la
conquista para luego convertirla en una vía comercial por la cual se exportaban hacia el sur el oro proveniente de la Maragatería y Galicia. A la llegada de la invasión árabe será usada por estos para penetrar hasta las zonas septentrionales lo cual hará Almanzor en sus razzias contra los reinos cristianos. Durante esta época el camino, al menos en su parte norte, se hallaba descuidado y clausurado debido a las escasas
poblaciones que existían en las tierras que separaban el califato cordobés del reino primero de Asturias y luego de León.
Con la fragmentación del califato en reinos de taifas cambia el signo de la reconquista y el del declive lento de este camino. La reconquista de los territorios del sur comienza en todos los reinos cristianos a un ritmo que no se había conocido hasta el momento y esta calzada será reparada para poder mantener debidamente comunicados los nuevos territorios recién adquiridos con el antiguo solar regio de León, que comenzaba a quedar situado demasiado al sur. Las ciudades que quedan enmarcadas por la vía se fortifican y repueblan debidamente para mantener la defensa del reino. Así vemos los casos de Banavente, Zamora o Salamanca, que empiezan a crecer sobre todo desde el siglo XII.
La importancia de estas ciudades se irá haciendo cada vez más patente y tendrán su mayor desarrollo en este periodo desde el momento en que León se convierte en un reino privativo, a partir del año 1157, durante los reinados de Fernando II y Alfonso IX. En estos momentos, los terrenos de las extremaduras leonesas se convierten en una estrecha y alargada franja que hay que proteger, comunicar y desarrollar de algún modo. Por esto se debe el extraordinario impulso que tienen las ciudades que en la Vía de la Plata se hayan, Se fortalece este eje convirtiéndose en tan importante al menos como el Camino de Santiago. La prueba de esto, la tenemos en que en todas las ciudades descritas anteriormente se produce una fiebre constructiva a finales del siglo XII y durante el XIII que no podemos comparar sino con la que en siglos anteriores hubo en las ciudades del Camino de Santiago. San los mejores ejemplos del
tardorrománico que conservamos en el reino leones e influirán en el resto del reino. La catedral de Zamora será el modelo a superar e imitar como en el caso de Salamanca o Toro en las provincias meridionales o el caso de la colegiata de Arbás en tierras leonesas. El arte cisterciense extiende sus influjos desde Moreruela, situada a la vera de esta vía. Los aires de
renovación para el reino de León vienen esta vez desde el sur. Poco a poco las ciudades del norte del reino comienzan a perder la preponderancia en detrimento de las del sur, lo cual se hará aún más evidente tras la
reunificación de los reinos de Castilla y León en el año 1230, lo cual supondrá la pérdida de la capitalidad de la ciudad de León. Es en este mismo año cuando se conquista Mérida para la causa cristiana y será a través de esta vía por la que se podrá conseguir la conquista de Sevilla en 1248.
Al final, la Vía de la Plata queda establecida entre Mérida y Astorga teniendo como hitos fundamentales a Cáceres, Plasencia, Béjar
4.2.1. La Vía de la Plata en León.
La parte Leonesa de la ruta de la Plata es solo el tramo final de esta, siendo la ciudad más destacada Astorga. Frente al camino francés del norte, la Vía de la Plata era otro camino de peregrinación a Santiago desde las tierras del sur, aunque en él se agregaran gentes que venían también peregrinando desde Cataluña y Aragón lo que hacían al sureste de Benavente
Por detrás de ella, a mucha distancia se hallaba La Bañeza, donde destacamos la Iglesia del Salvador y la ermita de la Piedad que se hallan enmarcadas dentro del último románico, directamente relacionadas con los talleres de la catedral de Astorga.
Por otra parte tenemos documentación que confirma la existencia de hospitales de peregrinos en Alija del Infantado o San Martín de Torres, otro en Palacios de la Valduerna y cuatro más en La Bañeza.
Tendrá de todos modos este camino en la provincia de León mucho menos desarrollo del que pudo tener en el resto de provincias situadas más al sur ya que en la época que se dio el despegue de esta ruta esta parte de la provincia leonesa comenzaba a entrar en un largo periodo de letargo que tendría mucho que ver con el progresivo distanciamiento en que quedó esta zona con respecto a los núcleos centrales del poder real.
4.3. El camino a San Salvador de Oviedo.
Tiene su origen en la vía romana que naciendo de León ascendía por el curso del río Bernesga en dirección a Asturias. Era el camino más directo que existía para comunicar el reino de Asturias con la meseta. Es un camino que aunque siendo uno de los principales tiene de todas maneras menor importancia ya que los que hemos tratado anteriormente ya que la orografía de los terrenos que atraviesa no es propicia para el desarrollo de grandes poblaciones a la vera del camino. De todas maneras observamos la aparición de polas medievales como es el caso de Pola de Lena en Asturias y Pola de Gordón en la vertiente leonesa, la cual será la aglutinadora de la población de la zona desde el siglo XIII tras la
destrucción de la fortaleza de Barrios de Gordón por parte de Alfonso IX. Como vemos, el desarrollo de este camino que en un principio era simplemente una vía que permitía a los peregrinos visitar las reliquias de la Cámara Santa de Oviedo tiene su mayor expansión a partir del final del siglo XII y sobre todo durante los siglos XIII y XIV, lo cual sale del marco de nuestro estudio, pero aún con eso, podemos apreciar como se
dinamizan las estructuras y las poblaciones con la creación de la citada pola y con la fundación del hospital de Arbás al pie del puerto de Pajares y su restauración por parte de Alfonso IX desde 1214, momento en que dispone se funde una capilla junto al hospital para servir de servicio a los peregrinos, la cual podemos pensar que responda a la actual colegiata. El puerto de Pajares se hallaba cerrado por la nieve buena parte del año y este hospital además de ser refugio para los peregrinos debió servir como
punto de unió entre las comunicaciones de ambos territorios
respondiendo además de a una función religiosa a una de tipo económico y de desarrollo de las relaciones.
4.4. Caminos secundarios.
Existen un buen número de vías secundarias que recorren toda la provincia de León. Son caminos de origen romano que se pueden dividir en dos tipos: vías de tipo militar que remontan los valles de los principales ríos desde la meseta para atravesar la cordillera Cantábrica y dirigirse a Asturias y Cantabria. Estas vías fueron construidas en su mayoría para facilitar a las legiones romanas la conquista del noroeste de la península debido a lo agreste del terreno que dificultaban en buena medida la movilidad de las tropas en sus operaciones militares y luego en el control de las poblaciones que en estos terrenos se asentaban. Por otro lado tenemos las vías con funciones mineras y que se dan sobre todo en la Maragatería y en la Cabrera. Son caminos mineros, construidos también en época romana y que se seguirán usando durante la edad media aunque de una forma mucho más esporádica que los anteriores.
Será por estos caminos secundarios por los que el románico rural se irá poco a poco difundiendo por toda la provincia ya que permiten una mejor articulación de las poblaciones por las que pasan y que además reciban de una forma más directa las corrientes artísticas que se
desarrollan en la capital y las poblaciones más importantes de la región. Dentro de estos caminos hemos de destacar la vía del Esla, la del Porma y la del Luna en las cuales vemos un gran número de ejemplos de este románico rural de las tierras leonesas.
La Vía del Esla tendrá una importancia bastante inusitada con respecto al resto ya que en ella tenemos como edificio más importante el monasterio de Gradefes, muy cercano al que se encuentra el de San Miguel de Escalada.
Esta zona del Esla está bastante bien comunicada debido a su orografía y a la proximidad con vías importantes.
Este calzada, además se relaciona con el Camino de Santiago debido a la existencia de un puente de factura medieval que hubo entre Gradefes y Sahechores al cual en ocasiones se llama real francés, lo cual puede deberse a que enlazara algún ramal por el que vendrían franceses que peregrinaban a Santiago.
El resto de caminos de la provincia de León se hallan fuertemente condicionados por las pautas naturales que el terreno y su dificil
geografía imponen, lo cual se puede apreciar en el trazado por los valles de los ríos y su escasa entidad a pesar de haber sido utilizados casi ininterrumpidamente durante casi dosmil años, lo cual a su vez
condicionará el desarrollo de las corrientes artísticas y culturales que a través de estos se difundan, llegando siempre con retraso y distorsionadas por la fuerte tradición arcaizante e inmovilista que el aislamiento y el escaso desarrollo demográfico y económico imponían.