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Estudio especial sobre Juan 3:18-21: Henrycis... sábado, 03 de enero de 2004

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Estudio especial sobre Juan 3:18-21:

Henrycis... sábado, 03 de enero de 2004

LA REVELACIÓN DE JESÚS, EL HIJO DE DIOS. Juan 3:18- 21

La revelación de Cristo: La condenación del hombre, 3:18-21

Introducción: Dios envió a su Hijo al mundo para salvar el mundo, pero esto no significa que todos sean automáticamente salvos. De hecho, algunos son condenados y

enjuiciados. Jesús revela la condenación del hombre.

1. Quién es condenado: no el creyente, sino el incrédulo

2. Cuando es condenado: Ya lo ha sido(3:18)

3. (3:18-20 Porque es condenado: 4. Quién escapa a la condenación (v. 21) I:- Condenación, fe: ¿Quién es condenado? No el creyente, sino el incrédulo.

1. El creyente no es condenado. Advierta tres situaciones.

a. No se puede acentuar más la importancia de la fe. La fe permanece, evita, refrena e impide el juicio. La persona que cree en Cristo.

 Es exonerada como si nunca hubiera pecado.  Es liberada.

 No es tomada nuevamente cautiva (por la culpa, el temor, la esclavitud, la vergüenza).  No es condenada (Juzgada).  No se la tratará de acuerdo a la justicia.

b. El creyente es salvo. Es tan culpable como el incrédulo, pero hay una diferencia fundamental: el creyente cree en Jesucristo y ha

comprometido su vida con Él. El creyente está buscando activa y diligentemente a Cristo (He. 11:6). Dios salvará a cualquier hombre que crea, busque y honre a su Hijo (Juan. 12:26)

c. El creyente es liberado de la condenación porque cree en Cristo. El creyente tiene fe que Cristo murió por sus pecados, en su lugar, como su substituto, pagando la penapagando la pena por sus pecados (que era la muerte).

”De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá» condenación, mas ha pasado de muerte a vida” (Juan 5:24),

“Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino

conforme al Espíritu” (Rom. 8:1).

“¿Quién es el que condenará?. Cristo es el que murió; más aun, el que también

resucitó, el que además está» la diestra de Dios, el que también intercede por

nosotros” Rom. 8:34.

2. El incrédulo es condenado. Advierta dos puntos importantes.

a. Advierta quién es el incrédulo. Es la persona que “no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios”. Dios tiene un único Hijo unigénito. El hombre que todavía no ha creído en el Hijo de Dios es el incrédulo. No importa quién sea o dónde este: él es incrédulo si todavía no ha creído en el Hijo unigénito de Dios. b. Advierta qué significa ser

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II:- Juicio - Condenación: (3:18) ¿Cuándo se condena al incrédulo?. Ya lo ha sido, ahora mismo. No se trata de que tenga que ser condenado, pues ya ha sido condenado. “Ya ha sido juzgado” tiene tres significados (ede kekritai).

1. La condenación es un hecho seguro. El juicio del incrédulo es seguro, tan seguro como que ya ha sido

condenado. Nada puede cambiar o detener el juicio que sobrevendrá sobre el incrédulo. Ignorar, negar y luchar contra el gran día de juicio no cambiaría ni un solo detalle del día. Vendrá, y cada uno de los incrédulos será juzgado.

2. El incrédulo está bajo la maldición actual del pecado. Él...

 Está sin Cristo.

 Es un extraño entre el pueblo de Dios.  Es un extraño para las promesas de

Dios

 No tiene esperanzas  Está sin Dios en el mundo (Ef. 2:12). 3. El incrédulo ya es culpable de todos los pecados que cometió en su vida ya está condenado. La ley de Dios ya existe. Cada vez que un hombre viola la ley de Dios, de inmediato se vuelve culpable y es condenado. El juicio ya ha sido pronunciado. El incrédulo debe pagar la penalidad por cada trasgresión de la ley de Dios. Ya está bajo la maldición, la fuerza plena de la ley.

"Porque todos los que dependen de las obras de la ley están bajo maldición, pues escrito está: Maldito todo aquel que no permaneciere en todas las cosas escritas en el libro de la ley, para hacerlas" (Gál. 3:10).

“Y la ley no es de fe, sino que dice: El que hiciere estas cosas vivirá por ellas” (Gál. 3:12). III:- Condenación (3:18-20: ¿Por qué es condenado el incrédulo?. Por cuatro motivos:

1. Él no ha creído. El gran pecado de no creer es que niega, ignora, rechaza, abusa de y desdeña al Hijo de Dios.

 La dignidad del Hijo de Dios es ignorada.

 La verdad del Hijo de Dios no es creída.

 La bondad del Hijo de Dios no es abrazada.

 Se niega la cosa más querida del corazón de Dios.

 El nombre que está por encima de todos los nombres es abusado y maldecido (Fil. 2:9).

 Se rechaza al único Hijo unigénito de Dios (Juan 3:16-19).

Cristo es el gran remedio para los pecados del hombre. Por lo tanto, la incredulidad — rechazar y negarse a creer en Cristo—, es el peor de todos los pecados.

“El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él” (Juan 3:36).

"Por eso os dije que moriréis en vuestros pecados; porque si no creéis que yo soy, en vuestros pecados moriréis" (Juan 8:24). 2. El incrédulo es condenado porque la

Luz ha venido al mundo. La Luz vino al mundo para dar luz a los hombres, para permitir que los hombres salgan de las tinieblas de un mundo

pecaminoso y en decadencia. La Luz vino a mostrarles el camino a los hombres, la verdad y la vida:

 La Luz le muestra al hombre qué intenciones tiene Dios para su vida.

 La luz le muestra al hombre la verdad de la vida, es decir, la verdad de Dios y del hombre, y del mundo que rodea al hombre.  La Luz le muestra al hombre la

vida, esto es, cómo salvar su vida y evitar las cosas que lo hacen tambalear y perder su vida.

El tema es el siguiente: La vida de Jesucristo está ahora en el mundo para dar Luz. Cualquier hombre que no se vuelva hacia y camine en la Luz está naturalmente en las tinieblas. Está condenado a la

oscuridad y a todo lo que les ocurre a los que caminan en la oscuridad.

3. El incrédulo está condenado porque ama la oscuridad. ¿Por qué amaría la

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oscuridad? Porque sus hechos son malvados, y volverse a y caminar en la Luz expondría sus actos malvados: sus inmoralidades, injusticias y

desobediencia a Dios. Hay por lo menos cuatro motivos por los que el hombre prefiere caminar en la oscuridad y aferrarse a sus pecados.

a. El incrédulo ama el pecado y no quiere enfrentar la convicción de la Luz. Si se vuelve a la Luz, tendría que dejar su pecado y el ama el sentimiento, el estímulo, la comodidad, la facilidad, el reto, el reconocimiento, el poder, la fama, las posesiones, las cosas que conlleva el pecado. Lo ama demasiado como para dejarlo.

b. El incrédulo está lleno de orgullo. No quiere confesar su pecado. El hecho es que está en la oscuridad y muy lejos de lo que Dios exige. Niega estar en las tinieblas, rechazando volverse a la Luz (Cristo).

c. El incrédulo está esclavizado, preso del pecado y atrapado por la oscuridad. Ha estado tanto tiempo en la oscuridad que no tiene la fuerza para romper la esclavitud. d. El incrédulo le teme a

la vergüenza y a la consecuencia de su pecado. En algunos casos quisiera confesar su maldad y corregirla, pero el temor evita que salga y enfrente la Luz (Cristo).

“Pero fornicación y toda inmundicia, o avaricia, ni aun se nombre entre vosotros, como

conviene a santos; ni palabras deshonestas, ni necedades, ni

truhanerías, que no convienen, sino antes bien acciones de gracias. Porque sabéis esto, que ningún fornicario, o inmundo, o avaro, que es idólatra, tiene herencia en el reino de Cristo y de Dios. Nadie os engañe con palabras vanas, porque por estas cosas viene la ira de Dios sobre los hijos de desobediencia... Y no participéis en las obras

infructuosas de las tinieblas, sino más bien reprendedlas" (Ef. 5:3-6,11).

“Mas vosotros, hermanos, no estáis en tinieblas, para que aquel día os sorprenda como ladrón... Por tanto, no durmamos como los demás, sino velemos y seamos sobrios. Pues los que duermen, de noche duermen, y los que se

embriagan, de noche se embriagan" (1ª Tes. 5:4,6,7).

“Si decimos que tenemos comunión con él, y andamos en tinieblas, mentimos, y no

practicamos la verdad" (1ª Juan 1:6).

“No saben, no entienden, andan en tinieblas; tiemblan todos los

cimientos de la tierra" (Sal. 82:5). “El camino de los impíos es como la oscuridad; no saben en qué

tropiezan" (Prov. 4:19).

4. El incrédulo está condenado porque no viene hacia la Luz. Cualquiera que sean sus motivos, el incrédulo se niega a venir a la Luz, por lo tanto, es condenado.

“La noche está avanzada, y se acerca el día. Desechemos, pues, las obras de las tinieblas, y vistámonos las armas de la luz” (Rom. 13:12).

“Dejadlos; son ciegos guías de ciegos; y si el ciego guiare al ciego, ambos caerán en el hoyo” (Mat. 15:14).

“Por tanto, su camino será como resbaladeros en oscuridad; serán empujados, y caerán en él; porque yo traeré mal sobre ellos en el año de su castigo, dice Jehová” (Jer. 23:12).

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andarán como ciegos, porque pecaron contra Jehová; y la sangre de ellos será derramada como polvo, y su carne como estiércol” (Sof. 1:17).

Pensamiento 1: El incrédulo está incómodo en la Luz. Por lo tanto, evita todo lo que le presente la Luz: la iglesia, los creyentes, la Biblia, la oración y la conversación espiritual.

Cabe advertir que se dice que los incrédulos odian la Luz. Ignoran, rechazan, niegan y combaten la Luz. Hablan y escriben en su contra, la ridiculizan, la insultan y buscan echarla.

“En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. La luz en las tinieblas resplandece, y las tinieblas no prevalecieron contra ella” (Juan 1:4, 5).

“Otra vez Jesús les habló, diciendo: Yo soy la luz del mundo; el que me sigue, no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida” (Juan 8:12).

“Entonces Jesús les dijo: Aún por un poco está la luz entre vosotros; andad entre tanto que tenéis luz, para que no os

sorprendan las tinieblas; porque el que anda en tinieblas, no sabe a dónde va” (Juan 12:35).

“Yo, la luz, he venido al mundo, para que todo aquel que cree en mí no permanezca en tinieblas” (Juan 12:46).

“Porque Dios, que mandó que de las tinieblas resplandeciese la luz, es el que resplandeció en nuestros corazones, para iluminación del conocimiento de la gloria de Dios en la faz de Jesucristo” (2ª Cor. 4:6). “Por lo cual dice: Despiértate, tú que duermes, y levántate de los muertos, y te alumbrará Cristo” (Efes. 5:14).

"El pueblo que andaba en tinieblas vio gran luz; los que moraban en tierra de sombra de muerte, luz resplandeció sobre ellos" (Isa. 9:2).

IV:- (3:21) Condenación:

¿Quién escapa a la condena?. El hombre que hace tres cosas:

1. El hombre que practica la verdad y vive en forma justa. Sabe qué es lo correcto y lo hace. El verbo está en acción continua. Practica la verdad, en forma continua y habitual. Cabe advertir dos cosas acerca de este hombre.

a. Esto no significa que vive en forma perfecta, sin pecar jamás. Ningún hombre es ni puede ser perfecto. Significa que el hombre dirige su vida hacia la verdad: busca diligentemente la verdad y busca ser genuino. Puede deslizarse y pecar, pero de inmediato se vuelve a Dios, arrepentido y aferrándose a su integridad.

b. Cristo dijo que el hombre que hace la verdad escucha su voz (Juan 18:37; 1ª Juan 1:6). Solo el hombre que desea la verdad es salvo y todo hombre que viene a la verdad es salvo. Cristo es la verdad.

“Y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres” (Juan 8:32). “Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí” (Juan 14:6).

“Si decimos que tenemos comunión con él, y andamos en tinieblas, mentimos, y no practicamos la verdad; pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado” (1ª Juan 1:6, 7).

“Mucho me regocijé porque he hallado a algunos de tus hijos andando en la verdad, conforme al mandamiento que recibimos del Padre” (2ª Juan 4).

“Pues mucho me regocijé cuando vinieron los hermanos y dieron testimonio de tu verdad, de cómo andas en la verdad” (3ª Juan 3). "Porque tu misericordia está delante de mis ojos, y ando en tu verdad” (Sal. 26:3).

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“Enséñame, oh Jehová, tu

camino; caminaré yo en tu verdad; afirma mi corazón para que tema tu nombre" (Sal. 86:11).

2. El hombre que viene a la Luz escapa a la condenación. Solo la Luz

(Cristo) puede disipar la oscuridad en la vida de un hombre

3. El hombre cuyas obras son hechas en Dios escapa a la condenación. La palabra "hecha" (eirgasmena) significa trabajar, producir, ejercer, originar, fabricar y manufacturar algo. La idea es que el hombre viene a Cristo (la Luz) para que sus obras "hechas", originadas y trabajadas en y de Dios. El hombre viene a Cristo vive cerca de Dios. Camina, habla, escucha a (su Palabra) y hace lo que Dios dice (2ª Cor. 1:12).

“Así alumbre vuestra luz delante de los hombres para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos” (Mat. 5:16).

“El que tiene mis mandamientos, y los guarda es el que me ama; y el que me ama, será amado por mi Padre, y yo le amaré, y me manifestaré a él" (Juan 14:21)

“A los ricos de este siglo manda que no sean altivos ni pongan la esperanza en las riquezas, las cuales son inciertas, sino en el Dios vivo, que nos da todas las en abundancia para que las disfrutemos. Que hagan bien, que sean ricos en buenas obras, dadivosos generosos” (1ª Tim. 6:17,18).

“Presentándote tú en todo como ejemplo de buenas obras; en la enseñanza mostrando integridad, seriedad” (Tito 2:7).

“Y de hacer bien y de la ayuda mutua no os olvidéis porque de tales sacrificios se agrada Dios” (He. 1316.

“Así también la fe, si no tiene obras, es muerta en sí misma” (Sant .2:17).

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