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El destino: territorio de encuentro Memorias e identidades

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Academic year: 2020

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(1)Universidad Pedagógica Nacional EL DESTINO: REDESCUBRIENDO EL TERRITORIO. MEMORIAS E IDENTIDADES. Ingrid Johanna Tinjacá Rincón Línea de investigación en memoria y formación política Universidad Pedagógica Nacional.

(2) EL DESTINO: REDESCUBRIENDO EL TERRITORIO. MEMORIAS E IDENTIDADES. Trabajo de grado para optar el título de Licenciada en Educación Básica con Énfasis en Ciencias Sociales (LEBECS). Ingrid Johanna Tinjacá Rincón. Código: 2008160072. Asesor: Douglas Rodríguez. UNIVERSIDAD PEDAGÓGICA NACIONAL Facultad de Humanidades Departamento de Ciencias Sociales Licenciatura en Educación Básica con Énfasis en Ciencias Sociales Línea de investigación: formación política y construcción de la memoria social Bogotá D.C. 2014. 2.

(3) RESUMEN ANALÍTICO EN EDUCACIÓN 1. Información General Tipo de documento. Acceso al documento. Título del documento. Monografía de grado. Universidad. Pedagógica. Nacional.. Biblioteca. Central. El Destino: Territorio de encuentro. Memorias e Identidades. Autor(es). Tinjacá Rincón, Ingrid Johanna.. Director. Rodríguez, Douglas.. Publicación. Bogotá, Universidad Pedagógica Nacional, Febrero de 2014. (inédito). Unidad Patrocinante. Universidad Pedagógica Nacional, Licenciatura en Educación Básica con Énfasis en Ciencias Sociales. Memoria colectiva, territorio, territorialidad, sujeto. Palabras Claves. político,. diálogo. de. saberes,. identidad,. subjetividades, zonas de Reserva campesina.. 2. Descripción El presente trabajo muestra un análisis de la concreción de las zonas de reserva campesina como una pequeña muestra de la larga lucha de los campesinos por el acceso y la defensa de la tierra, y como ésta se convierte en un punto clave para la enseñanza en la escuela, a partir del reconocimiento de los espacios vitales de cada uno de los estudiantes. La experiencia se desarrolló en la IED “El Destino”, localidad quinta de Usme, entre el segundo semestre del 2011 y el segundo semestre del 2012. La práctica pedagógica se realizó con estudiantes del grado séptimo, quienes al finalizar el proceso, se hallaban. en. el. grado. octavo.. Proceso. que. compone. la. presente. sistematización, la cual busca evidenciar una forma de enseñanza aprendizaje.. 3.

(4) Basado en el intercambio de saberes entre los estudiantes y el docente, como base de una nueva forma de construir pensamiento, que empodere y se encamine a fortalecer la emergencia de nuevos sujetos políticos y críticos en la sociedad.. 3. Fuentes Fuentes de libros:  CUBIDES, F. JARAMILLO, J. y MORA, L. (1996). Colonización, Coca y Guerrilla. Empresa editorial Universidad Nacional de Colombia.  DELGADO, O. y MONTAÑEZ, G. (1998). Espacio, Territorio y Región: Conceptos básicos para un proyecto nacional. Cuadernos de Geografía.  GIMENEZ, G. (1999). Territorio, cultura e identidades. Extraído el 15 de Septiembre. de. 2012,. de. http://docencia.izt.uam.mx/sgpe/files/users/uami/nivon/GIMENEZ_territor io_y_cultura.pdf  GIROUX, H. (2008). introducción: democracia, educación y política en la pedagogía crítica. En J. K. McLaren Peter, Pedagogía crítica. de qué hablamos, dónde estamos. Barcelona: GRAÓ, de IRIF, S.L.  GUREVICH,. R.. (2005).. Sociedades. y. territorios. en. tiempos. contemporáneos. Buenos Aires, Argentina: Fondo de cultura económica.  HALL, S. (1996). ¿quién necesita identidad? Cuestiones de identidad cultural (págs. 13 - 39). Buenos Aires: Amorrortu Editores.  FREIRE, P., FIORI, H., y FIORI, J.L. (1978). Educación liberadora. Bilbao, España: ZERO, S.A.  ROMERO PICÓN, Y. y VARELA MORA, L. (2008). Surcando Amaneceres: historia de los agrarios del Sumapaz y el oriente del Tolima. Fondo editorial UAN.  ZEMELMAN, H., y QUINTAR, B.E. (2007). Conversaciones acerca de. 4.

(5) interculturalidad y conocimiento. Mexico, D.F., México: Instuituto de pensamiento y cultura en América Latina (IPECAL). Conversación personal:  Entrevista a Pedro Pablo Fonseca Varela (Mayo 2012)  Entrevista a la profesora Magnolia de la IED El Destino (Mayo 2012)  Entrevista al profesor Rodrigo Heredia de la IED El Destino (Mayo 2012)  Entrevista a Andrés Gil dirigente campesino de la ACVC (Octubre 2013). 4. Contenidos La monografía de grado está compuesta por tres capítulos, los cuales describen cada momento de la experiencia pedagógica, investigativa y didáctica.  Capitulo uno: En este capítulo, desarrollo todo lo relacionado con el problema social planteado a partir de la distribución de la tierra en el país. Se enmarca en las disputas y apropiaciones de la tierra entorno a la lucha campesina, partiendo del caso especifico del Sumapaz como punto clave para comprender la historia presente. Las luchas campesinas por la defensa, soberanía de los territorios y de las comunidades hacen presencia en el texto, evidenciando la violencia a la que han sido sometidos los campesinos por los terratenientes. Evidenciando un panorama lleno de conflictos, aparece como una esperanza y una oportunidad clara para obtener autonomía en la vida campesina en general, materializada, en las zonas de reserva campesina, que si bien nacen como un reconocimiento del estado en términos jurídicos, es claro que el logro es gracias a la persistencia de los campesinos, que con movilizaciones logran proponer al país una salida para solucionar, en parte, los conflictos generados por la perversa distribución de la tierra en Colombia. Así mismo se toma como ejemplo las experiencias de las zonas de reserva del Valle de río Cimitarra y el. 5.

(6) Caquetá.  Capitulo dos: Contiene los aspectos metodológicos concernientes a los intereses orientadores de la investigación; el enfoque pedagógico; la caracterización de la institución educativa, sus prácticas, enfoques pedagógicos, los actores involucrados, por qué y cómo se originó la experiencia, los propósitos iniciales y la propuesta pedagógica.  Capitulo tres: se desarrollan las técnicas e instrumentos utilizados para recolectar, organizar, analizar e interpretar la información; cómo asumí la sistematización de experiencias y la mención de las perspectivas para la sistematización. La relación existente entre este trabajo y la línea de investigación, la perspectiva disciplinar con la cual se analizó el espacio, las categorías de territorio, territorialidad y memoria colectiva, a la vez que se analiza la experiencia misma con los estudiantes y los diferentes actores implicados.  Capítulo cuatro: Conclusiones y aportes a la línea de investigación  Bibliografía 5. Metodología Metodología, la relación del investigador con la comunidad. La investigación se desarrolló bajo los parámetros de la investigación social de segundo orden permitiéndome rescatar de los estudiantes su experiencia, su sentir, conocer sobre sus hábitos, costumbres, algunas formas de pensar y percibir el mundo que los rodea. Me permití conocer su opinión con respecto al objetivo de la investigación, es decir que la investigación fue resultado de un diálogo constante entre las personas involucradas en la práctica, los estudiantes, la docente en formación y eventualmente algunos profesores. Haber abordado la investigación a partir de este tipo de postura, implica necesariamente que las problemáticas sociales se vean desde dos ángulos, el histórico, que obedece al contexto colectivo, y el subjetivo, que lleva no solo, la investigación sino el aprendizaje mismo al plano de la afectación 6.

(7) personal, es concebir el conocimiento desde la experiencia de vida de quienes normalmente no hacen parte de la historia, pero que día a día la construyen y con el paso del tiempo van dejando sus huellas en los territorios habitados, y precisamente este era mi objetivo principal, lograr que los estudiantes se vieran como sujetos que van construyendo los espacios, que no necesariamente son los que pasan a la historia, quienes construyen el país. Para la recolección de datos utilicé instrumentos de recolección propios del método cualitativo, como la observación participativa, diarios de campo y entrevistas sin formato. Uno de los principales objetivos fue lograr que los estudiantes implicados, no solo recibieran un paradigma de conocimiento respecto a las categorías preconcebidas por la docente en formación. Mi objetivo era lograr que los estudiantes se dieran cuenta que desde las experiencias. de. vida. de. las. comunidades. también. se. construye. conocimiento, el cual probablemente sea el más valioso en términos de las investigaciones sociales, pues es en este punto en el cual se deja de hablar en abstracto para ir a lo concreto, además quería que tanto ellos como yo sintiésemos que. somos sujetos políticos reflexivos,. cuestionadores,. propositivos y transformadores de los diferentes espacios en los cuales nos desarrollamos. como. personas. en. doble. sentido,. subjetivamente. y. colectivamente. La investigación tuvo cuatro fases principales que dieron como resultado el presente documento; la primera fue todo el marco teórico del problema social. El cual se enmarca en las zonas de reserva campesina, porque así podría problematizar el debate sobre las formas de apropiación de la tierra en Colombia. El segundo momento, fue la caracterización del lugar y la población con quienes se desarrolló la experiencia, la tercera fase corresponde a la propuesta pedagógica e implementación de la misma y el cuarto paso, corresponde a la sistematización de la experiencia. 6. Conclusiones  Los campesinos son el resultado de hechos históricos que han ido. 7.

(8) transformándose de acuerdo con un contexto político y social determinado, en este caso especifico los y las niños campesinos de la zona rural de Usme, tienen unas particularidades conforme su posición distintiva en la sociedad, respondiendo con mayor innovación en la defensa de su territorio y su identidad, retomando prácticas naturalizadas del pasado en función del presente.  Los campesinos defienden y movilizan un territorio que les es propio,. visto como la construcción social que hacen de un espacio especifico, han desarrollado estrategias para defenderlo y mantenerlo. “el territorio es un componente clave en la construcción y renovación del patrimonio social desde el cual se van definiendo los referentes identitarios básicos con los que se gesta y a la vez se consolida la acción colectiva” (OSORIO, 2007, p. 3-4)..  Según como se movilicen y constituyan las relaciones sociales, existen diferentes concepciones del ser campesino, se caracterizan por. desarrollarse. en. espacios. sociales. diversos,. por. su. heterogeneidad para asumir su universo simbólico y sus roles productivos en las diferentes formas de apropiación de la tierra, por una diversificación de sus actividades ya no solo concentrada en el laboreo de la tierra, por unos saberes propios que les dan identidad, por la capacidad de movilidad y resistencia que han adquirido en lo largo del transcurrir de los años. Por una lucha constante en defensa de sus derechos y obtener una vida digna. Por lo cual los estudiantes se constituyen y reconocen como campesinos, pero unos campesinos con otras formas de ver y vivir el mundo, campesinos que han resistido a las afueras de la creciente Bogotá, que amenaza con desaparecer el verdor de los campos del Bajo Sumapaz. Elaborado por:. Ingrid Johanna Tinjacá Rincón. Revisado por:. Douglas Rodríguez. Fecha de elaboración del Resumen:. 20. 02. 2014. 8.

(9) Dedicatoria:. A los campesinos de Colombia que sin importar el dolor de sus recuerdos, han construido el país, porque siempre esperan, al mejor estilo del clásico Peralta del eterno Tomás Carrasquilla, vencer a la muerte para que triunfe la vida. A quienes debemos nuestra memoria. A quienes sin duda alguna amo, y han hecho de mí, lo que hoy soy y seré, porque siempre serán mi memoria, mi identidad y mi vida misma. Silvana, Alejandro Suyay y Simón Ernesto. A mí compañero Jhon Jairo Montiel, por lo que somos y seremos. Por su apoyo incondicional y la grandeza de su ser. A mis padres, Stella y Blas. Porque al igual que los grandes héroes de la historia, desafiaron el orden social, por lo que hoy soy la mujer de mis sueños. Gracias y espero que si hay una nueva vida, ustedes sean de nuevos mis padres. A un hombre y una mujer que con sus relatos hicieron de mí, una persona curiosa, terca y luchadora. Mi papito Angelino y mamita Elvia, a quienes amo en silencio. A mis hermanos Diego y Adriana por compartir los sueños de la niñez A mi segunda Mamá, mi madrinita Olga A mis tías Amanda, Nancy, Yanira y Elizabeth por su apoyo y compañía A los estudiantes de la IED “el destino”, del grado Octavo del año 2012 A Pedro Pablo Fonseca Varela, por soñar y construir un mundo diferente AGRADECIMIENTOS: A dos grandes hombres que hoy se convierten en parte de mi historia. Mis profes Jorge Aponte y Douglas Rodríguez. 9.

(10) CONTENIDOS Pág. CAPÍTULO 1. LAS LUCHAS CAMPESINAS DEL SIGLO XX. 15. 1.1.. Un vistazo a las luchas campesinas del Sumapaz. 15. 1.2.. Aproximaciones al orden jurídico agrario en Colombia en el 23. siglo XX 1.3.. Las zonas de reserva campesina, una recuperación de la 27. memoria 1.3.1. Antecedentes de las zonas de reserva campesina. 28. 1.3.2. Zona de reserva campesina del Magdalena medio. 34. 1.3.3. La abuela de las zonas de reserva campesina. El Pato Balsillas. 39. CAPÍTULO 2. UNA EXPERIENCIA PEDAGÓGICA E INVESTIGATIVA 42 PARA CONTAR 2.1.. Apuesta disciplinar. 42. 2.2.. Un enfoque pedagógico qué pensar e implementar. 45. 2.3.. Volver la atención a Usme rural. 49. 2.4.. La IED el Destino y yo. 54. 2.5.. Proyecto Educativo Institucional (PEI). 55. 2.6.. La historia de un nacimiento para la vida. 56. 2.7.. Propuestas pedagógicas, vinculación con el SENA. 57. 2.8.. Los estudiantes y su formación. 59. 2.9.. Plan de estudios y malla curricular de 7 grado. 60 10.

(11) 2.10.. Plan de ciclos, ciclo III. 62. 2.11.. Una aproximación a los niños y las niñas del grado séptimo en 64. el 2011 2.12.. Espacios congruentes con el proyecto del territorio. 67. 2.13.. Vereda el Destino. 68. CAPÍTULO 3. ANALIZANDO UNA EXPERIENCIA. 70. 3.1.. Herramientas para recolectar y analizar. 70. 3.2.. Una visión de la sistematización. 72. 3.3.. Origen de la pregunta investigativa y formativa. 74. 3.4.. La línea de investigación en mí proceso de práctica. 77. 3.5.. Una visión desde las categorías. 79. 3.6.. Territorio: un encuentro y construcción de ideas. 80. 3.7.. Cómo leer la territorialidad, con la mirada de los estudiantes de 90. la IED el Destino 3.8.. La identidad, una construcción desde la vida misma de los 93. estudiantes 3.9. 3.10.. La memoria colectiva evoca el presente, el pasado y el futuro Didáctica e integración. 99 104. CAPÍTULO 4. Conclusiones y aportes del trabajo a las categorías de la 105 línea de investigación 4.1. La experiencia de la práctica pedagógica: fortalezas y debilidades. 107. 4.2. Bibliografía. 110. 11.

(12) Listado de ilustraciones IMAGEN 1. Resultados de la actividad, Trabajos sobre lugares significativos individualmente……………………………………………….………………. IMAGEN 2. Resultados de la actividad, Trabajos sobre lugares significativos individualmente………………………………………………………………... IMAGEN 3. Resultado de la actividad sobre cartografía social e identificaciones colectivas con el territorio…..……………………………………………….… IMAGEN 4. Resultado de la actividad sobre los objetos que los identificaban tanto individual como colectivamente…………………………….…………. IMAGEN 5. Resultado de la actividad sobre los objetos que los identificaban tanto individual como colectivamente………………………………………… IMAGEN 6. Resultados del ejercicio sobre proyecciones de sus imágenes personales de acuerdo a los territorios en los cuales viven……………………………………………………………………………… IMAGEN 7. Resultados del ejercicio sobre proyecciones de sus imágenes personales de acuerdo a los territorios en los cuales viven……………………………………………………………………………… IMAGEN 8. Resultados del ejercicio sobre proyecciones de sus imágenes personales de acuerdo a los territorios en los cuales viven……………………………………………………………………………… IMAGEN 9. Imagen realizada por los estudiantes en honor a Pedro Pablo, el ex rector y fundador del colegio………………………………………….…….… IMAGEN 10. Imagen del cortometraje de la abuela grillo………….. IMAGEN 11. Imagen vídeo “Do the evolution”...……………….. Listado de Fotografías. FOTO. 1.. Evidencia. de. las. prácticas. culturales. del. pequeño. campesino…………………………………………………………………… FOTO 2. Entrevista a Andrés Gil, dirigente de la Asociación Campesina del Valle del río Cimitarra (ACVC) y vocero de la Mesa agraria de Interlocución y acuerdos (MIA)……………………………………………………………….. 12.

(13) FOTO 3. Entrevista a Andrés Gil, dirigente de la Asociación Campesina del Valle del río Cimitarra (ACVC) y vocero de la Mesa agraria de Interlocución y acuerdos (MIA) FOTO 4. La IED El Destino vista desde la parte de atrás…………………… FOTO 5. Estudiantes en una clase de agrícolas…………………………….. FOTO 6. Estudiantes en la clase sobre los debates alrededor de las discusiones entres el campo y la ciudad……………………………………... FOTO 7 Estudiantes realizando la actividad sobre cartografía social y lugares de identificación colectiva en el territorio. FOTO 8 Estudiantes en el desarrollo de un juego de rol, sobre empresarios y campesinos……………………………………………………………………… FOTO 9. Foto de una placa que la comunidad educativa dedica al ex rector y fundador del colegio, Pedro Pablo Fonseca Varela……………………….. FOTO 10. Foto de un campesino en el día de mercado……………………. Listado de Gráficos, tablas y mapas. Grafica 1. Muestra la división de género de los estudiantes de 701………… Grafica 2. Muestra la división de género de los estudiantes de 702………… Grafica 3. Evidencia el porcentaje de estudiantes de 701 que viven en cada una de las veredas……………………………………………………………………… Grafica 4. Evidencia el porcentaje de estudiantes de 702 que viven en cada una de las veredas……………………………………………………………….. Tabla 1. Ejes para analizar la información……………………………………. Mapa 1. Ubicación de las veredas de Usme dentro de Bogotá…………….. Tabla de anexos. Documentos: Anexo 1. Caracterización final Anexo 2. Diseño encuesta aplicada a estudiantes Anexo 3. Compilado de diarios de campo Anexo 4. Texto base. Propuesta pregunta problema Anexo 5. Plan de estudios Ciclo III Anexo 6. Entrevista a la profesora Magnolia y profesor Rodrigo Heredia. Anexo 7. Propuesta de implementación 13.

(14) Anexo 8. Matriz de análisis Anexo 9. Escrito sobre formación política y construcción de la memoria social. Audiovisuales Anexo 8. 2011_06_08_10_54_03_680 entrevista Pedro Pablo Fonseca Anexo 9. 2012_06_13_11_39_33_247 segunda entrevista Pedro Pablo Audio Anexo 19 Entrevista a maestros del destino. (2) Anexo 11 Entrevista a maestros del destino. Anexo 12 Entrevista a maestros del destino. Profesora Magnolia Anexo 13 Entrevista a maestros del destino. Profesor Fredy Anexo 14 Entrevista a maestros del destino. Profesor Carlos Anexo15 Entrevista a maestros del destino. Profesor Rodrigo Heredia Anexo 16 Entrevista a maestros del destino. Profesor Andrés Toca Anexo 17 Entrevista a Andrés Gil. Dirigente Campesino de la ACVC y vocero de la MIA. Anexo 18. Entrevista sobre proyectos de ciclos.. 14.

(15) CAPITULO 1: LAS LUCHAS CAMPESINAS DEL SIGLO XX Para nadie es un secreto que Colombia es un país de origen netamente agrario y que las condiciones de vida del sector campesino han sido paupérrimas durante mucho tiempo, pero que además son los campesinos quienes han alimentado y construido el país. Las élites sociales han impuesto un modelo político a favor de sus intereses, lo que ha tenido como resultado, una población empobrecida y victima de los diferentes despojos de la tierra, de la explotación laboral y un constante olvido estatal, cuando de mejorar calidad de vida y reconocer sus tierras y grandezas, se trata. Situaciones que han conducido a las movilizaciones en búsqueda del reconocimiento de los derechos olvidados. Uno de los mayores problemas del sector campesino, gira en torno a la apropiación de la tierra y los diferentes latifundios que han sido imperantes en la historia del país. Uno de estos es el del caso del Sumapaz, que consecuentemente trae a la región la lucha de los campesinos desplazados y su deseo de recuperar la tierra que habían perdido en sus lugares de origen, tales como Cundinamarca, Tolima, Boyacá, etc. Teniendo en cuenta que la práctica docente la efectué en el bajo Sumapaz, consideré importante hacer la contextualización de la zona como un punto de referencia para visibilizar las luchas de los agrarios por la tierra y, consecuentemente aterrizar en las luchas de los años 90´que enmarcaron el decreto de las zonas de reserva campesina, las cuales se convierten en una esperanza para los campesinos. 1.1.. Un vistazo a las luchas campesinas en la región del Sumapaz.. La consolidación del proyecto de Nación excluyó a los empobrecidos y mantuvo el régimen feudal impuesto por el imperio ibérico. La independencia no trajo consigo la emancipación humana, solo produjo el retiro de un imperio para quedar sojuzgados a los ingleses y luego a los norteamericanos. Sin embargo, nada de ello, liberó a las masas empobrecidas de indios y campesinos. La exclusión de las mayorías de la nueva nación entonces, trajo consigo los nuevos conflictos, el más importante, la lucha por la tierra. 15.

(16) Un caso particular que puede ilustrar el asunto a nivel de todo el país es el caso del Sumapaz. En donde parte de los pobladores del campo se levantan contra el latifundio. Los arrendatarios, los colonos, los jornaleros y los aparceros. Deciden afrontar al latifundio el cual está apoyado por el Estado, sin embargo, dicha región se desarrolló sobre los baldíos del mismo. En una narración efectuada sobre el tema del latifundismo que justificó el levantamiento de los campesinos en el Sumapaz se plantea lo siguiente: En el caso de los terrenos de la sociedad Pardo Rocha, se conoce que en el año 1778, mediante títulos de adjudicación de tierras realengas, se le otorgaron ocho estancias de ganado mayor (equivalentes a 240 hectáreas) a don Felipe de la Maza, ubicadas en los altos sitios del Sumapaz. Luego, en el curso de 63 años las ocho estancias de don Felipe, alcanzaron la enorme extensión de un millón de hectáreas, las cuales fueron alinderadas y vendidas por los señores Ignacio y Cristóbal Umaña en 1841, sin que dijeran de quien las hubieron y menos que la nación se las hubiese adjudicado. Los Umaña vendieron la tierra de la nación y procedieron a alinderarla, por primera vez, tal como aparece en la escritura de venta. En 1855, el señor Diego Rivera vendió los terrenos del Sumapaz al señor Aquilino Quijano. Luego, en 1857 el señor Francisco Escallón los adquirió en un remate de la casa comercial “Párraga y Quijano”, quien a su vez los vendió al señor Juan Francisco Pardo Roche en 1905. En 1930 los herederos de Pardo Roche socios de “Hijos de Juan Francisco Pardo Roche S.A”, figuraban como dueños de una extensión de 300.0000 hectáreas. Y afirmaban ser poseedores de terrenos aledaños que prácticamente triplicaban esa extensión. Dicha sociedad abarcaba parte del alto Sumapaz, en lo que se conoce como las veredas de Las Ánimas, Santa Rosa, Las Sopas, Las Pavas, Raizal, Nazaret, San Juan, Sumapaz, Los Alpes, Las Vegas, Chorreras, Pueblo Viejo, Púnchica, El Tunal, El Salitre y El Degolladero, además de la cabecera municipal de Cabrera, en Cundinamarca, la parte norte del actual municipio de Colombia en el Huila; una franja en el oriente del Tolima y otra de piedemonte, en el Meta. El caso del latifundio que comprendía las haciendas El Pilar, Paquiló y La Cascada no deja de ser un hecho interesante. La comisión que estudió los títulos del señor Genaro Torres Otero, desde la escritura de 1823 hasta 1909, da cuenta que este señor retenía en su poder extensiones baldías del Estado, las cuales no habían salido. 16.

(17) en forma legal del dominio de la Nación. Ante la solicitud de la revisión de los títulos de propiedad por parte de los colonos, el gobierno estudió los documentos de propiedad y el 3 de septiembre de 1932 ordenó al señor fiscal del tribunal superior de Bogotá proceder a la reintegración de esos terrenos al patrimonio del Estado. La escritura de 1823 mediante la cual se alinderan, por primera vez, las tierras del Pilar, se refiere a dos estancias de tierra mayor, o sea aproximadamente 426 hectáreas, sin embargo, “…con el correr de los tiempos esa cantidad de hectáreas alcanzó por arte de trashumancia de las alinderaciones posteriores, una extensión de 300.000 hectáreas más o menos”. Este latifundio llegó a cobijar gran parte de los municipios de Bogotá, Arbeláez, San Bernardo y Pandi en Cundinamarca” (Varela y Romero. 2007. Pp. 68-69). Contra ese latifundio, implementado con el robo de los baldíos al Estado lo cual permitía ser dueño de la tierra y de la gente, contra todo ello es que se rebelan los excluidos que trabajaban y reverdecen el Sumapaz. La situación precaria de los campesinos se hacía cada vez más visible, las constantes humillaciones, el desprecio del que eran víctimas y el robo al cual eran sometidos, fueron sumando para el levantamiento en contra del latifundista. En el mismo libro que vengo trabajando, se explica la relación social existente entre los poseedores de la tierra y los trabajadores, en particular las mujeres. eran quienes sufrían con mayor rigor las relaciones sociales del. sistema agrario imperante en la zona: El trato dado a los arrendatarios era de siervos; los amos ejercían derecho de pernada, esto es que las hijas de los arrendatarios y sus esposas, cuando al latifundista o al capataz se les antojaba, tenían que satisfacer sus instintos sexuales, contra su voluntad (…) Los golpes, patadas, insultos y toda clase de vejámenes los sufrían todos los arrendatarios; pero especialmente las ordeñadoras(…)la mayoría vivía lejos de los corrales de ordeño, algunas empezaban su horario de trabajo desde las dos de la mañana porque tenían que entregar la leche antes de la seis de la mañana… estas mujeres eran objeto de la más baja humillación y vejámenes que se tenga imaginación. (González, cit por Varela y Romero. 2007. P. 78). 17.

(18) Fueron varios los levantamientos y formas de pelear de los campesinos para superar esa situación de servidumbre y violencia cotidiana, pero lo más significativo, para lograr hacerse dueños de la tierra. Algunos campesinos asumieron sus raíces indígenas y con ello lograron pequeños terrenos que el gobierno les adjudicó por su condición étnica, otros apelaron a la vía judicial demandando la ilegalidad de los latifundios; pero nada de ello era suficiente para ese deseo y la cantidad de campesinos que poblaban la zona. En 1924 se inicia el aglutinamiento del movimiento agrario de Sumapaz, asesorado por Erasmo Valencia. El director del periódico Claridad. Quien dedicara su vida a la causa campesina y formara al inolvidable dirigente agrario colombiano, Juan de la Cruz Varela. Con la dirección de ambos líderes, los hombres y mujeres de manos cuarteadas, rostros enrojecidos por el viento frío del páramo y noble dignidad, saltaron del olvido para ser un contingente que empezó a cambiar y definir la historia del país, en cuanto a la historia de resistencia contemporánea se refiere. El historiador más brillante del siglo XX, Eric Hobsbawn dirá en su clásico libro Rebeldes Primitivos y lo ratificará en sus memorias del año 2002, comentando respecto a la sublevación campesina dirigida por Juan de la Cruz Varela que fue la movilización campesina armada más grande de la historia de occidente. Además reconoce en Varela el lector del clásico libro Los Miserables de Víctor Hugo, era su libro guía, en él encontraba la misma miseria sufrida por los excluidos de la sociedad, aquellos citadinos, ahora puede afirmarse, éstos campesinos sin tierra. Juan de la Cruz Varela lideró, posteriormente, con el partido comunista campañas de toma de tierras en la región del Sumapaz; fue tan importante la labor que hizo en la recuperación de tierras que su consigna, al igual que en otros países del continente,, fue: “La tierra es para quien la trabaja”, pues dicha región estaba en gran parte loteada sobre terrenos baldíos apropiados por latifundistas y como la guerra en el país había traído tantos campesinos desplazados, pues era una buena oportunidad para buscar reubicación para las familias. Fue tanto la acogida que tuvo Juan de la Cruz, que los campesinos le creaban rimas, como esta: 18.

(19) ……A los chulos de Villarrica También les dimos candela, por haber amenazado A Juan de la Cruz Varela. No se equivoquen chulitos Nos llamaron los chusmeros, los chusmeros son los godos Nosotros los guerrilleros. (Varela, 2006). A finales de 1954, el campesinado de la región se hallaba dedicado a la reconstrucción de sus viviendas y el restablecimiento de sus economías. Sin embargo el anuncio del general Rojas Pinilla, afirmando que las zonas del Sumapaz y sur del Tolima eran focos comunistas, género en las poblaciones desesperanza, pues sabían que se acercaba una nueva ola de violencia en la que se verían envueltos de nuevo. La violencia desencadenada por el magnicidio de Jorge Eliecer Gaitán, tiene su impacto directo en la zona del Sumapaz, pues en esta zona Gaitán había desarrollado gran parte de su trabajo político, encabezado por el proyecto del partido denominado Unión Nacional de Izquierda Revolucionaria (UNIR). La guerra liberal-conservadora que se desató luego del crimen de Gaitán, emprendió su carnicería entre liberales y conservadores cuyos móviles reales están en dos factores fundamentales: Primero la implementación de la hegemonía norteamericana en el continente, cuyos pilares se sustentaban en la conferencia panamericana que se realizaba el día 9 de abril, en donde los Estados Unidos lograba la sujeción de América del sur a su política anticomunista erigida contra. la Unión. Soviética. El segundo factor de orden interno corresponde a la organización campesina que ya se mostraba con ribetes anti república bipartidista y cuya evidencia era la organización campesina emergente en el Tolima, los llanos orientales y el mismo Sumapaz. 19.

(20) La guerra declarada contra el campesinado generó las cifras de las cuales tanto se habla. Trescientos mil muertos, aunque poco se data de los desplazamientos. De esa guerra no se quiere hablar pues ni si quiera el informe de memoria histórica, de reciente publicación, menciona las cifras de esa época. Sin embargo el cometido de desplazar y ampliar los latifundios si se cumplió. La mejor prueba fue lo correspondiente a la inversión de la población nacional. Disminuyó el campesinado y aumentó el mundo urbano. Aumentó la comodidad de las vacas y disminuyeron los campesinos. Luego de tantas derrotas del campesinado al lado del bipartidismo y con un devenir distinto en la vida política nacional, la superación de la confrontación entre liberales y conservadores, partidos herederos de la República construida a partir de la independencia, es superada. Un nuevo actor político recoge las banderas de lucha del campesinado, involucrándose profundamente con la defensa y recuperación de la tierra. Los comunistas entran en escena. La agresión al campesinado de Marquetalia, Rio Chiquito, el Pato y el Guayabero, explica el surgimiento de las autodefensas campesinas que luego devienen en el movimiento insurgente moderno y más antiguo del mundo. Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia. Quienes asumieron, como parte de su proyecto político la construcción de un poder distinto, un poder en la misma lógica de la construcción del proyecto de nación, que se soslayó por el avance del terratenientismo y la perspectiva de los criollos. La reforma agraria se convierte en el programa nacional de los guerrilleros, en el cual plantean como asuntos fundamentales que la guerra ha sido la constante respuesta de las elites al clamor por la tierra, efectuado por el campesinado. A esos agraristas que lo único que solicitan es tierra para trabajar les respondieron con plomo y el programa insurgente es claro al plantear ese las diversas guerras con las que han respondido su deseo de estar en paz y produciendo alimentos para mejorar el granero nacional. Dice entonces el programa en torno al tema de la guerra: “Contra nosotros se han desencadenado en el curso de los últimos 45 años, cinco guerras: una, a partir de 1948; otra, a partir de 1954; otra, a partir de 1962; otra, a 20.

(21) partir del 18 de mayo de 1964 cuando los Altos Mandos declaran oficialmente que ese día empezaba la "Operación Marquetalia" y esta que enfrentamos a partir del 9 de diciembre de 1990, cuando el Dictador Gaviria y los Altos mandos militares iniciaron la operación de exterminio contra el secretariado de las FARC-EP en Casa Verde y de agresión militarista contra el movimiento popular en todo el país.” (Programa agrario de la insurgencia). Esas guerras declaradas por las elites obedecen a la preeminencia de no permitir cambios sustanciales en la vida política nacional y menos en la tenencia de la tierra, entendiendo a esta última como el medio de producción más rentable en el país. Por ello a renglón seguido el mismo programa explica el por qué no se detiene la guerra contra ese campesinado rebelde. “Hemos sido víctimas de la furia latifundista y castrense porque aquí, en esta parte de Colombia, predominan los intereses de los grandes señores de las tierras y los intereses en cadena de la reacción más oscurantista del país.” (Programa agrario de la insurgencia). La perspectiva de esa insurgencia agraria, quien proyectaba en su conferencia de los años sesenta el acceso al poder político nacional, se plantea una transformación en la tenencia de la tierra, en las relaciones sociales insertas en el modelo latifundista y por supuesto en el entramado de todas las relaciones sociales que en él giran. Dirá, entonces, el documento en torno a ese nuevo proyecto de transformación rural: “…una efectiva Política Agraria Revolucionaria que cambie de raíz la estructura social del campo colombiano, entregando en forma completamente gratuita la tierra a los campesinos que la trabajan o quieran trabajarla, sobre la base de la confiscación de la propiedad latifundista en beneficio de todo el pueblo trabajador.” Los colonos, ocupantes, arrendatarios, aparceros, terrazgueros, agregados, etc, de tierras de los latifundistas y de la nación, recibirán los títulos correspondientes de propiedad de los terrenos que exploten. Se liquidará todo tipo de explotación atrasada de la tierra, los sistemas de aparcería y el arriendo en especie o en dinero. Se creará la unidad económica en el campo de acuerdo con la fertilidad y ubicación de los terrenos, con un mínimo de 10 a 20 hectáreas, cuando se trate de tierras planas y aledañas a poblaciones o ciudades y, en otras tierras, de acuerdo con su fertilidad o red de comunicaciones. Se anularán todas las deudas de los campesinos con los 21.

(22) usureros, especuladores, instituciones oficiales y semi-oficiales de crédito. (Programa agrario de la insurgencia). El programa agrario también contiene un aspecto importante en la comprensión de la realidad agraria nacional. El asunto indígena, no desconoce esa situación sino que la asume como un asunto especial y digno de todo reconocimiento de acuerdo a sus prácticas culturales, sui generis que no obedecía a la conversión de los pueblos indígenas y sus instituciones a la campesinización nacional que pidió en sus inicios la república y hasta el actual presidente Juan Manuel Santos, cuando desconocieron los resguardos de origen colonial. Todo con el ánimo de permitir el desarrollo de la locomotora minera que hoy está arrasando con gran parte del país. Contrario a esos criterios de desconocimiento de la realidad indígena, de su aporte a la cultura nacional y a la humanidad, el programa agrario comprende perfectamente esa realidad y la exalta planteando que: “Se protegerán las comunidades indígenas otorgándoles tierras suficientes para su desarrollo, devolviéndoles las que les hayan usurpado los latifundistas y modernizando su sistema de cultivo. Las comunidades indígenas gozarán de todos los beneficios de la Política Agraria Revolucionaria. Al mismo tiempo estabilizarán la organización autónoma de las comunidades respetando sus cabildos, su vida, su cultura, su lengua propia y su organización interna.” (Programa agrario de la insurgencia). Ese programa está en consonancia con todos los desarrollos de las conferencias de naciones unidas sobre el tema y en particular con el convenio 169 de la Organización Internacional de Trabajo. Convenio que permitió a los pueblos indígenas sustentarse en una nueva legalidad del orden internacional que les permitiera reclamar más allá del compendio de leyes de la ley 80 de 1880. Un nuevo orden jurídico que los hiciera sujetos reconocidos por el derecho internacional. La reforma agraria es una necesidad y una bandera urdida con la paciencia del labrador, el dolor y las masacres cometidas contra el sector que produce la comida y la vida misma para el país. Por ello en el proceso de paz que se está realizando entre la insurgencia y el gobierno, el primer punto de acuerdos básico corresponde al tema agrario. En ese aspecto se juega la vida 22.

(23) nacional cuando hoy la crisis global de alimentos es un vector importante para considerar la salud humana y por qué no pensar en la existencia de la misma, igual se puede decir del reto que se tiene en torno al cambio climático y por supuesto a la distribución equitativa de la tierra, que permita delimitar la frontera agrícola para poder construir un desarrollo sostenible y sustentable en el país. El campesinado no ha descansado en esa idea de transformar el campo para reorientar el desarrollo del país, por eso su lucha ha sido constante, las diversas leyes proclamadas en el orden jurídico colombiano siempre han estado motivadas por la acción campesina.. Foto 1. Evidencia de las prácticas culturales del pequeño campesino.. 1.2.. Aproximaciones al orden jurídico agrario en Colombia en el siglo XX. Es. importante. decir. que. aunque. negados. por. quienes. se. han. autoproclamado dueños y señores de la tierra, han sido los pequeños campesinos los que han forjado con sus manos llenas de vida, con cada paso y cada labranza con las que día a día construyen el país. Sin embargo, cuando en Colombia de reforma agraria se habla, es necesario apelar a las leyes establecidas por los gobiernos de turno, pues a pesar de las ya nombradas luchas campesinas, son estas las que han regulado en el país la distribución y utilización de la tierra. El país conoció el primer intento serio de reforma agraria realizado durante el gobierno de Alfonso López Pumarejo con la también llamada Ley de Tierras, o ley 200 de 1936. Con ella se intentó, entre otras cosas, otorgar tierras a los. 23.

(24) campesinos que cultivaban terrenos que no les pertenecían, bajo el principio de que la propiedad privada debía cumplir una función social. La ley estuvo acompañada de fuertes movimientos de oposición, tanto los terratenientes conservadores como los liberales se unieron para lograr, durante el segundo gobierno de Pumarejo aprobar una nueva ley, la ley 100 de 1944 con la que se recuperaban algunas de las condiciones existentes antes de ser aprobada la primera Ley de Tierras, por ejemplo la figura de aparcería. Así, los campesinos no podrían convertirse en propietarios de la tierra que trabajaban, pues era más importante proteger el latifundio que dejar la proliferación de pequeños propietarios. Esto constituyó uno de los fracasos de ese primer intento de ley de tierras. Luego en 1961 en el gobierno de Alberto Lleras Camargo se expide la ley 135 del mismo año o Ley de Reforma Social Agraria impulsada por Carlos Lleras Restrepo, para ese momento senador de la República. Con esta ley se crea el Instituto Colombiano de la Reforma Agraria (Incora) que contemplaba entre sus funciones, la compra de tierras para su distribución entre la población campesina, y que tuvo vigencia hasta el 2007 cuando el gobierno de Álvaro Uribe liquida la institución por los numerosos casos de corrupción en los que se vio envuelta. En su lugar se crea el Instituto Colombiano de Desarrollo Rural (Incoder) como mecanismo para la administración de las tierras. La ley 135 constituyó un esfuerzo importante por. lograr equidad en la. propiedad de las tierras, pero se convirtió sin duda en un fracaso más en el intento de lograr una redistribución de la propiedad, pues al igual que en las anteriores reformas primó el poder político y económico sobre el beneficio de la población campesina. Esta vez la zancadilla fue dada durante el gobierno de Misael Pastrana por medio del llamado pacto del Chicoral, una especie de contrarreforma en la que se introducía el concepto de calificación de tierras, de acuerdo con el cual el interés social no era una razón suficiente para expropiar un terreno, sino que su expropiación dependía del grado de explotación de las tierras: terrenos calificados como bien explotados no podían expropiarse. 24.

(25) De esta manera el Incora comenzó a adquirir terrenos improductivos para repartirlos entre campesinos que además carecían de recursos para explotarlos. Con esta y otras medidas se desconocía la ley de Reforma Agraria impulsada durante el gobierno de Carlos Lleras. El pacto del Chicoral se pacta en 1973 y tendrá vigencia hasta 1988 cuando en el gobierno de Virgilio Barco se aprueba una reforma agraria con la cual se eliminan los obstáculos planteados en aquel acuerdo, incluido el de la calificación de la tierra. El proyecto fue presentado por Cesar Gaviria, quien entonces era el Ministro de Hacienda de Barco. Podría considerarse que la firma de dicho pacto es el reflejo de una política económica por modernizar y beneficiar a los dueños no solo de grandes extensiones de tierras, sino además, de las empresas más reconocidas del país. Lo cual se refleja en el siguiente aparte del texto “por el derecho a la tierra” (1999) de la plataforma colombiana de derecho humanos. “Desde los años setenta las políticas económicas privilegiaron la modernización agrícola del latifundio con miras a la exportación, y algunas regiones de la costa Atlántica presenciaron el aumento de los cultivos empresariales. Los polos de esta transformación de las viejas haciendas ganaderas fueron las regiones de Montería y Cereté, San Pedro (Sucre), Magangué y María la Baja (Bolívar), Manatí y Repelón, y Chiriguaná, Codazzi y San Alberto (Cesár)” (P.30). Vendrá luego durante el gobierno de Ernesto Samper la expedición de la ley 160 de 1994, como un nuevo intento de reforma agraria, que remplazaría a la antigua reforma establecida en la ley 135 del 61. Con ella se crea el Sistema Nacional de Reforma Agraria y Desarrollo Rural Campesino y se establece un sistema de subsidios para la adquisición de tierras, que ya no serían compradas por el Incora como lo había venido haciendo desde la aprobación de la anterior ley, sino que lo harían de manera directa los campesinos, por lo tanto, la distribución de la tierra no se genera mediante la intervención del Estado, como ocurría con la Ley 135 de 1961 sino a través de la modalidad del “mercado asistido”. Lo que nos lleva a pensar en que la distribución de la tierra sigue presentándose sin tener en cuenta las. 25.

(26) condiciones reales de la economía agrícola de los pequeños y medianos campesinos. Sin embargo esta ley significó una nueva esperanza para los campesinos, pues en el capitulo XII de la ley 160 se incorpora la figura de las Zonas de Reserva Campesina. Representando un primer paso al reconocimiento de los territorios y las territorialidades de los campesinos, que históricamente habían estado en todos los procesos de colonización y lucha campesinas. (Estrada, 2013) La figura se concibió como un mecanismo para regular las zonas de colonización y tierras baldías de la nación. Así se “...impulsaba y fomentaba la pequeña propiedad campesina, evitar o corregir los fenómenos de inequitativa concentración de la propiedad rústica y crear las condiciones para la adecuada consolidación y desarrollo de la economía de los colonos.” (Artículos 79 y 80 de la ley).. Siguiendo el recorrido histórico por las leyes que han regido la distribución de la tierra en Colombia. Se encuentra la Ley de Tierras –la ley 708 de 2001creada en el gobierno de Andrés Pastrana, y enfocada sobre todo en dar facilidades de financiación a población sin recursos para obtención de tierra y vivienda. Tanto en el gobierno de Pastrana como en los inicios del gobierno de Álvaro Uribe, se proponen modificaciones a la ley 160 del gobierno de Samper, pero solo se tocará el tema de la redistribución de la tierra con mayor intensidad cuando comienza el debate por la aprobación del proyecto de Ley de Desarrollo Rural, propuesto desde inicios del primer gobierno de Uribe como parte de su política de tierras, y aprobado en junio de 2009. Con la ley se buscaba, entre otras cosas, que personas con 5 o más años en propiedad de una tierra pudiesen legalizar sus títulos. Luego aparece por iniciativa del partido liberal y de la oposición una propuesta para la creación de una ley de víctimas en la que se incluyó una nueva Ley de Tierras y víctimas. Los debates en torno al proyecto de ley fueron continuos y la propuesta se hunde en 2009 por iniciativa del Gobierno, quien considera que por un lado el trato dado a las víctimas de Estado no puede ser el mismo que el que se da a. 26.

(27) las víctimas de los grupos armados, y por otro, que una reparación que vaya más allá de la restitución de la tierra significaría un desfalco para el Estado. Finalmente el tema de las tierras toma fuerza de nuevo a finales de 2010 cuando Juan Manuel Santos presenta el proyecto de Ley de Víctimas y Restitución de Tierras como el proyecto bandera de su plan de gobierno. La ley es aprobada el 25 de mayo de 2011. La cual al parecer en lo que respecta a la restitución de las tierras, parece tener un aire muy similar al pacto del Chicoral, pues una vez más se beneficia más la gran propiedad y la mediana sobre los minifundios, los cuales en su mayoría pertenecen a los pequeños campesinos. La ex gerente de tierras del INCODER Jhenifer Mojica afirma que el presidente Santos y su equipo de trabajo prefirieron beneficiar a los grandes emporios que se han apropiado de algunos baldíos de la nación y de terrenos que pertenecían antes a las víctimas. (Mojica, 2013). 1.3.. Las zonas de reserva campesina, una recuperación de la memoria. Uno ha creído a veces, en medio de este camino sin orillas, que nada habría después; que no se podría encontrar nada al otro lado al final de esta llanura rajada de grietas y de arroyos secos. Pero sí, hay algo. Hay un pueblo. Se oye que ladran los perros y se siente en el aire el olor del humo y se saborea ese olor de la gente como si fuera una esperanza.. El llano en llamas.. Después de un largo camino en el que la desolación se ha vuelto el pan de cada día para las personas que han forjado y alimentado con sus manos y azadón, un país poco agradecido, nace la esperanza con las zonas de reserva para los campesinos desterrados, que durante siglos han luchado por la soberanía de los territorios que ellos mismos han cultivado. Ahora bien, es importante hacer un pequeño recuento histórico acerca de las zonas de reserva campesina y, evidenciar algunas de las experiencias que se han desarrollado alrededor de la forma jurídica de la misma, y como los campesinos se han apropiado de ésta para defender sus derechos y sus territorios.. 27.

(28) 1.3.1. Antecedentes de las zonas de reserva campesina. Entre 1985 y 1987 las regiones en donde se habían establecido los cultivos de coca, en su mayoría desarrollados por pequeños campesinos, vivieron la “destorcida” de esta economía producida por la sobreoferta en la producción. Una de estas regiones fue la extensa zona de colonización que se extiende a lo largo de las márgenes de los ríos Duda, Losada, Guayabero y Guaviare, en el suroccidente del Meta y noroccidente del Guaviare, en donde las economías locales habían hecho de este cultivo el principal renglón productivo, en términos económicos. La caída de los precios y el subsiguiente alejamiento de compradores dejó el abastecimiento de muchas localidades reducido al trueque; numerosas familias e individuos que habían llegado atraídos por este nuevo “boom” abandonaron fincas y “chagras” y la terminación de un “ciclo corto” de este cultivo desnudó las condiciones de pobreza de estas comunidades. (Fajardo, 2000) El malestar social resultante, añadido a los problemas políticos de una época en la cual se comenzaba a generalizar la guerra contra la oposición y en donde se recrudecieron las acciones violentas de los narcotraficantes de la región, llevó a las comunidades a reclamar ante el Estado la ausencia de inversiones sociales en las zonas alejadas del centro del país. Con el anterior panorama iniciaron los levantamientos campesinos, conocidos en el país como “las movilizaciones cocaleras”, una muy significante, fue la marcha sobre San José del Guaviare en 1987, narrada por Alfredo Molano (2006), en la cual tomaron parte colonos del Parque Natural de La Serranía de la Macarena. Una de las reivindicaciones de estas comunidades era: “…la titulación de las tierras que venían trabajando como requisito para recibir la atención del Estado en créditos, asistencia técnica y demás componentes del llamado “desarrollo rural”, particularmente ausente en las regiones de colonización.” (p.23). La demanda de los colonos implicaba el realinderamiento del Parque Natural de la Macarena, determinación que finalmente tomó el Estado, en el Decreto de ley del 1 de septiembre de 1989. Esta figura contempla una zonificación del área en la cual se distinguen en el Parque, una zona de 28.

(29) protección y una zona para la producción; sin embargo hoy en día sigue siendo una región de alta conflictividad y de luchas por la apropiación no solo de la tierra, sino además de las diversas riquezas naturales que en ella confluyen. Por su parte, los campesinos de la región, en particular los de la cuenca del río Duda, entre la cordillera Oriental y la Serranía de la Macarena, de hecho uno de los más valiosos ecosistemas de esta región, quisieron avanzar en el ordenamiento y estabilización de ese territorio. Para este efecto propusieron al entonces Gerente general del INCORA, Carlos Ossa que se les titulara la tierra en medianas extensiones a cambio de su compromiso de preservar los bosques y demás recursos naturales aún existentes. (Fajardo, 2000). En este sentido el parágrafo primero afirma que: “Las. Zonas. de. Reserva. Campesina. podrán. comprender. también. las zonas de amortiguación del área de Sistema de Parques Nacionales Naturales, con el propósito de desarrollar las actividades modelos y sistemas productivos que se formulen en los planes ambientales establecidos para las zonas respectivas. En las zonas de coincidencia, estos planes deberán respetar las regulaciones establecidas para las zonas amortiguadoras.” (Parágrafo 1 decreto 1777/96). La propuesta de los campesinos de la zona, fue incluida, como ya lo señalé anteriormente, en la Ley 160 de 1994, capítulo XIII, con la denominación de “Zonas de Reservas Campesinas”. A su vez, ellas recogían la larga cadena de experiencias de los campesinos del país en la búsqueda de condiciones de vida alternativas, en las cuales asegurar la tierra, el trabajo y la subsistencia es lo primordial. No fue coincidencia que los campesinos habitantes de las riberas y cercanías del río Duda hicieran esta propuesta. Muchos de ellos provenían de otras regiones del país, desplazados por la violencia de años anteriores, particularmente, tuvo influencia sobre ellos la experiencia sobre las denominadas zonas de autodefensa campesina que vivieron en los años 50 y 60. Las cuales sirvieron de refugio para los sobrevivientes de las masacres y persecuciones de la “violencia”.. 29.

(30) Las zonas de autodefensa campesina se presentaron particularmente en el Tolima, y el Cauca. También fueron arrasadas por el Estado, argumentando el peligro que encarnaban esas supuestas “repúblicas independientes”, acción que terminó estimulando la formación de guerrillas campesinas. (Estrada, 2013) A su vez, algunos de los núcleos campesinos perseguidos en los años cincuenta habían sido actores importantes de las movilizaciones agrarias que, de alguna forma motivaron la Ley 200 de 1936, con la cual el gobierno de Alfonso López Pumarejo intentó racionalizar la distribución de la propiedad agraria. En el ámbito de estas movilizaciones, campesinos de algunos lugares de los actuales departamentos de Córdoba y Sucre, “encuadrados en las aparcerías de las haciendas ganaderas, se refugiaron en sus bordes para establecerse de manera autónoma en lo que llamaron “baluartes campesinos”, (revista alternativa,p.17). recreando a su vez los “palenques” de los siglos XVII y XVIII, en donde negros “cimarrones”, fugados de minas y haciendas, indígenas esclavizados se dan a la huida de las encomiendas y otras personas en circunstancias parecidas, buscaron también crearse su propio espacio. Considero que tener claro y recordar que “palenques”, “baluartes”, “zonas de autodefensa” y cualquier otra forma de independencia económica y, por qué no pensar que también política, han sido erradicadas por las fuerzas estatales a través de la historia del país. En efecto, durante la década de 1980 y principios de la de 1990 varios estudios confirmaron la riqueza natural de esta región, lo cual se puede evidenciar con la siguiente afirmación de Darío Fajardo (1991). “El. Instituto. Geográfico. Agustín. Codazzi. y. por. la. entonces. Corporación Araracuara, hoy Instituto Sinchi, destacaron el significado de la “vega de río” del Guaviare. Este espacio se configuró gradualmente como ámbito propicio para el desarrollo de actividades agrícolas y pecuarias que podría convertirse en “área de estabilización” de algunas de las corrientes migratorias que se internaban hacia el suroriente, por el cauce de ríos y caños: la “colonización fluvial”. (p. 26). La posibilidad de ser pequeños propietarios y avanzar en la soberanía y autonomía de los territorios que ya bien se sabe, eran y son cultivados por los campesinos más humildes, se hizo más cercana con la promulgación de la Ley 30.

(31) 160/94, con la cual se abría la perspectiva de establecer una reserva campesina en las márgenes de la arteria fluvial, anteriormente descrita. Esta iniciativa planteaba incluso, una valiosa proyección geopolítica frente al trapecio amazónico, el cual proporciona el acceso de Colombia al Amazonas, una región que también ha sido olvidada por el Estado colombiano. El afianzamiento de un espacio de producción agrícola como el que se constituiría en las márgenes del río Guaviare, al tiempo que se vincularía con las zonas agrícolas del medio y bajo Ariari, sería una sólida retaguardia de la presencia colombiana en la Amazonia, en la medida en que podría aportar algunos de los requerimientos alimentarios que hoy, con mayores costos, se proveen desde Bogotá. Lo que considero no tiene ningún sentido, pues en Colombia podría implementarse una política de autoabastecimiento en regiones como ésta. Con este panorama de olvido, guerra y hambre, los levantamientos campesinos no se hacen esperar, pues a pesar de la existencia de la ley que regulaba la apropiación de la tierra, el gobierno no había iniciado la adjudicación de los terrenos baldíos, y es entonces que en 1996 se desarrollaron amplias protestas de las comunidades de las zonas cocaleras de Putumayo, Caquetá, Cauca, Sur de Bolívar y Guaviare. Movilizaciones que ocurren a raíz de la aplicación masiva de controles a la comercialización de insumos para el procesamiento de la hoja de coca, que no solo eran demandados con fines ilícitos, pues también se comercializaba para la elaboración de cementos y combustibles, el contraste entre estos controles y el manejo corrupto de algunas autoridades sobre los insumos, aunado a las fumigaciones aéreas que afectaban tanto los cultivos de coca y amapola como los cultivos de pan coger y pastos, que también hacían parte de la economía de los campesinos. Generó un descontento general entre los campesinos. La perspectiva se fue volviendo más compleja por su convergencia con la deficiente atención del Estado a estas regiones y con la guerra contrainsurgente. El clima creado en torno a estas protestas, que congregaron más de 130.000 personas, obligó al gobierno a un difícil ejercicio de negociaciones. 31.

(32) Una de las demandas presentadas en las protestas fue la creación efectiva de cuatro Zonas de Reservas Campesinas. El gobierno aceptó esta solicitud, dando paso inicialmente a la reglamentación de la Ley 160 en lo que correspondía a esta figura, con el decreto 1777 de octubre de 1996. Vale señalar que hasta ese momento no existía mayor claridad en torno a los contenidos y alcances de las reservas campesinas y los únicos elementos de referencia eran, de una parte, las expectativas de los campesinos y, por otra, lo dispuesto por la misma Ley. Las motivaciones de los campesinos en torno a las Zonas de Reserva eran las de lograr una atención plena del Estado para sus demandas de tierras y protección para sus vidas, garantías para acceder a créditos, obtener asistencia técnica para la producción y la comercialización, que se brindase una infraestructura digna para desarrollar su respectivo proceso productivo. Elementos mínimos que les garantizarían condiciones dignas de existencia y autonomía. Una vez reglamentada la Ley se inició la promoción de la organización de las primeras reservas en varias localidades del Guaviare (Tomachipán, en San José del Guaviare y Calamar), Caquetá (El Pato, en San Vicente del Caguán) y Bolívar (Morales y Arenal). No obstante, era evidente que la carencia de recursos en las entidades haría muy difícil la concreción de este propósito. Además las voluntades políticas tanto locales como nacionales eran mínimas para la implementación de las ZRC. Pues siempre existió una prevención en contra de esta propuesta, ya que se consideraba como la germinación de unas nuevas “republicas independientes”. (Molano, 2006) Infortunadamente la oposición por parte de los grandes terratenientes creció y el rechazo al establecimiento de las Zonas de reserva en la región. Posteriormente se presentan la ya conocida masacre de Mapiripán (1997). Hecho que demostró la inexistencia de condiciones propicias para el proyecto campesino en esta región. Otras comunidades del Guaviare continuaron la promoción de la reserva, lo cual culminó a finales de 1997 con la aprobación que dio la Junta Directiva de 32.

(33) INCORA a la primera ZRC, establecida en las fracciones de los municipios de San José, El Retorno y Calamar, ubicadas dentro del área sustraída a la Reserva Forestal de la Amazonia. La exploración de posibilidades para la ZRC en Caquetá pudo concretarse en las localidades de El Pato - Balsillas, en donde las comunidades habían iniciado contactos con la Corporación para el Desarrollo Sostenible de la Amazonia CORPOAMAZONIA, encaminadas a encontrar solución a la explotación de las maderas y a la titulación de tierras en los bordes del Parque Natural de Los Picachos. (Estrada, 2013) A pesar de los contactos adelantados por los campesinos, una de las soluciones ofrecidas por el Estado a través del INCORA fue la adquisición y parcelación de una hacienda en el valle de Balsillas, destinada a facilitar el acceso a la tierra de algunos de los campesinos ubicados en el Parque mencionado. Estas iniciativas convergieron en la creación de la ZRC de El Pato Balsillas, en diciembre de 1997, en la cual quedaron comprendidas 36 veredas, con 7.500 habitantes y una extensión de 145 mil hectáreas. A finales de 1999 fue creada la reserva campesina de Bolívar, en los municipios de Arenal y Morales. Así mismo otras comunidades campesinas siguen gestionando sus Zonas de reserva e iniciar un proceso de empoderamiento y autonomía en la producción y sostenimiento propio. En el año 2002 después de tantas luchas, nace la resolución que reconoce la zona de reserva del Magdalena Medio. Las ZRC constituidas, sin embargo, no obtuvieron del Estado el impulso y apoyo suficientes para consolidarse durante la década del 2000. No solo bastó con la falta de apoyo, sino que además las estigmatizaron, y con ellas a sus líderes. De hecho la ZRC del Cimitarra fue suspendida en el 2003 por el entonces presidente Álvaro Uribe. Actualmente y después de un largo periodo de estancamiento, las ZRC han recobrado vigencia, tanto por la demandas de las comunidades para que sean reactivadas, como en algunas declaraciones del presidente Santos y el ministro de agricultura para crear nuevas zonas y dar mayor impulso a las ya existentes. 33.

(34) Las afirmaciones del presidente Santos al respecto, tienen una directa relación con una nueva ley que orientará la distribución de la tierra en Colombia en el marco del conflicto armado interno. La ley 1448/2011 está vez tiene además de manejar todo lo relacionado con los territorios, tiene como tarea principal la reparación a las víctimas con un enfoque a la superación del conflicto. 1.3.2. Zona de reserva campesina del Magdalena Medio El valle del río Cimitarra se forma en el trayecto que hace este río en búsqueda del Magdalena, trayecto en el que recorre zonas rurales de los municipios de Remedios y Yondó, en Antioquia; y Cantagallo y San Pablo, en el sur de Bolívar, donde finalmente desemboca. El valle del Cimitarra pertenece a la región del Magdalena Medio y como parte de ésta presenta los mismos problemas y conflictos que padece la región en su totalidad: abandono estatal, precariedad en servicios como salud, educación, vivienda, servicios públicos domiciliarios, una economía extractiva, mal estado de las vías, concentración de la tierra y presencia de cultivos de uso ilícito. (Conversación personal: Gil, Andrés, 2013) El Estado colombiano ha ejercido como respuesta a esta grave situación socioeconómica, la omisión y la militarización, el aumento de efectivos militares en la zona se hace bajo pretexto de la lucha contrainsurgente y contra el narcotráfico. Sin embargo muy lejos de las realidades cotidianas, no hace nada por trabajar para el mejoramiento de la vida de sus pobladores. Ante esto, la población del valle del río Cimitarra y del Magdalena Medio se ha visto obligada a la movilización permanente, así exigir al Estado compromisos reales para la solución de la problemática social de la región. Es así como se adelantaron las movilizaciones y éxodos campesinos de 1996 y 1998, estos últimos después de la masacre paramilitar efectuada en Barrancabermeja, acciones de hecho adelantadas por el campesinado que llevaron al Gobierno Nacional a adquirir compromisos en la vida económica, política y social frente a las precarias condiciones de toda la población.. 34.

(35) Es en el marco de estas movilizaciones y negociaciones con el Gobierno Nacional que nace la Asociación Campesina del Valle de río Cimitarra (ACVC), la cual retoma los antecedentes históricos de resistencia y lucha de la organización campesina. La ACVC surge como propuesta de trabajo campesino a raíz de los incumplimientos por parte del Estado a los acuerdos firmados con los campesinos en mayo de 1996. Inicialmente se reúnen 56 Juntas de Acción Comunal (JAC) que integran campesinos desplazados por la presión del latifundio y de la estrategia paramilitar, campesinos asentados desde hace más de 20 años en la región del valle del río Cimitarra. Actualmente, la Asociación está compuesta por comités ganaderos, Juntas de Acción Comunales, comités pesqueros, comités de derechos humanos, y cuenta con una estrategia de comunicación denominada Prensa Rural y con un equipo de profesionales de apoyo llamado Equipo Técnico. La labor de la Asociación se centra en el trabajo organizativo, formativo y político con miras a generar procesos que permitan la redistribución de la tierra y la dignificación de la vida campesina en el corto plazo, y la generación de las condiciones propicias para los cambios estructurales que requiere el campo colombiano en el mediano plazo. (Comunicación personal: Gil Andrés, 2013). Foto 2. Entrevista realizada a Andrés Gil, líder de la ACVC.. Dentro de las propuestas institucionales que la Asociación Campesina ha acogido en una etapa inicial de discusión interna en el marco de la ejecución del “Plan de Desarrollo y de Protección Integral de los Derechos Humanos en. 35.

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Foto  1.  Evidencia  de  las  prácticas  culturales  del  pequeño campesino.
Foto 2. Entrevista realizada a Andrés Gil, líder de la ACVC.
Foto 4. La IED El Destino tomada desde los cultivos de los estudiantes.
Cuadro 1. Direcciones a la hora de analizar.

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