LA SOCIOLOGÍA DE VILFREDO PARETO:
reconsiderar a un clásico olvidado
Carlos Manuel Montero Flores Facultad de Ciencias Políticas y Sociales – UNAM [email protected]
Sobre el objetivo del presente escrito
En el presente trabajo se hace una revisión sobre los datos biográficos que resultan significativos en la obra sociológica de Vilfredo Pareto. Se realiza una revisión sobre sus nociones de la sociología y no de otros ámbitos, como pudiera ser la economía. Una vez expuesto brevemente el pensamiento sociológico del autor, me tomo la libertad de realizar una serie de planteamientos sobre la pertinencia de recuperar su pensamiento como elemental en el saber sociológico.
Datos biográficos relevantes en su obra
Para hablar de los acontecimientos biográficos que influyen en el pensamiento y obra de Vilfredo Federico Pareto, habremos de situarnos en la historia inmediata que le precede: su familia. Su padre, el marqués Raffaele Pareto, es desterrado a Francia después del fracaso de una serie de insurrecciones, ya que formaba parte de del movimiento encabezado por Giuseppe Mazzini (que buscaba la unificación de Italia). En el exilio contrae matrimonio y nace su hijo Vilfredo en París, el 15 de Julio de 1848.
A los 10 años, por decisión de su padre, la familia regresa a Italia.
Realiza sus estudios secundarios en Turín, donde se licencia como
matemático y físico en 1867, y tres años más tarde obtiene el grado de ingeniero con su tesis sobre El equilibrio de los sólidos elásticos . Ejerce su profesión durante 20 años como directivo en diferentes industrias de ferrocarriles, hasta que encuentra desacuerdos con la burguesía liberal italiana cuando plantea la necesidad de modernizar la industria mediante reformas. Este fue el momento clave para alejarse de la “vida práctica” y acercarse hacia la “teórica”.
Debido a su procedencia aristocrática, se dedica de tiempo completo a estudiar cuestiones como la literatura greco-romana, teorías como las de Darwin, la psicología de Bein y la sociología de Comte y Spencer. Sin embargo, sus preocupaciones en aquel momento están directamente relacionadas con maximizar la producción de las empresas de ferrocarril, por lo que el campo que más atraerá su atención es la economía, que podrá desarrollar gracias a su amigo Pantaleoni. Un par de años más tarde se hará discípulo de León Walras –uno de los pilares de la escuela neoclásica de economía–, quien a su vez le cede su lugar como profesor de Economía Política en la Universidad de Lausana en 1893. Aunque el ambiente académico le resulta siempre hostil, el poder dictar cátedra durante trece años lo convierte en uno de los padres de la teoría del equilibrio económico.
Durante este periodo profundizará su lectura en la economía, que deberá complementar con escritos sociológicos y políticos –situación que influye claramente en toda su obra posterior–, revisando autores como Maquiavelo, Marx y Engels.
En 1906, a la edad de 58 años, decide dejar su fructífera carrera como profesor universitario, pese a las negativas de la institución, y se
concentra totalmente en el último de sus intereses: el trabajo sociológico.
Durante el tiempo en el que produce su obra propiamente sociológica se aísla poco a poco de sus antiguos amigos y compañeros, así como del resto de la sociedad; pese a esto, continúa muy pendiente sobre la situación de la guerra, donde mantiene firmemente su convicción pacifista. En 1916 publica su obra magna: Tratado de Sociología General . En 1922, a sus 74 años, es nombrado senador por Benito Mussolini, tratando de ocupar su fama;
para el siguiente año se le ofrece el cargo de representante de Italia ante la Sociedad de Naciones, cargo que no puede aceptar por problemas de salud.
Muere el 21 de agosto del mismo año.
Hacia la construcción metodológica de la sociología
Pareto se propone la tarea de conformar a la sociología como una ciencia, que necesariamente debe de contar con una racionalidad mecánica , 1 presente en otras ciencias como las ciencias físicas o económicas, sin embargo decide tomar distancia de éstas por su carácter teórico abstracto.
Así mismo rechaza que la filosofía (como la de Hegel, Comte o Spencer) sea capaz de generar conocimiento válido para comprender el mundo. Opta por tres ejes o principios metodológicos capaces de entender lo social: 2
1) Mediante las acciones de los hombres, obtener los significados del mundo de los fenómenos observables;
1 Morán, María Luz. “Introducción a la figura y la obra de Vilfredo Pareto” en Escritos Sociológicos, Alianza Editorial, Madrid, 1987, p. 25.
2 Ibid., pp. 26-27.
2) La observación y experimentación son las únicas vías para conocer y descubrir las relaciones y uniformidades entre los fenómenos; y
3) Es imposible el conocimiento absoluto de un fenómeno, se opera mediante aproximaciones sucesivas.
Aunado a este último punto, concibe que la ciencia “se encuentra en una situación de perpetuo devenir (...) [donde] una teoría no puede aceptarse más que temporalmente, aquella que se considera verdadera hoy en día habrá de abandonarse mañana, si se descubre otra que se aproxime más a la realidad” . Esto marca una separación contundente con el 3 positivismo científico más radical de su época, ya que cree que la ciencia y la experimentación son las formas de alcanzar el conocimiento, sin embargo rechaza la posibilidad del conocimiento fijo, objetivo y universal de social.
Una vez establecidos los ejes metodológicos, centra su atención en desarrollar la teoría de la conducta humana. Retomando el primer eje, se dedica al estudio la acción humana, donde se considera que existe la acción racional –idea muy cercana al pensamiento economista–. Sin embargo, un punto de quiebre con la economía marginalista, a la cual pertenecía –y que posiblemente lo llevó a estudiar lo social– fue el considerar que no todas las acciones del hombre son lógicas y racionales. Pareto “atribuye al sentimiento aquello de lo cual no da cuenta el método lógico-experimental” 4 , es más, considera que la mayor parte de las acciones de los individuos son orientadas por los sentimientos en lugar de la razón, así lo expresa, diciendo que “el hombre tiene una tendencia muy marcada a representarse como
3 Ibid., p. 27.
4 Ibid., p. 31.
lógicas las elecciones no lógicas" . Su propuesta es ver a la sociología en 5 tanto una teoría de la acción (lógica y no-lógica) de los hombres.
Residuos y Derivaciones
Se debe precisar el vocabulario hasta ahora expresado y ocupar la terminología propia del autor –como el propio Pareto abogaba, al referirse que se debían eliminar las imprecisiones del lenguaje– . Se ha mencionado 6 que las acciones no-lógicas están orientadas por los sentimientos, sin embargo lo que se observa no son propiamente sentimientos, sino
“residuos”. En palabras del autor “Los residuos a) son la manifestación de estos sentimientos y de estos instintos, como la elevación del mercurio, en el tubo del termómetro, es la manifestación de una elevación de la temperatura” . Se puede pensar en los residuos como la conducta expresada7 mediante las acciones de los individuos, que en última instancia será el tema central en la teoría de la acción.
El autor realiza una amplia clasificación de los residuos, aunque profundizará en en los dos primeros: los residuos de la clase I, que tienden a combinarse, buscando la combinación óptima y termina creyendo que efectivamente es la mejor; y los residuos de la clase II, los cuales hablan de la persistencia de los agregados, de mantener esas combinaciones. Son parte constante del actuar humano, y la mayoría de ellos ayudan a que se conserve
5 Ibid., p. 33.
6 Echánove Trujillo, Carlos A. La sociología de Vilfredo Pareto, Revista de la Escuela Nacional de Jurisprudencia, tomo II, número 7 y 8, México julio-diciembre de 1940. Tomado el 27 de Enero de 2014 de
http://www.juridicas.unam.mx/publica/librev/rev/facdermx/cont/252.5/cnt/cnt6.pdf
7 Morán, María Luz, Op. Cit., p. 34.
favorablemente una sociedad, ya que pocas veces se modifican. Lo que varía en la teoría de la acción de Pareto son las “derivaciones”.
Dentro de la acción observable de los hombres, las derivaciones son la parte complementaria al residuo. Mientras que el residuo se considera como la parte visible de los sentimientos, “las derivaciones comprenden razonamientos lógicos, (...) son una manifestación de la necesidad de razonar que experimenta el hombre” . Y aquí hay que regresar a su 8 concepción de la ciencia: las teorías lógicas para explicar el mundo son pasajeras y variables, es decir, son derivaciones de los agregados. Por la tendencia de los hombres las acciones no-lógicas se encubren con el velo de razones lógicas, lo que hace que surja la confusión y se intente “conferir una existencia objetiva tanto a las derivaciones como a los residuos de los que han surgido” . 9
Es este el punto más importante de su planteamiento. La derivación contribuye al análisis ideológico de una sociedad, análisis que algunos consideran propio de la sociología. Como bien nos dice María Luz Morán, con esta lectura, se puede pensar a Pareto
a pesar de su antimarxismo visceral, como uno de los continuadores del que ha sido considerado como el aspecto más vivo y desconcertante del marxismo teórico. En concreto la idea marxista de que los individuos no se sirven básicamente de su razón como instrumento privilegiado para descubrir y transmitir la verdad, sino que, por el contrario, la principal utilización de la razón humana está encaminada a deformar y esconder dicha verdad (...). [Este] estudio convierte a Pareto, según ciertos
8Ibid., p. 39.
9Ibid.
estudiosos, en un sociólogo contemporáneo en el pleno sentido de la palabra.10
Clasificación de la sociedad
Ya que se ha establecido su teoría sociológica, el autor plantea una premisa fundamental en el estudio de lo social: la sociedad humana no es homogénea. Supuesto que se puede observar en cuestiones tan obvias como en lo distintos que son las personas físicamente, moralmente e intelectualmente (entre otros factores). Sin embargo la heterogeneidad social no separa enteramente a los hombres, ya que ésto es un factor que posibilita encontrar rasgos comunes entre ellos.
Por todas las diferencias que presentan los hombres, éstos tienden a separarse en grupos, a tal grado que es imposible poder estudiarlos a todos en conjunto así como es imposible estudiar todas sus combinaciones. Ya lo había advertido en un principio, es imposible conocer el fenómenos en su totalidad. Se debe optar entonces por estudiar el mínimo-posible al ser más tratable, que el máximo-deseado por esta imposibilidad.
Al estudiar a los grupos de individuos se deben dejar de lado los juicios éticos que podamos tener hacia ellos, tales como si son buenos o malos, útiles o nocivos, loables o reprobables, y enfocarnos a una clasificación de acuerdo al grado que ellos tienen dentro de cada rama de la actividad humana. En esta clasificación se les dará un índice de su capacidad –como si se tratara de una calificación en un examen escolar–. Esta clasificación nos permitirá conocer el “estado-de-hecho” –el “cómo es”– de
10Ibid., pp. 41-42.
los grupos, que no deberá confundirse con un “estado-potencial” –sobre
“cómo podrían llegar a ser”–. Una vez que esto se ha realizado no es fructífero quedarse en los resultados de los (insensibles) números –como si fuese un estudio de economistas–, sino que estos resultados se pasan a
“saltos de grandes clases”, es decir, los resultados se trasladan del estado de las personas al estado de la sociedad. Se puede clasificar en dos a la sociedad, de acuerdo a los resultados obtenidos: la “clase selecta” o Élite y la
“clase no selecta”, que tenderá a ser la mayoría de la población. Para ejemplificar: se piensa que un hombre que vende pan y se hace millonario de esto se le podría poner un 10, mientras que un hombre que vende pan y no se hace rico pero mantiene una vida favorable un 7, sin embargo aquel que por más que intente no logre siquiera vender un 2, y un 0 al que no se esfuerce el mínimo en su tarea y fracase rotundamente.
Esta clasificación servirá para orientar su estudio hacia los grupos que detentan el poder en el gobierno, a quienes del mismo modo clasifica en su dicotomía de “clase selecta del gobierno” y “clase no selecta del gobierno”. Resulta aquí un esquema dividido en dos estratos de la población: el estrato inferior correspondiente a la clase no selecta y que conforman la gran masa social, y el estrato superior de la reducida clase selecta. Dentro de la clase selecta del gobierno también podremos encontrar una división: la élite del gobierno y aquella que no. Pero, ¿cómo saber cuál es la ubicación que tiene dentro del gobierno?, el autor menciona que esto se conoce al observar los cargos que ocupan; aunque del mismo modo pueden influir factores como la riqueza, los parientes o las relaciones que poseen, otorgando un lugar que no merecen.
Movilidad de las clases
Para entender cómo la sociedad dividida se puede encontrar en equilibrio, se debe hablar sobre la movilidad o circulación de las clases.
Pueden darse dos tipos de movilidad: la primera se puede dar dentro de la clase selecta y la segunda entre la clase selecta y no selecta. Es mediante la observación de los modos y la intensidad (o velocidad) con que dicha circulación se da, que se obtiene de el estado-de-hecho de una sociedad, cuyo resultado será esencial para saber cómo se encuentra el equilibrio social de una sociedad.
Los resultados de la observación realizada por Pareto, arrojan que en los lugares donde un gobernante tiene el poder de forma absoluta suele no haber movimiento entre la clases, mientras que en los lugares donde sí se puede apreciar movimiento hay una continua y lenta transformación de la clase selecta del gobierno, pero que finalmente no afectan a las formas mantenidas por las aristocracias, es decir, no hay una transformación en la esencia de sus estructuras. Retomando la idea de los residuos y las derivaciones, el tipo de gobierno se puede comprender como una derivación. Concibe, por ejemplo, a la democracia como “un mito que oculta la única verdad inmutable: el constante monopolio del poder en manos de una minoría, que lo ejerce sobre la mayoría.” Pero que, 11 finalmente, dentro de todos los males, es el menor al permitir una ligera movilización interna.
11 Ibid., p. 39.
La aristocracia y su indurabilidad
En la sociedad, los grupos que asumen el control político varían dependiendo de la época y lugar histórico específico, pudiendo estar conformados por guerreros, religiosos, comerciantes, militares o burócratas.
En una forma ideal de movilidad, la élite –quienes son los mejor preparados– sustituye lo más pronto posible a aquellos que han dejado de desempeñar sus labores con eficacia. Sin embargo, la clase superior tiende a perpetuarse en su posición como gobernantes pese a sus deficiencias y esto contribuye al empeoramiento de las condiciones generales de la sociedad, con lo que se terminan convirtiéndose en “aristócratas”. Pero las aristocracias están condenadas a fenecer, como lo indica el autor “la historia es un cementerio de aristocracias”. 12
¿Cuáles son los factores que posibilitan que las aristocracias perezcan, siendo éstas las detentadoras del poder? Es el uso de la violencia legítima expresada mediante la revolución, que se genera cuando existe un entorpecimiento en el movimiento de las clases y/o cuando se acumulan demasiados elementos decadentes en la aristocracia y finalmente no se bastan con el sólo uso de la fuerza para mantenerse; es en este momento donde las élites de las clases inferiores se sienten capaces de gobernar y por sus cualidades mentales logran dirigir y utilizar la fuerza de la gran masa para conseguir la revolución. Realiza la famosa analogía entre los leones y los zorros, donde los leones son aquellos que con fuerza y agilidad se lanzan sobre los aristócratas, pero que pasado algún tiempo, se sienten muy
12 Pareto, Vilfredo. Forma y equilibrio sociales. (Extracto del Tratado de sociología general) . Alianza Editorial, Madrid, 1980. p. 70
cómodos en el poder y se convierten en zorros, ya que pierden su fuerza pero ganan astucia para evitar que nuevos leones vengan a buscar su lugar.
Reflexiones finales sobre sobre la necesidad de revisar a Pareto en la sociología
Con lo anteriormente expuesto, me gustaría proponer el recuperar el pensamiento sociológico de Pareto, del olvido en el que actualmente se encuentra dentro de la academia o al menos dentro del antiguo y del actual plan de estudios de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales en la UNAM.
Por algunos considerado como un autor maldito de la sociología (aunque quizá es exagerada esta noción) por su afinidad al fascismo en Italia.
Hay que recordar que esto sucede 25 años antes de la guerra y al menos 20 antes del ascenso del nazismo en Alemania, y que hasta el final de sus días mantuvo su posición como pacifista. Se le puede reprochar también la complejidad de su lenguaje influencia de la economía y las más de 1,600 páginas que componen su obra principal, que a tantos ahuyenta.
Pero, ¿su teoría de la acción no nos recuerda a la teoría de la acción social de Weber, y así su clasificación entre acciones lógicas y no lógicas se asemejan a los tipos ideales de la acción planteado por Weber?, ¿la teoría de las élites no tiene también una idea muy cercana a la Sociología del Estado de Weber?, ¿no está presente la “lucha de clases”, como impulso de la historia, en la idea de la circulación de las élites? o al menos su contribución a la ideología, algunas entre tantas cosas más que podríamos argumentar.
Claro, finalmente tendrá diferencias significativas que no lo hacen ser tan refinado en ideas como los otros autores. Pero, me parece que con lo aquí expuesto, tenemos elementos necesarios para juzgar la relevancia de
mantener su obra en el subestimado nivel actual o si se debe de considerar una relectura. Yo me inclino más hacia este último punto, por sus considerables avances respecto al pensamiento social, pero no por ello dejar de lado lo discutible que pueden hallarse alguna de sus ideas y planteamientos.
BIBLIOGRAFÍA
● Echánove Trujillo, Carlos A. La sociología de Vilfredo Pareto, Revista de la Escuela Nacional de Jurisprudencia, tomo II, número 7 y 8, México julio-diciembre de 1940. Tomado el 27 de Enero de 2014 de http://www.juridicas.unam.mx/publica/librev/rev/facdermx/cont/252.5/cn t/cnt6.pdf
● Morán, María Luz. “Introducción a la figura y la obra de Vilfredo Pareto” en Escritos Sociológicos, Alianza Editorial, Madrid, 1987.
● Orozco, José Luis. “El siglo de Pareto” en Pareto: una lectura pragmática, edit.
Fontarama-FCPyS, México, 1997.
● Pareto, Vilfredo. “Capítulo 11. Propiedades de los residuos y de las derivaciones” en Forma y equilibrio sociales. (Extracto del Tratado de sociología general). Alianza Editorial, Madrid, 1980.