15
JORGE GANTIVA SILVA
FILÓSOFO
UNIVERSIDAD NACIONAL DE COLOMBIA PROFESOR TITULAR
UNIVERSIDAD DEL TOLIMA
Así la revolución no se detiene, ni cierra su ciclo.
Devora a sus hombres, sustituye un grupo por otro más audaz y por esta inestabilidad, por su perfección jamás alcanzada es verdadera y solamente revolución.
Gramsci, La Ciudad futura.
Si hemos sido derrotados entonces no tenemos nada más que hacer que empezar otra vez desde el principio”.
Karl Marx, Revolución y contrarrevolución.
Perseo en el laberinto del Great Reset
El anticapitalismo a “Contragolpe”
El espíritu del Kaziyadú y el vuelo de Perseo
E
stamos en nuevos tiempos, confusos y difusos, extraños y esperanzadores. El tiempo de la revista Izquierda (en sus históricos 100 números) es un tiempo de convulsio- nes, de cambios brutales en el mundo de Lo Real, del traumático proceso de paz en Colombia, de las formida- bles movilizaciones de masas en América Latina, del levanta- miento popular y juvenil del 28A en Colombia, de los triunfos de los procesos políticos en Chile, Bolivia y Perú, del esplendor de la “primavera árabe” y del oscilante resurgir de la resistencia y de las luchas en Europa en medio de la más espantosa dictadura financiaria mundial Son tiempos extraños, tiempos de canallas y soñadores. Es el tiempo de la pandemia del covid 19 y del Great Reset del “turbocapitalismo”, de la brutalidad del “régimen de ex- cepción permanente” que ha trastocado el mundo, asestando un16
golpe mortal a la democracia, el trabajo, la soberanía y la vida.
Es el tiempo esperanzador del “renacer” de las luchas juve- niles, ancestrales, sociales y autonomistas. Emerge un nuevo tiempo con el rostro desfigurado del “ángel de la historia”
que amenaza con reeditar la barbarie como tendencia global y sepultar definitivamente la democracia y el “Estado social de derecho”. Es el tiempo de los excombatientes que combaten en las calles por la vida y la paz. Es el tiempo maravilloso de la rebelión de la juventud que con sus cuerpos y lenguajes toca el cielo, estremece el alma y busca alternativas. Es el tiempo de la plenitud vivencial del cruce de diversas generaciones de revolucionarios, hombres y mujeres que luchan por un “nuevo tiempo”.
que resisten ante la “mismidad”, la violencia, la ganancia, el despojo y las ensoñaciones del “tiempo presente”. Contra la dureza de los tiempos del “desencuentro” (distancia- miento social y política del miedo y el terror), germinan “reencuentros” de corporeidades e iniciativas comunes. Paradójicamente, estos tiempos extraños, canallas y destructivos son, a la vez, tiempos de “iluminaciones”
que desencadenan fuerzas potentes en la so- ciedad civil; en particular en América Lati- na se desata un proceso de multitudinarias movilizaciones, iniciativas políticas de paz y democracia, proyectos sociales, educativos y culturales, oscilantes “gobiernos progresis- tas” y experiencias constituyentes y nuevos gobiernos en trance de resolver ambigüeda- des, chantajes y demandas populares. Nos acercamos a un punto de máxima tensión donde acechan los peligros de los monstruos de la muerte y la fatalidad del canto de las sirenas de la derrota y la resignación cándida de las “almas buenas” del continuum. Es un
“pulso de fuerzas” de aguda intensidad que moviliza sensibilidades y voluntades. Entre el autoritarismo, el neoliberalismo y la con- solación del “tiempo presente” prorrumpe la potencia del Gegento (contragolpe, Hegel/
Zizek), de la disrupción frente a la lógica del Imperio/capital, de resistencia y creación del proyecto internacional del anticapitalismo.
En su plexus senti-pensante Fals Borda su- girió la idea de recuperar el sentido del Ka- ziyadú (despertar) de los pueblos ancestrales
Redefinición del tiempo histórico.
Comprensión del tipo de
capitalismo y del régimen político
vigentes. Saber dónde estamos
y hacia dónde nos dirigimos
nos sirve para orientarnos y
conducir creativamente nuestros
propósitos comunes. Este
campo de análisis nos ofrecerá
valiosas contribuciones, balances,
experiencias y perspectivas de
luchas y procesos en las regiones,
sectores sociales, a nivel nacional
e internacional. “Navegar” en el
océano tomentoso del Great Reset
del “turbocapitalismo” global
nos reclama un entendimiento y
disposiciones comunes. El tiempo
representa un campo de batalla. En
el orden del ser de nuestra potencia
ontológica enfrentamos al terrible
Cronos. En efecto, el tiempo es
una categoría política anclada en
la potencia ontológica del ser.
17
(Huitoto) para cimentar la liberación de los pueblos y de los movimientos sociales en la territorialidad de sus subjetividades y ex- presiones sociopolíticas. Este despertar nace desde abajo, desde las regiones y las provin- cias, desde el reconocimiento de la pluralidad de las subjetividades, desde la formación y potenciamiento de lo popular. Es la “insur- gencia” de los territorios, de los jóvenes y de sus pueblos que reafirman sus proyectos de lucha y sensibilidades colectivas. Su vida representa una metáfora del “renacer”, de la incesante fuerza de la alegría, de la persis- tencia estratégica de la unidad popular y del torrente liberador de los saberes populares.
Fals Borda era un crisol de entusiasmo (“dios dentro del corazón”), creador de alegrías y un infatigable explorar y constructor del renacer anticapitalista de las izquierdas. En su pro- verbial bondad aceptaría articular el Kaziya- dú de la sabiduría de los Huitoto y la figura mitológica de Perseo (griega). En su “socialis- mo raizal” habría reconocido, como en efecto lo admitió a lo largo de su vida intelectual y política, la idea de la articulación del “hom- bre anfibio” en la lógica de las luchas popu- lares de la modernidad tardía (Kaziyadú: el renacer de los jóvenes, Izquierda No. 11, 2011).
Perseo, como figura mitológica, potencia la voluntad de vivir y vencer. En medio de sus avatares las izquierdas necesitan desplegar el espíritu de lucha que reafirme el horizon- te emancipatorio, conjure las secuelas de las derrotas, disipe los estragos catastróficos del “socialismo real” y supere el estado de melancolía (Enzo Traverso, Melancolía de iz- quierda. Marxismo, historia y memoria, FCE, 2018). La Medusa del capitalismo global es un monstruo espantoso: guerras, golpes de Estado (“blandos” o expediciones de mer- cenarios), deuda externa, privatizaciones, dictadura financiaría, despojos, asesinatos, destrucción de la vida, de la paz, de la na- turaleza y de lo humano. La Medusa del ca- pitalismo mundial tiene una nueva cabeza horripilante: el Great Reset y el “régimen de excepción” permanente en la época pospan-
démica del orden autoritario. Perseo nacido irónicamente de la “maldición” (izquierda=
siniestro), enfrenta con coraje la conquista de su amada Andrómeda –el pueblo rebelde que lucha por su liberación–. Las izquierdas, en la figura anticapitalista, reclaman el zurrón mágico para contener la cabeza sin peligro y “romper los huevos” del capitalista (dirá Zizek); necesitará las “sandalias aladas” y el “casco de Hades” para hacerse invisible en el despliegue de su lucha (la organización y la táctica). De Hermes recibirá una hoz de acero, con la cual podría cortar la cabeza de Medusa (la estrategia), y de Atenea un es- cudo que le servirá de espejo (Zizek, Lenin reactivado. Hacia una política de la verdad, y el maquiavelismo emancipador de Gramsci:
Los Cuadernos de la cárcel). Perseo enfrenta el capitalismo necropolítico transnacional como monstruo de mil cabezas que amenaza y destruye la vida, la paz y la dignidad. En- frentar este mundo de adversidades, traicio- nes y “distracciones” implica emprender un viaje, abrazar la sabiduría de los pueblos y desplegar el Gegento (Hegel/Zizek). Hay que tener coraje, adoptar una estrategia y ser ge- nerosos como Perseo, tal vez para no “seguir gobernando Argos” como era su derecho, sino para desandar los caminos trillados de las iz- quierdas y reconocer a Megapentes, tal vez la figura de la singularidad de lo nuevo, el sentido del sujeto plural en rebelión: jóvenes, mujeres y pueblos ancestrales.
Este exordio de sensibilidades y figuraciones podrían empatar con la metáfora de “volver a volar” como signo del “renacer” de las iz- quierdas liberadoras. En Aprender a volar.
Por una nueva subjetividad revolucionaria de Antonio Negri y Víctor Manuel Moncayo C., cuya presentación se incluyó en la revista Iz- quierda No. 99, hace referencia precisamente a la figura del “nuevo aprender a volar”, ex- presión que revela el sentido de los procesos de reconfiguración de las izquierdas antica- pitalistas. El momento actual y los avatares de las subjetividades contemporáneas alien- tan de nuevo la esperanza de volar, de tomar
18
aliento en tiempos tormentosos y disponerse a enfrentar monstruos, inercias y pesadillas tras el doloroso tiempo de la melancolía como espectro de las derrotas históricas de la revo- lución y del movimiento proletario mundial.
Tal vez “el viento adecuado” requerido para volar se halla desplegado en el horizonte de las movilizaciones y luchas populares; no obstante, aún es incierta la disposición de los cuerpos, los lenguajes siguen atosigados en sus formas genéricas y la voluntad de aprender de nuevo se halla subsumida en la lógica inercial del “tiempo continuo”. El 28A hizo estallar esa comodidad del “continuum”.
La rebelión de los jóvenes y la lucha popular de este extraordinario acontecimiento logró interrumpir la línea de continuidad del tiem- po presente y conmover el orden establecido.
Estremecido el Establecimiento, sus fuerzas se lanzaron al unísono a destruir el torrente de vida y liberación de las juventudes. En su azaroso transcurrir las izquierdas necesitan emprender un nuevo vuelo, tomar las “san- dalias aladas” de Perseo y el “zurrón mágico”
para desafiar a Medusa y reafirmar de este modo el espíritu anticapitalista como poten- cia creadora de la reinvención de una nueva política liberadora; y soñar y volver a volar como base de la estrategia emancipadora. No importan los fracasos, los obstáculos y las bufonadas del cinismo.
Nuevos mantras tras el espectro 1989 y la paz violentada
Un señuelo maniqueo creyó que 1989 enterra- ba el sueño de las izquierdas y diluía el pro- yecto histórico del pensamiento de Marx y del marxismo. Así mismo, los verdugos de la insurrección de los comuneros de 1781 preten- dieron proscribir la rebelión y la “unión de los oprimidos contra los opresores”, y escarmen- tar mediante el descuartizamiento y el ase- sinato el coraje y dignidad de los insurrec- tos. El “régimen de excepción” y la “guerra permanente” en Colombia han delirado del mismo modo bajo los mantras de la “expor-
tación de la revolución cubana”, la “amena- za subversiva”, las “ideologías foráneas” de las que Camilo Torres dio una contundente respuesta desde el cristianismo vivencial, el maniqueísmo de la Guerra Fría, la política de exterminio y negación de la paz como formas de dominio y destrucción de la democracia y del precario Estado Social de Derecho. 1989 inauguró una fase del desarrollo del capitalis- mo y de la geopolítica mundial, el despliegue de la globalización neoliberal que ya estaba en marcha, el signo del Imperio/capital bajo las tablas mosaicas del Consenso de Was- hington, la recomposición del antiguo bloque soviético entre nacionalismos, mafias y auto- ritarismo, la dictadura de las transnaciona- les, la imposición de la estrategia de “guerra infinita” del imperialismo y la destrucción de la democracia y de la política social. En este escenario complejo de la globalización neoli- beral, la guerra internacional, la guerra sucia y la deriva autoritaria de los regímenes neoli- berales y neofascistas se rebelaron múltiples subjetividades. Surgieron poderosas movili- zaciones populares; se instalaron varios “go- biernos progresistas” y emergieron con in- tensidad y perspicacia los movimientos de la paz, la democracia y los Derechos Humanos.
Entre “revolcones” y la destrucción de la paz anhelada, la oligarquía colombiana persiste en desconocer lo acordado, seguir liquidando la desvencijada Constitución de 1991, violen- tar la vida y los Derechos Humanos. La “de- mocracia Occidental” –el susodicho “mundo civilizado”– guarda silencio sepulcral ante el terror, las masacres, el genocidio, las desapa- riciones y el asesinato sistemático de líderes y lideresas. Una política de muerte se ensaña contra la vida y el porvenir de los pueblos. El sistema capitalista vive de la muerte.
El espectro 1989 y la paz violentada ocupan un lugar en la temporalidad de los procesos de resistencias y de la “situación catastrófica”
de la emancipación. Han sido momentos difí- ciles, llenos de confusión y melancolía (Enzo Traverso); no obstante, los pueblos siguieron resistiendo; y, con fuerza, juventudes se le-
19
vantaron en medio del terror. Contra la ferocidad del capital y la fatalidad del
“tiempo presente”, lo nuevo del sujeto plural “toma la posta” y despliega la creación de un “nuevo espíritu creativo popular (Gramsci). Aunque la confu- sión y la melancolía quisieron dejar su huella indeleble, renacieron el “sintag- ma” de la Memoria, el acontecimiento del Acuerdo de Paz, la dignidad de las víctimas y la rebelión de “la parte sin parte”. Ante la oscuridad de la media- noche florecieron en el horizonte una pléyade de pensamientos, experiencias y búsquedas originales. Tomó fuerza la nueva filosofía política, crítica y li- beradora (latinoamericana, africana y europea). El resurgir del pensamiento crítico levantó su vuelo con singulares elaboraciones y el papel creativo de centros de pensamientos, organizaciones sociales, las escuelas de creación pedagógica y comunicativa (la Clacso es solo un referente entre tantos de esta potencia intelectual). Ha emergido una nueva oleada de “intempesti- vas” gramscianas y benjaminianas, una floreciente producción del marxismo crítico: una potente reflexión y significación de experiencias autonomistas y populares alientan el horizonte del pensamiento anticapitalista y de la eman- cipación. La fuerza liberadora de la sabiduría de los pueblos ancestrales, del ecosocialismo y del feminismo constituyen poderosos torrentes de imagina- ción y creación colectivos. Con todo, el mundo de lo Real acucia al pensa- miento y desafía las formas de pensar y vivir de las izquierdas. Su dispersión y desconcierto aún las mantiene indecisas y desunidas. Lo que la derrota histórica desató en la subjetividad, la pandemia ha pretendido sepultarlo en el olvido, la desesperación y la fatalidad. Si bien el terror, la “guerra sucia”, los golpes de Estado, los gobiernos autoritarios y la campaña mundial de “No hay
https://diarioanticipos.com/2021/02/17/femicidios-en-argentina-44-en-lo-que-va-del-ano/
20
alternativa” de la imperial Thatcher (TINA:
There is not alternative) procuraron silenciar, proscribir y enterrar el portentoso movimien- to popular, las resistencias anticapitalistas y la emancipación de los pueblos, en varios países del mundo, no obstante, las luchas de- mocráticas y revolucionarias libran batallas históricas contra el imperialismo, el patriar- cado, el colonialismo, el fascismo, la guerra y la destrucción de la naturaleza y de la vida.
Pese a las persecuciones, descalificaciones y vicisitudes históricas las izquierdas se enfren- taron a múltiples desafíos y, aunque muchas quedaron ancladas en el “progresismo” y el
“capitalismo bueno”, algunas sucumbieron y quedaron subsumidas en el tiempo presente, en la “cooptación” y la simulación, otras, por el contrario, se afianzaron como proyectos alternativos frente a la locura del capitalis- mo transnacional. Lo que Bolívar Echeverría llamaba el ethos barroco de la modernidad al- ternativa, o lo que Enrique Dussel denomina una “transmodernidad” o lo que el filósofo colombiano Santiago Castro-Gómez nombra como “Republicanismo transmoderno” ex- presan el sentido de las nuevas palpitaciones espirituales de los nuevos tiempos. Aunque los eslóganes del pensamiento conservador, liberal y posmoderno diluyen o desconocen la relevancia y potencia de las izquierdas, lo cierto es que son significativas las represen- taciones, teorías y culturas de las izquierdas;
su potencia, territorios, subjetividades, luga- res, fuerzas y experiencias, en modo alguno, están atrapadas en representaciones geográ- ficas, arcaicas o circunstanciales, como aco- meten la ultraderecha y el “progresismo”.
Se trata de configuraciones históricas que expresan intereses, ideas, proyectos históri- cos, procesos, experiencias y estrategias re- afirmadas en la modernidad, en la historia de los pueblos y de la resistencia. Aunque en su discurrir condensan grandes convulsiones ideológicas, teóricas y políticas, un nuevo horizonte de pensamiento se ha abierto como fuerza telúrica de liberación de los sujetos de la liberación. La perseverancia de su pro-
Horizonte de pensamiento. El proyecto anticapitalista se nutre de la fuerza creadora de nuestras ideas y de la sensibilidad humana de los pueblos y de la subjetividad constructora de vida, forjada en la praxis creadora de nuestras derrotas, victorias, amores y esperanzas. Nuestros “mantras” son palpitaciones imaginadas desde la rebelión juvenil, de la rebeldía popular y de las experiencias de mujeres y pueblos ancestrales. Se nos puede venir encima la idea de
“reinventar un gesto fundacional”
del pensamiento de Marx, de la diversidad creativa del marxismo crítico, de las perspectivas libertarias, ancestrales, feministas y autonomistas. Contamos con el maravilloso mundo de la cultura anticapitalista y del “espíritu creativo popular”. En este escenario será importante comprender y animar las distintas dimensiones del anticapitalismo que requieren ser valoradas y enriquecidas.
El eje articulador, transversal
y creativo del anticapitalismo
fraguará una profundidad y
pluralidad de línea programática
de las izquierdas anticapitalistas.
21
puesta revela la fuerza de sus ideas y proyectos. Su fuerza de redención y creación colectiva representan un nuevo campo de realizaciones epocales. En Chile se hermanan la experiencia y la sabiduría de los pueblos ancestrales, el multifeminismo radical y la juventud rebelde en un proyecto de Asamblea Constituyente; en Colombia toma fuerza la defensa del proceso de paz, la enhiesta lucha por los Derechos Humanos y las crecientes posibilidades de la oposición política al régimen autoritario. Por supuesto que la reconfiguración de las izquierdas interpreta un campo abierto y pleno de “pasionalidades”
e incertidumbres. Si bien dichas configuraciones expresan una diversidad enorme de tendencias, matices, sistemas teóricos y prácticas políticas plura- les, las izquierdas anticapitalistas emergen en la materialidad concreta como una corriente de coherencia y consecuencia, internacionalista, radicalmen- te democrática, defensora de la paz, la naturaleza, la vida y los Derechos Humanos. Su gran desafío es desplegar con vigor los nuevos mantras de la emancipación, trazar las líneas centrales estratégicas de la acción colectiva y romper el obsceno espectáculo de la reproducción por estrangulación múltiple.
Un Kaziyadú anticapitalista brota de la pluralidad y de la subjetividad revo- lucionaria de los pueblos.
El tiempo histórico: el Great Reset en un mundo “grande y terrible”
El capitalismo global del Great Reset, necropolítico transnacional como mundo de lo Real condensa el monstruo de mil cabezas de Medusa que Perseo enfren- ta en sus múltiples expresiones sociales, populares y anticapitalistas para so- brepujar el “continuum” mediante la “actividad crítica-revolucionaria”, colec- tiva, plural y rejuvenecida en la praxis transformadora. Este Kaziyadú tiene muchos rostros forjados en los pueblos de Nuestra América, los procesos de rebeldía y las experiencias de los acontecimientos de Chile, Colombia, Perú, los movimientos de multitudes ancestrales y ciudadanas, el levantamiento de las juventudes y el despertar de las comunidades que rejuvenecen este “nue- vo espíritu creativo”; un “renacer” de la creación colectiva y del senti-pensar anticapitalista. Perseo sabe de la profundidad de los mares y la turbulencia de los vientos, y apoyado en la coherencia de su estrategia realiza su viaje liberador a sabiendas de las artimañas de sus adversarios y las trampas de los canallas. En ese viaje se encuentra no pocos tontos y canallas (Santiago Castro-Gómez, El tonto y los canallas, Javeriana, 2019).
Resulta paradójico que el pensamiento revolucionario forjado en la compren- sión del tiempo histórico acuse sorprendentemente un enorme déficit en su discernimiento No parece un ejercicio simple de elaboración teórica e intelec- tual. Se trata de un asunto crucial. Un ejemplo típico de esta amnesia e indi- ferencia se puede evidenciar en la película Good Bye, Lenin (2003) acerca de la manera cómo se ha interpretado (negado) la “caída del Muro de Berlín”, la des- integración de la Unión Soviética y el colapso del “socialismo real”, filmada irónicamente en la Karl-Marx-Allee en Berlín, alrededor de las Plattenbauten cerca de la Alexanderplatz. Escapar del tiempo histórico es negar la condición ontológica de la vida y de la lucha. Negar lo Real el fondo, lo oculto, lo trau- mático, es sucumbir ante el abismo del delirio (Lacan/Zizek). Enfrentamos
22
este reto en condiciones adversas, sin lugar a dudas; la pulsión de la “derrota”, el dolor de la
“división” o los tormentos de la “ruptura” abren aún más las heridas de la corporeidad desga- rrada. Ni el dogma, ni la pragmática podrán resolver la sed insaciable de “realidad” y sentido que requiere el movimiento histórico. El cruel Procusto del Diamat y la insolencia del Termidor estaliniano fracasaron en su pretensión de silenciar o descuartizar la vida, la memoria y el pensamiento crítico. El encanto de los nuevos tiempos es la reinvención del “senti-pensar” en condiciones de intemperie y tiempo tormentoso.
¿Cuál teoría podría servirnos en este momento de trance? Más allá de la veintena de teorías críticas sobre el “tiempo histórico” del capitalismo contemporáneo (Lenin, Mandel, Gramsci, Benjamin, Wallerstein, Hobsbawn, Negri, Arrighi, Hudson, Lazzarato, Agamben, Dussel, Za- valeta Mercado, Bolívar Echeverría, Bensaïd, Katz, Vega Cantor, entre otros), cabe preguntar- nos: ¿podemos asumir este desafío sin hipostasiar la realidad y sin sucumbir ante la crueldad
https://www.nytimes.com/es/2020/01/02/espanol/opinion/decada-feminista.html
23
de Procusto? Las izquierdas anticapitalistas tienen igualmente el potente arsenal de “tan- ques del pensamiento”, experiencias, inves- tigaciones y proyectos que enriquecen la di- mensión creadora de la praxeología liberado- ra y podrían iluminar” el horizonte del “tiem- po histórico”, a sabiendas de que no todas ellas se orientan en el mismo sentido. Es una discusión de fondo sobre el tiempo histórico que compromete el análisis del tipo de capi- talismo actual y la visión de las estrategias emancipatorias. Contra el tradicional despre- cio de las izquierdas pragmáticas y reformis- tas por el universo teórico -entre otras cosas, porque navegan en el mar del “continuum” y de la fatalidad (Benjamin)-, el anticapitalis- mo liberador articula el mundo de la vida y el horizonte del pensamiento “a contrapelo” del
“alma buena” del izquierdismo tradicional y el “progresismo”.
El siglo XXI comenzó entre una “nube de hongo” que la “guerra infinita” desataba des- piadadamente contra la humanidad y la in- transigencia creadora de los pueblos, de los trabajadores y de las ciudadanías que enfren- taban con dignidad el “tiempo presente” del Imperio/capital. La dialéctica de la historia discurre entre paradojas, disrupciones y des- concertantes iluminaciones. Ante golpe im- placable que significó el derrumbe del bloque soviético y la caída del socialismo real, las rebeliones latinoamericanas, los movimien- tos alternativos y los gobiernos progresistas tomaron, en condiciones adversas para la idea de la transformación anticapitalista, el relevo. El neoliberalismo había devorado la tierra, la vida y el trabajo; la fuerza consti- tutiva del ser se diluía en la fatalidad y la resignación. Una suerte de señuelo pretendía
consolar el “destino”. Contrario a semejante fatalidad de la
“muerte de la utopía socialista”, el mundo despertó a la es- peranza de la lucha alterglobalización bajo la consigna “Otro, un Mundo Mejor, es posible” desde la revolución bolivariana hasta la porfía de los gobiernos progresistas, desde las lu- chas de trabajadores, mujeres, inmigrantes, desempleados en Europa hasta la rebelión de los pueblos indígenas. Pese a la criminal política de guerra del Imperio y de la insolencia del
Redefinición de la subjetividad
revolucionaria. Tal vez en este campo el magma de valoraciones implica grandes diálogos, experiencias e investigaciones fundadas en las luchas y realidades de los sujetos y de los pueblos. Será preciso afinar nuestro entendimiento, reconceptualizar nuestras apreciaciones, salir de los lugares comunes y potenciar los núcleos constitutivos del sujeto plural revolucionario anticapitalista.
La enorme producción teórica al respecto nos animará a enriquecer y fortalecer este acontecimiento epocal nacido de las transformaciones del
capitalismo contemporáneo y de la
riqueza investigativa de la ciencia
social crítica latinoamericana y del
pensamiento revolucionario. La
gran fuerza de nuestras ideas son
palpitaciones forjadas en la “larga
noche” de la violencia y del terror,
la resistencia de las comunidades
y la sabiduría de los pueblos.
24
régimen del “embrujo autoritario” en varios países latinoamericanos (Colombia, Brasil, El Salvador), las luchas de los pueblos como gigantes adormecidos se levantaron para dar cuenta de la memoria de los vencidos y re- emprender el camino de los trabajadores. Los recientes acontecimientos de Chile y Perú, cada uno con sus especificidades, marcan un Eindenken, una “rememoración”, como signo vengador” de las tragedias de la dic- tadura pinochetista y del autoritarismo fuji- morista. Los Andes siguen estremeciéndose, aparecen como “sorpresas” en la órbita de la dominación tradicional oligárquica, a sabien- das de que su trayectoria evidencia décadas de “siembra”, esperanzas e iluminaciones.
Si bien el camino es aún incierto, su fuerza creadora promete abrir una “salida” ante el atosigante capitalismo necropolítico trans- nacional. Todavía es prematuro predecir su
desenlace; sin embargo, el escenario regional e internacional adopta la figura de la recon- figuración del escenario regional. La globali- zación neoliberal y el capitalismo transnacio- nal han sido despiadados y han desatado la guerra de mil formas contra la humanidad, la naturaleza, la riqueza social y el “trabajo vivo” de millones de jóvenes, mujeres y tra- bajadores; siguen inventado nuevas formas de explotación y dominación; tal vez la más inédita y cínica forma es el “capitalismo co- munista” de los multimillonarios y de la élite financiaria: el CC (capitalismo comunalista, véase Zizek, La vigencia de El Manifiesto comunista, 2018 ). Los nuevos magnates del capital global disfrutan de la nueva espacia- lidad sideral de la acumulación del capital.
El capitalismo, con toda su decrepitud y vio- lencia, tiene la edad de los monstruos. En el interregno epocal que Gramsci tematizó como
https://latfem.org/3j2019-el-documento-completo-de-un-nuevo-ni-una-menos/
25
“mundo grande y terrible” lo nuevo aún no nace y lo viejo se resiste a perecer.
Cada crisis del capitalismo global –si no se impugna radicalmente por los pueblos, los trabajadores y las comunidades– adquiere nuevas formas y se asienta morbosamen- te en el maltrecho tejido y conquistas de la vida y de la paz. Con la pandemia y la crisis mundial suscitada a raíz de la extensión del hambre, la guerra, la inmigración, el régi- men sanitario de excepción, las restricciones de las libertades y el autoritarismo, el Great Reset del capitalismo ha reconfigurado una nueva “revolución pasiva” (Gramsci). Se tra- ta de una operación a gran escala de la con- traofensiva hegemónica del capital a partir de la pandemia del covid 19, la pérdida de la
“democracia occidental” y la disputa interim- perialista (Estados Unidos, Rusia y China).
El colapso reincidente del sistema financiero
mundial, la destrucción de la vida y el des- pojo de los bienes comunes alcanzan niveles catastróficos. Nuevamente la humanidad se encuentra en la inopia, la pobreza, el hambre, el despojo y el desempleo. La deuda externa estrangula los gobiernos y las economías del mundo, en particular de América Latina. El gran capital reaccionó inmediatamente y des- cargó sobre los trabajadores, las mujeres y los jóvenes todo el peso de la crisis. Convocó el Club de Davos y allí se decidió, entre otras estrategias, el Great Reset, como forma de rei- niciar, reponer y recomponer el corpus del ca- pitalismo global en las condiciones de la cri- sis social y económica, de la pandemia y del pos-Covid 19. Desesperados por la creciente resistencia juvenil, el despertar creativo de los pueblos y el reclamo de la “centralidad del Estado” y de las políticas sociales, el capital emprende la cruzada mundial de controlar e
https://www.diariocontexto.com.ar/2021/08/26/violencia-de-genero-la-provincia-convoca-a-un- congreso-para-debatir-sobre-politicas-estrategias-y-experiencias-en-la-materia/
26
“inmunizar” la “monarquía” del poder absoluto del capital, bien sea a través de la violencia y el autoritarismo, o bien mediante el “capitalismo bueno” y la
“cooptación”. En unas atacar y destruir; en otras, cambiar los “relatos”, apa- rentar y camuflar la empresa agresiva del neoliberalismo.
El gran capital y la oligarquía financiera mundial consolidan su hegemonía
“recomponiendo” sus mantras, sus eslóganes, sus formas y sus políticas que incorporan unas supuestas campañas en defensa del clima, de los inmigran- tes, de los derechos humanos y de los pueblos afrodescendientes. Se tratar de vencer a sus enemigos izquierdistas con su propias “armas”, con la simulación de los lenguajes y la sensibilidad pospandémica, mientras refuerza todos los mecanismos de la financiarización y el autoritarismo. Prometen asumir el
“gran cambio”, cuando en realidad han emprendido un agresivo proceso de reestructuración del capitalismo (trabajo remoto, distanciamiento social, resi- liencia, vacunación como control policíaco de la población, cercenamiento de las libertades, política de “inclusión” de los jóvenes, control algorítmico de la vida, destrucción de la naturaleza y despunte destructivo del extractivismo, digitalización del trabajo). En consonancia con lo anterior el Great Reset se apoya en la ideología de lo poshumano, del turismo sideral y en el culto de la muerte y del oscurantismo. No cabe la menor duda, se trata de una reedición del fascismo en la época del capitalismo transnacional necropolítico. Un ver- dadero “asalto” a la humanidad, a la vida y a la libertad. Es la fantasmagoría del totalitarismo global pospandémico en los “círculos del infierno” que el capital pretende imponer como “nuevo orden”.
Hic e nunc. Renacer y desplegar las alas
Colombia es un país extraño, una “caja de pandora”, “un acto de fe” decía Borges. Además de merecer el mote de “Caín” de América Latina, representa el bastión imperial de la injusticia, el despojo y el terror. En su discurrir el pueblo se erige como un viejo volcán activo, rebelde e insospechado. Tras dos largas décadas del “embrujo autoritario” y de políticas de guerra y exterminio, el país “despertó” y nació un nuevo “espíritu creativo” a partir de la rebelión juvenil y la protesta social y ciudadana. En medio de la furiosa arremetida paramilitar, el asesinato de excombatientes y de líderes y lideresas sociales, y de la funesta política neoliberal del gobierno cínico y autoritario, el pueblo toma las calles y actúa a través de múltiples formas de lucha, resistencia y creación colectiva. No cabe duda: el momento histórico que ha vivido Colom- bia ha sido excepcional.
Desde el año 1970, cuando la Anapo ganó las elecciones presidenciales y la oligarquía liberal-conservadora produjo un fraude descarado para perpetuarse en el poder, tal vez nunca las izquierdas y el campo democrático han tenido la sensación y la proximidad de una eventual victoria en las elecciones presi- denciales, a sabiendas de que el “progresismo” ha resaltado por todos los lados mostrarse próximo a los patronos (“cacaos”), amigos del “capitalismo bueno”
y lejanos de la representación histórica de las izquierdas. Acariciar el poder político por parte de las fuerzas de la oposición pone en tensión todas las fuerzas. Tras la firma del Acuerdo de paz en 2012 entre el Estado colombiano y
27
la insurgencia de las FARC-EP se plasmaron importantes reivindicaciones sociales y polí- tica que perfilan un “curso de acción” demo- crático y de justicia social que las derechas desbarataron. Una vez más quedó postergado el sueño senti-pensante de Orlando Fals Bor- da de crear la Segunda República.
Ante este desafío histórico es preciso abra- zar la figura de “Kaziyadú”, “renacer”, “em- pezar por el principio” como alentaban Marx, Gramsci y Benjamin. Perseo tiene que des- plegar sus alas y emprender su viaje. Para el anticapitalismo es un momento constitutivo.
Más allá de adhesiones y respaldos, lo fun- damental es la “visión de los vencidos”, la postura de las juventudes, de los excomba- tientes que luchan por la paz, de los trabaja- dores que confrontan el neoliberalismo más salvaje, de las mujeres y de los pueblos an- cestrales. Habrá que librar un sinnúmero de escollos. Las izquierdas no pueden naufragar en el intento, ni sucumbir ante la ensoñación del “capitalismo bueno” y la “cooptación”. El gran torrente nacional de inconformismo y anhelos de paz y justicia social requiere po- tenciar el protagonismo histórico-social de la izquierda coherente y consecuente. Es ahora o nunca. Hic et nunc. Como gusta decir a Zi- zek, recordando el famoso texto de Beckett Worstward Ho: “Inténtalo otra vez. Fracasa otra vez. Fracasa mejor”. Esto nos lleva a la cuestión. Uno de los mantras de la izquier- da posmoderna ha sido que deberíamos dejar atrás el paradigma “jacobino-leninista” de un poder dictatorial centralizado. Pero quizá ha llegado el momento de dar la vuelta a ese mantra y admitir que lo que la izquierda ne- cesita ahora es precisamente una buena dosis de semejante paradigma “jacobino-leninista”
(Zizek, Primero como tragedia, después como farsa, Akal, p. 145).
Tres hipótesis y una propuesta En la perspectiva del anticapitalismo con- viene emprender una obra teórica de rese- mantización y construcción de los nuevos
La organización es una relación viviente de nuestras apuestas y de nuestras esperanzas. Desempeña un papel primordial en la
formación, creación, socialización,
articulación y proyección de
nuestras luchas y de nuestros
sueños. Se trata de inventar un
momento constitutivo de la unidad
estratégica de las izquierdas
anticapitalistas y superar el largo
período de fragmentación y
dispersión. A nuestro juicio, este
nuevo mantra creativo se sintetiza
en la construcción colectiva de la
Asociación Federativa de Izquierdas
Anticapitalistas, basada en la amplia
y profunda red de colectivos,
procesos sociales y regionales, la
pluralidad de los movimientos
sociales, experiencias y proyectos.
28
“mantras anticapitalistas”. En este sentido, el anticapitalismo no se puede asociar ni al viejo esquema del “socialismo real”, ni al poscapitalismo. El anticapitalismo como po- deroso campo de pensamiento y fuerza crea- dora de la emancipación representa el senti- do crítico y emancipador de las resistencias.
Como expresión de unidad y solidaridad, el anticapitalismo resignifica una nueva forma de organización y una moralidad viviente de amistad y redención humana. En el campo de la democracia el anticapitalismo es la forma más consecuente de reafirmar la democracia, respetar la diversidad y construir pluralidad en el marco de la emancipación. Apreciará procesos, experiencias y gobiernos “progre- sistas” sobre la base de luchas e iniciativas contra el capitalismo, el patriarcado, el co- lonialismo y el racismo. El anticapitalismo sintetiza la expresión de la lucha orgánica de los trabajadores, pueblos e intelectuales, de los de abajo, de las regiones, de los humildes y de las ciudadanías rebeldes. El anticapita- lismo nombra sin miedo, ni tapujos, ni cir-
cunloquios, lo “nuevo-colectivo”, el tipo de comunismo, en una clara ruptura con el “so- cialismo real”, el estalinismo y el terrorismo.
Comunismo es la categoría apropiada, inde- pendientemente de los usos y abusos de “an- tiguos y “modernos”, enriquecida en las re- flexiones de la actual filosofía política: el co- mún, los comunes, lo común y la comunidad, figuras que no restan al precioso concepto de comunismo. David Harvey ha formulado va- liosos aportes a la idea de la emancipación.
En Razones para ser anticapitalistas (Clacso, 2020) esboza argumentos e iniciativas para
“renacer” y reemprender el vuelo. Perseo no se cansa de reafirmar su utopía liberadora.
En consideración del “espíritu” que animan estas ideas sostengo tres hipótesis para re- emprender un proceso de articulación, coor- dinación y proyección del trabajo de las dis- tintas experiencias y reflexiones en torno al anticapitalismo:
ʝ Redefinición del tiempo histórico. Com- prensión del tipo de capitalismo y del
https://rpp.pe/mundo/europa/francia-chalecos-amarillos-mujeres-se-manifiestan-contra-la-precarizacion-laboral-noticia-1173590
29
régimen político vigentes. Saber dónde estamos y hacia dónde nos dirigimos nos sirve para orientarnos y conducir creativamente nuestros propósitos comunes. Este campo de análisis nos ofrecerá valiosas contribuciones, balances, experiencias y perspectivas de luchas y procesos en las regiones, sectores sociales, a nivel nacional e internacional.
“Navegar” en el océano tomentoso del Great Reset del “turbocapitalismo” global nos reclama un entendimiento y disposiciones comunes. El tiempo representa un campo de batalla. En el orden del ser de nuestra potencia ontológica enfrentamos al terrible Cronos. En efecto, el tiempo es una categoría política anclada en la potencia ontológica del ser.
ʝ Horizonte de pensamiento. El proyecto anticapitalista se nutre de la fuerza creadora de nuestras ideas y de la sensibilidad humana de los pueblos y de la subjetividad cons- tructora de vida, forjada en la praxis creadora de nuestras derrotas, victorias, amores y esperanzas. Nuestros “mantras” son palpitaciones imaginadas desde la rebelión ju- venil, de la rebeldía popular y de las experiencias de mujeres y pueblos ancestrales. Se nos puede venir encima la idea de “reinventar un gesto fundacional” del pensamiento de Marx, de la diversidad creativa del marxismo crítico, de las perspectivas libertarias, ancestrales, feministas y autonomistas. Contamos con el maravilloso mundo de la cul- tura anticapitalista y del “espíritu creativo popular”. En este escenario será importante comprender y animar las distintas dimensiones del anticapitalismo que requieren ser valoradas y enriquecidas. El eje articulador, transversal y creativo del anticapitalismo fraguará una profundidad y pluralidad de línea programática de las izquierdas antica- pitalistas.
https://elpais.com/babelia/2021-02-15/entre-la-protesta-y-la-performance.html
30
ʝ Redefinición de la subjetividad revolu- cionaria. Tal vez en este campo el mag- ma de valoraciones implica grandes diálogos, experiencias e investigacio- nes fundadas en las luchas y realida- des de los sujetos y de los pueblos. Será preciso afinar nuestro entendimiento, reconceptualizar nuestras apreciacio- nes, salir de los lugares comunes y po- tenciar los núcleos constitutivos del sujeto plural revolucionario anticapi- talista. La enorme producción teórica al respecto nos animará a enriquecer y fortalecer este acontecimiento epo- cal nacido de las transformaciones del capitalismo contemporáneo y de la riqueza investigativa de la ciencia social crítica latinoamericana y del pensamiento revolucionario. La gran fuerza de nuestras ideas son palpita- ciones forjadas en la “larga noche” de la violencia y del terror, la resistencia de las comunidades y la sabiduría de los pueblos.
Propuesta. Momento constitutivo de unidad estratégica: Asociación Federa- tiva de Izquierdas Anticapitalistas Dos vacíos atormentan a las izquier- das: la ausencia de la vocación de po- der y las momificaciones/futilidades de sus estructuras organizativas. En particular, el alcance y sentido de la organización política considerada en tiempos pasados un asunto de primer orden quedó a merced de la indiferen- cia y del desprecio, producto tal vez del período de la ortodoxia y los aparatos burocráticos del canon autoritario-pa- triarcal. La organización es la concre- ción de las ideas y de la acción colec- tiva. No solo es una mediación o un instrumento, sino, ante todo, un modo de existencia de la ontología social de la vida, del trabajo y de la política. Sin organización no somos nada. Debe- mos volver a ella, con espíritu creati-
vo y abierto. La organización es una relación viviente de nuestras apuestas y de nuestras esperanzas. Desempeña un papel primordial en la formación, creación, socialización, articulación y proyección de nuestras luchas y de nuestros sueños. Se trata de inventar un momento constitutivo de la unidad estratégica de las izquierdas anticapi- talistas y superar el largo período de fragmentación y dispersión.
A nuestro juicio, este nuevo mantra creativo se sintetiza en la construcción colectiva de la Asociación Federativa de Izquierdas Anticapitalistas, basada en la amplia y profunda red de co- lectivos, procesos sociales y regiona- les, la pluralidad de los movimientos sociales, experiencias y proyectos. El método democrático y la crítica cola- borativa serán una forma de tramitar ideas, debates y propuestas. De hecho, como han enseñado los jóvenes y los pueblos, será fundamental la “polifonía del senti-pensar” y métodos de trabajo basados en la horizontalidad, la rota- ción y la paridad. La organización que necesitamos es para librar luchas, pen- sar, construir, tejer y animar los proce- sos de transformación revolucionaria.
En fin, se trata de “renacer” y “volar”
para que el “tiempo presente” no devo- re el “vuelo” de Perseo. Como dice el inolvidable Víctor Jara:
Llegó la hora del viento Reventando los silencios, ven.
El odio quedó atrás
No vuelvas nunca, sigue hacia el mar Tu canto es río, sol y viento
Pájaro que anuncia la paz.
31
https://www.nytimes.com/es/2020/01/02/espanol/opinion/decada-feminista.html