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Parte III
Todos los Levitas podrían participar en el servicio del Santuario, pero solamente Aarón y sus descendientes, podrían ser sacerdotes. Veamos la línea genealógica de la tribu de Leví y las familias principales que la conformaban:
Leví
Coath
Gersón
Merari
Amram
Aarón
b. La Organización Sacerdotal:La Organización Sacerdotal de quienes laboraban en el Santuario estaba bien constituida. Lo que vamos a tratar en esta parte es tan solo una pequeña porción de lo que contempla esta parte del tema. Si desea profundizar vaya al Tema: “El Santuario”. Más adelante cuando Dios, estableció el Sacerdocio, la Organización de Israel, nuevamente no cambia en forma alguna en todo lo que ya había sido establecido, sino que simplemente se le agrega la nueva institución y se la inserta y queda sujeta a la labor del Profeta o Patriarca y este a su vez queda sujeto a los mandatos expresos de Dios:
Es importante, a estas alturas destacar que el Patriarca Moisés, quien era el Profeta, se hallaba por encima del sacerdocio. Dios había dado órdenes expresas de que los sacerdotes tan solo enseñarían al pueblo lo que Dios había enviado por medio de sus Profetas, de los sacerdotes Levitas Dios dijo que fueron puestos con un propósito:
Levítico 10: 10
“Y para enseñar a los hijos de Israel todos los estatutos que Jehová les ha dicho por medio de Moisés.”
Los sacerdotes no podían enseñar más allá de lo que Dios había dispuesto por medio del Profeta, este es el propósito para el cual fueron colocados, por esto aun se añade:
Malaquías 2: 7
“Porque los labios de los sacerdotes han de guardar la Palabra de Dios y de su boca el pueblo buscará la ley de Dios, porque mensajero es de Jehová de los ejércitos.”
Además consideremos el caso del Sacerdote Elí, en el que se ve la posición mayor del Profeta o Mensajero de Dios: 1 Samuel 2: 27
“Y vino un varón de Dios a Elí y le dijo: ‘Así ha dicho Jehová: ¿No me manifesté yo claramente a la casa de tu padre, cuando estaban en Egipto en casa de Faraón. Yo le escogí por mi sacerdote, sobre todas las tribus de Israel para que ofreciese sobre mi altar y quemase perfume y trajese Ephod delante de mí y di a la casa de tu padre todas las ofrendas de los hijos de Israel. ¿Por qué habéis hollado mis sacrificios que yo mandé ofrecer en el Tabernáculo; y has honrado a tus hijos más que a mi, engordándolos con lo principal de todas las ofrendas de mi pueblo Israel?’.”
Mediante este texto podemos ver que el sacerdote también se hallaba supeditado y sujeto a los mandatos expresos de Dios por medio de sus Mensajero o Profeta. El Sacerdocio, tenía por tanto que ajustarse a cada uno de los llamados que Dios pudiera extender a través de sus Mensajeros o Profetas.
Los Mensajeros o Profetas, eran enviados por Dios, justo en el momento oportuno de tener que hacer cambio, ya que estaría dándose algún requiebro por parte de cualquiera del pueblo, en contra de los mandamientos de Dios. De esta forma nuestro organigrama quedaría de la forma siguiente:
Profeta o
Mensajero de Dios
DIOS
Ejército
Sacerdocio
Jefe de 1000
Jefe de 1000
Jefe de 100
Jefe de 100
Jefe de 50
Jefe de 50
Jefe de 10
Príncipes de Tribu
Jefe de 10
Si los sacerdotes cumplían en dar las órdenes expresas de Dios, sin apartarse a derecha ni a izquierda de los mandamientos de Jehová dados por medio del Profeta, entonces el pueblo quedaba a merced y sujeción de tales órdenes, y si no las obedecía, ¿qué sucedía?:
Deuteronomio 17: 9- 12
“Y vendrás a los sacerdotes Levitas y al Juez que fuere en aquellos días y preguntarás y te enseñarán la sentencia del juicio. Y tú harás según la sentencia que te indicaren los del lugar que Jehová escogiere y cuidarás de hacer según todo lo que te manifestaren, según la ley que ellos te enseñaren y según el juicio que ellos te dijeren harás; no te apartarás ni a derecha ni a izquierda de la sentencia que te mostraren. Y el
hombre que procediere con soberbia, no obedeciendo al sacerdote que está para ministrar allí delante de Jehová tu Dios o al Juez, el tal varón morirá y quitarás el mal de Israel.”
Si los sacerdotes no cumplían con las órdenes de Dios, Dios haría que perdiesen el crédito del pueblo: Malaquías 2: 8
“Pero vosotros os habéis apartado del camino; habéis hecho tropezar a muchos en la ley; habéis corrompido el pacto del sacerdocio, dice Jehová de los ejércitos. Por tanto, yo también os convertí en viles y bajos ante el pueblo, según vosotros no habéis guardado mis caminos y en la ley tenéis acepción de personas.”
Estas eran las condiciones básicas sobre las cuales giraría el sacerdocio israelita. Un sacerdote es aquel que cumple con dar lo especificado por Dios.
4. Los Jueces de Israel:
Después de Moisés el Profeta de Dios, quien a su vez fue el primer Patriarca de Israel, le siguió un segundo Patriarca, Josué hijo de Nun, tiempo en el cual Israel vivió en el temor de Jehová:
Jueces 2: 7
“Y el pueblo había servido a Jehová todo el tiempo de Josué y todo el tiempo de los ancianos que vivieron largos días después de Josué, los cuales habían visto todas las grandes obras de Jehová, que él había hecho por Israel.”
Una vez que toda la generación que había vivido los acontecimientos del Éxodo y haber visto el poder de Dios, ¿qué ocurrió?: Jueces 2: 10
“Y toda aquella generación fue también recogida con sus padres y se levantó después de ellos otra generación, que no conocía a Jehová ni la obra que él había hecho por Israel.”
Esta nueva generación se apartó totalmente del camino de dios, para ir tras sus propias ideas, lo que ellos creían correcto: Jueces 2: 13, 14
“Y dejaron a Jehová y adoraron a Baal y Astaroth. Y el furor de Jehová se encendió contra Israel, el cual los entregó en manos de ladrones que los despojaron y los vendió en manos de sus enemigos de alrededor y no pudieron parar más delante de sus enemigos.”
Por esta razón Dios levantó caudillos que pudieran hacer algo a favor de su pueblo: Jueces 2: 16
“Mas Jehová suscitó jueces que los librasen de mano de los que los despojaban.”
Sin embargo el pueblo no consideró la misericordia de Dios: Jueces 2: 17- 19
“Y tampoco oyeron a sus jueces sino que fornicaron tras dioses ajenos a los cuales adoraron, se apartaron bien pronto del camino en que anduvieron sus padres, obedeciendo a los mandamientos de Jehová; pero ellos no hicieron así. Y cuando Jehová les suscitaba jueces, Jehová era con el Juez y los libraba de mano de los enemigos todo el tiempo de aquel Juez; porque Jehová se compadecía de sus gemidos a causa de los que los oprimían y afligían. Pero muriendo el Juez volvían a su maldad y se corrompían más que sus padres, siguiendo dioses ajenos para servirles e inclinándose delante de ellos y nada disminuían de sus obras ni de su duro camino.”
Tuvieron que pasar muchos años antes de que Dios admitiera se eligiese al primer rey de Israel. Todo este periodo de tiempo, mientras Israel no tuvo un gobierno estable ni un líder que lo encabezara, el orden era un desastre dentro del pueblo; por esto se dice lo siguiente:
Jueces 2: 16
“En estos días no había rey en Israel, cada uno hacía como mejor le parecía.”
O también:
Jueces 21: 25
“En estos días no había rey en Israel; cada uno hacía lo recto delante de sus ojos.”
En el período de los jueces, no existe una organización definida que podamos graficarla de forma concreta. Quizás lo más cercano a poder considerar en un organigrama sería:
DIOS
Profeta o
Mensajero de Dios
Juez
Pueblo
Considerando a la organización sacerdotal en los días de los Jueces, se había pervertido en gran manera, introduciéndose la idolatría. Su participación en favorecer la estabilidad del orden del pueblo era nula. El ministerio se hallaba en pleno fracaso, siendo ellos los primeros llamados, mediante la enseñanza de los principios de Dios al pueblo, no cumplieron su cometido. El resultado era el caos.
5. Los Reyes de Israel:
Finalmente, cuando la Organización de Israel, se vio afectada por las costumbres de los pueblos vecinos, que eran paganos, asumió la posición de tener un rey. Dios había asumido una posición clara con respecto a este deseo de tener rey, y de antemano Él sabía que se daría sobre Israel. Dios dijo:
Deuteronomio 16: 14, 15
“Cuando hubieres entrado en la tierra que Jehová tu Dios te da y la poseyeres y habitares en ella y dijeres: ‘Pondré rey sobre mí, como todas las gentes que están en mi alrededor’, sin duda pondrás por rey sobre ti al que Jehová tu Dios escogiere…”
Esto se cumplió exactamente como Dios lo había anticipado en los días del Profeta Samuel: 1 Samuel 8: 5-
“Y le dijeron a Samuel: ‘He aquí has envejecido y tus hijos no van por tus caminos; por tanto, constitúyenos ahora un rey que nos juzgue, como todas las gentes’. Y descontentó a Samuel esta palabra que dijeron: ‘Danos rey que nos juzgue’. Y Samuel oró a Jehová. Y dijo Jehová a Samuel: ‘Oye la voz del pueblo en todo lo que te dijeren; porque no te han desechado a ti sino a mi me han desechado, para que no reine sobre ellos’.”
Este hecho, de haber buscado una cabeza humana, un líder humano, desconocía a Dios como su rey, ya que Dios se comunicaba con su pueblo por medio de los patriarcas y Profetas. Por tanto, esto era hacer a un lado a Jehová. Por esto, Dios le dijo a Samuel: “…porque no te han desechado a ti sino a mi me han desechado, para que no reine sobre ellos…”. No existe menos peligro hoy que en el pasado, de cometer el error de elegir el brazo humano por encima del de Dios. El brazo humano se caracteriza por lo que escogen los hombres y el brazo divino por lo escoge Dios. Dios buscando que no se perdiese ese nexo de unión con él, dejó en claro, que si Israel tendría que tener rey, sería solamente por una elección total de Dios:
Deuteronomio 16: 14, 15
“Cuando hubieres entrado en la tierra que Jehová tu Dios te da y la poseyeres y habitares en ella y dijeres: ‘Pondré rey sobre mí, como todas las gentes que están en mi alrededor’, sin duda pondrás por rey sobre ti al que Jehová tu Dios escogiere…”
No en vano dice “…al que Jehová tu Dios escogiere…”. Realmente, cuando hay elecciones de dirigentes en nuestras iglesias ¿permitimos que Dios elija? Recordemos las Palabras del Profeta Daniel:
Daniel 2: 21
“Y el es el que cambia los tiempos y las oportunidades, quita reyes y pone reyes, da la sabiduría a los sabios y la ciencia a los entendidos.”
Para el caso explícito de su pueblo, han sido dejadas reglas claras, y la consideración de esas reglas, al aplicarlas sobre quien ha de gobernar el pueblo de Dios, debería ser mayor. Pero, lamentablemente muchos del pueblo no están preparados para saber a quien elegir, ya que la abrumadora mayoría desconoce las reglas y/o condiciones que tienen que cumplir ante Dios, tanto los que eligen como aquellos a quienes eligen. Al cumplir las condiciones dadas por Dios en su palabra, estarían dejando que Dios
elija a su rey o dirigentes. Cuando aquellos que profesan ser su pueblo, elijen a sus dirigentes, sin cumplir las condiciones dadas por Dios, Dios los desconoce, como lo hizo con el antiguo Israel:
Oseas 8: 1- 4
“Pon a tu boca trompeta. Vendrá como águila contra la casa de Jehová, porque traspasaron mi Pacto y se rebelaron contra mi ley. A mi clamará Israel: ‘Dios mío te hemos conocido’. Israel desamparó el bien; enemigo lo perseguirá. Ellos se hicieron reyes, pero no por mi; constituyeron dirigentes pero yo no lo sabía, de su plata y se su oro hicieron ídolos para si, para ser talados.”
El pueblo presentado por el Profeta Oseas es un pueblo que profesa seguir a Dios, se jacta diciendo “…Dios mío te hemos conocido…”, solo puede conocerle aquel, como dice Juan en su carta:
1 Juan 2: 4
“El que dice: ‘Yo le conozco’, y no guarda sus mandamientos, el tal es mentiroso y la verdad de Dios no está en el.”
De donde tenemos:
Sinónimo Bíblico:
Conocer a Dios = Guardar sus Mandamientos
El que conoce a Dios es aquel que vive aplicando cada día los principios de Dios en su vida. Los presentados por Oseas, son un pueblo, como dice Dios de ellos: “…traspasaron mi Pacto y se rebelaron contra mi ley…”. Estar en esas condiciones, sin cumplir los lineamientos de Dios, es para que Dios no reconozca ni un solo dirigente elegido en esas circunstancias, tal como Dios lo dijo: “…se hicieron reyes, pero no por mi; constituyeron dirigentes pero yo no lo sabía…”. Esto no significa que a Dios se le haya escapado el asunto y que el no sabía nada. Por tanto, Dios desconoce a cualquier dirigente elegido, sin que se haya cumplido en su elección las condiciones exigidas por Dios. Hagamos lo que es justo, hagamos un pueblo que haga de Dios su guía.
Si desea conocer las condiciones bíblicas presentadas por Dios en su Palabra, así como una comparación de las mismas con los Testimonios, para poder elegir a los dirigentes de Iglesia, vaya al Tema: “Elecciones de Iglesia”. Una vez que se introduce el sistema reinal sobre Israel, los reyes no dejarían de estar sujetos a las palabras que Dios enviase por intermedio de sus Profetas o Mensajeros, ellos, los reyes estarían también supeditados al mandato expreso de Dios por medio de sus Profetas o Mensajeros. La orden de parte de Dios, colocaba a los Profetas o Mensajeros de Dios por encima aun de los reyes mismos. Además, queda claro por la historia bíblica, que el sacerdocio descendió un escalón. El rey tendría potestad sobre el sacerdocio, como podemos verlo desde los días de Saúl y continuando por los de David. Por tanto, la posición en la escala de autoridad- responsabilidad en el organigrama sería:
Profeta o
Mensajero de Dios
Ejército
Príncipes de Tribu
Sacerdocio
Rey
DIOS
Por increíble que parezca, a través de toda la historia bíblica se puede ver que los Profetas, prácticamente encabezan el nexo principal de la unión de Dios con su pueblo. Todos los que profesen ser parte del pueblo de Dios, se hallan en la obligación de tener que depender del consejo de Dios por medio de sus Profetas. La ruina del pueblo de Dios, se debió justamente, porque menospreciaron las palabras de aquellos que eran el primer eslabón en la unión con Dios, nos referimos a los Profetas:
2 Crónicas 36: 15
“Y Jehová el Dios de sus padres envío a ellos por mano de sus mensajeros, levantándose de mañana y enviando; porque tenía misericordia de su pueblo y de su habitación. Pero ellos hacían escarnio de los mensajeros de Dios y menospreciaban sus palabras, burlándose de sus profetas, hasta que subió el furor de Jehová contra su pueblo y ya no hubo remedio.”
Nótese, que no desecharon la palabra de los Profetas de Dios, sino que simplemente las menospreciaron, es decir que no las valoraron como palabras de Dios, sino que las consideraron como meros consejos, susceptibles de ser tomados o de ser desechados, cosa a la que todo su pueblo se encaminó y se arruinó.
Nuestra Iglesia considera la manifestación del Don del Espíritu de Profecía, como un Don de Dios dentro de ella, este Don se halla consolidado a través de los principios dados en nuestras doctrinas de Iglesia. Es justamente la doctrina 17, esta a su vez se halla transcrita en el Manual de Iglesia. Es el Manual de Iglesia, quien presenta este Don Profético, para estos últimos días, en la persona de Elena G. de White.
Tenemos entonces al Profeta de Dios, vayamos a ver cual es la Palabra de Dios que se le ha conferido para su pueblo. Seamos prudentes, sigamos el consejo dado en la Palabra de Dios:
2 Crónicas 20: 20
“Creed a Jehová vuestro Dios y estaréis seguros; creed a sus profetas y seréis prosperados.”
Finalmente se nos aconseja de parte de Dios: Malaquías 4: 5, 6
“He aquí yo os envío a Elías el Profeta… el convertirá el corazón de los padres a los hijos y el corazón de los hijos a los padres, no sea que yo venga y con destrucción hiera la tierra.”