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Master en Enseñanza de Español como Lengua Extranjera FLORILENA PAREDES PÉREZ

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UNIVERSIDAD DE ALCALÁ

Master en Enseñanza de Español como Lengua Extranjera

FLORILENA PAREDES PÉREZ

LOS ESTILOS DE APRENDIZAJE

Diagnóstico y recomendaciones para provocar un aprendizaje

significativo en alumnos de último año de Bachillerato

Memoria de investigación dirigida por la doctora

MARÍA ÁNGELES ÁLVAREZ

Alcalá de Henares

Año 2008

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DEDICATORIA Y AGRADECIMIENTOS

Esta memoria la dedico al Dios Todopoderoso, pues solo con su sabiduría, sustento y guía fue posible llegar hasta el fin. Hoy puedo unirme a Samuel y a muchos otros que han dicho: “Ebenezer, hasta aquí nos ayudó el Señor” (1 Samuel 7:12)

También la dedico a los que me acompañan en cada paso que doy, que me aman a pesar de tantas horas ausentes. A mi amado esposo René y mis queridos hijos Efraín, Noé y Renée Marie. Gracias por orar conmigo y por mí, suplicando todos que pudiera finalizarla, tendiéndome una mano o un abrazo cuando más lo necesitaba. Esposo, gracias por cada gráfica elaborada, por cada orientación tecnológica, por cada motivación sincera.

A mi madre, una mujer ejemplar que logra lo que se propone. Gracias por cuidar de mí desde que nací hasta hoy. Y a mis hermanas y sus esposos que todo el tiempo están atentos a mi bienestar físico y espiritual. De manera especial a mi cuñado Juan Brea que mostró una preocupación genuina por mi trabajo, y me consiguió muchas de las fuentes bibliográficas que sirvieron de base para esta investigación.

A mis pastores que cuidan de mi alma a través de mensajes que edifican y que velan por mí y estuvieron atentos a que concluyera esta tesis. A mi directora Argentina de Rodríguez, por estimularme y ayudarme a ser mejor cada día, creyendo en mí y dándome la oportunidad de desarrollar en mi centro todas las ideas e innovaciones.

A mis queridísimos alumnos, todo el deseo de buscar alternativas para un aprendizaje eficaz se lo debo a ellos, por todo el cariño que me brindan a diario y sus palabras de aliento a través de notitas. A mis amigos y compañeros, especialmente a Clara Cruz, el solo hecho de saber que estábamos recorriendo la misma senda servía para estimularnos una a la otra y fue una motivación para terminarla.

También quisiera expresar mi aprecio a mi asesora, la doctora Mª Ángeles Álvarez, por su sabia dirección a través de este proyecto. Por atravesar tantas veces el océano con el deseo de ayudar y buscar una mejora para nosotros los maestros e igualmente a Clara Echavarría por el ánimo y la disposición de ayudarnos y empujarnos para lograr esta meta.

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ÍNDICE

INTRODUCCIÓN………. 5

PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA……….. 8

JUSTIFICACIÓN………. .. 11

OBJETIVOS……….. 12

CAPÍTULO 1

Los Estilos de aprendizaje

1.1 Definición del aprendizaje……… 13

1.2 Origen de los estilos de aprendizaje………. 18

1.3 Definición de los estilos de aprendizaje……… 20

1.4 Clasificación de los estilos de aprendizaje……… 23

1.4.1 Modo de selección de la información……… 25

1.4.2 Modo de organización de la información……….. 33

1.4.3 Modo de procesar la información……….. 52

1.5 ¿De qué maneras pueden nuestros alumnos ser inteligentes?... 70

1.6 Otros factores que afectan el aprendizaje………. 76

1.7 El papel fundamental del maestro………. 85

CAPÍTULO 2

Cómo conocer los estilos de aprendizaje de mis alumnos

2.1 Investigación………. 88

2.2 Hipótesis……… 88

2.3 Instrumentos……….. 88

2.4 Variables……… 104

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CAPÍTULO 3

Descubriendo, creando y aplicando las actividades

apropiadas para cada estilo

3.1 Actividades para alumnos visuales……… 111

3.2 Actividades para alumnos auditivos……….. 118

3.3 Actividades para alumnos kinestésicos………. 124

3.4 Actividades para alumnos activos………. 128

3.5 Actividades para alumnos reflexivos……… 135

3.6 Actividades para alumnos teóricos……… 138

3.7 Actividades para alumnos pragmáticos………. 143

3.8 Actividades para las inteligencias múltiples……….. 146

3.9 Actividades para la mente divergente……… 147

3.10 Actividades para los hemisferios cerebrales……… 149

CAPÍTULO 4

Conclusiones y recomendaciones

4.1 Conclusiones………. 151

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INTRODUCCIÓN

“En una época de cambios radicales, el futuro pertenece a los que siguen aprendiendo. Los que ya aprendieron se encuentran agrupados para vivir un mundo que ya no existe” (Hoffin)

Seguir aprendiendo constituye hoy en día la actividad unísona de todo el mundo. No importa a qué potencia o país pertenezcamos, tenemos una preocupación intrínseca por subir un nuevo escalón. Si no nos nace de manera voluntaria, entonces es el sistema quien nos lo impone. Pozo 2006 llama a este momento en el que vivimos la nueva cultura del aprendizaje, ya que estamos ante la sociedad de la información, del conocimiento múltiple e incierto y sometidos a un aprendizaje continuo.

La escuela ya no puede proporcionar toda la información relevante, porque el mundo de la información es más grande que ella y el acceso a ese mundo es tan simple como colocarse delante de una pantalla de un ordenador. Por tanto, la nueva meta de la educación consiste en formar individuos que sean capaces de entrar a ese mundo y obtener el mayor provecho. Capacitarlos de tal manera que puedan desarrollar las estrategias adecuadas para seleccionar la información y convertirla en verdadero conocimiento.

Otra marca distintiva de esta generación es la atención a la diversidad. Todos los anuncios publicitarios, todas las campañas de mercadeo, toda la psicología apunta a la idea de que cada persona es única, no sólo en sus rasgos físicos, sino en su forma de pensar, de aprender, de tomar decisiones. Y ante este nuevo giro la educación no se queda atrás. Hoy más que nunca antes existen programas especiales de inclusión que toman en cuenta y valoran la individualidad de los discentes.

La gran preocupación del sistema educativo es formar a futuros ciudadanos para que sean aprendices más reflexivos, autónomos, críticos y creativos. Que puedan ofrecer muchas soluciones ante un problema y conocer las herramientas para afrontar nuevas e imprevisibles demandas. Pero este reto o necesidad no es algo nuevo. Hace más de cien años que el apóstol de América, el visionario José Martí en su ensayo “Nuestra América” declaró: “La salvación está en crear. Crear es la palabra de pase de esta generación”.

La teoría de los Estilos de Aprendizaje da una respuesta fácil de llevar a cabo para promover ese cambio que tanto la educación requiere. Su meta es darnos a conocer cada tipo de discente, desde el punto inicial del proceso hasta el momento de recuperar la información. Pero no sólo se ocupa de una mera clasificación, sino que enfatiza un entrenamiento adecuado y persistente en otros estilos que no son de la

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6 preferencia del individuo, ya que la meta final es que aprendan a aprender. Desde el momento en que aplicamos los instrumentos para saber el estilo de aprendizaje, ya estamos provocando un espacio de reflexión donde nuestros alumnos comienzan a pensar en cómo aprenden.

Tal vez de manera implícita presentamos nuestras clases usando todos los sentidos, sobre todo la vista y el oído, pero cuando conocemos la teoría de los Estilos de Aprendizaje es imposible no tomar en cuenta a aquellos alumnos kinestésicos que necesitan sensaciones y movimientos para percibir la información. Pero ése a penas es el inicio, esta teoría nos lleva de la mano paso a paso en el proceso de enseñanza/aprendizaje. Cuando los docentes deciden ponerla en práctica tendrán muy en cuenta hasta cómo dar una indicación o asignar un trabajo, ya que tenemos alumnos globales, pero otros son analíticos, unos necesitan una mayor estructura, otros tendrán facilidad para inducir. De igual manera, provee una clasificación práctica para el momento de procesar la información. ¿Qué maestro desechará esta capacitación especial que provocará en sus alumnos un mayor disfrute y en consecuencia aprendizajes significativos, un nuevo deseo de aprender, mejores actitudes hacia la escuela?

Sin embargo, a pesar de que muchos han escuchado sobre esta teoría que reconoce esas singularidades y que tiene la intención de promover una gestión metacognitiva en la que se toma conciencia del acto de aprender, que brinda actividades para cada tipo de alumnos que conforman nuestro grupo, las prácticas educativas no apoyan con sus estrategias de enseñanza estas individualidades. Queremos cambiar las formas de aprendizaje de nuestros alumnos, pero esto requiere cambiar nuestra forma de enseñar. Woolfolk 1999 declara que los maestros eficaces modifican sus metodologías de enseñanza para adecuarlas a la diversidad de estilos de aprendizaje que encuentran en sus aulas.

El propósito de esta memoria es provocar un abandono de esa enseñanza tradicional en la que se trata a todos por igual, en la que el docente sólo favorezca a aquellos que coinciden con sus estilos de enseñar, para que adopte una nueva visión que valore la diversidad. El modelo de enseñanza del nuevo milenio gime por prácticas pedagógicas que se ajusten a las necesidades del alumno, por maestros que hagan sentir a sus pupilos que son capaces de aprender y conformar con ellos una comunidad de aprendizaje.

Esto lo lograremos presentando de manera sencilla y clara muchas de las clasificaciones que conforman esta teoría, con el objetivo principal de que nuestros alumnos se conviertan en estudiantes expertos que se conozcan a sí mismos y sepan de qué forma aprenden mejor y puedan progresar al máximo en sus

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7 aprendizajes actuales y aun más allá, también escojan la mejor carrera acorde al estilo en que puedan florecer con más efectividad, ya que dicen los expertos que muchas de las características preferidas por los sujetos en el ambiente de aprendizaje corresponden a características similares en el ambiente de trabajo. Considerar esta teoría desde el diseño, ejecución y control del proceso de enseñanza/aprendizaje puede traer consigo una mayor satisfacción en nuestros alumnos y en consecuencia un aprendizaje perdurable y una mejora en sus resultados académicos.

“La enseñanza es en gran medida una auténtica creación y debe ser tomada como objeto de reflexión para buscar mejoras sustanciales en el proceso completo de enseñanza/aprendizaje” (Díaz-Barriga, 2007)

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PLANTEAMIENTO DEL PROBLEMA

“Todas las investigaciones educativas plantean que los alumnos tienen diferentes estilos de aprendizaje” (Ron Burguess, 2003: 127). Esto quiere decir que a la hora de aprender, cada alumno muestra unas preferencias y posee un conjunto de hábitos o estrategias para percibir, escoger, organizar y procesar la información que recibe. De acuerdo a las estrategias que utilice, será más o menos efectivo en el proceso de aprendizaje y de ello dependerá su eficiencia o éxito.

Muchísimos investigadores se ocupan de hacer este tema cada vez más práctico y conocido por docentes y discentes, y es que por supuesto, los estudiantes aprenden con más efectividad cuando se les enseña con sus estilos predominantes, aunque también el objetivo final es que ellos sean capaces de dominar sus estilos de tal manera que usen las estrategias apropiadas a cada situación de aprendizaje que se les presente, así también que tengan el compromiso de adoptar nuevos estilos ante nuevos retos y exigencias, aun no sean de su preferencia.

La teoría de los estilos de aprendizaje reconoce la individualidad de los alumnos a la hora de aprender. Por tanto, los maestros deben convencerse que su grupo de aprendices no es homogéneo, sino heterogéneo, aun tengan edades o condición social similares. La autora Dorothy Cohén en Cómo aprenden los niños utiliza la ilustración de que así como los padres amorosamente buscan unos zapatos cómodos para sus hijos (y dentro de un grupo de edad hay distintas medidas), así también deben tener en cuenta, con no menor cuidado, las diferencias de ritmo y tiempo con que los niños normales llegan a los niveles adecuados para el logro académico (D. Cohén, 1997: 96). Y aunque se refiere específicamente a la preocupación de los padres de que sus hijos alcancen niveles y ritmos estandarizados a la hora de aprender podría perfectamente aplicarse a que cada persona tiene un estilo propio en cuanto a su desarrollo cognitivo.

Vale la pena utilizar la historia de Procusto, un malvado gigante que atrapaba a los caminantes y los metía en su cama para comprobar su tamaño, y si eran más pequeños (como en la mayoría de los casos), los torturaba estirándolos hasta romperles las coyunturas; pero si eran más grandes, entonces les cortaba las partes de las extremidades que sobresalieran. Muchas veces, cuando no reconocemos la individualidad de nuestros alumnos a la hora de impartir nuestras clases, nos comportamos como este personaje mitológico, pues pretendemos adaptar nuestro grupo a un solo estilo. “El maestro moderno debe respetar el estilo en que aprenden sus alumnos, para no meterlos por la fuerza en los lechos de Procusto” ( D. Cohén, 1997: 60)

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9 Como docentes, nuestra meta debe ser presentar nuestras clases de tal forma que garanticemos actividades significativas para todo tipo de alumnos. Con eso facilitaremos el aprendizaje de todos, cualquiera que sea su estilo preferido. Y es que “Más allá de la estructura y la organización de los materiales, más allá del espacio y de la oportunidad está el papel del maestro, decisivo para el éxito…el maestro, y no el método ni los materiales, es la clave para el aprendizaje” (D. Cohén , 1997: 59). Es maravilloso conocer que el libro de Hebreos de las Sagradas Escrituras inicia así: “Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras…”. Esto comprueba que el Señor que conoce la conducta humana y su diversidad se ocupó de hablarnos de todas las formas que fueran necesarias para que entendiésemos y aprendiésemos su mensaje. El mismo Señor Jesucristo, el maestro de maestros, enseñó e hizo milagros de todas las formas más maravillosas, para todo tipo de alumnos. Un ejemplo increíble es cuando él manda a Simón Pedro a que viniese caminando sobre el agua, porque Pedro era un alumno eminentemente activo, lo más significativo para él era la iniciativa. Y cuando leemos los evangelios vemos una y otra vez cómo Cristo presenta sus enseñanzas de manera visual, auditiva, kinestésica y opera en alumnos activos, reflexivos, teóricos y pragmáticos.

“Si diseñamos una enseñanza centrada en el alumno, los estilos de aprendizaje deben repercutir seriamente en los estilos de enseñar. El maestro tendrá muy en cuenta cómo son sus alumnos desde el momento de su planificación hasta cómo impartirá su clase y la evaluación. Y es que hasta Aristóteles en su Retórica ya recomendaba a los oradores el “estudio de la audiencia”. (C. Alonso, D. Gallego y P. Honey p. 59). Cuando a los alumnos se les enseña con métodos que usan los estilos de aprendizaje, aprovechan y disfrutan más del aprendizaje. Cuando los métodos no se ajustan a los estilos de aprendizaje de los alumnos, nuestra enseñanza no es tan eficaz como debiera ser. (Lefever, 2003:156).

Ahora bien, aunque es cierto que el maestro tiene un papel magistral a la hora de desarrollar el pensamiento de sus alumnos, así como ganar su atención e interés, motivándolos de tal manera que ellos encuentren el significado de ese conocimiento, no es menos cierto que hay una cuota importante que proviene de otros factores. “La complejidad de la vida y la experiencia humana producen un elemento de elusividad y de incertidumbre que desafía todos los instrumentos del investigador” (D. Cohén, 1997:104). Esto quiere decir que en algunos casos, por más que se desarrollen teorías y técnicas para mejorar el proceso de la enseñanza, está en el alumno y en la situación que esté viviendo lo que determinará su éxito o fracaso. Uno de los factores podría ser la motivación, otro su ambiente o situación por la que esté atravesando, otro su madurez. “Piaget invirtió años sólo para descubrir cómo aprenden los niños y sus estudios afirman que la

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10 comprensión está relacionada con el grado de madurez. Por ende, ciertos conceptos no pueden ser comprendidos por los niños antes de haber alcanzado cierto grado de madurez, por mucho que nos esforcemos en enseñárselos”

( D. Cohén, 1997: 87).

Pero volviendo al tema que nos ocupa, “la porción fluida de la inteligencia, la relacionada con las estrategias y los estilos de aprendizaje, es susceptible y moldeable” (Del fracaso al éxito, pág. 38). Entonces, bajo condiciones normales, en un ambiente estable, con una motivación y/o una resistencia normal, “conocer los estilos de enseñanza condicionará el rendimiento de los estudiantes. Y a su vez, los estilos de aprendizaje condicionarán la tarea del profesor” (García Hoz). Los estilos son recurrentes, pero no son estáticos, inamovibles, pueden cambiar. Son susceptibles de mejora, y siempre deben mejorarse, pues variarán de acuerdo a la edad y los niveles de exigencia. “Todos tenemos preferencias en los estilos de aprendizaje, sin embargo, las preferencias no son inmutables…Podemos mejorar en cada uno de los estilos con el metaconocimiento y las prácticas adecuadas.” (C. Alonso, D. Gallego y P. Honey p. 157)

Carl Rogers (1975) afirmó que “el único hombre educado es el hombre que ha aprendido cómo aprender, cómo adaptarse y cambiar”. Los estilos de aprendizaje son una de las bases en la que se apoya la pedagogía contemporánea, que insiste en la creatividad, en la atención a la diversidad y por tanto, responde a la necesidad de “aprender a aprender”. (C. Alonso, D. Gallego y P. Honey p. 53)

Todo este planteamiento nos lleva a considerar varias interrogantes:

1. ¿Qué ventajas nos ofrece conocer y potenciar los estilos de aprendizaje de nuestros alumnos? 2. ¿Qué ventajas les ofrece a ellos ser autónomos al conocer su estilo de aprendizaje?

3. ¿Qué cambios se producirán en mi estilo de enseñanza al conocer y aplicar los estilos de aprendizaje?

4. ¿Cómo influyen los estilos de aprendizaje en la toma de decisiones de nuestros alumnos? 5. ¿Qué otros factores, además de los estilos de aprendizaje, podrían incidir en un fracaso o bajo

rendimiento?

6. ¿Cómo desarrollar y fortalecer aquellos estilos en que se tenga preferencia baja? 7. ¿Qué actividades son las más significativas para cada estilo?

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JUSTIFICACION

Los gustos y preferencias, nuestro carácter y temperamento, nuestro estilo a la hora de aprender son las marcas que nos identifican como únicos. Cada persona es diferente a las demás, sin embargo, los investigadores han trabajado duro para agrupar a los seres humanos por características comunes,

generalmente constantes, para estudiar su trayecto, sus condiciones, sus puntos fuertes y débiles, y todo esto con el único objetivo de hacer a la persona más eficaz a la hora de relacionarse con los demás y ser más competente en la realización de sus retos diarios.

Los estilos de aprendizaje han sido clasificados de muchísimas maneras y desde muchos puntos de vista, así como desde cada momento del proceso de aprendizaje. Estas clasificaciones han sido objeto de estudio en muchos países, ya que tienen una gran importancia en el rendimiento académico.

Sin embargo, en nuestro país no hay ningún texto ni trabajo publicado que pueda orientar y aclimatar a nuestro medio docente la teoría de los estilos de aprendizaje, así como una guía práctica de actividades significativas que pueda construir un ambiente propicio que favorezca el resultado del mismo.

La consideración de esta propuesta nos llevará a averiguar cuáles son los estilos predominantes en nuestros estudiantes, pero también en cuáles no tienen destrezas o no les gustan con el fin de fortalecer, en el mayor grado posible, todos los estilos a través de una reforma en nuestra metodología de enseñanza basada en estrategias y actividades adecuadas y suficientemente variadas que se traduzcan en múltiples saberes, competencias, valores y actitudes, así como el desarrollo de una automotivación en los alumnos, ya que “las escuelas que adaptan la enseñanza a las capacidades de los estudiantes obtienen mejores resultados que aquéllas que tratan de enseñar del mismo modo a todos los estudiantes” (Papalia, Wendkos y Duskin 2005: 475)

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OBJETIVOS

General:

Investigar los diferentes estilos en los estudiantes de cuarto año de educación media de una condición social y emocional estable y cómo influye en sus preferencias y rendimiento académico un proceso de enseñanza estándar que no toma en cuenta la diversidad de su población.

Específicos:

1. Identificar todos los estilos de aprendizaje, especialmente comparar las clasificaciones de cómo se procesa la información.

2. Promover aprendizajes eficaces, significativos y óptimos, a raíz de conocer y aplicar la teoría de los estilos de aprendizaje.

3. Provocar en docentes y discentes la necesidad de reflexionar en el proceso de enseñanza/aprendizaje 4. Dar una respuesta a la necesidad de “aprender a aprender”.

5. Ofrecer el diagnóstico, las recomendaciones para la mejora y una orientación vocacional a raíz de conocer su propio estilo de aprendizaje.

6. Enfocar los puntos fuertes naturales en cada persona de acuerdo a su estilo y potenciar sus debilidades con tal de que seamos más eficaces a la hora de relacionarnos con los demás. 7. Ofrecer actividades dinámicas que potencien los diferentes estilos.

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Capítulo 1

LOS ESTILOS DE APRENDIZAJE

1.1 DEFINICION DEL APRENDIZAJE

Adquirir nuevos conocimientos, experiencias, cambios en una determinada conducta esto es aprendizaje. Al pensar en esta palabra nos parece dominar completamente su significado, pues la usamos a diario, pero lo que no sabemos a veces es el campo de acción de dicho concepto, el aprendizaje ocurre cuando la experiencia produce un cambio relativamente permanente en el conocimiento o la conducta del individuo (Woolfolk 1999: 204). Aprender es interaccionar con el entorno (C. Alonso, D. Gallego y P. Honey p. 174).

Muchos psicólogos cognoscitivos están de acuerdo en que el aprendizaje es una actividad mental y por lo tanto, no puede observarse directamente sino a través de pruebas. Ellos confirman que parte de las destrezas de las que se ocupa el aprendizaje son la memoria a corto y a largo plazo y la solución de problemas, así como las respuestas acertadas producto de un desarrollo efectivo del pensamiento.

Sin embargo, el ser humano aprende con todo su organismo, sobre todo para integrarse mejor en el medio físico y social en que vive. Su objetivo consiste en atender a sus necesidades venciendo todas las dificultades u obstáculos que se le presenten. Y si no hubiese dificultades u obstáculos, no habría aprendizaje. Todo aprender no es más que un vencer obstáculos. De esto se desprende que nadie enseña a nadie, sino que cada persona aprende por sí misma. Lo que se puede hacer es conducir, sensibilizar, motivar a otra persona a que quiera vencer ciertos obstáculos. Por tanto, todo aprendizaje es el resultado del esfuerzo de superarse a sí mismo, venciendo obstáculos. (Néreci 1973: 213).

Las diferentes escuelas de pensamiento han planteado el aprendizaje desde varias ópticas. Los conductistas, por ejemplo, consideran el aprendizaje como un cambio permanente en la conducta, de tal manera que el discente o aprendiz establece su tiempo, intensidad y lugar de estudio para superar la tensión creada por el proceso. En cambio, para los procesadores de la información el aprendizaje es un proceso en el que se incorporan contenidos informativos, se adquieren destrezas o habilidades prácticas, se adoptan nuevas estrategias de contenido y el sujeto se apropia de actitudes, valores y normas que rigen su comportamiento.

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14 Por otro lado, para los constructivistas el aprendizaje es un proceso de maduración, de modo tal que hay formas de comportamiento y de asimilación de la información que dependen de la madurez, tales como la lectura, la escritura, el cálculo y la resolución de problemas abstractos de manera lógica.

Piaget y Vygotsky fueron fundamentales en desarrollar el concepto del constructivismo en el cual descansa mucha de la enseñanza contemporánea basada en problemas. Por su parte, Piaget, el más influyente de ellos, señalaba que los aprendices, de cualquier edad, participan activamente en el proceso de adquirir información y construir su propio conocimiento.

Vygotsky creía que el aprendizaje ocurre a través de la interacción social entre maestros y estudiantes. Señalaba que esto estimula la construcción de nuevas ideas y aumenta el desarrollo intelectual del aprendiz. Jerome Brunner enfatizó la importancia del aprendizaje a través del descubrimiento. Creía que el aprendizaje ocurre a través del descubrimiento personal. Sugería que cuando los estudiantes trabajan con problemas que para ellos son significativos, muestran mayor interés que va más allá que el meramente estudiarlos para aprobar un examen.

Hay cientos de fuentes que tratan el tema del aprendizaje pues es de interés en todos los ámbitos del saber. Podríamos concluir que el aprendizaje es un proceso que conlleva la recepción de nuevas experiencias, la organización, el análisis y luego hacer un esfuerzo de relacionarlas con las que ya poseía el sujeto, concluyendo con una síntesis que será capaz de recuperar la información nueva en el momento requerido. Este esfuerzo mental de aprehensión es lo que podríamos denominar aprendizaje. La mayoría de autores coinciden en los siguientes puntos:

❖ El aprendizaje dura toda la vida. Vivir es aprender.

❖ Aprender es un proceso personal y natural. Nadie puede aprender por otro. Se trata de algo interno de la persona.

❖ Aprender implica cambiar. Algo se añade o se quita durante el proceso.

❖ Aprender está unido al desarrollo humano. Afecta y promueve cambios biológicos y físicos, psicológicos, de personalidad, de valores…

❖ El aprendizaje está estrechamente unido a la experiencia. Aprender es interaccionar con el entorno.

Las oportunidades de aprendizaje bien aprovechadas son las que consiguen que unos sujetos crezcan y mejoren durante toda su vida y otros queden en la cuneta como troncos viejos y estériles. (Alonso, D. Gallego y P. Honey p. 173-174).

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15 Todos conocemos la historia bíblica cuando Pedro negó a Jesús estando en el patio del

Sumo Sacerdote. Para entender a plenitud la idea de que el aprendizaje afecta y promueve cambios aun biológicos y físicos, vamos a citar dos momentos de la vida de Pedro en que esto se hace evidente: “Un poco después, acercándose los que por allí estaban, dijeron a Pedro: Verdaderamente también tú eres de ellos, porque tu manera de hablar te descubre” (Mateo 26:74). Luego Pedro se convierte en el principal apóstol que pastorea al grupo y estando él y Juan ante el concilio, defendiéndose, ellos opinaron así: “Entonces viendo el denuedo de Pedro y de Juan, y sabiendo que eran hombres sin letras y del vulgo, se maravillaban; y les reconocían que habían estado con Jesús” (Hechos 4:13).

Para lograr el éxito de dicho proceso es necesario contar con las estrategias adecuadas, así como con la disposición de querer hacerlo. No nos vale de nada contar con las mejores tácticas y técnicas a la hora de jugar y ganar un partido, o con los jugadores más diestros, si no aplicamos cada estrategia en el momento preciso, si no estamos de acuerdo como equipo o si los jugadores no tienen la intención o motivación de ganar. Lo mismo sucedería en un campo de batalla a la hora de vencer una guerra. Esta analogía es muy similar al proceso de aprendizaje-enseñanza pues se necesitan estrategias, acuerdo, empatía y motivación para lograr un aprendizaje significativo.

Robert B. Dilts afirma que el principal desafío ante cualquier proceso de enseñanza o formación es conseguir que el alumno:

• Quiera aprender las habilidades definidas;

• Aprenda a cómo aplicar estas habilidades y estrategias de forma pragmática y eficaz, y

• Tenga una oportunidad para practicarlas cada vez más en contextos que finalmente las convertirán en parte de su comportamiento. (Dilts y Epstein 1997:42)

Muchas veces los docentes peleamos una batalla para lograr que nuestros alumnos aprendan un tema, o son los discentes que hacen un esfuerzo casi sobrenatural para fijar una información o dominar un conocimiento específico, y el resultado es de fracaso. ¿Por qué este proceso puede convertirse en algo negativo? Muchas son las causas que pueden afectar el aprendizaje. Sócrates dijo que “el conocimiento que se adquiere a la fuerza no se retiene en la mente” (Stipek/Seal 2004: 59)

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16 Un docente constructivo y preocupado por sus alumnos reflexionará en qué habrá fallado en el proceso. Muchas veces, la culpa recae en el mismo maestro, porque a lo mejor no está consciente de las dificultades de sus alumnos o no ha motivado lo suficiente a sus aprendices sobre el tema impartido. Pero el factor que más nos atañe por el momento es qué tanto el docente y sus aprendices son conscientes de sus estilos particulares de aprendizaje. Una frase común que se utiliza cuando dos personas no se entienden es: “Tú y yo no hablamos el mismo idioma”, para indicar sus desacuerdos y muchas veces el proceso de aprendizaje-enseñanza sufre de este mal. El maestro no conoce cómo aprenden sus alumnos y los alumnos no dominan su metacognición, es decir, no tienen conocimiento sobre sus propios procesos de pensamiento. “La

planificación didáctica de todo proceso de aprendizaje significativo debe comenzar por conocer la estructura mental del sujeto que ha de aprender” (El aprendizaje significativo de Ausubel, citado por C. Alonso, D. Gallego y P. Honey p. 29).

Todos los que participamos en este proceso debemos tener bien claro que mientras más conozcamos los estilos, cada aprendizaje será más significativo, porque el docente se preocupará por planificar, impartir y evaluar a sus discentes de acuerdo a las particularidades de ellos y los alumnos a su vez se sentirán animados y dispuestos a asimilar los nuevos conocimientos. “Mientras más significativa sea su vida intelectual, mejor florecerá su motivación natural para aprender, y más probabilidades tendrá de que disfrute haciéndolo durante toda su vida” (Stipek/Seal 2004: 62)

Carl Rogers (1975) en su Teoría Humanística enfatizó que el éxito del docente consiste en la individualización y personificación del aprendizaje. He aquí algunos de sus principios:

a. El aprendizaje significativo tiene lugar cuando los estudiantes perciben el mensaje como relevante para sus propios intereses.

b. La mayor parte del aprendizaje significativo se logra mediante la práctica.

c. El aprendizaje se facilita cuando el estudiante participa de manera responsable en el proceso de aprendizaje.

d. El aprendizaje autoiniciado, que implica la totalidad de la persona e incluye no solamente el intelecto, sino también los sentimientos, es el más duradero y penetrante.

(citado por C. Alonso, D. Gallego y P. Honey p. 33)

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17 La utilización de métodos y técnicas a emplear debe responder a la decisión de cada docente, según la naturaleza y características del tema a tratar. El docente debe ser multiestratégico, es decir, debe utilizar una gama de posibilidades que promuevan un aprendizaje eficaz, teniendo en cuenta los estilos de aprendizaje de sus pupilos. (Guía para el desarrollo del pensamiento crítico 2006: 65)

Las técnicas pedagógicas son una noble y bella cosa, pero no constituyen el todo el acto de enseñar. Barlow en su Diario de un profesor dice que la enseñanza es en primer lugar un encuentro, y no puede florecer como tal sin un mínimo de ternura humana, entendiendo por este término la facultad psicológica de ponerse en el lugar del otro”. (Ontoria 2006: 126). Cuando nos sentamos a pensar en un alumno que tiene dificultades o en todo nuestro grupo de discentes, en cómo presentarles la lección de la manera más adecuada a sus múltiples estilos, estamos poniéndonos en su lugar, estamos actuando con esa ternura.

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1.2 ORIGEN DE LOS ESTILOS DE APRENDIZAJE

Un poco de historia sobre el origen de los estilos de aprendizaje.

Desde finales del siglo XIX existía ligeramente una idea sobre los estilos de aprendizaje, pero no fue sino hasta 1937 cuando Gordon Allport los definió por primera vez. Su origen proviene del campo de la psicología cognitiva y fue Herman Witkin en 1954 quien se interesó por las formas particulares de los individuos a la hora de percibir y procesar una información. Sus investigaciones se basaron en los estilos cognoscitivos de dependencia e independencia del campo (Woolfolk 1999: 134).

Durante la Segunda Guerra Mundial, la Armada de Estados Unidos hizo un descubrimiento sorprendente acerca de sus pilotos de caza que eran hombres excepcionalmente inteligentes, increíblemente talentosos, extremadamente motivados, y pasaban por un proceso riguroso de selección y capacitación. Sin embargo, al atravesar volando un banco de niebla, algunos de dichos pilotos salían de la bruma volando boca abajo. Esto preocupó mucho a la armada. No podían permitir que hubiera pilotos en el aire que perdieran por completo su sentido de estar en posición vertical hacia arriba cuando perdían su campo visual externo. La armada llamó a un investigador en el campo de la psicología, Herman Witkin, para que les realizara algunas pruebas a los pilotos a fin de determinar cuáles debían volar y cuáles necesitaban más capacitación con instrumentos antes de volver a esconderse en las nubes.

Witkin diseñó una habitación especial para sus experimentos donde colocaba a los pilotos en una silla que se volteaba, dentro de un cuarto que se volteaba también. Unos se daban cuenta cuando estaban boca abajo, otros no…Casi por accidente, Witkin y sus asociados empezaron a notar algunas conductas y rasgos que se presentaban como constantes entre estos dos tipos de pilotos.

Los pilotos que siempre sabían cuándo estaban sentados en posición vertical hacia arriba sin importar cuál fuera su entorno, tendían a ser más campo-independientes o

analíticos al aprender información nueva. Automáticamente descomponían

cualquier información que se les diera en sus componentes para luego prestar atención al detalle. Los otros pilotos, los que necesitaban de su campo visual externo para poder saber cuándo estaban sentados en posición vertical hacia arriba,

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19 tendían a la información de una manera mucho más campo-dependiente o global. O

sea, lograban captar un panorama general o lo fundamental de las cosas, pero no se preocupaban tanto por los detalles. Recuerde que ambos tipos de pilotos eran inteligentes, talentosos y motivados. La diferencia no era si podían aprender, sino en saber cuál era su mejor modo natural de aprendizaje. (Ulrich 2000:130-132)

(Citado por Cynthia Ulrich de la Reseña de Investigación Docente de Herman Witkin)

Con las bases de las investigaciones de Witkin, en la década de los años sesenta, y el avance en el campo de la neurología, los estilos de aprendizaje adquirieron mucho auge, sobre todo, a partir de los estudios de Roger Sperry que mostraban las evidencias científicas del desempeño de cada hemisferio cerebral. Desde ahí, los estilos o preferencias de aprendizajes pasaron al campo de la educación y los pedagogos comenzaron a interesarse con el fin de promover reformas curriculares que renovaran las metodologías tradicionales, superando la mente conductista y dándole énfasis al aprendiz como centro del proceso de aprendizaje-enseñanza.

El término estilo cognitivo utilizado por la psicología de la personalidad fue reemplazado por estilo de aprendizaje, ya que la psicología escolar consideraba esta terminología más aplicativa al carácter multidimensional del proceso de adquisición de conocimientos y sobre todo en el ámbito escolar. Aunque algunos autores usan los términos estilo cognitivo y de aprendizaje en forma indistinta, existe una diferencia entre ambos. El estilo cognitivo se centra en la forma de la actividad cognitiva (pensar, percibir, recordar), no en su contenido. El estilo de aprendizaje es un constructo más amplio, que incluye estilos cognitivos, afectivos y psicológicos (Los estilos individuales de aprendizaje y la elección vocacional, 2003:96). Sin embargo, todavía hoy este término no es único, pues cada estudioso de la materia ha hecho aportes diferentes con respecto a la diversidad de definiciones, clasificaciones e instrumentos diagnósticos.

Para nuestro estudio en cuestión, los llamaremos estilos de aprendizaje, ya que es el nombre más difundido en el campo de la investigación. Trataremos de citar las teorías más conocidas hasta el momento, así como los personajes que se han destacado en el área, enfocándonos mayormente en la clasificación de cómo se procesa la información.

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1.3 DEFINICIÓN DE ESTILO DE APRENDIZAJE

La etimología de la palabra estilo proviene de los antiguos clásicos, quienes tenían un punzón o buril en forma de columna o “stilus” para escribir sobre tablas de madera revestidas con cera. Pronto el término sufrió un cambio semántico y ya no se le llamaba estilo al instrumento, sino a la manera de expresión, pues cada uno tenía su propio “estilo”. (Teoría Literaria)

En todas las manifestaciones de la actividad humana hay diversidad de estilos, aun en los deportes, pues no es lo mismo el fútbol inglés que el español. Podríamos decir que el estilo es la manera peculiar de hacer algo.

También hoy en día “se ha convertido en un tópico insistir en la necesidad de tener en cuenta las características individuales de los alumnos, después de todo, también ellos son únicos. Su singularidad no es solo física, sino además cognitiva-afectiva, cada uno posee su propio mapa genético”. (De Landsheere 2006: 330)

¿Qué son entonces los estilos de aprendizaje? son formas características en que el individuo se enfrenta al aprendizaje y al estudio, que generalmente incluye procesamiento de información profundo y no superficial (Woolfolk 1999:135). Desde finales de los setenta se ha escrito mucho sobre ellos, tratando de definirlos y de continuo se realizan talleres para capacitar a todos los involucrados en el proceso de enseñanza. Veamos algunas de las definiciones más aceptadas:

Para los famosos Dunn y Dunn (1978), los estilos de aprendizaje son la manera en que los estímulos básicos afectan a la habilidad de una persona para absorber y retener la información o la manera en que un aprendiz comienza a concentrarse sobre una información nueva y difícil, la trata y la retiene. Por otro lado, una de las definiciones más divulgadas es la de Keefe (1982) que los cataloga como aquellos rasgos cognitivos, afectivos y fisiológicos que sirven como indicadores relativamente estables de cómo los discentes perciben, interaccionan y responden en sus ambientes de aprendizaje (C. Alonso, D. Gallego y P. Honey p. 483).

David Kolb (1984) considera los estilos de aprendizaje producto de la combinación de cómo las personas perciben y procesan la información,…la forma más confortable de aprender, como resultado de nuestra

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21 herencia, experiencias y las demandas del ambiente. Esa combinación de percepción y procesamiento de información es lo que constituye el estilo de aprendizaje de una persona. (C. Alonso, D. Gallego y P. Honey p. 47)

Para Anthony Grasha y Sheryl Riechmann (1975) los estilos de aprendizaje se basan en la interacción social que describe los diferentes roles que los discentes juegan en el aula. Esta interacción se realiza con los compañeros y profesores. Ellos hicieron un gran aporte en el aprendizaje cooperativo y clasificaron los aprendices en dependientes e independientes.

Anita Woolkfolk considera que el nombre más adecuado es “preferencias” de aprendizaje, indicando las formas preferidas de estudiar, las predilecciones por determinados ambientes, respecto a dónde, cuándo, con quién o cómo (Woolfolk 1999:135). Para Lynn Curry (1983) por el contrario, los define como un acercamiento del individuo a adaptar y a asimilar la información, que no obra recíprocamente, ni directamente con el ambiente, pero es una dimensión subyacente y relativamente permanente de la personalidad que se observa a través de muchos aprendizajes.

Sin embargo, todos los conceptos son buenos y válidos, todos tienen en común que son rasgos distintivos a la hora de percibir y procesar la información nueva que debe ser aprendida, la diferencia radica en la perspectiva de cada uno, las cuales son la base de los diversos instrumentos diagnósticos.

Sintetizando, podríamos decir que los estilos de aprendizaje están conformados por:

❖ La combinación de cómo se adquiere y procesa la información (Kolb, 1984)

❖ La interacción del discente con su ambiente (Woolfolk, 1999, Dunn y Dunn, Grasha-Riechmann) ❖ Los rasgos cognitivos, afectivos y fisiológicos que indican cómo el discente percibe, interacciona y

responde a su ambiente de aprendizaje (Keefe, 1987)

Definitivamente no hay un renglón específico que nos encierre en una de las teorías, todas miden los aspectos relacionados a la hora de fijar un nuevo conocimiento. Es bueno reflexionar sobre cómo aprendemos, cuál es el ambiente más efectivo cuando queremos aprendernos un contenido. Unos necesitamos un ambiente tranquilo, sin ruidos, otros escuchan una música suave, y hay jóvenes que estudian con muchísimo ruido. Unos perciben la información por la vista, otros por los oídos, otros moviendo

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22 alguna parte de su cuerpo (un pie, o mordiendo un lápiz o lapicero). Unos prefieren trabajar en grupo, otros individuales. Unos repiten una información, otros tratan de reflexionar sobre ella a ver si la han entendido. ¿Cómo aprendemos mejor? Lo más importante es querer hacerlo y buscar las estrategias más eficaces que nos ayuden a tener éxito a la hora de recuperar la información aprendida.

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1.4 CLASIFICACIÓN DE LOS ESTILOS DE APRENDIZAJE

Modelo de Dunn-Dunn Modelo de C. Jung Modelo de Grasha- Modelo de Dunn-Dunn

Modelo de Kolb Riechman

Modelo de C. V. Williams

Llegamos al punto más controversial de esta memoria, pues es inmenso el número de clasificaciones que se ha hecho sobre este tema. De igual manera, el número de artículos que se han escrito sobre él es altísimo. Domingo J. Gallego en su Webgrafía registró que sólo en el portal de Dunn y Dunn hay 759 investigaciones hábiles para los que quieran incursionar en el tema.

“Curry (1983) afirma que uno de los obstáculos más importantes para el progreso y aplicación de las teorías de los Estilos de Aprendizaje en la práctica educativa es la confusión de definiciones y el amplio panorama de comportamientos que pretenden predecir los modelos de Estilos de Aprendizaje” (C. Alonso, D. Gallego y P. Honey p. 48).

Esquema 1: Los Estilos como parte de las Estrategias de Aprendizaje dando como resultado un Aprendizaje Significativo.

INFORMACIÓN O CONOCIMIENTO ESTRATEGIAS DE APRENDIZAJE-ENSEÑANZA ESTILOS DE APRENDIZAJE

Estilos Cognitivos Estilos Afectivos Estilos Sociales Estilos Ambientales

APRENDIZAJE SIGNIFICATIVO

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Se reconocen tres categorías generales influidas por factores internos (de carácter cognitivo, emocional y personal) y por factores externos de carácter ambiental y social. Ellas son:

Perceptiva, que se refiere mayormente a cómo el discente percibe la información.

Procesamiento de información,

que se refiere mayormente a cómo el discente organiza, almacena, piensa, trabaja y recuerda la información.

Afectiva, que se refiere a los factores personales que envuelven los comportamientos afectivos del

discente, como la motivación, atención, valores, preferencias emocionales y forma de tomar decisiones.

Los rasgos internos son más comunes a la hora de clasificar los estilos y parten desde cómo se recibe la información, esta etapa suele llamarse modalidad perceptual, luego la información se organiza y finalmente se procesa. Sobre este proceso de información los estilos de aprendizaje se agrupan por:

• Modo de selección de la información

• Modo de organización de la información

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1.4.1. Modo de Selección de la información

Continuamente recibimos información del mundo que nos rodea, y la percibimos a través de nuestros sentidos. No recordamos totalmente la cantidad de información que recibimos, solo una parte. ¿Qué influyó para que recordáramos una parte y otra no? La respuesta es que recordamos lo que más le prestamos atención. Algunos de nosotros recordaremos más lo que vimos, otros lo que escuchamos y otros algo que percibimos a través de los demás sentidos. De igual manera, cuando nos presentan información, o cuando tenemos que hacer algún ejercicio, en nuestro sistema de representación preferido nos resultará más fácil entenderla.

Los buenos métodos de enseñanza usan los sentidos, especialmente nuestra habilidad de aprender por medio de la vista, el oído y el movimiento. Se denomina modalidades a estos sentidos, un término que se refiere a las principales vías sensoriales. (Lefever, 2003:150). Walter Barbe y Raymond Swassing, investigadores de los estilos de aprendizaje, presentan el VAK que se refiere a la forma o la modalidad en que llevamos la información a la cabeza -Visual, Auditivo o Kinestésico- (Ulrich 2000:115).

La mayoría de las personas podemos emplear cualquiera de las tres modalidades para aprender información nueva, a pesar de que todos tenemos una preferencia. Aprender mediante nuestra preferencia significa que lo haremos de manera más efectiva, con mayor rapidez y disfrutándolo más que si lo hiciéramos sin seguir nuestra preferencia. Algunos alumnos se enfrentan a un auténtico bloqueo de aprendizaje cuando trabajan al margen de lo que es su preferencia y hasta se cierren ante la posibilidad de aprender. (Gilbert 2005:132-133). Cuando los métodos no se ajustan a los estilos de aprendizaje de los alumnos, nuestra enseñanza no es tan eficaz como debería ser. (Lefever, 2003:156)

Ya que los individuos se apoyan en distintos sentidos para captar la información, los teóricos los clasifican así:

• Visual o icónico lleva al pensamiento espacial

• Auditivo o simbólico lleva al pensamiento verbal

• Kinestésico o activo lleva al pensamiento motórico

En el mismo ámbito, la Programación Neurolingüística (PNL) trabaja a partir del modelo R.O.L.E. (Representational Systems; Orientation; Links; Effect). Este modelo guarda relación con la manera en que

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26 nuestros sentidos y sistemas sensoriales representativos influyen en nuestra capacidad de ser eficaces en las diferentes tareas y relaciones que componen nuestras vidas. El objetivo de este proceso consiste en identificar los elementos esenciales del pensamiento. Estos sistemas definen cuál de los sentidos predomina en un proceso mental: Visual, Auditivo o Kinestésico. Según la PNL, las personas suelen preferir valorar un sistema representativo y una orientación determinada para ciertas tareas. A menudo, las diferencias en las preferencias por un sistema representativo u otro explican las diferencias de rendimiento en relación con diversas actividades de aprendizaje. (Dilts y Epstein 1997:50-51)

Uno de los principios básicos del Aprendizaje Dinámico es que cuanto mayor sea la intervención de factores neurológicos en la representación de algo, más sólidamente se aprende. (Dilts y Epstein 1997:49)

Muchas veces al impartir clases, trato de llevar imágenes, de hacer algo que capte la atención, de utilizar mapas de ideas que sinteticen la información, analizar hechos y situaciones involucradas con el tema en cuestión, mando a investigar, cuestiono a mis estudiantes sobre todo lo investigado, lo relaciono con algo de su realidad y muchas otras cosas. Sin embargo, para muchos de mis aprendices, prefieren que a la hora de repasar toda la lección, escucharme hablar del tema, hacer énfasis en lo más importante. ¿Por qué prefieren escucharme? Simplemente, porque fijan mejor mis palabras y el énfasis o matiz que utilizo para determinado punto que todas las actividades que hicieron durante la lección. Otros, sin embargo, me dicen: “escriba eso que usted dijo en la pizarra”. Yo les digo muchas veces que no, que ya tienen todo el material en sus notas personales, pero ellos insisten. Otros prefieren una actividad lúdica o dinámica que a veces hago de repaso. Cuál es la respuesta a toda esta gama de preferencias, muy sencilla, es que cada uno utiliza su sistema de representación.

Un ejemplo impactante de un maestro de la antigüedad que quiso llegar al corazón de todos sus alumnos tomando en cuenta las preferencias de cada uno es el apóstol Juan. El inicia su primera carta de la siguiente manera: “Lo que era desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros ojos, lo que hemos contemplado y palparon nuestras manos referente al Verbo de vida, pues la vida fue manifestada y la hemos visto y testificamos y os anunciamos la vida eterna, la cual estaba con el Padre, y se nos manifestó, lo que hemos visto y oído, eso os anunciamos, para que también vosotros tengáis comunión con nosotros. I de Juan 1:1-4

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1.4.1.1 Alumnos de preferencia visual

Cuando le prestamos más atención a la información que recibimos visualmente, nos resulta más fácil recordar imágenes abstractas y concretas. Este es uno de los sistemas más comunes y preferidos. El sabio escritor de Eclesiastés, probablemente Salomón, el tercer monarca de Israel, dijo: “No se sacia el ojo de ver y el oído de oír” (Eclesiastés 1:8). Cuando utilizamos este sistema podemos traer a la mente mucha información a la vez, podemos establecer relaciones entre distintas ideas y conceptos, podemos planificar.

El alumno visual aprende mejor cuando lee o ve la información de alguna manera. Por eso, muchos disertadores hoy en día utilizan los recursos visuales de transparencias, datashows o afiches que ilustren la charla o conferencia que están impartiendo, e igualmente, los libros de textos están acompañados de imágenes que puedan provocar una atracción o acercamiento del aprendiz al contenido del texto.

El alumno de preferencia visual tiende a ser más organizado, le preocupa su apariencia física, muestra sus emociones en la cara y también puede observar detalladamente, para él “una imagen vale más que mil palabras”. A la hora de leer, le encantan las descripciones y poder entrarse en la escena a través de ellas. Como presta mucha atención a lo que ve, sabe encontrar citas o palabras claves dentro de un libro que esté leyendo, pues recuerda más o menos en qué página o lugar se encontraba; también es cuidadoso con la ortografía, pues precisamente está atento a las palabras. Se deleitará en la naturaleza, admirando su panorama y fijará más el rostro de las personas que sus nombres. Sin embargo, no será tan buen oyente, se impacientará cuando tenga que escuchar mucho rato seguido y no recordará fácilmente lo que escuche, como por ejemplo los chistes, cuentos y anécdotas, a menos que haya impactado su imaginación o comprensión profunda.

Los alumnos visuales parecen superar a los demás, y de hecho, “el sistema representativo visual ha llegado a ser la modalidad sensorial más valorada en educación” (Dilts y Epstein 1997:119), pero ellos tienen desventajas muchas veces en el ámbito del aprendizaje, porque cuando la persona está acostumbrada a percibir información por la vista, ignora los demás sentidos, no les presta atención, o simplemente, no los tiene desarrollados y le resulta aburrido cuando las clases son puramente “oídos”. Lamentablemente, muchas de las lecciones se presentan de manera auditiva, sea porque no todo tiene imágenes o los docentes no se ocupan de ilustrar todos sus temas. Albert Einstein era una persona de preferencia visual. Tenía serios problemas con el aprendizaje auditivo y el uso del lenguaje. Sin embargo, tenía una habilidad extraordinaria de construir complejas casas de cartas, usar bloques de construcción y manipular diagramas

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28 geométricos. Estas destrezas sugieren que tenía una habilidad mental especializada para la percepción visual y espacial. Pero en su desempeño escolar fue clasificado como un alumno con problemas de aprendizaje.

La queja constante de muchos educadores es que la gente no recuerda lo que se le ha enseñado. Generalmente esto sucede porque la mayor parte de la enseñanza se transmite de manera auditiva y después de algunas horas, una persona normal recordará solamente siete por cierto de media hora de disertación. (Smalley & Trent, 1992:35). Necesitamos hallar la manera de combinar los gráficos y las palabras. En cincuenta y cinco experimentos hechos con dibujos, los resultados indican que cuando se usa la combinación de dibujos y texto, hay un mayor aprendizaje y se recuerda durante más tiempo lo aprendido. (Lefever, 2003:161) Es cierto que debemos ocuparnos lo más que podamos de buscar imágenes, de graficar en pizarra, de presentar modelos, pero también debemos procurar que nuestros alumnos desarrollen todos sus sentidos.

1.4.1.2 Alumnos de preferencia auditiva

Una vez un maestro entró a su clase y comenzó a hablar muy rápido en vez de su forma pausada. Alguien le preguntó que por qué hablaba como un vendedor ambulante y él le dijo: “Me enteré que los alumnos recuerdan solamente diez por ciento de lo que oyen, de modo que decidí hablar más rápido. Si hablo más, puedo cubrir mayor información en ese diez por ciento”. Por supuesto que esto es una broma, y la verdad es que los alumnos de preferencia auditiva recordarán más que el diez por ciento. Y los visuales y kinestésicos tal vez recuerden mucho menos que esto. (Lefever, 2003:160)

El sistema de representación auditivo corresponde a los aprendices que recuerdan lo que oyen. Es el que nos permite oír en nuestra mente sonidos, música, reconocer la voz de la persona que nos habla por teléfono. El alumno auditivo necesita escuchar su grabación mental para poder recuperar la información y no puede olvidar ni una palabra porque se pararía su proceso de recuperación. Muchas veces vemos a nuestros alumnos repetir de memoria una información, una investigación, un texto y al presentarse delante de sus compañeros en un momento dado se “frisan” debido a que olvidaron una palabra; generalmente poseen esa información muy cerca en una ficha o documento y al leer la palabra olvidada, pueden continuar. Por supuesto, esta no es una buena estrategia de aprendizaje, y es que el sistema auditivo no permite relacionar conceptos o elaborar conceptos abstractos con la misma facilidad que el sistema visual.

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29 Sin embargo, es fundamental en el aprendizaje de los idiomas, en la música, en el teatro y en todo lo que conlleve una memorización exacta del sonido.

Los alumnos de preferencia auditiva suelen aprender muy bien en grupo. La mayoría se beneficia del “aprendizaje cooperativo”. Los alumnos formados en grupos pequeños promueven el ayudarse, compartir y animarse mutuamente. Y está demostrado que cualquiera que explica, aprende.

Los alumnos auditivos necesitan recibir las explicaciones de su maestro o de algún compañero que domine bien el tema. No es hasta que han escuchado un concepto, que lo asimilan en su memoria de trabajo. Muchas veces, en medio de una evaluación, ellos pedirán ayuda, y el maestro sólo tiene que acercarse y leerles el mandato y de inmediato tienen la respuesta. Su forma de aprendizaje también utiliza la repetición a sí mismos o a otros, pues lo que más necesitan es escuchar la información. Muchas veces hablarán solos o moverán los labios al leer para poder comprender el texto. Disfrutan la música y expresan sus emociones verbalmente. Les encanta dialogar y serán buenos oidores en una conversación. En un tiempo de inactividad preferirán hablar con alguien o canturrear para sí mismos. Almacenan información de manera secuencial y por bloques enteros, por lo tanto, se pierden si se les intercambia el orden o si se les pregunta por un elemento aislado.

Es increíble lo que nos puede ayudar a los docentes el conocimiento de la diversidad de nuestros aprendices, pues podremos satisfacer sus necesidades. Un ejemplo perfecto de esta situación es cuando Jesús estuvo frente a la tumba de Lázaro. El texto dice: “Y Jesús, alzando los ojos a lo alto, dijo: Padre, gracias te doy por haberme oído. Yo sabía que siempre me oyes; pero lo dije por causa de la multitud que está alrededor, para que crean que tú me has enviado” (Juan 11:41-42). Muchas veces evaluamos a nuestros alumnos de una manera diferente a la que ellos han fijado la información, minimizamos su desempeño, queremos que sean capaces de respondernos tal y como deseamos. Lo importante es saber comprobar que ellos dominan el tema y que han hecho un esfuerzo para presentarlo. Más adelante desarrollaremos el tema de la memoria y su importancia en el proceso de aprendizaje.

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1.4.1.3 Alumnos de representación kinestésica

La educación convencional tiende a poner más atención a las modalidades audiovisuales del aprendizaje, pero el resto de los sentidos, sobre todo las sensaciones y los movimientos corporales, son tan importantes para el aprendizaje como la vista y el oído. (Dilts y Epstein 1997:31). ¿Quién ha dicho que lo mejor para aprender es estar sentado, con la espalda recta, las piernas y los brazos cruzados, la vista al frente, sonriendo y con cara de entusiasmo? Diversas investigaciones demuestran que algunas personas aprenden mejor cuando leen paseando. (Gilbert, 2005:137)

El diccionario define el término kinestesia o cinestesia como la sensibilidad nerviosa que deriva de la información de los órganos propioceptores, que suministran datos sobre el estado de motilidad de las diversas zonas corporales, es decir, una reacción de movilidad o movimiento de la materia viva ante estímulos internos o externos. Este término proviene del griego kines (movimiento) y stesia (sentido). Muchas veces se considera como parte del sentido del tacto, pero es un sentido independiente, porque es el encargado de hacernos saber cómo y cuándo movernos. Se podría decir que este sentido es el responsable de informar al cerebro de las variaciones del movimiento. Un ejemplo muy apropiado es que este sentido nos ubica dónde tenemos una comezón y cómo debemos rascarnos.

¿Y qué relación tiene este sentido con un estilo de aprendizaje? Mucho, pues se ha catalogado con este término a los alumnos que necesitan un aprendizaje que les provoque un estímulo basado en un movimiento. Generalmente, son aquellos que recordarán las clases en las que ellos hicieron algún movimiento, un experimento, una dinámica o la forma en que un docente presentó su clase, es decir, la sensación que les causó alguna dramatización o representación que hizo la persona que esté presentando el tema (que pudiera ser cualquiera de sus compañeros). Aunque la mayoría de los maestros se esfuerzan por lograr que los alumnos se queden quietos, el discente de fuertes tendencias kinestésicas necesita agregar algún tipo de acción al aprendizaje, porque si no lo hace, por más que intente, no puede estar atento y lo que aprende, no se le pega. Debemos tener bien claro que, estos alumnos solo se pueden concentrar en una cosa durante diez minutos cada vez sin hacer ningún tipo de pausa (Ulrich 2000:118)

Al aprendizaje kinéstesico se le podría llamar también el aprendizaje de los músculos, pues es el que utilizamos cuando aprendemos un deporte, o a montar bicicleta, a manejar un carro mecánico o a dominar el teclado sin mirarlo. Este sistema de aprendizaje es mucho más complejo y lento que el visual y el auditivo, pues se necesita más tiempo y esfuerzo aprender a digitar sin mirar el teclado, que aprender de memoria un

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31 listado de palabras. Pero también es profundo y duradero porque una vez que aprendemos algo de esta manera, no lo olvidamos nunca más. Cuando vamos manejando, pasamos de un cambio a otro sin darnos cuenta, y si cambiáramos a un carro automático, podrían pasar años y como quiera supiéramos conducir en un vehículo mecánico. Robert Dilts en su Programación Neurolingüística afirma que sabemos que hemos aprendido algo bien cuando podemos hacerlo sin dedicarle nuestra atención, cuanto más aprendemos algo, menos conscientes somos de lo que hacemos. (Dilts y Epstein 1997:55).

Los alumnos kinestésicos necesitan más tiempo que los demás para aprender, o una forma no tan convencional, ya que los maestros tendemos a hablar o presentar visuales con más frecuencia que a hacer, o tal vez no tenemos el tiempo para que la docencia sea más experimental. Muchas veces decimos de ellos que son lentos o no se están tranquilos, y es que necesitan moverse, por eso siempre buscarán cualquier excusa para levantarse y moverse. En algunas ocasiones estos alumnos presentan fracaso escolar y la causa más frecuente es que “puede ser que su profesor sea totalmente inadecuado para el estilo de aprendizaje de estos chicos” (Dilts y Epstein 1997:37)

Un maestro conocedor de sus alumnos, proporcionará el ambiente más propicio para el aprendizaje de ellos, les pedirá que agarren las visuales, que dramaticen algún acontecimiento, que experimenten o fabriquen un modelo, etc. Ellos responden a las muestras físicas de cariño, desearán tocarlo todo, harán más gestos que los demás; aunque salgan bien vestidos, su ropa se les desorganizará con rapidez. Generalmente, no serán buenos lectores, pues esto conlleva tranquilidad, concentración y su ortografía probablemente tendrá faltas.

El alumno kinestésico se enfrentará a problemas de aprendizaje con mucha frecuencia, ya que se distrae con facilidad y se aburre enseguida cuando las explicaciones son largas y no involucran algún movimiento. Por tanto, es necesario potenciar en él los demás estilos, y es necesario convencerlo de que a la hora de estudiar trate de hacer algo que le provoque alguna sensación y movimiento de su cuerpo, que practique lo aprendido, que dramatice escenas, que se pasee o balancee, en fin, que mueva o utilice su sentido propioceptor. Este alumno no puede estar sentado quieto, especialmente si la actividad no incluye el uso de sus manos. La escritura no constituye un proceso activo para los kinestésicos. Ellos necesitan métodos que tengan que ver con cosas, que pueden tocar, sentir y manipular. Necesitan moverse. (Lefever, 2003:164).

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32 Es más fácil usar los métodos que coinciden con la modalidad que es nuestro fuerte. Pero ¡cuidado!, no debemos hacer eso. No enseñamos para suplir nuestra propia necesidad de aprendizaje. (Lefever, 2003:156). Es muy importante que como docentes evaluemos nuestras clases y nos fijemos qué sistema de representación sea el más común. Muchas veces el que predomina es el mismo que nos identifica como aprendices. Pero recordemos, a medida que presentamos actividades que correspondan a todos los sistemas, llegaremos a todo el grupo a la vez. Y si somos maestros, nuestra pasión, nuestro compromiso, nuestro gozo será que nuestros alumnos aprendan. La mejor manera de conocer el estilo de aprendizaje de nuestro grupo es observándolos y también pasándoles pequeños cuestionarios o instrumentos que revelen sus preferencias.

A continuación, presentaremos un cuadro resumen de las características de los alumnos visuales, auditivos y kinestésicos en todas sus dimensiones:

DIMENSIÓN VISUAL AUDITIVO KINESTÉSICO

Carácter Mucho orden; observadores, tranquilos.

Pacientes, a menos que

tengan que escuchar por mucho tiempo.

Poca facilidad para escuchar a otros.

Poco orden

Pacientes, si hablan es de vez en cuando

Mucha facilidad para escuchar a otros.

Poco orden: Intranquilos, sensibles e imaginativos

Memoria Visual y con muchos detalles.

Auditiva y con pocos detalles.

Muscular y con pocos detalles.

aprendizaje Captan lo que ven; rápido y en cualquier orden.

Relacionan conceptos y abstraen con facilidad.

Captan lo que oyen; rapidez media y en secuencia. Relacionan conceptos y abstraen con cierta dificultad

Captan lo que se mueven o tocan; lento y en cualquier orden. Relacionan conceptos y

abstraen con mucha dificultad

Pensamiento En imágenes. En sonidos. En movimiento.

Ortografía Excelentes. Regular. Pésima.

Concentración Muy buena. Buena. Regular.

Habilidades Lectura, dibujo y escritura. Oratoria, teatro y narración. Deporte, bailes e historia de acción.

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Expresión Emocional

Facial. Verbal. Movimiento

Dentro de los principios de aprendizaje está la Ley de la pluralidad que dice que el aprendizaje es más consistente, amplio y duradero cuanto más sentidos (vista, oído, tacto…) estén involucrados en el proceso de aprender. (C. Alonso, D. Gallego y P. Honey, p. 41). Lo cual significa que aunque nuestros alumnos tengan preferencias o diferentes modalidades sensoriales, mientras más conexiones utilicen, más significativo y permanente será su aprendizaje. Uno de los momentos cumbres del arte fue el Renacimiento, aunque ellos pensaban que estaban imitando el arte de la Antigüedad, en realidad estaban creando algo completamente nuevo en su preocupación por dar una impresión multisensorial lo más exacta posible (Enciclopedia Combi, Tomo VII, 1992, El Renacimiento).

Existen dos métodos multisensoriales de lectura y deletreo que toman en cuenta a alumnos visuales, auditivos y kinestésicos, ellos son el Método Fernald (1943 y 1988) y el Método Gillingham (1970).

1.4.2 Modo de organización de la información

1.4.2.1 Teorías sobre las partes del cerebro

1.4.2.1.1 Los hemisferios cerebrales

El cerebro se divide en dos hemisferios: el cerebro derecho y el cerebro izquierdo. Las dos mitades del cerebro, unidas por el cuerpo calloso, funcionan juntas. Aunque este tema está en continuo estudio, se ha comprobado que cada hemisferio posee habilidades especiales, pero que las personas usan ambos continuamente. Hay casos específicos de personas que se les ha afectado un hemisferio y pueden realizar las funciones del otro. Gardner cita la historia sobre dos compositores de música afectados en áreas diferentes, cómo uno no podía hablar y podía seguir componiendo y el otro por el contrario, no sufrió impedimentos en el habla, pero perdió toda habilidad para componer. (Lefever, 2003:309 y 378).

Gary Smalley (1992) en su libro El irresistible lenguaje del amor también trata el tema de los hemisferios para explicar por qué los hombres y las mujeres son diferentes en su manera de pensar y se les dificulta la comunicación a muchas parejas. El explica que las hormonas como la testosterona y otros componentes

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