La Literatura del Noroeste Argentino
La Literatura
del Noroeste Argentino
La Literatura del Noroeste Argentino
Investigación Interinstitucional acerca de la Literatura del NOA PROYECTO DE APOYO A LAS CIENCIAS HUMANAS (PROHUM)
UNIVERSIDAD NACIONAL DE JUJUY SECRETARÍA DE POLÍTICAS UNIVERSITARIA
La Literatura
del Noroeste Argentino
Reflexiones e investigaciones
La Literatura del Noroeste Argentino
INTRODUCCIÓN
María Alejandra NALLIM
Universidad Nacional de Jujuy
Éste es el Norte, casi ausente, de mi patria. Esta es la provincial heredad ensimismada, El desdibujado imperio
Que es preciso rastrear por las soledades Y en la memoria.
Aquí reposa la nostalgia del oro, El halo de su renombre.
Aquí muchas cosas fueron también la poesía
Néstor Groppa: “En el tiempo labrador”
La impronta de las literaturas locales, de las regiones o de las provincias en la portada del siglo XXI escenifica el alboroto académico, la desnaturalización del canon hegemónicamente situado en la “patria chica” y la visibilización de ficciones y pensamiento crítico hasta entonces, satelitales.
Ante la paradoja del individualismo salvaje, el mercado neoliberal y el debilitamiento de las fronteras como impacto de la globalización a partir de los ’90, Latinoamérica y las regiones argentinas, particularmente, revelan la emergencia de subjetividades que instalan la representación simbólica de colectivos artísticos, de redes interinstitucionales, de apertura a las voces silenciadas y topografías secularmente marginales.
El sub-proyecto del PROHUM-UNJu denominado FOMENTO DE LA
INVESTIGACIÓN INTERINSTITUCIONAL SOBRE LA LITERARIA DEL NOROESTE ARGENTINO pretendió focalizar el problema:
• Escasa producción investigativa en el campo de la cultura y literatura del Noroeste argentino, y particularmente jujeña y que dichos nudos de conocimiento hayan podido ligarse a una red interprovincial que abarque la microrregión del NOA.
• De ahí en más, se establecieron los objetivos generales:
• Fortalecer la tarea del docente como investigador de sus prácticas pedagógicas y de acciones coparticipadas, desde una concepción de cultura institucional colaborativa.
• Abordar un proyecto conjunto que procure lograr una sistematización de la literatura local a modo de una cartografía que refracte el campo literario de Jujuy y el NOA, con el fin de afianzar y promover la difusión de nuestra literatura en
Reflexiones e Investigaciones
Como los específicos que vislumbran los horizontes contextuales previamente señalados al pretender:
Generar un espacio de revisión teórica-crítica sobre la cultura y literatura del NOA.
Contribuir al estudio sistémico de la literatura regional para fortalecer el campo de la literatura argentina
Solventar el espíritu investigativo en las unidades académicas del Nivel Superior y promover una red interinstitucional e interprovincial (Universidades e IES del noroeste argentino, inicialmente en las provincias de Jujuy, Salta y Tucumán para sumar en futuro a las otras provincias del NOA)
Iluminar las tendencias estéticas del sistema literario regional y las discursividades socio-culturales vigentes tradicionales y disruptivas.
Socializar las redes literarias e investigativas que diseñan una cartografía literaria y cultural del NOA y la nueva malla geocultural de las regiones en todos los niveles educativos.
Publicar los avances investigativos y las discusiones académicas/ literarias consecuentes de los Simposios Regionales anuales.
A un año de nuestro inicio como sub-proyecto del marco general del PROHUM- UNJu, promovimos diferentes instancias de encuentros interinstitucionales, solicitamos las respuestas de todos los protagonistas con el objeto de sistematizar el mapa del campo literario y editorial del NOA, fortalecer los procesos de investigación mediante capacitaciones de postgrados y de articulación con destacados estudiosos de la literatura regional como de escritores y editores que enriquecieron el terreno de la ficción y cultura de la región. En este sentido, el motor de la utopía irrealizable de esta macro-propuesta se constituyó en la posibilidad de sumarnos a una red como amantes activos de la literatura y cultura del NOA, abandonando así intereses mezquinos o reduccionistas que impidieran los contactos interinstitucionales entre Universidades e Institutos de Formación Docente, y la endogamia jurisdiccional de las Facultades de Letras o Humanidades.
Retribuyo este giro prematuro al equipo de referentes provinciales que se han sumado generosa y desinteresadamente para materializar un deseo que parecía irrealizable. Desde el compromiso de sus coordinadoras provinciales -Dra. Raquel Guzmán de Dallacamina (UNSa) y Dra. Liliana Massara (UNT)- a quien agradecemos desde la Universidad de Jujuy la oportunidad de cimentar los andamios y consolidar lo que inicialmente aparentaba endeble; para continuar con el respaldo institucional de los responsables del proyecto Lic. Lucas Perassi y por el Rectorado la Vicedecana Lic. Mercedes Fumagalli porque estimularon todas las iniciativas del equipo y cerrar especialmente con el reconocimiento a todos los artistas, investigadores, editores, estudiantes, libreros, docentes o miembros de la cultura que, sin ellos, hoy no podríamos celebrar el II° Simposio en la ciudad de San Miguel de Tucumán ni dar a luz este primer compendio de lo acontecido en Jujuy 2010.
La Literatura del Noroeste Argentino
La arquitectura del primer año de actividades del Prohum que se concreta en este libro y CD, atestigua el inicio de una red interinstitucional e interprovincial que aspiró consolidar la autonomía del sistema literario regional, problematizar la agenda de la crítica literaria nacional, reconfigurar el canon estético en la currícula de las Universidades e Institutos de Formación Docente (en proyección hacia los niveles para los que forman) y cubrir los baldíos académicos e investigativos sobre la literatura y cultura en el noroeste argentino. El relevamiento de estéticas dominantes, residuales y emergentes de diferentes aristas de las provincias comprometidas inicialmente en este proyecto -Jujuy-Salta y Tucumán- contribuyó al fortalecimiento de las manifestaciones culturales y artísticas en diálogo con la literatura local y el pensamiento crítico regional, nacional y latinoamericano.
El objeto literatura regional -concebido como eje nodal del proyecto en todas sus instancias- deconstruyó los procesos de canonización y legitimación de la literatura argentina consolidada desde un sistema central, sin interacción con las regiones y provincias de todo el país, Latinoamérica y el mundo. Insertos ya en la controvertida posmodernidad, la transitoriedad, hibridez y descentración de los territorios y de sus sujetos complejiza la multiplicidad cultural teorizada por los principales investigadores desde las posturas decolonialistas, sociocríticas o socio-discursivas. A este universo reflexivo se le suman dos corrientes interpretativas: una que replantea la concepción sobre región y regionalización de la literatura nacional para desembarazarse al fin de lo que Nicolás Rosa afirmaba como “local, platense y virreinal” en tanto reproducción de estirpes y linajes, y las nuevas miradas hacia la literatura 00, posautónomas, etnográficas, tecnológicas, de poscrisis, economías literarias, literatura de la cualquerización, entre otras, que debaten no sólo la crisis del objeto, sino la ambivalencia entre ‘lo no literario’ y la inminencia de nuevas estéticas.
Las principales problemáticas sobre la literatura del NOA fueron sistematizadas a través de una encuesta propuesta a todos los participantes de la actividad literaria y cultural en cada una de las provincias. Su tabulación y registro revela una realidad: contradictoria en la composición del canon literario; incipiente en las investigaciones académicas, más allá del reconocimiento a los sólidos aportes provistos por intelectuales destacados; y vulnerable en el entramado de políticas editoriales como de industria cultural.
En el noroeste argentino de la nueva centuria se percibe la relocalización del campo regional en el polisistema literario argentino, allí conviven no sólo estéticas heterogéneas sino también co-habitan tradiciones y proyectos institucionales innovadores -de las universidades, los institutos de formación docente, las unidades o departamentos- , y promueven además los circuitos mediáticos en la prensa cultural, las prácticas audiovisuales y los formatos digitales en la web.
Diversas voces confrontan y dialogan en este texto con el afán de reposicionar el estado de la cuestión literaria, teórica, académica y editorial en el nuevo milenio, sin dogmatismos estériles ni homogeneizaciones endógenas, al contrario para
Reflexiones e Investigaciones
finalidad de integrar una literatura argentina sin fronteras. Esta producción reafirma que el NOA refracta un cuadro de cultura o de geoculturas vivas, semiosferas dinámicas que se entrecruzan, comparten y tensionan el campo. Ellas representan el compromiso de todos nosotros -como agentes sociales e institucionales- a ser los protagonistas de un cambio, de un presente que requiere después de largos procesos de maduración, el comenzar a trabajar juntos, a conocernos y especialmente a re-conocernos como parte de un mismo sueño, el de la literatura: vocera de nuestras memorias, vaso comunicante de nuestras identidades.
La Literatura del Noroeste Argentino
Capítulo I
Encuesta sobre la literatura
de/en el NOA
La Literatura del Noroeste Argentino
ENCUESTA SOBRE LA LITERATURA DE/EN EL NOA
Raquel GUZMÁN
Universidad Nacional de Salta
Una actividad inicial en el desarrollo de este Proyecto fue llevar adelante una Encuesta entre docentes y estudiantes de las Carreras de Letras –tanto de Universidades, como IFD- del NOA, escritores, editores y libreros, a fin de diseñar una cartografía de los saberes, reconocimientos, itinerarios de lectura que traza la circulación de la literatura en este tiempo. Para ello elaboramos un cuestionario autoadministrado, con once preguntas, abiertas y cerradas, éstas últimas dicotómicas o con varias alternativas, que fue contestado por 78 personas.
Los temas de interés fueron: 1. Referentes de la literatura del NOA 2. Problemáticas de la literatura del NOA 3. Mercado editorial
4. Dificultades y beneficios de enseñar y aprender la literatura del NOA.
El procesamiento y la lectura de estos datos permitieron reconocer la dinámica de un espacio de circulación concentrado entre los límites de cada provincia y que se manifiesta en la correlación entre la provincia de procedencia de la encuesta y aquella donde actúa cada escritor. Trascendiendo tales límites, los autores más reconocidos resultaron Héctor Tizón, Jorge Accame, Manuel J. Castilla, Néstor Groppa, Libertad Demitrópulos, Raúl Galán, Juan José Hernández, en una larga lista en la que se nombran ciento doce autores y diecisiete autoras, desde Juana Manuela Gorriti a las muy jóvenes como Meliza Ortiz.
El reconocimiento de los autores no es paralelo a la identificación de sus obras, salvo en el caso de Tizón cuyas obras son señaladas en lugares destacados, en el caso de Accame sólo se incluye una obra – Venecia- que fue puesta en escena por diversos grupos teatrales y de Demitrópulos se alude a El río de las congojas. Un texto muy leído es la novela de Carlos Aparicio, Trenes del sur, sin embargo el autor aparece señalado por pocos consultados. Estas discordancias dan cuenta del conocimiento superficial y sesgado que se tiene de la producción literaria del NOA, situación que corresponde con los escasos ámbitos de divulgación que existen, aunque también la intervención del mercado puede ser una variable a considerar, ya que los títulos marcados pertenecen a obras editadas por sellos de distribución nacional.
Reflexiones e Investigaciones
Puya Puya (1939), cuyo autor Domingo Zerpa aparece apenas mencionado. Lo que también implica la circulación de los poemas en versiones sueltas, desgajadas de los libros que los contenían o en antologías que funcionan como hojas de ruta en el diseño de un canon.
Entre los especialistas a los que se acude para reflexionar sobre la literatura del NOA se destaca la presencia de Zulma Palermo, quien no sólo publicó trabajos significativos referidos al tema, sino que también ejerció la docencia de grado y posgrado, dictando cursos sobre problemáticas teóricas, autores y obras del NOA. Se identifica también a Ricardo Kaliman, Herminia Terrón, David Lagmanovich, Elisa Moyano, Nilda Flawiá, Andrés Fidalgo, entre los principales investigadores.
Ante la pregunta sobre los principales problemas teóricos de esta literatura, los encuestados dividen sus opiniones entre, constitución del corpus (40 %), constitución del objeto de estudio (38%) y, en menor porcentaje, la periodización literaria, la complejidad genérica y la relación con otros sistemas literarios. Es interesante citar una de las opiniones vertidas:
Los cinco puntos se complementan: según la periodización variará el corpus, y definirá la constitución del objeto de estudio. El objeto también variará si se enfoca en un solo género literario o en todos. También si se priorizan los autores no sólo por su calidad y su significancia sino también por su relación con otros sistemas literarios.
Una mala periodización condicionará el resto de la investigación y del corpus, porque, por ejemplo “los autores más importantes” o “las obras más importantes” varían según el recorte temporal o según la indagación que se quiera hacer en relación con el objeto de estudio constituido, constitución que irá delimitando el corpus. Creo que establecer las coordenadas espaciales y temporales es absolutamente imprescindible: no se puede encarar una investigación seria de este tipo dejando fuera la historia política, social y económica, como complemento de la especificidad literaria.”
A través de las encuestas se puso en evidencia el alto grado de informalidad del mercado editorial, el bajo porcentaje de compra de libros y la alta circulación de material fotocopiado, que afectan los derechos de los autores y las posibilidades de los sellos editoriales y el importante rol que cumplen los diarios y revistan en la difusión de autores y obras.
A la vez se evidencia la ausencia de proyectos editoriales o de promoción de estudios del NOA –públicos o privados- que hayan tenido continuidad en el tiempo, no obstante se citan algunos que significativos como los Premios Literarios de Direcciones y Secretarías de Cultura, Proyecto COBAS, Publicaciones universitarias, Grupo Vocación de Orán; y los aportes de actividades como la Feria del Libro de Jujuy, Grupo GEL, o la tarea que realizan las Cátedras de Literatura del NOA.
De esta situación devienen muchas de las dificultades pedagógicas que los encuestados señalan, como: falta de bibliografía y posibilidades limitadas de acceso a lo que se publica, ausencia de capacitación y actualización sistemática,
La Literatura del Noroeste Argentino
incertidumbre en relación con marcos teóricos y críticos, imposiciones curriculares nacionales, valoración diferenciada de las producciones locales que incide en los criterios de selección. A éstas agregan, ausencia de canon, complejidad del corpus y el rechazo de lo propio por parte de los estudiantes.
A la vez los consultados advierten los beneficios pedagógicos del estudio de los temas en cuestión, ya que permite señalar los rasgos particulares en un sistema literario nacional heterogéneo, revaloriza las culturas locales y propone nuevos desafíos para analizar lo propio, permite apropiarse de conceptos teóricos al vivenciar cuestiones como campo intelectual y formación del canon, contribuye al autoconocimiento y ayuda a comprender el ámbito histórico, social y político, mejora las competencias de los futuros docentes, aumenta el interés del estudiante al referirse al mundo circundante y conectar los saberes previos, y motiva la lectura, la escritura, la polémica.
Conclusiones provisorias
Es posible registrar en este momento una demanda de articular este campo literario que hemos denominado Literatura del NOA, procurando: difundir la producción literaria, debatir sus problemas teóricos, generar material crítico, es decir coadyuvar a la construcción de conocimiento.
Complementariamente se reconoce un importante conjunto de textos literarios que sólo es conocido en la provincia que se ha originado, por lo que se hace necesario articular modos de circulación que posibiliten ampliar la comunidad lectora, registrar intercambios, debatir, reconocer y reconocerse.
A la vez se observa que el diseño de nuevos proyectos de investigación debe considerar al menos:
a. la producción literaria b. las redes contextuales
c. la inserción en el sistema literario argentino d. el mercado editorial
e. las transformaciones estéticas f. las relaciones con la tecnología
En este marco la investigación puede impactar tanto en las transformaciones educativas, como en nuevas dinámicas del campo literario. A esto
por cierto es necesario agregarle estrategias de difusión de la producción literaria y teórica como la promoción de sellos editoriales regionales, el uso de las posibilidades de internet (páginas, revistas digitales, bancos de datos), la organización de redes y trabajo cooperativo entre instituciones educativas, bibliotecas y organizaciones de escritores; generar circuitos de distribución y
Reflexiones e Investigaciones
provinciales. Asimismo existe una demanda de acciones específicas en relación con los diseños curriculares y la producción de material bibliográfico para los distintos niveles educativos.
En síntesis, el trabajo realizado en esta encuesta, permitió observar los hiatos, los silencios, las ausencias de una comunidad discursiva fragmentada pero a la vez inquieta, interesada, demandante, base más que suficiente para continuar el trabajo iniciado.
La Literatura del Noroeste Argentino
Capítulo II
Pensando la Literatura
en el NOA
La Literatura del Noroeste Argentino
QUÉ LEEMOS, CÓMO LEEMOS.
REFLEXIONES SOBRE CANON LITERARIO, ORGANIZACIÓN Y
TRANSMISIÓN DE LA LITERATURA
Nilda Ma. FLAWIÁ DE FERNÁNDEZ
Universidad Nacional de Tucumán - CONICET
Este trabajo está constituido por reflexiones personales basadas en experiencias docentes sobre “textos canónicos” acerca del canon y de su organización y transmisión, pero que no quedarán en la mera exposición teórica sino que devendrán observaciones acerca de la forma que la práctica de la enseñanza y la crítica de la literatura argentina se van delineando en la diferentes ámbitos escolares, cuyos cambios obedecen tanto a variables contextuales como generacionales, a gustos personales como a múltiples circunstancias sociales, históricas geográficas, políticas, así como a la formación crítica de los que imparten dichas enseñanzas
De estas condiciones una importante estriba en las dificultades para conseguir algunos textos, dado el escaso número de reediciones; en relación con esto es auspicioso observar cómo ahora las editoriales están volviendo a editar títulos que ya no circulaban, a así como a la práctica de probar autores y producciones nuevas mientras visitamos y fatigamos al decir de Borges textos y autores ya clásicos; en fin, estas reflexiones parten y toman como objeto de estudio aspectos de la realidad y de la experiencia.
Ante la inmensa como rica producción literaria, no es un problema menor el pensar cada año qué es lo que vamos a hacer para que nuestros alumnos lean más y con mayor nivel crítico, pregunta que abre un inmenso abanico de espacios a los que hay que cubrir, considerando en primer lugar, que estamos formando tanto ciudadanos con valores si pensamos en el nivel medio como docentes que sientan la pasión y tengan la formación necesaria en el profesorado para la enseñanza media y terciaria.
La pregunta de inmediato trae aparejada la problemática de qué es lo necesario para un eficaz desempeño profesional, pero al mismo tiempo cuáles de los muchos textos como tenemos al alcance para la selección les resultarán significativos en otros ámbitos y a futuro, que a su vez les sirvan de apoyo, de crítica, de fuentes de reflexión una vez fuera ya de las aulas.
Cada área tiene sus propias problemáticas y necesidades; a la vez no podemos dejar de lado, y es justo decirlo dada nuestra amplia experiencia docente, cómo hacemos dicha selección teniendo en cuenta además de lo enunciado, el mayor o
Reflexiones e Investigaciones
Lo que tenemos seguro es que no podemos hacer leer todo, es imposible, tampoco nosotros pudimos hacerlo de modo que la brecha es cada vez mayor. A esto hay que sumarle otro aspecto: lo reducido de un ciclo lectivo agravado muchas veces por la escasa disponibilidad horaria de alumnos abrumados por currículas excesivas. Entonces volvemos a la pregunta inicial: cómo realizamos una selección eficaz, que nos satisfaga y a la vez que satisfaga necesidades de los otros y despierte el placer de la lectura.
Hace pocos días, leyendo una entrevista a Daniel Link encontré un concepto que ratifica la práctica que realizamos desde hace años: “la crisis y reformulación de lo político afecta las relaciones con la literatura”. En este sentido, el concepto de “post-autonomía remite al arte como experiencia en oposición al arte como mercancía. De un modo o de otro, la literatura no puede pensarse separadamente de las grandes tensiones de su tiempo ya porque subordine su lógica a la lógica del mercado (el sistema de grandes premios, el bestsellerismo, etc.) ya porque se proponga como una ética completa, una transformación radical de sí”.
Siguiendo esta línea de pensar la literatura como producto social, podría ensayar una primera respuesta: en general tratamos que aquello que elegimos como objeto de estudio sea lo más representativo posible pero de inmediato surge el interrogante acerca de qué abarca dicho criterio, es decír qué hace que un texto sea más o menos representativo que otro, en qué sentido y de qué valores socio-culturales así como de qué momento político o generacional estamos eligiendo.
Del corpus completo de una época, suponiendo que lo conociéramos exhaustivamente, elegiríamos un camino para nada nítido ni marcado, sino intentando y seleccionando, descartando y volviendo a seleccionar aquellos textos que, según los diferentes miradas fueran organizando un corpus centrado en lo que consideráramos imprescindible desde nuestra experiencia pero, a la vez, sin perder de vista los intereses escolares. Y en ese camino, probablemente iríamos de lo que se publica en los grandes centros culturales, de lo que se considera “literatura nacional” para llegar finalmente, transitando distintos círculos, a lo que nos rodea. A poco de analizar estos criterios tendríamos que reconocer que quizás el camino inverso sería más accesible, interesante y formativo a la hora de promover lectura y comprensión de la realidad.
En este sentido, el canon que Link valora está integrado según la publicación de su artículo en autores como Aira, Fogwill, Gelman, Molloy, Piglia, Luis Gusmán, Saer, Puig, Walsh, Pizarnik, Copi, y el Nunca más. Estos autores que, sin duda alguna tienen reconocido e innegable valor, representan lo que somos solo desde un posicionamiento geográfico particular.
Entonces, en base a qué criterios deberíamos elegir. Aquí yace la base de la organización del canon, elegir y sentir que dicha selección está de alguna manera e institución legitimada.
Según Tomás Eloy Martínez en un artículo titulado “Una mirada sobre la literatura argentina. El canon argentino”, Harold Bloom, catedrático de Yale hacia
La Literatura del Noroeste Argentino
finales del siglo XX, en las dos últimas décadas vuelve a poner en debate el canon de la literatura occidental, tema presente en todo el desarrollo de nuestra literatura. Organización que tiene que ver con un criterio de transmisión de saberes más que de selección por el mero placer de leer, tema que se agudiza desde el momento en que la literatura argentina se constituye como objeto de saber y de transmisión.
Sabemos que en el caso argentino la organización del canon arranca de manera sistemática en la década del Centenario, con la creación de la cátedra de Literatura Argentina y la escritura de los tomos de la Historia de la Literatura Argentina que hace Ricardo Rojas hacia 1916. Uno de los primeros libros paradigmáticos fue Martín Fierro, por su importancia literaria pero además por su valor ideológico al expresar “la vida heroica de la raza” en esos momentos en crisis por los aluviones migratorios. La organización de un sistema así como su ordenamiento abre un camino que atraviesa conocimientos, interrogantes, posibles respuestas, pero, sobre todo, posicionamiento como lectores ante la realidad de la que el docente se siente parte y que, por lo tanto no puede ignorarla.
Sin embargo, como lectores, permanentemente, reorganizamos el canon, ese mapa de lecturas de grandes textos y decidimos cuáles dejar y cuáles excluir. Es decir, lo establecido como valor en un momento particular de nuestra historia no significa que el canon sea inamovible; por el contrario, es un concepto dinámico que funciona en las tensiones histórico-político de cada época y muchas veces se construye teniendo presente más una necesidad, una urgencia que el placer.
Como docentes sabemos que El Matadero, Facundo o Martín Fierro son textos ineludibles del siglo XIX pero ¿y los autores noveles y los propios de cada comunidad? Entonces de pronto el docente no pude menos que plantearse cuántos cánones hay? ¿En cuántos círculos de conocimientos debe moverse y seleccionar? y ¿en qué medida el criterio personal puede ser más fuerte o creativo del que la institución provee?
Así se plantea un espacio de luchas entre poderes diferentes de luchas simbólicas por los criterios de innovación y de tradición es decir, de las transformaciones o de conservación de valores del capital cultural que desatan problemáticas susceptibles de transformarse en el eje de la organización. Estamos de acuerdo en que la supervivencia de esas luchas, no hace sino enriquecer el canon, entendido como un espacio mucho más abarcador de un mero listado de textos. Implica la tarea docente en todo su esplendor
Por ello coincido con Tomás Eloy Martínez en que “aquel enunciado de
Respiración artificial de Ricardo Piglia que dice: “Quién de nosotros escribirá el Facundo” es una pregunta que tiene que ver con la organización del canon y que podría reformularse en cuál de estos textos tendrá el destino central que aún tiene Facundo?”
Reflexiones e Investigaciones
porque circulen en las provincias y no tanto en la metrópolis; los criterios se han ampliado y por supuesto enriquecido.
Pensemos que durante mucho tiempo, se estudiaba la literatura producida y que circulaba en Buenos Aires, lo demás entraba en aquella denominación de “literatura regional”, como literatura de segunda clase, porque no tenía mayor circulación. Este criterio habla de un solo centro y de muchas periferias y en ese contexto de entiende aquella respuesta de Victoria Ocampo ante la pregunta de por qué la revista Sur nunca se había ocupado de Roberto Arlt dijo: “Porque Arlt no se acercó a nosotros”. “Buscar el centro, era la idea del poder en la cultura y estribaba además de la producción, en quiénes escribían sobre ella”.
Por el contrario, y mostrando la evolución de nuestra historia literaria, José Luis Barcia, Presidente de la Academia Argentina de Letras en una entrevista realizada por el diario La Gaceta de Tucumán reconoce que “en el caso de un autor que sale de su provincia tiene la característica particular de volver siempre a ella, aunque no siempre de la misma manera, quizás con alguna alusión, con alguna tonalidad, con un recuerdo”. En este sentido, podemos pensar por ejemplo en Tomás Eloy Martínez al que ya he aludido, o en Daniel Moyano por ejemplo. En todas sus obras, hay algo de sus terruños que abren caminos mucho más amplio que lo meramente costumbrista. Se cumple en ellos, siguiendo a Barcia, “el Mito de Anteo, aquel gigantón de la antigüedad que si lo separaban de la tierra de debilitaba y en estos casos volver a su tierra a tomar contacto con su cultura, con su ámbito, con su hábitat, los reforzaban. Pero no fueron hombres que se quedaron ni remotamente con lo pintoresco del lugar ya que eso hubiera sido una literatura regionalista, solo para turismo. Por el contrario, en ellos la región se abre al mundo, se abre a la problemática del hombre”.
En este punto, sea cual fuere nuestra elección, sería difícil eludir los escritos de Jorge Luis Borges. Este último en su ensayo “El escritor argentino y la tradición” niega ya en las primeras décadas del siglo XX, que la inclusión de ciertos “rasgos diferenciales” fuera suficiente para definir un libro como argentino al afirmar “nuestro patrimonio es el universo”.
Fue un enunciado que marcó a partir de ese momento una nueva postura acerca de nuestra literatura así como la manera de afrontarla y sin duda influyó sobre la literatura posterior. El costumbrismo ya no podía seguir siendo el eje descriptivo de la realidad del país, por el contrario Jorge Luis Borges afirmaba con la fuerza de un enunciado dicho casi al pasar que la cultura argentina podía apropiarse sin complejo de inferioridad alguno de “toda la cultura occidental”. De esta manera, permitió entender las infinitas maneras de decir el país tanto en Macedonio, en su propia obra en Alejandra Pizarnik desde el centro cultural metropolitano como en Castilla, Héctor Tizón, o Ardiles Gray desde otras geografías.
Como lo explica Tomás Eloy Martínez “poner distancia, volverle las espaldas al lector era la marca de lo literario de un texto hasta mediados del siglo XX. Motivo por el cual a comienzos de los 70 la obra de Puig fue leída cautelosamente ya que encabezaba la lista de best seller y dedicaba toda su atención a los aspectos
La Literatura del Noroeste Argentino
sentimentales aún cuando fuera desde lo paródico. Pero el reconocimiento llegó y con fuerza a la vez que abrió nuevas puertas a la escritura y llegó por obra de la legitimación lectora por sobre todo otro criterio”.
Creo que los escritores en las últimas décadas del siglo XX y comienzos del actual han logrado unir literatura y público fortaleciendo el contacto, sin el prejuicio de considerar que ser objeto del mercado cultural implique poca calidad estética. Es decir, la literatura amplíó sus límites a espacios impensados, dejó de ser para iniciados y llama a todos a practicarla y a leerla desde diferentes posiciones, desde diferentes conceptos de escritura, desde diferentes visiones y realidades. Pensemos en este sentido en el éxito de Washington Cucurto o de la editorial Eloísa cartonera.
Al respecto coincido con Marcelo Gioffré: “1986 año de la muerte de Borges traza otra línea demarcatoria. Borges despertaba parricidas e incitaba militancias exacerbadas. Su muerte sumió la literatura en la perplejidad metafísica. Por un lado un amplio grupo de escritores se habían formado a su sombra como Piglia, Rivera, Saer, era un paradigma ineludible. Los que se iniciaron en las décadas del 90 y del nuevo siglo van organizando sus textos con nuevos paradigmas, que no sólo reformulan la literatura sino más bien hablan de una nueva Argentina”.
Pero aquí lo que hay que romper es cierto excesivo acatamiento a formas tradicionales de organizar de programas y seleccionar textos y autores sin profundizar en los aportes de cada uno de ellos a la formación del lector. Esto no significa plantear un sistema dentro de otro sino por el contrario, la organización de nudos de redes de un polisistema que permita la interconexión, sin darle a esos puntos de intersección valores jerárquicos de unos sobre otros.
Sin embargo, creo que también deberíamos desde nuestra posición de provincianos hacer el mea culp,a de no prestarle muchas veces la suficiente atención a lo nuestro, a los que nos y que sería de fácil acceso para los estudiantes a la vez que enriquecería el medio con la difusión de creaciones locales.
En este sentido, creo que el canon entonces, deberá ir reorganizándose en cada momento con textos nuevos que junto con otros buscados para su relectura suscitan siempre cuestionamientos, asedian respuestas, plantean incertidumbres más que certezas y sobre todo establecen una libre relación entre autor y lector y como reclamaban los escritores reunidos en el Encuentro del Bosque en la década de 1980 el canon es el derecho a armar la propia biblioteca.
Para finalizar, mi visión sobre la enseñanza de la literatura tiene que ver más con el concepto de un corpus armado de troqueles que de un todo ya hecho y transmitido sin tomar en consideración sus aportes a la reflexión sobre la realidad que nos toca transitar, como tampoco de centros problemáticos que puedan dialogar en distintos momentos históricos, de modo que el pasado y el presente se entrelacen, se interpreten, se proyecten. Importaría, pues, instaurar diálogos alrededor de lecturas y de representaciones culturales que, sin duda, tienen que ver con el dinamismo de los roles identitarios de la sociedad.
Reflexiones e Investigaciones
Al organizar el canon cada año, pensamos que deberíamos tener presente la literatura como un discurso social que entraña estudios específicos de su organización estética pero al mismo tiempo maneras de leer, de observar mediante dicha lectura la proyección de otros discursos, en fin de desocultar otras significaciones. Eso permitiría ver recurrencias, parodias, alusiones y elusiones, de tensión dinámica entre centros y periferias. El sentido de unidad aparecería sin ser forzado mediante la lectura de ejes que se pueden manifestar de diferente manera, ya explícita, ya implícita y que se leerían tanto desde el centro como desde los atisbos de márgenes, periferias, de incertidumbres, de diálogos de épocas.
Quizás deberíamos dejar de lado la tarea más fácil, la de una historia de la literatura; sin embargo, no la descartamos como tal, por el contrario, sería una instancia de consulta permanente dada la necesidad de apelar a ella como modo de organizar la matriz temporal en la que realizaríamos recortes desde otras posiciones que no sean las meramente cronológicas.
Anudaríamos corpus por problemáticas, como las representaciones culturales de identidades, de la escritura del pasado que implica no sólo la historia sino los géneros y subgéneros, posiciones diferentes como la biografía, la novela, el cuento, el ensayo o de las representaciones de la literatura central y periférica. Ahora en cada caso, habría un punto de partida: la primera visión que sobre cualquier problemática se haya dado y a partir de ella las rupturas y las tradiciones, las formas de establecer los diálogos.
Creo que ello habla ya de un abordaje de mucha libertad, de la amplitud necesaria para tratar autores y textos considerando lugares y estéticas pero no como periféricos sino como lecturas novedosas, todas partes del corpus nación.
La Literatura del Noroeste Argentino
LITERATURA ARGENTINA/ LITERATURA REGIONAL
DEBATES Y DESAFÍOS
Amelia ROYO
Universidad Nacional de Salta
Un mapeo que contemple las instancias de lo nacional/regional/local supone hacerse cargo de que el trazado curricular para las escuelas nacionales fue uno, y ello trajo aparejado largos años de una disciplina monolítica en torno a los hitos histórico culturales , tantas veces coincidentes con las estéticas de una periodización colonizante- Barroco, Neoclasicismo, Romanticismo, Realismo, etc.
No obstante hay que saber que los años sesenta trajeron consigo aires nuevos respecto de la conformación del canon, no sólo por modificar el gusto de la cultura dominante como efecto del acceso a la postmodernidad, actitud manifiesta en cierto interés por el rescate de lo popular y aspectos de las tradiciones 1[1] más recónditas, sino, y esencialmente por una transposición del protagonismo del interior en lo político, al plano del campo cultural. El desmantelamiento de la industria con sus consecuencias y la censura ejercida sobre temas sociales constituyen una cantera imaginaria del subdesarrollo e induce escrituras desesperanzadas cuyo locus es el interior.
Siento que puedo decir bastante poco sin reconocer que el trabajo de Victoria Cohen Imach –me refiero a su libro De utopías y desencantos (1994) – ya analiza un paulatino desplazamiento del centro, lo dice apelando al marco teórico de Raymond Williams:
La conciencia de la periferia, que recupera la historia del Interior y sus características tradicionales y míticas en los sesenta, se correspondería con la forma residual “alternativa” respecto a la cultura dominante, que Williams distingue de la residual “activa” en la que el pasado es usado en función de la cultura oficial (Cohen Imach, 1994: 94)
En este libro de Cohen Imach se relevan varios fenómenos que contribuyen a la modificación del sistema literario argentino, pero yo quiero detenerme en la política del Centro Editor de América Latina merced a la cual se conocieron, a nivel educativo, pero también a nivel masivo muchos escritores del interior: Manuel Castilla, Juan José Hernández; Tizón, Moyano, etc. Siguiendo a la crítica tucumana reconozco la enorme importancia de algunos medios masivos como revistas del tipo de Primera plana y Crisis, en la difusión de textos y autores hasta el sesenta
Reflexiones e Investigaciones
desconocidos. Influyeron, sobre todo porque Primera plana otorga, por aquellos años, un premio de novela, hecho que contribuye a la consagración del mendocino Antonio Di Benedetto, por ejemplo.
A la hora de relevar antecedentes de los actuales estudios de literatura regional será necesario atender a los trabajos ya existentes, sirvan de ejemplo algunas referencias:
- La noción de “ámbitos” propuesta por Raúl Augusto Cortazar y el abordaje de la novela por regiones, según Carmelo Bonet, ambos en la Historia de la Literatura Argentina dirigida por Rafael Arrieta, 1959
- La concepción de “región exterior” y “región interior” trabajada por Edeweils Serra, expuesta en Actas del Simposio de Literatura Regional, Salta: UNSa., 1978; o la noción de “región vivida”, tal lo que propone José Luis Víttori en Literatura y región, Bs.As.: CELA (Centro de estudios de América Latina), 1982
- Los aportes de Eduardo Romano en sus numerosos trabajos sobre la cuentística regional, editados oportunamente por el Centro Editor de América Latina , como colección Capítulo y luego recogida por la Historia de la Literatura Argentina en su versión de la década del ´80. (en esta ocasión bajo la dirección de Susana Zanetti)
- Los aportes de la Universidad de Rosario, de la Universidad de Cuyo, de Jujuy, de Salta, a través de numerosas publicaciones que no se mencionarán por excesivas2[2].
En el marco de las literaturas regionales, y en la recuperación del propósito de revisitarlas se hace necesario traer al ruedo el razonamiento de estudiosos del tema de las nuevas promociones.
Es el caso de Pablo Heredia para quien todo texto es regional puesto que registra, explícita o implícitamente, significados de alguna cultura diferenciada; pero entonces cabe el interrogante acerca de esa diferencia que acontece respecto de un referente o contenido ajeno a los ingredientes de esas prácticas definidas como regionales. Dando por válido este discurrir convenimos en que la literatura argentina transita por dos rumbos: el de los textos identificables con la Capital o centro, en tanto zona catalítica del país, y en otra dirección discursiva está la literatura alimentada por voces de diversas regiones, en sus múltiples particularidades socio-culturales (Heredia, 1994: 13)
Ingresa en las consideraciones que anteceden la variable voz como componente referencial del discurso regional. Pero la voz se constituye de los discursos sociales, factores que existen literariamente hablando sólo a partir de la instancia del
2[2]
Cabe, sin embargo, establecer que este avance debería evitar el relevamiento de aquellos nombres ya suficientemente consagrados y difundidos por el mercado editorial. Ejs. El jujeño Tizón, el tucumano Tomás E. Martínez, el chaqueño Giardinelli, el santafesino Saer, el cuyano Di Benedetto, el riojano-cordobés Daniel Moyano, etc. Hacerlo sería no interpretar que de lo que se trata es de avanzar sobre lo desconocido o poco trabajado, sin que esto nos lleve a ingresar lo irrelevante.
La Literatura del Noroeste Argentino
reconocimiento, esto es: de una conciencia de lectura que se autodetermina como situada en hecho y dicho, del aquí-ahora de la apropiación sígnica (Heredia, 1994: 14-16). La voz, entonces, supone un elemento articulador de significados culturales y de sentido, pasibles de ser incorporados a la tradición local, merced a la mediación de la lectura como dispositivo de reconocimiento.
Estos conceptos formulados por el crítico cordobés, muy en la órbita de Yuri Lotman3[3] no difieren demasiado de lo que propugna Ricardo Kaliman alrededor de los mismos años, cuando estima la necesidad de revisar la fórmula escritor regional –a propósito del poeta Manuel J. Castilla y de los narradores Carlos Hugo Aparicio y Nicandro Pereyra . Su planteo desbroza los a priori de que la literatura se produce en un espacio, pero no se trata sólo del soporte físico-geográfico del que escribe, antes bien es un espacio social que incluye la comunidad de lectores. Ergo, escritor regional traduce escribir en, escribir sobre, pero esencialmente escribir para
(Kaliman, 1994, 7).
Dicho así el lugar donde se escribe es común con el lugar para quien se escribe. Hasta aquí en un todo de acuerdo con Kaliman, es posible cruzar este razonamiento con el de Pablo Heredia ya que la acepción lugar resulta homologable a voz, por cuanto, en el fondo estamos recalando en el conocido concepto de lugar de enunciación y lectura - como respuesta del enunciatario.
La región –en su abarcatura restringida o trascendiendo fronteras físico-políticas- depende de la percepción y de la vivencia. Es, por lo tanto subjetiva, pero el sujeto de escritura no está escindido del espacio social, como no lo está el sujeto que lee y se reconoce.
En el caso de las ficciones históricas considero que la clave de la regionalidad estaría más en el qué, es decir en el tema histórico, en la selección de actores y de datos contrastables con la historiografía. En cuanto al para quién el texto histórico literario excede un lectorado y una crítica circunscriptos a lo regional, muy por el contrario la factura discursiva en sus aristas de poeticidad pulsional desacraliza la historia de la región para proyectarla a horizontes más acostrumbrados a una mayor sublimación, aún de verdades de los archivos parroquiales.
Tengo clara conciencia de que hay importante producción bibliográfica 4[4] que contribuiría a diseñar el mapeo, acudiré, sin embargo a mi propia experiencia en la evaluación de lo que considero un interesante progreso hacia el equilibrio entre centro y periferia. Por mi parte y ya sin el dispositivo tutor de otros analistas veo en la década del sesenta la irrupción del fenómeno de una difusión crítica que emerge en los circuitos académicos de las provincias, un ejemplo paradigmático es el de la
3[3]
Sus notas remiten a Lotman, Y. y Escuela de Tartu, Semiótica de la cultura, Madrid: Cátedra y a Estructura del texto artístico, Madrid: Itsmo, 1978.
4[4]
Pienso en el libro de Zonana, Víctor G.(Dir.-editor) y Molina, Hebe (Co-directora) Poéticas de autor en la literatura argentina (desde 1950), Bs. As.: Corregidor, 2007. Un párrafo del Prólogo me parece
Reflexiones e Investigaciones
Universidad de Rosario, más o menos por la misma época despega Mendoza leyendo y escribiendo crítica sistemática sobre sus escritores 5[5]. En los años setenta el Centro de Estudios Latinoamericanos (CELA) dirigido por Graciela Maturo recoge, para las páginas de la Revista Megafón, reseñas y monografías sobre escritores del interior, con el criterio de integrar esa producción al ámbito de las regiones de América Latina.
Como un desprendimiento del CELA surge en Salta el Grupo de Estudios Literarios (GEL), espacio que se avoca al estudio y promoción de los poetas de Salta. Pero en su agenda de trabajo Zulma Palermo –la directora del GEL- incluye intercambios con varias regiones: Buenos Aires, el NEA y el litoral. Me hago cargo de que no debo convertir mi exposición en un sumario de este “foquismo” cultural pro desplazamiento del margen hacia el corazón del canon. Sería inútil porque la realidad es que ese alzamiento federal nunca fructificó lo suficiente para horadar el rígido cerco de la literatura nacional. Si existen algunos escritores de procedencia regional que son notados y anotados por los actuales diseñadores del constructo literatura argentina, es porque brillaron con luz propia con cierta independencia del aparato institucional, me refiero a nombres como Tizón, Saer, Tomás Eloy Martínez, Mempo Giardinelli, Angélica Gorodischer, Juan L. Ortiz u Olga Orozco, entre algunos otros.
El eje de la problemática
Convengamos en que si la Literatura Argentina es un saber no estará desacertado citar a Michel Foucault cuando manifiesta:
Desde el momento en que se puede analizar el saber en términos de región, de dominio, de implantación, de desplazamiento, de transferencia, se puede comprender el proceso mediante el cual el saber funciona como un poder y reconduce a él los efectos. (1992 :119)
Lo dice en el marco de una entrevista que le realiza la revista Herodote, en París, en 1976 6[6]. Las preguntas están orientadas a demostrar la ausencia de la Geografía como ciencia en la Arqueología del saber que recorre el pensamiento foucoultiano, pero en su desarrollo el encuestador demuestra la presencia de metáforas espaciales que no excluyen vocablos como “región”, ni “paisaje”. De esta deriva teórica es posible articular mi argumentación con enfoques críticos que han considerado la variable paisaje en tanto origen de lo que conocimos como “regionalismo” –ismo que no definiré aquí por obvio- pero que permite traer a colación casos muy característicos como lo son los de Juan J. Saer y Héctor Tizón.
5[5]
Cattarossi Arana, Nelly, Liteatura de Mendoza (historia documentada desde sus orígenes a la actualidad) 1820-1980, Mendoza: Inca Ed., 1982; cito solamente un caso de consulta general, pero la producción es, tal vez, de las más ricas y variadas, muy respaldada por la Universidad Nacional de Cuyo.
6[6]
La Literatura del Noroeste Argentino
A propósito del primero se ha conjeturado un “regionalismo no – regionalista” 7[7] como lo prueban permanentemente los dichos de los personajes saerianos, o los propios cuando el enunciador se aúna con el sujeto biográfico en los ensayos. Para caracterizar a Saer la crítica que ingresa en un material tan canónico como canonizador cual es la Historia Crítica de la Literatura Argentina dirigida por Jitrik, sostiene:
El paisaje en esta obra, naturaleza literaria cuyo gesto es la reinvención del espacio físico, es la topografía. Geografía de la escritura, y no escritura de la geografía. Es un espacio construido, no-determinista, cultural (…) un entre-dos que inquieta porque desestabiliza y vuelve extraña a la literatura nacional (Foffani y Manzini, 2000: 273)
Según venimos vivenciando desde el ejercicio de la cátedra y aún desde los diccionarios, una problemática se diferencia de un problema porque la primera no tiene clara resolución, es un conjunto de problemas que se enmarañan a punto tal que no es posible encontrar salida. Tal vez el eje de la problemática es el lexema /regional/ y la problemática propiamente tal radica en poder deslindar la abarcabilidad o composición de la Literatura Argentina habida cuenta de su histórica conformación desde el centro, versus los intentos regionales por ingresar o imponer algo de lo genuinamente producido en Cuyo, la Patagonia, la Mesopotamia, en fin, el Noroeste.
Aunque nuestro benemérito Ricardo Rojas haya destinado no pocas páginas a los escritores de provincia en el Capítulo Preliminar 8[8] de su volumen Los
Modernos, la vera historia es que se trata de un panorama histórico cultural – con acento en la historia de la instituciones – y dista de ser una propuesta de autores canónicos, en todo caso la reiteración de nombres como Fray Mocho, Olegario V. Andrade y algún otro, permite conjeturar acerca de la valoración canonizadora; Rojas sitúa a Olegario V. Andrade como entrerriano pero destaca su producción en el Capítulo “Poetas Laureados” , en cambio es notoria la importancia que concede a un Martiniano Leguizamón como autor que tematiza la región entrerriana en
Montaraz. Quiero decir con esto que Rojas no confunde escritura de provincias con lugar de nacimiento.
El párrafo que resulta notoriamente taxonómico es aquel que entroniza algunos títulos paradigmáticos:
…y dejó [J. M. Gorriti] en La tierra natal un libro tan de Salta como lo es
Mis montañas de La Rioja, o Recuerdos de provincia lo es de San Juan, aunque sea inferior a ambos como factura literaria ( Rojas, 1922: 85)
7[7]
Expresión que acuñara Beatriz Sarlo, a propósito de Juan L. Ortiz y que retoman Foffani, E. y Mancini, A., “Más allá del regionalismo: La transformación del paisaje”, en La narración gana la
Reflexiones e Investigaciones
Inversamente el estudioso interpreta el despojo identitario que significa la capitalización de Buenos Aires cuando afirma: “La pampa de Buenos Aires ha perdido hasta el recuerdo de su genio tradicional, fuente de la literatura gauchesca (…) Dijérase que al arrebatarle la capital histórica se le robó el órgano de su conciencia” (Rojas, 1922: 12)
Lo que puede la teoría
La literatura es un campo de intersección que funciona como el sistema educativo, acaso el más regulado de todos. Si nos hacemos cargo de que :
El profesor es el compilador, el homologador y el confirmador del prevalecer, donde y cuando ese prevalecer haya existido (J. Dubuffet citado por Bombini, 2004: 347)
Habrá que empezar a ampliar el terreno de lo estudiable a riesgo de perder la visibilidad del todo. Y en ese sentido tenía mucha razón Nicolás Rosa cuando postulaba la diferencia entre Literatura Argentina y Literatura Nacional 9[9], arriesgando para la primera adjetivos como “local, platense y virreinal” en cuanto funda topos y retóricas y se reproduce por estirpes y linajes (1999: 89). Si en la concepción del crítico rosarino el sistema depende de “alianzas y pactos políticos de lectura”, los agentes del sistema – es decir los profesores- no podemos ignorarlos. Es por ello que cobra tanta importancia en la formación universitaria la implementación del aparato teórico capaz de dar respuesta a problemáticas aparentemente irresueltas.
Lo que voy a proponer no constituye una novedad, accedimos a ello en 1994, desde entonces el primer mundo habrá elaborado otros dispositivos, no importa cuáles, como profesora me atendré a la prerrogativa del “aplauso por el prevalecer”, y es que al menos entre nosotros - me refiero a la Universidad de Salta- ha prevalecido la teoría del polisistema, cuyo exponente más legítimo es Itamar Even Zohar.
Entiendo que esta solución teórica es compatible con otras del tenor de la semiótica de la Cultura de Yuri Lotman y los estudios sobre el campo literario de Pierre Bourdieu, entre algunas líneas más, y que desde su despegue en Tel Aviv ha ido ganando consensos académicos tanto europeos como americanos (Iglesia Santos, 1999: 9). Por mi parte intento adecuar los principios polisistémicos a la construcción que aquí se revisa. Me inclino a su favor porque se trata de una concepción abierta, dinámica y heterogénea cuya eficiencia depende de “nuestra habilidad para hipotetizar una ´fructífera´ red de relaciones” (Even Zohar, 1999: 61)
9[9]
“La literatura nacional es un sistema nacional, estatal de la literatura argentina, donde se organizan por lo menos dos subsistemas: a) géneros, obras, autores; b) regiones, provincias y zonas (litoral, norteña, sureña, etc.). Este sistema se funda en alianzas y pactos políticos de lectura (...). Produce una historiografía bífida : nacional/regional; conservadora/moderna; exegética/revisionista, que por momentos se oponen y se contradicen... (1990: 88)
La Literatura del Noroeste Argentino
La interdependencia Nación-Región trae consigo la posibilidad de más de un centro para el sistema, hecho que a la vez instaura la idea de relaciones concurrentes. Cuando los estudiosos de la literatura –sostiene Even Zohar- adoptan la hipótesis del polisistema deben allanarse al reconocimiento de cuantas vertientes existan porque ello supone “una condición sine qua non para el entendimiento adecuado de cualquier campo semiótico” (antologizado por Altuna-Palermo, 1996: 61)
De la teoría a la operatividad
Dejé para el final la propuesta de un proyecto complementario de todo lo que se inicie con miras a conocer la producción de NOA. Si bien estamos de acuerdo en abarcar lo que más nos sea posible en el tiempo y en el espacio, deberemos hacernos cargo que abarcar las seis provincias del NOA es ya una meta casi inalcanzable. Pese a esta dificultad mi presentación apunta a aventurarnos en el trazado de una red que vincule docentes-investigadores de una universidad por cada región, capaces de asumir el compromiso de gestionar intercambios institucionalizados, el circuito debería poder beneficiar a escritores y a estudiosos , por cuanto ese flujo podría multiplicarse en progresión geométrica.
Más que de método es factible hablar de una propuesta operativa consistente en:
a) Contactar las cátedras de Literatura Argentina – o de Literatura regional donde la hubiere - a Universidad del Comahue, Universidad de la Patagonia Austral, Univ. de Córdoba, U. de La Pampa, U. de Rosario; U. de Cuyo, U. de San Luis, U. de Misiones, U. de Bahía Blanca, Universidad de Formosa, etc.[se nombran aquellas con las que ya hay un contacto o existe el vínculo incipiente que debería fortalecerse. ] A la inclusión del total puede aspirarse como el sumum , pero también como la utopía en una primera etapa.
b) Gestionar institucionalmente el intercambio de profesores para el dictado de un curso intensivo sobre casos insoslayables de producción regional.
c) Tener presencia con trabajos (proyectos por iniciar / proyectos en marcha a través de avances de / proyectos terminados / publicaciones de los últimos 5 años) de los investigadores de literatura de las regiones en el XIV Congreso Nacional de Literatura Argentina 2011 (en el Chaco).
d) Gestionar ante los organizadora de dicho Congreso se incluya en la programación una Comisión de Trabajos y Proyectos sobre literatura de las regiones y de las provincias argentinas, orientada básicamente a convocar a los directores e investigadores a armar una bibliografía fundamental de trabajos académicos ya editados sobre periodizaciones de literatura provincial y/o regional argentina.
Reflexiones e Investigaciones
Red. También se propondría acordar allí mismo la preparación inmediata de un cronograma posible de actividades académicas 2012 .
Esta acción supondrá iniciar y agilizar operativos trámites y/o convenios interinstitucionales (colega visitante / institución anfitriona) con el fin de que el / la colega visitante exponga sobre la literatura de su provincia / región a través de un seminario o de un encuentro para intercambiar conocimiento construido de su provincia o región; o para debatir categorías literarias problemáticas en relación con nuestras literaturas no centrales. Esto supone determinar previamente durante el proceso organizativo la finalidad de tal intercambio, sus destinatarios, su relación con el conocimiento científico, etc. (o sea: ¿para qué todo esto?), y volcarlo sintéticamente en texto para ofrecerlo a la universidad anfitriona 10[10].
Bibliografía
Cohen Imach, V. (1994) De utopías y desencantos. Campo intelectual y periferia en la Argentina de los sesenta. Tucumán: U.N.T. e Inst. Interdisciplinario de Estudios Latinoamericanos.
Even Zohar, I. (1999) “Factores y dependencias en la cultura. Una revisión a la teoría de los Polisistemas”, en VVAA. Teorías de los Polisistemas, Madrid: Arco/Libros, 1999.
Even Zohar, I. (1996) “Polisistemas: Procesos y procedimientos” en Antología 1. Altuna y Palemo, Literatura de Salta. Historia socio-cultural, Salta: CIUNSa.
Greimas, A. J. y J. Courtés (1982) Semiótica. Diccionatio razonado de la teórica del lenguaje. Madrid: Gredos.
Heredia, Pablo (1994) El texto literario y los discursos regionales. Propuesta para la regionalización de la narrativa argentina contemporánea, Córdoba: Argos. Iglesias Santos, M. Estudio Introductorio a Teorías de los Polisistemas , op. cit
Kaliman, Ricardo (1993) “La palabra que produce regiones”, en Cuaderno de cultura No. 1, Salta: Banco Credicoop.
Lyons, J. (1995) Semántica lingüística. Barcelona: Paidós.
Rojas, Ricardo (1922) Los modernos, V.4 de Historia de la Literatura Argentina, Bs. As.: Coni.
Rosa, Nicolás (1991) El arte del olvido, Bs. As.: Puntosur Literaria.
10[10]
Se deja constancia de que la enumeración última es el resultado del diálogo que ya sostenemos con la representante de la Universidad de Formosa, Dra. María Esther Gorleri.(2008-2010)
La Literatura del Noroeste Argentino
LA LITERATURA SANTIAGUEÑA EN LAS ÙLTIMAS DÈCADAS:
ALGUNAS LÌNEAS Y AUTORES
Graciela CÓRDOBA
Universidad Nacional de Santiago del Estero
Las investigaciones más recientes en el campo de las ciencias humanas, filosofía, antropología, literatura, sociología, lingüística, semiótica, nos ofrecen instrumentos eficaces para el apoyo de las lecturas críticas que intentamos. La productividad de los estudios de la cultura y los textos en Lotman, Prigogyne y Even Zohar, han retomado, contemporáneamente a estudios latinoamericanos, algunas nociones como las de memoria y olvido, la conjetura y la anticipación en las prácticas sociales. La descentración del sujeto y su recuperación desde ningún centro, flujos móviles e intermitentes, dicen lo que estuvo desde muy antiguo en el pensamiento de la cosmología andina, su unidad y multiplicidad cultural.
En el marco, en su sentido crítico, frame, de estos estudios me remito al trabajo de Zulma Palermo (1), quien historizando los paradigmas históricos del pensamiento latinoamericano, pone en diálogo el pensamiento sociocrítico de Edmond Cros, con los de Cornejo Polar, Hugo Achúgar, Ricardo Kaliman y otros críticos e investigadores.
De manera que al momento de trabajar en el corpus de textos hasta ahora analizado, puedo proponer algunas cuestiones, surgidas del deslumbramiento producido por la lectura de la conferencia de Duncan Wagner,(2) de 1932, sobre La Civilización Chaco-Santiagueña, en ocasión de presentar resultados de trabajos arqueológicos iniciados en 1927. Al realizar detalle de la importancia de la cerámica y el tejido en los restos observados, dice: “Una verdad…se impone a nuestro espíritu, y es que, desde las llanuras del Chaco hasta los valles andinos, caminamos sobre el polvo de imperios desaparecidos” (pág.19).
En el momento de este recorte, acerco textos que de manera aleatoria fueron llegando a mis manos en estos años, tarea nada fácil para quien haya intentado una búsqueda de producciones de autores de. Noroeste argentino.
En estado de la cuestión, la literatura de la zona participa de las caracterizaciones generales que realizan críticos como Josefina Ludmer, en cuanto a la pérdida de autonomía del discurso ficcional desde los años noventa (3) También en este recorte hay algunos textos que podrían transcurrir en cualquier ciudad, de escritura urbana. El territorio no parece construírse como identidad en algunos casos.
Reflexiones e Investigaciones
una literatura de mercado que se piensa autónoma, que trabaja para los grandes premios literarios, para las escuelas y las literaturas “postautónomas”, experimentales, que se plantean las grandes obsesiones del arte: el presente, el cuerpo, la relación con el sí mismo. Beatriz Sarlo habla de la literatura del pasado reciente frente a las literaturas etnográficas, con una mirada crítica a la retórica del testimonio frente a la argumentación.
Los textos objeto de este trabajo han sido publicados entre 1982 y 1999. El primero de ellos en orden cronológico lo fue en una editorial de Buenos Aires (6).
Alberto Alba, autor de Corte de la memoria, tuvo una actividad relevante como editor de textos que en ese momento, década del 60, podían disponer de escasos lectores. Publicó El frasquito de Luis Gusmán y Segrebondi retrocede de Osvaldo Lamborghini, además de textos de Germán Garcìa, discípulo y amigo de Oscar Massotta, reconocido por su introducción del psicoanálisis en la Argentina.
Asì es que también Santiago del Estero participa de un campo intelectual lateral aún en Buenos Aires y de alguna manera de una red de comunicación donde la literatura construye encuentros y copresencias, en este sesgo distanciado de la “cultura elevada”.
Los cuentos que integran el texto podrían dar cuenta del corte producido en la literatura de la década con la línea hegemonizante del realismo mágico; si bien hay en algunos una designación del espacio al modo léxico y casi alusivo de aquel estilo, existen operaciones de escritura que ordenan estrategias diferentes .
Avanzan y retroceden no sólo en cortes de tiempos metatextuales o de presentes de enunciación, también en irrupción de formas textuales otras; el cuento
Diario de separación, finaliza en una poesía o ella se entremezcla en el cuerpo textual en referencialidad a Fabio, en diálogo con la retórica de la poesía amorosa gongorina a modo de estilización, procedimiento caro a su contemporáneo Lamborghini.
El deslizarse continuo de estilos, estrategias y enunciados nos llevan también a una problemática propia de la literatura del NOA, en tanto la mirada se interese en la manera en los textos pueden reconocerse como parte de ella. Si bien los cuentos del texto aludido construyen un paisaje, no podría afirmarse que remiten a Santiago del Estero, no sólo por la inexistencias de lexemas o semas que lo precisen, sino también por la marcas de lecturas de escritor culto, en tanto prototipo del escritor urbano. Hay nominaciones concretas, Buenos Aires, Luján, Mercedes, pero como parte de ese deslizarse nómade.
En Fronteras, desde un texto base en la literatura argentina, el hombre de campo y sus rasgos de cuchillo y coraje, el orden de las acciones se invierte, desde la escena donde es acuchillado un animal, sin mayores explicaciones, “no sé si son subversivos o maricones” (pág. 63), pasa al asesinato porque sí. “Ninguno de los dos gritò cundo un hombre les amarró las manos y otro les amarró, dijo “las patas”. (pàg.64).
La Literatura del Noroeste Argentino
Además de la analogía que traza con las muertes, asesinatos y desapariciones que se empiezan a investigar en la Argentina, también me interesa aproximarme hacia otras apreciaciones: la pertenencia a un universo simbólico que los textos de la zona delimitan de variadas maneras. En Diario de separación, la presencia de la copla y el soneto, como formas arcaicas, establecen y dan forma a una diseminación de una manera de decir, de mirar, casi evanescente en este caso y más visible en otras: Ya no estás más en mi casa/ yo no sè cuál es tu suerte/ pero detrás de mi sombra/ te anda siguiendo la muerte.(pág.39) .
Esta tematización y su género, hacen visible la supervivencia de coplas tradicionales de variante española alrededor de la muerte y la casa, artefacto cultural fuertemente enraizado en la cultura del los valles de la zona, no sólo en formas escritas sino también en la copla cantada cuyo ritmo mantiene .
En 1987 se publica en Sigma, una editorial santiagueña, el libro de relatos de Carlos Manuel Fernández Loza,(7). Los cuentos reunidos en Para el fuego, nos permiten acercarnos al planteo de Mukarovski (1977) y contemporáneamente al de Bajtin, en cuanto a los modos sociales de funcionamiento del arte en la cultura. En el funcionamiento de estos textos es visible una dinámica cultural y los usos de la memoria en diálogo, en reflexión, como dispositivos pensantes.
Los cuentos podrían agruparse desde una línea temática vinculada a los seres que habitan un paisaje desolado, en tristeza pero con la compañía de una madre, una abuela, tías; hay un orden de lo familiar donde predominan las mujeres. Vidade sapos, A ver pasar el tren, Rosario, Francisca, Malila, Dorotea podrían constituír una serie en la que los enunciados son minuciosos en las descripciones y medidos en la sintaxis con la que comparte una puntuación canónica, escasa en diálogos, casi una voz patriarcal.
Una segunda serie se forma por la construcción de escenas de guerra en diferentes tiempos históricos. El relato Vargas retoma el suceso histórico de la batalla desde la enunciación de un narrador que va aproximando su muerte no con datos sino por metonimia, por indicios. Juan Isabel Vargas, morirá como un héroe cansado y las claves están en el destino del héroe trágico, no puede retroceder. El hecho histórico conocido como la batalla del pozo de Vargas muestra un momento clave en que la historia de las provincias pudo haber sido diferente, la imposibilidad entreteje en el relato otras variables lexicales que anclan en la zona simbólica y linguísticamente: la sequía, el jume, ”volver al surpor el chaco…”,el desierto, La Rioja, Catamarca,, “sumergidos en el continente, alucinados habitantes de la historia haciéndose, Fatalmente.” (pág.54).
No puedo dejar de referir la apropiación de otro discurso histórico cuya raigambre es de una fuerte implicancia social, cultural, discurso de polemos y heterogeneidad en nuestro país. Que los muertos entierren a sus muertos (pág.75)
toma los relatos más susurrados, interdichos de la llegada de Eva Perón a la ciudad, sin alternativas. La construcción va rodeando, cercando una historia mínima. (8). Esta
Reflexiones e Investigaciones
vez una canción...” desde ese murmullo en el que mezcla escenas eróticas de cierta sordidez, incoherencias a media voz, un día ”le dijeron hay que esconder el cadáver…no adivinò ni supuso…el peregrinaje macabro con el cadáver a cuestas…arrastrando el ataúd sin sepultura”. El relato demanda un receptor que reconozca en el nivel discursivo, los sintagmas fijos y lexías, los ideologemas en los que como comunidad materializamos las modalidades de una inserción histórica. La inexistencia de nombres propios y circunstancias, la indeterminación en la construcción del personaje y del sujeto de la enunciación sólo hace posible la remisión a imágenes de una tradición gestual, de un imaginario social. “ Las fotos…las de eterna sonrisa y el traje cuadrillé que Paco diseñó para los días de esplendores y orgullos…el beso de hada o el puño levantado…(pág.89). El relato circula en torno al murmullo, a lo entredicho, interdicho diría un estudioso lacaniano, juega el orden de la comunicación propia de los momentos históricos del silencio o de la modalidad de la conversación propia de nuestra zona.
Uno de los últimos relatos, Para el fuego, opera en el nivel de las formaciones de un estrato residual (Raymond Williams: ), en que los textos formados en el pasado se encuentran activos en el presente. En este caso se arma una escena en diálogo entre la leyenda de la Telesita y la preparación de una adolescente para salir a bailar. La leyenda circula continuamente en diferentes dispositivos culturales en versión oral, en cantos, en tono de baile como chacarera.
El narrador, nuevamente en modalidad pasional toma el texto base tal cual es narrado en la comunidad y elabora un texto sin mediaciones entre fábula, leyenda y relato. Hay una adolescente que toma un baño y desde ese momento el calor se manifiesta como significante plurivocal y polisémico hasta culminar en el incendio en el que muere en un boliche bailable. Los significantes remiten de manera imperativa de la leyenda al relato, se explicitan los pasos del rito pero la referencia al mito se invierte en la ofrenda de otros jóvenes para nuevos fuegos. Es reveladora la manera en que un texto ligado a una memoria cultural, (Lotman,1987) activa como programa de conocimiento, otras zonas en un dinamismo que se va volviendo polivalente.
Igual que el anterior, Jorge Rosenberg publica el Libro del Zoco I en la editorial, Sigma, en 1997. (9) En poco tiempo más aparecerá el V; trataré de acercar mi mirada al primero y al III, que pasó a llamarse Zoco III, El hombre más santiagueño del mundo. (10).
Si tenemos en cuenta el género, encontramos en los textos una reminiscencia de la miscelánea, cercana al aguafuerte, sin que ninguna lo abarque. Tiene su historia en la literatura argentina en los escritos de Elìas Castelnuovo, Roberto Arlt, mas recientemente, Daniel Salzano en Còrdoba, Alejandro Dolina.
En los Zocos como en los mercados, su traducción, hay de todo: anecdotario, reflexión, humor, ciencia, atravesados por el género poético. Una decidida centralidad del sujeto de enunciación y ausencia virtual de los sujetos de enunciados, pero de densidad sémica alta pues no sólo se los nombra, se los